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LECCIÓN 2 LAS DEICSIONES FUNDAMENTALES: FORMA DE ESTADO Y FORMA DE GOBIERNO

Introducción. Forma de Estado y forma de gobierno


El artículo 1.1 dice que “España se constituye como un Estado social y democrático de Derecho” conteniendo
una de las decisiones fundamentales que en 1978 el pueblo adopta con la Constitución. Define junto al
artículo dos la forma de Estado y alude a los fines más importantes que deben perseguir los poderes públicos.

El Estado es la corporación de un pueblo asentado dotada de un poder de imperio originario. Los 3 elementos
de un estado son un poder de imperio o dominación, un territorio y un pueblo. Herman Heller, la manera
como se distribuye el poder del Estado determina la forma del mismo. Así la forma de Estado o forma imperii
es la relación que guarda el poder originario y soberano con el territorio y el pueblo.

Sobre la relación entre poder y pueblo es usual distinguir entre democracia (el poder pertenecer al conjunto
del pueblo), aristocracia (el poder pertenece a unos hombres selectos) y monarquía (el poder pertenece a una
sola persona).

En sus relaciones con el territorio el Estado puede ser unitario, un único poder derivado de un único demos y
una única nación o compuesto, varios poderes sobre el territorio derivado de un demos formado a su vez por
varios demoi.

La forma de Estado en las relaciones poder-pueblo es el Estado democrático de Derecho (art. 1.1) y en lo que
respecta a las relaciones poder-territorio el estado compuesto (arts. 2 y 137). El concepto de Estado social
constituye un fin de la actividad política estatal pero no se considera un elemento de la forma de Estado
porque no ofrece ninguna precisión sobre las relaciones entre el poder y el pueblo.

No hay que confundir la forma de Estado que alude a las relaciones poder territorio y poder pueblo con la
forma de gobierno o forma regiminis qué se refiere al modo concreto en que se organizan los poderes
constituidos. El artículo 13 firma que la forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria. El
régimen parlamentario es una de las formas de gobierno que puede adoptar el estado democrático y la
monarquía parlamentaria es aquel régimen parlamentario donde se mantiene con funciones reducidas la
institución histórica de la Corona. Por tanto la monarquía parlamentaria del artículo 1.3 es la forma de
gobierno.

1. EL ESTADO DE DERECHO
1.1. Orígenes históricos
El Estado de Derecho caracteriza la forma de Estado porque implica el reconocimiento de un poder estatal
esencialmente limitado y de unos derechos individuales inviolables frente al poder.
- La fórmula del Estado de Derecho fue creada y desarrollada por el pensamiento jurídico político alemán
desde finales del siglo XVIII. En su origen significa que la libertad y la seguridad de los hombres trascienden al
propio Estado que ha de limitarse a preservarlos. Para ello el Estado debe actuar siempre secundum legem,
dentro de unas competencias fijadas por leyes abstractas y generales a diferencia del individuo que actuaría
dentro de una libertad anterior al Estado mismo.
- En la segunda mitad del siglo XIX el positivismo jurídico fue privado al concepto de Estado de derecho de un
fin trascendente y pasó a ser un Estado auto limitado, que sujeta a restricción en su propia actuación.
Jurídicamente la libertad del individuo no sería un derecho trascendente que limita al estado sino como algo
extrajurídico que si se quiere sirve de motivación para la autolimitación jurídica del Estado. Los derechos son
autolimitaciones inmanentes del poder estatal no exigencias trascendentes del individuo. La formalización del
concepto se alcanza con la obra de Hans Kelsen que reduce el Estado a una creación del Derecho. Así el
positivismo minaba el concepto mismo de Estado de Derecho.
- Tras la Segunda Guerra Mundial y la gran crisis del positivismo formalista la tradición alemana recupera una
noción de Estado de Derecho ligada al respeto de la dignidad y la libertad humanas. El Estado de Derecho
ahora reconoce esa libertad como fundamento del orden político y reconoce unos medios idóneos para
protegerla, unos principios e instituciones desarrollados por la tradición liberal (la división de los poderes y la
sujeción de todos ellos al Derecho y el reconocimiento de unos derechos fundamentales indisponibles para el
legislador).

1.2. Rasgos fundamentales del Estado de Derecho


- Todos los poderes están sujetos al Derecho. El gobierno basado en normas es un ideal clásico que se remonta
hasta la antigüedad. Significa que todo poder está legitimado por una lex generalis anterior y actúa en el
marco de esta. En un estado constitucional se lleva este ideal hasta el límite sujetando incluso al legislador a
un de Derecho superior escrito: la Constitución. Hay que evitar De todos modos la falsa creencia de que un
conjunto de principios escritos asegura la claridad del higher law por encima de lo que permite confiar en la
ley natural incluso pudiendo prescindir de ella. Las reglas sí deben estar fijadas pero los valores recogidos
siempre necesitan una concretización que depende de la provincia de los intérpretes de su identificación
mayor o menor con la ley natural, es decir, con la justicia. Y he estado concretización debe recurrir a criterios
no escritos que implican la la razón práctica para buscar la solución justa como reivindica el uso naturalismo
clásico y en la vida social el sentido común.
- División de poderes. Expuesta por Montesquieu en 1748 la división de poderes trata de evitar una
concentración que ponga en peligro la libertad de los ciudadanos como afirma el artículo 16 de la Declaración
francesa de derechos del hombre y del ciudadano. También presente en Norteamérica con el sistema de
checks and balances, de controles y equilibrios que evitasen el predominio excesivo de cualquiera de ellos.
- Garantía #de los derechos fundamentales. Es el segundo elemento del artículo 16 de la Déclaration y son los
derechos civiles o derechos de la libertad, un aspecto esencial del Estado de Derecho. Algunos ejemplos son la
garantía de la vida, de la libertad y de la propiedad del individuo, los principios básicos del Derecho penal, en
definitiva es el derecho a un proceso justo.

La lógica inmanente del positivismo niega que estos principios constituyan un Derecho material anterior a
todo reconocimiento estatal y afirma que todo Estado es por definición de Derecho aunque no reconozca
estos principios. Sin embargo hoy en día prevalece la opinión de que estos principios son un higher law sin
cuyo reconocimiento un Estado no puede llamarse Estado de Derecho.

1.3. El Estado de Derecho en la Constitución Española


El Estado de Derecho Del artículo 1.1 se concreta en varios preceptos. Es necesario referirse a algunos
principios fundamentales del Título Preliminar:
A) El artículo 9.1: Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del
ordenamiento jurídico. Es la característica fundamental del Estado de Derecho. Aplicado al gobierno aparece
en el 97 que le confiere el ejercicio de la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la
Constitución y las leyes. Aplicado a la Administración Pública el artículo 103.1 afirma su sometimiento pleno a
la ley y al Derecho. Y al Poder Judicial el artículo 117.1 afirma que los jueces están sometidos únicamente al
imperio de la ley.

B) El artículo 9.3 recoge algunos principios jurídicos básicos en un Estado de Derecho: «La Constitución
garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las
disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la
responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos».

1. El principio de legalidad postula el ideal del gobierno de las leyes. Supone que existe poco espacio para los
reglamentos independientes o praeter legem, de suerte que el reglamento es normalmente desarrollo de una
ley anterior. Implica igualmente que la Administración Pública está vinculada positivamente a la ley, solo
puede actuar con el respaldo de una ley previa: lo que no está expresamente permitido ha de entenderse
prohibido. Esa autorización podrá ser laxa o genérica allí donde la Administración no restringe la esfera de
libertad y propiedad de los particulares y será más rigurosa cuando la potestad sea más gravosa. En los casos
más estrictos tiene que estar prevista con precisión en la ley. Dejando a un lado la Administración, las
exigencias de legalidad alcanzan su máxima expresión en el ámbito penal donde el juez solo puede privar de
libertad al reo de acuerdo con leyes taxativas (taxatividad o tipicidad penal).
2. Sobre la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos
individuales, recordamos que la retroactividad es su aplicación actos realizados o situaciones nacidas con
anterioridad a la entrada en vigor de esa norma. Pese a que subsidiariamente las leyes no tienen carácter
retroactivo (artículo 2.3 CC) el legislador puede prever su retroactividad con los límites establecidos por el
artículo 9.3. El alcance exacto de la prohibición de la retroactividad es un tanto ambiguo especialmente
cuando no se trata de una norma sancionadora desfavorable sino de una norma restrictiva de derechos
individuales. Para ello el TC hace una triple de distinción:
- Retroactividad en grado máximo: retroactividad de la norma que incide sobre efectos jurídicos de situaciones
nacidas bajo la vigencia de la ley anterior, ya producidos y agotados o consumados. Incidir sobre este derecho
sería según la doctrina alemana de retroactividad en sentido propio o de consecuencias jurídicas. Leer
retroactividad de normas restrictivas de derechos individuales del artículo 9.3 prohíbe este tipo de
retroactividad. Pero el TC admite alguna sesión cuando concurren exigencias cualificadas del bien común o de
interés general donde el sacrificio de la seguridad jurídica podrá ser admisible.
- Retroactividad en grado medio: retroactividad de la norma que incide sobre efectos jurídicos de situaciones
nacidas bajo la vigencia de la ley anterior, ya producidos pero no agotados o consumados. Incidir sobre este
derecho sería un caso de retroactividad impropia o retrospectiva o en el supuesto De hecho según la doctrina
alemana. La retroactividad del artículo 9.3 no siempre prohíbe este tipo de retroactividad sino que depende
de una ponderación de los bienes en juegos y del respeto al principio de protección de la confianza legítima.
Se evaluará la grado de importancia del derecho y de los bienes que justifican la restricción.
- Retroactividad en grado mínimo: retroactividad de la norma que incide sobre los efectos jurídicos futuros
que resultarían de aplicar la legislación anterior a situaciones nacidas bajo su vigencia. Como a esos efectos
aún no se han producido no es una verdadera retroactividad sino la incidencia sobre una expectativa. La
irretroactividad del artículo 9.3 nunca prohíbe esta retroactividad en grado mínimo.

3. - La jerarquía normativa supone que la validez de cada norma depende de una atribución de competencia y
de su adecuación a las normas superiores.
- El principio de publicidad de las normas prohíbe la aplicación de normas no publicadas.
- La responsabilidad de los poderes públicos requiere que esto responda siempre jurídicamente de sus actos
donde violen el ordenamiento jurídico lo cual excluye la inmunidad del poder.
- La interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos impide actuar sin un criterio razonado incluso
donde haya un margen de discrecionalidad conferido por la ley.
- La seguridad jurídica se traduce en la exigencia de previsibilidad del derecho. Según el TC siendo los
principios consignados en el artículo 9.3 inter comunicables y no compartimientos estanco la seguridad
jurídica es una suma de certeza y legalidad, jerarquía y publicidad normativa, y retroactividad de lo no
favorable en interdicción de la arbitrariedad.

C) Uno de los pilares del Estado de Derecho es el derecho a la tutela judicial efectiva de los derechos e
intereses legítimos reconocido en el artículo 24.1 qué significa que los ciudadanos pueden acudir a los
tribunales para defender su causa garantizado en la pars selecta de la Constitución, en los derechos
fundamentales.

D) Si el núcleo del Estado de Derecho es el sometimiento de todos los poderes públicos al Derecho, esa
sujeción exige inexcusablemente la posibilidad de controlar judicialmente todo ejercicio de poder. No hay
actos puramente políticos exentos de control todo es revisable en los Tribunales. Esta idea pretende alcanzar
su cumbre en el Estado constitucional de Derecho porque en él no son tan todos los actos y normas del
Ejecutivo objeto de control sino también las normas del Legislador. Ni siquiera la ley parlamentaria es inmune
porque la Constitución es una norma y el Tribunal Constitucional es el encargado de aplicarla frente al mismo
legislador (artículo 161.1.a y 163). Así “en el Estado constitucional no hay soberano” porque no hay ningún
poder ni siquiera el legislador que se encuentre a legibus solutus, desligado de norma y medida.

2. EL ESTADO DEMOCRÁTICO: SUFRAGIO, PARTIDOS POLÍTICOS Y REFERÉNDUM


2.1. Bases teóricas de las democracias modernas
1. Las democracias contemporáneas están muy ligadas a las ideas de los pilgrims, congregacionalistas ingleses
que perseguidos en el viejo continente se asentaron en Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII. En Europa
un primer movimiento democrático se encuentra en las reivindicaciones de los levellers o niveladores que
durante la guerra civil británica proclamaron la igualdad natural y jurídica de todos los hombres y el poder
originario del pueblo en el Agreement of the People (1647).
2. En su fundamentación filosófica varios teóricos de las democracias modernas se han inspirado en el
contractualismo liberal de finales del siglo XVII y principios del XVIII destacando John Locke Quien afirmaba en
su Second Treatise on Government (1689) que siendo los hombres libres iguales e independientes por
naturaleza ninguno puede ser arrancado de este estado y sujeta al poder político de otro sin su propio
consentimiento.

Otro pensador fundamental es Jean-Jacques Rousseau autor del Contrato social (1762). Concibe una
democracia identitaria directa o inmediata cuyos destinos son dirigidos por la volonté géneral del pueblo
soberano que es la decisión del pueblo por sí mismo y sobre sí mismo. Por sí mismo significa que su voluntad
no puede ser presentada y sobre sí mismo implica que se dirige a todo el pueblo se funde en el interés común
y considera a su objeto de un modo abstracto.

Guiado por Emmanuel Sieyès el pensamiento jurídico político de la Revolución francesa prescindiría de la
identidad rousseauiana entre representante y representado y formularia a una teoría jurídica de la nación y de
la democracia representativa. Se sustituye en el pueblo con la idea de nación que es una entelequia unidad
trascendente e invisible que no se identifica con la suma de individuos. A diferencia del pueblo nación solo
puede actuar a través de la representación.

A partir de la teoría de la soberanía nacional representada se Irán desarrollando las democracias modernas es
un proceso de reconocimiento y extensión del voto cuyo último jalón se alcanza en el siglo XX con la admisión
del sufragio femenino.

3. Sobre las teorías contractualistas, hay que decir que la tesis de Locke de que la legitimidad del Gobierno
depende del consentimiento es incorrecta, si esto fuera así liberaría al individuo del deber de obedecer al
Derecho. El fundamento de obedecer a la autoridad política legítima es el deber de servir al bien común. En la
medida que hay una autoridad se presenta al individuo como un factum político dado y el deber de
obedecerle constituye un principio práctico de la raza basado como sostiene la filosofía política clásica en la
apertura al bien común, idea intrínseca también en la tradición cristiana. Respecto a la necesidad de la
democracia en la sociedad esta se funda moralmente en las propias condiciones políticas de nuestra sociedad.
Esa pluralismo social el que justifica la existencia de que los ciudadanos puedan participar en la confirmación o
revocación periódica y pacífica de sus gobiernos.
2.2. Rasgos fundamentales del Estado democrático
Las principales democracias de nuestro tiempo todas ellas representativas se caracterizan por los siguientes
rasgos:
- Ubican la soberanía nacional en el pueblo. La soberanía es el poder originario y supremo y ubicarla en el
pueblo es reconocer que de él emanan todos los poderes recogido en el artículo 1.2: la soberanía nacional
reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado. Debe interpretarse como una regla
política no metafísica como que el pueblo tenga un derecho moral a hacer lo que le plazca. Alude a que el
sujeto político legitimado para decidir sobre su existencia es el pueblo mismo.
- Reconocen la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley que a su vez presupone la abolición de privilegios.
Preconizado por Sieyès y reconocido en la Déclaration El principio de igualdad es un correlato de la soberanía
nacional reconocida en el artículo 14 como un derecho fundamental: los españoles son iguales ante la ley sin
que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento raza sexo religión opinión o cualquier
otra condición o circunstancia personal o social.
- La democracia contemporánea es una democracia de partidos. Sin ser organizaciones públicas los partidos
políticos tienen un estatus especial y un reconocimiento explícito entre los principios constitucionales
fundamentales. El artículo 6 dice: los partidos políticos expresan el pluralismo político concurren a la
formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación
política. Su creación y ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su
estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
- La democracia se cifra en el sur frágil libre y universal en elecciones periódicas. Sin renovar regularmente el
gobierno libremente por el pueblo es difícil admitir que de él emanen los poderes. El artículo 23 reconoce el
sufragio como un derecho fundamental: los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos
directamente o por medio de representantes libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio
universal.
- La democracia es inescindible del Estado de Derecho. Solo desde la protección de la libertad individual que
garantiza el estado de derecho se asegura la continuidad de la democracia porque se evita que la mayoría
eventualmente en el poder reduzca la esclavitud a la minoría disidente. Una democracia que no pone límites al
poder se convierte en una tiranía de la mayoría (James Madison).

2.3. La democracia representativa como auténtica democracia


a veces se habla de que la mediación de los partidos en la democracia es un déficit democrático y que la
verdadera democracia es la directa pasando por alto que la única democracia posible es actualmente la
democracia representativa debido a estos obstáculos:
- La masificación del sufragio hace imposible una participación directa de los ciudadanos en los asuntos
públicos. La polis griega tenía una democracia directa pero aquella polis donde la mayoría eran esclavos poco
tiene que ver con la democracia contemporánea.
- Nuestra sociedad de masas impone una división del trabajo que impide a los ciudadanos empeñarse en los
asuntos públicos con la profundidad que requieren. El cuidado de los asuntos públicos requiere una
dedicación especializada inasequible a la mayoría de la sociedad.
- La dificultad para hacer compatible la democracia directa con el Estado de Derecho. El estado de derecho
reclama una distinción neta entre el poder constituyente titular de la soberanía y los poderes constituidos
todos ellos derivados. No conviene que el titular de la soberanía se expresa y constantemente y en todos los
asuntos porque su voluntad es implacable. Las decisiones de los representantes se pueden revisar en los
tribunales mientras que la decisión del pueblo soberano puede ser irresistible. La dificultad de reclamar
justicia contra los actos del pueblo al considerar que su voluntad se halla normalmente latente. Si los tiranos
suelen ser populistas es decir si tratan de legitimar sus decisiones a través de plebiscitos y aclamaciones
populares es porque es el mejor modo de hacerlas inapelables convirtiendo sus democracias plebiscitarias en
oclocracias.

3. EL ESTADO SOCIAL
3.1. Orígenes históricos y rasgos fundamentales del Estado social
El Estado social es otra de las decisiones fundamentales de la Constitución aunque no configura propiamente
la forma de Estado. Es más bien una función o orientación nuclear de los poderes públicos que se implican en
la redistribución de la riqueza y se comprometen con la consecución de elevadas cotas de igualdad económica.
El término aparece en corrientes intelectuales de la monarquía constitucional persiana pero no ha recibido su
expresión jurídica positiva hasta la Ley Fundamental de Bonn. Siguiendo el modelo alemán fue incorporado
también en el artículo 1.1 de nuestra Constitución. Siguiendo a García-Pelayo el estado social se caracteriza
por:
- Trata de superar la contradicción entre una titularidad meramente formal de los derechos y libertades y la
incapacidad para ejercerlos en unas condiciones precarias de vida. Frente al régimen liberal burgués criticado
por Marx que se limita a reconocer la igualdad formal o jurídica de los ciudadanos, el Estado social persigue la
igualdad real es decir encomienda a los poderes públicos la misión de favorecer las condiciones para que el
ejercicio de tales derechos sea factible proclamándolo en el artículo 9.2: «Corresponde a los poderes públicos
promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra
sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación
de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social».
- El Estado social considera la ciudadanía algo no exclusivamente jurídico sino basado en unas condiciones
materiales de vida que permiten la participación real de los sujetos. En sintonía con la protesta marxista, el
Estado social pretende llevar a cabo a través de la redistribución de la riqueza y de la persecución de la
igualdad material una política de inclusión y de integración ciudadana.
- Para alcanzar la igualdad real el estado social persigue ante todo la procura de la existencia (Ernst Forsthoff),
es decir la previsión de unas condiciones existenciales básicas que el mercado no está en condiciones de
garantizar a todos los ciudadanos. Tiende a convertirse progresivamente en un Estado prestacional presente
en varios campos de la vida social ofreciendo numerosas prestaciones dedicando a esto el Capítulo II del Título
I (Principios rectores de la política social y económica).

4. EL ESTADO AUTONÓMICO
4.1. La teoría del Estado federal
Otra de las decisiones fundamentales del Poder Constituyente fue descentralizar el poder político y pasar a ser
un Estado compuesto muy similar a al Estado federal. El Estado federal surge en 1787 con el nacimiento de los
EEUU De América. Trata de articular una pluralidad de comunidades en una unidad superior delimitando sus
esferas de poder con base en un doble reconocimiento de los intereses particulares y del interés general. Pero
no es preciso afirmar una igualdad o bilateralidad estricta entre el Estado central y los Estados miembros
porque el primero su viene a los intereses de la unidad política superior en la que los primeros están
integrados. A esto se refirió James Madison en su defensa de la ratificación de la Constitución norteamericana
en la Convención de Virginia afirmando que el “We the People” no es el pueblo en cuanto a un gran cuerpo
homogéneo sino el pueblo en cuanto formando 13 entidades políticas distintas. Así aunque ambos estén
limitados por la Constitución las relaciones de la Federación con los estados federados y de estos entre sí no
ha hecho una relación en pie de igualdad sino que es una relación de entidades integradas en una unidad
política superior. La primacía del bien común sobre el interés particular reclama una cierta superioridad del
Estado central que se traduce en las siguientes relaciones de supremacía:
- Principio de prevalencia: donde el Estado federal y el Estado miembro puedan invocar un título competencial
para regular una cuestión prevalece el Derecho federal recogido en el artículo 149.3.
- Existe una inspección federal que permite a las autoridades centrales vigilar que los Estados miembros se
ejerciten sus poderes sin atentar contra el interés general en especial cuando están llamados a ejecutar el
Derecho federal.
- Coacción federal: la resistencia de un estado a cumplir sus obligaciones constitucionales habilitar la
Federación para ejercer poderes coactivos hasta someter al estado rebelde recogido en el artículo 155.

4.2. Estado autonómico y Estado federal


la articulación territorial del poder es una de las decisiones básicas que ha generado muchos conflictos. La
complejidad histórica y la diversidad cultural de España unida a la falta de acuerdo para armonizar sus fuerzas
centrípetas y centrífugas condujeron al constituyente tanto en 1931 como en 1978 a explorar el Estado
integral y el Estado autonómico respectivamente. Antes de la Constitución republicana de 1931 el
constitucionalismo había sido más bien centralista sin perjuicio de un proyecto fallido de Constitución Federal
en julio de 1873 con los cantones. En enero de 1874 un golpe de Estado restauró la unidad centralizadora sin
desaparecer los particularismos regionales que crecerían a finales del siglo XIX con el nacionalismo catalán y
vasco.

Al aprobarse la Constitución republicana se pretendió solucionar el problema territorial de España eludiendo


la vía federal teñida de polémica desde el incidente. Se recurrió al Estado integral (Hugo Preuss) para no
pronunciarse ni a favor del criterio unitario ni abiertamente a una solución federalista. Basado en la atribución
de autonomía a las regiones que lo solicitasen lo mismo que sucedería con el estado autonómico creado por la
Constitución de 1978. Fijo los principios básicos del proceso de descentralización aunque remitió a la
negociación su configuración concreta. El modelo territorial se basa en el principio de dispositivo que consiste
en atribuir a las provincias o grupos de provincias el derecho a formar unidades políticas territoriales (CCAA)
en el marco de la Constitución y del Estatuto de Autonomía aprobado tanto en el ámbito regional como en el
central. Corresponde al TC la resolución de los conflictos de competencias.

No es sencillo decir las diferencias entre el Estado federal y nuestro estado autonómico. Las más relevantes
son:
- En el primero los Estados miembros gozan de autonomía para probar sus constituciones dentro del marco
diseñado por la Constitución federal mientras que en el Estado autonómico las normas que encabezan los
ordenamientos territoriales son normas aprobadas por las Cortes generales es decir por el poder central.
- La inexistencia de una auténtica Cámara de representación autonómica que impide una verdadera
participación de los territorios en la elaboración de las leyes nacionales.

Desde el punto de vista del nivel de descentralización el estado autonómico no difiere mucho del Estado
federal hasta el punto que algunos teóricos prestigiosos del federalismo afirman que España es un Estado
federal.

4.3. El Estado autonómico en la Constitución Española: decisiones fundamentales


El Capítulo tercero del Título VIII se dedica a la estructura del Estado autonómico. Basta ahora con referirnos a
las principales normas constitucionales en las que se basa este tipo de Estado:
a) La principal es el artículo 2 CE, que proclama tanto la unidad indisoluble de la Nación como el derecho a la
autonomía de sus nacionalidades y regiones: «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la
Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la
autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».
b) El artículo 137 CE dispone que «el Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las
Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus
respectivos intereses». Aunque las «preautonomías» hacían presagiar una opción generalizada por la
descentralización política, este precepto muestra que no se conocía a ciencia cierta qué CCAA se constituirían
sino que se abrió la puerta para que se constituyesen.

5. LENGUA, SÍMBOLOS, CAPITALIDAD


5.1. Lengua
hay 3 asuntos que tienen una regulación destacada. Están en el Título Preliminar y son la lengua a la bandera y
la capitalidad. Culturalmente el más importante es la lengua.
a) El artículo 3.1 CE afirma que «el castellano «es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el
deber de conocerla y el derecho a usarla. Supone que «es reconocida por los poderes públicos como medio
normal de comunicación en y entre ellos y en su relación con los sujetos privados». De la oficialidad no se
desprende propiamente, pues, el «deber de conocer» la lengua, sino que éste es predicado del castellano
como un añadido a la propia oficialidad general.
b) El artículo 3.2. CE afirma que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas
Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos». Así, varios Estatutos reconocen la cooficialidad de
lenguas autonómicas, sin ello significar un deber general de conocerlo equiparable al deber de conocer el
castellano, lo cual contradiría el derecho constitucional a usar el castellano que el artículo 3.1 CE reconoce a
todos los españoles.
En su artículo 6.2, sin embargo, el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 incorporó, juntamente con el
deber de conocer el castellano, el deber de conocer el catalán. El TCsalvó la constitucionalidad interpretándolo
«como un deber de naturaleza distinta al que sólo cabe predicar del castellano, esto es, como un deber que no
es jurídicamente exigible con carácter generalizado» (STC 31/2010, FJ 14); sino únicamente en ámbitos
específicos, v. gr., el de la educación o el de las relaciones especiales de sujeción que vinculan a la
Administración catalana con sus funcionarios.
c) Se cierra el artículo 3 con un mandato a los poderes públicos de preservar el patrimonio lingüístico español:
«la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de
especial respeto y protección».

5.2. Bandera y capitalidad


Los artículo 4 y 5 se refieren a la bandera y a la capitalidad:
- Según el artículo 4.1: la bandera de España está formada por 3 franjas horizontales roja amarilla roja siendo
la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas. La Rojigualda fue adaptada por Carlos III en 1765 junto
con la marcha real como himno de España y desde entonces ha sido la enseña oficial excepto en la Segunda
Republica. El artículo 4.2 reconoce igualmente la cooficialidad de las banderas autonómicas: «Los Estatutos
podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la
bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales».
- El artículo 5 afirma que la capital del Estado es la villa de Madrid. El significado jurídico de la capitalidad es el
carácter de sede de las instituciones políticas fundamentales y muy especialmente de la Jefatura del Estado.
Históricamente la corte en Madrid se remonta hasta 1561 y la villa fue fijada permanentemente como capital
en 1606.

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