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Educación y Cambio Social: Funciones y Contradicciones

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SOCIOLOGIA II

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UNIDAD V - Educación y cambio social


La educación como factor de continuidad social
La educación como factor social tiene una función específica, la de establecer relaciones de
continuidad y contactos entre una generación y otra. Es a la vez un medio por el cual se transmiten
tradiciones, costumbres, ideas, representaciones, mitos, fantasías, utopías, símbolos, valores, es
decir, todo lo que constituye el legado histórico.
La función preservadora de cultura de la educación, garantiza la continuidad y cohesión que permite
a la sociedad perdurar más allá de la vida de los miembros que la conforman. La transmisión de la
cultura es condición de supervivencia de la sociedad y se logra de una generación a otra.

La Educación como órgano de reproducción social


La sociedad funciona como un todo y como tal. Todos sus elementos o subsistemas están
interrelacionados, la educación como parte de este sistema se ve influenciada por
múltiples variables que la afectan y la estructuran de una manera particular.
Cada sociedad ha organizado su educación dependiendo de su filosofía social, su cultura, su
sistema político, las características de su población y sus modos de producción.
Toda educación responde a la concepción de la naturaleza humana, de la sociedad y del
conocimiento que se considere valida (filosofía social). Transmitirá los valores, pautas
de conducta o comportamiento, costumbres y tradiciones y tipos de conocimiento acordes con la
cultura predominante o hegemónica.
Toda educación formara a los individuos para funcionar dentro de los valores acordes y legitimadores
de la filosofía política que prevalezca. Formará y seleccionara para el trabajo partiendo de las
relaciones de producción, de las características de su población y del modelo económico que
predomine.
Tratando el aspecto de la reproducción de los cambios sociales a nivel educativo se presenta el
desafío en la preocupación por facilitar la reconstrucción consciente y sosegada de los esquemas
de pensamiento, afecto y comportamiento.
Es decir, en recuperar e intensificar la función específicamente educativa de la misma: facilitar la
oportunidad de que cada persona cuestione y se interrogue conscientemente sobre la bondad de los
esquemas de pensamiento, afecto y conducta que ha adquirido de forma espontánea en los
intercambios cotidianos con el escenario vital en que se ha desarrollado su historia.
Dentro del ámbito cognitivo, el desafío educativo se centra más en la necesidad de favorecer y
estimular la organización consciente y racional de la información fragmentaria y sesgada, que en el
incremento de datos e informaciones sobre los diferentes escenarios de la realidad natural y social
que rodea a la persona.

Límite en la misión de la escuela


La escuela vista como límite y como frontera permite tener una visión panóptica hacia el Estado,
la Comunidad y el Entorno, esto es, ella se constituye en el centro de producción cultural y de
transformación social, con unas reglas que son propias porque la frontera se autogobierna para
formar estado.
La Educación como factor de cambio social.
La función de la educación como preservadora, estabilizadora y controladora de la existente situación
social permite transmitir, conservar, promover y consolidar los patrones de conducta, las ideas y
valores socialmente aceptados, creándose en este proceso una cualidad superior, traducida en
nuevos valores para la interpretación de nuevas realidades que construye cada generación.
El proceso educativo tiene una incidencia vital en el cambio de conducta de las personas,
procurando desarrollar sus máximas potencialidades.
Las sociedades que busquen el desarrollo deben modernizar sus estructuras, sus procesos de
producir sus valores, y potenciar una educación donde prime la formación de hombres creativos,
innovadores, libres, atendiendo a todos los sectores sociales.
Asumir una actitud proactiva hacia su sistema educativo propicia a la sociedad convertir la
educación en agente de cambio y factor de desarrollo, impulsora de una renovación de
valores, normas y patrones de comportamiento, así como innovadora de las propias estructuras
sociales (instituciones, economía, política), se convierte en dinamizadora y promotora de cambios.
Es evidente que los cambios sociales no los origina de forma directa la educación, pero si es ella la
responsable de dotar a la sociedad de personas capacitadas para que promuevan el progreso y
prepararlas para adaptarse a la vertiginosa renovación tecnológica. Son retos de la educación actual
formar personas críticas, con conciencia de los problemas que afectan a la sociedad y sus
miembros, con entrenamiento en técnicas de discusión y debate, capaces de criticar los
propios modelos sociales en los que se les forma y de proponer modelos sociales superiores.
SOCIOLOGIA II
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El proceso de cambio social


Se puede definir el cambio social como las transformaciones de las condiciones de vida de
los grupos humanos, de su estructura y de su sistema de valores.
Factores del cambio social
Casi todas las sociedades tienden a mantener el equilibrio, el orden social. Para ello desarrollan un
sistema de relaciones mediante el cual distintos grupos e individuos colaboran para mantener la
cohesión, satisfacer las necesidades y solucionar los conflictos sociales de acuerdo con
determinados cauces y normas sociales.
A pesar de todo ello, el cambio social es inevitable. Todas las sociedades se encuentran inmersas
en un proceso de transformación que puede ser más o menos acelerado y en el que influyen distintos
factores:
Demográfico. Se produce cuando se presenta una variación significativa en el volumen o en la
composición de una población; dicha modificación repercute en la estructura social, originando
diversos cambios.
Cultural.
Tecnológico. En la actualidad, es uno de los más importantes, ya que la tecnología está en
continuo movimiento y evolución.
Ideológico.
Tipos de cambio social
Según la velocidad con que se lleven a cabo, se pueden distinguir cuatro tipos de cambios sociales:
Derivada. Es el tipo de cambio social más lento, tanto es así que resulta prácticamente imperceptible
para los que lo sufren. Consiste en una acumulación de cambios minúsculos e insignificantes por sí
solos, pero que desembocan en resultados innovadores.
Evolución. Actualización progresiva en el tiempo con la que la sociedad no sufre excesivas
perturbaciones. Es propia de las sociedades flexibles y abiertas, en las que el control social se ejerce
atendiendo a los deseos y opiniones de los distintos grupos sociales.
Revolución. Supone una ruptura con las instituciones y organizaciones existentes, que son
sustituidas bruscamente por otras distintas. Constituye una actuación de doble sentido: destrucción
del orden anterior y creación de otro nuevo. En política sería el cambio de un régimen antiguo a otro
nuevo. Un buen ejemplo de ello es la Revolución Francesa.

Entonces… queda demostrado que la educación juega un papel importante dentro de la sociedad,
ya que esta garantiza la continuidad de los aspectos que conforman una nación, es a través de la
educación que las políticas tomadas por el estado implantan sus nuevos paradigmas o mantienen la
secuencialidad de estos produciendo un cambio social.
De acuerdo a esta idea mediante la educación se desarrolla una sociedad, forma y crea una
sociedad. Existen dos formas de producir el cambio social a saber a través de la fuerza (regímenes),
es decir obligando a los ciudadanos o la forma más idónea: educándolos. Entonces la escuela juega
un papel importante en el cambio social, pero está limitada por las directrices, lineamientos y políticas
filosóficas que imperan para el momento.

Antinomias
En palabras de Niels Bohr, «Lo opuesto de una pequeña verdad siempre es falso; en cambio
los opuestos de grandes verdades se pueden ver también como verdaderos». Esta frase nos
ilustra como en multitud de ocasiones la sociedad mantiene una serie de «grandes verdades» que
se contradicen entre ellas mismas. A este fenómeno se le denomina «antinomias», las cuales son
pares de verdades que, si bien parecen ambas ciertas, se contradicen.
El análisis de estas contradicciones de la educación nos ayuda a entender en gran medida
los principios que rigen el sistema y sus incoherencias. Nos permite ver el conflicto existente
entre lo que creemos que es, lo que nos gustaría que fuese y lo que es; la disonancia entre estos
tres estados se traduce en una serie de afirmaciones contradictorias para conciliar esas
discrepancias.

Contradicciones de la educación
Las tres grandes contradicciones en la educación son: (a) La educación para el desarrollo Vs la
educación para la cultura (b) El aprendizaje intrapsíquico Vs el aprendizaje situacional y (c)
conocimiento local Vs conocimiento social.
SOCIOLOGIA II
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a) La educación para el desarrollo y la educación para la cultura


La primera de las contradicciones de la educación gira en torno a los objetivos de la misma.
Si preguntamos por los objetivos de la misma, nos encontraremos muchas respuestas que señalarán
que es el desarrollo personal del individuo; es decir, alcanzar el máximo potencial del mismo, y con
ello lograr un desarrollo global de la sociedad. Ahora bien, otro objetivo que cumple el sistema
educativo es empapar/incorporar al individuo con la cultura vernácula; ya que la escuela no solo se
basa en la instrucción, también enseña una forma de ser y comportarse.
Ahora bien, aunque en principio pueda parecer que el desarrollo personal y la transmisión de la
cultura no son objetivos contradictorios, en realidad tienen aspectos irreconciliables. Y el problema
radica en que cuando se reproduce una cultura no solo se transmite la misma, sino que
también se trasmiten diferentes fines asociados, como los políticos o los económicos.
Por ejemplo, una sociedad capitalista e industrializada se basa en una fuerza de trabajo muy
poderosa y en una poblada clase media. Así, lo normal es que el sistema educativo se enfoque en
cualificar a trabajadores no especializados y semi-especializados. Transmitiendo la cultura se
logra que la sociedad se mantenga estable, y una educación basada en el desarrollo personal
volvería inestable a la cultura, ya que podría provocar el cambio social.
Esta contradicción existe debido a que en gran medida la población quiere desarrollarse y
aumentar su potencial intelectual; en cambio, la cultura establecida no deja de ser una
especie de golosina, ya que nos aporta seguridad y sensación de control. Tanto la cultura como
el desarrollo nos aportan placer y satisfacción, la antinomia es un intento de tener las dos cosas. En
cambio, perseguir ambas metas vuelve al sistema educativo ineficaz y con multitud de errores. Esto
nos lleva a plantearnos cuál es el objetivo que realmente queremos para la educación.

b) El aprendizaje dirigido por el niño frente al aprendizaje situacional


Otra de las grandes contradicciones de la educación tiene que ver con cómo aprenden y se
evalúa a los niños. Existe una fuerte tendencia dentro del sistema educativo a clasificar a los niños
según su rendimiento (notas, menciones en clase, comparaciones…). Esto proyecta la idea de que
es el niño con sus capacidades el que saca provecho a los recursos de la escuela. En cambio, en
contraposición a esto también creemos que el aprendizaje es situacional; así, pensamos que será
más fácil que el niño utilice los recursos escolares si el ambiente lo facilita.
Aquí la contradicción es más compleja. Es un error señalar como responsable del aprendizaje
tanto al niño como al contexto. Obviamente ambos factores van a influir en la educación del mismo,
pero responsabilizar a uno u otro de manera radical va a cambiar totalmente la política educativa.
Si nos basamos en el aprendizaje de los niños, lo lógico es proporcionar los recursos
atendiendo a las demandas que hagan. Estas demandas dependerán de su capacidad, pero
también de su motivación. De alguna manera serán ellos los directores de su propio aprendizaje.
En cambio, si atendemos al aprendizaje situacional, la perspectiva cambiará y será el contexto
educativo el que dirigirá el aprendizaje.
Nuestro sistema educativo toma medidas desde los dos puntos de vista, lo que deriva como
en la antinomia anterior en ineficiencia e incongruencias. Decantarse por una postura o por otra
puede ser en gran medida peligroso, en parte por el contexto político y económico que rodea a la
educación; de ahí nace esta contradicción. La investigación y el estudio científico deben ser lo que
nos guíen a la hora de intentar encontrar un punto de equilibrio.

c) Conocimiento local vs conocimiento social


La última de las contradicciones de la educación es quizás también la menos explícita en el debate
educativo. Esta antinomia gira en torno a cómo deben juzgarse las formas de pensar, las
formas de dar/asumir significado y las formas de experimentar el mundo. Si tomamos un punto
de vista constructivista, nos encontraríamos con el relativismo, ya que la realidad es construida por
un intérprete.
Por una parte, tenemos la «gran verdad» de que el conocimiento local es legítimo en su propio
derecho. Y por otra parte, abogamos por una confluencia global acerca de la interpretación de la
realidad. Estas dos afirmaciones claramente se tornan opuestas, si buscamos un conocimiento
global, mantener el conocimiento local de pequeñas sociedades y grupos lo entorpecería.
Aquí aparece un debate complicado, ya que cada población o sociedad ha desarrollado su
conocimiento local debido al contexto y tiempo en el que existe, y este le aporta seguridad y control.
En cambio, un conocimiento global nos aporta un marco de acción universal que nos puede ser muy
útil para progresar en cooperación; aunque también entraña serios peligros. Es esencial, igual que
para el resto de antinomias, un análisis y estudio profundo que nos diga cuál es la mejor
solución para esta contradicción.
SOCIOLOGIA II
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No es posible hacer una reflexión sobre lo que es la educación sin reflexionar sobre el hombre mismo.
Por esto, es preciso hacer un estudio filosófico-antropológico. Comencemos por pensar sobre
nosotros mismos y tratemos de encontrar, en la naturaleza del hombre, algo que pueda constituir el
núcleo fundamental donde se sustente el proceso de educación.

¿Cuál sería este núcleo captable a partir de nuestra propia experiencia existencial?
Este núcleo sería: el inacabamiento o la inconclusión del hombre.
El perro y el árbol son también inacabados, pero el hombre se sabe inacabado y por eso se educa.
No habría educación si el hombre fuera un ser acabado. El hombre se pregunta: ¿Quién soy? ¿De
dónde vengo? ¿Dónde puedo estar? El hombre puede autorreflexionar sobre sí mismo y colocarse
en un momento dado en una cierta realidad: es un ser en búsqueda constante de ser más y como
puede hacer esta autorreflexión se puede descubrir como un ser inacabado, que está en la
búsqueda. He aquí la raíz de la educación.
La educación es una respuesta de la finitud de la infinitud. La educación es posible en el hombre,
porque es inacabado y se sabe inacabado. Esto lo lleva a su perfección. La educación, por tanto,
implica una búsqueda realizada por un sujeto que es el hombre. El hombre debe ser sujeto de su
propia educación. No puede ser objeto de ella. Según esto, nadie educa a nadie.
Por otra parte, la búsqueda debe ser algo y debe traducirse en ser más: es una búsqueda
permanente de sí mismo (yo no puedo pretender que mi hijo esté más en mi búsqueda que en la
de él).
Sin embargo, nadie puede buscar en la exclusividad individualmente. Este buscar solitario se podría
traducir en un tener más que es una forma de ser menos. Esta búsqueda debe hacerse con otros
seres que también buscan ser más y en la comunión con otras conciencias, porque si no haría a
unas conciencias objetos de otras. Sería "cosificar" las conciencias. Jaspers ha dicho: "Yo soy en la
medida en que los otros son también". El hombre no es isla. Es comunicación. Luego, hay una
relación estrecha entre comunión y búsqueda.
Saber-ignorancia
La educación tiene carácter permanente. No hay seres educados y no educados. Todos estamos
educándonos. Hay grados de educación, pero éstos no son absolutos.
La sabiduría parte de la ignorancia. No hay ignorantes absolutos. Si en un grupo de campesinos
conversamos sobre cosechas, advertiríamos tal vez que ellos saben mucho más que nosotros.
Si ellos saben ensillar un caballo y saben cuándo va a llover, si saben sembrar, etc., no pueden ser
ignorantes (durante la Edad Media europea, el saber ensillar un caballo era de gran nivel técnico), lo
que le falta a los campesinos es un saber sistematizado.
El saber se hace a través de una superación constante. El saber superado es ya una ignorancia.
Todo saber humano tiene en sí el testimonio del nuevo saber que ya anuncia. Todo saber trae
consigo su propia superación. Por tanto, no hay saber ni ignorancia absoluta: hay sólo una
relativización del saber o de la ignorancia.

El hombre, un ser de relaciones


El hombre está en el mundo y con el mundo. Si sólo estuviera en el mundo no habría trascendencia
ni se objetivaría a sí mismo. Pero como puede objetivarse puede distinguir entre un yo y un no yo.
Esto lo hace capaz de ser un ser de relaciones; salir de sí mismo; proyectarse hacia otros; trascender.
Puede distinguir órbitas existenciales distintas a sí mismo.
Estas relaciones no sólo son con los otros, sino que se hacen en el mundo, con el mundo y por el
mundo (en esto estribaría el problema de la religión).
El ímpetu creador del hombre
En todo hombre existe un ímpetu creador. El ímpetu de crear nace de la inconclusión del hombre.
La educación es más auténtica mientras más desarrolla este ímpetu ontológico de crear. La
educación debe ser desinhibidora y no restrictiva. Es necesario que demos oportunidad para que los
educandos sean ellos mismos.
De otro modo domesticamos, lo que significa la negación de la educación. Un educador que restringe
a los educandos a una pauta personal les impide crear. Muchos piensan que el alumno debe repetir
lo que el profesor ha dicho en clase. Esto significa tomar el sujeto como instrumento.
Se hace cada vez más urgente el desarrollo de una conciencia crítica que permita al hombre
transformar la realidad. En la medida en que los hombres dentro de su sociedad van contestando a
los desafíos del mundo, van temporalizando los espacios geográficos y se van haciendo historia a
partir de la propia actividad creadora del hombre.

Concepto de sociedad en transición


Una época histórica determinada está constituida por determinados valores con formas de ser o
comportarse que buscan plenitud. Mientras estas concepciones se envuelven o son envueltas por
los hombres que buscan plenitud, la sociedad está en constante cambio. Si los factores rompen el
equilibrio, los valores empiezan a bajar; se agotan, no corresponden a las nuevas ansias de la
sociedad. Pero como esta no muere, los nuevos valores empiezan a buscar plenitud. A este período
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lo llamamos transición. Toda transición es cambio pero no viceversa (actualmente estamos en una
época de transición).
No hay transición que no implique un punto de partida, un proceso y un punto de llegada. Todo
mañana se genera de un ayer a través de un hoy. De modo que nuestro futuro se basa en el pasado
y se corporifica en el presente. Hemos de saber lo que fuimos y lo que somos para saber lo que
seremos.
Sociedad alienada
Cuando el ser humano pretende imitar a otro ya no es él mismo. Así también la imitación servil de
otras culturas producen una sociedad alienada o sociedad objeto. Mientras más una persona quiere
ser otro, menos ella misma es.
La sociedad alienada no tiene conciencia de su propio existir. Un profesional alienado es un ser
inauténtico. Su pensar no está comprometido consigo mismo, no es responsable. El ser alienado no
mira la realidad con criterio personal sino con óptica ajena. Por eso vive una realidad imaginaria y
no su propia realidad objetiva. Vive a través de la visión de otro país.
El ser alienado no busca un mundo auténtico. Esto provoca una nostalgia; añora otro país y lamenta
haber nacido en el suyo. Tiene vergüenza de su realidad. Vive en el otro país y trata de imitarlo y se
cree culto mientras menos nativo es. Ante un extranjero tratará de ocultar las poblaciones marginales
y mostrará barrios residenciales, porque piensa que las ciudades más cultas son las que tienen
edificios más altos. Como el pensar alienado no es auténtico tampoco se traduce en una acción
concreta.
Hay que partir de nuestras posibilidades para ser más uno mismo. El error no está en la imitación
sino en la pasividad con que se recibe esta imitación o en la falta de análisis o autocrítica. Se cree
que ser grande es imitar los valores de otras naciones. Sin embargo, la grandeza se expresa a través
de la propia vocación nativa. Otro ejemplo de alienación es la preferencia de los técnicos extranjeros
con menosprecio de los nacionales.
La sociedad alienada no se conoce; es inmadura, tiene comportamiento ejemplarista: trata de
conocer la realidad por diagnósticos extranjeros.
Los dirigentes solucionan los problemas con fórmulas que han dado resultado en el extranjero.
Hacen importación de problemas y de soluciones. No conocen la realidad nativa. Antes de admitir
soluciones extranjeras, habría que preguntarse cuáles eran las condiciones y características que
motivaron esos problemas. Por lo demás, los técnicos extranjeros llegan con soluciones fabulosas,
fuera de los prejuicios, que no corresponden a nuestra idiosincrasia.
Es ingenuidad pensar en que la simple importación de soluciones salvará al pueblo. Le pasa esto a
los candidatos que por no conocer a fondo los problemas del poder, hacen miles de promesas y al
llegar al poder encuentran miles de obstáculos que, a veces, los hacen caer en pesimismo. No es
deshonestidad, sino ingenuidad.
Una sociedad en transición
La sociedad cerrada cuando sufre presión de determinados factores externos se triza, pero todavía
no se abre, es una sociedad abriéndose. Comienza el proceso de desalienación con la aparición de
nuevos valores. Así, por ejemplo, el concepto de participación popular en el poder. En esta sociedad
en transición se está en una posición progresista o reaccionaria; no se puede estar con los brazos
cruzados. Hay que procurar una nueva escala de valores. Lo viejo y lo nuevo tienen valor en la
medida en que son válidos o se gesta la sociedad en un ayer, o en un mañana que se anuncia en el
hoy. Las actitudes reaccionarias son las que no satisfacen al proceso y los valores que se requieren
en la sociedad de hoy.

El rol del trabajador social en el proceso del cambio


Nuestro aporte se centra en la discusión del "rol del trabajador social en el proceso de cambio".
Parécenos indiscutible que nuestra primera preocupación deba ser la de ejercer una reflexión sobre
la frase misma que se nos plantea.
La ventaja fundamental de proceder así está en que la frase propuesta se devela ante nosotros en
su comprensión profunda. El análisis que hagamos de ella desde un punto de vista crítico, nos
posibilitará percibir la interacción de sus términos en la constitución de un pensamiento estructurado,
que envuelve un tema significativo.
No será posible -dígase desde ya- la discusión del tema contenido en la frase planteada, si no se
tiene de él una comprensión común, aunque medien puntos de vista diferentes.
Este análisis crítico de la frase propuesta, que nos lleva a la aprehensión más profunda de su
significado, supera la percepción ingenua, que siendo simplista, nos deja en la periferia de todo lo
que tratamos.
Para el punto de vista crítico, que aquí defendemos, la operación del mirar implica otra: la de admirar.
Admiramos y, al adentrarnos en el admirado, lo miramos de dentro y desde adentro, lo que nos hace
ver.
En la ingenuidad, que es una forma "desarmada" de enfrentamiento con la realidad, miramos apenas
y, porque no ad-miramos, no podemos mirar desde dentro lo mirado, lo que no nos lleva a ver lo puro
mirado. Por ello, es necesario que admiremos la frase propuesta para, mirándola desde adentro,
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reconocerla como algo que jamás podrá ser reducido o rebajado a mero clisé. La Frase en discusión
no es un conjunto de meros sonidos con rótulo estático, "una frase hecha". Como dijimos, involucra
un tema significativo. Ella es, en sí, un problema, un desafío.
Mientras solamente miramos la frase como un clisé, quedándonos en su periferia, probablemente no
haremos otra cosa sino disertar sobre otros clisés, que nos hayan sido "depositados" o, en otras
palabras, sobre conceptos temáticos que nos fueron planteados como clisés.
Ahora bien, la operación referida de análisis crítico en el texto propuesto, que nos permita la
comprensión de su contexto total, en el cual se encuentra el tema desafiador, nos va a posibilitar
otra operación fundamental: la escisión del contexto en sus partes constitutivas.
Esta escisión del contexto total en sus partes nos permite retornar a él, de donde partimos en la
operación de la admiración alcanzando, de esta forma, una comprensión más vertical y también
dinámica de su significación.
Si, después de la ad-miración del texto que nos permitió la comprensión del contexto total,
intentamos la operación de su escisión, constatamos, a través de esta interacción entre sus partes
que, por ello mismo, se nos presentan como "corresponsables" por la significación total del texto.
Ad-mirar, mirar desde adentro, escindir para volver a mirar el todo ad-mirado, que es un ir hacia el
todo, un volver de él hacia sus partes, lo que significa escindirlas, son operaciones que sólo se
dividen por la necesidad que el espíritu tiene de abstraer para alcanzar lo concreto. En el fondo son
operaciones que se implican dialécticamente.

El hombre como un ser de relaciones


Este ser "temporalizado y situado", ontológicamente inacabado -sujeto por vocación, objeto por
distorsión descubre que no sólo está en la realidad, sino que está con ella. Realidad que es objetiva,
independiente de él, posible de ser reconocida y con la cual, lo mismo que está con ella, se relaciona.
Estas relaciones que traba en esta y con esta realidad, presentan un orden tal de connotaciones,
que las distinguen de los meros contactos de la esfera animal; por eso mismo el concepto de
relaciones de la esfera puramente humana, guarda en sí connotaciones de pluralidad, de criticidad,
de consecuencia y de temporalidad.
Hay una pluralidad en las relaciones del hombre con el mundo, en la medida en que el hombre
responde a los desafíos de este mismo mundo, en su amplia variedad; en que no se agota en un
tipo padronizado de respuesta.
Pluralidad no sólo en relación con los diferentes desafíos que le hace el ambiente, sino también en
relación con un mismo desafío.
En el juego constante de sus respuestas, cambia su modo de responder. Se organiza; escoge la
mejor respuesta. Actúa en las relaciones del hombre con el mundo; hay una pluralidad en la propia
singularidad. La captación que hace de los datos objetivos de su realidad es esencialmente crítica y
no puramente refleja, como sucede en la esfera de los contactos.
Además, es el hombre, sólo el hombre, capaz de trascender, de discernir, de separar órbitas
existenciales diferentes, de distinguir el "ser" del "no ser"; de trabar relaciones incorpóreas. En la
capacidad de discernir estará la raíz de la conciencia de su temporalidad obtenida precisamente
cuando traspasando el tiempo, en cierta forma hasta entonces unidimensional, alcanza el ayer,
reconoce el hoy y descubre el mañana.
En la historia de su cultura ha sido el tiempo y la dimensionalidad del tiempo uno de sus primeros
discernimientos. El "exceso" de tiempo bajo el cual vivía el hombre iletrado, comprometía su propia
temporalidad, a la que se llega con el discernimiento a que nos referimos. Y con la conciencia de
esta temporalidad, la de su historicidad. No hay historicidad en el gato por su incapacidad de discernir
y trascender, ahogado en un tiempo unidimensional -un hoyo eterno- del que no tiene conciencia.

El hombre y la época
En la medida en que el hombre crea, recrea y decide, se van formando las épocas históricas. Y es
también creando, recreando y decidiendo como debe participar en esas épocas.
Es por esto que obtiene mejor resultado toda vez que, integrándose al espíritu de ellas, se apropie
de sus temas y reconozca sus tareas concretas.
Póngase énfasis, desde ya, en la permanente necesidad de una actitud crítica, única con la cual el
hombre podrá aprehender los temas y tareas de su época para irse integrando con ella. Una época,
por otra parte, se realiza en la proporción en que sus temas sean captados y sus tareas sean
resueltas. Y se supera en la medida en que los temas y las tareas ya no corresponden a nuevas
ansias emergentes.
Una época de la historia presentará una serie de aspiraciones, de deseos, de valores, en busca de
su realización. Formas de ser, de comportarse, actitudes más o menos generalizadas, de las cuales
solamente los visionarios que se anticipan tienen dudas y frente a las que sugieren nuevas fórmulas.
El paso de una a otra época se caracteriza por fuertes contradicciones que se profundizan, día a día,
entre valores emergentes en busca de afirmación, de realización, y entre valores del ayer en busca
de preservación.

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