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Dogmas de la Virgen María en la fe católica

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QUE ES UN DOGMA:

En la Iglesia católica, un DOGMA es una verdad absoluta, definitiva, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable
y absolutamente segura sobre la cual no puede flotar ninguna duda.1 Una vez proclamado solemnemente, ningún
dogma puede ser derogado o negado, ni por el Papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base
inalterable de toda la Doctrina católica y cualquier católico está obligado a adherir, aceptar y creer en los dogmas de
una manera irrevocable. No se trata de creer si quiero, sino como verdadero católico, debo de creer los dogmas

No es que al declararse como dogmas comienzan a ser verdad ya que son verdades que siempre han existido, lo que
sucede al declararse dogmas es que su creencia ha empezado a ser obligatoria.

CIC #88 El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir,
cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en
la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo
necesario.

89 Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces en el camino de nuestra
fe, lo iluminan y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón
estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe (Cf. Jn 8,31-32).

Los dogmas de la virgen son 4: Madre de Dios, Inmaculada Concepción, Virginidad Perpetua, Asunta al Cielo

LA MATERNIDAD DIVINA
DEFINICIÓN

El dogma de la MATERNIDAD DIVINA consiste en que la Virgen María es verdadera Madre de Dios, por haber
engendrado por obra del Espíritu Santo y dado a la luz a Jesucristo, no en cuanto a su Naturaleza Divina, sino en
cuanto a la Naturaleza humana que había asumido. La Iglesia afirma este Dogma desde siempre.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000
años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El
Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45). La palabra utilizada por santa Isabel es
Kyrios que traduce al hebreo Adonai; la palabra usada para designar a Dios Padre en el Antiguo Testamento. En esta
frase, el Espíritu Santo encerró el dogma de la maternidad divina de María. No es un invento católico llamar a María
madre de Dios, es la voz de Dios la que la ha llamado así.

Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

FUNDAMENTOS DOGMÁTICOS

Este dogma fue solemnemente definido por el Concilio de Éfeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros
Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.

El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es
Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:


"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo
los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, Num.
66)

ERROR NESTÓREO

Nestóreo, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana. Sus dos naturalezas no estaban unidas. Por lo
tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre. Jesús nació de María solo como
hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios. Vemos que estos errores de Nestorio,
al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

Negando asi un dogma de Jesús en la iglesia: que Jesús posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan "Cristo es
poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento."
Cuando en el año 431 el hereje Nestóreo se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200
obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu
Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el
gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:

1. María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza
humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas.
2. María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la
naturaleza humana que El asumió. El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una
persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es
Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dios-hombre.

FIESTA.

Se celebra el 1º de enero con el título “Santa María Madre de Dios” La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo
la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María
Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y
donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este
nombre: "María, Madre de Dios".

La Virgen María nos ayuda a vencer la tentación, conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo.

¿Qué dice la Palabra de Dios


La sencilla conclusión de que María es madre de Dios porque Jesucristo es Dios la podemos ver de la siguiente manera:

“En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn 1,1) En este texto reconocemos la “Divinidad del
Verbo”

“Y el verbo se hizo carne” (Jn 1, 14) En este texto vemos que el Verbo Divino se hizo hombre. ¿A través de quien? A través de
María como dice Pablo:

“Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley” (Gal 4, 4)

¿Quien nació de mujer en (Gal 4, 4)?: el hijo de Dios es (Jn 1, 14) y el verbo es (Jn 1, 1)

EL MÁS IMPORTANTE
El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, Todos los demás títulos atribuidos a la
Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan
de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.

Estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más
cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre
y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de
esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre
del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia.

Los santos muy antiguos dicen que el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de
"María, Madre de Dios".

MADRE NUESTRA

Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros
del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo
tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y
sugestivo relato con las palabras: "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 27). Esto significa que
la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este
aceptarla en la propia vida es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión
mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María

EVA ERA LA MADRE DE TODOS LOS VIVIENTES –


MARÍA, COMO MADRE DE JESÚS, ES LA MADRE DE TODOS LOS VIVIENTES Y
HASTA DE LA MISMA VIDA

Génesis 3:20- “Y llamó Adán el nombre de su esposa, Eva; por cuanto ella era madre de todos los vivientes.”

Eva fue llamada la «madre de todos los vivientes» porque todos los que tenían vida habían descendido de ella. María
también es la madre de todos los vivientes, pero en realidad en una manera mayor. María es la madre de Jesucristo,
que es la Vida misma y en Él que toda la vida se encuentra.

BENEFICIOS DE SER HIJOS DE MARIA

Si elegimos vivir como hijos de María debemos adoptar varias actitudes:

Abrir nuestro corazón a su amor: Es dejarnos querer, abandonarnos a su cuidado con total confianza. Ella no se desanima a pesar
de nuestros caprichos y debilidades.

Mirarla como nuestra Madre: Hablarle de nuestras alegrías y penas, contarle nuestros problemas y pedirle ayuda para superarlos.

Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que a Ella le gustaría que hicieras, que es lo que Dios quiere de nosotros. Acudir a Ella a lo
largo del día nos puede ayudar grandemente.

Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da pasan por las manos de María, y ella mejor que nadie intercede
ante su Hijo por nuestras necesidades.

Imitar sus virtudes: Es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

2. LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Una gracia especial de Dios, donde ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.
DEFINICIÓN

La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia especial de Dios, ella fue
preservada de todo pecado desde su concepción.

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los
padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

-María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre
Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción
no se trata de la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado.

FUNDAMENTOS DOGMÁTICOS

El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada
inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de
Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y
debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de
1854)

El Catecismo de la Iglesia Católica:

490 Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante".
El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de gracia". En efecto, para poder dar el
asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia
de Dios.

491 A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había
sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854
por el Papa Pío IX:

‘... la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante
de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador
del género humano’.

Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de
ellos la humanidad estaba destinada a pecar.

Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad
fue redimida del pecado.

Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.

494 … “Ella, en efecto, como dice san Ireneo, ‘por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el
género humano’. Por eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación, coincidieron con él en afirmar ‘el nudo de la
desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo desató la Virgen
María por su fe’. Comparándola con Eva, llaman a María ‘Madre de los vivientes’ y afirman con mayor frecuencia: ‘la
muerte vino por Eva, la vida por María’”.

Fiesta

Se celebra el 8 de diciembre. Desde los comienzos de la Iglesia, los Santos Padres se pronunciaron sobre tan
admirable privilegio. Citemos algunos:

San Efrén y San Basilio fueron los primeros en llamarla con el título de “Virgen siempre pura, siempre inmaculada”.

“Inmaculada e inviolada, incorrupta y totalmente púdica alejada del todo de la corrupción y mancha del
pecado”. (San Efrén)

“Virgen preservada por gracia de toda mancha de pecado”. (San Ambrosio)

“Se la llama Inmaculada porque no sufrió corrupción alguna”. (San Jerónimo)

“Santa, Inmaculada de alma y cuerpo y libre completamente de todo contagio”. (San Sofronio)

“Inmune de toda mancha y caída, la única inmaculada, toda sin mancha, sola sin mancha alguna”. (San
José el Himnógrafo)

“Era necesario que la Madre de Dios fuese también purísima, sin mancha, sin pecado. Y así, no sólo de
doncella, sino también de niña fue santísima, y santísima en el seno de su madre, y santísima en su
concepción; pues no convenía que el santuario de Dios, la mansión de la Sabiduría, el relicario del Espíritu
Santo, la urna del maná celestial, tuviera en sí la más mínima tacha. Por aquel alma santísima, fue
completamente purificada la carne hasta del residuo de toda mancha, y así, al ser infundida el alma, ni
heredó ni contrajo por la carne mancha alguna de pecado, como está escrito: “Fijó su habitación en la paz”
(Sal 75, 3), es decir, la mansión de la divina sabiduría fue construida sin el fomes del pecado”. (Santo
Tomás de Villanueva)

COMPARACIÓN CON EVA

EVA ERA CREADA SIN NINGÚN PECADO –


LA NUEVA EVA, MARÍA, TAMBIÉN TENÍA QUE SER CREADA SIN NINGÚN PECADO (INMACULADAMENTE
CONCEBIDA)

Hemos visto que la Biblia indica que María es la nueva Eva. Entonces la pregunta es: ¿en qué estado fue creada el
alma de Eva? Eva fue creada libre de todo pecado en Génesis 2. Toda la creación era perfecta, hasta la caída de la
humanidad. Adán y Eva fueron creados en un estado de justicia original. No perdían ese estado de perfección original,
en el que estaban libres de todo pecado, hasta que en Génesis 3 cometieron el pecado original.

Si Dios creó la primera mujer (la primera Eva) sin ningún pecado, entonces Él podría crear ciertamente la segundo (y
mejor) Eva (la Santísima Virgen María), sin ningún pecado. Eso es exactamente lo que hizo. Tenía que hacerlo como
una cuestión de proporción y la justicia, porque sería el primer miembro de la humanidad redimida.[1]

Adán y Eva fueron inmaculados, es decir libres de pecado… A Nuestra Madre María se le compara como la nueva Eva,
ella debía estar a la altura de Eva es decir en la misma condición (preservada sin mancha) la diferencia entre ellas fue
que Nuestra Madre no peco jamás y con eso aplastó la cabeza a la serpiente.

FUNDAMENTO BÍBLICO.
La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente
muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la
Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la
Tradición Apostólica.

El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Dios
declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la
serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que
María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. Esto contiene
una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta
de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es
"kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios.

Méritos: María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella,
por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella
singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de
Dios.

Razón: La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.

Frutos:
1. María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito
sensitivo que se dirigen al mal.
2. María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que
siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había
recibido.

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no niega que ella fue salvada por Jesús. En María las gracias de
Cristo se aplicaron ya desde el momento de su concepción. El hecho de que Jesús no hubiese aún nacido no presenta
obstáculo pues las gracias de Jesús no tienen barreras de tiempo y se aplicaron anticipadamente en su Madre. Para
Dios nada es imposible.

FRUTOS DEL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El Papa San Pío X con motivo del 50º Aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción (1904) escribió la Encíclica
“AD DIEM ILLUM LAETISSIMUN” y proclamó un Jubileo extraordinario por este hecho. En esta Encíclica afirmó el Papa
que “el dogma de la Concepción Inmaculada ayuda a conservar y aumentar las virtudes”, y más adelante: “por la
Concepción Inmaculada se confirma la fe, se excitan la esperanza y la caridad”.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un llamado para nosotros:


1. Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2. Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de
Cristo y camino seguro para ser llenos del ES.

LA PERPETUA VIRGINIDAD 2 de julio 2014 se celebró por primera vez


DEFINICIÓN

El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del
parto.

"Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-
23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II).

"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de
María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró
la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', la 'siempre-
virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)

Hay un personaje que resaltar y hacer justicia respecto a esta definición. Se trata de Máximo de Turín, obispo de Turín
ya en el año 398, (se cree que murió entre el 408 y el 423). Fue uno de los que prácticamente se anticipó a la definición
del dogma de la Perpetua Virginidad. En uno de sus sermones (5: PL 57, 235) se expresó en estos términos:

“La Virgen concibe sin la intervención de varón; el vientre se llena sin el contacto de ningún abrazo; y el
casto seno se acogió al Espíritu Santo, que los miembros puros custodiaron y el cuerpo inocente albergó.
Contemplad el milagro de la Madre del Señor: es virgen cuando concibe, virgen cuando da a luz, virgen
después del parto. ¡Gloriosa virginidad y preclara fecundidad!”.

FUNDAMENTOS DOGMÁTICOS

El dogma de la Perpetua Virginidad de María quedó definido por el tercer Concilio de Letrán celebrado por el Papa San
Martín I en el año 649: “Propia y verdaderamente la Madre de Dios, la Santa y siempre Virgen María... concibió sin
semen viril, del Espíritu Santo, al mismo Verbo de Dios, y de manera incorruptible dio a luz” Explica Juan Pablo II: “El
Concilio de Calcedonia en su profesión de fe, redactada con esmero y con contenido definido de modo infalible, afirma
que Cristo... fue “engendrado de María Virgen, Madre de Dios”.

La Iglesia afirma la doctrina de la virginidad perpetua de María Santísima. Esto significa que ella fue siempre virgen:
antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se fundamenta en una
correcta interpretación de la Revelación, tomando en cuenta la Biblia y la Tradición Apostólica.

FUNDAMENTOS BIBLICO

En la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto
que no conozco varón?» -Lucas 1,34

¿Por qué María hace esta pregunta?. "Conocer" para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de
tener relaciones con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio (como se
puede constatar al leer los Padres de la Iglesia), los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de
virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: los
Esenios). Además habían mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.

Podríamos detenernos a analizar si María pudiera considerar que después de haber tenido al Hijo de Dios, su vida
siguiera como si nada y continuara con un plan de vida normal. ¿Quién de nosotros actuaría así? Hay un texto muy
diciente en la carta a los Efesios:

Lo que somos es obra de Dios: hemos sido creados en Cristo Jesús con miras a las buenas obras que Dios dispuso
para que nos ocupáramos de ellas” (Ef 2, 10)

Podemos ver entonces que Dios dispuso que María fuera la madre del Verbo y la trajo al mundo para que se ocupara
de esa tarea:
“Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo al que pondrás por nombre Jesús(Lc 1, 31)

¿María sólo fue escogida para una misión de nueve meses? Los versos siguientes al 31 donde el ángel narra la vida
pública de Jesús a María nos demuestra que no; adicionalmente este otro verso nos demuestra que la misión
encomendada por Dios a María continuó después de doce años:

“Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazareth. Posteriormente siguió obedeciéndoles. Su madre por su parte
guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2, 51)

Es inconcebible pensar que María, después de ver la grandeza de Dios, después de llevar por nueve meses en su
vientre al mismo Dios Jesucristo, pensara en algún momento engendrar otro hijo. Ya con la misión encomendada era
más que suficiente; ya con el hecho de ser la escogida era razón suficiente para que haya querido consagrar su alma y
cuerpo solo a Dios.Y ejemplos tenemos todos los que queramos en la Biblia: David, Salomón, Elías, Pedro, Pablo,
después de recibir el llamado al servicio se dedicaron por completo a esa misión, y en el caso de María su misión fue
ser la madre de Dios Hijo. Es necesario utilizar e sentido común para poniéndonos nosotros en el lugar de María, nos
preguntemos si después de una misión así quisiéramos algo más.

En el Nuevo Testamento, San Pablo en su primera carta a los Corintios, nos muestra el compromiso de la Virginidad, no
como una simple abstinencia de sexo, sino como una puerta a la comunión íntima con Dios:

“De igual manera la mujer soltera y la joven sin casar se preocupan del servicio del Señor y de ser santas en su cuerpo
y en su espíritu” (1 Cor 7, 34a)

Esta visión de la virginidad en el Nuevo Testamento es muy posterior a María Santísima. Ella sin haber leído a Pablo,
se dejó guiar por el Espíritu Santo para querer ser santa en cuerpo y espíritu.

CITAS BIBLICAS QUE UTILIZAN PARA RECHAZAR ESTE DOGMA (HERMANO DE JESUS, HASTA QUE, Y
PRIMOGENITO)

1. HERMANOS DE JESUS

Argumento 1: La Biblia habla de hermanos de Jesús

Debido a que la Biblia habla de hermanos de Jesús, nuestros hermanos interpretan que son hijos de María. Veamos los
pasajes cuestión:

“¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”
Mateo 13,55

“¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas
aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él.” Marcos 6,3

“Llegan su madre y sus hermanos, y quedándose fuera, le envían a llamar.” Marcos 3,31

“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre
de Jesús, y de sus hermanos.” Hechos 1,14

Si estudiamos más a fondo la Biblia podremos ver que la palabra hermano es utilizada en cuatro contextos:

Primer Contexto: Para denotar hermanos de Sangre (hijos de la misma madre o del mismo padre):

Como lo utiliza la Biblia para definir el parentesco entre Caín y Abel (porque son ambos hijos de Adán y Eva.)

Segundo Contexto: Para denotar familiares o parientes


“Dijo, pues, Abram a Lot: «Ea, no haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos
hermanos.” Génesis 13,8

Aquí vemos a Abraham llamando a Lot hermano, cuando realmente Abraham es tu tío:

“Estos, son los descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a Harán. Harán engendró a Lot.” Génesis
11,27

Tercer Contexto: Para denotar miembros del mismo pueblo

“En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio
también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos.” Éxodo 2,11

En aquel día la Biblia nos narra como Moisés vio que golpeaban a un hebreo, y por ser de su mismo pueblo la Biblia
dice que es uno de sus hermanos.

Cuarto Contexto: Para denotar hermanos espirituales

“El les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?» Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a
su alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi
hermana y mi madre.»” Marcos 3,33-35

2. HASTA QUÉ

En Mateo 1, 25 leemos:

“Y no la conoció hasta que dio a luz un hijo al que José le puso el nombre de Jesús”(Mt 1, 25)

Según el texto de Mateo, después que María dio a luz, daría a pensar que sí tuvo relaciones con José. El sentido en
griego y hebreo es diferente al español; para nosotros, hasta qué indica una acción que se da posteriormente, mientras
que para los judíos indica una acción que no sucede hasta dicho momento, sin mencionar lo que pueda suceder
después.

“Y Micol, hija de Saúl no tuvo hijos hasta el día de su muerte” (2 Sam 6, 23).

O lo mismo que decir: hasta que murió.

Con una óptica protestante la cita indica que Micol tuvo hijos después de muerta; ya que como el texto dice
“hasta”, indica lo que se hará en el futuro, entonces una muerta dio a luz.

Igual sucedió con María. Mateo menciona que hasta el momento del nacimiento de Jesús, María era virgen; no está
indicando que esa condición virginal se perdiera después. El sentido de Mateo es mostrar el nacimiento virginal de
Jesús no entrar en la intimidad de la Virgen y San José.

3. Primogénito

Ahora, veamos en Lucas una expresión sobre la primogenitura de Cristo.

Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el
mesón. (Lc 2, 7)

Muchos creen que primogénito significa el primero de varios, pero sólo indica el primero sin procedencia, sin importar si
habrá más posteriormente.

“Hijos de Moisés: Guerson y Eliezer. Hijos de Eliezer: Rejabías, el primogénito. Eliezer no tuvo más hijos, pero los hijos
de Rejabías fueron numerosos” (1 Cro 23, 15-17).
Como se puede apreciar, Eliezer tuvo su primogénito, que fue su único hijo. Pensar que María tuvo más hijos porque a
Jesús se le llame primogénito es no conocer las Escrituras. Los evangélicos dicen que cuando se sabe la conclusión no
vale la intuición, y que por tanto como Lucas ya sabía que María tuvo más hijos, no le colocó “unigénito” sino
primogénito. Pero este argumento también falla pues parte de un significado errado de “primogénito.

Un punto para explicar a los protestantes que el llamar a Jesús primogénito no alude a que sea el primero de varios
hijos es el siguiente:

“Yahvé dijo a Moisés: Conságrame todo primogénito. Todos los primogénitos de los hijos de Israel son míos, tanto de
hombre como de animales” (Ex 13, 1-2)

Esta ordenanza dada a Moisés fue cumplida por toda familia, tuviera varios hijos o tuviera uno solo. Pues el concepto
de “primogénito” se refería al primer nacido.

¿Acaso las mujeres que tenían un solo hijo no lo consagrarían porque la orden no decía consagrar los unigénitos
también; y no sabían si iban a tener un segundo hijo?

PODEMOS TENER LA CERTEZA QUE MARIA NO TUVO MAS HIJOS

Vallamos a la infancia de Jesús, específicamente a la peregrinación a Jerusalén:

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de
costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero
creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al
no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo
sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su
inteligencia y sus respuestas.” Lucas 2,41-47

En el pasaje anterior no solo no se mencionan otros hijos, sino que el hecho de que María participara en la
peregrinación a Jerusalén todos los años es indicativo claro de que no tenía más hijos, ya que la mujer en estos casos
quedaban exentas de la peregrinación y permanecían dedicadas al cuidado de los pequeños. ¿Es posible que María
pudiera viajar todos los años hasta que Jesús tuviera 12 años si en verdad hubiera tenido los 4 hijos varones más las 3
hijas hembras que algunos le quieren asignar? Realmente no es posible

¿Cuándo conoció entonces José a María? ¿Luego de que Jesús tuvo 12 años?

Tampoco, incluso luego, tenemos otra evidencia de que José no conoció a María, al pie de la cruz:

“Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.” Juan 19,26-27

Jesús ve que su madre quedará sola y la encarga al cuidado de Juan, el discípulo amado. Más, si Jesús hubiera tenido
otros hermanos no era necesario (ni legal) que Juan lo hiciera. Realmente si Jesús hubiera tenido hermanos, estos eran
los que según la costumbre judía se encargarían del cuidado de su madre y no un no-miembro de la familia, aunque
fuera "el discípulo amado"

LA ASUNCIÓN DE MARÍA
El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la
gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios
omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda
la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la
nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y
siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

LA ASUNCIÓN A LOS CIELOS


El cuerpo sin vida de la Virgen María no estuvo sujeto a la corrupción, también triunfó sobre la muerte y su glorificación,
a imitación de su Hijo. El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en
cuerpo y alma a la gloria celestial.

El 1 de noviembre de 1950[5], día de todos los Santos, en la Plaza de San Pedro en Roma, el Papa Pío XII, mediante la
constitución apostólica “Munificentissi Deus”, hizo la proclamación dogmática de LA ASUNCIÓN A LOS CIELOS con
estas emotivas palabras:

“PROCLAMAMOS, DECLARAMOS Y DEFINIMOS SER DOGMA DIVINAMENTE


REVELADO QUE LA INMACULADA MADRE DE DIOS, SIEMPRE VIRGEN MARÍA,
ACABADO EL CURSO DE SU VIDA TERRENA, FUE ASUNTA [6] EN CUERPO Y
ALMA A LA GLORIA CELESTIAL”.

De todo lo que se ha escrito sobre la Asunción de la Virgen a los cielos, antes de la proclamación del dogma,
impresiona leer un párrafo de San Antonio de Padua, en un sermón que dirige en la festividad de la Asunción. Guiado
por el Espíritu Santo, con un discernimiento asombroso y apoyado en las Escrituras, manifiesta con autoridad reverente:

“la Bienaventurada Virgen María fue asunta con el cuerpo que había sido tabernáculo del Señor. Por eso
dice el salmista: ¨Ven, Señor a tu reposo. Tú y el Arca de tu santificación¨. Como Jesucristo resurgió de la
muerte de la muerte vencida y subió a la diestra del Padre, así también resurgió el arca de su santificación,
porque en este día la Virgen Madre fue asunta al tálamo celestial”

Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la
Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:

"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una
anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana,
radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza,
ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de
nuestra propia resurrección.

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido
por el Papa Pío XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es
una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta
por la Iglesia como realmente revelada por Dios.
En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad
suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de
proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la
Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado
original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como
Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de
la muerte".
Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:

"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para
los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo
se anticipó por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97).

"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con
respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal
escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos"
(JP II , Audiencia General del 9-julio-97).

Continúa el Papa: "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc.
11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre,
y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (JP II, 15-agosto-97)

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas,
según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de
prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de
esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan
directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si
pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de
pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la
escatología, con las realidades últimas del ser humano.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que
llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto
con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el
Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva
la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

¿Cual es el fundamento para este dogma?


El Papa Pío XII presentó varias razones fundamentales para la definición del dogma:
1. La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María,
careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar
prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.
2. Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el
cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le
estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la
corrupción.
3. Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un
tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.
4. Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra
redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la
redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.
La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y
promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con
nuestras almas.

Razones Bíblicas:

En primer lugar, profundicemos en la Sagrada Escritura para ver lo que la Palabra de Dios nos enseña
acerca de esto.
Los cuatro puntos bíblicos principales son los siguientes:

1.- Dios, no es un Dios de muertos, sino de vivos.

Hay algunos hermanos separados que no creen como nosotros porque según ellos cuando uno se
muere se acaba todo y no pasa nada hasta que Jesús vuelva.

Eso es falso porque la misma Biblia nos dice claramente que Dios no es un Dios de muertos sino de
vivos. Veamos algunas citas bíblicas que nos confirman esto:

" Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob Dios no es un Dios de muertos, sino de
vivos" Mt 22,32

"Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual,
ciertamente, es con mucho lo mejor" Fil 1,23

"... Se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús." Mc 9,1-4

2.- Si al malhechor "por un minuto de fe" Jesucristo se lo llevó al paraíso, con más razón se
llevaría a su madre Maria para estar junto a él.

"...Y le decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino." Jesús le dijo: "Yo te aseguro: hoy
estarás conmigo en el Paraíso."
Lc 23, 39-43

Así sucedió, querido hermano, uno de los malhechores tuvo fe de último momento y se arrepintió. Un
minuto le bastó y en su gran misericordia Jesucristo le dijo que ese mismo día iba a estar con él en el
Paraíso. Algunos dicen que era tan "buen ladrón" que se robó el cielo en un minuto.

Entonces, si a ese malhechor Jesús se lo llevó junto a él, con mayor razón se iba a llevar a su santa
madre María, que era mujer llena de Fe, para que estuviera junto a él por toda la eternidad.

Qué increíble que muchos hermanos protestantes no hayan descubierto esto.

3.- Ascendiendo al cielo en cuerpo y Alma.


"Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con
ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor". 1 Tes 4,17

"Les decía también: "Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la
muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios." Mc 9,1

Si abraham, Isaac, Jacob, Elías y Moisés estaban vivos junto a Dios con mayor razón María, la sierva y
Madre de Dios, también lo iba a estar
Estos versículos indican que los cristianos viviendo en gracia de Dios y presencien la venida física de
Jesucristo en los últimos tiempos, no morirán la muerte terrenal sino que pasarán directamente al cielo
en cuerpo y alma para toda la eternidad.

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