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Compilación de Poemas 7º Básico

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COMPILACIÓN DE POEMAS

7º BÁSICO

Texto 1:
Viajar – Gabriel García Márquez

Viajar es marcharse de casa,


es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco


es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,


es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano


es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,


es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.
Texto 2:
El barco – Pablo Neruda

Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo


por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.

Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:


pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la sombra y por la luz,
y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros.

Entonces, qué les pasa?


Por qué andan tan furiosos?
A quién andan buscando con revólver?

Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.

Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando llegamos al barco.
Estábamos desnudos.

Todos llegábamos del mismo sitio.


Todos veníamos de mujer y de hombre.
Todos tuvimos hambre y pronto dientes.
A todos nos crecieron las manos y los ojos
para trabajar y desear lo que existe.

Y ahora nos salen con que no podemos,


que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.
Por qué tantas ventajas para ustedes?
Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido?

Aquí no están contentos,


así no andan las cosas.

No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones, la tristeza,
los ojos sin amor o la boca con hambre.

No hay ropa para este creciente otoño


y menos, menos, menos para el próximo invierno.
Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra en los caminos?

Sin mesa dónde vamos a comer,


dónde nos sentaremos si no tenemos silla?
Si es una broma triste, decídanse, señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.

Después el mar es duro.

Y llueve sangre.

Texto 3:
Adiós – Gabriela Mistral

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».

Y yendo hacia el Norte


decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».

Ni por juego digas


o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.

No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos…

Para que ninguno,


ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!
Texto 4:
El viaje – Charles Baudelaire

I
Para el niño, enamorado de mapas y estampas,
El universo es igual a su vasto apetito.
¡Ah! ¡Cuan grande es el mundo a la claridad de las
lámparas!
¡Para las miradas del recuerdo, el mundo qué pequeño!

Una mañana zarpamos, la mente inflamada,


El corazón desbordante de rencor y de amargos deseos,
Y nos marchamos, siguiendo el ritmo de la onda
Meciendo nuestro infinito sobre el confín de los mares.

Algunos, dichosos al huir de una patria infame;


Otros, del horror de sus orígenes, y unos contados,
Astrólogos sumergidos en los ojos de una mujer,
La Circe tiránica de los peligrosos perfumes.

Para no convertirse en bestias, se embriagan


De espacio y de luz, y de cielos incendiados;
El hielo que los muerde, los soles que los broncean,
Borran lentamente la huella de los besos.

Pero los verdaderos viajeros son los únicos que parten


Por partir; corazones ligeros, semejantes a los globos,
De su fatalidad jamás ellos se apartan,
Y, sin saber por qué, dicen siempre: ¡Vamos!

¡Son aquellos cuyos deseos tienen forma de nubes,


Y que como el conscripto, sueñan con el cañón,
En intensas voluptuosidades, mutables, desconocidas,
Y de las que el espíritu humano jamás ha conocido el
nombre!

II
Imitamos ¡horror! al trompo y la pelota
En su danza y sus saltos; hasta en nuestros sueños
La Curiosidad nos atormenta y nos envuelve,
Como un Ángel cruel que fustigará soles.
¡Singular fortuna en la que el final se desplaza,
Y no estando en parte alguna, puede hallarse por doquier!
¡Donde el Hombre, que jamás la esperanza abandona,
Para lograr el reposo corre siempre como un loco!

Nuestra alma es nave de tres palos buscando su Icaria;


Una voz resuena en el puente: "¡Atención!"
Una voz desde la cofa, ardiente y loca, clama:
"¡Amor... gloria... felicidad!" ¡Infierno! ¡Es un escollo!

Cada islote señalado por el vigía


Es un El dorado prometido por el Destino;
La imaginación, que acucia su orgía
No halla más que un arrecife al amanecer.

¡Oh, el infeliz enamorado de tierras quiméricas!


¿Habrá que engrillar y arrojar al mar,
A este marinero borracho, inventor de Américas
Para el cual el espejismo toma el remolino más amargo?

Como el viejo vagabundo, chapaleando en el lodo


Sueña, husmeando en el aire, brillantes paraísos;
Su mirada hechizada descubre una Capúa
En cuanto lugar la candela alumbra un tugurio.

III
¡Asombrosos viajeros! ¡Qué nobles relatos
Leemos en vuestros ojos profundos como los mares!
Mostradnos los joyeros de vuestras ricas memorias,
Esas alhajas maravillosas, hechas de astros y de éter.

¡Deseamos viajar sin vapor y sin velas!


Para ahuyentar el tedio de nuestras prisiones,
Haced desfilar nuestros espíritus, tensos como un lienzo,
Vuestros recuerdos enmarcados por horizontes.

Decid, ¿qué habéis visto?


Texto 5:
La última inocencia – Alejandra Pizarnik

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.

He de partir

Pero arremete, ¡viajera!

Texto 6:
Rima LIII Cuando volvemos las fugaces horas – Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando volvemos las fugaces horas


del pasado a evocar,
temblando brilla en sus pestañas negras
una lágrima pronta a resbalar.

Y al fin resbala, y cae como gota


de rocío, al pensar
que, cual hoy por ayer, por hoy mañana,
volveremos los dos a suspirar.
Texto 7:
Viaje de amor – Rosa Araneda

La Chupa chocolatera
Y los siete muelles reales
Once fuertes principales
Siete lanchas cañonera.

Tuve un día la idea


de ir al reino de Turquía
por lo que hice mi partía
visitando sus aldea
crucé el mar de Galilea
en una barca ligera
con alas y arrastradera
entré al puerto con valor
vi en un castillo de amor
la chupa chocolatera.

También pasé a al Antioquía


y allá pregunté por vos
me dijeron ya pasó
y dijo que no volvía
yo de allí me dirigía
por los bosques y ramales
navegando por mis males
puse el anteojo y miraba
vi el faro que te alumbraba
y los siete muelles reales.

Por irte a buscar señora


navegaré de año en año
hasta ver mi desengaño
o si mi suerte mejora
con el anteojo a toda hora
miraba por esos mares
y a las peñas y arsenales
yo por vos les preguntaba
y a dejar me preparaba
once fuertes principales.
Recorrí toda la Grecia
y pasé para la Prusia
de la ciudad Holandesa
me embarqué para Venecia
en un buque de madera
toda esa comarca entera
noté que se estaba armando
y te estaban resguardando
siete lanchas cañonera.

Por fin, al Asia Oriental


y al África me pasé
por darle alivio a mi mal
recorrí su capital
y en seguida la Polonia
y en el pueblo de Bolonia
la muerte tuve cercana
porque trepó esta tirana
la torre de Babilonia.

Texto 8:
El poeta habla por teléfono con el amor – Federico García Lorca

Tu voz regó la duna de mi pecho


en la dulce cabina de madera.
Por el sur de mis pies fue primavera
y al norte de mi frente flor de helecho.
Pino de luz por el espacio estrecho
cantó sin alborada y sementera
y mi llanto prendió por vez primera
coronas de esperanza por el techo.
Dulce y lejana voz por mí vertida.
Dulce y lejana voz por mí gustada.
Lejana y dulce voz amortecida.
Lejana como oscura corza herida.
Dulce como un sollozo en la nevada.
¡Lejana y dulce en tuétano metida!
Texto 9:
Un adiós – Raquel Jodorowsky

Dónde te has ido amor?


Sólo respiro el humo
Del incendio de mis huesos
Dónde esconder la cabeza
Cuando ya nada nos queda
En este tirabuzón de venas
Cuando la fuerza de la vida
Vestida con la sangre
Ya no alumbra.

Ay huésped fugitivo
Como castaña noble
Has sido
Hoy eres fuego que no prende
Que se fue a conversar
Con el olvido.
Y ahora presa
En la red de la existencia
Delante de los días de la vida
Y los días de la muerte
Que van corriendo juntas
Por un mismo corredor.
Que hacer, que haré.
Sólo en las canciones de los ángeles
Tal vez pueda encontrar
Una respuesta…

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