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Botulismo: Causas, Síntomas y Prevención

Botulismo
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BOTULISMO

Datos y cifras
Clostridium botulinum es una bacteria que en entornos pobres en oxígeno produce toxinas peligrosas
(toxinas botulínicas).

La toxina botulínica es una de las sustancias más mortales que se conocen.

El botulismo humano puede hacer referencia al botulismo transmitido por los alimentos, al botulismo
del lactante, al botulismo por heridas, al botulismo por inhalación o a otros tipos de intoxicación.

El botulismo de transmisión alimentaria, causado por el consumo de alimentos que no se han


procesado adecuadamente

El botulismo de transmisión alimentaria, causado por el consumo de alimentos que no se han


procesado adecuadamente, es raro, pero puede ser mortal si no se diagnostica rápidamente y se trata
con la correspondiente antitoxina.

Los alimentos enlatados, conservados o fermentados de preparación doméstica son una fuente
frecuente de botulismo de transmisión alimentaria, y su preparación requiere precauciones especiales.

Panorama general

El botulismo de transmisión alimentaria es una enfermedad grave y puede ser mortal. Sin embargo, es
relativamente inusual. Es una intoxicación causada generalmente por la ingesta alimentos
contaminados con neurotoxinas muy potentes, las toxinas botulínicas, que se forman en alimentos
contaminados. De persona a persona no se transmite el botulismo.

Las esporas producidas por la bacteria Clostridium botulinum son termorresistentes ampliamente
difundidas en el medio ambiente, que en ausencia de oxígeno germinan, crecen y excretan toxinas.
Existen siete formas diferentes de toxina botulínica identificadas con las letras A a G. Cuatro de ellas
(tipos A, B, E y ocasionalmente F) pueden causar botulismo humano. Los tipos C, D y E provocan
enfermedades en otros mamíferos, aves y peces.

La toxina botulínica se ingiere con alimentos elaborados inapropiadamente, en los que la bacteria o sus
esporas sobreviven, crecen y producen las toxinas. Aunque es principalmente una intoxicación de
transmisión alimentaria, el botulismo humano puede deberse a infección intestinal con C. botulinum en
los lactantes, heridas infectadas e inhalación.
Síntomas del botulismo de transmisión alimentaria

Las toxinas botulínicas son neurotóxicas, lo cual significa que afectan al sistema nervioso. El botulismo
de transmisión alimentaria se caracteriza por una parálisis flácida descendente que puede producir
insuficiencia respiratoria.

Los síntomas iniciales incluyen fatiga intensa, debilidad y vértigo, seguidos generalmente por visión
borrosa, sequedad de boca y dificultad para tragar y hablar. También pueden concurrir vómitos, diarrea,
constipación e inflamación abdominal. La enfermedad puede dar lugar a debilidad en el cuello y los
brazos, y afectar posteriormente los músculos respiratorios y los músculos de la parte inferior del
cuerpo. No se presentan síntomas febriles o pérdida de consciencia.

Los síntomas no son provocados por la bacteria, sino por la toxina que ella produce. Por lo general se
manifiestan entre 12 y 36 horas después de la ingesta (con un plazo mínimo de cuatro horas y un máximo
de ocho días). La incidencia del botulismo es baja, pero la tasa de mortalidad es alta si no se realiza un
diagnóstico precoz y se dispensa sin dilación el tratamiento adecuado (pronta administración de
antitoxina y atención respiratoria intensiva). La enfermedad puede ser mortal en el 5 a 10% de los casos.

Exposición y transmisión

Botulismo de transmisión alimentaria

C. botulinum es una bacteria anaeróbica, lo que significa que solo se desarrolla en ausencia de oxígeno.
El botulismo de transmisión alimentaria se produce cuando C. botulinum crece y genera toxinas en los
alimentos que se consumirán. La bacteria produce esporas ampliamente presentes en el medio
ambiente, incluida la tierra los ríos y los mares.

El crecimiento de la bacteria y la formación de toxinas tienen lugar en productos con bajo contenido de
oxígeno y en algunas combinaciones de temperatura de almacenamiento y parámetros de conservación.
Esto ocurre mayormente en conservas de alimentos hechas sin las debidas precauciones y en alimentos
inapropiadamente procesados, enlatados o embotellados en casa.

C. botulinum no se desarrolla en condiciones de acidez (pH inferior a 4,6), y por lo tanto la toxina no se
generará en alimentos ácidos (aunque un pH bajo no degradará ninguna toxina ya existente). Las
combinaciones de baja temperatura de almacenamiento y contenidos de sal, y/o el pH, se utilizan
también para prevenir el crecimiento de la bacteria o la formación de la toxina.
La toxina botulínica se ha encontrado en diversos alimentos, incluidas conservas vegetales con bajo
grado de acidez, tales como judías verdes, espinacas, setas y remolachas; pescados, incluido el atún en
lata y los pescados fermentados, salados y ahumados; y productos cárnicos, por ejemplo, jamón y
salchichas. Los alimentos en cuestión difieren de un país a otro y reflejan los hábitos locales de
alimentación y de conservación de los alimentos. En ocasiones se ven implicados alimentos elaborados
con fines comerciales.

A pesar de que las esporas de C. botulinum son termorresistentes, la toxina producida por la bacteria
que crece a partir de las esporas en condiciones anaeróbicas se destruye mediante el hervor (por
ejemplo, a una temperatura interna superior a los 85ºC durante al menos cinco minutos). Por
consiguiente, los casos de botulismo de transmisión alimentaria frecuentemente guardan relación con
alimentos listos para el consumo empaquetados con poco oxígeno.

Las muestras de alimentos vinculados a casos sospechosos se deben obtener inmediatamente, guardar
en envases herméticos y enviar a laboratorios para identificar la causa y prevenir otros casos.

Botulismo en lactantes

El botulismo en lactantes suele afectar a niños menores de seis meses. A diferencia del botulismo de
transmisión alimentaria, causado por la ingestión de toxinas previamente generadas en los alimentos
(véase el párrafo a. anterior), este se produce cuando los lactantes ingieren esporas de C. botulinum que
germinan como bacterias, colonizan el intestino y liberan toxinas. En la mayoría de los adultos y los
niños mayores de seis meses esto no ocurre, porque las defensas naturales del intestino que el
organismo desarrolla con el tiempo impiden la germinación y el crecimiento de la bacteria.

En los lactantes, los síntomas clínicos incluyen constipación, pérdida de apetito, debilidad y llanto
alterado y una apreciable pérdida del control de la cabeza. Aunque son varias las fuentes posibles de
infección de lactantes con botulismo, la miel contaminada con esporas se ha asociado a algunos casos.
Por lo tanto, se aconseja a los padres y cuidadores de niños que no alimenten con miel a los lactantes
menores de un año.

Botulismo por heridas

El botulismo por heridas es infrecuente y se produce cuando las esporas entran en una herida y pueden
reproducirse en un medio anaeróbico. Los síntomas son similares al botulismo de trasmisión
alimentaria, pero pueden tardar hasta dos semanas en aparecer. Esta forma de la enfermedad se ha
relacionado con el abuso de sustancias, especialmente con la inyección de heroína black tar.
Botulismo por inhalación

El botulismo por inhalación es muy infrecuente y no se produce naturalmente: está asociado a sucesos
accidentales o intencionales (como el bioterrorismo) que dan lugar a la liberación de las toxinas en
aerosoles. El botulismo por inhalación presenta manifestaciones clínicas similares a las del botulismo
de trasmisión alimentaria. La dosis letal media para el ser humano se ha estimado en dos nanogramos
de toxina botulínica por kilo de peso corporal, o sea, aproximadamente, el triple que en los casos de
trasmisión alimentaria.

Tras la inhalación de la toxina, los síntomas aparecen después de uno a tres días, y ese tiempo es mayor
cuando los niveles de intoxicación son más bajos. Los síntomas son similares a los que provoca la
ingestión de toxina botulínica, y culminan en parálisis muscular e insuficiencia respiratoria.

Si se sospechase la exposición a la toxina por inhalación de aerosoles, se debería evitar la exposición


adicional de los pacientes y otras personas. Se deberá quitar la ropa del paciente y guardarla en bolsas
de plástico hasta que se las pueda lavar profundamente con agua y jabón. El paciente se deberá duchar
y descontaminar inmediatamente.

Otros tipos de intoxicación

En teoría, el botulismo transmitido por el agua puede producirse mediante la ingestión de la toxina. Sin
embargo, dado que los procesos habituales de tratamiento del agua (por ejemplo, hervor, desinfección
con una solución al 0,1% de hipoclorito) destruyen la toxina, el riesgo es considerablemente bajo.

El botulismo de origen desconocido suele afectar a adultos, y en esos casos no es posible determinar si
el origen es alimentario o por heridas. Estos casos son comparables al botulismo en los lactantes, y
pueden ocurrir cuando la flora intestinal se altera debido a procedimientos quirúrgicos o terapia
antibiótica.

Se han notificado efectos adversos de la toxina pura en algunos pacientes, debido a su empleo en
medicina y/o cosmética; véase ‘Botox’, más adelante.

‘Botox’

La bacteria C. botulinum es la misma que se utiliza en la fabricación de botox, un producto farmacéutico


generalmente inyectable, para uso clínico y cosmético. Los tratamientos con botox utilizan el tipo A de
nuerotoxina botulínica muy diluida y purificada. El tratamiento se administra en entornos médicos
adecuados a las necesidades del paciente, y habitualmente es bien tolerado, aunque en ocasiones se
han observado efectos secundarios.

Diagnóstico y tratamiento

Por lo general, el diagnóstico se basa en la historia clínica y el examen clínico, seguidos de la


confirmación de laboratorio, especialmente para demostrar la presencia de la toxina botulínica en el
suero, las heces o los alimentos, o un cultivo de C. botulinum de heces, heridas o alimentos. En
ocasiones el botulismo se diagnostica equivocadamente, ya que suele confundirse con accidente
cerebrovascular, síndrome de Guillain-Barré o miastenia gravis.

La antitoxina se debe administrar lo antes posible tras el diagnóstico clínico. La pronta administración es
eficaz para reducir las tasas de mortalidad. Algunos casos de botulismo requieren un tratamiento de
apoyo, especialmente ventilación mecánica, que pueden ser necesarios durante semanas e incluso
meses. Los antibióticos no son necesarios (excepto en caso de botulismo por heridas). Existe una
vacuna contra el botulismo, pero se utiliza en muy pocas ocasiones, dado que su eficacia no se ha
evaluado totalmente y se han demostrado efectos secundarios negativos.

Prevención

La prevención del botulismo de trasmisión alimentaria se basa en las buenas prácticas de preparación
de los alimentos, en particular durante el calentamiento/esterilización, y la higiene. El botulismo de
trasmisión alimentaria se puede prevenir mediante la inactivación de la bacteria y sus esporas en los
productos termoesterilizados (por ejemplo, en hornos de esterilización) o enlatados, o la inhibición del
crecimiento bacteriano y de la producción de toxinas en otros productos. La ebullición puede destruir
las formas vegetativas de la bacteria, pero las esporas pueden seguir siendo viables tras horas de
ebullición, aunque es posible matarlas con tratamientos a muy altas temperaturas, como el enlatado
comercial.

La pasteurización comercial (incluidos los productos pasteurizados envasados al vacío y ahumados en


caliente) no siempre es suficiente para matar todas las esporas y, por consiguiente, la inocuidad de esos
productos se deberá basar en la prevención del crecimiento bacteriano y la producción de toxinas. Las
temperaturas de refrigeración combinadas con el contenido de sal y/o las condiciones de acidez
impedirán el crecimiento de la bacteria y la formación de toxinas.

Las Cinco claves de la OMS para la inocuidad de los alimentos sirven de base a los programas de
formación y capacitación de manipuladores de alimentos e informan a los consumidores. Son
particularmente importantes para prevenir intoxicación alimentaria. Esas cinco claves son:
mantenimiento de la higiene;

separación de alimentos crudos y cocidos;

cocción total;

mantenimiento de los alimentos a temperaturas seguras;

utilización de agua potable e ingredientes crudos seguros.

Respuesta de la OMS

Los brotes de botulismo son infrecuentes, pero algunas emergencias de salud pública exigen un rápido
reconocimiento que permita identificar el origen de la enfermedad, distinguir los tipos de brotes (natural,
accidental o deliberado), prevenir nuevos casos y dispensar tratamiento eficaz a las personas afectadas.

El éxito del tratamiento depende considerablemente del diagnóstico precoz y la pronta administración
de la antitoxina botulínica.

La función de la OMS para responder a brotes de botulismo que podrían ser de preocupación
internacional incluye los siguientes aspectos:

Vigilancia y detección: la OMS apoya el fortalecimiento de los sistemas nacionales de vigilancia e


internacionales de alerta, con el fin de asegurar la rápida detección de brotes locales y una eficiente
respuesta internacional. El principal instrumento de la OMS para esas actividades de vigilancia,
coordinación y respuesta es la Red Internacional de Autoridades en materia de Inocuidad de los
Alimentos (INFOSAN), que vincula a las autoridades nacionales de los Estados Miembros encargadas de
las actividades relativas a la inocuidad de los alimentos. Esa red está gestionada conjuntamente por la
FAO y la OMS.

Evaluación de riesgos: la respuesta de la OMS se basa en una metodología de evaluación de riesgos que
incluye un examen destinado a determinar si el brote es natural, accidental o intencional. La OMS
también aporta evaluaciones científicas que sirven de base para las normas, directrices y
recomendaciones de seguridad alimentaria que elabora la Comisión del Codex Alimentarius.

Contención de la enfermedad en su origen: la OMS coordina la adopción de medidas con las


autoridades nacionales y locales a fin de contener los brotes en sus fuentes de origen.

Prestación de asistencia: la OMS coordina las actividades de organismos internacionales, expertos,


laboratorios nacionales, compañías aéreas y organizaciones comerciales con el fin de movilizar equipos,
materiales e insumos de respuesta, incluido el suministro y la administración de antitoxina botulínica.
CHILE

¿QUÉ ES EL BOTULISMO?

El botulismo fue descrito en 1820 por Justinus Kerner en Baden-Wurtemberg, al observar los
envenenamientos ocurridos al consumir carnes con salsas. Debido a esto, se denominó entonces
«enfermedad de Kerner». La incidencia de la enfermedad en Baden-Wurtemberg era bastante
considerable y se contabilizaron entre 1793 y 1827, 234 casos. Se agregaron hasta el año 1853, 400
casos con 150 fallecidos.

El botulismo es una enfermedad que paraliza los músculos y es causada por la acción de la neurotoxina
creada por una bacteria llamada Clostridium botulinum y, en pocos casos por las cepas de Clostridium
buturicum y Clostridium baratii. En Chile es un trastorno poco frecuente, sin embargo todas las formas
de botulismo pueden ser fatales y son consideradas emergencias médicas. En nuestro país es una
enfermedad de notificación inmediata, según el decreto Nº158 de 2004.

¿CÓMO SE TRANSMITE?

Hay cincos tipos principales de botulismo, según el tipo de transmisión:

Botulismo transmitido por alimentos: Causada por el consumo de alimentos que contienen la toxina
botulímica. Constituye una emergencia de salud pública, debido a que muchas personas podrían
enfermar.

Botulismo infantil: Ocurre en niños menores de un año, por el consumo de esporas de la bacteria
botulímica que crecen en su intestino y liberan la toxina. Es la forma más frecuente dela enfermedad.

Botulismo de heridas: Producido cuando las heridas están infectadas por Clostridium botulinum y ésta
secreta la toxina.

Botulismo iatrogénico: Causado por sobredosis accidental de toxina botulímica.

La toxina botulínica actúa bloqueando la liberación de acetilcolina a nivel de la placa mioneural


impidiendo la transmisión del impulso nervioso. Causa de esta manera, una parálisis flácida de los
músculos esqueléticos y un fallo parasimpático.

SÍNTOMAS

Los síntomas del botulismo incluyen doble visión, la visión borrosa, los párpados caídos, la dificultad
para hablar, la dificultad para tragar, disminución de lucidez mental, la sensación de sequedad en la
boca y principalmente la debilidad muscular que siempre desciende a través del cuerpo: primero los
hombros son afectados, luego la parte superior de los brazos, la parte inferior de los brazos, los muslos,
las pantorrillas, etc. La parálisis de los músculos respiratorios puede causar que una persona pare de
respirar y muera, a menos que se proporcione asistencia para la respiración (ventilación mecánica). El
botulismo no se transmite de una persona a otra y en el caso del transmitido por los alimentos puede
ocurrir en todas las edades. En este último, los síntomas empiezan entre 6 horas a 2 semanas (más
comúnmente entre 12 y 36 horas) después de comer los alimentos que contienen la toxina. Es
importante destacar que no se presenta fiebre con esta infección.

TRATAMIENTO Y PRONÓSTICO

En caso de confirmarse la sospecha de botulismo, la persona recibirá el medicamento para combatir la


bacteria, llamado antitoxina botulínica. Si tiene dificultad respiratoria deberá permanecer en el hospital.
Se puede introducir una sonda a través de la nariz o la boca dentro de la tráquea con el fin de suministrar
una vía aérea para el oxígeno. Asimismo, puede necesitar un respirador. Los pacientes que tengan
dificultades para tragar pueden recibir líquidos intravenosos. Igualmente, se puede introducir una sonda
de alimentación.

¿CÓMO SE PREVIENE?

-La principal medida de prevención del botulismo es la correcta manipulación de los alimentos y su
preparación.

-Al ser una bacteria termolábil, hervir los alimentos la inactivará.

-También se recomienda no consumir alimentos envasados que tengan alterado el envase (abombado),
el aspecto (cambio de coloración o consistencia) o el olor (rancio).

-Promover medidas de higiene domiciliaria y peridomiciliaria para evitar o minimizar la contaminación


con tierra o polvo ambiental, especialmente en zonas áridas, con bajas precipitaciones y humedad
ambiental.

-No exponer a los lactantes a fuentes reconocidas de esporas como miel e infusiones de hierbas
medicinales, especialmente aquellas comercializadas “a granel”, ya que se ha demostrado que tienen
mayor contaminación que las que se venden industrializadas.

SITUACIÓN EN CHILE

De 2004 a 2013 se han enviado 24 muestras de casos sospechosos de botulismo al Instituto de Salud
Pública (ISP), de las cuales 7 resultaron positivas a Clostridium botulinum. El mayor número de casos
fue en 2005, con dos personas afectadas; luego vino un período sin casos y entre 2011 y 2013 hubo un
caso en cada año.

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