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Psicología Transpersonal: Sueños

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“Asiste

Asiste a aquellos
que ya no están en donde estaban
y aún no han llegado hacia donde van.”
NOR HALL

Seminario de Psicología Transpersonal:

La comprensión de los
los Sueños
desde Oriente y Occidente

Docente:
Lic. Virginia Gawel

www.centrotranspersonal.com.ar

 CENTRO TRANSPERSONAL DE BUENOS AIRES. Todos los derechos reservados.

1
. Módulo 1:

.Las claves de acceso al mundo onírico

Objetivos del Módulo:

 Abordar conceptos esenciales sobre la naturaleza de los sueños.


 Autorreferir esta información para comenzar a prestar atención al propio
mundo onírico desde un lugar de investigación autoexploratoria.
 Recibir, mediante distintos recursos pedagógicos y comunicacionales, estí-
mulos puntuales que promuevan las bases para una actitud de aprendizaje
activa, participativa y sanamente automotivada.
 Adquirir herramientas prácticas para facilitar el recuerdo de los propios
sueños.
 Recibir pautas concretas para organizar un Diario de Sueños que posibilite
el estudio sistemático del material onírico.
 Propiciar mediante el Foro de Cursantes y el Aula Virtual un primer acer-
camiento a sus compañeros de grupo y a la tutora, sirviendo de base para ir
tejiendo nuestra red grupal.

Ítems a desarrollar en este Módulo:

Introducción: cultivando la actitud apropiada para trabajar con los propios sue-
ños.¿Qué son los sueños? Los sueños a partir de las investigaciones actuales.
Algunas nociones sobre la fisiología del dormir y del soñar. Recordando los sueños:
¿Por qué olvidamos nuestros sueños? Estrategias para facilitar la memoria onírica.
El Diario de Sueños: cómo llevar un registro sistemático de los propios sueños.

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2
INTRODUCCIÓN

Los sueños: una ventana


Hacia el inconsciente

El estudio de los propios sueños es un


trabajo apasionante, que requiere vocación y
paciencia. Es abrir una ventana hacia el propio
Inconsciente: un mundo infinito e ignorado, lleno
de riquezas a las que el intelecto no puede ac-
ceder con sus herramientas.

Familiarizarse con el lenguaje del Inc-


consciente requiere de una actitud similar a la
de la madre que desea imperiosamente decodifi-
car cada expresión de su bebé recién nacido, o
a la de quien se enamora de un extranjero y
anhela comprender cada palabra de su idioma para captar su mundo interno.
Precisa de una actitud investigativa, afectuosa, asombrada, dispuesta a aprender de
sí mismo la lógica vital de ese extraño lenguaje.

Transitaremos a través de distintas ideas y ejercicios que tienen por principal


objeto acompañarle a abrir esa ventana interna, y a asomarse a través de ella
hacia los paisajes de su propio Inconsciente. Será un gusto asomarnos juntos...

¿Qué son los sueños?

 Los sueños: ¿adentro o afuera?:

La pregunta sobre qué son los sueños preocupa al hombre desde los al-
bores de la historia de la Humanidad. En la actualidad nos parece natural concebir
el hecho de que los sueños acontecen producidos por nuestro propio psiquismo,
pero no siempre fue así: en el pasado (y aún hoy en día en pueblos alejados de lo
que da en llamarse “la civilización”) distintas culturas consideraban a los sueños co-
mo provenientes “desde afuera”, a veces como inspiración de los Dioses o de Dios,
otras, como influencias negativas de los demonios (nightmare, que significa en
inglés “pesadilla”, hace alusión a Mara, demonio). Esta actitud respecto del sueño
inducía también a superponer el mundo onírico con el mundo real, poblando la vida
cotidiana de imágenes cuyo lugar de pertenencia real es ese mundo onírico.

Tal como lo señaló Jean Piaget, es natural, inclusive, que los niños experi-
menten a los sueños de este modo, por lo cual con frecuencia guardamos re-
cuerdos infantiles de hechos “reales” que sólo sucedieron en nuestra vida
onírica. El niño tarda en madurar al concepto de que los sueños son producidos por
el propio psiquismo, “dentro” de sí mismo: le parece que es algo que viene “de afue-

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3
ra”, y muchas veces se le mezcla conceptualmente con hechos vividos en la vida
vigil. Eso le da un carácter particularmente aterrador a las pesadillas, que conmue-
ven el impresionable ánimo infantil.

ACTIVIDAD AUTORREFERIDA: En base a lo que acabo de decirle, le pro-


pongo que mire dentro suyo e investigue: ¿recuerda algún sueño de su
infancia? ¿Tiene noción de si siendo niño tuvo algún sueño tan impac-
tante como para que aún hoy esté en su memoria? En aquél momento de su
infancia, ¿lo compartió con alguien?

En los últimos tiempos se ha difundido la existencia de los


dreamcatchers (atrapa-sueños) de las culturas aboríge-
nes (particularmente de los ojibway americanos). Estos
peculiares objetos (frecuentemente circulares, estética-
mente tejidos en forma de red como telaraña de hilos co-
loridos, y con una cuenta cerámica insertada cerca del
centro), servían como guardianes del dormir, en la cre-
encia de que por el centro del atrapa-sueños se infiltrarían
los buenos sueños o sueños sanadores (healer dreams), y
que en la cuenta de cerámica quedarían atrapados los
malos sueños, las pesadillas. (Quiero aclarar que no estoy
sugiriendo el uso de los dreamcatchers para el trabajo con
sueños! Simplemente los traigo a cuento para ilustrar una
concepción cultural sobre los sueños distinta de la de
nuestra cultura. En mi criterio el trabajo con los sueños se hace dentro, y apoyarse
en cualquier objeto externo quizás pueda más bien generar confusión y tal vez hasta
una actitud supersticiosa. Sin embargo... algunos son muy bellos, verdad?)

Otra función de este objeto (que solía colgarse sobre la cuna del recién nacido,
adornándolo con plumas para que fuera movido por la respiración del bebé), era la
de enseñar desde niños a valorar la importancia de recordar los sueños. Y es que
en estos pueblos (como en muchos otros), los sueños tenían sobre todo un valor
social: eran relatados en la mañana en rueda comunitaria para que el pueblo
tuviera guía sobre los acontecimientos venideros, o sobre dónde dirigirse para la
caza y la pesca, o sobre pestes y otros peligros de los cuales debiera protegerse
esa comunidad. (Quizás pueda Ud. captar aún más plenamente el sentido de estos
encuentros cuando más adelante desarrollemos el concepto de Inconsciente
Colectivo.)

Entre los griegos, los babilonios, los egipcios, los musulmanes y otros pue-
blos, existían especialistas en interpretación de sueños, que eran considerados por
los reyes y las castas gobernadoras como sabios referentes para la toma de de-
cisiones que afectaran a la nación. Los sueños han marcado la historia de la Hu-
manidad, incidiendo en las decisiones de los reyes y militares, inspirando movi-
mientos religiosos y obras de arte, y participando en diversos descubrimientos cien-
tíficos que tuvieron por cuna originaria un sueño (tal como la Teoría de la Rela-
tividad de Einstein).

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Más adelante, en el módulo 8, cuando veamos Sueños de Incubación, co-
mentaremos algo más sobre la importancia de los sueños en otras culturas anti-
guas.

 Los sueños a partir de las


..... investigaciones actuales:

Hoy en día es mucho lo que se ha investiga-


do sobre el fenómeno del soñar, a partir de distintas
disciplinas, tales como la Neurofisiología, la Psico-
logía y la Psiquiatría. Dado que todos los mamíferos
sueñan (salvo, curiosamente, el oso hormiguero),
los científicos deducen que el soñar ha de ser im-
portantísimo, puesto que la evolución de las es-
pecies ha conservado intacta esa función a lo largo
de todas sus mutaciones, siglo tras siglo.

Francisco Varela, biólogo chileno radicado en


los Estados Unidos que investigó los puntos de
contacto entre la ciencia occidental y el Budismo, declara, en función de estos
datos, que “...el sueño con REM [movimiento ocular rápido] es una actividad
cognitiva fundamental. Es el lugar donde las personas pueden dedicarse al juego
imaginario, probar diferentes argumentos, aprender nuevas posibilidades; un
espacio innovador donde pueden surgir nuevas pautas y asociaciones, donde puede
reelaborarse todo lo experimentado.”

A partir de todas estas investigaciones, actualmente podemos afirmar que los


sueños son:

 un mecanismo indispensable para conservar el equilibrio psicofísico (si


una persona es privada del soñar, tal como lo muestran diversos experi-
mentos, su salud y su psiquismo comienzan a desestabilizarse);
 un sistema de reordenamiento de las impresiones que recibimos duran-
te el día (similar al proceso de desfragmentación de las computadoras);
 un medio interno de ensayar conductas que luego utilizaremos en
 nuestra vida vigil (tal como decía Jung, los sueños tienen una función
motriz, es decir, nos preparan para la conducta cotidiana);
 un mecanismo de “digestión” o elaboración de material psicológico de
fuerte carga emocional (como lo veremos más adelante);
 mediante la decodificación de su simbología, los sueños son un medio pa-
ra propiciar el conocimiento de sí mismo y de aspectos de la realidad
que en la vida de vigilia habían pasado aparentemente inadvertidos, y que
el sueño subraya metafóricamente;
 quizás los sueños sean también un modo de comunicarnos los unos con
los otros a través de un canal que no es la palabra, sino la confluencia
mental más allá de la materia y de los límites témporo-espaciales (como lo
veremos más adelante al desarrollar las distintas clases de sueños
vinculados con la percepción extrasensorial);

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 como lo señalan distintas disciplinas tal como el Yoga de los Sueños
practicado por los tibetanos, tal vez los sueños también sean un modo de
vivir experiencias tan válidas como las de la vida vigil, y que nos permitan
avanzar en nuestro proceso de evolución hacia lo Trascendente.

Todas estas afirmaciones nos indican que en la actualidad los sueños son te-
nidos en cuenta como provenientes del mundo intrapsíquico, y ya no como in-
fluencias de fuerzas extrañas y externas a nuestra interioridad. Sin embargo, desde
la visión Transpersonal no es excluida la idea de que algunos sueños puedan
provenir de un plano que no es exactamente personal ni interno. De hecho, en la
historia de las principales religiones de la humanidad se citan sueños que definieron
el decurso de pueblos enteros, sueños que serían difíciles de encuadrar como el
mero resultado de una elaboración del Inconsciente. (Salvo que re-definamos de un
modo profundo qué alcance le daremos al concepto de “Inconsciente”, como
veremos más adelante.)

ACTIVIDAD PARA COMPARTIR CON OTROS: Así como en ciertas culturas


compartir los sueños es parte importante del intercambio social, tam-
bién en una familia, en una pareja o entre amigos, compartir los sue-
ños puede volverse una manera de ejercer intimidad.

¿Hay alguien en su entorno con quien quisiera establecer esta costumbre de


compartir los sueños? ¿Quiere proponérselo?

 Algunas nociones sobre la neurofisiología del soñar:

A grandes rasgos podríamos decir, tanto desde las investigaciones actuales co-
mo desde las Tradiciones de Conocimiento, que existen tres estados de concien-
cia básicos:

- el estado de vigilia (vaiswanara entre los hindúes), en el cual, despiertos, so-


mos.más o menos conscientes de los es-
tímulos que recibimos y de nosotros mis-
mos;
- el estado de dormir con sueños (taijasa),
científicamente denominado sueño REM
(o MOR en su sigla en español, que signi-
fica Movimiento Ocular Rápido, como
luego veremos), también conocido como
sueño paradójico;
- el estado del dormir sin soñar (prajna),
científicamente denominado sueño SOL
(Sueño de Ondas Lentas) o sueño orto-
doxo.

Vayamos específicamente a los dos esta-


dos cuyo estudio nos convoca: REM y SOL.

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 El laboratorio nocturno:

En distintas Universidades y centros de investigación del mundo existen


laboratorios del sueño, en los cuales se investiga el proceso del dormir y del soñar
tanto en individuos sanos como con personas que padecen perturbaciones en esa
área de sus vidas. En base a estas investigaciones se sabe que todas las no-ches,
cada 90 minutos experimentamos un nuevo ciclo de sueño en el que aproximada-
mente los primeros 70 minutos son de sueño SOL, y los últimos 20 de sueño REM.
.
¿Qué es lo que esto significa? Que esta noche, cuando Ud. se vaya a dormir,
si todo va bien tendrá una primera fase breve (7 minutos) de sueño SOL, con lentos
movimientos oculares y ensoñaciones cortas y vívidas. A esto se le llama estado
hipnagógico.

Progresivamente, luego su cerebro irá generando ondas cada vez más len-
tas, irán desapareciendo esas imágenes en flash y su cuerpo irá produciendo una
disminución de la tensión arterial, del ritmo respiratorio y del metabolismo basal.
También comenzará a segregar hormona de crecimiento para reponer el desgaste
orgánico, y ARN (ácido ribonucleico), ligado a la memoria. Si alguien lo observara,
vería en Ud. pequeños movimientos musculares, sobre todo en las extremidades
(mioclonias). Durante el sueño SOL hay pérdida de conciencia y bloqueo de los
mensajes que perciben nuestros sentidos.

Luego ingresamos a un período de sueño REM durante unos 20 minutos.


Aquí acontecen cambios bioeléctricos y neuroquímicos importantes en el cerebro, y,
a partir de la secreción de noradrenalina. Todo está biológicamente dispuesto
como para que la película del sueño empiece a rodarse...

A nivel motriz sucede un doble proceso de activación y de inhibición: por


un lado, se activa el sistema simpático, que prepara al cuerpo para actos de
defensa-ataque (conservación del individuo) y para la actividad sexual (conser-
vación de la especie; por ello durante el soñar es natural que hayan erecciones en el
hombre y vasodilatación vaginal en la mujer). Con esto, las frecuencias cardíaca y
respiratoria se aceleran, y los centros motores se activan como si verdadera-
mente nos moviéramos. Pero... normalmente no nos movemos: el impulso ner-
vioso muscular que debiera generar el movimiento queda inhibido en el ámbito
espinal, produciéndose una parálisis, indispensable para no actuar nuestros
sueños como si estuviéramos en vigilia
(cosa que sí sucede en el sonambu-
lismo).

Durante el sueño REM sucede el


fenómeno que le da su nombre a este
estado: los ojos, debajo de los párpa-
dos, se mueven rápidamente, como si-
guiendo el hilo de las imágenes que
vemos mientras soñamos. ¿Por qué? O,
si se quiere, ¿para qué? En el próximo
módulo, cuando veamos los distintos tipos
de sueños, nos referiremos a esta cues-
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tión al hablar de los sueños de elaboración.

Si Ud. tiene posibilidad de ver desde cerca a algún animal mientras está dur-
miendo (un perro, un gato), obsérvelo detenidamente: notará que por momentos sus
ojos se mueven con rapidez, y también produce mioclonias (pequeños movimientos
musculares). Si Ud. tiene confianza con ese animalito y lo llama suavemente por su
nombre como si lo llamara desde lejos, observará que se intensifican los movi-
mientos de las patas, como si en sueños quisiera responder a su llamado.

¿Soñará que corre a su encuentro? Por ahora no hay ningún medio científico
para comprobar qué sueña un animal, pero sí que sueñan al igual que nosotros.
Es decir, participamos del mismo misterio...

UNA PROPUESTA: Le invito a que constate ahora en sí mismo parte de


la información que recién le he compartido.

Algo que personalmente me resulta sumamente interesante es


disponerme a observar las imágenes del estado hipnagógico, o sea, las que se
producen en ese momento previo al dormirme. Éste es una antigua práctica que
forma parte del Yoga de los Sueños del Budismo Tibetano (del cual volveremos a
hablar más adelante).

Se trata de conservar una porción de lucidez durante el tiempo que sea


posible, y desde esa lucidez ver cómo se va generando el mundo onírico tal como
las nubes se forman en el cielo: las imágenes aparecen y se esfuman; surgen ideas
que semejan ser la continuación de la vigilia, pero toman un giro irreal...

Un propósito concreto del Yoga de los Sueños es observar el mundo onírico


procurando desarrollar una conciencia-testigo que logre permanecer más allá de
cuando nos dormimos. Si bien esto es difícil (aunque no imposible) de conservar
durante el sueño más profundo, sí es accesible a quien se lo proponga el poder
desarrollar la habilidad de observar las imágenes preliminares del sueño.

Si le cuesta conseguirlo durante el sueño nocturno, cuando pueda tome una


breve siesta, mejor aún si lo hace estando
sentado: podrá ver en ese adormecimiento
leve, al menos durante breves instantes,
cómo las imágenes comienzan a danzar y a
cobrar vida propia. Ah! Y una vez más le re-
cuerdo: tómese tiempo para ir ejercitándo-
se en ello, sin sobreexigirse. Si incorpora
esta actitud antes de dormirse, le será
habitual observar el ingreso al sueño con
facilidad, lo cual es en sí mismo una ex-
periencia sumamente interesante.

Recordando los Sueños

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 “Yo nunca sueño!”:

A decir verdad, ése es un enunciado imposible: todos soñamos, y no sólo


uno, sino muchos sueños cada noche, los recordemos o no. El soñar es una
función tan vital para el equilibrio psicofísico (sí, el soñar, y no solamente el dor-
mir) que los experimentos en los laboratorios de sueño demuestran que una per-
sona a quien se le privara de soñar, -aún durmiendo, pero impidiéndole entrar en
estado onírico-, al cabo de pocos días (no más de tres) comenzaría a deses-
tabilizarse física, intelectual y emocionalmente: labilidad afectiva, lagunas mentales,
taquicardias, alucinaciones...

Si cada noche tenemos varios sueños, entonces, ¿por qué no los recor-
damos? En principio, el olvidar los sueños es lo más común; esto significa que
recordar los sueños es un logro evolutivo de la especie. ¿Qué es lo que esto
significa? Que la Naturaleza (por llamarle de algún modo) proveyó a los mamí-
feros de ese mecanismo increíble que es la fábrica de sueños: gracias a él, cada
especie al soñar ha ido elaborando la información obtenida en cada día y ha en-
sayado en sus sueños conductas que le serían útiles en la vigilia. Pero los ma-
míferos no humanos no tienen la capacidad de distinguir entre un sueño y la vida
“real”, por lo cual si un animal no olvidara sus sueños, al despertar obraría en
consecuencia con lo soñado, como si la vigilia fuera una continuación del sueño que
acaba de tener. Esto implicaría tomar decisiones equivocadas que atentarían contra
su supervivencia (por ejemplo, si hubiera soñado que su depredador ha muerto,
quizás se pondría a deambular como si en verdad no existiera!).

Pero evolutivamente en los homínidos se desarrolló una nueva parte del


cerebro: el lóbulo parietal que, entre otras funciones, permite articular la palabra y,
con ella, el pensamiento racional. Así, el hombre pudo pasar al lenguaje su mundo
onírico, y enunciar: Esto implica que los humanos, filogenéticamente estamos estre-
nando una habilidad no presente en el resto de los mamíferos: la de discernir el sue-
ño de la vigilia y, con ello, poder a veces recordar algunos de esos sueños. ¿Por
qué sólo algunos? Porque cada vez que dormimos tenemos varios ciclos de sueños
(cada 90 minutos, por 20 minutos cada vez) y si
recordáramos todo lo que soñamos sería una cantidad
de información abrumadora para el sistema psicológi-
co.

Sin embargo, aún esos pocos sueños que re-


cordamos nos traen la posibilidad de un paso evolutivo
aún más complejo e increíble: ejercer la capacidad de
interpretar y comprender nuestros procesos internos
a través de la decodificación simbólica de esos sueños
que hayamos podido recordar. Ése es un salto
evolutivo que es privilegio exclusivo de nuestra especie
(¡privilegio que vale la pena aprovechar!).

 ¿Por qué no recordamos los sueños?

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Además de esa razón filogenética, pueden haber distintos factores per-
sonales que en algunas personas vuel-van dificultoso o imposible el acceder al
recuerdo de lo que sueñan (ya sea como característica permanente o bien de un
modo circunstancial en ciertos períodos o situaciones de sus vidas). Veamos
algunos de ellos:

 Estadísticamente, las personas que tienen como rasgo predominante la


rasgo la necesidad de controlar la realidad ( y autocontrolarse en extremo!) pro-
penden a tener dificultades para ejercer la memoria onírica (quizás como una nega-
ción a registrar ese incontrolable universo de los sueños, cambiante y autónomo).

 Hay otro perfil de individuos al cual a veces le resulta difícil recordar sus
sueños (que puede coincidir o no con el perfil mencionado arriba): la persona que se
preocupa en exceso por recordarlos. La actitud de autoexigencia es contraria a la
que se necesita para que la memoria onírica fluya de un modo natural. General-
mente, este tipo de persona suele ser así también en otras áreas de su vida. (Si
alguno de estos dos rasgos le describe, no se preocupe: luego veremos cómo po-
drá trabajar con ellos para que recordar sus sueños no le sea imposible!)

 La ingesta de algunos psicofármacos (ciertos ansiolíticos, miorrelajantes


y antidepresivos) pueden en algunas personas disminuir la capacidad de recordar
sus sueños.

 Luego de un suceso traumático, es común que durante un tiempo no se


recuerden los sueños. Pareciera ser como si un mecanismo natural protegiera ese
impacto producido en el inconsciente, ejerciéndose una primera elaboración de ese
material psíquico. Luego de ese período, como lo veremos más adelante, es natural
que aparezcan sueños y recuerdos diurnos que incluyan evocaciones del hecho
traumático.

 Por razones fisiológicas que hacen al funcionamiento del sistema nervio-


so central, sólo podemos recordar nuestros sueños si nos despertamos en la fase
REM o inmediatamente después. (El despertarse en la fase de ondas lentas
provoca un olvido espontáneo de lo soñado, debido a cómo se activa en ese caso la
química cerebral de la vigilia.)

 Más allá de todo esto, es importante saber, sobre todo, que la principal
causa de que una persona no recuerde sus sueños suele ser que no les preste
atención, que los desestime. Es natural que la intención de recordarlos, si se
mantiene desde una actitud adecuada (sin autoexigencia excesiva), vaya abriendo
la posibilidad de, cada mañana, tener en la conciencia recuerdos de algunos de
nuestros viajes por el mundo onírico. Enseguida le compartiré algunas estrategias
para que pueda entrenarse en el arte de evocar intencionalmente sus sueños.

ACTIVIDAD AUTORREFERIDA: Como ve, es más natural olvidar que re-


cordar los sueños, más allá de que Ud. pueda entrenar su capacidad de
memoria onírica. Primero le invito a revisarse por dentro: ¿hay alguno de
los factores citados más arriba que vea aplicable a su persona? ¿Cuál de ellos?

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10
 Estrategias para facilitar el recuerdo onírico

Desde la mirada de las Tradiciones de Conocimiento, cada uno de nosotros


tiene la tarea evolutiva de trabajarse a sí mismo. Esto significa poner intención en
conocerse y en desarrollar aquello que nos falta y que necesitamos desplegar.
Expresado esto en términos de la Psicología actual, un aspecto de esa tarea es el
hacer contacto con el propio Inconsciente (como veremos en el módulo 2). Y un
modo bien concreto para acceder a ello es entrenar la capacidad de recordar y de
decodificar los propios sueños.

Tal como sucede con tantas otras habilidades, ésta requiere de práctica y de
perseverancia (sobre todo para aquéllas personas que tienen menor facilidad natu-
ral para recordar sus sueños, ya sea en forma estructural o circunstancial). Es como
volver consistente un músculo fláccido.

Las estrategias para recordar los propios sueños pue-


den en algunas personas facilitar muy prontamente esa
habilidad, en tanto que en otras, -debido a sus caracte-
rísticas personales o a la situación vital que estén
atravesando-, suelen ir destilando sus beneficios poco
a poco en plazos más largos. Es natural que los lo-
gros iniciales impliquen recordar al menos flashes o
sensaciones difusas remanentes del proceso onírico,
hasta que poco a poco estas reminiscencias se hilen en
secuencias más complejas que posibiliten el recuerdo
de un sueño completo.

Veamos ahora puntualmente cuáles son estas estrategias para facilitar la evocación
onírica. Conociéndolas, Ud. verá por sí mismo cuáles de ellas quiere implementar
en su cotidianeidad.

 Así como hay personas que se despiertan a la hora que deseen “progra-
mándose” antes de dormir mediante la visualización de las agujas del reloj en
la hora en que quisieran hacerlo, si Ud. se duerme teniendo dentro de sí la
determinación de recordar sus sueños oficiará de autoinducción para la evo-
cación onírica. Esto significa, al ir durmiéndose, verse a sí mismo desper-
tando y recordando al menos el último de sus sueños. (Más adelante le
compartiré una técnica para la incubación de sueños que puede resultarle
de utilidad también en este punto.)

 Al despertar, en lo posible quédese en la cama un poco más, -si es nece-


sario sentado, para no volver a dormirse-. El saltar directamente desde el
dormir a la actividad hace que se pierda con mayor facilidad el recuerdo de
los sueños. (Hobson y Mc.Carley demostraron que el cambio repentino de la
química cerebral al momento de despertar es causante de una amnesia
fisiológica de lo onírico.)

Así que, quieto aún, trate de “pescar” el remanente de los sueños, y ano-
te al menos algo. “Algo” en este caso significa una impresión, una imagen,
aún difusa, o aunque más no sea la sensación general que perciba al desper-
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tar. Si recuerda una secuencia más estructurada, mucho mejor. Pero procure
tener ese registro del “algo”. Éste es un entrenamiento básico para que el
Inconsciente responda ofreciendo cada vez mayor recuerdo de sus sue-
ños.

(Enseguida quiero compartirle un ejercicio de “atención plena” provenien-


te de la Psicología Budista para que pueda desarrollar el tipo de atención que
se necesita para poder hacer contacto con la memoria onírica.)

 Tener a mano con qué anotar o grabar nuestros sueños nos dispone a
que podamos capturar de inmediato el evanescente mundo onírico. Es impor-
tante tener en cuenta que, por razones neurofisiológicas, las reminiscencias
de un sueño son fácilmente olvidables si sólo quedan en la memoria inme-
diata. Para que no lo sean, es necesario fijarlas, y el mejor modo es regis-
trarlas de inmediato, antes de disponerse a la actividad del día.

Observará que con frecuencia cuando Ud. se propone fijar sólo en su me-
moria su sueño para “después” anotarlo, por nítidas que sean sus imágenes
es muy usual que luego no pueda evocarlas. Del mismo modo es probable
que registrándolas “en caliente” cuando vuelva a leer o a escuchar lo graba-
do le parezca algo extraño, como si fuera el sueño de otra persona.

 Al evocar un sueño es más fácil recordarlo si se comienza por el final y se


lo “rebobina” como si fuera una película.

 Otra estrategia para recordar sus sueños ni bien despierta es la de, que-
dándose quieto antes de comenzar la actividad, repasar las distintas áreas de
su vida, como si se preguntara a sí mismo: “Soñé con algo vinculado a mi
trabajo? A mi familia? A mis proyectos? A mi casa?...” El rastrear cada área
de la propia vida a veces oficia como de imán para recordar los sueños con
ellas vinculados.

 Recuerde que el prestarle atención al mundo onírico es en sí mismo


un facilitador del recuerdo de sus sueños. Quienes sean terapeutas o ha-
yan hecho terapia alguna vez sabrán por propia experiencia que, sobre todo
si el terapeuta presta atención a los sueños de su paciente, éste comenzará a
recordarlos de un modo infrecuente o acentuado.

Teniendo esto en cuenta, es interesante señalar que los trabajos de


elaboración del material que ofrecen nuestros sueños son parte del entrena-
miento que puede ayudar a fortalecer la memoria onírica: escribir el Diario
de Sueños, ilustrar nuestros recuerdos oníricos, armar collages (como
luego veremos), comentarlos con otras personas que sepan escuchar-
los, son todas actividades que propician la acentuación de nuestra capacidad
de recordar los sueños.

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12
EJERCICIO DE APLICACIÓN: Prestar atención a los remanentes oníricos para
poder recordar nuestros sueños ni bien nos despertamos requiere de
ejercer una atención no forzada. En el Budismo se le llama atención
plena, que consiste en observar los contenidos internos sin forcejear con esos
contenidos, sino simplemente como quien observa flotar las hojas secas que lleva
el río. Es una atención flotante, sin exigencia, que, cuando sobreviene la dis-
tracción, “se trae a sí misma” nuevamente hacia el objeto de atención de un modo
suave y gentil (tal como se hace al meditar).

Le invito a que en este mismo instante cierre los ojos por un momento y
explore de qué se trata: relájese, respire hondo y observe los contenidos de su men-
te: pensamientos, sensaciones, emociones... Por favor, procure no juzgar nada de
lo que observe: simplemente mire dentro de sí. Hacer esto mismo cuando des-
pierte le conducirá más fácilmente a recuperar el “sabor” de su último sueño, y qui-
zás mucho más...

Luego de esta reseña de sugerencias puntuales, quisiera señalar tres tópicos


específicos más:

♦ Sobre los ciclos de sueño y la hora del despertar:

Desde las investigaciones neurofisiológicas se sabe que,


mientras dormimos, cada hora y media ser repite un ciclo de
sueño: empezamos durmiendo durante unos 60 minutos con
sueño de ondas lentas, y luego durante unos 20 minutos te-
nemos un ciclo de sueño REM.

Dado que es altamente más probable recordar nues-


tros sueños si nos despertamos en una fase REM, los
mejores momentos para despertarnos y lograr la evocación
onírica serán los múltiplos de 90 minutos del final de la noche
(a las 6 ó 7 horas y media de haberse dormido). La fase más larga de sueños se da
hacia el final de la noche, por lo cual es recomendable concentrar toda la atención
directamente en ella para hacer nuestro trabajo de evocación.

♦ Sobre la cantidad de horas de sueño y el ritmo en el dormir:

Ser ordenados en cumplir entre 7 y 8 horas diarias de sueño, y preferen-


temente dentro de los mismos horarios ayuda a que el reloj biológico no se des-
cordine y, por ende, a que el recuerdo de los sueños sea más viable. El organismo
humano necesita que le ayudemos a cumplir con su ritmo circadiano (o sea, la
regulación de nuestra maquinaria psicofísica en base a la alternancia del ciclo
sueño-vigilia). La regularidad en la cantidad de horas que se duerme en forma habi-
tual ayuda a que el dormir de cada noche no sea “demoledor” por la falta de sueño
acumulada en noches anteriores (lo cual suele ser un impedimento para luego
recordar los sueños).

♦ Sobre la lectura, la TV y otros estímulos previos al dormir:

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Para tener un mejor dormir (y, sobre todo, un mejor soñar), es sugerible que
durante los últimos momentos del día los estímulos psicológicos que se reciben no
sean turbulentos (diario, noticiero de TV, películas violentas o de terror) ni, en lo
posible, direccionados a lo más racional (cálculos económicos o cualquier infor-
mación para el hemisferio izquierdo).

Este tipo de estímulo hace que parte del proceso del soñar, en vez de ser a-
provechado para asuntos personales, sea desaprovechado para aplicarse a “digerir”
ese tipo de impresiones. Las horas finales del día nos encuentran usualmente “con
la barrera baja”, de modo que es más fácil que los estímulos penetren en lo
inconsciente (como lo hace la publicidad, con un efecto subliminal).

De modo que, como sugerencia para ir ingresando de a poco en el mundo de


los sueños, es conveniente disponer de la última hora del día para una actividad
emocionalmente serena o, eventualmente, una lectura que invite a deslizarse hacia
el universo de las imágenes y las metáforas (cuentos o novelas descriptivas, poesía,
nuestro propio diario de sueños) o bien escuchar música relajante.

SINTESIS DE LO ANTERIOR: Resumiendo lo expuesto, aquí va una guía


sobre qué tener en cuenta para recordar los propios sueños:

a) Al ir durmiéndose, autoinducirse para recordar los sueños al desper-


tar.
b) Quedarse quieto un momento antes de disponerse a la actividad del día, practi-
cando la atención plena.
c) “Rebobinar” los sueños desde atrás hacia delante.
d) Si es necesario, “rastrear” las distintas áreas de su vida para ligar el sondeo con
los recuerdos de algún sueño.
e) Anotar siempre algo (imágenes, sensaciones, emociones...).
f) Hacer trabajos de elaboración en algún momento de la semana o del mes (ilus-
traciones, collages, comentar sus sueños con otras personas, etc.).
g) Procurar despertarse dentro de los ciclos REM (a las seis o siete horas y media
de dormir).
h) Proporcionarse estímulos no tumultuosos antes de dormir (lecturas con imá-
genes, música suave, poesía, etc.).
i) Procurar ser ordenado en la regularidad del dormir (cantidad de tiempo y
horarios de sueño).

PARA OBSERVAR JUNTOS: Tenga presente que al intentar recordar los


sueños algunas personas al principio experimentan el efecto contrario,
despertándose con frecuencia durante la noche: la carga de ansiedad
y de expectativas, al igual que con tantas otras actividades humanas, resulta un
impedimento hasta que uno aprende a regularlas. Podríamos llamarle a esto “efecto
jabón mojado”: cuanto más quiera uno atraparlo, más se escurre!...

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¿Qué patrones de personalidad hay detrás de esta dificultad? Usualmente
autoexigencia, perfeccionismo, necesidad de control y ansiedad de base (los cuales,
desde ya, son factores bastante comunes en nuestra cultura, ¿verdad?).

¿Qué hacer si es esto lo que a Ud. (o a alguno de sus pacientes) le sucede?


Como todo aprendizaje, requiere de paciencia para ir encontrando la medida jus-
ta. Es como si Ud. tuviera que aprender a encestar la pelota en la práctica del bás-
quet: solamente regulando la fuerza luego de varios tiros incorrectos el basquet-
bolista encuentra la medida justa para el tiro correcto.

Aprender a regular la intencionalidad en la práctica de la memoria onírica


puede ser una buena excusa para tener disponible esa habilidad a fin de aplicarla
en otras áreas de su vida (o sea: conservar la intención sin autoforzarse, hacer por
sí mismo pero aprender a soltar para que cada proceso se desarrolle según su pro-
pia naturaleza...) El hacer contacto con la memoria onírica es una habilidad que, a
fin de cuentas, apunta al incremento de la conciencia de sí.

El diario de Sueños

Para redondear este módulo quisiera ahora compartirle algunas sugerencias


prácticas para llevar el registro de sus propios sueños en un Diario.

Obviamente, un Diario de Sueños no es solamente el espacio en el cual regis-


tramos nuestra memoria onírica, sino que también es el ámbito en el cual trabaja-
mos nuestros sueños. “Trabajar nuestros sueños” (expresión básica en la tarea
que nos reúne) implica:

- Tratar de decodificar el sentido simbólico de cada uno, correlacionándolo


con la situación vital que estemos atravesando.
- Observar en nuestros registros qué es lo que nos quedó sin decodificar, a
fin de seguir investigándolo (es natural que aquellos elementos de un sueño
que no hayamos comprendido vuelvan a presentarse una y otra vez en
distintos sueños, como si el Inconsciente insistiera para que podamos recep-
cionar su mensaje, como luego veremos).
- Procurar comprender de qué tipo de sueño se trata en cada caso, para sa-
ber qué actitud nos conviene tener hacia esa información provista por nuestro
inconsciente (en el próximo módulo veremos los distintos tipos de sueños que
pueden darse). Si observo, por ejemplo, que un sueño me está dando aviso
de que mi cuerpo necesita más cuidado (sueño prospectivo fisiológico) podré
tomar las medidas del caso para ser sensato ante esta advertencia.
- Interrelacionar los sueños entre sí, dado que veremos que a lo largo de
nuestro diario hay temas que se repiten, símbolos que aparecen con cierta
frecuencia, emociones similares o contrastantes... (Más adelante veremos
qué es lo que es necesario tener en cuenta para hacer este trabajo de
interrelación.)

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 El registro de los sueños:

Si bien cada soñante encuentra su estilo personal,


la experiencia de quienes ya han trabajado con Diario de
Sueños puede aportarle algunas ideas para poner orden
y claridad en sus registros oníricos.

Dado que muchas veces los sueños son mejor


comprendidos retrospectivamente, al paso del tiempo
(cuando la trama de la vida se ha ido desarrollando y con
ella nuestra madurez personal) es importante escribir,
antes del sueño, los hechos relevantes que estén acon-
teciendo en la propia vida para los días en que se haya
tenido el sueño que registremos.

Veamos juntos algunas de ellas:

 Registro automático: El registro automático es el


que se hace “como en borrador”, casi estando aún su-mergido en el sueño mismo
(y, si Ud. va todavía a volver a dormirse, este modo le permitirá no desvelarse): si es
por escrito, un buen modo es “a ciegas”, o sea sin abrir los ojos (y eventualmente
sin encender la luz) guiándose sólo por el tacto, lo cual permite quedarse en
contacto directo con el sueño, sin pasar a la mente pensante. Es bastante común
que cuando la persona lee lo escrito se sorprenda de lo que encuentre, sin recordar
plenamente esos conceptos.

Otra manera de hacer un registro automático es grabando el sueño. Del


mismo modo que la escritura “a ciegas” permite conservarse casi dentro del sueño
(es más: algunos grabadores pequeños tienen la opción de permanecer encendidos
toda la noche y activarse solamente cuando hay sonidos, por lo cual resultan una
opción interesante para quienes hablan mientras duermen!). E igual que con la
escritura “a ciegas”, con frecuencia puede resultar extraño, como ajeno, aquello que
hemos grabado con nuestra propia voz.

Si Ud. tiene intención de llevar un Diario de Sueños más organizado, luego


pasará en limpio estos registros automáticos (para lo cual le sugiero no modifique
nada del texto original, aunque tenga aparentes fallas de redacción; quizás al mo-
mento de interpretarlos esas “fallas” resulten significativas, como luego veremos).

 Intitulación: Una vez que haga un registro definitivo (ya no automático), coló-
quele un título o más a cada uno de sus sueños, como lo tendrían si fueran cuen-
tos. El titular sus sueños le ofrecerá varias ventajas:

- permitirle localizarlos en su Diario con más facilidad, generando un


índice como el de cualquier libro;
- observar al cabo de un tiempo qué temáticas se repiten (luego vere-
mos cuál es la importancia de estas series de sueños afines);
- presentar un esbozo de su posible significado, dado que un título es
una síntesis general del contenido de aquello que es titulado. (Observe
si no suenan sugerentes los siguientes títulos de un Diario de Sueños:
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“Mi casa se derrumba”, “Escapando de la multitud”, “Encuentro es-
perado”.)

 Organización del texto: Por supuesto que hay muchos sueños que son desor-
denados o bien simples “flashes” de recuerdos sin aparente hilación. Sin embargo,
algunos son complejos y tienen tres partes bien definidas: inicio, desarrollo y re-
solución. Tener en cuenta la posible existencia de estas tres partes nos puede
ayudar a organizar la redacción del texto.

Quisiera señalar además que muchas veces la resolución de un sueño (có-


mo termina, su desenlace o lysis) nos puede sugerir cuál es el decurso psicológico
de la temática que ese sueño en cuestión esté simbolizando, siendo así que el
Inconsciente nos está ofreciendo una pauta de cómo vamos procesando la instancia
de la cual el sueño esté tratando. (Puedo resolver el conflicto que el sueño
presenta? Huyo de la dificultad? Me siento pleno y contento con lo que logré en la
situación onírica? Me paralizo?).

 Descripción de las escenas: La tarea de re-


dactar el texto de un sueño en forma sensata re-
quiere del mismo sentido común que tendría un
libretista de teatro para describir una escena: deli-
near cada detalle como para que pueda recrearla
en el escenario quien lea el libreto.
(Cuando trabajo con sueños con algún paciente,
cierro mis ojos tal como los cierra él, y le pido que
me describa el sueño de manera tal que también
.yo pueda verlo en mi propia mente. Al hacerlo,
más allá de que esto me posibilite acceder al material onírico, el soñante se ve gen-
tilmente forzado a prestar atención a detalles, clarificando el sueño para consigo
mismo.)

Entonces, al redactar el contenido de un sueño es conveniente describir los si-


guientes elementos oníricos:

- El escenario: dónde está transcurriendo el sueño, teniendo en cuenta que un


mismo sueño puede ir teniendo en su desarrollo distintos escenarios (en una casa,
en una estación de trenes, en la calle...); es conveniente describir también cualquier
peculiaridad que pudiera ayudar a un supuesto lector del sueño a reconstruir la
escena en su propia mente (qué hora del día es, qué clima hay, si se observa algo
extraño, si es una época histórica determinada etc.).

- Los personajes: a medida que aparezcan, indicando quiénes son, cómo lu-

cen, qué edades tienen, qué vestimentas, qué “clima psicológico”, etc.

- La acción: qué es lo que sucede con y entre los personajes en los escena-
rios del sueño a medida que éste transcurre.

- Los matices emocionales: describir la acción implicará ir comunicando en el

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relato las emociones que se pongan en juego, dado que una misma acción puede
tener distintas connotaciones emocionales: por ejemplo, matar con placer o con
horror o con divertimento (como puede suceder en los sueños!). El modo de hacerlo
puede ser con palabras, o bien adoptando un código personal de colores con los
que se señale cada escena (lo cual resultará mucho más visible al momento de
correlacionar sueños). Por ejemplo, usando una marca roja para cuando hay clima
de ira, azul si hay clima de afectuosidad, amarillo si hay miedo, etc., etc.

 Alusiones a lo indeterminado: A diferencia de


lo que puede sucederle a un guionista, cuando
describimos un sueño puede que haya datos que nos
parezcan inciertos. Un modo de registrarlos es entre
corchetes y signos de pregunta. Veamos un ejemplo:

“Estoy yendo hacia el cine acompañada por una


señora mayor [¿mi madre?; ¿mi tía Leonor?]. De
pronto algo extraño sucede: la mujer mayor se sube a
un [¿camión?; ¿tren?} y desde arriba me saluda y me
deja solo. Lloro desconsoladamente.”

Estas alusiones imprecisas son datos importantes


para registrar la ambigüedad de ciertas situaciones
oníricas o algunos recuerdos difusos que son impor-
tantes de registrar para una comprensión más profunda del sueño.

Tal como en este ejemplo, es sugerible redactar el sueño en tiempo presen-


te, lo cual generalmente ayuda a re-contactar con las emociones y percepciones
oníricas como si se las volviera a soñar.

SÍNTESIS DE LO ANTERIOR: Hagamos ahora un resumen de lo que es


conveniente tener en cuenta para llevar un buen Diario de Sueños :

a) Registro automático escrito o grabado.


b) Descripción de hechos relevantes para la época en que ese sueño es vivido.
c) Intitulación del sueño.
d) Organización del texto (introducción, desarrollo y resolución).
e) Descripción de las escenas (escenario, personajes, acción y matices emociona-
les).
f) Alusiones a lo indeterminado.

Ahora sí: le invito a que elija un cuaderno especial en el cual comenzar a


llevar registro de sus sueños. No cualquier cuaderno, no: elija uno que sienta esté-
ticamente afín (el Inconsciente entiende el lenguaje de la Belleza...).

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UNA PROPUESTA: Por favor, no olvide en todo esto un factor funda-
mental: DISFRUTE de esta actividad. Sobre todo si Ud. es algo perfec-
cionista (u obsesivo?)... relájese y simplifique. Quizás necesite llevar
un registro más sencillo y menos estructurado, o a veces hacerlo más
“prolijo” y otras más “desaliñado”.

Del mismo modo, para quien posterga todo por pereza hasta “estar seguro de
hacerlo bien desde el principio”, quizás se encuentre con que... no comienza nunca!
Si esto es lo que le sucede, le sugiero que empiece como pueda, y trate al hacerlo
de conservar el gozo por estar haciendo algo noble para conocerse mejor.
“...Just do it!” (...Simplemente hágalo!) Es un modo profundo y gentil de comuni-
carse consigo mismo...

Ahora sí, cuando quiera y pueda, estoy disponible para que me envíe aque-
llos sueños que quiera, eventualmente, compartir con este grupo de aprendizaje.
Trabajaremos con los sueños que cada uno aporte. Tenga presente, al enviarlo,
describir todas las instancias sugeridas más arriba, y agregar cualquier dato de su
vida actual que considere vinculado con ese sueño. ♣

ILUSTRACIONES DE ESTE MÓDULO:

o Pág. 3: “Mirando por la ventana”, de Salvador Dalí.


o Pág. 5: "Construction of time", de Donato Giancola.
o Pág. 6: "Noche azul", de Yoshiro Tachibana.
o Pág. 7: "Sueño de gato", de Nicole Jahan.
o Pág. 9: “Inminent Danger of Life”, de Nelson Naypiler..
o Pág.10: “Dormir”, de Luisa Cortesão.
o Pág. 11: “Autumn sleep”, de Nuni Cunai.
o Pág. 18: “Trans...”, de Johanne Pieterman.♣

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LECTURAS RECOMENDADAS:

Dentro de la prolífera bibliografía sobre sueños que hoy en día está disponible, he
elegido aquellos libros que, por distintas razones, más me han nutrido. Si bien es
muy extensa, esta lista sólo pretende orientarle por si alguno de estos textos estu-
viese a su alcance o bien le llamara la atención como para profundizar sobre algún
aspecto en especial vinculado al tema de los sueños.

Si necesitara mayor orientación, no dude en solicitarla vía e-mail, y con todo


gusto le asesoraré en lo que esté a mi alcance.

* Bibliografía General:

• “La revolución del cerebro”, de Marilyn Ferguson. (Especialmente cap. II, sección 12:
“Conciencia onírica: el cerebro que sueña”.) Ed. Heptada, Madrid, 1991.
• *Revista “Rapport” Vol. I Nro.4, Cap.: “Los sueños en la creación de la personalidad”,
del Dr. Ernest L. Rossi. Ed. Instituto Milton Eriskson de Bs. As., 1992.
• “Tracks in the wilderness of dreaming”, de Robert Bosnak. Ed. Delta Trade Paper-
backs, New York, 1997..
• “Los sueños: las respuestas de esta noche a las preguntas de mañana”, de Mark
Thurston (sobre trabajos de Edgard Cayce). Ed. Edaf, Madrid, 1991.
• ”El poder de los sueños”, de Ann Faraday. Ediciones Guadarrama, Madrid, 1975.
• “El universo secreto de los sueños”, de Pierre Fluchaire. Ed. Biblioteca Fundamental
Año Cero, Madrid, 1994.
• “Manual de estudio de los sueños”, de Robert Langs. Ed. Errepar, Buenos Aires,
1996.
• “La práctica del soñar”, de Robert Bosnak. Ediciones Obelisco, Buenos Aires, 1996.
• “Dreamtime & dreamwork”, compilación editada por Stanley Krippner. Ed. Tar-
cher/Putnam, New York, 1990.
• “Las maquinaciones de la noche: Los sueños en la historia y la historia de los
sueños”, de Raymond de Becker. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1966.
• “El poder curativo de los sueños: técnicas de interpretación y utilización de los
sueños para revelar problemas de salud ocultos, acelerar la recuperación y promover
la salud”. de Patricia Garfield. Ed. Robin Book, Barcelona, 1993.
• “Encontrarse en el soñar”, de Ramiro J. Álvarez. Ed. PPC, Madrid, 1999.

* Los sueños desde la Psicología Transpersonal y la Psicología de Oriente:

• “Como es arriba, es abajo: la tarea cotidiana como camino espiritual”, compilado por
Ronald S. Miller. Cap. VII: “El arte de trabajar con los sueños”. Ed. Planeta, Buenos
Aires, 1993.
• “Transforming dreams: learning spiritual lessons from the dreams you never forget”,
de Kelly Bulkeley. Ed. John Wiley & Sons, Inc., New York, 2000.
• “El espectro de la conciencia”, de Ken Wilber. Cap. 10: “Una tierra de nadie”. Ed.
Kairós, Barcelona, 1990.
• “Psicología Transpersonal”, de Stanislav Grof. Ed. Kairós, Barcelona, 1985.
• “Ser Transpersonal”, de Roberto Assagioli. Ed. Gaia, Madrid, 1988.
• “Qué sobrevive? Exploraciones contemporáneas en torno a la vida después de la
muerte”, compilado por Garty Doore. Primera parte, cap.: “Contacto espontáneo con
los muertos desde la perspectiva de terapeutas, sociólogos y psicólogos”, por D.
Scott Rogo. Ed. Planeta, Buenos Aires, 1992.

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20
• “El sueño lúcido”, Consuelo Barea, Ed. Océano, Barcelona, 2002.
• “El sueño, los sueños y la muerte”, de S.S. el Dalai Lama, editado por Francisco
Varela, José J. de Olañeta, Editor, Palma de Mallorca, 1998.

* Los sueños en la Psicología Junguiana:

• ” El análisis junguiano de los sueños”, de Mary Ann Mattoon. Paidós, Bs. As.,1980.
• “El camino de los sueños: conversaciones con Marie-Louise Von Franz” , de Fraser
Boa. Ed. Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1997.
• “El hombre y sus símbolos”, de Carl Jung y colab. Ed. Paidós, Barcelona, 1997.
• “Energética psíquica y esencia del sueño”, de Carl Jung. Paidós, Barcelona, 1995.
• “Recuerdos, sueños, pensamientos”. Autobiografía de Carl Jung. Ed. Seix Barral,
Barcelona, 1986.
• “Lexicon Junguiano: Compendio de términos y conceptos de la psicología de Carl
Jung”, de Daryl Sharp.
• “Encuentro con la sombra”, compilado por C. Zweig y J. Abrams. Ed. Kairós,
Barcelona, 1994.

* Los sueños en la Psicología Gestáltica:

• “Sueños y existencia”, de Fritz Perls. Ed. Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1996.
• “Gestalt para principiantes”, de Sergio Sinay y Pablo Blasberg. Ed. Era Naciente,
Buenos Aires, 1997.

* Simbología:

• “Diccionario de los símbolos”, de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant. Ed. Herder,


Barcelona, 1986.
• “Diccionario de símbolos”, de Juan-Eduardo Cirlot. Ed. Labor, Barcelona, 1991.
• “El mensaje de los símbolos: Mitos, culturas y religiones”, de Manfred Lurker. Ed.
Herder, Barcelona, 1992.
• “El libro de los símbolos: Metamorfosis de lo humano entre Oriente y Occidente”, de
Alessandro Grossato. Ed. Grijalbo, Barcelona, 2000.
• “El hombre y sus símbolos” (ver más arriba).
• “Contribución a los simbolismos del sí mismo”, de Carl Jung. Ed. Paidós, Barcelona,
1976.
• “Psicología y simbólica del arquetipo”, de Carl Jung. Ed. Paidós, Barcelona, 1982.
• “Formaciones de lo Inconsciente”, de Carl Jung. Ed. Paidós, Barcelona, 1982.
• “Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada”, de René Génon. Ed. Paidós,
Barcelona, 1995.♣

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