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Años Peronistas: Ascenso y Crisis (1943-1955)

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Los a ños pe r oni s t a s ( 1943- 1955) – J ua n Ca r l os Tor r e .

Capítulo 1: introducción a los años peronistas:


El peronismo divide en dos la historia argentina. Expresa la integración de la clase trabajadora
en la vida política.
La revolución del 4 de junio y el ascenso político de Perón:
En 1943 se produce un golpe de estado que el 4 de junio saca a Castillo del gobierno. Esta
revolución estaba encabezada en un principio por Rawson, que renuncia antes de asumir, y fue
suplantado por el Gral. Ramírez. Esta situación fue obra de las FFAA que al momento del
golpe estaban divididas por la actitud frente a los bandos en pugna a la 2GM.
Castillo había adoptado la política de neutralidad, aun así después de que los EEUU
abandonara la guerra (los aliados liderados por EEUU presionaban a todos los países para que
tomaran una postura a su favor) por lo que Washington, respondiendo a la postura neutral,
suspende la venta de armas, por esta razón altos oficiales del ejército querían la ruptura con
las potencias del eje.
Castillo quería que Costas fuera el siguiente en su puesto, pero esto no les gustó nada a las
Fuerzas Armadas. Todos los militares estaban en contra de esta idea. Creían que la candidatura
de Costas era una razón suficiente para tomar el poder. Tanto los que querían mantenerse
neutrales como los que querían mejorar las prácticas políticas no querían verse envueltos en
otra elección falsa ni en problemas con la política exterior.
El funcionamiento de las instituciones políticas. Ortiz (anterior a Castillo) buscó un
acercamiento a los radicales, anuló las elecciones fraudulentas e intervino el bastión
conservador más importante, Buenos Aires. En junio de 1940, enfermo, delegó el gobierno a
Castillo quien tomó distancia de los radicales y recurrió al fraude nuevamente para asegurar la
victoria electoral de sus aliados políticos.
La revolución del 4 de junio, se llevó a cabo propulsada por varias facciones de las Fuerzas
Armadas que tenían sus propios objetivos, diversos entre sí, pero todos coincidían en un mismo
punto: la lucha contra el comunismo y a las organizaciones obreras.
Bajo la presión de los EEUU el presidente Ramírez rompe la relación con las potencias del eje
lo que produjo una fuerte conmoción en la cúpula militar y deciden suplantarlo por el Gral.
Farell, por otro lado fue el comienzo de una puja dentro de la GOU (dentro de la cual emergía
la figura de Perón, quien con un proyecto político personal tomará la Secretaria de Trabajo, lo
que le permitirá construir su poder político.)
En octubre de ese mismo año se produce lo que el autor llama “revolución dentro de la
revolución” el poder pasa a manos del “Grupo de Oficiales Unidos”, un núcleo de coroneles y
tenientes coroneles pertenecientes a una logia secreta (GOU) que se apoderaron de la
conducción política de la revolución. Nacionalistas y partidarios de la neutralidad vieron en
ésta la oportunidad de reorganizar las bases institucionales del país, a fin de protegerlo de la
corrupción política y la amenaza comunista. Para ello lo que hicieron fue:
 redoblar las medidas represivas contra los grupos de izquierda y sindicatos.
 declarar fuera de la ley a los partidos políticos.
 intervinieron universidades.
 implantaron la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.
En 1944, la revolución entró en crisis por dos razones: primero, debido a la situación
internacional de la guerra, ya que las potencias del Eje dejaron de avanzar y empezaron a
retroceder ante los ejércitos aliados. La segunda razón fue la falta de apoyo y de ideas dentro
del propio movimiento revolucionario. Juan Domingo Perón participó en la revolución, tenía
49 años, estaba casado con Amelia Tizón. Perón participó en el movimiento militar que
derrocó a Yrigoyen. Ocupó la Dirección de Trabajo y prevención (luego Secretaría).
Cuando estalló el conflicto dentro del GOU, Perón supo ofrecer un programa social y
económico y una apertura hacia grupos estratégicos de la sociedad. En julio de 1944,
acumulando los cargos de vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo se
convirtió en el jefe virtual de la revolución.
Con respecto a sus objetivos, dentro de sus propuestas tenía como principal tarea la
preparación de un proyecto económico que fuera capaz de sobrellevar las consecuencias que
traería el fin del conflicto bélico, teniendo como lección lo sucedido después de la 1GM. Luego
remarco a los militares acerca de la importancia de contar con una industria capaz de producir
armamentos y asegurar la defensa nacional.
Otra iniciativa importante surgió porque la élite revolucionaria tenía miedo de que el
comunismo creciera en el mundo laboral. En lugar de ser represivos como sus colegas,
propusieron acercarse a los principales líderes sindicales (excepto a los comunistas) y hacer
concesiones para ganarse su apoyo. En un principio estas propuestas dirigidas a resolver la
cuestión social no se pudieron llevar a cabo porque Perón todavía no tenía ni los recursos ni
su poder dentro de la elite revolucionaria, pero una vez resueltas las disputas dentro de la elite
en 1944 se hicieron realidad. Las libertades públicas fueron reestablecidas, los partidos
políticos volvieron a la legalidad y se convocó a elecciones presidenciales para 1946.
Perón contaba con el apoyo del ejército y la Iglesia. Sin embargo, su proyecto político fracasó
porque los empresarios se opusieron a sus reformas laborales y tampoco obtuvo apoyo de los
partidos políticos tradicionales. La mayoría de los universitarios e intelectuales veían en Perón
un líder demagógico (un estilo de liderazgo o de discurso en el que se intenta ganar el apoyo
popular) y autoritario que estaba perdiendo poder.
Perón tomó una decisión estratégica: usó un discurso que buscaba ganarse el apoyo del pueblo,
anunciando el comienzo de una era de masas y el fin del dominio de la burguesía. Llamó a los
trabajadores a movilizarse contra los que intentaban detener la Revolución de Junio. Los
trabajadores se convirtieron en el principal apoyo de la política de Perón. Intentó crear una
estructura política centrada en la clase trabajadora, pero también con el apoyo de empresarios,
parte de la oposición, las Fuerzas Armadas y la Iglesia. Esto causó temor en las élites, que
veían a Perón como el líder de los obreros y a los obreros como una amenaza.
La oposición (P. Socialista, comunista, UCR) empieza a presionar con el apoyo de gran parte
de la sociedad (estudiantes, intelectuales, profesionales, clase media y alta, etc.). Analizan a
Perón desde la visión internacional, lo ven como un fascista, se le cuestiona su política externa,
su proyecto obrero y su relación con Evita. La lucha sería Democracia vs. Totalitarismo. Piden
la renuncia de Perón quien, el 12 de octubre de 1945, va preso a la Isla Martín García. El 16
de octubre de 1945 la CGT declara huelga general. El 17 de octubre de 1945 es la fecha
fundacional del peronismo, Perón se había convertido en el líder de la clase trabajadora que
espontáneamente salió a defender a su líder (1° manifestación de masas).
El desplazamiento de Perón fue de corta duración, una semana después recupero el poder
político ahora convertido en un líder de masas. La gestación de ese desenlace se puede resumir
en dos factores:
1) El error táctico de la oposición democrática al seguir insistiendo para que los militares
se retiren y entreguen el poder a la suprema corte, lo que significaría su fracaso y dar
por concluida la revolución de junio, Ávalos, el nuevo responsable político del régimen,
rechazo la propuesta y mantuvo al Gral. Farrell en la presidencia.
2) La actitud de Ávalos frente a la gran movilización que pedía por la liberación de Perón.
No tenía plan alguno que no sea el uso de la fuerza, lo que equivalía al costo de muchas
vidas.
Ávalos debió admitir la derrota y comenzó a negociar para la liberación de Perón, su traslado
al Hospital militar y luego de un acuerdo que comprometía a Ávalos y sus aliados a renunciar,
Farrell nombraría un gabinete con hombres de confianza de Perón. La noche del 17 quedará
como hecho más que significativo en la historia Arg., la aparición de Perón en los balcones de
la casa de gobierno y aclamado por la muchedumbre es la imagen del nacimiento del
movimiento peronista a la vida política nacional.
La pr i m e r a pr e s i de nc i a
El 24 de febrero de 1946 se celebraron elecciones sin fraude. Había dos fuerzas principales:
 La oposición: Unión Democrática. Esta coalición incluía a la UCR, el Partido
Socialista, el Partido Comunista y el Partido Demócrata Progresista. Sus candidatos
eran José Tamborini y Enrique Mosca. Defendían la educación laica y la libertad contra
el nazifascismo. Los conservadores estaban divididos: algunos apoyaban a la oposición,
mientras que otros se unieron a las filas peronistas. La oposición tenía el apoyo de las
clases medias y altas, estudiantes, profesores y profesionales.
 El peronismo: fórmula Perón-Quijano. Contaba con el apoyo de la Iglesia (para
mantener la enseñanza religiosa), de la clase trabajadora y de las Fuerzas Armadas (para
proteger el prestigio militar). Promovían la justicia social y se oponían al imperialismo
de Estados Unidos, con el lema "liberación o dependencia".
Hubo dos incidentes importantes que marcaron la competencia en la batalla electoral:
 El presidente Farrell firmó un decreto que aumentaba los salarios, extendía las
vacaciones pagas, incrementaba las indemnizaciones y establecía el pago del aguinaldo
como algo nuevo. Los empresarios se negaron a cumplirlo y la situación empeoró
cuando amenazaron con cerrar sus empresas. El conflicto se resolvió cuando accedieron
a cumplir con las demandas. El frente opositor prometía reformar este decreto si
ganaban las elecciones.
 El embajador estadounidense en Buenos Aires, Braden, intervino de manera inoportuna
en la campaña electoral. Un comentario desafortunado en la prensa benefició la
campaña de Perón y de allí proviene la famosa frase "Braden o Perón".
Perón gana las elecciones de 1946 derrotando a la Unión Democrática resolviendo con su
triunfo por un lado, la crisis de identidad que tenían los ciudadanos otorgándoles derechos
sociales, democracia social y ciudadanía plena. Resuelve la crisis económica y deja la
democracia restringida y se pasa a una democracia de masas.
La unión oficialista se vio con peligros de ruptura una vez concluidas las elecciones, por
formarse en un tiempo relativamente corto y a partir de sectores de orígenes diversos. Unos
días antes de asumir a la presidencia, Perón ordena la disolución de la alianza y llama a la
creación de un nuevo partido. Instalado en el poder se habla ya del partido Justicialista, que
nos remite a la Justicia social. El modelo de Perón es Integracionista.
En 1947 se forma el Partido Peronista (Justicialista). Reconocía como actor principal a la Clase
Trabajadora pero representaba también a parte de la Iglesia, de las FF AA, de los estudiantes
y del empresariado. Este partido se organiza en función a su líder carismático (personalismo).
A este movimiento se le suma la CGT que se transformó en un agente de las directivas oficiales
del movimiento obrero; las FF AA el nacionalismo, la industrialización y el anticomunismo
coincidían con las creencias adaptadas en el cuerpo de oficiales; y la Iglesia se implantó la
enseñanza religiosa en las escuelas públicas, se aumentó el presupuesto para las actividades
de culto.
Durante la presidencia de Perón se implementaron mecanismos de control burocráticos
represivos para afianzar al régimen, por ejemplo:

➛ La suprema corte, que en un principio había resistido las reformas laborales de Perón,
tuvo que afrontar que el congreso le iniciara un juicio político a sus miembros y varios
fueron destituidos.
➛ La universidad paso por un proceso de depuración con la expulsión de profesores
hostiles, la prohibición de las agrupaciones estudiantiles y una nueva legislación que
suprimió a varias instituciones.
➛ Los periódicos de la oposición fueron censurados y la expropiación de “La Prensa” (uno
de los más tradicionales). Condujeron prácticamente al monopolio estatal los medios de
comunicación de masas.
Ante la gradual pérdida de libertades públicas, la oposición política se vio limitada a luchar
desde el parlamento.
La Tercera Posición se refiere a la política internacional. Perón la introdujo durante la Guerra
Fría, cuando había dos bloques: los países liberales capitalistas aliados a Estados Unidos y los
países socialistas comunistas aliados a la Unión Soviética. Perón decidió adoptar una posición
de neutralidad, es decir, no aliarse con ninguno de los dos bloques, lo cual fue seguido por
otros países. Los peronistas cantaban “ni yanquis, ni marxistas, peronistas”.
En términos económicos, al finalizar la guerra, Argentina se encontraba libre de deuda externa,
con reservas en divisas y una gran demanda y altos precios para la exportación de alimentos,
además de una industria en crecimiento. La política económica de 1946, conocida como
Industrialización Sustitutiva de Importaciones, se basó en tres puntos principales:
 Expansión del gasto público: El gobierno aumentó el gasto público y le otorgó un papel
más importante al estado en la producción y los servicios públicos a través de una
política de nacionalizaciones.
 Distribución más equitativa del ingreso nacional.
 Régimen de incentivos: Se implementó un sistema gradual de incitaciones que premiaba
las actividades enfocadas en el mercado interno y desalentaba la producción destinada
a la exportación.
Para la economía peronista, Perón eligió la industrialización liviana ya que esta era adecuada
con la distribución progresiva del ingreso, si desarrollaba la industria liviana perdía el apoyo
de los trabajadores (esto hacía que el país siga dependiendo de la situación mundial ya que
tenían que comprar armas, barcos, etc.). El aumento de los salarios, condujeron a un rápido
incremento del consumo popular que impulsó la producción industrial.
La política económica distribucionista y nacionalista fue posible gracias a varias
circunstancias favorables:
 Durante la guerra, Argentina pudo reservar fondos externos, lo que facilitó la
nacionalización de sectores clave como los ferrocarriles, teléfonos, gas, entre otros.
 El aumento repentino en los precios de las exportaciones en 1945 permitió obtener
financiamiento en divisas.
 La creación del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio)
proporcionó al gobierno un control indirecto sobre el comercio exterior. El IAPI
compraba granos a los productores a precios bajos y los vendía en el mercado
internacional a precios más altos. Los fondos movilizados por el IAPI, junto con el
ahorro forzoso de las jubilaciones y una serie de impuestos sobre los estratos más ricos,
contribuyeron a formar un Estado con recursos económicos abundantes y generosos.
Así, la evolución del mercado internacional después de la guerra, los mayores ingresos fiscales
y el aumento del ahorro institucionalizado fueron las condiciones que hicieron posible la
economía peronista, tal como se reflejaba en el Primer Plan Quinquenal de 1947. Este plan se
basaba en el poder adquisitivo del Estado y en salarios más altos. Al estar dirigido hacia el
mercado interno, el plan pudo ignorar sus costos inevitables en términos de eficiencia y
competitividad, pero solo duró unos tres años.
Situación social: para los migrantes provenientes del interior, la incorporación al trabajo
urbano implicó una elevación social; para los trabajadores de más antigua residencia urbana,
con más recursos y contactos, pudieron subir un escalón más en la pirámide social. Se
caracterizó por el fuerte crecimiento de los asalariados impulsados por la expansión de la
administración pública y las burocracias privadas. Las clases medias experimentaron un
aumento con el aumento de pequeños y medianos propietarios de la industria, los servicios y
el comercio.
Con la consigna de Justicia social el gobierno siguió ampliando los cambios en el nivel de vida
de las clases trabajadoras mediante las políticas de un Estado Benefactor:
 congelamiento de alquileres.
 fijación de salarios mínimos.
 establecimiento de precios máximos en los artículos de consumo popular.
 créditos y planes de vivienda.
 mejoras en la oferta de salud pública.
 programas de turismo social.
 construcción de escuelas.
 la organización de un sistema de seguridad social.
La justicia social condujo a una mayor integración sociopolítica de los trabajadores. La lealtad
a Perón se extendió a Evita, que a partir de 1946 tomó a su cargo la activación política del
movimiento oficial. La división de tareas se dio de la siguiente forma: Perón se concentró en
las actividades de gobierno y Evita tomo a su cargo la activación política del movimiento
oficial, primero intervino desde las oficinas del ministerio de trabajo, con la promesa de
recibirlos, escucharlos y hacerle llegar sus demandas a Perón. También dando premios y
castigos a los dirigentes sindicales. Luego se ocupó de extender la Justicia social a los sectores
marginales de la sociedad. Creó la Fundación Eva Perón, y tuvo una gran participación en la
campaña por el derecho al voto de la mujer sancionado en 1947.
La prosperidad económica, el apoyo popular y el autoritarismo contribuyeron a que el régimen
se desenvolviera sin tropiezos. Esta era inspiró a la reforma de la constitución del 49, le
incorporo una larga enumeración de derechos sociales y novedades como el voto directo a
presidente, vice y senadores, la ampliación del mandato de diputados y senadores a 6 años y
su renovación parcial cada 3, la propiedad estatal sobre los recursos energéticos y la
eliminación de la cláusula que prohibía la reelección presidencial inmediata.
Una vez aprobada la reforma inicio la campaña para la reelección en 1951. La central sindical
quería que Evita se presentara en la formula pero los jefes militares le aconsejaron a Perón que
lo rechace y fue lo que hizo.
El 28 de septiembre de 1951, un grupo de oficiales y políticos opositores intentó un alzamiento
contra Perón. Mal organizado y sin apoyo, fue sofocado fácilmente. Perón respondió
imponiendo el estado de guerra interno, lo que le permitió purgar a los oficiales desleales y
limitar la acción de los partidos opositores durante la campaña electoral.
En los comicios de Nov. Perón en compañía de H. Quijano, por segunda vez, alcanzo una
aplastante victoria. Los radicales alcanzaron solo 5 bancas en la legislatura mientras que los
peronistas obtuvieron 23, de esta forma quedo reducido al mínimo la presencia de la oposición.
Dichas elecciones contaron con la ampliación del padrón electoral producto de la implantación
de voto femenino.
La s e g unda pr e s i de nc i a :
En 1952 comienza la “peronización de las instituciones” donde el congreso por medio de una
ley nombra la doctrina peronista (Justicialismo como doctrina nacional) esta filosofía tenía
como fin la suprema felicidad del pueblo, la grandeza de una Nación mediante la justicia
social, la independencia económica, los derechos del individuo y la sociedad. Las otras
expresiones fueron apartadas a una existencia casi clandestina, la afiliación al partido oficial
paso a ser requisito para el desempeño de cargos en la administración, la imagen de Perón y
Evita se multiplicaron en los manuales escolares, libros y en los sitios más diversos del espacio
público.
A partir de este año comienza a tomar fuerza también el proyecto de “comunidad organizada”
se desplegaba un país en paz, próspero y más justo. Dividida en grupos de interés, donde se
resuelvan las diferencias (CGT, Confederación General Económica, Confederación General
de Profesionales, la Confederación General Universitaria y la Unión de Estudiantes
Secundarios). Se incorporó la doctrina justicialista a la escuela militar lo que generó malestar
en los cuerpos medios del ejército. Perón también aspiraba a construir un sistema institucional
que estuviera menos centrado en sus apoyos populares y que le devolviera al estado su papel
de árbitro.
La oposición crece y se une (Partidos Comunista, Socialista, los conservadores y parte de la
UCR). Se encarcela a la oposición y se llegó hasta la movilización militar de los trabajadores.
En 1952 muere Evita desapareciendo con ella la imagen que mejor representaba lo que el
movimiento peronista significaba para los sectores populares. Al perder la figura que mantenía
el activismo original, el peronismo cae en los vicios de un orden autoritario. Para entonces el
personal político había cambiado significativamente, buena parte de los hombres que
acompañaban a Perón en sus comienzos ya no estaban a su lado. Quienes ocupaban ahora los
cargos burocráticos eran los responsables de los excesos del autoritarismo, los escándalos.
En 1953 el círculo íntimo de Perón fue envuelto en un escándalo que involucraba a su
secretario privado, Juan Duarte (hermano de Eva) sospechado por corrupción. En el acto de
15 de abril tuvo un dramático final al estallar dos bombas entre la multitud provocando muertes
y heridos. Como respuesta a ello provocaron destrozos en diferentes instituciones puntuales
de la oposición. De esta manera quedo plasmado como se fue consolidando la división política
de la sociedad en peronistas o antiperonistas.
En el plano económico, a partir de la crisis del 49 se da una reorientación económica. Ese año
los precios de las exportaciones del campo bajaron, por lo que el gobierno hizo dos apuestas:
Primero especuló con el estallido de una 3GM. Aposto a participar en el Plan Marshall para la
reconstrucción de Europa. Ambos planes fracasaron.
En este marco estallo la crisis del sector externo, que se trasladó a la actividad industrial e
impulsó un crecimiento de la inflación. El nuevo ministro de economía G. Morales recorto las
importaciones, fracciono el crédito y redujo los compromisos fiscales. Las consecuencias
fueron la sucesión de conflictos entre 1949 y 1951 en las actividades más afectadas por la
disminución del subsidio público.
En 1951-1952 el déficit del sector externo fue potenciado por la secuela de dos grandes
sequias, por lo que durante el pico de la crisis el gobierno decidió privilegiar la estabilidad por
sobre la expansión, la agricultura por sobre la industria, la iniciativa privada y el capital
extranjero por sobre el crecimiento del sector público. El programa estabilizador recurrió a la
colaboración de clases y promovió la tregua entre empresarios y sindicatos. El gobierno hizo
un reajuste de precios y salarios por decreto. El gobierno incentivó el aumento de las
exportaciones del Agro. Finalmente la inflación se redujo, y después de este periodo la
economía volvió a crecer. Hacia fines de 1952 se dio a conocer el Segundo Plan Quinquenal.
Las principales medidas fueron:
 aumento de las inversiones extranjeras.
 crecimiento de la industria pesada.
 quita de la mayor parte de subsidios y créditos industriales.
 restricción parcial del consumo de la población.
 el IAPI compraba las cosechas a un precio mayor que el internacional para fomentar a
la producción. Se subsidiaba al campo.
Se incluyó también una campaña nacional por el aumento de la productividad: producir más
para que hubiese más bienes a repartir.
Con la mejora de la economía el gobierno pudo afrontar las elecciones legislativas de 1954
con éxito. Perón se enfrentó con la Iglesia y dividió sus apoyos en las FFAA. Perón acuso a
“ciertos sacerdotes” de actividades antiperonistas, además el ejercicio absolutista fue
desgastando su relación con la Iglesia, la relación termino por romperse con el intento de
convertir al Justicialismo ya no solo en la doctrina oficial del Estado, sino a la vez de la
expresión del verdadero cristianismo, con el proyecto de fundar El partido Demócrata
Cristiano. Perón intervino suprimiendo y suspendiendo derechos y privilegios a la Iglesia. Se
eliminó la enseñanza religiosa en las escuelas y se aprobó la ley de divorcio, la reapertura de
prostíbulos y se prohibieron desfiles religiosos. Para consolidar la separación definitiva con la
Iglesia anuncia la reforma de la constitución en 1955.
Para evitar sublevaciones, Perón apoyó a un sector del ejército, otorgándoles el control de
industrias bélicas y beneficios a los suboficiales, incluyendo el derecho a votar. Sin embargo,
esto generó resentimiento en la marina y la fuerza aérea, que se sentían excluidas de estos
[Link] 1955, este descontento llevó a un golpe de estado liderado por la marina y la
fuerza aérea, que bombardeó y ametralló la Casa Rosada y sus alrededores. Aunque Perón
salió ileso, hubo 300 muertos y más de 600 heridos entre sus simpatizantes. Esa noche, grupos
peronistas saquearon e incendiaron iglesias, y se acusó al ejército leal a Perón de armar a los
obreros.
Finalmente, Perón optó por una política de conciliación: levantó el estado de sitio, detuvo los
ataques a la iglesia e invitó a los líderes opositores a discutir una tregua. El fracaso de la tregua
llevo a Perón a comunicar su renuncia del gobierno para garantizar la pacificación, pero luego
en un discurso a la muchedumbre retiró la renuncia y proclamo el discurso más violento de la
historia de toda su carrera política. El 16 de sep. Se produjo finalmente el alzamiento militar.
Las tropas se impusieron y Perón busco refugio en la embajada de Paraguay, lo que fue el
comienzo de un largo exilio. Ahora reunidos en plaza de mayo estaba la multitud aclamando
al nuevo presidente Gral. Lonardi y celebrando el fin de la década peronista.
Ac ont e c i mi e nt os de una pol ít i c a e x t e r i or i nde pe ndi e nt e
La formación profesional y los hábitos intelectuales de Juan Domingo Perón lo hacían valorar
mucho las circunstancias internacionales, las cuales creía conocer bien. En 1939, el Ejército le
asignó una misión para evaluar la situación en Europa, lo que reforzó su perspectiva. Esto le
permitió extraer conclusiones sobre los temas dominantes de la época.
Lejos de temer una nueva guerra, Perón veía en ella oportunidades para Argentina.
Consideraba que la producción de alimentos, especialmente cereales y carnes, era una ventaja
estratégica para el país. Esta idea de que Argentina podía beneficiarse de su papel como
productor de alimentos siempre estuvo presente en su visión como líder del justicialismo.
Para la Argentina de posguerra, el balance de la contienda en la que se había mantenido neutral
hasta poco antes del final presentaba facetas contradictorias. Por un lado, tenía un saldo
comercial favorable con su principal cliente europeo, lo cual le permitía afrontar las demandas
de materias primas, combustibles y bienes de capital, y consolidar así su programa
industrializador del Primer Plan Quinquenal. Por otro lado, estaba prácticamente aislada de la
comunidad internacional, sospechada de haber apoyado a los vencidos y enfrentando una
prolongada discusión con la potencia que regulaba el orden mundial posbélico.
Este aislamiento se había agravado en 1944, después de la ruptura de relaciones con el Eje y
la posterior renuncia del general Pedro Ramírez y su reemplazo por Edelmiro Farrell. Los
Estados Unidos no reconocieron al nuevo presidente y retiraron su embajador, actitud que fue
imitada por otros países.
Durante el primer tramo del gobierno peronista, el contexto exterior le depararía
incertidumbres y frustraciones antes que oportunidades. Las primeras porque el orden mundial
no estaba definido ni en lo político ni en lo económico y podían predecir distintas evoluciones,
casi todas ellas igualmente dignas. La Guerra Fría todavía no estaba definitivamente instalada.
Tomar decisiones en un período de transición, en el cual los rasgos del nuevo orden mundial
no estaban claramente definidos, presentaba enormes dificultades. No se produjo el "retorno a
la normalidad" que muchos defensores del statu quo predecían. Las ideas generales sobre la
nueva era "social", el ascenso de un Estado activo y planificador, y la nacionalización de
servicios públicos o sectores estratégicos de la economía no eran suficientes para resolver las
cuestiones inmediatas. Esta situación fomentaba la inclinación natural de Perón y sus
seguidores a actuar prácticamente.
Re i nt e g r a r s e a l a c omunida d i nt e r na c i ona l
La designación de Atibo Bramuglia como Ministro de Relaciones Exteriores fue una de las
decisiones más acertadas de Perón. Bramuglia, que había contribuido a redactar el programa
del Partido Laborista, entendía que el nuevo gobierno en febrero de 1946 necesitaba cautela,
pero no aislamiento. Tanto la política como la economía requerían un esfuerzo de "reinserción
internacional". Un sector importante del nuevo gobierno comprendía la necesidad de abrirse
al mundo, aunque de una manera diferente a la de la era agroexportadora de Argentina. El
objetivo era recuperar el respeto internacional y obtener los recursos necesarios para un
crecimiento basado en la industria, fundamental para la independencia económica, el bienestar
de la población y la posibilidad del proyecto político de Perón.
El propósito oficial de vincularse con el mundo fue muy explícito y se manifestó repetidamente
en los discursos del presidente y sus ministros. Una de las primeras disposiciones del gobierno
evidenció esta intención: la presentación al Congreso para confirmar la adhesión a las Actas
de Chapultepec y ratificar la Carta de las Naciones Unidas, aprobadas por decreto a mediados
de 1945.
Debate en la Cámara de Diputados sobre la adhesión a las Actas de Chapultepec y
ratificación de la Carta de las Naciones Unidas:
Ya en junio de 1946, Perón había anunciado su intención de elevar esos instrumentos al
Congreso para que se expidiera sobre los mismos. Ante el solo anuncio del tratamiento
parlamentario, sectores nacionalistas, se lanzaron a una intensa campaña de agitación contra
lo que consideraron una primera e imperdonable e traición de Perón. Pero no se trataba sólo
de la diferencia de pequeños núcleos, sino de una controversia de mucha mayor extensión ante
la cual el Poder Ejecutivo trató de emplear todas sus herramientas persuasivas, siempre con el
argumento central de que el país no podía quedar aislado en un mundo sometido a profundos
cambios.
Casi en paralelo con la sanción de los instrumentos que simbolizaban el reingreso de Argentina
a la comunidad internacional, la diplomacia peronista tomó otra decisión significativa: en los
primeros días de junio, se anunció el establecimiento de relaciones con la Unión Soviética.
Perón era firmemente anticomunista, pero reconocía el papel de la Unión Soviética como uno
de los principales actores del nuevo orden mundial. Aunque Moscú había mostrado hostilidad
hacia el gobierno argentino cuando decidió terminar con la neutralidad, Perón comprendía que,
como país afectado por la guerra, la Unión Soviética necesitaba alimentos, lo que convertía a
Argentina en un mercado prometedor para su producción agrícola. Además, la normalización
de relaciones podía llevar a beneficios adicionales, como la posibilidad de recibir plantas
industriales desmanteladas por los soviéticos en Alemania.
Perón, siendo un hombre astuto en política, entendía la importancia de actuar con equilibrio y
prudencia. Aunque buscaba expandir los mercados para la producción argentina, no quería ser
percibido como favorecer los planes de Moscú ni dar demasiado poder a los comunistas
locales. Por lo tanto, en paralelo a las negociaciones con la Unión Soviética, entre mediados
de 1947 y mediados de 1949, Argentina celebró convenios comerciales con Checoslovaquia,
Rumania, Hungría, Polonia y Bulgaria. Esto le permitió diversificar sus relaciones comerciales
sin comprometer su posición política.
Ha c i e ndo c a m pa ña e n f a v or de l a pa z
La iniciativa gubernamental de julio de 1947 revela las intenciones y los viejos hábitos
heredados por la diplomacia peronista. Se trató de un llamado a la pacificación interna e
internacional, enviado a las cancillerías de América y a la Santa Sede. Perón demostraba su
flexibilidad política al intentar prestigiar al país y a sí mismo como defensores de la paz, a
pesar de las expectativas de una nueva guerra que algunos creían inevitable. Aunque la
propuesta incluía disposiciones efectivas de ayuda alimentaria para países con grandes
carencias, como Italia, no era suficiente para contrarrestar el prejuicio antiargentino.
La presencia de representantes argentinos en los organismos políticos mundiales, la
participación en las más importantes reuniones internacionales, la designación como miembro
no permanente del Consejo de Seguridad en septiembre de 1947, más la normalización de
relaciones con los países socialistas, eran presentados como indicadores de una amplia y
efectiva articulación con el mundo.
Sin duda, este desempeño en muchos sentidos exitoso de la diplomacia argentina le debía
mucho a las aptitudes de Bramuglia; sin embargo, en octubre de 1949 éste se alejó de su cargo.
La t e r c e r a pos i c i ón:
La Tercera Posición se presentaba como una "política social internacional de orientación
cristiana", centrada en temas como la paz, el desarrollo, la equidad y el respeto a la persona
humana. Desde el principio, el discurso peronista adoptó esta perspectiva.
Según los códigos interpretativos del peronismo, el imperio de la paz en el mundo reconocía
dos requisitos básicos: en primer lugar, el respeto efectivo de la soberanía y autodeterminación
de los Estados, frente a la amenaza de los dos imperialismos cuyas sedes centrales se
localizaban en Washington y Moscú respectivamente; en segundo término, la vigencia de la
justicia social:
La búsqueda de un orden económico mundial más equitativo y una mayor cooperación
internacional fueron demandas constantes del gobierno argentino desde1947 hasta el final.
Uno de los primeros lugares donde se manifestaron estas posturas fue en la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo en La Habana, celebrada a finales de 1947 y
principios de 1948. Argentina percibía la Carta de La Habana como una posible subordinación
de los regímenes económicos a las necesidades de Estados Unidos para mantener niveles de
empleo y abrir mercados para sus excedentes de guerra.
El comunismo era el peligro natural del mundo y la amenaza mayor a la civilización mientras
que el capitalismo, el responsable del surgimiento de tal amenaza e incapaz de entender que a
una doctrina sólo podía vencérsela con otra doctrina superior.
Durante el primer gobierno de Perón, se aceptaron personas vinculadas a crímenes y regímenes
totalitarios europeos, como alemanes, italianos, croatas, y colaboracionistas de Francia y
Bélgica. Esto se debió a diferentes razones: desde la necesidad práctica de aprovechar los
conocimientos técnicos para el desarrollo industrial hasta las simpatías ideológicas de ciertos
sectores políticos y funcionarios del gobierno. Además, la percepción de Perón sobre el
fascismo y el nazismo también influyó en estas decisiones.
De todos modos, siempre fiel a su búsqueda de compensaciones y equilibrios, el líder del
justicialismo se cuidó bien de no generar rechazos en la comunidad judía. La Argentina fue
uno de los países que recibió mayor cantidad de refugiados de ese origen, se contó entre los
primeros en reconocer al Estado de Israel.
Los de s e nc ue nt r os c on Wa s hi ng t on:
En 1948, Perón mencionó que el principal problema político al inicio de su gobierno fue la
relación con Estados Unidos. Se logró resolver pacíficamente, después de ciertas fricciones,
gracias a un entendimiento mutuo. El embajador Braden fue una figura clave en las tensiones,
pero luego fue reasignado a otras funciones en el Departamento de Estado. A pesar de algunos
vestigios de desacuerdo, la relación se estabilizó, aunque sectores influyentes de la prensa
estadounidense continuaron con críticas hacia la Argentina.
La presión de estos sectores influyentes logró contrarrestar los intentos conciliadores del
embajador Messersmith en Buenos Aires. A pesar de los gestos de acercamiento de Perón,
como su declaración de apoyo a Estados Unidos en caso de guerra en 1946 y su respaldo a su
control sobre los arsenales nucleares, Messersmith desconfió de ellos y mantuvo una postura
distante. Aunque Argentina no siempre coincidió con Washington ni satisfizo todas sus
demandas, se interpretó el episodio como un paso hacia una mayor disposición de cooperación.
Además, Perón invitó al presidente estadounidense a visitar Buenos Aires después de su
estancia en Brasil.
El gobierno peronista se acercaba al fin del primer mandato en una situación poco confortable.
La inflación comenzaba a erosionar los ingresos salariales mientras que plagas y sequías
reducían violentamente las cosechas y con ello la capacidad de importar. El panorama político
se enrarecía a la par que flaqueaba la economía. Fuerzas opositoras se activaban, los
universitarios se agitaban y algunas huelgas resonantes, como la de los ferroviarios,
conmovían a un gobierno que pretendía ser auténtica y exclusiva expresión de la clase obrera.
El año 1951 no era pues el momento más oportuno para aplicar medidas de ajuste que pudieran
tener repercusiones electorales. En lugar de ello, era más fácil aumentar la presión por el lado
de los derechos y libertades de la ciudadanía y jaquear a las instituciones de la democracia
liberal por las que, en rigor, no se tenía sino un aprecio instrumental. Así fue que se restringió
la acción de los opositores y de la prensa, y el discurso oficial adquirió un tono agresivo e
intolerante.
La expropiación del diario “La Prensa” en los primeros meses de 1951 fue un claro ejemplo
de la elección política de Perón. Esta medida tuvo importantes repercusiones, especialmente
al reavivar las tensiones con Washington. A nivel internacional, la molestia de Estados Unidos
podía considerarse un costo temporal y tolerable, ya que después de un resultado electoral
favorable para el gobierno, sus funcionarios tendrían que aceptar que Perón.
Perón elogiaba abiertamente al general Eisenhower, candidato del Partido Republicano, y
confiaba en él para mejorar las relaciones bilaterales, dañadas durante la gestión demócrata.
Esta confianza se basaba en gran medida en el hecho de que Eisenhower también era militar,
reflejando así el profundo recelo de Perón hacia la clase política, tanto nacional como
extranjera, en aquel momento.
La r e l a c i ón c ons t r uc t i v a . Los bue nos v e c i nos
Es probable que el nuevo presidente de Estados Unidos no sintiera simpatía por el presidente
argentino en su llegada al poder. Sin embargo, el último período del peronismo marcó una
mejora en la relación con Washington. Este cambio fue resultado de diversas circunstancias
que impulsaron una modificación positiva en el vínculo: Argentina enfrentaba demandas
económicas y necesitaba realizar correcciones en esa área, mientras que Estados Unidos
adoptaba definiciones en su política exterior para contrarrestar a Moscú y Pekín de manera
más efectiva. Además, la nueva administración estadounidense estaba más dispuesta a
considerar los usos políticos de aquellos dispuestos a ser aliados y amigos.
Hasta al menos 1951, Perón mantenía una visión optimista de los resultados de su modelo de
desarrollo, a pesar de una crisis que se hacía evidente y que alcanzaría su punto máximo al año
siguiente. Para hacer frente a esta situación, se tomaron dos acciones complementarias: a corto
plazo, se buscó revertir la caída en la tasa de crecimiento, detener la inflación y cambiar el
déficit en el sector externo; a mediano plazo, se preparó un programa para corregir el modelo
de industrialización sustitutiva, respondiendo a la presión de sectores industriales interesados
en la exportación debido a la saturación del mercado interno. El Plan Económico de 1952
abordó el primer objetivo, mientras que el Plan Quinquenal de 1953 a 1957 se ocuparía del
segundo.
El Plan Económico de 1952, aunque llevaba la etiqueta de "nacional", adoptó una orientación
general alineada con las políticas liberales que Washington promovía con firmeza: austeridad,
estabilidad, política monetaria restrictiva, reducción de la inversión pública, privatización de
empresas estatales, promoción de la iniciativa privada y flexibilización de la regulación y el
control, fomento de la entrada de capitales y enfoque en la productividad. Este cambio no
resolvería todos los problemas, pero parecía destinado a mejorar considerablemente la difícil
situación económica que afectaba al gobierno de Perón.
Eisenhower asumió la presidencia con el objetivo prioritario de retomar la iniciativa frente a
la amenaza comunista, criticando la estrategia de contención de su predecesor. A principios de
1953, persistían los recelos entre Buenos Aires y Washington, especialmente debido a los
ataques de los periódicos estadounidenses y las respuestas locales, tanto oficiales como no
oficiales. Sin embargo, hacia 1954, los funcionarios estadounidenses observaban con
satisfacción una mayor disposición del gobierno argentino para liberalizar la economía y
combatir el comunismo, mientras que los empresarios estadounidenses veían a Argentina
como una promesa de buenos negocios.
Tal como podía haber previsto Perón, el abundante triunfo obtenido por su partido en las
elecciones de fines de 1951 había obligado a ajustar los cálculos políticos de Washington. En
una de las evaluaciones hechas por el Departamento de Estado a principios de 1954 se
afirmaba: "El poder que ejerce Perón actualmente es mayor que nunca”.
En las elecciones legislativas de abril de ese año, el peronismo ganó cómodamente, lo que
mostró que la mayoría de la gente prefería seguir con el gobierno de Perón. Esto hizo que
quienes querían cambiar las cosas se sintieran desanimados. La gente pensaba que era mejor
seguir con Perón aunque él tuviera que hacer algunos cambios, en lugar de arriesgarse a tener
una guerra civil o permitir que otro grupo que fuera más antiestadounidense que el peronismo
llegara al poder. Los seguidores de Perón estaban decididos a hacer que todos en el país fueran
peronistas y no aceptaban la idea de tener opiniones diferentes. Sin embargo, este enfoque iba
en contra de la idea de unir a todos los argentinos, algo que Perón decía que era lo más
importante.
La s c a r t a s a l t e r na t i v a s :
El acuerdo con Estados Unidos en 1953 no significó una alineación total con esa potencia. El
peronismo buscó mantener gestos de autonomía para preservar su prestigio y ampliar su
capacidad de acción. Argentina se apoyó en Latinoamérica, Europa y la Unión Soviética para
contrarrestar la presión hegemónica.
La recuperación económica europea respaldó esta estrategia de diversificación, reflejada en el
aumento de las inversiones europeas desde 1953. Las negociaciones con Londres fueron
importantes debido a la historia de las relaciones comerciales y de inversión de Argentina. En
cuanto a la relación con la Unión Soviética, agitó entre momentos de euforia y retrocesos.
Argentina mantuvo el vínculo con rienda corta, pero no rompió relaciones como la mayoría de
los países latinoamericanos durante la Guerra Fría. Los sectores nacionalistas argumentaban
que los intercambios económicos con el bloque socialista eran beneficiosos para reducir la
dependencia y fortalecer el desarrollo económico, respaldados por los rendimientos de la
economía soviética en la industria básica.
El l ug a r de La t i noa m ér i c a : " uni dos o domi na dos "
Desde sus inicios, el justicialismo incluyó corrientes políticas que defendían el
latinoamericanismo y veían a Argentina con una fuerte identidad europea como un actor
importante en América Latina. Aunque esta idea tenía raíces previas, ganó fuerza en los años
previos al gobierno de Perón, tanto en la sociedad civil como en ciertos sectores militares.
Perón, desde el comienzo de su mandato, expresó su compromiso con esta visión y habló de
la unidad continental. En agosto de 1946, en una entrevista con periodistas extranjeros,
anunció el fin del aislamiento político de Argentina y expresó su deseo de formar parte de un
bloque sudamericano para contrarrestar la influencia de Estados Unidos.
Otro aspecto clave de esta visión, mencionado anteriormente, era la idea de que la lucha
primordial en un mundo superpoblado y altamente industrializado sería por los alimentos y las
materias primas. Dado que América Latina poseía las mayores reservas de estos recursos, la
unidad regional podría convertir esta amenaza en una oportunidad. Este enfoque estratégico,
sería fundamental en la política exterior.
En este contexto, dos objetivos destacaban: la búsqueda de mercados y la obtención de apoyo
político para negociaciones, la construcción de equilibrios de poder y la contrarresta de la
propaganda anti-latinoamericana proveniente de Washington.
Desde los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las relaciones económicas con los
países de la región fueron cruciales debido a las dificultades de abastecimiento en los mercados
tradicionales. Los tratados comerciales con Chile y Bolivia, firmados en 1946 y 1947
respectivamente, así como las negociaciones con Ecuador, Colombia y Uruguay, fueron
destacados como ejemplos de las intenciones y logros del nuevo gobierno.
Tanto los expertos gubernamentales como los sectores empresariales coincidieron en las
limitaciones de un modelo económico cerrado y en la necesidad de un desarrollo más
equilibrado de los diferentes sectores productivos. Los mercados latinoamericanos se
volvieron inevitables en esta nueva estrategia.
Como explícitamente lo decía el Segundo Plan Quinquenal, debía promoverse
"especialmente" el intercambio de productos manufacturados del país con destino a las
naciones del continente.
En abril de 1953, el representante argentino en la reunión de la CEPAL en Brasil propuso no
solo la equidad en los términos de intercambio y planes de desarrollo basados en la distribución
justa de los beneficios, sino también explorar la posibilidad de una integración económica
gradual en América Latina. En 1947, se creó en la CGT un Departamento Internacional para
supervisar el desempeño de los agregados obreros en el exterior y coordinar las delegaciones
sindicales en reuniones internacionales, donde enfrentaban la oposición del sindicalismo
estadounidense.
En el ámbito internacional, al igual que en el plano interno, el culto a la personalidad y las
prácticas autoritarias afectaron las políticas económicas y sociales exitosas del peronismo y
debilitaron su proyecto doctrinario. Aunque las iniciativas de integración fueron perjudicadas
por actitudes incómodas para sus aliados, el balance de la política exterior del primer
peronismo parece resistir un juicio crítico pero justo. No fue perfecta, pero tampoco estuvo
marcada por aislacionismos torpes o desafíos innecesarios.

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