Poder Judicial de la Nación
Cabe agregar que la defensa articulada con respaldo en la
ausencia de reclamos por parte del actor durante la vigencia del vínculo, a mi
juicio, tampoco presenta habilidad para modificar lo resuelto pues, como es
sabido, la posición de inferioridad de la persona trabajadora le impide
negociar en un pie de igualdad con la empleadora las condiciones de trabajo
-circunstancia en la que, vale destacarlo, se sustenta la finalidad esencial del
Derecho del Trabajo, esto es, la protección del trabajador- y, en tal marco,
surge claro que esas condiciones resultan de una decisión unilateral de la
empleadora quien, por razones personales o económicas, las impone. Por
otra parte, no es ocioso recordar que la clara directriz fijada en el art. 58 de
LCT impide que se valore como presunción en contra de la persona
trabajadora la ausencia de reclamos oportunos durante la vigencia del
contrato y, en ese marco, la aplicación de la teoría de los actos propios en el
ámbito laboral debe atender al principio de irrenunciabilidad establecido en el
art. 12 del mismo cuerpo normativo, así como a lo previsto en su art. 260,
que regula los pagos a cuenta.
USO OFICIAL
Por las consideraciones expuestas, propongo que se desestimen
las quejas articuladas en los puntos abordados y, consecuentemente, que se
confirme lo actuado en origen, a excepción de lo decidido –según mi
propuesta- en orden a la fecha de egreso del actor.
VI. La demandada ARITOR S.R.L. también cuestiona el
pronunciamiento por cuanto rechazó la reconvención articulada, tanto
respecto de las sumas que sostiene abonadas, como de los certificados de
trabajo previstos en el art. 80 de la LCT.
Al respecto, anticipo que, desde mi punto de vista, no asiste razón
a la apelante en sus planteos.
Ello así, por cuanto las circunstancias acreditadas en la causa
demuestran claramente que los instrumentos de los que la accionada intenta
valerse no reflejan la realidad del vínculo laboral habido, a lo cual se añade
que la apelante tampoco demostró la consignación de las sumas que estimó
adeudar –ni siquiera de manera insuficiente-, ni que hubiese hecho efectivo
el pago en forma extrajudicial. Nótese que el recibo en el que la apelante
respalda su postura no tiene la firma del trabajador, de modo que carece de
valor cancelatorio, en tanto que el pago tampoco luce acreditado por medio
de depósito bancario, ni por otro medio idóneo a ese fin (cfr. arts. 125 y 138
de la L.C.T.).
Tampoco observo que asista razón a la demandada en sus
cuestionamientos a la procedencia de la indemnización prevista en el art. 80
de la LCT. Y digo esto porque –cabe reiterar- surge demostrado en el caso
Fecha de firma: 31/07/2024
Firmado por: PATRICIA SILVIA RUSSO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MONICA B QUISPE, SECRETARIA DE CAMARA
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