Fallo
Fallo
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Dicho esto, observo que el expediente administrativo fue
iniciado el 5/8/2021 por “divergencia en la determinación de la
incapacidad”, esto es vigencia de la ley 27.348.
El mismo, recibe dictamen del Titular del Servicio de
Homologación de la CM Nº 10 el 2/5/2022, no posee incapacidad
como consecuencia del siniestro padecido el día 4 de Febrero del
2021, cuando camino a su domicilio en colectivo, éste frenó
bruscamente, sufriendo traumatismo de rodilla/pierna derecha y dolor
en región dorsolumbar. (folio 75/76)
Para decidir así, tuvo en consideración lo dictaminado por
la Comisión Médica Jurisdiccional del 6/4/2022, dictamina que “no
presenta secuelas generadoras de Incapacidad Laboral, de acuerdo a
lo normado por el Decreto 659/96 modificado por el Decreto 49/14,
como consecuencia del siniestro denunciado”. (folio 67/69).
Esta resolución, fue apelada por la trabajadora el
23/5/2022, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 2° de la
Ley 27.348 y artículos 16 y 18 de la resolución SRT 298/2017.
Fundamenta que lo resuelto por el órgano administrativo no se ajusta
estrictamente a derecho causando un gravamen de carácter
irreparable.
Señala, que el examen físico realizado por la comisión
médica no consigna las verdaderas secuelas que la Sra. Montenegro
padece hoy en día, al no evaluarse la profesión de la trabajadora,-
maestranza, bajo la calificación profesional de limpiadores de oficina-,
y siendo que la actualidad padece una enfermedad que le afecta en el
plano físico como psíquico (cervicalgia, contractura muscular cervical).
Por lo que estima, que padece una incapacidad
permanente y definitiva del 22.28 % de la T.O. que comprende la
lesión física como, también, la lesión psicológica.
Practicó liquidación, ofreció prueba y solicitó la producción
de la misma. (folio 79/108).
Relatada entonces la precedente síntesis, vale anticipar
que los conflictos jurídicos y fácticos que presenta la modificación de
la Ley 27348, como se plantea en el presente caso, fueron
desarrollados en el marco del fallo “TOLEDO RAMON CARLOS C
SWISS MEDICAL ART SA S/ RECURSO LEY 27348”, del 03/12/2021,
de los registros de la Sala III, con motivo de la inconstitucionalidad del
carácter obligatorio y excluyente del procedimiento obligatorio resuelto
con posterioridad al dictado del pronunciamiento de la CSJN, en la
causa “Pogonza, Jonathan Jesús c/ Galeno ART S.A. s/ accidente –
ley especial” (2/9/21), por lo que considero que corresponde
reflexionar sobre sus fundamentos, que cito a continuación, a fin de
contar con toda la idea general:
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“(…) Pues bien, observo que el mismo termina de desandar un camino iniciado
hace 106 años, curiosamente en el mismo mes en que viera la luz la señera y
progresista Ley 9688 (29/9/15).
La icónica ley de accidentes del trabajo (para la que se unieron voluntades como
las de Palacios, Marco, Bialet Masse, y Joaquín V. González, entre otras),
procuraba la reparación del riesgo objetivo. Habilitaba además la opción del
famoso artículo 17, por el derecho común, donde la carga de la prueba quedaba
en cabeza del trabajador. Claramente, quien no se consideraba con armas
probatorias suficientes, buscaba amparo en la tarifa de la ley, y quien sí las tenía
tramitaba la reparación integral.
Así, con la Ley 12631/40, se incorpora el concepto del “por el hecho o en ocasión
del trabajo”, y más tarde con la Ley 15448 se suma el in itinere. Luego, la 23643
(7/11/88) incorpora el seguro facultativo, iniciándose después una importante
detracción de derechos en 1991 con la Ley 24028, la cual elimina la concausa, y
asimismo desplaza la competencia del juez laboral por el civil, obligándoselo a
aplicar la legislación de fondo, de forma y los principios correspondientes al
derecho civil, cuando lo que se persigue es la reparación plena.
Luego, el dictado de la 24557 (3/10/95), instala lo que será el seguro obligatorio a
través de las ART, así como la eximición lisa y llana de responsabilidad civil, salvo
que se invocara dolo del empleador. Con la modificación de la Ley 26773, se
consolida que el juez competente en el reclamo por derecho civil será el juez civil,
con las mismas ataduras dispuestas por la 24028 (ver el precedente de la Sala
“Acevedo, Juan Bartolomé C/ Estancia La República S.A. Y Otro S/ Accidente –
Acción Civil”, Sentencia Interlocutoria Nº 63.585, del 30 de junio de 2014).
Con este sistema, el trabajador que reclama por su salud, debe invertir en estos
procesos lo que no tiene: tiempo (muchas veces, excesivo, si además se ve
obligado a discutir en justicia por el reconocimiento de sus derechos), discutiendo
Fecha de firma: 25/06/2024
Alta en sistema: 03/07/2024 3
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CHRISTIAN GABRIEL APARICIO, SECRETARIO DE CAMARA
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dentro de márgenes estrechos, en un sistema gestionado por los mismos que lo
regulan, en un corsi e ricorsi entre las comisiones y la justicia, que en mucho de
los casos termina con la designación de un perito médico sorteado por esta última,
habiéndose así perdido un tiempo que para quien ve afectada su salud, tiene un
valor muy superior.
Así, el cuestionamiento final que lleva el caso Pogonza a la Corte en torno a la ley
27348, finca conforme la propia síntesis del decisorio en:
A) Irrazonabilidad de otorgarle a las Comisiones
Médicas facultades propias de los jueces;
B) Inconstitucionalidad de la ley, con apoyo en los
propios precedentes de la Corte (Castillo, Venialgo,
Marchetti, y Obregón)
C) Discriminación del trabajador, quien no puede
recurrir directamente a la justicia como otros
damnificados, viéndose obligado a transitar de modo
previo la vía administrativa.
D) Limitación del control judicial recursivo, que impide
la amplitud de debate y restringe la prueba.
E) Ausencia de imparcialidad e independencia de las
Comisiones Médicas, dada la fuente de su
financiamiento (ART)
F) Vulneración del principio de progresividad.
Así, la discriminación será ya no solo cuali y cuantitativa (el daño reparado, y por
cuánto) sino también temporal: bajo la apariencia de agilidad, se tratará de
mecanismos administrativos que no ofrecen garantías y que sí aseguran que el
trabajador tras acudir a ellos (si es que no ha tratado de defender antes la
competencia laboral), deba luego continuar una discusión eterna en un fuero
colapsado, por la propia implosión generada por estos mismos sistemas.
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Esta última constitución, protege al “señor de todos los mercados”, a decir del
precedente “Vizzoti”, CSJN, 14/09/2004, en su condición de consumidor, sumada
a la de trabajador.
Se quiere forzar por los hechos, lo que el sistema constitucional argentino no tiene
previsto, contrariando la voluntad de los constituyentes. Invito una vez más a ver
“Hot Coffee", el documental de Susan Saladoff, del año 2011, en el cual se
muestran las historias de múltiples personas relacionadas con casos judiciales
contra multinacionales en EEUU
(https://www.elmundo.es/blogs/elmundo/cronicasdesdeeeuu/2011/07/13/la-
injusticia-del-hot-coffee.html), que llevaran finalmente a la renuncia de reclamar
ante la justicia los derechos, limitándose al cuestionamiento administrativo.
Esto pasa en definitiva con el sistema de la ley de riesgos del trabajo entre
nosotros, donde el procedimiento por ante las comisiones resulta obligatorio y
excluyente, en el cual el recurso ante la justicia queda atado a lo actuado
administrativamente. En los hechos: una renuncia obligada al derecho de recurrir
en justicia.
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mencionada causa “Burghi, Florencia Victoria C/ Swiss Medical ART S.A.
S/Accidente - Ley Especial”).
Obsérvese, que en los EEUU, un precedente que atienda un tema muy relevante,
es vinculante siempre y cuando el poder político no decida lo contrario, en cuyo
caso se entroniza uno nuevo. Esto, es técnicamente posible en un modelo de
common law, pero no en uno continental como el nuestro, que brinda mayor
seguridad jurídica. Esa misma que se pretende destruir cuando se confunden los
efectos de los fallos de la Corte, o cuando simplemente se lo considera un tema
menor y se lo soslaya o se lo trata ligeramente, cuando es central (CAÑAL, Diana
R.; “El fenómeno del desajuste entre los paradigmas normativos e interpretativos
en el Derecho. El caso de los derechos humanos fundamentales en América
Latina. La cuestión del trabajo y los problemas procesales”; Publicado en “Temas
de direito do trabalho, processo do trabalho e direito à saúde: abordagem à luz
dos princípios jurídicos e dos direitos fundamentais", Ed. Dois de Julho, Bahia,
Brasil, 2015; CAÑAL, Diana R.; “Una Visión Pragmática del Derecho”, Ed.
Quorum nov/2003, Reeditado por Errepar en 2011. Con prólogo del Dr. Tulio
Ortiz).
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siguientes términos:
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que pueda realizarse una revisión a la luz de nuevos hechos, documentos, medios
de prueba no tratados anteriormente, etc, siendo pertinente en los procesos de
conocimiento ordinario. Mientras que, “en relación”, es un procedimiento reducido
que “limita la instrucción a la instancia únicamente al primer grado, fallando
directamente la alzada, previa crítica (memorial y en su caso contestación) que
tiene la carga de hacer el agraviado” (idem).”
“Es claro, a partir de estas definiciones, que para asegurar el acceso a la justicia,
si tal era la voluntad del legislador, debía disponerse la revisión amplia sobre las
actuaciones de las comisiones médicas, y no limitarlas a los agravios y a las
pruebas producidas. Máxime, cuando se intenta vedar el ejercicio de una acción.”
“Esta conclusión me vuelve al punto de la encerrona procesal.”
“En la apariencia del discurso legislativo, el trabajador tiene asegurada su defensa
con representación letrada gratuita, la facultad de presentar exámenes médicos, y
un consultor médico de parte -como en el ámbito civil donde prima la autonomía
de la voluntad, lo que implica un punto de partida diferente del derecho laboral-.”
“Sin embargo, en los hechos, (principio de la realidad) en el universo de causas
que llegan a la alzada hasta el momento, los trabajadores cursaron el proceso
administrativo sin representación letrada, o recién designaron un abogado al
momento de apelar, para cuando la etapa probatoria había precluído y no
obstante ello, se declaró la legalidad de dicho proceso.”
“Luego, respecto de las pruebas, esa amplia posibilidad probatoria que declara la
norma, es solo aparente pues deja totalmente de lado el citado PRINCIPIO DE LA
REALIDAD, porque sabemos que un trabajador en nuestro país, carece de capital
económico suficiente -sin contar los casos en los que son despedidos y se quedan
sin obra social- para poder invertir en profesionales de la salud que actúen como
consultores privados, o realizar estudios que irroguen gastos excesivos
comparados con los salarios que perciben (por ejemplo una RMN de columna
vertebral es de $10.000 según fui informada vía telefónica -0800-220-3236
(FCDN)-), ante la sobrecarga que sufren nuestros hospitales públicos, con
grandes demoras para obtener un turno.”
“Así, lo que en apariencia se lee como amplitud probatoria, creo que en los
hechos se conoce que el único aval probatorio serán las evaluaciones realizadas
por la propia ART o por la comisión médica actuante, como se viera en el
mencionado caso “”Flores”.”
“Como corolario, el trabajador sigue "atrapado" en un sistema que actúa como un
"cuello de botella", en el cual pocos llegarán a cumplir con los requisitos para una
defensa en juicio, amplia y eficaz. Es decir, en la máxima contradicción con el
paradigma constitucional vigente.”
“Por lo tanto, una vez más constato la regresividad de la modificación cuando el
sistema no da alternativas veraces, posibles realmente. El siempre presente
problema de las formas y el fondo, los derechos conquistados constitucionalmente
(norma de fondo/sustantiva), pueden ser devastados por normas que
los reglamenten (norma de forma/adjetiva), a veces hasta el punto de llegar a su
negación con la pretensión de que se procura su efectividad, cuando en verdad,
se los frustra.”
“Por tal motivo, sostengo que cualquiera que fuese la vía, por acción o por
revisión, lo que debe asegurarse es la posibilidad de revisar todo cuanto fue parte
del procedimiento administrativo.”
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El punto es que los jueces, en una estrategia circular del sistema, solo podrán
decidir en el marco que dejaran sellado las comisiones, las que a su vez quedarán
limitadas por las disposiciones de la SRT.
De esta manera, el sistema cristaliza ficticiamente una congruencia con
independencia de la voluntad del trabajador, y lo mismo va a suceder con la
prueba a lo que también quedaría sujeto el juez laboral, salvo que dicte una
medida para mejor proveer. El cual, a pesar de observar que se trata de un único
hecho fraccionado (atomizado) a voluntad del colador generado por la SRT, solo
podría en principio decidir en el segmento por ella dispuesto, atado además para
su resolución a la prueba producida en sede administrativa.
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En efecto, si un reclamo es atomizado en distintas partes se pierde la unidad, la
que justamente no pueden dejar de analizar los jueces laborales. El principio de la
realidad requiere la mirada de todo lo que pasó alrededor de los sucesos y el
reclamo, el relato de los hechos, de una y otra parte, todo lo cual, sumado a la
producción de la prueba, resulta central para procurar llegar a la verdad.
Obsérvese, que el restringido marco del sistema formulario (con las variantes de
acuerdo al trámite a iniciar), organizado por la SRT en numerosas resoluciones
(tema sobre el que volveré), para iniciar y proseguir los trámites administrativos,
es contrario a los principios básicos del debido proceso judicial, en particular en
materia laboral.
Nuevamente, como lo advertí en el inicio, las dos variables del mercado en juego
son TIEMPO/DINERO, con la consiguiente saturación del sistema judicial, en
lugar de lograr agilidad.
Por lo tanto, el pretendido propósito de esta ley de resolver los conflictos dentro de
un “plazo razonable”, deja de cumplirse. Principalmente porque la decisión es
injusta y contraria a derecho, y porque en definitiva el iter que debe recorrer el
trabajador, en el intento de que se haga justicia, termina desvirtuando el debido
plazo. Será ágil si se acepta la solución insatisfactoria.
Agrego aquí, que el plazo perentorio de 60 días, prorrogables, que tienen las
comisiones para dictaminar, también ha presentado divergencias interpretativas,
toda vez que lo dispuesto por el art. 3 de la Ley 27348, se torna laxo en la
reglamentación de la Superintendiencia (Res. SRT Nº 298/17 artículos 29 y 32).
La simplicidad del art. 3 en el cual deviene claro el punto de partida del cómputo
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Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CHRISTIAN GABRIEL APARICIO, SECRETARIO DE CAMARA
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Por lo tanto, en la realidad, ese plazo no resulta ser tan perentorio, ni es en los
hechos la extensión la referida. Máxime, si se tiene en cuenta la escasa
infraestructura con la que cuenta el mapa territorial del funcionamiento de las
Comisiones Médicas ( “ (…) El LISTADO DE COMISIONES MÉDICAS (17-8-
2021) por provincia es: Buenos Aires: 9; Córdoba:3; Mendoza:2; Entre Ríos:2;
isiones:3; Rio Negro:2; Chubut:2; Santa Fe:2; Provincias con una (1) CM: CABA;
Catamarca; Chaco; Corrientes; Formosa; Jujuy; Neuquén; La Pampa; La Rioja;
Salta; San Juan; San Luis; Santa Cruz; Santiago del Estero; Tucumán; Tierra del
Fuego (…) se abrieron delegaciones provinciales, pero su aptitud funcional es
limitada, sin resolución directa (…)”, ver precedente de la Sala VI, en autos
“GARCIA, Iván Alejandro c/ PROVINCIA ART S.A. s/ACCIDENTE - LEY
ESPECIAL", del mes de septiembre del 2021), y los numerosos reclamos no solo
de riesgos en el trabajo, sino también de la seguridad social. Situación que, a
simple vista, no garantiza el funcionamiento “ágil” que fue destacado por la Corte.
USO OFICIAL
En este marco, es oportuno recordar que la Argentina fue objeto del fallo
“SPOLTORE VS. ARGENTINA”, de la CIDH el 9 de junio de 2020, en el cual el
tribunal internacional concluye que el Estado es responsable de la violación del
artículo 26 de la Convención, en relación con los artículos 8, 25 y 1.1 del mismo
instrumento, en su perjuicio, debido a la demora excesiva del proceso judicial
laboral reconocida por el Estado, y dado que no se garantizó a la víctima el
acceso a la justicia en búsqueda de una indemnización por una posible
enfermedad profesional.
Luego, en este caso, el del sistema de la reparación sistémica de riesgos en el
trabajo, la responsabilidad no sólo debe ser valorada en el desempeño del órgano
judicial, sino también del legislativo, y de la administración pública. Pues tanto la
Ley 27348 sancionada por el Congreso en el año 2017, como la SRT con las
incesantes modificaciones y complementariedades reglamentarias, acarrean una
responsabilidad fundamental, toda vez que estas modificaciones normativas
resultan en detrimento de la estructura constitucional, con visiones “claramente”
regresivas, máxime cuando observamos fallos de la Corte, previos a la reforma,
como lo fueron “Aquino”, “Vizotti”, conforme a los cuales el rumbo de lege ferenda
debía ser otro.
En efecto, la profundidad de análisis de aquellos decisorios de la Corte se
contrapone con el tratamiento deficiente de la legislación en aras de la
automaticidad y la eficacia, en términos de estadística, solo medida en números.
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En esta misma línea, ¿qué sucede con las inconstitucionalidades que presenta el
sistema? Lógicamente, las CCMM tienen impedido el control de constitucionalidad
y convencionalidad de las normas que aplican, prueba de ello es que el formulario
de inicio no tiene previsto un planteo de esta especie. El “colador” que todo lo
formatea.
Entonces, habrá una voz que no se escuche, o bien que finalmente, cuando se lo
haga, el tiempo haya transcurrido solo en beneficio de las ART y su
administración.
Lo mismo sucede con las discusiones sobre la aplicación del art. 3 de la Ley
26773 a los accidentes in itinere; la indexación del crédito, y en materia probatoria,
la valoración del cumplimiento de las ART de la obligación de prevención
impuesta por Ley 24557, y la incidencia de los exámenes médicos
(preocupacional/ periódicos/ al tiempo del traspaso de las aseguradoras/ de
egreso) para determinar la relación de causalidad, y el régimen de los baremos.
Estas limitaciones, muestran con certeza que la amplitud del debate debe surgir
de todos los hechos y pruebas que las partes consideren necesario hacer saber y
ofrecer a la judicatura para dilucidar la verdad real, y que el dictamen de la
comisión sea un elemento más a tener en cuenta en el procedimiento judicial (Ver
tratamiento del examen preocupacional en autos, “LIZARRAGA, MARGARITA
LEONOR C/ PROVINCIA ART SA S/ ACCIDENTE-LEY ESPECIAL”
(CNT41328/2015/CA1), del 02 de agosto del 2021; sobre la prevención en el fallo
“BRANDAN JUAN JOSEC/BOSCARIOL HNOS S.H. Y OTROS S/ACCIDENTE –
ACCIDENTE -LEY ESPECIAL” (CNT10851/2012/CA1), de fecha 13 de septiembre
de 2021, ambos del registro de esta Sala III, entre otros; y precedente
“SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO c/ PREVENCION
ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO S.A. s/ORGANISMOS
EXTERNOS”, Expte. N° 7335/2021/CA01, 20 de agosto de 2021, de la Cámara
Comercial - Sala C, y SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO c/ LA
SEGUNDA ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO S.A. s/ORGANISMOS
EXTERNOS”, Expte N° 7272/2021, del 7 de julio de 2021, Cámara Comercial -
Sala B -, entre otras causas en las que se condena a la aseguradoras a pagar
multas por incumplimientos con su función preventiva).
Es interesante a estos fines, que lo expuesto se correlaciona con lo manifestado
por la CorteIDH en el caso "Barbani Duarte y otros vs. Uruguay", citado también
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Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA
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por el Superior en “Pogonza”: “(…) no hay tal revisión si el órgano judicial está
impedido de determinar el objeto principal de la controversia, como por ejemplo
sucede en casos en que se considera limitado por las determinaciones fácticas o
jurídicas realizadas por el órgano administrativo que hubieran sido decisivas en la
resolución del caso ("Barbani Duarte y otros vs. Uruguay", sentencia del 13 de
octubre de 2011, párr. 204)”. En el mismo sentido ver el fallo de la CorteIDH
“Perrone y Preckel Vs. Argentina”, del 8 de octubre de 2019.
Sabido es, tal como lo adelantara, que las Comisiones Médicas funcionan no solo
para los trámites relativos a la Ley 24557 modificada por la Ley 27348, sino
también, respecto de otros beneficios de carácter previsional –determinación de
invalidez, minusválidos, ciegos y edad avanzada-, regulados en la Ley 24241
modificado por Ley 26425, Leyes 18037, y 18038, Ley 20475; Ley 20888; y Ley
24347.
USO OFICIAL
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suministro o del servicio público de transporte y distribución de electricidad,
deberá ser sometida en forma previa y obligatoria a la jurisdicción del ente (…)”;
mientras que “ (…) es facultativo para los usuarios, así como para todo tipo
de terceros interesados, ya sean personas físicas o jurídicas, por iguales
motivos que los enunciados en este artículo, el someterse a la jurisdicción previa y
obligatoria del ente (…)” (lo puesto de resalto me pertenece).
Por lo tanto, lo que fue “común”, o “tradicional” hasta ahora, debe necesariamente
ser reversionado con un sentido de progresividad en el goce de los derechos
humanos, partiendo de la transparencia en las tres funciones del estado:
ejecutiva, legislativa y judicial (obsérvese la referencia que hace la Corte sobre la
“tradición legislativa”, ver en torno de ese concepto, la analogía con el criterio del
filósofo del derecho Roland Dworkin, relativa a la tradición de los jueces
norteamericanos, una suerte de continuismo, en una obra de la suscripta titulada
“El imperio de la ley: El debate Dworkin /Hart; REVISTA SPES Nº 36 :
“DERECHOS HUMANOS”, 26/09/2014, pág. 57/65).
Veamos. En el caso del Secretario Técnico Letrado (SRT), desde la creación del
cargo en 2013 (Res SRT 709/2013), se realizaron dos concursos (al menos de la
reconstrucción que pude realizar en el laberíntico mundo de las resoluciones de la
SRT): el primero en 2014 convocado por Res SRT 2061/2014 –ampliado por Res
SRT 2446/2014-, y el segundo en 2021 mediante Res SRT 4/2021.
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Por otra parte, vale señalar que la convocatoria de la Res SRT 709/2013 –
ampliada por la Res SRT 872/2013- fue dejada sin efecto por Res SRT
1251/2013. Lo que resulta curioso, toda vez que la Res SRT 709/2013 dispone
que el Listado de Letrados Reemplazantes tiene vigencia durante tres (3) años o
bien “hasta que, a juicio de la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL
TRABAJO (SRT), resulte conveniente convocar a un nuevo llamado a Concurso,
lo que ocurra primero” (art 6º).
Así, más allá del reproche en torno a la “discrecionalidad” de esta disposición, el
hecho de que la SRT haya considerado oportuno convocar a concurso para
designar los secretarios técnicos letrados, tan solo en dos oportunidades entre el
2.013 y 2.021, también luce en principio discrecional.
Digo esto, porque si tengo en cuenta que en el el 2015, por decreto 1475/15, se
dispone que cada comisión médica jurisdiccional y la CMC se constituirán con un
STL, y luego, en el 2017 en el marco de la ley 27348, se crean nuevas comisiones
y delegaciones en todo el país, dichos cargos debieron ser cubiertos por
abogados que concursaron para ello.
Sin embargo, recién en el 2021 se convoca a un nuevo concurso (después de 7
años del primero).
facilita el mismo decreto 1475 a la SRT, se podría inferir válidamente que esos
cargos fueron cubiertos por el personal que ya funcionaba en el ámbito de la SRT
(también personal derivado de la Superintendencia de Administradoras de Fondos
de Jubilaciones y Pensiones), y por nuevos ingresos que no pasaron por la
instancia del concurso.
Obsérvese, que el mencionado decreto 1475 de 2015, incorpora al Decreto
717/1996 el art. 12bis, el cual establece: “Cada Comisión Médica y la Comisión
Médica Central se constituirán con Secretarios Técnicos Letrados designados por
la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO, que tendrán igual
jerarquía que los miembros previstos por el artículo 51 de la Ley N° 24.241,
modificado por el artículo 50 de la Ley N° 24.557 (…)”. Luego, sustituye el art. 33
del mencionado decreto y dispone: “(…)La SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS
DEL TRABAJO queda facultada para designar personal, profesionales
médicos y abogados necesarios para cumplir funciones en las Comisiones
Médicas, con los alcances y modalidades que establezca. De igual forma,
podrá dotar a las Comisiones Médicas y a la Comisión Médica Central de
comisiones técnicas, nacionales o regionales, para que dictaminen en los asuntos
ajenos a la competencia profesional de sus integrantes (…)”
Sumado a esto, también observo las diversas modificaciones de las que fueron
objeto las bases generales de las convocatorias a concurso, reguladas
inicialmente en la Res SRT 709/2013, y luego por las posteriores de Res SRT
1251/2013 y Res SRT 2061/2014, y finalmente por Res SRT 4/2021.
Asimismo, observo que las etapas del concurso, se llevarán a cabo por una
Comisión Calificadora, un Jurado, y un Secretario de Actas. Al respecto, en las
bases generales, si bien se identifican los miembros titulares, luego dispone que
los miembros suplentes podrán ser, en el caso de la Comisión Calificadora:
Fecha de firma: 25/06/2024
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Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
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Firmado por: CHRISTIAN GABRIEL APARICIO, SECRETARIO DE CAMARA
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“Personal idóneo de la Subgerencia de Recursos Humanos, de la Gerencia de
Administración de Comisiones Médicas y de la Gerencia de Asuntos Jurídicos y
Normativos”; del Jurado: “Personal jerárquico superior de la
SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO”; y como Secretarios de
Actas: “Personal idóneo de la Subgerencia Recursos Humanos, de la Gerencia
de Administración de Comisiones Médicas y de la Gerencia de Asuntos Jurídicos
y Normativos”.
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Esto es, en todo puesto de trabajo se realiza una evaluación sobre el desempeño
laboral del trabajador, ahora bien tal como se plantea suena extorsivo para el STL,
pues para cumplir con esos estándares en muchos casos deberá resignar una
evaluación detenida del trabajador y sus circunstancias, para cumplir con el
número de casos que debe atender según el mandato de la administración
(normas ISO), justamente, la misma que evaluará su permanencia en el cargo. La
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Otro tanto sucede con las incompatibilidades. Menciona que: “No deberán
desempeñar funciones en Organismos o empresas vinculadas a las actividades
comprendidas en las Leyes Nros. 24.241 y 24.557 -a excepción del vínculo que
pudieran mantener con esta SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL
TRABAJO-, ni estar incluidos en cualquier otra incompatibilidad que surja de la
reglamentación vigente. Esta manifestación por parte de los postulantes tendrá el
carácter de declaración jurada.” Nuevamente, la falta de precisión, con plena
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libertad reglamentaria de la SRT para ampliar o recortar requisitos, sin justificación
constitucional.
Luego, en otro aspecto, vale tener en cuenta que, si bien los STL, que en principio
entendemos, son funcionarios públicos en los términos del artículo 5 inc h de la
Ley 25.188, deben presentar declaraciones juradas, no queda claro a la luz de los
registros, cuáles son los alcances de la analogía con el caso de los jueces sobre
la perentoriedad de su entrega
(https://www.argentina.gob.ar/anticorrupcion/listado-funcionarios-incumplidores;
http://archivo.anticorrupcion.gob.ar/declaraciones_04.asp).
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y la modificación en las condiciones de trabajo (ver Res SRT 1378/2013; Res SRT
2642/2013; Res SRT1935/2014; Res SRT 1254/2015; Res SRT 3252/2015; Res
SRT 364/2016; Res SRT 6/2018; Res SRT 9/2021).
Luego, la RES SRT 364/2016 dispone en el artículo 5°: “El Listado de Médicos
Reemplazantes que resulte de cada llamado a Concurso tendrá validez por un
plazo de TRES (3) años o hasta que, a juicio de la S.R.T., resulte conveniente
convocar a un nuevo llamado a Concurso, lo que ocurra primero”; y en artículo 6°:
“Para aquellos ámbitos de competencia territorial de las Comisiones Médicas en la
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Seguidamente, establece que: “Las condiciones de trabajo se regirán por la Ley
N° 20.744 de Contrato de Trabajo (t.o. 1976) y los reglamentos particulares que
resulten de aplicación.
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Que con tal objetivo, la referida normativa dispuso que los damnificados podrían
optar entre las reclamaciones que persiguen las indemnizaciones previstas en el
régimen de reparación del sistema de riesgos del trabajo o las que pudieran
corresponderles con fundamento en otros sistemas de responsabilidad, vedando
la acumulación de acciones legales entre ambos.
Que dicho decreto, entre otras cuestiones, abrevió los plazos y agilizó el
procedimiento recursivo, dispuso el patrocinio letrado obligatorio del trabajador
afectado o sus derechohabientes y habilitó la intervención del empleador en el
proceso, además de establecer la actuación del Secretario Técnico Letrado en
cada Comisión Médica Jurisdiccional y en la Comisión Médica Central, de acuerdo
USO OFICIAL
Que pese a tales avances, la situación actual exhibe una notable proliferación
de litigios individuales, que han puesto en riesgo, no solamente la finalidad
del Sistema de Riesgos del Trabajo para asegurar reparaciones suficientes,
sino, además, amenazan con colapsar la justicia laboral de varias
jurisdicciones.
Que por tales razones, el referido Mensaje de elevación propuso reformas que, si
bien conservan las principales líneas directrices del sistema, al mismo tiempo
corregirán aquellas cuestiones que han provocado situaciones inequitativas y han
sido objeto de reiteradas impugnaciones en sede judicial con fundamento en la
violación de principios de matriz constitucional.”
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en relación con los cuales no se menciona que sean elegidos por concurso, ni
régimen salarial y condiciones laborales en general (ver Res SRT 899-E/2017;
Res SRT 90/2019 y Disposición GACM 2/2020 las últimas derogadas por Res
19/2021 por el contexto de pandemia).
Ejemplo de ello, surge de los considerandos de la Res SRT 90/2019, que aunque
derogada por la Res SRT 19/2021, se le encomendó a la Gerencia de
Administración de Comisiones Médicas (G.A.C.M.): “ (…) Que en vías de un
constante mejoramiento operativo, corresponde encomendar a la Gerencia de
Administración de Comisiones Médicas (G.A.C.M.) la implementación de
mecanismos que permitan ajustar los criterios médicos y jurídicos aplicables en la
tramitación de los reclamos instados ante las Comisiones Médicas, a partir del
análisis sustancial de lo que constituye materia de los agravios sometidos a
consideración de Alzada.”
Justamente, el quid de la cuestión está en el cruce que arroja la ecuación de la
rapidez y la automaticidad de los reclamos que queden sujetos a una suerte de
normas ISO, facilitadas por formularios excluyentes, atomizados por reclamo
(como ya lo viéramos, que dejan afuera todo lo que implique profundización de la
situación, análisis global, y por el contrario implique velocidad, atomización y un
velo sobre la visión del conjunto que pueda acercar a la realidad de los hechos, y
que por cierto impide introducir planteos que son ajenos a la CM, y sobre los que
no habrá prueba, para discutir luego en justicia, en un recurso en relación), donde
la productividad y pautas que se irán regulando (ex post) seguramente incidirán
sobre las condiciones laborales de los médicos y secretarios técnicos letrados.
En efecto, tanto los médicos como los secretarios técnicos, quedan atados ante lo
que la propia Corte describe como el propósito de las CCMM: “ (…) es que el
acceso de los trabajadores enfermos o accidentados a las prestaciones del
régimen de reparación sea rápido y automático, asignando la tarea de calificación
y cuantificación de las incapacidades derivadas de los riesgos del trabajo a
especialistas en la materia, que actúan siguiendo parámetros preestablecidos, lo
cual permite considerar que los motivos tenidos en cuenta por el legislador para
conferirle el conocimiento de tales cuestiones mediante la ley 27.348
(complementaria de la LRT) están razonablemente justificados, ya que reconocen
fundamento en los objetivos previamente declarados en las leyes 24.557 y 26.773
que organizaron —en cumplimiento de un mandato constitucional— el sistema
especial de reparación de los accidentes y las enfermedades laborales.”
(subrayados me pertenecen).
Lo que puede observarse en los inciertos parámetros de la remuneración: algunas
convocatorias informan cuáles serían las remuneraciones brutas; en otras piden
que sean consultadas por e-mail; o bien que la remuneración del STL se equipara
con la de los médicos, la que a su vez dependerá de las horas trabajadas las que
quedan al arbitrio de la SRT; de un plus que se desconoce y en términos de
productividad (¿comisiones?).
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suscripta en el Fallo Plenario N° 329, en autos caratulado "VALLEJO, CARLA
NATALIA LORENA c/ LA HOLANDO SUDAMERICANA COMPAÑÍA DE
SEGUROS S.A. s/ ACCIDENTE – LEY ESPECIAL").
En efecto, mientras que el último párrafo del art 1 de la Ley 27348 regula que los
gastos en que incurra el trabajador a consecuencia de su participación ante las
comisiones médicas, estarán a cargo de la respectiva Aseguradora de Riesgos del
Trabajo (A.R.T.), el art 7 de la RES 298/17, establece: “Las partes podrán
designar peritos médicos de parte para participar en la audiencia. Los honorarios
que éstos irroguen estarán a cargo de los proponentes. Estos profesionales
tendrán derecho a ser oídos por la Comisión Médica, presentar los estudios y
diagnósticos realizados a su costa, antecedentes e informes; una síntesis de sus
dichos será volcada en las actas que se labren, las que deberán ser suscriptas por
ellos, haciéndose responsables de sus dichos y opiniones, pero no podrán
plantear incidencias en la tramitación de los expedientes (…)” (los subrayados me
pertenecen).
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Esta situación es realmente una encrucijada, que implica un peligro concreto para
su defensa.
En efecto, la ley 27.348, contiene los lineamientos generales, tan generales que la
ley debió ser complementada y modificada por 31 normas. Entre ellas la
Resolución 298/2017 de la SRT, la que prácticamente le da “contenido” a dicha
ley, a pesar de ser una norma reglamentaria de segundo orden, que a su vez es
complementada y modificada por 14 reglamentaciones, las que a su vez se
complementan y modifican por otras tantas cada una (ver búsqueda en la página
web http://www.infoleg.gob.ar/).
Si los poderes del Estado, comienzan una carrera, desde el dictado de normas
adjetivas (leyes, decretos, reglamentaciones, ordenanzas municipales,
disposiciones, acordadas, jurisprudencia, etc.) que vaya degradando los derechos
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sustantivos constitucionales y/o alterando sus jerarquías, indefectiblemente
caemos en contradicciones productoras de la referida inseguridad jurídica (ver
fallo de esta Sala III en autos “Sosa, Gladys Ester C/Fundación Científica De
Vicente López Y Otro S/ Despido”, Causa Cnt3561/2013/Ca1, del 31/08/2016).
Nunca la norma adjetiva puede entrar en contradicción con la norma sustantiva.
Hoy, más que nunca, esto tiene una solución técnica mucho más sencilla, a la luz
del paradigma vigente a partir de 1994, a lo que hicimos alusión en un comienzo,
que la norma de menor jerarquía (CCCN) nos recuerda la obligación de interpretar
las normas bajo la luz de los principios de derechos humanos vigentes.
“Así, no soslayo la doctrina del fallo “Urquiza” de la CSJN que establece como un
principio general, que las leyes modificatorias de la jurisdicción y competencia se
aplican de inmediato a las causas pendientes, toda vez que estas son normas de
orden público, y que por tal, no puede alegarse un derecho adquirido a ser
juzgado por un determinado sistema adjetivo.”
“En ese orden, en aquellas causas que nos llegaban de la instancia anterior donde
se declaraban incompetencias cuando a la fecha de interposición de la acción ya
regía el nuevo sistema de acceso a la jurisdicción previsto en la ley 27.348, y la
parte actora acompañaba constancia emanada del Servicio de Conciliación
Laboral Obligatoria, que daba cuenta de la finalización del trámite administrativo,
en el cual figuraba expedita la vía judicial ordinaria, sostuve que resultaba
“inadmisible” obligar al accionante, en el marco de un reclamo por daños a la
salud, a transitar una doble tramitación de una instancia previa.”
“Vale decir que, no pude someterse al trabajador a transitar una doble vía
administrativa previa al acceso judicial, cuando debe primar la solución más
favorable para el sujeto de preferente tutela”
Ahora bien, años más tarde, la CSJN en la sentencia del 22 de abril de 2021,
recaída en autos “Recurso de Hecho CNT 82707/2017 Carrió, Jorge Emanuel c/
Galeno ART S.A. s/accidente – ley especial”, consideró que “la Sentencia en
crisis, que insta al actor a transitar una nueva instancia administrativa ante las
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Lo que resulta contundente en las palabras de Bidart Campos citado por la Corte
en el ya citado fallo “Gutierrez”: “(…) “Está bien que quien se sujeta, sin reserva
alguna y de manera totalmente voluntaria, a un régimen jurídico, no pueda
atacarlo después, porque el consentimiento que aquella sujeción revelaba ha
significado renunciar a toda objeción ulterior de inconstitucionalidad. Pero
recalcamos sobremanera lo de que debe existir sumisión 'voluntaria'. Hay
sumisiones que no son voluntarias, sino obligatoriamente impuestas por la ley.
Quede, pues, bien en claro que (…) el principio jurisprudencial presupone
ineludiblemente que la sujeción a un determinado régimen jurídico haya sido
realmente libre, espontánea y voluntaria. Pero extender el principio a situaciones
en que el sometimiento obedece al cumplimiento de una obligación legal resulta
totalmente abusivo e improcedente. No es posible eludir ni negar el control judicial
de constitucionalidad a quien lo articula contra un régimen al cual se ha vinculado
porque carecía de toda opción válida para eludirlo” (confr. Bidart Campos,
Germán, "El 'voluntario' sometimiento a un régimen jurídico", ED 78-248).
Este también es un sinsentido, toda vez que en los hechos no solo empeora la
condición de los trabajadores dilatando más aún la posibilidad de un juicio justo,
sino que genera impactos nocivos en la administración de justicia, que provocan
colapsos y las consecuentes demoras. Ello, toda vez que se retornan discusiones
interpretativas que deberían estar saldadas pero que sin embargo renacen, y con
ello, dilaciones en los procesos, y el efecto contrario que se pregona respecto a la
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agilidad y la efectividad en el goce de los derechos. Siempre a espaldas de los
mandatos de las dos últimas constituciones nacionales.
Así, reitero lo que señalara al comienzo de este voto, el “corsi e ricorsi” en materia
de competencia, se repite luego con la liquidación de la prestación dineraria que
se sujeta a tarifas fijadas con variables al tiempo del siniestro, prohibiendo la
indexación de los créditos laborales al tiempo de su cobro efectivo, y haciendo
una interpretación regresiva de la aplicación intertemporal de las normas. Motivo
que me llevó a disentir con el criterio de la Corte en el fallo “Espósito”, como ya
mencioné.
Es así que entiendo que esta ley fue un claro retroceso en las conquistas
alcanzadas jurisprudencialmente que declararon regularmente la
inconstitucionalidad de numerosas prescripciones de la Ley 24557.
En este contexto, reitero que la revisión por recurso en relación no cumple con los
requisitos aludidos de “amplio y suficiente”, ni de imparcialidad e independencia,
como tampoco de defensa en juicio y debido proceso para la parte vulnerable del
reclamo.
Por tales motivos, considero oportuno completar el análisis del presente caso, y la
no vinculatoriedad de los fallos de la CSJN con los considerandos del fallo
“Flores”, los cuales cito y hago parte del presente:
“No obstante, cabe advertir que sus pautas interpretativas –así como las de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos-, no deben ser soslayadas a la hora
de realizar el obligado control difuso de constitucionalidad –y de convencionalidad-
de las normas que conforman el sistema jurídico vigente, aunque reitero, no
implican la obligatoriedad de las doctrinas que establecen. Dicho ello con la
salvedad de que si la doctrina que fijan es la más progresiva para su momento, en
ese caso no podría resolverse por debajo de ese standard, pero no porque el
precedente sea vinculante, sino porque el principio de progresividad deriva de una
norma interpretativa incorporada al sistema.”
1
SALA III "Fiorino, Augusto Marcelo C/QBE Argentina ART S.A. S/ Accidente-Ley Especial” Causa Nro.
1832/2013, del registro de esta Sala, el día 25/04/2017
2
En oposición a lo manifestado en la cita anterior por la suscripta, ver Abalos María Gabriela, “Diálogo
jurisprudencial y valor del precedente. Desafío de los superiores tribunales de justicia en el federalismo
argentino”, La Ley, 20 de septiembre de 2017.
3
KELSEN, Hans; "Teoría Pura del Derecho"; Ed. Universidad Nacional Autónoma de México, México,
1982; Traducción de la segunda edición en alemán por Roberto J. Vernengo, Cap IV y V.
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“De tal modo, observo con preocupación que tanto la doctrina especializada,
cuanto el Ministerio Público y la Jurisprudencia, se remiten en este tema, a
precedentes de la Corte de EEUU sin formular distinciones, y extrapolan
conceptos, como el de la agencia administrativa y el rol de los principios 4, sin
contemplar que su modelo jurídico es diferente al nuestro.”
“Allí, entre otros temas, la CSJN se pronunció sobre la competencia del organismo
de control -ENRE- para resolver en sede administrativa sobre la responsabilidad
por daños y perjuicios–ocasionados por la empresa prestataria, Edesur SA, a los
usuarios reclamantes-, con fundamento en el derecho común.”
“A tal fin, y hablando de modelos comparados, toda vez que en “Ángel Estrada” la
Corte en efecto, habría de echar mano a precedentes de la Corte Suprema de los
Estados Unidos, a fin de determinar la viabilidad de la aplicación de los mismos,
refrescó las bases de nuestro sistema constitucional, de acuerdo a la organización
del poder que decantó la historia de nuestro país, en los constituyentes de
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“Este fue el motivo por el cual profundicé estos conceptos a la hora de evaluar la
reforma, también en materia de riesgos, en relación con la competencia y los
beneficios de la Ley 26773, en los fallos “Acevedo”7, y “Fiorino”8, lo que haré
nuevamente en el tema que me convoca.”
7
SALA III “Acevedo, Juan Bartolomé C/ Estancia La República S.A. Y Otro S/ Accidente – Acción Civil”, Sentencia Interlocutoria Nº
63.585, del 30 de junio de 2014.
8
Ib 1
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“En efecto, este tipo de hermenéutica es la que practico en la resolución de las
causas y, expresamente, lo he manifestado en los precedentes mencionados y en
numerosos decisorios como juez de la primera instancia 9. Se trata en definitiva, de
la necesidad de una interpretación en términos de sistema jurídico, en lo que
hiciera hincapié la Dra. Kemelmajer de Carlucci en los albores de la entrada en
vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación unificado. 10 “
“Es decir, la norma sustantiva (la que establece a qué se tiene derecho), no puede
ser alterada ni en su contenido ni en su vinculación jerárquica con el resto de
normas sustantivas, por la norma adjetiva (la que prevé cómo habrá de hacerse
efectivo el derecho sustantivo).”
“He aquí un rol central de los principios jurídicos, que establecen para quien lo
dudara, cuál es el orden correcto en la escala de normas sustantivas, que no hace
más que reflejar la vigencia de una determinada jerarquía de valores. De allí, que
los principios tengan carácter sustantivo y sean una suerte de super norma, a la
que se recurre también en caso de duda.”
“De allí que, toda norma de forma o adjetiva debe reglamentar los derechos
constitucionales sustantivos según, la jerarquía que el propio sistema ha
establecido a través de los principios normativos. 11 Esto mismo sucede con las
normas de forma de rango constitucional -vgr. la división de poderes, la forma de
9
JNT Nº 74, SD Nº 2252, “Pérez, Aníbal Raúl c/ Disco S.A. s/ Despido”, de fecha 27 de abril del 2006, revocada por esta
Sala III, decisorio que a su vez dejara sin efecto la CSJN ratificando lo sostenido por la suscripta: “ Pérez, Aníbal Raúl c/
Disco S.A.S/Despido”, de fecha 1 de septiembre de 2009
10
KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída, Prólogo al Código Civil y Comercial de la Nación comentado / Gustavo Caramelo; Sebastián
Picasso; Marisa Herrera. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Infojus, 2015. Ver sentencia “Fiorino” ib. 5.
11
CAÑAL, Diana R., “El fenómeno del desajuste entre los paradigmas normativos e interpretativos en el Derecho. El
caso de los derechos humanos fundamentales en América Latina. La cuestión del trabajo y los problemas procesales”;
Publicado en Libro “Temas de direito do trabalho, processo do trabalho e direito à saúde: abordagem à luz dos princípios
jurídicos e dos direitos fundamentais", Ed. Dois de Julho, Bahía, Brasil, 2015.
CAÑAL, Diana R., “Los paradigmas normativos e interpretativos: relojes que suelen atrasar”, 12º Jornadas de Los
cambios de paradigma y sus efectos, su abordaje interdisciplinario, Revista Spes Nro. 34, Octubre 2012.
Primera Tesis Doctoral en Derecho (Teoría General y Filosofía del Derecho) –UBA-; CAÑAL, Diana R., “Decisiones
Judiciales. La relación entre normas de fondo y forma: Una mirada desde el Derecho del Trabajo”, Ed. ERREPAR,
Octubre 2011.
Fecha de firma: 25/06/2024
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13
Principio de Progresividad incorporado constitucionalmente, en los incisos 19, 23 y 22 del artículo 75; en el
P.I.D.E.S.C. -arts. 5.2 y 2.1-; en la Convención Americana sobre Derechos Humanos -art. 26-; y el Protocolo de San
Salvador Adicional a la Convención Americana -art. 1º-
Fallo “Acevedo”: “(…) De manera que la solución, habremos de encontrarla en el juego entablado entre tres principios
centrales del paradigma vigente: 1) El del debido proceso, que implica la existencia de un juez natural, 2) el pro homine y
su necesaria consecuencia, 3) el principio de progresividad”.
“Antes de adentrarnos en su análisis, vale aclarar qué es un principio. Entenderé por tal a una norma jurídica, integrada
por la conducta descripta (antecedente), y su consecuencia jurídica (consecuente), pudiendo encontrarse ambas ubicadas
en diferentes partes del sistema jurídico, básicamente de tipo continental. De ello se deriva que estamos ante un sistema
cerrado, en el que rige la regla de clausura (art.19 CN)”.
“Esto, es muy importante, porque convierte a los principios en normas jurídicas y, en consecuencia, obligatorios”.
“Luego, en un sistema de esta especie, tenemos normas de tres tipos si se quiere. Sustantivas o de fondo, adjetivas o de
forma (cuya caracterización fue el eje de la confrontación intelectual entre el dictamen de la Fiscalía General y el primer
voto en la sentencia “Virgili” citada precedentemente), y una suerte de “súper normas”, que hasta donde alcanzo a
visualizar hoy, serían de carácter adjetivo. Ni más, ni menos, que los principios”.
“Porque cuando el intérprete “anda como perdido”, en la enramada del derecho, lo que lo orienta es subir de nivel, y
buscar qué pauta, qué indicación, le brindan los principios”.
“Así, si dudamos entre un derecho constitucional y otro, en pos de verificar su jerarquía, la propia organización interna de
la Constitución Nacional, en el marco del paradigma de los DDHHFF, le indicará a través de un principio (pro homine),
qué camino debe seguir. De allí que esta Corte pudo decir en “Vizotti”, que el trabajador era “el señor de todos los
mercados”, lo que claramente implica privilegiar el artículo 14 bis por sobre el 17 de la Constitución Nacional. Porque es
inexacto, lo reitero, que los valores constitucionales están todos en un mismo nivel, lo que solo podía decirse de un
periodo de “legalismo constitucional” (esta Sala III, in re: “A.A.M. c/ Espumas del Plata SRL s/ medida cautelar”, S.I. Nº
62.493 del 31.07.12, y en sentido contrario, nota al fallo mencionado: “Reintegro de la Obra Social al ex empleado que
padece HIV, por Emiliano A. Gabet, pub. en Revista Derecho Del Trabajo, Nº 11, noviembre de 2012, pag. 3043), donde
se sostuviera que “el derecho a la salud tiene el mismo rango constitucional que el resto de los derechos y garantías
previstos en la Constitución Nacional”.
“Ciertamente, esta jerarquía es muy distinta de la que podría pensarse en un constitucionalismo clásico (Favoreau, Louis,
“Legalidad y Constitucionalidad. La Constitucionalización del Derecho” Volumen 59, Temas de Derecho Público.
Universidad Externado de Colombia)”.
“Y si esta duda se le perfila al juez en un nivel inferior al constitucional, (en nuestro caso, el de la normativa laboral),
deberá encontrar en principio la solución en los principios de la disciplina, que de tal suerte resultan, jerárquicamente
superiores, y si no encuentra la salida, subirá a la Constitución”.
“De modo que los principios tienen la dura tarea de orientar al intérprete ante la duda. Pero no de manera disponible, sino
obligatoria. Porque son ni más ni menos que normas “jurídicas”, con la previsión (en alguna parte del sistema que,
recordemos, se presume cerrado) de consecuencias para quienes no los apliquen. Entre otras, la máxima posible, el juicio
político, dado que el juez está obligado a aplicar las normas con arreglo a la Constitución Nacional, así como a declarar la
inconstitucionalidad de oficio de aquéllas contrarias a la misma, dado el control difuso de constitucionalidad que rige a
este sistema continental (…)”.
Fecha de firma: 25/06/2024
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#36997027#417023931#20240624123709904
con estos documentos, determina que el intérprete deba escoger, si la norma lo
posibilita, el resultado que proteja en mayor medida a la persona humana
(Cardozo, Fallos 329:2265, 2272/2273, y Madorran, cit. p 2004). Y esta pauta se
impone aún con mayor intensidad, cuando su aplicación no entrañe colisión
alguna del derecho humano, así interpretado, con otros valores, principios,
atribuciones o derechos constitucionales (Madorran, cit. p. 2004). Ya en el
precedente Berçaitz, de 1974, tuvo oportunidad de censurar toda inteligencia
restrictiva de los derechos humanos, puesto que contrariaba la jurisprudencia de
la Corte, “concordante con la doctrina universal”; el “principio de favorabilidad”
(Fallos: 289:430, 437; asimismo; Fallos: 293:26,27).”
“Para reafirmar lo expresado por la CSJN en este precedente, nada mejor que
evocar las palabras del propio Juan Bautista Alberdi, rememoradas por el
administrativista Juan Carlos Cassagne, quien al comparar nuestro sistema con el
de los Estados Unidos, expresó: “decir que son iguales es algo así como confundir
un huevo con una castaña”.15”
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““Una visión sumaria acerca de las fuentes del derecho público argentino muestra
que el modelo norteamericano constituyó una de las bases sobre las que se
edificó nuestra Constitución, particularmente en cuanto a la forma de gobierno
federal adoptada por los constituyentes de 1853. De allí algunos autores han
pretendido extraer la conclusión de que las instituciones de nuestro derecho
procesal deben adaptarse a dicho modelo y a su evolución jurisprudencial,
consecuencia que extienden para sostener la inconstitucionalidad o
constitucionalidad, según el caso, de determinadas instituciones o características
del proceso (vgr. efectos erga omnes de la anulación de reglamentos) (…)esa
conclusión reposa en la creencia errónea, originada en Sarmiento y en la opinión
del convencional Gorostiaga, en el sentido que nuestra Constitución constituye un
calco o copia de la norteamericana. De allí, algunos autores han deducido, en
forma puramente dogmática y sin tener en cuenta los estudios históricos y
doctrinarios efectuados sobre las fuentes constitucionales de nuestra ley suprema
que desmienten esa tesis que, en realidad, fue sólo una simplificación realizada
USO OFICIAL
con fines didácticos o políticos (en el caso de Sarmiento). (…)Hay que advertir
que la circunstancia de que el Derecho Administrativo argentino, en sus
principales construcciones legales, doctrinarias y jurisprudenciales, no haya
mantenido una total fidelidad al modelo norteamericano no implica contradicción
alguna, tuvieron a la vista los convencionales para interpretarla y aclarar los
errores que se vienen repitiendo en algunos sectores del Derecho Público
argentino.(…)Con una frase que no admite dudas acerca de la filiación de su
proyecto que, en gran parte, sirvió de base para la Constitución de 1853, Alberdi
nos advierte en dichos Estudios que: “todo es diferente en las dos Constituciones
argentina y americana respecto a la organización del gobierno, por más que la
forma federal que les es común las asemeje al ojo inatento y superficial. (…)En
efecto, el examen atento de las fuentes y preceptos de la Constitución revela que
son varios los aspectos de interés para el desarrollo del Derecho Público en los
que el apartamiento del modelo norteamericano resulta ostensible (…) ALBERDI,
quien al refutar tal postura en un trabajo dedicado especialmente al tema titulado
Estudios sobre la Constitución Argentina de 1853, comienza diciendo nada menos
que: “para falsear y bastardear la Constitución Nacional de la República Argentina,
no hay sino comentarla con los comentarios de la Constitución de los Estados
Unidos (…)."Cuando un sistema recibe el calificativo de judicialista se da por
sobreentendida la circunstancia de que la calificación no se refiere al juzgamiento
de las causas entre particulares (justicia civil-comercial o penal), dado que éstas,
en los países civilizados donde rige la división de poderes, se ventilan ante jueces,
separados orgánicamente de los poderes ejecutivos, que gozan de independencia
frente a estos últimos. Lo que caracteriza a cualquier sistema judicialista es el
hecho de atribuir a un poder judicial independiente el conocimiento de las causas
en que el Estado, o los Estados y/o Provincias, según los diferentes modelos
constitucionales, son parte en el litigio.” (El texto resaltado me pertenece). 17”
16
ALBERDI, Juan Bautista, Obras completas de J. B. Alberdi, t. V, “Estudios sobre la Constitución Argentina
de 1853”, p. 148, Buenos Aires, 1886. Al respecto, señala Alberdi: “Ha resultado de ahí que el Poder
Ejecutivo argentino, que forma la facción prominente de la Constitución de 1853 y determina toda su
fisonomía, es completamente diferente del Ejecutivo de los Estados Unidos de Norte-América. No hay más
que colocar uno enfrente de otro y contar sus atribuciones, para ver que se asemejan tanto como un huevo a
una castaña. Y así debía de ser. Era nuestro ejecutivo en cierto modo, y en especial respecto de los medios de
acción, una especie de reconstrucción del gobierno central, que había existido por dos siglos. Mil veces más
se asemeja al de Chile que al de Estados Unidos, a pesar de la diversidad de nombres; y debía preferirse la
imitación de lo que era más análogo y adaptable a nuestra condición de ex colonia española y de habitantes de
la América del Sur”
17
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Ib. 11
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“Asimismo, Tomás Hutchinson afirma en este sentido que; “nuestro sistema es
autóctono, derivado del Derecho Patrio, lo que “se refleja entre otros aspectos, en
la cláusula constitucional del artículo 109 (ex 95) sin equivalente en la
Constitución estadounidense, donde a diferencia de lo que sucede en nuestro
país, la ley puede determinar que la decisión administrativa tenga carácter final.
Recordemos la vigencia, en Estados Unidos de (Norte) América, del principio de la
indemandabilidad del Estado, que tenía por consecuencia adicional la
imposibilidad de responsabilizar al Estado por los hechos de sus agentes, y, como
consecuencia adicional, la doctrina de la inmunidad soberana, de lo que se
derivaba la necesidad del consentimiento del Poder Legislativo para demandar al
gobierno federal. Tal doctrina determinó inicialmente que se reconociera el
derecho a demandar al funcionario. Debió aguardarse: a) hasta la creación de la
Court of Claims para contar con un tribunal, bien que inicialmente de carácter
administrativo, para que los contratistas del Estado pudieran deducir demandas
contra aquél por responsabilidad contractual; b) que se establecieran
legislativamente acciones de judicial review contra decisiones de comisiones
reguladoras independientes; c) que se sancionara en 1946 la Administrative
Procedure Act estableciendo con carácter general el derecho a revisión judicial de
actos administrativos, y ; d) la sanción, también en 1946, de la Federal Tort Claims
Act, que hizo posible accionar contra el Estado por daños y perjuicios derivados
de actos de sus funcionarios, para que podamos afirmar la existencia de un
auténtico sistema de control jurisdiccional de la Administración. Cabe señalar que
en realidad, fue tras la sanción de la Constitución de 1853 y la recepción de la
influencia de la Constitución estadounidense, con la correspondiente adopción por
la Corte, en buena medida, de la jurisprudencia estadounidense, cuando
comenzaron a plantearse las tesis de la inmunidad soberana y de la
indemandabilidad del Estado (principios totalmente ajenos a nuestro sistema)”18.”
“En los EEUU, un precedente que atienda un tema muy relevante, es vinculante
siempre y cuando el poder político no decida lo contrario, en cuyo caso se
entroniza uno nuevo. Esto, es técnicamente posible en un modelo de common
law, pero no en uno continental como el nuestro, que brinda mayor seguridad
jurídica. Esa misma que se pretende destruir cuando se confunden los efectos de
los fallos de la Corte, o cuando simplemente se lo considera un tema menor y se
lo soslaya o se lo trata ligeramente, cuando es central 20.”
18
HUTCHINSON, Tomás, El sistema argentino de control judicial de la Administración; Anales de Derecho
Administrativo, Pág. 152/179
19
Ib. 8
20
CAÑAL, Diana R.; “El fenómeno del desajuste entre los paradigmas normativos e interpretativos en el
Derecho. El caso de los derechos humanos fundamentales en América Latina. La cuestión del trabajo y los
problemas procesales”; Publicado en Libro “Temas de direito do trabalho, processo do trabalho e direito à
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“Es más, en este punto se observa con claridad que si el objetivo final no es el
respeto por el derecho, sino el de los intereses de turno, se procurará confundir
una y otra estructura jurídica. Así, en EEUU, las corporaciones pidieron que al
menos en materia de alter ego, se codificara el derecho al que debían atenerse
ellas y los jueces (pasar a un modelo continental en el tema), dado que la multitud
de precedentes y estados en los que tenían que operar –lo que multiplicaba aún
más los primeros-, aumentaba exponencialmente el riesgo de una condena.”
“Es decir, se pretendía que éramos un common law 23, pero a diferencia de lo
sucedido en los EEUU, no se trataba del pedido de un cambio, sino de una
interpretación inválida del propio sistema jurídico.”
“Nótese que cuando se quiso que los fallos de la Corte fuesen vinculantes, así se
dispuso, como en la constitución de 1949, derogándose luego la vinculatoriedad
en la reforma constitucional de 1957.”
“Digo así, porque agobiados tal vez por las deficiencias y fallas en la práctica del
derecho, nos dejaríamos encandilar por lo pragmático del derecho norteamericano
(que no está exento de los mismos defectos de corte humano), perdiendo un
sistema que, correctamente usado, proveería altos índices de seguridad jurídica.
No es esto lo que dice, ni procura decir, nuestra Constitución Nacional.”
saúde: abordagem à luz dos princípios jurídicos e dos direitos fundamentais", Ed. Dois de Julho, Bahia,
Brasil, 2015.
21
) Segunda Tesis Doctoral en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos
Título expedido por la Dirección del Doctorado en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos Humanos de la
Escuela de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, de la Universidad de San Carlos de
Guatemala, Doctora en Derecho del Trabajo Previsión Social y Derechos Humanos, 7 de noviembre de 2013, mediante la
defensa de la tesis “La Teoría de la penetración societaria, vista desde los distintos sistemas jurídicos y su aplicabilidad en
un mundo globalizado”.
Con prólogo del Dr. Ernesto Martorell, CAÑAL, Diana R.; "Responsabilidad ilimitada y solidaria de directores, socios y
gerentes de sociedades comerciales", Editorial: Quorum, octubre de 2001, Reeditado por Errepar en 2011.
22
Con prólogo del Dr. Oscar Ermida Uriarte; CAÑAL , Diana R. , “Controversias en el derecho laboral” , Editorial:
Quorum, marzo de 2004, Reeditado por Errepar en 2011
23
Con prólogo del Dr. Tulio Ortiz CAÑAL, Diana R.; Una Visión Pragmática del Derecho, Ed. Quorum nov/2003,
Reeditado por Errepar en 2011
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“Por tal motivo, en el fallo “Acevedo”, desarrollé la crítica al modelo de EE UU,
donde al gozar los precedentes de fuerza jurídica vinculante, se asegura
“uniformidad” es pos del interés de turno, en defensa de un modelo como el
nuestro, de no vinculatoriedad y control difuso de constitucionalidad 24, que procura
la independencia judicial -en lo que coincidió la CorteIDH 25-.”
“Allí, sostuve: “Esto nos lleva de regreso a los checks and balances. Si en un
modelo como el nuestro, de tipo continental, con control difuso de
constitucionalidad, los jueces no hacen su tarea sin temor a molestar al poder de
turno, sea cual sea su color político, defendiendo la Constitución Nacional en sus
exactos términos, se corre el riesgo de desvirtuar el sistema jurídico mismo. Es
decir, convertirlo en la práctica en el referido Common Law, donde desde un
realismo jurídico (no positivismo, insisto), el derecho es lo que los jueces dicen
que es (Holmes, Oliver Wendell Jr., Thepath of law, 10 Harvard LawReview 457
(1897); Thepath of law and the common law, Kaplan Publishing, New York, 2009;
y la disputa Dworkin-Hart, La decisión judicial: el debate Dworkin-Hart, Siglo del
Hombre Editores, Bogotá, 1997). Agrego: en clara vinculación, muchas veces, con
los designios del Poder Político”.”
24
Ib 11, pág. 12: “Hay que tener en cuenta, de todas maneras, la circunstancia de que el derecho constitucional argentino
y su práctica jurisprudencial no han adoptado la doctrina de la fuerza jurídica vinculante de los precedentes ( stare
decisis)”
25
Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
26 de noviembre de 2010: “Los jueces y órganos vinculados a la administración de justicia en todos los niveles están en la
obligación de ejercer ex officio un “control de convencionalidad” entre las normas internas y la Convención Americana,
evidentemente en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones procesales correspondientes. En esta
tarea, los jueces y órganos vinculados a la administración de justicia deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino
también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana.
En el mismo sentido: Caso Liakat Ali Alibux Vs. Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de enero de 2014, párr. 151; Caso de personas dominicanas y haitianas expulsadas Vs. República
Dominicana. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de agosto de 201412, párr. 311.
(NdelE: Destacado no está en el texto original). (…) Ello implica que, independientemente de las reformas
legales que el Estado deba adoptar […], en el presente caso corresponde a las autoridades judiciales, con base en
el control de convencionalidad, disponer inmediatamente y de oficio el conocimiento de los hechos por el juez natural, es
decir el fuero penal ordinario (…)”
CONTROL DE CONVENCIONALIDAD, Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos Nº 7 http://www.corteidh.or.cr/tablas/r33825.pdf
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asesinato del demócrata Robert Kennedy y a casi seis años del de su hermano, el
también demócrata John Fitzgerald Kennedy), se dio el caso de que el Ku Klux
Klan pronunciara varios discursos en los que proponía “acometer a la acción”
(siendo ésta una organización eminentemente racista, que ya había realizado
matanzas, linchamientos y persecuciones); estas acciones, sin embargo, para la
Corte no parecieron cumplir con el estándar de “peligro inminente”, siguiendo los
vaivenes de la política interior y exterior norteamericana”.
“Asimismo, en el curso de cien años la Corte pudo mantener fijo el mismo criterio
que beneficiaba a la clase dominante aún en presencia de una modificación
legislativa (affirmative action), la cual se hizo necesaria en virtud del carácter
eufemístico de la enmienda ya existente (14, sobre igualdad)”.
“De tal suerte, que lo que estamos mostrando es que el grado de opinabilidad y de
subjetividad en un modelo continental como el nuestro y de control difuso, no tiene
la amplitud que se quiere hacer creer, siempre y cuando se respete la racionalidad
del sistema. Porque lo que estamos debatiendo en este punto no es “cómo hacen
derecho los operadores jurídicos”, sino si el derecho habilita esto que hacen”.
“En ambos casos, soluciones alejadas del derecho, y cercanas a la política. Con
una diferencia: en los EE.UU. en la mayoría de los estados que integran la Unión
y la Corte misma, el modelo lo permite.”
“Retomando el tema que hoy nos convoca, todo lo dicho debe ser recordado con
ahínco, porque aun en un sistema con esas características, llamativamente la
Corte Norteamericana entiende que la jurisdicción primaria debe ser limitada
según la materia.”
“Así, el fallo “Ángel Estrada” muestra las decisiones del máximo tribunal del país
del norte, en dos momentos históricos. La doctrina de los casos Texas & Pacific
Railway v. Abilene Cotton Oil.; Far East Conference v. United States; Weinberger
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v. Bentex Pharmaceuticals, Inc.- que datan de 1907, establecía que: “conviene
recordar que la atribución de la jurisdicción primaria a organismos administrativos
(doctrina tomada de E.E.U.U.) se justifica cuando la resolución de la controversia
presuponga la familiaridad con hechos cuyo conocimiento haya sido confiado por
la ley a cuerpos expertos, debido a que su dilucidación depende de la experiencia
técnica de dichos cuerpos; o bien porque están en juego los particulares deberes
regulatorios encomendados por el Congreso a una agencia de la administración; o
cuando se procure asegurar la uniformidad y consistencia en la interpretación de
las regulaciones políticas diseñadas por la agencia para una industria o mercado
particular, en vez de librarla a los criterios heterogéneos o aun contradictorios que
podrían resultar de las decisiones de jueces de primera instancia (…)”
(Considerando 13).”
“Léase, en el caso “Burghi”, al citar “Ángel Estrada” del año 2005, que interpreta
una jurisprudencia foránea en los albores del 1900, se termina entronizando
indebidamente la uniformidad del precedente, creando una justicia administrativa
que evitará la diversidad de opiniones. Esto solo, por su sinsentido técnico, llamó
liminarmente mi atención.”
“Mas continuando con la lectura de “Ángel Estrada”, se cita allí un segundo fallo
más cercano. Se trata de Nader vs. Allegheny Airlines, Inc., de 1976. Justamente
aquí, la Corte de los EEUU, introduce una limitación al poder de las agencias
respecto a la especialidad. Al respecto, nuestra Corte extrae de “Nader”, los
siguientes términos: “el principio de la jurisdicción primaria no rige cuando la
cuestión controvertida es ajena al régimen de las agencias.” Además, se
estableció que la competencia material de la jurisdicción primaria es para los
casos en que se requiera “la experiencia y especialización” de dicha agencia.
Agregó, que "la aplicación de los estandares que rigen una demanda por prácticas
fraudulentas corresponde a la competencia convencional de los tribunales
ordinarios" y que "el criterio técnico de un cuerpo experto no parece ser útil para la
aplicación de estos estándares a los hechos del caso".”
“Al respecto, la CSJN afirmó que: “no cualquier controversia puede ser
válidamente deferida al conocimiento de órganos administrativos con la mera
condición de que sus decisiones queden sujetas a un ulterior control judicial
suficiente. Los motivos tenidos en cuenta por el legislador para sustraer la materia
de que se trate de la jurisdicción de los jueces ordinarios deben estar
razonablemente justificados pues, de lo contrario, la jurisdicción administrativa así
creada carecería de sustento constitucional, e importaría un avance indebido
sobre las atribuciones que el art. 116 de la Constitución Nacional define como
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“Es por ello, que de manera contundente afirma que para dirimir los recursos
ordinarios, como el reclamo de daños y perjuicios con sustento en el derecho
común, corresponde que sean dilucidados en la justicia ordinaria. Es más,
concluye que “definir el contenido concreto de la prestación y el estándar de
diligencia exigible a la empresa –en el caso la distribuidora en la prestación del
servicio-(…) aunque involucren aspectos técnicos, son insuficientes para atribuir
jurisdicción al ente regulador, toda vez que nada obsta a que los jueces ordinarios
le requieran toda la información relevante para determinar la existencia de la mora
y la imputabilidad del incumplimiento.” (Lo puesto de resalto me pertenece).”
“Lo importante, es que en la sentencia “Ángel Estrada” se deja claro que, tanto
aquí como en EEUU, la jurisdicción administrativa no puede abarcar el universo
de todos los supuestos. Esta es una premisa secante entre ambos modelos.”
“Es por este motivo que no coincido con mis colegas del caso “Burghi”. Pues
considero que sustentan su criterio en los precedentes de la Corte Suprema de
EE UU, de comienzos de siglo (Texas & Pacific Railway v. Abilene Cotton Oil.; Far
East Conference v. United States; Weinberger v. Bentex Pharmaceuticals, Inc. -
memoremos, por lo gráfico, lo que acontecía en la sociedad norteamericana para
entonces-), sin contemplar la reserva del criterio del precedente “Nader”, recogida
en el decisorio y sostenido por nuestro Máximo Tribunal.”
“Esto es, una interpretación sesgada de otra interpretación, que recorta los
precedentes que son citados por el Tribunal Supremo, y la doctrina que establece
finalmente con sus excepciones.”
26
MARTINEZ MEDRANO, Gabriel, LEY 27348. Comisiones Médicas. Inconstitucionalidad De Una Comisión
Administrativa Para Resolver Conflictos Entre Particulares De Derecho Común, Publicado el 9 de agosto de 2017.
LUQUI, Roberto Enrique; Revisión Judicial de la actividad administrativa - Buenos Aires: Astrea, 2005. ISBN:950-508-
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701-2
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“En efecto, la distinción de la materia nos lleva a la jerarquía. Justamente, no todo
es igual27, no todo derecho puede ser debatido en el ámbito administrativo
reemplazando sin más la justicia ordinaria, puesto que es una vulneración a los
cimientos institucionales de nuestro país, fundados en la división de poderes -o de
funciones-, con celosos mecanismos de control cruzado entre ellos.”
“Sin duda que, por la posición predominante que ocupa la protección de los
trabajadores en el orden de prelación normativa 28, por ser un sujeto de preferente
tutela, protegido por el artículo 14bis y el 75 inc. 22 (primero en el marco del
constitucionalismo social –1957-, y luego por el constitucionalismo de los
Derechos Humanos Fundamentales -1994-), y por su materia, la resolución de sus
conflictos no podría ser competencia de tribunales administrativos, y mucho
menos de carácter obligatorio.”
27
FAVOREAU, Louis, Legalidad y Constitucionalidad. La Constitucionalización del Derecho, Volumen 59,
Temas de Derecho Público. Universidad Externado de Colombia”.
28
CNAT, Sala III, S.D. del31/08/2016en autos “SOSA, GLADYS ESTER C/FUNDACION CIENTÍFICA DE VICENTE
LOPEZ Y OTRO S/ DESPIDO”: aquí se destaca el orden de prelación normativa entendido sistémicamente.
29
CASSAGNE, JUAN CARLOS, “Las facultades jurisdiccionales de los entes reguladores (a propósito del caso "Ángel
Estrada"), LL, 2005/06/09
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“Por su parte, Agustín Gordillo remarca que " (…) a propósito de Ángel Estrada
(2005) (…) destaco que la Corte cita uno de los brillantes trabajos de JORGE
TRISTÁN BOSCH, quien primero advirtiera algunas viejas confusiones argentinas.
Su mención por el tribunal es toda una novedad y toda una definición de los
nuevos aires que corren, rectificando otros errores del pasado y orientando el
camino futuro. Su importancia es capital. Lo esencial que surge del fallo es: La
administración activa no puede, constitucionalmente, ejercer jurisdicción
USO OFICIAL
“Es por lo aquí manifestado que disiento con los argumentos desarrollados en el
caso “Burghi”, y no los comparto en la resolución del presente caso.”
“Media con esta nueva ley un desplazamiento del derecho de fondo constitucional
(juez natural art. 18 CN y artículo 8 de la Convención Americana de Derechos
Humanos), por una norma de forma, de niveles inferiores, es decir la ley 27.348.”
“Así, el art. 1 de la ley 27.348 dispone que “la actuación de las comisiones
médicas jurisdiccionales…, constituirá la instancia administrativa previa, de
carácter obligatorio y excluyente de toda otra intervención, para que el trabajador
afectado, contando con el debido patrocinio letrado, solicite la determinación del
30
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carácter profesional de su enfermedad o contingencia, la determinación de su
incapacidad y las correspondientes prestaciones dinerarias previstas en la Ley de
Riesgos del Trabajo”. (Lo puesto de resalto me pertenece)”
“Efectivamente, reflexiono a partir de las reseñas del jurista Luqui, que el Poder
Ejecutivo y el Poder Judicial, en la distribución de poderes son pares, mientras
que las CCMM a su vez, son órganos inferiores al Poder Ejecutivo. Sin embargo,
el modelo diseñado las pone a la par del Poder Judicial, intentando “juridizar” –
según las palabras del autor mencionado- el procedimiento.”
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“No obstante, obsérvese que la ley 27.348 establece de forma obligatoria una
instancia previa ante las comisiones médicas, sustrayendo al trabajador de los
jueces naturales de la causa, arrancándolo lisa y llanamente, de jueces abogados,
para pasar a una esfera atendida por “jueces médicos”. Entonces, me pregunto, si
USO OFICIAL
“Ergo, si esta desigualdad es olvidada muchas veces por el juez natural, mal
podemos esperar que forme parte del juicio mental formulado en una Comisión
Médica, limitada “supuestamente” a un juicio técnico, que implica además,
relación causal.”
“Establecido esto, no puede negarse que “la especialidad” requerida es la del juez
laboral.”
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y las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, en el porcentaje que fije la
reglamentación.”
“En definitiva, las ART y el ANSES, son los únicos que financian el funcionamiento
del procedimiento administrativo de las comisiones médicas en proporción de las
alícuotas de los empleadores, así como el sostenimiento de la Superintendencia
de Riesgos del Trabajo. Esto es, en el caso, quien financia es parte del conflicto,
lo cual genera dudosa imparcialidad, parenciéndose estructuralmente a una
tercerización de la justicia, en materia de reparación sistémica.”
“Veamos. Ley 24.557: en su art. 46, disponía la opción de recurrir ante las
comisiones médicas provinciales, ante el juez federal de cada provincia o ante la
Comisión Médica Central. Dichas resoluciones, eran recurribles ante la Cámara
Federal de la Seguridad Social. A su vez, para la acción derivada del antiguo art.
1.072 del C.C. era competente la justicia civil. Sobre estos temas, la CS resolvió
en los casos “Castillo” (del 07/09/2004) y “Venialgo”.”
“Interpreto, que esta sucesión de leyes responde al objetivo de ganar más tiempo,
y lograr uniformidad en las decisiones, puesto que, como he analizado en el punto
anterior, la uniformidad no puede obligarse por la obligatoriedad de la
jurisprudencia, se pretende establecerla por órganos administrativos que en los
hechos funcionarían como agencias tal como lo confiesan al citar el fallo “Texas”
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“Esto es, torcer en los hechos, lo que prohíbe nuestro texto constitucional: la
confusión que marcamos en el arranque.”
“Es decir, un desplazamiento del derecho de fondo constitucional (juez natural art.
18 CN), por una norma de forma, de niveles inferiores, es decir la ley 27.348, que
pretende avanzar con el sistema de agencias, en una hipótesis no habilitada por el
sistema jurídico autóctono.”
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y el tiempo del litigio”.-ib supra- (lo que en todo caso, debió haber dependido de la
voluntad del trabajador, y no de una imposición del sistema).
Esas pautas son las que llevan a que estas aspas no tengan la misma fuerza, sino
que haya una (la de las ART) que sea la dominante, que generando ese esquema
de dominación económica, impone su fuerza sobre la de las restantes.
Por eso mismo, el equilibro de este rotor, está dado por la intención de llevarnos
de boca al arenero: tiempo atrás de toda conquista, antes de reconocer las
asimetrías de la realidad, que sistemas como estos no hacen más que
profundizar.
De aquí se deriva, como bien surgiera de las palabras de Bidart ya citadas, y del
precedente “Barbani”, que esta última aspa, la más débil de todo (el trabajador),
no ha tenido oportunidad de ser libre.
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Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA
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Poder Judicial de la Nación
concordantemente con ello la ley procesal vigente dispone que los jueces tendrán,
en cualquier estado del juicio, la facultad de disponer medidas necesarias para
esclarecer los hechos debatidos. Y tal facultad no puede ser renunciada, en
circunstancias en que su eficacia para la determinación de la verdad sea
indudable. En caso contrario la sentencia no sería aplicación de la ley a los
hechos del caso, sino precisamente la frustración ritual de la aplicación del
derecho (…)” (CSJN, “Colalillo, Domingo c/ Cía de Seguros España y Río de la
Plata”, 18 de septiembre de 1957).
Cuanto más debe entenderse aplicable cuando se trata del deber de
protección de la salud de un trabajador en vigencia del paradigma de los derechos
humanos, en el cual se impone la progresividad en la eficacia de los derechos, en
particular del sujeto más vulnerable, tal como lo vengo exponiendo.
Es así que, por los argumentos expuestos, y un detenido examen de
las actuaciones en sede administrativa, considero que debe atenderse al recurso
de la parte actora. Así, considero que la causa debe ser abierta a prueba en los
términos solicitados por la parte actora en el recurso interpuesto contra el
dictamen de la CCMM N° 10.( folio 79/108).
En el contexto de la causa, haciendo uso de las facultades otorgadas
por el artículo 122 de la LO y art. 1735 L.O., la aseguradora PROVINCIA ART SA
deberá acompañar en esta instancia los exámenes preocupacional, periódicos, y
en caso de corresponder, el de finalización del vínculo laboral, ello en el plazo de
15 días a partir de la notificación de la presente sentencia, bajo apercibimiento de
resolverse con las constancias de autos.
No será óbice para cumplir con la medida, que la demandada
invoque que dichos instrumentos se encuentran incorporados en el procedimiento
administrativo, caso en el cual, queda de todos modos a su cargo presentarlos
ante los estrados de la justicia.
Asimismo, ordenar como medida para mejor proveer el sorteo en la
Alzada de un perito médico Legista (para expedirse por las afecciones
reclamadas) quien debería aceptar el cargo, para luego remitirse las actuaciones
de manera inmediata a la primera instancia la cual deberá sustanciar la medida,
en preservación de la doble instancia y dictar sentencia.
Luego, finalizado el plazo del apercibimiento para la presentación de
la documental, y aceptado el cargo por el perito sorteado, deberán remitirse las
actuaciones de manera inmediata a la primera instancia la cual deberá sustanciar
la medida, en preservación de la doble instancia y deberá dictar sentencia.
El juzgado de la primera instancia, en uso de las facultades
ordenatorias e instructorias a las que habilita el art. 34 inc5.I, y art. 36 del CPCCN
Fecha de firma: 25/06/2024
Alta en sistema: 03/07/2024 47
Firmado por: DIANA REGINA CAÑAL, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ALEJANDRO HUGO PERUGINI, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CHRISTIAN GABRIEL APARICIO, SECRETARIO DE CAMARA
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y concordantes, conforme prevé el art. 155 de la LO, teniendo en cuenta
asimismo, la opinión emitida por el representante del Ministerio Público Fiscal de
la primera instancia, Dictamen Nº 60.765 de fecha 22/02/2018, en autos “Migliano,
Eduardo Ariel c/Galeno ART S.A. S/Recurso Ley 27.348, ordenará las medidas
correspondientes para la prosecución del trámite, y en particular dar cumplimiento
a la finalización de la pericia médica.
Previo a todo trámite, en los casos en los cuales las partes no
acompañaron puntos de pericia en el trámite administrativo, el juzgado
interviniente deberá intimar a tal efecto.
Tales medidas, deben ser articuladas a fin de que la actuación
jurisdiccional no incurra en denegación de justicia.
Difiérase todo pronunciamiento sobre costas y honorarios, para la
etapa procesal oportuna.
Por lo tanto, voto por: I- Declarar la inconstitucionalidad del
procedimiento administrativo obligatorio y excluyente regulado en el artículo 1 y
cctes. de la Ley 27348. II.- Revocar la decisión de la primera instancia y atender el
recurso de la parte actora. II.- Ordenar a la demandada PROVINCIA ART SA,
acompañar a la causa los exámenes preocupacional, periódicos, y en caso de
corresponder, el de finalización del vínculo laboral, ellos en el plazo de 15 días a
partir de la notificación de la presente sentencia en los términos regulados ut
supra. III.- Ordenar el sorteo de – perito médico Legista- y una vez aceptado el
cargo ante esta Sala, remitir las actuaciones a la instancia anterior para la
producción de la prueba y dictar sentencia con el fin de preservar la doble
instancia. IV- Diferir todo pronunciamiento sobre costas y honorarios, para la
etapa procesal oportuna.
Regístrese, notifíquese y en su oportunidad remítanse.
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