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Hechos 27

hechos 27 bruce
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615

[p 981]

27
Viaje a y permanencia en Roma, parte 1
27:1–44
[p 982] Bosquejo
27:1–28:31 X. Viaje a y permanencia en Roma
27:1–44 A. De Cesarea a Malta
27:1–12 1. A Creta
27:1–2 a. Abordando la nave
27:3–8 b. Navegación hasta Creta
27:9–12 c. Esperando en Creta
27:13–44 2. La tempestad
27:13–20 a. El Nordeste
27:21–26 b. La revelación
27:27–32 c. El sondeo
27:33–38 d. El aliento
27:39–44 e. El naufragio

[p 983] 27 1
Cuando se decidió que navegaríamos a Italia, Pablo y algunos otros prisioneros fueron confiados a un
oficial llamado Julio, que pertenecía al regimiento Imperial. 2 Abordamos una nave adramitena que navegaría a los puertos
de la provincia de Asia. Zarpamos acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica. 3 Al día siguiente, llegamos a
Sidón; Julio trató amablemente a Pablo y le permitió ir a sus amigos para que le ayudaran en sus necesidades. 4 De allí
zarpamos nuevamente y navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos nos eran contrarios. 5 Y habiendo cruzado el
mar abierto por la costa de Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira de Licia. 6 Allí el oficial encontró una nave alejandrina que
iba para Italia; entonces nos hizo embarcarnos en ella. 7 Por muchos días navegamos lentamente, y con dificultad llegamos
a Gnido. El viento no nos permitió seguir adelante, y a sotavento de Creta, viajamos frente a Salmón. 8 Con dificultad
navegamos por la costa de Creta, a un lugar llamado Buenos Puertos, que estaba cerca del pueblo de Lasea.
9
Cuando hubo pasado mucho tiempo y la navegación se había tornado peligrosa porque la estación en la cual se
observaba el Ayuno [el Día de la Expiación] ya había pasado, Pablo les advirtió, 10 diciendo, “Señores, percibo que la
navegación será desastrosa y habrá una gran pérdida no sólo de la carga y la nave, sino también de nuestras vidas”. 11 Pero
el oficial se dejó convencer por el piloto y el capitán del barco más que por lo que decía Pablo. 12 Ya que el puerto era
inapropiado para invernar, la mayoría decidió navegar desde Buenos Puertos, esperando alcanzar hasta Fenice para pasar el
invierno en ese puerto de Creta, el que miraba tanto al sudoeste como al noroeste.
13
Cuando sopló un viento moderado del sur, pensaron que habían alcanzado su propósito. Levaron anclas y empezaron
a navegar lo más cerca posible por la costa de Creta. 14 Pero después de poco, un viento violento, llamado el “Nordeste”,
sopló desde la isla. 15 La nave quedó atrapada y no pudo navegar contra el viento; fuimos arrastrados lejos y nos dejamos
llevar. 16 Corriendo a sotavento de una pequeña isla llamada Cauda, apenas pudimos recoger el bote salvavidas. 17 Después
que lo hubieron alzado a bordo, usaron cables para asegurar la nave. Debido a que tenían miedo de caer en los bancos de
arena de Sirte, aflojaron el ancla, y así la nave quedó a la deriva. 18 Como éramos violentamente golpeados por una
tormenta, al día siguiente empezaron a deshacerse de la carga. 19 Al tercer día, con sus propias manos echaron por la borda
los aparejos. 20 Y como ni el sol ni las estrellas se vieron por muchos días, y una tormenta no pequeña nos arrebataba,
gradualmente fuimos perdiendo toda esperanza de salvarnos.
21
Cuando habían estado sin comida por un largo tiempo, Pablo se puso de pie en medio de ellos y dijo: “Señores,
debieron haber hecho caso de mi advertencia y no salir de Creta; habrían evitado este daño y pérdida. 22 Y ahora les
aconsejo que no pierdan el valor. Ninguno de ustedes, sino sólo la nave, perecerá. 23 Esta misma noche, un ángel del Señor
a quien yo pertenezco y a quien sirvo me vino a mí 24 y dijo, ‘No tengas miedo, Pablo; tú debes comparecer ante César.
616

Además, Dios te ha concedido a todos los que navegan contigo’ ”. 25 Por lo tanto, señores, tengan ánimo, porque yo creo en
Dios que ocurrirá exactamente como se me ha dicho. 26 Pero debemos encallar en alguna isla”.
[p 984] 27 A la decimocuarta noche, y mientras éramos llevados a través del Mar de Adria, cerca de la medianoche los
marineros empezaron a sentir que se estaban acercando a tierra. 28 Echaron las sondas y descubrieron que el agua tenía unos
treinta y siete metros de profundidad. Un poco después, echaron de nuevo la sonda y encontraron que el agua tenía
veintisiete metros de profundidad. 29 Temiendo que pudiéramos chocar contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y
esperaron que amaneciera. 30 Los marineros trataban de huir de la nave, para lo cual habían bajado el bote salvavidas bajo
el pretexto de que echarían las anclas de proa. 31 Pablo le dijo al oficial y a los soldados, “A menos que estos hombres se
queden en la nave, ustedes mismos no podrán salvarse”. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del bote salvavidas y
lo dejaron caer.
33
Mientras el día llegaba, Pablo seguía instando que cada uno comiera algo. Les decía, “Hoy es el decimocuarto día
que han estado velando. Han estado sin comida; no han tomado nada. 34 Por lo tanto, los insto a comer algo. Es por su
propia supervivencia, porque ninguno de ustedes perderá ni un pelo de la cabeza”. 35 Cuando hubo dicho esto, tomó pan y
dio gracias a Dios en la presencia de ellos. Lo partió y empezó a comer. 36 Todos fueron animados y también empezaron a
comer algo. 37 En total, a bordo contamos 276 personas. 38 Cuando ya estuvieron satisfechos, empezaron a aligerar la nave,
tirando el grano al mar.
39
Cuando hubo amanecido, no reconocían la tierra. Pero veían una bahía con una playa hacia la cual decidieron llevar
el barco, si fuera posible. 40 Después que hubieron soltado las anclas dejándolas en el mar, soltaron también las amarras del
timón, izaron la vela de proa y enfilaron hacia la playa. 41 Dieron con un arrecife y dejaron que la nave encallara. La proa se
atascó y quedó inmóvil, pero la popa empezó a partirse por los golpes de las olas. 42 Los soldados decidieron dar muerte a
todos los prisioneros para que ninguno pudiera escapar a nado. 43 Pero el oficial quería perdonar a Pablo y previno a los
soldados de llevar a cabo su plan. Les ordenó que todos los que pudieran nadar saltaran por la borda primero y alcanzaran
la playa. 44 Y el resto alcanzarían tierra utilizando tablas o cualquier otro resto de la nave. Así, todos llegaron sanos y salvos
a tierra.
X. Viaje a y permanencia en Roma
27:1–28:31
A. De Cesarea a Malta
27:1–44
Salvo los pescadores, los judíos no eran marineros. Sólo cuando la necesidad lo forzaba a viajar en barco, el
judío haría un viaje largo por mar. Tenía un innato temor al impredecible poder de los vientos y las ondas.
Cuando Juan escribe que vio aparecer un nuevo cielo y una nueva tierra, “el mar ya no existía más” (Ap. 21:1).
Para él, la desaparición del mar era un alivio. Ahora podría esperar paz y tranquilidad.
Pablo había navegado las aguas de los mares Egeo y Mediterráneo en más de una ocasión. Conocía los
peligros del mar, ya que escribió que tres veces había sufrido naufragio y que pasó una noche y un día en las
aguas abiertas del mar (2 Co. 11:25). De nuevo, Pablo ha tenido que abordar una nave, pero ahora como
prisionero bajo custodia a Roma. Estaba acompañado por Lucas, quien ha escrito un detallado relato de la
angustiosa experiencia de navegar desde Cesarea a Italia. El relato comienza con la travesía entre Cesarea y
Creta.
[p 985] 1. A Creta
27:1–12
A través de este capítulo y el siguiente, de nuevo el escritor (véase 16:10–17; 20:5–21:18) usa el pronombre
plural de la primera persona para indicar que él acompañaba a Pablo desde Cesarea hasta Roma.1638 Menciona
nombres de lugares—algunos algo obscuros—que los estudiosos han identificado como exactos; describe las
condiciones climáticas que pueden entenderse muy bien, como las observaciones de un testigo ocular.1639

1638
Hans Conzelmann duda que Lucas estuviera presente y llama al uso del pronombre personal “un recurso literario”. Acts of the
Apostles, trad. por James Limburg, A. Thomas Kraabel, y Donald H. Juel (1963; Filadelfia; Fortress, 1987), p. 215.
1639
Consúltese Colin J. Hemer, The Book of Acts in the Setting of Hellenistic History, ed. Conrad H. Gempf (Tubinga: Mohr,
1989), pp. 330–31; véase también su artículo, “First Person Narrative in Acts 27–28”, TynB 36 (1985): 79–109.
617

Nosotros compartimos el punto de vista que los vívidos detalles presentados en este relato son la obra de un
testigo ocular que experimentó la tempestad y el subsecuente naufragio.
a. Abordando la nave
27:1–2
1. Cuando se decidió que navegaríamos a Italia, Pablo y algunos otros prisioneros fueron confiados a
un oficial llamado Julio, que pertenecía al regimiento Imperial.
a. “Cuando se decidió”. La frase muestra el deseo del escritor de introducir en el relato una cierta condición
de anonimato, porque los sujetos de los verbos decidió y confiado a no aparecen. Aun cuando Festo dio la orden
de que Pablo fuera transportado a Roma, el cumplimiento de esta orden dependía de unos otros factores y
personas. Por ejemplo, el gobernador no podía enviar a Roma a un solo prisionero acompañado de un centurión y
una partida de soldados. Para realizar el embarque a Italia habría que esperar hasta que se tuviera a un grupo de
prisioneros de varias partes de Palestina y del interior. Las autoridades tendrían que esperar que se pudiera
disponer de una nave capaz de acomodar a un grupo grande de personas. (Nótese que el barco que naufragó
llevaba a 276 personas [v. 37]. El transporte se hacía utilizando por lo regular grandes embarcaciones que
navegaban por la costa y que iban entregando y recibiendo carga y pasajeros.
b. “Que navegaríamos a Italia”. Cuando Pablo estaba preso en Cesarea, sus amigos pudieron visitarle y suplir
para sus necesidades diarias. ¿Pero pudo Lucas acompañarle? La misma pregunta cabe respecto de Aristarco,
quien es identificado como un macedonio de Tesalónica (v. 2; 19:29; 20:4). Estos hombres son amigos de Pablo
y sus compañeros de viaje.1640 [p 986] Suponemos que ellos pagaron su propio pasaje y así pudieron acompañar
a Pablo y atender a sus necesidades. Los prisioneros tenían que depender de sus amigos y familiares para obtener
alimentación, ropa, y otras cosas.1641
Nótese que Lucas escribe que salieron para Italia, no para Roma. Los viajeros a Roma a menudo usaban la
ruta de la parte sur de Italia y luego seguían por tierra hacia la ciudad imperial.
c. “Pablo y algunos otros prisioneros fueron confiados a un oficial llamado Julio”. La persona importante en
este relato no es Lucas, sino Pablo; salvo por el uso de los pronombres nosotros y nuestros, el escritor permanece
en el anonimato. Pablo es puesto aparte de otro grupo de prisioneros, escribe Lucas. Esto es, los otros
presumiblemente eran criminales. Pero el centurión considera a Pablo como una persona de estatura que merece
respeto y a quien los demás escuchan (véase especialmente, vv. 21–26, 31, 33–35).
El oficial romano a cargo de los presos era un centurión llamado Julio. Lucas lo describe como un oficial que
pertenecía al regimiento Imperial.1642 Con la ayuda de sus soldados, Julio servía como un correo militar con
autoridad especial para escoltar y proteger a prisioneros.1643 Es probable que haya sido miembro de la guardia
personal de Nerón que había sido enviado en misión especial a Cesarea y ahora estaba regresando a Roma.
2. Abordamos una nave adramitena que navegaría a los puertos de la provincia de Asia. Zarpamos
acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica.
Aparentemente, el gobernador Festo no pudo encontrar una forma adecuada de enviar a Pablo por las
carreteras romanas desde Cesarea a Troas, luego a través del mar Egeo a Macedonia, por la Vía Egnacia hacia la
costa oeste de Macedonia, y de ahí por barco a través del mar Adriático hasta Italia. En cambio, creyó que
manteniéndolo confinado en un barco haría que una fuga fuera, si no imposible, por lo menos difícil. Para el
transporte de prisioneros en navíos, él tenía que depender de los fleteros que navegaban por las aguas costeras.
1640
William M. Ramsay es de la opinión que a Lucas y Aristarco se les permitió acompañarlo en calidad de sus esclavos. St. Paul
the Traveller and the Roman Citizen (1987; reimp. Grand Rapids: Baker, 1962), p. 316. F. F. Bruce sugiere que Lucas fue
contratado como médico del barco. The Acts of the Apostles: The Greek Text with Introduction and Commentary, 3a. ed. rev. y
aum. (Grand Rapids: Eerdmans, 1990), p. 511.
1641
Consúltese Jean Rougé, “Actes 27, 1–10”, VigChr 14 (1960): 193–203.
1642
Otra traducción dice “un centurión de la compañía Augusta (VRV)”. En el siglo I, un regimiento de ese nombre permanecía
estacionado en Siria y Batanea (al este de Galilea). T. R. S. Broughton, “The Roman Army”, Beginnings, vol. 5, pp. 443–44.
1643
Refiérase a A. N. Sherwin-White, Roman Society and Roman Law in the New Testament (1963; ed. reimpr., Grand Rapids:
Baker, 1968), pp. 109–110. Consúltese Henry Alford, Alford’s Greek Testament: An Exegetical and Critical Commentary, 7a.
ed., 4 vols. (1877; Grand Rapids: Guardian, 1976), vol. 2, p. 285.
618

Las naves que transportaban grano egipcio desde Alejandría a Italia no se detenían en la bahía de Cesarea, sino
que costeaban por Asia Menor. Festo puso a Julio, sus soldados, y los prisioneros a bordo de un carguero que se
detenía en varios lugares antes [p 987] de llegar a su puerto de Adramitia. Este puerto estaba ubicado en la costa
noroeste de Asia Menor, hacia el este de Troas y Asón, frente a Mitilene (véase 20:13–14).
Lucas escribe que Aristarco acompañó a Pablo en su viaje. Más tarde, Pablo escribe en una de sus epístolas
desde la prisión que Aristarco es su compañero de la prisión, por lo cual nosotros podemos suponer que esta
persona viajó con Pablo toda la distancia hasta Roma (Col. 4:10). Allí se hospedó con el apóstol en una casa
alquilada. Probablemente su decisión de estar con Pablo y compartir su prisión fue algo voluntario.1644
Palabras, frases y construcciones griegas en 27:1–2
Versículo 1
ἐκρίθη—el pasivo aoristo tiene al infinitivo articular τοῦ ἀποπλεῖν como sujeto: “fue determinado que navegáramos
para Italia”.1645 La construcción, sin embargo, es poco usual. La construcción de la tercera persona singular es indefinida.
El Texto occidental ha provisto una ampliación (el agregado está en letra bastardilla): “Entonces el gobernador decidió
enviarlo al César; y al siguiente día llamó a un centurión llamado Julio, de la Cohorte Augusta, y le entregó a Pablo con
los otros prisioneros. Y empezando a navegar hacia Italia, nos embarcamos en una nave”.1646
παρεδίδουν—el uso del imperfecto del verbo παραδίδωμι (yo entrego) es descriptivo.1647
Versículo 2
ὄντος—el participio activo presente es parte de la construcción absoluta genitiva.
ἀνήχθημεν—el verbo ἀνάγω (yo subo) en el medio y pasivo es un término náutico (c.f. 13:13; 16:11; 18:21; 27:12;
28:11) y significa “hacerse a la mar”. Lucas emplea no menos que catorce diferentes verbos para expresar el progreso de la
nave. Todos estos términos náuticos son peculiares a su Evangelio y a Hechos; no se encuentran en los otros libros del
Nuevo Testamento.1648
b. Navegación hasta Creta
27:3–8
3. Al día siguiente, llegamos a Sidón; Julio trató amablemente a Pablo y le permitió ir a sus amigos
para que le ayudaran en sus necesidades.
[p 988] Si los vientos eran favorables, en un día el capitán de la nave podría navegar sin dificultad las setenta
millas náuticas entre Cesarea y Sidón, pero Lucas no hace ninguna referencia al viento (contrastando con el
versículo siguiente). En Sidón atracaron para cargar y descargar mercadería. Debido a que este trabajo iba a
consumir bastante tiempo, Julio le dio permiso a Pablo para desembarcar para visitar a sus amigos de la ciudad.
Aparentemente, Julio sabía que Pablo era un ciudadano romano y no un criminal, y por esta razón estaba bien
dispuesto hacia él. Lucas parece indicar que durante todo el viaje, Pablo no estuvo encadenado. Al contrario,
cuando llegó a Roma y fue mantenido bajo arresto domiciliario, Lucas dice que fue encadenado (28:20).
Aunque Lucas no identifica a los amigos de Pablo, suponemos que eran creyentes que pertenecían a la iglesia
en Sidón. Da evidencia indirecta que allí había cristianos, porque escribe que la gente que fue dispersada después
de la muerte de Esteban, viajó hasta Fenicia (11:19). Además, Pablo y Bernabé viajaron a través de Fenicia en su
camino al Concilio de Jerusalén y contaron a los hermanos acerca de la conversión de los gentiles (15:3).
4. De allí zarpamos nuevamente y navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos nos eran
contrarios.

1644
Véase C.N.T. sobre Col. 4:10.
1645
A. T. Robertson, A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research (Nashville: Broadman, 1934).
p. 1424.
1646
Bruce M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament, 3a. ed. corr. (Londres y Nueva York: Sociedades
Bíblicas Unidas, 1975), p. 496.
1647
Friedrich Blass y Albert Debrunner, A Greek Grammar of the New Testament and Other Early Christian Literature, trad. y
rev. por Robert Funk (Chicago: University of Chicago Press, 1961), #327.
1648
Consúltese James Smith, The Voyage and Shipwreck of St. Paul, 3a. ed. (Londres: Longmans, Green, 1866), pp. 27–28.
619

En un viaje anterior desde Patara hasta Tiro, cuando la nave pasó al sur de Chipre (21:1–3), Lucas había visto
la isla desde los lados sur y occidental. Pero en esta ocasión los vientos fueron contrarios (desde el occidente),
escribe, y el barco navegó a sotavento de la isla; es decir, al este de la isla, en dirección norte. “Ahora, un
marinero o una persona acostumbrada a estos mares, no habría pensado en dar ninguna explicación, porque el
curso de la nave era lo normal”.1649 Sin embargo, Lucas quizás no “estaba acostumbrado a estos mares” y escribe
como un testigo ocular que describe detalles exactos.1650
No se nos dice si la nave hizo paradas adicionales en puertos a lo largo de la costa de Siria y Cilicia. Al
costear, el capitán y su tripulación se aprovecharían del escudo protector de tierra. Pero el momento llegó cuando
tuvieron que moverse hacia occidente y enfrentar las brisas noroccidentales.
5. Y habiendo cruzado el mar abierto por la costa de Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira de Licia.
[p 989] Navegando en dirección occidental, los hombres a bordo de la nave pudieron ver las montañas de
Chipre desaparecer en el horizonte. La tripulación sabía que estaban en mar abierto y que sería bueno que
navegaran a la vista de las dos provincias sureñas vecinas, Cilicia y Panfilia. Los marineros conocían la corriente
que pasa hacia el oeste de la costa sur de Asia Menor.
Aun cuando Lucas condensa su historia, suponemos que los vientos del noroeste hicieron que el progreso de
la nave fuera muy lento, por un lapso de unas dos semanas. Con vientos favorables, el tiempo estimado de
recorrido entre Patara y Tiro era de cuatro a cinco días (21:3), pero con vientos contrarios, un viaje de regreso
podría consumir hasta cinco veces más tiempo.1651 El viaje de Cesarea a Mira tomó tres si no cuatro semanas, y
probablemente se efectuó durante la última semana de agosto y los primeros quince días de septiembre (véase los
comentarios adicionales sobre el v. 9), cuando los vientos dominantes son del noroeste.
Finalmente, la nave llegó al puerto de Mira, localizado en la provincia de Licia. Este era un puerto
importante, similar a Patara, donde se embarcaban pasajeros hacia diversas partes de la cuenca del Mediterráneo.
Julio y sus hombres pudieron haber seguido a bordo del carguero hasta Adramitia, cruzando el mar Egeo, y
seguir a pie hasta la costa oeste de Macedonia, pero prefirió transferir a los prisioneros y sus soldados a un navīo
que iría directamente a Italia.
6. Allí el oficial encontró una nave alejandrina que iba para Italia; entonces nos hizo embarcarnos en
ella.
En el siglo I, Roma dependía de Egipto para su provisión de grano; en consecuencia, el gobierno romano
desarrolló una marina mercante que transportaba grandes cantidades de grano desde el puerto egipcio de
Alejandría hasta Puteoli, en el sur de Italia. Dependiendo de los vientos del oeste, estas naves cruzaban a veces el
mar Mediterráneo desde Alejandría directamente a Mira, en el norte. Pero si los vientos soplaban del noroeste,
navegaban a Fenicia y de ahí o a Patara o a Mira en Asia Menor. Desde allí podrían continuar viaje hacia la isla
de Rodas y a Creta. Tomaban la ruta por la costa septentrional de Creta, navegando a través del Mediterráneo, y
seguían hacia el oeste, hasta Malta y Sicilia.
Haciendo uso de su autoridad militar, Julio hizo los arreglos necesarios para que los prisioneros, sus soldados
y él mismo se embarcaran en una nave alejandrina con destino a Italia. Toda esta gente abandonó la nave
adramitena y, como lo dice Lucas, abordó la nave alejandrina. (El adjetivo alejandrina sugiere que el navīo
transportaba carga y grano desde Egipto [véase vv. 18, 38].) Entre paréntesis, aun cuando Julio haya usado su
poder [p 990] militar para conseguir espacio para sus hombres, las relaciones entre este oficial romano y el
capitán de la nave parecen haber sido cordiales.

1649
Ramsay, St. Paul the Traveller, p. 317.
1650
Vernon K. Robbins sostiene que el escritor recibió su material mediante la tradición oral y fuentes escritas. “My Land and
My Sea: The We-Passages and Ancient Sea Voyages”, en Perspectives on Luke–Acts, ed. Charles H. Talbert (Edimburgo: Clark,
1978), p. 241. Véase el análisis de Hemer, Book of Acts, pp. 317–20; y “First Person Narrative”, pp. 81–86. Véase también C. K.
Barrett, “Paul Shipwrecked”, en Scripture: Meaning and Method, ed. Barry P. Thompson (Hull, England: Hull University Press,
1987), pp. 51–56.
1651
Para más comentarios sobre este asunto véase Hemer, Book of Acts, p. 134 n. 102. El Texto occidental añade “por quince
días” después de las palabras habiendo cruzado el mar abierto.
620

Para aquellos días, los cargueros de grano eran inmensos, de 60 metros de largo, por 15 de ancho, y 14 de
profundidad.1652 A algunos de los pasajeros de estas embarcaciones se les brindaban pequeños camarotes, pero la
mayoría tenía que permanecer sobre cubierta, donde hacían sus propios albergues. Como dice Josefo, la gente
viajaba excesivamente aglomerada.1653
7. Por muchos días navegamos lentamente, y con dificultad llegamos a Gnido. El viento no nos
permitió seguir adelante, y a sotavento de Creta, viajamos frente a Salmón. 8. Con dificultad navegamos
por la costa de Creta, a un lugar llamado Buenos Puertos, que estaba cerca del pueblo de Lasea.
La inmensa nave, cargada de mercaderías, grano, y 276 personas, zarpó en dirección oeste. A causa de los
fuertes vientos del oeste y del noroeste, fue necesario costearse y aprovechar la protección que le brindaba. De
todos modos, se adelantó bien poco. Después de muchos días, el barco llegó a Gnido, una ciudad en el extremo
de una larga península que sobresale de la costa en dirección oeste. Cuando la nave llegó a Gnido, ya no recibía
la protección del continente ni se beneficiaba de la corriente occidental. El barco fue forzado a ir casi recto al sur,
hacia Creta. Con los vientos del noroeste soplando en su velamen, se dirigió a sotavento de Creta, cerca del cabo
Salmón, un promontorio situado en la esquina noreste de la isla. El nombre mismo puede sugerir que Salmón era
un “refugio contra la furia del viento”.1654
La costa oriental de Creta es relativamente corta. En cuestión de horas, la tripulación se tuvo que enfrentar a
la tarea de dirigir la nave en dirección oeste y navegar por la costa sur. Lucas dice que pasaron mucho trabajo
realizando esa maniobra. Finalmente lograron enfilar la nave en dirección a un lugar llamado Buenos Puertos,
cerca del pueblo de Lasea, donde echaron anclas.
No se sabe mucho sobre estos dos lugares. Lasea estaba ubicado a unos 8 km. al este de Buenos Puertos.1655
En Buenos Puertos, las naves estaban relativamente a salvo de los vientos del noroeste; el área tenía dos bahías
contiguas que en su propia forma eran atractivas, como su nombre lo indica. Aunque estaban protegidos por
varias pequeñas islas costaneras, las bahías [p 991] miraban al mar abierto, lo que hacía cuestionable la
conveniencia de pasar allí los cuatro meses de invierno.
Palabras, frases y construcciones griegas en 27:4–8
Versículos 4–5
ὑπεπλεύσαμεν—este compuesto en el activo aoristo significa “navegamos cerca de”.1656
τε—la partícula adjunta une los versículos 4 y 5.
τήν—nótese que un artículo definido precede los dos nombres Cilicia y Panfilia. La construcción indica proximidad y
unidad (c.f. 9:31).
Versículos 7–8
προσεῶντος—del verbo προσεάω (yo permito ir más allá), el participio activo presente es parte de la construcción
absoluta genitiva. La preposición πρός en el compuesto es directiva, no intensiva.
μόλις—“con dificultad”. El adverbio aparece dos veces, una vez con el participio aoristo γενόμενοι (llegó) y de nuevo
con el participio presente παραλεγόμενοι (navegando).
c. Esperando en Creta
27:9–12
9a. Cuando hubo pasado mucho tiempo y la navegación se había tornado peligrosa porque la estación
en la cual se observaba el Ayuno [el Día de la Expiación] ya había pasado.

1652
Lucian Navigium 5.
1653
Durante el gobierno de Félix, él viajó a Roma; al sufrir un naufragio, él y su “compañía de unas seiscientas almas tuvieron
que nadar durante toda la noche”. Ochenta de estas personas fueron llevadas a bordo de una nave de Cirene. Josefo Vida 3 [13–
15].
1654
Hemer, Book of Acts, p. 135.
1655
Consúltese Smith, Voyage and Shipwreck, pp. 83–85, 259–60.
1656
Robertson, Grammar, p. 634.
621

a. El tiempo. En la última semana de septiembre, la nave echó anclas en una de las bahías de Buenos Puertos.
Allí quedó detenida posiblemente debido a los vientos adversos que soplaban del noroeste. Si la tripulación
decidía zarpar de Buenos Puertos, tendrían que navegar circundando el cabo Matala (unos pocos kilómetros
hacia el oeste) y luego salir a mar abierto. En cabo Matala, la costa seguía una línea cerrada varios kilómetros al
norte. La nave no habría podido permanecer muy cerca de la costa con un viento soplando desde el noroeste.
Lucas simplemente dice que el tiempo pasaba. Todos a bordo sabían que un día pasado esperando en la bahía
significaba un acortamiento del tiempo favorable para navegar en alta mar. La estación para la navegación en
alta mar estaba llegando rápidamente a su fin.
b. El peligro. Lucas escribe que navegar a través del Mar Mediterráneo había llegado a ser peligroso. En los
tiempos antiguos, no era recomendable [p 992] navegar en alta mar después del 15 de septiembre.1657 Por
entonces, el tiempo se pone nublado; la capa de nubes hace imposible que los marineros observen las estrellas,
por medio de las cuales ellos navegaban. Y desde el 11 de noviembre al 10 de marzo todas las naves
permanecían en el puerto. Los rabinos judíos advertían a la gente acerca de viajar por mar únicamente entre la
Pascua y la Fiesta de los Tabernáculos (observada cinco días después del Ayuno, el día quince de Tishri).1658
Sabemos que a lo largo de la costa sur de Italia, el tráfico costero comenzaba en la primera semana de febrero.
c. El ayuno. Lucas menciona el Ayuno, que es el Día de la Expiación de los judíos, y que se observaba en la
parte final de septiembre, o la primera parte de octubre (según el calendario lunar; véase Lv. 16:29–34; 23:26–
32). Por las indicaciones en cuanto a tiempo que Lucas ofrece en la secuencia de su relato, nos inclinamos por la
última de las fechas para la observancia del Ayuno. La fecha más tardía para el Ayuno (el diez de Tishri) caía el
5 de octubre del año 59 d.C.1659 Mientras la nave estaba en Buenos Puertos, Pablo y sus amigos observaron el
Ayuno. Unos pocos días después, el capitán decidió levar anclas y navegar hacia el puerto de Fenice (v. 12).
Después de dejar Creta, pasaron dos semanas en mar abierto antes del naufragio (vv. 27, 41), la última semana de
octubre. Después de eso, Pablo espero por tres meses en la isla de Malta (noviembre, diciembre, y enero) antes
de abordar otra nave y desembarcar en Puteoli (28:11, 13). Por ese tiempo era mediados de febrero.
Si suponemos que la nave adramitena dejó Cesarea en la última semana de agosto y que Pablo llegó a Puteoli
a mediados de febrero, tenemos alguna noción sobre el comienzo y el final de su viaje. Carecemos de pruebas
absolutas, pero la evidencia corroborativa en el relato pareciera ilustrar que Pablo llegó a Italia en febrero del año
60 d.C.
9b. Pablo les advirtió, 10. diciendo, “Señores, percibo que la navegación será desastrosa y habrá una
gran pérdida no sólo de la carga y la nave, sino también de nuestras vidas”.
Pablo era un viajero experimentado que, de acuerdo a su propio testimonio, había sufrido tres naufragios (2
Co. 11:25). El sabía que había que tomar una decisión respecto a dónde pasar los meses de invierno.
¿Qué autoridad tenía Pablo para aconsejar al piloto, al capitán, y al centurión? No sabemos, pero su
experiencia, comportamiento, y conocimiento no pasaron desapercibidos durante el viaje. Cuando él hablaba,
todos [p 993] escuchaban (vv. 21–26, 33–34). La suma y substancia de su consejo fue que continuar el viaje
significaría enfrentar el peligro de perder la nave, la carga, y aun las vidas de la tripulación y los pasajeros. (El
tiempo del verbo advertir indica que repetidamente aconsejó a un número de personas acerca de no abandonar el
puerto [véase v. 21].) El y sus amigos se habían humillado ante Dios el día del Ayuno (Lv. 16:29) y se resistían a
correr el riesgo de abandonar el pueblo para enfrentar el peligro inevitable del mar. Este riesgo lo percibían como
tentar a Dios.1660
11. Pero el oficial se dejó convencer por el piloto y el capitán del barco más que por lo que decía Pablo.
12. Ya que el puerto era inadecuado para invernar, la mayoría decidió navegar desde Buenos Puertos,

1657
Vegetius De Re Militari 4.39. Consúltese Lionel Casson, Ships and Seamanship in the Ancient World (Princeton: Princeton
University Press, 1971), p. 270.
1658
SB, vol. 3, p. 771.
1659
Hemer, Book of Acts, pp. 137–38, 333; F. F. Bruce, The Book of Acts, ed. rev., serie New International Commentary on the
New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), p. 481; Ramsay, St. Paul the Traveller, p. 322.
1660
Juan Calvino, Commentary on the Acts of the Apostles, ed. David W. Torrance y Thomas F. Torrance, 2 vols. (Grand Rapids:
Eerdmans, 1966), vol. 2, p. 288.
622

esperando alcanzar hasta Fenice para pasar el invierno en ese puerto de Creta, el que miraba tanto al
sudoeste como al noroeste.
Julio tenía autoridad en este asunto, ya que era un oficial militar a cargo tanto de los prisioneros como del
grano destinado a Roma.1661 Escuchó a Pablo, pero también tenía que considerar lo que el piloto y el capitán de
la nave tenían que decir al respecto. Estos no desconocían la costa de Grecia. Sabían que Buenos Puertos no era
una bahía que pudiera proveer protección en las tormentas invernales. También sabían que si podían navegar
unas cuarenta millas al oeste, al puerto de Fenice, podrían disponer de un lugar más propicio para pasar los
meses de invierno.
Lucas dice que Fenice tenía una bahía que miraba tanto al sudoeste como al noroeste. En este lugar, el cabo
Mouros sobresale en el mar hacia el sur y hacia el oeste. Así, provee dos bahías: una en el lado este del cabo y la
otra en el lado oeste. A lo largo de las riberas de la bahía occidental hay una aldea que hoy recibe el nombre de
Foinica, mientras que la aldea de Loutro está ubicada en la ribera de la bahía oriental. No sólo en tiempos
antiguos sino que aun hoy los marineros prefieren la bahía occidental en los meses de invierno; “los marinos de
Loutro dicen que hay que considerar insegura la bahía de Loutro desde noviembre a febrero”.1662 En la bahía
occidental estaba el puerto de Fenice, donde la tripulación de la nave alejandrina quiso pasar el invierno.
Los comentaristas tienen un problema al explicar cómo un puerto en el lado sur de Creta puede estar cara al
noroeste. El pasaje parece lógicamente absurdo. Sin embargo, investigaciones arqueológicas han mostrado que
en los días de Pablo la bahía occidental tenía dos puertos. Como lo señala el mapa abajo, el puerto A mira hacia
el sur y el puerto B mira hacia el noroeste. La topografía de Creta ha cambiado desde aquellos antiguos [p 994]
tiempos. En algunos lugares, terremotos han levantado la parte occidental de Creta hasta 6 m. en algunos lugares
y probablemente 5 m. en Loutro. El puerto B ha llegado a ser tierra seca. “La línea de conchas, que marca el
límite del levantamiento de las playas aquí y alrededor de la bahía, es de cerca de 5 m. sobre el nivel actual del
mar”.1663 Además, desde los tiempos antiguos la protección rocosa del promontorio occidental del cabo Mouros
ha decrecido entre 54 y 110 metros y, en consecuencia, ofrece menos protección del mar que en los días pasados.

1661
Hemer, “First Person Narrative”, p. 94.
1662
Jack Finegan, The Archeology of the New Testament: The Mediterranean World of the Early Christian Apostles (Boulder,
Colo.: Westview; Londres: Croom Helm, 1981), p. 197.
1663
R. M. Ogilvie, “Phoenix”, JTS n.s. 9 (1958): 312.
623

Consideraciones prácticas en 27:9–12


En Hechos, Lucas registra los días festivos del calendario judío. Por ejemplo, se refiere dos veces a la fiesta de
Pentecostés (2:1; 20:16), dos veces a la fiesta de la Pascua (también llamada la Fiesta de los Panes sin Levadura; 12:4;
20:6), y una vez al Ayuno (27:9). Las referencias se hacen porque escribe sobre Pedro y Pablo, quienes observaban los días
festivos de este calendario. En Buenos Puertos, la observancia de Pablo del Ayuno coincide con el Día de la Expiación que
era celebrado en Jerusalén.
La iglesia cristiana ha elaborado su propio calendario de festividades que para algunos creyentes comienza con la
Epifanía. Todos los cristianos observan el Viernes Santo y el Domingo de la Resurrección o Pascua, el día de la Ascensión
(cuarenta días [p 995] después de la Pascua, 1:3), el día de Pentecostés (siete semanas después de la Pascua), y la Navidad.
La iglesia ha compuesto himnos y cantatas que se cantan e interpretan para estas ocasiones. Los creyentes son animados a
celebrar estos días santos y expresar su gozo y felicidad. Por el contrario, el mundo carece de un depósito de himnos y mira
con envidia a los cristianos cuando ellos celebran estos días especiales.
Palabras, frases y construcciones griegas en 27:9–12
Versículos 9–10
Los genitivos en la primera parte del versículo 9 forman dos veces la construcción absoluta genitiva. Esta construcción
es seguida por el uso causal del infinitivo articulado en el modo activo perfecto παρεληλυθέναι (hubo pasado). En una
manera gramaticalmente concisa, Lucas expresa tres veces seguidas la idea de que el tiempo ha pasado.
παρῄνει—de παραινέω (yo aconsejo, recomendar, advertir), el tiempo imperfecto sugiere acción repetida.
μέλλειν ἔσεσθαι—la construcción infinitiva es introducida por la conjunción ὅτι (que). La sintaxis, sin embargo, es
incómoda, probablemente debido a un desliz inadvertido por parte del escritor.1664
Versículo 12
εἴ πως—la combinación de dos partículas introduce una cláusula de propósito la cual, por implicación, tiene el discurso
indirecto.1665
δύναιντο—“si por alguna manera ellos pudieran”. Aquí tenemos el optativo presente en una construcción del discurso
indirectamente implícita. Aunque la apódosis no aparece, puede ser deducida de la prótasis.
2. La tempestad
27:13–44
El viaje de Pablo a Roma es una historia emocionante en el libro de los Hechos, y la sección sobre la
tempestad debe ser considerada como la parte mejor de la historia. Lucas prueba ser un excelente cronista, un
testigo ocular que usa el pronombre nosotros de la primera persona. Con unos pocos trazos de su pluma maestra,
describe un drama en mar abierto y compone literatura que está entre las historias clásicas de todos los tiempos.
a. El Nordeste
27:13–20
13. Cuando sopló un viento moderado del sur, pensaron que habían alcanzado su propósito. Levaron
anclas y empezaron a navegar lo más cerca posible por la costa de Creta.
[p 996] Los marineros esperaron hasta que detectaron un cambio en la dirección de los vientos. En lugar de
una brisa del noroeste, empezó a soplar un viento suave del sur o sudoeste. La tripulación vio la oportunidad que
estaban esperando y, sin perder tiempo, levaron anclas para navegar las 65 kms. hasta Fenice.

1664
C. F. D. Moule, Idiom-Book of New Testament Greek, 2a. ed. (Cambridge: Cambridge University Press, 1960), p. 154.
1665
Robertson, Grammar, p. 1021.
624

Durante cinco a seis kms. navegaron en dirección oeste hasta que rodearon el cabo Matala. En ese momento,
tuvieron que moverse hacia el norte unas veinte kms. y luego tomar dirección oeste-noroeste. Durante todo este
trayecto costeaban, por temor a una repentina tormenta que pudiera lanzarlos a mar abierto. Si el viento mantenía
su fuerza desde el sur, en unas pocas horas podrían alcanzar Fenice sin problemas.
14. Pero después de poco, un viento violento, llamado el “Nordeste”, sopló desde la isla.
Antes que la tripulación pudiera maniobrar adecuadamente el timón y dirigir la nave rumbo al norte, el viento
volvió inesperadamente y empezó a soplar desde el noreste. En el griego, Lucas escribe que el viento del sur
estaba soplando por abajo, lo que parece indicar que los cielos estaban bastante nublados. Una tormenta golpeó
desde la isla e hizo que el barco se alejara de tierra hacia mar abierto. James Smith describe gráficamente las
condiciones cambiantes de tiempo en el oriente del Mediterráneo: “En estos mares ocurre con frecuencia el
repentino cambio de un viento sur a un violento viento norte. El término ‘tifón’, con el cual se describe este
viento, indica que está acompañado por algo de los fenómenos que son de esperarse en casos como estos, es
decir, agitación y movimientos como torbellinos causados por una concentración de corrientes de aire que
chocan entre sí cuando ocurrió el cambio”.1666
El viento es llamado el “noreste”, que en el griego es Euraquilon. La palabra es un término náutico que se
deriva de la palabra griega euros (viento del este) y la expresión latina aquilo (viento norte).1667 En un lugar
llamado Thugga en el Africa proconsular, los arqueólogos han descubierto una rosa de los vientos de doce puntas
que fue cincelada en el pavimento. Los nombres de los vientos empiezan con el norte y se mueven hacia el este,
sur, y oeste, siguiendo el movimiento de las manecillas del reloj. El nombre euraquilo aparece en referencia al
viento noreste.1668
15. La nave quedó atrapada y no pudo navegar contra el viento; fuimos arrastrados lejos y nos
dejamos llevar.
[p 997] La palabra elegida para describir la furia del huracán es llamativa. Lucas dice que la nave fue
arrancada y “no pudo enfrentar el ojo del viento” (lit.). La tempestad descendió de las montañas de Creta hacia el
mar y golpeó la nave con un violento viento este-noreste. La tripulación hizo todo lo posible por mantenerse
cerca de la costa, tratando de aprovechar el viento para lograr sus propósitos, pero se dieron cuenta que la fuerza
del viento no permitiría mantener la nave en su curso. Así, empezaron a ir a la deriva. Los hombres no pudieron
hacer otra cosa que ceder al viento y dejar que la nave fuera en dirección sudoeste.1669
Aunque Lucas mismo no era un marinero, de todos modos se vio tan envuelto en la tensión e incertidumbre
del viaje que escribió este versículo y las siguientes oraciones en la primera persona del plural.
16. Corriendo a sotavento de una pequeña isla llamada Cauda, apenas pudimos recoger el bote
salvavidas.
El viento noreste empujó a la nave en un curso oeste-sudoeste desde el cabo Matala hasta una pequeña isla
llamada Cauda (moderna Gaudos o Gozzo).1670 El barco cubrió la distancia entre Cauda y Creta, que está a unas
37 kms., en unas pocas horas frenéticas. Los hombres trataron de arrimar la nave a la protección de la isla. Con la
protección de tierra, ellos tuvieron la oportunidad de prepararse para lo peor, que todavía estaba por venir. Lo
primero fue asegurar el bote salvavidas que normalmente iba detrás del barco, amarrándolo con cuerdas. El
viento que bramaba furioso estuvo a punto de estrellar el bote salvavidas contra la nave. Los marineros (y,
aparentemente, los pasajeros, incluyendo al propio Lucas) tuvieron gran dificultad en alzarlo.

1666
Smith, Voyage and Shipwreck, p. 101.
1667
La versión Reina Valera usa la expresión Euroclidón, palabra que en realidad significa “el viento del sureste que levanta
olas” (Bauer, p. 325). Pero un viento del sureste habría hecho que la nave alcanzara el puerto de Fenice y no la isla Cauda (v. 16).
1668
Hemer, Book of Acts, pp. 141–12. Véase también su “Euraquilo y Melita”, JTS n.s. 26 (1975): 100–11.
lit. literal, literalmente
1669
El Texto occidental amplía el versículo: “Cedimos ante [el viento] que estaba soplando, y habiendo arriado las velas fuimos
a la deriva”. Metzger, Textual Commentary, p. 497.
1670
La forma de escribir este nombre varía desde Cauda a Clauda y Clauden. Quizás Cauda sea la forma latina del griego
Clauda.
625

17. Después que lo hubieron alzado a bordo, usaron cables para asegurar la nave. Debido a que tenían
miedo de caer en los bancos de arena de Sirte, aflojaron el ancla, y así la nave quedó a la deriva.
Los marineros tenían tres tareas para realizar:
a. El bote salvavidas. El barco había pasado la parte este de la isla; la tripulación evitó el lado oeste por sus
peligrosos arrecifes. Ahora, con las velas medio recogidas y la proa al viento para disminuir la deriva, trabajaron
izando el bote salvavidas a cubierta.
b. Las cuerdas. Tan pronto como hubieron terminado esa tarea, comenzaron la siguiente. Necesitaban poner
cuerdas por debajo y alrededor de la nave para protegerla y darle fortaleza. Cómo se ejecutó este trabajo no
podemos determinarlo, porque las palabras en el texto griego son bastante obscuras. Probablemente colocaron
cuerdas muy tensas alrededor del casco [p 998] para evitar fuertes golpes contra la madera y así evitar
filtraciones de agua. Este procedimiento es conocido como atortorar, y se refiere a la acción de poner cuerdas a
través y alrededor de la nave en varios lugares de proa a popa.1671 Otras posibilidades son que las cuerdas se
hayan colocado a lo largo, desde la parte de adelante a la parte de atrás, de la nave, o desde la proa a la popa.1672
Cualquiera haya sido el procedimiento empleado, el propósito era uno sólo: fortalecer la nave contra el golpeteo
de viento y olas.
c. El ancla. Tan pronto como estuvieron al abrigo de la isla Cauda, bajaron el ancla en un intento por
mantener la nave estacionaria. La palabra griega skeuos, que yo he traducido “ancla” es un término general que
puede significar “cosa, objeto, barco, instrumento”. Este objeto puede haber sido un ancla móvil o flotante.1673 El
contexto sugiere que el skeuos servía como para hacer más lenta la deriva del barco. Los marineros sabían que si
el noreste empujaba la embarcación hacia el sudoeste, podrían encallar en los temibles bancos de arena de Sirte
(el golfo de Sidra en la costa de Libia. El Sirte menor es el golfo de Gabes, en la costa este de Tunisia). Estas
barras arenosas del gran Sirte, como los marinos lo sabían muy bien, eran extremadamente peligrosas.1674 De ahí
que los hombres hicieran cualquier cosa para prevenir el naufragio en las arenas movedizas de Sirte.
Anclar en Cauda demostró ser imposible debido a que el puerto de la isla estaba en el lado este-noreste por lo
que no ofrecía protección de la tormenta. Tendrían que abandonar la protección de Cauda y salir a mar abierto.
Con la ayuda de las velas para tormentas pudieron ejercer algún control sobre la nave y mantenerla en posición
estable. El uso de las velas evitó que la nave fuera empujada hacia Sirte.1675 Y aun cuando hubiera alguna
derivación, con la ayuda de las velas de tormenta la nave se movía lentamente hacia el oeste.1676
18. Como éramos violentamente golpeados por una tormenta, al día siguiente empezaron a deshacerse
de la carga. 19. Al tercer día, con sus propias manos echaron por la borda los aparejos.
En aquellos tiempos, los marineros carecían de instrumentos de navegación y para fijar el rumbo tenían que
confiar en el sol, la luna, y las [p 999] estrellas. Eso significaba que cielos nublados hacían imposible la
orientación; por eso, durante la tormenta, la tripulación de la nave alejandrina no pudo comprobar el curso que
llevaba. Cuando los vientos huracanados multiplicaron su fuerza, y la lluvia y las olas anularon la visibilidad, la
tripulación fue presa del pánico. Aunque Lucas da un reporte día a día, deja a la imaginación del lector cómo se
las arreglaron durante la noche la tripulación y los pasajeros. No es de extrañarse que a la mañana siguiente, los
asustados marineros hayan tomado medidas drásticas.
Tenemos alguna dificultad en explicar por qué los marineros lanzaron por la borda la carga y los aparejos,
salvo que se haya hecho para aligerar la nave. Pero una nave vacía es mucho más fácil de mover por las olas que

1671
Consúltese H. J. Cadbury, “Hypozōmata”, Beginnings, vol. 5, p.348; Smith, Voyage and Shipwreck, pp.107–8; Hemer, Book
of Acts, p. 143 n. 120.
1672
Véase Casson, Ships and Seamanship, pp. 91–92.
1673
Refiérase a Ernst Haenchen, The Acts of the Apostles: A Commentary, trad. por Bernard Noble and Gerald Shinn (Filadelfia:
Westminster, 1971), p. 703 n. 2. Véase Jean Rougé, Ship and Fleets of the Ancient Mediterranean, trad. por Susan Frazer
(Middletown, Conn.: Wesleyan University Press, 1981), p. 66.
1674
Vergil Aeneid 4.40–41; Strabo Geography 2.5.20; 17.3.16–17.
1675
Smith, Voyage and Shipwreck, p. 114.
1676
Lake y Cadbury, Beginnings, vol. 4, p. 333.
626

una cargada, a la vez que está más a expensas de los vientos. Quizás la tripulación era de la opinión que una nave
vacía podría superar los bancos de arena si entraba en el gran Sirte.
La palabra carga es un término genérico; por lo tanto, debemos entender que la tripulación lanzó por la borda
todo lo que estaba almacenado en cubierta y en las bodegas (c.f. Jon. 1:5).1677 Lucas dice que unas dos semanas
después, cuando era casi seguro el naufragio, la tripulación echó al mar el grano (v. 38).
Al día siguiente, (es decir, al tercer día desde que habían dejado la costa de Creta), con sus propias manos los
marineros lanzaron al mar los aparejos. Algunos manuscritos tienen la expresión lanzamos,1678 lo cual indicaría
que se requirió de la participación tanto de los tripulantes como de los pasajeros para echar por la borda el palo
mayor, que era de la altura de un árbol maduro. Al descargar este palo pesado, la nave habrá quedado muchísimo
más liviana. La palabra griega skeue es general y se refiere no sólo al palo mayor sino a todo el equipo de la
nave, es decir, los aparejos.1679 Todo el equipo que consideraron que había que echar al mar, lo lanzaron por la
borda con sus propias manos. También fue lanzada la vela mayor, unida a la verga, la que, cuando estaba unida a
la popa de la nave, sirvió como freno. Con estas pocas palabras, Lucas describe el pánico que dominaba a la
tripulación.
20. Y como ni el sol ni las estrellas se vieron por muchos días, y una tormenta no pequeña nos
arrebataba, gradualmente fuimos perdiendo toda esperanza de salvarnos.
En términos llanos, Lucas describe la escena a bordo de la nave. Como si el lector hubiera perdido el hilo del
relato, repite lo obvio. La tripulación [p 1000] y los pasajeros no podían ver el sol de día ni las estrellas de noche.
Así, perdidos en el mar, temieron dar contra la costa. Si hubiesen estado anclados cerca de tierra, la tormenta
pudo haber pasado. Pero en las aguas profundas, estaban en medio de la tormenta que empezó en Creta y terminó
en Malta.
De modo característico, Lucas se expresa con una negativa modestia: “una tormenta no pequeña nos
arrebataba”. La tempestad bramó alrededor día y noche, hora tras hora. No es de sorprenderse que les haya
sobrevenido el temor de perder la vida. Lucas admite con toda franqueza, “Gradualmente fuimos perdiendo toda
esperanza de salvarnos”. No se nos dice si la nave empezó a hundirse debido a las filtraciones, a la lluvia, o a las
olas, pero el creciente volumen de agua adentro quizás haya sido una de las razones para deshacerse de la carga y
de los aparejos.
Palabras, frases y construcciones griegas en 27:13–20
Versículo 13
En este y en los siguientes versículos (14–20), cada frase empieza con una o dos construcciones absolutas genitivas.
Esta forma parece ser un recurso literario característico del escritor.
κεκρατηκέναι—el infinitivo activo perfecto de κρατέω (yo logro) toma el genitivo προθέσεως (propósito) como un
objeto directo. El tiempo perfecto revela que los marineros habían planeado su acción desde hacía un largo tiempo.
ἄραντες—de αἴρω (yo alzo) el participio activo aoristo es suplementado por un sustantivo entendido y un verbo:
“habiendo alzado el ancla, navegaron”.
ἆσσον—aunque este adverbio comparativo de ἄγχι (cerca) significa “más cerca”, debe ser percibido como un
superlativo: “ellos empezaron a navegar tan cerca de la tierra como les fue posible”. El verbo παρελέγοντο (v. 8) es el
perfecto incoativo.
Versículos 14–16
ἔβαλεν κατʼ αὑτῆς—el aoristo es efectivo; significa que el viento “golpeaba desde ella [Creta]”, y no “contra ella”.1680

1677
Rougé comenta que la práctica de llevar carga en cubierta era común. Ships and Fleets, p. 70.
1678
El Texto mayoritario, reflejado en algunas versiones de la Biblia como la VRV.
1679
D. J. Clark traduce: “La violenta tormenta continuó, por lo que al día siguiente, ellos trataron de echar por la borda todo el
equipo pesado de la nave; al tercer día, en un esfuerzo a puro brazo, lo hicieron”. “What Went Overboard First?” BibTr 26
(1975): 144–46.
1680
Moule, Idiom-Book, p. 60.
627

ἀντοφθαλμεῖν—el infinitivo presente es un compuesto de la preposición ἀντί (contra) y el sustantivo ὀφθαλμός (ojo).
La nave fue incapaz de enfrentar el viento.
τῷ ἀνέμῳ—“el viento”. Este sustantivo en el dativo puede tomarse con el infinitivo precedente enfrentar o el participio
aoristo que sigue ἐπιδόντες (cedió). La mayoría de los traductores construyen el sustantivo tanto con el infinitivo como con
el participio (p.ej., BJer, NVI; NAB, RSV).
ὑποδραμόντες—de ὑποτρέχω (yo corro, navegar bajo), este participio aoristo muestra descriptivamente que el barco
navegó al sur de la isla buscando protección de la tormenta.
ἰσχύσαμεν—el aoristo es ingresivo: “empezamos a tener éxito”.

[p 1001] Versículo 17–18


μή—después de los verbos que expresan miedo, aparece la cláusula negativa con μή y el subjuntivo. El subjuntivo
aoristo ἐκπέσωσιν (encallaron) tiene el sentido de la forma pasiva de ἐκβάλλω (yo echo).1681
ἐκβολὴν ἐποιοῦντο—el sustantivo indica echar al mar; el verbo es el imperfecto incoativo: “empezaron a alivianar”.

Versículo 20
λοιπόν—una expresión adverbial que significa “al fin”. Es semejante al modismo francés enfin.
τοῦ σῷζεσθαι—el infinitivo articular complementa el sustantivo ἐλπίς (esperanza): “toda esperanza de ser rescatados”.

b. La revelación
27:21–26
En la descripción que hace Lucas sobre la escena llena de tensión provocada por el huracán (vv. 13–20), deja
completamente fuera del cuadro a Pablo, aun cuando estaba con y entre la gente. Sin embargo, cuando la
desesperación apretaba los corazones de todos a bordo y nadie decía una palabra de esperanza o de aliento, Pablo
trajo un mensaje espiritual de rescate.
21. Cuando habían estado sin comida por un largo tiempo, Pablo se puso de pie en medio de ellos y
dijo: “Señores, debieron haber hecho caso de mi advertencia y no salir de Creta; habrían evitado este
daño y pérdida”.
La desesperación tiene un efecto debilitante en la mente y, por extensión, en el cuerpo del hombre. La
desesperación hace que la persona no sienta dolores agudos por el hambre, con el resultado que el cuerpo
empieza a debilitarse. La ansiedad hizo que la tripulación y los pasajeros no comieran por un largo tiempo.
Además, cocinar en tales circunstancias llegó a ser casi imposible sin tomar en cuenta que las provisiones pueden
haberse dañado con el agua del mar.
En estas deplorables circunstancias, Pablo se puso de pie para dirigirse a los hombres que permanecían
sentados, presas del desaliento y esperando el golpe final del desastre. Se paró en medio. Y esta gente, con sus
espíritus quebrantados por su situación desesperada, se dispusieron a escucharle. Les dijo,
a. “Señores, debieron haber hecho caso de mi advertencia y no salir de Creta”. Antes, había advertido al
centurión romano, al piloto, y al capitán [p 1002] de la nave (v. 10) de no continuar el viaje, pero éstos
rechazaron el consejo. En horas, se dieron cuenta que tontamente estaban poniendo en peligro la nave, la carga, y
las vidas de los tripulantes y pasajeros.

BJer Biblia de Jerusalén


NVI Nueva Versión Internacional
NAB New American Bible
RSV Revised Standard Version
1681
Robertson, Grammar, p. 802.
628

b. “Habrían evitado este daño y pérdida”. Todos sabían de la advertencia que había hecho Pablo, y muchos
de los pasajeros habían ayudado a la tripulación a echar al mar carga y equipo. Si hubieran permanecido en
Buenos Puertos se habrían evitado esta pérdida. El precio que tuvieron que pagar por la rápida decisión de zarpar
fue daño a la nave y pérdida de la mercadería, sin mencionar la angustia y el malestar de los pasajeros. En su
desesperación, la gente miraba a Pablo. Si tenía alguna palabra de aliento que les ayudara en su desesperada
situación, estaban ansiosos de oírla.
22. “Y ahora les aconsejo que no pierdan el valor. Ninguno de ustedes, sino sólo la nave, perecerá. 23.
Esta misma noche, un ángel del Señor a quien yo pertenezco y a quien sirvo me vino a mí 24. y dijo, ‘No
tengas miedo, Pablo; tú debes comparecer ante César. Además, Dios te ha concedido a todos los que
navegan contigo’ ”.
a. “Y ahora les aconsejo que no pierdan el valor”. Pablo se enorgullece no en su fuerza personal sino en
Cristo Jesús, quien le da fuerzas para soportar (c.f. Fil. 4:13). El sabe que tendrá que dar testimonio de Jesús en
Roma (23:11), y sobre esa base puede aconsejar a los hombres a no perder el valor. Sin embargo, él necesita
información precisa acerca del resultado del viaje para que sus palabras tengan sentido. A menos que Dios le
comunique información pertinente, no podrá predecir con certeza que nadie va a perecer.
b. “Esta misma noche, un ángel del Señor a quien yo pertenezco y a quien sirvo me vino a mí”. A tiempo y
fuera de tiempo (véase 2 Ti. 4:2) Pablo aprovecha cualquiera oportunidad para dar a conocer a Dios y el mensaje
de la verdad a la gente. Después de ganar la confianza de su audiencia, les dice que él ha recibido las buenas
noticias de un ángel de Dios respecto a su seguridad y bienestar físicos. Aunque antes les había dicho que la
nave, la carga y las vidas se perderían (v. 10), ahora les puede asegurar que sus vidas, aunque no la nave, serán
preservadas.
Agrega que él pertenece a Dios y que es un siervo de Dios. Nótese que se está dirigiendo a gentiles que son
politeístas en sus conceptos religiosos y sus supersticiones. Pero sin reserva alguna les habla de pertenecer a Dios
y servir a ese Dios. Sabe que tiene que oponerse y rectificar la idea gentil de que si una persona sirve a Dios,
Dios está obligado a recompensarle con sus favores.1682 Les demuestra que él ha puesto toda su confianza en
Dios, quien ha probado repetidamente que nunca le fallará. Por esta razón, les comunica las palabras exactas del
ángel.
[p 1003] c. “No tengas miedo, Pablo; tú debes comparecer ante César”. Sospechamos que ya antes la
tripulación, los soldados, y los prisioneros se habían percatado que Pablo había apelado al César. Ahora
entienden que si un ángel de Dios le habló directamente, tenía que ser un hombre justo. En su opinión, no puede
ser un criminal, aun cuando tuviera que comparecer ante César.
Dios se le aparece ni en una visión ni en un sueño. Envía su ángel con una comunicación especial para
corroborar la seguridad de Jesús de que llegaría a Roma. En medio del temporal, cuando todo el mundo está
perdiendo la esperanza de salvarse, Dios envía a un mensajero especial para reforzar el mensaje anterior de Jesús
(23:11). Además, el ángel le dijo a Pablo:
d. “Dios te ha concedido a todos los que navegan contigo”. Pablo es siervo de Dios y, por implicación, es
también su vocero. Se presenta a sí mismo como el representante de Dios que presumiblemente pidió a Dios que
preservara las vidas de todos los que están a bordo de la nave. Ahora, a través del ángel, Dios le informa que su
oración ha sido contestada y que las vidas de todos los hombres a bordo pertenecen a él. Que Pablo se hace cargo
de la situación se hace evidente cuando da instrucciones al centurión de mantener a todos los hombres en el
barco (v. 31). Y así el centurión mismo, en sumisión a la providencia de Dios y en deferencia a Pablo, protege las
vidas de todos sus prisioneros (v. 43).1683
25. “Por lo tanto, señores, tengan ánimo, porque yo creo en Dios que ocurrirá exactamente como se me
ha dicho. 26. Pero debemos encallar en alguna isla”.

1682
F. W. Grosheide, De Handelingen der Apostelen, serie Kommentaar op het Nieuwe Testament, 2 vols. (Amsterdam: Van
Bottenburg, 1948), vol. 2, p. 404.
1683
John Albert Bengel, Gnomon of the New Testament, ed. Andrew R. Fausset, 5 vols. (Edimburgo: Clark, 1877), vol. 2, p. 725.
629

Por segunda vez (véase v. 22) Pablo llama a sus oyentes a ser valientes. Identifica valor con fe cuando dice
que cree en Dios. Implícitamente invita a los hombres a seguir su ejemplo y creer en Dios, quien controla no sólo
el tiempo sino que también todas las demás cosas. Les asegura que confía plenamente que Dios los salvará a él y
a todos los que están a bordo, aunque la nave misma se perderá. Aquí hay un hombre que demuestra su
inmutable fe en su Dios. La fe de Pablo estaba anclada en Dios. Priscilla J. Owens comunica este pensamiento en
estas palabras:
¿Resistirá tu ancla las tormentas de la vida,
Cuando las nubes desplieguen sus alas de contienda?
Cuando se levanten las fuertes mareas, y los cables se tensen,
¿Cederá tu ancla, o permanecerá firme?
Tenemos un ancla que guarda el alma
Firme y segura mientras las olas ruedan,
Unida a la Roca que no se moverá,
Fundamento firme y profundo en el amor del Salvador. (Trad. libre)

[p 1004] Pablo revela que la nave tocará tierra en alguna isla. Esta no es una suposición de su parte. Es una
revelación que le dio el ángel de Dios, por lo que nadie podrá decir más tarde que la llegada a Malta fue pura
casualidad. Como representante de Dios, Pablo garantiza que la predicción que ha recibido se realizará.1684

Consideraciones doctrinales en 27:22–26


Dios quiere que su pueblo sea la sal de la tierra y que deje que su influencia impregne a la sociedad en la cual él en su
providencia los ha puesto. En efecto, él urge a su pueblo a orar por el bienestar de la sociedad. De la Escritura aprendemos
que
Dios bendijo a todas las naciones de la tierra a causa de Abraham (Gn. 12:3; 18:18; 22:18);
Dios bendijo la casa de Potifar a causa de José (Gn. 39:5);
Dios preservó a la tripulación y los pasajeros que acompañaban a Pablo en su viaje (vv. 22, 24).
Por amor de sus escogidos, Dios concede bendiciones a los incrédulos. A pesar de la promesa de Dios de seguridad,
algunos marineros demostraron su falta de fe intentando huir de la nave bajo una simulación (v. 30)
La ciega incredulidad seguro que yerra
Y escudriña Su obra en vano;
Dios es Su propio intérprete
Y El lo hará evidente.
—William Cowper

Palabras, frases y construcciones griegas en 27:22–24


Versículo 22
τὰ νῦν—esta es una expresión adverbial que significa “en lo que toca a la presente situación”.1685
πλήν—“excepto”. El adverbio sirve como una preposición inadecuada que gobierna al caso genitivo.

Versículos 23–24

1684
Calvino, Acts of the Apostles, vol. 2, p. 293.
1685
Bauer, p. 546.
630

El orden de las palabras es conspicuo y destaca la secuencia Dios, Pablo, y un ángel. El artículo definido en τοῦ θεοῦ
debe traducirse al español, porque apunta al Dios especial al que Pablo sirve.1686
κεχάρισται—el tiempo perfecto del infinitivo comunica la idea que Dios ha concedido a Pablo las vidas de la
tripulación y de los pasajeros mientras dure el viaje.

[p 1005] c. El sondeo
27:27–32
27. A la decimocuarta noche, y mientras éramos llevados a través del mar de Adria, cerca de la
medianoche los marineros empezaron a sentir que se estaban acercando a tierra.
a. El tiempo. Como Lucas lo ha demostrado en otras partes de su libro, guarda minuciosa cuenta de los días
que pasan. Aquí menciona la noche decimocuarta del viaje (es decir, desde que la nave zarpó de Creta). Según
Smith, la distancia entre las islas de Cauda y Malta es de alrededor de 476.6 millas náuticas. El calcula que una
nave del siglo I desviándose a un promedio de una milla y media por hora y con viento este-noreste podría cubrir
la distancia en trece días.1687 La desviación a través del mar Mediterráneo parece haber sido en una línea recta
más que en zigzag, patrón que a menudo se presenta en ilustraciones.
b. Ubicación. La designación mar de Adria en los tiempos del Nuevo Testamento se refiere a “esa porción
del Mediterráneo que se extiende desde Malta a Creta”.1688 El nombre deriva de la ciudad italiana Atria en
Etrusca y es usado por el historiador Strabo.1689 Marineros medievales usaron el nombre Adriático para “toda la
mitad oriental del Mediterráneo” (con excepción del mar Egeo).1690 Lucas, entonces, emplea la terminología
geográfica de sus días.
c. La tierra. Los marineros empezaron a percibir que la nave se estaba aproximando a tierra. Literalmente, el
texto dice que la tierra se estaba aproximando a ellos, porque desde el punto de vista de los marineros, es la tierra
la que está en movimiento y no la nave. Los hombres oyen el ruido de las olas que rompen en el promontorio
rocoso llamado la Punta de Koura, una barrera ubicada en la costa noreste de Malta. Empujadas por los
ventarrones del noreste, las grandes olas rompiendo sobre estas rocas producían un ruido que podía oírse a una
distancia de unos 500 m. En el medio de la noche, los marineros no pueden ver nada, pero pueden oír el ruido y
saben que una costa rocosa está cerca. El viento ya no es una fuerza huracanada y, a medida que se deslizan en
dirección oeste-noroeste, el ruido les llega del sudeste. Con terror en sus corazones, se imaginan naufragando en
medio de las rocas.
28. Echaron las sondas y descubrieron que el agua tenía unos treinta y siete metros de profundidad.
Un poco después, echaron de nuevo la sonda y encontraron que el agua tenía veintisiete metros de
profundidad.
[p 1006] Los miembros de la tripulación echaron la sonda para determinar la profundidad del mar. La
primera vez, vieron que el agua estaba a 33 m. de profundidad. Avanzaron un poco y volvieron a echar la sonda,
y la profundidad era de 27 m. Debido a que el texto original tiene solamente la palabra poco, muchos traductores
suplen la palabra después y entienden el término en un sentido temporal (c.f. Lc. 22:58).1691 Otros estudiosos
toman el término como indicador de distancia.1692
29. Temiendo que pudiéramos chocar contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y esperaron
que amaneciera. 30. Los marineros trataban de huir de la nave, para lo cual habían bajado el bote
salvavidas bajo el pretexto de que echarían las anclas de proa.

1686
Robertson, Grammar, p. 758.
1687
Smith, Voyage and Shipwreck, pp. 124–26.
1688
George H. Allen y Donald H. Madvig, “Adria”, ISBE, vol. 1, p. 58.
1689
Strabo, Geography 5.1.8.
1690
Ramsay, St. Paul the Traveller, p. 334.
1691
NVI; GNB, NEB.
1692
VRV, BJer, DHH; MLB, NAB, RSV, KJV, NKJV.
631

A unos 500 m. de la costa, los marineros trataron de evitar que la nave chocara contra las rocas. Echaron
cuatro anclas por la popa para así evitar que se bamboleara con la proa al viento. Estas cuatro anclas, dos a cada
lado de la nave1693, fijan la nave en su lugar, mientras la tripulación esperaba la llegada del día.
La tentación de encontrar seguridad en tierra resulta demasiado para algunos de los miembros de la
tripulación sino todos. Deciden abandonar la nave bajo el pretexto de echar las anclas de proa. Para hacer eso
tienen que bajar el bote salvavidas (véase v. 16), que aparentemente había sido guardado en la proa. Los
pasajeros, entre los cuales están Pablo y Lucas, ahora ven la intención de los marineros. Se dan cuenta que ellos
no tienen las habilidades náuticas como para maniobrar la nave con seguridad hacia el puerto, lo que les anticipa
grandes dificultades. Suponemos que entre los marineros que quieren irse están también el piloto y el capitán.
Han abdicado su responsabilidad y ahora tratan de abandonar a soldados, prisioneros, y demás pasajeros.
31. Pablo le dijo al oficial y a los soldados, “A menos que estos hombres se queden en la nave, ustedes
mismos no podrán salvarse”. 32. Entonces los soldados cortaron las amarras del bote salvavidas y lo
dejaron caer.
De acuerdo con el mensaje que Pablo recibió del ángel, las vidas de todas las personas a bordo han sido
dadas a Pablo. El está a cargo y por lo tanto de inmediato se dirige al oficial y a sus soldados. Les dice que si se
deja que los marineros abandonen la nave, ellos mismos no se podrán salvar. Aunque les había dado un mensaje
de Dios que promete que ninguna vida se perdería, ante la traición advierte ahora a los soldados que ya no puede
garantizarles su seguridad. Esta es la tercera vez durante el curso del viaje que Pablo [p 1007] habla. Ahora, Julio
y los soldados saben que la palabra de Pablo es digna de crédito y no debe ser tomada livianamente. Por lo tanto,
lo escuchan. Mientras Julio y los soldados entran en acción, los marineros abandonan su intento de huir. Los
soldados toman la drástica medida de cortar las amarras y dejar que el bote se cae a las aguas. Tanto marineros
como soldados están al borde de la locura; un grupo desea usar el bote salvavidas con propósitos egoístas y el
otro sin pensar deja que se pierda. La pérdida del bote salvavidas significa que todos los pasajeros están
exactamente en la misma situación: todos tendrán que alcanzar la playa nadando.

Palabras, frases y construcciones griegas en 27:27–30


Versículo 27
προσάγειν—“aproximarse”. Lo desmañado del texto se refleja en el surgimiento de a lo menos cuatro variantes, de las
cuales el infinitivo προσηχεῖν (resonar) es interesante. El infinitivo presente aproximarse, que en contexto significa “estaba
aproximándolos” siempre es la forma preferida.

Versículos 29–30
φοβούμενοι—véase el comentario sobre el versículo 17.
ηὕχοντο—el tiempo imperfecto de este verbo indica acción continuada: “seguían deseando”.
ὡς—con el participio precedente χαλασάντων (bajando), que es el activo aoristo en la construcción absoluta genitiva,
la partícula introduce razón supuesta: “como pretexto”.

d. El aliento
27:33–38
33. Mientras el día llegaba, Pablo seguía instando que cada uno comiera algo. Les decía, “Hoy es el
decimocuarto día que han estado velando. Han estado sin comida; no han tomado nada”.
La espantosa noche llena de acontecimientos es un tiempo de espera. Mientras la tormenta se ha moderado y
la nave está anclada, Pablo aprovecha la oportunidad para exhortar a la tripulación y los pasajeros a comer algo
antes de buscar la playa. Les ha dado la palabra del ángel de Dios de que ninguno perecerá y que tocarán tierra
1693
Haenchen escribe que “antiguas anclas pesaban solo unos 20 kg.”, Acts, p. 705 n. 7. Smith señala que “esas naves antiguas
estaban hechas para ser ancladas por la popa”. Voyage and Shipwreck, p. 132.
632

en alguna isla. El está en control de la situación y ahora insiste que la gente coma y recupere las fuerzas que
necesitará para enfrentar los retos desconocidos que les traerá el día. Se da cuenta que los hombres han estado
velando durante todo el viaje, que han perdido el apetito durante dos semanas debido a la incertidumbre y a la
ansiedad, y que no han tenido ni una comida decente. Están físicamente [p 1008] exhaustos y debilitados. Pero si
comen algo, recuperarán las fuerzas y podrán alcanzar la playa.
34. “Por lo tanto, los insto a comer algo. Es por su propia supervivencia, porque ninguno de ustedes
perderá ni un pelo de la cabeza”.
Pablo da el ejemplo de estar lleno de esperanza, expectación, fe, y valor. Sabe que todos serán rescatados, por
lo que mira hacia adelante, hacia lo que ocurrirá en el día que está por delante. Dice, “Les insto a que coman
algo. Es por su propia supervivencia”. Ellos están enfrentando no la muerte sino la salvación. Como les dijo
antes (v. 22) ninguno de los que está a bordo se perderá. Incluso va un poco más allá, añadiendo un dicho judío:
“Ninguno de ustedes perderá un pelo de la cabeza”.1694 Pablo repite las palabras exactas dichas por Jesús en su
discurso sobre las últimas cosas (Lc. 21:18). Ahora, estas palabras son aplicadas a los marineros, quienes en el
curso de la mañana alcanzarán la playa sanos y salvos (v. 44). Ellos necesitan palabras de aliento, pero también
necesitan comer; la comida les dará fuerzas para actuar según las palabras de ánimo de Pablo.
35. Cuando hubo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en la presencia de ellos. Lo partió y empezó
a comer. 36. Todos fueron animados y también empezaron a comer algo. 37. En total, a bordo contamos
276 personas.
Las palabras del versículo 35 se asemejan a aquellas dichas por Jesús en el día de la alimentación de los
cinco mil (Mt. 14:19), y en la institución de la Cena del Señor (Mt. 26:26). Pablo sigue la costumbre judía de
pronunciar una oración antes de comer.1695 En la presencia de la gente, Pablo adora a Dios en un acto de acción
de gracias. Al hacerlo, por implicación está animando a los demás a adoptar esta práctica. Les demuestra que
pertenece a Dios y le sirve a El (v. 23).
La posibilidad de que se pueda establecer una semejanza entre el acto de adoración de Pablo y la celebración
de la Santa Comunión es excluida categóricamente, sobre la base de varios puntos:
Primero, el texto simplemente menciona la oración y el rompimiento del pan y su consiguiente consumo; no
dice nada acerca de beber vino, que es el segundo elemento en la Cena del Señor.
Segundo, Pablo no celebraría la comunión en presencia de incrédulos. El Texto occidental aumenta el
versículo 35 después de la cláusula [él] empezó a comer, añadiéndole las palabras [y] nos dio también a nosotros.
Quizás el pronombre nosotros se refiere a Lucas y Aristarco.1696 Pero la [p 1009] escena misma es inapropiada
para celebrar el sacramento de la Cena del Señor, la cual es observada en un culto de adoración y participan en
ella estrictamente los cristianos que han hecho apropiado examen de sus vidas (1 Co. 11:28).
Tercero, Pablo ora, parte el pan, y come sin ninguna reserva. El que invitara a los marineros a seguir su
ejemplo no quiere decir que todos los presentes hayan entendido sus palabras y acciones. Su ejemplo de orar
antes de comer demuestra la relación que mantenía con su Dios. Todos los marineros son testigos de su devoción
y es muy probable que algunos hayan sido influenciados por su ejemplo de dar gracias a Dios.
Cuarto, en su análisis sobre la celebración de la Cena del Señor Pablo hace una clara distinción entre el pan
que se come para satisfacer el hambre y el pan que se sirve en la comunión (véase 1 Co. 11:20–34). En este caso,
el propósito al comer es fortalecer el cuerpo físico de la gente.1697
Cuando Pablo parte el pan y come, los demás siguen su ejemplo. Lucas hace notar que la acción de Pablo los
anima y ellos hacen lo mismo. Así, llegamos a la conclusión que ha alcanzado sus objetivos en los planos
espiritual, psicológico y práctico. En este particular punto, Lucas agrega que el número total de personas a bordo

1694
Véase 1 S. 14:45; 2 S. 14:11; 1 R. 1:52.
1695
Los judíos no comían sin antes dar gracias a Dios por el alimento (SB, vol. 1, pp. 685–87). Los cristianos también dan gracias
a Dios por la provisión diaria de comida.
1696
Metzger, Textual Commentary, p. 499.
1697
Theodor Zahn, Die Apostelgeschichte des Lucas, serie Kommentar zum Neuen Testament, 2 vols. (Leipzig: Deichert, 1921),
vol. 2, p. 837 n. 94.
633

era de 276.1698 No estamos en condiciones de decir porqué Lucas provee, precisamente aquí, esa información.
Quizás el capitán y el centurión hayan deseado pasar una lista final antes de abandonar la nave.
38. Cuando ya estuvieron satisfechos, empezaron a aligerar la nave, tirando el grano al mar.
El capitán y su tripulación creen en la palabra de Pablo que la nave naufragará pero que todos se salvarán. Ya
que no disponen del bote salvavidas, la misma nave tendrá que servirles como salvavidas. Y debido a la
tormenta, el barco puede haberse acumulado una gran cantidad de agua de mar. Después de haber comido, los
hombres se ponen a trabajar con renovados bríos y deciden aligerar la nave echando por la borda la carga de
trigo (véase v. 18). Navegando sobre la pura superficie de las olas, el barco quizás podría cruzar los bancos de
arena o los arrecifes y alcanzar tierra. Todo esto ocurre cuando aun es de noche.
Suponemos que el grano era transportado suelto en las bodegas del barco. Posiblemente fue llevado a bordo
en sacos que se vaciaron en las bodegas; y ahora, nuevamente fue puesto en sacos para lanzarlo al mar. La tarea
de echar el grano dentro de los sacos y llevarlos a cubierta era trabajo laboriosísimo; seguramente los hombres
formaron una línea para facilitar [p 1010] el trabajo. La tripulación usó el trinquete para cargar y descargar y en
relativamente corto tiempo pudieron aligerar la nave.1699

Consideraciones doctrinales en 27:33–38


Pablo, el prisionero, es el hombre que está en completo control de la situación. Informa a la tripulación y a los
pasajeros que todos se salvarán (aunque la nave se destruirá) y tocarán tierra en una isla (vv. 22–26). Les ordena al
centurión y a los soldados que prohiben que la tripulación abandone la nave (v. 31). Y les dice que cobren ánimo, que
terminen su ayuno, y coman (vv. 33–34). A los ojos de marinos y soldados, Pablo, quien sobrevive a una picadura de
serpiente (28:5) y sana a un enfermo (28:8) debe ser divino.
En ninguna parte del relato hay indicación alguna de que Pablo se considera a sí mismo divino. Por el contrario, es un
servidor de su Dios (v. 23); adora a Dios (v. 35); y, aun cuando la tormenta arrecia, cree firmemente cada palabra que Dios
le ha revelado. En medio del huracán, es una roca de fe. Su confianza en Dios es inamovible. Cree en Dios y su Palabra y
desafía a todos a que imiten su ejemplo.

Palabras, frases y construcciones griegas en 27:33–38


Versículos 33–34
ἄχρι οὗ—la conjunción sirve como una preposición y gobierna el caso genitivo del pronombre relativo. El relativo es
un antecedente en el sustantivo provisto χρόνου (tiempo): “hasta el tiempo cuando”.
προσδοκῶντες—“esperando”. Las traducciones varían según la cláusula en la cual aparece este participio presente. La
cláusula es un modismo que significa “hoy es el decimocuarto día que ustedes han estado velando”.1700
ὑμετέρας—en lugar del pronombre personal ὑμῶν, Pablo usa el adjetivo posesivo para énfasis: “su propia”.

Versículo 38
ἐκούφιζον—el tiempo imperfecto del verbo alivianar es inceptivo: “ellos empezaron a alivianar”.1701

e. El naufragio
27:39–44

1698
Los manuscritos muestran algunas variaciones; p.ej. el Códice Vaticano dice alrededor de setenta y seis. Esta cifra es el
resultado de la duplicación de una de las letras griegas que representaban ese número.
1699
Refiérase a Haenchen, Acts, p. 707 n. 5; véase también Rougé, Ships and Fleets, p. 74.
1700
Blass y Debrunner, Greek Grammar, #161.3. Véase también Robert Hanna, A Grammatical Aid to the Greek New Testament
(Grand Rapids: Baker, 1983), p. 249.
1701
C.f. H. E. Dana y Julio R. Mantey, A Manual Grammar of the Greek New Testament (1927; Nueva York: Macmillan, 1967),
p. 190.
634

39. Cuando hubo amanecido, no reconocían la tierra. Pero veían una bahía con una playa hacia la cual
decidieron llevar el barco, si fuera [p 1011] posible. 40. Después que hubieron soltado las anclas
dejándolas en el mar, soltaron también las amarras del timón, izaron la vela de proa y enfilaron hacia la
playa.
En aquellos días, Malta se encontraba fuera de las rutas de las naves. Si éstas pasaban por la isla, lo harían
por la costa sur o atracarían en el puerto de Valletta. Cuando llegó la mañana y los marineros pudieron distinguir
los contornos de la tierra, no pudieron identificar el lugar. No reconocieron ni la bahía, ni la playa, ni la costa.
Vieron que la bahía tenía una playa arenosa plana que, en su opinión, sería un lugar seguro para atracar la nave.
Una playa arenosa era absolutamente preferible a una costa rocosa que habría hecho pedazos del barco.
Desde la ventajosa posición de mira en que estaban a bordo de la nave, no pudieron determinar si en la bahía
había bancos de arena o arrecifes. Tendrían que determinar cómo evitarlos, si los había, cuando entraran a la
bahía misma. En realidad, ellos no podían ver que en la entrada noreste de la bahía estaba la isla Salmonetta.
Sólo después que entraron a la bahía se dieron cuenta de la existencia de un canal entre Salmonetta y Malta. El
agua que fluía a través del canal “de no más de 110 mts. de ancho” unía las aguas de la bahía.1702 La palabra
griega dithallason (v. 41) en realidad significa “tendido entre dos mares”. Claramente, Lucas dice que el punto
del naufragio fue en “un lugar con mar por ambos lados” (v. 41 BJer). A propósito, esta es una clara indicación
de que Lucas fue un testigo ocular que sin lugar a dudas informó del sitio exacto donde ocurrió el naufragio.1703
El presenta sus observaciones personales de estos detalles topográficos. Traductores modernos, sin embargo,
interpretan la palabra dithallason en términos de resultado, es decir, el arrecife creado por los dos mares. Hoy,
las olas han lavado los bancos de arena que había en el sitio donde tocaron tierra los pasajeros y tripulantes.
La tripulación hizo bien cuando decidió cortar las amarras que anclaron la nave. Lo que ellos querían era
mantener la proa frente a la entrada de la bahía; si hubieran levado una ancla después de la otra, habrían dejado a
la nave expuesta a la costa rocosa. Por eso, cortaron las amarras y abandonaron las anclas en el fondo del mar.
Simultáneamente con ello, echaron los timones que las cuerdas habían mantenido en su lugar durante la
tormenta. A cada lado del barco había un timón en forma de un remo de dirección que era bajado hasta el agua a
través de un escobén. Estos remos se levantaban del agua cuando la nave estaba anclada “para evitar que se
movieran”.1704 [p 1012] Al mismo tiempo los hombres izaban la vela en el trinquete y conducían la nave hacia la
playa. Todo este trabajo debió hacerse con extrema precisión.
41. Dieron con un arrecife y dejaron que la nave encallara. La proa se atascó y quedó inmóvil, pero la
popa empezó a partirse por los golpes de las olas.
Una vez dentro de la bahía, la nave chocó contra un arrecife y encalló. Posiblemente, la tripulación no tuvo
tiempo de maniobrar la nave alrededor del arrecife o pensó que la corriente podría llevarlos encima de él. En lo
que hoy se conoce como la Bahía de San Pablo, la corriente arrastra partículas de arena y barro que forman
depósitos de fango. En el lugar donde se juntan las dos corrientes (“en el lugar donde se juntan los dos mares”;
véase el comentario sobre el v. 40), se había formado un arrecife y el frente de la nave se quedó atascado en el
barro. Pero la popa, expuesta al embate de las olas, no pudo resistir el golpeteo y empezó a partirse. Los hombres
corrieron rápidamente hacia la proa en busca de seguridad y para mantenerse secos. Pero todos sabían que
tendrían que abandonar el barco y nadar hasta la playa.
42. Los soldados decidieron dar muerte a todos los prisioneros para que ninguno pudiera escapar a
nado. 43. Pero el oficial quería perdonar a Pablo y previno a los soldados de llevar a cabo su plan. Les
ordenó que todos los que pudieran nadar saltaran por la borda primero y alcanzaran la playa.
En los tiempos antiguos, se les decía a los soldados que cuando eran asignados a custodiar a prisioneros
condenados, tenían que pagar con sus propias vidas si uno de los prisioneros se les escapaba (véase, p.ej., 12:19).

1702
Smith, Voyage and Shipwreck, p. 140.
BJer Biblia de Jerusalén
1703
Conzelmann afirma que Lucas tomó su material de un diario de viaje “de un compañero de Pablo”, Acts, p. 221. En Acts, p.
710, Haenchen está de acuerdo. Martin Dibelius hace notar “que una descripción secular del viaje y naufragio sirvió como
patrón, base o fuente”. Studies in the Acts of the Apostles (Londres: SCM, 1956), p. 205.
1704
Casson, Ships and Seamanship, p. 228.
635

La ley romana estipulaba que si un prisionero escapaba, su guarda tenía que sufrir la pena que se le había
asignado al reo.1705 Por eso, en la confusión del naufragio, los soldados pensaron en términos de su seguridad
personal cuando tuvieran que informar en Roma. Calvino dice que “la ingratitud de los soldados habría sido
demasiado cruel” de contemplar la muerte de Pablo.1706 El les había dado la buena noticia de que conservarían
sus vidas; les había animado cuando habían perdido toda esperanza de salvarse; y les había dado sana
advertencia y una exhortación a alimentarse. Estos soldados demostraron demasiada crueldad al planear dar
muerte a los prisioneros.
Dios gobierna y predomina. El hace que Julio, el centurión, detenga a los soldados en su decisión de ejecutar
a los presos. Lucas dice que Julio quería perdonar a Pablo. A lo largo de este capítulo y el siguiente (cap. 28),
señala que el oficial tenía una actitud favorable hacia Pablo. Le había permitido abandonar el barco en Sidón
para visitar a sus amigos (v. 3) [p 1013] y le había permitido permanecer durante una semana con los cristianos
en Puteoli antes de seguir viaje a Roma (28:14). Lucas no da indicación alguna de que Julio haya llegado a ser un
creyente, por lo que se nos ocurre pensar que lo que él quería era expresar su gratitud a Pablo por el liderazgo
que había mostrado en medio de la tormenta. Julio había visto literalmente el cumplimiento de la profecía divina
que todos a bordo encontrarían seguridad en una isla aun cuando la nave se destrozaría. El sabía que Dios había
concedido a Pablo las vidas de todos los hombres del barco (v. 24). Perdonarle la vida a Pablo significaba
perdonar la vida de los demás prisioneros.
De esta manera, Julio dijo a sus soldados que no dieran muerte a nadie. Y señaló a los prisioneros que
pudieran nadar que saltaran al mar y alcanzaran la playa. Sabía que ninguno podría escapar de la isla.
Seguramente la distancia hasta la playa era corta y la tormenta ya había amainado.
44. Y el resto alcanzarían tierra utilizando tablas o cualquier otro resto de la nave. Así, todos llegaron
sanos y salvos a tierra.
Todos los que a bordo no pudieran nadar, trataron de proveerse de cualquier objeto flotante que les
permitiera alcanzar la playa. Agarrados a estos restos del naufragio, manteniendo la cabeza fuera del agua,
dejaron que el viento los llevara hasta la playa. Lucas usa la palabra tablas. Estas tablas probablemente habían
salido de la bodega de la nave, donde había estado almacenado el grano.1707 Cuando la nave se empezó a
desintegrar, las tablas constituyeron un recurso para los náufragos, quienes las usaron como balsas para llegar a
tierra.
Después de la breve descripción sobre al abandono del barco, Lucas simplemente dice que todos llegaron sin
novedad a la playa. Así, la palabra del ángel (vv. 22–26) se cumplió literalmente. Una pregunta interesante para
la cual no tenemos respuesta, es cómo pudo Lucas mantener secos sus escritos.

Palabras, frases y construcciones griegas en 27:39–44


Versículo 39
κατενόουν—el uso del imperfecto se refiere no al objeto percibido sino a las personas que observan: “uno después de
otro se dió cuenta”.
ἐξῶσαι—el infinitivo aoristo del verbo ἐξωθέω (yo impulso, guiar) es un término náutico que significa “conducir una
nave hasta la playa”.

Versículo 40
εἴων—del verbo ἐάω (yo dejo, permitir), este imperfecto denota acción voluntaria: “ellos los dejaron [ser]”.
[p 1014] ἅμα—el adverbio indica acción simultánea: “al mismo tiempo”.
τῇ πνεούσῃ—el sustantivo αὕρᾳ (aire matutino) debe ser complementado: “el viento mañanero que soplaba”.

1705
Registrado en el Códice Justiniano (9.4.4). Véase Bruce, Acts (texto griego), p. 528; Hemer, Book of Acts, p. 152.
1706
Calvino, Acts of the Apostles, vol. 2, p. 296.
1707
Rougé, Ships and Fleets, p. 71.
636

κατεῖχον—este es un término náutico con τὴν ναῦν (la nave). El verbo significa “dirigir la nave hacia”. El imperfecto
es inceptivo.

Versículos 43–44
ἐκώλυσεν—“él previno”. El aoristo sugiere acción única con efecto inmediato. El verbo es seguido por la construcción
genitiva τοῦ βουλήματος (el plan) porque los verbos de prevención y obstrucción gobiernan el caso genitivo.
τινων—este pronombre indefinido en el neutro se supone que se refiere a los desperdicios que flotaban cerca de la
nave. Si se toma como un masculino, significaría que los nadadores no llevaban a sus espaldas a los que no sabían nadar.
La preposición ἐπί gobierna el caso dativo de “tablas” y el caso genitivo de “algunas”.1708

Resumen del Capítulo 27


Pablo y otros prisioneros son embarcados en una nave que está a punto de salir tocando puertos por la costa
de la provincia de Asia. A cargo de los prisioneros va un centurión de nombre Julio, quien permite a Pablo visitar
a sus amigos en Sidón. De allí, la nave pasa frente a la costa este de Chipre y continúa su viaje al puerto de Mira,
en Licia. Aquí, el centurión encuentra pasaje para sus tropas y prisioneros en otro barco que sale para Italia. Esta
nave viaja lentamente a Gnido, y desde allí, aprovechándose del viento, navega al lado sur de Creta y atraca en la
bahía llamada Buenos Puertos. Debido a que la estación para los viajes seguros ha pasado, Pablo aconseja al
centurión, al piloto, y al capitán que se queden allí. Pero su advertencia es rechazada y la tripulación decide
navegar hacia el este, al puerto de Fenice.
Un huracán, llamado el “Nordeste” se desata a través de Creta, alcanza a la nave y la dirige en dirección
sudoeste hacia la isla de Cauda. Aquí, la tripulación asegura el bote salvavidas, llevándolo a cubierta, ciñe la
nave con cuerdas, y llega a lanzar la carga y los aparejos por la borda. Cuando la tormenta azota por muchos
días, la gente a bordo pierde toda esperanza de ser rescatada.
Pablo los amonesta a que tengan ánimo. Les dice que un ángel del Dios a quien él pertenece y sirve le ha
informado que él, Pablo, va a comparecer ante el César en Roma. Predice que la nave se destruirá pero que
tocarán tierra en una isla.
Los marineros se dan cuenta que la nave se está aproximando a tierra y echan las anclas. Bajo el pretexto de
echar las anclas de la proa, bajan [p 1015] el bote salvavidas e intentan salir huyendo. Pablo alerta al centurión;
los soldados cortan las cuerdas y así evitan la huida. Pablo los exhorta a comer, da gracias a Dios por el pan que
parte, y les da el ejemplo, comiendo. La tripulación aligera la nave lanzando el grano al mar.
Cuando llega el día, nadie reconoce la tierra que tienen delante. Ven una bahía, cortan las amarras que
sujetan las anclas, izan la vela principal, y dirigen la nave hacia la bahía. El barco choca contra un arrecife, queda
varado en la arena, y empieza a desintegrarse a medida que las olas chocan contra él. El centurión advierte a los
soldados que no maten a los prisioneros, permite que los que puedan nadar se lancen al agua y vayan a tierra, y a
los demás les dice que se dirijan hacia la playa utilizando tablas y otras partes de la nave. Todos logran llegar a
tierra sanos y salvos.

1708
Consúltese Bruce, Acts (texto griego), p. 528.

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