Pensar en Imágenes: El Lugar de La Mirada en Las Prácticas de Enseñanza en La Educación Primaria y Secundaria
Pensar en Imágenes: El Lugar de La Mirada en Las Prácticas de Enseñanza en La Educación Primaria y Secundaria
Introducción
Bienvenidas y bienvenidos al último módulo.
En esta ocasión la invitación es a pensar nuestra tarea docente como curadores de imágenes,
que no solo dialogan con las imágenes que se proponen en los manuales escolares sino que
buscan y seleccionan en otros repositorios imágenes para disponer e interrogar en las aulas.
En ese camino vamos a distinguir la noción de ‘material didáctico’ de la noción de recurso.
Queremos pensar juntas y juntos de qué modo, como docentes, no solo seleccionamos entre
los materiales didácticos y/o recursos disponibles en “fuentes escolares”, sino que buscamos
y seleccionamos a partir de otros recorridos propios, atendiendo a determinado recorte de
contenidos para trabajar con un grupo particular de estudiantes.
Objetivos
● Distinguir y diferenciar materiales y recursos didácticos.
● Construir criterios pertinentes para la selección de recursos y materiales didácticos
visuales para la enseñanza.
● Explorar las implicancias de reconocer(nos) como curadores de contenidos,
Contenidos
A partir de la caracterización de materiales y recursos didácticos, en el quinto módulo se
propone a las y los cursantes pensar(se) como docentes que no solo seleccionan entre los
materiales didácticos y/o recursos disponibles en “fuentes escolares”, sino que buscan y
seleccionan a partir de otros repositorios entre el amplio abanico de producciones visuales y
audiovisuales del acervo cultural, para mirarlos nuevamente a la luz de los objetivos
pedagógicos y desde una perspectiva situada. Desde este lugar se exploran y caracterizan las
metáforas del docente como autor, como coleccionista o como curador.
El uso de imágenes como recurso didáctico tiene un amplio recorrido en los procesos de
enseñanza. Las láminas y los mapas, los dibujos y fotografías incluidos en los manuales son
algunos de los ejemplos que aparecen al hacer un breve repaso sobre su aporte en la
enseñanza. Por largo tiempo, la búsqueda y selección de imágenes con fines pedagógicos no
constituyó en sí mismo un campo para ser problematizado, dado que su uso estaba
condicionado por los materiales didácticos que las incluían, un material creado con
intencionalidad pedagógica por otros autores y autoras y al que los maestros, maestras y
profesores acudían en busca de ejemplos, actividades e información.
Esto explica por qué, a lo largo del extenso camino que tiene el vínculo entre imagen y
enseñanza, se suele usar las imágenes como material didáctico (mapas, láminas, infografías)
asociado directamente con un contenido curricular y, al mismo tiempo, subordinado a la
palabra oral o escrita.
En ese sentido, las imágenes que venimos mencionando –mapas, dibujos, fotografías
incluidos en manuales escolares o cuadernillos– forman parte de una selección que alguien
más hizo, con el objetivo de profundizar en algún tema o contenido particular, pero
atendiendo a una generalidad que no siempre es la que necesitamos para abordar un
determinado recorte con un grupo particular de estudiantes.
En este último módulo les proponemos pensar(se) como docentes que buscan y seleccionan
recursos entre el amplio abanico de producciones visuales y audiovisuales del acervo cultural,
para mirarlos nuevamente a la luz de los objetivos pedagógicos y desde una perspectiva
situada.
Entre las prácticas habituales que realizamos como docentes, se encuentra la búsqueda y
selección de materiales que se adecuen a las propuestas de enseñanza. Como decíamos
anteriormente, los manuales, libros de textos y materiales a disposición en las escuelas
configuraron un archivo de material didáctico al que se podía recurrir para abordar una serie
de contenidos también delimitados y prescriptos en la currícula.
Sin embargo, con la utilización de internet y la aplicación de dinámicas y recursos
multimediales que se fue incorporando paulatinamente a la cultura escolar, el archivo de
recursos posibles amplió sus límites al tiempo que se volvió necesario contar con otros nuevos
para mediar en aprendizajes más complejos.
En este contexto, hace algunos años comenzó a circular en artículos y reflexiones pedagógicas
el concepto de curación de contenidos en el campo de la educación, utilizando como metáfora
las prácticas de curaduría que se llevan adelante en el ámbito del arte, específicamente en
museos y galerías.
Pero ¿qué es el curador de arte?, ¿dónde, cómo y para qué hace curaduría? La figura del
curador/a cobra especial relevancia en espacios artísticos ya que es el encargado/a de
seleccionar y presentar las obras de arte desde una nueva perspectiva; es quien oficia de
mediador entre las obras y el público, hace asociaciones y enlaces entre ellas que le otorgan a
la presentación un carácter de narración, propone a los espectadores de una muestra mirar
desde un determinado contexto y concepto y a partir de un recorrido específico.
Recuperando la terminología usada en el arte, algunos autores asocian la tarea habitual de las
y los docentes de buscar, seleccionar y presentar ciertos recursos didácticos con la de un
coleccionista. El coleccionismo, en cualquiera de sus variantes, “es la acción de recopilar
contenido en función de un interés particular y, en algunos casos, establecer una
categorización o forma de organización para cada colección” (Odetti, 2012). Visto desde la
perspectiva del trabajo de profesoras, profesores e incluso de estudiantes, la metáfora del
coleccionista puede asociarse rápidamente con una serie de operaciones que desplegamos
cada vez que buscamos y descartamos material sobre un contenido curricular, cuando
seleccionamos recursos y los organizamos para presentarlos a otros interlocutores y cuando
lo guardamos y almacenamos para re-utilizar o revisitar en otras ocasiones.
Disponible aquí
Entonces, la curación de contenidos se nos presenta como una práctica posible para mediar el
proceso de enseñanza. Una tarea donde entran en tensión posturas, ideologías, miradas
diversas, y se plantea un recorrido intencional y dirigido, una estética particular (la de cada
docente o cada estudiante) y donde la selección supone también abrir un abanico de entradas
a diferentes medios y a un universo cultural complejo.
Curación de imágenes
Verboamérica es una muestra curada por Andrea Giunta y Agustín Pérez Rubio para el
MALBA. El concepto bajo el que se curó esta muestra está relacionado con proponer
miradas y recorridos del arte latinoamericano distintos del impuesto por los cánones del
arte europeo.
Visitar la muestra aquí
La exposición rompe el clásico recorrido cronológico e incluye 170 obras divididas en ocho
núcleos temáticos, en los que conviven obras de diferentes períodos históricos y de una
multiplicidad de formatos: pinturas, dibujos, fotografías, videos, libros, documentos
históricos e instalaciones. Los núcleos son: En el principio; Mapas, geopolítica y poder;
Ciudad, modernidad y abstracción; Ciudad letrada, ciudad violenta, ciudad imaginada;
Trabajo, multitud y resistencia; Campo y periferia; Cuerpos, afectos y emancipación; y
América indígena, América negra. (Fundación Malba, 2016)
En el ejemplo anterior podemos visualizar cómo una serie de obras existentes cobra un
sentido diferente al ser organizadas bajo algunos núcleos y recorridos donde subyace un
concepto claro y preciso. Y cómo esta nueva organización y presentación visibiliza aspectos
poco visitados de la historia latinoamericana y su vínculo con las artes.
En este marco se hace necesario repensar también la figura del destinatario. ¿Para
quién/quiénes selecciono estas imágenes?, ¿para proponerles qué nuevos recorridos?, ¿qué
saberes traen esos sujetos que miran?, ¿cómo se encuentra esa mirada con las nuevas
imágenes presentadas?
La historiadora del arte y curadora Nuria Sadurni Rodríguez nos invita a problematizar el lugar
que el espectador ocupa en las prácticas de curaduría y plantea un concepto útil para poner
en diálogo con nuestras propias prácticas docentes: la curaduría educativa o curaduría
pedagógica. Sadurni Rodríguez se pregunta si la curación en el arte tiene que plantea se como
una mirada unidireccional (del artista-curador hacia los espectadores) o si por el contrario
debe pensarse como una acción compartida, como un espacio que se completa y dialoga
cuando un otro/otra lo habita. En definitiva, piensa en un espectador activo y no en un sujeto
pasivo que recibe la información y la acepta sin más. En este sentido, dice la historiadora, la
práctica de curaduría debería nutrirse de ciertas teorías de la educación para lograr muestras y
museos con un público más participativo.
Toda visión unidimensional, especializada y parcial es pobre, en este sentido, los museos
tienen que romper con el esquema de proveedor de conocimiento inequívoco y promover que
los visitantes puedan crear, compartir y establecer conexiones entre ellos y el contenido.
Somos complejos en el sentido en que somos multidimensionales, nadie llega como tabula
rasa al museo, son distintos saberes los que se conjugan y se enriquecen. (Sadurni Rodríguez,
2015, p. 137)
La búsqueda
La búsqueda puede comenzar luego de definir el recorte temático o conceptual, pero también
puede iniciar con una imagen que “vi y me gustó'' y que dispara nuevos interrogantes para
seguir buscando y armar un recorrido o una narración. El disparador o palabra clave no
siempre se extrae directa y explícitamente del recorte, y en ocasiones eso hace la diferencia.
Para que esta operación sea realmente significativa es imprescindible conocer el tema o
contenido que se está abordando. Explorarlo no solo en los vínculos y redes presentes al
interior de un Diseño Curricular, sino en los hilos que lo conectan con otras experiencias,
anteriores o contemporáneas, con otros contenidos, y, sobre todo, con los destinatarios y
destinatarias de esa propuesta. En ese marco, se vuelve fundamental conocer también las
aristas menos visitadas y exploradas de ese recorte. De alguna manera esto me llevará a
buscar imágenes diferentes que aporten otros sentidos y perspectivas posibles. Pero, ¿cómo y
dónde debo buscar para encontrar esta diversidad?
En primer lugar, es importante señalar que cuando buscamos imágenes no solo buscamos
fotografías o películas y que, en todo caso y si así fuera, no basta con encontrarlas si no
podemos trazar un vínculo con otras, una relación con el contexto, y fundamentalmente con el
concepto, que muchas veces solo termina de completarse al asociarse con otras imágenes. En
el caso de una película, será también preciso preguntarse si lo que estoy buscando es un
largometraje, un cortometraje, o simplemente un fragmento de ella.
Por otro lado, si lo que queremos es presentar un material que proponga un acercamiento al
tema desde perspectivas diversas y alternativas o que aporte otros puntos de vista y genere
interrogantes nuevos, será necesario ampliar el repertorio de imágenes posibles buscando en
sitios que no sean los habituales o que se alejen de los caminos ya trazados. Muchos de los
repositorios de imágenes que consultamos habitualmente han pasado ya por una curación
que alguien hizo con una intención comunicativa-pedagógica y pensando
en un destinatario posible. Esto ocurre tanto si buscamos entre los materiales analógicos
(fotografías impresas, láminas, mapas, libros, pinturas, etc.) como entre los digitales. En el
campo de la educación contamos con materiales didácticos en diferentes formatos, incluidos
La selección
Ciertos autores los mencionan como criterios o indicadores para evaluación de sitios y
recursos digitales. En esta oportunidad vamos a detenernos en algunos de ellos que resultan
pertinentes a la hora de seleccionar cualquier recurso visual o audiovisual (digital o analógico)
en el marco de una práctica de curaduría. Les proponemos pensar las siguientes categorías
como cuestiones a atender al momento de buscar y, sobre todo, al momento de definir si es
un recurso pertinente para un recorte, contexto y destinatario determinado.
El primero de los indicadores que tomaremos para analizar dentro de la selección es la autoría
y las condiciones de producción. Reconocer a los autores o analizar la fuente del recurso visual
o audiovisual nos permite construir un recorrido sobre la base de cierta “confiabilidad”.
Sin embargo, es preciso aclarar que cuando contextualizamos esta búsqueda y selección de
imágenes en el marco del actual régimen visual entendemos que muchas veces localizar la
fuente o precisar la autoría no es tarea fácil. En estos casos será importante tener la mayor
cantidad de referencias acerca de la imagen, saber en cuántos sitios se publicó y quiénes la
replicaron, son algunas de las pistas que podemos obtener. Por otra parte, en el caso de
imágenes cuya “viralización” vuelve imposible la búsqueda de la fuente original, su uso
Por último, nos referiremos a una categoría fundamental para la selección de imágenes y en
torno a la cual pueden aparecer ciertas tensiones. Se trata de la adecuación al destinatario
que, a priori, parece ser una de las primeras que intervienen en la selección de un recurso para
mediar en un proceso de enseñanza determinado. Pensar en el nivel y área en la que estamos
trabajando resulta fundamental. Sin embargo, atenernos solamente a estas limitaciones
pueden hacernos olvidar que nuestro objetivo principal no es presentar ese recurso sin más
explicaciones, sino que formará parte de un recorrido, de un montaje donde la guía e
intervención del docente son de suma importancia. Como docentes podemos orientar para
mirar una imagen desde una perspectiva particular, podemos combinarlas con otras para
resignificarlas o remasterizarlas, para problematizar un concepto o disparar una idea.
En ese sentido, seleccionar imágenes que están pensadas para un nivel determinado o un
área específica podría remitirnos nuevamente a aquella idea que intentamos despejar en esta
clase: que la práctica de curaduría que un docente hace sobre ciertos recursos puede ser
particular, subjetiva y original, puede entretejerse con otras áreas, otros discursos y otros
textos. Y que su construcción no siempre se ata a materiales didácticos pensados de
antemano por otros autores y autoras si quiere generar nuevos movimientos y
problematizaciones.
Por otro lado y pensando la curaduría como una conversación entre quien presenta, la
presentación y los destinatarios, es importante contemplar cuáles son los repertorios visuales
y audiovisuales de los chicos y chicas. Elegir una imagen conocida y transitada por ellos/as,
como un meme o una publicidad, supone un tipo de acercamiento al conocimiento y al
contenido y determina también el recorrido que vamos a proponer, qué preguntas haremos
para deconstruir la mirada o ampliar las perspectivas desde las cuáles fueron miradas.
Seleccionar, en cambio, un video experimental, una obra de arte desconocida por los y las
estudiantes, supone otro tipo de vínculo con el tema/contenido y una narración que atienda
Es importante aclarar que en la selección de imágenes (como en las demás operaciones aquí
desarrolladas) juegan otros elementos además de los referidos a la enseñanza, a los
materiales y a los destinatarios. Porque siempre partimos de un lugar personal, que es una
construcción subjetiva y una conjunción de nuestros saberes, de nuestra curiosidad, de
nuestra relación con la cultura, la ciencia, el arte popular, lo hegemónico y lo contracultural.
Por esta complejidad es que las recetas a la hora de elegir imágenes se vuelven obsoletas y
solo podemos plantear algunos caminos posibles y algunas herramientas de ordenamiento
del proceso.
Por otro lado, es necesario tener en cuenta que los repositorios son “curaciones de
contenido” que otros y otras han realizado con fines específicos (en este caso, educativos) y
que se dirigen a un destinatario en particular. Sin embargo, pueden ser ventanas para
acceder a recursos a partir de los cuales podemos desarrollar nuestros propios recorridos.
La práctica de curaduría de imágenes, además, supone la posibilidad de plantear diferentes
lecturas o abordajes sobre un mismo recurso.
Las y los invitamos a realizar una búsqueda de recursos en el portal a partir de recorridos
que sean personales y a tomar nota de qué interrogantes aparecen en esa búsqueda, a qué
otros lugares o a qué otras imágenes les remiten las que encontraron y cómo continuarían
la búsqueda.
La organización
Como vimos en el módulo 1, las imágenes no están aisladas, tienen un contexto de producción
y de exhibición, suelen estar al lado de otras imágenes o de palabras, y en el diseño de un
Por otro lado, al ordenar las imágenes que seleccionamos puede aparecer –aun cuando no lo
hayamos planificado– la idea de serie. Se trata de pensar en el conjunto de imágenes
seleccionadas como una narración, en la que cada elemento aporte al conjunto y al concepto
general tanto que, al sacar uno de ellos se vería afectado todo el relato. Las imágenes pueden
estar organizadas bajo la idea de una narración clásica, con una introducción, un nudo y un
desenlace, o enlazarse bajo una temática, un orden cronológico o un concepto.
Por último, será importante observar y analizar la red de intertextualidades posibles que se
tejen a partir de un recurso: ¿la imagen me remite a un autor, a una obra de arte, a un evento
de la historia, a un texto, a otra imagen?, ¿cómo podría vincularse con otras áreas o
contenidos? Y una pregunta fundamental sobre las características de los destinatarios de la
curación: ¿A qué saberes previos de los estudiantes –escolares o no– remite la imagen en
cuestión?
La presentación
Decíamos al inicio de esta clase, cuando definíamos el concepto de curación, que una de las
diferencias sustanciales con la figura del “coleccionista” radicaba en la forma de resignificar
esos recursos al momento de montarlos o ponerlos en escena. La metáfora de la puesta en
escena, tomada de las artes escénicas y audiovisuales, es útil para pensar la presentación en el
marco de una práctica de curaduría en la enseñanza. “Poner en escena” significa disponer en
un espacio-tiempo determinado los elementos necesarios para que la escena funcione. En el
caso de una película, por ejemplo, la luz, la cámara, el decorado, los actores y sus acciones y
diálogos forman parte de la escena. La combinación de esos elementos en el set y frente a
cámara es parte de lo que define la posición ideológica, política, narrativa, dramática y estética
del film. De vuelta en la enseñanza, podríamos pensar que la forma en la que se presentan
estas imágenes a los estudiantes, el clima creado para la visualización, el momento dentro de
la clase que se elige para presentar cada recurso, el ordenamiento de esos elementos en una
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En este último módulo les propusimos pensarnos como curadores de contenidos. Docentes
que buscan, seleccionan, organizan y presentan recursos para sus aulas ampliando y
desbordando el repositorio escolar a partir de pensar su propia práctica situada. A lo largo del
curso aportamos reflexiones que ponen en el centro a la imagen, desandado cierto sentido
común que celebra su llegada a las escuelas y a las aulas como una permanente novedad para
construir un camino reflexivo que vuelva a pensar de qué modo se imbrica en las prácticas
educativas, qué interrogantes habilita, qué sentidos repone y cuales obtura. Concluimos esta
propuesta de formación invitándolas/os a seguir explorando y experimentando en la clave
que propone la época, el modo en qué las imágenes ofrecen otras formas de relación con el
saber y al conocimiento diferentes a los tradicionalmente propuestos por la escolaridad. Ese
camino exploratorio y sistemático nos devuelve el sentido político pedagógico que nos ubica
a maestros y profesores como transmisores y recreadores de la cultura.
Rossi, F. (1969). Geografía Europa y Oceanía. 2° Ciclo Básico y Comercial. Buenos Aires: Ed.
Stella.
Schwartzman, G. y Langhi, M. (2016). ¿De quién son tus materiales didácticos? Experiencia
de apertura de un material didáctico para la educación en línea. En VII Seminario