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ESCUELA SUPERIOR DE FORMACIÓN DE MAESTROS

TECNOLÓGICO HUMANÍSTICO EL ALTO

LA NEUROEDUCACIÓN Y ÉL DESARROLLO DE CAPACIDADES EN


LA DIVERSIDAD

ESTUDIANTES: Flores Zegarra Set Jan


Choque Fernandez Yecid Aaron

LICENCIADA: Narda Vilaseca

EL ALTO 2024
1. La Neuroeducación

La neuroeducación es un campo emergente e interdisciplinario que fusiona la neurociencia,


la psicología y la educación con el objetivo de comprender mejor cómo funciona el cerebro
durante el proceso de aprendizaje y aplicar estos conocimientos para optimizar las prácticas
educativas. Esta disciplina se basa en la premisa de que una comprensión profunda de los
mecanismos cerebrales subyacentes puede mejorar significativamente la manera en que se
enseña y se aprende.

La neuroeducación no solo se centra en los procesos cognitivos tradicionales, como la


memoria y la atención, sino que también explora el papel de las emociones, la motivación y
las diferencias individuales en el aprendizaje. Este enfoque holístico busca integrar el
conocimiento de cómo el cerebro aprende y se desarrolla a lo largo de la vida con
estrategias pedagógicas prácticas que pueden ser aplicadas en el aula.

Uno de los principales objetivos de la neuroeducación es traducir los hallazgos científicos en


prácticas pedagógicas efectivas que puedan ser utilizadas por los educadores para mejorar
la calidad de la enseñanza. Esto incluye el desarrollo de métodos de enseñanza basados en
evidencia que se adapten a las necesidades y capacidades individuales de los estudiantes,
promoviendo un aprendizaje más personalizado y efectivo.

Además, la neuroeducación busca cerrar la brecha entre la teoría y la práctica, asegurando


que los descubrimientos en neurociencia sean accesibles y útiles para los educadores. Esto
se logra a través de la formación continua y el desarrollo profesional, proporcionando a los
maestros las herramientas y el conocimiento necesarios para aplicar principios
neuroeducativos en sus aulas.

A continuación, se presentan los conceptos clave y las implicaciones de la neuroeducación


en el ámbito educativo.

1.1 Plasticidad Cerebral

La plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse en respuesta a


la experiencia y el aprendizaje. Este fenómeno es especialmente pronunciado en los niños,
lo que subraya la importancia de la educación temprana en el desarrollo cognitivo y
emocional. La plasticidad permite que el cerebro forme nuevas conexiones sinápticas, lo
que facilita el aprendizaje y la adaptación a nuevas situaciones. Norman Doidge (2007)
ilustra cómo la plasticidad cerebral puede ser aprovechada para mejorar la educación,
destacando casos en los que intervenciones específicas han logrado cambios significativos
en el funcionamiento cerebral.

1.2. Memoria y Aprendizaje

El estudio de la memoria y el aprendizaje es central en la neuroeducación. Comprender


cómo se forman, almacenan y recuperan los recuerdos puede ayudar a desarrollar
estrategias de enseñanza más efectivas. Algunas de estas estrategias incluyen:

● Repetición espaciada: Distribuir las sesiones de estudio a lo largo del tiempo para
mejorar la retención de información. Este método se basa en la curva de olvido de
Ebbinghaus, que muestra cómo la información se pierde con el tiempo si no se
revisa periódicamente.
● Enseñanza multisensorial: Utilizar múltiples sentidos (vista, oído, tacto) para
reforzar el aprendizaje y la memoria. La enseñanza multisensorial puede involucrar
el uso de herramientas visuales, auditivas y táctiles para mejorar la comprensión y la
retención de información.

1.3. Emoción y Aprendizaje

Las emociones tienen un impacto significativo en el aprendizaje. Un ambiente de


aprendizaje positivo y seguro puede mejorar la atención, la memoria y la motivación de los
estudiantes. Por otro lado, el estrés y la ansiedad pueden interferir negativamente en estos
procesos. Immordino-Yang y Damasio (2007) argumentan que las emociones son
fundamentales para la cognición y que las experiencias emocionales profundas pueden
mejorar el aprendizaje y la memoria. Además, la creación de un ambiente de apoyo puede
fomentar una mayor participación y motivación entre los estudiantes.

1.4. Atención y Concentración

La capacidad de mantener la atención es fundamental para el aprendizaje eficaz. La


neuroeducación investiga cómo mejorar y mantener la atención en el aula, utilizando
técnicas como la meditación y el mindfulness (Rueda, Posner, & Rothbart, 2005). Estas
prácticas pueden ayudar a los estudiantes a concentrarse mejor y a gestionar las
distracciones. El entrenamiento en mindfulness ha demostrado ser efectivo para mejorar la
atención y la regulación emocional, lo que puede conducir a un mejor rendimiento
académico.

1.5. Diferencias Individuales

Cada cerebro es único, y la neuroeducación reconoce la importancia de las diferencias


individuales en el aprendizaje. Esto incluye la adaptación de métodos de enseñanza a
diferentes estilos de aprendizaje y necesidades especiales. Carol Ann Tomlinson (2001)
enfatiza la necesidad de la diferenciación en el aula, proponiendo que los educadores
deben adaptar sus métodos de enseñanza para satisfacer las necesidades individuales de
cada estudiante. La personalización de la educación puede ayudar a cada estudiante a
alcanzar su máximo potencial, especialmente aquellos con dificultades de aprendizaje o con
talentos excepcionales.

1.6. Desarrollo del Cerebro

Comprender las etapas del desarrollo cerebral es crucial para adaptar la enseñanza a las
capacidades y necesidades de los estudiantes en diferentes edades. Por ejemplo, los niños
pequeños tienen una capacidad limitada para la autorregulación y necesitan más apoyo en
el desarrollo de habilidades ejecutivas como la planificación y el control de impulsos
(Diamond, 2002). A medida que los estudiantes crecen, sus cerebros pasan por períodos
críticos de desarrollo que pueden influir en su capacidad para aprender y retener
información.
1.7. Neuroeducación y Tecnología

La tecnología puede desempeñar un papel importante en la neuroeducación al proporcionar


herramientas que faciliten el aprendizaje personalizado y adaptativo. La inteligencia artificial
y el aprendizaje automático pueden ayudar a identificar las necesidades individuales de los
estudiantes y adaptar los materiales de enseñanza en consecuencia. Además, las
aplicaciones educativas y las plataformas de aprendizaje en línea pueden ofrecer
experiencias de aprendizaje interactivas que mejoren la retención y la comprensión.

Implicaciones para la Práctica Educativa

La neuroeducación tiene el potencial de transformar la educación al basar las prácticas


pedagógicas en una comprensión científica de cómo funciona el cerebro. Algunas de las
implicaciones para la práctica educativa incluyen:

● Desarrollo de programas de formación para educadores: Capacitar a los


maestros en principios de neuroeducación para que puedan aplicar estos
conocimientos en el aula. Esto puede incluir talleres, cursos de desarrollo profesional
y recursos en línea.
● Diseño de currículos basados en la neurociencia: Crear planes de estudio que
incorporen estrategias de enseñanza basadas en la investigación neurocientífica.
Los currículos pueden ser diseñados para incluir actividades que estimulen
diferentes áreas del cerebro y promuevan el aprendizaje integral.
● Intervenciones personalizadas: Implementar programas de apoyo que se adapten
a las necesidades individuales de los estudiantes, especialmente aquellos con
dificultades de aprendizaje. Estas intervenciones pueden incluir tutorías
personalizadas, programas de enriquecimiento y el uso de tecnología adaptativa.

Desarrollo de capacidades en la diversidad


La diversidad a través de la historia y diferentes etapas de vida del ser humano siempre fue
asociada a las diferencias, que como características naturales configuran a los seres
humanos; por ello es importante abordarla desde los espacios escolares con el fin de
movilizar prácticas que garanticen procesos inclusivos.
Nos enfocamos en la diversidad de capacidades al reconocer la importancia que tiene
identificarla en los educandos, pues cada uno de ellos posee diferentes ritmos y estilos de
aprendizaje, que exigen movilizar prácticas incluyentes como oportunidad de construir
conocimiento e interactuar con los otros en medio de las diferencias.
Aquellas diferencias individuales exigen atender la diversidad de capacidades de los
estudiantes, para desarrollar los procesos de aprendizaje comprendiendo que cada sujeto
tiene un estilo particular de aprender, el cual se debe identificar y potenciar en los
escenarios escolares. De este modo, cobra trascendencia indagar por los sentidos y los
significados construidos por los educandos respecto a la diversidad de capacidades, con el
fin de movilizar prácticas educativas sustentadas en el reconocimiento de las diferencias.
Dichos sentidos y significados son abordados como construcciones sociales que los sujetos
configuran de acuerdo a las características sociales, familiares y culturales que los
conforman. Analizar dichas significaciones contribuye a asumir la diversidad como una
cualidad propia de la vida: no existe cosa más natural que la diversidad. “La diferencia es lo
normal” (López, 2004: 50). Por ello, la escuela como establecimiento social ha de esforzarse
por cumplir con formar para la vida y dar ejemplo en el reconocimiento de la diversidad
como valor.
Estudios como los de Jiménez, Álvarez, Gil, Murga y Téllez (2006) y Simón (2011)
establecen que, para propiciar el respeto por la diversidad de capacidades que caracteriza a
los educandos, es necesario que los currículos escolares estén en constante evaluación
para que sean flexibles y se ajusten a las necesidades de cada uno de los estudiantes;
también resaltan la importancia de conocer las competencias previas de los educandos y,
en particular, el estilo de aprendizaje predominante en cada uno de ellos, para posibilitar
procesos de enseñanza y aprendizaje pertinentes y eficaces en función de sus
capacidades. El estudio de Simón (2011), plantea que las estrategias que el estudiante
pone en juego para aprender son indicadores de sus preferencias, lo cual corrobora que dos
personas en las mismas circunstancias responden de modo diferente permitiendo la
identificación de estilos de aprendizaje dominantes. El análisis realizado por Jiménez et al.
(2006), se acerca al conocimiento de las percepciones, actitudes y valores de los alumnos
“con más capacidades”. Esta línea de investigación permitió identificar que en la escuela,
quienes se muestran con “más capacidades”, permanecen en el aula, mientras aquellos
identificados “con menos capacidades” por lo general desertan o permanecen en lugares
segregados, sin motivación alguna para mantenerse en el sistema. También se plantea que
suelen persistir estereotipos de género, en especial contra las mujeres con capacidades
sobresalientes.

El desarrollo de las capacidades como instrumento de cambio social

El desarrollo de capacidades se ha convertido en un pilar fundamental para promover el


cambio social en las sociedades contemporáneas. Este concepto se refiere a la mejora de
las habilidades, conocimientos y competencias de individuos y comunidades para que
puedan participar activamente en procesos de desarrollo y tomar control de sus propios
destinos. Al fortalecer las capacidades humanas, se crean las bases para una sociedad más
equitativa y justa, donde todos los miembros tienen la oportunidad de contribuir al bienestar
común. En este sentido, el desarrollo de capacidades no solo implica la adquisición de
habilidades técnicas, sino también el empoderamiento de las personas para que puedan
abogar por sus derechos, participar en la toma de decisiones y enfrentar desafíos sociales y
económicos.

Destaca él vínculo forjado estrechamente con la justicia social. La educación no solo debe
garantizar el acceso universal, sino también ofrecer una enseñanza de calidad que atienda
las capacidades individuales de cada niño y niña, considerando su contexto y realidad
particular. Esto implica reconocer el derecho no solo a la educación, sino también al
aprendizaje significativo y al desarrollo integral.

En cuanto al impacto del desarrollo de capacidades en el cambio social se puede observar


en múltiples niveles. A nivel individual, las personas que mejoran sus capacidades tienen
mayores oportunidades de empleo, lo que a su vez contribuye a reducir la pobreza y
mejorar la calidad de vida. A nivel comunitario, el fortalecimiento de capacidades permite a
las comunidades organizarse mejor, gestionar recursos de manera más eficiente y
desarrollar proyectos que respondan a sus necesidades específicas. Esto genera un sentido
de pertenencia y cohesión social, elementos esenciales para la estabilidad y el progreso.
Además, a nivel nacional, el desarrollo de capacidades contribuye a la construcción de una
ciudadanía activa y comprometida, que demanda transparencia, rendición de cuentas y
políticas públicas inclusivas.

También juega un papel crucial en la promoción de la igualdad de género y la inclusión de


grupos marginalizados. En muchas sociedades, las mujeres y otros grupos vulnerables
enfrentan barreras significativas para acceder a la educación y el empleo. Mediante
programas de desarrollo de capacidades dirigidos específicamente a estos grupos, se
puede reducir la brecha de género y garantizar que todos los individuos tengan las mismas
oportunidades para prosperar. Asimismo, al fomentar una cultura de aprendizaje continuo y
adaptabilidad, se prepara a las sociedades para enfrentar los desafíos del siglo XXI, como
el cambio climático, la globalización y las rápidas transformaciones tecnológicas. En
resumen, el desarrollo de capacidades es un instrumento poderoso para impulsar el cambio
social, promoviendo un desarrollo sostenible, inclusivo y equitativo para todos.

Pluralidad de Funcionamientos y Capacidades

La pluralidad de funcionamientos y capacidades es un concepto fundamental en la teoría


del desarrollo humano y social, particularmente en el enfoque de capacidades propuesto por
Amartya Sen y Martha Nussbaum. Este enfoque subraya que el bienestar y la justicia social
no deben medirse únicamente en términos de recursos económicos, sino en términos de las
capacidades reales de las personas para llevar vidas que valoran. La pluralidad se refiere a
la diversidad de formas en que los individuos pueden realizarse y prosperar, reconociendo
que cada persona tiene diferentes habilidades, aspiraciones y circunstancias. Este enfoque
destaca la importancia de crear un entorno que permita a todos los individuos desarrollar y
ejercer sus capacidades únicas, promoviendo así una sociedad más equitativa y justa.

La pluralidad de funcionamientos y capacidades también implica un reconocimiento


profundo de las diversas necesidades y potencialidades dentro de una sociedad. Por
ejemplo, en el ámbito educativo, esto se traduce en adaptar métodos y currículos para
atender a estudiantes con diferentes estilos de aprendizaje y capacidades. En el ámbito
laboral, implica diseñar políticas y prácticas que respeten y valoren la diversidad de
habilidades y contribuciones de todos los empleados, independientemente de sus
antecedentes o condiciones. Además, la pluralidad de capacidades resalta la necesidad de
políticas públicas inclusivas que no solo se centren en el acceso a recursos, sino también
en la creación de oportunidades genuinas para el desarrollo individual. Esto requiere una
combinación de intervenciones que aborden tanto las barreras estructurales como las
personales, asegurando que todas las personas tengan la libertad y la posibilidad de
alcanzar su pleno potencial.

El enfoque de capacidades toma en cuenta la diversidad humana de al menos dos


maneras. Primero, por su enfoque en la pluralidad de funcionamientos y capacidades como
espacios evaluativos importantes. Al incluir una amplia gama de dimensiones en la
conceptualización de los resultados de bienestar y bienestar, el enfoque amplía la llamada
'base informativa' de las evaluaciones, y por lo tanto incluye algunas dimensiones que
pueden ser particularmente importantes para algunos grupos pero menos para otros. Por
ejemplo, en las evaluaciones de resultados estándar, las mujeres como grupo
prácticamente siempre terminan en peor situación que los hombres. Pero si la selección de
las dimensiones de los resultados se desplaza para incluir también la calidad y cantidad de
las relaciones sociales y el apoyo, y poder participar en la atención práctica, entonces la
evaluación normativa de la desigualdad de género se vuelve menos unívoca y requiere
mucho más argumentos y análisis normativos, incluyendo siendo explícito sobre cómo
agregar diferentes dimensiones (Robeyns 2003, 2006a).
En segundo lugar, la diversidad humana se destaca en el enfoque de capacidades por el
enfoque explícito en los factores de conversión personales y socioambientales que hacen
posible la conversión de las materias primas y otros recursos en funcionamientos, y en los
contextos sociales, institucionales y ambientales que afectan a la factores de conversión y la
capacidad establecida directamente. Cada individuo tiene un perfil único de factores de
conversión, algunos de los cuales están relacionados con el cuerpo, mientras que otros se
comparten con todas las personas de su comunidad, y otros se comparten con personas
con las mismas características sociales (por ejemplo, las mismas características de género,
clase, casta, edad o raza). En el relato del enfoque de capacidad presentado en el capítulo
2, esto se hace muy explícito al tener el módulo A3 enfocado en los factores de conversión,
que es una fuente importante de variaciones interpersonales (la otra fuente es cómo las
restricciones estructurales afectan a las personas de manera diferente). Como ha
argumentado Sen (1992a, xi), las variaciones interpersonales deben ser de importancia
central para el análisis de la desigualdad:

Las investigaciones de igualdad —tanto teóricas como prácticas— que proceden con el
supuesto de uniformidad antecedente (incluida la presunción de que 'todos los hombres son
creados iguales') se pierden así un aspecto importante del problema. La diversidad humana
no es una complicación secundaria (para ser ignorada, o para ser introducida “más
adelante”); es un aspecto fundamental de nuestro interés por la igualdad.

En efecto, si los seres humanos no fueran diversos, entonces la desigualdad en un espacio,


digamos ingresos, sería más o menos idéntica a la desigualdad en otro espacio, como las
capacidades. Toda la cuestión de cuál debería ser el espacio evaluativo apropiado quedaría
obsoleta si no hubiera ninguna diferencia interpersonal en el mapeo de resultados en un
espacio sobre otro. Si las personas fueran todas iguales y tuvieran las mismas necesidades
y habilidades, entonces el enfoque de capacidad perdería gran parte de su fuerza e
importancia, ya que los recursos serían excelentes apoderados de nuestro bienestar y
libertad de bienestar. Pero como sucede, los seres humanos son muy diversos.

Educación y Reconocimiento de la Diversidad

La educación es un pilar fundamental en la formación de sociedades inclusivas y


equitativas, donde el reconocimiento de la diversidad juega un papel esencial. Reconocer y
valorar las diferencias entre los individuos, ya sean de género, raza, etnia, capacidad,
orientación sexual o creencias religiosas, es crucial para fomentar un entorno educativo que
promueva el respeto y la comprensión mutua. La educación inclusiva no solo implica la
integración de estudiantes con diversas necesidades en el aula, sino también la adaptación
de métodos de enseñanza para asegurar que todos los estudiantes tengan igualdad de
oportunidades para aprender y desarrollarse. En este contexto, los currículos deben ser
revisados y adaptados para reflejar la pluralidad de la sociedad, incluyendo perspectivas y
voces que históricamente han sido marginadas.

Además, el reconocimiento de la diversidad en la educación se traduce en la


implementación de políticas y prácticas que respeten y valoren las identidades individuales
de los estudiantes. Esto incluye la formación continua de los docentes en competencias
interculturales, para que puedan abordar de manera efectiva y sensible las dinámicas de
diversidad en el aula. También es crucial el desarrollo de programas y actividades
extracurriculares que celebren las diferentes culturas y experiencias de vida de los
estudiantes, promoviendo un sentido de pertenencia y orgullo por sus orígenes. Al crear un
ambiente educativo que valora y respeta la diversidad, se contribuye a reducir las brechas
de desigualdad y se fomenta una cultura de paz y tolerancia.

La diversidad educativa es un reflejo de nuestra sociedad. Los niños tienen que aprender
que todos somos diferentes y respetar esas individualidades. Por eso, se habla tanto de
inclusión educativa: un niño que respeta la diversidad será un adulto educado y alejado del
racismo y la xenofobia.

Como dijo Jean-Paul Sartre: “Nadie es como otro. Ni mejor ni peor, es otro”. Resulta
esencial enseñar el concepto de diversidad a los más pequeños, para que aprendan a
convivir. Porque así es la sociedad que se van a encontrar fuera del ámbito escolar.

En la actualidad la educación inclusiva ha tomado mucha importancia en el contexto


educativo y se sugieren diversas estrategias que pueden usar los docentes para hacer de la
inclusión una práctica real; dentro de ellas es preciso señalar el reconocimiento de las
diferentes capacidades que poseen los educandos. De acuerdo con Rodríguez, (2012), al
hablar de diversidad en los contextos escolares, es necesario insistir en la necesidad del
reconocimiento por parte de los docentes de la diversidad de capacidades, su comprensión
en profundidad y su aplicación en el quehacer pedagógico. Es preciso reconocer que el
concepto es complejo y pocos docentes saben sus alcances y cómo aplicarlo, por lo tanto,
las instituciones educativas deben aceptar el reto de su divulgación y enseñanza.

Así mismo, de Devalle y Vega (2006: 7) consideran que el respeto y la atención a la


diversidad se encuentran entre los pilares de la educación, para promover una nueva
sociedad inclinada hacia el pluralismo democrático; por lo cual afirman que “negar la
diferencia es no reconocer la diversidad con la pretensión de imponer la uniformidad”
(Devalle y Vega, 2006: 7); al imponerse lo homogéneo, se suprime la autonomía y
prevalece la intolerancia, lo cual resta dinámica al deseo del descubrimiento del otro y de
sus diferencias. Por lo tanto, es menester que la educación se oriente desde lo
heterogéneo, tal como lo recomienda Levine (2002), al mencionar la necesidad de generar
acercamientos con los niños, las niñas y los jóvenes para observar cuáles son sus
potencialidades, sus actuaciones y sus preferencias, sin sentir la mirada juzgadora del
adulto. Esta aproximación también permite identificar cuáles son las verdaderas
necesidades educativas y encaminarse hacia el fortalecimiento de las cualidades y el
aminoramiento de los defectos para evitar el fracaso escolar.

Él enfoque principal que se debe tomar en la vida estudiantil de los seres humanos es que
cada uno aprende de una manera diferente, como profesores y futuros educadores no solo
basta tener una sola planificación de clase solo para un tipo de estudiantes, sino que
actualmente es más que necesario una donde se puedan abordar aquella gran diversidad
de capacidades que los estudiantes pueden llegar a adquirir, apoyando su desarrollo
intelectual tanto como emocional, siendo este él primer paso que debemos tomar para
formar un mejor futuro para aquellas personas que estarán a cargo de construir él de otros.
BIBLIOGRAFÍA

Alpuín, G; González, M. A. y Pérez, M. (2005). Creencias y Actitudes de los


estudiantes del último Curso del Magisterio Hacia la Atención a la Diversidad. Ponencia
presentada en las Jornades de Foment de la Investigación en la Universitat Jaume.
Cataluña, España. Recuperado de [Link]

Devalle de Rendo, A. y Vega, V. (2006). Una escuela en y para la diversidad: El


entramado de la diversidad. Buenos Aires: Aique Grupo Editores.

Mora, B. y Herrera, E. (2003). La búsqueda de la cotidianidad en el aula: Una


perspectiva etnográfica de un quinto año de una Institución privada de la Dirección Regional
de Educación de San Carlos. (Tesis inédita de Maestría). Universidad Estatal a Distancia de
Costa Rica. Recuperado de [Link]/.../La%20busqueda%20de%20 la
%20cotidianidad.

Nussbaum, M. (2012). Crear capacidades: propuesta para el desarrollo humano.


Barcelona. Paidós.

Rosano Ochoa, S. (2008). El camino de la inclusión educativa en punta hacienda


(comu nidad campesina de la sierra andina ecuatoriana). (Tesis inédita de Maestría).
Universidad Internacional de Andalucía, España. Recuperado de
[Link] bitstream/handle/10334/34/0050_Rosano.pdf?sequence=1

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