RENE-DESCARTES.
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Anto_Recio
Historia de la Filosofía
1º Prueba de Acceso a la Universidad
EvAU Comunidad de Madrid
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ÉPOCA MODERNA
DESCARTES
PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
Descartes sostiene que las ciencias proceden de una única sabiduría humana, basada en
una razón única y universal, que nos permite conocer la verdad y lo correcto o incorrecto.
Por tanto, existe un método de conocimiento único para todas las áreas del saber.
La estructura de esa razón consiste en: intuición, origen de todo conocimiento intelectual y
capacidad de captar inmediatamente objetos de forma clara y evidente; y deducción,
capacidad de conectar conceptos básicos para formar razonamientos. El método de esa
razón, que solo se empleaba en matemáticas, consiste en un proceso: de análisis, hasta
llegar a elementos simples susceptibles de ser intuidos con claridad, y de síntesis, de
reconstrucción deductiva de lo complejo.
La razón debe descubrir en sí misma las verdades fundamentales, las cuales, siendo
absolutamente ciertas, sirven como punto de partida para deducir todos los conocimientos.
Por eso, inicia el método con la "duda metódica", eliminando todo de lo que se pueda dudar.
Este proceso consta de tres pasos: dudar de los conocimientos sensoriales; destacar la
imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño; y plantear la posibilidad de un engaño por
parte de un espíritu maligno o del entendimiento.
Estas dudas podrían inclinarnos hacia el escepticismo, pero Descartes encontró una
primera verdad absoluta, modelo de toda verdad, a través de la intuición: la existencia del
sujeto que piensa y duda, expresada con: "Pienso, luego existo". Todo aquello que perciba
con igual claridad y distinción será verdadero. Para demostrar la existencia de la realidad
extramental, utiliza su método deductivo, deduciendo la existencia de la realidad a partir de
la del pensamiento.
Según Descartes, el conocimiento recae en las ideas porque no sabemos si las cosas
existen. Estas ideas son producto de la mente, pero no todas tienen la misma realidad, ya
que no todas poseen el mismo contenido. Descartes las clasifica en: adventicias,
provenientes de la experiencia y no son seguras (rojo); facticias, construidas a partir de
otras y son falsas (pegaso); e innatas, presentes en la mente desde siempre (pensamiento).
En el racionalismo, las matemáticas son el modelo del método filosófico, donde el
conocimiento se deduce de ideas y principios evidentes. El carácter universal y necesario
de las verdades matemáticas se traslada a la filosofía, buscando una correspondencia
exacta entre pensamiento y realidad; se recurre a Dios para garantizar que el orden y
conexión de las ideas es el mismo que el de las cosas.
PROBLEMA DEL SER HUMANO (SOLO PARA EL TEXTO)
Según la distinción cartesiana de tres sustancias, en el hombre coinciden la pensante
(alma) y la extensa (cuerpo), creadas por la infinita (Dios). Descartes utiliza el "yo" para
expresar la naturaleza más íntima y propia del hombre; del yo poseemos un conocimiento
directo, intuitivo, claro y distinto, manifestado en el cogito (yo pienso).
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Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
Descartes plantea un dualismo donde el alma y el cuerpo mantienen una lucha permanente,
ambas conectadas por la glándula pineal, permitiendo al alma gobernar el cuerpo. El ser
humano es propiamente la sustancia pensante, independiente del cuerpo. Mientras el
cuerpo actúa como una máquina (mecanicismo) y no es libre; el alma, inmortal, tiene
libertad y debe gobernar esa máquina.
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PROBLEMA DE LA ÉTICA Y/O MORAL
La filosofía racionalista, según Descartes en el Discurso del método, busca principalmente
el desarrollo de una vida plena basada en la razón. Su enfoque se centra en la moral y la
ética, siendo el uso racional de la libertad el camino hacia la felicidad y la perfección. La
motivación principal es, por ende, antropológica y ética.
Descartes define las pasiones como percepciones originadas en el cuerpo que afectan al
alma. Caracterizadas por su naturaleza involuntaria, inmediatez y falta de coherencia con la
razón, las pasiones esclavizan y entristecen el alma. Por tanto, el alma, a través de juicios
firmes basados en el conocimiento del bien y del mal, debe controlar racionalmente y
ordenar las pasiones.
Descartes utiliza el "yo" para expresar la naturaleza más íntima y propia del hombre; del yo
poseemos un conocimiento directo, intuitivo, claro y distinto, manifestado en el cogito (yo
pienso). Este yo se relaciona con la voluntad, libre, y el entendimiento. Descartes, defensor
de un mundo material mecanicista y determinista sin libertad; presenta al alma, la libertad y
los valores morales como independientes de la materia. Así, distingue entre el yo (sustancia
pensante) y los cuerpos (sustancia extensa).
Para Descartes, la libertad es la perfección fundamental del hombre y su existencia es
indudable, evidente e innata. Nos permite controlar nuestras acciones y comprender la
naturaleza, ya que nos permite dudar, facultad que es el motor de la filosofía cartesiana.
También implica elegir lo que el entendimiento, que descubre el orden de lo real de modo
deductivo-matemático, propone como bueno y verdadero. La felicidad está conectada con la
libertad y, por tanto, con el dominio sobre las pasiones, cuya ausencia convierte al alma en
esclava de estas, provocando infelicidad.
Descartes, a través del método de la duda, mientras construye una ética indudable y cierta,
defenderá una moral provisional que sugiere que los humanos deben actuar moralmente de
forma moderada, evitando así el error absoluto. Propone una moral individualista donde
cada uno elige los preceptos a seguir dentro de lo que establece la comunidad para
alcanzar una felicidad individual. Las reglas de esta moral incluyen obedecer las leyes y
costumbres locales, mantener la religión, guiarse por opiniones moderadas, ser firme en las
decisiones morales tomadas, priorizar el orden del mundo sobre los deseos personales ya
que la libertad es entendida como autodominio, aceptar la voluntad divina y revisar todas las
ocupaciones humanas en busca de la felicidad.
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PROBLEMA DE DIOS
Descartes distingue tres ámbitos de la realidad: Dios o sustancia infinita, el yo o sustancia
pensante (“res cogitans”), y los cuerpos o sustancia extensa (“res extensa”). Define
sustancia como aquello que existe sin necesidad de ninguna otra cosa para existir.
Asimismo, Descartes distingue la idea de infinito entre las ideas innatas y la vincula con la
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de Dios, la cual utiliza para demostrar la existencia divina mediante el argumento de la
objetividad de las ideas. Según este argumento, toda idea como realidad objetiva requiere
una causa real proporcionada; la idea de finito proviene de la idea de infinito, la cual
encuentra su causa en una sustancia infinita: Dios, quien contiene toda perfección y
transmite la idea de infinito al ser humano. Además, añade otra prueba basada en el
argumento ontológico de san Anselmo (s. XI), apoyándose en la idea de perfección. Señala
que existir es una perfección más; por tanto, Dios, quien contiene todas las perfecciones,
tiene que existir en función de la idea de perfección que encontramos en nuestro
entendimiento.
Tras demostrar la existencia de Dios, queda garantizado el principio de evidencia, porque
Dios, que es infinitamente bueno, no permitiría que me equivocara cuando percibo una idea
con absoluta claridad y distinción. Descartes también demuestra la existencia del mundo a
partir de la existencia de Dios, puesto que Dios, que es infinitamente bueno y veraz, no
permitiría que me engañe en mi creencia de la existencia del mundo, por tanto, puedo
afirmar con total certeza la existencia del mundo.
En el razonamiento de Descartes sobre la existencia de Dios, del mundo y del sujeto que
piensa (las tres sustancias), se destaca la importancia central de la figura divina como
garantía última de toda verdad en la filosofía cartesiana. La veracidad de Dios, la fe en que
Dios es veracidad en sí mismo, es el fundamento último sobre el cual se va a apoyar la
argumentación de Descartes, relegando a segundo grado el principio de evidencia
propuesto previamente como criterio de verdad (el cogito, la primera verdad absoluta,
modelo de toda verdad: la existencia del sujeto que piensa y duda, expresada con: "Pienso,
luego existo").
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