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Madurez Sexual y Paternidad Responsable

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Julissa Morales
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Madurez Sexual

La madurez sexual es la edad o el momento en el cual un organismo obtiene la capacidad para llevar a cabo
la reproducción. Es a veces considerado sinónimo de la adultez a pesar de ser dos conceptos distintos. En
los humanos, el proceso de maduración sexual es llamado pubertad.
La mayoría de los organismos multicelulares son incapaces de reproducirse sexualmente luego
del nacimiento (o la germinación), y, dependiendo de la especie, puede tomar cuestión de días, semanas o años
hasta que su organismo esté apto para tal fin. Adicionalmente, ciertos casos pueden provocar que el organismo
se vuelva sexualmente maduro. Esos casos pueden ser externos, como la sequía, o internos, como el porcentaje
de grasa corporal (estos casos internos no deben ser confundidos con la influencia de hormonas las cuales
pueden producir el desarrollo de la madurez sexual directamente.)
La madurez sexual es llevada a cabo como consecuencia de la maduración de los órganos reproductivos y la
producción de gametos. Puede ser acompañada también por un crecimiento repentino o proporcionalmente más
rápido, o por otros cambios físicos que distinguen un organismo inmaduro de su forma adulta. Estos cambios se
denominan características o caracteres sexuales secundarios, y habitualmente representan un incremento en
los dimorfismos sexuales. Por ejemplo, antes de la pubertad, todos los niños de la especie humana tienen pechos
planos, pero luego los individuos femeninos desarrollan senos mientras que los masculinos no; siendo ejemplo
efectivo de un dimorfismo sexual, donde el individuo masculino difiere de alguna manera del femenino más allá
de la mera producción de células sexuales masculinas o femeninas respectivamente. Sin embargo, existen
excepciones en este caso de dimorfismo en los cuales un hombre puede desarrollar senos a causa de
la obesidad o por desbalances hormonales como la ginecomastia.
Luego de llegar a la madurez sexual, es posible que ciertos organismos se vuelvan infértiles o incluso cambien
de sexo. Algunos organismos son hermafroditas, cuya denominación para un individuo humano es intersexual,
y pueden o no producir descendencia viable. También, mientras que en muchos organismos la madurez sexual
está vinculada a la edad, muchos otros factores están involucrados y es posible para algunos desarrollar la
mayoría o todas las características de la forma adulta sin ser de hecho sexualmente maduros. En la situación
contraria, es posible incluso para los organismos en su forman madurez reproducirse (ver progénesis.)
Hay consenso científico para afirmar que no conviene tener relaciones sexuales en la adolescencia Son
abundantes los estudios científicos que señalan que la sexualidad precoz se acompaña de un mayor riesgo de
problemas físicos y psicológicos en los jóvenes. Por ejemplo, la brevedad de estas relaciones sexuales
ocasionales o esporádicas suelen generar mayor sufrimiento psicológico, desconfianza y pérdida de autoestima,
al haber sacrificado valores personales por algo que ha sido pasajero o poco auténtico. Ante todos estos riesgos
para la salud física y psicológica, existe consenso a nivel científico para afirmar que lo más conveniente es no
tener relaciones sexuales en la adolescencia.
Una de las razones por las que se discute cuándo se alcanza la madurez sexual es para establecer la edad de
«consentimiento», es decir, la edad a partir de la cual sería legal que un(a) adulto/a tuviera relaciones con un(a)
menor. Esta pregunta puede responderse desde diferentes puntos de vista como la salud, el derecho, las
costumbres y culturas de una época o un lugar concreto, del significado que tiene fijar una edad concreta para
proteger a menores de los posibles abusos que pueden sufrir por los adultos, etc. No existe necesariamente un
criterio claro al respecto. Sin embargo, es llamativo que en otras conductas que también pueden poner en riesgo
la salud de los menores, como fumar, beber alcohol o conducir un coche, se haya fijado la edad legal en 18
años.
Paternidad y maternidad responsable

Es el resultado de una madurez mental y afectiva, acompañada por una actitud de compromiso profundo,
asumido por la pareja, referida en su capacidad de transmitir la vida a otro ser y de entender que el desarrollo
del hijo es una tarea común, entre el padre y la madre.
Lo que significa, proporcionar a sus hijos los bienes materiales y espirituales necesarios para su subsistencia.
La maternidad y paternidad responsable inicia desde el momento en que se decide tener un hijo, la elección de
la pareja debe estar basada en el amor, el respeto mutuo y la comprensión, así como el deseo de compartir esta
responsabilidad.
El ser padres, es un deber y a su vez, un derecho que posee toda pareja en el mundo para decidir libre y
conscientemente, el número de hijos que quieren tener. Esta decisión incluye el establecimiento del momento en
que se va a tener, cómo se educará y cómo atenderán todas sus necesidades.
El padre y madre, deben satisfacer las necesidades de sus hijos en 5 áreas fundamentales: • Biológica •
Psicológica • Socio-Cultural • Económica • Educativa “Ser padres debe ser un proceso consciente y
responsable, no un accidente.”
Una paternidad responsable propicia el camino hacia una sociedad más inclusiva. Para esto es necesario la
implementación de políticas que promuevan una transformación cultural a favor de corresponsabilidad del
cuidado y la conciliación entre el trabajo y la familia, acompañado de marcos legales que garanticen permisos
de paternidad por nacimiento y por enfermedad, el reconocimiento legal obligatorio de hijos/as.
Se trata de una decisión que se realiza de forma consensuada entre los padres para tener un hijo y criarlo de
forma responsable. Para poder cumplir con este estilo de maternidad y paternidad se debe seguir una serie de
pautas para favorecer el crecimiento de la familia.
El respeto es esencial por parte de cada miembro de la pareja hacia la decisión tomada ante un compromiso tan
significativo como lo es tener un hijo. Parte de ello, también tiene que ver con crear consciencia sobre lo que
implica tener un bebé como lo es su educación y la enseñanza de los valores.
No se trata solo de que ambos quieran tener un hijo, sino que tengan las condiciones para ofrecerle al niño la
cobertura de sus necesidades, por lo que deben contar con estabilidad económica, psicológica y sanitaria para
que se garantice un ambiente saludable y seguro donde crecer.
De hecho, en caso de que la pareja no cumpla con las condiciones ya planteadas para ofrecer una buena vida al
niño, deben tener la madurez necesaria para evitar el embarazo no deseado a tiempo.
Por otro lado, hay que mencionar que la maternidad y paternidad responsable establece que se debe tener
consciencia sobre algunas diferencias que hay en cada lado por su propia naturaleza.
Hay algunas cosas que pueden cambiarse, como que la crianza de los hijos es exclusiva de la madre y que el
padre tiene la única obligación de conferir recursos económicos.
Principios de la museografía
Gestionar la distribución y exposiciones de un museo es algo más complejo de lo que se cree. Por ello existen
diversos conceptos que engloban ciertos aspectos a contemplar en la organización de dichos recintos. Uno de
ellos es la museografía, una actividad que incluye todo lo relacionado con las instalaciones técnicas, los
requerimientos funcionales y los requerimientos espaciales de los museos. ¿Te gustaría aprender más del tema?
Sigue leyendo o aprende de manera profesional con nuestro curso Dirección y Gestión de Museos.

¿En qué consiste la museografía?


Es el conjunto de técnicas desarrolladas para realizar las funciones museales. Es decir, las acciones relacionadas
al acondicionamiento del museo, la conservación, la restauración, la seguridad y la exposición. Por lo general,
este concepto se usa más en el mundo franco-parlante, y algunas veces en países angloamericanos, que utilizan
la expresión «práctica de museo» (museum practice).
Otro de los términos relacionados a la museografía es la expografía. Esta hace referencia a las técnicas
asociadas con las exposiciones, tanto para situarlas en un museo o fuera de él. También, existe el concepto de
programa museográfico que engloba la definición de los contenidos de la exposición, así como el conjunto de
vínculos funcionales entre los espacios de exposición y los restantes del museo.

Características de la museografía
La esencia de la museografía es analizar la estética de cómo ha de ser la exposición de los objetos en sus
diversas disciplinas. Así mismo, la transmisión del mensaje y la información de los objetos es muy importante,
ya que estos son el significado más relevante de los museos. Esto garantiza la técnica de la conversación entre la
documentación y la comunicación que estos ofrecen al público. Como hemos dicho, la museografía es la puesta
en práctica, a diferencia de la museología que es la teoría del museo. Cada exposición es un ensayo
museológico donde se precisa los objetivos en torno a los cuales ella se realiza.

Cuál es el papel de un museógrafo


Un profesional de museos es el encargado de conocer las exigencias de un programa científico y de la gestión
de colecciones. Además, debe diseñar una presentación adecuada de los objetos seleccionados por el curador, y
saber los métodos de conservación e inventario de los objetos. También, es el responsable de ubicar en escena
los contenidos, generando técnicas de comunicación adaptadas a la comprensión y exigencias del público.
No obstante, el museógrafo, junto al curador, generan un discurso visual, basado en el discurso conceptual. Esto
ayuda a que las obras, así como la información que las acompañan, se presenten de forma adecuada para su
interpretación. Ahora bien, ambos profesionales se encargan de la generación de estructuras museográficas,
como las bases, las vitrinas y las galerías. Esto es así porque pueden provocar que una obra de arte cobre mayor
intensión y significado. Así mismo, los colores de las paredes, los rótulos y todos aquellos elementos que en una
exposición acompañan a una obra dependerán también del acuerdo entre museografía y curaduría.

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