Modulo III Divorcio
Modulo III Divorcio
Es importante comenzar por una breve recapitulación de la institución del matrimonio que se
encuentra regulado en el Título I Libro II del Código Civil y Comercial de la Nación.
Así podemos decir que existe matrimonio cuando por el consentimiento puro y simple de
ambos contrayentes, se expresa el mismo de manera personal y conjuntamente a la autoridad
competente a los fines de su celebración.
Asimismo dispone que al tratarse de una acción de carácter personal, quienes integran
el matrimonio son los únicos legitimados para solicitarlo.
De esta forma, el divorcio puede ser bilateral o unilateral. Veremos ahora, como
es el trámite en uno o en otro caso.
En principio hay que seguir los lineamientos que prevé el art 438 CCyCN. En primer
lugar la norma establece, como único requisito, que la petición de divorcio debe
estar siempre acompañada por una propuesta que regule los efectos a producirse
entre las partes una vez dictada la sentencia de divorcio. En la presentación
conjunta, estamos frente a un convenio, ya consensuado por ambas partes.
En dicha propuesta las partes deben acompañar los elementos en que se fundan, pero
el juez puede ordenen que se incorporen otros elementos que considere pertinente, ya
sea a pedido de parte o de oficio.
CONVENIO REGULADOR
Otro tema sobre el que los cónyuges pueden acordar es sobre una compensación
económica a favor de uno de los cónyuges como así también alimentos post divorcio
entre los cónyuges.
La compensación económica es una medida que tiene por propósito facilitar la
pérdida patrimonial que pudiese sufrir alguno de los cónyuges producto del divorcio.
Pero no es un derecho vitalicio a modo de consuelo.
Por otro lado, los cónyuges pueden pactar alimentos post divorcio en los términos
del art 432 CCyCN.
Recordemos que estamos en un divorcio bilateral, por ende, todo lo que aquí se señaló
significa que las partes de común acuerdo lo han acordado y lo han plasmado en la
demanda.
PROCESO DE DIVORCIO
El trámite está regido por los códigos procesales provinciales. De esta manera, en la
Provincia de Córdoba se rige por las disposiciones del CPC y en la Ciudad de Córdoba
específicamente por la Ley 10.305 Sección III.
La petición de divorcio debe ser peticionada por ambos cónyuges en un único escrito
junto con el convenio regulador. Ambos cónyuges pueden estar representados por el
mismo letrado.
Además se debe acompañar la documentación que acredite los vínculos (acta de
matrimonio y partidas de nacimiento de los hijos), como los títulos de los bienes y
abonar los aportes judiciales (tasa, caja y colegio).
Una vez admitida la demanda, el Tribunal corre vista de la misma al Ministerio
Público Fiscal y al Pupilar en el caso de que existan NNA. Luego de ello dictará
sentencia de divorcio y homologará los acuerdos.
En el caso de que ambos cónyuges comparezcan con distintos patrocinios letrados y
acompañen distintas propuestas, el Tribunal dictará sentencia de divorcio igualmente
y citará a las partes a una audiencia en el plazo de 20 días. En dicha audiencia, el juez
intentará conciliar a las partes logrando un acuerdo. En ese caso labrará el acta
correspondiente, homologando el acuerdo, previa vista al Ministerio Pupilar si
correspondiera. Si no hubiera acuerdo, total o parcial, dichas cuestiones deben ser
resueltas por el Juez en el trámite correspondiente.
Habíamos visto, que el art 438 CCyCN establece que el divorcio puede ser
peticionado por uno solo de los cónyuges. En el caso que el divorcio lo solicite uno
de los cónyuges se denomina “divorcio unilateral”.
El desacuerdo total o parcial sobre los efectos del divorcio en ningún caso
suspende el dictado de la sentencia de divorcio.
En su caso, el juez fijará en el plazo de 20 días a una audiencia a los fines de que las
partes logren un acuerdo. En el caso que se logre se labrará un acta que homologará
previa intervención del Ministerio Público Pupilar si correspondiere.
Si hubiere desacuerdo total o parcial, las cuestiones serán resueltas por el juez en el
trámite pertinente.
Las pautas están relacionadas con la situación económica más desventajosa en que
puede encontrarse una de las partes para proveerse por sí misma de una vivienda, a
quien se le atribuye el cuidado de los hijos, el estado de salud y edad de los cónyuges
y el interés de otras personas que integran el grupo familiar.
La Dra Aída Kemelmajer de Carlucci entiende que “la existencia del convenio
regulador es, justamente, el título jurídico que legitima el uso y disfrute de la vivienda
por el cónyuge no titular, pues, en principio, son los cónyuges quienes mejor conocen
la realidad íntima de sus familias y pueden adoptar las soluciones más adecuadas a
su nueva situación, por lo que, salvo que el interés familiar esté seriamente
comprometido, el juez debe resolver solo en subsidio de la voluntad de aquellos”
(Kemelmajer de Carlucci Aida, Protección jurídica de la vivienda familiar, p.262).
En el caso de que las partes no hayan podido arribar a un acuerdo respecto de quién
permanecerá en la vivienda familiar, los factores establecidos en el art 443 CCyCN
resultarán de guía al juez al momento de resolver la petición de atribución.
RENTA COMPENSATORIA
Se puede solicitar al Juez que fije una renta compensatoria por el uso del inmueble a
favor del cónyuge a quien no se le atribuye la vivienda. Este es un efecto de la
atribución de la vivienda, y tiene que ser peticionada por la parte interesada. (art 444
CCyCN).
A su vez, se prevé que el juez pueda disponer que el inmueble no sea enajenado sin
el acuerdo expreso de ambos cónyuges, que el inmueble no sea partido ni liquidado.
Si se trata de un inmueble alquilado, el cónyuge no locatario tiene derecho a continuar
en la locación hasta el vencimiento del contrato, manteniéndose obligado al pago del
canon locativo.
El art 445 CCyCN establece que el derecho de atribución del uso de la vivienda
familiar cesa en 3 supuestos:
1. Por el cumplimiento del plazo fijado por el juez
2. Por cambio de las circunstancias que se tuvieron en cuenta para su fijación
3. Por las causales de indignidad previstas en materia sucesoria.
COMPENSACIÓN ECONÓMICA
El ordenamiento jurídico argentino reconoce en el art. 441 del Cód. Civ. y Com.
una compensación económica a favor del cónyuge que a causa del divorcio sufre un
desequilibrio manifiesto, de modo tal que signifique un empeoramiento de su situación
económica y que tiene por causa adecuada el vínculo matrimonial y su ruptura.
Sin duda, entre los elementos establecidos en el art. 441 y las pautas reguladas en el art. 442,
se evidencia el propósito del legislador de amparar a aquellas personas que se encuentran en
situación de vulnerabilidad, estableciendo un marco de protección que encuentra su
fundamento en el principio de solidaridad familiar y la igualdad entre quienes se encontraron
unidos en matrimonio.
En cambio, si la compensación económica se pacta dentro del convenio regulador las partes
son las que habrán acordado su procedencia, cuantía, modalidad de pago, duración, causales
de cese o posibles modificaciones.
Dicha compensación puede consistir en una prestación única, en una renta por tiempo
determinado y de manera excepcional, por plazo indeterminado.
Estas pautas enumeradas en el art. 442 CCyCN deben ser contempladas en conjunto, de una
manera integral respecto de la problemática de la familia y de forma tal que la compensación
económica que fije el juez refleje la verdadera situación económica y dinámica del
matrimonio, determinando el nivel de necesidades de sus miembros y los recursos
económicos con los que se cuenta. A tal efecto, cobrará fundamental importancia la
dimensión del desequilibrio económico producido en perjuicio de uno de los cónyuges para
así establecer el monto de la compensación económica y la modalidad más conveniente para
su pago.
El art 442 CCyCN in fine establece que la acción para reclamar la compensación económica
caduca a los 6 meses de haberse dictado la sentencia de divorcio. Es decir que, la acción para
reclamar la compensación económica tiene un plazo de caducidad que se cumple a los seis
meses de haberse dictado el divorcio, por ende, cumplido el plazo previsto por la ley,
desaparece el título que legitimaba a reclamarla.
Ahora bien, existen controversias en torno al momento en el que comienza a correr el plazo
de caducidad, entendiéndose que el límite para reclamar la procedencia de la compensación
corre desde el dictado de la sentencia.
Como ya hemos visto, en el caso que las partes no lleguen a un acuerdo con respecto a cómo
se van a distribuir y adjudicar o en su caso liquidar los bienes que integran la masa conyugal,
se deberá solicitar judicialmente.
Así el art 121 de la Ley 10.305 in fine establece que la liquidación del régimen patrimonial
del matrimonio se rige por las normas que regulan el juicio sucesorio previsto en el CPC (a
partir del art 649 CPC).
Una vez aprobado el inventario y avalúo cualquiera de las partes podrá solicitar la partición
de los mismos.
MODELOS
EMPLEADA, DE ESTADO CIVIL CASADA, CON DOMICILIO REAL EN CALLE XXXXXXXX DE ESTA CIUDAD DE CÓRDOBA
CIVIL CASADO, CON DOMICILIO REAL EN CALLE XXXXXX, AMBOS CON EL PATROCINIO LETRADO DE LA DRA.
XXXXXXXXXXX CONSTITUYENDO DOMICILIO A TODO EFECTO LEGAL EN XXXXXXXXXXXXX ANTE V.S.,
RESPETUOSAMENTE, COMPARECEMOS Y DECIMOS:
I- OBJETO:
DIVORCIO BILATERAL CONFORME A LO PRECEPTUADO POR LOS ARTS. 435 INC “C”, 437 Y 438 DEL C.C. Y
C. DE LA NACIÓN Y LEY 10.305, EN VIRTUD A LOS HECHOS Y EL DERECHO QUE PASAMOS A EXPONER:
II-HECHOS:
QUE CON FECHA XXXXXX, CONTRAJIMOS MATRIMONIO, SEGÚN XXXXXXXXX, TAL COMO LO
ACREDITAMOS CON LIBRETA DE FAMILIA QUE EN ESTE ACTO SE ACOMPAÑA , EN ORIGINAL Y COPIA, PARA QUE,
LUEGO DE SU COMPULSA, SE RESTITUYAN LA PRIMERA Y SE GLOSEN LAS SEGUNDAS A LOS PRESENTES ACTUADOS.-
QUE ESTA PRESENTACIÓN OBEDECE A QUE NOS ENCONTRAMOS SEPARADOS DE HECHO DESDE EL
XXXXXXXXX, SIN VOLUNTAD DE VOLVER A UNIRNOS DEBIDO A QUE EXISTEN CAUSAS GRAVES QUE HACEN
ES POR ELLO, QUE EN VIRTUD DE QUE LA LEY ACTUAL ME EXIME DE EXPONER DICHAS CAUSALES , SE
TORNA INNECESARIA SU EXPOSICIÓN QUEDANDO DENTRO DEL ÁMBITO PRIVADO, HACIENDO RESERVA DE LAS
CONFORME LO ESTABLECE EL ARTS. 438 Y 439 DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN,
VENIMOS A MANIFESTAR ATENTO QUE NO HAY HIJOS NI BIENES GANANCIALES , NO HAY NADA QUE ACORDAR EN
ESTE PUNTO.
QUE V.S. ES COMPETENTE PARA ENTENDER EN ESTA CAUSA EN RAZÓN DE QUE EL ÚLTIMO DOMICILIO
CONYUGAL ESTUVO UBICADO EN CALLE XXXXXXXXXX.-
VI- DERECHO:
FUNDAMOS NUESTRO DERECHO EN VIRTUD A LO PRESCRIPTO EN LOS ARTS . 423, 431, 435,
436/438, 439, 441/442, 443, 444/446 Y CONCS. DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN Y EN LOS
ARTS. 16 INC. 2, 18, 21 INC. 1 Y SGS. Y ARTS. 91 A 94 Y CONCS. DE LA LEY 10.305.-
VII - PETITUM:
1) NOS TENGA POR PRESENTADOS, POR PARTE, EN EL CARÁCTER INVOCADO Y CON EL DOMICILIO CONSTITUIDO.-
2) POR ACOMPAÑADA LA DOCUMENTAL QUE SE EXPRESA RESTITUYENDO LOS ORIGINALES Y AGREGANDO LAS
COPIAS A LOS PRESENTES AUTOS.-
I- OBJETO:
II-HECHOS:
Es por ello, que en virtud de que la ley actual me exime de exponer dichas
causales, se torna innecesaria su exposición quedando dentro del ámbito privado, haciendo
reserva de las mismas. (arg. arts. 19 CN., 435 incs. b, 437 del C. C. y C. N.)-
Conforme lo establece el arts. 438 y 439 del Código Civil y Comercial de la Nación,
acompañamos a este escrito liminar la propuesta de convenio regulador:
Que V.S. es competente para entender en esta causa en razón de que el último
domicilio conyugal estuvo ubicado en calle XXXXXXXXXXXXX.-
VI- DERECHO:
Fundamos nuestro derecho en virtud a lo prescripto en los arts. 423, 431, 435,
436/438, 439, 441/442, 443, 444/446 y concs. del Código Civil y Comercial de la Nación y en
los arts. 16 inc. 2, 18, 21 inc. 1 y sgs. y arts. 91 a 94 y concs. de la Ley 10.305.-
VII - PETITUM:
1) Nos tenga por presentados, por parte, en el carácter invocado y con el domicilio
constituido.-
2) Por acompañada la documental que se expresa restituyendo los originales y agregando las
copias a los presentes autos.-
3) Se tenga por presentada la solicitud de divorcio por voluntad Conjunta, con la Propuesta
de Convenio Regulador.-
DIVORCIO
Sr Juez de Familia:
I.-) OBJETO
II.-) HECHOS
III.-) COMPETENCIA
● RESPONSABILIDAD PARENTAL:
Que las obligaciones inherentes al ejercicio de la responsabilidad parental, se
encuentran acordadas en las actuaciones “XXXXXXXXX (Expte. XXXXXXXX)” que se
tramitan por ante el Juzgado de Familia de 3º Nominación, por lo que a su vez es
competente por conexión a los fines de intervenir en esta demanda de divorcio.
● BIENES:
Que no existen bienes gananciales por lo que no resulta necesario acordar sobre el
mencionado punto.
VII-) COSTAS:
Que solicito que las costas del presente juicio sean a cargo del Sr José
Luis Bulacio.
VI.-) PETITUM:
Por todo lo expuesto a V.S solicita:
a.- Me tenga por presentada, por parte y con el domicilio legal constituido.-
b.- Tenga por acompañada la documentación que se expresa.-
c.- Dése la debida participación al Ministerio Público Fiscal.-
d.-En su hora, y previo los trámites de ley, haga lugar al Divorcio solicitado.-
PROVEER DE CONFORMIDAD SERA JUSTICIA
JURISPRUDENCIA
TEXTO COMPLETO:
1ª Instancia.- Santa Rosa, octubre 4 de 2019.
Resulta:
Que a fs. 27/30 se presenta el Sr. P. A. M. con patrocinio letrado de la Dra. M. H. promueve
demanda de liquidación de comunidad de bienes, acción que dirige contra la Sra. M. S. P.
Expone que con fecha 22 de diciembre de 2005 contrajo matrimonio con la demandada
habiéndose dictado sentencia de divorcio con fecha 22 de febrero de 2016. Que no existen
bienes inmuebles ni muebles de carácter ganancial, y que el activo que describe es
“técnicamente” propio del accionante.
Detalla la existencia de: una casa rodante marca Chevrolet, solicitando se le asigne en su
totalidad por haber sido adquirida con posterioridad al divorcio a través de la toma de un
crédito del Banco Sudameris; un bien inmueble sito en calle ... de esta ciudad, acompañando
fotocopia simple de boleto de compraventa y copia de escritura, peticiona se lo califique
como propio por haber sido adquirido con ahorros propios y anterior a la celebración del
matrimonio. Propone se atribuya su uso a la Sra. hasta la mayoría de edad de sus hijos con
una renta compensatoria a su favor de $2500 y pauta actualizatoria, y solicita se intime a la
Sra. a regularizar la deuda de impuesto inmobiliario que pesa sobre la vivienda; bienes
muebles que surgen del inventario a los que califica como gananciales, solicitando la
atribución de los que expresamente enuncia; y la existencia de deuda con Renault Crédito
por la adquisición del vehículo Ford Eco Sport Dominio ... con prenda a su nombre. Ofrece
prueba, funda en derecho.
A fs. 34 se imprime trámite a la demanda en los términos del artículo 301 del Cód. Proc.
Civ. y Comercial, y se ordena traslado a la demandada.
Reconoce habitar el inmueble junto a sus hijos, solicitando se extienda ello hasta la mayoría
de edad de sus hijos, sin abonar canon por encontrarse a cuidado exclusivo de los mismos.
Respecto del vehículo Ford Eco Sport indica que lo adquirieron durante el matrimonio, que
durante la convivencia se dedicaba al cuidado de los hijos y tareas del hogar, siendo la
fuente de ingresos de la familia la que provenía del trabajo del Sr. como enfermero en la
Unidad Penitenciaria. Que luego de la separación comenzó a trabajar como empleada
doméstica por hora lo que hizo imposible afrontar el pago de la prenda de la que se hacía
cargo el Sr. M. hasta la ruptura y que el mismo dejó de abonar entre diciembre de 2016 y
enero de 2017. En cuanto a la casa rodante indica que fue adquirida en agosto de 2016, en
la que tal como surge del acta de exposición, se encontraban unidos en matrimonio. Reclama
compensación económica, sin efectuar cuantificación ni modalidad, remitiéndose el artículo
442 del Cód. Civ. y Comercial. Ofrece prueba.
A fs. 117 se decreta la clausura del período probatorio y se ponen las actuaciones a
disposición de las partes para alegar.
A fs. 120/126 alega el accionante, a fs. 128/131 la demandada, y a fs. 132 se llama autos
para sentencia.
Considerando:
Los contendientes han tramitado su divorcio vincular mediante expediente N° ... que tengo
a la vista, habiéndose dictado sentencia con fecha 1 de junio de 2017.
En dicho resolutivo, se advierte que ante la diferencia de fechas denunciadas por los
accionantes en sus presentaciones, se dispuso la retroactividad de la sentencia y extinción
de la comunidad adoptando como fecha de la misma la correspondiente a la audiencia de
mediación, tal como lo expusiera la parte en su escrito de fs. 19 de esos actuados, y por
remisión a la constancia de fs. 26.
Al respecto debe hacerse la salvedad que tal como surge de la misma la audiencia se celebró
el 22/02/2017, habiéndose consignado en sentencia como fecha de retroactividad el mismo
día y mes —22/02—, pero diferencia en el año —se fijó 2016 cuando debía decir 2017—,
advirtiéndose claramente que el mismo obedeció a un error de tipeo, toda vez que la fecha
invocada no guarda relación con ningún acto válido que permita su determinación en tal
sentido.
A mayor abundamiento debe tenerse presente la documentación acompañada a fs. 27 del
proceso de divorcio, de la que surge la presentación del accionante en sede policial
exponiendo el día 3 de noviembre de 2016 que “en el día de la fecha se retira del hogar que
estaba viviendo desde hace 20 años con la ciudadana P M S, es decir en fecha posterior a la
alegada.
Por lo cual, no obstante no haber sido observado por las partes, de sus propias
manifestaciones y presentaciones surge demostrada la realidad de los hechos, y deviene
indiscutible en consecuencia el error de tipeo en el que se incurre al dictar sentencia, no
pudiendo alterarse las circunstancias fácticas probadas, máxime cuando en la fecha y año
consignado ambos reconocieron que se encontraban unidos.
El accionante sostiene el carácter de propio del rodado indicando que fue adquirido con
fecha 11/10/2016 y que asumió íntegramente la deuda del mismo. Mientras que la
demandada expone que tal como consta en los recibos la adquisición fue a principios de
agosto de 2016, época en que conforme exposición agregada se encontraban unidos en
matrimonio, solicitando se disponga la venta en pública subasta y se divida su producido en
partes iguales.
A los fines del análisis del presente, en primer término debo considerar lo expuesto por el
Sr. M. a fs. 16 del expediente n° 120.718, y el reconocimiento del origen del bien hoy objeto
de controversia, cuando al formalizar la propuesta de convenio regulador manifiesta
respecto a la casa rodante que “la misma fue adquirida en el mes de octubre y en noviembre
decidimos de común acuerdo separarnos asumiendo íntegramente la deuda de la casa
rodante...”.
Tal reconocimiento en el ámbito en el que fue expuesto genera una convicción en cuanto a
la adquisición conjunta, ya que se expide en el marco de una propuesta reguladora, la que
goza de entidad indiscutible ante la finalidad perseguida y su naturaleza legalmente
consagrada.
Por lo cual, resulta sorprendente que la visión de resolución del conflicto por parte del
accionante expuesta en el marco del divorcio se haya modificado de manera tan sustancial
al instar la presente, intentando correr del lugar que inicialmente reconocía a la Sra.
Palacios para generar su desapoderamiento no sólo de este bien, sino de los restantes,
conforme los dichos que con patrocinio letrado ha vertido en sus presentaciones y que se
tratarán a lo largo de la presente resolución.
Asimismo con la constancia de fs. 12 de los presentes se acredita que con fecha 27 de
diciembre de 2016 el Sr. M. compareció nuevamente ante la autoridad policial a los fines de
exponer que “se fue de su hogar en común acuerdo de su pareja”.
Por lo cual, independientemente del modo en que los contendientes hubieran acordado la
distribución de deudas, o asumido voluntariamente los pagos, lo cierto es que el carácter
ganancial del bien mueble registrable no resulta discutible, encontrándose vigente la
comunidad a la fecha de adquisición reconocida por las partes, para lo cual deber tenerse
en cuenta la salvedad efectuada en el punto 1°) tercer párrafo y siguientes, respecto a la
errónea consignación del año correspondiente a la retroactividad de la sentencia de divorcio
y consecuente extinción de la comunidad.
No debe perderse de vista que en procesos como el presente el principio general resulta la
presunción de ganancialidad, de acuerdo a lo establecido por el artículo 466 del Cód. Civ.
y Comercial, en relación a la totalidad de los bienes existentes al momento de la extinción,
excepto prueba en contrario.
En primer término, y del mismo modo que fuera analizado en el punto precedente, no puedo
dejar de considerar como cuestión preliminar la postura asumida por el accionante en el
proceso de divorcio y la posterior adoptada durante la liquidación respecto del inmueble.
Es que al formular la propuesta reguladora a fs. 15/17 del expediente 120718, el Sr. .M con
patrocinio letrado manifiesta “...hemos adquirido los bienes que a continuación se detallan,
conjuntamente con la propuesta de división: 1) Un bien inmueble que integra la masa
ganancial. El mismo esté ubicado en la calle ... de la ciudad de Santa Rosa La Pampa y se
designa catastralmente como Ejido ... Partida ... Propongo que el mismo sea liquidado y su
producto distribuido en partes iguales entre ambos cónyuges, una vez alcanzada la mayoría
de edad de nuestros hijos, siendo que el menor de ellos actualmente tiene 8 años..” (fs. 15
vta./16).
De allí surge un claro reconocimiento a la adquisición conjunta del bien, no obstante lo cual,
luego al interponer la presente demanda solicitó su calificación como bien propio al
introducir como documental que no se presentó en los restantes autos, el boleto de
compraventa de fs. 7.
Si bien la demandada desconoce el carácter alegado por el Sr. M. al bien como así la
documentación adjunta, lo cierto es que el boleto de compraventa fue citado como
antecedente de compra en la escritura traslativa de dominio de fs. 8/11 al consignar en el
punto Tercero “Esta venta se realiza por el precio total y convenido de seis mil seiscientos
dólares estadounidenses, los que el representante de la parte vendedora declara que le
fueron abonados íntegramente por la parte compradora, antes de este acto, en forma legal,
conforme al boleto de compraventa de fecha 10 de octubre de 1998, que sellado e intervenido
por la Dirección General de Rentas, en fotocopia autenticada, agrego a la presente...”.
Asimismo a fs. 73/78 la escribana interviniente remitió copia simple de la escritura
celebrada ante el registro del que resulta titular.
De ello se infiere que nos encontramos ante un bien adquirido por boleto de compraventa
suscripto con fecha 10 de octubre de 1998, efectivizada la correspondiente registración
mediante escritura de fecha 22 de octubre de 2012.
En tal sentido se expidió la testigo P a fs. 82, al ser interrogada en la pregunta 10 en relación
a si cuando las partes compraron el terreno asiento del hogar conyugal ya vivían juntos,
contestando “Sí”, desconociendo el modo en que efectuaron el pago (conf. respuesta a la
11).
Que tal como lo sostiene la demandada, se encuentra probado que la escrituración del bien
inmueble tuvo lugar años después de su adquisición. Refiere la Sra. P. al respecto que “No
recuerdo la fecha puntual en que comenzáramos a pagar por la compra de un terreno donde
construimos nuestra casa materializando la adquisición del mismo con la escritura traslativa
de dominio que se perfeccionara hacia el año 2012” (fs. 53).
Pero en igual sentido se acredita la existencia del boleto de compraventa desconocido por
la accionada, toda vez que tal instrumento fue citado en la escritura traslativa de dominio
como antecedente de la operación, en el que se consigna como comprador al Sr. P. A. M.
Por el contrario se ha demostrado que la Sra. P. contribuía con sus labores diarias al
acompañamiento y desarrollo de la profesión de su pareja en ese momento.
Que sabido es que, la perspectiva de género debe estar presente en todas las resoluciones,
sentencias e intervenciones judiciales, conforme ha sido reconocido no sólo a nivel
internacional —CEDAW—, sino también en el orden nacional —26.485— y provincial —
2550—, toda vez que ello resultar determinante para arribar a una decisión justa que limite
distinciones y contemple interpretaciones alejadas de estereotipos y estándares culturales.
Es que, del análisis de las constancias de autos, se observa en la propuesta reguladora del
Sr. M. un claro reconocimiento de aportes, roles y funciones que desarrollaban cada uno de
los contendientes en su organización familiar. Propuesta que más allá de su nombre, resulta
un ofrecimiento legalmente establecido, con pautas que deben considerarse porque así lo
prevé la norma de fondo y que en el punto analizado, no había sido controvertida por la Sra.
P., remitiéndome a los fundamentos expuestos al analizar la naturaleza, finalidad y alcances
de la misma en el punto que antecede.
De todo lo cual se desprende la gran importancia no sólo la formulación de la propuesta de
convenio regulador sino la consideración posterior, ya que es el modo en el que el aquí
reclamante imaginó la solución a la división de bienes.
Asimismo debo advertir que el rol que me ocupa que se trasluce a través del principio de
inmediación procesal, intervención dinámica con la oficiosidad y que también se garantiza
a través de la conexidad en las intervenciones, persigue la protección de los intereses de
ambos involucrados pero principalmente la preservación de los derechos de la parte más
vulnerable.
Por lo cual apartarme de ello sólo implicaría alejar a la Sra. P de derechos que le asisten y
propiedad que le corresponde, ello claramente ocasionado en el modo en que procedieron
para la compra del bien y el posible desconocimiento de su parte del perjuicio que
ocasionaba no suscribir el documento inicial.
Todo lo cual persigue como finalidad evitar que al momento de la ruptura de la relación,
bienes adquiridos con el esfuerzo común se incorporen en su totalidad al patrimonio de una
de las partes, la cual se enriquecería por el esfuerzo del otro.
Por lo cual, sin perjuicio de asistirle razón al Sr. M. en cuanto a la calificación de propio
del bien inmueble ante la suscripción individual del boleto de compraventa certificado, lo
cierto es que de las probanzas adjuntadas surge que desde lo fáctico ello no resulta
compatible con la realidad de las cosas, no habiéndose demostrado que el origen de los
fondos para la adquisición del bien proviniera de dinero ajeno al esfuerzo familiar para su
compra y con clara participación de la Sra. P.
c) Bienes muebles.
En relación al presente punto, las partes han acordado en audiencia preliminar “el carácter
de propios del Señor M. de los bienes muebles cuya entrega se consiente: carretilla, baldes
de albañil, cuadros personales y hormigonera”. Sin perjuicio de ello no arribaron a acuerdo
respecto a los restantes bienes reclamados por el accionante a fs. 28 vta. siendo los mismos:
set matero antiguo, aparador de pino, mesa con seis sillas de algarrobo, cuatro sillas
blancas; perchero, modular y biblioteca de algarrobo, y un somier de dos plazas.
Durante el trámite de los presentes, no han acreditado que la adquisición de los mismos
hubiera ocurrido de manera precedente al matrimonio, ni con dineros propios de alguna de
las partes o su obtención proveniente de donación, herencia o cualquier otra vía que permita
consideración especial.
En consecuencia, rige para su calificación la presunción de ganancialidad, regla aplicable
al presente ante la inexistencia de elementos que orienten su apartamiento.
Al respecto corresponde advertir que salvo pacto en contrario, los gastos que resultan
exclusivamente a cargo del ocupante de la vivienda son los que se insumen diariamente —
gas, luz, agua, servicios sanitarios, telefonía, internet, etc.—. Por los que deberá responder
en el caso en particular la Sra. P., por el período que le fue atribuido el mismo.
Por su parte aquellos impuestos que gravan la propiedad —impuesto inmobiliario, tasas
municipales—, siguen la suerte de la misma, en virtud de que resultan derivados de la
titularidad y no de su uso, por lo que deben ser soportados por el Sr. M.
5°) Respecto a la imposición de costas, a mérito del modo en que se resuelve y resultado
parcialmente favorable a ambos litigantes, corresponde que sean afrontadas por el orden
causado (art. 65 primer párrafo del Cód. Proc. Civ. y Comercial), difiriéndose la regulación
de los honorarios profesionales hasta tanto se encuentre acreditado el activo de los presentes
conforme lo dispuesto por el artículo 35 de la LA.
Por todo ello, y citas legales, fallo: I. Haciendo lugar a parcialmente a la demanda
liquidación de la comunidad de bienes instada por la parte actora, calificando como bien
propio del accionante el inmueble partida n° ... En tanto se califican como bienes
gananciales la casa rodante marca Chevrolet modelo y los muebles considerados en el
apartado c) punto 2°. En cuanto a los gastos de impuestos y tasas serán solventados por
cada parte de acuerdo a los alcances considerados en el apartado d) del punto 2°), todo ello
de conformidad a lo expuesto en los considerandos. II. Reconociendo a la Sra. M. S. P.
derecho a recompensas por el cincuenta por ciento del valor actualizado de tasación del
inmueble partida n° ... y mejoras implantadas, sin que por ello se afecte la atribución
convenida por las partes la que se mantiene vigente en todos sus términos y por el plazo
establecido. III. A mérito de la procedencia parcialmente favorable a ambos litigantes,
corresponde que las costas del proceso sean afrontadas por el orden causado (art. 65 primer
párrafo del Cód. Proc. Civ. y Comercial), difiriéndose la regulación de los honorarios
profesionales hasta tanto se encuentre acreditado el activo de los presentes conforme lo
dispuesto por el artículo 35 de la LA. IV. Remítanse los presentes en vista a la Dirección
General de Rentas y Caja Forense. V. Regístrese y notifíquese. — María A. Brarda.
Expediente F-1VI-214-L2018
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES EN LO CIVIL, SALA I
L., M. A. c. O., A. R. s/ liquidación de sociedad conyugal • 20/11/2019
2ª Instancia.- Buenos Aires, noviembre 20 de 2019.
1.1.- [-]Contra la sentencia definitiva de primera instancia obrante a fs. 290/304 vta. se alza
únicamente la accionante[-] y formula los cuestionamientos que lucen a fs. 312/322 vta. que
no merecieron respuesta de su contraparte.
En torno al marco jurídico aplicable practica una extensa queja, en lo central argumenta que
el caso debe resolverse a la luz del nuevo código de conformidad con lo dispuesto por el art.
7° pues alcanza a las “consecuencias de las relaciones y situaciones existentes”.
Asimismo, en sentido análogo, tampoco es deber del juzgador ponderar todas las pruebas
agregadas, sino aquellas que estime apropiadas para resolver el mismo (CSJN, Fallos:
274:113; 280:320; 144:611).
3.1.- La sentencia de separación personal data del día 05 de Mayo del año 2014 —aspecto
este en el que asiste razón a la apelante—, al haberse constatado la separación de hecho sin
voluntad de unirse por un lapso mayor de dos años (cfr. fs. 32 y vta. del Expte. N°
60.843/2.014), mientras que la demanda por “liquidación de sociedad conyugal” se remonta
al día 8 de Julio del año 2015 (ver fs. 88 vta.).
3.2.- En cuanto al marco jurídico aplicable, coincido con L. en que el caso sub examine debe
resolverse a la luz del Cód. Civ. y Com. de la Nación, vigente desde el día 01 de Agosto del
año 2015, por lo pronto debido a que según dispone expresamente su art. 7° “A partir de su
entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas existentes”.
Tal norma sigue los lineamientos del art. 3 del Código de Vélez en tanto determina la
aplicación inmediata de la ley a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas
existentes, debiendo entenderse por “consecuencias” todos los efectos de hecho o de derecho
que reconocen como causa a una situación o relación jurídica existente (Lorenzetti, Ricardo,
Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado, Rubinzal-Culzoni, T. I, ps. 46/47).
4.- Sin perjuicio de lo apuntado, lo cierto es que finalmente propondré modificar la sentencia
apelada únicamente en lo concerniente a la fecha de extinción de la comunidad, no así en lo
tocante a su composición o integración ha sido decidido ajustadamente por la juez de grado.[-
]
5.1.- En el sub judice se decidió que la separación personal operó la disolución de la sociedad
conyugal con efecto retroactivo a la “fecha de notificación de demanda”, que data del
10/12/2014 (cfr. cédula agregada a fs. 16/17 y sentencia definitiva de fs. 32 y vta. del Expte.
N° 60.843/2014; cfr. también fs. 295 vta. de estos autos, habiéndose luego decretado el
divorcio el día 21/06/2016).
Dicho temperamento es resistido por L. pues aduce que de forma excepcional corresponde
fijarlo con anterioridad, concretamente al momento en que tuvo lugar la separación de hecho
sin voluntad de unirse.
5.2.- La extinción de la comunidad está regulado en el Cód. Civ. y Comercial en los arts.
475/480, siendo la última norma citada la que contempla de manera expresa la situación que
aquí se plantea.
Según el art. 480 del Cód. Civ. y Comercial, “La anulación del matrimonio, el divorcio o la
separación de bienes producen la extinción de la comunidad con efecto retroactivo al día de
la notificación de la demanda o de la petición conjunta de los cónyuges. Si la separación de
hecho sin voluntad de unirse precedió a la anulación del matrimonio o al divorcio, la
sentencia tiene efectos retroactivos al día de esa separación.
En su mérito, corresponde a sus respectivos efectos fijar sin más como fecha de extinción de
la comunidad, el día 15 de Septiembre del año 2012.
Para demostrar el carácter de los bienes, se admite cualquier medio de prueba y tienen
especial trascendencia aquellas que demuestran las posibilidades económicas al tiempo de la
adquisición, los movimientos que tuvieron sus fondos —especialmente en cuentas
bancarias— y las disponibilidades conforme a las declaraciones impositivas que brinda cada
uno[-] (CNCiv., Sala K, “D., M.F. c. C., S. A. s/ Liquidación de sociedad conyugal”, Rec.
N° 15.284, del 20/05/2010; ídem, Sala K, Expte. N° 14.709/2005 “M., S. C. c. G., F.C. s/
Liquidación de sociedad conyugal”, del 01/09/2011, El Derecho de fecha 21/03/2012).
6.2.- Ahora bien, aun cuando la apelante formula numerosas consideraciones, sólo reviste
carácter de crítica y razonada (art. 265 Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación) lo concerniente
al “reconocimiento” que afirma practicó O. acerca de la composición del acervo.
Reiteradamente la Sala que integro ha sostenido que el recurso de apelación no implica una
pretensión distinta o autónoma con respecto a la pretensión originaria, sino una eventual
derivación de ésta que constituye el objeto, la que ya no se puede modificar en sus elementos.
Se ha declarado que únicamente es fundado cuando en razón de su contenido sustancial es
apropiado para la obtención de una resolución que reforme, modifique, amplíe o anule el
pronunciamiento impugnado, por lo que caso contrario debe declararse desierto el recurso
(esta Sala, 01/10/2009, expte. N° 2575/2004 “Cugliari, Antonio C. H. c. BankBoston N.A. s/
cancelación de hipoteca”. Idem., 23/06/2010, expte. N° 59.366/2004 “Berdier, Tristán M. c.
Snitovsky, Luis y otro s/ daños y perjuicios”).
6.3.- En este contexto, en las presentes actuaciones L. no ha cumplido con su carga de indicar
cuáles son los defectos u omisiones del pronunciamiento que objeta y los fundamentos que
la impulsan a formular los consecuentes reproches, pues no hace sino dar cuenta de su
disconformidad con lo resuelto, sin fundamentar cuál sería a su juicio la solución correcta.[-
]
Esto es lo que ocurre en el caso de autos con respecto a las vagas e inconexas menciones que
practica L. acerca de la caballeriza en el country Náutico Escobar, el galpón en Campana,
efectivo en cajas de seguridad (en la casa del country y en el Banco Ciudad), depósito en
Banco Merril Lynch, automóviles (Mercedes Benz y Peugeot 307), su parte en las firmas
Moradux, Invecta SA y PIAPSA, y las recompensas que reclama por el seguro de vida y por
la venta de un bien propio.
La quejosa prácticamente se limita a identificar tales bienes sin explicitar acabadamente las
razones por las que considera que deben declararse integrantes de la masa comunitaria,
eventualmente repite consideraciones ya formuladas en su alegato (fs. 277/284 vta.), no
pondera el resultado de pruebas que fundamenten la interpretación que abona y deja huérfano
al débil cuestionamiento que ensaya,[-] resultando a su respecto de aplicación la solución
normada por los arts. 265/266 del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación.
En todo caso, únicamente alcanza entidad de crítica concreta y razonada cuando vincula a
tales bienes con la nota-inventario que realizara su contraparte, lo que será objeto de estudio
en el siguiente acápite
6.4.- La apelante asigna especial importancia a la nota emitida por su contraparte obrante a
fs. 7/9, pues sostiene que fue confeccionada en fecha próxima a la separación de hecho y que
detalla todos los bienes que integraban la comunidad; centra su expectativa ante esta Alzada
en su valor probatorio, la reputa verdadero “inventario” de los bienes comunitarios, y requiere
que se le confiera carácter de reconocimiento de la existencia de automóviles, títulos de
propiedad, etc.
No coincido con tal interpretación, y por tanto propondré el rechazo de la queja formulada.
6.5.- En efecto, según el art. 319 del Cód. Civ. y Comercial, “El valor probatorio de los
instrumentos particulares debe ser apreciado por el juez ponderando, entre otras pautas, la
congruencia entre lo sucedido y narrado, la precisión y claridad técnica del texto, los usos y
prácticas del tráfico, las relaciones precedentes y la confiabilidad de los soportes utilizados
y de los procedimientos técnicos que se apliquen”.
A los fines del esclarecimiento de la verdad, el juez habrá de aplicar las reglas de la sana
crítica, valorando diversas cuestiones para arribar a una convicción adecuada acerca del
carácter de auténtico y genuino del documento, así como también habrán de apreciarse las
relaciones precedentes, la conducta previa de las partes (D’Alessio, Carlos, Código Civil y
Comercial de la Nación. Comentado, Rubinzal, t. II, p. 240; Armella, Cristina, Código Civil
y Comercial. Comentado, Astrea, T. I, ps. 846/847), además —desde luego— de su
interpretación, significado o sentido en el contexto de lo que se debate en autos.
Su valor probatorio debe ser apreciado por el juez a través de pautas que no son excluyentes,
como ser —verbigracia— la congruencia entre lo sucedido y lo narrado, la precisión y
claridad del texto, las señaladas relaciones precedentes, etc. (Ricordi, Adrián, Código Civil
y Comercial de la Nación. Comentado, Infojus, p. 524).
6.6.- O. no desconoce que la nota en cuestión es de su puño y letra, por lo que no está en
debate su autoría sino su naturaleza y su valor probatorio en la determinación de los bienes
integrantes de la comunidad.
Por lo pronto cabe subrayar que se trata de un instrumento “particular” que al no estar firmado
(art. 287 Cód. Civ. y Comercial) carece per se de valor probatorio por no brindar certeza y
resistirse su credibilidad, por no evidenciar la integridad del acto ni su naturaleza, lo que
debilita su comprensión y por tanto su valor probatorio —precisamente lo que aquí se
discute—, ya que puede no reflejar los hechos de manera fiel sino distorsionada (Orelle, José
María, Código Civil y Comercial Comentado. Tratado exegético, LA LEY, T. II, ps.
632/634).
A diferencia de lo que sostiene la quejosa (fs. 317 vta.), el apelado negó de manera categórica
o enfática que a dicha pieza se le pueda asignar carácter de reconocimiento, explicando que
se trató de un proyecto redactado por ambos cónyuges años atrás, alrededor de los años 2009
ó 2010 [-](cfr. fs. 118/129 vta.).
O. sostuvo que se trató de una planificación para la reinversión de fondos con el consiguiente
crecimiento esperado, y brindó un detenido detalle de la situación de cada uno de tales bienes,
especificando a la par ciertas inconsistencias en las que incurrió su contraparte respecto a la
calificación de los bienes en cuestión (ver fs. 125/126 vta.).
7.1.- Finalmente en lo tocante a las costas causídicas, la sentenciante de grado las impuso en
un 75% a cargo de la actora y el 25% restante al demandado, temperamento que propondré
modificar ligeramente con el alcance que paso a precisar.
7.2.- En efecto, comienzo por señalar que las costas, es decir, las erogaciones impuestas a
quienes intervienen en un proceso para la iniciación, prosecución y terminación de éste,
respecto a su imposición el Código Procesal ha adoptado en su art. 68 la teoría del “hecho
objetivo de la derrota”, tal como apunta la quejosa, solución que se considera justificada en
que la actuación de la ley no debe representar una disminución patrimonial para la parte en
cuyo favor tiene lugar, naciendo su imposición del deber del juez de condenar al derrotado
(cfr. Fenochietto-Arazi, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, T. 1, p. 280 y ss.).
Tal como da cuenta Kielmanovich, en materia de derecho de familia parece afirmarse una
tendencia a prescindir para su imposición del principio de la derrota, entre otras razones, por
la especial naturaleza de los derechos en litigio (aut. cit., Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación. Comentado y anotado, Lexis Nexis, p. 155; Colombo, Carlos, Kiper, Claudio,
Código Procesal Civil y Comercial. Anotado y Comentado, LA LEY, ps. 491/492), y en estos
autos no se puede sostener la existencia clara de un “vencedor” y un “vencido” habida cuenta
la forma como en definitiva se resolvieron las pretensiones (cfr. esta Sala in re “A. Z., G. c.
V., S. s/ susp. resp. parental”, Expte. N° 51.994/2.015, del 22/11/2017, entre muchos otros).
7.3.- En su mérito, al ponderar el tenor de los reclamos efectuados por las partes, la
complejidad del caso, el análisis practicado sobre las pruebas producidas y finalmente lo
decidido, considero que las costas deben distribuirse por su orden, lo que así propongo.
b) Imponer las costas de ambas instancias en el orden causado (art. 68, 2° párrafo, Cód. Proc.
Civ. y Com. de la Nación).
Así voto.
Expte. N° 3315043
JUZGADO DE FAMILIA DE 2A NOMINACIÓN DE CÓRDOBA
M., M. c. M., A. F. s/ Divorcio Vincular - Contencioso - Cuerpo de compensación económica
• 20/11/2019
1ª Instancia.- Córdoba, noviembre 20 de 2019.
Resulta: 1.[-] A fs. 55/64 comparece la Sra. M. M., con el patrocinio del Ab. C. F. M. y
solicita se determine la “procedencia de una compensación económica a mi favor y a cargo
del señor M. en los términos de los arts. 441, 442 y cc. del Cód. Civ. y Comercial[-] (sic).
Asevera que M. iba en forma permanente a su lugar de trabajo “haciendo escándalos delante
de la gente” (sic), interfiriendo cuando se encontraba con algún cliente, interrumpiéndola
cuando se encontraba en su horario de descanso. Indica que a raíz de tantos “malos momentos
llorando intentaba hacerle entender que no era momento para abandonar mi trabajo” (sic),
que ambos necesitaban ese ingreso fijo, “pero no quería entender” (sic). Manifiesta que “este
tema” (sic) era motivo de discusiones diarias. Expresa que en una oportunidad el Sr. M.
comenzó una discusión para que ella renunciara “y se fue poniendo más violento” (sic),
pateaba las puertas de la casa de su madre, “rompía cosas tirándolas al piso, me tiro el
teléfono corporativo que la empresa me había dado contra la pared” (sic). Señala que por los
gritos de su cónyuge y su propio llanto, su madre “se presentó en el lugar” (sic) y fue ahí
cuando M. se calmó.
Cuenta que pasaba muchos nervios, malestar físico y psíquico, que “se le paralizaba el
cuerpo” (sic) y que culminó renunciando por su salud e integridad física y psíquica. Menciona
que luego de “este grave error que cometí” (sic), comenzó a trabajar en “nuestro” (sic) taller
junto a su esposo, “lo que le daba mucha felicidad porque me tenía controlada de cerca” (sic).
Menciona que abría el taller a las 08:00 hs. y que M. llegaba a las 10:00 hs. Refiere que se
encargaba de toda la administración del negocio, trataba con los proveedores y clientes y
gestionaba las habilitaciones a nombre de su hermana R. M. Relata que compró las
herramientas, “como por ejemplo un banco de armado de motores” (sic) a la Empresa M. P.
de la Localidad de San Francisco de la Provincia de Córdoba y que su cónyuge arreglaba los
autos. Relata que el taller funcionaba bien, que los clientes en un principio iban porque la
conocían “desde que era chica” (sic), porque el taller estaba ubicado en el barrio de su casa
materna. Afirma que al poco tiempo comenzaron los problemas con los clientes por que el
Sr. M. “sobrefacturaba” (sic) o no le “cambiaba los repuestos” (sic) como era debido a los
autos que reparaba, por lo que fallaban y los clientes realizaban reclamos muy a menudo.
Destaca que “como económicamente íbamos mejorando” (sic), se mudaron de la casa de su
madre a una casa que alquilaron ubicada en la calle .... Destaca que “ya por entonces” (sic)
la convivencia se estaba “tornándose muy difícil” (sic). Asevera que en el año 2008
compraron un inmueble de “un dormitorio, baño y patio de estado general precario” (sic)
ubicado en calle ..., “mediante boleto de compraventa” (sic).
Indica que “la idea era acondicionar la casa” (sic) para ir a vivir en ella y con el tiempo hacer
un “galpón/tinglado” (sic) donde funcionará “nuestro taller mecánico” (sic), atento a que
“tenía mucho terreno en el fondo” (sic). Aclara que mientras “reciclábamos” (sic) el
inmueble, seguían viviendo en la casa alquilada en el Barrio .... Repara que finalmente, a
principios del año 2009 se mudaron con su esposo al inmueble ubicado en la calle ..., “a pesar
de que estaba aún sin terminar” (sic). Alega que a principios del año 2010 comenzó a vivir
con ellos J. I. el hijo mayor de M., con la finalidad de estudiar Ciencias Económicas en la
Universidad Nacional de Córdoba. Adita que en el mismo año comenzaron a construir el
“galpón al fondo del lote” (sic), con la idea de que allí funcionara “nuestro taller mecánico”
(sic). A continuación, detalla que su esposo, ya viviendo con su hijo, no la dejaba ir a trabajar
en el taller, no le daba dinero y cuando le pedía dinero para comprar alimentos “me daba de
a dos pesos” (sic), diciéndole que “tenía que hacer mucho para cobrar lo que el ganaba” (sic).
Explica que cuando necesitaba ropa su cónyuge la llevaba a comprar a una “feria americana
de ropa usada” (sic) ubicada en ..., donde vivía su prima G. S., quien “reciclaba” (sic) ropa
para vender. Manifiesta que en el mes de Julio de 2010, mudaron el taller mecánico al “nuevo
galpón al fondo de la casa” (sic). Manifiesta que en el año 2011, impulsada por su hermana
M. comenzó a estudiar la carrera de Martillero y Corredor Inmobiliario en la Institución
Cervantes, “ayudándome para pagar la cuota mi familia dándome cheques o facilitándome
sus tarjetas de crédito” (sic). Expresa que no solo debió ocuparse de las tareas domésticas del
hogar mientras M “trabajaba en nuestro taller mecánico’ (sic), sino que además debió
ocuparse de toda la administración de “nuestro fondo de comercio ‘taller’ para que se
produzca el quebranto, para no caer en bancarrota” (sic).
Señala que el quiebre de la relación conyugal la ha dejado “desamparada” (sic), puesto que
durante la convivencia solo se dedicó a las tareas domésticas y administrativas, pero que
además “fui un puntal” (sic) en la prosperidad de la “sociedad conyugal” (sic) y del propio
fondo de comercio. Cuenta que “si hoy el taller es prospero, pujante y da importantes
utilidades” (sic), se debe gran parte a su aporte, a su trabajo, a que M, solamente debió dedicar
durante toda su convivencia a “reparar mecánicamente los autos que nos traían” (sic),
sabiendo que tenía “las espaldas cubiertas” (sic), por su trabajo administrativo y doméstico
en el hogar. [-]
Menciona que fue tan importante el “despegue económico” (sic) del fondo de comercio
“taller mecanico”, que pudieron construir junto con su cónyuge el “tinglado/galpón en los
fondos de nuestra casa/habitación” (sic). Estima que “se debe establecer un equilibrio
patrimonial entre los cónyuges al momento de liquidar la comunidad de bienes y ese
equilibrio se debe establecer cuando se determine la compensación económica que solicito”
(sic). Refiere que se encuentra acreditada la relación de causalidad entre el quiebre
matrimonial y el notorio empeoramiento de su situación patrimonial, ya que “debí irme de
mi casa” (sic), para que el Sr. M. no siga ejerciendo violencia de género en su contra y que
lo “debí hacer con lo puesto” (sic), sin llevarse nada, dejando su hogar “a las apuradas” (sic)
para preservar su seguridad física.
Relata que al momento de presentar la propuesta reguladora del divorcio, manifestó que los
ingresos generados por el taller (Fondo de Comercio) desde Septiembre/2013 - Agosto/2015
eran muy importantes, calculando de manera estimativa y provisoria su utilidad neta mensual
en la suma de treinta mil pesos ($30.000,00). Afirma que además, el precio del valor locativo
de un “galpón como el que tenemos” (sic) en el barrio o zona cercana se puede estimar en la
suma mensual de cuatro mil quinientos pesos ($4.500,00) más impuestos y servicio de agua.
Destaca que “es de público y notorio que nuestra familia/pareja vivía del producido del taller
(única fuente de ingresos familiares)” (sic), que al tener que abandonar intempestivamente la
vivienda “me fui sin nada” (sic), y que actualmente se encuentra sin trabajo, sin ingresos y
sin vivienda; mientras que el Sr. M. goza del producido ingresos integro de los del taller
mecánico que “me pertenece en un cincuenta por ciento (50%)” (sic).
Asimismo, deja constancia que el taller se encuentra inscripto, dado de alta y habilitado a
nombre de su hijo J. I. M. y que el “galpón en el que funciona el taller mecánico” (sic) fue
construido “con dinero propio de J. I. M., con el conocimiento de mi ex cónyuge y así lo
probaremos” (sic). Manifiesta que su hijo contrata: “al Sr. Z. N. P. para la construcción del
tinglado; al Sr. F. R. para la construcción del galpón; y al Sr. A. M. para la construcción de
un baño en dicho galpón” (sic). Indica que la actora intenta desacreditar con sus dichos “el
esfuerzo personal y económico que ha invertido mi hijo” (sic), para lograr que el taller
progrese, realizando “alegaciones y observaciones” (sic) que distan de la realidad y que
carecen de sustento probatorio, “procurando acrecer en su beneficio a costa del empeño y
sacrificio de mi hijo” (sic). Detalla que en la actualidad es “colaborador (empleado)” (sic) de
su hijo. Además destaca que “nuestra pareja nunca vivió solo de los ingresos del taller” (sic).
Afirma que es cierto que la accionante trabajaba junto con M. M. Adjunta documental (fs.
78/125) y ofrece prueba informativa, testimonial y confesional.
4. Fijada la audiencia prevista a los fines del art. 81 de la ley 10.305 (fs. 134), se celebra
conforme constancias de fs. 141. A la misma comparecen las partes con sus abogados
patrocinantes y al no haber arribado a acuerdo alguno se provee la prueba ofrecida.
5. A fs. 172 comparecen las abogadas del demando y adjuntan documental (fs. 162/171), que
a su criterio resultan “de vital relevancia para el desarrollo de este proceso” (sic). De dicha
prueba se corre noticia a la demandante, en los términos del art. 241 del Cód. Proc. Civ. y
Comercial (fs. 333).
6. A fs. 232 se certifica que se encuentra vencido el plazo previsto por el art. 86 de la ley
10.305 para el diligenciamiento de la prueba. A fs. 237 se corre traslado a la actora para el
mérito de la prueba. A fs. 238 comparece la Sra. M. M. y presenta y realiza su alegato,
entendiendo que debe hacerse lugar a su planteo. Por su parte las apoderadas del demandado
hacen lo propio a fs. 249 y a 253.
7. A fs. 262 se dicta el proveído de “autos”, firme y consentido el mismo, queda la causa en
condiciones de ser resuelta.
III. Plazo de caducidad: También se corroboró que la demanda fue interpuesta antes que
venciera el plazo de caducidad de seis meses que prevé el último párrafo del art. 442 del Cód.
Civ. y Com. de la Nación.
III. Sobre la compensación económica: es una figura de neto carácter objetivo destinada a
recomponer el equilibrio patrimonial afectado por la relación matrimonial o convivencial que
posiciona a uno de los miembros en una situación económicamente perjudicial con respecto
del otro y que tiene por causa adecuada la sobre contribución de uno de ellos al hogar común
o al emprendimiento del otro. Es un desajuste o desequilibrio económico entre los
patrimonios de los cónyuges o convivientes que se constata al considerar los momentos
iniciales y finales de la relación, de los que surge una desigual evolución.[-]
Desde la doctrina se señala que su “objetivo esencial ... es lograr restablecer cierto equilibrio
económico entre aquellos que compartieron un plan de vida existencial, sea matrimonial o
convivencial y que la ruptura hubiera alterado” (cfr. Pellegrini, María Victoria, “Efectos de
la finalización de la vida en común. La compensación económica”, Tratado de Derecho de
Familia, LA LEY, 2015, T. II, p. 496).
Sin embargo para su procedencia efectiva deben tenerse en consideración una serie de
requisitos formales y sustanciales[-] (Cfr.: Molina de Juan, Mariel, “Compensación
Económica. Teoría y Práctica”, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe/Buenos Aires, 2018, ps. 87 a
154).
Dentro de los presupuestos formales encontramos: a) preexistencia de una relación
matrimonial; b) dictado de una sentencia de divorcio; c) presentación de la demanda antes de
que acaezca el plazo de caducidad.
Por su parte, los presupuestos sustanciales son los siguientes: a) desequilibrio económico
causado, para lo que se debe ponderar si existió un “sacrificio en pos de un proyecto común
por uno de los miembros de la pareja que se extingue, es causa de una situación económica
actual realmente desequilibrante, cuya magnitud es tal que condiciona sus posibilidades de
desarrollo futuro” (Molina de Juan, Mariel, ob. cit., ps. 121/122). Para ello propone realizar
un examen de “doble comparación”, —1— interno de la pareja, es decir evaluar la situación
económica de uno de los cónyuges frente al otro, que incluye no solo los bienes de la pareja,
sino también sus potencialidades a futuro, y —2— un análisis temporal, por lo que se debe
revisar la evolución patrimonial de cada uno de los cónyuges al comenzar la vida en común,
durante su transcurso y al momento de la finalización. b) Que el desequilibrio sea manifiesto,
ya que no cualquier desigualdad habilita la fijación de la compensación; que exista al tiempo
de la ruptura, por lo que pueden surgir inconvenientes si su valoración es mucho tiempo
después de acaecida la disrupción de la convivencia ante por ejemplo una separación de
hecho previa al divorcio; debe probarse el empeoramiento de la situación de quien lo reclama,
ya que se encuentra en una situación de desventaja frente al otro cónyuge y en relación a su
propio desenvolvimiento personal; no se exige que el acreedor tenga sus necesidades
insatisfechas, es decir no es necesario que esté en estado de necesidad —en los términos del
derecho alimentario—; valoración de la independencia económica del acreedor, que se
relaciona con la calificación profesional del acreedor; que el análisis sea objetivo, es decir
con independencia de las conductas desarrolladas por las partes durante a vida compartida;
que el deudor haya obtenido alguna clase de beneficio, en base al principio de equidad que
subyace a la figura legal de la compensación. c) Causalidad adecuada entre el proyecto de
vida en común y su ruptura, ya que “en el pasado está el germen que se arrastra en el tiempo
empobreciendo al otro” (M. de J., ob. cit., p. 148).
Con respecto a la presencia de los requisitos formales, estimo que todos ellos ya han sido
verificados en el caso traído a resolución —considerandos II) y III)—.
Pasaré a continuación a analizar los requisitos sustanciales antes referidos, los que
consideraré en conjunto.
a) En primer lugar debo señalar que las posiciones de ambas partes —sus relatos en las
demanda y en su contestación— resultan en ciertos aspectos confusas y no viables a los fines
de la que se debe probar y analizar en la presente causa. Por una parte la actora refiere e
intenta probar una serie de situaciones en relación al vínculo matrimonial que harían a la
invocación de una causal subjetiva de culpabilidad en el sistema del código derogado y que
no son de recibo en la presente acción. Por otra parte, ambos ex cónyuges también confunden
este proceso con lo que el que se lleva adelante en materia de liquidación de los bienes
comunes, lo que de manera alguna puede ser considerado en este juicio. Por tal motivo
ninguna de las probanzas incorporadas en base a esos extremos será merituada. Como
ejemplo de ello la prueba recabada en relación a la titularidad del taller mecánico no puede
ser tenida en consideración ya que ello hace a la liquidación de los bienes comunes[-], que
como anticipé se tramita en un proceso diferente a éste.
Analizadas las pruebas incorporadas en autos, estimo que las únicas que permiten esclarecer
la cuestión son las testimoniales y las confesionales receptadas.
c) Debo considerar en primer lugar que las partes celebraron matrimonio el 8 de marzo de
2006 y que si bien no quedó expresamente consignado la fecha exacta en que se produjo la
separación de hecho, esta sucedió antes de septiembre del 2014, momento en el que la actora
inició una demanda de divorcio vincular por causal subjetiva en el marco del derogado
sistema causado que preveía el Cód. Civil derogado. Entrado en vigencia del Cód. Civ. y
Comercial se readecua la demanda en base a la nueva normativa y se dicto la sentencia el 5
de febrero de 2016.
También quedó claro que la actora llevada adelante las tareas domésticas,[-] tal como ambas
partes lo refieren en sus escritos de demanda y contestación.
No puedo dejar de tener en consideración además, que actora y demandado reconocen que el
taller mecánico fue puesto a nombre de una hermana de la Sra. M., (R. M.) con el objeto de
eludir las obligaciones alimentarias que el Sr. M. tenía en relación a los hijos de una unión
anterior. Ello importó por parte de ambos cónyuges de un accionar totalmente reprochable
que vulneró derechos alimentarios, que tienen una protección legal y constitucional. Además
los dos participaron de manera activa en esa acción, tal como surge de los dichos de la
demanda, contestación y del pliego de absolución de posiciones del demandado (quinta
pregunta). Esto se orquestó en primer lugar cuando el Sr. M. lo propone y en segunda
instancia la Sra. M. aceptando esto y a su propia hermana haciéndose eco de una repudiable
actitud contraria a derecho y que lo único que hizo fue incumplir una cuota alimentaria. Por
tal motivo se les hace un severo llamado de atención.
f) Así, también está acreditado que la Sra. M. estudió durante el matrimonio la carrera de
Corredor Inmobiliaria en el Instituto Cervantes, tal como ella misma lo reconoce en su escrito
de demanda y lo ratifica la testigo V., quien fuera compañera en esa carrera. Este última
asevera que cursaban de lunes a viernes entre las 9 y las 12 horas (tres días) y de 9 a 10 (dos
días). Es decir que durante la vigencia del matrimonio la Sra. M. pudo seguir desarrollando
tareas de capacitación que le posibilitaron la formación para un desarrollo
laboral/profesional.
En relación a este aspecto la prueba producida por el demandado, nada aporta. Las
publicaciones de la red social Facebook que incorpora en nada contribuyen para esclarecer
el tema. Además en base a la carga dinámica de la prueba prevista en el art. 710 del Cód.
Civ. y Com. de la Nación debería haber traído la que estuviera a su alcance para acreditar
este extremo. Veáse que incluso renuncia a los testigos que había propuesto oportunamente.
Por tal motivo no pudo acreditar por ningún medio que la Sra. M. comenzara a trabajar junto
a su hermana luego de la separación de hecho, tal como lo expresara en su escrito de
contestación de demanda.
1) La colaboración que la Sra. M. realizara en el taller mecánico del Sr. M. importó un aporte
concreto y claro de la cónyuge en una actividad económica y laborar de quien fuera su esposo.
Actividad que éste siguió desarrollando luego de finalizada la convivencia. [-]A esto lo debo
tener en cuenta más allá de la titularidad del fondo de comercio, que ambos reconocen que
era de M., pese a que lo habían inscripto a nombre de la Sra. R. M. Tampoco obsta a ésto que
actualmente el mismo taller esté a nombre del hijo del demandado y que este pretende
aparecer como su dependiente o colaborador. Además también debo considerar que las tareas
domésticas llevadas adelante por la actora importaron otro aporte a la vida en común que
debe ser tomada en cuenta.
En el sub caso y a los fines de esa cuantificación estimo adecuado realizarla con una fórmula
matemática. En ese camino debo tomar un monto específico, que tenga en consideración lo
que le pudo insumirle a la cónyuge restablecer su situación personal luego de la ruptura
matrimonial y multiplicarlo por los meses que necesitó para comenzar efectivamente a
desarrollarse autónomamente. La doctrina ha señalado que “Sin perjuicio de reconocerse que
el tema no puede siempre tener una resolución adecuada con el simple empleo de una fórmula
matemática, habida cuenta que muchas veces la realidad supera estos cálculos por la
complejidad que presenta el caso en lo que hace a la cuantificación de la compensación
económica, el principio de defensa en juicio (art. 18, CN) y la preservación de la seguridad
jurídica impone al menos que el fallo brinde una explicación sobre bases objetivas de la
razones por las que se arriba al monto de condena; vale decir, entendemos que es un deber
del judicante develar cuáles fueron los cómputos que ha realizado y que lo ha transportado a
establecer la cantidad de dinero que deberá pagar el obligado” (Mizrahi, Mauricio L.,
“Compensación económica. Pautas, cálculo, mutabilidad, acuerdos y caducidad”, Revista de
Derecho de Familia y las Personas, LA LEY Buenos Aires, Noviembre/2018, p. 36).
Así dando crédito a esta posición doctrinaria explico que para llegar al monto desde el que
realizar al cálculo y los meses por el que debe multiplicárselo en la particularidad del caso
traído a resolución pondero los siguientes elementos: a) Que si bien la Sra. M. se vio
perjudicada por la separación de hecho y el consecuente divorcio, durante la vigencia del
matrimonio también pudo realizar una tarea de formación como fue el inicio de la carrera de
corredora inmobiliaria. Por tal motivo no todos sus esfuerzos estuvieron destinados a
apuntalar la labor de su cónyuge. Ello cobra relevancia a la hora de la presente cuantificación;
b) El tiempo que duró el matrimonio; c) Que la cónyuge debió buscar refugio y ayuda con
sus familiares para poder comenzar nuevamente a generar ingresos para auto sustentarse. d)
Las posibilidades del cónyuge demandado quien prosiguió desarrollando la actividad
rentable que fue posible durante la convivencia, gracias al aporte de la actora.
Vista así la cuestión, entiendo que el monto inicial para concretar el cálculo debe ser
equivalente al sesenta por ciento (60%) de un salario mínimo, vital y móvil. Estimo que el
resultante importa una cifra adecuada para que M. M. pudiera durante el tiempo posterior a
la ruptura seguir manteniendo ingresos para que su situación sea al menos para la satisfacción
de sus necesidades. Cabe aclarar que ninguna de la prueba arrimada por las partes posibilitó
verificar con claridad cuál era la situación patrimonial y de ingresos durante la vigencia del
matrimonio. Por ello, utilizo este parámetro como referencial.
Por otra parte a esa cifra debe multiplicársela por doce (12), ya que entiendo que un año es
el tiempo prudencial para que la Sra. M. pudiera reencausar su vida profesional, en base a los
parámetros antes reseñados.
Realizado el cálculo final —en base al monto actual del Salario mínimo Vital y Móvil— la
compensación económica a favor de la Sra. M. M. queda establecida en la suma de ciento
veintiún mil quinientos pesos ($121.500).
VII. Las costas se imponen al demandado, ya que resultó vencido (art. 130 del Cód. Proc.
Civ. y Comercial).
VIII. A los efectos de la regulación de los honorarios del Ab. C. F. M., debo tomar como
base el monto de la compensación resulta, es decir ciento veintiún mil quinientos pesos
($121.500) y a ella aplicarle lo dispuesto por el art. 36 de la ley 9459, en base a las pautas de
valoración del art. 39. De acuerdo a ello estimo adecuado fijar los honorarios en ... —inc. 1
del art. 36—, por lo que sus honorarios quedan fijados en la suma de pesos ... ($ ...).
Por todo ello y lo dispuesto por los arts. 16 inc. 2, 21 inc. 1 de la ley 10.305; 441, 442 y 711
del Cód. Civ. y Com. de la Nación, 130 del Cód. Proc. Civ. y Comercial y 26, 36 y 39 y 83
del Código Arancelario, resuelvo: I. Hacer lugar parcialmente a la demanda de compensación
económica i[-]ncoada por la Sra. M. M. en contra del Sr. A. F. M. y fijarla en la suma de
ciento veintiún mil quinientos pesos ($121.500). II. Imponer las costas al Sr. A. F. M. III.
Regular los honorarios del Ab. C. F. M. en la suma de pesos ... ($ ...). IV. No regular los
honorarios de las Abs. V. S. B. y J. M. V. C. V. Hacer un severo llamado de atención a las
partes, M. M. y A. F. M., en tanto con su actitud de poner el fondo de comercio a nombre de
una tercera buscaron deliberadamente vulnerar el derecho alimentario de los hijos de M.
Protocolícese, hágase saber, dese copia. — Gabriel E. Tavip.