UNIVERSIDAD NACIONAL DE CAJAMARCA
FACULTAD DE EDUCACIÓN
ESPECIALIDAD DE LENGUAJE Y LITERATURA
Ensayo: Edgar Allan Poe y su obsesión con la muerte
femenina
Medina Urteaga, Juan Josué Martín
Metodología del Trabajo Universitario
Mg. Segundo Luciano Carranza Chávez
Julio de 2023
Edgar Allan Poe y su obsesión con la muerte femenina
Edgar Allan Poe fue un escritor, poeta, crítico literario y periodista estadounidense,
conocido especialmente por sus relatos cortos que abarcaron desde los de terror,
pasando por los policiacos, hasta los relatos satíricos. Cómo ejemplos de algunos de sus
relatos podemos mencionar a: “El gato negro”, “Los crímenes de la calle Morgue” , “El
escarabajo de oro”, etc. También destacó en el género lírico, con sus poemas “El
cuervo” y “Annabel Lee”. Su aporte a la literatura universal es crucial, puesto que se lo
considera como uno de los padres de la ciencia ficción, por la presencia de elementos
propios de este género en sus obras (Martínez, 2021). Además “está comúnmente
considerado como el padre del relato detectivesco, por los cuentos donde presenta a su
investigador amateur C. Auguste Dupin” (Thoms, 2004, p. 133). No obstante su gran
aporte a las letras, existen muchos datos bizarros e intrigantes sobre su vida, los cuales
tuvieron una clara influencia en su obra. Uno de estos es el hecho de que en muchos de
sus relatos y poemas utiliza el tópico de la muerte de una hermosa mujer. Sí, aunque
pueda sonar extraño y hasta un tanto misógino, su temática favorita era esta, de hecho
en palabras del mismo autor (Poe, 1846, párr. 20) es “indudablemente el tema más
poético del mundo”. Sin embargo, es pertinente decir que la obsesión que tenía Edgar
Allan Poe por usar este tópico, no se debe a una simple misoginia u odio al sexo
femenino en general, sino a sus propias experiencias de pérdida de mujeres importantes
en su vida y un interés puramente estético y artístico.
Poe tuvo que atravesar la muerte de cuatro principales figuras femeninas: la de su madre
biológica, su madre adoptiva, la madre de uno de sus amigos y su esposa. Lo que
repercutió notablemente en su salud mental, y además en sus obras. Al respecto Weekes
(2004) nos dice que “Poe presenció la muerte de su madre antes de cumplir tres años, y
este evento traumático lo llevó no solo a buscar desesperadamente cuidadores sustitutos,
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sino también a revivir este duelo en su poesía y prosa” (p. 149). El padre de Poe, David
Poe Jr., abandonó a su madre, Elizabeth Arnold Poe, a sus hermanos y a él cuando
recién había nacido, tiempo después falleció su madre; víctima de la tuberculosis,
dejándolo huérfano y con las macabras experiencias dejadas por su tormentosa
enfermedad:
El abandono de su padre y la muerte de su madre deben haber tenido un
considerable impacto emocional en el pequeño de casi tres años. Encerrado con
su madre en esas estrechas habitaciones, debe haber recordado algo del ambiente
melancólico, el silencio punzante y la desesperación desesperanzadora, mientras
los asistentes entraban y salían de la habitación de enfermos; seguramente retuvo
algún recuerdo de la tos intensa, el escupir sangre, las súbitas hemorragias
carmesí y la figura pálida extendida en su lecho de muerte. (Meyers, 2000, p.23)
El pequeño Poe quedó al cuidado de una familia pudiente, los Allan. A pesar del estatus
con que contaba su familia, él no se llevaba bien con su padre adoptivo, quien incluso
llegó a desheredarlo. Por otro lado, a diferencia de la relación conflictiva que tenía con
su padre putativo, Poe era muy cercano a Frances Allan, su madre adoptiva, de acuerdo
con Llopis (1974) cuando ella, por quien Poe sentía un verdadero amor filial y por quien
había volcado toda su necesidad de cariño, falleció, él comenzó a buscar esa imagen
femenina que aminorara el vacío de su alma. Seguramente conducido por este propósito,
ya de forma consciente o inconsciente es que llega a conocer a la madre de uno de sus
amigos, Jane Stanard, con quien logra tener un lazo afectivo y que al igual que sus dos
predecesoras falleció de forma prematura. Meyers (2000) menciona que ella tuvo una
relación muy cercana con Poe, el cuál llegó a comportarse con la devoción de un hijo.
Poe llegó a visitarla frecuentemente, cada vez que se sentía triste buscaba su compañía y
siempre encontraba consolación. Incluso después de su fallecimiento, él acompañaba a
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su amigo a visitar su sepulcro. Finalmente, la última y más conocida de estas figuras
femeninas fue su esposa, Virginia Eliza Clemm, hija de su tía paterna Maria Clemm,
con quien se casó cuando ella tenía trece años y él veintisiete. Después de su
matrimonio, Poe siguió viviendo con relativa tranquilidad en casa de su tía-suegra, hasta
el momento en que Virginia comenzó a mostrar los primeros síntomas de la enfermedad
que la llevaría hasta su muerte, la tuberculosis. En 1842, mientras cantaba y tocaba el
piano, comenzó a tener una hemorragia severa, la sangre brotaba de su boca, lo que
afectó gravemente su salud (Meyers, 2000) y nunca se volvió a recuperar del todo. Este
acontecimiento también perjudicó la inestable salud mental de Poe, empeorando más su
alcoholismo y aún más su salud física. En la única carta sobreviviente que le escribió a
su esposa meses antes de que falleciera, Poe (como se citó en Meyers, 2000)
manifestaba la gran dependencia que tenía hacia ella:
Mantén tu ánimo en toda esperanza y confía un poco más. En mi última gran
decepción habría perdido mi valentía de no ser por ti. Mi querida esposa, tú eres
ahora mi mayor y única motivación para luchar contra esta vida poco afín,
insatisfactoria e ingrata. (p. 240)
Existen dos aspectos curiosos a resaltar en todas estas experiencias de muertes
femeninas que tuvo. El primero de estos es que en las cuatro muertes las protagonistas
fallecen jóvenes, y el segundo es que en la primera y la última, su madre biológica y su
esposa, respectivamente, mueren de tuberculosis, esta enfermedad deja en los que la
padecen un aspecto demacrado, pálido y especialmente delgado. Dichos aspectos son
características comunes de sus personajes femeninos. Silverman (como se citó en
Weekes, 2004) supone que Poe, en sus obras:
[…] se alimentó de la muerte de una joven, en el sentido de que el arte era para
él una forma de duelo, una revisión a su pasado y a lo que había perdido, como
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si intentara enmendarlo. Dado que nada podía lograrlo, volvía una y otra vez al
tema de 'la única y supremamente amada”. (p.149)
Esto evidencia la gran repercusión que tuvieron estas experiencias en la vida y, sobre
todo, en la obra de Edgar Allan Poe, tanto en su lírica como en su prosa. Lo cual apoya
la tesis de este ensayo.
Por otra parte, una posible objeción que se puede plantear en contra de este argumento
es que el hecho de que Poe haya dependido tanto de las mujeres en su vida no es un
aspecto positivo o incluso digno de admiración, es solo una muestra de inmadures y, en
su caso, de un trastorno mental, que en otras circunstancias podría haberlo llevado a
celos enfermizos, e incluso a actos violentos contra la mujer.
Los que plantean esta objeción podrían poner como argumento la dependencia tóxica
que tenía Poe a su esposa, y como ejemplo la posible reacción que hubiese tenido el
autor frente a una infidelidad por parte de ella. Pudiendo agregar que el caso de Poe es
del típico perfil de un feminicida en potencia, una persona que es dependiente de su
pareja, con una pésima salud mental y una obsesión enfermiza.
Es innegable que la salud mental de Poe no estaba en sus mejores momentos y que es
válido decir que posiblemente haya padecido alguna enfermedad mental. Sin embargo,
es conveniente aclarar que en toda su vida no se conoce de un solo episodio de violencia
contra la mujer. Y en sus obras, a pesar de que es cierto de que muestra signos de una
fijación enfermiza hacia lo femenino, debemos considerar el contexto biográfico del
autor y el efecto terapéutico de la escritura. Por lo que se debe juzgar a las obras de Poe,
no como un reflejo literal de su personalidad o moral, sino como una forma de escape
que él tenía a sus problemas, algo que sin duda, es digo de seguir y de admirar.
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Además de considerar las muertes femeninas que vivió, Edgar Allan Poe no tenía rasgos
de misógino, ni siquiera de tener algo en contra de las mujeres. Es más, Baudelaire
(como se citó en Llopis, 1974) resaltaba, no sin sorpresa que, en toda su obra no hay
ningún pasaje que hable de la lujuria o temas relacionados al sexo, a pesar de su
indiscutible talento para el terror y lo perturbador. Sus personajes femeninos tienen un
estatus sobrenatural e inmaculado, tal como si los hubiese creado un adorador. Esta
situación se manifiesta incluso con el matrimonio que tuvo con su prima y esposa,
Virginia Clemm, con la cual al parecer Poe no mantuvo relaciones sexuales y su
relación con ella nunca se llegó a consumar (Llopis, 1974). Además, como si no fuera
suficiente, en muchas obras de Poe se manifiesta un cierto “feminismo” (algo
totalmente contrario a la definición de “misoginia”) en especial en una serie de ellos que
tienen como protagonistas a mujeres que no encajan en la figura idealizada de la mujer
que Poe muestra en muchas de sus obras. A pesar de este prototipo femenino, en este
conjunto de relatos, conformados por: “Berenice”, “Morella”, “Ligeia” y “ La caída de
la casa Usher”, se muestra, por el contrario a una mujer con un rol activo, muchas veces
más que el protagonista, y que además de no encajar en la figura femenina de los relatos
de Poe, no encaja en los roles de género que había en esa época. Examinemos el
primero de estos relatos, en él se muestra a Berenice como la esposa del protagonista, el
cual por un trastorno que padece está obsesionado con la dentadura de su esposa, ella
padece epilepsia y a pesar de que todo su cuerpo está demacrado, su dentadura se
conserva, finalmente su esposa muere y el termina profanando su cadáver y extrayendo
sus dientes. A pesar del rol pasivo que cumple Berenice en este relato, se puede resaltar
la gran influencia indirecta que ejerce sobre su marido, he incluso al final del cuento se
menciona que ella no estaba muerta, que el narrador había forcejeado con ella para
sacarle sus dientes y que al momento de hacerlo, ella le había arañado sus manos. Al
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respecto Martens (2013) comenta que aunque Berenice parece ser la menos poderosa de
este grupo, ella representaría a las mujeres oprimidas, silenciadas por el patriarcado. Y
que, no obstante no logra vengarse de la infamia de su marido, de todos modos logra
penetrar la atmosfera masculina y marcar sus uñas en las manos del protagonista. Los
siguientes dos relatos tienen a dos mujeres bastante parecidas, en el aspecto intelectual y
el rol que cumplen en la historia. Según Martens (2013) Morella y Ligeia pueden ser
diferenciadas con Berenice en el sentido que ellas tienen poder sobre el narrador debido
a su profunda erudición. Son mujeres ilustradas y los narradores son intimidados por su
conocimiento”(p.53). En “Morella” se resaltan dos aspectos, el primero es la
superioridad femenina que Poe enfatiza varias veces a lo largo de este, el segundo es el
rol atípico para su época que cumple el protagonista, al dedicarse a cuidar de su hija,
ante la ausencia de la madre. De acuerdo con Martens (2013) es menester mencionar el
deseo de Morella de educarse. En los años en que se escribió este relato; la época
Victoriana, se esperaba que las mujeres sean amas de casa y que cuiden de sus hijos, por
lo que no recibían educación. Solo se podían resignar a tener un rol materno, lo que no
sucede con ella en el relato. En el caso de “Ligeia” ocurre algo que no había pasado
antes con los otros relatos, el narrador masculino no se muestra desafiante al poder
superior de estas mujeres, sino que lo acepta e incluso lo estima. Al respecto, Johanyak
(como se citó en Martens, 2013) manifiesta que dado el hecho que el protagonista se
considera un “alumno” de Ligeia y no trata de oprimir su inteligencia superior, se puede
deducir que no tiene ningún problema de estar en esta posición subordinada. Tomando
en cuenta esto, sería incorrecto decir que el narrador de esta historia es antifeminista.
Toda esta evidencia nos muestra claramente que Edgar Allan Poe no tenía ningún rasgo
de misógino o de machista, sino todo lo contrario, en su vida y en su obra se ve un
aprecio y valoración hacia la mujer.
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Una posible objeción al argumento presentado líneas arriba es que, esta figura femenina
más concordante con la visión actual de lo que significa ser mujer solo aparece en
cuatro relatos, y es solo en dos es que se muestra con claridad. En los demás relatos y
poemas se muestra una figura femenina pasiva, cuya única acción relevante para la
trama es morir y afectar emocionalmente al protagonista.
Los que plantean esta objeción podrían poner como argumentos los poemas más
famosos de Poe: “El cuervo” y “Annabel Lee” y algunos de sus relatos como
“Eleonora”. En los dos poemas mencionados, se habla de la muerte de una hermosa
mujer, pero solo como un mecanismo, que empuja a la historia, mientras esta se centra
en los sentimientos y cuitas del protagonista masculino. También podrían citar las
palabras de la también escritora Virginia Woolf (como se citó en Weekes, 2004) quien
dijo que " Poe nunca realmente escribió sobre mujeres en absoluto, sino que escribió
sobre un objeto femenino, ignorando dimensiones de carácter que añadirían profundidad
o credibilidad a estos estereotipos repetidos de la hermosa damisela"
Es correcto afirmar que solo en esos cuatro relatos se presenta esta figura femenina más
moderna, pero también es cierto que no todos los demás relatos y poemas se centran en
la muerte de una hermosa mujer, Poe abarcó numerosos temas, no solo la temática de la
muerte femenina, sino el de la muerte en general, de hombres y de animales. También
es cierto que Poe no daba a sus personajes femeninos el suficiente desarrollo que
podrían haber tenido en la mayoría de sus cuentos (puesto que ya hemos visto que en
algunos de ellos sí), pero esto no necesariamente significa que Poe haya sido misógino,
solo demuestra el impacto que el contexto histórico y sus vivencias personales tenían en
su pluma. En la época en que él vivía esta era, lamentablemente, la concepción que la
inmensa mayoría de la gente tenía sobre la mujer. Más bien habría que reconocer que
Poe, sí realizó figuras femeninas complejas, no en todas sus obras, pero sí las realizó.
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Poe, como ya se ha estado discutiendo en este ensayo, tenía una curiosa fijación en lo
femenino, sin embargo, el único interés que lo llevaba a tratar esta temática femenina,
más allá de un posible uso terapéutico, es el interés artístico. Él era una persona que se
tomaba muy enserio su trabajo como escritor. No solo buscaba inspirarse en otros
autores y géneros, como el poeta inglés Lord Byron o la novela gótica alemana. Sino
que los adaptaba a su estilo y los mejoraba. Según Fisher (2004) Poe renovó el cuento
de terror, haciéndolo más sofisticado, en términos de la psicología de los personajes. Se
dio cuenta que el relato gótico era compatible con el realismo psicológico literario, y
reformó el género, elevando su categoría. Poe no hizo la afirmación de que para él, el
tema más poético del mundo era la muerte de una hermosa mujer porque sí, solo por un
capricho, sino por su experiencia como poeta. La relación que Poe tenía con la poesía y
la escritura comenzó de forma prematura, cuando solo tenía tres años y sus padres lo
animaban a recitar poemas en las reuniones familiares que tenían, algo que lograba con
facilidad gracias su retentiva memoria y su oído musical (Meyers, 2000). Por esta
relación tan cercana con la poesía es que se puede decir que Poe nació con esa
sensibilidad propia de los grandes poetas y que además se desarrolló en él desde muy
pequeño, gracias a la esmerada educación que recibió de sus padres adoptivos. Esto se
pone de manifiesto en el ensayo que escribió para explicar el proceso de creación de su
más famoso poema, “El cuervo”. En este ensayo, titulado “La filosofía de la
composición”, Poe (1846) aclara que “ningún aspecto de su composición es atribuible ni
al azar ni a la intuición, que la obra avanzó paso a paso hasta su conclusión con la
precisión y la rígida resolución de un problema matemático” (párr.7). Es preciso
enfatizar que Poe escribió este ensayo cuando contaba con 37 años, y ya se había
ganado una reputación como escritor. Había trabajado en varios periódicos y revistas,
no solo como poeta, narrador, o periodista, sino también como crítico literario, es aquí,
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en su trabajo como crítico, que muestra más su voluminoso conocimiento sobre poesía y
literatura. Según Ljungquist (2002), "su reto a las restricciones moralistas de la
literatura, sus enfrentamientos contra el establishment literario de la Nueva Inglaterra y
su estilo crítico cáustico y satírico hicieron que se ganara muchos enemigos" (p. 7). Por
lo que uno puede colegir que, dada su severa y exigente crítica, Poe escribía con el
mismo esmero y exigencia, algo que también se hace patente en su influencia y
originalidad sobre la literatura universal. Esa vocación por la escritura lo llevó a intentar
ganarse la vida solo haciendo esta actividad. De hecho, Poe fue el primer literato
estadounidense conocido en haber hecho de la escritura su principal ocupación, lo que al
final causó gran parte de sus penurias económicas (Meyers, 2000). Todas estas razones
nos llevan a decir que, ciertamente, el hecho de que Poe haya elegido a “la muerte de
una hermosa mujer” como “el tema más poético del mundo” no es sino resultado de su
talento y experiencia como poeta y de un interés meramente artístico.
Por otra parte, una posible objeción que se puede presentar contra este argumento es que
Poe, a lo largo de su vida padeció de alcoholismo y algunos autores comentan que
también consumió opio. Dicho alcoholismo afectó de una manera considerable su vida
laboral, y en varias ocasiones fue despedido de los varios trabajos que tuvo, por haber
llegado ebrio.
Esto lo manifiesta Meyers (2000):
El consumo de alcohol, especialmente antes del desayuno, fue la causa principal
de todas las dificultades de Poe con sus empleadores. No solo le impedía realizar
su trabajo editorial, sino que también sacaba a relucir el lado negativo de su
personalidad, disminuía sus inhibiciones y lo llevaba a expresar desprecio por
los hombres menos talentosos que le pagaban su salario.(p.111)
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Por lo que según esto, no se podría decir que Poe se haya tomado muy en serio su
trabajo. Considerando además que sus adicciones le restaron credibilidad como poeta en
vida, y a su vez lo hicieron ver como un artista fracasado y un depravado.
Ciertamente las adicciones de Poe y sus conductas autodestructivas mellaron su
reputación laboral. Sin embargo, no se puede decir que hayan menoscabado también su
sensibilidad artística, por el contrario, estas adicciones le dieron mucha más inspiración
para escribir sus relatos y pomas. Por el otro lado, estas adicciones no se desarrollaron
por una personalidad depravada y licenciosa, sino por las penurias y desgracias que
sucedieron en la vida de este poeta, fueron una respuesta a la desesperanza y el dolor, un
refugio, al igual que lo fue la escritura de sus obras, pero con la diferencia de que sus
adicciones empeoraron su situación y lo llevaron a su perdición. Por lo que se puede
decir que las adicciones que Poe tenía no menoscabaron su calidad como poeta y no
niegan el hecho de que él se haya tomado en serio su trabajo, pues como ya se
argumentó en los párrafos anteriores, Poe es el primer poeta estadounidense conocido
en haber hecho de la escritura su ocupación principal.
En conclusión, la obsesión que tenía Edgar Allan Poe por usar el tema de la muerte de
una hermosa mujer, no se debe a misoginia, sino a sus propias experiencias de pérdida
de mujeres importantes en su vida y un interés puramente artístico. El hecho de que Poe
haya vivido la muerte de cuatro principales figuras femeninas, entre ellas su madre
adoptiva y su esposa, y la repercusión posterior que ello tuvo en su obra. Sumado a la
carencia de rasgos misóginos en su personalidad, el respeto y particular muestra de
aprecio hacia la mujer, no solo en su obra, también en su vida. Y el interés puramente
artístico que mostraba con su pasión por la poesía y la literatura. Por todo esto, es
patente que la obsesión que tenía Poe por este tema no se debe a una presunta
misoginia, de esta manera se vuelve necesario replantear los prejuicios e ideas
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preconcebidas que se tenían sobre este autor, y darle el lugar que se merece dentro de
las más prominentes figuras de la literatura universal.
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Referencias
Fisher, Benjamin. F., Ljungquist, K., Thoms, P. & Weekes, K. (2004). The Cambridge
companion to Edgar Allan Poe. Cambridge University Press.
Llopis, R. (1974). Historia natural de los cuentos de miedo. Titivillus
Martínez Ramírez, F. L. (2022). El análisis del discurso científico en la actualidad a través
de la obra de Edgar Allan Poe. Horizonte Histórico - Revista Semestral De Los
Estudiantes De La Licenciatura En Historia De La UAA, (23), 25–37.
[Link]
Meyers, J. (2000). Edgar Allan Poe: his life and legacy. Cooper Square Press
Martens, E. (2013). The Representation of Women in the Works of Edgar Allan Poe [Tesis
de maestría, Universidad de Gante]. Archivo digital. [Link]
content/uploads/2021/04/The-Representation-of-Women-in-the-Works-of-
[Link]
Poe, Edgar. A. (1846). The Philosophy of Composition. Graham's Magazine.
[Link]