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Trinidad en la Liturgia de Epifanía

Vísperas y Liturgia de San Basilio el Grande

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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

 

LA FIESTA DE EPIFANÍA
LA MANIFESTACIÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN EL JORDÁN
 EL PARAMÓN 
 

 LAS VÍSPERAS 
CON LA DIVINA LITURGIA DE SAN BASILIO ‘El Grade’
Diácono: Bendice, Señor.
Sacerdote: Levanta el Santo Evangelio con las dos manos, y manteniéndolo verticalmente, bendice
Bendito sea el Reino del Padre, del
sobre el Antimensión en forma de Cruz exclamando:
Hijo y del Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Lector: Venid, adoremos y prosternémonos ante nuestro Rey y nuestro
Dios. Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y
nuestro Dios. Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo, Él es nues-
tro Rey, Señor y Dios. Y sigue con el Salmo Vespertino 103 ‘104’
Mientras tanto, en voz baja y desde el Santuario, el Sacerdote reza las Siete Oraciones citados después
del
 SALMO 103 ‘104’ 
 1¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Señor, Dios mío, qué Grande eres!
Vestido de Esplendor y Majestad, 2Te arropa la luz como un manto, co-
mo una tienda extiendes el cielo, 3levantas sobre las aguas Tus Moradas;
Te sirven las nubes de carroza, Te deslizas sobre las alas del viento;
4tomas por mensajeros a los vientos, al fuego llameante por ministro.
5Sobre sus bases posaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
6Como un ropaje la cubría el océano, sobre los montes persistían las

aguas; 7a Tu Bramido emprendieron la huida, se precipitaron al escuchar


Tu Trueno, 8subiendo a los montes, bajando a los valles, hasta el lugar
que Tú les asignaste; 9les pusiste un límite infranqueable, por que no
vuelvan a anegar la tierra. 10A los valles envías manantiales, que van dis-
curriendo por vaguadas; 11abrevan a las bestias del campo, apagan la sed
de los onagros; 12junto a ellos habitan las aves, que entonan su canto en-
tre la fronda. 13Riegas los montes desde Tu Alta Morada, con la humedad
de Tus Cámaras saturas la tierra; 14haces brotar hierba para el ganado, y
las plantas para el uso del hombre, a fin de que saque pan de la tierra, 15y
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con
aceite y el pan conforte el corazón del hombre. 16Los árboles del Señor se
empapan a placer, y los cedros del Líbano plantados por Él; 17allí ponen
los pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña. 18Los riscos acogen a
los rebecos, las rocas cobijan a los damanes (Conejos). 19Creó la luna para
marcar los tiempos, y el sol, que conoce su ocaso; 20mandas la tiniebla y
cae la noche, donde rondan las fieras del bosque; 21los leoncillos rugen
por la presa y reclaman a Dios su alimento. 22Cuando sale el sol, se reco-
gen, y van a echarse en sus guaridas; 23el hombre sale a su trabajo, para
hacer su faena hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas Tus Obras, Señor! To-
das las hiciste con sabiduría, de Tus creaturas se llena la tierra. 25Está el
mar: grande y dilatado, con un incontable hervidero de animales, gran-
des y pequeños; 26lo surcan los navíos y Leviatán, a quien creaste para
jugar con él. 27Todos ellos esperan de Ti que les des su comida a su tiem-
po; 28se la das y ellos la toman, abres Tu Mano y se sacian de bienes. 29Si
escondes Tu Rostro, desaparecen, les retiras Tu Soplo y expiran, y retor-
nan al polvo que son. 30Si envías Tu Aliento, son creados, y renuevas la
faz de la tierra. 31¡Gloria al Señor por siempre, en Sus Obras el Señor se
regocije! 32El que mira a la tierra y tiembla, toca los montes y humean.
33Cantaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista.
34¡Que le sea agradable mi poema! Yo tengo mi gozo en el Señor.
35¡Desaparezcan los pecadores de la tierra, nunca más existan los malva-

dos! ¡Bendice, alma mía, al Señor! Y se repite: 19bel sol, que conoce su oca-
so; 20amandas la tiniebla y cae la noche. 24a¡Cuán numerosas Tus Obras,
Señor! Todas las hiciste con sabiduría.
Y concluye con
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Gloria a Ti, Oh Dios. (Tres veces)
¡Dios Nuestro y Esperanza nuestra, Gloria a Ti!
Mientras tanto y en voz baja

Roguemos al Señor. Señor, Ten Piedad. Que se dice antes de cada oración.
Sacerdote:
PRIMERA ORACIÓN
 Señor Compasivo, Misericordioso, de infinita paciencia y abundante misericordia;
escucha nuestra oración y atiende a nuestra súplica; has con nosotros una señal para
el bien. Guíanos en Tu Camino para que anduviéramos en Tu Verdad. Alegra nues-
tros corazones para que temamos Tu Nombre Santo. Porque Tú eres Grande y Obras
Maravillas. Tú eres el Único Dios y no hay quien Te semeja entre los dioses, eres Po-
deroso en la misericordia y Bueno en el poder, para que auxilies, consueles y salves a
todos los que confían en Tu Nombre Santo. Y concluye con Porque a Ti se debe toda
Gloria, Honor y Adoración, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

SEGUNDA ORACIÓN
 ¡Señor! No nos reprendas en Tu Furor ni nos castigues en Tu Ira, sino obra con
nosotros según Tu Benevolencia, Médico y Sanador de nuestras almas. Guíanos hacia
el puerto de Tu Voluntad. Ilumina los ojos de nuestros corazones para el conoci-
miento de Tu Verdad, y concédenos que pasemos pacíficamente y sin pecado el resto
de nuestro día y todo el tiempo de nuestra vida, por las intercesiones de la Santa
Madre de Dios y de todos los Santos. Y concluye con Porque Tuyo es el Poder y Tuyos
son el Reino, la Fuerza y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ahora y siempre y por
los siglos de los siglos. Amén.
TERCERA ORACIÓN
 Señor, Dios nuestro, acuérdate de nosotros pecadores e inútiles siervos Tuyos,
cuando invocamos Tu Santo Nombre, y no decepciones nuestra esperanza en Tu Mi-
sericordia; Sino concédenos, Señor, todo lo que pedimos para la Salvación, y haznos
dignos de amarte y temerte de todos nuestros corazones y de cumplir, en todo, Tu
Voluntad. Y concluye con Porque Tú eres un Dios Bondadoso y Amante de la Huma-
nidad, y Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los si-
glos de los siglos. Amén.
CUARTA ORACIÓN
 Tú, que con himnos continuos y glorificaciones incesantes eres alabado por las
Potestades Santas, llena nuestra boca de Tu Alabanza, para que magnifiquemos Tu
Santo Nombre. Otórganos una participación y una herencia con todos los que Te te-
men en verdad y conservan Tus Mandamientos; Por las intercesiones de la Santa
Madre de Dios y de todos los Santos. Y concluye con Porque Tú eres, Dios de la Miseri-
cordia y de la salvación, Dios nuestro; Y a Ti glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu San-
to, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
QUINTA ORACIÓN
 ¡Señor, Señor! Tú, Que en Tu Mano Pura sostienes a todas las cosas, que prolon-
gas Tu Paciencia para con todos nosotros, y que perdonas nuestros pecados, acuérda-
te de Tu Compasión y de Tu Misericordia; visítanos con Tu Bondad y concédenos
que, durante el resto del presente día, nos escapemos de las maquinaciones diversas
del maligno y guarda a nuestra vida de toda intriga, por la Gracia de Tu Espíritu
Santo. Y concluye con Por la Misericordia y el Amor a la humanidad de Tu Hijo Uni-
génito, con Quien eres bendito con Tu Santísimo, Bueno y Vivificador Espíritu, Aho-
ra y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
SEXTA ORACIÓN
 ¡Dios Grande y Maravilloso! Tú que gobiernas a toda la Creación con Tu Inefa-
ble Bondad y Abundante Providencia. Tú Que nos has otorgado los bienes terrenales,
y por medios de las Gracias que se nos fueron dadas, nos aseguraste el Paraíso que
nos prometiste. Tú, que en el tiempo que ha pasado de este día, nos apartaste de todo
mal, concédenos pasar, el tiempo restante del día, sin mancha alguna ante Tu Santa
Gloria; a nosotros que Te alabamos, Bondadoso Dios nuestro y Único Amante de la
humanidad. Y concluye con Porque Tú eres nuestro Dios, y a Ti glorificamos, Padre,
Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
SÉPTIMA ORACIÓN
 ¡Dios Grande y Altísimo! El Único Inmortal, que habitas en la luz inaccesible;
Que con sabiduría has formado a toda la Creación y has dividido entre la luz y las
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

tinieblas; Que has puesto el sol para la soberanía del día, y la luna y las estrellas para
la soberanía de la noche. Tú Que nos has hecho dignos, a nosotros pecadores, de pre-
sentarnos en esta hora ante Tu Rostro, con la confesión y de ofrecerte la glorificación
vespertina. Tú, Señor, Amante de la humanidad, dirige nuestra oración como incien-
so delante de Ti y recíbela como aroma de rica fragancia. Concédenos que esta tarde
y la noche entrante, sean pacíficas. Revístenos con las armas de la luz; Líbranos del
temor nocturno y de todo mal que se mueve en las tinieblas; Y danos el sueño, que
nos has otorgado, para el descanso de nuestra debilidad, exento de toda visión diabó-
lica. ¡Sí, Soberano de todos y Dador de todo lo bueno! A fin de que, compungidos en
nuestros lechos, nos acordemos en la noche de Tu Nombre, y siendo iluminados por
la meditación de Tus Mandamientos, nos levantemos con un alma gozosa para la
glorificación de Tu Bondad, ofreciendo a Tu Ternura las oraciones y súplicas por
nuestros pecados y por los pecados de todo Tu pueblo. Visítalo, pues, con la miseri-
cordia; por la intercesión de la Santa Madre de Dios. Y concluye con Porque Tú eres un
Dios Bondadoso y Amante de la humanidad y Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 GRAN LETANÍA DE LA PAZ 


Sacerdote ó Diácono: En paz roguemos al Señor.
Coro: Señor, ten piedad. Se repite tras cada petición.
- Por la Paz que viene de lo Alto y por la salvación de nuestras almas,
roguemos al Señor.
- Por la Paz del mundo entero, por el bienestar de las Santas Iglesias de
Dios y por la unión de todas, roguemos al Señor.
- Por este Santo Templo y por los que con fe, devoción y temor de Dios
entran en él, roguemos al Señor.
- Por nuestro Padre y (Patriarca, Metropolita, Arzobispo u Obispo: Nom-
bre) En presencia de un Prelado, Coro: ¡Por muchos años de vida, Monseñor! Y por los
venerables Sacerdotes y Diáconos en Cristo, por todo el Clero y el Pue-
blo, roguemos al Señor.
- Por nuestra Nación, por sus Autoridades y por su ayuda en toda obra
buena, roguemos al Señor.
- Por esta Ciudad, por todas las ciudades y países y por los fieles que
los habitan, roguemos al Señor.
- Por un clima propicio, por la abundancia de los frutos de la tierra y
por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.
- Por los que viajan por tierra, mar y aire, por los enfermos, los afligi-
dos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.
- Para que nos libre de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, rogue-
mos al Señor.
- Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, Dios, con
Tu Gracia.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

- Conmemorando a la Santísima, Pura, Que excede todas las bendicio-


nes, la Gloriosa Soberana nuestra, la Madre de Dios, La Siempre Virgen
María, Coro: ¡Santísima Madre de Dios, sálvanos! con todos los Santos, enco-
mendémonos a nosotros mismos, y mutuamente los unos a los otros, y
toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Porque a Ti se debe toda Gloria, Honor y Adoración, Padre, Hi-
jo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Al canto de “Te invoco, Señor, ven presto...” serán retenidos Seis Stíjos y se cantan
Las siguientes Estijiras Idiomálatas repitiendo las dos primeras:
Tono Segundo
SALMO 140 ‘141’
-
1Te invoco, Señor, ven presto, escucha mi voz cuando Te llámo*.
- 2Que mi oración sea como incienso para Ti, mis manos alzadas, como
ofrenda de la tarde.*
- 3Pon, Señor, en mi boca un centinela, vigía a la puerta de mis labios*.
- 4No inclines mi corazón a cosas malas, a perpetrar acciones crimina-
les,*
- En compañía de hombres malhechores: ¡No dejes que comparta sus
gustos!*
- 5Que el justo me hiera y el leal me corrija, pero nunca el malvado per-
fume mi cabeza,*
- Pues así seguiría implicado en sus maldades. 6Quedaron a merced de
la Roca, su juez,*
- Los que oyeron con regodeo mis palabras: 7“Como piedra molar es-
trellada por tierra, sus huesos se esparcen a la boca del Seol”.*
- 8A Ti, Señor, Señor, se vuelven mis ojos, ¡en Ti me cobijo, no me
desampares!*
- 9Guárdame del lazo que me tienden, de la trampa de los malhecho-
res.*
- 10Caigan los malvados en sus redes, al tiempo que yo escapo indem-
ne.*
SALMO 141 ‘142’
-2A gritos imploro al Señor, al Señor suplico a gritos.*
- Derramo ante él mi lamento, ante Él expongo mi angustia,*
3

- 4Cuando mi aliento se apaga; mas Tú conoces mi sendero.


- En el camino por donde voy me han escondido una trampa.*
- 5Mira a la derecha, y ve, no hay nadie que me conozca.*
- No hay refugio para mí, nadie que de mí se cuide.*
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

- 6Por eso, a Ti clamo, Señor; Te digo: ¡Tú eres mi Refugio, mi Porción


en la tierra de los vivos!*
- 7Presta atención a mi clamor, pues estoy del todo abatido.*
- ¡Líbrame de mis perseguidores, pues son más fuertes que yo!*
- 8¡Saca mi vida de la cárcel para dar gracias a Tu Nombre!*
- Y me harán corro los justos por Tus Favores conmigo.*
SALMOS 129 ‘130’
- 1Desde lo hondo a Ti grito, Señor: 2¡Señor, escucha mi clamor!*
- ¡Estén atentos Tus Oídos a la voz de mis súplicas!*
3Si retienes las culpas Señor, ¿quién Señor, resistirá?
4Pero el perdón está contigo, para ser así temido.
 Cuando el Precursor vio, Aquél Quien es nuestra iluminación y
Quien ilumina a todo hombre, acercándose hacia él para ser bautizado;
se regocijó en el alma y le tembló la mano. Señalándole pues a las gentes
diciéndoles: “He aquí, el Redentor de Israel que nos libera de la corrup-
ción.” ¡Cristo nuestro Dios, el exento del pecado, Gloria a Ti!
5Aguardo anhelante al Señor, espero en su palabra; 6ami ser aguarda al Señor.
Se repite
“Cuando el Precursor vio, Aquél Quien es…”
6bMás que el centinela a la aurora; más que el centinela a la aurora, 7aguarde Israel al Señor.
 Las Huestes angelicales temblaron, cuando vieron a nuestro Reden-
tor, siendo bautizado por un siervo; y atestiguado por la presencia del
Espíritu. Y una voz del seno del Padre se oyó desde lo alto, diciendo: “Él
sobre Quien el Precursor pone sus manos, Éste es mi Hijo Amado en
Quien me complazco.” (Mateo 3:17) ¡Cristo Dios nuestro, Gloria a Ti!
7bEl Señor está lleno de amor, su redención es abundante; 8Él redimirá a Israel de todas sus
culpas.
Se repite
“Las Huestes angelicales temblaron, cuando vieron…”
SALMOS 116 ‘117’
1¡Alabad al Señor, todas las naciones, ensalzadlo, pueblos todos!
 A Ti, Fuente, las corrientes del Jordán Te recibieron y el Consolador
descendió en forma de paloma. Pues Él Quien había inclinado los cielos,
(Salmo 17: 10) inclina Su Cabeza, y el barro exclama hacia el Creador diciendo:
“¿Por qué me ordena hacer lo que supera mi poder, a mí el necesitado de
ser bautizado por Ti?” ¡Cristo nuestro Dios, el exento del pecado, Gloria
a Ti!
2Pues sólido es Su Amor hacia nosotros, la lealtad del Señor dura para siempre.
 Deseando salvar al hombre perdido, no rechazaste vestirte de la
forma de un siervo. Pues Tú, Dios Soberano, Te dignaste, para nuestra
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

salvación, llevar nuestra naturaleza. Fuiste bautizado en la carne, Reden-


tor, haciéndonos dignos del perdón. Por tanto, Te exclamamos: ¡Cristo
nuestro Dios y nuestro Benefactor, Gloria a Ti!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Por Leonidas
 Tú has inclinado Tu Cabeza ante el Precursor y has aplastado las ca-
bezas de los dragones. (Salmo73: 13) Estuviste de pie en las aguas e iluminaste
a toda la creación, para que Te glorifique ¡Salvador, Iluminación de nues-
tras almas!
Aquí se hace la Pequeña Entrada con el Evangeliario y mientras tanto el Sacerdote dice en voz baja
LA ORACIÓN DEL ISODÓN
 Sacerdote: En la tarde, en la mañana y al mediodía, Te alabamos, Te
bendecimos, Te agradecemos y Te suplicamos, Soberano de todos, el Se-
ñor Amante de la Humanidad. Endereza nuestra Oración como el in-
cienso ante Ti, y no inclines nuestros corazones hacia palabras o pensa-
mientos malos; sino sálvanos de todos aquellos que persiguen nuestras
almas. Porque, Señor, Señor, nuestros ojos están elevados hacia Ti, y en
Ti hemos confiado, pues no nos decepciones, Dios nuestro. Y en voz alta:
Porque a Ti se debe toda Gloria, Honor y Adoración, Padre, Hijo y Espí-
ritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Y salen de la Puerta Norte, el Diácono llevando en alto el Evangeliario seguido por el Sacerdote
Diácono: Bendice, Señor, ésta Entrada Santa.
El Obispo o el Sacerdote bendice hacia el Santuario diciendo:
 Bendita sea la entrada de Tus Santos, perpetuamente ahora y siem-
pre y por los siglos de los siglos.
Diácono: Amén. ¡He aquí la Sabiduría, estemos de pie!
Tono Segundo
 Coro: ¡Luz Radiante de la Gloria Santa del Padre Inmortal! ¡Luz Celes-
tial, Santa, Bendita, Jesucristo! Habiendo llegado a la puesta del sol y
contemplando la luz vespertina; Aquí entran al Altar de la puerta Real alabamos al
Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Un Solo Dios; porque, en todos los
tiempos, eres digno de ser alabado con voces Justas: Hijo de Dios y Da-
dor de Vida, por lo tanto, el mundo Te glorifica.
LA LECTURAS SAGRADAS
Lector:Primera Lectura del Libro de Génesis.
Sacerdote ó Diácono: Sabiduría, Estemos atentos
Lector: Lee [Génesis 1: 1 - 13]
 En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2La tierra era caos y con-
1

fusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba


269
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

por encima de las aguas. 3Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. 4Vio Dios
que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; 5y llamó Dios
a la luz “día”, y a la oscuridad la llamó “noche”. Y atardeció y amaneció:
día primero. 6Dijo Dios: “Haya un firmamento por en medio de las aguas,
que las aparte unas de otras.” 7E hizo Dios el firmamento; y apartó las
aguas de por debajo del firmamento de las aguas de por encima del fir-
mamento. Y así fue. 8Y llamó Dios al firmamento “cielo”. Y atardeció y
amaneció: día segundo. 9Dijo Dios: “Acumúlense las aguas de por debajo
del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco”; y así fue. 10Y
llamó Dios a lo seco “tierra”, y al conjunto de las aguas lo llamó “mar”; y
vio Dios que estaba bien. 11Dijo Dios: “Produzca la tierra vegetación:
hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su espe-
cie, con su semilla dentro, sobre la tierra.” Y así fue. 12La tierra produjo
vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que
dan fruto con la semilla dentro según sus especies; y vio Dios que esta-
ban bien. 13Y atardeció y amaneció: día tercero.
Luego estando de pie, se canta el siguiente Tropario
Tono Quinto
 Te has manifestado al mundo, Tú, Creador del mundo; para ilumi-
nar a aquéllos que están sentados en las tinieblas. ¡Amante de la huma-
nidad, gloria a Ti!
(Stíjo 1º) ¡Que Dios tenga piedad y nos bendiga, que nos muestre su ros-
tro radiante! (Salmo 66 ‘67’: 2)
Para iluminar a aquéllos que están sentados en las tinieblas. ¡Amante de la humani-
dad, gloria a Ti!
(Stíjo 2º) Conozca así la tierra su proceder, y todas las naciones su salva-
ción. (Ídem. 3)
Para iluminar a aquéllos que están sentados en las tinieblas. ¡Amante de la humani-
dad, gloria a Ti!
¡Que los pueblos Te den gracias, Oh Dios, que todos los pue-
(Stíjo 3º)
blos Te den gracias! La tierra ha dado su cosecha. (Ídem. 6 - 7a)
Para iluminar a aquéllos que están sentados en las tinieblas. ¡Amante de la humani-
dad, gloria a Ti!
Gloria… Ahora…Amén
 Te has manifestado al mundo, Tú Creador del mundo; para iluminar
a aquéllos que están sentados en las tinieblas. ¡Amante de la humanidad,
gloria a Ti!
Lector: Segunda Lectura del Cuarto Libro de Reyes.
Sacerdote ó Diácono: Sabiduría, Estemos atentos

270
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Lee [2º
Reyes 2: 6 - 14]
Lector:
 6Dijo Elías a Eliseo: “Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jor-
dán.” Respondió: “¡Por el Dios vivo y por tu propia vida, yo no te deja-
ré!” Y los dos continuaron caminando. 7Cincuenta hombres de los discí-
pulos de los profetas iban también de camino y se pararon frente (al Jor-
dán), a cierta distancia de Elías y Eliseo, que se detuvieron al lado del
Jordán. 8Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas, que
se separaron a un lado y a otro y ambos pasaron sobre terreno seco.
9Mientras pasaban, Elías dijo a Eliseo: “Pídeme lo que quieras que haga

por ti antes de que sea arrebatado de tu lado.” Eliseo respondió: “Que


pasen a mí dos tercios de tu espíritu.” 10Replicó: “Pides algo difícil; si al-
canzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, entonces pasará a ti; si
no, no pasará.” 11Iban caminando y hablando, y de pronto un carro de
fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Elías subió al cielo
en la tempestad. 12Eliseo lo veía y clamaba: “¡Padre mío, padre mío! ¡Ca-
rros y caballería de Israel!” Cuando dejó de verlo, agarró sus vestidos y
los desgarró en dos. 13Recogió el manto que había caído de las espaldas
de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla. 14Tomó el manto que ha-
bía caído de las espaldas de Elías y golpeó las aguas, pero éstas no se se-
pararon. Dijo entonces: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?” Golpeó
otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y Eliseo pasó so-
bre terreno seco.
Luego estando de pie, se canta el siguiente Tropario
Tono Sexto
 En la abundancia de Tu Misericordia Te has hecho manifiesto a los
pecadores y publicanos, ¡Salvador nuestro! ¿Dónde Tu luz había de bri-
llar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas? ¡Gloria a Ti!
(Stíjo 1º) Reina el Señor, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido
de poder,
¿Dónde Tu luz había de brillar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas?
¡Gloria a Ti!
(Stíjo 2º) Levantan
los ríos, Señor, levantan los ríos su voz, los ríos levan-
tan su bramido; más que el ruido de aguas caudalosas. (Ídem. 3 - 4a)
¿Dónde Tu luz había de brillar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas?
¡Gloria a Ti!
(Stíjo 3º) Más
imponente que las olas del mar, es imponente el Señor en
las alturas. Son firmes del todo Tus Dictámenes. (Ídem. 4b - 5a)
¿Dónde Tu luz había de brillar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas?
¡Gloria a Ti!
271
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

(Stíjo 4º) La santidad es el ornato de Tu Casa, Oh Señor, por días sin


término.
¿Dónde Tu luz había de brillar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas?
¡Gloria a Ti!
Gloria… Ahora…Amén
 En la abundancia de Tu Misericordia Te has hecho manifiesto a los
pecadores y publicanos, ¡Salvador nuestro! ¿Dónde Tu luz había de bri-
llar salvo a aquéllos que están sentados en las tinieblas? ¡Gloria a Ti!
Lector: Tercera Lectura del Cuarto Libro de Reyes.
Sacerdote ó Diácono: Sabiduría, Estemos atentos
Lector: Lee [2º Reyes 5: 9 - 14]
 Naamán -Capitán del ejército del reino de los Asirios- llegó con sus ca-
9

ballos y carros y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo. 10Éste envió


un mensajero a decirle: “Ve y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne te
renacerá y quedarás limpio.” 11Naamán se puso furioso y se marchó di-
ciendo: “Yo me había dicho: ¡Saldrá seguramente a mi encuentro, se de-
tendrá, invocará el nombre de su Dios, frotará con su mano mi parte en-
ferma y sanaré de la lepra! 12El Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco,
¿no son mejores que todas las aguas de Israel? ¡Podía bañarme en ellos y
quedar limpio!” Se dió la vuelta y se marchó furioso. 13Sus servidores se
le acercaron y le dijeron: “Padre mío, si el profeta te hubiera mandado
una cosa difícil, ¿no la habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: “Láva-
te y quedarás limpio!” 14Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces,
conforme a la palabra del hombre de Dios. Su carne volvió a ser como la
de un niño pequeño, y quedó limpio.
Sacerdote ó Diácono: Una y otra vez, en paz roguemos al Señor.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote ó Diácono: Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárda-
nos, Dios, con Tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote ó Diácono: Conmemorando a la Santísima, Pura, Que excede todas
las bendiciones, la Gloriosa Soberana nuestra, la Madre de Dios, La
Siempre Virgen María, Coro: ¡Santísima Madre de Dios, sálvanos! con todos los
Santos, encomendémonos a nosotros mismos, y mutuamente los unos a
los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote ó Diácono: ¡Dios Santo! Tú que reposas en los santos y con el himno
tres veces santo, eres alabado por los Serafines, glorificado por los Que-
rubines y adorado por todos los Poderes Celestiales. Tú que has sacado
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

todas las cosas de la nada a la existencia; y has creado al hombre a Tu


Imagen y semejanza, y lo adornaste con todos Tus Dones. Tú que das sa-
biduría y entendimiento al que los pide y no abandones a los pecadores,
sino que instituiste la penitencia para la salvación. Tú que nos has hechos
merecedores, a nosotros Tus humildes indignos siervos, de presentarnos
en esta hora ante la gloria de Tu Santo Altar y de ofrecerte la adoración y
glorificación que se Te deben. Tú, Soberano, acepta de nuestras bocas
también, nosotros los pecadores, el himno tres veces Santo, y visítanos
con Tu Bondad, perdónanos toda culpa voluntaria o involuntaria, santi-
fica nuestra almas y cuerpos y otórganos que te alabamos con piedad to-
dos los días de nuestra vida. Por las intercesiones de la Santa Madre de
Dios y todos los santos que Te han complacido desde los siglos. Y exclama:
Porque Tú eres Santo, Dios nuestro, y a Ti glorificamos, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

- Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (Tres
veces)
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
- Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
- Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Diácono: Con fuerza.
Coro: Fuerza. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros.

Mientras tanto, el Sacerdote, al terminar de recitar la oración, dice en voz baja:


Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
(Tres veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Y dirigiéndose hacia el Santo Altar de Ofrendas y dice:
“Bendito sea Él que viene en el Nombre del Señor”
Luego hacia la Cátedra y bendiciendo dice:
“Bendito eres Tú, que estás sentado en el Trono de la Gloria de Tu Reino e inclinado sobre
los Querubines, en todo tiempo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.”
Y mientras que se está entonando el Trisagio, el Sacerdote o Diácono inciensa el Santo Altar, los Ico-
nos y los fieles.

LA EPÍSTOLA
Sacerdote ó Diácono: ¡Atendamos!
Lector: Canta EL PROKÍMENON - Tono Tercero:
 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? (Salmo 26 ‘27’: 1a)
(Stíjo) El Señor el refugio de mi vida, ¿ante quién temblaré? (Ídem. b)

273
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Sacerdote ó Diácono: ¡Sabiduría!


Lector: Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios
Sacerdote ó Diácono: ¡Atendamos!
Lector: Lee [1ª Corintios 9: 19 - 27]
 Hermanos, 19Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho es-
clavo de todos para ganar a los más que pueda. 20Con los judíos me he
hecho judío para ganar a los judíos; con los que están bajo la Ley, como
quien está bajo la Ley -aun sin estarlo- para ganar a los que están bajo
ella. 21Con los que están sin ley, como quien está sin ley para ganar a los
que están sin ley, no estando yo sin ley de Dios sino bajo la ley de Cristo.
22Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho

todo a todos para salvar a toda costa a algunos. 23Y todo esto lo hago por
el Evangelio para ser partícipe del mismo. 24¿No sabéis que en las carre-
ras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de
manera que lo consigáis! 25Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una
corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible. 26Así
pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando
golpes en el vacío, 27sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que,
habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado.
Nótese que, mientras se lee la Epístola, el Sacerdote abre el Antimensión, diciendo la siguiente oración.
¡Soberano Amante de la humanidad! Haz brillar en nuestros
Sacerdote:
corazones la inextinguible luz del Conocimiento de Tu Divinidad; y abre
los ojos de nuestra mente para entender las Enseñanzas de Tu Evangelio.
Infúndenos el temor de Tus Bienaventurados Mandamientos, para que
habiendo pisoteado todos los deseos carnales, llevemos una vida espiri-
tual, pensando y obrando todo lo que Te complazca.  Porque Tu eres la
iluminación de nuestras almas y de nuestros cuerpos, Cristo Dios; y Te
glorificamos junto a Tu Padre Eterno y Tu Santísimo Bueno y Vivificador
Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Terminada la lectura de la Epístola
Sacerdote ó el que preside: La paz sea contigo, lector.
Coro: Tono Sexto: 2Un bello tema bulle en mi corazón; voy a recitar mi
poema para un rey. (Salmo 44 ‘45’: 2a)
(Stíjo) Eres la más hermosa de las personas. (Ídem. 3a) ¡Aleluya! (Tres veces)

EL EVANGELIO
Sacerdote ó Diácono: ¡Estemos atentos a la Sabiduría! ¡De pie! ¡Escuchemos el
Santo Evangelio!
Sacerdote ó el que preside: La paz sea con vosotros.

Coro: Y con tu espíritu.

274
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Sacerdote: (Desde la Puerta Real) Lectura de la Buena Nueva según el Santo Dis-
cípulo y puro Evangelista Lucas.
Coro: ¡Gloria a ti Señor, gloria a Ti!

Sacerdote ó Diácono: Atendamos. Y lee [Lucas 3: 1 - 18]

 1En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato
procurador de Judea; Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano,
tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; 2en el
pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo
de Zacarías, en el desierto. 3Y se fue por toda la región del Jordán pro-
clamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, 4como
está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama
en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; 5todo barran-
co será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y
las asperezas serán caminos llanos. 6Y todos verán la salvación de Dios. 7Decía,
pues, a la gente que acudía para que les bautizara: “Raza de víboras,
¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? 8Dad, pues, frutos dig-
nos de conversión y no andéis diciendo en vuestro interior: ‘Tenemos
por padre a Abrahán’; porque os digo que puede Dios de estas piedras
dar hijos a Abrahán. 9Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y
todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.” 10La
gente le preguntaba: “Pues ¿qué debemos hacer?” 11Y él les respondía:
“El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que ten-
ga para comer, que haga lo mismo.” 12Vinieron también publicanos a
bautizarse, que le dijeron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?” 13Él les dijo:
“No exijáis más de lo que os está fijado.” 14Preguntáronle también unos
soldados: “Y nosotros ¿qué debemos hacer?” Él les dijo: “No hagáis ex-
torsión a nadie, no hagáis denuncias falsas y contentaos con vuestra sol-
dada.” 15Como el pueblo estaba expectante y andaban todos pensando en
sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo, 16declaró Juan a to-
dos: “Yo os bautizo con agua; pero está a punto de llegar El que es más
fuerte que yo, a quien ni siquiera soy digno de desatarle la correa de Sus
Sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 17En Su Mano tiene
el bieldo para bieldar su parva: recogerá el trigo en su granero, pero
quemará la paja con fuego que no se apaga.” 18Y, con otras muchas ex-
hortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Nótese que, si hay un Diácono, mientras tanto baja este del Ambón, se dirige hacia -el señor Obispo- la
Puerta Real, entrega el Evangeliario al Sacerdote, besándole su diestra, mientras éste, en voz baja, le
dice: “Pas a ti, Evangelizador o Anunciador de la Buena Nueva”
Y con el Evangeliario, el Sacerdote, bendice al pueblo y lo deposita sobre la Mesa Sagrada.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Sacerdote ó Diácono:Una y otra vez, en paz, roguemos al Señor.


Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote ó Diácono: Ampáranos, Sálvanos, Ten piedad de nosotros y guár-
danos, Dios con Tu Gracia. ¡Sabiduría!
Coro: Señor, ten piedad.

Tú, oh Dios, que con la misericordia y la compasión, visita


Sacerdote:
nuestra debilidad, y nos has puesto, a nosotros, Tus humildes pecadores
e indignos siervos, al servicio de Tu Santa Ofrenda; Tú Mismo, fortifíca-
nos en este ministerio, con el poder de Tu Espíritu Santo, y al abrir nues-
tras bocas, danos palabras para invocar la Gracia de Tu Espíritu Santo
sobre esta oblación que ahora se Te ofrece. Y exclama: A fin de que siendo
amparados siempre con Tu Poder, Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén. Y el himno de los Querubines: Nosotros que representamos de un
Coro:
modo místico a los Querubines, y entonamos el himno tres veces santo a
la Trinidad Vivificadora; apartemos, en este momento, toda solicitud
temporal. Para recibir al Rey de todo...
Mientras tanto el celebrante recita la Oración Querúbica
 Ninguno de los que están ligados por los deseos y placeres carnales,
es digno de llegar y de acercarse a Ti o de servirte; ¡Rey de la Gloria!
Porque el servirte es cosa grande y temible también, aún para los Pode-
res celestiales. No obstante, por Tu Inmensurable e Inestimable Amor a
la humanidad, sin cambio y sin alteración, Te has devenido en un Hom-
bre y Ungido como Pontífice para nosotros. Y como eres Soberano de to-
dos, nos entregaste este incruento Sacrificio Sacerdotal. Porque Tú Sólo,
Señor y Dios nuestro señoreas los celestiales y los terrenales; Tú que es-
tás sentado en el Trono Querúbico, Señor de los Serafines y Rey de Israel;
Que eres el Único Santo y que reposas en los Santos. Pues a Ti suplico,
Único Propicio Dios Bondadoso: Mírame, a mí, Tu siervo pecador e inú-
til; purifica mi alma y corazón de toda mala intención y hazme capaz,
por el Poder de Tu Espíritu Santo, siendo revestido de la Gracia del Sa-
cerdocio, de estar de pie ante esta, Tu Santa Mesa, y de servir Tu Santo
Cuerpo Puro y Tu Preciosa Sangre. Me acudo a Ti, pues, inclinando mi
cabeza y a Ti suplico: No apartes Tu Rostro de mí y no me rechaces de
entre Tus siervos, sino complácete que Te sean ofrecidos estos dones de
mí, Tu siervo pecador e indigno. Porque Tu eres el que ofrece y el Ofre-
cido, el que recibe y el Distribuido, Cristo nuestro Dios; y Te glorificamos
junto a Tu Padre Eterno y Tu Santísimo Bueno y Vivificador Espíritu,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Inciensa luego alrededor de la Mesa Sagrada mientras recita en voz baja los siguientes Troparios:
 Por el cuerpo, Tú habías estado en el sepulcro; por el alma en el in-
fierno siendo Dios; en el Paraíso con el ladrón; y sobre el Trono, junto al
Padre y al Espíritu. Llenándolo todo ¡Cristo Dios! Tú que eres Inconteni-
ble.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
 Tu Sepulcro, Cristo, que es la Fuente de nuestra Resurrección y el
Dador de la Vida; verdaderamente había aparecido más Resplandeciente
que el Paraíso y más Hermoso de toda cámara real.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
 ¡Salve! Tú, que eres Santa y Divina Morada del Altísimo. Porque,
por Ti ¡Madre de Dios! fue otorgada la alegría a los que exclaman:
“¡Bendita eres entre las mujeres, Soberana Inmaculada!”.
Y parada ante la Puerta Real dice en voz baja:
Venid, adoremos y prosternémonos ante nuestro Rey nuestro Dios. Venid, adoremos y pros-
ternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios. Venid, adoremos y prosternémonos ante
Cristo, Él es nuestro Rey, Señor y Dios.
Y mientras recitando el Salmo Cincuenta inciensa los íconos sagrados y el pueblo, y cuando llega a
“Entonces Te agradarán los sacrificios legítimos -holocausto y oblación entera-” inciensa
nuevamente la Mesa Sagrada y el Altar de Ofrendas, entrega al incensario y parado frente a la Mesa
Sagrada se prosterna diciendo: “¡Dios, perdóname a mí pecador, y ten piedad de mí!” Se dirige
hacia el Altar y se prosterna tres veces y besando el velo en el centro diciendo: “Santo Dios el Padre
Eterno” sobre la patena: “Santo Fuerte, el Hijo que Le es Igual en la Eternidad” y Sobre el Cáliz:
“Santo Inmortal, el Espíritu Santísimo. Santísima Trinidad, ¡Gloria a Ti!”. Levanta luego el
Velo Grande y poniéndolo sobre sus hombros o los hombros del Diácono, dice: En paz, “¡Alzad las
manos al santuario, y bendecid al Señor!” (Salmo 133 ‘134’: 2) y levantando la Patena dice: “Sube
Dios entre aclamaciones, el Señor a toque de trompeta.” (Salmo 46 ‘47’: 6) y lleva el Cáliz con la
diestra y la Patena con la izquierda, sale en procesión de la Puerta Norte, Exclamando:
De todos vosotros, que el Señor Dios se acuerde en Su Reino Ce-
Diácono:
lestial, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

De todos lo fieles cristianos ortodoxos, presentes aquí y los que


Sacerdote:
habitan esta ciudad; que el Señor Dios se acuerde en Su Reino Celestial,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

Diácono y Sacerdote, De nuestro Padre y (Patriarca, Metropo-


se alternan exclamando:
lita, Arzobispo u Obispo: Nombre), que el Señor Dios se acuerde en Su
Reino Celestial, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

De los siervos de Dios Difuntos que construyeron este Santo


Sacerdote:
Templo y los que sirvieron este Santo Altar de nuestros padres y herma-
nos difuntos que durmieron con la esperanza de la resurrección a la vida
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

eterna, que yacen aquí y en todo lugar; que el Señor Dios se acuerde en
Su Reino Celestial, perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.

Y después de entrar al Santuario el sacerdote recita en vos baja las siguientes oraciones:
 El piadoso José, bajó del madero Tu Inmaculado Cuerpo, lo amorta-
jó con aromas en un lienzo limpio, lo preparó y lo puso en un sepulcro
nuevo. Pero Tú, Señor, resucitaste al tercer día, otorgando al mundo la
gran misericordia.
 El Ángel se había presentado junto al Sepulcro, diciendo a las muje-
res portadoras del bálsamo: “El bálsamo es apto para los muertos; Pero
Cristo se ha mostrado Ajeno a la corrupción. Exclamad, pues, diciendo:
‘El Señor ha resucitado, otorgando al mundo la gran misericordia’.”
 Cuando descendiste hacia la Muerte ¡Vida Inmortal! Diste muerte al
infierno con el relámpago de Tu Divinidad; Y cuando levantaste a los
muertos de las entrañas de la tierra, Todos los poderes celestiales a Ti
exclamaron: “¡Cristo Dios Dador de la vida, Gloria a Ti!”.
Levanta los Velos de la Patena y el Cáliz y después de incensar el Velo Grande, cubre con ello la
Ofrenda e inciensa tres veces tres, diciendo sobre cada una el último versículo del salmo cincuenta:
“Entonces se ofrecerán novillos en Tu Altar.”

Prosigamos nuestra oración al Señor.


Sacerdote ó Diácono:
Coro: Señor, ten piedad. (Que se repite tras cada petición)

- Por los preciosos dones que han sido ofrecidos, roguemos al Señor.
- Por este Santo Templo y por los que con fe, devoción y temor de Dios
entran en él, roguemos al Señor.
- Para que nos libre de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos
al Señor.
- Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, Dios, con
Tu Gracia.
- Que todo este día sea perfecto, santo, pacífico y sin pecado, pidamos al
Señor.
Coro: Concédelo, Señor. (Que se repite tras cada petición)

- Un Ángel de paz, fiel guía, custodio de nuestras almas y de nuestros


cuerpos, pidamos al Señor.
- El perdón de nuestros pecados y la remisión de nuestras faltas, pida-
mos al Señor.
- Lo bueno y conveniente para nuestras almas y la paz para el mundo,
pidamos al Señor.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

- Terminar en paz y penitencia el tiempo restante de nuestra vida, pida-


mos al Señor.
- Un fin cristiano de nuestra vida, sin dolor, sin remordimiento, pacífico;
y una buena respuesta ante el temible tribunal de Cristo, pidamos al
Señor.
Sacerdote ó Diácono: Conmemorando a la Santísima, Pura, Que excede todas
las bendiciones, la Gloriosa Soberana nuestra, la Madre de Dios, La
Siempre Virgen María, Coro: ¡Santísima Madre de Dios, sálvanos! con todos los
Santos, encomendémonos a nosotros mismos, y mutuamente los unos a
los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
La Oración de la Ofrenda estando ya sobre la Mesa Sagrada:
¡Señor, Dios nuestro! Tú, que nos creaste, nos trajiste a esta vi-
Sacerdote:
da, nos mostraste las sendas de la salvación y nos otorgaste la revelación
de los Misterios Celestiales; Tú, que nos has puesto en este ministerio por
el Poder de Tu Espíritu Santo; Acepta Señor, que seamos servidores de
Tu Nueva Alianza, cumpliendo Tus Santos Misterios. Y según la multi-
tud de Tu Misericordia, acéptanos a nosotros que nos acercamos de Tu
Santo Altar, para que seamos dignos de ofrecerte este incruento sacrificio
racional, por nuestros pecados y por las ignorancias del pueblo; así que
al recibirlo, como olor de fragancia, sobre Tu Celestial, Místico y Santo
Altar, nos envíes, a cambio de ello, la gracia de Tu Espíritu Santo. Míra-
nos, Dios; y observa este servicio nuestro y acéptalo, así como aceptaste
la ofrenda de Abel, los sacrificios de Noe, los holocaustos de Abraham,
los Oficios sacerdotales de Moisés y Aarón y las ofrendas pacíficas de
Samuel; y así como recibiste de Tus Santos Apóstoles esta verdadera
adoración; recibe, Señor, por Tu Bondad, esta ofrenda, de nuestras ma-
nos, nosotros los pecadores. Para que, habiendo sido hechos dignos de
servir Tu Santo Altar sin reproche, encontraremos en el día de Tu Temi-
ble Justo Juicio, la recompensa de los fieles sabios encargados. Y Exclama:
Por la Clemencia de Tu Hijo Unigénito con Quien eres Bendito junto con
Tú Santísimo Bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los si-
glos de los siglos.
Coro: Amén.
EL BESO DE LA PAZ
El Sacerdote ó el que preside: La paz sea con vosotros.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote ó Diácono: Amémonos los unos a los otros, para que en un mismo
espíritu confesemos.
279
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Trinidad Consubstancial e


Coro:
Indivisible.
El sacerdote hace Tres Metanias ante la Mesa Sagrada, y besa la Ofrenda encima del velo: Sobre la
Patena, el Cáliz y la Mesa, diciendo:
¡Te quiero Señor, mi fortaleza; el Señor mi roca y mi baluarte!
(Salmo 17 ‘18’: 2b - 3a)
Nótese que en caso hay otros sacerdotes participantes, celebran el beso de la Paz así. Después de que el
celebrante besa la Ofrenda, como anticipamos, se para a la derecha de la Mesa Sagrada, pues los sacer-
dotes se acercan de a uno, besan la Ofrenda, luego entre sí consecutivamente, besando el hombro iz-
quierdo, luego el derecho luego la diestra del otro sacerdote, diciendo el uno al otro:
El Primero: Cristo está con nosotros y entre nosotros.
El Segundo: Estaba, está y estará.
Sacerdote ó Diácono: ¡Las puertas, las puertas! ¡Atendamos con Sabiduría!
Todos:
El que preside, el coro y el pueblo, recitan el CREDO. Mientras tanto, el sacerdote levanta el velo y lo
aletea encima de la Ofrenda, y cuando llegan a: Y resucitó al tercer día…lo besa y lo dobla, y aletea
con el sobre la Ofrenda hasta el final del Credo, luego lo pone junto a los demás velos.
CREO en un solo Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la
Tierra, de todo lo visible e invisible. Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo
Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de
Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero; nacido, no creado; Consubstan-
cial al Padre, por Quien todo fue hecho. Quien por nosotros, los hom-
bres, y para nuestra salvación, descendió de los cielos, y se encarnó del
Espíritu Santo y de María Virgen y se hizo hombre. Crucificado también
por nosotros bajo Poncio Piloto, padeció y fue sepultado. Y resucitó al
tercer día conforme a las Escrituras. Y subió a los Cielos y está sentado a
la Diestra del Padre. Y otra vez ha de venir con gloria, a juzgar a los vi-
vos y a los muertos y Su Reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Se-
ñor Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es jun-
tamente adorado y glorificado, y que habló por los profetas. En la Iglesia
que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para
la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vi-
da del mundo venidero. Amén.
LA SANTA ANÁFORA
(Presentación de los Dones)
Estemos de pie con temor y atentos para ofrecer en paz
Sacerdote ó Diácono:
la Santa Oblación.
Coro: La misericordia de la paz, el sacrificio de la alabanza.
Sacerdote: La Gracia de nuestro Señor Jesucristo, el Amor de Dios Padre y
la Comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.
Coro: Y con tu espíritu.

Sacerdote: Se dirige hacia el pueblo, alza las manos y dice:


280
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Arriba tengamos los corazones.


Coro: Los tenemos hacia el Señor.

Sacerdote: mirando hacia Oriente Demos gracias al Señor.

Coro: Digno y debido es.

Sacerdote: Se inclina y comienza la Anáfora: Señor Dios el Existente Soberano, Pa-


dre Todopoderoso, es Verdaderamente, debido, justo y digno de Tu Ma-
jestuosa Santidad, que Te alabamos, bendecimos, adoramos, agradece-
mos y glorificamos a Ti, el Único Dios Verdadero; y que Te ofrecemos
con corazón contrito y espíritu humilde, este, nuestro oficio racional.
Porque Tú nos has dado el conocimiento de Tu Verdad. ¡Quién pues, es
capaz, de hablar de Tu Omnipotencia, hacer escuchar todas Tus Alaban-
zas o anunciar todas Tus Maravillas, en todo tiempo!
¡Soberano de todos, Señor del Cielo y de la Tierra y de toda criatura
visible e invisible! Tú que estás sentado en el Trono de la Gloria y con-
templas los abismos. El Eterno, que eres Invisible, Indescriptible, Incon-
cebible e Inmutable, Padre de nuestro Señor Jesucristo el Gran Dios,
nuestro Salvador y nuestra Esperanza, Quien es la Imagen de Tu Bondad
y la Impresión que Te iguala en la figura y que Te revela, Padre, en Si
Mismo. Él es el Verbo Vivo, Dios Verdadero, Sabiduría Eterna, Vida,
Santificación y Luz Verdadera de quien apareció el Espíritu Santo, Espí-
ritu de la Verdad, el Don de la Adopción, Promesa de la herencia venide-
ra, Primicia de los bienes eternos, Poder Vivificador, Fuente de santifica-
ción, por cuya ayuda todas la criaturas racionales e inteligentes, siempre
Te glorifican; porque la entera creación, a Ti, Te sirve.
Pues, a Ti alaban los Ángeles, los Arcángeles, los tronos, los señoríos,
las jefaturas, los dominios, los poderes y los Querubines multioculares.
Alrededor Tuyo se habían presentado los Serafines, el uno con seis alas y
el otro con seis alas: con dos velan sus rostros, con dos cubren sus pies y
con dos vuelan exclamando el uno al otro con bocas de aclamaciones e
incesantes glorificaciones. Y exclama: Con la alabanza del Triunfo, ento-
nando, exclamando y diciendo:
Levantando el Asterisco con sus dedos, haciendo con el la señal de la Cruz sobre la Patena, lo cierra
pues y lo pone sobre los velos. Mientras tanto
Santo, Santo, Santo, Señor Sebaot, llenos están, el cielo y la
Coro y Pueblo:
tierra, de Tu Gloria. ¡Hosanna en las Alturas, bendito el que viene en el
Nombre del Señor, hosanna en las Alturas!
Mientras tanto, el Sacerdote sigue con la siguiente Oración
Con estas bienaventuradas potestades, Soberano Amante de la
Sacerdote:
humanidad, también nosotros los pecadores exclamamos y decimos: En
281
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

verdad Santo eres y Santísimo e inmensurable es la Majestad de Tu San-


tidad; y piadoso eres en todas Tus Obras, porque con justicia y en la ver-
dad acarrearte para con nosotros todo lo que trajiste. Porque creaste al
hombre tomando polvo de la tierra, y honrándolo, Dios mío, con Tu
Imagen lo ubicaste en el Paraíso de dicha y le prometiste una vida in-
mortal y el gozo de los bienes eternos si conserva Tus Mandamientos.
Pero habiéndote desobedecido, a Ti, el Dios Verdadero y su Creador, de-
jándose llevar por el engaño de la serpiente, mortificado, pues, por sus
transgresiones; lo expulsaste, Dios, por Tu Justa sentencia, del Paraíso a
este mundo y lo devolviste a la tierra de la que fue tomado, preparándo-
le la salvación por el nuevo nacimiento que está en Tu Cristo Mismo. No
Te apartaste para siempre, Bondadoso, de Tu criatura que has hecho, ni
Te olvidaste de la Obra de Tus Manos, sino lo visitaste de modos varios
por las entrañas de Tu Misericordia. Pues enviaste los Profetas e hiciste
los prodigios por medio de Tus Santos que Te complacieron de genera-
ción en generación. Nos hablaste por la boca de Tus siervos Profetas, an-
ticipaste en predicarnos la salvación venidera, nos estableciste una ley
que nos ayuda y pusiste Ángeles para guardarnos.
Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, nos hablaste por medio de
Tu Propio Hijo, por Quien hiciste todos los siglos. Quien, siendo el Res-
plandor de Tu Gloria, Imagen de Tu Persona y a todos sostiene por la
palabra de Su Fuerza, no consideró indebida apropiación el serte igual,
Dios Padre, sino siendo aun Dios Eterno, fue visto sobre la tierra y andu-
vo entre las gentes. Mas, con Su Encarnación de la Santa Virgen, se vació
de Sí Mismo, llevando forma de un siervo, haciéndose participe nuestro
en la humildad de nuestro cuerpo, para hacernos partícipes Suyos en la
Imagen de Su Gloria. Pues, habiendo entrado el pecado al mundo por el
hombre, y por el pecado la Muerte, Tu Hijo Unigénito que está en Tu
Seno, Dios Padre, se complació en nacer de una mujer Quien es la Santa
Madre de Dios y Siempre Virgen María, y en someterse a la Ley para
condenar al pecado por Su Propia Carne, para que los que murieron en
Adán vivieran en Tu Cristo Mismo. Habiendo vivido pues en este mun-
do y dándonos los mandamientos de la salvación, nos apartó de la perdi-
ción de los ídolos y nos guió hacia Tu Conocimiento, Verdadero Dios
Padre, adquiriéndonos para Sí: pueblo elegido, sacerdocio real y nación
santa. Nos purificó con las aguas, nos santificó con el Espíritu Santo, se
entregó a Sí Mismo como redención a la muerte, en la que estuvimos
cautivos como esclavos del pecado. Y cuando descendió por la Cruz al
infierno, para cumplirlo a todo en Sí, aniquiló las dolencias de la Muerte.
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Mas, resucitando al tercer día abrió a todo carnal el camino de la resu-


rrección de entre los muertos; Porque no era posible que la corrupción se
apodere del Generador de la Vida, ha devenido la Primicia de los muer-
tos y el Primogénito de los resucitados de entre los muertos, para que sea
Él Mismo, el Todo y el Primero en todo. Y habiendo ascendido a los Cie-
los se sentó a la Diestra de Tu Grandeza en lo Alto. Y Él vendrá también
a recompensar a cada uno según sus obras.
Nos había dejado los recuerdos de esta Pasión Suya, que hemos esta-
blecido según Sus Mandamientos. Pues cuando resolvió irse a Su Glorio-
sa y Vivificadora Muerte Voluntaria, en la noche en que se entregó a Si
Mismo por la vida del mundo, tomó pan en Sus Santas Puras Manos, lo
elevó a Ti Dios Padre, dio la Gracia, bendijo, santificó, partió y
Y anuncia exclamando:
Lo dio a Sus Santos Apóstoles diciendo:
Tomad, Comed, Esto es Mi Cuerpo, Que por vosotros es partido para el
perdón de los pecados.
Coro: Amén.
Sacerdote: Del Mismo modo tomó el cáliz del fruto de la vid, lo mezcló,
dio la gracia, bendijo, santificó y
Y anuncia exclamando:
Lo dio a Sus Santos Apóstoles diciendo:
Bebed de él todos, esta es Mi Sangre de la Nueva Alianza, Que por
vosotros y por muchos es derramada para el perdón de los pecados.
Coro: Amén.
E inclinándose, el Sacerdote continúa
Esto, hacedlo en Recuerdo Mío. Pues cada vez que comáis este
Sacerdote:
Pan y bebáis este Cáliz, anunciáis Mi Muerte y confesáis Mi Resurrec-
ción. Recordándonos, pues, Soberano, de Su Pasión Salvífica, de Su Cruz
Vivificadora, Su Sepultura por tres días, Su Resurrección de entre los
muertos, Su Ascensión a los Cielos, Su Entronización a Tu Diestra, Dios
Padre, y Su gloriosa y temible segunda Venida.
El Sacerdote ó el Diácono, pone entonces su diestra encima de su izquierda en forma de cruz inversa,
lleva la Patena con su diestra y el Cáliz con su izquierda haciendo con ellos la señal de la Cruz sobre el
Antimensión mientras el Sacerdote exclama:
Lo Tuyo de lo que es Tuyo, y Te lo ofrecemos por Todos y por todo.
Coro y Pueblo:Te alabamos, Te bendecimos, Te damos gracias, Señor, y a Ti
oramos, Dios nuestro.
Sacerdote: En voz alta Por esto, Santísimo Soberano, nos atrevamos, nosotros
también Tus indignos siervos pecadores, que habíamos sido preparados
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

para el servicio de Tu Santo Altar, no a causa de nuestra piedad, pues no


hemos hecho nada bueno sobre la tierra, sino por Tu Misericordia y
Compasión que con generosidad has derramado sobre nosotros, permi-
tiéndonos acercarse de Tu Santo Altar. Y habiendo depositado las confi-
guraciones del Santo Cuerpo y la Santa Sangre de Tu Cristo, Te pedimos
y Te suplicamos, Santo de los Santos que, por la complacencia de Tu
Bondad, descienda Tu Santo Espíritu sobre nosotros y sobre estos Dones
presentes, los bendiga, santifique y manifiesta...
En presencia de un Diácono, señala este con su Orario el Santo Pan y dice:
Diácono: Bendice, señor, el Santo Pan.
Sacerdote: Bendiciendo el Pan dice: Este Pan, el Mismo Precioso Cuerpo de nues-
tro Señor, Dios y Salvador Jesucristo.
Diácono: Amén. Y señalando al Santo Cáliz dice: Bendice, señor, el Santo Cáliz.

Sacerdote: Bendiciendo el Cáliz dice: Más lo que está en este Cáliz, la Misma Pre-
ciosa Sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo
Diácono: Amén. Y señalando a los Santos Dones dice: Bendice, señor, ambas.

Sacerdote: Bendice los Dones diciendo: Derramada por la vida del mundo,

Diácono: Amén. Amén. Amén.

E inclinándose o de rodilla
Sacerdote: Mas
nosotros los que participamos de un sólo Pan y un sólo Cá-
liz, haznos unidos los unos con los otros en la comunión de un sólo Espí-
ritu Santo. Y que no sea la participación del Santo Cuerpo y la Santa
Sangre de Tu Cristo un juicio ni condenación a ninguno de nosotros, sino
para que hallemos misericordia y gracia junto a todos los santos, quienes
Te complacieron desde los siglos: los Antepasados, Padres, Patriarcas,
Profetas, Apóstoles, Predicadores, Evangelistas, Mártires, Confesores,
Maestros y alma de todo justo fallecido en la fe…
Bendice pues al incensario lo toma e inciensa los Dones que están sobre la Mesa Sagrada exclamando:
Y especialmente por la Santísima, Pura, que exceda las bendiciones, la
Gloriosa Soberana nuestra la Madre de Dios y Siempre Virgen María.
Y devuelva el incensario al Diácono y este inciensa al rededor de la Mesa Sagrada y parándose detrás
de ella se recuerda de los que desea de vivos y difuntos mientras tanto se canta:
En Ti, ¡Llena de Gracia!, se alegra toda la creación. Las legiones
Coro:
angelicales y el género humano. ¡Templo Santificado, Paraíso Racional y
Honor Virginal! de Quién, Dios se encarnó y se hizo Niño, y Él es nues-
tro Dios antes de los siglos. Porque convirtió Tu Seno en Trono e hizo Tu
Vientre más extenso que los cielos. Por lo tanto, en Ti Llena de Gracia, se
alegra todo la creación y Te glorifica.
Mientras tanto el Sacerdote sigue la Oración

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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Junto al Profeta Precursor San Juan Bautista, a los dignos de to-


Sacerdote:
da alabanza los Santos Gloriosos Apóstoles y a San /ta (Nombre) cuya
conmemoración celebramos hoy y a todos Tus santos, por cuyas oracio-
nes visítanos Dios.
- Y acuérdate de todos los que anticiparon y durmieron con la espe-
ranza de la resurrección a la Vida Eterna (Aquí se recuerda de los difuntos por sus
nombres) y hazlos descansar donde resplandece la Luz de Tu Rostro.

- También Te rogamos que Te acuerdes de Tu Santa Iglesia Católica y


Apostólica, extendidita de unos extremos del mundo a otros, que Tu ha-
bías adquirido por la Preciosa Sangre de Tu Cristo. Otórgale, pues, la paz
y afirma este Santo Templo hasta el fin de los siglos.
- Acuérdate, Señor, de los que ofrecieron estos Dones y aquellos por
quienes y por medio de quienes han sido ofrecidos y por la razones que
han sido ofrecidos. Acuérdate, Señor, de los que ofrecen los frutos y los
filántropos y los que ayudan a los pobres en Tus Santas Iglesias; recom-
pénsalos con Tus Ricos Dones Celestiales, y otórgales las cosas celestiales
en vez de las terrenales, y las eternas en vez de las perecederas. Acuérda-
te, Señor de los que viven, con buena conducta, en la castidad, la piedad
y el ascetismo.
- Acuérdate, Señor, de nuestros Gobernantes, los que quisiste que go-
biernan sobre la tierra, corónales con la coraza de la verdad y con el arma
de Tu Complacencia. Exalta su diestra y afirma su estado. Aparta de
ellos los ataques adversos que buscan las guerras. Otórgales una estable
paz inconmovible. Planta en sus corazones lo que es bueno para Tu Igle-
sia y para todo Tu pueblo, para que pasemos, en la sombra de su seguri-
dad, una vida apacible y tranquila con piedad y reverencia. Acuérdate,
Señor de toda autoridad y soberanía, conserva por Tu Bondad a los bue-
nos y corrige a los malos por Tu beneficencia.
- Acuérdate, Señor, del pueblo presente, y de los ausentes de ellos por
razones justas; ten piedad de ellos y de nosotros por Tu Gran Misericor-
dia; llena sus tesoros de todo lo bueno y conserva sus matrimonios en
paz y armonía; educa a los niños; forma a los jóvenes; fortalece a los an-
cianos; consuela a los afligidos; une a los separados; vuelva a los errantes
y únelos a Tu Santa Iglesia Católica y Apostólica. Libera a los atormen-
tados por los espíritus impuros; Acompaña a los viajeros; cuida de las
viudas; apoya a los huérfanos; libera a los presos; sana a los enfermos y
acuérdate, Dios, de los que están en los tribunales, en la minas, exilios y
amarga esclavitud; y los que sufren tristeza, apuro y necesidad; y
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

acuérdate de los que necesitan de Tu Gran Misericordia, de los que nos


aman y de los que nos odian y de los que nos encomendaron a nosotros
indignos en orar por ellos. Acuérdate, Señor, Dios nuestros, de Todo Tu
pueblo, y derrama sobre todos Tu rica Misericordia, otorgándoles todo lo
que piden para la salvación; mas aquellos que no nos hemos recordado
por olvido o ignorancia debido a los numerosos nombres, acuérdate,
pues, de ellos, Dios, Tú que conoces la edad y el nombre de cada cual y a
cada uno desde el seno de su madre.
- Pues Tú eres Señor, Ayuda de los desamparados, Esperanza de los
desesperados, Salvador de los atormentados en las tempestades, Puerto
de los navegantes, Médico de los enfermos; Sé pues, Tu Mismo Todo pa-
ra todos; Tú, que conoces a cada cual con sus anhelos y a cada hogar con
sus necesidades. Protege, Señor, a esta ciudad y a toda ciudad y pueblo,
del hambre, de las epidemias, los terremotos, las inundaciones, el fuego,
la espada y las invasiones de los extranjeros y las guerras civiles.
(Aquí se acuerda de todos los vivos que desee recordar, cada uno por su nombre.) Y
En primer lugar, acuérdate, Señor, de nuestro Padre y Arzobis-
Sacerdote:
po (Nombre), y concede a Tus Santas Iglesias la Gracia de conservarlo en
paz, salvo, digno, sano y que viva muchos años enseñando fielmente la
palabra de Tu Verdad.
Acuérdate también de los que están en el pensamiento
Sacerdote ó Diácono:
de cada uno de los fieles aquí presentes. Y de todos y de todas.
Coro: Y de todos y de todas.
Aquí el Sacristán presenta al celebrante la bandeja del Antidorón -el pan que va a ser repartido a los
fieles al final de la Divina Liturgia- el celebrante lo bendice haciendo con ello la señal de la Cruz,
diciendo:
“Magnífico es el Nombre de la Santísima Trinidad” y
“Santísima Madre de Dios, ayúdanos”
Acuérdate, Señor, de todos los Obispos Ortodoxos que enseñan
Sacerdote:
fielmente la Palabra de Tu Verdad. Acuérdate, Señor, por la abundancia
de Tu Piedad, de mí, indigno, y perdóname todo pecado voluntario e in-
voluntario; y no impide la Gracia de Tu Espíritu Santo, por causa de mis
pecados, para con estos Dones aquí presentes. Acuérdate, Señor de los
Sacerdotes, Diáconos en Cristo, y de toda orden sacerdotal y monacal y
que ninguno de nosotros que rodeamos Tu Sagrada Mesa sea avergon-
zado.
- Visítanos con Tu Benevolencia, Señor, y manifiéstate a nosotros por
Tus abundantes Clemencias. Danos vientos templados y útiles, lluvias
tranquilas para las cosechas. Bendice el año entero de Tu Benevolencia.
286
6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Impide las divisiones de la Iglesias, calma las jactancias de las naciones,


somete rápidamente, por el Poder de Tu Espíritu Santísimo, el levanta-
miento de las herejías. Recíbenos a todos en Tu Reino manifestándonos
como hijos de la luz y del día. Otórganos Tu Paz y Amor, Señor, Dios
nuestro, pues Tu nos lo habías dado a todo. Y exclama:
 Y concédenos que con una sola boca y un solo corazón glorifique-
mos y alabemos Tu Honorabilísimo y Magnífico Nombre, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Y que las Misericordias de Nuestro Gran Dios y Salvador Jesu-
cristo sean con todos vosotros.
Coro: Y con tu espíritu.

LA ORACIÓN AL SEÑOR
Habiendo recordado a todos los Santos, una y otra vez
Sacerdote ó Diácono:
en paz roguemos al Señor.
Coro: Señor ten piedad. (Que se repite tras cada petición)

- Por los Preciosos Dones, Ofrecidos y Consagrados, roguemos al Se-


ñor.
- Para que Nuestro Dios que ama a la Humanidad, al recibir estos Do-
nes en Su Santo, Celestial y Místico Altar como fragancia espiritual, nos
envíe a cambio Su Divina Gracia y el Don del Espíritu Santo, roguemos
al Señor.
- Habiendo pedido la unión en la fe y la comunión del Espíritu Santo,
encomendémonos a nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros,
y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Enséñanos Tú Mismo, Dios nuestro, Dios de la salvación, que
Te agradecemos debidamente por todos los beneficios que has hecho y
haces con nosotros. Tú, Dios nuestro, que aceptaste estos Dones, purifí-
canos de toda mancha del cuerpo y del alma; y enséñanos a realizar la
santidad en Tu temor. Para que, habiendo adquirido parte de Tu Santi-
dad por el buen testimonio de nuestra conciencia, nos unamos por los
Santos cuerpo y Sangre de Tu Cristo y, habiéndolos recibidos dignamen-
te, tengamos a Cristo morando en nuestros corazones y nos devenimos
en templo de Tu Espíritu Santo.
- Sí, Dios nuestro, haz que ninguno de nosotros sea deudor de estos,
Tus Sacramentos Celestiales Temibles, ni débil de alma ni cuerpo, por
haber participado indignamente de ellos. Sino concédenos que recibamos
dignamente y hasta el último suspiro de nuestra vida, parte de Tus Santi-
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

ficados como viático para la vida eterna y una respuesta aceptable ante el
Tribunal Temible de Tu Cristo. Para que seamos, nosotros también, junto
a todos los Santos que Te complacieron desde los siglos, partícipes de
Tus Bienes Eternos que has preparado, Señor, para aquellos que Te
aman. Y exclama:
 Y haznos dignos, Soberano, de que confiadamente y sin reproche,
nos atrevamos a invocarte a Ti, Dios Padre Celestial, y a decir:
Coro y Pueblo: Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu
Nombre, venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu Voluntad así en la Tierra
como en el Cielo. El Pan nuestro de cada día dánoslo hoy, y perdónanos
nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y
no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.
Sacerdote: Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Es-
píritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
LA INCLINACIÓN DE CABEZAS
Sacerdote: La paz sea con vosotros.
Coro: Y con tu espíritu
Sacerdote ó Diácono: Inclinemos nuestras cabezas al Señor.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Soberano Señor, Padre de las clemencias y Dios de todo con-
suelo; bendice a los que inclinaron sus cabezas ante Ti, santifícalos, con-
sérvalos, fortifícalos y aparta de ellos toda mala acción; adhiérelos a toda
obra buena y hazlos dignos de participar sin condenación de Tus Puros
Vivificadores Sacramentos, para el perdón de los pecados y la participa-
ción del Espíritu Santo. Y exclama:
 Por la Gracia, la Compasión y el Amor a la humanidad de Tu Hijo
Unigénito, con Quien eres Bendito, junto con Tu Santísimo, Bueno y Vi-
vificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

LA ELEVACIÓN - FRACCIÓN - UNIÓN Y COMUNIÓN


Escúchanos, Señor Jesucristo Dios nuestro, desde Tu Santa Mo-
Sacerdote:
rado y desde el trono de la gloria de Tu Reino; y ven a santificarnos, Tú
que, en lo Alto, estás sentado junto al Padre y aquí Presente con nosotros
invisiblemente; y acepta darnos, con Tu Mano Poderosa, Tu Cuerpo Puro
y Tu Sangre Preciosa y por intermedio nuestro a todo Tu pueblo.
Sacerdote y Diácono -cada uno desde su lugar- se prosternan tres veces, diciendo a cada una: “Dios, perdó-
name a mí, pecador, y ten piedad de mi” Dos veces y con la tercera “…Y Te elevo Rey mío y Dios mío”
Diácono: Atendamos.
Sacerdote: Levanta el Cordero Santo con ambas manos, lo eleva, y haciendo con él la señal de la Cruz

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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

encima de la sagrada Patena, diciendo: “Lo Santo a los Santos.” O


(Lo Consagrado a los Santos)
Coro y Pueblo: Un Sólo Santo, un Sólo Señor, Jesucristo, por la Gloria de
Dios Padre. Amén.
Y canta la alabanza de la Comunión (El Quenenikón) Alabad al Señor desde los cielos,
alabadle en las alturas. Aleluya. (Salmo 148: 1)
Mientras tanto el Sacerdote fracciona el Santo Pan en cuatro partes con atención y devoción, diciendo:
“Es partido y fraccionado el Cordero de Dios, que es Partido y no Dividido, siempre Comido
y nunca Consumido, pero santifica a los participantes en Él.”
Y pone las Partes sobre la patena de este modo:



Toma luego la Parta superior y hace con Ella la señal de la Cruz encima del Cáliz, diciendo:
“La plenitud del Cáliz de la fe por el Espíritu Santo. Amén.”
Y pone la Parte en el Santo Cáliz. Y recibiendo el agua caliente bendice encima del recipiente (Zeón)
diciendo:
“Bendito sea el fervor de Tus Santificados, en todo tiempo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos. Amén.”
Y vierte el agua caliente en el Santo Cáliz, en forma de Cruz, diciendo:
“El Fervor de la fe, lleno del Espíritu Santo.”
Luego se rezan las oraciones de la participación de los Preciosos Cuerpo y Sangre (El Metalepsis)
ORACIÓN DE SAN JUAN DAMASCENO
Yo había parado frente a las puertas de Tu Templo y no me he aparta-
do de los malos pensamientos; Pero Tú, Cristo Dios, Que justificaste al
publicano, Te apiadaste de la Cananea y abriste las puertas del Paraíso al
ladrón, ábreme las ternuras de Tu Amor a la humanidad y acéptame, a
mí que me acerco hacia Ti y Te toco; Así como aceptaste a la adultera y a
la mujer con flujo de sangre. Pues ésta, al solo tocar el borde de Tu Man-
to, quedó curada de inmediato y aquélla al abrazar Tus Pies Puros, ob-
tuvo el perdón de los pecados; Pera a mí, yo desgraciado, que con atre-
vimiento me acerco a recibir Tu Cuerpo Entero, no me quema, sino acép-
tame como aquéllas e ilumina los sentidos de mi alma, quemando las
raíces de mi pecado, por las intercesiones de Aquella que Te engendró
sin simiente y los poderes celestiales, porque Tú eres Bendito por los si-
glos. Amén.
ORACIÓN DE SAN JUAN CRISÓSTOMO
Creo, Señor, y confieso que Tú eres, verdaderamente, el Cristo, Hijo de
Dios Vivo, Que viniste al mundo para salvar a los pecadores de los cua-
les yo soy el primero. Creo también que éste es Tu mismo Cuerpo Purí-
simo y ésta es Tu Misma Preciosa Sangre. Te suplico, pues, ten piedad de
mí, perdona mis faltas voluntarias e involuntarias, las cometidas de pa-
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

labra o por obra, con conocimiento y por ignorancia; y concédeme que


comulgue, sin reproche, Tus Purísimos Sacramentos, para el perdón de
los pecados y para la vida eterna. Amén.
Estijéra por Simeón el Intérprete
¡He aquí me acerco de la Divina Comunión! No me quema, Creador
mío, por la participación, porque Tú eres Fuego Consumidor de los in-
dignos, sino purifícame de toda mancha.
Tropario
De Tu Mística Cena ¡Hijo de Dios! Acéptame hoy como participante,
pues no revelaré Tu Misterio a Tus enemigos, ni Te daré un beso como
Judas, sino que como el ladrón Te confieso: ¡Acuérdate de mí, Señor, en
Tu Reino!
Versos
Teme, hombre, al contemplar la Sangre que deifica; Porque Ella es una
braza que quema a los indignos.  El Cuerpo de Dios me deifica y ali-
menta; Pues deifica el alma y alimenta la mente de manera extraña.
Troparios
Me habías apasionado con Tu Anhelo, Cristo; y con Tu Amor Divino
me trasladaste; quema, pues, mis pecados con el fuego racional y hazme
digno de la dicha que está en Ti, para que regocijando, magnifico Tu Pre-
sencia, Bondadoso.
¿Cómo entraré, yo indigno, en el esplendor de Tus Santos, pues me
atreví a entrar a la Cámara junto a ellos y me reprocha mi vestidura por-
que no es de la boda? Mas, encadenado seré arrojado fuera por los Ánge-
les; Purifica, pues, Señor, la impureza de mi alma y sálvame como eres
Amante de la humanidad.
Luego la siguiente Oración
¡Soberano Amante de la humanidad, Señor y Dios Jesucristo! Que no
me sean estos santificados para juicio, siendo no merecedor, sino para la
purificación del alma y del cuerpo y como anticipo de la Vida y el Reino
Venidero; mas me es conveniente apegarme a Dios y poner en el Señor la
esperanza de la salvación.
Y acercándose a comulgar, el sacerdote pide el perdón de los que participan con él diciendo:
“Perdónenme, hermanos y concelebrantes en este oficio.”
Y prosternándose tres veces, dice a cada una:
“Dios, perdóname a mí pecador y ten piedad de mí.”
Y se acerca y comulga con devoción y reverencia, parte o el total de la parte si está solo, diciendo:
“A mí, yo el indigno entre los Sacerdotes (Nombre) se me da el Santo y Precioso Cuerpo de
nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, para el perdón de los pecados y la Vida Eterna, en
Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.”
Y Comulga el Santo Pan con toda atención y reverencia. Y se acerca luego a comulgar de la Preciosa
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Sangre, diciendo:
“También me acerco a Cristo nuestro Rey y Dios Inmortal, yo el indigno entre los Sacerdotes
(Nombre) se me da también la Preciosa Vivificadora Pura Sangre de nuestro Señor, Dios y
Salvador Jesucristo, para el perdón de los pecados y la Vida Eterna. Y toma tres sorbos dicien-
do con el primer sorbo: “En Nombre del Padre. Amén.” y con el Segundo: “Y del Hijo. Amén.” y
con el tercero: “Y del Espíritu Santo. Amén.” Y de inmediato dice: “Esto habían tocado mis la-
bios, quitará mis transgresiones y me purificará de mis pecados”. Seca, pues su boca con el
Kalíma y besa el Santo Cáliz poniéndolo en su lugar, y levanta con su mano izquierda la Patena hasta
el borde del Cáliz, con dos dedos de la mano derecha pone en el Cáliz lo que quedó del Santo Cuerpo,
diciendo:
- Habiendo visto la Resurrección de Cristo, adoremos al Santo Señor
Jesús, el Único Exento del pecado. Ante Tu Cruz, Cristo, nos proster-
namos y Tu Santa Resurrección alabamos y glorificamos. Porque Tu eres
nuestro Dios y otro que a Ti no conocemos, y aclamamos Tu Nombre.
- Venid, fieles todos, prosternémonos ante la Santa Resurrección de
Cristo; Pues, he aquí, por la Cruz vino la alegría al mundo. Bendigamos
siempre al Señor y cantemos Su Resurrección; Porque soportando la cru-
cifixión por nosotros, ha destruido la Muerte por la muerte.
- ¡Resplandece, resplandece, Nueva Jerusalén! Porque la Gloria del Se-
ñor ha brillado sobre ti. ¡Regocíjate ahora y alégrate, Sión! Y Tú, Madre
de Dios Pura, ¡Exúltate; Por la Resurrección de Tu Hijo!
- ¡Que Noble, Amada y Dulcísima Palabra Tuya, Cristo! Porque Tú nos
habías prometido, una promesa veraz, que estarías con nosotros hasta el
fin de los siglos. Por consiguiente, refugiándonos en estas Palabras como
un ancla de esperanza, nosotros los fieles, exultándose, nos regocijamos.
- ¡Cristo, Pascua Grande, Perfecta y exaltadísima, Sabiduría, Verbo y
Poder de Dios! Concédenos una señal veraz y más clara, para que parti-
cipemos del día sin ocaso de Tu Reino.
- Te damos gracias, Señor, Dios nuestro, por la Comunión de Tus San-
tos, Puros, Celestiales e Inmortales Sacramentos, que nos has otorgado
por benevolencia y para la santificación y curación de nuestras almas y
cuerpos. Tú, Soberano de todos, concédenos que la participación del San-
to Cuerpo y la Santa Sangre de Tu Cristo, nos sea una fe sin vergüenza y
un amor sin hipocresía, plenitud de la sabiduría y curación del alma y
del cuerpo, expulsión de todo ad-verso, conservación de Tus Manda-
mientos y una buena y aceptable respuesta ante el Temible Tribunal de
Tu Cristo.
Nótese que las partes de la Madre de Dios y los Santos, así como las partículas de los vivos y los difun-
tos quedan sobre la patena. Los Sacerdotes deben prestar atención a esto y no dar la comunión al pue-
blo sino del mismo Cordero.
Sacerdote ó Diácono: Parado en la Puerta Real, con el Santo Cáliz elevado con las dos manos, exclama:

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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

Con temor de Dios, fe y amor, acercaos. (El Sacerdote da la Comunión)


El Señor es Dios y se nos ha manifestado. Bendito sea Él, que viene
Coro:
en el Nombre del Señor.
Y durante la comunión de los fieles se repite las veces necesarias:
De Tu Mística Cena ¡Hijo de Dios! Acéptame hoy como participante,
pues no revelaré Tu Misterio a Tus enemigos, ni Te daré un beso como
Judas, sino que como el ladrón Te confieso: ¡Acuérdate de mí, Señor, en
Tu Reino!
Los fieles con reverencia y piedad, se prosternan, y las manos cruzadas al pecho, se acercan a recibir la
comunión del Cuerpo y la Sangre, con la cuchara, diciendo su nombre; el Sacerdote, da la comunión
diciendo:
Comulgase el Siervo / la sierva de Dios (Nombre)
Sacerdote:
Cuerpo y Sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, para el
perdón de los pecados y la Vida Eterna. Amén.
Después de secarse los labios con el Kalíma, el fiel se prosterna como hizo anteriormente y regresa a su
lugar. Y al terminar
Sacerdote ó el que preside: ¡Salva, Dios a Tu pueblo y bendice a Tu Heredad!
Así como Te acordaste del ladrón, Compasivo, acuérdate de noso-
Coro:
tros también, en el Reino Celestial.
Mientras tanto, el Sacerdote pone lo que quedó sobre la Patena en el Santo Cáliz, diciendo:
Lava, Señor, con Tu Preciosa Sangre los pecados de Tus siervos
Sacerdote:
recordados aquí, por las Intersecciones de la Madre de Dios y todos Tus
Santos.
Y pone el Cáliz sobre la Mesa Sagrado, cubierto con el Kalíma; pone los Velos, el Asterisco y la Lance-
ta sobre la Patena Sagrada, y toma el incensario del Diácono, inciensa los Santos diciendo:
¡Álzate Dios, sobre el cielo, sobre toda la tierra, Tu Gloria! (Salmo 56 ‘57’: 5)
(Tres veces)
Y mirando hacia el pueblo, lo eleva, bendice y lo lleva hacia el Altar de ofrenda diciendo:
¡Bendito sea Dios nuestro, perpetuamente, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos!
Coro: Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS
El Sacerdote, regresa ante la Mesa Sagrada, dobla cerrando el Antimensión, mientras:
Sacerdote ó Diácono: Habiendo recibido con rectitud los Divinos, Santos, Pu-
ros, Inmortales, Celestiales, Vivificadores y Temibles Sacramentos de
Cristo, demos dignamente gracias al Señor. Ampáranos, Sálvanos, Ten
piedad de nosotros y guárdanos, Oh Dios con Tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote ó Diácono: Habiendo pedido que todo nuestro día sea perfecta, san-
ta, pacifica y sin pecado, encomendémonos a nosotros mismos y mutua-
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6 DE ENERO - LA FIESTA DE EPIFANÍA – PARAMÓN - LAS VÍSPERAS Y LA LITURGIA

mente los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Te agradecemos, Soberano Amante de la humanidad y benefac-
tor de nuestras almas; pues, nos has hecho dignos en este día presente
también, de participar de Tus Inmortales Sacramentos Celestiales. Recti-
fica nuestros caminos, sostennos en Tu Temor, conserva nuestra vida,
afirma nuestros pasos, por las oraciones de la Gloriosa Santísima Madre
de Dios y Siempre Virgen María y todos Tus Santos.
Y levantado verticalmente el Santo Evangelio, con ambas manos, hace con él, la señal de la Cruz sobre
el Antimensión, lo besa y lo pone encima de ello mientras exclama:
Porque Tu eres nuestra santificación y a Ti glorificamos, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

 EL APÓLISIS 
Sacerdote: Salgamos en paz.
Sacerdote ó Diácono: Roguemos al Señor.
Coro: Señor, ten piedad. (Tres Veces) En el Nombre del Señor bendice, Padre.
Sacerdote: El Sacerdote sale del Altar y recita en voz alta, esta famosa oración conocida por “La
Oración Fuera del Ambón”¡Señor! Tú que bendices a los que Te bendicen y
santificas a los que en Ti confían, salva a Tu Pueblo y bendice a Tu Here-
dad, conserva la plenitud de Tu Iglesia, santifica a los que aman la pia-
dosa magnificencia de Tu Casa. Glorifícalos a cambio, con Tu Divino Po-
der, y no nos abandones a nosotros los que confiamos en Ti. Concede la
paz al Tu mundo, a Tus Iglesias, a los Sacerdotes, a las Autoridades y a
todo Tu Pueblo. Porque toda Dádiva Buena y todo Don Perfecto provie-
ne de las Alturas, descendiendo de Ti, Padre de las Luces; y a Ti, Te tri-
butamos Gloria, Agradecimiento y Adoración, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

Aquí, antes de terminar el Apólisis, el clero sale desde la Puerta Norte en procesión, precedido por los
candelabros y el incienso, hasta el lugar dónde está preparada el agua para la bendición, aquél que está
presidiendo lleva la Santa Cruz con una rama de olivo en su mano, mientras tanto el coro canta las
siguientes Estijéras Idiomálatas.
Nótese también, si hay una fuente fija in el Templo, la bendición de las aguas se hace allí. Pero la prác-
tica normal hoy día, es que se prepara una gran vasija de agua sobre una mesa especial en el centro.
Para mayor organización y participación de parte de los fieles.

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