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Garantías Constitucionales y Amparo

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Las garantías constitucionales

Las garantías constitucionales son el soporte de la

seguridad jurídica; no en vano se define a las garantías,

en un sentido lato, como el conjunto de seguridades

jurídico-institucionales deparadas al hombre. Las

garantías existen frente al estado, en cuanto son

medios o procedimientos que aseguran la vigencia de

los derechos.
En un sentido amplio se puede afirmar que la totalidad del

ordenamiento jurídico garantiza las libertades y los derechos;

en un sentido más preciso hay garantía cuando el individuo

tiene a su disposición la posibilidad de movilizar al estado para

que lo proteja, sea impidiendo el ataque, sea restableciendo la

situación anterior al ataque, sea procurando compensarle el

daño sufrido, sea castigando al transgresor, etc.


En enfoques novedosos acerca de lo que se consideran
garantías —como en el caso de Iván Cullen y Oscar
Puccinelli— aparecen como tales algunos derechos clásicos.
Así, el "derecho" de huelga es propuesto como una "garantía"
con la que se defiende un plexo de derechos relacionados con
el trabajo (salario, condiciones laborales, etc.); y el "derecho"
de rectificación y respuesta (réplica) como una "garantía"
protectora del derecho a la dignidad, a la intimidad, etc.
Dentro del área del poder estatal, hay asimismo "garantías"

para el funcionamiento de los órganos del poder (por ej., las

que clásicamente se han llamado inmunidades

parlamentarias; la irreductibilidad de las remuneraciones

judiciales; la inamovilidad en el desempeño de cargos

públicos que tienen previsto un mecanismo especial para la

remoción de quien los ocupa, etc.).


CLASIFICACIÓN SEGÚN M. EKMEKDJIAN
En su sentido estricto las clasifica conforme a los derechos que
tienen por objeto proteger, en:
a) Genéricas: protegen todos los derechos (debido proceso legal,
amparo);
b) específicas: protegen determinados derechos:
1- dignidad: inviolabilidad del domicilio;
2- dignidad, vida y salud: prohibición de la pena de muerte
por causas políticas;
3- libertad física: hábeas corpus
LA "LEY" Y EL "JUICIO" PREVIOS EN MATERIA PENAL.
La norma del artículo 18.
"Ningún habitante de la nación puede ser penado sin juicio
previo fundado en ley anterior al hecho del proceso".
Se trata de una garantía reservada al proceso penal
exclusivamente. Configura también una prohibición acerca
de la retroactividad de la ley penal, a tono con el adagio
liberal de "nullum crimen, nulla poena sine lege": no hay
delito ni pena sin ley penal anterior.
a) una ley dictada por el congreso federal antes del "hecho";

en materia penal, la competencia es exclusiva del congreso

(art. 75 inc. 12) y prohibida a las provincias (art. 126).

b) La ley anterior debe ser previa. La constitución dice: "al

hecho del proceso"; fórmula que interpretamos como si

dijera: "al hecho que da origen al proceso", siendo ese

"hecho" la "conducta humana" que coincide con la figura

legal de la incriminación.
c) Existente la ley con las características referidas, es menester

el juicio previo a la condena. Nadie puede ser penado o

condenado sin la tramitación de un juicio durante el cual se

cumplan las etapas fundamentales requeridas por el "debido

proceso" legal. Esas etapas en el juicio penal son: acusación,

defensa, prueba y sentencia.

d) La sentencia en el juicio penal debe estar fundada en ley, y

en la ley a que hemos hecho referencia en los incisos a) y b).


Aspectos constitucionales de el principio de la ley previa.

La ley penal "en blanco".

El tipo penal ampliado por norma infralegales.

La ultraactividad de la ley más benigna.

La duración del proceso.

La segunda instancia en el juicio penal.


La prohibición de reiterar el enjuiciamiento penal por un
hecho ya juzgado: el "non bis in idem".
LA GARANTIA DE LOS "JUECES NATURALES"
Su concepto y alcance.
El derecho a la jurisdicción, en cuanto significa posibilidad de
acceder a un órgano judicial, presupone que dicho órgano
debe ser el "juez natural" para la causa, es decir, el tribunal
judicial cuya creación, jurisdicción, y competencia, provienen
de una ley anterior al "hecho" originante de aquellas causas
(o proceso).
La palabra "juez" no alude a la persona física del juez, sino

al "tribunal" u "órgano" judicial.

El art. 18 dice que ningún habitante puede ser "juzgado"

por comisiones especiales, o "sacado" de los jueces

designados por la ley antes del hecho de la causa.

Latamente, esta garantía tiene el nombre tradicional de

garantía de los "jueces naturales".


La fórmula del juez natural que trae el art. 18 se puede
traducir así: nadie puede ser "sacado" del tribunal creado y
dotado de jurisdicción y competencia por ley anterior al
"hecho" que es origen de la causa (o proceso judicial).
"Juez natural" es, el tribunal creado y dotado de jurisdicción y
competencia por una ley dictada antes del hecho que es origen
del proceso en el que ese tribunal va a conocer y decidir.
La prohibición de "sacar“. Esta parte del art. 18 contiene una
doble prohibición: a) que alguien sea juzgado por "comisiones
especiales"; b) que alguien sea "sacado" de los jueces
designados por la ley antes del hecho de la causa.
EL AMPARO
LA ETAPA ANTERIOR A LA REFORMA CONSTITUCIONAL DE 1994
El perfil garantista.
Ha sido común conceptuar al amparo como la acción destinada
a tutelar los derechos y libertades que, por ser diferentes de la
libertad corporal o física, escapan a la protección judicial por
vía del habeas corpus.
El amparo reviste desde siempre, en cuanto garantía, la
naturaleza de una acción de inconstitucionalidad y de un
proceso constitucional.
La etapa negatoria del amparo.

Hasta la reforma constitucional de 1994, la constitución formal

careció de normas previsoras del amparo, incorporado ahora al

art. 43. No obstante, el constitucionalismo provincial ya le había

dado acogida.

Es importante destacar que el silencio normativo de la

constitución histórica no fue óbice para que, si bien bastante

tardíamente, el amparo ingresara a la constitución material por

fuente de derecho judicial.


La etapa de admisibilidad.
a) En 1957, la Corte reacciona contra esta corriente: la vieja
línea jurisprudencial, pierde vigencia sociológica, y deja paso
a la fecunda creación judicial que se desprende del célebre
caso "Siri“, en el que hizo lugar por primera vez a un amparo
para proteger la libertad de expresión contra un acto de
autoridad que la lesionaba inconstitucionalmente.
Se trataba de una imprenta y un periódico clausurados,
presuntamente por orden de autoridad. La Corte ordenó el
levantamiento de la medida y restableció la libertad de
prensa, valiéndose de un procedimiento sumario
equivalente al del hábeas corpus.
El párrafo más elocuente de la sentencia decía: "Las
garantías individuales existen y protegen a los individuos
por el solo hecho de estar consagradas por la constitución,
e independientemente de las leyes reglamentarias..."
b) Al año siguiente —en 1958— el caso "Kot" añadía a la
citada creación judicial nuevos elementos de procedencia del
amparo.
Se trataba de la ocupación de un establecimiento por parte
del personal en conflicto con la patronal. La Corte admite por
vía de amparo la desocupación del local, en tutela de los
derechos de propiedad y de ejercer la actividad propia de la
fábrica (o sea, el derecho de trabajar).
La diferencia con el caso "Siri" radicaba en que ahora el acto
lesivo de un derecho subjetivo emanaba de particulares.
La sentencia da forma a la norma judicial novedosa que se
ejemplariza en adelante: "Siempre que aparezca, en
consecuencia, de modo claro y manifiesto, la ilegitimidad de
una restricción cualquiera a alguno de los derechos esenciales
de las personas, así como el daño grave e irreparable que se
causaría remitiendo el examen de la cuestión a los
procedimientos ordinarios, administrativos o judiciales,
corresponderá que los jueces restablezcan de inmediato el
derecho restringido por la rápida vía del recurso de amparo".
Se produjo entonces, una mutación constitucional que

dio ingreso a un nuevo contenido en la constitución

material. Se puede decir, doblemente, que se trata de una

mutación "por adición" (debido a la añadidura), y "por

interpretación" (debido a que la añadidura surge de una

interpretación generosa de la constitución formal).


La legislación sobre amparo, anterior a 1994.

En octubre de 1966 se dictó la ley 16.986, sobre amparo contra

actos estatales. En 1968, el Código Procesal Civil y Comercial de

la Nación —ley 17.454— incorporó el amparo contra actos de

particulares, regulándolo como proceso sumarísimo.


En cuanto al amparo que se denomina "sindical" para dar tutela

también a la libertad sindical en favor de determinada categoría de

trabajadores y de asociaciones gremiales, entendemos que, más

allá de cómo lo previó la legislación (por ej., la ley 23.551), hubo de

tener encuadre y curso dentro de la fisonomía genérica del

amparo, tanto en contra de actos estatales como de particulares.

Algo equivalente cabe decir en torno de otro tipo de amparos

(electoral, fiscal, por mora de la administración, etc.).


LA ETAPA POSTERIOR A LA REFORMA DE 1994
El artículo 43
"Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de
amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo,
contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de
particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja,
altere o amenace con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta,
derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un
tratado o una ley. En el caso, el juez podrá declarar la
inconstitucionalidad de la norma en que se funde el acto u
omisión lesiva.
Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de

discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al

ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como

a los derechos de incidencia colectiva en general, el afectado, el

defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos

fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los

requisitos y formas de su organización."


El párrafo primero del art. 43.
La "acción" queda definida como expedita y rápida, cuando en
verdad lo expedito y rápido es el "proceso" que toma curso
con la acción. Procede cuando no existe otro medio judicial
más idóneo.
Se habilita la acción tanto contra actos estatales como contra
actos de particulares, y la índole de tales actos lesivos y de
omisión; conserva lo que ha sido tradición en el amparo
argentino: lesión, restricción, alteración o amenaza, con
arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, en forma actual o
inminente.
El acto lesivo que se acuse en el amparo podrá referirse a
derechos y garantías reconocidos por la constitución, por un
tratado, o por una ley.
El amparo contra decisiones judiciales.

Se plantea el interrogante de si el art. 43 ha habilitado

también el amparo contra decisiones judiciales (o sentencias).

Quiroga Lavié la auspicia y, personalmente, no formulamos

objeción alguna.
La declaración de inconstitucionalidad.

Asimismo, se habilita al juez del amparo para declarar la

inconstitucionalidad de la norma en la que se funda el acto o

la omisión lesivos. A partir de la reforma, los actos u

omisiones lesivos pueden entonces, impugnarse mediante la

acción de amparo, aunque resulten aplicativos de una norma

general, cuya inconstitucionalidad cabe controlar

judicialmente en el mismo proceso.


¿El amparo actual sustituye a los otros procesos?.
Si acaso el amparo fuera una vía procesal sustitutiva de las
demás habría que decir que cada persona estaría en
condición de elegir la vía de su preferencia, lo que sin duda
arrasaría con todos los demás procesos, que quedarían
transferidos en acumulación exorbitada al juicio de amparo.
No creemos que éste sea el alcance de la norma cuando
hace procedente el amparo "siempre que no exista otro
medio judicial más idóneo". En verdad, si este otro medio
judicial más idóneo existe en las leyes procesales, no es
viable acudir al amparo.
Importa destacar que ya después de vigente la reforma de

1994, la Corte sostuvo en su fallo del 6 de junio de 1995 en

el caso "Video Club Dreams c/Instituto Nacional de

Cinematografía" que la existencia de otras vías procesales

que harían improcedente el amparo no es postulable en

abstracto, sino que depende de cada situación concreta en

relación con el demandante.


El párrafo segundo del art. 43.

"Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de

discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al

ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como a

los derechos de incidencia colectiva en general, el afectado, el

defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos

fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los

requisitos y formas de su organización".


El amparo del párrafo segundo, circunscribe los bienes jurídicos

y los derechos protegidos por esa vía, y simultáneamente

establece quiénes pueden acudir al amparo para lograr esa

misma protección.
Consigna el art. 43 que la acción puede ser interpuesta: a) contra

toda forma de discriminación; b) en lo relativo a derechos que

protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor;

c) en lo relativo a "derechos de incidencia colectiva en general". En

este conjunto hallan recepción expresa los intereses difusos, o

colectivos, o de pertenencia difusa, "derechos de incidencia

colectiva", en cualesquiera de los aspectos posibles: el medio

ambiente, la competencia, los servicios públicos, el consumo.


La legitimación del "afectado".

La pluriindividualidad que caracteriza a los intereses generales,

colectivos, sociales o difusos requiere algunas connotaciones:

a) por un lado, la indivisibilidad de lo que es común a muchos en

cuanto cada uno tiene "su" parte en lo que interesa a varios;

b) el "afectado" no pierde su calidad de tal por el hecho de que

"otros" o "muchos" como él también lo sean;

c) la "afectación" personal no deja de ser directa o concreta por

el hecho de que resulte igual o similar a la de otros o muchos.


La legitimación del defensor del pueblo.

Además de la mención que el art. 43, conviene recordar que el

art. 86 reafirma que "el defensor del pueblo tiene legitimación

procesal".

Su misión, conforme al mismo art. 86, es la defensa y

protección de los derechos humanos y demás derechos,

garantías e intereses, por ello dispone de esta acción.


La legitimación de las asociaciones.

Aparece la legitimación procesal de las asociaciones cuyos fines

propenden a la defensa de aquéllos. La norma las habilita con la

condición de que estén registradas conforme a la ley.


La operatividad del art. 43.

La norma es directamente operativa, lo que significa que aun

en ausencia de ley reglamentaria surte su efecto tutelar y

debe ser aplicada por los jueces. Es fácil comprenderlo cuando

se recuerda que sin norma constitucional alguna y sin ley

reglamentaria la Corte le dio nacimiento y curso al amparo

desde los ya citados casos "Siri" y "Kot", de 1957 y 1958.


El amparo y el derecho provincial: El art. 43 es una norma
federal y, por ende, obliga a las provincias. Ni las constituciones
ni las leyes provinciales pueden disminuir o negar la garantía que
surge de la constitución federal, que es el piso mínimo al que sí
pueden ampliar o mejorar. Nunca restringir.
La cosa juzgada en el juicio de amparo: La sentencia hace cosa
juzgada respecto del amparo, la misma cuestión no puede volver
a plantearse en un nuevo proceso amparista, pero se puede
promover igual cuestión por una vía judicial diferente al amparo,
si fue rechazada la pretensión por faltar algunos requisitos de
procedencia.
El amparo durante el estado de sitio.
Sabemos que el estado de sitio como instituto de emergencia
hace viable una limitación más intensa y severa del ejercicio
de algunos derechos. Lo que no admitimos es que obture la
procedencia formal del amparo, es decir, la interposición de
la acción y el trámite del proceso.
El Habeas Data El artículo 43. El habeas data, ya acogido
desde antes de la reforma constitucional de 1994 en el
constitucionalismo provincial y en el comparado, ahora está
inserto en el tercer párrafo del art. 43. Es el amparo la acción
habilitada para el caso.
"Toda persona podrá interponer esta acción para tomar
conocimiento de los datos a ella referidos y de su finalidad, que
consten en registros o bancos de datos públicos, o los privados
destinados a proveer informes, y en caso de falsedad o
discriminación, para exigir la supresión, rectificación,
confidencialidad o actualización de aquéllos.
No podrá afectarse el secreto de las fuentes de información

periodística".

El habeas data significa, por analogía con el habeas corpus, que

cada persona "tiene sus datos" (en vez de "tiene su cuerpo"). El

objeto tutelado coincide globalmente con la intimidad o

privacidad de la persona, ya que todos los datos a ella referidos

que no tienen como destino la publicidad, o la información a

terceros, necesitan preservarse.


Puede interponer la acción toda persona, con el objeto de:
a) conocer los datos a ella referidos y la finalidad de su
almacenamiento;
b) exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o
actualización de esos datos.
Los datos han de ser los que constan en registros o bancos
públicos, y también privados, cuando éstos están destinados a
proveer informes. Pero en ningún caso puede afectarse el
secreto de las fuentes de información periodística, prohibición
que resguarda debidamente el secreto profesional de los medios
de comunicación.
En los registros privados la norma habilita la acción solamente
cuando ellos están destinados a proveer informes.
En cuanto a los datos archivados, creemos que el habeas data
los tutela en relación con los servicios informáticos,
computarizados o no, y con toda clase de utilización, aunque no
sea automatizada, si el soporte material de los datos es
susceptible de tratamiento automatizado.
No es osado por eso hablar, de los derechos informáticos
constitucionales de las personas. La realidad contemporánea
obliga a darles cabida y tutela.
El bien jurídico tutelado.
La protección a los datos personales es imprescindible
actualmente, y se vincula con un múltiple engranaje.
El desarrollo tecnológico; el tratamiento electrónico de la
información; los derechos de quienes acumulan datos en los
registros y los de quienes quedan registrados; el flujo
cibernético, etc., han hecho necesario compatibilizar "los
valores fundamentales del respeto a la vida privada y de la libre
circulación de la información", como reza el Convenio de
Estrasburgo para los estados que son miembros del Consejo de
Europa.
No hay duda de que tal conciliación tiene que ser tomada en

cuenta para evitar el abuso informático pero, a la vez, aun

cuando no haya abuso, para preservar en la confidencialidad y

la reserva bienes personales como los que hacen al honor, la

dignidad, la información "sensible", la privacidad, la verdad, la

autodeterminación informativa, la igualdad, etc.


Las clases de habeas data: su objeto y sus finalidades.
a) El habeas data informativo para recabar:
a") qué datos personales se encuentran registrados;
a"") con qué finalidad se han obtenido y se hallan registrados;
a""") de qué fuente se han obtenido los datos (salvo si se trata
de fuentes periodísticas, u otras fuentes resguardadas por
secreto profesional);
b) El habeas data rectificador para:
b") corregir datos archivados que son falsos o inexactos;
b"") actualizar o adicionar datos atrasados o incompletos;
c) El habeas data de preservación para:
c") excluir datos archivados que integran la información
personal denominada "información sensible" (por ejemplo,
los referidos a orientación sexual, etc.);
c"") reservar en la confidencialidad ciertos datos archivados
que hacen a informaciones legalmente acumuladas, pero
innecesarias y sustraídas al acceso de terceros, o susceptibles
de originar daño a la persona si son conocidas por terceros;
d) Puede haber un habeas data mixto, que tiende a más de
una finalidad entre las antes expuestas en los incisos a) a c).
El habeas data procede para: a) conocer (datos registrados,

finalidad de los mismos, fuente de la cual fueron obtenidos); b)

suprimir o cancelar (datos de información sensible); c) corregir

o rectificar o actualizar (datos falsos, inexactos, incompletos,

desactualizados); d) reservar (datos que pueden registrarse

pero no difundirse porque son confidenciales).


Ámbitos a los que no cubre el habeas data.
No deben resguardarse dentro del ámbito protegido por el
habeas data algunos datos que, con suficiente razonabilidad,
son de interés público o general. Así, por ej:
a) La información colectada en registros o ficheros que se
refiere a la actividad comercial, empresarial o financiera de las
personas,
b) La documentación histórica destinada a la consulta e
información de investigadores, estudiosos, científicos y
personas en general ; incluidos los periodistas,
c) La defensa y seguridad del estado
La legitimación procesal activa.

Ha de quedar bien en claro que la promoción del habeas data

queda reservada, en forma estrictamente personal, al sujeto a

quien se refieren los datos archivados en el banco de que se

trate, siendo el único investido de legitimación procesal activa.

Y no sólo a las personas físicas, sino también a las entidades

colectivas, asociaciones, organizaciones, etc., en la medida en

que, tengan datos registrados en los bancos públicos o privados.


EL HÁBEAS CORPUS
LA ETAPA ANTERIOR A LA REFORMA CONSTITUCIONAL DE 1994
El habeas corpus es la garantía tradicional, que como acción,
tutela la libertad física o corporal o de locomoción, a través de
un procedimiento judicial sumario, que se tramita en forma de
juicio.
Las dos palabras latinas "habeas" y "corpus" significan "tienes tu
cuerpo" o "eres dueño de tu cuerpo", y denotan el objeto de esta
garantía: traer el cuerpo de una persona —es decir, la persona
misma— ante el juez.
Al decir que el habeas corpus protege la libertad física, es la

garantía contra actos que privan de esa libertad o la restringen

sin causa o sin formas legales, o con arbitrariedad, si emanan

de autoridad incompetente, o de autoridad competente pero

sin forma debida, o de autoridad competente o incompetente

sin causa justa, etc.


El habeas corpus, comúnmente llamado "recurso", no es un

recurso sino una acción, con la que se promueve un juicio o

proceso de índole sumaria.

Por todo ello vale decir que el habeas corpus es un proceso

constitucional.
Nuestra constitución formal antes de su reforma en 1994 le
suministró base en la parte del art. 18 que establece que nadie
puede ser arrestado sino en virtud de orden escrita de
autoridad competente. Superabundantemente, se lo pudo
considerar como garantía implícita en el art. 33.
Sólo es autoridad competente la autoridad judicial; toda otra
autoridad solamente puede investir competencia para privar de
la libertad en casos excepcionales y urgentes, y con la carga
inmediata de poner al detenido a orden y disposición de un
juez.
Clases: a) el habeas corpus clásico, o de reparación, que tiende a

repararla libertad física contra actos u omisiones que la restringen o

impiden sin orden legal de autoridad competente;

b) el habeas corpus preventivo, que se dirige a frenar las

"amenazas" ciertas e inminentes para la libertad física;

c) el habeas corpus correctivo contra toda forma ilegítima que

agrava la condición de una persona legalmente privada de su

libertad;
d) el habeas corpus restringido contra molestias que perturban
la libertad de locomoción, sin llegar a la privación de libertad
(seguimientos, vigilancias, impedimentos de acceder a lugares
como el domicilio, el sitio de trabajo o estudio, etc.).
El habeas corpus no tiene por objeto investigar ni castigar el
eventual delito que pueda haber cometido el autor de la
privación ilegítima de la libertad, pero ello no exime al juez del
habeas corpus de realizar las diligencias necesarias para conocer
el hecho de la restricción a la libertad y obtener la reparación si
resulta procedente.
La legislación sobre el habeas corpus.

Hasta 1984 el habeas corpus sólo estuvo legislado en el art. 20 de

la ley 48 y en el código procesal penal "de la nación".

La ley 23.098 de 1984, vino a derogar aquellas disposiciones, y a

reemplazarlas íntegramente con un sistema independiente, que

no quedó incorporado al código procesal penal. Es una ley de

contenido constitucional.
Dicha ley se dividió en 2 partes: una, aplicable en todo el territorio

del estado y, por ende, también ante tribunales provinciales (sin

perjuicio de aplicar las constituciones provinciales o leyes locales

en la materia); otra, solamente en el ámbito federal, dada su

naturaleza fundamentalmente procesal (y en el ámbito provincial

se respeta la competencia de las provincias para dictar las normas

de procedimiento en su respectiva jurisdicción, destinadas a ser

aplicables por sus tribunales).


El procedimiento de habeas corpus procede cuando se

denuncia un acto o una omisión de autoridad pública que

implica: a) limitación o amenaza actual de la libertad

ambulatoria sin orden escrita de autoridad competente; b)

agravación ilegítima de la forma y condiciones en que se

cumple la privación de la libertad.


La legitimación procesal activa para promover la acción no se

circunscribe a la persona que padece la restricción en su

propia libertad, ya que cualquiera otra, aun sin estar

apoderada por ella, inviste esa legitimación. Y hasta es

excepcionalmente procedente el habeas corpus de oficio, es

decir, por iniciativa del juez, sin necesidad de demanda


La ley de habeas corpus introdujo dos importantes innovaciones:

a) si la restricción a la libertad se produce durante el estado de

sitio (en virtud del art. 23 de la constitución), el juez del habeas

corpus podrá controlar en el caso concreto sometido a su

decisión la legitimidad de la declaración del estado de sitio (pese

a que el derecho judicial de la Corte ha considerado que se trata

de una cuestión política no judiciable;


b) si la limitación a la libertad se lleva a cabo por orden escrita

de una autoridad que actúa en virtud de un precepto legal

contrario a la constitución, el juez del habeas corpus podrá

declarar "de oficio" la inconstitucionalidad en el caso

concreto sometido a su decisión (pese a que el derecho

judicial de la Corte prohíbe la declaración de

inconstitucionalidad sin petición de parte interesada).


LA ETAPA POSTERIOR A LA REFORMA

El artículo 43.

El cuarto y último párrafo del art. 43 establece:


"Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o
amenazado fuera la libertad física, o en caso de
agravamiento ilegítimo en la forma de condiciones de
detención, o en el de desaparición forzada de personas, la
acción de habeas corpus podrá ser interpuesta por el afectado
o por cualquiera en su favor y el juez resolverá de inmediato,
aún durante la vigencia del estado de sitio".
La tramitación rápida del proceso.

"acción expedita y rápida"

Es de sentido común suponer que si la tutela (mediante el

amparo) de derechos diferentes de la libertad corporal viene

definida por el art. 43 como expedita y rápida, con igual o mayor

razón debe considerarse que la constitución exige tal recaudo

cuando el acto lesivo afecta a la libertad corporal, que es un

bien jurídico de valiosidad prioritaria.


El párrafo segundo del art. 43.

"Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de

discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al

ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así

como a los derechos de incidencia colectiva en general, el

afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que

propendan a esos fines, registradas conforme a la ley, la que

determinará los requisitos y formas de su organización".


La interpretación amplia del término "afectado" como sujeto

con legitimación procesal para promover el amparo no debe

equipararse a la admisión lisa y llana de la acción popular.

En efecto, en tanto la acción popular legitima a cualquier

persona, aunque no titularice un derecho, ni sea afectada, ni

sufra perjuicio
,el amparo en cuanto a la legitimación del afectado presupone

que, para ser tal, el derecho o el interés que se alega tiene que

presentar un nexo suficiente con la situación personal del

actor, que no requiere ser exclusiva de él. Tal nexo existe

aunque sean muchas las personas que se encuentran en una

situación equivalente porque comparten un derecho o interés

que les es común a todas.

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