Crecimiento de una planta
Nitrógeno: se usa para producir aminoácidos, que producen las proteínas que construyen las células.
Fosforo: Crear las raíces. Potenciar la floración.
Potasio: nutrimento de calidad para la producción de cultivos.
Calcio: forma parte de la pared celular, membrana celular, participa en la división y elongación célula.
Magnesio: esencial en el proceso de la fotosíntesis(oxigeno)
Zinc: contribuye a la creación de clorofila y sustancias de crecimiento.
Boro: aumenta la producción y retención de las flores, la germinación y el desarrollo del fruto y de la semilla.
Molibdeno: Interviene en la fijación de nitrógeno.
Manganeso: contribuye en la fotosíntesis, la respiración y la asimilación de nitrógeno.
Cloro: tiene una actividad ligada a la fotosíntesis.
Cobre: ayuda a formar lignina en las paredes celulares, que proporcionan soporte para mantener las plantas en
posición vertical.
CRECIENDO EN CRISTO
SALMOS 1:1-3
Crecer en Cristo es un maravilloso privilegio que tenemos una vez que aceptamos el increíble regalo de salvación de
Dios a través de Jesús. Es la forma en que llegamos a conocerlo mejor y nos parecemos más a Él.
Y esta nueva vida en Cristo ¡comienza con la muerte! La muerte de Cristo en la cruz..hace posible nuestra vida nueva.
En Colosenses 1:13 y 14 leemos que Dios «nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su
amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.»
Y Romanos 8:1 nos asegura: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.»
Pero «andar en el Espíritu» requiere otra muerte: La muerte a uno mismo. Pablo explica en Gálatas 2:20 : “Con Cristo
estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe
del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Cuanto más nos acercamos a Cristo, más lo amamos. Y cuanto más lo amamos, más queremos ser como Él. Pero,
¿cómo funciona esto? Leemos esta hermosa explicación en El Deseado de Todas las Gentes, página 173:
Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son
puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la
envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano
que alza la carga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el
alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de
Dios. (El Deseado de Todas las Gentes, p. 144.1).
¡Qué Dios tan maravilloso y amoroso servimos, que puede lograr tal transformación! Este concepto de crecer en
Cristo es tan importante que es una de las Creencias Fundamentales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (11)
En esta nueva libertad en Jesús, estamos llamados a crecer a semejanza de su carácter,
comulgando con él diariamente en la oración, alimentándonos de su Palabra, meditando en
ella y en su providencia, cantando sus alabanzas, reuniéndonos para la adoración y
participando en la misión de la Iglesia. También estamos llamados a seguir el ejemplo de
Cristo ministrando compasivamente a las necesidades físicas, mentales, sociales,
emocionales, y espirituales de la humanidad. Mientras nos entregamos en servicio
amoroso a los que nos rodean y en testimonio de su salvación, su constante presencia con
nosotros a través del Espíritu transforma cada momento y cada tarea en una experiencia
espiritual.”
1. Ora: Se nos dice en Colosenses [Link] «Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.» Es a
través de la oración que nos conectamos con Dios, hablándole como a un Amigo y escuchando lo que tiene
que decirnos como un Padre Celestial bondadoso.
1 Nos mantiene cerca de Dios, 2 Nos ayuda a escuchar la voz de Dios, 3 Nos ayuda a liberarnos de nuestras
ansiedades y a descansar en el Señor, 4 experimentamos el poder de Dios, 5 Nos ayuda a enfocarnos en lo
que es importante para Dios, 6 Nos prepara para los desafíos espirituales, 7 Renueva nuestra esperanza, 8
Podemos expresar libremente lo que nos preocupa, 9 Nos fortalece frente a la tentación, 10 Ayudamos y
bendecimos a otros con nuestras oraciones, 11 Nos lleva a centrarnos en la voluntad de Dios.
2. Lee la Biblia. La Biblia es nuestra guía fiel. Se nos dice en 2 Timoteo 3:16
1 Para conocer mejor a Dios y acercarme más a él, 2 Para aprender a discernir la voz de Dios, 3 Para conocer la
voluntad de Dios, 4 Para fortalecer mi fe, 5 Para recibir sabiduría y tomar las decisiones correctas, 6 Para
inspirarme a alabar a Dios, 7 Para aprender a reflejar el carácter de Cristo, 8 Para permanecer firmes ante los
ataques del enemigo, 9 Para entender la historia de la humanidad - el pasado, el presente y el futuro
3. Aplica lo que aprendes. No solo debemos leer la Biblia, sino hacer lo que ella nos enseña. Santiago 1:22-25
explica: « Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera
en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el
que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino
hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.»
4.
5. Reúnete con otros creyentes. Dios nos diseñó para animarnos y fortalecernos unos a otros. Aparte del
cuerpo, es más difícil mantener viva una conexión espiritual. Juntos somos fuertes. En Hebreos 10:23-25 se
nos anima: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que
prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de
congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel
día se acerca.”
1 OFRECE UNA OPORTUNIDAD PARA LA COMPASIÓN, 2 ES UN SEMILLERO PARA LOS MINISTERIOS DE LA IGLESIA,
mostramos lo que somos, aprendemos lo que somos, nos convertimos en lo que somos, nos regocijamos y
alabamos a Dios por lo que somos.
Las plantas necesitan
Espacio
Temperatura
Luz
Agua
Aire