Resumen de Teología: Revelación y Fe
Resumen de Teología: Revelación y Fe
INTRODUCCIÓN GENERAL
Introducción a la Teología
El Método de la Teología: "auditus fidei", "intellectus fidei" y "actio fidei". Integración de los tres
momentos. El lenguaje de la fe: la analogía.
Articulación del texto: Lo que hay que creer. Lo que hay que celebrar. Lo que hay que vivir. Lo que hay que
rezar. (CCE 13-17)
En estos párrafos, la Iglesia defiende la capacidad de la razón humana para conocer a Dios,
destacando que es posible hablar de Dios con todos los hombres. Reconoce que nuestro
conocimiento y lenguaje sobre Dios son limitados, ya que solo podemos hablar de Él en términos de
las criaturas y según nuestro modo humano de entender.
Las criaturas reflejan ciertas perfecciones de Dios (verdad, bondad, belleza), lo que nos permite
nombrar a Dios a partir de estas perfecciones. Sin embargo, Dios trasciende completamente a todas
las criaturas, por lo que nuestro lenguaje debe ser constantemente purificado de limitaciones,
imágenes imperfectas y expresiones humanas para no confundir a Dios con nuestras
representaciones.
Aunque nuestro lenguaje sobre Dios es humano, realmente captura a Dios mismo, aunque de
manera limitada y sin poder expresar su infinita simplicidad. La Iglesia recuerda que la distancia
entre el Creador y la criatura es enorme, y que solo podemos captar de Dios lo que no es y cómo las
demás criaturas se relacionan con Él.
En resumen, la Iglesia sostiene que podemos hablar de Dios utilizando el lenguaje humano y
basándonos en las criaturas, pero debemos ser conscientes de que nuestro entendimiento siempre
será limitado frente al Misterio de Dios.
Dios, que habita en una luz inaccesible, quiere comunicar su vida divina a los hombres para hacerlos
hijos adoptivos en su único Hijo. Al revelarse, Dios busca que los hombres puedan conocerle, amarle
y responderle más allá de sus propias capacidades.
El plan de revelación de Dios se realiza mediante acciones y palabras que están interconectadas.
Este plan incluye una pedagogía divina donde Dios se comunica gradualmente con el hombre,
preparándolo para recibir la Revelación plena en Jesucristo. San Ireneo de Lyon describe esta
pedagogía como un proceso donde Dios y el hombre se acostumbran mutuamente, con el Verbo de
Dios haciéndose hombre para ayudar al hombre a comprender a Dios y a Dios a habitar en el
hombre.
Etapas de la Revelación: Creación. Alianza con Noe. Alianza con Abraham. Alianza con
el Pueblo de Israel. Revelación por mediación de los Profetas. (54-64)
Las etapas de la revelación Desde el principio, Dios se dio a conocer a través de la creación y,
personalmente, a nuestros primeros padres, invitándolos a una comunión íntima con Él mediante su gracia y
justicia. La revelación divina no fue interrumpida por el pecado original. Tras la caída, Dios alentó la esperanza
de la redención y cuidó de la humanidad, prometiendo la vida eterna a quienes perseveran en las buenas
obras. Además, reiteró su alianza con los hombres a lo largo del tiempo.
La alianza con Noé: Tras la ruptura de la unidad humana por el pecado, Dios decidió salvar a la humanidad a
través de etapas. La alianza con Noé después del diluvio marca el inicio de la relación de Dios con las
naciones. Este orden cósmico, social y religioso de las naciones busca limitar el orgullo humano y prevenir la
repetición de la unidad perversa como en Babel. Sin embargo, el pecado sigue siendo una amenaza, llevando
al politeísmo y a la idolatría. La alianza con Noé se mantiene vigente hasta la proclamación universal del
Evangelio. La Biblia honra figuras justas de las naciones como Abel, Melquisedec, Noé, Daniel y Job, quienes
representan la santidad posible bajo esta alianza, esperando que Cristo reúna a todos los hijos de Dios
dispersos.
Dios elige a Abraham: Para reunir a la humanidad dispersa, Dios eligió a Abram, llamándolo a salir de su
tierra para convertirlo en Abraham, "padre de una multitud de naciones". En él serían benditas todas las
naciones de la [Link] pueblo nacido de Abraham será el depositario de la promesa divina y el pueblo
elegido, llamado a preparar la futura unidad de todos los hijos de Dios en la Iglesia. Este pueblo será la raíz en
la que los gentiles creyentes serán [Link] patriarcas, profetas y otros personajes del Antiguo
Testamento son venerados como santos en todas las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.
65 "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los
profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" . Cristo, el Hijo de Dios hecho
hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra
palabra más que ésta.
66 "La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra
revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo" . Sin embargo,
aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe
cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.
67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han
sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la
fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar
a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el
sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye
una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.
La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones" que pretenden superar o corregir la Revelación de la
que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas
recientes que se fundan en semejantes "revelaciones".
Transmisión de la Revelación: Dios "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al
conocimiento de la verdad", es decir, al conocimiento de Cristo Jesús. Es preciso, pues, que Cristo
sea anunciado a todos los pueblos y a todos los hombres y que así la Revelación llegue hasta los
confines del mundo: «Dios quiso que lo que había revelado para salvación de todos los pueblos se
conservara por siempre íntegro y fuera transmitido a todas las generaciones» .
La Tradición y la Sagrada Escritura están profundamente unidas, surgen de la misma fuente y tienen
como objetivo el misterio de Cristo en la Iglesia. La Sagrada Escritura es la palabra de Dios inspirada
por el Espíritu Santo, mientras que la Tradición es la transmisión de la palabra de Dios confiada por
Cristo a los Apóstoles y sus sucesores, para ser conservada, expuesta y difundida fielmente. La
Iglesia recibe tanto la Escritura como la Tradición con igual devoción y ambas son necesarias para la
certeza de lo revelado. La Tradición apostólica se distingue de las tradiciones locales que han
surgido con el tiempo, las cuales deben ser evaluadas a la luz de la gran Tradición y pueden ser
mantenidas, modificadas o abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.
"El depósito" de la fe , contenido en la sagrada Tradición y en la sagrada Escritura fue confiado por
los Apóstoles al conjunto de la Iglesia. "Fiel a dicho depósito, todo el pueblo santo, unido a sus
pastores, persevera constantemente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, en la fracción
del pan y en las oraciones, de modo que se cree una particular concordia entre pastores y fieles en
conservar, practicar y profesar la fe recibida"
En la primera parte del Catecismo de la Iglesia Católica, en el capítulo que aborda la transmisión de
la revelación divina, se destaca la importancia de que el Evangelio llegue a todos los pueblos y se
conserve íntegro para todas las generaciones. Se explica cómo la Tradición apostólica, tanto oral
como escrita, se ha transmitido a través de la sucesión apostólica, siendo esencial para la vida y
enseñanza de la Iglesia. Se enfatiza la relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura, ambas
fundamentales para comprender el misterio de Cristo. Finalmente, se habla del depósito de la fe
confiado a toda la Iglesia, interpretado auténticamente por el Magisterio en comunión con el obispo
de Roma, y recibido por los fieles con docilidad.
Dogmas y sentido sobrenatural de la fe. (88-93)
Los dogmas de la fe
88 El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define
dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión
irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera
definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.
89 Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces que
iluminan el camino de nuestra fe y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta,
nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe
90 Los vínculos mutuos y la coherencia de los dogmas pueden ser hallados en el conjunto de la
Revelación del Misterio de Cristo «Conviene recordar que existe un orden o "jerarquía" de las
verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe
cristiana".
Todos los fieles participan en la comprensión y transmisión de la verdad revelada, guiados por el
Espíritu Santo. Esto se manifiesta en el sentido sobrenatural de la fe, donde desde los obispos hasta
los laicos muestran acuerdo en cuestiones de fe y moral. Este sentido de la fe es suscitado y
sostenido por el Espíritu de la verdad, permitiendo al pueblo de Dios adherirse fielmente a la fe
transmitida, profundizándola con discernimiento y aplicándola en su vida diaria.
94 Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la inteligencia tanto de las realidades como de las
palabras del depósito de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia:
«Cuando los fieles las contemplan y estudian repasándolas en su corazón» (DV 8); es en particular
la «investigación teológica [...] la que debe profundizar en el conocimiento de la verdad revelada»
Cuando los fieles «comprenden internamente los misterios que viven» (DV 8); Divina eloquia cum
legente crescunt («la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura»,
«Cuando las proclaman los obispos, que con la sucesión apostólica reciben un carisma de la
verdad»
95 «La santa Tradición, la sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de
Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno
según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación
de las almas»
- Es esencial considerar las condiciones culturales y temporales, así como los géneros
literarios utilizados por los autores sagrados.
- La Escritura debe ser interpretada con el mismo Espíritu con el que fue escrita, según señala
el Concilio Vaticano II.
- Se establecen tres criterios para una interpretación fiel: prestar atención al contenido y la
unidad de toda la Escritura, leerla en la Tradición viva de la Iglesia que interpreta la Palabra
de Dios, y considerar la cohesión de las verdades de la fe dentro del proyecto total de la
Revelación.
Estos principios ayudan a comprender que la Sagrada Escritura no solo es un texto histórico,
sino también un mensaje vivo que sigue hablando a la comunidad cristiana a través de los
tiempos.
El sentido de la Escritura
En estos párrafos se explica la distinción de dos sentidos de la Escritura y su importancia en
la interpretación:
- Sentido literal: Es el significado directo de las palabras de la Escritura, fundamental para
todos los demás sentidos de interpretación.
Criterios prácticos:
- Antiguo Testamento: Se consideró la continuidad con la Tradición judía, la recepción por
parte de la comunidad de fe y la coherencia doctrinal con la revelación divina.
- Nuevo Testamento: Se valoró la conexión directa con Jesucristo y los apóstoles, la
ortodoxia doctrinal y la aceptación generalizada por las comunidades cristianas.
- Predicación: Es utilizada para enseñar y exhortar a los fieles, iluminando sus vidas a través
de la Palabra de Dios proclamada.
- Catequesis: Se emplea para instruir a los catecúmenos y a los fieles en la fe cristiana,
transmitiendo la doctrina y los valores evangélicos.
- Liturgia: La Biblia inspira las oraciones litúrgicas y los textos sagrados de la Misa y otros
ritos, ofreciendo una base espiritual y doctrinal para la adoración comunitaria.
La Biblia, en resumen, es una guía espiritual fundamental que informa y enriquece todos los
aspectos de la vida y la práctica de la fe en la Iglesia católica.
Pentateuco: Comprende los primeros cinco libros (Génesis, Éxodo, Levítico, Números,
Deuteronomio), que relatan la historia de la creación del mundo, la formación del
pueblo de Israel, y la ley dada por Dios a Moisés en el monte Sinaí.
Genesis: la formación del mundo, la formación del pueblo Israel
Exodo: La Ley dada por dios a Moises
Levitico: separa lo sagrado de lo profano. Lo sagrado es lo no manipulable y lo profano
es lo impuro.
Numeros: conviene determinar quien es quien en el pueblo santo. La distribución de las
tierras de las tribus.
Deteruronomio: confifeza que dios a establecido una alianza con el pueblo Israel.
Libros Históricos: Narran la historia del pueblo de Israel desde la entrada en la Tierra
Prometida hasta el exilio en Babilonia, incluyendo eventos como la conquista de
Canaán y la formación de la monarquía.
Libros Poéticos y Sapienciales: Contienen poemas, cánticos, proverbios y reflexiones
sobre la vida y la fe, mostrando la sabiduría y la enseñanza de Dios para el hombre.
Libros Proféticos: Incluyen los profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel) y
los profetas menores, quienes anunciaron la Palabra de Dios y denunciaron las
injusticias, llamando al pueblo al arrepentimiento y a la fidelidad a la Alianza.
Estas secciones del Antiguo Testamento ofrecen una visión completa de la historia, la
sabiduría y la profecía de Israel, preparando el camino para la venida del Mesías en el Nuevo
Testamento.
El Nuevo Testamento: Evangelios Sinópticos. Evangelio de San Juan. Hechos de los
Apóstoles. Cartas Paulinas. Cartas Católicas. Apocalipsis.
El Nuevo Testamento se organiza en distintas secciones que reflejan la vida y enseñanzas de
Jesucristo y el desarrollo de la Iglesia primitiva:
Evangelios Sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas presentan la vida, enseñanzas,
milagros, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo desde perspectivas similares.
Evangelio de San Juan: Destaca la divinidad de Jesucristo y profundiza en su
enseñanza sobre la vida eterna y la relación con el Padre.
Hechos de los Apóstoles: Narra los primeros años de la Iglesia desde la Ascensión de
Jesús hasta las misiones de San Pablo y los primeros cristianos.
Cartas Paulinas: Epístolas escritas por San Pablo que abordan temas doctrinales,
pastorales y éticos dirigidas a diversas comunidades cristianas.
Cartas Católicas: Incluyen cartas escritas por otros apóstoles y discípulos como
Santiago, Pedro, Juan y Judas, dirigidas a comunidades específicas para instrucción y
exhortación.
Hay 7 cartas
Apocalipsis: Revela visiones simbólicas sobre el fin de los tiempos, el juicio final y la
victoria final de Cristo sobre el mal.
- Propósito: Los Evangelios fueron escritos para que "conozcáis la verdad sobre las palabras
en las cuales habéis sido instruidos" (Lucas 1, 4).
Evangelio de San Mateo: Fecha. Destinatarios. Esquema-Plan. Contenido. Evangelio de
San Marcos: Fecha. Destinatarios. Esquema-Plan. Contenido.
Según el catesismo, aquí tienes un resumen sobre el Evangelio de San Mateo y el Evangelio de San
Marcos:
- Fecha: Se estima que fue escrito hacia el final del primer siglo, probablemente entre los años 80 y
90 d.C.
- Destinatarios: Principalmente dirigido a cristianos judíos convertidos, para mostrar cómo Jesús
cumplió las profecías del Antiguo Testamento y es el Mesías esperado.
- Esquema-Plan: Está organizado en cinco grandes discursos de Jesús (Sermón del Monte, Misión
de los discípulos, Parábolas del Reino, Comunidad eclesial, Juicio final), intercalados con narrativas
que destacan la enseñanza y los milagros de Jesús.
- Fecha: Se cree que fue escrito alrededor de los años 65-70 d.C., siendo posiblemente el primer
Evangelio escrito.
- Contenido: Comienza con el ministerio de Juan el Bautista preparando el camino para Jesús,
describe los milagros y enseñanzas de Jesús con énfasis en su autoridad divina, y culmina en su
pasión, muerte y resurrección como el Mesías y Salvador.
Estos Evangelios no solo relatan la vida y enseñanzas de Jesús, sino que también fortalecen la fe de
los primeros cristianos y continúan inspirando a los fieles en la actualidad.
- Fecha: Escrito alrededor del año 80-90 d.C., dirigido probablemente antes de los Hechos de
los Apóstoles.
1. Cartas auténticas de San Pablo: Estas son epístolas que se aceptan ampliamente como
escritas por el apóstol Pablo:
- Romanos: Trata temas doctrinales y la justificación por la fe.
- 1 y 2 Corintios: Abordan problemas de la comunidad de Corinto y asuntos de la vida
eclesial.
- Gálatas: Defiende la justificación por la fe frente a la ley judía.
- Filipenses: Expresa alegría y agradecimiento, y exhorta a la unidad en Cristo.
- 1 Tesalonicenses: Animación a la comunidad de Tesalónica y enseñanzas sobre la
Parusía (Segunda Venida de Cristo).
Temas: son 7
Teologia cristiana, justificación por la fe
Ética cristiana y vida comunitaria
Problemas y conflictos dentro de las comunidades cristianas.
La relacion entre judíos y gentiles en el plan de la salvación:
2. Cartas deutero-paulinas (o discutidas): Estas son cartas cuya autoría de San Pablo es
cuestionada o discutida:
Son 5 cartas, abordan temas de:
Unidad y reconciliación con cristo
La supremacía de cristo
Escatología y la segunda venida de cristo.
- Efesios: Enseña sobre la Iglesia como el Cuerpo de Cristo y la vida cristiana.
- Colosenses: Presenta la supremacía de Cristo y la vida en Él.
- 2 Tesalonicenses**: Continuación de las enseñanzas sobre la Parusía.
Evangelio de Juan:
- Esquema-Plan y contenido:
- Esquema-Plan: Está organizado alrededor de siete signos (milagros) que revelan la
identidad y el poder de Jesucristo, acompañados por discursos largos conocidos como
discursos de despedida.
- Contenido: Presenta a Jesús como la Palabra encarnada de Dios, el Mesías prometido,
revelando su divinidad y la necesidad de creer en Él para obtener vida eterna.
Cartas de Juan:
El libro del Apocalipsis no solo ofrece consuelo y esperanza a los cristianos perseguidos, sino
que también revela la soberanía de Dios sobre la historia y su promesa de restauración y
salvación para aquellos que permanecen fieles a Él.
Fe de Abraham:
Abraham es el modelo de la fe porque creyó en las promesas de Dios y obedeció sus mandatos,
incluso cuando le parecían humanamente imposibles.
Su fe se manifestó en la disposición a sacrificar a su hijo Isaac por obediencia a Dios, mostrando
así una fe absoluta y total confianza en la providencia divina.
Abraham es considerado el padre de todos los creyentes, cuya fe fue contada como justicia ante
Dios.
Fe de María:
María es el ejemplo supremo de la fe porque aceptó con plenitud y sin reservas el plan divino de
la salvación.
Desde el anuncio del ángel Gabriel, María confió totalmente en las promesas de Dios, diciendo:
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".
Su fe se manifestó durante toda su vida, especialmente en la pasión y muerte de Jesús, donde
permaneció firme junto a la cruz como testigo de la fidelidad de Dios.
Ambos, Abraham y María, muestran cómo la fe implica una entrega total a la voluntad de Dios,
incluso en circunstancias difíciles o inexplicables, y sirven como ejemplos inspiradores de obediencia
y confianza en Dios para todos los creyentes.
La fe trinitaria: (150-152)
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la sección sobre "La fe trinitaria" (números 150-152) se
resume de la siguiente manera:
- La fe trinitaria se centra en la creencia en un solo Dios verdadero, que existe en tres Personas
distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
- Este misterio de la Santísima Trinidad revela la naturaleza íntima de Dios como comunión de
Personas divinas, cada una de las cuales es plenamente Dios, pero sin dividir la sustancia única.
- La fe en la Trinidad es fundamental para la vida cristiana porque muestra el amor infinito de Dios
que se revela y se comunica a través de las Personas divinas.
- Los cristianos son llamados a vivir en comunión con la Trinidad mediante la oración y la
participación en la vida sacramental de la Iglesia, que reflejan la vida trinitaria de amor y comunión.
Características de la fe: Gracia. Acto humano. Cierta. Libre. Necesaria. Perseverancia y eterna
(153-165)
Gracia:
La fe es un don gratuito de Dios que nos capacita para creer en Él y aceptar su revelación.
Es por la gracia que podemos responder a Dios con fe y cooperar con su obra en nuestras vidas.
Acto humano:
Aunque la fe es un don de Dios, es también un acto humano que implica la libre respuesta de la
voluntad y la inteligencia del creyente.
Implica asentimiento personal a la verdad revelada por Dios.
Cierta:
Libre:
Necesaria:
La fe es necesaria para la salvación, ya que sin ella no podemos agradar a Dios ni recibir sus
dones.
Es el primer paso hacia la comunión con Dios y la vida eterna.
Perseverancia:
Eterna:
La fe perdurará para siempre en la vida eterna, donde veremos a Dios cara a cara y
comprenderemos plenamente sus misterios.
Es un don que nos prepara para la comunión perfecta con Dios en el cielo.
Estas características destacan la naturaleza tanto divina como humana de la fe, su importancia en la
vida cristiana y su conexión esencial con la gracia de Dios y la respuesta libre del ser humano.
La fe eclesial. (166-169)
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la sección sobre "La fe eclesial" (números 166-169) se
resume de la siguiente manera:
La fe esencialmente eclesial:
- La fe eclesial implica reconocer que la Iglesia es la comunidad de los creyentes reunidos bajo la
autoridad del Papa y de los obispos en comunión con él.
El Magisterio de la Iglesia:
La fe de los fieles:
- Esto incluye el compromiso de vivir la fe en el mundo como testigos de Cristo y servidores del
Evangelio.
La fe eclesial es, por lo tanto, una fe que se vive y se profesa en comunión con la Iglesia católica,
bajo la guía del Magisterio, y en el seno de la comunidad de los creyentes, siendo un elemento
central para la identidad y la misión de la Iglesia en el mundo.
El lenguaje de la fe (170-171)
La fe se comunica a través del lenguaje humano, utilizando palabras y expresiones que transmiten el
contenido de la fe revelada. Este lenguaje de la fe incluye la Sagrada Escritura, la Tradición
Apostólica y el Magisterio de la Iglesia. Se destaca la importancia de que este lenguaje sea preciso y
fiel a la Revelación divina, para que todos puedan comprender y vivir la fe de manera auténtica.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, los párrafos 172-175 tratan sobre "Una sola fe".
Resumidamente, estos párrafos enseñan que la fe cristiana es única y común para todos los
creyentes. Esta fe se basa en la Revelación de Dios, transmitida a través de la Sagrada Escritura y la
Tradición apostólica. Aunque la fe se expresa de diversas maneras culturales y eclesiales, existe una
unidad fundamental en el contenido de la fe que todos los cristianos deben profesar. Esta unidad se
manifiesta en la profesión del Credo y en la participación en los sacramentos, especialmente en la
Eucaristía, que es el centro de la vida de la Iglesia.
Los símbolos de la fe son las expresiones fundamentales de la doctrina cristiana, especialmente los
Credos, como el Credo Niceno-Constantinopolitano y el Credo de los Apóstoles. Estos símbolos son
declaraciones breves y precisas de las creencias esenciales de los cristianos en relación con Dios,
Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y otros aspectos fundamentales de la fe. Los símbolos de la fe
ayudan a los creyentes a profesar su fe común y a mantener la unidad en la doctrina cristiana a lo
largo del tiempo y a través de diversas culturas.
Omnisciente: dios lo sabe todo, inlcuyendo los eventoas pasados y futuros, asi tambien como
nuestros pensamientos y sentimientos.
Los cristianos profesan su fe en un solo Dios, que es el único y verdadero Dios, Creador del cielo y
de la tierra. Este Dios único es una realidad personal que existe como una Trinidad de personas
divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los cristianos creen y confiesan este único Dios como el
principio y fin de todas las cosas, quien revela su amor y su plan salvífico a través de Jesucristo y en
la vida de la Iglesia.
Dios revela su nombre: El Dios Vivo. Soy el que Soy. Misericordioso y Clemente. El que Es.
(203-213)
Dios se revela a sí mismo como el Dios Vivo, el que existe eternamente por sí mismo, que se reveló
a Moisés como "Yo Soy el que Soy". Este nombre revela su naturaleza divina como Aquel que es
plenamente presente y activo en la historia y en la vida de su pueblo.
Además, Dios se revela como Misericordioso y Clemente, mostrando su amor y compasión hacia la
humanidad, a pesar de nuestras faltas. También se revela como "El que Es", significando su
existencia inmutable y eterna. Estos nombres y atributos revelan la grandeza y la bondad de Dios,
invitando a los creyentes a confiar en Él y a vivir conforme a su voluntad revelada en la Escritura y en
la tradición de la Iglesia.
Dios es la Verdad absoluta y eterna, la fuente de toda verdad. Como Amor, Dios se revela como la
plenitud del amor perfecto y desinteresado, manifestado en su creación y en su relación con la
humanidad, especialmente a través de Jesucristo. Los cristianos son llamados a vivir conforme a la
Verdad y el Amor de Dios, reflejando estos atributos divinos en sus vidas y relaciones con los demás.
El Todopoderoso. (268-278)
Dios es Todopoderoso, lo cual significa que tiene poder sobre todas las cosas creadas. Este atributo
divino revela la soberanía absoluta de Dios sobre la creación y su capacidad para realizar su plan
salvífico según su voluntad y sabiduría perfectas. Los creyentes confían en la omnipotencia de Dios
como garantía de su providencia amorosa y como motivo de esperanza y confianza en todas las
circunstancias de la vida.
Creer en un solo Dios tiene varias consecuencias importantes para la vida de los creyentes:
3. Benevolencia y Paz: Fomenta la solidaridad y la paz entre las personas, ya que todos son
hijos de un mismo Dios que ama a toda la humanidad.
2. Carácter personal de Dios: El Antiguo Testamento revela a Dios como una persona con
quien se puede establecer una relación personal, que se revela y se comunica con su pueblo.
3. Unicidad de Dios: El Antiguo Testamento enfatiza la unicidad de Dios como el único Creador
y Señor de todo lo creado, rechazando la idolatría y cualquier forma de politeísmo.
4. Omnipotencia: Dios es omnipotente, es decir, tiene poder absoluto sobre todas las cosas y
puede realizar todo lo que quiere según su voluntad.
5. Santidad: Dios es santo y separado de toda impureza y mal. Esta santidad exige respeto y
reverencia por parte de su pueblo.
Estos aspectos muestran cómo el Antiguo Testamento presenta a Dios como una figura tanto
trascendente como cercana, revelando sus atributos y su relación con la humanidad a lo largo de la
historia sagrada.
Atributos divinos: Simplicidad. Infinitud. Perfección. Inmutabilidad. Unicidad. Bondad.
Omnipotencia. Eterno.
2. Infinitud: Dios es infinito en todos sus atributos y perfecciones, no limitado por el espacio, el
tiempo o cualquier otra condición finita.
3. Perfección: Dios es absolutamente perfecto en todos los sentidos, sin defecto ni imperfección
en ninguna de sus características.
5. Unicidad: Dios es único y singular, no compartiendo su divinidad con ninguna otra realidad o
ser.
7. Omnipotencia: Dios es omnipotente, poseyendo un poder absoluto y total sobre todas las
cosas creadas.
8. Eterno: Dios existe sin principio ni fin, siendo eterno en su existencia y naturaleza divina.
En el bautismo, los cristianos son sumergidos "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo", expresando su fe en la Santísima Trinidad. Este misterio es central en la vida cristiana,
revelando la naturaleza íntima de Dios. La Iglesia distingue entre la "Theologia", el misterio de la vida
íntima del Dios-Trinidad,, y la "Oikonomia", las obras de Dios que revelan su vida. Aunque la Trinidad
se refleja en la creación y la revelación, su verdadera naturaleza es un misterio revelado por Dios
mismo en la Encarnación y la venida del Espíritu Santo.
Dios es revelado como Padre tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Esta relación
paterna indica su origen y autoridad, así como su amor y cuidado por sus hijos. Jesús revela una
nueva dimensión de esta relación como Hijo único, confirmando su consubstancialidad con el Padre.
Los concilios ecuménicos de Nicea y Constantinopla establecieron la doctrina de la
consustancialidad del Hijo con el Padre.
El Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, completa la revelación trinitaria, siendo reconocido
como Señor y dador de vida. La doctrina latina del "Filioque" añadida al Credo ha sido motivo de
desacuerdo con las Iglesias ortodoxas, que enfatizan el origen del Espíritu Santo del Padre.
La tradición latina del Credo confiesa que el Espíritu "procede del Padre y del Hijo (Filioque)". El
Concilio de Florencia, en el año 1438, explicita: "El Espíritu Santo [...] tiene su esencia y su ser a la
vez del Padre y del Hijo y procede eternamente tanto del Uno como del Otro como de un solo
Principio y por una sola espiración [...]. Y porque todo lo que pertenece al Padre, el Padre lo dio a su
Hijo único al engendrarlo a excepción de su ser de Padre, esta procesión misma del Espíritu Santo a
partir del Hijo, éste la tiene eternamente de su Padre que lo engendró eternamente"
La tradición oriental expresa en primer lugar el carácter de origen primero del Padre por relación al
Espíritu Santo. Al confesar al Espíritu como "salido del Padre" (Jn 15,26), esa tradición afirma que
éste procede del Padre por el Hijo. La tradición occidental expresa en primer lugar la comunión
consubstancial entre el Padre y el Hijo diciendo que el Espíritu procede del Padre y del Hijo
(Filioque).
La formación del dogma trinitario se desarrolló a lo largo de los primeros siglos del cristianismo.
La Iglesia, en su búsqueda por comprender y defender la fe trinitaria, elaboró una terminología
específica, utilizando conceptos filosóficos como "substancia", "persona" o "hipóstasis", y "relación".
Esta labor se llevó a cabo en los Concilios antiguos, con la contribución de los Padres de la Iglesia y
la guía de la fe del pueblo cristiano. Así, se estableció la comprensión de la Santísima Trinidad como
un misterio inefable, más allá de la comprensión humana, pero expresado en la doctrina de la unidad
divina en la substancia y la distinción de personas en relación.
La Santísima Trinidad es Una. Las Tres Personas Divinas son distintas entre sí. Las Tres
Personas Divinas son relativas Unas a Otras. (253-256)
El dogma de la Santísima Trinidad sostiene que hay un solo Dios en tres personas distintas: Padre,
Hijo y Espíritu Santo. Estas personas son realmente distintas entre sí, pero comparten la misma
naturaleza divina. Su distinción se basa en relaciones de origen(el padre proviene de nadie, el hijo
proviene del padre y el espíritu proviene del padre y del hijo), sin dividir la unidad divina. La unidad
divina es trina, y las personas divinas son relativas unas a otras. La identidad de cada una esta
definida por su relacion con las otras dos.
Las obras divinas y las misiones trinitarias revelan la naturaleza y el plan amoroso de Dios. La
Trinidad, como una sola esencia divina, realiza sus obras en común, pero cada persona divina actúa
de acuerdo con su propiedad personal. La economía divina, que incluye la creación, la salvación y la
misión de la Iglesia, muestra las propiedades de las personas divinas. La vida cristiana consiste en
una comunión con cada persona divina, sin separarlas. El objetivo final es la participación de las
criaturas en la unidad de la Trinidad. La oración de la Beata Isabel de la Trinidad expresa el deseo
de ser habitados por la Santísima Trinidad y vivir en comunión con Dios en todas las cosas.
Dios envió a su Hijo y al Espíritu Santo. A partir de la aparición histórica de Jesús y de la experiencia
de su Espíritu, ya el NT ha llegado a la conclusión de que ambos preexisten a su misión a este
mundo por parte de Dios Padre. En los primeros concilios quedará definida la fe de la Iglesia sobre la
divinidad del Hijo y el Espíritu, que son un solo Dios juntamente con el Padre.
Con esto se muestran las distintas personas divinas, porque son distintas las misiones del uno y otro
de los dos enviados, a la vez que a partir de la misión se llega al que envía. Resulta así que el Padre
ha enviado, pero no es enviado; no puede ser enviado, según san Agustín, porque no procede de
ningún otro. El Hijo es enviado y envía. El ES es enviado y no envía. La visibilización o manifestación
que constituye el nuevo modo de presencia de las personas divinas tiene lugar en el tiempo. Se trata
de la entrada de las personas divinas en la historia de los hombres, para la realización de la
salvación.
Generacion: se refiere a la relacion entre dios padre y dios hijo, el hijo es engendrado por el padre.
La generación del hijo por el padre es una relacion eterna.
Espiracion: se refiere a la relacion entre dios padre y dios hijo con el espíritu santo. El espíritu santo
proviene del padre y del hijo. Esta espiración también es eterna
. Santo Tomás distingue entre lo absoluto y lo relativo en Dios. Argumenta que las relaciones en Dios
son reales para evitar la herejía de Sabelio y sostiene que las procesiones en Dios ocurren dentro de
la misma naturaleza divina. Las relaciones en Dios son idénticas a la esencia, ya que en Dios no
puede haber algo como un accidente en un sujeto. Estas relaciones reales y distintas se basan en la
acción divina, dando lugar a procesiones internas, como la generación del Verbo y la espiración del
amor. Estas procesiones involucran relaciones opuestas: paternidad y filiación en la generación, y
espiración y procesión en la espiración del amor.
- La procesión del Verbo recibe el nombre de generación. La relación del principio de los seres
vivientes se llama "paternidad", la del que procede del principio se llama "filiación". Son, como
se ve, dos relaciones opuestas.
- La procesión del amor no tiene nombre propio. Pero la relación por parte del que es principio
se llama "espiración", y la contraria, por parte del que procede del
- principio, es denominada de modo genérico "procesión", y también "espiración pasiva".
1. Por qué el Verbo se hizo carne: El Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos reconciliándonos con
Dios, manifestando el amor de Dios y revelándonos el misterio de su amor.
2. Verdadero Dios y verdadero hombre: Jesucristo es verdaderamente Dios y verdaderamente
hombre, una sola persona divina con dos naturalezas, divina y humana, unidas de manera
indivisible en la persona del Verbo.
3. Cómo es hombre el Hijo de Dios: El Hijo de Dios asumió una naturaleza humana completa,
con un cuerpo y un alma humanos, sin dejar de ser Dios. En Cristo, las dos naturalezas,
divina y humana, están unidas perfectamente, sin confusión ni separación.
Este misterio de la Encarnación revela profundamente el amor de Dios por la humanidad y es central
en la fe cristiana, ya que en Jesucristo Dios se hace accesible y comprensible para todos los seres
humanos, ofreciéndonos la salvación y la vida eterna.
Los títulos de Jesús: Jesús. Cristo. Hijo Único de Dios. Señor. (430-451).
1. Jesús: Este nombre significa "Dios salva". Jesús es el nombre propio del Hijo de Dios hecho hombre,
revelando así la misión de salvación que trae a la humanidad.
2. Cristo: Este título significa "ungido". Jesús es el Cristo porque ha sido ungido por el Espíritu
Santo para cumplir su misión de Mesías, el Salvador prometido.
3. Hijo Único de Dios: Este título subraya la relación única y eterna de Jesucristo con Dios
Padre. Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, el Hijo Eterno del Padre.
4. Señor: Este título expresa la autoridad y el señorío de Jesucristo sobre todo el universo como
Salvador y Redentor de la humanidad.
Estos títulos revelan la identidad única y la misión salvífica de Jesucristo en la fe cristiana, mostrando
su divinidad, su relación especial con el Padre y su papel como mediador entre Dios y los hombres.
La Unión Hipostática se refiere a la unión de la naturaleza humana y divina en la Persona del Verbo,
es decir, en Jesucristo. En resumen:
1. Unión de las naturalezas: En Jesucristo, el Verbo o Hijo de Dios asumió una naturaleza
humana completa, con un cuerpo y un alma humanos, sin dejar de ser Dios.
2. Persona del Verbo: La unión hipostática significa que en la única Persona del Verbo, hay dos
naturalezas, la divina y la humana, unidas de manera inseparable e indivisible.
3. Significado teológico: Esta unión es central para la fe cristiana porque asegura que
Jesucristo es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, capaz de redimirnos y
reconciliarnos con Dios.
La Unión Hipostática revela el misterio profundo de la Encarnación, donde el Hijo de Dios se hace
hombre para nuestra salvación, manteniendo la unidad de su persona divina mientras experimenta
plenamente nuestra humanidad, excepto el pecado.
3. Relación: La Encarnación revela cómo las tres Personas de la Trinidad están involucradas en
el plan de salvación: el Padre envía al Hijo para redimir a la humanidad, y el Espíritu Santo
coopera en la obra de la Encarnación y la santificación de los creyentes.
1. Docetismo gnóstico: Esta herejía enseñaba que Jesucristo sólo parecía ser humano, pero en realidad no
lo era. Sostenía que su cuerpo era una apariencia ilusoria, ya que un ser divino no podría ser
verdaderamente humano.
2. Adopcionismo: Esta herejía afirmaba que Jesucristo fue un hombre ordinario que fue adoptado por Dios
en algún momento de su vida, generalmente en su bautismo, y recibió poderes especiales divinos en ese
momento.
3. Nestorianismo: Esta herejía separaba excesivamente las dos naturalezas de Jesucristo, divina y humana,
llegando a considerar que eran dos personas distintas coexistiendo en una misma unidad moral.
4. Monofisismo: Esta herejía enseñaba que en Jesucristo sólo existe una sola naturaleza, divina, en lugar
de las dos naturalezas, divina y humana. Sostenía que la naturaleza humana fue absorbida o disuelta en
la divina.
Estas herejías fueron refutadas y condenadas por la Iglesia en los primeros siglos del cristianismo debido a que
distorsionaban la verdadera comprensión de la persona de Jesucristo, quien es verdadero Dios y verdadero
hombre, una sola Persona divina con dos naturalezas, divina y humana, unidas en forma indivisible.
Estos misterios de la vida de Cristo son fundamentales en la fe cristiana porque revelan cómo Dios actúa para
salvar y santificar a la humanidad a través de la persona y obra de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre.
1. Concepción: Jesús fue concebido milagrosamente por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen
María, cumpliendo así las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías.
2. Visita a Isabel (Visitación): María visita a su pariente Isabel, quien está embarazada de Juan el
Bautista, y allí se realiza el cántico del Magníficat.
3. Nacimiento: Jesús nace en Belén de manera humilde, cumpliéndose las profecías mesiánicas y siendo
adorado por los pastores y los Magos de Oriente.
4. Circuncisión y Nombre de Jesús: Jesús es circuncidado según la ley judía y recibe el nombre que le
fue dado por el ángel antes de su concepción.
5. Epifanía: Los Magos de Oriente adoran a Jesús como el Rey de los judíos, simbolizando la
manifestación de Cristo a los gentiles.
6. Presentación en el Templo: María y José presentan a Jesús en el Templo de Jerusalén, cumpliendo con
la ley judía y siendo reconocido por Simeón y Ana.
7. Huida a Egipto: La Sagrada Familia huye a Egipto para escapar de la persecución de Herodes,
cumpliéndose así otra profecía del Antiguo Testamento.
8. Perdido y hallado en el Templo: A los doce años, Jesús es encontrado en el Templo de Jerusalén,
discutiendo con los doctores de la ley, mostrando su conciencia de su misión filial.
Estos eventos de la infancia y vida oculta de Jesús son significativos en la fe cristiana porque revelan la
encarnación del Verbo, su humildad, obediencia y preparación para su ministerio público de redención y
salvación.
1. Bautismo: Jesús es bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, inaugurando así su misión mesiánica
y siendo revelado como el Hijo amado de Dios.
2. Tentaciones: Jesús es tentado en el desierto por Satanás, mostrando su fidelidad absoluta a Dios y su
victoria sobre el pecado.
3. Anuncio del Reino: Jesús proclama el Reino de Dios, invitando a todos a la conversión, la fe y el
seguimiento de su mensaje de amor y perdón.
4. Transfiguración: Jesús se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor, revelando su
gloria divina y anticipando su Pasión y Resurrección.
5. Milagros: Jesús realiza numerosos milagros durante su ministerio:
o Exorcismos: Expulsa demonios y libera a las personas poseídas.
o Curaciones: Sana a enfermos y discapacitados, mostrando su poder divino y su compasión por
los sufrientes.
o Dones inesperados: Multiplica los panes y los peces para alimentar a multitudes, mostrando su
provisión divina.
o Resurrecciones: Resucita a Lázaro y a la hija de Jairo, demostrando su poder sobre la muerte y
prefigurando su propia resurrección.
Estos eventos y acciones de Jesús en su vida pública revelan su divinidad, su misión redentora y su poder para
restaurar la vida y el bienestar espiritual y físico de las personas.
Subida a Jerusalén: Jesús se dirige hacia Jerusalén sabiendo que enfrentará la Pasión y la muerte. Esta
subida representa su determinación y voluntad de cumplir la voluntad del Padre, que es la redención de
la humanidad.
Entrada mesiánica: Al acercarse a Jerusalén, Jesús entra montado en un burro, cumpliendo así la
profecía de Zacarías y siendo aclamado por la multitud como el Mesías, el Rey que viene en nombre del
Señor.
Significado teológico: Esta entrada mesiánica simboliza la humildad y la realeza de Cristo. Aunque es
recibido con alabanzas y hosannas, Jesús sabe que su camino también incluirá la Pasión y la Cruz, que
son parte de su misión salvífica para la humanidad.
Este evento marca un punto culminante en el ministerio público de Jesús, preparando el camino para los
acontecimientos finales de su vida terrenal, que incluirán su Pasión, Muerte y Resurrección.
1. Jesús ante su muerte: Jesús enfrenta conscientemente su Pasión y Muerte como cumplimiento del plan
divino de salvación. Acepta libremente este sacrificio como expresión máxima de su amor por la
humanidad y para cumplir la voluntad del Padre.
2. La esperanza de la resurrección: Aunque Jesús sabe que enfrentará la muerte, enseña y ofrece la
promesa de la resurrección. Esta esperanza se centra en la victoria sobre el pecado y la muerte que se
realizará a través de su propia resurrección y en la promesa de la vida eterna para quienes creen en él.
3. La cena pascual: La Última Cena de Jesús con sus discípulos es una celebración de la Pascua judía,
pero también inaugura la Eucaristía. En este contexto, Jesús instituye el sacramento de la Eucaristía,
donde el pan y el vino se convierten realmente en su cuerpo y sangre, ofreciendo así a los creyentes un
medio de gracia y comunión con él.
Estos eventos y enseñanzas son fundamentales en la fe cristiana, ya que revelan el plan divino de redención y
salvación a través del sacrificio de Jesús en la cruz, seguido por su resurrección gloriosa, que ofrece esperanza y
vida eterna a todos los que creen en él.
1. El proceso: Jesús es arrestado por las autoridades judías y romanas, sometido a varios interrogatorios y
juicios, donde es acusado falsamente de blasfemia y sedición contra el Imperio Romano.
2. La condena: A pesar de ser declarado inocente por el gobernador romano Poncio Pilato, Jesús es
condenado a muerte por crucifixión bajo presión de la multitud judía y para mantener la paz pública.
3. La muerte de Jesús: Jesús es crucificado en el Gólgota, donde muere después de varias horas de
agonía. Su muerte en la cruz es un acto de sacrificio redentor, donde él ofrece su vida como expiación
por los pecados de la humanidad, reconciliando a la humanidad con Dios.
Estos eventos son fundamentales en la fe cristiana porque representan el cumplimiento del plan divino de
salvación, donde Jesús, el Hijo de Dios, asume voluntariamente el sufrimiento y la muerte para redimir a la
humanidad y abrir el camino hacia la vida eterna.
Jesús e Israel. (574-594).
1. Relación con Israel: Jesús nace del pueblo de Israel y cumple las promesas hechas a Israel a lo largo de
la historia de la salvación.
2. Cumplimiento de las Escrituras: Jesús cumple las profecías del Antiguo Testamento que anuncian al
Mesías esperado, demostrando que él es el cumplimiento de la Ley y los Profetas.
3. Rechazo y aceptación: Aunque muchos en Israel rechazaron a Jesús como el Mesías, otros lo
reconocieron y lo siguieron. Los discípulos de Jesús, en su mayoría judíos, formaron la primera
comunidad cristiana.
4. Nueva Alianza: Jesús inaugura la Nueva Alianza, superando la Antigua Alianza dada a Moisés en el
Sinaí, ofreciendo a todos los pueblos la salvación a través de su vida, muerte y resurrección.
5. Enseñanzas y milagros: Jesús enseñó en las sinagogas y en las aldeas de Israel, realizando milagros que
mostraban su poder divino y su amor por todos los hijos de Dios.
Esta sección del Catecismo enfatiza cómo la misión de Jesús está íntimamente ligada a la historia y el pueblo de
Israel, cumpliendo las promesas divinas y estableciendo una relación nueva y universal con Dios para toda la
humanidad.
Estos aspectos del Catecismo explican la profundidad y el alcance del sacrificio redentor de Cristo, su victoria
sobre la muerte y su ofrecimiento de salvación universal, cumpliendo así el designio divino de restaurar a la
humanidad en la comunión con Dios.
Estos eventos son fundamentales en la fe cristiana porque revelan la continuidad del plan divino de salvación,
desde la Encarnación y la Redención hasta la promesa de la vida eterna y la consumación del Reino de Dios en
la segunda venida de Cristo.
Estos aspectos del Espíritu Santo muestran su papel vital en la vida de la Iglesia y en la vida espiritual de los
fieles, guiando hacia la verdad, la santidad y la comunión con Dios.
Símbolos: Agua. Unción. Fuego. La nube y la luz. Sello. Mano. Dedo. Paloma. (694-701)
1. Agua: El agua simboliza el nacimiento y la vida nueva en el Espíritu Santo, como en el bautismo, donde
el agua purifica y renueva.
2. Unción: La unción con óleo o aceite representa la fuerza y el favor divino, como en la confirmación y la
ordenación, donde el Espíritu Santo capacita para el servicio y la misión.
3. Fuego: El fuego simboliza la luz y el calor del Espíritu Santo, que purifica y transforma, como en
Pentecostés, donde el fuego del Espíritu descendió sobre los apóstoles.
4. La nube y la luz: La nube y la luz indican la presencia y la acción de Dios, como en la Transfiguración
de Jesús y en la guía del pueblo de Israel en el desierto.
5. Sello: El sello es una marca de pertenencia y seguridad en el Espíritu Santo, que nos marca como
propiedad de Dios y nos asegura su protección y salvación.
6. Mano, dedo: La mano y el dedo de Dios representan su acción poderosa y creativa, como en la creación
y en los milagros de Jesús realizados por el Espíritu Santo.
7. Paloma: La paloma es un símbolo de paz y pureza, como en el bautismo de Jesús, donde el Espíritu
Santo descendió sobre él en forma de paloma.
Estos símbolos del Espíritu Santo reflejan sus múltiples dimensiones y acciones en la vida de los creyentes y en
la historia de la salvación, revelando su presencia activa y transformadora en la vida de la Iglesia y en el mundo.
1. En la creación: El Espíritu Santo estuvo presente desde el principio, moviéndose sobre las aguas y
dando vida a todas las criaturas. Es el principio de vida que sostiene y renueva la creación.
2. En las teofanías y en la ley: El Espíritu Santo se manifestó en las teofanías del Antiguo Testamento,
revelando la presencia divina y guiando al pueblo de Israel. Inspiró la ley dada a Moisés en el Sinaí,
ayudando al pueblo a vivir según los mandamientos de Dios.
3. En el Reino y en el Exilio: El Espíritu Santo estuvo presente en la instauración y desarrollo del Reino
de Israel, guiando a los reyes y profetas. A pesar del Exilio, el Espíritu inspiró la esperanza y la
restauración del pueblo de Israel.
4. En la época profética: El Espíritu Santo inspiró a los profetas del Antiguo Testamento, quienes
anunciaron la venida del Mesías y la nueva Alianza. Preparó el camino para la venida de Jesucristo, la
plenitud de la revelación y la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés.
Estos aspectos muestran cómo el Espíritu Santo ha estado activo a lo largo de toda la historia de la salvación,
preparando y guiando al pueblo de Dios hacia la plenitud de los tiempos en Cristo Jesús.
El Espíritu Santo: en la plenitud de los tiempos: prepara, realiza y manifiesta el Plan de Dios.
Juan Bautistay María. (717-726)
Estos eventos muestran cómo el Espíritu Santo jugó un papel crucial en la preparación, realización y
manifestación del plan de salvación de Dios en la historia humana, culminando en la encarnación de Jesucristo
y su misión redentora en el mundo.
Estos párrafos destacan cómo el Espíritu Santo fue fundamental en la vida y ministerio de Jesús, y cómo Jesús
prometió enviar al Espíritu Santo para estar con sus discípulos y continuar su obra en la Iglesia.
El Espíritu Santo es reconocido como una Persona Divina. Esto significa que posee todas las características y
atributos de una persona, incluyendo inteligencia, voluntad y capacidad para relacionarse personalmente con los
seres humanos. Como Persona Divina:
1. Identidad y Divinidad: El Espíritu Santo es una de las tres Personas de la Santísima Trinidad junto con
el Padre y el Hijo. Esta identidad trinitaria revela su naturaleza divina y su igualdad en esencia con las
otras Personas de la Trinidad.
2. Relación y Comunión: El Espíritu Santo es quien establece una relación íntima y personal con los
creyentes. Guía, consuela, enseña y santifica a aquellos que lo reciben en sus corazones, facilitando una
comunión profunda con Dios.
3. Acción y Obra: El Espíritu Santo realiza diversas obras dentro de la vida de los fieles y en la historia de
la salvación, incluyendo la inspiración de las Escrituras, la santificación de la Iglesia, y la capacitación
de los creyentes para vivir según la voluntad de Dios.
Este entendimiento del Espíritu Santo como Persona Divina subraya su centralidad en la fe cristiana y su papel
activo en la relación entre Dios y la humanidad, cumpliendo así el plan divino de salvación y revelación.
Estos párrafos enfatizan cómo el Espíritu Santo no solo impulsa la evangelización y la misión de la Iglesia, sino
que también santifica y fortalece a los creyentes para que sean verdaderos testigos de Jesucristo en el mundo.
Frutos del Espíritu Santo: alegría. Caridad. Paz. Paciencia. Bondad. Fidelidad. Mansedumbre.
Templanza.
los frutos del Espíritu Santo son las manifestaciones de la presencia y acción del Espíritu Santo en la vida de los
creyentes. Estos frutos se resumen en:
1. Alegría: Es un gozo profundo que proviene de la relación con Dios y de la confianza en su amor y
providencia.
2. Caridad (Amor): Es el amor desinteresado y caritativo que busca el bien del prójimo y se entrega sin
esperar nada a cambio.
3. Paz: Es la serenidad y la tranquilidad interior que proviene de la confianza en Dios, incluso en medio de
las dificultades y tribulaciones.
4. Paciencia: Es la capacidad de soportar las adversidades y las provocaciones sin perder la calma ni la
esperanza en Dios.
5. Bondad: Es la disposición a hacer el bien a los demás, manifestando la generosidad y la compasión que
vienen del Espíritu Santo.
6. Fidelidad: Es la lealtad y la coherencia en la vida cristiana, cumpliendo los compromisos y
permaneciendo firmes en la fe.
7. Mansedumbre: Es la humildad y la suavidad de carácter que permite afrontar las dificultades con
confianza en Dios.
8. Templanza: Es el dominio de sí mismo y la moderación en los deseos y pasiones, viviendo una vida
equilibrada y conforme a la voluntad de Dios.
Estos frutos son signos visibles de la obra del Espíritu Santo en la vida de los cristianos, transformándolos
gradualmente a imagen de Cristo y capacitándolos para vivir una vida de fe, esperanza y caridad en el mundo.
1. Introducción: Este versículo introduce el relato de la creación como un acto deliberado y soberano de
Dios, quien crea todo lo que existe de la nada por su palabra.
2. Relato religioso y no científico: El relato de la creación en el Génesis se entiende como un relato
religioso que revela verdades fundamentales sobre Dios como Creador y sobre la creación del mundo.
No es un texto científico en términos modernos, sino que presenta una narrativa teológica sobre el
origen del universo.
3. Origen y sentido de lo creado: La creación es un acto de amor y de la voluntad libre de Dios. Todo lo
que existe tiene su origen en él y tiene un propósito en relación con él. La creación manifiesta la gloria
de Dios y su deseo de compartir su vida y amor con sus criaturas.
Este enfoque del Catecismo enfatiza la comprensión teológica y espiritual del relato de la creación, subrayando
la centralidad de Dios como Creador y el significado profundo de toda la creación como expresión de su bondad
y providencia.
El panteísmo es la creencia de que Dios y el universo son idénticos, considerando que todo es una
manifestación de la divinidad y que no existe una distinción clara entre Dios y el mundo.
La teoría de la emanación necesaria sostiene que el universo surge de manera natural y necesaria como una
emanación de la divinidad, implicando que el universo es una expresión inevitable de la esencia de Dios.
Maniqueísmo: Es una antigua doctrina religiosa dualista que sostiene la existencia de dos principios
opuestos y coeternos, el bien y el mal. Considera que el mundo material está dominado por el mal y que es
necesario liberar el espíritu del hombre de la materia.
Deísmo: Es una postura teológica que sostiene la existencia de un Dios supremo como Creador del universo,
pero que no interviene activamente en los asuntos humanos ni en la naturaleza después de la creación inicial.
Los deístas suelen rechazar la revelación religiosa y basan su fe en la razón y la observación del orden natural.
Materialismo Filosófico: Es una corriente filosófica que sostiene que todo lo que existe es material o físico,
y que todo fenómeno mental es producto de la actividad física del cerebro. En el materialismo filosófico, no se
reconoce la existencia de realidades o entidades no físicas, como Dios o el alma, y se considera que la materia y
sus leyes explican todos los aspectos del mundo y de la vida.
La creación en la Sagrada Escritura: Gn. 1, 1-2.4. Gn. 1-3. Heb. 11,3. Sal. 115, 15. Sal. 124.
Is.44, 24. Jn. 1, 1-3.
Génesis 1, 1-2.4: Este pasaje describe la creación del mundo por Dios en seis días, donde Él crea los cielos,
la tierra, las plantas, los animales y al hombre. Después de cada día de creación, Dios contempla su obra y la
encuentra buena.
Génesis 1-3: Estos capítulos relatan la creación en su totalidad, incluyendo el relato detallado de cada día y
el descanso de Dios en el séptimo día. También narra la creación del hombre y la mujer, y su caída en el
pecado.
Hebreos 11, 3: En este versículo, se destaca que "por la fe comprendemos que los mundos fueron
constituidos por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía". Esto resalta la
creación como un acto de la palabra poderosa de Dios.
Salmo 115, 15: Este salmo celebra a Dios como el Creador del cielo y de la tierra, enfatizando su soberanía
sobre toda la creación.
Salmo 124: El Salmo 124 agradece a Dios por su ayuda y protección, comparando su ayuda con la creación
misma, indicando que si Dios no hubiera estado a su favor, la creación no hubiera existido.
Isaías 44, 24: Isaías proclama que Dios es el único Creador y que lo ha hecho todo por su propia voluntad y
sabiduría.
Juan 1, 1-3: En el prólogo del Evangelio de Juan, se describe a Jesucristo como la Palabra eterna de Dios
que estuvo con Dios desde el principio y a través de quien todo fue creado.
El misterio de la Creación como obra común de la Santísima Trinidad se refiere a la enseñanza cristiana de que
la creación del universo es una obra realizada conjuntamente por las tres Personas de la Trinidad: el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo.
1. El Padre: Es el principio creador que, por su amor y voluntad, decide crear todo lo que existe. Es el
origen y la fuente de la creación, manifestando su bondad y sabiduría al dar existencia al mundo.
2. El Hijo (Palabra): En el prólogo del Evangelio de Juan (Juan 1, 1-3), se enseña que todas las cosas
fueron creadas a través de la Palabra, que es Jesucristo. El Hijo no solo participa en la creación, sino que
también sostiene todas las cosas con su Palabra poderosa.
3. El Espíritu Santo: También participa en la creación, moviéndose sobre las aguas en el relato del
Génesis (Génesis 1, 1-2) y dando vida a todas las criaturas. Es el Espíritu de vida y de renovación que
continúa sosteniendo y animando la creación.
Este misterio revela la unidad y la acción conjunta de las tres Personas divinas en la obra de la creación,
demostrando la armonía perfecta en la Trinidad y el amor de Dios por su creación.
1. Mundo creado libremente por Dios: Según la fe cristiana, Dios creó el mundo de manera libre y
voluntaria. Esto significa que la creación no fue necesaria para Dios, sino que fue un acto de su libre
elección y amor. Dios creó el mundo por su propia iniciativa y no está limitado por ninguna necesidad
externa.
2. Creación en el tiempo: La creación es un evento que ocurrió en el tiempo. En el relato del Génesis y en
la enseñanza cristiana, se afirma que Dios creó el mundo en un período determinado, estableciendo así
un principio temporal para la existencia del universo.
3. Temporalidad: La creación implica que el universo tiene un comienzo en el tiempo y no es eterno.
Dios, que está fuera del tiempo y es eterno, trajo a existencia el tiempo mismo junto con la creación. La
temporalidad del mundo subraya su dependencia de Dios como su Creador y Señor.
Estos conceptos destacan la enseñanza fundamental de que el mundo y el tiempo tienen un origen en Dios,
quien lo creó libremente y lo sustenta con su amor y providencia.
El fin de la creación.
El fin de la creación se refiere al propósito final o destino hacia el cual se dirige el universo y todo lo
que existe según diversas creencias religiosas y filosóficas. En el cristianismo, por ejemplo, se cree
que el fin de la creación es la consumación del plan divino de redención y restauración, culminando
en la salvación eterna y la comunión perfecta con Dios. En otras tradiciones religiosas y filosóficas, el
fin de la creación puede interpretarse de diversas maneras, incluyendo ciclos de renovación cósmica,
ascensión espiritual o retorno a un estado primordial.
La Divina Providencia se refiere a la creencia de que Dios interviene activamente en el mundo para guiarlo y
conservarlo. Según esta doctrina teológica, Dios no solo creó el universo, sino que también lo sostiene y lo gobierna con
sabiduría y amor. Esto implica que cada acontecimiento, grande o pequeño, está de alguna manera bajo el cuidado y la
dirección divina, aunque también permite cierta libertad humana. La idea de la Divina Providencia proporciona consuelo
y confianza a muchos creyentes, quienes ven en ella la garantía de que todo contribuye al plan divino para la creación.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (números 279-354), el mensaje bíblico aborda la cuestión del mal en
el mundo de varias maneras:
1. El origen del mal: Se reconoce que el mal entró en el mundo a través del pecado original, cuando
nuestros primeros padres desobedecieron a Dios.
2. El sufrimiento humano: La Biblia muestra cómo el sufrimiento y el mal son consecuencias del pecado,
pero también pueden ser ocasiones para el crecimiento espiritual y la unidad con Cristo, quien sufrió por
la humanidad.
3. El poder redentor de Dios: A pesar del mal presente en el mundo, Dios promete restaurar y redimir a
aquellos que confían en Él. La vida, muerte y resurrección de Jesucristo son vistos como la máxima
respuesta de Dios al mal y al sufrimiento.
4. La esperanza en la vida eterna: La fe en la promesa de la vida eterna ofrece consuelo y sentido frente
al sufrimiento y la injusticia terrenal, invitando a los creyentes a perseverar en la fe y la esperanza.
En resumen, el mensaje bíblico presenta el mal como un misterio que afecta a la humanidad debido al pecado,
pero también ofrece la esperanza de la redención a través de la obra de Cristo y la promesa de la vida eterna en
comunión con Dios.
Este principio sostiene que cada criatura, según su propia naturaleza y diseño, posee cualidades intrínsecas de bondad y
perfección. En el contexto teológico y filosófico, se reconoce que todas las cosas creadas reflejan aspectos de la bondad
y la perfección de su Creador. Cada criatura, desde las más simples hasta las más complejas, lleva consigo una parte de
la belleza y el orden que caracterizan la obra de la creación divina.
La interdependencia de las criaturas, según la perspectiva teológica, implica que todas las cosas creadas están diseñadas
para relacionarse y apoyarse mutuamente en el orden establecido por Dios. Esta interdependencia refleja un aspecto
del plan divino donde cada criatura cumple un papel único y contribuye al bien del conjunto de la creación. Es vista
como una manifestación del cuidado y la sabiduría de Dios, quien ha dispuesto que ninguna criatura exista o funcione de
manera aislada, sino en armonía y cooperación con otras partes del universo.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, la belleza y el orden del universo son reconocidos como signos visibles de la
sabiduría y la bondad de Dios. El universo, con su complejidad y armonía, revela la grandeza y el diseño inteligente de su
Creador. Este orden y belleza invitan a los seres humanos a contemplar y admirar la creación como una manifestación
del amor y la providencia divina, promoviendo así la gratitud y el respeto hacia todo lo creado.
Cumbre de la creación. Solidaridad entre las creaturas. Día culmen: el octavo día.
1. Cumbre de la creación: El ser humano es considerado la cumbre de la creación porque está creado a
imagen y semejanza de Dios, dotado de inteligencia y libre albedrío, capaz de conocer y amar a Dios y
de cuidar el resto de la creación.
2. Solidaridad entre las criaturas: Todas las criaturas están interrelacionadas y tienen un propósito dentro
del orden creado por Dios. El ser humano, como administrador de la creación, debe ejercer un cuidado
responsable y solidario hacia el medio ambiente y todas las formas de vida.
3. Día culmen: el octavo día: Este concepto simbólico representa la consumación de la creación y la
entrada en el descanso divino. En la tradición cristiana, se asocia con la resurrección de Cristo y la
promesa de una nueva creación, donde se restaurará la armonía original y se alcanzará la plenitud de la
comunión con Dios.
Estos elementos destacan la importancia del ser humano dentro de la creación, así como la responsabilidad y la
solidaridad que debe tener hacia todas las criaturas, en un contexto de esperanza y promesa de una restauración
final en Cristo.
En estos versículos, se relata la creación del mundo según la tradición judía y cristiana. Dios crea el
universo en seis días:
1. Día 1: Dios crea la luz y separa la luz de la oscuridad, llamando a la luz "día" y a la oscuridad
"noche".
2. Día 2: Dios separa las aguas para formar el cielo, creando una separación entre las aguas
debajo y las aguas encima.
3. Día 3: Dios reúne las aguas bajo el cielo para que aparezca la tierra seca. Llama a la tierra
"tierra" y a las aguas "mares". Entonces hace brotar la vegetación: plantas, hierbas y árboles que
dan fruto.
4. Día 4: Dios crea el sol, la luna y las estrellas para gobernar el día y la noche, y para señalar las
estaciones, días y años.
5. Día 5: Dios crea los seres vivos marinos y las aves para poblar las aguas y el aire.
6. Día 6: Dios crea los animales terrestres y, finalmente, al ser humano. El ser humano es creado a
imagen de Dios y es bendecido con la tarea de gobernar sobre todas las criaturas.
El séptimo día, Dios descansa de su labor creativa, santificando este día como día de descanso y
estableciendo el patrón del descanso sabático. En este punto, la narración se detiene y el relato
continúa con la historia de Adán y Eva en el Jardín del Edén.
GN. 2, 4B-25
Este pasaje del Génesis narra la creación del primer ser humano, Adán, así como la creación de Eva
a partir de una costilla de Adán. Aquí tienes un resumen:
1. Creación de Adán: Después de describir la creación del cielo y la tierra en los primeros versículos,
el relato se centra en la creación del ser humano. Dios forma al hombre del polvo de la tierra y le
insufla aliento de vida, convirtiéndolo en un ser viviente. Adán es colocado en el Jardín del Edén para
cuidarlo y cultivarlo.
2. El Jardín del Edén: En el Jardín, Dios planta diversos árboles, incluyendo el árbol de la vida y el
árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios le da a Adán la responsabilidad de cuidar el Jardín y
le advierte que no coma del árbol del conocimiento del bien y del mal, pues el día que lo haga,
morirá.
3. Creación de Eva: Dios decide que no es bueno que el hombre esté solo, por lo que hace caer un
sueño profundo sobre Adán y toma una de sus costillas para crear a Eva, la primera mujer. Adán
reconoce a Eva como parte de él mismo, diciendo que ella es "hueso de sus huesos y carne de su
carne". Este pasaje enfatiza la unión íntima y la igualdad entre el hombre y la mujer.
4. La inocencia de Adán y Eva: Al principio, Adán y Eva viven en armonía en el Jardín del Edén,
desnudos y sin vergüenza. Este pasaje refleja la inocencia y la intimidad de su relación antes de la
caída.
En resumen, estos versículos del Génesis detallan la creación del primer hombre y la primera mujer,
su vida en el Jardín del Edén y la relación especial que comparten antes de que caigan en el pecado
al desobedecer el mandato de Dios con respecto al árbol del conocimiento del bien y del mal.
"Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó. Varón y mujer lo creó."
Creatura de Dios. Imagen y semejanza de Dios. Cumbre de las criaturas. Relación (355-
361)
. En resumen, el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que el ser humano es una criatura de Dios,
creada a imagen y semejanza de Él, lo que refleja su grandeza y dignidad intrínseca. El ser humano
es la cumbre de la creación terrenal, con una responsabilidad especial de cuidar y preservar el
mundo creado por Dios. La relación entre Dios y el ser humano es única, marcada por un amor
incondicional, y el ser humano tiene la capacidad de conocer y comunicarse con Dios. La creación
del ser humano revela el plan divino de amor y salvación para toda la humanidad, ofreciendo la
posibilidad de comunión eterna con Dios a través de Jesucristo. Estos puntos subrayan la
importancia y el significado profundo de la creación del ser humano según la enseñanza católica.
La persona humana, creada a imagen de Dios, es una combinación de cuerpo y espíritu. El cuerpo y
el alma están profundamente unidos, con el alma representando lo más íntimo y valioso del ser
humano. La dignidad del cuerpo humano, creado por Dios y destinado a resucitar, debe ser
respetada. Cada alma espiritual es creada directamente por Dios, es inmortal y se unirá nuevamente
al cuerpo en la resurrección. El término "espíritu" señala la orientación del hombre hacia su fin
sobrenatural y su capacidad para la comunión con Dios. La tradición espiritual de la Iglesia también
destaca el corazón como el centro donde la persona toma decisiones fundamentales.
En cuanto cuerpo: Ser en el mundo. Ser en el tiempo. Ser sexuado. Ser mortal (e
inmortal). Expresión comunicativa del yo. Proyecto con sentido. Identidad-Finalidad.
Ser en el mundo: Hace referencia a la condición de existir en un entorno físico y social,
interactuando con el mundo que nos rodea.
Ser en el tiempo: Indica que nuestra existencia está marcada por la temporalidad, estamos sujetos al
paso del tiempo y a su flujo constante.
Ser sexuado: Se refiere a la condición de tener un sexo biológico específico, lo cual influye en
aspectos de nuestra identidad y experiencia vital.
Ser mortal e inmortal: Esta dualidad puede interpretarse de varias maneras. Somos mortales en el
sentido de que nuestra vida tiene un fin físico, pero también podemos considerarnos "inmortales" en
términos de la persistencia de nuestra influencia o recuerdo después de la muerte.
Expresión comunicativa del yo: Se refiere a la capacidad humana de comunicarse y expresar su
identidad, pensamientos y emociones a través de diversos medios y formas de comunicación.
Proyecto con sentido: Alude a la capacidad humana de establecer metas, objetivos y propósitos en la
vida, buscando darle sentido y dirección a nuestra existencia.
Identidad-Finalidad: Este concepto puede interpretarse como la búsqueda y la construcción de una
identidad personal coherente y la determinación de un propósito o finalidad en la vida.
1. Trascender el mundo: Refleja la capacidad del alma para existir más allá de los límites del mundo
físico y material.
2. Trascender el tiempo: Sugiere que el alma existe en un estado atemporal, fuera de las restricciones
temporales experimentadas en la vida terrenal.
3. Trascender la muerte: Indica que el alma sobrevive a la muerte física y continúa existiendo en otra
forma o estado.
4. Fin de la criatura humana: comunión divina: El propósito último del alma humana es alcanzar una
comunión íntima con lo divino, sea entendido como Dios o una realidad espiritual suprema.
5. Anhelo estructural: Se refiere al deseo innato y fundamental del alma de buscar y alcanzar esta
comunión divina, que conforma su estructura y orientación espiritual.
. El primer hombre fue creado en amistad y armonía con Dios y la creación. La Iglesia enseña que
Adán y Eva estaban en un estado de "santidad y justicia original", participando en la vida divina. Esta
gracia fortalecía todas las dimensiones de su vida, manteniéndolos libres de sufrimiento y muerte
mientras permanecieran en comunión con Dios. La justicia original implicaba armonía interior, entre
géneros y con la creación. El hombre tenía dominio sobre sí mismo y el mundo, libre de
concupiscencia. El trabajo en el jardín era colaboración con Dios. Sin embargo, esta armonía se
perdió debido al pecado original de nuestros primeros padres.
. En resumen, se plantea la pregunta sobre el origen del mal a pesar de la bondad infinita de Dios y
cómo el sufrimiento y los males, tanto en la naturaleza como en el ámbito moral, son parte de la
experiencia humana. Se cita a San Agustín sobre la búsqueda del origen del mal y cómo la
revelación del amor divino en Cristo revela tanto la extensión del mal como la abundancia de la
gracia. Luego se aborda la doctrina del pecado original y la caída de los ángeles, señalando cómo el
hombre, tentado por el diablo, desobedeció a Dios y prefirió a sí mismo sobre Dios. Se explica cómo
este primer pecado trajo consecuencias dramáticas, como la pérdida de la gracia original, la ruptura
de la armonía entre el hombre y Dios, entre el hombre y la mujer, y con la creación. Desde entonces,
el pecado ha invadido el mundo, manifestándose en diversas formas a lo largo de la historia humana,
pero la Revelación divina y la experiencia humana coinciden en reconocer la presencia y
universalidad del pecado.
. En resumen, se explica que todos los seres humanos están afectados por el pecado de Adán,
transmitido universalmente a través de la humanidad. Esta enseñanza se basa en las afirmaciones
de San Pablo sobre cómo la desobediencia de Adán afecta a toda la humanidad, y la Iglesia ha
enseñado que esta conexión con el pecado original es necesaria para comprender la condición
humana. El pecado original se transmite a todos los hombres como una privación de la santidad y
justicia originales, resultando en una naturaleza herida e inclinada al mal. Aunque el Bautismo borra
este pecado original, sus consecuencias persisten en forma de debilidades y tendencias al mal. Esta
doctrina se desarrolló en respuesta a diferentes corrientes teológicas, como el pelagianismo y la
Reforma protestante, y proporciona una perspectiva clara sobre la realidad del pecado en el mundo y
la lucha espiritual del hombre.
Gracia de Jesús de Nazaret. (355-384)
. Después de la caída, Dios no abandonó al hombre a su suerte. Por el contrario, lo llamó y anunció
misteriosamente su victoria sobre el mal. Este anuncio, conocido como el "Protoevangelio", es
considerado el primer anuncio del Mesías redentor. Se ve en él la promesa de un "nuevo Adán" que,
mediante su obediencia hasta la muerte en la Cruz, repara la desobediencia de Adán. Además, se
interpreta a la mujer mencionada en este pasaje como María, la madre de Cristo, quien fue
preservada del pecado original y vivió sin pecado. La tradición cristiana enseña que Dios permitió el
pecado para traer un bien mayor, como lo expresan San León Magno y Santo Tomás de Aquino,
quienes ven en la redención de Cristo un bien mayor que compensa el pecado original.