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Reflexiones del Via Crucis Cristiano

CATO

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VIA CRUCIS

Guía: Por la señal de la Santa Cruz


Todas: De nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Guía: Señor mío Jesucristo.
Todos: Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he
merecido el infierno y he perdido el Cielo; y, sobre todo, porque te ofendí a Ti, que
eres tan bueno y que tanto me amas, enmendarme y evitar las ocasiones próximas de
pecado, y a quien yo quiero amar sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu
gracia, confesarme y cumplir la penitencia.
Confió me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.
Guía: Hermanos; estamos aquí reunidos para recordar los grandes sufrimientos que
Cristo soportó para salvarnos. Un día Cristo dijo: «No existe amor más grande que dar
la vida por los amigos» (Jn 15,13).
Sufriendo y muriendo en la Cruz, Jesús nos dio la prueba más grande de su amor.
Recorriendo estas estaciones del VIA CRUCIS, iremos meditando sobre nuestros
pecados, que fueron la causa de la muerte de Cristo, y al mismo tiempo nos
preguntaremos: ¿Qué hacemos para que la Sangre de Cristo no sea desperdiciada?
¿Cuánta gente hay todavía que no conoce a Cristo y no lo ama? ¿Qué puedo hacer
yo para que se acerquen más a Jesús, que sufrió tanto para salvarnos?
I ESTACION:
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Ya el profeta Isaías lo había anunciado:

Lector: «¿Quién podrá creer esta noticia? No tenía gracia ni belleza para que nos
fijáramos en él.
Despreciado y tenido como la basura de los hombres, hombre de dolores y
familiarizado con el sufrimiento. Ha sido tratado como culpable a causa de nuestras
rebeldías y aplastado por nuestros pecados.
El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados. Sin
embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le
pesaban. Fue detenido y enjuiciado injustamente y herido de muerte por los crímenes
de su pueblo» (Is 53,1-8).
Guía: Nosotros somos aquel pueblo por el que Cristo fue condenado a muerte. Cristo
aceptó ser nuestro representante delante del Padre y pagar por nuestros pecados. La
condena de Pilato tenía que recaer sobre cada uno de nosotros. (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos:
Señor Jesús, gracias por habernos amado tanto. Ten piedad de nosotros. Ayúdanos a
conocer nuestros pecados, que han sido la causa de tu condenación a muerte.
Guía: Padre Nuestro…
Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
II ESTACION:
JESUS CARGA LA CRUZ Y SE DIRIGE AL CALVARIO

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Después de la condena, le entregan a Cristo una cruz, y empieza su largo y


penoso camino hacia el Calvario, lugar donde será crucificado.
Detengámonos y pensemos: Si Cristo hizo tanto por nosotros, ¿es justo que nosotros
sigamos diciendo que estamos ocupados y no tenemos tiempo para conocer más a
Cristo y seguirlo de veras? ¿Por qué nos espanta tanto el sufrimiento, si nuestro
Maestro llegó a dar la vida por nosotros?
Escuchemos su Palabra:
Lector: «Si alguno quiere seguirme, olvídese de sí mismo, tome su cruz y sígame.
Porque si alguno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, si pierde la vida por mí y
por el Evangelio, la salvará.
¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? o, ¿qué puede
ganar el hombre a cambio de su vida?
Yo les digo: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta gente
adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga
en la gloria del Padre, rodeado de sus santos ángeles»> (Mc 8,34-38). (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, concédenos llevar nuestra cruz con fidelidad hasta la
muerte.
Guía: Padre Nuestro…
Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
III ESTACION:
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Cristo no puede seguir adelante, cargando con la cruz por mucho rato. Ya se
acabaron sus fuerzas: la agonía en el Getsemaní, la noche pasada entre los insultos
de los jefes del pueblo, la flagelación y la coronación de espinas, lo han destruido, y
cae agotado.
Los soldados se le acercan y le pegan sin compasión. Jesús reúne todas sus fuerzas,
se levanta otra vez y sigue su camino, sin decir una palabra.
Escuchemos al profeta Isaías
Lector: He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que me
jalaban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los salivazos. Puse mi cara
dura como piedras (Is 50,6-7). (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, enséñanos a sufrir. Que no nos desanimemos en la


prueba. Danos la fuerza para levantarnos, cuando caemos en el pecado.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
IV ESTACION:
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Ya se lo había anunciado el anciano Simeón, cuando María presentó al niño


Jesús en el Templo:
Lector: << Simeón lo bendijo, y después dijo a María, su Madre: Mira, este niño debe
ser causa tanto de caída como de resurrección para la gente de Israel. Será puesto
como una bandera, de modo que a Él lo atacarán y a ti misma una espada te
atravesará el corazón» (Le 2,34-35),
Guía: Al ver a Jesús cargando la cruz y lleno de sangre, entre los insultos de la gente,
María siente en su corazón un profundo dolor y se acuerda de la profecía de Simeón.
Conociendo las Escrituras, María sabe que, mediante el sufrimiento, Cristo nos va a
salvar. Por eso se une íntimamente al sacrificio de su Hijo, sufriendo con Él por
nuestra salvación. (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Oh, María, madre de Jesús y madre nuestra, enséñanos a sufrir con
Jesús por la salvación del mundo entero.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
V ESTACION:
EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Jesús ya no puede seguir con a la cruz, está tan acabado. Entonces, los
soldados obligan a un hombre de Cirene para que ayude a Jesús a llevar la cruz.
Es un ejemplo para nosotros. También nosotros tenemos que ayudar a Jesús para
que su sangre no sea inútil para nuestros hermanos. Todavía hay muchos que no
conocen a Cristo; nosotros tenemos que preocuparnos por ellos y hacer algo.
Acordémonos de las palabras de Cristo:
Lector: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos, por eso rueguen al
Dueño de la cosecha que envié obreros a su cosecha. Vayan, los envió como
corderos en medio de lobos» (Lc 10, 2-3), Guía: Pidamos a Dios continuamente para
que envié más misioneros y catequistas a su Iglesia, que tengan el valor de predicar el
mensaje de Cristo con fe y sin miedo, convencidos de que sólo mediante la entrega y
el sufrimiento se ayuda a Cristo en su obra de salvación. (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, perdónanos si muchas veces no te hemos ayudado a


llevar la cruz. Tal vez por culpa nuestra muchos se echaron a perder. Ayúdanos a vivir
el compromiso que tomamos el día de la Confirmación, de ser soldados tuyos en el
mundo

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
VI ESTACION:
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Mientras Jesús trata de seguir adelante, una mujer se le acerca y le enjuga el
rostro con una toalla, quedando en ella la imagen de su cara. Cada cristiano tiene que
imitar a la Verónica, procurando transformar su misma vida una imagen de Cristo. en
Escuchemos a San Pablo:
Lector: << Hagan morir lo que les queda de vida terrenal, es decir, relaciones
sexuales impuras, cosas prohibidas, pasión desordenada, malos deseos y esa codicia
que es una manera de servir a los ídolos.
Ustedes se despojaron del hombre viejo y de su manera de vivir para revestirse del
hombre nuevo, que se va siempre renovando y progresando hacia el conocimiento
verdadero, conforme a la imagen de Dios, su Creador (Col 3,5-10% (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, graba en nuestros corazones la imagen de tu rostro. Que
nunca nos olvidemos de ti.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
VII ESTACION: J
ESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Nuestras recaídas en el pecado fueron la causa de las numerosas caídas de


Jesús en su doloroso camino hacia el Calvario. Es necesario que tomemos en serio
nuestro compromiso cristiano, recordando que hemos sido salvados por la sangre de
Cristo, el Hijo de Dios.

Lector: << Como hijos obedientes, no vivan más como en el tiempo anterior, cuando
todavía ignoraban y se guiaban por sus pasiones. El que los llamó a ustedes, es santo
también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura:
Ustedes serán santos porque yo lo soy.
No olviden que han sido liberados de la vida inútil que llevaban antes, imitando a sus
padres, no mediante un rescate material de oro y plata, sino con la sangre preciosa del
Cordero sin mancha ni defecto. Ámense unos a otros de todo corazón, ya que
nacieron a otra vida que no viene de hombres mortales: ustedes ahora viven por la
palabra eterna del Dios que vive y permanece. Esta es la Buena Nueva, que llegó a
ustedes» (1 Pe 1,14-16.18-19.22b-23.25). (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, perdónanos por nuestras recaídas en el pecado. Danos
la fuerza de tu Espíritu, para que podamos resistir a los ataques del demonio.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
VIII ESTACION:
JESÚS HABLA A LAS PIADOSAS MUJERES

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lector: «Lo seguía muchísima gente, especialmente las mujeres que se golpeaban el
pecho y se lamentaban por El. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: Hijas de
Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos.
Porque va a llegar el día en que se dirá: Felices las mujeres que no dieron a luz ni
amamantaron. Entonces se dirá: ¡Ojalá que las lomas nos ocultaran! Porque, si así
tratan al árbol verde, ¿qué no harán con el seco?» (Lc. 23,27-31).

Guía: Ahora Jesús nos dirige las mismas palabras: «< No lloren por mí; yo ya hice
todo lo que pude para salvarlos. Lloren más bien por ustedes mismos. Porque, si no
se arrepientes de veras y no dejan el pecado de una vez, recibirán tremendos
castigos, como les pasó a los habitantes de Jerusalén, por no haber hecho caso a mis
palabras. Y sufrirán aún más, porque se tratará de un castigo eterno». (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos:
Señor Jesús, concédenos un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados y un
firme propósito de no volver a pecar.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
IX ESTACION:
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: A pesar de hacer todo el esfuerzo posible para seguir adelante, Jesús ya no
aguanta y cae por tercera vez. Así es cuando uno es débil. Así pasa con nosotros,
cuando volvemos a caer en el pecado. Es necesario que Dios mismo intervenga en
nuestra vida, purificándonos del pecado y dándonos un nuevo corazón. Escuchemos
al profeta Ezequiel:

Lector: << Derramaré sobre ustedes agua purificadora y serán purificados. Los
purificare de toda mancha y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo. Y pondré
dentro de ustedes un espíritu nuevo. Les quitaré del cuerpo el corazón de piedra, y les
pondré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu dentro de ustedes, para que vivan
según mis mandamientos y respeten mis órdenes»> (Ez 36,25-27).

Guía: Si seguimos pecando, es que no hemos tenido fe suficiente en las promesas de


nuestro Padre Dios. Pidámosle a Dios que aumente nuestra fe y cumpla en nosotros
su promesa. (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Oh, Padre Celestial, en el nombre de Jesús, te pedimos que nos quites
de una vez este corazón de piedra y nos concedas un corazón de carne, que sepa
amar de veras a Ti y a los hermanos.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
X ESTACION
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Llegados al lugar de la ejecución, le quitan las vestiduras a Jesús.


Lector: «Yo soy un gusano, y ya no un hombre; vergüenza de los hombres y basura
del pueblo. Mis huesos se han descoyuntado, mi corazón se derrite como cera. Se
reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica se juegan a los dados» (Sal 22,7.15.19).

Guía: Mientras Jesús es despojado de las vestiduras, nosotros seguimos teniendo


nuestro corazón apegado al dinero y a los honores. Se ve que no hemos entendido
nada del mensaje de Cristo. Es necesario que de una vez tomemos una decisión
clara: o con Cristo o contra Cristo, ya que es imposible servir a dos amos. (Reflexión
en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, ayúdanos a despojarnos de nuestras malas costumbres.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
XI ESTACION:
JESÚS ES CRUCIFICADO

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Empezando su predicación, Jesús había dicho:


Lector: << Así como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así también
es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto, para que todo el que crea
en Él tenga la vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo único, para que todo el que crea
en Él no se pierda, sino que tenga la vida eterna» (Jn 3.14-16).

Guía: ¿Cuánta gente hay todavía en el mundo que no conoce este amor de Dios?
¿Qué estoy haciendo yo para que la Sangre de Cristo no sea inútil para mi y para mis
hermanos? (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, ayúdanos a ser tus testigos en el mundo. Que todos los
hombres conozcan tu amor y se acerquen a Ti.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
XII ESTACION:
JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Después de tres horas de penosísima agonía, Jesús muere, entre los insultos y
las burlas del pueblo. Es el nuevo Cordero Pascual. En su sangre se establece el
Nuevo Compromiso, o Alianza, entre Dios y el nuevo Pueblo de Israel, representado
por María. San Juan y unas cuantas mujeres. Es el momento más importante de toda
la historia de la humanidad. Alabemos a Cristo y démosle gracias por el grande amor
que nos ha manifestado.

Lector: << Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y por
tu sangre compraste para Dios, hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has
hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes que reina sobre la tierra.

Digno es el Cordero que ha sido degollado, de recibir el poder, la riqueza y la


sabiduría. la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza» (Ap 9.10.12). (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos: Gracias, oh Señor Jesús, por habernos amado tanto. Que nunca nos
cansemos de alabarte y bendecirte.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.
XIII ESTACION:
BAJAN A JESÚS DE LA CRUZ

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Lector: << Vinieron entonces los soldados y les quebraron las piedras a los que
estaban crucificados para después retirarlos. Al llegar a Jesús vieron que ya estaba
muerto. Así que no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el
costado de una lanzada y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo declara para
ayudarles en su fe, y su testimonio es verdadero. El mismo sabe que dice la verdad.
Esto sucedió para que se cumpla la Escritura que dice: "No le quebrarán ni un solo
hueso", y en otra dice: "Contemplarán el que traspasaron"» (Jn 19,32-37).

Guía: ¿Qué más hubiera podido hacer Jesús por nosotros, y no lo hizo?
«Contemplarán al que traspasaron», dice San Juan, concluyendo el relato de la
Pasión de Cristo. Es lo que nosotros estamos tratando de hacer contemplar, meditar,
pensar seriamente en Cristo, muerto por nosotros. En realidad, sabemos que en
ningún otro se encuentra la salvación, ya que no se ha dado a los hombres sobre la
otra tierra otro nombre por el cual podamos ser salvados»> (Hch 4,12). (Reflexión en
silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, reconocemos que Tú eres el único Salvador y Señor.
Que nunca nos olvidemos de Ti.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.

XIV ESTACION:
JESÚS ES SEPULTADO

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: Después de haberlo bajado de la cruz, lo llevaron al sepulcro. He aquí el


ejemplo más grande de la humillación. Escuchemos a San Pablo:
Lector: «Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir y no hagan nada
por rivalidad o por orgullo. Al contrario, que cada uno, humildemente, estime a los
otros como superiores a sí mismo. No busque nadie sus propios intereses, sino más
bien, el beneficio de los demás. Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que
tuvo Cristo Jesús: Él, que era de condición divina, no se aferró celoso a su igualdad
con Dios. Sino que se aniquiló a sí mismo tomando la condición de siervo, y llegó a ser
semejante a los hombres. Habiéndose comportado como hombre, se humilló,
obedeciendo hasta la muerte, y muerte en una cruz» (Fil 2,2-8).

Guía: Aquí vemos todo lo contrario de la actitud de Adán y Eva, nuestros padres en la
desobediencia. Siendo hombres, quisieron ser iguales a Dios. Jesús, siendo Dios se
hizo igual a nosotros, para salvarnos. El silencio del sepulcro tiene mucho que
enseñarnos.
(Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, enséñanos a ser humildes. Que nunca busquemos los
honores de este mundo.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.

XV ESTACION:
JESUCRISTO RESUCITA VICTORIOSO

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos


Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Guía: San Pablo, escribiendo a Timoteo, dice: «Acuérdate de Jesucristo, resucitado


de entre los muertos. Si hemos muerto con El, con Él también viviremos. Si sufrimos
con Él, también reinaremos con Éls (2 Tim 2,8.11-12a). Para nosotros, Cristo tiene que
ser todo; su vida tiene que ser nuestra vida.

Lector: «Mediante el bautismo fueron sepultados con Cristo: y también en el mismo


bautismo fueron resucitados con Cristo. Ustedes estaban muertos por sus pecados;
pero Dios les perdonó todas sus faltas. Así pues, si han sido resucitados con Cristo,
busquen las cosas de arriba, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha de
Dios; piensen en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto,
y su vida está ahora escondida con Cristo, en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que
es nuestra vida. ustedes también vendrán a la luz con Él y tendrán parte en su gloria»
(Col 2,12-13; 3,1- 4). (Reflexión en silencio).

Guía: Oremos: Señor Jesús, enséñanos a vivir pensando siempre en Ti, que estás
victorioso a la diestra del Padre: Qué después de haberte acompañado hasta el
Calvario, podamos alcanzarte en la gloria.

Guía: Padre Nuestro…


Guía: Dios te Salve…
Guía: Gloria Padre…
Guía: Señor, pequé:
Pueblo: ten piedad y misericordia de mí.

ORACIÓN COMUNITARIA

Guía: Hermanos, hemos visto cuánto Dios hizo por nosotros. Acerquémonos, pues, a
Él con toda confianza, pidiéndole sinceramente perdón por todos los pecados que
hayamos cometido y renovándole la entrega total de nuestra vida. Él nos amó y
entregó su vida por nosotros, también nosotros, de ahora en adelante, tratemos de
amarlo sobre todas las cosas y de vivir conducidos por su mismo Espíritu.

A cada intención, contestemos: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Por todos nosotros, para que sintamos un verdadero horror al pecado.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Para que comprendamos que nuestros pecados han sido la causa de los
sufrimientos de Cristo.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Para que de ahora en adelante, nunca nos separemos de Cristo, nuestro
hermano y salvador.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Por todos los que no conocen a Cristo, a fin de que también para ellos llegue
pronto el día de la luz y de la paz, al conocer el gran amor de Dios hacia todos los
hombres.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR
Lector: Por las misiones, para que Dios aumente el número de los catequistas y
misioneros.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Por los cristianos comprometidos, para que entiendan que su vida es inútil si
no están llenos del Espíritu Santo.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR

Lector: Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos, para que no se
cansen nunca de predicar a Cristo, muerto y resucitado por nosotros.
Pueblo: TE ROGAMOS, SEÑOR Oración conclusiva

Guía: Oh, Padre Celestial, te damos gracias y te alabamos por el grande amor que
has manifestado hacia nosotros. Por amor nos creaste y por amor nos redimiste,
entregando a tu mismo Hijo, que derramo toda su sangre para pagar nuestra libertad y
conseguirnos el perdón de los pecados.

Y para que nuestra vida, desde ahora fuera una ofrenda agradable para ti, nos
enviaste al Espíritu Santo como primicia de la nueva vida que tendremos un día en la
gloria. Bendito sea para siempre tu santo Nombre. No permitas nunca que volvamos al
pecado; más bien, ayúdanos a tener siempre una vida santa, alabándote ahora y por
los siglos de los siglos. AMEN.

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