PTAR Rio Otun
PTAR Rio Otun
1-1
1
Tabla de Contenido
1-2
2
1.8.1 Caudales medios río Otún ...................................................................................... 1-50
1.10.5.1 Depósito de vertiente (Caída de bloques) del lote San Cayetano ....... 1-106
1-3
3
1.10.5.2 Depósito Coluvial del lote El Paraíso ................................................... 1-107
BIBLIOGRAFÍA 1-132
1-4
4
Lista de Tablas
Tabla 1-2 Lista de estaciones suministradas por IDEAM en el 2019 para el estudio ............. 16
Tabla 1-8 Precipitación máxima en 24 horas en distintos períodos de retorno para las
estaciones solicitadas ........................................................................................... 1-28
Tabla 1-12 Intensidad Frecuencia Duración de la estación Playa Rica ................................. 1-34
Tabla 1-13 Intensidad Frecuencia Duración de la estación Pez Fresco ................................ 1-35
Tabla 1-14 Intensidad Frecuencia Duración de la estación Aeropuerto Matecaña ................ 1-36
Tabla 1-17 Gradientes de variación de temperatura por cada 100 m para la región
andina ................................................................................................................... 1-40
1-5
5
Tabla 1-20 Oferta y balance hídrico multianual de las cuencas de la zona ........................... 1-49
Tabla 1-24 Pruebas teóricas de ajuste en orden de jerarquía para caudales ........................ 1-58
Tabla 1-27 Caudales máximos (m 3/s) del río Otún en la desembocadura con el río
Cauca.................................................................................................................... 1-59
Tabla 1-30 Tiempos de concentración para cada una de las subcuencas ............................ 1-64
Tabla 1-31 Número de curva para diferentes usos del suelo según condiciones de
humedad antecedente Tipo II ............................................................................... 1-66
Tabla 1-36 Caudales máximos para diferentes periodos de retorno en la PTAR .................. 1-72
Tabla 1-38 Coeficiente n1 en función del grado de irregularidad de la sección ..................... 1-80
1-6
6
Tabla 1-40 Coeficiente n3 en función del grado de obstrucciones presentes en el canal
principal................................................................................................................. 1-81
Tabla 1-42 Coeficiente m de corrección por meandros en el tramo de estudio ..................... 1-81
1-7
7
Lista de Figuras
Figura 1-1. Distribución de las subcuencas del río Otún analizadas en el plan de
manejo de la cuenca (POMCA) ............................................................................... 15
Figura 1-2. Distribución espacial de las cuencas de los afluentes más importantes del
río Otún .................................................................................................................... 19
Figura 1-3. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para
la estación Pez fresco ........................................................................................... 1-23
Figura 1-4. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para
la estación Termales ............................................................................................. 1-23
Figura 1-5. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para
la estación Apto Matecaña ................................................................................... 1-24
Figura 1-7. Campo de precipitación promedio multianual sobre la cuenca del río Otún ........ 1-27
Figura 1-8. Curvas IDF para 100 años de periodo de retorno por diferentes
metodologías ........................................................................................................ 1-31
Figura 1-10. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Termales ....................... 1-33
Figura 1-11. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Boquerón ...................... 1-34
Figura 1-12. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Playa Rica ..................... 1-35
Figura 1-13. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Pez Fresco .................... 1-36
Figura 1-15. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación La Laguna Otún ............ 1-38
Figura 1-16. Variación mensual de la temperatura promedio mínima, media y máxima ......... 1-39
Figura 1-19. Evapotranspiración real estimada con el método de Turc ................................... 1-46
1-8
8
Figura 1-20. Variación mensual promedio de la precipitación y la evaporación de tanque
en la estación Aeropuerto Matecaña .................................................................... 1-47
Figura 1-21. Balance entre Precipitación-Evapotranspiración real total anual ......................... 1-48
Figura 1-22. Caudal medio diario registrado en la estación La Bananera ................................ 1-50
Figura 1-23. Caudal medio mensual registrado en la estación La Bananera ........................... 1-51
Figura 1-28. Coberturas CLC para las cuencas de análisis ..................................................... 1-68
Figura 1-29. Coberturas simplificadas CLC para las cuencas de análisis ................................ 1-69
Figura 1-32. Crecientes del río Otún a la altura del viaducto César Gaviria Trujillo.
Tomada diario El Mundo, 15 noviembre de 2017. ............................................... 1-74
Figura 1-33. Eventos torrenciales del río Otún y Consota en noviembre de 2017 ................... 1-77
Figura 1-34. Material que compone el lecho del cauce del río Otún ........................................ 1-79
Figura 1-35. Localización general de las secciones y del tramo de estudio ............................. 1-83
Figura 1-36. Esquema de detalle del modelo en la zona de la PTAR ...................................... 1-84
Figura 1-38. Perfil de flujo de línea base para la creciente de 2,33 años de periodo de
retorno................................................................................................................... 1-86
Figura 1-39. Perfiles de profundidad del flujo para diferentes crecientes ................................. 1-87
Figura 1-40. Velocidades del flujo para diferentes crecientes .................................................. 1-88
Figura 1-42. Mancha de inundación para la creciente de 2,33 años de periodo de retorno
.............................................................................................................................. 1-90
1-9
9
Figura 1-43. Mancha de inundación para la creciente de 100 años de periodo de retorno
.............................................................................................................................. 1-91
Figura 1-44. Mancha de inundación para la creciente de 100 años de periodo de retorno
mayorada .............................................................................................................. 1-92
Figura 1-45. Manchas de inundación para otros escenarios poco probables .......................... 1-94
Figura 1-47. Modelo digital de terreno del sector occidental del río Otún .............................. 1-100
Figura 1-49. Perfil de terraza Abanico de Pereira (Qap) margen derecha del río Otún ......... 1-104
Figura 1-50. Perfil de terrzas QT1 y QT2 margen izquierda del río Otún ............................... 1-109
Figura 1-51. Perfil de terrza QT4 margen derecha del río Otún .............................................. 1-112
Figura 1-54. Delimitación de la cuenca y sitios estudiados sobre base IGAC 1:200.000 ...... 1-120
Figura 1-55. Morrenas y cicatrices de deslizamientos de la parte alta del Otún – Barbo ...... 1-121
Figura 1-56. Rasgos morfodinámicos y de depositación, Otún, sitio La Pastora ................... 1-122
Figura 1-57. Huella del flujo torrencial o creciente de mayo de 2007 ..................................... 1-123
1-10
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Lista de Fotografías
Fotografía 3-1. Vista parcial del lote Valparaíso con el Abanico de Pereira con escarpe
y Terrazas aluviales ............................................................................................ 1-105
Fotografía 3-2. Depósito de vertiente por caída de bloques en el lote San Cayetano ........ 1-106
Fotografía 3-3. Aspecto de la terraza T0, en el borde del río .............................................. 1-108
Fotografía 3-4. Composición de los depósitos aluviales en el sitio del proyecto ................ 1-109
Fotografía 3-5. Superficie de la Terraza T1, con auger que muestra el espesor del
horizonte A > 25 cm ............................................................................................ 1-110
Fotografía 3-6. Disposición paralela al río de la Terraza T2, lote San Cayetano ................ 1-111
Fotografía 10-1. Cauce del río Barbo en Pezfresco luego de la creciente del 14 de
octubre de 2011 .................................................................................................. 1-124
Fotografía 10-3. a) Terraza T2 típica del cauce medio (urbano) del Otún. b) Marca
de erosión reciente en la margen del Otún, sector La Bananera ....................... 1-126
Fotografía 10-4. Aspecto de la confluencia del río San José al Otún................................ 1-127
Fotografía 10-6. Sistema de terrazas aluviales del Otún en Estación Pereira .................. 1-129
1-11
11
1.1 Estudio hidrológico y de crecientes pata la construcción
de la PTAR
1.1.1 INFORMACIÓN BASE
También se consideró, pero en menor medida el componente hídrico e hidráulico del estudio de
riesgo del departamento de Risaralda, adelantado por la Corporación Autónoma Regional de
Risaralda (CARDER,1998).
1-12
12
Tabla 1-1 Relación de estaciones de medición climática utilizada en el estudio POMCA del río Otún.
Entidad Código Estación Tipo Estado Longitud Latitud Inicio Fin Años
CHEC 26120310 BREMEN PG SUSPENDIDA 4,68333 -75,53333 1977 1999 29
SUB ESTA
CHEC 26130060 4,88333 -75,63333 1960 33
ROSA PM ACTIVA
CHEC 26130070 SAN RAMON PM ACTIVA 4,85000 -75,58333 1970 13
SUB ESTA
CHEC 26130120 4,83333 -75,70000 1975 17
ROSA PM ACTIVA
CHEC 26130130 LA FLORIDA PM ACTIVA 4,90000 -75,66667 1970 17
FNC 26125240 LA CATALINA CP ACTIVA 4,75000 -75,75000 1986 9
LOS
FNC 26130210 4,81667 -75,83333 1968 32
CAMBULOS PM ACTIVA
P
FNC 26130230 4,80000 -75,66667 1970 28
TRATAMIENTO PG ACTIVA
FNC 26130260 EL BOSQUE PM ACTIVA 4,83333 -75,68333 1968 18
FNC 26130310 LA MORENITA PM ACTIVA 4,90000 -75,76667 1991 11
FNC 26130510 COMBIA PM ACTIVA 4,85000 -75,78333 1991 15
FNC 26135060 EL JAZMIN CO ACTIVA 4,91667 -75,63333 1960 37
FNC 26135070 EL CEDRAL CO ACTIVA 4,78333 -75,53333 1960 30
IDEAM 21210180 TOCHE PG ACTIVA 4,51950 -75,40983 1986 27
IDEAM 26100830 PALMASOLA PM ACTIVA 4,68842 -75,96167 1980 32
LA
IDEAM 26110150 4,79383 -75,98650 1946 44
INMACULADA PM MANT.
IDEAM 26115040 LA UNION CP ACTIVA 4,53122 -76,06217 1967 24
IDEAM 26120150 ALCALÁ PM ACTIVA 4,67647 -75,78631 1972 41
IDEAM 26120160 SALENTO PM ACTIVA 4,63628 -75,56917 1974 39
IDEAM 26130020 TERMALES PM ACTIVA 4,84417 -75,55806 1971 41
IDEAM 26130170 POTREROS PM ACTIVA 4,88556 -75,55806 1970 43
IDEAM 26130180 SAN ISIDRO PM ACTIVA 4,80097 -75,85833 1970 43
IDEAM 26130200 EL RECUERDO PM ACTIVA 4,96242 -75,74167 1970 25
IDEAM 26130220 MARACAY PM ACTIVA 4,81217 -75,84306 1978 25
IDEAM 26130540 PLAYA RICA PM ACTIVA 4,75672 -75,59719 1993 20
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Entidad Código Estación Tipo Estado Longitud Latitud Inicio Fin Años
HDA LAS
IDEAM 26130550 4,73333 -75,51667 1993 1998 3
BRISAS PM SUSP.
IDEAM 26130560 PEZ FRESCO PM ACTIVA 4,73272 -75,57556 1993 20
IDEAM 26130570 NUEVO LIBARE PM ACTIVA 4,78206 -75,64583 1999 9
APTO
IDEAM 26135040 4,81586 -75,73722 1947 43
MATECANA SP ACTIVA
UN PEREIRA
IDEAM 26135080 4,80000 -75,70000 1963 1971 2
UTP CO SUSP.
IDEAM 26135100 LA BOHEMIA CO ACTIVA 4,87803 -75,87756 1963 25
IDEAM 26135110 VERACRUZ CO MANT. 4,86764 -75,62781 1977 25
IDEAM 26135140 LA LAGUNA CO ACTIVA 4,77642 -75,41250 1981 19
IDEAM 26135160 SAN REMO PM ACTIVA 4,84167 -75,57997 1981 26
IDEAM 26140180 LA VIRGINIA PM ACTIVA 4,89250 -75,88278 1979 34
IDEAM 26145030 LA CAMELIA CO ACTIVA 5,07936 -75,96706 1963 25
IDEAM 26150150 PAPAYAL PM ACTIVA 4,95167 -75,48972 1970 25
IDEAM 26155110 APTO LA NUBIA SP ACTIVA 5,02978 -75,46992 1968 25
IDEAM 26155150 LAS BRISAS CP ACTIVA 4,93453 -75,35039 1981 25
1-14
14
Dentro del componente morfológico del POMCA también denominado hidrográfico, fueron
identificados los principales afluentes que conforman las subcuencas del río Otún y se mencionan
a continuación: quebradas Barbo, San Juan, San José, Dos Quebradas, La Combia, Azul, Grande
y Hato Viejo, siendo los dos últimos, afluentes directos al río cauca.
Figura 1-1. Distribución de las subcuencas del río Otún analizadas en el plan de
manejo de la cuenca (POMCA)
Por otra parte, el estudio de diagnóstico del riesgo adelantado por la corporación regional del
departamento de Risaralda (CARDER, 2014) dentro de su componente climatológico también
realizó un análisis climático a escala de cuenca y de región de variables como la temperatura,
precipitación y la humedad relativa, detallando de manera particular las cuencas de los ríos Otún,
Consota, la Quebrada Cestillal y el río Barbas.
1-15
15
cálida refleja grandes cambios en el periodo enero-marzo, mostrando una disminución en los
caudales medios en este periodo. Por el contrario, la fase fría del fenómeno ENSO se ve reflejada
mayormente en el período diciembre-marzo, traduciéndose en un aumento considerable en los
caudales medios en este periodo de tiempo.
A continuación, se presenta una breve descripción de la información básica tenida en cuenta para
el presente estudio
I. Información hidroclimatológica
Se solicitaron los parámetros de: precipitación diaria total, máxima en 24 horas, evaporación
promedio diaria, temperatura promedio mínima, media y máxima mensual, caudales medios,
mínimos y máximos a nivel diario de la red climatológica de la red nacional de estaciones IDEAM
en la zona de influencia de la cuenca del río Otún.
Tabla 1-2 Lista de estaciones suministradas por IDEAM en el 2019 para el estudio
Código Estación Tipo Estado Latitud Longitud Inicio Fin Años
26130020 TERMALES PM ACTIVA 4.84417 -75.55806 1971 2017 47
26130180 SAN ISIDRO PM ACTIVA 4.80097 -75.85833 1970 2017 48
26130190 BOQUERON PM SUSP. 4.83333 -75.66667 1970 1980 11
26130540 PLAYA RICA PM ACTIVA 4.75672 -75.59719 1993 2017 25
26130560 PEZ FRESCO PM ACTIVA 4.73272 -75.57556 1993 2017 25
26135040 APTO MATECANA SO ACTIVA 4.81586 -75.73722 1947 2017 71
26135140 LA LAGUNA CO ACTIVA 4.77642 -75.41250 1994 2017 24
26137240 LA LAGUNA DEL OTUN LM ACTIVA 4.77667 -75.41222 1996 2015 20
26137110 LA BANANERA 609 LM ACTIVA 4.77339 -75.63306 1971 2013 43
26130550 LAS BRISAS HDA PM SUSP. 4.73333 -75.51667 1993 1998 6
26135080 UNIV PEREIRA UTP CO SUSP. 4.80000 -75.70000 1963 1971 9
Fuente: IDEAM
1-16
16
Información de Corine Land Cover Colombia (IDEAM, 2007), para definir el número de
curva de la cuenca.
Información Lidar con batimetría en el tramo de estudio incluida para construcción de la
geometría del modelo hidráulico, suministrada por Conhydra S.A.
1-17
17
1.2 Climatología
A continuación, se presenta el análisis climático de la zona partiendo de una caracterización
morfométrica de la cuenca principal sobre el río Otún y las subcuencas asociadas a los afluentes
principales, un análisis temporal y espacial de variables como la precipitación, temperatura y la
evaporación; caracterizando, de esta manera, el régimen climatológico en la zona de interés.
Pendiente media de la cuenca (P) (%): basada en la relación entre el desnivel máximo
de la cuenca y la longitud del cauce más largo
Cota max Cota min
P
Lcauce
Ecuación 1.1 Pendiente media de la cueca o cauce principal
P
Kc 0.28
A
Ecuación 1.3 Índice de compacidad de Gravelius
1-18
18
A
Kf
L2
Ecuación 1.4 factor o coeficiente de forma de la cuenca
Lm
Ia
L
Ecuación 1.5 Índice de alargamiento de la cuenca
Densidad de drenaje de las cuencas (km/km 2): es la relación de la sumatoria de todas las
longitudes de los cauces y el área de la cuenca
D
L i
A
Ecuación 1.6 Densidad de drenaje de la cuenca
A continuación, se muestra la distribución espacial de las cuencas de los afluentes principales del
río Otún.
Figura 1-2. Distribución espacial de las cuencas de los afluentes más importantes del
río Otún
1-19
19
Fuente: Hidrased, 2019.
Q. Dosquebradas
Q. San Juan
Q. San José
Q. Bosque
Parámetro
Q. Barbo
Q. Azul
PTAR
Área (km2) 409 61 32 59 27 22 12
Perímetro (km) 189 47 40 48 44 33 24
Cota máxima (msnm) 4937 4479 4715 2248 3156 3581 4714
Cota mínima (msnm) 1124 1837 3208 1289 1489 1676 3195
Longitud del cauce principal (km) 72 19 13 15 17 13 9
Sumatoria drenajes (km) 841 128 63 135 55 35 22
Pendiente (%) 0,1 0,1 0,1 0,1 0,1 0,2 0,2
Ancho (km) 5,7 3,1 2,6 3,8 1,6 1,7 1,4
Factor forma (kf) 0,1 0,2 0,2 0,3 0,1 0,1 0,2
Coeficiente compacidad (kc) 2,6 1,7 2 1,8 2,4 2 2
Alargamiento (ia) 12,8 6,2 4,9 4 11 7,5 6,3
Densidad de drenaje (km/km2) 2,1 2,1 2 2,3 2,1 1,6 1,8
La cuenca del río Otún a la altura de la PTAR es considerada en términos de área como
“intermedia pequeña” (400<A<600 km2), con un índice de alargamiento alto (Ia>4,9), por lo que
en términos de forma se considera “muy alargada”, y con un coeficiente de compacidad que le
permite ser caracterizada como “ovalada rectangular”; posee una densidad de drenaje que oscila
en 2,1 clasificándose como “bien drenada”, es decir con presencia significativa de drenajes en
toda su extensión.
Para el análisis temporal y espacial de las precipitaciones medias de la zona se utilizaron los
registros de las estaciones meteorológicas del IDEAM solicitadas por Hidrased S.A.S., la base de
datos hidrológica del POMCA 2017, y como información complementaria, los promedios
climatológicos del IDEAM entre el período 1980 y 2010.
En la Tabla 1-4 se muestra un resumen de las estaciones de medición utilizadas para el análisis
de las precipitaciones medias de la zona.
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20
Tabla 1-4 Lista de las estaciones de medición de precipitación total empleadas en el estudio
Estudio Entidad Código Estación Tipo Estado Inicio Fin Años
Hidrased 2019 IDEAM 26130020 TERMALES PM ACTIVA 1971 2017 47
Hidrased 2019 IDEAM 26130180 SAN ISIDRO PM ACTIVA 1970 2017 48
Hidrased 2019 IDEAM 26130190 BOQUERON PM SUSPENDIDA 1970 1980 11
Hidrased 2019 IDEAM 26130540 PLAYA RICA PM ACTIVA 1993 2017 25
Hidrased 2019 IDEAM 26130560 PEZ FRESCO PM ACTIVA 1993 2017 25
Hidrased 2019 IDEAM 26135040 APTO MATECANA SO ACTIVA 1947 2017 71
Hidrased 2019 IDEAM 26135140 LA LAGUNA CO ACTIVA 1994 2017 24
POMCA 2017 CHEC 26120310 BREMEN PG SUSPENDIDA 1977 1999 23
POMCA 2017 CHEC 26130060 SUB ESTA ROSA PM ACTIVA 1978 1995 18
POMCA 2017 CHEC 26130070 SAN RAMON PM ACTIVA 1968 1991 24
POMCA 2017 CHEC 26130120 SUB ESTA ROSA PM ACTIVA 1978 1995 18
POMCA 2017 CHEC 26130130 LA FLORIDA PM ACTIVA 1978 1995 18
POMCA 2017 FNC 26130210 LOS CAMBULOS PM ACTIVA 1964 1996 33
POMCA 2017 FNC 26130230 P TRATAMIENTO PM ACTIVA 1969 1997 29
POMCA 2017 FNC 26130260 EL BOSQUE PM ACTIVA 1978 1996 19
POMCA 2017 FNC 26130510 COMBIA PM ACTIVA 1981 1996 16
POMCA 2017 FNC 26135060 EL JAZMIN CO ACTIVA 1960 1997 38
POMCA 2017 FNC 26135070 EL CEDRAL CO ACTIVA 1972 2002 31
POMCA 2017 IDEAM 21210180 TOCHE PG ACTIVA 1986 2013 28
POMCA 2017 IDEAM 26100830 PALMASOLA PM ACTIVA 1981 2013 33
POMCA 2017 IDEAM 26110150 LA INMACULADA PM MANT. 1969 2013 45
POMCA 2017 IDEAM 26115040 LA UNION CP ACTIVA 1988 2012 25
POMCA 2017 IDEAM 26120150 ALCALÁ PM ACTIVA 1972 2011 40
POMCA 2017 IDEAM 26120160 SALENTO PM ACTIVA 1974 2013 40
POMCA 2017 IDEAM 26130170 POTREROS PM ACTIVA 1970 2013 44
POMCA 2017 IDEAM 26130200 EL RECUERDO PM ACTIVA 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26130220 MARACAY PM ACTIVA 1978 2013 36
POMCA 2017 IDEAM 26135100 LA BOHEMIA CO ACTIVA 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26135110 VERACRUZ CO MANT. 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26135160 SAN REMO PM ACTIVA 1987 2013 27
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Estudio Entidad Código Estación Tipo Estado Inicio Fin Años
POMCA 2017 IDEAM 26140180 LA VIRGINIA PM ACTIVA 1979 2013 35
POMCA 2017 IDEAM 26145030 LA CAMELIA CO ACTIVA 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26150150 PAPAYAL PG ACTIVA 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26155110 APTO LA NUBIA SP ACTIVA 1988 2013 26
POMCA 2017 IDEAM 26155150 LAS BRISAS SP ACTIVA 1988 2013 26
IDEAM PROM IDEAM 26125060 APTO EL EDEN SP ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26125070 BELLA LA CO ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26140200 TRIBUNA LA PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21240070 ANZOATEGUI PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210160 DARIEN EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210120 ESMERALDA LA PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210020 JUNTAS LAS PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210220 PALMAR EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210030 PASTALES PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210110 PLACER EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210100 RANCHO EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21240030 SAN JUAN DE CHINA PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21210080 SECRETO EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21250500 LIBANO PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21250050 ALTO DEL OSO PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21250110 MURILLO PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21245090 ERMITA LA ME ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21245140 STA ISABEL ME ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 21250170 BOQUERON PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26120600 PIEDRAS DE MOLER PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26100330 SOCORRO EL PG ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26100290 CRUCES PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26100300 OBANDO PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26100790 ITALIA LA PM ND 1980 2010 ND
IDEAM PROM IDEAM 26100350 PTO FRAZADAS PM ND 1980 2010 ND
Fuente: Hidrased, 2019. con base en catálogo nacional de estaciones IDEAM 2019.
1-22
22
1.4.1.2 Detección datos anómalos
Con el fin de analizar la consistencia de los registros de precipitación de las siete estaciones solicitados al
IDEAM para el estudio, se utilizaron las pruebas de datos anómalos de Grubbs (1969) y de Dixon (1983).
Los resultados obtenidos para algunas de las estaciones se encuentran desde en las figuras mostradas a
continuación y el resumen de los mismos en Tabla 1-5. Es de resaltar que los círculos rojos representan
los datos anómalos y las líneas azules la serie de datos.
140 140
120 120
100 100
Precipitación (mm)
Precipitación (mm)
80 80
60 60
40 40
20 20
0 0
1993 2002 2011 1993 2002 2011
Figura 1-3. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para la
estación Pez fresco
140 140
120 120
100 100
Precipitación (mm)
Precipitación (mm)
80 80
60 60
40 40
20 20
0 0
1971 1980 1989 1998 2007 2016 1971 1980 1989 1998 2007 2016
Figura 1-4. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para la
estación Termales
1-23
1-23
140 140
120 120
100 100
Precipitación (mm)
Precipitación (mm)
80 80
60 60
40 40
20 20
0 0
1947 1956 1965 1974 1983 1992 2001 2010 1947 1956 1965 1974 1983 1992 2001 2010
Figura 1-5. Análisis de anómalos por metodología de Grubbs (izq.) y Dixon (der.) para la
estación Apto Matecaña
Tabla 1-5 Análisis de anómalos para las estaciones utilizando la metodología de DIXON y
GRUBBS
Número de anómalos
Código Nombre
DIXON GRUBBS
26130020 TERMALES 810 809
26130180 SAN ISIDRO 931 931
26130190 BOQUERON 108 195
26130540 PLAYA RICA 472 472
26130560 PEZ FRESCO 458 458
26135040 APTO MATECANA 1449 1449
26135140 LAGUNA LA 325 325
A pesar de que las pruebas mencionadas encontraron para cada estación numerosos datos anómalos
desde el punto de vista estadístico, luego de analizar individualmente cada uno de los registros, y teniendo
en cuenta la alta variabilidad de las series de tiempo de las precipitaciones de la zona, ninguno de ellos
fue descartado para el análisis. En general, los valores marcados corresponden a eventos aislados o
“micro-picos” dentro de la serie, que incluso se encuentran dentro de los valores esperados de la
precipitación acumulada de la zona.
De la misma forma, no se consideró necesario rellenar la información de los años faltantes en las series
debido a que gran parte de éstas tienen entre 15 y 45 años de información.
Las series de Pettit (1979) y Von Neumman (Kang & Yusof, 2012) fueron empleadas para el análisis de
homogeneidad, mientras que para el análisis tendencia se utilizó la prueba de Mann-Kendall (Mann, 1945)
(Kendall, 1955) y el estimativo de la Pendiente de Sen. A continuación, se presentan los resultados
obtenidos de ambos análisis.
1-24
1-24
Tabla 1-6 Análisis de homogeneidad y cambio en la media
Von Neumann Pettit
Código Nombre
Cambio N Cambio Fecha media1 media2
26130020 TERMALES Si 1,51 Si 11/05/1990 9,42 7,26
26130180 SAN ISIDRO Si 1,81 Si 21/11/1975 6,84 4,49
26130190 BOQUERON Si 1,97 Si 25/12/1975 12,73 9,41
26130540 PLAYA RICA Si 1,61 Si 21/09/2005 7,33 8,65
26130560 PEZ FRESCO Si 1,54 Si 24/07/1998 6,65 8,36
26135040 APTO MATECANA Si 1,77 Si 21/03/1998 5,94 7,09
26135140 LAGUNA LA Si 1,60 Si 06/07/2002 3,29 2,92
El análisis de la homogeneidad de las estaciones muestra que existe un leve cambio de media en algunas
de las estaciones con significancia estadística, presente en los primeros 10 años de registro de algunas
estaciones. Este cambio en la media puede ser debido a posibles ajustes en los equipos de medición o
procesamiento de la información reportada por el IDEAM.
Por otro lado, los resultados de la prueba de Mann-Kendall de las estaciones y el estimador de Sen
muestran que la mayoría de las estaciones no tienen una tendencia con significancia estadística y las
estaciones que si se presume de tendencia (Termales y La Laguna), la pendiente de Sen estimada es muy
cercana a 0, desestimando lo mostrado por la prueba. En general ninguna de las estaciones presenta una
tendencia clara en sus datos.
La variabilidad del total de la precipitación mensual promedio en las estaciones más representativas de la
zona, tales como: Termales, San Isidro, Boquerón, Playa Rica, Pez Fresco, La Laguna y Aeropuerto
Matecaña se muestra a continuación.
1-25
1-25
450
400
350
Precipitación total (mm)
300
250
200
150
100
50
0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
Mes
TERMALES SAN ISIDRO BOQUERON PLAYA RICA
PEZ FRESCO APTO MATECANA LA LAGUNA
En particular, los meses de octubre y noviembre registran los mayores promedios de precipitación,
mientras julio y agosto los menores. La estación Boquerón presenta para el mes agosto un promedio
atípico respecto al resto de las estaciones.
Las precipitaciones promedio de la región de interés tienen una variabilidad que va desde los 80 mm en el
mes de julio hasta los 370 mm en los meses de octubre y noviembre, con un promedio mensual multianual
cercano a los 190 mm y un promedio anual total cercano a los 2400 mm.
Con el fin de caracterizar espacialmente la precipitación total anual de la zona, se utilizaron todos los
registros promedios multianuales de las estaciones y mediante la interpolación geo-espacial, utilizando el
estimador de Kriging Ordinario (KO), se interpoló un campo de precipitación. A continuación, se muestra
en la Figura 1-7 la variación espacial de la precipitación promedio multianual de la zona.
1-26
1-26
Figura 1-7. Campo de precipitación promedio multianual sobre la cuenca del río Otún
En la anterior figura es posible observar que existen al menos tres regiones espacialmente marcadas en
la distribución de la precipitación total anual a lo largo de la cuenca del río Otún, la cual se encuentra
orientada en sentido oriente-occidente. La zona de la cuenca alta (1) presenta las menores precipitaciones
con variaciones entre 1000-1400 mm/año, por otra parte, la cuenca media (2) presenta las mayores
precipitaciones con una variación desde 2200 hasta 3000 mm/año y la cuenca baja (3), donde se encuentra
ubicada la zona aledaña al lugar de la construcción de la PTAR, presenta variaciones entre 1700-2200
mm/año. En la margen izquierda del río Otún (zona sur) se presentan menores magnitudes de precipitación
que en la margen derecha (zona norte), presentándose variaciones promedio de hasta 400 mm/año entre
ellas.
En el mapa M-PTAR-PER-HHS-CLIMA-01 anexo a este estudio es posible encontrar, con más detalle, el
resultado del campo de precipitación y sus correspondientes isoyetas calculadas, así como la ubicación
espacial de las estaciones empleadas.
Para el análisis de las lluvias extremas se utilizaron los registros de precipitaciones máximas en 24 horas
de las estaciones relevantes a la zona de estudio: Termales, Boquerón, Playa Rica, Pez Fresco,
Aeropuerto Matecaña.
1-27
1-27
El análisis de frecuencia y los ajustes con las funciones de distribución de probabilidad Gumbel, Log
Gumbel, Pearson, Log Pearson, Normal y Log Normal, fueron utilizados para estimar los valores totales
acumulados de las máximas precipitaciones en 24 horas con períodos de retorno desde 2,33 hasta 100
años para las estaciones mencionadas con anterioridad.
Los valores asociados a las lluvias máximas en24 horas para distintos periodos de retorno fueron
determinados por medio de las pruebas estadísticas Chi Cuadrado y Smirnov - Kolmogorov, con las cuales
es posible estimar la bondad del ajuste de las distribuciones de probabilidad utilizadas sobre los datos de
cada estación, y los criterios espaciales de la distribución de la lluvia. Los resultados se presentan en la
Tabla 1-8.
Tabla 1-8 Precipitación máxima en 24 horas en distintos períodos de retorno para las
estaciones solicitadas
Estación Termales Boquerón Playa rica Pez fresco Aero Matecaña La Laguna
Tr (años) Gumbel Pearson Gumbel Pearson Pearson Log Pearson
1,01 46 11 56 45 48 17
2,33 79 101 86 96 80 34
5 94 115 99 107 91 41
10 106 122 109 114 98 46
20 117 127 120 120 105 51
25 121 128 123 121 107 53
30 124 129 125 123 109 54
50 132 132 133 126 113 57
100 143 134 143 130 119 61
500 169 138 166 138 131 71
1000 180 139 176 140 136 75
Uno de los principales objetivos del presente estudio consiste en determinar las curvas de Intensidad
Frecuencia Duración (IFD) de cada una de las estaciones con influencia en la zona, y realizar un análisis
espacial, es decir, definir el área de influencia y aplicabilidad de cada curva.
Se realizó un análisis de las IFD estimadas en el POMCA para las mismas estaciones y se comparó con
otras metodologías ampliamente usadas en el medio tales como: (INVIAS, 2009) , (Pulgarin, 2009) ,
(Hershfield, 1961). Como punto de observación para esta comparación se tomó la estación del aeropuerto
Matecaña, debido a su longitud de registro que superan los 40 años y la confiablidad que se tiene en la
calidad de los registros de esta estación. A continuación, se mencionan las diferentes metodologías
utilizadas para la elaboración de las curvas Duración – Intensidad – Frecuencia (DIF)
Hershfield (1961)
𝑃𝐷 = 𝑃𝑇𝑟 ∗ (𝑎 + 𝑏 𝐿𝑛(𝐷))
Ecuación 1.7 Precipitación para cada duración según Hershfield
1-28
1-28
Donde,
D: curación (horas)
𝑎 × 𝑇 𝑏 × 𝑀𝑑
𝑖=
𝑡 𝑐
( )
60
Ecuación 1.8 Intensidad para cada duración según INVIAS
Donde,
Tabla 1-9 Valores de los coeficientes a, b, c y d para el cálculo de las curvas intensidad-
duración-frecuencia, IDF, para Colombia
Región A B C D
Andina 0,94 0,18 0,66 0,83
Caribe 24,85 0,22 0,5 0,1
Pacífico 13,92 0,19 0,58 0,2
Orinoquía 5,53 0,17 0,63 0,42
Pulgarín (2009)
1-29
1-29
0,12 𝑚 𝑡 𝜃
𝑖 = ([0,88 𝑚 − 0,004] + [ × 𝑦]) ( )
0,5772 1440
Donde,
Si se desea obtener valores de precipitación o de intensidad para rangos menores de una hora, se sugiere
encontrar el valor de intensidad de 1 hora mediante la ecuación anterior y transformarla en precipitación
de 1 hora y usar los estimativos empíricos de Bell descritos en la Ecuación 1.10.
𝑃𝑇𝑑
= 0,54 𝑑 0,25 − 0,5 𝑝𝑎𝑟𝑎 5 ≤ 𝑑 ≤ 120
𝑃𝑇60
Ecuación 1.10 Escalamiento con base en Bell
Donde,
Aplicando cada una de las metodologías anteriormente expuestas, se estimó la curva IDF de la estación
Matecaña para 100 años de periodo de retorno. Donde se observa que la curva presentada en el POMCA
tiende a sobrestimar las intensidades en duraciones cortas, mientras que la metodología de Hershfiel y de
INVIAS son muy similares para todas las duraciones. La curva generada con Pulgarín (Pulgarin, 2009)
para duraciones mayores a 90 min es muy similar a la presentada en el POMCA, pero en duraciones
menores a 30 min es menor la intensidad generada por esta. Con base en lo anterior se seleccionó la
metodología de Pulgarín para estimar la IDF del presente estudio, debido a que es conservadora con
1-30
1-30
respecto a Hershfiel y INVIAS, pero no sobrestima los caudales para pequeñas duraciones comparándola
con la curva presentada en el POMCA de 2017.
400
Hershfiel (1961)
350 POMCA -Vargas y Díaz Granados (1998)
300 Pulgarin (2009)
Intensidad (mm/h)
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-8. Curvas IDF para 100 años de periodo de retorno por diferentes metodologías
A continuación, se presenta las curvas IDF generadas para cada una de las estaciones de análisis y en la
Figura 1-9 se muestra el área de influencia de éstas, es importante mencionar que, el área aferente a cada
estación se estimó mediante los polígonos de Thiessen y herramientas SIG.
1-31
1-31
Figura 1-9. Polígonos de Thiessen
En la Tabla 1-10 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación Temarles y en la Figura 1-10 se muestra de manera gráfica.
1-32
1-32
400
2.33 años
350 5 años
10 años
300 25 años
intensidad (mm)
50 años
250
100 años
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-10. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Termales
En la Tabla 1-11 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación Boquerón y en la Figura 1-11 se muestran gráficamente.
1-33
1-33
400
2.33 años
350 5 años
10 años
300 25 años
intensidad (mm)
50 años
250
100 años
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-11. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Boquerón
En la Tabla 1-12 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación Playa Rica y en la Figura 1-12 se muestran gráficamente.
1-34
1-34
400
2.33 años
350 5 años
10 años
300 25 años
intensidad (mm)
50 años
250
100 años
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-12. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Playa Rica
En la Tabla 1-13 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación Pez Fresco y en la Figura 1-13 se muestran gráficamente.
1-35
1-35
400
2.33 años
350 5 años
10 años
300 25 años
intensidad (mm)
50 años
250
100 años
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-13. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Pez Fresco
En la Tabla 1-14 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación Aeropuerto Matecaña y en la Figura 1-14 se muestran gráficamente.
1-36
1-36
350
2.33 años
300 5 años
10 años
250 25 años
intensidad (mm)
50 años
100 años
200
150
100
50
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-14. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación Aeropuerto Matecaña
En la Tabla 1-15 se presentan los valores de intensidad para diferentes duraciones y periodos de retorno
de la estación La Laguna Otún y en la Figura 1-15 se muestran gráficamente.
1-37
1-37
180
2.33 años
160
5 años
140 10 años
25 años
intensidad (mm)
120 50 años
100 años
100
80
60
40
20
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Duración (min)
Figura 1-15. Curvas Intensidad Frecuencia Duración de la estación La Laguna Otún
A continuación, en la Figura 1-16 y de forma tabular en la Tabla 1-16; se muestran tanto los promedios
mensuales de la estación, así como el promedio de los mínimos y el promedio de los máximos.
1-38
1-38
30
temperatura promedio (°c)
25
20
15
10
0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
Mes
Tabla 1-16 Magnitud de las temperaturas promedios en la estación Aero. Matecaña [26135040]
Temperatura Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Prom.
Mínimo 15,1 15,2 15,3 15,2 15,2 14,9 14,9 14,9 14,8 14,6 14,9 14,9 15,0
Media 22,2 22,3 22,2 21,8 21,6 21,7 22,0 22,2 21,8 21,2 21,2 21,7 21,8
Máximo 27,6 27,8 27,6 27,0 26,6 26,6 27,1 27,5 27,2 26,4 26,3 26,7 27,0
Las temperaturas medias promedio de cada mes presentan variaciones entre 21.2 °C (octubre-noviembre)
y 22.3 °C (febrero), con una diferencia cercana a 1.1°c. La máxima variabilidad entre la temperatura
promedio mínima y máxima se detectó para los meses de febrero y agosto, alcanzando valores de 12,7 y
de 12,6 °C respectivamente. En general, la temperatura media promedio multianual de la estación de 21.8
°C se considera como referente de la zona de interés.
Debido a la estrecha relación que existe entre la temperatura promedio y la elevación, es posible estimar
espacialmente esta variable con una alta confiabilidad, utilizando como pivote una estación con registros
consistentes en el tiempo.
De esta manera, siguiendo la metodología propuesta por Barón (2003) para el IDEAM, donde se
regionalizó los gradientes de temperatura por cada 100 metros utilizando más 1200 estaciones de registro
climático (Tabla 1-17) para toda Colombia, es posible extraer una relación lineal de la temperatura
promedio multianual de una zona utilizando un modelo de elevación digital (DEM).
1-39
1-39
Tabla 1-17 Gradientes de variación de temperatura por cada 100 m para la región andina
Mes Gradiente Coeficiente de ajuste (R2)
Enero 0,66 0,973
Febrero 0,66 0,968
Marzo 0,64 0,967
Abril 0,61 0,971
Mayo 0,61 0,974
Junio 0,65 0,977
Julio 0,67 0,971
Agosto 0,69 0,970
Septiembre 0,67 0,972
Octubre 0,62 0,973
Noviembre 0,60 0,977
Diciembre 0,63 0,977
Con la temperatura promedio multianual en función de la elevación obtenida de un modelo digital del
terreno y los gradientes de la tabla anterior, se obtiene la distribución espacial de este parámetro. Tal y
como se muestra en la Figura 1-17
1-40
1-40
Figura 1-17. Variación espacial de la temperatura promedio multianual
La cuenca del río Otún presenta variaciones de la temperatura promedio multianual desde los 0°C (o
inferiores) hasta los 24°C en la parte baja de la misma. Es posible encontrar con mayor detalle esta
variación en el M-PTAR-PER-HHS-CLIMA-03 a este informe.
1-41
1-41
Donde,
0 ,5
P ETP ETP
ETR= ETP×P× tanh ×1- cosh +senh
ETP P P
Donde,
P P
ETR= ,para 0,316
P2 L
( 0,9+ )
L2
P
ETR=P,para 0,316
L
Ecuación 1.13 Evapotranspiración real de Turc
1-42
1-42
Donde,
La metodología de Coutagne (Rojo, 2000)se basa en las condiciones meteorológicas de la cuenca. Es una
estimación de evapotranspiración real en función de la precipitación y de la temperatura como se muestra
a continuación:
𝐸𝑇𝑅 = 𝑃 − 𝜆𝑃2
Ecuación 1.15 ETR según Coutagne
1
𝜆= 𝑠𝑖 (8𝜆)−1 < 𝑃 < (2𝜆)−1
0,8 + 0,14𝑇
Donde,
P: precipitación en m
𝑇 𝑎
𝐸𝑇𝑃 = 1,6 (10 )
𝐼
Ecuación 1.17 Evapotranspiración de Thornthwaite
Donde,
1-43
1-43
ETP: Evapotranspiración Potencial (cm/mes)
𝑇𝑎𝑛𝑢𝑎𝑙 1,514
𝐼 = 12 [( ) ]
5
Ecuación 1.18 Índice calórico de Thornthwaite
De esta manera, con los resultados obtenidos de las precipitaciones medias multianuales (numeral 1.4.1)
y la temperatura promedio multianual (numeral 1.5) fueron estimados de forma espacial los valores de la
evaporación potencial (ETP) y evaportranspiración o evaporación real (ETR).
La estación aeropuerto Matecaña, como se ha mencioado anteriormente para otras variables climáticas,
posee una longitud de registro de información y consistencia apropiada en la caracterización climática y
también en particular en la medición de la evaporación de tanque (ET), cuya variación mensual se presenta
en la siguiente figura.
140
120
Evaporación (mm)
100
80
60
40
20
0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
MES
Figura 1-18. Variación de la evaporación promedio mensual en la estación Apto. Matecaña
1-44
1-44
A continuación, en la siguiente tabla, se presentan los resultados obtenidos de las metodologías para la
ubicación de la estación Aeropuerto Matecaña así como la comparación con el promedio multianual de los
registros de tanque de evaporación (ET) de la misma.
Tabla 1-18 Comparativo entre los métodos de estimación de la evaporación y la estación Apto
Matecaña
Método Evaporación promedio (mm/año) Error relativo (%)
Estación A. Matecaña (ET) 1252 -
CENICAFÉ (ETP) 776 38%
Thornthwaithe (ETP) 833 33%
Budyko-CENICAFÉ (ETR) 717 43%
Budyko-Thornthwaithe (ETR) 765 39%
Coutagne (ETR) 962 23%
Turc (ETR) 1202 4%
A partir de la tabla comparativa anterior, es posible observar que las metodologías de CENICAFÉ,
Thornthwaithe y la formulación de Budyko, subestiman la evaporación de la zona cercana a la estación
Aeropuerto Matecaña, mientras que la metodlogías de Coutagne y Turc se acercan en su orden de
magnitud, siendo esta última la que mejor ajuste presenta en cuanto a los registros multianuales promedio
de la misma.
De esta manera, en la Figura 1-19 se muestra de forma espacial la variación de la evapotranspiración real
(ETR) obtenida a partir de la metodología de Turc (1954)
1-45
1-45
Figura 1-19. Evapotranspiración real estimada con el método de Turc
A continuación, en la Figura 1-20 y en la Tabla 1-19 para la estación Aeropuerto Matecaña, se muestra la
variación promedio mensual de la precipitación, junto a la evaporación media registrada y su
correspondiente diferencia.
1-46
1-46
350
300
Lámina promedio (mm)
250
200
150
100
50
0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
Mes
Pr (mm) ET (mm)
A nivel de cuenca, el balance hídrico promedio de una región a lo largo de un periodo largo consta de la
relación entre la precipitación, la evaporación y el área de drenaje aferente a cada punto, por lo que se
asume que la perdida de volumen por recarga o infiltración tiende a cero, resumiendo la oferta volumétrica
a la siguiente expresión:
Q ( P ETR) Acuenca
Donde,
Q: caudal
1-47
1-47
P: precipitación
A: área de la cuenca
Utilizando los resultados obtenidos de la precipitación total promedio multianual (numeral 1.4.1) y los
valores de la evapotranspiración real de Turc (numeral 1.6), se calculó el balance hídrico a nivel puntual
(pixel) y los resultados se muestran a continuación.
Los valores de balance entre la precipitación promedio total anual y la evapotranspiración total anual
estimada fueron acumulados siguiendo los patrones de drenaje de la cuenca y el área de cada pixel, y
realizando una equivalencia entre unidades, es posible obtener del balance un caudal promedio de balance
hídrico.
La Tabla 1-20 muestra la magnitud promedio del aporte volumétrico de caudal del río Otún, por medio de
balance hídrico, a la altura de la ubicación de la PTAR, así como los aportes individuales de cada
subcuenca de los afluentes principales.
1-48
1-48
Tabla 1-20 Oferta y balance hídrico multianual de las cuencas de la zona
De los resultados mostrados anteriormente se observa que los valores de caudal promedio a largo plazo
obtenidos utilizando el balance hídrico tienen el mismo orden de los caudales promedios diarios
encontrados en el análisis de caudal medio del río Otún y que son detallados en el siguiente numeral.
1-49
1-49
1.8 Régimen de Caudales del Río Otún
A continuación, se realiza el análisis de caudales característicos del río Otún.
Los caudales medios del río Otún se analizaron con la estación La Bananera, la cual, representa más del
50% del área de la cuenca aferente a la zona de estudio, por lo que se previó que esta estación podría
brindar una muy buena aproximación al comportamiento de los caudales de la planta de tratamiento de
aguas residuales (PTAR). Los caudales medios a nivel diario se muestran en la Figura 1-22 y a nivel
mensual en la Figura 1-23
120
Estación La Bananera Caudal Medio = 12.6 m3/s
100
80
Cadual (m 3/s)
60
40
20
0
1971 1977 1983 1989 1995 2001 2007 2013
Fecha
En la Figura 1-23 se observa que el comportamiento de caudales presenta una bi-modalidad, es decir, dos
periodos secos y dos periodos lluviosos. Los periodos secos se identificaron entre enero-febrero y julio-
septiembre, mientras que los lluviosos se dan entre abril-mayo y noviembre-diciembre. El caudal medio de
la bananera es de aproximadamente 12.6 m3/s. En la Figura 1-24 se observa la curva de duración de
caudales en la estación La Bananera.
1-50
1-50
20
18
16
14
Caudal (m 3/s)
12
10
0
ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC
Mes
Finalmente, con el caudal medio en la estación La Bananera se estima el caudal medio en la PTAR,
mediante transposición con respecto al área (ver Ecuación 1.21), el cual da un valor de caudal medio de
18,6 m3/s.
Area PTAR
𝑄 𝑃𝑇𝐴𝑅 = 𝑄 𝐵𝑎𝑛𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎 ( )
Area bananera
Ecuación 1.21 Transposición con base en el área
1-51
1-51
100%
90%
Fracción del tiempo en cual el
caudal es mayor al indicado
40%
30%
20%
10%
0%
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
Caudal (m3/s)
Figura 1-24. Curva de duración de caudales en la estación La Bananera
Para la estimación de caudales mínimos en el río Otún a la altura de la planta de tratamiento de aguas
residuales (PTAR) se realizó inicialmente un análisis de frecuencia de los caudales mínimos registrados
en la estación La Bananera operada por el IDEAM y ubicada sobre el río Otún. El área aferente a esta
estación corresponde a más del 50 % del área total de la cuenca aferente a la PTAR, por lo tanto, el análisis
de frecuencia de sus registros puede entregar muy buenas aproximaciones del comportamiento de los
caudales mínimos en la cuenca.
Adicionalmente, para complementar los estimativos de caudales mínimos por análisis de frecuencia se
aplicaron ecuaciones de regionalización. Las ecuaciones utilizadas fueron EPM (2005: Método I, Método
III, IIIA y IIIB) y Bolaños (1995) -Método III y Método IV-, las cuales fueron generadas para la aplicación en
todo el departamento de Antioquia, sin embargo, se ha analizado que son funcionales en otras regiones.
Las ecuaciones de regionalización mencionadas recurren a parámetros propios de la cuenca tales como
el área, la precipitación promedia multianual, la longitud del cauce principal y la pendiente media de la
cuenca. Con base en tales valores se obtienen expresiones para la estimación de valores mínimos medios
1-52
1-52
y de desviación estándar, los cuales, en la ecuación general de frecuencia, junto con el cálculo del factor
de frecuencia, permiten estimar caudales mínimos para varios períodos de retorno, como se indica a
continuación:
QTR ˆ KTR * ˆ
Ecuación 1.22 Ecuación general de frecuencia
Donde,
1
K TR 0,45 0,779 * ln ln
TR
Ecuación 1.23 Factor de frecuencia
Donde,
Las expresiones para la estimación de los valores medios y las desviaciones estándar son las siguientes:
EPM (2005):
Método I:
1-53
1-53
Media 0,01114 * A1,087
Desv _ est . 0,002948 * A1,087
Ecuación 1.26 Método IIIA EPM (2005)
Método III:
Donde,
1-54
1-54
valores menores a los registrados para periodos de retorno bajos, por lo anterior la que mejor ajuste
presenta es la distribución de frecuencia de Log Gumbel ( línea verde de la Figura 1-25)
0
1.01 1.1 1.25 1.5 2.33 5 10 25 50 100
Periodo de retorno ( Años) Papel probabilístico Gumbel
Finalmente, los caudales mínimos para diferentes periodos de retorno se requieren en el punto de la PTAR,
por lo que se aplica una transposición de los caudales mínimos desde la estación La Bananera hasta el
punto de interés, para los análisis de frecuencias esta transposición se realiza con base en el área de las
cuencas como se indica en la Ecuación 1.30, mientras que para la regionalización no es necesaria la
transposición dado que con la información de la cuenca en la PTAR se aplican los métodos. Los valores
de caudales mínimos para diferentes periodos de retorno en la PTAR se presentan en la Tabla 1-22.
1-55
1-55
Area PTAR
𝑄 𝑇𝑟 𝑃𝑇𝐴𝑅 = 𝑄 𝑇𝑟 𝐵𝑎𝑛𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎 ( )
Area bananera
Ecuación 1.30 Transposición de análisis de frecuencia con base en el área
Con base en lo anterior se concluye que el caudal mínimo para el río Otún en el sitio de PTAR para un
periodo de retorno de 2,33 años es de aproximadamente 6 m 3/s.
Para estimar el caudal mínimo ecológico o caudal mínimo remanente que se debe conservar en los casos
de desviación o aprovechamiento del recurso hídrico de una corriente de agua, y que corresponde al
caudal requerido para el sostenimiento del ecosistema, la flora y la fauna de la misma, existen diversas
metodologías según la Resolución 0865 de 2004 expedida por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y
Desarrollo Territorial (MAVDT) y según el informe sobre la Metodología para la estimación del caudal
ambiental en proyectos licenciados, elaborado por la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá,
para el MAVDT en 2008. Estas metodologías pueden clasificarse de la siguiente forma:
Metodologías hidrológicas.
Metodologías con enfoque ecológico: hidrológicas con enfoque ecológico, hidráulicas con
enfoque ecológico, de simulación de hábitat fluvial y holísticas o funcionales.
Metodologías que consideran explícitamente la calidad del agua.
25
𝑄 𝑒𝑐𝑜𝑙𝑜𝑔𝑖𝑐𝑜 = 𝑄 𝑀𝑖𝑛 𝑀𝑒𝑛𝑠𝑢𝑎𝑙 ×
100
Ecuación 1.31 Caudal ecológico
Donde,
1-56
1-56
Qecologico: caudal ecológico (m 3/s)
De lo anterior y con base en los registros de caudales en la estación La Bananera, se estimaron los
caudales medios mensuales multianuales (ver Tabla 1-23). El caudal medio mensual multianual más bajo
corresponde al valor de agosto con 7,6 m3/s y por tanto el caudal mínimo ecológico en el río Otún a la
altura de la estación La Bananera es de 1,86 m 3/s (25% del caudal medio mensual multianual más bajo de
la corriente).
Finalmente, el objetivo es estimar el caudal ecológico en el río Otún a la altura de la planta de tratamiento
de aguas residuales, por lo que se transpone el caudal hallado de la estación La Bananera a la PTAR con
base en el área de las cuencas. El caudal ecológico en la PTAR es de 2,78 m 3/s
En este numeral se presentan los caudales máximos para diferentes periodos de retorno estimados tanto
por análisis de frecuencia como por modelo lluvia escorrentía (HEC-HMS). Estos valores son comparados
con los caudales máximos obtenidos en estudio previos.
Con el objetivo de estimar los crecientes el río Otún se realizó un análisis de frecuencia a la serie de
caudales máximos de la estación La Bananera operada por el IDEAM, con las funciones de distribución
de probabilidad Gumbel, Log Gumbel, Pearson, Log Pearson, Normal y Log Normal. En la Figura 1-26 se
presenta los registros de la estación como las distribuciones de frecuencia anteriormente mencionadas.
1-57
1-57
300
LA BANANERA Normal
Pearson Gumbel
Caudal maximos instantaneo (m 3/s)
200
150
100
50
0
1.01 1.1 1.5 2.33 5 10 25 50 100
Período de retorno en años
Papel probabilístico Normal
Adicionalmente se realizaron pruebas teóricas de ajuste, para determinar cuál función representa de
manera teórica la distribución de los caudales de la estación La Bananera, este análisis dio como resultado
que la distribución Pearson es la que mejor representa los caudales, como SE muestra en la Tabla 1-24.
En la Tabla 1-25 se presenta los caudales máximos estimados para diferentes periodos de retorno en la
estación La Bananera.
Tabla 1-25 Caudales máximos en la estación La Bananera para diferentes periodos de retorno
1-58
1-58
Periodo de retorno (años) 2,33 5 10 25 50 100
Caudal máximo (m3/s) 140 170 190 212 227 241
Comparando estos estimativos de caudales máximos en la estación la Bananera con los obtenidos en
estudios previos (ver Tabla 1-26), se tiene un valor de un orden de magnitud similar al presentado en el
POMCA del 2016. Lo anterior confirma que el valor estimado en el presente estudio es acorde con otros
estudios recientes.
Tabla 1-26 Caudales máximos (m3/s) en la estación La Bananera de estudios previos y actual
Periodo de retorno
HIDRASED 2019 CARDER 1986 POMCA 2016
(años)
2,33 140
5 170 183 167
10 190 213 191
25 212 255
50 227 288 238
100 241 325 257
Adicionalmente, en 2014 la CARDER presentó un estudio donde se estimaron los caudales característicos
de las principales cuencas de todo el departamento y se determinaron los caudales tanto mínimos como
máximos del río Otún en la desembocadura con el río Cauca. Así las cosas, realizando la transposición
con base en el área de los caudales estimados con análisis de frecuencia por el estudio actual y
comparándolos con los estimados por la CARDER (ver Tabla 1-27) se observa que los caudales
entregados por este último son menores.
Tabla 1-27 Caudales máximos (m3/s) del río Otún en la desembocadura con el río Cauca
Periodo de retorno (años) HIDRASED 2019 CARDER 2014
Transposición LOGNORMAL GUMBEL
2,33 244 178 178
5 295 222 222
10 330 255 258
25 370 291 303
50 396 314 336
100 420 332 370
Finalmente, teniendo el análisis de caudales máximos del río Otún en la estación la Bananera y en la
desembocadura con el río Cauca, se procede a estimarlos en la ubicación de la PTAR, pero primero se
construyó el modelo lluvia escorrentía como se muestra a continuación.
1-59
1-59
1.8.4.2 Modelo lluvia escorrentía en HEC - HMS
Para la estimación de caudales máximos mediante lluvia escorrentía se construyó un modelo hidrológico
en el software HEC-HMS (Hydrologic Modeling System) desarrollado por el cuerpo de ingeniero de Estados
Unidos (United States Army Corps of Engineers -USACE) para el modelamiento hidrológico y está
diseñado para simular los procesos hidrológicos completos del sistema de cuencas hidrográficas
dendríticas. Es un modelo ampliamente usado en el medio.
Para este caso se utilizaron las configuraciones y métodos presentadas en la Tabla 1-28 para el análisis
de crecientes del río Otún a la altura de la zona de la PTAR. Con el fin de tener un mayor detalle sobre
cada uno de los métodos, se puede consultar el Manual de Usuario del HEC-HMS en su versión 4.2
(Brunner, 2016)
Inicialmente se definieron las subcuencas en las cuales se fraccionó el modelo hidrológico, para este caso
se realizó la partición de la cuenca en 7 subcuencas, 4 de ellas de alta pendiente, 2 de pendiente media y
1 baja pendiente. En la Figura 1-27 se puede observar las subcuencas en la que fue dividida el área de
estudio hidrológica, y en la Tabla 1-29 se observan los parámetros morfométricos tales como: área,
perímetro, pendiente, entre otras.
1-60
1-60
Figura 1-27. Subcuencas del modelo HEC-HMS
II. Duración
La duración de las tormentas máximas para diferentes períodos de retorno se consideró igual al tiempo de
concentración de cada subcuenca, ya que se ha observado que esta duración es la más crítica para la
generación de las crecientes, porque en este tiempo toda la escorrentía producida en cada sitio de la
1-61
1-61
cuenca alcanza a sumarse en el punto de interés, por lo que teóricamente, duraciones mayores no generan
un aumento en el caudal pico de la hidrógrafa.
El tiempo de concentración de las cuencas estudiadas fue calculado como el promedio de los valores
obtenidos mediante expresiones propuestas por diferentes autores como Kirpich (1940), Ventura-Heron
(MATA-LIMA, y otros, 2007), Giandotti (1940) , U.S.C.E (Feldman, 2000), Bransby (MOTH, 1998) , y Chow
(1998), las cuales son función de los parámetros morfométricos de las cuencas, como son el área, la
longitud del cauce principal y la diferencia máxima de altura. Las expresiones utilizadas para estimar este
parámetro fueron las siguientes:
Kirpich (1990):
0,77
L
T 0,066
c S
o
Ecuación 1.32 Tiempo de concentración según Kirpich
Donde,
L: longitud desde la estación de aforo hasta la divisoria, siguiendo el cauce principal (km)
So: relación entre la diferencia de cotas entre los puntos extremos de la cuenca y la longitud L -
Pendiente media del cauce-(m/m)-
Ventura-Heron:
0,75
L
T 0,30
c S 0,25
o
Ecuación 1.33 Tiempo de concentración según Ventura-Heron
Donde,
Giandotti (1990):
1-62
1-62
4 A 1,5 L
T
c 25,3 L S
o
Ecuación 1.34 Tiempo de concentración según Giandotti
Donde,
U.S.C.E:
0,76
L
T 1,67 0,126
c S 0,25
o
Ecuación 1.35 Tiempo de concentración según U.S.C.E.
Donde,
Bransby:
14,7 L
T 0,1
c A S 0,2
o
Ecuación 1.36 Tiempo de concentración según Bransby
Donde,
A: área de la cuenca, en km 2.
1-63
1-63
So: pendiente media del cauce, en m/m.
Chow (1994):
0,64
L
T 1,67 0,123
c S 0,5
o
Ecuación 1.37 Tiempo de concentración según Chow
Donde,
Con base en los parámetros morfométricos de las subcuencas se estimaron los tiempos de concentración
de cada una y el Lag time. El Lag Time el tiempo entre el centro de masa del hietograma y el pico de la
hidrógrafa, y se define como 0.6 veces el tiempo de concentración. Los resultados se presentan en la Tabla
1-30.
De la tabla anterior, los tiempos de concentración seleccionados son los estimados por medio de la
ecuación propuesta por Ventura, la cual fue desarrollada con base en el estudio de cuencas intermedias
2 Bransby
3 Chow
4 Giandotti
5 Kirpich
6 U.S.C.E.
7 Ventura
1-64
1-64
rurales, y que contrasta con otras formulaciones, como la Giandotti cuyo estudio compila cuencas muy
variables en extensión (170-70.000 km2), o Kirpich la cual se deriva de cuencas muy pequeñas (0.004-
0.453 km2)
Para estimar las pérdidas se utilizó el método propuesto por el U. S. Soil Conservation Service, Numero
de Curva (CN), el cual es función de la cobertura vegetal, del tipo y uso del suelo, de la impermeabilidad
del terreno y su humedad antecedente.
El número de curva depende del tipo del suelo, del tipo de tratamiento superficial que éste presente, de su
condición hidrológica y de su humedad antecedente que puede relacionarse con la precipitación en los
cinco días anteriores. En relación con la humedad antecedente del suelo se diferencian tres grupos:
Para tener en cuenta las condiciones de humedad antecedente a la lluvia máxima de cada período de
retorno, se consideró la condición Tipo II, que corresponde a una humedad promedia.
Además, se requiere ubicar la zona dentro de un grupo hidrológico del suelo, el cual está definido como el
potencial de infiltración después de una lluvia prolongada. El tipo de suelo se clasifica en cuatro categorías
hidrológicas, según el método del SCS. En orden decreciente de permeabilidad las categorías hidrológicas
son:
Grupo de Suelo A: alta infiltración (baja escorrentía). Suelos derivados de rocas metamórficas
cubiertos con vegetación (bosque o rastrojo alto) con grado de meteorización 30/50 según Brand
(1988) y con discontinuidades en la matriz de suelo producto del proceso de descomposición de la
roca. Las estructuras heredadas funcionan como canales de flujo principales. La pendiente en este
grupo de suelo debe ser inferior a un 7%. También se incluyen los suelos que presentan un efecto
geológico marcado por diaclasas, bandeamientos, y cuyo buzamiento se da en ángulos mayores a
60°.
Grupo de Suelo B: infiltración moderada (escorrentía moderada). Suelos derivados de rocas
metamórficas, ígneas o sedimentarias poco denudados con grado de meteorización 0/30 según Brand
(1988) y con discontinuidades difícilmente cartografiables en campo. Las estructuras heredadas ya
no son tan importantes en la permeabilidad del conjunto, por lo cual la permeabilidad primaria es la
que controla el flujo de agua en el suelo. La pendiente en este grupo de suelo debe ser inferior a un
10%.
Grupo de Suelo C: infiltración baja (escorrentía de moderada a alta). Suelos residuales derivados de
cualquier tipo de roca, y cuyo grado de meteorización se clasifique como residuales maduros (SR,
Brand – 1988), en los cuales las propiedades y minerales del material parental no son fácilmente
1-65
1-65
identificables. Esta formación tiene como característica principal que está cubierta por pastos
manejados y sus pendientes varían entre un 5 y 15%.
Grupo de Suelo D: muy poca infiltración (alta escorrentía). Suelos derivados de rocas metamórficas,
ígneas y sedimentarias, cuyo grado de meteorización varía entre 50/90 y en donde la pendiente media
excede 15%. El tipo de vegetación en este grupo no es de mayor importancia ya que el fuerte gradiente
topográfico impide la recarga de los acuíferos en la zona, generando por el contrario un flujo
hipodérmico hasta aflorar nuevamente en superficie y hacer parte del agua que se aporta al canal
principal de la cuenca.
El número de curva fue definido ponderando en el área los usos del suelo de cada cuenca utilizando
herramientas SIG, y tomando como información base el Corine Land Cover Colombia (IDEAM, 2007) que
permite describir, caracterizar, clasificar y comparar las características de la cobertura de la tierra,
interpretadas a partir de la utilización de imágenes de satélite de resolución media (Landsat), para la
construcción de mapas de cobertura a diferentes escalas. En la Tabla 1-31 se presentan los valores de
referencia de los números de curva, según uso del suelo y grupo hidrológico para la condición de humedad
antecedente Tipo II.
Tabla 1-31 Número de curva para diferentes usos del suelo según condiciones de humedad
antecedente Tipo II
1-66
1-66
Grupo Hidrológico del
Descripción de usos del suelo Suelo
A B C D
Zona de parqueo pavimentada, Techada. 98 98 98 98
Calles y carreteras:
Pavimentos con bordillos y alcantarillas 98 98 98 98
Afirmado 76 85 89 91
Suelo compactado 72 82 87 89
Cultivos (Cosecha agrícola) del suelo:
Sin tratamientos de conservación (Sin terrazas) 72 81 88 91
Con tratamientos de conservación (Terrazas, Contornos) 62 71 78 81
Pastos o gama de suelos
Pobre (< 50% cobertura de los suelos por pastos muy continuos) 68 79 86 89
Buena (50-75% Cobertura del suelo por pastos poco continuos) 39 61 74 80
Prado (pasto sin pastar y corto para follaje) 30 58 71 78
Rastrojo (bueno, >75% cobertura de suelo) 30 48 65 73
Bosques y selvas
Pobre (árboles pequeños – rastrojo destruido después de quema o
45 66 77 83
rozada)
Regular (rozado pero sin quema, algunos rastrojos) 36 60 73 79
Bueno (sin rozado, cobertura de suelo rastrojo) 30 55 70 77
Espacios abiertos (pastos, parques, canchas de golf, cementerios, etc.):
Regular (cobertura de pastos 50-75% del área) 49 69 79 84
Bueno (cobertura de pastos >75% del área) 39 61 74 80
Zonas comerciales y de negocios (85% impermeable) 89 92 94 95
Zonas industriales (72% impermeable) 81 88 91 93
Áreas residenciales:
Lotes de 505 m2, cerca de 65% impermeable 77 85 90 92
Lotes de 1.011 m2, cerca de 38% impermeable 61 75 83 87
Lotes de 2.023 m2, cerca de 25% impermeable 54 70 80 85
Lotes de 4.046 m2, cerca de 20% impermeable 51 68 79 84
En las siguientes figuras se observan las coberturas del CLC para las cuencas de análisis y en la Figura
1-28 se presenta el número de curva CN estimado para cada una de las cuencas que componen el modelo
hidrológico.
1-67
1-67
Figura 1-28. Coberturas CLC para las cuencas de análisis
En la figura anterior se presentaron todas las coberturas según el CLC, donde se puede apreciar más de
30 categorías. Para entender de una mejor manera la distribución espacial de la cobertura en la cuenca,
se realizó una simplificación gráfica, únicamente para efectos de presentación (ver Figura 1-29), donde se
puede observar la cobertura categorizada en 5 clases principales.
1-68
1-68
Figura 1-29. Coberturas simplificadas CLC para las cuencas de análisis
El método para el análisis de la precipitación corresponde a - frecuency storm - el cual requiere la magnitud
de la lluvia en milímetros para diferentes duraciones de cada uno de los periodos de retorno analizados.
1-69
1-69
Inicialmente, se realizó el análisis de frecuencia de las estaciones pluviométricas de la zona, como se
indicó en el capítulo de climatología. Con base en esta precipitación y en el porcentaje de cuenca aferente
de cada estación definido a partir de los polígonos de Thiessen, se estimó la lluvia máxima en 24 horas
para diferentes periodos de retorno que representa la climatología de toda la cuenca y los resultados se
presentan en la Tabla 1-33.
Con los valores máximos de precipitación para diferente periodo de retorno, se procede a estimar la
magnitud de la precipitación para diferentes duraciones, en la Tabla 1-34 se presenta estos valores que
son ingresados al modelo climatológico del HEC-HMS.
Contando con los parámetros morfométricos, de transformación, de perdida de cada una de las
subcuencas y la caracterización de la precipitación máxima en la zona, se procede a la construcción del
modelo en el HEC HMS, en la Figura 1-30 se puede observar las conexiones entra cada una de las
subcuencas.
1-70
1-70
Figura 1-30. Cuencas hidrográficas en HEC-HMS
El modelo hidrológico se simuló durante un día y medio, sin embargo, la precipitación máxima es en 24
horas, y por lo tanto las hidrógrafas resultantes también lo son. En la Figura 1-31 se presentan las
hidrógrafas de salida de HEC-HMS y en la Tabla 1-35 se presentan los valores de caudales máximos
obtenidos para la estación La Bananera y en la PTAR.
1-71
1-71
500
2.33 Años
450 5 Años
10 Años
400
25 Años
350 50 Años
100 Años
Cadual (m 3/s)
300
250
200
150
100
50
0
00:00 03:00 06:00 09:00 12:00 15:00 18:00 21:00 00:00 03:00 06:00 09:00 12:00
Tiempo
Figura 1-31. Hidrógrafas para diferentes periodos de retorno
Los resultados obtenidos por el modelo lluvia escorrentía construido en HEC-HMS fueron comparados con
las estimaciones de caudales máximos a partir de la transposición del análisis de frecuencia (Ecuación
1.30) tal y como se muestra en la Tabla 1-36. A partir de los resultados se evidenció que el modelo lluvia
escorrentía tiende a sobrestimar un poco los caudales, aunque para el periodo de retorno de 2,33 años el
valor de caudal máximo es menor. De acuerdo a lo anterior los caudales seleccionados e hidrógrafas para
la modelación hidráulica son los entregados por el modelo HEC-HMS dado que es la metodología más
conservadora.
1-72
1-72
HIDRASED 2019 CARDER 2014
Periodo de
Transposición
retorno Transposición Transposición
análisis HEC-HMS
(años) LOGNORMAL GUMBEL
frecuencia
2,33 207 179 151 150
5 250 260 188 188
10 280 320 215 218
25 313 390 246 256
50 335 446 265 284
100 355 494 281 313
A continuación, en los siguientes numerales, se complementa el análisis de eventos extremos tanto para
eventos máximos (torrenciales) como para mínimos (sequias). Esto se hizo con base en información
secundaria, como noticias o reportes.
Dentro de los registros de inundaciones históricas de la zona, es posible encontrar recuentos de noticias
relacionados con eventos puntuales donde se han dado altas precipitaciones en la cuenca del río Otún o
la del río Consota, presentándose desbordamientos, deslizamientos de ladera e inundaciones en zonas
tanto rurales como urbanas de la ciudad de Pereira.
1-73
1-73
Figura 1-32. Crecientes del río Otún a la altura del viaducto César Gaviria Trujillo. Tomada
diario El Mundo, 15 noviembre de 2017.
1-74
1-74
Año Época Evento Afectaciones Fuente
Villa del Prado, la
2017 Mayo Lluvias e inundación avenida Sur, la avenida El Tiempo
del Río
Desbordamiento del río EL Mundo, El
2017 Noviembre 300 damnificados
Otún y Consota tiempo
Inundaciones y colapso inundaciones en 12
2017 Mayo de sistema de barrios de Pereira y Caracol Cadena
alcantarillado colapso del alcantarillado
Lluvias y
Colapso de puente
2017 Enero desbordamiento rio Caracol Cadena
peatonal Dos Quebradas
Otún
Deslizamientos e
2016 Septiembre inundaciones laderas Caracol Cadena
Delmiro Otún
Reporte de riesgo El Nuevo siglo
2016 Agosto
cuenca rio Otún Periódico
Inundaciones en
2015 Noviembre viviendas afectadas RCN Radio
Dosquebradas
Alerta de
2013 Marzo precipitaciones El Tiempo
históricas 40 años
Crecientes rio Otún y Evacuación preventiva
2011 Octubre Caracol Cadena
Consota por creciente
Alerta amarilla por ríos
2009 Marzo 46 familias El Tiempo
Otún, Consota, osos
Sector de El Caracol-La
Curva, en la vía a
Armenia, y en los barrios
Lluvias torrenciales. Las Brisas y Villa
2008 Junio Declaración de urgencia Santana resultaron El Tiempo
manifiesta destechadas como
consecuencia de lluvias
acompañadas por
intensos vientos.
60% de las vías
Daño en vías de
2005 Junio afectadas por temporada El Tiempo
Risaralda por invierno
invernal
63 viviendas de Pereira
afectadas el jueves
pasado por el
Desbordamiento del rio desbordamiento del río
2002 Marzo El Tiempo
Otún Otún. Incendio en
subestación
Dosquebradas por el
desbordamiento
1-75
1-75
Año Época Evento Afectaciones Fuente
Desbordamiento 80 familias, barrio
1996 Febrero quebradas Oso y rio Monserrate oriente de El tiempo
Consota Pereira
Desbordamiento rio Destrucción de 80
1979 Defensa Civil
Otún viviendas
Cronológicamente, de la tabla anterior, el evento más antiguo reportado data de 1979 y corresponde al
desbordamiento de río Otún y es además el evento de origen hidráulico más grande del afluente atendido
por la defensa civil de Risaralda. A raíz de este evento y de las problemáticas de riesgos hidráulicos
ligados al río Otún, en 1981 se crea la corporación autónoma regional de Risaralda (CARDER) con el fin
de prevenir y gestionar aspectos de los recursos hídricos, ecológicos y desarrollo de actividades
económicas del departamento.
En el año 1995 la misma entidad, junto la defensa Civil, reportan que los ríos Consota, Dosquebradas y la
quebrada El Oso se desbordan, ocasionando la afectación de 2500 viviendas, 831 personas evacuadas,
2 casos fatales, y 6 heridos.
1-76
1-76
Figura 1-33. Eventos torrenciales del río Otún y Consota en noviembre de 2017
Dentro de los períodos de estiaje, se reporta en artículos de periódicos, un incremento en los casos de
enfermedades como el Dengue (enero de 2010), disminución en el caudal del río Otún en agosto de 2015,
asociado a la oleada de calor de la temporada inicial de este año, y en 2016 una alerta en los niveles de
la laguna del Otún, ubicada en la parte alta de la cuenca y alimentada directamente por los páramos de la
zona.
1-77
1-77
1.9 Modelamiento Hidráulico
En este capítulo se presenta la metodología, los casos de estudio y los resultados estimados mediante
simulación hidráulica, para el tramo de estudio del río Otún.
La modelación hidráulica requerida para estimar las características de un tramo del río Otún en la zona
donde se plantea localizar el proyecto de la PTAR contó con información base de campo, la cual consistió
en información LiDAR y levantamiento topográfico de detalle.
Para el procesamiento de la información topográfica y para determinar los perfiles de flujo, así como los
demás parámetros hidráulicos asociados a los diferentes caudales, se utilizaron dos programas de
computación: El primero es el HEC-RAS, desarrollado por el U.S. Army Corps of Engineers, (Brunner,
2016) que resuelve las ecuaciones de energía y momentum, por el método estándar de pasos para
determinar los perfiles de flujo. El segundo programa usado para mapear la geometría del cauce y las
secciones fue el RAS Mapper, que es una plataforma de información geográfica integrada al modelo
hidráulico. Esto garantiza mayor precisión en los datos geométricos del modelo, tanto en el trazado
horizontal como en las secciones transversales, haciendo que el modelo hidráulico definitivo represente
de mejor manera las condiciones reales.
Los perfiles de flujo para cada uno de los escenarios estudiados se determinaron con base en las
siguientes consideraciones:
1.9.2.1 Rugosidad
La rugosidad de las llanuras de inundación se determinó teniendo en cuenta parámetros tales como:
material que compone el lecho (nb), estabilidad de las secciones del cauce (n 1), efecto relativo de las
obstrucciones (n3), Vegetación (n4) y efectos de meandro (m 5)
En relación con la rugosidad del canal y de las llanuras de inundación, se siguió la metodología propuesta
por el U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973) y Chow (1983) que tienen en cuenta que para las
llanuras de inundación se pueden tener rugosidades bastante diferentes a las del canal o cauce principal
de la corriente y por lo tanto deben evaluarse de manera independiente. Al igual que para el canal, en la
llanura de inundación, se establece una rugosidad base que se ajusta a través de diversos factores para
obtener la rugosidad total.
La rugosidad base se estimó a partir del diámetro medio, en campo se observaron rocas de hasta 0,30 m
(ver Figura 1-34), que según la ecuación de Strickler (Yen, 1992), da un valor de rugosidad del orden de
n=0,028.
1-78
1-78
Figura 1-34. Material que compone el lecho del cauce del río Otún
Los factores que afectan la selección del coeficiente de rugosidad, n, son el tipo y tamaño de los materiales
que componen el lecho y las bancas del canal, así como su forma. Para estimar el efecto de estos factores,
Cowan (1956) propone la siguiente expresión para determinar el valor de n de un canal:
n (nb n1 n 2 n3 n 4 )m
Dónde,
nb: rugosidad base para la sección del canal, según el material presente en el lecho del cauce.
n2: factor que tiene en cuenta las variaciones en forma y tamaño de la sección transversal del canal.
n4: valor que considera la vegetación existente sobre el canal principal y las condiciones del flujo cuando
estas se encuentran sumergidas debido a crecientes extremas.
1-79
1-79
m: corrección por meandros en el canal principal, que depende de la relación entre la longitud total de
meandros en el tramo de estudio, respecto a la longitud de tramos rectos.
n1: la corrección por irregularidades se debe tener en cuenta por la condición de bancas erodadas que
exponen aristas de material o incluso raíces de vegetación circundante. En la Tabla 1-38 se presentan
los valores de este factor, en donde suave corresponde a una sección completamente estable, menor
a una sección con bancas ligeramente socavadas o afectadas por procesos erosivos, moderado
representa procesos de erosión lateral frecuentes en el tramo de análisis, y severo indica que la sección
es completamente inestable a lo largo de todo el tramo de estudio.
Fuente: modificada del U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973)
n2: la corrección por las variaciones de la sección en cuanto a la forma y el tamaño se debe
principalmente a cambios bruscos por reducción en la capacidad hidráulica o cambios bruscos en la
dirección del flujo, pero en última instancia depende de la magnitud del cambio entre secciones (Benson
& Dalrymple, 1967). En la Tabla 1-39 se presentan los valores de este factor.
Fuente: modificada del U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973)
n3: mediante este factor se consideran obstrucciones en la sección como la presencia de raíces, rocas
grandes, pilas, escombros e incluso patrones de flujo como cauces trenzados, los cuales incrementan
la rugosidad. Los niveles de obstrucción se clasifican como despreciables, menores, apreciables o
severos (Chow V. T., 1983) cómo se indica en la Tabla 1-40.
1-80
1-80
Tabla 1-40 Coeficiente n3 en función del grado de obstrucciones presentes en el canal
principal
Valor
Condiciones del canal
Inferior Superior Medio
Insignificante 0 N/A 0
Menor 0,01 0,015 0,013
Efecto relativo de las obstrucciones n3
Apreciable 0,020 0,030 0,025
Severo 0,040 0,060 0,050
Fuente: modificada del U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973)
n4: el incremento de la rugosidad por la vegetación existente depende del porcentaje del perímetro
mojado que se encuentra cubierto por la misma, de la densidad de la vegetación por encima de la línea
máxima de la creciente, y de su localización con respecto al sentido del flujo. En la Tabla 1-41 se
presentan los valores típicos de este coeficiente.
Fuente: modificada del U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973)
m: la corrección por meandros es menor para el rango de 1,0 a 1,20, apreciable si está entre 1,20 y
1,50, y severa si es mayor a 1,50 (Chow V. T., 1983). En la Tabla 1-42 se presentan los valores típicos
para corrección del coeficiente de rugosidad por la presencia de meandros.
Fuente: modificada del U.S. Geological Survey (Aldridge & Garrett, 1973)
1-81
1-81
Tabla 1-43 Rugosidad seleccionada para el canal principal
nb Rugosidad base 0,028
n1 Grado de irregularidad 0,005
n2 Variación sección transversal 0,025
n3 Efecto relativo de las obstrucciones 0,013
n4 Vegetación 0,005
m5 Efecto de los meandros del cauce 1,0
ncanal Rugosidad general 0,076
Finalmente, la rugosidad para el lecho del canal se estimó en 0,076 y de 0,100 para las llanuras de
inundación que corresponde a un terreno con árboles, matorrales (Chow V. T., 1983).
De otro lado, la selección de los coeficientes de contracción y expansión del flujo debido a variaciones
entre la geometría de dos secciones, las pérdidas locales debido a descargas o cambios de sección se
determinaron mediante las cartas del USACE ( (Hydrologic Engineering System , 1991). Los valores
seleccionados se muestran a continuación:
Adicionalmente en la modelación, se emplearon “leeves” en los sitios en donde éstos generan restricciones
al nivel del flujo. Sin embargo, en este caso, dadas las características del tramo de estudio, en donde la
sección tiene una alta capacidad hidráulica, no fueron determinantes a la hora de definir la extensión de la
inundación.
Para la simulación hidráulica, se verificó que la condición de frontera no generara falsos forzamientos en
las cercanías de las mismas. En este caso se utilizó la profundidad normal aguas arriba y aguas abajo del
tramo de estudio con un valor medio de pendiente del lecho del orden de 0,018 m/m.
Adicional a lo anterior, los perfiles de flujo (para las crecientes de 2,33 hasta 100 años de periodo de
retorno) se calcularon para flujo permanente para las condiciones sub y súper críticas para identificar
adecuadamente el tipo de régimen hidráulico, y evitar falsos forzamientos.
1-82
1-82
1.9.3 Geometría del modelo
A partir de la información topográfica, se construyó la geometría del río Otún con ayuda del software HEC-
RAS. Como punto de partida, es recomendable que, para cauces con pendientes fuertes y caracterizados
por altas velocidades, se su utilicen espaciamientos del orden de 30 m, mientras que, para ríos con
pendientes suaves y uniformes, el espaciamiento puede ser de hasta 1500 m (USACE, 2010a)8.
Adicionalmente, al tener en cuenta para el espaciamiento la pendiente media del lecho (0,018 m/m) y de
profundidad la del canal formador (del orden de 3,0 m) se tiene que el espaciamiento es de 25 m. (Samuels,
1990). Sin embargo, las secciones del modelo quedaron con un espaciamiento variable, con el fin de tener
en cuenta detalles de cambios morfológicos del canal, por lo que se tienen espaciamientos mínimos de
hasta 13,5 m. El tramo de estudio quedó conformado por una longitud del orden de 2580 m, y se muestra
en la Figura 1-35.
8En este sentido es importante mencionar que el tener secciones muy próximas, puede resultar en problemas de
inestabilidad debido a que la derivada con respecto a la distancia tiende a ser sobrestimada, especialmente cuando
el flujo está sobre el ramal ascendente de las hidrógrafas.
1-83
1-83
Figura 1-36. Esquema de detalle del modelo en la zona de la PTAR
1-84
1-84
Figura 1-37. Isométrico del modelo realizado en HEC-RAS
Este escenario corresponde al análisis de los niveles y velocidades para la geometría actual y las
crecientes máximas que fueron estimadas en el aparte hidrológico. Es de resaltar que para la creciente de
diseño (100 años de periodo de retorno) se realizó una mayoración del caudal para tener en cuenta el
efecto de flujos hiperconcentrados.
1-85
1-85
Algunos autores como Pierson (Pierson, 2005) definen el flujo hiperconcentrado como una etapa
intermedia entre la inundación (1) y el flujo de lodos y escombros (2). Para la creciente de análisis se
consideran aportes de sedimentos que no superan el 4% en volumen, mientras que, en el flujo de lodos y
escombros, este valor puede ser mayor al 60%. Algunos otros estudios consideran que un 40% de
mayoración al volumen de la hidrógrafa para casos extremos en regiones semi-áridas, está asociado a un
flujo hiperconcentrado. Finalmente, en un estudio más reciente (Rodríguez Espinosa, Córdoba Guerrero,
& Delgado-Granados, 2017) se hace mención a una concentración que varía entre el 35-40% en volumen
para los flujos hiperconcentradas. Para este caso se usó la creciente de 100 años mayorada en un 40%.
En la Figura 1-38, se muestra el perfil de flujo simulado para una creciente de 2,33 años de período de
retorno, esto a manera de ejemplo, puesto que los resultados procesados se indican seguidamente. De
este resultado se destaca que para las crecientes analizadas el flujo tiende a ser de naturaleza subcritica.
En algunos sectores muy puntuales se generan algunos controles hidráulicos, debido principalmente a
estrechamientos del flujo.
Figura 1-38. Perfil de flujo de línea base para la creciente de 2,33 años de periodo de retorno
1-86
1-86
En la Figura 1-39 se muestran las profundidades máximas estimadas para diferentes periodos de
referencia (2,33 a 100 años de periodo de retorno). Las profundidades tienden a ser muy uniformes para
cada periodo de retorno, es decir que no tienen mucha variabilidad. Es de anotar que para la creciente de
2,33 años la profundidad máxima promedio en el sitio de la PTAR es del orden de 3,0 m, mientras que
para la creciente de 100 años de periodo de retorno este valor es de aproximadamente 5,0 m.
8.0
2.33 10 25 50 100 100 mayorada
7.0
6.0
Profundidad (m)
5.0
4.0
3.0
Inicio PTAR
2.0
Final PTAR
Cruce
1.0
0.0
2600 2400 2200 2000 1800 1600 1400 1200 1000 800 600 400 200 0
Absicisa por el eje del río Otún (m)
Asimismo, se evaluaron las velocidades de flujo a lo largo del tramo de estudio y se obtuvieron los
siguientes perfiles. En el tramo de la PTAR las velocidades alcanzaron valores hasta de 3,0 m/s para la
creciente de 2,33 años, y valores de hasta 5,0 m/s para la creciente de 100 años de periodo de recurrencia.
Para la creciente mayorada, los valores de velocidad máxima son cercanos a 6,0 m/s. En cualquier caso,
los valores de velocidad son elevados y pueden tener efectos directos sobre la capacidad erosiva del flujo.
1-87
1-87
9.0
2.33 10 25 50 100 100 mayorada
8.0
7.0
Velocidad (m/s)
6.0
5.0
4.0
3.0
Inicio PTAR
Final PTAR
2.0
Cruce
1.0
0.0
2600 2400 2200 2000 1800 1600 1400 1200 1000 800 600 400 200 0
De otro lado, en la Figura 1-41 se presenta un perfil con la medida del ancho superficial del flujo. Esto
para ilustrar que los mismos tienden a tener poca variabilidad respecto a cada creciente analizada. Lo
anterior se debe a que el flujo queda confinado casi por completo por la sección natural del río Otún. Por
ejemplo, para la creciente de 2,33 años en el tramo de la PTAR el ancho superficial es del orden de 35 m,
mientras que para la de 100 años es del orden de 50 m. En todos los casos estos valores se incrementan
debido a que se generan ensanchamientos naturales, y para la creciente de 100 años desbordamiento del
flujo sobre la margen izquierda.
1-88
1-88
Final PTAR
Inicio PTAR
Cruce
140
120
Ancho superficial (m)
100
80
60
40
20
2.33 10 25 50 100 100 mayorada
0
2600 2400 2200 2000 1800 1600 1400 1200 1000 800 600 400 200 0
Absicisa por el eje del río Otún (m)
En la Figura 1-42, Figura 1-43 y Figura 1-44 se muestra la mancha de inundación para la creciente de
2,33, 100 y 100 años mayorada de periodo de retorno en el tramo de la PTAR. De acuerdo a los resultados
obtenidos se observa cómo se generan leves desbordamientos, pero en ningún caso se ve afectada la
Planta de Tratamiento de aguas residuales. Adicionalmente en la Tabla 1-44 se presentan los niveles
generados para las crecientes mencionadas.
1-89
1-89
Figura 1-42. Mancha de inundación para la creciente de 2,33 años de periodo de retorno
1-90
1-90
Figura 1-43. Mancha de inundación para la creciente de 100 años de periodo de retorno
1-91
1-91
Figura 1-44. Mancha de inundación para la creciente de 100 años de periodo de retorno
mayorada
Finalmente, para efectos de conocer la afectación de las inundaciones ante eventos extremos se corrieron
algunos caudales adicionales para determinar cuáles eran los que ocasionaban desbordamientos hacia la
infraestructura de la PTAR. Las manchas de inundación para estos escenarios poco probables se
muestran a manera de resumen en la Figura 1-45.
Para un caudal de 1.000 m3/s el flujo queda confinado dentro del canal principal. No existe afectación
desde el punto de vista de extensión de la inundación a la infraestructura proyectada. Para el caudal de
2.000 m3/s, de más baja probabilidad de ocurrencia, hay contacto del flujo sobre la pata del lleno
proyectado. Finalmente, para el caso de 3.500 m3/s el flujo alcanzaría a tocar dos de los tanques
propuestos para el esquema actual.
1-92
1-92
Caudal de 1.000 m3/s
1-93
1-93
Caudal de 3.500 m3/s
Figura 1-45. Manchas de inundación para otros escenarios poco probables
Estos últimos casos, superan más de un millón de veces el caudal de 100 años de periodo de retorno (en
términos estadísticos), por lo tanto, desde el punto de vista netamente hidrológico e hidráulico es muy
improbable que el proyecto sea afectado con la dinámica de inundaciones del río Otún en este tramo.
En todo caso, se debe validar con un análisis geomorfológico la posible divagación del lecho, y de ser
aplicable, proponer las respectivas obras de mitigación para mantener el equilibrio del lecho y la estabilidad
de la PTAR, pues las velocidades máximas para las crecientes (2,33 a 100 años) son considerables, y con
alto potencial erosivo.
1.9.6 Conclusiones
La información topográfica y batimétrica a disposición, levantada mediante LiDAR en 2019 para la zona
de construcción de la PTAR, se consideró completa y apropiada para el modelamiento hidráulico de los
niveles y mancha de inundación de la zona de construcción de la planta de tratamiento de aguas
residuales. Esta información fue complementada con la información satelital gratuita del ALOS-PALSAR,
que tiene cubrimiento mundial en resolución de pixel de 12.5 m, apropiada para el análisis hidrológico y
morfométrico realizado.
1-94
1-94
Los estudios previos, en particular los realizados por CARDER y el plan de ordenamiento de la cuenca del
río Otún (POMCA), fueron utilizados como referencia en los componentes de morfometría y en la
recolección y validación de información climatológica. Se utilizaron en este estudio cerca de 28 estaciones
con información histórica de precipitación presentes en la base de datos hidrológica del POMCA del río
Otún como complemento a las solicitadas en este estudio.
Se analizaron los registros mediáticos de los eventos de inundación o de riesgo relacionado con el clima
en la ciudad de Pereira y sus localidades aledañas, encontrándose al menos 18 eventos torrenciales
cubiertos por la prensa o con registros digitales, desde 1979 y abril de 2019, donde se evidencian algunos
efectos directos de afectaciones por deslizamientos producto de lluvias, inundaciones y desbordes, así
como fallas en los sistemas de recolección de aguas pluviales y evacuaciones. La temporada donde más
se encontraron registros y cubrimiento de los eventos se encuentra en los meses de octubre-noviembre,
coincidente con los meses con mayor precipitación promedio multianual.
La cuenca del río Otún a la altura de la ubicación de la PTAR tiene un área de drenaje cerca a los 409 km 2,
con un perímetro de 189 km y con una diferencia entre la cota máxima y mínima de cerca de 3.800 m. El
río Otún hasta el punto de interés tiene una longitud principal cercana a los 72 km; por área la cuenca es
considerada intermedia pequeña, con un índice de alargamiento alto (Ia=12,8), de forma ovalada-
rectangular según si índice de compacidad (Kc=2.6) y con una densidad de drenaje significativa (2,1
km/km2) con un patrón detrítico en sus afluentes. Algunas subcuencas de importancia al río Otún son: la
Q. Barbo (61 km2), la Q. Bosque (32 km 2), Q. Dosquebradas (59 km 2), Q. San José (27 km 2), Q. San Juan
(22 km2) y la Q. Azul (12 km 2).
La información base utilizada para la caracterzación climática de la zona fue compilada a partir de registros
de la red nacional de medición del IDEAM, así como también información proveniente de el plan de
ordenamiento y manejo del río Otún. En total se utilizó información de precipitaciones, temperatura,
evaporación, niveles y caudales según el caso, de las estaciones: Termales, San Isidro, Boquerón, Playa
Rica, Pez Freso, La Laguna y en particular los registros de las estaciones Aeropuerto Matecaña y La
bananera 609. Estas dos últimas estaciones cuentan con información completa de 70 y 47 años de
registros respectivamente.
Se analizaron estadísticamente los registros de las estaciones solicitadas y, utilizando las pruebas de
Dixon y Grubbs, se encontraron valores anómalos en las series que no fueron descartados en ningún caso
debido a que luego de analizarse de forma individual se consideraron registros válidos dentro de los valores
esperados para las variables. La prueba de tendencia Mann-Kendall arrojó que, en general, las estaciones
no presentan una tendencia significativa en el tiempo. Así mismo, las pruebas de Von Neumann fueron
empleados para evaluar la homogeneidad de los registros, encontrándose leves cambios en las medias
de las estaciones, principalmente en los años 1975, 1990, 1998 y 2002, se infiere que este comportamiento
está relacionado con posibles cambios de las curvas de calibración, ajustes de equipos o cambios en la
metodología de pre procesamiento y no afectan de manera significativa los análisis hidrológicos de los
mismos.
El análisis temporal de la precipitación realizado con las estaciones solicitadas muestra un comportamiento
bimodal, con un aumento promedio de los valores en los meses marzo-abril-mayo y en los meses
septiembre-octubre-noviembre intercalándose por periodos de menos precipitación en los meses
restantes. La variabilidad de los registros va desde los 80 mm en Julio y agosto, hasta los 370 mm en los
meses octubre-noviembre, con un promedio mensual de 190mm y un total anual promedio cercano a los
2400 mm. Se utilizó el método de Kriging Ordinario (KO) para la interpolación espacial de la precipitación
1-95
1-95
total anual promedio, observándose 3 zonas de distribución de la precipitación total: (1) cuenca alta con
1000-1400 mm/año, (2) cuenca media: 2200-3000 mm/año, y (3) cuenca baja, zona aledaña a la PTAR,
con variaciones de 1700-2200 mm/año.
El análisis temporal de la temperatura fue realizado a través de los registros de la estación Aeropuerto
Matecaña representativa de la zona de estudio, donde es posible encontrar variaciones de temperatura
promedio en los 21.2°C (octubre-noviembre) hasta 22.3 °C (febrero) y con una diferencia entre las
temperaturas máximas y mínimas promedio de los 12.6 °C en los meses de agosto y febrero. De forma
espacial, la temperatura promedio anual fue estimada utilizando la relación de gradientes con respecto a
la elevación (Barón, 2008), encontrándose valores promedio desde los 0°C (o inferiores) en la parte alta
de la cuenca, hasta los 24°C en la parte baja.
Con el fin de caracterizar la oferta hídrica promedio anual (P-ETR) se utilizaron los registros de la estación
aeropuerto matecaña, encontrándose que los meses de febrero y agosto ofrecen la menor cantidad del
recurso hídrico mientras que los meses de noviembre y octubre los mayores. Se utilizaron además los
resultados espaciales de los campos de precipitación y evapotranspiración para estimar a nivel de cuenca
la oferta hídrica, encontrándose valores promedios multianuales del mismo orden de magnitud que los
ofrecidos por las estaciones de caudal a disposición.
El comportamiento de caudales medios en la zona de estudio presenta una bimodalidad, es decir, dos
periodos secos y dos periodos lluviosos. Los periodos secos se identificaron entre enero-febrero y julio-
septiembre, mientras que los lluviosos se dan entre abril-mayo y noviembre-diciembre. El caudal medio de
la bananera es de aproximadamente 12.6 m3/s y en la PTAR es de 18,6 m3/s.
Los caudales máximos estimados con el modelo lluvia-escorrentía se seleccionaron para la construcción
del modelo, dado que son mas conservadores y su valor, aunque es mayor a los estimados en análisis de
frecuencia, no generan diferencias significativas en los niveles estimados.
Las profundidades estimadas mediante el modelo hidráulico tienden a ser muy uniformes para cada
periodo de retorno, es decir que no tienen mucha variabilidad.
Las velocidades de flujo alcanzaron valores hasta de 3,0 m/s para la creciente de 2,33 años, y valores de
hasta 5,0 m/s para la creciente de 100 años de periodo de recurrencia. Para la creciente mayorada, los
valores de velocidad máxima son cercanos a 6,0 m/s. En cualquier caso, los valores de velocidad son
elevados y pueden tener efectos directos sobre la capacidad erosiva del flujo.
1-96
1-96
El flujo queda confinado casi por completo por la sección natural del río Otún para todas las crecientes
evaluadas, únicamente se generan leves desbordamientos, pero en ningún caso se ve afectada la Planta
de Tratamiento de aguas residuales.
Realizando un análisis de desbordamiento se determinó que para un caudal de 1.000 m3/s el flujo queda
confinado dentro del canal principal. Este caudal supera superan en términos estadísticos más de un millón
de veces el caudal de 100 años de periodo de retorno, por lo tanto, desde el punto de vista netamente
hidrológico e hidráulico es muy improbable que el proyecto sea afectado con la dinámica de inundaciones
del río Otún en este tramo.
Se recomienda realizar un análisis geomorfológico la posible divagación del lecho, y de ser aplicable,
proponer las respectivas obras de mitigación para mantener el equilibrio del lecho y la estabilidad de la
PTAR, pues las velocidades máximas para las crecientes son considerables, y con alto potencial erosivo.
Las manchas de inundación presentadas cumplen con los requisitos hidrológicos e hidráulicos de definición
de ronda hídrica indicados por la CARDER, sin tener en cuenta componentes de sedimentos o nutrientes.
1.10 Geomorfología.
El área de estudio se localiza hacia la vertiente Occidental de la Cordillera Central en un ambiente fluvio-
volcánico y denudacional que predomina sobre un ambiente estructural. La acumulación de productos
volcánicos como lavas, cenizas, bloques y detritos, los cuales han sido transportados, mezclados y re
trabajados por ríos como el Otún y en otros casos provienen del derretimiento del hielo o nieve durante la
erupción volcánica, que han suavizado la topografía del paisaje.
En buena medida, la geomorfología de la zona está definida desde la cartografía geológica realizada por
INGEOMINAS, desde 1984, sin embargo, con posteridad se han trazado algunas directrices para la
elaboración de los mapas geomorfológicos y por esta razón, en este trabajo se asimila en lo posible a la
subdivisión del paisaje contenida en el POMCA actualizado (CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA
RÍO OTÚN, 2017)
En el aparte de Geomorfología del POMCA del río Otún en escala 1:25.000 (Figura 1-46) y en el perfil de
la Ilustración 3-1, se aprecia que el Abanico de Pereira (clasificado como Glacis de Erosión), abarca toda
la zona de influencia del proyecto. Solamente en las márgenes inmediatas del río, se aprecia una franja
estrecha de color naranja clasificada como Llanura Aluvial, rodeada de algunas áreas de forma alargada
identificadas con color rojo y descritas como Terrazas Fluviales, que corresponde justamente con las zonas
“planas” dentro de las cuales se localizarán algunas de las estructuras de la PTAR. Las unidades
planteadas para la geomorfología regional de la zona de estudio, se especifican a continuación de acuerdo
con el estudio citado, al igual que su descripción particular, de nuevo, se advierte que este es un estudio
a escala 1:25.000 y necesariamente presenta diferencias con el 1:5.000 que corresponde a este trabajo,
comenzando por la precisión de la base topográfica, lo que incide hasta en la forma del cauce del río.
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Figura 1-46. Geomorfología regional
Fuente: Elaboración propia, 2019. Modificado (CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA RÍO OTÚN,
2017).
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Glacis de Erosión. Comprende todo el abanico de Pereira como una unidad de topografía muy suave en
la que se encuentran montículos a lomeríos de baja altura, en general menores de 50 m entre topes y
valles, con lomos alargados en dirección W, de topes redondeados y valles estrechos en forma de artesa.
Las vertientes tienen pendientes bajas a moderadas, entre 10° y 20° de inclinación. El paisaje erosional
original existente antes del Holoceno se encuentra suavizado por depósitos de ceniza, algunos de ellos
más antiguos de esta época, tan viejos que se encuentran altamente meteorizados, lo que puede indicar
hasta centenares de miles de años en los cuales se habría incisado el Abanico.
Llanura de inundación. Este nombre corresponde a las zonas donde se ha denudado el Abanico y
comprende no sólo las vertientes del mismo hacia el río Otún, sino también depósitos de vertiente de
diferentes tipos localizados a lo largo de ellas. Se caracteriza por pendientes moderadas a altas, del orden
de 20 a 45°, con vertientes rectas, en general cortas, de menos de 600 m y se pueden extender desde el
borde superior del escarpe hasta el río. También contiene escarpes subverticales en los cuales se puede
apreciar la composición del abanico, como en el escarpe del norte del área urbana de Pereira (Figura 1-
47).
“Como aspectos prominentes a nivel fisiográfico, se destaca en la parte alta de la cuenca, la presencia de
relieves contrastantes, derivados de la evolución de la actividad volcánica, una franja de relevancia a nivel
de evolución y rasgos tectónicos entre las Fallas Palestina al oriente y parte alta de la cuenca, la parte
central cruzada por trazas asociadas a la Falla Silvia – Pijao, con cobertura y enmascaramiento de flujos
de lodo y cenizas volcánicas, mientras en la porción distal de la Cuenca, se presenta un prominente
piedemonte de compleja interpretación evolutiva, pero asociada en general a grandes aportes derivados
de actividad explosiva de las fuentes volcánicas, durante el Plio-Pleistoceno inferior y medio, que
igualmente representa una cubeta sedimentaria delimitada por fallas, donde la Falla Quebradanueva
marca su límite oeste .”
1-99
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Figura 1-47. Modelo digital de terreno del sector occidental del río Otún
Fuente: Elaboración propia, 2019.
De acuerdo con CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA RÍO OTÚN, 2017, debido a la forma de la
cuenca, esta presenta una probabilidad media en cuanto a crecientes repentinas o avenidas torrenciales,
aunque este tipo de eventos se relaciona más a la parte alta de la cuenca, como se presentará en el
capítulo de amenazas de este informe.
1-100
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Ilustración 3-2. Fisiografía del contexto del área de influencia
1-101
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1.10.2 Subunidades geomorfológicas – Geomorfología local.
Mediante el análisis de información secundaria como las memorias y planchas del Servicio Geológico
Colombiano (SGC) a escala 1:100.000, el modelo de elevación digital del terreno, fotointerpretación,
puntos de control en campo y análisis de la información, para el objetivo de este proyecto se llegó a la
definición de las subunidades geomorfológicas y a la identificación de los procesos morfodinámicos a
escala 1:5.000 (Figura 1-48).
Las subunidades geomorfológicas identificadas durante este trabajo corresponden a una subdivisión de
las Unidades Geomorfológicas enunciadas por el POMCA, definiéndose esta última como una geoforma
individual genéticamente homogénea. Las subunidades están determinadas fundamentalmente por los
contrastes morfológicos y morfométricos, que relacionan el tipo de material o la disposición estructural de
los mismos, con la correspondiente topografía del terreno.
1-102
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Figura 1-48. Subunidades geomorfológicas
Fuente: Elaboración propia, 2019. Modificado (CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA RÍO OTÚN,
2017).
En el área de influencia las subunidades que configuran el relieve son producto de un ambiente
denudacional y fluvial, el ambiente morfogenético hace referencia a las condiciones físicas, químicas,
bióticas y climáticas bajo las cuales se generaron las geoformas, identificando su origen ya sea endógeno
o exógeno que dan lugar al desarrollo y evolución de estas geoformas.
Esta unidad se clasifica con un ambiente morfogenético Denudacional (erosional), aunque su origen es
fluvio-volcánico porque en el presente su superficie se encuentra sometida a procesos tales como
meteorización química, erosión por escorrentía y movimientos en masa. Estos procesos han modelado
sobre el abanico original un relieve de colinas suaves que se presentan en el sector norte del lote El Paraíso
y en la parte sur de la vía Pereira – Cartago del San Cayetano.
1-103
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Consiste en una superficie suave, con montículos largos, hasta de 2 km de longitud, muy bajos, de menos
de 10 m de altura, orientados con dirección general SW y pendientes menores de 5°, que sólo son
excedidas en las depresiones formadas por algunas cañadas como resultado de menos de 10 m. de
incisión que presenta la geoforma actual (Figura 1-49). En toda su extensión, la topografía ha sido
suavizada por numerosos episodios de caída de cenizas volcánicas que conforman también la parte
superior de la secuencia fluvio-volcánica original del Abanico.
Figura 1-49. Perfil de terraza Abanico de Pereira (Qap) margen derecha del río Otún
Al interior de la unidad son prácticamente inexistentes los procesos morfodinámicos, bien sea por
movimientos en masa o profundización o socavación de cauces del orden 1 ó 2. En cauces mayores sí se
presentan estos fenómenos, intensificados por el efecto antrópico de urbanización o mal manejo de
cultivos, pero éstos no se presentan en el área de influencia directa del Proyecto
La profundización y erosión lateral del río Otún, activa desde el final de la formación del Abanico, ha
entallado en el sitio un escarpe de aproximadamente 80 a 100 m de profundidad que contiene vertientes
rectas, cortas, de menos de 500 m de longitud con pendientes desde moderadas, a partir del 7% como el
filo principal del lote Paraíso, hasta sub-verticales como en los escarpes del extremo noroccidental del lote
San Cayetano y en la vertiente superior del mismo. Las vertientes muestran escasos rasgos de incisión
interna (Fotografía 3-1).
En varios sectores del escarpe el proceso de formación no ha sido exclusivamente erosivo, sino que han
ocurrido pulsos temporales de depositación aluvial, que se podrían agrupar como componentes
(elementos) de esta geoforma pero que por claridad para el lector se describen en los numerales siguientes
como geoformas de depósitos aluviales y de vertiente.
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Fotografía 3-1. Vista parcial del lote Valparaíso con el Abanico de Pereira con escarpe y
Terrazas aluviales
Fuente: Elaboración propia, 2019.
Esta geoforma se encuentra cubierta superficialmente por unos 5 m de depósitos de cenizas de caída
piroclástica en estado de meteorización avanzada, lo que parece indicar varios miles a decenas de miles
de años de formación. Tomando como criterio su morfología, la edad del escarpe es avanzada, desde
hace más de 40.000 años como lo afirman algunos estudios realizados en el abanico, que indican más de
estos 40.000 años para algunos de los depósitos más superficiales que lo cubren y puedan ser coetáneos
con el principio de la incisión.
En el área de influencia del proyecto se destacan dos depósitos de vertiente que han suavizado la
topografía del escarpe y que no sólo se presentan en este sitio, sino que son típicos del cañón del Otún
en muchos tramos a lo largo del río. En la margen derecha se encuentra un depósito de carácter coluvial,
mientras que en la margen izquierda se encuentra un depósito de caída de bloques. Ambos depósitos se
formaron durante el proceso de profundización del río, pero su edad es difícil de estimar por la carencia de
estudios sistemáticos a lo largo del río y de la dificultad de obtener materiales que permitan establecer su
edad por métodos radiométricos.
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1.10.5.1 Depósito de vertiente (Caída de bloques) del lote San Cayetano
En la mitad inferior de la vertiente sur del escarpe en el lote San Cayetano, se puede encontrar un depósito
con una pendiente aproximada de 20 a 35°, localizado aproximadamente entre las cotas 1140 y 1170,
compuesto en superficie por bloques redondeados de tamaño métrico a decimétrico de andesitas,
dispersos sobre la vertiente, lo que indica un proceso de exhumación por erosión superficial prolongada
por lo menos a lo largo de cientos de años, como lo evidencia su meteorización superficial que le da un
aspecto rugoso. El único afloramiento encontrado permite ver una serie de bloques y guijarros
redondeados de andesitas, flotantes en una matriz areno arcillosa de color pardo, cohesiva que le da
soporte al conjunto del depósito. Para un mayor detalle textural y composicionalmente (ver
ANEXOS_MEDIO ABIÓTICO_ 1 Estudio Geotécnico).
La génesis del depósito es exclusivamente por lavado de la matriz de un estrato superior compuesto de
bloques rocosos que paulatinamente se sueltan y ruedan pendiente abajo para alcanzar un sitio de reposo,
mecanismo que forma un depósito de caída que se conoce con el nombre de “Talus”.
Fotografía 3-2. Depósito de vertiente por caída de bloques en el lote San Cayetano
Fuente: Elaboración propia, 2019.
Sobre esta unidad se proyecta la construcción de los sistemas sedimentadores iniciales de la PTAR, por
lo que la investigación geotécnica debe tener un cuidado especial en las marcadas diferencias que
sepresentan en las propiedades físicas de estos suelos en distancias cortas, a veces de metros, además
de la dificultad constructiva que representan las fundaciones en este tipo de depósitos.
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1.10.5.2 Depósito Coluvial del lote El Paraíso
En este sector del Proyecto PTAR, hacia la parte baja de la vertiente se encuentra una superficie de
inclinación suave y recta, de menos de 7° de inclinación, donde a lo largo de miles de años se han
depositado materiales finos arrastrados por aguas superficiales de escorrentía y depositadas en la parte
baja del cañón del río, específicamente sobre la terraza T1 que se encuentra bordeando el río en el sitio,
en la Fotografía 3-1 se delimita como depósito de vertiente.
Un afloramiento pobre visible en el corte de la vía de acceso a la parte baja del lote muestra una masa
limoarcillosa de color pardo claro compacta y cohesiva con guijarros dispersos sobre ella.
La incisión permanente del río Otún sobre el Abanico ha logrado a través del tiempo formar un cañón
relativamente estrecho, de menos de 1 km de ancho, proceso que ha permitido la acumulación de
materiales de su lecho. Al ocurrir cambios en su trayectoria y nivel a lo largo del tiempo, el río abandona
el lecho anteriormente activo, dejando en sus bordes, superficies planas compuestas por bloques y
guijarros, que responden al estilo particular de la corriente en los diversos tramos y épocas de depositación
que se conocen con el nombre genérico de terrazas aluviales.
Con el proceso de incisión se han formado varios niveles de terrazas, depositados en las márgenes del
Otún que se encuentran a diferentes alturas sobre el lecho actual, siendo las más altas de mayor edad.
Este sistema es más o menos constante en los diferentes tramos del río y corresponde a la dinámica fluvial
particular en los diferentes tramos del mismo. En la zona de influencia del lote de la PTAR se encontraron
cinco niveles de terrazas que numeradas de más baja a más alta se describen a continuación.
Este elemento geomorfológico se encuentra en la margen del río como acumulaciones de materiales
recientes que alcanzan una altura hasta de 1.5 – 1.7 m sobre el nivel de aguas medias, con una
composición similar en tamaño y composición que el lecho actual. Se caracteriza por estar constituida por
bloques métricos y decimétricos con cantidades subordinadas de guijarros, en mayor proporción de
composición andesítica, casi todos con alta redondez y mediana a alta esfericidad, con excepción de una
menor proporción de bloques de rocas metamórficas que se encuentran subredondeados, tal como se
aprecia en la Fotografía 3-3.
El límite entre la T0 y la T1 es un escarpe erosivo vertical, lo que indica que las crecientes máximas recientes
a subrecientes del río (de los últimos cientos a menos de mil años), han erosionado el depósito de la T 1,
pero no han alcanzado a depositar materiales encima de él, lo que permite concluir que cerca de la cota
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de T1 está el valor del caudal máximo esperado en un período de un poco menos de 1.000 años que es el
tiempo necesario para redondear un escarpe en el medio andino colombiano (Parra, 2016).
Este nivel se encuentra aproximadamente a 1.5 m de altura de la terraza T 0 en el sitio del proyecto, es
decir, a 3.2 m de altura sobre el nivel de aguas medias del río. Aflora sobre ambos lotes del proyecto
formado un sistema pareado entre ellos (depósitos de igual altura a ambos lados del cauce ver . Se
compone de bloques, cantos y guijarros redondeados, en su mayoría de andesitas, con contactos
tangenciales entre sí, compactados por matriz areno-limosa que no es lavada de manera fácil por la
corriente durante los episodios de crecientes importantes. La disposición de los clastos, es decir, la
estructura clasto-soportada indica unas condiciones de formación donde los clastos mayores se
depositaban uno sobre otro como carga de arrastre y posteriormente los intersticios se llenaban con
materiales más finos de textura areno - limosa, como se muestra en la Fotografía 3-4.
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Figura 1-50. Perfil de terrzas QT1 y QT2 margen izquierda del río Otún
Las condiciones de depositación ya descritas son evidencia de formación durante crecientes hidrológicas
normales, donde la cantidad de sólidos que llevaban las corrientes que los transportaron era relativamente
baja y no se puede calificar como formada por un flujo torrencial, que se caracteriza por cantidades
importantes de sólidos, del orden de 20 a 30% o más. En el sitio, la superficie de la terraza se encuentra
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con una cubierta vegetal compuesta totalmente por guadua, por lo que su superficie está tapizada por
hojas caídas de esta especie que inhiben el crecimiento de sotobosque, pero permiten apreciar fácilmente
su superficie plana, con inclinación paralela al río (ver Fotografía 3-5).
Con el fin de hacer un estimativo preliminar de su edad de formación mediante la medida del espesor de
su horizonte edáfico A, se perforó con un auger manual desde la superficie y fue posible alcanzar más de
25 cm, lo que puede indicar una edad de formación de al menos decenas de miles de años. En el caso de
que en tiempos históricos o posteriores a la formación de dicho horizonte A, una creciente hubiese
superado este nivel, se supone que o bien lo habría erosionado, o se habría depositado algún estrato, así
fuera delgado, de limos o arenas sobre él. Si el evento hubiese sido torrencial, se encontraría sobre el A,
una capa superficial de bloques y guijarros con disposición caótica y matriz arenoarcillosa o una barra
torrencial que consiste de una serie de bloques alineados de forma paralela a la corriente que los
transportó.
Fotografía 3-5. Superficie de la Terraza T1, con auger que muestra el espesor del
horizonte A > 25 cm
Fuente: Elaboración propia, 2019.
Este nivel de terraza, que es el de mayor extensión, se puede observar en el sector occidental del lote San
Cayetano y se encuentra aproximadamente a 1.7 metros de altura sobre el nivel de la Terraza T1, es decir,
a 4.9 m sobre el nivel de aguas medias del río Otún (Fotografía 3-6), con un ancho desde 15 hasta 30 m
y una longitud mayor de 800 m. En el sitio, al igual que la T1, se encuentra con una cubierta vegetal de
guadua y naranjos tecnificados, por lo que su superficie está cubierta de hojas caídas de estas especies
que limitan con su sombra el crecimiento de especies rastreras, pero permiten apreciar fácilmente su
superficie plana, con inclinación suave, paralela al río, tal como se aprecia en la Fotografía 3-6.
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El espesor del horizonte A, que alcanza más de 40 cm, de acuerdo con una perforación con auger manual
realizada en su superficie, parece evidenciar una edad del orden de unas pocas decenas de miles de años
y tampoco se encuentran evidencias de haber sido alcanzada por flujos torrenciales en este lapso de
tiempo.
Fotografía 3-6. Disposición paralela al río de la Terraza T2, lote San Cayetano
Fuente: Elaboración propia, 2019.
Este rasgo fluvial se encuentra únicamente en el lote Valparaíso, a unos 18 - 20 m por encima del cauce
actual como se puede observar en la Fotografía 3-1 y se aprecia no sólo con inclinación paralela al río sino
también con declive hacia él, lo que indica una edad mucho mayor que las otras terrazas más bajas ya
descritas, tal vez del orden de centenares de miles de años. Presenta unas dimensiones superficiales de
unos 100 m de longitud por 40 m de ancho, pero carece de afloramientos superficiales y su composición
solamente se podrá conocer mediante apiques que se deben realizar al momento de realizar los estudios
de suelos. Debido a su tamaño y espesor menores y a que durante la etapa de construcción va a ser
cortada en su totalidad, no es un elemento de importancia relevante para este Proyecto.
En la parte central del lote Valparaíso, a unos 25 m de altura sobre el nivel del río (Fotografía 3-1 y Figura
1-51), se puede observar un peldaño casi plano de aproximadamente 50x30m de extensión, con bordes
completamente redondeados que indican una edad avanzada de incisión, del orden de miles de años. No
es posible conocer su composición ni textura, la que debe ser objeto de análisis durante la campaña del
estudio de suelos, pero igual que la anterior, por sus dimensiones y posición respecto a la infraestructura
a construir, es un elemento que debe desaparecer al realizar los cortes respectivos.
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En la Figura 1-52 se muestra una aproximación a la geomorfología utilizando un Modelo Digital de Terreno
que ilustra parcialmente las sub-unidades, donde las terrazas T 3 y T4 se confunden con los depósitos
coluviales, debido a la depositación de cenizas y aporte coluvial incipiente en las primeras, factor que les
proporciona un declive hacia el río.
Figura 1-51. Perfil de terrza QT4 margen derecha del río Otún
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1.11 Avenidas Torrenciales.
Las avenidas torrenciales son crecientes excepcionales que se presentan en algunos cauces y superan
en decenas y hasta centenares de veces los caudales normales de la corriente respectiva. Estos eventos
se asocian en el área andina de Colombia a episodios extremos de lluvias que generan enjambres de
movimientos en masa; por bloqueo de cauces por movimientos en masa únicos que forman diques, donde
su posterior ruptura genera un gran caudal. En última instancia, por enjambres de movimientos en masa
cosísmicos que llegan a un cauce principal como flujos simultáneos, aumentando así su cantidad de
sólidos y, en consecuencia, su potencial destructivo.
No existe un límite preciso entre avenida torrencial y una creciente de un cauce puesto que a medida que
crece el caudal, la corriente gana velocidad y capacidad de arrastrar sólidos, que una vez incorporados al
fluido lo convierten en un medio más denso y destructivo. En general una creciente de un cauce con
contenido menor de tal vez un 20% de sólidos se puede considerar como “normal”, en tanto que con el
aumento de sólidos pasa a recibir el calificativo de torrencial. El término avenida torrencial es correcto en
el idioma español, pero tiene otros nombres dependiendo de los países, en Perú es guaico, en España
torrente y en Centroamérica crecida; en Colombia se les llama coloquialmente avalancha (que es otro
fenómeno geológico diferente, donde el aire es el medio de transporte como la nieve o un caso particular
de erupción volcánica).
Bajo un marco conceptual de la nomenclatura internacional, en el idioma inglés, el término “debris flow” se
utiliza principalmente para describir materiales transportados por un movimiento en masa que se depositan
cerca de su zona de arranque, lo que en nuestro medio recibe el nombre de depósito de vertiente, pero
también se usa para referirse a flujos que se mueven confinados a un canal donde abundan bloques de
roca y gravas, con proporciones menores de arenas y finos. El término “mudflow” se usa para referirse a
un material viscoso compuesto por gravas, arenas y finos que se mueve por el fondo de un cauce al cual
se le sumarían los bloques de rocas y sería más o menos equivalente a lo que significa el término avenida
torrencial en Colombia. En este trabajo no se pretende hacer una discusión académica de los términos y
por lo tanto se asume, la definición que encabeza este numeral.
Cada evento torrencial que transita por un cauce, deja en los sectores de menor pendiente un depósito
que es proporcional al tamaño del flujo transportado, el cual muestra unas características típicas (Tabla 1-
45), que permiten diferenciarlo de otros depósitos originados por las crecientes “normales” asociadas al
cauce (Costa, 1988). De este modo, cauces con grandes y frecuentes avenidas torrenciales forman
abanicos o terrazas aluviales de tamaño mayor que otros de menor actividad, todos ellos fácilmente
identificables mediante interpretación de imágenes remotas, dependiendo de su escala de estudio. En el
caso de cauces pequeños, con cuencas de menos de 10 km², difícilmente transitan avenidas torrenciales,
en razón a que su bajo caudal no es suficiente para transportar un volumen grande de detritos y, en
consecuencia, se forman preferentemente depósitos semejantes a los conocidos en la literatura
geomorfológica como debris flows. Estos últimos son igualmente peligrosos, pero si alcanzan a llegar a su
confluencia con otro cauce, persiste su carácter violento a lo largo de centenares de metros y aún varios
kilómetros, aunque su contenido de sólidos se va depositando aguas abajo hasta perder energía y, en
consecuencia, capacidad de destrucción.
Tabla 1-45 Diferencias entre depósitos aluviales y torrenciales
1-113
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Depósito torrencial Depósito aluvial
Estructura caótica Estructura ordenada
Clastos flotantes en matriz Clastos con contactos tangenciales entre sí
Gradación inversa Gradación normal
Clastos angulares abundantes Clastos angulares ocasionales
Estratificación irregular Estratificación plana a lenticular
Imbricación de clastos elongados
Disposición irregular de clastos elongados
Textura homogénea
Textura heterogénea
El POMCA del río Otún del año 2017 indica que en su cuenca existen una serie de depósitos torrenciales
antiguos los cuales requieren una identificación detallada incluyendo dataciones adicionales a las
efectuadas por la Carder, que permitan establecer las zonas realmente involucradas con eventos antiguos
y diferenciables de los depósitos fluviovolcanicos existentes en la zona y concluye que la mayoría de los
eventos torrenciales son ocasionados por precipitaciones fuertes hacia la parte alta de la cuenca y en
específico hacia el nacimiento del río Otún. En combinación por las altas pendientes y las condiciones del
suelo, siendo estos muy meteorizados y por tanto, deleznables, generan caídas de material rocoso sobre
el cauce del rio y sobre afluentes directos tales como el rio Barbo que por eventos históricos han generado
grandes avenidas torrenciales que caen directo al rio Otún generando taponamiento y desabastecimiento
de servicios públicos para el municipio de Pereira 9. Como resultado del análisis presenta el mapa de
amenaza por avenida torrencial, el cual en el área de influencia se clasifican niveles de amenaza alta,
media y baja (Figura 1-53).
9 CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA RÍO OTÚN. POMCA Ajuste plan de ordenación y manejo de la cuenca
del río Otún. Fase de diagnóstico. Pereira, 2017
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1-114
Fuente: Elaboración propia, 2019. Modificado de (CONSORCIO ORDENAMIENTO CUENCA RÍO OTÚN,
2017).
Figura 1-53. Amenaza por avenida torrencial
El estado de estabilidad actual que presentan las márgenes del río, indican que históricamente sólo las
terrazas más bajas serían afectables, sin efectos mayores de socavación ni depositación como se muestra
en la caracterización del componente Geomorfológico, pues no ha habido afectaciones significativas de
este tipo en el sitio en cientos de años.
Con el fin de determinar la amenaza potencial de este fenómeno en el área de estudio y su posible
afectación para las obras del proyecto, se presenta un estudio detallado de la torrencialidad del río Otún
en el área de interés. Básicamente se trata de responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué ocurren?,
qué tamaño tienen?, ¿dónde se originan?, ¿qué tan rápidas son? con qué frecuencia se presentan? y,
por último, ¿qué tanto podrían afectar al lote donde se encuentra el proyecto PTAR Pereira?
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esta manera establecer la Amenaza por este tipo de eventos, se determinan las edades de los depósitos
más recientes de acuerdo con los conceptos de Schneuwly-Bollschweiler (2013), para lo cual se utilizan
métodos directos de correlación como son la existencia de poblaciones de líquenes, espesores de los
horizontes A y B del suelo y la longevidad de las cicatrices de movimientos en masa identificadas en las
vertientes que no sobrepasen miles de años, de acuerdo con los criterios de asignación de edades de
Parra (2016)10.
Esta disciplina se apoya también en los registros históricos, los cuales pueden ser valiosos en la medida
que ellos se encuentren bien compilados o sean parte de una base de datos que corrobore la ocurrencia
de los hechos en el pasado y proporcionen información acerca de un período de retorno aproximado, de
manera semejante a lo que se estudia para evaluar la amenaza sísmica. Su importancia también radica
en que un acontecimiento histórico documentado, permite convencer a la población afectable de la
posibilidad real de que se presente el suceso y de esta manera aceptar con facilidad las medidas de
protección que se tomen al respecto. La documentación fue posible con ciertas limitaciones, en razón a
que no hay un inventario o catálogo local de los desastres naturales de Pereira con suficiente detalle que
permita evaluar la magnitud de los eventos. En última instancia, se tomó como base la información del
catálogo desinventar.org, que parece ser el más completo con la información de Colombia. Cabe anotar
que la colonización de la zona de Pereira sólo se dio en la mitad del siglo XIX y, en consecuencia,
solamente existen un poco más de 150 años de historia, en contraste con la frecuencia de las avenidas
torrenciales que a veces alcanza centenares y aún miles de años, lo que significa que es muy probable
que ninguna de ellas se encuentra en los relatos históricos.
Existen sólo unos pocos trabajos que abordan específicamente el tema de las crecientes del Otún con
excepción de los informes disponibles en redhidro.org; El POMCA Otún, a pesar de ser un trabajo reciente,
aborda el tema con una metodología cualitativa que no conduce a resultados que permitan tomar
decisiones de prevención o manejo de contingencias, del cual se toman las apreciaciones de los dos
siguientes párrafos.
“La cuenca del Río Otún hasta el sitio de aforo El Cedral, según el parámetro Coeficiente de Compacidad
igual a 1.40, se encuentra en el rango de oval redonda u oval oblonga, que indica que la probabilidad de
que se presenten crecientes o avenidas torrenciales en este punto es media, ya que la concentración del
agua que llega a la cuenca va a tener relativamente los mismos tiempos de concentración, es decir que el
agua que llega a la corriente principal, producto de las lluvias, lo va hacer casi en el mismo intervalo de
tiempo.”
“El parámetro morfométricos Factor de Forma igual a 0.25, indica que la cuenca, hasta éste punto,
presenta relativamente una baja concentración de agua, lo que se traduce en una probabilidad media de
presentar crecientes. De otra parte, su forma es alargada hecho que la puede hacer menos susceptible a
10
PARRA, Eduardo, 2016. Determinacion de edades en depósitos de vertiente y avenidas torrenciales en Colombia.
Mem. XVI Congreso Colombiano de Geología, Santa Marta, 23 p.
1-116
1-116
crecidas por efecto diferencial entre los puntos de la divisoria y un punto central. Esta forma también hace
pensar que tiene baja capacidad de captación de las aguas lluvias.”
En el estudio MUNICIPIO DE PEREIRA –CARDER (2004)11, se cita “...en la cuenca del Río Otún han
ocurrido y seguirán ocurriendo avalanchas y por esto hay que tomar algunas medidas de control o
seguridad sobre la población... lo anterior se evidenció más recientemente con la reciente del Río Otún de
marzo del año 2002”. En el mismo estudio, se presenta el mapa de isoyetas, donde se aprecia un máximo
pluviométrico de 2500 mm anuales de lluvia entre La Florida y El Cedral que aparentemente se prolonga
en jurisdicción del municipio de Dosquebradas. Esta distribución se relaciona en parte con el origen de
algunas crecientes.
La Dirección de Gestión del Riesgo de Pereira –DIGER- (2019)12 hace un diagnóstico donde concluye:
“Si bien las avenidas torrenciales son uno de los eventos que mayores afectaciones ha causado en la
población del municipio, en la presente investigación se encontraron pocos estudios, que si bien han
aportado al conocimiento de la amenaza, no se han consolidado en medidas concretas de reducción y
manejo de desastres.”
Como se puede notar, no hay un estudio específico acerca de la torrencialidad potencial del río Otún, por
lo que en este trabajo se aborda esta temática sobre el total de la cuenca, con el fin de evaluar la amenaza
que pueda tener el sitio del proyecto PTAR. Es preciso advertir que este estudio no incluye la evaluación
de la amenaza por flujos de escombros producidos por grandes movimientos en masa que se puedan
producir en la cuenca, los que no parecen haberse producido al menos en los últimos 10.000 años, de
acuerdo con la fotointerpretación general del área y verificación parcial en campo.
El análisis de los eventos históricos que han ocurrido en la cuenca es básico para conocer en parte los
intervalos de recurrencia de los eventos y su magnitud o severidad con la que han afectado al entorno
físico y social. En este caso se consultaron los archivos de Desinventar.org con el fin de conocer las
inundaciones y avenidas torrenciales que se hayan presentado en la cuenca del Otún. Esta base de datos,
aunque carece de muchos detalles de los eventos, tales como duración de lluvias y alturas de inundación,
contiene casi con toda seguridad los eventos más relevantes que han ocurrido desde 1920 por su
afectación. Se pudo verificar durante su consulta que algunos de los sucesos no aparecen en el catálogo,
pero no se puede esperar que esas bases de datos tengan la totalidad de los hechos importantes en la
cuenca. Se encontraron documentos sobre casos de eventos que no aparecen en la base y varios de ellos
se describen brevemente citando la fuente respectiva, dada la importancia de los datos contenidos en
ellos.
Del catálogo Desinventar.org, se filtraron los eventos de inundación y avenidas torrenciales más
importantes, eliminando aquellos que tuvieran relación con cuencas vecinas, lluvias locales que afectaron
viviendas o sectores aislados, daños u obstrucción de alcantarillados o canales. Solamente quedaron las
siguientes fichas para el río Otún y para la Quebrada Dosquebradas, las que se podrían considerar como
MUNICIPIO DE PEREIRA – DIRECCIÓN MUNICIPAL DE GESTIÓN DEL RIESGO. Estado del arte de estudios de
12
1-117
1-117
crecientes importantes antes que eventos torrenciales (Tabla 1-46), si se tiene en cuenta que no tenían
contenidos importantes de sólidos y sus efectos fueron marginales en el sentido que no se presentaron
pérdidas humanas.
La revisión de los datos contenidas en Desinventar.org (129 fichas), indica una relación directa lluvias-
inundación, que en buena parte dice que se trata de crecientes súbitas de caños o quebradas urbanas o
semiurbanas que han tenido intervención de cauces, tal vez disminuyendo su área libre, lo que genera
gran parte de los desbordes reseñados. Numerosas fichas reportan obstrucción de caños o desagües, sin
embargo, existen vacíos importantes de información entre 2009 y 2012.
Tabla 1-46 Eventos de crecientes más relevantes
Algunas crecientes del río Otún por circunstancias diversas, en especial daños, tienen reportes que
consignan algunos detalles importantes acerca de los eventos y por esta razón se incluyen los más
relevantes de ellos como apoyo para algunos conceptos utilizados en este trabajo.
Creciente del 2 de noviembre de 1926: En el Anuario Estadístico de Pereira, Entrega No1, 1924 – 1925
– 1926 y 1927 (citado por Méndez y Ojeda, 2002)13, se reporta una creciente del Otún con 28 víctimas, 10
desaparecidos y 13 heridos. La mención de desaparecidos y heridos parece indicar más bien un fenómeno
de movimiento en masa que cae parcialmente al río, en razón a que en los eventos torrenciales no son
comunes estos datos, pues en el Otún, dado su carácter de rio de montaña, las personas que hubiesen
sido arrastradas se encontrarían con relativa facilidad aguas abajo, al tiempo que personas heridas son
13MÉNDEZ, R., OJEDA, J. Evaluación de los efectos de la creciente del río Otún el día 28 de marzo de 2002. 8 p.
2002.
1-118
1-118
pocas en eventos torrenciales. El sustento de la interpretación anterior se encuentra en el siguiente párrafo
de la narrativa sobre la construcción del ferrocarril de Caldas: “El mismo paso forzado diseñado por el
Mayor Morris para el Otún, que obligó a un continuado uso de dinamita en las vertientes rocosas, fue causa
de la mayor tragedia sucedida durante la construcción del ferrocarril, cuando el 2 de noviembre de 1926,
se combinaron una creciente del río más el derrumbe de un gran talud, que cayó sobre el agua represada,
ocasionando un “tsunami” que arrastró un pequeño poblado de casuchas de trabajadores, cafés y
prostíbulos, apelado “La huella del tigre”, con más de medio centenar de víctimas”14.
Creciente del 22 de octubre 1979: Este episodio aparece en las bases de datos de Desinventar y se
reportan 7 víctimas y 40 viviendas destruidas, además de daños en acueducto y vías. En el estudio de
Parra y James (1984), se determinó un área mojada máxima en el sector de La Bananera de 133.25 m 2.
En el mismo no se hace referencia a una avenida torrencial sino a un episodio de creciente y se determina
que el desastre tuvo un agravante social consistente en la invasión de viviendas construidas en las
márgenes del río, algunas de ellas sobre muros con alturas insuficientes. Desinventar reporta que hubo un
movimiento en masa en la vereda El Cedral; según testimonio de personas de Pereira, no se conocían
eventos de este tamaño en el siglo XX. De acuerdo con los registros encontrados, este es uno de los 3
eventos de mayor magnitud ocurrido en los últimos 50 años en Pereira, con registro de 200 m3/seg en la
estación La Bananera, en operación desde 1971.
Para el conocimiento de la amenaza por avenidas torrenciales del lote, se recorrió la cuenca del río Otún
desde el sitio La Pastora hasta su desembocadura al Cauca con el fin de determinar la tipología de los
depósitos de los afluentes que mostraron geoformas de conos o terrazas en la fase previa de
fotointerpretación y de esta manera determinar los que hayan tenido eventos de clase torrencial que
pudiesen haber alcanzado a afectar el lote. De manera semejante, se investigaron las confluencias y
sectores aguas arriba de los afluentes principales que tuviesen posibilidad de transportar flujos de grandes
volúmenes. Los sitios estudiados en detalle en cada cuenca se ilustran en la Figura 1-54. Para efectos de
este trabajo, los afluentes se describen en orden de confluencia con el Otún desde arriba hacia abajo y los
diferentes niveles de las terrazas de cada cauce se numeran desde T 0, el más bajo y reciente, hasta Tn el
más alto y antiguo.
Solamente para efectos de este trabajo, la cuenca del río Otún se divide en tres tramos que se diferencian
en la morfología fluvial del cauce y sus laderas. Otún Alto, desde la laguna del Otún hasta la
desembocadura del río San Juan, Otún Medio desde este sitio hasta el puente de la vía a Marsella y Otún
bajo, desde este puente hasta la desembocadura al Cauca. Esta división facilita el orden para la
descripción de los cauces y los depósitos encontrados en las márgenes o confluencia con el Otún y su
relación con la dinámica fluvial.
14
DE LOS RÍOS, Ricardo. Rieles y montañas: Cuando el eje cafetero empezó a marchar sobre ruedas. Rev. Ciencia
Nueva, V.1, N.1. pag 104-135. 2017
1-119
1-119
Fuente: IGAC.
Figura 1-54. Delimitación de la cuenca y sitios estudiados sobre base IGAC 1:200.000
Desde su nacimiento en la Laguna del Otún hasta un poco más abajo de los 3.000 m, tal como se aprecia
en la Figura 1-55, tanto para las cabeceras del Otún como para el Barbo, se encuentra vegetación de
páramo la que se asocia directamente con baja precipitación, incapaz de generar flujos torrenciales. La
textura lisa de la superficie de este paisaje, carente de cicatrices de movimientos en masa o socavación
de cauces, evidencia una mínima incisión de los depósitos no consolidados, lo que da lugar a interpretarlo
como un espacio dentro del cual no transitan avenidas torrenciales, al menos desde el pleniglaciar, hace
más de 11. 000 años.
1-120
1-120
Fuente: Modificado de Bing, 2019.
Figura 1-55. Morrenas y cicatrices de deslizamientos de la parte alta del Otún – Barbo
Continuando desde el anterior paisaje hasta El Cedral, a 2200 m.s.n.m., se ven morrenas laterales y
depósitos fluvioglaciares de edad tal vez más antigua de 50.000 años que hasta ahora no tienen una
cartografía sistemática en la temática glaciar (Thouret, 1985). La conservación de estas geoformas hasta
esta cota es evidencia de que no se han presentado ni movimientos en masa de importancia o enjambres
de ellos, ni socavación severa que hubiese erosionado las formas glaciares existentes como las morrenas.
En la parte media de este último segmento, en la cuenca del río Barbo, ya sobre la zona de bosque
húmedo, se pueden apreciar algunas cicatrices de movimientos en masa revegetalizadas a estado de
rastrojo, a las cuales se hace referencia en el siguiente numeral.
En el depósito que conforma la zona plana de La Pastora y sus alrededores (Figura 1-56), se puede
visualizar la dinámica holocénica del cauce del Otún Alto, donde en las vertientes se nota el modelado
denudacional por movimientos en masa, de los cuales quedan cicatrices en distintos grados de
conservación de sus coronas y flancos. Estos rasgos denotan que los movimientos en masa no fueron
simultáneos ni por eventos de lluvia que hubiesen producido enjambres ni por sismos, en ambos casos
generadores de avenidas torrenciales. En la base de una de las cicatrices señaladas en la misma figura
se aprecia el cono respectivo que permite dimensionar el tamaño del movimiento en masa que lo generó.
El redondeamiento avanzado de los bordes de los diferentes depósitos que conforman esta zona de La
Pastora, incluyendo las terrazas más bajas, implica una longevidad superior a los varios miles de años
para su depositación y al tiempo evidencia la ausencia de avenidas torrenciales que hayan transitado por
el río en esta zona durante este lapso de tiempo. El puente de El Cedral, con más de 60 años de existencia
y con un área libre de 9x6=54 m2, no muestra ninguna evidencia de haber sido afectado por el tránsito de
una avenida torrencial desde su construcción hasta la fecha; los líquenes verdes que cubren algunas de
las rocas presentes en mitad del cauce parecen indicar también más de 60 años sin que haya pasado una
corriente con suficiente contenido de sólidos como para borrarlos.
1-121
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Fuente: Modificado de Google earth, 2018.
Figura 1-56. Rasgos morfodinámicos y de depositación, Otún, sitio La Pastora
En conclusión, el río Otún desde su nacimiento hasta El Cedral no ha transitado avenidas torrenciales por
lo menos en las últimas decenas y tal vez centenares de años con el tamaño suficiente como para superar
el puente actual en servicio y su amenaza por torrencialidad se puede considerar como baja.
Este afluente nace en el Paramillo de Santa Rosa y en su parte superior contiene casi todo su paisaje
periglaciar y de páramo aferente a la cuenca del Otún, con excepción del sector NW que alimenta al río
San Eugenio. Dentro de esta zona presenta afloramientos rocosos y unos pocos arenales producto de la
gelifracción que se ocurre en la actualidad por la acumulación ocasional de nieve. Sus productos quedan
retenidos por la vegetación de gramíneas que crece más abajo en la zona de páramo, sin mostrar ninguna
área de acumulación de importancia. Cabe señalar que en este sector las precipitaciones son muy bajas,
donde rara vez superan los 40 mm/día, de acuerdo con los registros pluviométricos de la estación cercana,
La Laguna, en operación desde 1991, en la que como caso excepcional se midieron 95 mm en diciembre
23 de 2003, sin que se generaran situaciones anormales a la fecha en las instalaciones de Pez Fresco
que es el sitio con ocupación más alto y vulnerable de este cauce.
En su parte media – alta, cerca de la cota 2800 que es el máximo pluviométrico de acuerdo con la
vegetación existente, se aprecian varias cicatrices de movimientos en masa que se prolongan hasta el
cauce indicando así la formación de flujos de escombros por exceso de lluvia. Su estado de
revegetalización a rastrojo medio a alto permite asignarles una edad tal vez mayor de 30 años, de acuerdo
con el comportamiento de las vertientes en Colombia a estas alturas (Parra, 2016) y porque las cicatrices
1-122
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correspondientes a la lluvia de 2007 apenas se empiezan a colonizar con rastrojo bajo en la imagen BING
2018 (Figura 1-57), aunque parte de ellas se encuentran cubiertas parcialmente por nubes. Las cicatrices
citadas evidencian un volumen relativamente pequeño de masa que cayó al cauce para alimentar un flujo
torrencial de tamaño reducido que no alcanzó el volumen de sólidos necesario para conformar una avenida
torrencial de magnitud importante. Pese a lo anterior, existen en la imagen BING huellas de arrasamiento
de la vegetación en el fondo del cauce con el mismo estado de crecimiento de la vegetación de rastrojo
que se diluyen progresivamente hasta llegar a Pezfresco, unos 3 Km aguas abajo.
En el cauce y los bordes inmediatos del río en el puente de Pezfresco, Fotografía 10-1, se observan
características típicas de un río sin depósitos torrenciales como lo es la terraza T1 que tiene alrededor de
2 m de altura sobre el nivel de aguas medias, compuesta de con bloques de roca decimétricos,
redondeados, con contactos tangenciales entre sí, indicativos de un régimen aluvial. La superficie de los
bloques se encuentra limpia, indicando así que en un lapso no mayor de 20 años ha transitado una
creciente con los suficientes sólidos como para esmerilar su superficie y borrar las huellas de líquenes que
hubiesen podido crecer sobre ella. No obstante, lo anterior, en la terraza respectiva se encuentran árboles
maduros, de varias decenas de años de edad, sin huellas de abrasión por flujos de tipo torrencial que
indiquen que este nivel haya sido alcanzado en por lo menos unos 30 años. En la Figura 10 se muestra el
efecto del evento de creciente del 14 de octubre de 2017, donde se aprecia la composición de la terraza
T0, inundable con una frecuencia de 3 a 5 años, formada por limos y arenas que también demuestran su
carácter aluvial en épocas recientes.
Un criterio adicional acerca de la recurrencia de grandes caudales que pudieron bajar por el cauce es la
estratigrafía de los depósitos, en especial de los más recientes que son las terrazas más bajas. Los
horizontes edáficos A y B se desarrollan a largo plazo, del orden de centímetros por miles de años y en el
evento de que ocurra una avenida torrencial que pase sobre ellos, los cubre con sedimentos para
comenzar un nuevo desarrollo. La terraza más baja ya enunciada tiene un perfil edáfico que supera los 30
1-123
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cm de horizonte A, indicativo de que hace al menos varios miles de años no ha ocurrido un evento torrencial
ni aluvial que supere este nivel y deposite materiales sobre la geoforma.
En conclusión, en el río Barbo se ha formado recientemente al menos una creciente de magnitud que no
alcanza a considerarse como un flujo torrencial (2007), que alcanzó a llegar relativamente diluido a la
bocatoma de Pezfresco causando daños significativos, pero su caudal no superó los 2.0 m de altura en el
sitio del puente de acceso a esas instalaciones.
En conclusión, este cauce se puede clasificar su torrencialidad en este tramo como intermedia en razón al
tamaño reducido de las crecientes históricas.
El San Juan nace al W del Paramillo de Santa Rosa sin tener influencia directa de su zona periglaciar, sino
que sus cabeceras se encuentran en zona de bosque húmedo. Este cauce no parece tener un historial
muy destacado de crecientes destructivas de acuerdo con la base de datos, pero los días 6 y 14 de octubre
de 2011 presentó crecientes importantes que produjeron afectaciones leves a moderadas en sus
márgenes15. En ambas fechas el río subió un poco más de 1 m del nivel de su cauce normal en el puente
de La Florida y en el área urbana de Pereira, tal como se muestra en la Fotografía 10-2 A y B. A pesar de
que para esa fecha ya se encontraban operando algunas estaciones de la -RHDR- Red Hidroclimatológica
del departamento de Risaralda, las mediciones correspondientes a estos eventos no son muy concluyentes
1-124
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porque la estación de aforo del San Juan fue destruida por el evento del día 6 y para el día 14 y la posición
del pluviómetro estuvo un poco por fuera del núcleo del aguacero principal, pues sólo se registraron 65.1
mm en Pezfresco, valor que no es significativo como para generar un evento destructivo en ninguno de los
cauces de la parte alta del Otún. Unas pocas cicatrices de movimientos en masa en proceso de
revegetalización a rastrojo bajo se pueden observar en la imagen BING de la parte alta de la cuenca, los
cuales pueden corresponder a este episodio de lluvia.
Una anotación adicional tiene que ver con los grandes bloques de roca presentes en el cauce de la parte
baja del río, donde ellos muestran restos de colonias bien desarrolladas de líquenes verdes que sufrieron
abrasión casi total en un episodio que bien puede ser el de 2014. Esta observación permite deducir que la
creciente anterior, de características similares, había ocurrido tal vez más de 70 años atrás.
Por último, los depósitos que conforman las terrazas del San Juan muestran bloque decimétricos y cantos
centimétricos de roca redondeados, clasto –soportados, con contactos tangenciales entre sí y matriz
areno-limosa suelta, cubiertos por al menos 40 cm de horizonte A mezclado con arenas y limos derivados
de crecientes no violentas del río.
En síntesis, al igual que el río Barbo, el San Juan ha transitado solamente crecientes importantes en los
últimos centenares a miles de años y en consecuencia su amenaza por avenidas torrenciales se puede
clasificar como intermedia hasta su confluencia con el Otún donde el contenido de sólidos se diluye y
pierde poder destructivo.
En este tramo, el Otún no presenta depósitos torrenciales en las terrazas más bajas que son las que
reflejan la dinámica fluvial reciente; todos los depósitos, incluidos los pequeños abanicos de los afluentes
principales presentan características típicas de cauces no torrenciales como son el redondeamiento de
ellos, sus contactos tangenciales, matriz arenolimosa suelta y ausencia de bloques mayores subparalelos
al cauce o barras torrenciales. Un afloramiento típico de este tramo, cerca de La Bananera se muestra en
la Fotografía 10-3, donde en la parte inferior del depósito que forma la terraza T2, se aprecian los bloques
1-125
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con alto redondeamiento y contactos tangenciales entre sí, con una cubierta no apreciable en la imagen,
compuesta por una capa de arenas y limos de desborde de inundaciones, mezclada con cenizas
volcánicas que alcanza más de 40 cm de espesor, que implica una edad mayor a varios miles de años
para el depósito de bloques.
Al interior del casco urbano donde las geoformas naturales han sido intervenidas por completo con la
construcción de muros y explotación de material de playa, en uno los pocos sitios no intervenidos del sector
de La Bananera, se puede observar el conjunto T 0 la de inundación frecuente (3 a 5 años) y T1, la que se
inunda cada 10 a 15 años, donde esta última muestra un escalón ´que evidencia erosión reciente y ninguna
de las dos posee barra torrencial indicadora de eventos de flujo con alto contenido de sólidos.
Vale la pena advertir que los grandes bloques contenidos en el cauce son producto de la incisión
(profundización) sobre el Abanico de Pereira que es la unidad geológica que los contiene y es
predominante en las vertientes inmediatas, más que por arrastre directo en eventos de crecientes. Además
de lo anterior. El Otún a lo largo de su recorrido es un río de montaña, donde gracias a su pendiente, las
crecientes normales presentan una velocidad relativamente rápida, del orden de los 5 m/seg. o más, lo
que convierte su caudal en altamente peligroso para personas y estructuras.
De acuerdo con las observaciones anteriores, se puede concluir que el río Otún en este tramo se puede
clasificar en amenaza baja por torrencialidad. Pese a lo anterior, en este tramo se presenta la mayor
vulnerabilidad por dos causas. La primera consiste en la ocupación del cauce mayor por efectos de
invasión para vivienda no planificada que en partes ha construido muros, disminuyendo el área libre de
crecientes del río y de esta manera se aumenta el riesgo de inundación. La segunda se relaciona con el
alto porcentaje de suelo urbanizado que no permite infiltración de la lluvia, propiciando así lo que se conoce
como inundaciones rápidas (flash floods), aún en las cañadas de caudal efímero que cruzan los diferentes
barrios y que son y serán en el futuro de alto peligro si no tienen los drenajes suficientes para evacuar los
episodios de lluvias fuertes a muy fuertes características de la zona urbana de Pereira y Dosquebradas.
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1.11.6.6 Río San José.
Esta corriente descarga sus aguas al Otún en un sector relativamente estrecho del fondo de su valle,
propiciado por el afloramiento de un macizo rocoso compuesto por basaltos masivos. No existe un abanico
de depositación generado por el río San José, sino un islote bajo, estrecho y alargado en dirección aguas
abajo que alberga una vivienda campestre de vieja data, tal vez de más de 50 años de haber sido
construida. En la confluencia del San José al Otún (Fotografía 10-4), se puede observar en primer plano
un bloque de roca cubierto por una colonia de líquenes verdes, lo que demuestra la carencia de eventos
torrenciales que en más de 50 a 60 años no los han destruido, conclusión que es válida para ambos
cauces.
A este río se le atribuyó el evento de inundación del 28 de marzo de 2002 (Méndez y Ojeda, 2002), que
causó daños en la vía al corregimiento de La Florida, en especial del sector de Colpapel hacia abajo. En
esta ocasión, la instrumentación pluviométrica de la estación de Pezfresco en el río Barbo registró una
lluvia de 82.5 mm, pero en Nuevo Libaré, cerca de la desembocadura del San José al Otún, sólo se
registraron 6.4 mm, lo que indica que el núcleo de la lluvia se encontraba en la parte media alta del San
José, con un área subordinada en la cuenca del río Barbo en cercanías de Pezfresco. El caudal máximo
medido en la estación La Bananera el mismo día fue de 189.2 m 3/seg, cifra que ha sido superada varias
veces así: 22 de octubre de 1979 (200 m3/seg), 6 de diciembre de 1990 (196.3 m 3/seg), 30 de mayo de
1996 (205.5 m3/seg), 26 de enero de 1999 (201,3 m 3/seg) y 16 de octubre de 2012 (210.0 m 3/seg), donde
sólo el evento resaltado en negrilla ha producido víctimas.
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1.11.6.7 Quebrada Dosquebradas.
Este afluente converge con el Otún en zona suburbana de Dosquebradas, formando un pequeño abanico
que muestra una pendiente importante en dirección al Otún, mostrando así que la dinámica fluvial en el
sitio ha estado dominada por el río. El depósito formado inmediatamente aguas abajo (Fotografía 10-5),
muestra características netas de comportamiento aluvial como son: bloques con alta redondez con
contactos tangenciales entre sí, matriz subordinada que rellena intersticios e imbricación en dirección de
la corriente, lo que descarta el carácter torrencial de este cauce y además una cubierta de horizonte edáfico
A de más de 30 cm de espesor que denota su longevidad en por lo menos varios miles de años.
La planicie sobre la cual está construido el casco urbano de Dosquebradas, muestra en sus depósitos un
carácter netamente aluvial, descartando la torrencialidad de sus afluentes. Una datación C 14 obtenida de
un tronco de madera contenido en este depósito, reportó una edad superior a 37.000 años (Parra y James,
1983), indicador que corrobora lo observado en su desembocadura al Otún.
Esta quebrada tiene tres connotaciones que la hacen susceptible de inundaciones rápidas como son el
alto porcentaje de la cuenca urbanizado que inhibe la infiltración de la lluvia en el suelo y aumenta los
caudales pico durante lluvias moderadas a fuertes, también influye su forma relativamente circular,
permitiendo así que los caudales pico de los afluentes lleguen casi al tiempo a la corriente principal y por
último, la alta intervención del cauce con canalizaciones rectas y largas que tienen como consecuencia el
aumento severo de la velocidad de la corriente. Este aspecto deberá ser tenido en cuenta como prioritario
para los planes de desarrollo municipales con el fin de evitar pérdidas cuantiosas en infraestructura e
impactos sobre las personas que habitan zonas ribereñas. Para este efecto, la densificación y seguimiento
estricto de la red hidroclimatológica, en especial lluvias y caudales es clave para el diseño de obras de
drenaje futuras.
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En conclusión, la quebrada Dosquebradas tiene un historial negativo para avenidas torrenciales y por lo
tanto su amenaza por este concepto es baja. Es preciso hacer una salvedad de la calificación anterior que
está dada por su alta susceptibilidad a inundaciones rápidas facilitadas de manera especial por las
canalizaciones que han rectificado su cauce y alto grado de urbanización.
Desde el Puente Marsella y en dirección aguas abajo, el Otún muestra un fondo más estrecho que los
tramos anteriores y a la vez su cañón es más profundo con respecto al abanico hasta su desembocadura
al Cauca, mostrando un valle en V de unos 800 m de ancho por 100 de profundidad. Solamente tiene un
afluente de importancia que es la quebrada La Arenosa, la que, por su baja pendiente por tener su cuenca
al interior del Abanico, no tiene un cauce que sea potencialmente generador de avenidas torrenciales y
únicamente se deben presentar inundaciones súbitas.
El río Otún en su desembocadura al Cauca muestra una serie de depósitos aluviales que forman un cono
deflectado hacia aguas abajo por la corriente del Cauca, lo que indica que no se han presentado al menos
en los últimos miles de años aportes tan significativos como los de una avenida torrencial que provocaran
la formación de un abanico normal y obligar al Cauca a desviarse hacia la margen opuesta. Los depósitos
forman un complejo de terrazas aluviales con más de 5 o 6 niveles (Fotografía 10-6), los más altos de ellos
muy antiguos, tal vez con una edad de cientos de miles de años, al punto que se encuentran incisados a
colinas y se pueden apreciar en el corte de la vía antes de llegar al caserío de Estación Pereira. Todos los
niveles de terrazas, incluyendo los más antiguos muestran depósitos de características netamente
aluviales, semejantes a los otros tramos del Otún.
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Un indicador importante acerca de las crecientes del Otún en este sitio es el puente del ferrocarril, que fue
construido tal vez al final de la década de 1920 (De los Ríos, 2017) y destruido por una creciente en 2012
como ya se mencionó en numeral anterior.
Desemboca aguas abajo del Proyecto PTAR aproximadamente en la cota 950 m y en conjunto con el río
Otún forma un abanico de unos 600 m de longitud por 250 de ancho, con ápice en el Otún, aguas arriba
de su confluencia con la Arenosa. El anterior rasgo indica un aporte menor de sedimentos por parte de la
quebrada y que al igual que los afluentes situados aguas arriba, sus episodios de crecientes son poco
significativas con respecto al caudal del Otún, en razón a que éste último traslada la carga de arrastre
hacia aguas abajo sin mayores dificultades. Una evidencia adicional se observa en la pendiente del
depósito de la desembocadura de la quebrada que muestra una pendiente subordinada a la del depósito
formado por el río.
Se concluye que esta corriente no tiene en su dinámica fluvial rasgos que indiquen la presencia de
avenidas torrenciales en los últimos miles de años y, en consecuencia, su amenaza por torrencialidad es
baja.
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1-130
1.12 Conclusiones Ronda Hídrica
Dentro del proceso de definición de la ronda hídrica, se define que la misma depende de tres componentes
principales:
Geomorfológico
Hidrológico (dinámica de los cuerpos de agua y en ellos de los sedimentos y de los nutrientes)
Ecosistémico.
Dentro de la metodología desarrollada por la CARDER para la definición de la ronda hídricas en los
aspectos hidrológicos e hidráulicos, se aclara que:
En este sentido es de aclarar que las manchas de inundación presentadas en este estudio cumplen con
estos requisitos desde el punto de vista de hidrología e hidráulica, sin tener en cuenta componentes de
sedimentos o nutrientes.
Para el componente geomorfológico de la ronda hídrica es necesario considerar la faja comprendida entre
el cauce del río y el borde de la terraza T2 en dirección al río, pues ella no es inundable y además no existe
un borde del río que esté afectado por amenaza por movimientos en masa, que en este caso habría que
hacer otro retiro, en conclusión, las manchas de inundación abarca el componente geomorfológico.
1-131
1-131
BIBLIOGRAFÍA
ARBOLEDA, J., ZULUAGA, J. El concepto del riesgo ambiental y su evaluación. Revista Empresas
Públicas de Medellín, volumen 15, No. 3. Enero – Abril de 2005
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