Sunrise Kindergarten & Bilingual School
Clase: Psicologia
Tema: La Metacognición
Nombre del Docente: Miss. Laínez
Nombre del Estudiante: Carlos Jesús Martinez Borjas
Fecha: 26/7/2024
Introducción
¿Qué es la metacognición?
La definición de metacognición, también conocida como teoría de la
mente, es la capacidad innata de las personas para comprender y predecir
nuestra propia conducta y la de las personas de nuestro alrededor. Hace
referencia a todos los procesos cognitivos, como el hecho de pensar sobre
el propio pensamiento y aprender a regularlo. La desarrollamos en torno a
los 4 años y los seres humanos somos los únicos que tenemos esta
capacidad.
Hay funciones de la teoría de la mente que nacen en nosotros y otras que
se van desarrollando. Representa que cuando una persona desarrolla la
metacognición, está capacitada para entender su mente y la de los demás.
Cuando la metacognición no es desarrollada pueden aparecer patologías
como el autismo. Sin embargo, existen técnicas para desarrollar la teoría
de la mente en niños con autismo.
Objetivos
Objetivo 3#:
Ayudar al desarrollo cognitivo del ser humano, para que tenga la
capacidad de aprender las cosas que le sean enseñadas en la su vida.
Objetivo 2#:
La metacognición en la educación se refiere a la capacidad que tienen los
individuos para reflexionar sobre sus propios procesos de pensamiento,
es decir, para poder conocer y controlar sus propios procesos cognitivos.
Esta habilidad les permite monitorear, regular y planificar su aprendizaje
de manera más efectiva.
En el contexto de los niveles de concreción curricular, la metacognición
juega un papel importante en la medida en que los estudiantes son
capaces de comprender los objetivos de aprendizaje y las estrategias que
utilizan para alcanzarlos. A través de la metacognición, los alumnos
pueden reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje, identificar
posibles dificultades y aplicar técnicas para superarlas.
Objetivo 3#:
En el contexto de la salud mental, la metacognición se puede definir
vagamente como el proceso que «refuerza el sentido subjetivo de ser uno
mismo y permite tomar consciencia de que algunos de los pensamientos y
sentimientos son síntomas de una enfermedad». El interés en la
metacognición surgió de la preocupación por la capacidad de un individuo
para comprender su propio estado mental en comparación con otros, así
como la capacidad de afrontar la fuente de su angustia.
Estos conocimientos sobre el estado de salud mental de un individuo
pueden tener un efecto profundo en el pronóstico general y la
recuperación. La metacognición aporta muchos conocimientos únicos
sobre el funcionamiento diario normal de un ser humano.
Elementos de la metacognición
La metacognición se compone de tres elementos característicos:
El conocimiento metacognitivo
Es lo que sabemos sobre nosotros mismos y los demás en cuanto a la
forma de procesar la información. Incluye tanto el conocimiento que
tenemos sobre nosotros mismos como estudiantes o pensadores, así
como los factores que influyen en nuestro rendimiento. Esto se denomina
“conocimiento declarativo”.
También engloba el “conocimiento procedimental”. Es decir, lo que
sabemos sobre nuestras estrategias y procedimientos para hacer
diferentes tareas.
Por último, incluye el “conocimiento condicional”, que se trata de saber
cuándo y por qué utilizar el conocimiento declarativo y procedimental.
La regulación metacognitiva
Que significa la regulación de nuestras experiencias cognitivas y
aprendizaje. Se lleva a cabo a través de tres habilidades: la planificación y
selección adecuada de estrategias, la supervisión del propio desempeño y
la evaluación del resultado obtenido.
En esta última se puede reflexionar sobre la eficiencia con la que se ha
hecho la tarea. Puede implicar la reevaluación de las estrategias
empleadas.
La experiencia metacognitiva
Se refiere al ejercicio metacognitivo en sí que realizamos durante un
esfuerzo cognitivo.
Ejemplos de metacognición
Existen innumerables ejemplos de metacognición. Podemos decir que
estamos practicando la metacognición cuando:
– Somos conscientes de nuestro propio proceso de aprendizaje. Es decir,
podemos observarlo y analizarlo desde fuera.
– Nos damos cuenta de los procesos mentales que utilizamos cada
momento.
– Reflexionamos sobre la forma en la que aprendemos.
– Controlamos el uso de las estrategias de aprendizaje más adecuadas en
cada caso.
– Mantenemos la motivación durante un periodo prolongado de tiempo
hasta finalizar la tarea.
– Somos conscientes de aquellas cosas internas o externas que nos
distraen y nos esforzamos por ignorarlas y cumplir los objetivos.
– Ser conscientes de nuestros puntos débiles y fuertes en cuanto al plano
cognitivo. Por ejemplo: “tengo problemas para recordar las fechas, aunque
tengo muy buena memoria para recordar imágenes y otros elementos
visuales”.
– Reconocer si cierta tarea va a resultar compleja de entender.
– Saber qué estrategia utilizar y si es apropiada para la actividad que va a
realizarse. Por ejemplo: “si escribo en un papel los conceptos claves de
este texto, los memorizaré mejor”. O bien, “quizás comprenderé más
fácilmente el tema si primero hago una lectura rápida de todo”.
– Nos percatamos de que cierta estrategia no está siendo exitosa e
intentamos llevar a cabo otra diferente. También puede ocurrir que nos
demos cuenta de que hay otra estrategia mejor o más cómoda y eficiente.
– Antes de realizar cierta actividad, nos planificamos preguntándonos cuál
es el objetivo, qué estrategias vamos a usar, y cuáles de ellas hemos hecho
en el pasado que puedan servirnos.
– Nos preguntamos sobre el proceso de la tarea que hemos completado. Si
podríamos haber empleado otra estrategia o si el resultado ha sido el
esperado.
Beneficios de la metacognición
La metacognición es importante en el ámbito educativo, ya que se ha
demostrado que es esencial para tener éxito en el aprendizaje.
Los estudiantes que utilizan a menudo sus habilidades metacognitivas
consiguen mejores resultados en los exámenes y hacen los trabajos de
forma más eficiente. Estos alumnos identifican rápido qué estrategias
utilizar para una tarea y son flexibles para sustituirlas o modificarlas para
alcanzar sus metas.
De hecho, se ha observado que el conocimiento metacognitivo puede
compensar el CI y la ausencia de conocimiento previo.
Otros beneficios de la metacognición son:
– Ayuda a los alumnos a ser aprendices autónomos e independientes,
controlando su propio progreso.
– Es útil en un amplio rango de edad. Por ejemplo, desde primaria hacia
adelante.
– Las habilidades metacognitivas ayudan a expandir lo aprendido a otros
contextos y tareas diferentes.
– Enseñar en la escuela habilidades de metacognición no es costoso ni
requiere cambios en las infraestructuras.
¿Cómo desarrollar la metacognición?
Algunas tareas que pueden realizarse para aumentar la metacognición
son:
Ensayar varias maneras de hacer una misma actividad
Por ejemplo, en la escuela, es posible aprender una palabra con distintas
estrategias.
Estas pueden ser: asociar esa palabra con otra ya conocida, formar una
frase con ella, relacionar la nueva palabra con el sonido de otra que ya se
utiliza, asociar la palabra nueva con un dibujo o foto, o hacerla rimar con
otras palabras.
A cada persona le será más útil una estrategia que otra. O bien, sabrá usar
cada una de ellas según el contexto o momento en el que se encuentre. Es
decir, primero es importante conocer qué estrategias se utilizan para
aprender algo o llegar a cierto objetivo. Una vez practicadas estas
estrategias, trata de identificar cuál es más útil para ti en cada momento.
Hacer ejercicios de autoevaluación después de cada tema
Por ejemplo, intentar reflexionar sobre tu desempeño en un trabajo o
actividad concreta, siendo realista. ¿Qué podrías haber mejorado? ¿Qué
parte ha sido más sencilla para ti? ¿Cuál ha sido la más complicada?
Desglosar pasos de tareas cognitivas
Cuando realices alguna tarea cognitiva, intenta desglosar en pasos qué
estrategias cognitivas has empleado para llegar al objetivo. Por ejemplo,
cuando vas a memorizar el contenido de un examen, procura ser
consciente de qué estrategias estás utilizando, qué cosas te desconcentran
o qué podrías probar a cambiar para hacerlo mejor.
Elaboración de autocuestionarios
Se trata de hacer autocuestionarios para contrastar lo aprendido en tareas
de estudio independiente. Estos pueden incluir preguntas como:
¿Cuáles son las ideas principales del texto? ¿Puedo repetir partes del texto
con mis propias palabras? ¿Hay diferencias entre mis ideas anteriores
sobre el contenido del texto y lo que he aprendido en él? ¿Con qué
problemas de comprensión me he encontrado? ¿He encontrado
inconsistencias entre las distintas partes del texto?
Realizar mapas conceptuales
Tienen el objetivo de representar relaciones entre distintos conceptos. Así
se manifiestan dependencias, semejanzas y diferencias entre conceptos, al
igual que su organización jerárquica.
Estos sirven para que nos demos cuenta de nuestros propios procesos de
aprendizaje y valoremos las relaciones entre conceptos. Sobre todo, entre
aquellos que aparentemente no tienen conexión.
Que los alumnos planteen las preguntas en vez del profesor
Es decir, ante un trabajo, exposición o examen, intenta pensar qué
preguntarías tú si tuvieras que comprobar el dominio existente del tema.
Por otro lado, los profesores pueden decirles a sus alumnos que hagan
preguntas sobre un tema que tuvieron que aprenderse o leerse con
anterioridad. También pueden reflexionar sobre las preguntas realizadas:
si son sencillas o se alejan del objetivo de aprendizaje.
Metacognición y aprendizaje: “aprender a aprender”
El concepto de metacognición también se emplea habitualmente en el
ámbito de la psicopedagogía y la docencia. En los procesos implicados en
el aprendizaje, el sistema educativo debe tratar de enfatizar las
capacidades personales de cada estudiante que se relacionan con la forma
en que aprende y entiende los conceptos. En este sentido, es interesante
formular un currículo educativo que sea permeable a las necesidades
cognitivas de los alumnos y que estimule esta capacidad.
Una de las formas de potenciar la metacognición en el aula consiste en
desarrollar un estilo docente que tenga en cuenta las habilidades,
capacidades y competencias cognitivas, así como la gestión emocional de
los estudiantes, de modo que se logre una mejor conexión entre el
alumno y el objeto de estudio, fomentando el aprendizaje significativo.
Este estilo de aprendizaje tiene que ir de la mano de un trato
personalizado al alumnado.
Así pues, la teoría de la mente y la metacognición nos pueden ayudar a
entender y hacer más eficiente nuestro aprendizaje, a través de la
planificación y de la evaluación de nuestra forma de abordarlo.
Conclusiones
Conclusion 1#:
La metacognición es la consciencia de los procesos de pensamiento y
la comprensión de los patrones que lo sustentan. El término procede de la
raíz meta, que significa ‘más allá’ o ‘encima de’. La metacognición puede
adoptar muchas formas, como reflexionar sobre la propia manera de
pensar y saber cuándo y cómo utilizar estrategias particulares para
la resolución de problemas. En general, la metacognición consiste de dos
componentes: (1) el conocimiento sobre la cognición y (2) la regulación de
la cognición. Ambos componentes juegan un rol importante en el
aprendizaje. Un modelo metacognitivo difiere de otros modelos científicos
en que el creador del modelo también está, por definición, encerrado en
él. Los modelos científicos suelen tender a distanciar al observador del
objeto o campo de estudio, mientras que un modelo metacognitivo en
general intenta incluir al observador en el modelo.
Conclusion 2#:
En mi opinión, si no se desarrolla la metacognición el aprendizaje que se
tendrá será demasiado lento, si no se desarrolla no seremos productivos ni
autonomos, si ella no podremos tomar el control de nuestro desarrollo
cognitivo, así que sin la metacognición no serás alguien en la vida.