❁Príncipe Inesperado ❁
Kim SeokJin es el mejor amigo de Jeon
JungKook.
Kim TaeHyung es el mejor amigo de Kim
NamJoon.
Ambos están prendados del amigo del otro,
llegando al punto de desear ser el otro para
poder estar cerca de su respectivo amor
platónico.
❝Ten cuidado con lo que deseas, puede
cumplirse.❞
❝ La vida tiene formas imprescindibles de unir a
los enamorados❞
═══════════════════════.♥.═
❁ Capítulo 1 ❁
¿Cómo empezar? Kim SeokJin es un estudiante de tercer grado,
completamente atenido a un orden y horarios que le permitan mantener
su excelente promedio en el instituto. Le encanta leer, sobre todo un
poco de Kafka y Sartre; siempre tiene bien fajado y planchado el
uniforme; le gusta el ramen, una amena conversación y prepararse con
anticipación para sus pruebas o cualquier situación.3
Sí, ese es SeokJin. Un joven que lamentablemente tiene un pequeñito
defecto: envidia, con todo el corazón, al tontito de Kim TaeHyung. ¿Por
qué? Sencillo, ese pequeño atolondrado es buen amigo de Kim NamJoon;
el amor platónico del pelinegro que siempre consigue verlos desde lejos
al salir del instituto.14
Kim TaeHyung es el pequeño atolondrado que no sabe lo que es un
orden, un horario y mucho menos el sentido de responsabilidad. Ni
siquiera le gusta fajar o planchar su uniforme, pues siempre está jugando,
riendo sin control, con los nervios en la punta de los dedos por no
estudiar y atenido a fijar su atención en lo que más le gusta: Jeon
JungKook, aquel chico de cabellos negros que va en su clase y nunca le
mira ni de chiste. Y algo más, es el mejor amigo de Kim SeokJin, por lo
que el pequeño castaño lo envidia con la misma intensidad.19
Si, ellos son Jin y Tae. Un par de chicos que están prendados del amigo
del otro. Aunque, las cosas pueden cambiar de un momento a otro, ¿No?
Uno nunca sabe lo que, incluso al doblar la esquina, puedas encontrarte.2
Por eso, una noche, como cualquier otra, ambos se fueron a dormir con
el profundo deseo de ser el otro. ¡Sí! Por primera vez, ambos cerraron los
ojos y repitieron, hasta quedar dormidos, ser el mejor amigo de sus
respectivos amores platónicos, o de ser el otro en el peor de los casos
con tal de estar cerca de ellos.
—Deseo ser Kim SeokJin, deseo ser Kim SeokJin.
—Deseo ser Kim TaeHyung, deseo ser ese tontito.42
[:::::::::::::::]
Un mal olor comienza a picarle la nariz y no comprende porque, pues
está seguro de haber cambiado sus sábanas apenas la noche anterior.
Así que solo se remueve, sintiendo lo áspero de su cama y extrañándose
aún más del porqué.
—Seguramente es porque no me duche adecuadamente, debí ensuciar
las sábanas.
Un poco malhumorado, se dirige al baño y abre la llave del lavamanos
para rasurar su hermoso rostro. Nunca le ha gustado que su barba y
bigote crezcan tan rápido, por eso está resignado a usar su espuma y
remover todo rastro de fealdad. Sin embargo...
—Tengo... tengo la cara grasosa-. Agranda los ojos, notando que no solo
eso es diferente— ¡Mi cabello! —Explora su anatomía— ¡Esta no es mi
cara! —Al bajar la mirada, se da cuenta de que incluso su cuerpo es
distinto— ¡Santo cielo!... ¡Tengo una selva en mis axilas! —Estira el
elástico del bóxer—¡Y en mi... ¡Ahhh! -Está rojo de frustración.
Simplemente no puede concebir semejante situación.37
Tan solo no puede seguir viéndose, está demasiado aturdido para tomar
la situación con calma. Y el colmo, es que al voltearse y buscar una
explicación, que claramente será difícil de hallar, se percata de que no
está en su habitación. Esta es desordenada, con ropa y zapatos regados
por todo el piso, la cama obviamente sucia y las cortinas polvorientas.2
—Esto es una pesadilla.
[:::::::::::::::]
Nunca en su vida había detestado tanto el sonido del despertador.
Tantea torpemente para golpearlo y poder dormir un poco más, solo que,
de no ser por algo inusual, no se hubiese levantado a tiempo. Siente
cómo sus pies sobresalen un poco de la cama, causándole frío y
obligándolo a hacerse ovillo bajo las mantas exageradamente
perfumadas con suavizante de telas. Incluso siente la lisura de las
sábanas, algo extraño pues no ha hecho caso de cambiarlas desde hace
tres semanas.
—Mamá debió hacerlo—. Pesarosamente, arrastra sus pies hasta el
baño.
Estando a punto de meterse bajo la ducha, va directo al inodoro y poder
aliviar el apretujón de su débil vejiga. Sin embargo, al desperezarse al
tallarse la cara con la mano libre siente un extraño picor.
—¡Oh! Tengo barba... ¡Ese té es milagroso! —Recuerda como la noche
anterior comenzó a beber esa amarga infusión, bajo la promesa de tener
vello facial.35
Emocionado, termina y va a verse al espejo para ver sus primeros brotes
de masculinidad. Solo que, al ver su reflejo, queda completamente
absorto. Parpadea muchas veces, restriega su cara y vuelve a verse no
muy convencido de que lo que mira es real.
—Creo... creo que estoy demasiado... demasiado obsesionado con mi
compañero de clases-. Mira su reflejo y se mueve con extrañeza,
repitiéndose que todo es producto de su imaginación-Me parezco a ese
tal SeokJin—. Se asombra de ver que incluso imagina la altura, la
espalda ancha, las axilas pulcramente depiladas y su piel tersa pese a la
sombra matutina bajo el mentón.
Pero al ir a su habitación, nota que todo está en completo orden. La ropa
colgada y planchada, los zapatos en un organizador metálico, las
cortinas limpias y los libros apilados en un escritorio. —Sí, es mi
imaginación y por eso comienzo a imaginar que soy ese chico—. Se
cruza de brazos mientras ríe falsamente—Será mejor que me vaya a
clases, solo estoy emocionado. Sí, eso debe ser.
✦✦✦✦✦✦
❁Capítulo 2 ❁
Esta más malhumorado que antes. Por eso, no muy satisfecho, se vistió
con ese uniforme sucio y con esos converse desgastados, que para
colmo son bajos y negros. Tanto que ahorró para comprarse esos
converse rojos y altos, no podrá usarlos por el momento. Tampoco está
conforme con las prendas pues no para de olerlas, preguntándose
cuánto tiempo no ha sido lavada y perfumada con suavizante. ¡Y ni
hablar de la maldita enanura! — ¡Ash! ¡TaeHyung es un enano!
— ¡TaeTae!
Un fuerte golpe lo tumba al piso, orillándolo a lagrimear por el rudo
saludo— ¡Eres un salvaje! —Le disgusta sentir su mentón temblar, pero
en verdad le dolió— ¿¡Por qué hiciste eso!? —Al levantar la vista, nota
como ese chico lo mira extrañado. Pero él se queda prendado,
entusiasmado, realmente nervioso, porque ese chico de cabellos rubios
le está hablando.
— ¿Desde cuándo no aguantas mis golpes, TaeHyung? —Lo ayuda a
levantarse, aun viéndolo de forma extraña.
— ¿TaeHyung?
—Sí, tú. ¿O te cambiaste el nombre a Margarita? —Sumamente burlón,
NamJoon vuelve a golpearle el brazo para después rodearlo por los
hombros y caminar al instituto.15
En el trayecto, NamJoon no pasa por alto que su pequeño amigo este
pulcramente fajado y peinado. Algo muy, muy, extraño en TaeHyung.
Mientras Jin, siente su corazón salirse de su pecho por el rudo y firme
tacto del rubio. Le agrada, tanto que sonríe en medio de un sonrojo que
agradece que NamJoon lo tome a juego, creyendo que se trata del
pequeño castaño. De lo contrario, estaría evidenciando a todas luces su
gusto por él. y claro, él que quedaría mal sería precisamente TaeHyung.
Pero los nervios lo dominan, pensando que todo en verdad es una
pesadilla o una mala pasada de la vida. Por eso se disculpa, tan pronto
ve el instituto a una calle, para salir corriendo en dirección a los baños.
— ¡Hey! ¡No vayas a llegar tarde a tu exámen de coreano! —Carcajea,
conociendo de sobra a "TaeHyung".
[:::::::::::::::]
Con las manos en los bolsillos y bastante incómodo por los converse
altos, color rojo, va con la mente sumida en la broma pesada de su
propia imaginación.
— ¡Jin! —Una linda vocecilla lo sorprende— ¡Hyung, espérame! —Al
volverse, nota como el chico de cabellos negros y sonrisa coqueta, corre
hasta él con la mano levantada por el saludo— Jin ¿Cómo... ¡Oh!...
¡Tienes pasto en la cara! —Divertido, señala y toca la zona rasposa.8
TaeHyung agranda los ojos, perdiéndose en la maravilla de poder ser el
receptor de la sonrisa de Jeon JungKook. Siempre estuvo en la sombra
de su indiferencia, olvidado en un rincón de su desprecio y disgusto por
ser el causante del desorden en el salón de clases. Pero esta vez no,
esta ocasión su imaginación se materializa en su sueño hecho realidad.
— ¿Cómo dices? —Se deja envolver en las risas burlonas del menor.
—Que tienes pasto en la cara—. No para de reír y eso enamora aún más
a TaeHyung. Solo se deja tocar y ser jaloneado cuando una campanilla
resuena dentro del edificio— Vayamos a clases, sé cuánto detestas
llegar tarde y más si tienes que presentar un examen.
— ¿Examen? —El tema que siempre deja sin sueño al castaño— ¡Olvide
mi examen!
—Nunca olvidas los exámenes—. Al verlo a los ojos, JungKook nota algo
extraño— ¿Te pasó algo?
¡Qué no le paso!
¡Estoy muerto!... No, nada de lo que ocurría era un simple sueño. Todo
es palpable, completamente real y eso asusta aún más a TaeHyung—
¡O... Oye! Lo siento, debo ir al baño primero.
JungKook tan solo lo ve irse y perderse entre los demás estudiantes.
TaeHyung se abre paso entre los demás estudiantes, corriendo tan
rápido como puede hasta esconderse en los baños. Tan pronto reposa
su peso en un lavamanos, se observa con detenimiento y está cada vez
más seguro de que no es un mal sueño.3
Está ahí, con las mejillas rasposas y sombreadas por no rasurarse;
además, están esos regordetes y sensuales labios que son enmarcados
por ese par de mejillas pellízcables. Y ni hablar de la altura, el cuerpo un
poco más fornido y ese cabello negro intenso, al igual que el par de ojos
enternecedores.2
— ¡Hola! —Esa voz, esa voz—Al parecer tienes algo mío—. Casi cae de
bruces al verse ahí parado, con los brazos cruzados y una mueca
claramente de enfado—Corrijo, tienes dos cosas mías. ¿Podrías
devolverlas? —Se oye molesto, muy molesto, pese a su tono tranquilo.
—Ese... ¡Ese es mi cuerpo! —Señala su cuerpo, ahí parado frente a él.
— ¡Oh! Que buen descubrimiento, Sherlock. ¿Podrías devolverme lo que
es mío? —Estira la mano aún más impaciente.
—Yo... es que... no sé cómo hacerlo—. Se rasca la nuca, creando aún
más disgusto por parte de... ¿él mismo? Bueno, del chico al que
aparentemente le ocurrió lo mismo que a él al despertar.
—Por lo menos dame mis converse rojos. Ahorre durante mucho tiempo
para comprármelos, como para que un mocoso irrespetuoso se los
ponga así como así.3
TaeHyung quisiera devolvérselos, pues, por el momento, es lo único que
puede solucionar. Sin embargo, sabe que sus pies son un poco más
pequeños que los de semejante chico tan alto. Por lo menos más que él.
Así que, ¿Cómo entregárselos? Simplemente no le quedaran.
Pero antes de que siquiera se iniciara otra discusión, por los converse
rojos, JungKook irrumpe en el baño para averiguar si su amigo se
encuentra bien—Hyung, ya es tarde—. Al ver al chico de su curso,
inmediatamente roda los ojos y lo pasa de largo para sacar a "Jin" del
lugar.
TaeHyung sonríe automáticamente por el agarre de JungKook, alterando
los nervios del mayor. Jin necesita que ese chiquillo, además de
entregarse sus pertenencias, apruebe este examen, pues no toleraría ver
una horrenda nota en su historial.
[:::::::::::::::]
Tan pronto JungKook dejó a Jin en su salón de clases, se despidió con
una enorme sonrisa y la promesa de verlo al final de las clases. Siempre
se van juntos y el mismo TaeHyung los ha visto irse por calles contrarias
a donde se va con NamJoon, por lo que no reniega y lo despide con un
gesto de mano.
—Demonios, esto acabará mal—. Se muerde el labio inferior, rascándose
la nuca al no saber cómo responder un examen de tercer curso. ¡Apenas
y consigue medio aprobar los de primer curso!
En cuanto su trasero toca la fría silla, siente recorrer el sudor por su nuca
empapando su camisa. Lo peor es el tic de su pierna y el de sus uñas
mordidas por las ansias. Pero lo que es mucho peor, es cuando el
examen se desliza sobre el pupitre— ¿Desde cuándo las letras son
matemáticas? —Susurra, ignorando que a su lado se encuentra su mejor
amigo.21
NamJoon no pasa por alto la nueva actitud del chico listo de la clase,
extrañándose al verlo ansioso y nervioso al notar que claramente no
puede responder ni la primera ecuación. ¿Qué le pasa? Siempre es el
primero en terminar y quedarse dormido en su pupitre, esperando que los
demás acaben.
— ¡Pss!
— ¿Hum? —Al voltear, TaeHyung quiere gritar de felicidad al ver a su
amigo sentado a su lado. Pero rápidamente recuerda que no es
precisamente él, sino aquel chico que seguramente está respondiendo su
examen de coreano.
—Apresúrate—. Susurra al deslizar su examen para que copie las
respuestas.58
[:::::::::::::::]
Como siempre que hay parciales, JungKook está preparado para la dosis
de lloriqueos de aquel chico extraño que solo sabe hacer bromas
ridículas. Sin embargo, esta ocasión se queda completamente absorto
ante lo que presencia.
Tan pronto el profesor entregó los exámenes, y los alumnos comenzaron
a morir de angustia, ese chico llamado Kim TaeHyung se mostró
completamente sereno.
No para de escribir, suspirando cada tanto solo para relajarse, con una
seriedad inocua que sorprende a los de su alrededor.
—Profesor—. Habla tan bajo como puede, levantando la mano para
atraer aún más su atención— Termine con el examen, ¿puedo dormir un
poco?
Todos los ojos se posan en él, en Kim TaeHyung, en el chico ruidoso y
poco atento a clases. Incluso el profesor agranda los ojos al coger el
examen y notar que esta respondido, y por lo poco que presta atención,
correctamente. Sin objeción, asiente para solo verlo reposar su mejilla
sobre sus brazos cruzados.
[:::::::::::::::]
TaeHyung sentía que moriría de tranquilidad, pues de no ser por su
amigo seguramente hubiese reprobado el examen de ese tal Jin. Y vaya
que se las vería negras, pues solo ha escuchado que es exigente
consigo mismo en los estudios.
—Gracias—. Susurra al ver a NamJoon guardar sus pertenencias.
—Descuida, hasta mañana—. Con esa típica sonrisa de hoyuelos, el
rubio se despide de "Jin".8
En cuanto se quedó solo, JungKook apareció y comenzó a apresurarlo
para irse de una vez. Jalándolo y gritándole que corriera, solo que sus
gritos de impaciencia se truncaron intempestivamente al detenerse al ver
a ese chico de su clase— ¿Ese chico va en tu clase, no, hyung? —Nota
como Kim TaeHyung camina a lado del rubio alto.
— ¿Qué?... ¡Oh! Sí, ese chico va conmigo.
—Sabes, paso algo muy extraño hoy en el examen de coreano—. Crea
un puchero de verdadera molestia, como si en verdad detestara
mencionar el nombre de ese castaño sonriente—Ese chico siempre
lloriquea porque no estudió lo suficiente, quejándose y rogando por tener
más tiempo.15
— ¿Ah, sí? —TaeHyung claramente se entristece, sabiéndose aún más
detestable para ese pelinegro que tanto le gusta.6
—Sí, pero esta vez fue muy, muy, extraño—. Lo coge del brazo para salir
de una vez del edificio—Estaba concentrado, como si hubiese estudiado
como loco y tan pronto terminó pidió dormir sobre su pupitre. ¿¡Lo
puedes creer!? —Esta vez levanta la voz, como si al gritar pudiese creer
lo que vio—Es decir... ¡Acabó y se durmió para esperar a los demás!
Nunca lo había visto gritar de ese modo, con los ojos saltones del
disgusto y agitando los brazos sin razón. ¿Pero qué podía hacer?
¿Decirle que en realidad ese chico es Jin y le hizo un enorme favor,
inconscientemente? Lo único que se le ocurre a TaeHyung, es cogerlo
del brazo y llevarlo a un sentido contrario de donde siempre ve a
JungKook irse con el mayor.
— ¿A dónde vamos, Jin? —Se deja llevar, notando que van por las calles
que dan a la zona comercial.
Tan pronto llegaron a Itaewon, TaeHyung se vuelve sonriente al
pelinegro y le señala un local de bolos—Juguemos un poco y pidamos
pizza.
Antes de que pudiese cogerlo, de nuevo del brazo, JungKook se aferra al
piso mientras lo escruta con extrañeza. Nunca creyó que a Jin le gustara
jugar bolos, mucho menos comer pizza con un poco de refresco.
Al pelinegro mayor siempre la ha gustado llevar a JungKook a tiendas de
conveniencia para comer un poco de ramen, mientras se la pasa
hablando de libros y autores que tocaron su corazón o su mente. Hecho
que muchas veces aburren al menor, orillándolo a bostezar o sonreír sin
sentido mientras asiente sin saber porque.
— ¿Y el ramen? Siempre te gusta comer ramen después de los
exámenes.
— ¿Ramen? —Arruga la nariz, volviendo a olvidar por un segundo que
no es él mismo. Bueno, que no está en su cuerpo—Mejor pizza mientras
jugamos, anda ven.
Una linda sonrisa enmarca los blancuzcos dientes de JungKook,
sintiéndose extrañamente bien ante la infantil decisión de su amigo.
[:::::::::::::::]
Jin había olvidado, por un segundo, que es ese pequeño tontito de
TaeHyung, por lo que dio un pronunciado respingo y un agudo quejido al
ser receptor del grito y golpe de NamJoon.
— "Margarita", has estado muy distraída el día de hoy—. Rodea con su
largo brazo los menudos hombros de TaeHyung, creando intensas
explosiones en las neuronas que Jin se llevó consigo.2
—Eres muy salvaje, ¿No has considerado saludar sólo con un "hola" o
"Buenos días"? —No deja de sobarse el brazo, pensando en que
seguramente un enorme moretón aparecerá el siguiente día.
— ¡Ya! No seas aguafiestas, nunca te habías quejado—. Al revolverle el
cabello, Jin siente de nuevo los nervios dominar su rostro— ¿Qué te
parece si vamos a jugar bolos?
— ¿Bolos? —Más incómodo no podía estar. Primero estar en un cuerpo
pequeño, luego atenerse a la inteligencia del menor en el examen y
ahora soportar horas de un juego absurdo.
—Sí, siempre que hay parciales te pones tan nervioso que te gusta ir a
distraerte un poco—. Al rodearlo con el brazo, lo encamina en dirección
de la zona comercial.
Sin embargo, Jin se detiene en seco. — ¿No prefieres comer ramen? —
Señala otro camino—Conozco una tienda tranquila, si es que te
apetece—. Debería sentirse mal por no preocuparse por JungKook, pero
al tener a su amor platónico solo puede pensar en sacarle provecho a
esa extraña situación que la vida le obliga a seguir.1
Un poco dubitativo, NamJoon se encoge de hombros y vuelve a sonreír
con esos coquetos hoyuelos enmarcando sus delgados labios—Ramen
está bien.1
❁Capítulo 3❁
NamJoon está sorprendido, nunca antes había odio hablar, ni ver comer,
a TaeHyung de ese modo. ¿Qué le ocurre? Piensa el rubio al verlo
hablar y hablar, aun con la boca llena mientras enfatiza algunas cosas
con gestos corporales.
Por primera vez, NamJoon toma más enserio una conversación con el
menor, sobre todo cuando toca el tema que nunca sale de oídos de
JungKook: la literatura, autores favoritos y enseñanzas poéticas.2
Jin olvida que está en el cuerpo de TaeHyung, dejando que sus ideas
fluyan sin control mientras prosigue atiborrándose de esa picante pasta.
Mucho menos para de hablar sobre lo fabuloso que es Kafka al dejar un
legado de parábolas con turbadoras e inagotables riquezas simbólicas.
—Simplemente es increíble, Kafka dejó obras influyentes en el mundo
literario por sus temáticas y arquetipos sobre la alienación, la brutalidad
física y psicológica, los conflictos entre padres e hijos, personajes en
aventuras terroríficas, laberintos de burocracia, y transformaciones
místicas—. Nuevamente llena su boca de ramen, dejando una gota
cayendo por su mentón.9
—TaeHyung, ¿Desde cuándo te gusta leer algo que no sean
manhwas? —NamJoon limpia con su pulgar el hilo de sopa del mentón
del contrario.9
Jin traga duro, sintiendo aun la pasta casi entera. ¿¡Cómo carajosolvide
que no soy yo en estos momentos!? Piensa al bajar el tazón casi vacío,
evadiendo la mirada del rubio que ríe bajo y bromea de nuevo con quien
se supone es TaeHyung.
— ¿De verdad? —Frunce el ceño, no sabe si molestarse por que el
pequeño mocoso es un inculto o porque no puede revelarse tal cual es.
Teme que algo salga mal, pues al recuperar su cuerpo no desea echar a
perder alguna oportunidad con NamJoon.
Pero, ¿habrá otra así de buena? Es decir, no es como si se acostara con
él en un cuerpo ajeno; pero si desea poder crear una conexión con el
menor que trascienda de ese pequeño percance cósmico. Algo bueno
debe sacar de estar en el incómodo cuerpecito de Kim TaeHyung, ¿no?
¿Por qué el universo se lo ponía tan extrañamente difícil?
—Quita esa cara "Margarita", has esos gestos raros y feos que siempre
haces al hacer ruiditos extraños o al hablar cosas inentendibles—. Un
nuevo golpe en el hombro ajeno, recibido con menos reproche que en la
mañana.
A Jin ya no le importa que le propine golpes en el hombro o lo abrace por
el cuello para hacerle una llave de lucha, sabe de sobra que todos esos
gestos no son para él aunque NamJoon no lo sepa.
—No haré caras ni ruidos extraños—. Hace un puchero natural en el
cuerpo de TaeHyung, haciéndolo ver más adorable ante los ojos de
algunas chicas o del mismo NamJoon que lo ve como a un hermano
menor.
Aunque, esta ocasión algo comienza a cosquillear la curiosidad del rubio.
¿Desde cuándo su mejor amigo comienza a parecerle interesante?56
— ¡Ok, ok! —Eleva las manos derrotado—Entonces, sigamos hablando
de Kafka.
—O de Sartre—. Dice Jin, sabiendo muy bien que esa sonrisa no es para
él.
Solo un destello de interés lo hace recuperar su confianza al hablar, pues
NamJoon se inclina en la mesa para prestar atención a cada una de las
palabras que sabe desbordara con emoción.5
[::::::::::::::::]
Unas cuantas chuzas más y JungKook podía demostrarle a su hyung que
aprende rápido a jugar a los bolos. Cosa extraña, pues ninguno, en sus
más de cuatro años de amistad, había tocado una bola de boliche.8
— ¿Lo ves? No es complicado jugar—. TaeHyung pasa su brazo por los
hombros de JungKook, olvidando que este lo detesta y que está en un
cuerpo prestado.
—Jin, ¿quién te enseñó a jugar? —Coge la bola y colocá de nuevo sus
dedos debidamente para lanzarla.
TaeHyung casi trastabilla con el menor, recordando que a los ojos del
pelinegro no es más que Kim SeokJin y no Kim TaeHyung.
Su alegre semblante es rápidamente suplantado por una seriedad nunca
vista en el castaño—JungKook, yo... pues...
—Supongo que hay una vez para todo, ¿No? —Interrumpe la respuesta,
lanzando la bola para ver sólo dos pinos caer—Ya es tarde, deberíamos
irnos—. Ve su reloj de pulsera, notando que apenas darán las seis de la
tarde y que su mayor se pone refunfuñón por no realizar sus deberes a
tiempo.
—Está bien—. Suspirando de alivio, coge sus pertenencias y sale lado a
lado del menor.
En el trayecto ambos van callados, algo incómodo para TaeHyung ya
que siempre acostumbra juguetear con NamJoon, y al ver a JungKook
con las manos en los bolsillos, caminando sin importarle su alrededor,
simplemente es algo con lo que no está acostumbrado a lidiar.1
Para TaeHyung, estar con las manos quietas, al igual que su lengua, es
algo difícil de lograr, pues le gusta moverse y distorsionar su dialecto
para enfadar al mayor al obligarlo a entender lo que balbucea.7
Solo hasta que atraviesan por el hermoso lago, casi en medio del parque,
es que TaeHyung entierra sus preocupaciones y corre sin demora hacia
los pocos gansos que hay mientras saca un libro de la mochila de Jin.7
JungKook está estupefacto al ver a su mayor gritar como niño pequeño y
lanzar su libro contra las aves que responden con graznidos
bravíos. ¿Desde cuándo Jin hace cosas así? Arquea una ceja, sonriendo
inconscientemente al ver como este lo saluda y lo invita a correr con él
tras los enfadados gansos. ¿Quiere que vaya a correr como loco tras los
gansos?11
— ¡Ven, es divertido! —Carcajea alto.
En pocos segundos, JungKook ve cómo algunos niños acompañan la
travesura de su mayor—Debo estar loco—. Sonríe al encontrarse a sí
mismo yendo en su dirección y jugar junto a ellos alrededor de las
disgustadas aves.
[:::::::::::::::]
NamJoon propina un fuerte golpe en la espalda del castaño,
despidiéndolo en la entrada de su casa—Bien pequeño, espero que
hayas salido bien en tu examen de coreano—. Va despidiéndose con la
mano, pero la grave y profunda voz de TaeHyung lo detiene.1
— ¡Nam! —Baja las escaleras, del pórtico, para hacer una breve venia y
agradecerle el que lo haya acompañado a casa. Lo cual no es tan
incierto pues, pese haber salido de ese sitio, Jin no reconocería las calles
hasta haberlas explorado aunque sea un par de veces—Gracias.
—Es la primera vez que me agradeces—. Le da un golpecito en la frente,
dejándole una marquita roja en el ceño—. ¡Ok! Nos vemos—. Esta vez sí
se retira.
Jin lo observa desvanecerse en una esquina, especulando que
posiblemente vive cerca y por eso acompaña a TaeHyung a su
casa.¡Ay! Jin, se más cuidadoso.
Para su suerte la madre de TaeHyung aún no llega a casa, lo cual lo deja
en paz para meditar acerca de todo lo que está ocurriendo en el universo.
¿Acaso estaba pagando un castigo? No, ya había desechado esa idea
en el almuerzo mientras NamJoon bromeaba con otros compañeros con
los que posiblemente TaeHyung no convive mucho ya que casi no le
hablaron.1
Como método de calmar sus ideas locas, va a darse una ducha rápida
antes de volver con bolsas y una escoba para limpiar el mugrerío que el
pequeño castaño tiene por habitación.
La limpieza incluyó el afeitar pulcramente las axilas, agradeciendo que el
rostro terso e infantil de TaeHyung aún no mostrase signos de vello facial,
facilitándole las cosas y reduciéndole el tiempo de aseo. Incluso cepilló
arduamente los dientes, el rostro y acomodó debidamente su uniforme
antes de realizar los deberes del pequeño mocoso.
Buena distracción después de todo, aunque no por mucho pues
instintivamente saca su celular y comienza a escribir un mensaje para
JungKook al ver que son poco más de las diez de la noche.
Para JungKook:
Buenas noches pequeño.
Descansa y nos vemos mañana en el instituto.
[22:25]
Borrar mensaje: Sí - No
Borra el mensaje al recordar que entre sus manos no está su celular sino
el de ese mocoso desalineado.
Aunque no fue tan malo después de todo, pues en cuestión de segundos
vuelve a encender el celular y escribirle un mensaje a NamJoon. Un
buenas noches, seguido de un hasta mañana, es lo que un considerado
Jin le envía.
Sin embargo, la respuesta de rubio le desconcierta un poco y le hace
morderse el interior de la mejilla. ¿Este par se trata de ese modo? Lee
cuidadosamente que NamJoon se burla al escribir que esta vez lo
sorprendió en verdad, pues cada noche le envía esos chistes con toques
de picardía.
— ¿Qué? —Adentrándose en la privacidad del castaño, Jin abre la
bandeja y lee con asombro la creatividad del chico en los chistes
sexuales y uno que otro contado de boca en boca— ¡Lo que me
faltaba! —Se hecha de espaldas, suspirando al saber que el menor
puede corromper la mente de su amigo JungKook— ¡Más le vale que no
le cuente esos chistes a JungKook!16
Si tan solo supiera que un año de diferencia, entre JungKook y
TaeHyung, es más que factible a manifestar agrados o concordar en
múltiples cosas.
[:::::::::::::::]
Después de ver a "Jin" empaparse por jugar con los gansos, y de ver la
masacre de libros al ser lanzados, JungKook se despide tan pronto
llegan a la bifurcación que anuncia una estrecha calle y una más ancha—
Buenas noches, hyung—. Con ademán de mano, el menor camina por el
sendero estrecho mientras sonríe de oreja a oreja.
Pocas veces consigue alegrarse el día conforme a su edad y el nivel de
responsabilidades a las que debe estar atenido. Jin siempre lo mantiene
alineado y concentrado en ser un estudiante ejemplar, por lo que ver esa
nueva faceta, aunque rara, le resulta curiosa y entretenida.
—Hasta mañana, Kookie—. TaeHyung sonríe al ver solo la espalda del
menor, dando pasos lerdos hacia el otro camino sin notar que este se
giró a verlo extrañado.
¿Desde cuándo Jin le dice Kookie?
Sin querer darle tanta importancia, mantiene su ritmo hasta llegar a su
casa y comenzar los deberes de lo que resta del día. Tarea, música,
televisión, cena, nuevamente tarea y finalmente una limpieza rápida de
su cara y dientes antes de acostarse.
Cómo agradece ser hijo único, teniendo la atención necesaria de sus
padres y sin la preocupación de rendirle cuentas a un hermano mayor o
ser el ejemplo de uno menor.
Apenas su cabeza toca la almohada, recapitula cada escenario en el que
Jin se comportó de forma extraña y sumamente divertida. Nunca pensó
que uno podía jugar con los gansos, sobre todo al lanzarles los libros y
enfadarlos al punto de ser perseguido por ellos hasta caer en el lago. Y ni
hablar de los niños, donde el mayor se mostró paciente e incluso cómodo.
Se divirtió, carcajeó hasta que la panza se contrajo en un doloroso y
satisfactorio calambre.
— ¿Hum? —el tintineo de un mensaje nuevo lo hace notar que son poco
más de las once— ¡Mff! Seguramente es Jin deseándome buenas
noches y que me asegure de poner la alarma a tiempo—. Con un poco
de pereza, abre el monótono mensaje.
Cada noche, desde que se conocieron, el mayor tiene la costumbre de
mandarle un mensaje de buenas noches.
Sin embargo, esta vez debe sentarse sobre su cama con los ojos muy
abiertos y una ladina sonrisa al ver el inusual cambio de hábito de su
mayor. Este le envió un chiste un poco pícaro que consiguió hacerlo reír
y sonrojarse un poco:13
De Jin:
Mamá, mamá... acabo de tener mi primera experiencia sexual
- Bueno, ven hijo, siéntate y cuéntamelo todo.
- Ahora no mamá, todavía me duele el trasero.68
[22:40]
Sí, definitivamente ese nuevo comportamiento de su mejor amigo está
resultando bastante bueno. Además, ¿Qué podría salir mal?12
❁Capítulo 4 ❁
Con su singular sonrisa, TaeHyung sabe sobresaltar su propio encanto
aun dentro del cuerpo de Jin. Está feliz, pese a tener que lidiar con la
misma penuria matutina de afeitarse y peinar pulcramente sus cabellos.
Pues, minutos después de que le envió aquel chiste a JungKook, Jin le
envió un mensaje de que ni se atreviera a dejar su cuerpo hecho un
desastre como el día anterior.
Sí, nada más le importaba y nada podría quitarle su felicidad. Ya ansia
que sean las tres y poder irse a lado de JungKook.
Sin embargo...
—Jin—.Un carraspeo más y aquella vocecita no atrae su atención— ¡Jin!
TaeHyung está esperando al pelinegro a una calle del instituto, ignorando
aquel llamado pues olvidó, de nuevo, que él es "Jin". Aunque poco
importa, pues la suave voz aumenta de tono y exige atención,
especialmente al acompañar su grito con un golpe en la pansa de este.
— ¡Te estoy hablando, torpe! —Es una chica pequeña, de cabello
castaño obscuro y ojos del mismo tono, piel nívea y labios delgados con
un tono rosado muy lindo.
— ¡Auch! ¿Tú quién eres?
— ¿Dónde está? Dímelo —Se cruza de brazos y golpea el piso con el pie.
— ¿Dónde está quién? —Alza las cejas, sabiendo que posiblemente Jin
sí conozca a la mocosa.
—Pues mi macho, tonto, ¿¡Dónde está mi macho!? ¿¡Ah!? —Tras agitar
la cabeza de impaciencia, mira a su izquierda y puede ver a JungKook
caminar con prisa hasta ellos— ¡Oppa!
TaeHyung sigue la línea que ella recorre para lanzarse a los brazos del
pelinegro. Le toma un segundo reaccionar y asombrarse al ver que este
le corresponde con mimos, un fuerte abrazo y besos tímidos a causa de
su presencia.17
—Buen día, hyung, te veré por la tarde.
—Cla... Claro...—Suspira con dolor, viéndolo adentrarse en el instituto sin
soltar la mano a esa mocosa.
Una vaga leyenda cuenta que si prestas atención al pasar junto a ese
frondoso árbol, podrás escuchar el corazón de Kim TaeHyung
quebrarse. Piensa, mientras trata de seguir su deber como estudiante.53
[::::::::::::::]
Al mismo tiempo, Jin agradece, por segunda vez, que sea cara solo
tenga que ser tratada contra el acné y no tener que afeitarse diariamente.
Por eso va por la calle, acariciando el rostro ajeno y sonriendo
dulcemente mientras se dirige al instituto. A eso es a lo único que va
acostumbrándose, olvidando por completo que de un segundo a otro su
cuerpo será acribillado por fuertes golpes o su cuello por apretadas llaves
de lucha.
Sin embargo, esta ocasión la estruendosa voz de NamJoon tortura sus
oídos cuando le grita sin piedad. Corre hacia él, con una enorme sonrisa
enmarcada por dos coquetos hoyuelos que simplemente lo desarman.
— ¡Hey! Ayer no me enviaste el chiste nocturno, tenía ganas de reír un
poco.
— ¿Chiste?
—Sí, los picantes o normales. ¿Qué te pasa? Desde ayer actúas muy
extraño—. Lo abraza por los hombros, zarandeándolo un poco para
revolver sus neuronas.
— ¿Ah? Pues... es que...—Y como si la campanilla de la hora exacta lo
haya salvado, ambos corren al interior del instituto al ver las puertas ser
cerradas.
Rápidamente se despide del rubio, corriendo tanto como ese cuerpecito
se lo permite y alejarse de las preguntas.6
Tan pronto ingresa a su salón, se percata de la presencia del par de
tórtolos que consiguió unir hace un par de días. Jeon JungKook y Bang
Min Ah. Ambos muy felices y acaramelados, importándoles poco la
presencia de los demás, hasta que la hora de que ella se retirara a su
aula llegó.
Al verla pasar a su lado, olvida que no es precisamente él— ¡Hola, Min
Ah! —Al levantar la mano, la castaña le dedica una despreciativa mirada
y recibe una fulminante por parte de JungKook.
— ¡Hey! ¿Por qué saludas a mí novia?
Jin se da golpes internos por su estupidez. Ni siquiera el cuerpecito y la
distinta voz le hicieron reaccionar a tiempo.
Es claro que Min Ah sí conoce a Jin, pues este ayudó a JungKook a que
le enviara cartas y algunas flores para cortejarla. Pero, ¿A TaeHyung? Ni
el mismo castaño la reconocía de entre las demás alumnas.4
—Lo siento, yo...
—No vuelvas a hablar con ella, ¿queda claro? —Arruga la nariz,
golpeándolo del hombro al dirigirse al sanitario antes de que el profesor
ingrese al aula.8
¡Grandioso Jin, grandioso! Ahora pensara que eres un loco pervertido,
suspira y se va a su asiento, dispuesto a leer un poco antes de la clase.
[:::::::::::::::]
Al entrar a su salón, NamJoon se percata de que el chico a su lado está
demasiado cabizbajo. Ni siquiera cuando les informan que el profesor, de
la primera hora, no llegará, este eleva la cabeza y celebra como los
demás.
Mientras algunos salen a los jardines, y otros se quedan conversando,
NamJoon se decide a hablarle y sacarlo de esa deprimente postura.2
TaeHyung está con la cabeza enterrada en los brazos cruzados sobre el
pupitre, tiene las piernas flexionadas hacia atrás de la silla y su espalda
está muy encorvada. Demasiado doloroso para permanecer más de
cinco minutos así.
— ¿Te sientes bien?
—No, déjame solo—. Se remueve en la silla, ladeando la cabeza para
así asomar un ojo ya rojo por el llanto.7
NamJoon tuerce la boca, no muy seguro de seguir buscándole la cara a
un chico que apenas y conoce. Pero es su compañero de clases, ¿Qué
tan malo es ser bueno con alguien sin esperar algo a cambio? Así que
insiste, tocándole el hombro para hacerlo reaccionar.1
—Anda, no te ves bien.
—Es que... —con gimoteos, TaeHyung se incorpora, aun con la mirada
baja, para poder desahogarse con su mejor amigo. Aunque este no sepa
del extraño acontecimiento—... alguien que me gusta mucho ya tiene
pareja y eso me duele aquí—. Toca su pecho mientras se muerde el
labio inferior para impedir sollozar más.24
El rubio carraspea un poco, no creyendo que el chico listo del curso, y
además prioritario en los estudios, tuviese un tierno corazón enamorado.
—Bueno, no creo ser el indicado para poder darte consejos—. Se rasca
la nuca, sabiendo de sobra que no es bueno en el romance.
TaeHyung niega lentamente, con una leve sonrisa, antes de verlo a los
ojos y agradecerle el haberle preguntado cómo se sentía. Desde que
entró al aula, todos los ojos y bocas indiscretas se plantaron solo en él.
—Gracias... Kim NamJoon—. Se fuerza a decir su nombre completo,
recordando muy bien que en esos momentos es Jin.
—Tan solo Nam, ¿vale, Jin? —Le palmea el hombro, riendo al verlo
sonreír con más confianza.
— ¡Ok!
Después de eso, el rubio se levantó de su lugar para salir a tomar un
poco de aire.
[:::::::::::::::]
Durante el almuerzo, TaeHyung busca desesperado a Jin. Tiene que
preguntarle cuanto es que JungKook tiene novia, además de encontrar
alguna manera de regresar a sus respectivos cuerpos. Ya no quiere tener
el privilegio de estar a su lado, pues no soportaría verlo besar de nuevo a
la castaña. Pero no lo ve, solo se encuentra al causante de sus suspiros
acercársele con una hermosa sonrisa.
— ¡Jin! Qué bueno que te veo, ¿vamos a almorzar algo?
— ¿No iras con tu novia? —Camina a su lado, metiendo las manos en
los bolsillos. Las ganas de llorar lo golpean de nuevo, pues el solo
escuchar un "si no te molesta, mejor me voy con ella", lo hacen querer
correr hasta desfallecer.
—No, siempre converso con ella entre cambios de clase y por teléfono
en las noches.
Un pequeño alivio desentumece el corazón de TaeHyung— Ya veo, así
que... ¿Cómo la conociste?
Una risita inunda el casi vacío pasillo. JungKook lo ve extrañado—Jin,
gracias a ti pude enviarle cartas y regalos, ¿lo olvidaste? Sin ti no sé
cómo la hubiese invitado a salir y de paso pedirle que fuese mi novia.
¡Maravilloso! Tan solo eso le faltaba a TaeHyung, saberse
completamente imposibilitado de conquistarlo aun antes de luchar.
No quiere hacer más preguntas, limitándose a reír y bromear con que lo
olvidó por el estrés académico.
¿Cómo decirle, "JungKook, no lo sé porque no soy Jin, sino TaeHyung",
sin que lo mire extraño?
—Kookie—, de nuevo ese apodo que el pelinegro comienza a hacerse a
la idea de escuchar— ¿te gustaría ir a jugar a un Arcade tan pronto
terminen las clases? —Coge una bandeja, controlando su nerviosismo al
no soltarla con todo y comida.
JungKook duda por un segundo, pero al revisar la agenda de su celular
asiente inmediatamente— Por cierto, ¿ya te he contado de ese chico
extraño de mi clase, cierto? Hoy estuvo participando mucho, dejando
callado incluso a los profesores por conocimientos que debería obtener
hasta el último grado—. Hace un gesto de disgusto, casi de desprecio.4
— ¿Ah, sí? ¿Y eso que tiene de malo? —desliza la charola al final de la
línea, cogiendo el postre y poder irse a sentar.
—Nada... bueno... no lo sé. Solo es extraño y eso me desagrada.26
Una leve sonrisa adorna el apagado rostro de "Jin", exteriorizando la
completa tristeza del corazón de TaeHyung. Tristeza que incrementa al
ver a la novia de JungKook acercarse con alegría, saltando de nuevo al
brazo libre del pelinegro para envolverlo de besos.
Sí, el corazón de Kim TaeHyung está pulverizado.62
[:::::::::::::::]
En su segundo día como Kim TaeHyung, Jin tan solo observa a su mejor
amigo irse sin siquiera mirarlo.
¿Por qué es así?, ¿Por qué al cruzar miradas este quisiera sacarle los
ojos? También ha notado que le colma la paciencia el sonido de su voz,
poniéndolo a la defensiva cada vez que levanta la mano para opinar.
— ¿En qué piensas? —NamJoon lo sorprende al salir del edificio.
— ¿Eh? Nada.
—Tae, ¿vamos jugar al Arcade? — Menea las cejas y frota las manos,
deseoso poder dispararle a algo virtual.1
—Lo siento, quiero ir a la librería y poder comprar un libro.2
— ¿Desde cuándo vas a las librerías? —Coloca sus manos en jarra,
alzando las cejas en medio de una risita.
—Desde hace poco.
Al ver que el pequeño no piensa detenerse, NamJoon ríe mientras lo
sigue y le pregunta que libro es el que piensa comprar—Seguramente
compraras la saga de "El Diario de un chico en apuros".14
—Comprare "La metamorfosis" de Franz Kafka. Perdí mi copia hace
poco—. Se muerde el labio, pensando en las miles de atrocidades que el
pequeño mocoso puede hacerle a su colección de libros.9
Cómo lanzarlos a los gansos, por ejemplo.
— ¿La metamorfosis? —Abre las pequeñas rajaduras que tiene por ojos,
deteniéndose en seco ante el interés de su amigo por la literatura.
Aunque, además de la primera razón, Jin siente la necesidad de leer a
alguien que lo comprenda. Y qué mejor que uno de sus muchos autores
favoritos.
—Entonces vamos, y después a comer un poco de ramen— Afirma,
recibiendo un gesto de sorpresa por parte del "menor".
Si, mientras para uno las cosas van sobre ruedas, para él otro los
obstáculos apenas comienzan.1
❁ Capítulo 5 ❁
—No pensé que en verdad te gustara Kafka—. Al salir de la librería,
NamJoon lee la contraportada del libro antes de guardarlo de nuevo en la
bolsa—Comienzas a sorprenderme, pequeño atolondrado—. Revuelve el
castaño cabello, creyendo que se trata de su mejor amigo TaeHyung.
¿Quién más sino? Él ignora por completo la tragedia que le ocurrió a ese
par.
— ¿Siempre has creído que soy un idiota? —Lo ve de soslayo mientras
se acercan a una tienda de convivencia.
—Sí—. Al ver como el castaño arruga la nariz, comienza a reír y le
golpea con fuerza el hombro— ¡Hey! Cálmate, solo bromeo—. Al entrar,
buscan su sabor favorito de ramen para pagarlo y prepararlo—Pero
admito que me sorprendiste. No pensé que maduraras tan rápido.1
¡Cielos! La linda sonrisa que le dedica derrite a Jin, embobándolo al
punto de quedársele viendo sin pestañear. Lo único que consigue es que
NamJoon solo ría más y le revuelva el cabello en lo que le indica que
salgan a comer.3
Estar en este incomodó cuerpecito tiene sus ventajas, piensa Jin al ver
como el rubio le ayuda a acomodar las cosas sobre la mesa y termina de
ponerle ingredientes a su plato de ramen.13
—Si antes me divertía contigo, ahora lo hago mucho más—. Posa su
mejilla sobre su mano, cogiendo los palillos con la otra mientras sigue
dedicándole esa linda sonrisa con hoyuelos.3
— ¿De... De verdad? —Baja la mirada, pasando por alto la grave y
profunda voz del cuerpecito incómodo en el que habita.
—Claro, pequeño—. Sus ojos se pierden en dos medias lunas por culpa
de su sonrisa.1
Jin siente el corazón ajeno latir sin control, al igual que un incontrolable
sonrojo que trepa hasta las mejillas y la punta de las orejas. Solo puede
responder con un leve asentimiento, deseando que el rubio no note sus
nervios.
[:::::::::::::::]
TaeHyung va muy callado, sobre todo al ver como la parejita se despedía
entre besos y cariñitos que solo pisoteaban su deshecho corazón.8
— ¿Jin? ¿Qué ocurre? Desde que MinAh volvió al instituto te has
comportado extraño. ¿Paso algo entre ustedes? —JungKook lo ve de
reojo.
— ¿Volvió?
—Estaba enferma—. Se detiene en seco, viéndolo con extrañeza—Has
estado actuando muy extraño, ¿qué pasa? —Lo sujeta del brazo con
algo de fuerza.
—No, nada, ya te dije que solo estoy cansado. Siento no estar poniendo
atención—. Sonríe tan falso que el pelinegro le sugiere ir a comer un
poco de ramen o ir a una librería para que se distraiga. Claro, a
sabiendas de que se aburrirá o se harta de la sopa instantánea más
pronto que tarde.
Pero la negación de su amigo lo descoloca, orillándolo a preguntar qué
es lo que quiere hacer. No conoce otra cosa que le guste más hacer,
salvo ir a casa a estudiar o hacer las tareas juntos. Y claro, JungKook
tiene demasiada pereza en esos momentos como para motivarlo a ir a
estudiar.
—Mejor... mejor vayamos a un Arcade y de nuevo al lago—. Esconde las
manos en los bolsillos, se muerde el labio, esperando a que el menor
niegue y se queje de que está loco por querer ir a jugar de nuevo con los
gansos y los niños.
Sin embargo, JungKook accede y lo jala para llevarlo a un lugar que no
lleva mucho tiempo de haberse inaugurado.
—Nunca pensé que te gustara venir a estos lugares, siempre me
regañabas porque te decía que deseaba venir a jugar—. JungKook entra
casi corriendo a la sala de juegos, emocionado de poder divertirse con su
mejor amigo.
— ¿En serio hacia eso? —Arruga la nariz, pensando en lo aburrido que
es Jin.
Bueno, no es que sea aburrido, solo que dos años de diferencia al
parecer si los nota y reciente JungKook. Por eso, el ir a ese lugar, lo
colocan en un plano de felicidad absoluta para sus apenas dieciséis años.
Sin tomar importancia a las palabras de "Jin", JunKook lo arrastra hasta
una máquina de baile. En cuanto la canción suena, TaeHyung se deja
llevar y se mueve al ritmo de esta.
JungKook lo observa ocasionalmente mientras baila a su lado, notando
que de nuevo se relame la boca como el día anterior— ¡Hyung! —Grita
debido a la música— ¿¡Tienes sed!?
— ¿¡Qué!? —Está más concentrado en bailar y ganar puntos, que pasa
por alto la pregunta y solo asiente— ¡Sí!, ¡Ahora vamos por algo de
beber!
Incluso nota que se mueve extraño, recordando que a su mayor no le
gusta bailar y mucho menos sudar. Siempre es ordenado y límpido,
demasiado para su mente y cuerpo joven. Aunque admite que esa nueva
faceta de Jin le agrada, asegurándose que comienza a divertirse aún
más a su lado. Y no es que no lo quisiera antes, pero el verlo más
desenvuelto le provoca a estar más tiempo con él.
Tan pronto la música termina, TaeHyung baja del juego y alza los brazos
victoriosos entre aplausos infantiles. JungKook lo observa chocar los
cinco con niños de apenas diez y once años, causándole cierta gracia
que nunca pensó ver en él.
— ¿Vamos por agua?
— ¿No prefieres un helado? —TaeHyung termina de jugar con los niños,
viendo afuera del establecimiento una pequeña heladería.
— ¿Helado? Está bien.
TaeHyung lo coge de la muñeca, haciéndolo salir corriendo del Arcade y
entrar despotricado a la heladería y fijar su apetito en el listado de
sabores. Sus ojos brillan, pues ha olvidado, por un segundo, la existencia
de Bang MinAh en la vida de su pelinegro.
—Hyung, quiero uno de fresa.
— ¡Hum! Comeré uno de chocolate.
JungKook no le quita la vista de encima, viendo cuadro por cuadro como
se acerca feliz mente al mostrador y pide los helados. Pero lo que en
verdad le agrada ver, es como al acercarse, con los conos en mano, luce
realmente adorable.
—Gracias, Jin.
—Al terminar vayamos al lago—. Lame despreocupado el helado,
importándole poco derramar un poco en el uniforme.
El menor solo asiente, mirándolo de nuevo sin pena alguna.
[:::::::::::::::]
— ¡Hey! Kookie, ahí hay varios gansos—. TaeHyung señala la pequeña
parvada que va asentándose cerca del lago.
— ¡Jin, espera! —Corre tras de él, golpeándose la frente al ver como
saca un libro y comienza a agitarlo cerca de las pobres aves.
¿Desde cuándo Jin descuida sus pertenencias de ese modo?
Pero TaeHyung lo ignora, dejándose llevar por las risas que le regla al
menor mientras es perseguido por un enfadado ganso. Sus alas
extendidas lo hacen lucir más grande y amenazador, aun así solo
consiguen reír más al tratar de huir de sus graznidos y posibles mordidas.
Al encontrar refugio en un árbol, JungKook regulariza su respiración
mientras observa como el cabello de "Jin" se pega a su frente. Incluso su
camisa escolar se le pega un poco a la piel por culpa del sudor,
haciéndolo lucir un poco atractivo y más que eso al ver cómo, de nuevo,
se lame la boca.15
—Hyung, ¿De nuevo tienes sed? —Se recarga en el tronco, observando
el agitado cuerpo de su mayor.
— ¿Eh? Sí, un poco. Pero no quiero agua, quiero un poco de coca-
cola—. Se limpia bajo la nariz con la manga del saco escolar.
— ¿Coca-cola? Esa cosa no te gusta, también sueles regañarme por
querer tomar un poco en el almuerzo—. Inclina la cabeza, atento a cada
movimiento del contrario.
— ¿Enserio? ¡hum! Ni hablar, entonces beberé un poco yo solo—. Dice
al bajar del árbol, animando a JungKook a bajar al extenderle los brazos.
Cómo agradece tener la fuerza de Kim SeokJin, de algo le serviría la
excesiva altura.
El pelinegro ríe y baja, resbalándose y cayendo en los brazos de su
mayor. Ambos cayeron al pasto, observándose por algunos segundos en
los que el menor traga con dificultad. Nunca había estado tan cerca de
"Jin", mucho menos sentado sobre sus piernas aun siendo un accidente.
—Lo siento, hyung—. Se baja del regazo, sonrojándose y esperando que
este no diga nada.
—No, yo... yo lo siento—. TaeHyung siente una incomodidad en su
pecho. El hecho de que JungKook vea a Jin de una forma tan distinta a
como quiere que lo vea a él, es demasiado para su corazón.
¿Cómo explicarlo? TaeHyung desea que JungKook lo vea con otros ojos,
especialmente en su propio cuerpo, con la esperanza de que sea él
quien lo cuide y proteja. No al revés, como piensa que se darían las
cosas de estar con Jin.
Dicho de otro modo, TaeHyung quiere ser el mimado y protegido; no el
protector y salvador de su amor platónico. Aunque JungKook, al ver a
"Jin", con otros ojos, pareciera querer lo contrario.5
¡Demonios! ¿Por qué las cosas tienen que ser tan difíciles?
—Va... Vamos por algo de comer, ¿Te parece? —JungKook termina por
incorporarse, ayudando al pelinegro a levantarse.
—Sí.
JungKook no evita mirar de soslayo a su mayor, preguntándose la razón
de ese extraordinario cambio de actitud. Ya es más libre, más ubicado en
su alocada y divertida edad.
[:::::::::::::::]
Nuevamente Kim NamJoon acompaña a casa a su pequeño amigo,
aprovechando el viaje debido a que su casa está a la siguiente cuadra. Sí,
SeokJin bien se dio cuenta la primera vez y no lo puede olvidar,
preguntándose si TaeHyung ha visitado alguna vez la casa del rubio,
pues le gustaría mucho que este le propusiera visitarlo para ver alguna
película.
—Bien, pequeña "Margarita", nos vemos después. Aprovecha el fin de
semana para terminar tus tareas pendientes.
—NamJoon... —estira la mano, confiando que al hacerlo las palabras
saldrían por si solas. Pero no es así. Esta con la boca abierta, creando
que el gesto en el rostro ajeno lo haga lucir extraño y un poco divertido.
— ¿Qué? —Ríe ante la curiosa mueca de su amigo— ¿Oh? Ya sé que
quieres, librarte de sus deberes y venir a mi casa para tener una tarde de
videojuegos.
—No, bueno sí, no, lo que en verdad quiero es otra cosa.
— ¿Otra cosa? —enarca la ceja, esperando que hable.7
—Bueno, lo cierto es que... —juega con la bolsa de plástico, casi
destrozándola de las azas—... hay algunas cosas de Sartre que no me
quedan claras y pensé... bueno, yo creí que...
— ¿Quieres que te ayude con lo que no comprendes? —Sonríe leve,
sintiéndose importante para "TaeHyung".
— ¿Se puede? —Baja la cabeza, manteniendo la mirada en sus ojos.
—Seguro, te espero mañana a...
— ¡No! Mejor ven y podre preparar algo de comer—. Sonríe al pensar
que podrá cocinarle a su amor platónico. Además de que apenas cae en
la cuenta de que no sabe dónde queda su casa.
— ¿Desde cuándo cocinas?
Lo que le faltaba. Jin abofetea mentalmente a TaeHyung por ser algo
torpe—Pues, nunca. Pero lo intentare ya que serás mi invitado.
—De acuerdo. Nos vemos.
Después de que el rubio le revolvió el cabello, Jin lo ve irse y dar la
vuelta en la misma calle que la última vez.
Sí, definitivamente las cosas van marchando mejor de lo que pensó.9
[:::::::::::::::]
Cuando al fin TaeHyung deja en el pórtico de su casa a JungKook, siente
que un poco de su corazón está reconstruyéndose.
—Nos vemos, Jin.
—Adiós, Kookie.
A JungKook no solo comienza a acostumbrarse a ese apodo, ya le gusta
que le diga de ese modo y es algo que le deja en claro al sonreírle
tiernamente. Y por supuesto, TaeHyung lo percibe y sonríe junto con él.
Sin embargo, tan pronto le da la espalda puede escuchar el celular del
menor sonar.
—MinAh, hola linda.7
TaeHyung mira sobre su hombro a su imposible sonreír de oreja a oreja
mientras se adentra en su hogar—Quizá solo deba ser su mejor amigo—.
Suspira al retomar su camino.1
Sí, mientras que para uno las cosas van sobre ruedas; para el otro van
pésimo.
❁Capítulo 6 ❁
Una hermosa castaña observa a su hijo moverse por toda la cocina,
disimulando su atención tras el periódico y una humeante taza de café.
Lo ve feliz, un poco más que de costumbre, y con un extraño don para la
cocina—Hijo, ¿Cuándo aprendiste a cocinar Doenjang?
— ¿Hum? —Demonios, ¿Ese pequeño tontito tampoco sabe cocinar?,
¿qué demonios sabe hacer el dueño de este
incomodo cuerpecito?Piensa al sonreír nervioso ante la madre del
castaño—Pues, aprendí viendo videos.1
—¿Vendrá alguien? Usualmente eres muy perezoso y a esta hora sigues
durmiendo—. Lleva la taza al fregadero, dejando sobre la barra el
periódico, antes de salir de la cocina.
—Un... un amigo, ¿te molesta? —Enarca las cejas, esperando que la
madre de TaeHyung no sea estricta.
—No, está bien hijo—. Coge su bolso y las llaves—Saldré por víveres, no
tardare mucho—. Diciendo eso, la castaña sale de la casa y deja a un
nervioso Jin controlando su pulso.
[:::::::::::::::]
—Extraño a mi mamá—. Confiesa a la almohada ajena, abrazándola
mientras restriega su cara en un intento por deshacerse de la pereza—
¿Qué estará haciendo? —Mira hacia la ventana, como si el cielo pudiese
darle respuestas.6
—¿Jin? —La suave voz de la mamá, del pelinegro, atraviesa la
madera—Hijo, ¿aun duermes?
—Pasa... mamá—. Siente extraño decirle de ese modo a alguien más.
Aunque al ver entrar a la hermosa pelinegra, TaeHyung sonríe
automáticamente. Pareciera que el corazón de Jin la reconoce a la
perfección y reacciona cariñosamente tan solo verla.5
—Cariño, tu padre y yo tenemos que salir de viaje por unos días, ¿te
molesta estar solo y cuidar la casa?
Lo que le faltaba, que lo dejen solo y para colmo al cuidado de una casa
que no es la suya.1
—No hay problema—. Recibe un tierno beso en su mejilla, junto a una
cálida caricia en su cabeza.
—Dejamos los números en los que puedes localizarnos por si acaso.
Cuídate, cariño—. Dicho eso, la pelinegra sale para alcanzar al padre de
Jin.
TaeHyung se asoma por la ventana, viéndolos irse en un volvo negro.
¿Ahora qué hará? Se deja caer junto a la ventana, abrazando sus
piernas, deseando que su madre entre por esa puerta y lo abrace como
cada mañana. Necesita un poco de cariño, una cara familiar que lo haga
sentir seguro y lo tranquilice. Y es que también le golpea el recuerdo de
su amor platónico en una relación con una chica linda.
Perezosamente se da un baño rápido, se limpia el rostro como se lo
indico Jin en el mensaje de texto, se rasura debidamente y limpia el
desorden antes de salir a caminar por ahí. Necesita despejarse un poco.
Va con las manos en los bolsillos, cubriendo su cabeza con una gorra
rosada que encontró dentro del armario, pateando piedritas que se
cruzan en su camino. Quiere sacarse de la cabeza a JungKook,
arrancarlo de su corazón, para seguir y poder encontrar a alguien que lo
mire como tanto desea que lo haga el menor.2
—¡Mi amor!
Las risas y las palaras cariñosas lo distraen de sus pensamientos,
vislumbrando en seguida que se trata de MinAh huyendo de JungKook.
Están jugando, riendo, abrazándose y besándose.
—Genial—. Bufa.
Salió para distraerse un poco y lo primero que encuentra es a su
imposible junto a su novia. Nada más iba caminando sin rumbo,
importándole poco que dio hasta la zona comercial y se adentró hasta
dar con ese par.
—¿Hum? ¿Hyung?—JungKook logra verlo a lo lejos, alzando la mano
para llamar su atención.
Pero TaeHyung aprieta los ojos, queriendo ignorar el llamado del menor.
No desea verlo, mucho menos al estar ella a su lado. Aun así es
alcanzado por este, siendo detenido por su firme agarre en su muñeca.
Al mirar sobre su hombro ve esa hermosa mirada de la que se enamoró,
junto a esa tierna sonrisa que lo derrite.
JungKook es realmente un quimérico sueño al cual no puede acceder.
—Jin, ¿qué haces aquí?
—Nada, solo quise... quise caminar un poco.
—¿Ya comiste? —Sigue sin soltarlo— ¿Te gustaría comer con nosotros?
Al ver detrás del pelinegro, TaeHyung puede ver a una molesta castaña
sujetando la otra mano del menor—Gracias, pero será mejor que los deje
solos.
—Hyung...
—Descuida, están en una cita y lo que menos quieren es un
sujetavelas—. Cuidadosamente se desprende del agarre, sonriendo
como puede al despedirse de la pareja.8
[:::::::::::::::]
—¡Wow! ¿Dónde aprendiste a cocinar? —NamJoon agranda sus finos
ojos, lamiéndose la boca por la deliciosa comida.
—¿Eh? Pues, en Internet.3
El rubio solo asiente con una sonrisa, sorprendiéndose cada vez más de
su amigo. Después de algunos años, comienza a descubrir cosas poco
usuales en él. Cosas que extrañamente comienza a agradarle, incluso un
poco más allá de eso.27
NamJoon nunca ha considerado ver a su mejor amigo más allá de una
amistad, mucho menos a considerarse bisexual, pues poco a poco
comienza a gustarle la forma en que come e infla las mejillas cuando
mastica. Últimamente ha congeniado muy bien con "TaeHyung", más de
lo que jamás imaginó, dándose la oportunidad de verlo con otros ojos.
—Bien, ¿te importaría ayudarme a entender algunas cosas de Sartre?
—¡Ok! Dime que no comprendes y lo discutimos—. Le ayuda a limpiar
los platos y a secarlos, al mismo tiempo que el "menor" comenta las
cosas que no termina de entender, sobre el existencialismo, del filósofo.
Las risas, algunas bromas literarias, una conversación seria, las visitas a
librerías, el ramen y demás detalles, son lo que NamJoon comienza a
disfrutar junto al pequeño castaño. Definitivamente comienza a verlo con
otros ojos.34
[:::::::::::::::]
Antes de que TaeHyung volviese a casa de Jin, el celular ajeno comienza
a sonar. Al ver la pantalla se sorprende un poco, tardando un poco en
responder.
—Hola.
—Hyung, ¿te encuentras bien? Deje a MinAh en su casa, ¿te importa
que vaya a tu casa?
Definitivamente eso lo toma por sorpresa, casi atragantándose con su
propia saliva. La verdad es que duda un poco, pues lo que menos quería
es que JungKook dejase de lado su cita por un simple amigo. Aunque, al
parecer, Jin no es solo un amigo más en la lista de contactos del menor.
—Pues, no sé si sea buena idea. Los... Mis padres salieron de viaje y
estoy solo en casa.
—Vamos, hyung, tan solo vamos a jugar videojuegos.5
Definitivamente su risa es lo mejor que puede escuchar.
—Si quieres, te espero.
—Bien, será mejor que vayamos por botanas y refrescos.
—¿Qué? ¿Cuándo llegaste? -TaeHyung dio un respingo al escuchar la
voz del menor detrás de él.
— Desde que miraste el celular y dudaste en responderme. ¿Por qué
ibas a ignorarme? ¿Ah? —Sonríe de oreja a oreja, abrazándolo por los
hombros para encaminarse a una tienda convivencia y surtirse para una
tarde de videojuegos y películas.7
—¿Por qué interrumpiste tu cita con MinAh?
—No lo sé—. Se rasca la nuca, riendo al preguntarse lo mismo—Es que
te vi algo desanimado y pensé que tal vez podría animarte un poco.
TaeHyung sonríe tímidamente, viéndose atrapado con ese dulce
detalle—Está bien, vayamos por algo de comer—. Tal vez, solo tal vez,
dentro de un hermoso sueño, JungKook podría fijarse en mí, piensa al
seguir caminando.19
[:::::::::::::::]
—¡Eres un tramposo, hyung! —JungKook trata de empujarlo y mover el
control del contrario, en un fallido intento de hacerlo perder.
—¡No es cierto, estoy ganándote justamente! —TaeHyung carcajea sin
parar, apartándose del intento del menor por hacerlo derrapar su auto
virtual.
—Es injusto, cuando rara vez querías jugar nunca ganabas. No entiendo
como de pronto eres tan bueno—. Suelta el control al llevarse una fritura
a la boca tan pronto su auto volcó y perdió la carrera.
TaeHyung se levanta victorioso, bailando de forma extraña mientras
canta de un modo que JungKook apenas consigue entenderle. Pero un
fuerte calambre recorre su pierna, haciéndolo caer sobre el regazo del
menor.
—Yo... lo... lo siento, Kookie—. Quiere levantarse, pero el dolor se lo
impide—¡Auch! Sí que duele.
—Eso te pasa por bailar de ese modo—. Ríe bajo, comenzando a
masajear la adolorida pantorrilla — ¿Te sientes mejor? —Dice en un
susurro, sintiendo una extraña calidez apoderarse de sus mejillas.
—S... Sí, ya casi no me duele—. TaeHyung se sonroja.
No sabe cómo actuar y mucho menos que decir, solo sabe que le agrada
estar en el regazo del menor mientras recibe un suave masaje.
Sin embargo, JungKook se sonroja al comenzar a ver a "Jin"
completamente diferente. Admite, muy en sus adentros, que este le
resulta más divertido y alegre; al punto de querer ser visto de otro modo.
Le agrada la idea de sentirse cuidado por él, bajo una excelente dosis de
diversión.21
Sí, las cosas comienzan a complicarse y los dueños de los cuerpos
intercambiados no están tomando la situación como deberían. De seguir
las cosas como van, las consecuencias causaran el suficiente daño antes
de que se den cuenta.11
—Hyung, cada vez me gustas más—. JungKook agradece ser testigo de
ese tierno relamer en los labios ajenos.9
—¿Qué? —TaeHyung no sabe si sentirse feliz o triste, pues claramente
se lo está diciendo a quien cree que es su mejor amigo. Aunque se
supone que también te enamoras de la personalidad.
¡Pero, vamos! Es el alma pura de Kim TaeHyung que Jeon JungKook ha
ignorado o despreciado por mucho tiempo, haciéndole creer que en
realidad si está diciéndole esas palabras al verdadero Jin.
—Yo... lo siento, quise decir que me gusta estar más tiempo contigo—.
Lo ayuda a sentarse en el sillón, incorporándose para alisar sus vaqueros
y aclarar la garganta antes de dirigirse a la cocina— ¿Puedo beber un
poco de agua? —Sin esperar respuesta, coge un vaso y le vierte agua
fría.
Mientras tanto, TaeHyung sigue preguntándose qué tan buena idea es
seguir de este modo. ¿Debería decirle la verdad? Lo considera
cuidadosamente, analizando las diversas posibilidades de un odio o burla
por parte del menor.
—Kookie—, aun con la pierna entumecida, lo sigue a la cocina—tengo
que decirte algo importante.
—¿Qué cosa? —Deja el vaso en la barra, esperando con el corazón en
medio de la garganta, mientras lo ve de soslayo. No tiene el valor de
verlo a los ojos.
—Yo... —Se muerde el labio, escrutando una vez más que tan buena
idea es decirle todo—yo...3
❁ Capítulo 7 ❁
—Después de una semana, ¿por fin vamos a hablar de lo que nos está
ocurriendo?
—Lo sé, debimos hablarlo desde el inicio—. Se deja caer en el banco,
observando las palmas de las manos ajenas.
— ¿Y bien? —Se sienta a su lado, viendo también las palmas
impropias— ¿Qué haremos entonces?
—Antes de eso, debo decirte algo que probablemente no te agradara.
— ¿Más que estar en tu incomodo cuerpecito, y qué tu estés en el
mío? —Jin ríe bajo, encontrando extrañamente curiosa la situación—Bien,
dime de que se trata antes de que pierda más la cordura.
—Jin hyung, bese a Kookie.85
Media hora antes...
— ¿Tú qué, hyung? — juega con el vaso entre las manos, evitando a
toda costa que este le hable sobre el "erróneo" comentario de hace
algunos minutos.
—Es qué, no es fácil decirlo—. Da cortos pasos hasta el menor,
esperando que no le rehúya y así poder soltar la verdad.
JungKook se decide a verlo a los ojos, remojando sus dulces labios con
la lengua antes de dar una larga bocanada de aire. Le sostiene la mirada,
tratando de contener los extraños impulsos que ha ido desarrollando
durante esa extrañamente divertida semana.
—Jin hyung, habla de una vez—. Sonríe nervioso, sintiendo como su
cuerpo empieza a temblar al verlo cada vez más cerca.
—Kookie, es que... no es tan fácil de decir—. Frunce el ceño, viéndose
adorable y hermoso ante los ojos del menor.
—Sólo dilo y ya—. Ve los dedos del mayor golpetear contra la barra.
—Temo que me consideres loco—. Da un paso hacia atrás, alterando los
nervios del menor.
—Jin, ¿te sientes incomodo conmigo? —Da un paso al frente, alzando un
poco la vista por la diferencia de altura— ¿Es eso?
—Nunca podría sentirme incomodo a tu lado, me agrada mucho
compartir tiempo contigo—. Es el corazón de TaeHyung el que habla, no
las palabras enmascaradas que lo hagan ver como Jin—. Es que de
verdad no es tan simple.
— ¿Cómo puedo hacerlo más simple para ti? —Da otro paso, tocando
sobre la barra la mano del mayor—Dímelo y quizá te sea más fácil
expresarte.4
—JungKook, mejor... mejor dejemos esto para otro día—. Al tratar de
apartarse, el fuerte agarre en su muñeca lo desconcierta.
JungKook lo ve fijamente, incluso puede escuchar el rápido latir de su
corazón pese a la música del videojuego como fondo.
Y por otros segundos, TaeHyung hecha por la borda que está en un
cuerpo ajeno y que sus palabras y actos serán vistas desde el plano
llamado Kim SeokJin—JungKookie, es que yo... —Aferra sus manos a
sus caderas, acercándolo un poco más.
Las mejillas del menor se colorean y sus labios los relame de nuevo—
¿Hyung? —Posa sus manos sobre los hombros ajenos, en estado de
shock al no saber cómo reaccionar.
TaeHyung cierra los ojos mientras cierra el espacio entre sus labios,
dejándose envolver por la calidez que el menor irradia. Sin embargo, una
corriente eléctrica lo obliga a apartarse casi inmediatamente. El llanto
amenaza con desbordarse, pues lo que realmente desea es poder
besarlo con sus propios labios y poder ser acariciado, por JungKook, en
su propio cuerpo.
El pelinegro lo observa absorto, aun crédulo de lo que acaba de ocurrir,
pues no opuso resistencia. Solo se queja internamente por el repentino
alejamiento del mayor—Jin, ¿qué pasa? —Sigue sonrojado, viendo cómo
el contrario sale de la cocina y sale sin decir palabra alguna— ¡Jin,
espera, no puedes dejarme en tu casa! —Corre para verlo dar la vuelta a
la esquina— ¿Ahora qué hago? —Observa el interior de la casa,
decidiendo dejar todo en orden antes de correr tras él.
Entre tanto, TaeHyung va limpiándose las mejillas y la nariz al mismo
tiempo que intenta teclearle un mensaje a la única persona que puede
ayudarlo: a Kim SeokJin.2
[:::::::::::::::]
Tras decidir ver la película "Historias cruzadas", Jin se remueve del sillón
para coger el celular del castaño—Demonios—. Masculla, atrayendo la
atención del rubio.17
—Presta atención, Tae, la trama es interesante—. Señala la pantalla con
un ademan.
—Lo... Lo sé, pero... —maldice en sus adentros—... Lo siento, NamJoon,
pero tengo que salir a ayudar a un amigo.
— ¿Amigo? —Se incorpora de su sitio—Seguramente es YoonGi, quien
ha de querer pedirte un favor de nuevo—. Se cruza de brazos, un tanto
molesto pues el pequeño rubio solo busca a TaeHyung para meterlo en
problemas.7
— ¿Quién? —Arquea la ceja mientras se coloca una sudadera negra.
—YoonGi, tu primo. Siempre te busca cuando quiere que le ayudes a
"calmar" con quienes se mete en algún bar o la calle.
Jin suspira internamente— ¡Claro que no! Es... es otra persona que no
conoces.
—Bien, te acompaño—. Coge su chaqueta y sus pertenencias antes de ir
tras su amigo.
— ¡No! —Interpone ambas manos, aclarándose la garganta tras atraer la
atención de la mamá del menor y del rubio—Bueno, lo que quiero decir
es que no está muy lejos y mi amigo prefiere que vaya solo. Tú sabes,
es... es cuestión de confianza.
NamJoon duda un poco, viendo en los castaños ojos de su amigo un
atisbo de preocupación y nervios. Al descruzar sus brazos, suspira
profundamente y se despide de la madre de TaeHyung—Bien, te
acompañare a unas calles, ¿te parece?, así tu amigo no me vera y sabré
donde estas por si me necesitas.
—Gracias, Nam—. Aliviado, se despide la castaña y sale con premura.
[:::::::::::::::]
De algún modo consiguió perder a JungKook, adentrándose a un poco
concurrido parque. Cansado, TaeHyung se deja caer en una de las
bancas cercanas a los columpios, mismos en los que un par de niños
juegan despreocupadamente.
— ¿Qué demonios hice? —Esconde el rostro entre las manos,
golpeándose levemente con las palmas en la frente— ¿Cómo pude hacer
eso?
— ¿Qué demonios hiciste? —Su propia voz lo asusta—Pude dar contigo
por el GPS, de no ser por eso hubiese tenido que llamarte y por cómo te
veo no hubieses visto mi celular—. Jin está parado frente a TaeHyung,
con los brazos cruzados y haciendo lucir el rostro ajeno más que molesto.
TaeHyung se incorpora, se rasca la cabeza y sonríe pesadamente. No
está muy seguro de cómo decirle a Jin que trató de besar a su mejor
amigo.
—No importa, creo que estuvo bien que ocurriera esto—. Descruza los
brazos, mirando sobre su hombro para asegurarse de que NamJoon
haya seguido su camino como prometió—Después de una semana, ¿por
fin vamos a hablar de lo que nos está ocurriendo?
TaeHyung asiente, notando que esa debió ser su prioridad antes de
encausar todas sus acciones a hechos como del que acaba de huir—Lo
sé, debimos hablarlo desde el inicio—. Se deja caer en el banco,
observando las palmas de las manos ajenas.
— ¿Y bien? —Se sienta a su lado, viendo también las palmas
impropias— ¿Qué haremos entonces?
—Antes de eso, debo decirte algo que probablemente no te agradara—.
Retiene la respiración, rogando no ganarse el desprecio de Jin. Lo
necesita, le guste o no. Después de todo, ambos son intrusos de sus
cuerpos y el no tolerarse no cabe en sus planes.
— ¿Más que estar en tu incomodo cuerpecito, y qué tu estés en el
mío? —Jin ríe bajo, encontrando extrañamente curiosa la situación—Bien,
dime de que se trata antes de que pierda más la cordura.
—Jin hyung, bese a Kookie.
Un repentino silencio helado los rodea. El mayor de ambos esta
estupefacto, queriendo asimilar lo que el menor acaba de decir. Pues es
que... ¡Demonios!... ¡Beso a Jeon JungKook, a su mejor amigo de hace
años!, ¿¡Qué carajos le pasa por la cabezota a Kim TaeHyung!?5
TaeHyung lo mira con miedo, sintiéndose extraño al verse poder hacer
gestos de desagrado y enfado como el que Jin consigue hacer
naturalmente.
— ¿Qué hiciste qué? —Controla el tono de voz, aturdiéndose un poco
ante lo grave y profunda que esta puede llegar a ser.7
—Lo siento, de verdad, solo... —baja la mirada y el tono de voz—... solo
fue un roce, no lo bese bien a bien. Me aparte enseguida y lo deje solo
en tu casa—. Juega con las manos, esperando escuchar miles de
insultos y quizá golpes.
En cambio, solo escucha como Jin suspira pesadamente mientras trata
pensar en alguna solución. Aunque le resulta un poco imposible, pues
JungKook puede resultar algo extraño y algunas veces impredecible.
Puede que pase todo por alto, hasta que sobredimensione el asunto y lo
mande al demonio. Después de todo, tiene novia y la situación en la que
se vio envuelto es verdaderamente inverosímil para su amistad.
—De verdad lo siento, no quiero que por esto tu amistad con Kookie se
fracture—. Juega con el dobladillo de la chamarra que cogió tras salir
corriendo. Incluso aun lleva puesta la gorra rosada que encontró en el
armario.
— ¿Le dices Kookie? —Enarca una ceja, desatendiendo sus
pensamientos para escuchar al menor.1
—También siento eso, no pude evitarlo—. Muerde el labio inferior,
arrugando aún más la tela bajo las manos.
—Ya veo, te gusta JungKook—. Lo afirma, compartiendo un poco la
misma pena por la que pasa—Sabes, creo que estamos metiéndonos en
un grave problema.
— ¿Por qué lo dices? —Después de algunos minutos, se anima a
levantar la vista.
—Debemos encontrar una forma de volver a nuestros cuerpos—. Sonríe
de lado—Sino, crearemos un completo caos y tendremos que vivir con
las consecuencias—. Suspira largamente antes de abrazar por los
hombros al menor—Es que, a mí me gusta NamJoon.
— ¿¡El demoledor!? —Agranda los ojos, preguntándose como carajos
alguien puede fijarse en su mejor amigo.65
Y no es porque sea feo o desagradable, sino porque su tacto no está
hecho para personas frágiles y mucho menos sensibles. NamJoon suele
ser muy rudo, ganándose malas caras de las chicas al no saber controlar
su sentido del humor o su propia fuerza.
—No sabía que le dices de ese modo—. Enarca una ceja.
—No sabe que le digo así, me mata si se entera—. Ríe bajo,
encontrando la gracia en todo— ¿Estamos perdidos, cierto?
—Hay que mantener nuestras respectivas amistades a raya—. Se
incorpora y sacude el pantalón.
—Pero, ¿y si JungKook me cuestiona sobre...?
—Dile que te dejaste llevar, que fueron simples celos de amigo—. Se
encoge de hombros, no muy convencido de su consejo. Pero es que no
se le ocurre otra cosa, especialmente tras toparse de frente con el mismo
camino rocoso que ha forjado con NamJoon al congeniar más que bien—
Yo lo ayude a ser novio de Bang MinAh, puedes justificarte con eso. Dile
que solo temías perder su amistad, puede que lo confundas un poco y
deje todo en el pasado.
—Espero que resulte.
Amos fijan la mirada al cielo, percatándose de que una ligera llovizna
esta por sorprenderlos.
— ¿De verdad te gusta Nam? —Lo ve soslayo, conteniendo la risa.
—Te gusta un chiquillo impredecible y un poco altanero, ¿quieres que
siga comparando? —Le golpea el hombro, riendo un poco.2
[:::::::::::::::]
El momento ha llegado. TaeHyung está a una calle del instituto y lo único
que puede pensar es en las múltiples reacciones que JungKook pueda
desatar contra él. Lo que restó del fin de semana, evitó a toda costa sus
llamadas y su inesperada visita al siguiente día.
Decidido, camina hasta el interior y lo primero que nota es una turba de
estudiantes alrededor del tablero con los resultados de los últimos
parciales ¡Demonios!, había olvidado por completo el examen de
matemáticas al que fue sometido, así como el de coreano al que
posiblemente Jin lo había ayudado exitosamente. Por primera vez podría
sacar una nota decente, ganándose algunos mimos de su madre en lugar
de regaños.
¡Oh, cierto! De ser así, quien los recibiría seria el mismo Jin.
—Sera mejor que vea la lista al final de clases—. Asiente para sí mismo
mientras se dirige al salón.
Sin embargo, en el camino puede escuchar un quejido de confusión
mezclada con desagrado. Al mirar sobre su hombro, divisa a JungKook
un tanto malhumorado y desconcertado. Aparentemente logró salir de la
turba, alrededor de la lista de los primeros 50 de cada curso, junto a la
linda castaña que le palmea la espalda en un intento de tranquilizarlo.
— ¡Es imposible!, ¿¡Cómo consiguió adentrarse en los mejores veinte de
primer curso, en tan poco tiempo!?
—Cálmate, amor, sigues estando entre los mejores cinco—. Le besa la
mejilla— ¿En qué te afecta?
—Tienes razón, no me afecta en nada. Aun así no sé porque me
molesta—. Abraza a MinAh—Puede que sea por su forma de ser, es
demasiado despreocupado. Nunca toma nada enserio, siempre juega y
ríe como loco, se mueve de un lado a otro y...—se muerde el labio al
analizar cada una de sus palabras, sacudiendo la cabeza como si
deseara desechar cada uno de sus pensamientos.20
—JungKook, mejor vámonos o llegaremos tarde a clases.
Con las lágrimas amenazándolo, TaeHyung suspira y se dirige al salón
de Jin.2
Tan pronto entra, puede ver a su mejor amigo leyendo un libro. Siempre
ha sabido que a NamJoon le gusta leer, pero nunca lo había visto hacerlo.
—Hola—. Se deja caer en el asiento.
—Hola, Jin—. No aparta la vista del libro.
— ¿Qué lees? —Reposa su cabeza entre los brazos cruzados sobre el
pupitre.
— ¿Oh? "Carta al padre", de Kafka, TaeTae me lo recomendó—.
Orgulloso, muestra el libro.
¿Pero qué demonios hace Jin con mi cuerpecito y mi forma de ser?,
piensa mientras se yergue para prestar atención al rubio— ¿De verdad te
lo recomendó? —Reposa la mejilla en la palma de la mano— ¿En qué
curso va?2
—En primero, pero eso no significa que no sea maduro—. Sonríe
mientras cierra el libro y lo guarda en la mochila—Es un poco travieso,
inquieto a decir verdad, pero últimamente...—amplia la sonrisa, no
sabiendo como expresar lo que piensa.1
Antes de que alguno siguiera la conversación, el profesor ingresa al
salón e interrumpe sus cavilaciones.
[:::::::::::::::]
A juzgar por el semblante de Jin, puede decirse que ya vio la lista del
primer y tercer curso. Con un suave masaje en sus sienes, sonríe al
saber que TaeHyung no lo arruinó todo y lo dejo dentro de los cinco
primeros lugares. Mejor de lo que pensé. Me bajo algunos peldaños, pero
nada que no pueda solucionar una vez que recupere mi cuerpo y mi vida,
cavila sin percatarse de la dura mirada de un pequeño pelinegro.
Hasta que...
—No pensé que conseguirías estar dentro de los primeros veinte
lugares—. Se deja caer en su asiento, sacando una libreta de la mochila
para ignorarlo tan pronto destile su desconcierto—Siempre lloriqueas por
no estar en la lista.
—Ni yo me la creo, tenlo por seguro—. Sabe que no tiene caso discutir
con JungKook, lo conoce y sabe que es un poco roñoso cuando algo lo
saca de sus casillas. Lo único que no consigue entender es por qué
detesta en sobremanera a TaeHyung. Bueno, al verdadero Kim
TaeHyung.
— ¿Lo llamarías suerte? —Abre de par en par la libreta, recordando la
última clase antes de que llegue la profesora de historia.
Jin bufa, molestándose ante la extraña actitud de su pequeño amigo.
Nunca lo ha visto actuar de esa forma con alguien más, y eso le
incomoda un poco—Dime, Jeon, ¿qué te hice para que te fastidie mí
presencia? ¿Ah?7
Aquellas palabras toman por sorpresa al menor, nunca creyó que
"TaeHyung" tuviese el valor de responderle y mucho menos confrontarlo
tan directamente. Simplemente lo observa algunos segundos, buscando
una respuesta que lo saque de esa extraña situación. Aunque también es
porque no le gusta verse acorralado por ese castaño malditamente
alegre.
— ¿Te parece poco que, a tus casi diecisiete años, sigas comportándote
como un niño? —Arruga la nariz mientras lo mira.19
—Sabes, deberías de cuidar tus palabras—. Tranquilamente reposa la
mejilla sobre el pequeño puño—Nunca sabes si puedes arrepentirte o
no—. Sonríe victorioso, viendo como JungKook abre la boca en un
intento de protesta. Pero la intervención de la profesora lo mantiene
callado hasta el final de las clases.
[:::::::::::::::]3
Al final del día escolar, tanto Jin como TaeHyung se dedican miradas
cómplices al saber que las cosas pueden empeorar o mejorar. Todo
depende de ellos a partir de ese punto, tratando con todas sus fuerzas de
encarrilar sus comportamientos a como sus mejores amigos los conocen
en realidad.
Aunque resulte difícil.
—Hyung, ¿podemos irnos de una vez? —JungKook despabila al mayor,
mostrando a todas luces su disgusto.
— ¿Qué te pasó? —Esconde las manos en los bolsillos, sabiendo lo que
le molesta. Tan pronto salió de clases, fue a ver los corchos y vio que,
tanto él y Jin, estaban bien posicionados en la lista.
— ¡Ash! ¿Puedes creer que ese tal Kim resultó ser buen estudiante? —
Balbucea, enfatizando su tormento con el cuerpo— ¡Así, nada más, de la
nada!
Mientras lo observa desahogarse, muy en el fondo desea que JungKook
mencione el beso del fin de semana. Anhela con todo el corazón que le
corresponda, que le abrace mientras lo colma de palabras dulces y besos
tiernos. Al menos hasta que recobra el sentido y se ve reflejado en sus
furiosos ojos, recordando que no es él y que debe convertirse en Kim
SeokJin.
— ¿Jin hyung? —El tono rojo de ira, en sus mejillas, cambia
bruscamente por un rosado tímido—Lo que pasó el fin de semana... —
Baja la mirada, ya más calmado tras gritar descontrolado por culpa de su
compañero de clase.
—Fue una confusión—. Dice muy seguro, haciendo caso al consejo de
Jin.
— ¿Qué? —Su voz es casi un susurro, al igual que el breve atisbo de
tristeza en sus ojos.
—Yo, estuve un poco celoso—. Se encoge de hombros—Pensé que al
regresar MinAh, te alejaras de mí y...
—Nunca me alejaría de ti, hyung—. Da un paso hacia delante, casi
implorando con el cuerpo que el mayor lo abrace.2
—Kookie, olvidemos el fin de semana—. Le palmea la espalda, sintiendo
como su frágil corazón vuelve a quebrarse— ¿De acuerdo?
JungKook se muerde con fuerza el labio, asintiendo con mucho pesar.
Solo observa a "Jin" emprender el camino a casa, buscando la razón del
porqué de pronto se comporta de ese modo. ¿Cómo le diré que me
agradó que me besara en ese milésima de segundo?, piensa al
alcanzarlo.43
❁ Capítulo 8 ❁
—Gracias de nuevo, Nam, por acompañarme a casa.
—Vivo a la siguiente calle, no es por que quiera hacerlo—. Una risa
resuena en los tímpanos del cuerpecito ajeno, haciendo más que real el
sonrojo que Jin emite.
—Aun así, gracias—. Al darse la vuelta para abrir la puerta, siente la
pesada mano del rubio cogerlo de la muñeca— ¿Hum? ¿Pasa algo?
—Oye, TaeHyung, ¿te gustaría ir al cine conmigo el viernes? —Muestra
sus hoyuelos ruborizados, al igual que una mirada nerviosa.42
Al momento Jin se paraliza ante la pregunta, recordándose enseguida
que TaeHyung es el mejor amigo de NamJoon, por lo que compartir
algunos momentos de diversión es natural entre ellos.
—Cla... Claro, ¿qué película veríamos? —Jin se muerde el interior de la
mejilla, sintiendo ese desesperante cosquilleo ardiente que emana de su
estómago y desemboca en sus mejillas al colorearlas de un intenso
rosado. Ni siquiera presta atención al hecho de que se lo está
proponiendo a TaeHyung.
— ¿"Suicide Squad", te parece bien? Sé cuánto te gusta el personaje del
Jocker y...14
—Seguro, amigo—. Aparenta que no está emocionado cual colegiada
enamorada de su profesor, hecho que el rubio nota causando que su
hermosa sonrisa se difumine un poco al oír el "amigo" en la afirmación.12
¿Qué esperaba? Se supone que son amigos, los mejores desde hace
algunos años, ¿por qué habría de sorprenderle que no lo vea como él
empieza a hacerlo?
—De acuerdo, saliendo del instituto vamos al cine—. Esconde sus
manos en los bolsillos, bajando rápidamente las escaleras del pórtico
para encaminarse a su casa.
Al verlo dar la vuelta en la esquina, Jin suspira como si no hubiese
respirado en horas. Esta feliz, muy emocionado de hecho, pero el
gusanito de la culpa comienza a irrumpir en su conciencia y decide
hablar con TaeHyung. Después de todo, el menor lo hizo con él al decirle
lo que estuvo a punto de hacer con JungKook, ¿por qué no ser igual de
justo?
2
:::::::::::::::
Exactamente al separarse en la bifurcación, JungKook no evitó mirar a
"Jin" y sonreírle con cierto pesar. El alto pelinegro respondió el gesto,
despidiéndose con un ademan de mano mientras seguía su camino sin
mirar atrás.
El menor se queda por unos minutos ahí parado, viendo el vacío que el
mayor dejó junto a sus sentimientos enmarañados. De algún modo llegó
a su casa, deteniéndose en seco al sentir una extraña sensación de
soledad en la palma de sus manos. Se queda parado observando su
casa, su alrededor, la calle de la que viene, dejando que un pensamiento
impropio nazca sin previo aviso.
De pronto el poder verlo y hablarle se hace necesario, como si fuera la
misma calidez que los rayos del sol lo abrazaran. Por eso, con la duda en
la punta de la lengua y los nervios a flor de piel, se decide a alcanzarlo y
exigir hablar sobre el fin de semana. Necesita urgentemente poder
aclarar ese lapsus de sus hormonas alocadas, de sus emociones
explotando en sus entrañas, de esa inhóspita sensación de confort y de
su forma de comenzar a ver su alrededor.
Realmente necesita poder aclararse a sí mismo.
Pero es demasiado tarde. Tan pronto llega a la bifurcación, y corre en la
misma dirección que el mayor, sólo se encuentra con una solitaria calle.
—Tengo que hablar con él, no puede estar como si nada después del
beso—. Toca sus labios con la punta de los dedos, sacando su celular y
marcándole desesperadamente.
:::::::::::::::
En cuanto toca la almohada, TaeHyung suelta un profundo suspiro y
unas cuantas lágrimas. Se siente un completo cobarde por no decirle la
verdad, de haber confiado en Jin para mantener la situación como si
nada hubiese ocurrido y por no haber hecho caso a sus impulsos de
volver a besar a JungKook en cuanto este le miró con confusión.
Coge el celular y comienza a ver las breves conversaciones que sostuvo
con JungKook, sobre todo aquellos chistes que siempre le enviaba a
NamJoon. Ríe levemente al releer los chistes y las respuestas del menor,
alegrándose un poco el amargo día que de nuevo se torna gris al ver una
llamada entrante.
—Hola.
— ¿Podemos vernos en la cafetería, "Chocolate Cream", cerca del
instituto?
— ¿Para qué? Ya hemos dejado todo en claro, ¿no?
—Por favor, necesitamos seguir hablando. No podemos dejar las cosas
así, hay que solucionarlas.
—Voy para allá.
Perezosamente se cambia de ropa para encaminarse al punto de
encuentro, lo cual le causa poca gracia.
:::::::::::::::
TaeHyung espera pacientemente en una de las mesas exteriores, ya con
un capuchino en mano y mirando a su alrededor, tratando de ignorar la
quinta llamada de él. Sólo quiere acabar con ese día, suspirar
profundamente y ver que, tras pestañear, las cosas seguirán como si
nada. Lo cual es realmente difícil, pues necesita poder recuperar su
cuerpo y de ese modo su vida.
Así, su existencia seguirá siendo la fiel sombra del destello que Jeon
JungKook emana.6
—Siento llegar tarde, gracias por venir de último minuto-. Jadea al
sentarse ante él.
—No hay problema. Yo lamento mi actitud en el teléfono, estaba un poco
gruñón por...—ladea la sonrisa—... no importa, ¿De quieres hablar?
—TaeHyung, debemos encontrar el modo de volver a nuestros
cuerpos—. La desesperación se refleja en sus ojos y su tono de voz,
realzando la profundidad de la misma-Y tiene que ser pronto.
TaeHyung arquea la ceja, reposando su cuerpo en el respaldo mientras
cruza los brazos— ¿Crees que yo no quiero? —La tristeza se refleja en
su mirada—Estoy enamorándome aún más de JungKook, ¿crees que
eso no me duele? —Se inclina al señalarse el cuerpo ajeno— ¿Crees
que no me duele que te vea a ti y no a mí?
—Lo sé, lo sé—. Se revuelve el cabello, fijando su mirada a la mesa—Lo
mismo está ocurriéndome con NamJoon.
—Jin, explícate—. Extiende sus manos sobre la mesa— ¡Que te
expliques!
— ¡Cálmate! —Golpea la mesa con los puños— ¿Tú crees que no me
duele que Kim NamJoon me trate con cariño pensando que eres tú? —
Sus ojos enrojecen y su voz se quiebra— ¡Esto es muy doloroso!21
La gente de alrededor se calla y los mal mira, los cuchicheos no tardan
en avergonzarlos y obligarlos a salir de ese lugar para terminar su
conversación. TaeHyung desliza unos billetes sobre la mesa y sale con
pesadas zancadas resonando por el lugar. Detrás, Jin hace algunas
venias antes de salir corriendo.
— ¡TaeHyung, espera! —Lo sujeta del brazo, resintiendo la diferencia de
fuerza y tamaño. Le sigue costando trabajo asimilar el hecho de estar en
otro cuerpo, viendo el propio igual de destrozado que su alma— ¿Qué
vamos a hacer?
— ¿Y me lo preguntas a mí? —Lleva las manos a la cabeza, sujetándola
como si esta le diese vueltas— ¡Soy un niño idiota! —El mentón le
tiembla al igual que su voz— ¿¡Qué puedo hacer yo!?6
Por primera vez Jin se ve completamente perdido, sintiéndose impotente
e indefenso en medio del caos que los envuelve desde hace más de una
semana. Tan sólo mira fijamente a TaeHyung, viendo en el reflejo de sus
propios ojos el llanto que comparte con el menor.
¿Qué pueden decir? Hay tantas preguntas y pocas respuestas, mismas
que ellos mismos deben responder con creatividad mientras recuperan
sus respectivas vidas.
—No eres un idiota—. Consigue decir al dejar de llorar—. Apenas
cumplirás los diecisiete años, TaeHyung, y yo los diecinueve, nos guste o
no seguimos siendo niños ante semejante problema.1
El menor no aparta la mirada del piso, pues quiere alejar la fea sensación
de miedo y angustia que alberga desde que todo se salió de control. No
deja de repetirse internamente que nunca debió sobrepasar esa línea
con JungKook, que debió rendirse por completo cuando lo vio con MinAh,
y que debió priorizar su problema antes de hacer algún movimiento. Se
odia por eso.
También está sumamente dolido, viendo sus manos vacías de
respuestas necesarias y de sentimientos huecos al no ser receptores de
quien ama. Muy en el fondo sabe que si JungKook comienza a verlo con
otros ojos, se enamorara de Kim SeokJin y no de él.
Ahí es cuando la pregunta, que ambos han estado evadiendo, se hace
presente: ¿Y si nunca recuperan sus vidas?1
¿Serán capaces de vivir con las consecuencias de sus actos?, ¿serán
capaces de aceptar el amor de sus respectivos amores con el cambio de
cuerpo?, ¿serán capaces de renunciar a sus vidas?
TaeHyung es quien se anima y enuncia la pregunta, callando por
completo al mayor y dejando en el aire una horrida sensación de
confusión y terror-Puede que nunca recuperemos nuestros cuerpos-.
Ladea la cabeza, sintiendo los ojos arder y el peso del mundo posándose
en sus hombros.
—Tae...—muerde el labio inferior, negándose a pensarlo—... ¿Y sí tienes
razón? —Esconde las manos en los bolsillos.
Pareciera que el clima comprende su dolor, acunándolos con una ligera
llovizna aun con los tenues rayos de sol abriéndose paso entre algunas
nubes.
Ambos jóvenes enraízan sus preocupaciones en ese instante,
escudriñando cada una de los vértices a ocurrir en caso de que así sea.
Tras un largo silencio, Jin sugiere hablar seriamente al respecto.
—Tenemos que ser sinceros y estar conscientes de que si ellos se
enamoran de nosotros, aun estando en el cuerpo del otro—, Jin juega
con los pies, provocando un pequeño surco con la punta del tenis en la
tierra-hay que decidir qué hacer.
— ¿A qué te refieres? —Arruga la nariz, gustándole poco el rumbo de la
conversación—Quieres decir qué, ¿si JungKook y NamJoon se
enamoran de nosotros aun estando en cuerpo ajeno, dejemos que todo
siga su curso?
—A menos que hagamos lo más sano—. Baja la mirada, sintiéndose por
completo como su aspecto lo sugiere: como un adolecente en la flor de
sus tropiezos y cubierto de desasosiego—Al ver un ligero atisbo de
cariño, más allá de la amistad, hay que alejarnos por completo de ellos.
24
:::::::::::::::
—Hyung... ¿por qué no respondes? —Observa la pantalla de su celular,
viendo como la llamada sigue en tono y el contrario se niega a responder.
La ligera llovizna lo sorprendió en medio de su caminata sin rumbo,
encontrándose a sí mismo un poco tonto al buscar de esa forma tan
desesperada a su amigo. Sin embargo, al ver la llamada entrante de
MinAh, una extraña sensación se cuela hasta su pecho. En lo único que
puede pensar es en el beso, en la explosión de pensamientos y
emociones que le desprendió desde sus entrañas, haciéndolo
considerarse un completo loco.
Y es que, ¿cómo puede sentir eso por su mejor amigo? Después de
tantos años, ¿cómo es que apenas experimenta esos sentimientos por él?
¿Qué cambió?
Sigue caminando, sin apartar la vista del celular, considerando que
posiblemente todo fue un grave mal entendido tal y como su mayor se lo
dijo. ¿Debería desistir y hacer como que nada ocurrió?, piensa al ver una
nueva llamada de su pequeña pelinegra.
—Creo... que lo mejor será seguir como si nada—. Se muerde el labio al
dirigirse a casa de su novia.
Si hubiese prestado más atención, mientras pasaba al lado de la
cafetería cercana al instituto, JungKook habría visto a su mejor amigo
sosteniendo una conversación con su pequeño tormento académico.13
Pero no fue así. Sigue su camino hasta llegar a la casa de MinAh y
mensajeándole para que le abra y lo deje pasar.
— ¡Mi amor! —La chica lo abraza del cuello, importándole poco que este
empapado pese a que la llovizna está cesando— ¿Por qué viniste? —Le
sacude el cabello, ganándose un apasionado beso junto a un fiero
abrazo.
JungKook apacigua sus pensamientos con su novia, abrazándola y
besándola como si de ello dependiese su vida. Sólo quiere sentir una
calidez recorrer sus entrañas, sentir aquella chispa que explotó cuando
los labios de su mejor amigo rozaron levemente los suyos.
—MinAh, ¿podemos entrar a tu habitación? —Junta sus frentes, viendo
como su novia se ruboriza mientras asiente.34
❁Capitulo 9 ❁
Quisiera correr, elevar los brazos y sentir el viento golpear su cuerpo en
son de libertad. Desearía gritar a todo pulmón y quedarse afónico. Sueña
con desprenderse de la dura realidad y poder caminar descalzo sin temor
a lastimarse. Le encantaría poder destrozar y romper todo objeto que se
le atraviese, sin miedo a las consecuencias.
2
Sin embargo, la vida en ocasiones es dura y lo hace saber de las peores
formas. Aunque eso es lo que marca a uno, lo que lo hace madurar y
saber cómo encarar los problemas con más valentía y decisión.
Pero, por el momento, Kim TaeHyung se siente completamente
indefenso, dolido y solo.1
—Jin—, JungKook lo sorprende a una calle del instituto, tocándolo
suavemente del brazo—necesito hablar contigo.
—Debemos entrar a clases, vamos o llegaras tarde—. Sigue el consejo
de Jin, cerciorándose de "volverse" él por completo.
—Jin, por favor—. Lo sujeta con más fuerza, obligándolo a detenerse y a
verlo a los ojos. Esos hermosos ojos que se conectan a la perfección con
su mirada, con su verdadero yo.3
¿Cómo negarse? Siempre ha gustado de él—De acuerdo, ¿A dónde
vamos? —Se deja jalar, yendo de vuelta por la calle para adentrarse en
otras que dan directo al parque.
TaeHyung no comprende, mira para todos lados buscando la razón del
porque ir tan lejos por una simple conversación. ¿Qué le pasa a
JungKook? A su Kookie. Lo ve agitado, sino es que nervioso y
acongojado, con el temor pintado en sus ojos.7
Siguen caminando hasta dar con las bancas que miran hacia el lago,
mismo que alberga pocos gansos.
— ¿Tenías que traernos hasta aquí? —Esconde las manos en los
bolsillos del pantalón.
JungKook sigue dándole la espalda, dejándole ver su irregular
respiración y sus manos hechas puños.
Lo ve temblar, lo oye hipar, y al querer tocarlo provoca que al virar lo
abrace con fuerza y busque sus labios como la última vez.15
Los primeros segundos, TaeHyung se resiste, interponiendo las manos y
alejando su cabeza, agradeciendo internamente la maldita altura de Jin.
Pero la carne es débil y la tentación al alcance de la mano. En un
parpadeo sus labios se aprietan contra los ajenos, dejándose llevar por el
fiero beso que en segundos concibe extraño.24
—Jun... —de nuevo trata de apartarlo—... JungKook, espera, esto... esto
está mal.
— ¿¡Por qué está mal!? —Al ceder separarse, lo ve con los ojos
completamente acuosos— ¿¡Dime, hyung, por qué no puedo besarte!?14
—Porque tienes novia —Intenta estar tranquilo, dejándose caer en la
banca y observar el brillo del lago—Tienes a MinAh, Kookie, no puedes
hacerle esto y mucho menos a nosotros.
— ¿De verdad me dirás eso? —Ladea la cabeza, respira con fuerza y
sus ojos se enrojecen aún más— ¿¡De verdad me dirás eso!? —Aprieta
más fuerte sus puños, dejándole ver la impotencia acumulado desde lo
más recóndito de su ser.5
— ¿Por qué tanta insistencia? —Su tono es profundo— ¿Por qué tanta
terquedad por querer sobrepasar nuestra amistad? —Se levanta y apoya
sus manos en sus hombros temblorosos.
JungKook ríe en sorna y enjuga sus lágrimas, aun no puede creer que su
mejor amigo este cambiando las reglas del juego después de lo que
ocurrió en su casa.
—Ayer fui a casa de MinAh—, sigue sin verlo y se muerde con fuerza el
labio, haciéndose sangrar un poco.12
Al escuchar eso, es como si le hubiesen dado un balazo justo en el
corazón. TaeHyung traga duro, imaginándose lo que el menor esta por
decir, y es que de solo imaginarlo lo hace querer arrancarse las orejas
para no seguir lastimándose.
— ¿Ah, sí? —Imprime más fuerza, causando que JungKook lo observe
con la misma impresión que le dio al oírlo: con tristeza y dolor.
El pelinegro lo observa detalladamente, sintiendo una extraña punzada
que le asevera que algo no está bien. Y por más que mira fijamente los
irises de su mayor, siente que algo falta o ha cambiado; como si la
persona que tiene enfrente no fuese su mejor amigo y alguien más lo
está escuchando. Incluso su forma de verlo, de hablarle, de tocarlo, le
causan estragos y delirios de deseos inhóspitos que nunca pensó
experimentar de parte suya.9
Ni siquiera con MinAh ha sentido esos fuertes dolores en el corazón,
mismos que te juran estas cayendo perdidamente en el juego ciego del
enamoramiento. ¿Por qué eso es lo que comienza a sentir, no? Una
fuerte atracción por la nueva esencia que su mejor amigo destila con
cada gesto, con cada incoherencia, con cada mirada y cada risa. Por eso,
cuidadosamente levanta la mano y le acaricia la mejilla, como si quisiera
convencerse que todo es producto de su imaginación y de sus nervios
colapsando.6
—Jin, soy un cobarde.
— ¿Por qué? —Cierra los ojos por el dulce tacto, posando su mano
sobre la ajena para no alejar su calidez.
JungKook entrecierra los ojos y le sonríe, ladeando la cabeza del otro
lado—No pude.
— ¿Qué no pudiste? —Arquea las cejas, aun con el corazón en la
garganta y apunto de vomitarlo.
—No pude acostarme con mi novia, no pude hacerle el amor, ¡No pude
tener sexo con ella! —Su rostro enrojece de nuevo, bajando y prensando
su agarre en los brazos del mayor.
TaeHyung mentiría si dijera que es lamentable, pero en realidad una ola
de tranquilidad lo embarga. Cierra con fuerza los ojos y atrae al menor
contra su pecho, acariciándole el cabello y dejándolo llorar mientras lo
abraza y le golpea la espalda. Yo soy el cobarde y egoísta, Kookie
[:::::::::::::::]
Jin detesta la idea de no poder enviarle un mensaje a JungKook, pues ya
ha comenzado la segunda hora y sigue sin aparecer. Nada más está
seguro de que no ha enfermado, pues los profesores se han sorprendido
al no verlo en su sitio al pasar la asistencia.
Por eso, al iniciar la hora del almuerzo, se propone a buscar a TaeHyung
y preguntarle acerca del menor. Pues se supone que él debe saberlo, él
debe estar al tanto, ya que se supone que son buenos amigos.
Sin embargo, todo el tiempo se le fue buscándolo sin éxito.
— ¿TaeHyung? —NamJoon lo ve espiando su salón de clases— ¿Qué
haces aquí, pequeño? —Le alborota el cabello, provocándole un sonrojo
y miradas coquetas de las chicas de su curso.
Al parecer TaeHyung es adorable ante los ojos de las chicas de último
curso, piensa antes de recordar que el rubio le está hablando— ¡Eh! Nam,
¿alguien ha faltado de tu curso? —Se desprende del marco de la puerta,
viéndolo hacia arriba y maldiciendo de nuevo el pequeño cuerpecito
incómodo.10
NamJoon arquea la ceja, extrañado de que el castaño se interese en
alguien que sabe no conoce, pues sabe que el único que ha faltado ese
día es SeokJin. Tan solo lo mira algunos segundos, sacando dos paletas
de su bolsillo y ofreciéndole una a su amigo.
— ¿Acaso pasó algo?
Jin coge lentamente el dulce, observando como NamJoon desenvuelve el
suyo y se lo lleva a la boca mientras se cruza de brazos.
—Sí, bueno no, es que...—suspira y vuelve a escuchar risas tiernas
sobre la persona de TaeHyung—... un compañero no asistió hoy a clases
y sé que es amigo de alguien de tu curso—, agacha la cabeza, pero
mantiene el contacto visual—y me preguntaba sí él podría decirme
algo—. Bien, aquí es donde Jin admite que quiso una excusa para ver a
NamJoon, pues muy bien puede enviarle un texto a TaeHyung
preguntando por JungKook.2
El rubio arquea una ceja, no muy convencido—Escucha, pequeño, mejor
vuelve a tu clase antes de que te reporten a dirección.
—Lo dice quien come un dulce a minutos de que llegue el profesor—.
Bufa, arrugando la nariz en un auto reflejo del cuerpo ajeno.
NamJoon no evita reír ante el adorable gesto de su amigo, viéndola
únicamente las veces que pierde en los videojuegos o no se le permite
hacer travesuras.
—Kim SeokJin, ¿feliz? Ese chico nunca falta, lo cual es extraño pues
siempre está en el primer puesto y cumple con sus deberes—. Frunce el
ceño, pensando en que los últimos días no se ha comportado como
usualmente lo hace. Pero antes de siquiera formularse una hipótesis, el
verdadero Jin lo interrumpe.
— ¿Te parece extraño o molesto ese chico? —No pudo evitarlo, al
escuchar su nombre deslizarse por esos carnosos labios simplemente lo
desarmó.
—No, en realidad es amable y agradable—. Sonríe mientras le revuelve
el cabello—Ahora vete, sino los dos seremos hombres muertos—. Al
meterse a su salón, inmediatamente algunas chicas comienzan a
molestarlo con que su amigo es muy tierno.
Jin vuelve corriendo al salón de clases, notando que efectivamente
JungKook debe estar en esos momentos con TaeHyung. ¿Pero dónde? y
algo intrigante ¿qué fue lo suficientemente poderoso para que JungKook
faltase y posiblemente se haya visto con el castaño? Pues nunca lo hace,
es uno de los hábitos que le inculcó antes de todo ese caos.
—Solo espero que no sea algo malo—. Agitado, se sienta en su sitio y el
profesor en turno ingresa.1
[:::::::::::::::]
El cálido sol se siente bastante bien al ser filtrado por las ramas del
frondoso árbol, hecho que agradecen al estar en la banca resguardada
por su confort.
Después de que JungKook lloró, caminaron un poco en silencio hasta dar
con esa banca y sentarse a meditar un poco. Las cosas entre ellos no
van nada bien, y lamentablemente TaeHyung sabe que en gran medida
es su culpa. Si tan solo se hubiese controlado aquella vez, si no hubiese
llamado de esa forma la atención del menor, ese dolor podría haberse
evitado.
Aunque, ¿algún día les servirá de algo, no?
—JungKook, ¿quieres hablar al respecto? —Ambos están recargados en
el respaldo, observando justo hacia el frente.
— ¿Soy un cobarde, cierto, por no acostarme con mi novia? —Sigue sin
míralo, entrelazando sus manos para soportar cualquier respuesta.
—No.
— ¿Por qué no? —Fija su mirada en él.
TaeHyung voltea lentamente, desplazando su mirada de sus manos
hasta sus encantadores ojos obscuros. ¡Dios! Como quisiera volver a su
cuerpo y poder decirle cuanto lo quiere, como le gustaría ser receptor de
sus caricias y besos, así como el deseo de entregarse completamente a
él.
—Simplemente no estás listo—. Mira de nuevo al frente, sintiendo el
fuerte sonrojo en las mejillas—Serías un cobarde y un patán si te
hubieses acostado con ella, sin amarla de verdad.
—Muchos de mi edad lo hacen sin estar enamorados—. Ríe en sorna,
buscando no sentirse patético.
— ¿Y? —De nuevo lo mira— ¿Por qué algunos hacen cosas estúpidas,
tú deberías hacerlas también?
JungKook agranda los ojos, sintiéndose completamente indefenso y
torpe ante un inmenso mundo al cual aún desconoce. No todo es lo que
parece y no todo debe hacerse tal cual solo porque un puñado lo hace. Él
es un individuo, un ser con sus propios pensamientos e ideas, con su
propio criterio y decisiones. ¿Por qué ser uno más entre el montón?
Baja la mirada a sus manos, necesitando ver en sus palmas las
respuestas, a un todo, que sabe no descifrara íntegramente por la
inmensidad del universo. De lo único que está completamente seguro, es
que nunca antes se había sentido de esa forma con "Jin". Y es que su
cambio de actitud, su nueva forma de ver la vida y la forma en que lo
hace sentir tan libre, lo hacen querer más de él.1
—Gracias—. Tuerce la sonrisa.
—Kookie—, Recarga su peso en la orilla del asiento, inclinándose un
poco para verlo mejor— ¿no terminaste con MinAh, o sí? —Muy en el
fondo ruega porque sí lo haya hecho, aunque su conciencia no lo dejaría
en paz al sentirse un poco responsable.
—Yo, no lo sé—. Al reír muestra sus dientes, recordando con un poco de
pesar la noche anterior.
MinAh corrió junto a él hasta su habitación, cerrando la puerta con
seguro y lanzándose de inmediato a la cama. Y es que JungKook ya la
tenía abrazada por las caderas y devorándole los labios en un necesitado
beso.
La castaña reía nerviosa, pidiéndole que fuera más despacio y fuese más
dulce, pues sería su primera vez y quería que todo fuese hermoso. Pero
JungKook la ignoraba, desplazando descaradamente sus manos bajo su
vestido y tocándola para saciar sus deseos sexuales reprimidos.
— ¡Mgh! JungKook, detente... —rogaba, sintiendo cierta fuerza y rabia en
sus besos y toques.1
—Tranquila, será rápido y lo disfrutaremos—. Le besaba el cuello
lascivamente y la lastimaba al casi aplastarla con su cuerpo.
—No, JungKook, espera un momento—. La situación la estaba
asustando, pues los toques de su novio se tornaron bruscos y violentos.
Le amasaba vulgarmente los senos y la besaba con mordiscos que la
hicieron sangrar un poco— ¡JungKook, detente! —Lo hizo caer de la
cama, viéndose con el vestido un poco desgarrado y su piel rojiza por los
rasguños.
—MinAh, de verdad, discúlpame—. Pestañeaba con fuerza,
levantándose rápidamente para salir huyendo de su casa.
— ¡JungKook, ven!
Pero no lo hizo.
Corrió tan rápido como pudo hasta llegar a su casa y encerrarse en su
habitación. Se desplomó en el piso, con la espalda contra la puerta y
golpeando su cabeza contra la madera una y otra vez mientras se jalaba
el cabello hacia atrás.
❁ Capítulo 10 ❁
La azulada agua del lago brilla hermosamente con el sol matutino,
iluminando la aflicción en ambos chicos que tratan a toda costa de no
verse a los ojos.2
Ya tienen poco más de dos horas caminando por el parque, regresando
al mismo punto en el que JungKook explotó y se atrevió a iniciar algo con
su mayor. Al retomar asiento, puede verse la manzana de TaeHyung
moverse duramente y como sus manos tratan de liberarlo de la asfixia
provocada por su apretada corbata. Desabotona los primeros dos
botones y recarga su peso sobre la banca, sin dejar de ver fijamente el
lago.
JungKook juega con sus manos, desando que su mayor diga algo más
que solo asentir y relamerse sensualmente la boca. ¡Cielos! La forma en
que lo hace lo provoca a relamer los propios, sintiendo el sonrojo de las
ganas por ser atrapado y notado en tal acto seductor. Y es que al ver el
dulce perfil del mayor, siente nuevamente esa extraña sensación de estar
con alguien más.3
—Jin—. Quiere verlo a los ojos, poder leer su misterioso interior.
TaeHyung tarda en reaccionar, maldiciéndose una y otra vez por tener
que responder a ese nombre ajeno por quién sabe cuánto tiempo. Vira la
cabeza, fijando su característica filosa mirada sobre los obscuros ojos de
quien lo llamó. Y es ahí donde el menor nota nuevamente esa diferencia,
ya que los ojos del pelinegro son tiernos y amigables; en cambio estos
muestran dulzura, ternura casi felina y curiosidad revoloteando más allá
del simple vistazo.
— ¿Quieres lanzarle libros a los gansos? —Sigue perdido en esa extraña
sensación, en ese indescifrable y novedoso resplandor en aquellos ojos.
—Honestamente, no tengo ánimos—. Desvía la vista con una forzada
sonrisa.
TaeHyung baja la mirada y observa la banalidad de los viejos converse
negros de Jin, preguntándose la razón por la que le prohibió usar los
converse rojos altos. No cree que solo sea porque tardó en comprarlos,
pues hubiese dicho lo mismo de la ropa interior nueva que halló en la
cajonera. Después de todo, serían usados en el mismo cuerpo al final de
todo el caos.7
JungKook baja la mirada, acongojado de no ser visto como deseaba.
Lo que no sabe es que TaeHyung si se percató de sus rosados labios.
Deliciosamente húmedos y brillantes, evocando en cada suspiro que se
acerque y lo bese posesivamente mientras lo abraza por las caderas y lo
tumbe en el césped.5
Al mismo tiempo no quiere, pues el cuerpo de Jin es el que descubriría,
el que exploraría y conocería entre caricias, besos y marcas apasionadas
y cálidas. Mismas que desea experimentar en su propio cuerpo, con sus
propios gemidos, sus caricias, sus manos recorriéndolo y marcándolo
mientras lo siente en su interior.5
—Entonces hablemos—, el pelinegro abraza sus piernas al subirlas a la
banca, recargando su mentón en las rodillas.
— ¿De qué? —Imita la acción, pero reposando su mejilla en las rodillas
para verlo— ¿Tienes sueños, revelaciones, sentimientos extraños que
quieras entender? —Bromea, rompiendo el incómodo momento tras
hablar de los límites de su amistad.
Con suaves risas, JungKook lo observa y asiente un tanto
avergonzado— ¿Es tan malo? —Muestra sus dientes, imitando el gesto
al verlo—Jin, respóndeme algo—. Difumina su risa, deleitándose con esa
extraña chispa fulgurando del interior de los ojos ajenos.
TaeHyung asiente suavemente, casi rogando porque al verse fijamente el
menor lo reconozca y lo quiera por quien es. Su pobre alma atrapada en
el cuerpo de alguien a quien solo debería ver como a un hermano mayor.
—De estar en otras circunstancias, tú... —suspira— ¿me... me querrías?
—Ya te quiero—. Sabe que Jin lo quiere, pero esta vez es su
verdadero yo quien lo deja en claro.
—Me refiero—, muerde su labio—me refiero a que si MinAh no estuviese
de por medio, tú ¿te fijarías en mí?
Otro balde de agua fría. TaeHyung se incorpora y medita su respuesta.
Sabe que al decirle la verdad de su corazón, JungKook lo asumirá como
palabras del mismo SeokJin; y de hacer eso estaría evocando un sinfín
de problemas. Comenzando con romperse aún más el corazón.
Así que opta por ser escueto, lastimándose sobre todo a sí mismo.
—Eres como mi hermanito, por lo que sería imposible e incorrecto—.
Aquellas palabras dejaron helado al menor e hicieron a TaeHyung
sentirse horrible—Yo no soy el indicado, Kookie, si es que quieres llevar
tus pasos y sentimientos a nuevos terrenos—. Habla por Jin, salvando
una pequeñísima oportunidad si es que llega a recuperar su cuerpo.
JungKook asiente lentamente, mordiéndose el labio al no poder seguir
descifrando aquella extraña mirada, sintiéndose vacío y completo con
esa respuesta. Ni siquiera sabe si sentirse completamente triste o feliz,
confundiéndose aún más por la extraña sensación y sentimientos que le
provoca la nueva faceta de "Jin".
[:::::::::::::::]
Está parado con la bandeja en mano, estorbando un poco el paso de los
demás estudiantes, y parándose de puntitas al tratar de ubicar a
JungKook o a TaeHyung. Y es que en buen momento el celular se quedó
sin pila, dificultándole poder encontrarlos.
En su ensimismamiento, alguien lo empuja y provoca que deje caer su
bandeja. Avergonzado y las risas de los presentes, Jin se acuclilla para
limpiar un poco.
— ¡Hey! Cállense y sigan tragando—. Es NamJoon, quien está molesto
por ver a su amigo en el suelo luchando por no ser golpeado o pisoteado
por querer limpiar—Eres un tontito, TaeHyung, ¿en qué utopías estabas
pensando ahora? —Al sonreír, sus coquetos hoyuelos sobresaltan sus
carnosos labios.6
Jin abre la boca con fascinación, envolviéndose con cada pliegue de su
hermosa sonrisa.
— ¿Tae? —Arquea una ceja, ya con la bandeja en mano y la basura
encima.
— ¿Eh? —Una cálida carcajada sobresale de esos mismos suaves
labios, avergonzándolo aún más al verse torpe ante él.
Aunque lo cierto es que NamJoon lo vio indefenso, más de lo usual, casi
dejándose atraer cual imán para ayudarlo y alejarlo de las risas. Le
agrada cuidarlo, pues siempre lo ha visto como un hermanito. Pero,
últimamente ese sentimiento lo está matando y la razón lo confunde al
discutir con su corazón.
Sacude la cabeza, alborotando un poco su flequillo sobre su frente—Ven,
comamos afuera—. Saca unas monedas del bolsillo y con un ademán se
despide de sus compañeros de clase, tras dejar la bandeja sobre el
contendor.
—Siempre comemos con ellos, ¿por qué nos vamos de la cafetería? —
Va detrás del rubio, acercándose a unas máquinas de golosinas y
bebidas.
Pero NamJoon solo le sonríe, entregándole un paquete de choco piey
una lata de zumo, a la vez que le indica que lo siga a una de las bancas
bajo la fresca sombra de un árbol.
Jin abraza el dulce y la bebida, colocándolas en el regazo al sentarse y
distraerse al admirar la forma tan áspera en la que el rubio abre el
paquetito y la lata. No le importa derramar un poco sobre su pantalón,
mucho menos dejar caer migajas en la chaqueta escolar, solo se
preocupa por no embarrarse los dedos y consumir todo.
—Que bien luce el amarillo con boronas de chocolate—. Susurra,
apreciando lo adorable y extrañamente varonil que NamJoon se ve.
— ¿Dijiste algo? —Habla con la boca llena, recargándose sobre sus
brazos extendidos hacia atrás.
A Jin le gusta la forma en que el uniforme se pega al cuerpo del rubio,
donde el amarillo canario resalta muy bien su amplio pecho y alarga sus
brazos con venas resaltando en sus dorsos. También su corbata azul
marino, espolvoreada con pequeñas estrellas amarillas y boronas
de choco pie. Y ni hablar de sus pantalones negros, que resaltan su
evidente falta de ejercicio. Aun así, haciéndolo lucir lo suficientemente
grato a la vista.8
— ¿Aun recuerdas cuando nos conocimos? —Quiere oírlo hablar y verlo
sonreír, para deleitarse con sus marcados hoyuelos.
NamJoon le abre el dulce y la lata, volviendo a su pose anterior mientras
observa la cálida luz filtrarse entre las hojas. Y mientras Jin da un
mordisco, este comienza a sonreír— ¿De verdad no lo recuerdas? — Lo
ve de soslayo, viéndolo negar lentamente.
—Bueno, no es que no lo recuerde, solo quiero... quiero recordar, eso es
todo.
—Bien—. Y de nuevo esos hoyuelos, encantadores y malditamente
adorables—. Creo que tenías como nueve años y yo once—. Se rasca la
cabeza, asegurándose de recordar bien—Pasaba por el parque y te vi
arrodillado ante una bolsa de dulces, no dejabas de llorar y de gritarles a
las ardillas que te ayudaran a levantarlos.50
Jin casi se ahoga con el zumo, parpadeando varias veces y sacudiendo
la cabeza de solo imaginar al pequeño TaeHyung de ese modo. Una
combinación de ternura y extrañeza lo embargaron, sonriendo
ampliamente.
NamJoon prosigue recordando, asegurando que al acercársele le vio la
rodilla raspada y la cara sucia por tallarse los ojos con las manos llenas
de tierra—Tropezaste con tus propias agujetas, te ayude a atarlas y a
levantar los dulces para tirarlos. No dejabas de decirle a las ardillas que
eran malas, incluso me hiciste regañarlas—. Ríe y se cruza de brazos,
suspirando satisfecho de relatar ese bonito recuerdo.9
¿Y es que cada cuando conoces a tu mejor amigo de ese modo? Más
que nada discutiendo con pequeños animalillos.
— ¿Y después? —Termina de comer el choco pie, pasando por alto las
migajas en su rostro.
El rubio lo ve detenidamente, tomándose el tiempo de limpiarle la
comisura de la boca con el pulgar—Pues, te compre una paleta y al
acompañarte a casa fue que supe que vivíamos a una vuelta de
esquina—. Su sonrisa es tenue y algo dominante, su mirada es un poco
penetrante y misteriosa.
Jin siente las mejillas arder al igual que la punta de las orejas, esta
estupefacto por la forma en que NamJoon aguarda en silencio y deja que
los envuelva la frescura del viento.1
—Tus ojos—, ladea la cabeza y arruga el ceño—tus ojos se ven
extraños—. Siempre los ha visto filosos pero dulces y curiosos. Pero
ahora los nota brillantes, cargados de ansias de conocer el mundo, con
un atisbo de ternura pero madurez tal que lo envuelven.5
— ¿Cómo extraños? —Traga duro, alejándose un poco y esta vez
agradeciendo el pequeño cuerpo. El torso de TaeHyung es más corto
que el suyo, al igual que sus extremidades y el cuello, facilitándole
ocultarse tras las piernas plegadas contra el pecho.
—Volvamos a clases, "Margarita" —, le revuelve el cabello y se levanta
entre risas.
Jin asiente lentamente, agradeciéndole el dulce y el bonito recuerdo de
cómo se conocieron.
[:::::::::::::::]
— ¿Puedo preguntarte algo yo? —TaeHyung sigue sin acostumbrarse a
la altura ajena, aun así admirando mejor la vista de la que goza Jin.
<<Vaya que unos centímetros hacen la diferencia>>
—Seguro—. Se para a su lado, estirando su cuerpo y alejando todo
rastro de mal sabor por la respuesta anterior.
— ¿Recuerdas el día en que nos conocimos? —Lo ve de reojo,
relamiéndose los regordetes labios.
JungKook arquea una ceja, mostrando sus curiosos dientes en una
amplia sonrisa. Una pregunta fácil con la cual lidiar— ¿Ya conoces a
Alzheimer? —Le golpea el brazo con el puño, avergonzándose de ese
día cuatro años atrás.1
TaeHyung espera pacientemente, viendo la forma tan natural y hermosa
en la que JungKook sonríe y suspira entrecortadamente.
Inesperadamente lo oye hablar, lo oye asegurar que al tener doce recién
se había mudado a Seúl y se mostraba nervioso a la idea de comenzar
de cero en una ciudad y escuela nuevas. Pero lo que en verdad lo
ofuscaba, era no poder congeniar con los demás niños y quedarse
completamente solo.
—Lo peor fue que así ocurrió. Tan pronto me presente, los nervios me
ganaron y tartamudeé, sin olvidar que al ir a mi lugar tropecé y me golpeé
la cabeza contra el pupitre al levantarme—. Ve de reojo a su amigo,
notando la misma reacción cuando se lo contó por vez primera:
compresión, dolor y empatía, pero esta vez había algo distinto. Un
sentimiento casi fugaz que pasa por alto, temiendo mal interpretarlo.
Frustración, impotencia y rabia, es la suma de lo que TaeHyung
resguarda al saber a su amor platónico en esas circunstancias. Sobre
todo al seguir oyendo el relato, mismo en el que JungKook confiesa
haber llorado solo en el baño más de una ocasión y que lo poco que
comía lo devolvía por culpa de los nervios.
— ¿Dónde demonios estaba yo? —Arruga la nariz, queriendo hacerle
esa pregunta al mismo Jin.
—En el momento y día oportuno—. Regresa su vista a los gansos,
tranquilos debido a que su extraño amigo también lo está— ¿No
recuerdas? Me viste llorar a la sombra de un árbol, te sentaste a mi lado
y me colocaste un libro en el regazo.
— ¿Un libro? —Ahora que recuerda, ha visto a Jin con libros en la mano
y últimamente NamJoon le pregunta si ha dejado ese lindo hábito, pues
le agradaba verlo leer en medio del caos pre clase.
— "La metamorfosis" de Kafka—. Suspira feliz—Poco a poco nos
encontrábamos bajo ese árbol, sin necesidad de mencionarlo. Ya era
nuestro sitio, el lugar en el que podíamos hablar de cualquier cosa y en el
que me ayudaste en miles de sentidos a valorarme.
—Para mí siempre has sido fuerte y valiente, decidido y terco—. Esconde
sus manos en los bolsillos, sabiendo que habla por sí mismo y no por Jin.
JungKook se ruboriza, sintiendo una cálida chispa rodear su corazón—
Jin ¿ya estamos bien? —Sigue sonriendo, pero su voz es quebrada.
—Ya te dije, no podré dejar de quererte aunque quiera—. Al girar para
verlo, muestra su verdadero corazón reflejado en sus ojos.
JungKook no sabe cómo interpretarlo, sabe que le está poniendo límites
y aun así lo está invitando a acercarse.
¿Qué hay en todo eso que lo confunde? ¿qué necesita saber para actuar
correctamente? ¿cuál es la pregunta correcta para conocer más?
❁Capítulo 11❁
Un mes, un pesado mes ha trascurrido en el que SeokJin y TaeHyung
siguen cambiados, ateniéndose a las habilidades académicas del otro y
de soportar los extraños comportamientos fisiológicos, y físicos, del
cuerpo ajeno.
Mientras TaeHyung lidia con las depilaciones semanales y las afeitadas
diarias, Jin se atiene al irritante acné y la pequeña estatura. Es como si
hubiesen comenzado de cero, lidiando con los mismos malestares
psicológicos y corporales a los que apenas logran adaptarse.
Aunque las peores incomodidades o malestares a las que se enfrentan
son de otra índole, una que va mucho más allá de lo que pudiesen
sostener con sus propias manos y que tal vez uno de los dos salga con el
corazón fracturado.2
Por un lado no se niega la floreciente amistad que SeokJin ha cultivado
con NamJoon, siendo el segundo aun ignorante de quien está realmente
dentro del cascaron que alberga el alma que adora en toda la faz de su
mundo. Siempre salen riendo del instituto, comen ramen cada viernes o
después de un extenuante examen y comparten reflexiones en cuanto
libros.
Y es que al rubio le fascina ese nuevo brillo en los ojos ajenos, esa
singularidad con la que su lengua desliza cual seda aquellas palabras
que consiguen encandilarlo aún más. ¿Cómo es que sigue creyéndolo
Kim TaeHyung?... ¡Oh! cierto, los ojos pueden engañar si no ves
realmente con el corazón, con aquellos ojos ocultos en lo más recóndito
de tu alma que asevera quien sabrá cuidar de ti.1
Aunque, Kim NamJoon no es tonto. Ya se había dado cuenta de ese
extraño fulgor en los castaños ojos de TaeHyung, un destello sin igual
que no se compara al de antes. Si el destello pasado era vivo, travieso y
dulce, este es un nuevo rayo de luz que destila madurez, elegancia y un
cierto toque de ternura. Y pese a no decirlo en voz alta, admite que algo
no cuadra del todo. Sin embargo, al estar prendado y fascinado, la
suspicacia la deja a un lado por el momento.12
En cuanto a Kim TaeHyung, ha sabido mantenerse a raya con la aun
existente relación entre JungKook y MinAh. Sabe en qué instante decir
una excusa para irse airoso de un nuevo corte en su corazón, caminando
a unos cuantos pasos que no lo dejen presenciar la aparente felicidad del
pelinegro.
Y es que JungKook siente su corazón dividido, un fragmento que le dicta
que la castaña es buena para él, mientras otro trozo le llora que con
quien en verdad desea estar es con su mejor amigo. Con ese
nuevo yo que "Jin" ha estado demostrándole, dejándole ver que alberga
travesura y dulzura en su alma, un poco de adorable arrogancia y pereza,
mismas con las que se identifica pese a dos años de distancia.
La suspicacia de JungKook se ha quedado estancada, manteniéndolo al
margen de lo que los obscuros ojos de "Jin" anuncian desesperadamente
en un banal intento por ser reconocidos. ¿Por qué? Por el simple hecho
de no armarse de valor y alejarse de MinAh, de hacerle caso a lo más
recóndito de su ser que a quien debe sostener entre sus brazos es la
fragilidad de su mejor amigo.
Y ahora helos aquí, caminando juntos como cualquier otro día, hombro
con hombro, planeando que hacer tan pronto sus pies los trasladen a la
placentera libertad momentánea, preguntándose como rayos seguir
ignorando los latidos acompasados de sus sentimientos. Las palmas de
sus manos albergan anhelos, esperanzas y un poco de valentía que les
permite enunciar sus verdades entre susurros.3
— ¿Hoy no vino MinAh? —Con unos cuantos pasos, TaeHyung rompe la
distancia que había instituido hace semanas.
—Se enfermó de nuevo—. Chasquea los dientes, disgustado por la
misma rutina mensual de aquella asma primaveral y por su
desesperación al no aprovechar el momento de abrazar al más alto y
besarlo como las últimas veces.
—Ya veo, ¿irás a...?
— ¡SeokJin! —La gruesa y honda voz de NamJoon lo golpea por la
espalda, haciéndolo respingar al seguir viéndose así ante él—Olvidaste
esto en el salón.
JungKook está confundido al ver que le entrega unas llaves con un
adorno de león. Solo observa y escucha el agradecimiento del mayor,
quien aprovecha para preguntar sobre la siguiente lección a
estudiar. ¿Desde cuándo Jin olvida sus deberes?, piensa al oír reír al
rubio y responder sin problemas, alejándose tan pronto su mejor amigo
agradece con una breve venia.
— ¿Desde cuándo te gustan los leones? —Observa como juega con el
esponjoso llavero, escondiéndolo en su bolsillo.
— ¿Eh? Pues, desde hace mucho—. El suyo lo perdió Jin, sabiéndolo al
hablar con él aquella sobria tarde en la que hablaron lo suficiente para
conocerse mejor.
¡Por supuesto que no es verdad!, JungKook no deja de verlo caminar a
su lado, sabiendo que adora el color rosa y que nunca se colocaría un
llavero tan infantil. Al menos no de algún animal fiero luciendo adorable.
Al mismo tiempo, Jin espera a NamJoon tras entregarle sus llaves al
atolondrado de TaeHyung—Vaya torpe que es—. Murmura al cruzar los
brazos, siendo oído por el rubio.
— ¿Quién, Jin? —Le alborota el cabello, indicando que sigan
caminando—Es muy agradable, ya te lo había dicho. Aunque si es muy
extraño que sea tan despistado últimamente.
Jin se sonroja, le gusta oírse describir por los carnosos labios de su amor
platónico. Está atento a cada palabra y gesto, sonriendo como bobo por
cada cumplido amable o lindo que hace de su persona. Pero lo que en
verdad lo estremecen, es que hable de él en pasado, como si supiera
que algo cambió radicalmente y lo extrañase con todas sus fuerzas. Pues
bien lo dice el dicho, "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", y así
es como Jin describe los sentimientos inexplicables de NamJoon.7
Tampoco es como si NamJoon en verdad haya perdido algo con SeokJin,
sino que ahora es cuando se percata de lo increíble que era dentro del
aula, preguntándose como sería conocerlo fuera de ella. ¿Cómo es que
no le habló antes de su repentino cambio de actitud?
— ¿Te gustaría hacer algo además de comer ramen o ir a una
librería? —Patea una piedrecilla que encuentra en el camino, viendo
desaparecer al final de la misma a su pequeño amigo y al usurpador de
su cuerpo.
— ¿Hum? Hay algo que me gusta hacer, además de leer tus
extravagantes chistes que dejaste de enviarme—. Ríe al ver a
"TaeHyung" sonrojarse.
— ¿Y qué es?
—Escuchar música y componer un poco—. Lo ve de soslayo, esperando
oírlo protestar—Es algo que he dejado y me gustaría retomar de lleno.
—Si quieres—, se sonroja aún más, profundizando demasiado la voz
ajena—puedes mostrarme tus canciones favoritas y podría ayudarte a
componer un poco.
— ¿No te aburrirás? —Arquea ambas cejas, sonriéndole con esos
hermosos hoyuelos adornando sus mejillas—Hace un año te propuse
eso y te negaste, dijiste que no estabas de ánimos.
Jin maldice, por milésima vez, a TaeHyung al saberlo tan desnaturalizado
y desconsiderado. Por eso se aprovecha, sonriendo maliciosamente al
asentir efusivamente al decirle que esta ocasión está completamente
seguro de pasar algunas tardes musicales a su lado.
Así es como NamJoon no lo deja en su casa, siguiendo de largo hasta la
suya para iniciar el nuevo proyecto vespertino.1
2[:::::::::::::::]
TaeHyung no vuelve a mencionar a MinAh, ni siquiera para desearle
buena salud. Y no es porque quiera que empeore, sencillamente no la
desea en sus entrañas mentales para mortificarlo más de lo que está. En
todo el trayecto fue JungKook el que trató de avivar la conversación,
fastidiándose al final y obligarlo a sonreír.
Quiere que le dé una sonrisa, misma que es distinta pese a ser el mismo
rostro desde que lo conoció.
— ¡Ok! Me tienes harto, si quieres que sigamos siendo amigos lo mejor
será que hagamos algo pronto—. Se muerde el labio, arrepintiéndose de
enfatizar el "amigos".
— ¿Y qué propones?
JungKook rueda los ojos, molesto de tener que pensar en todo para un
beneficio en común, hasta que recuerda que hace algunas semanas no
recibe los chistes obscenos, y graciosos, que al principio de la rareza de
su cambio los golpeó de lleno.
—Cuéntame un chiste obsceno o sexual—. Cruza los brazos, sonriendo
victorioso al verlo sonrojarse cual jitomate.
— ¡Ash! No lo contare en plena calle.
—Vamos, no seas gallina—. Ríe bajo— ¿O es que temes que tu soso
llavero de peluche te oiga?
—Idiota—. No evita sonreír, le gusta el rumbo que están tomando.
— ¿Y bien? —Enarca una ceja, viéndolo sacar su celular y teclear
rápidamente. En segundos, su celular suena en su bolsillo.
—Anda, léelo.
—Pero que... —parpadea algunas veces.
De Jin:
- ¡Mamá, mamá! ¡en la escuela me dicen gay y me quisieron pegar!
- ¿Y qué hiciste?
- Pues les pegue con mi bolsita.
[13:45]3
— ¡Embustero! —Se lanza contra "Jin", simulando golpearle con fuerza—
Esto no es lo que pedí—. Aun así ríe, dejándose abrazar por los hombros
mientras se dirigen a la zona comercial.
—Lo siento, no pude evitarlo—. Lo ve de reojo, sonrojándose de solo
pensar en volver a besarlo— ¿Qué te gustaría hacer?
JungKook sonríe ampliamente, queriendo hacer algo que desde hace
poco ha querido intentar. Y qué mejor que experimentarlo con su mejor
amigo.
—Últimamente me llama la atención el baile—. Se rasca el cuello,
vislumbrando a lo lejos las fuentes interactivas.
— ¿Baile? —Pestañea curioso— ¿Qué clase de baile?
—Aun no lo sé, callejero, hip hop, popping—. Se encoge de hombros,
sonriendo al ver asentir a su amigo de forma segura.
—Muy bien, podemos intentarlo—. Lo coge de la muñeca, llevándolo
hasta la fuente para mojarse mientras se mueve sin ritmo alguno.
JungKook no para de reír, completamente sorprendido de ver actuar de
ese modo al mayor. Le gusta lo natural que luce al carcajear y extender
sus brazos para bailar, la forma en que mueve sus piernas y trata,
fallidamente, de bailar cualquiera de los estilos que mencionó.2
Aunque poco le importa, únicamente se centra en lo gracioso y divertido
que es, aliviándole el corazón al saberse cercanos de nuevo.5
❁Capítulo 12 ❁
Una semana después…
—El final de curso es en tres meses y medio, así que anticípenlo para
que entreguen apropiadamente un reporte final junto a una exposición—.
El profesor de historia termina de acomodar sus pertenencias, inmune a
los quejidos y suplicas de sus alumnos por evaluar de otra forma el fin de
curso—Lo siento chicos, eso vale la mitad de su calificación final—. Al
dirigirse a la salida termina con la tortura—No se angustien tanto, el
siguiente mes les diré con quién trabajaran, por lo que tendrán dos
meses y medio para pensar el tema que más les guste.
4
Una vez fuera, los quejidos de cada uno de los presentes retumban en
cada pared. La única voz que falta es la de un chico travieso, ese quien
es el primero en alborotar a los demás y alegar que es injusta la carga de
trabajo académico. Kim TaeHyung, ese mismo que se encuentra ahora
tranquilamente sentado, con la mejilla apoyada en la palma sin dejar de
oír los chillidos de las chicas y los gruñidos de los chicos.
— ¿No vas a quejarte como siempre? —JungKook lo ve fieramente,
como si de esa forma sacase de nuevo el travieso y atolondrado lado del
castaño.
— ¿Debería hacerlo para hacerte feliz? —Jin aún no concibe porque su
pequeño amigo detesta tanto a TaeHyung, cuando este lo quiere
demasiado.
— ¡Ash!
— ¡Oye, TaeHyung! —La risueña voz de HoSeok viene desde la
puerta— ¿Podrías prestarme tu libro de literatura? Es que olvide el mío y
si no lo llevo el profesor volverá a golpearme con una tiza en la frente—.
Confiado se acerca hasta el menor, quien le tiende el libro.21
Hace un par de días "TaeHyung" congenió con ese chico alto de cabellos
pulcramente peinados, luciéndolo carismático y simpático, en la fila del
comedor y sabiéndose en el mismo grado pero en diferentes grupos. En
verdad le agradó, por eso ahora lo tiene en frente con una avergonzada
sonrisa confianzuda.
—Eres un poco torpe—. Jin ríe, pensando en decirle al verdadero
TaeHyung que tiene un nuevo amigo.
—Solo entre semana—. Le palmea el hombro, siguiendo el juego—Oye,
¿te gustaría ir al nuevo Arcade que abrieron a las afueras de Itaewon?
Dicen que es grande y divertido.
—Seguro, ¿puedo invitar a alguien?
—Claro, entre más mucho mejor—. Le alborota el cabello, caminando en
reversa—Gracias, nos vemos después Tae.
Jin ríe bajo por lo agradable que es HoSeok, sacudiéndose un poco el
estrés post clase y cruzando su mirada con la consternada de JungKook.
Ambos se miran fijamente, midiendo quien es capaz de romper el espeso
silencio mediándolos.
— ¿Quieres ir? —Jin habla al fin, aun sin acostumbrarse a la profunda
voz del dueño del cuerpecito ajeno.4
— ¡Ash! No, gracias.2
— ¿Solo sabes decir "ash" cuando algo te molesta? —Cruza los brazos
sobre el pupitre, dispuesto a sacarle toda la información que pueda en
cuanto a su odio a TaeHyung.
—No me molestes, ¿quieres?
Jin parpadea sorprendido, cruza los brazos, y se relame la boca tal cual
lo haría TaeHyung. Observa cada movimiento del menor, pretendiendo
incomodarlo y hacerlo gritar. Pero la campana lo salva, siendo NamJoon
que va en busca del pequeño castaño e ir a almorzar. Incluso, detrás de
él, va "Jin" en busca de JungKook, quien al verlo inmediatamente corre
hasta él para dirigirse al comedor.
[:::::::::::::::]
—Pareces molesto—. Enarca una ceja, viéndolo devorar dificultosamente
su sándwich.
— ¡Claro que no!
En realidad sí. JungKook aún no se acostumbra a la nueva actitud de
"TaeHyung", y por mucho que le pese admitirlo extraña al travieso y
llorón castaño que brincaba por los pasillos del instituto.
Malditamente adorable y juguetón.66
Deja a mitad de camino el bocado, observando al castaño conversar
cómodamente con ese rubio de coquetos hoyuelos, regresando su vista
al consternado "Jin". Algo no le gusta, algo sigue sin cuadrarle y no se
atreve a hacerse preguntas que tal vez no sean las correctas o le den
desagradables respuestas. Por eso observa atentamente a su amigo,
notando pequeños detalles que no coinciden.
El verdadero Jin siempre mantenía sus mejillas adorablemente repletas
de comida, moviendo rítmicamente su cabeza mientras sonreía entre
bocado y bocado. Pero ahora, JungKook ve que solo atiborra una mejilla,
fijando completamente su atención en su plato y sorbiendo de su lata de
coca-cola entre bocado y bocado. ¿Desde cuándo Jin no sonríe y se
sonroja al comer?
El menor lo ve hablar entre bocado y bocado, notando sus carnositos
labios extrañamente distintos pese a ser el mismo rostro que ha visto
durante los últimos años. Ese brillo, nunca niega que es completamente
distinto en sus ojos; al igual que su forma de expresarse, de reír y gritar.
Son los mismos gestos, el mismo sonido y volumen, pero el sentimiento
es distinto.
TaeHyung se da cuenta del ensimismamiento del menor, carraspeando
un poco para atraer su atención a sus ojos y no a la linda boca ajena. Sí,
TaeHyung admite lo atractivo que es Jin. Aunque no niega que él es lindo,
sobre todo con la ayuda del huésped en su cuerpo que se ha encargado
de hacerlo lucir más encantador.1
Ambos han hecho regímenes estrictos en el cuerpo ajeno,
complementándolo con el propio y haciéndose lucir bien.
Y eso es algo que JungKook y NamJoon han notado poco a poco. Como
el discreto delineado que Jin coloca cada día en los parpados, y el suave
bálsamo rosado en los labios, ajenos. Mientras que TaeHyung realza el
rostro ajeno con el flequillo más alborotado, incluso el atrayente aroma
con la misma marca de colonia que usaba y Jin cambió por el suyo para
portar en su cuerpecito.7
Y no es que JungKook no haya puntualizado esos detalles diversos,
simplemente trata de alejar sus sentimientos tras haberlos aclarado con
el mayor. Aunque no niega que el atrayente aroma le resulta muy familiar,
más de lo que quisiera.1
En cuanto a NamJoon, nunca se atrevería decírselo en voz alta a su
pequeño amigo. Pero aquel día en que fueron, por primera vez a
escuchar música y componer un poco, una esencia distinta se coló por
sus fosas nasales y se plantó en su paladar dulcemente.
Y sí, definitivamente ambos adoran esos leves y maravillosos cambios.
Sin embargo, poco a poco, van creándose una silenciosa necesidad de
pensarlos ajenos a su carne y huesos.3
—Jin... —lo ve comer la última pizca de arroz—... ¿por qué ya no lees
como antes?
— ¿Leer? —Su tic, ese que de alguna forma encanta al menor y pide lo
haga mil veces más—Pues, no... no lo sé—. Tuerce la sonrisa,
esperando no insista.
—Desde hace semanas lo noto, y es algo extraño—. Cruza los brazos
sobre la mesa, acercando su torso sobre esta para verlo más de cerca—
Te has hecho hábil en los videojuegos, sabes moverte en la máquina de
baile, te gustan más de lo normal los niños y molestas a los gansos.
— ¡Hey! —Lo apunta con los palillos, terminando de masticar— ¡Los
gansos quieren jugar, pero no es mi culpa que no les gusten las
matemáticas o la historia!22
JungKook no evita reír a todo pulmón, el comentario de su amigo no
sonó para nada al racional SeokJin.
¿Qué demonios está pasando en el mundo? En su mundo.
Aun así le da por su lado, pensando en mejor invitarlo a su casa y poder
practicar un poco aquellos pasos que vieron en internet.
[:::::::::::::::]
Mientras NamJoon espera a su amigo, observa acercarse a "Jin" junto a
JungKook, recordando el extraño y familiar grito que el primero emitió sin
vergüenza alguna. Tuerce la boca, habiendo escuchado un comentario
similar de su pequeño amigo años atrás.12
Al pasar de nuevo por el parque, NamJoon volvió a ver a ese curioso
castaño comiendo una paleta y correr tras algunas ardillas a la vez que
les lanzaba un libro de cuentos. Se quedó viendo la escena hasta que el
menor se tropezó con una raíz salida y comenzó a lloriquear.
— ¡Ardillas tramposas!
— ¿Por qué son tramposas? Tú estabas molestándolas y por distraído
tropezaste y ahora tienes un raspón—. Se acuclilló a su lado, viendo un
poco de sangre escurrir por su rodilla—Deberías usar pantalones, los
shorts no rinden para tus travesuras.
— ¡Sí son tramposas, por eso me hicieron correr por aquí para que
tropezara!2
—Eso no las hace tramposas, en todo caso estaban huyendo de ti—.
Rebuscó en sus bolsillos, encontrando un pañuelo para limpiarle el
raspón—Además, a nadie le gusta que le lancen libros.
— ¡No es mi culpa que no les guste "La sirenita" y "La bella
durmiente"! —. Señaló el libro que contenía ambos cuentos.23
El mayor solo sonrío, ofreciéndole ir a comprar más dulces y dejar en paz
a las tramposas ardillas.
Sutilmente sonríe, viendo al par perderse en la calle y entre los demás
estudiantes. ¿Cómo una persona que apenas conoce puede recordarle a
quien conoce desde hace años? No tiene tiempo de procesar alguna
respuesta, "TaeHyung" está a su lado e invitándolo a retirarse del
instituto.
—Escuché la canción que me recomendaste y me gustó mucho—. Jin
hace que las tiernas mejillas ajenas se tornen rosadas.
—Eso es nuevo, no creí que te gustara el R&B—Hunde sus gruesas y
largas manos en los bolsillos, atrayendo la atención de Jin—Sabes, has
cambiado mucho en estas semanas y me sorprendes cada vez más—.
Esa preciosa sonrisa, fresca y radiante, adornada por sus hoyuelos, hace
que Jin se pierda cada vez más en su naturaleza.
—Bueno, creo que no es malo—. Desvía la vista al camino, rogando en
sus adentros que el mayor no note sus reacciones corporales. Y es que
no evita sonrojarse cada que lo ve, especialmente al verlo sonreír
ampliamente.
—No, no es malo, pero—, se detiene en seco, agachándose a la
pequeña altura del cuerpo ajeno— ¿sabes? eso me confunde aún más.
— ¿Eh?
—Tae, parecieras ser otra persona.22
— ¿Otra... persona? —Se inclina un poco hacia atrás, trastabillando y
siendo sostenido por la firmeza del rubio.
—Sí, otra persona—. Ladea el rostro, queriendo descifrar aquellos
almendrados ojos que albergan el alma pura de Jin.
❁Capítulo 13❁
—Tae, parecieras ser otra persona.
— ¿Otra... persona?
—Sí, otra persona.
— ¡Puff! Eso... eso es ridículo—. Aparta cautamente las manos del rubio,
esperando no sienta el temblor nervioso por el cálido tacto— ¡Cierto!
¿Quieres ir al Arcade que acaban de inaugurar? HoSeok dice que es
divertido y grande, le preguntare bien que día quiere que vayamos.
—TaeHyung, no me cambies el tema—. NamJoon suspira pesado al
verlo alejarse mientras habla hasta por los codos— ¡TaeHyung! —Trota
para alcanzarlo, cogiéndolo del brazo y aun así seguir correteándolo—
¡Hey! solo fue un comentario, ¿por qué te alteras?
— ¿Alterarme? claro que no, pero es raro que te digan que podrías ser
otra persona—. Exagera sus gestos corporales y gestuales, dejando ver
sus nervios a flor de piel al contrario—No lo soy, soy el de siempre—.
Pucherea, queriendo llorar de los nervios y por mentirle.
Se siente acorralado, con la espalda contra una gruesa y alta pared
mientras la penetrante mirada del rubio lo atraviesa. Quiere correr, gritar
que es Kim SeokJin y que por mera suerte NamJoon lo escuche y no
haga preguntas. Sin embargo, al apretar los ojos, siente un tibio tacto en
la comisura de los labios. Parpadea pesadamente, viendo a su amor
platónico dejando un breve beso.43
— ¿Nam? —Su mirada se torna llorosa y rojiza— ¿Por... por qué hiciste
eso? —Lo ve apartarse lentamente.
—Yo... sentí que era lo correcto—, torpemente quiere tocarle la mejilla,
alejándola al verlo sollozar—te lo dije, pareces ser alguien más y no lo
digo por decir.1
—No debiste hacerlo, no aun y no así—. Roza la zona besada con la
yema, trastrabillando para caminar raudamente hacia casa del menor.1
— ¡TaeHyung, espera! —Lo deja irse, pasando sus manos por el cabello
y rechinando los dientes, jurando que su inocente acción era más que
correcta.6
Algo en su interior le grita desesperadamente que es así, aunque un
rincón remoto en lo profundo de su corazón le afirma las palabras del
pequeño ser.
NamJoon sabe que los sentimientos son correctos, pero el quien al
parecer no lo es, y ese beso se lo dejó muy en claro. El alma puede
decirle una cosa, pero claramente el cuerpo también, y eso es
precisamente lo que acaba de ocurrir. Ese pequeño ser es un cascaron,
tan solo es la fachada, pero el contenido es otro y su piel incluso pudo
diferenciarlo.24
No estaba loco al creer y considerar que esa traviesa mirada se tornó
suave, que aquella inteligencia divagante se asentó centrada y que esa
sonrisa divertida se desenmascaró hermosa. ¡Kim TaeHyung no es él
mismo!... Pero ama en quien se ha convertido, ama él quien se alberga
en ese curioso y pequeño cascaron. Y quiere conocerlo para poder verse
a sí mismo al espejo y sonreírse al demostrar que no estaba
equivocado.7
—Tiempo al tiempo, lo sabré tarde o temprano—. Esconde sus manos en
los bolsillos, siguiendo lerdamente el mismo camino que el castaño.14
[:::::::::::::::]
— ¿Puedo... acompañarte a tu casa?
Estático, lo ve de reojo con la emoción a flor de piel. En seguida se
sonroja, esbozando una sutil sonrisa y estar a punto de asentir; pero
recuerda que se lo está diciendo al verdadero Jin, no al Kim TaeHyung
que se esconde en ese lindo cascaron. Baja la mirada, derrotado y
destrozado, suspirando desanimado para susurrarle un suave "No".
Al dar un paso hacia delante, JungKook lo sujeta de la muñeca y le mira
con cierta ternura que lo hacen estremecer completamente. Es como si el
menor, por un mili segundo, se hubiese dado cuenta de quien mira en
realidad.
—Quiero hacerlo.1
—Pero soy tu hyung, yo debería...
—Anda, vamos—. Le sonríe al pasarlo.
Lo que Kim TaeHyung ignora, es que Jeon JungKook si notó algo
completamente diferente en sus preciosos irises. Ese lindo color
achocolatado no fue el mismo por un momento, dejando relucir un
precioso almendrado que denota ternura y dulzura. ¿Y cómo ignorar
semejante belleza?3
Aunque, claro, eso JungKook no se atrevería a decirlo en voz alta. "Jin"
podría tildarlo de loco, de obsesionado, o de enfermo, pues juraría que
esa traviesa mirada se asemejó demasiado a la del atolondrado castaño
que tanto reniega aceptar extraña.34
Sus pasos son lentos, el silencio reconfortante, y las miradas fortuitas
inspiradoras.
TaeHyung sonríe y llora por dentro, pues en vez de resguardar su
corazón sigue exponiéndolo y lanzándolo a la causa de sus desvelos y
suspiros rosados, que se aferra en acercarse a Jin.
No deja de destilar aun amor por él, cayendo vergonzosamente en las
fauces del enamoramiento total.
—Jin, ¿puedo preguntarte algo?
—Ya lo estás haciendo—. Ríe, con un leve golpe en el brazo como
respuesta.
—Más bien, ¿puedo pedirte algo? —Está vez lo mira fijamente, serio y
calmado.
TaeHyung traga duro, tensando cada musculo en respuesta a la
serenidad que emana de JungKook. Pocas veces lo ha visto así, muchas
veces ante situaciones que ameritan su completa concentración y solo en
el salón de clases. ¿Cómo es que ahora osa presentarle el mismo porte
como si nada?
—Dime.
—Abrázame, fuerte, por favor.8
— ¿Abra... abrazarte? —Enarca una ceja, extrañado y recónditamente
aliviado de que no fuese otra cosa.1
JungKook asiente, jalándolo del brazo y estrecharlo con fuerza.
Entrecierra los ojos y entreabre la boca, inhalando y exhalando
pausadamente en busca de grabar en lo más hondo de su corazón ese
delicioso aroma tan malditamente familiar y a lavez ajeno al
antiguo yo de su mejor amigo.
Ese aroma lo tranquiliza, lo hace sentir endemoniadamente bien, y
quisiera impregnarse completamente.
Sin darse cuenta, sus manos se posan delicadamente en la curvatura de
la espalda baja, imaginando por un segundo un cuerpo más pequeño y
fino en contraste con el alto y fornido del que en realidad es. Y lo primero
que atraviesa su mente es la fina figura de TaeHyung, perdiéndose en
esa extraña paradoja emocional que solo su alma parece descifrar con
éxito.43
—Por alguna razón—acerca sus labios al oído del mayor—tengo ganas
de cuidarte en lugar de que me cuides, hyung.17
— ¿Qué? —Un poderoso sonrojo culmina en sus orejas.2
—Te sientes diferente, y yo me siento diferente a tu lado.
— ¿Di-Diferente?
— ¿De verdad eres tú, SeokJin? —Junta sus mejillas, sintiendo el ardor
atravesar sus venas— ¿Siguen siendo el mismo Kim SeokJin?3
—Claro que sí, ¿aca... acaso no me estás viendo? —El miedo lo hace
subir los escalones, dejando al menor viéndolo en picada.
Pero JungKook niega lentamente, subiendo los escalones para
alcanzarlo y atrapar sus caderas suavemente. El corto espacio no
permite a TaeHyung moverse, maldiciéndose de no poder emplear la
fuerza innata de Jin para alejar a JungKook y resguardarse en la casa.
Aunque, quizá, en realidad no desea alejarlo. Se deja acercar por el
menor, pudiendo ver su reflejo en sus obscuros, encontrándose
completamente extraño al vislumbrar la silueta del mayor de los dos.
¿A quién le sonríe? por supuesto, a su mejor amigo, ¿a quién más sino?
Esta fastidiado de repetírselo a cada segundo, de oírlo de su conciencia
y de leerlo en el espejo cuando intenta encontrarse a sí mismo en el.
—Antes me resultabas un ejemplo a seguir y te admiraba de forma
fraternal—, roza con la yema su sonrosada mejilla, sonriendo por el rojizo
intenso que toman—pero ahora me pareces alguien demasiado tierno y
propenso a cuidados por torpeza natural.9
—No sé de qué hablas—. Se relame la boca, tal cual en su propio
cuerpo.2
—Vuelve a hacerlo—. Roza con la punta del índice el labio inferior.
— ¿Hacer qué?
—Lamer tu boca.6
—Yo... tengo que entrar. Lo siento, Kookie, te veré mañana.
JungKook lo ve entrar, sonriendo al poder ver una rareza encantadora en
la mirada y actitud de su amigo.45
❁Capítulo 14❁
Para buena suerte de Jin, los profesores del curso están iniciando el
calvario de fin de cursos; siendo los de primer curso los menos afectados
y aun así asustados. Con eso de excusa, se aleja todo lo que puede de
NamJoon para evitar a toda costa que vuelva a verlo y besarlo como
aquella vez. No quiere experimentar lo dulce de su tacto y encontrarse en
una paradoja de odio-felicidad.
Realmente envidia el cuerpo ajeno, siendo bendecido por los dulces
labios de su amor platónico.
Si bien, también quiere arrancarle la idea de que se trata de alguien más.
Sin duda el rubio lindo es más listo de lo que pensó y eso le asusta,
sobre todo al no querer ser descubierto aunque su corazón grita que sí.
— ¿Por qué ya no me sorprende verte aquí? —JungKook se sienta frente
a él, dejando unos cuantos libros a su lado.
—También me alegra verte—. Divertido, Jin observa los gestos de
JungKook— ¿Por qué te sentaste aquí si me detestas?
— ¿No ves? —Atiende sus libros, disimulando para verlo hacer ese
travieso gesto con su lengua que últimamente no le ha notado—Las
demás mesas están ocupadas y tengo que estudiar.7
—Que dulce eres, me fascina ese lado tuyo—. Cruza los brazos,
considerando el que su pequeño amigo en realidad gusta del castaño y
apenas está aceptándolo.4
Buena manera de distraer su mente, pasando por alto todo rastro de Kim
NamJoon por el momento. Necesita relajar sus sentimientos un poco.
— ¿A qué te refieres? Ni siquiera me conoces—. Punto para JungKook.
Aun así la curiosa sonrisa dental de "TaeHyung" se mantiene en reacción
a la diversión de Jin—Cierto, hay mucho que ignoró de ti—. Estando por
molestarlo más, la risueña y grave voz de NamJoon lo sorprende por la
espalda.
—TaeHyung, ¿podemos hablar? —Mira soslayadamente al menor,
queriendo aclarar aquella extraña conversación con el castaño.1
—Disculpa, pero tengo mucho que estudiar—. Esconde el rostro tras un
libro, mostrando los nervios ante el rubio y el azabache.
—Puedes estudiar más tarde, ahora ven conmigo—. Lo arrastra del
brazo, dejando a un curioso JungKook solo.
Jin siente el ajeno corazón latir rápidamente, reaccionando a la velocidad
de sus nervios y de la sensación de echar todo a perder. Teme decir todo
y que no le crea. O que le crea y pretenda algo, cuando él mismo no se
siente a gusto al ser un huésped en un incómodo cuerpo.1
La idea de que vuelva a besarlo sutilmente, como aquel día, le provoca
ganas de gritar y golpear algo de la mera tristeza y dolor.
NamJoon difuminó sus encantadores hoyuelos, ahora muestra un ceño
fruncido de desesperación y necesidad de disipar con respuestas que
"TaeHyung" deberá darle. Está muy confundido, meditando varias
noches en la almohada todas esas nuevas experiencias, esas amenas
conversaciones, y demás síntomas que lo han acercado demasiado a
ese pequeño que adoraba cual hermanos. Pero todo ha cambiado, su
agradable cambio de actitud no lo han hecho quererlo como siempre, lo
han encandilado a un punto en que no lo ve con hermandad, sino con
amor.
Y sospecha una teoría, formulándola entre dientes con el temor de ser
tachado de lunático o exagerado, aun así pretendiendo esclarecerla.
Inclusive él mismo ha considerado que es producto de su imaginación,
que todo es pasajero y que todo será como antes. Sin embargo, al tener
alineados esos avellanados ojos puede notar nuevamente la casi
imperceptible diferencia.
—Ahí está de nuevo, ese sin igual brillo en tus ojos—. Posa sus manos
en los hombros ajenos, acercándolo al seguir concentrado en esos
delineados ojos.
—Te afecta estudiar mucho, será mejor que vayas a descansar—. Quiere
apartarse, deseando no sentir sus sueños rotos al ser receptor de una
profunda muestra de cariño en un cuerpo ajeno.
—No, no estoy cansado—. Habla claro y pausado, con un tinte autoritario
y firme—Por favor, TaeHyung, ¿dime qué está ocurriendo?, ¿por qué
desde que te bese aquí—roza con el índice la comisura—lloraste y has
estado evitándome?1
Los filosos ojos ajenos se tiñen de rojo, empapándose nuevamente—No
me creerías si te lo dijera—. Suspira profundo, deshaciendo el doloroso
nudo en la garganta.6
Pero antes de que NamJoom dijera una palabra, una pequeña voz
irrumpe en su claustro de confidencias no abiertas.
— ¿Ji... TaeHyung? —El alto azabache se acerca cauto, viendo al
huésped de su cuerpo constipado del llanto— ¡Oh, sí! Toma, olvidaste
esto en tu pupitre, Nam—. Estira un libro, uno que hace días el rubio
compró a recomendación de quien aún sostiene por los hombros.
—Gracias—, lo coge, suspirando pesadamente—Jin, ¿podrías dejarnos
un momento?
Y pareciera que el destino, en ese momento, no quisiera dejarlo indagar
más en sus suposiciones.
— ¿Viniste a estudiar, hyung? —JungKook camina hacia ellos,
enarcando una ceja por la extraña escena— ¿Me perdí de algo? —
Observa a "TaeHyung" separarse de NamJoon, haciendo una venia
mientras se disculpa y vuelve a la biblioteca para recoger sus
pertenencias.
—Lo siento, gracias Jin—. Con una forzada sonrisa el rubio se aleja,
dejando el tema por el momento y acumulando fuerzas de no abrumar
más a su amigo.1
Al menor de todos le resulta muy extraña la situación, compartiendo en el
fondo la misma intriga que el rubio de poder resolver las inhóspitas y
extrañas sensaciones que percibe al mirar fijamente los ojos de quien
cree solo es su mejor amigo.
[:::::::::::::::]
TaeHyung intentó hablar con Jin, viéndolo nervioso y un poco triste. Pero
este no quiso, pidiéndole que lo dejase solo y poder tranquilizarse. Eso
tan solo le causo curiosidad y un poco de miedo, pensando en que está
atravesando por algo similar a lo suyo con JungKook.
—... y el impertinente se atrevió a burlarse de mí... ¿Jin? —JungKook
deja su vaso de refresco a un lado, alzando ambas cejas y agitando su
mano ante los ojos ajenos.2
Después de que el azabache estudiara un poco, decidieron ir a comer
por ahí y matar un poco de tiempo.
— ¿Qué? —Sacude la cabeza, sordo de la incomodidad reflejada en el
rostro del menor.
— ¿Por qué te afecta tanto lo que le pase a TaeHyung? Ni siquiera lo
conoces para preocuparte de ese modo por él—. Cruza los brazos y
recae en el respaldo, omitiendo que lo escuchó hablar con el castaño,
ofreciéndole irse con él para hablar.
¿Por qué quisiera hablar con él y acompañarlo a casa? Definitivamente
JungKook siente celos, unos profundos de no saber si es por su
hermandad con su viejo amigo o por el hecho de ser el pequeño castaño
de quien hablamos.
¡Dios! su cabeza y su corazón están hechos un lio como para sumar
celos a la larga lista de sentimientos encontrados.
—No me afecta, sòlo quise ser... amable, es todo—. Alza la vista,
encontrándose con un atisbo de celos en el semblante de JungKook—
¡Eh! ¿Hoy veras a MinAh? —Cambia el tema, no muy agradable,
necesariamente para distraerlo de esa nueva incomodidad.
Tan solo ve como la linda sonrisa del menor se disipa, abriendo paso a
una fina línea que se obliga a ser una sonrisa.
Desde hace un par de días la pequeña castaña volvió a clases y trata de
estar siempre colgada del brazo de JungKook. Lo cual le trae problemas
al menor, no pudiendo estar más cerca de su amigo y así desenterrar su
curiosidad para darle nombre a su carrusel de emociones.
Desde luego, eso devasta a TaeHyung; recordándole que es perdedor
del corazón de JungKook antes de siquiera intentar conquistarlo.3
O eso es lo que cree. Pues vamos, es Kim TaeHyung de quien hablamos.
El atolondrado no se ha percatado de las constantes miradas y sonrisas
que el menor le ha dedicado, partiendo de ese día en que le rozó el labio
con el índice. Ni siquiera el hecho de que rechazó a MinAh para ir a
comer un poco de ramen y papas fritas, en esa misma tienda de
convivencia, a su lado lo hacen reaccionar debidamente. Incluso,
JungKook, ignora las llamadas y mensajes de su novia, pasando
desapercibido por el tontito de Kim TaeHyung.2
No obstante, a JungKook no le importa que no note esos pequeños
gestos. Por lo menos no antes de asegurarse de que su corazón no se
equivoca, que su mente le miente y que su alma siente lo correcto.
Primero debe cerciorarse, dar un paso seguro y poder pensar un modo
en el cual alejarse de MinAh sin herirla. Y es que su corazón la quiere, la
aprecia mucho, pero al tener delate de él a ese curioso pelinegro de ojos
grandes, siente como si todo su alrededor fuera una falacia y él la verdad
absoluta. Una verdad pulcramente escondida en ese cascaron,
implorando ser descubierta y amada como se merece.2
Esa es la misión de vida que JungKook se ha impuesto: descubrir el
enorme secreto que enclaustra todas esas rarezas que lo atosigan y
encandilan desde hace semanas.
❁Capítulo 15❁
¿Una de las cosas que fastidian a TaeHyung? Bueno, además de lidiar
cada día con la sombra matutina en el hermoso rostro ajeno, le hastía
soportar la presencia de MinAh al lado de JungKook.
4
Desde que los profesores de primer curso se pudieron exigentes, la
pareja se ha estado reuniendo en la biblioteca. Por supuesto, TaeHyung
es el porta velas tras la llegada de la chica. Y no es que desee el mal a
nadie, simplemente le gusta la idea de que el maravilloso polen siga
haciendo de las suyas para anidarse en las lindas fosas nasales de
MinAh y así mantenerla en casa.1
Claro, solo la vaga idea para estar más tiempo al lado de JungKook. ¿Es
tan malo?
Ese día no es la excepción. TaeHyung trata de leer el torpe libro de
literatura, siéndole imposible por los constantes arrumacos de MinAh al
colgársele del brazo a JungKook y besarle la mejilla cada que puede.
Eso enrojece de frustración al pequeño ser dentro del cuerpo ajeno,
irritándolo al punto en que sus mejillas se ruborizan y sus pupilas se
dilaten cual gato. Incluso los celos lo delatan, sosteniendo torpemente el
libro al revés y siendo descubierto por la chica.
—Jin hyung, ¿acaso te pasa algo? —Apunta el libro.
— ¿Hum? —Frunce el ceño, volteándolo a regañadientes— ¿No crees
que ya es algo tarde? —Observa el reloj de pared, notando que son poco
más de las siete—No es bueno que una linda chica como tú este sola por
las calles.
—Jin tiene razón, será mejor que te acompañe a casa—. Perezoso, el
pelinegro guarda sus cosas y se mentaliza de acompañarla a casa.
TaeHyung se abofetea mentalmente, habiendo querido correr a la chica y
no a la pareja. Por eso guarda sus pertenencias, decidido a seguir siendo
el mal tercio y volver al camino a su casa junto a JungKook. Al menos
disfrutaría de esos veinte minutos para seguir viéndolo.
Sin embargo, al salir de la biblioteca, TaeHyung vislumbra una tenue
figura: su pequeño cuerpo anidado en una de las jardineras y con la
mochila cubriéndolo. Una nueva oleada de frustración lo carcome,
empatizado con el dolor amoroso del que Jin está sufriendo,
despidiéndose del sofocado JungKook al ir de la mano con la castaña.
—Hyung, ¿te sientes bien? —Se asegura que JungKook se haya ido,
sentándose al lado del mayor y frotarle la espalda. Su espalda.
— ¿Mis consejos funcionaron, TaeHyung? —Lo ve sobre el hombro,
mostrando sus ojos rojos y las mejillas ruborizadas—Creo que es
momento de tomar una decisión.
—No, Jin hyung, yo no quiero alejarme de Kookie—. Aparta la mano,
temblando de miedo y dolor—Por favor, sé que podemos seguir hasta
encontrar una solución—. Su grave y profunda voz apenas es un hilo.
—Es que me duele, Tae, me duele enamorarme cada vez más de
NamJoon.8
—Pero él no tiene pareja, Jin—. Su voz se quiebra, atrayendo el silencio
del mayor—En cuanto volvamos a nuestros cuerpos, podrás luchar por
él—. Suspira al limpiarse la nariz con la manga de la chaqueta escolar—
Kookie siempre estará con MinAh.
— ¿De verdad eso crees? —Gira para verlo a los ojos, ladeando
tiernamente la cabeza.
—Sí, ¿no acabas de verlos irse tomados de la mano? —Tuerce la leve
sonrisa.
—TaeHyung, estas muy equivocado—. Se enjuga el llanto y lo toma de
las manos—JungKook podrá ser petulante en su salón de clases, pero
cuando se trata de entregar su completa atención en algo o alguien...—
sonríe, emitiendo una reconfortante energía—...no sabe disimular su
gusto o preferencia por ese algo o alguien.5
TaeHyung baja la mirada, no queriéndose esperanzar vagamente.
Necesita que sea el mismo JungKook quien se lo diga, viéndolo a los
ojos y con ese encanto nato del que goza al sonreír.
[:::::::::::::::]
—Oppa, ¿me llamaras antes de dormir? —La linda castaña lo abraza del
cuello, dejándose envolver suavemente de la cintura.
— ¡Aja! —Esquiva el beso que ella deseaba darle en los labios, posando
los propios en su frente mientras la aparta suavemente—Descansa, te
veré mañana.
—Pero...
—Duerme bien—. Comienza a retirarse, sonriéndole frágilmente mientras
va bajo las luces artificiales de los faros.
JungKook no puede dejar de pensar en su mejor amigo, en como al salir
de la biblioteca lo dejo a solas con MinAh para ir junto al atolondrado de
Kim TaeHyung. Y es que si se dio cuenta, si vio por sobre su hombro la
forma en que se sentó a su lado y le acarició la espalda.
Rechina los dientes, cansado de lidiar con tan extenuantes sentimientos
encontrados y más que enredados. Murmura cosas sin sentido, dignas
de un chico completamente celoso y renegado de aceptarlo, mirando por
mirar sin darse cuenta que a unos metros se encuentra alguien parado.
Su nariz se estampa contra el costado del alto sujeto, maldiciendo por lo
bajo por el dolor y disculpándose por no fijarse en el camino.4
— ¿No eres... el amigo de Jin? —Su voz es ronca y ligeramente
profunda— ¿JungKook, cierto?
El menor alza la vista, cruzando miradas con el alto rubio de ahora
mirada opaca.
—Sí, ¿NamJoon hyung, cierto? —Restriega su rostro con ambas manos,
dejando escapar un pesado suspiro— ¿No soy el único con un mal día,
eh? —Apenas se da cuenta que se adentró a un parque, quedando al
lado del rubio que reposa su malestar emocional en un longevo tronco.
— ¿Desde cuándo conoces a SeokJin? —Saca unas paletas del bolsillo,
ofreciéndole una al menor.
JungKook juega con el dulce, viéndolo como si pudiese mostrarle en la
envoltura la época en la que Jin lo ayudó y se hizo su mejor amigo.
Nostálgico sonríe, desenvolviendo y llevándose a la boca la paleta.
—Varios años, ¿por qué?
NamJoon se encoje de hombros, dudando en exponer su ansiedad por
querer descubrir algo que posiblemente sea producto de su mera
imaginación. Pero al ver a JungKook igual de ensimismado en sus
pensamientos, cree conveniente exteriorizar su locura para no sentirse
solo y confundido.
Al fin y al cabo, es mejor estar loco con infinitas posibilidades que
cuerdamente abandonado a un vacío emocional.18
— ¿Tienes clases con TaeTae, cierto? —Reposa su costado en el tronco
cruzado de brazos, atendiendo por completo la conversación,
manteniendo el dulce dentro de la boca— ¿No has...—abre las palmas
de sus manos—...notado algo fuera de lo usual en ambos?
— ¿Por qué haces tantas preguntas? —JungKook deja de lado la paleta,
alzando una ceja, confundido y un poco molesto.
—Responde, es importante.
El menor ríe bajo, torciendo la sonrisa, creyéndolo impertinente y con
demasiado tiempo libre para imaginar cosas. Quiere irse, quedándose
por un simple comentario más del rubio de semblante sereno.
—Yo he notado muy extraños a SeokJin y a TaeHyung, desde hace
meses.
El menor enraíza sus pies a unos metros de él, ya habiéndole dado la
espalda, mirando sobre su hombro al seguir oyéndolo hablar.
NamJoon prosigue con los leves detalles del inicio de todo,
exteriorizándose y abundando aún más conforme las semanas
transcurrieron hasta hace algunos días. Logra desmenuzar detalle por
detalle la nueva personalidad de su pequeño amigo Kim TaeHyung,
dejando ver al menor las mismas actitudes que concebía, antes de toda
la confusión, a su mejor amigo Jin. Su gusto por el ramen; por los libros y
su adoración por Kafka y Sartre; su manía por ser ordenado y aseado;
puntual y responsable; adorablemente tierno al comer y obsesivo por su
apariencia.
Por completo Kim SeokJin, descrito por un sencillo compañero de clase
que solo lo conoce ocho horas al día en un ambiente extenuante para el
analizado.
Incluso NamJoon menciona la nueva actitud de Kim TaeHyung, un
travieso chico al cual adora cual hermanito y que en el mismo lapso de
todo lo extraño lo ha estado viendo con otros ojos. Describe tal cual
JungKook ha estado concibiendo a Jin en el mismo tiempo: su risa
estruendosa; su adorable tic bucal; su impuntualidad; su alma traviesa y
divertida, su extraña conexión con gansos y ardillas; el poco cuidado a
sus objetos personales, su adoración por la pizza acompañada de coca-
cola y su manía por ser adorablemente irritante.4
NamJoon guarda silencio, satisfecho del atónito semblante de JungKook.
Cruza de nuevo los brazos, acercándosele unos pasos, esperando
paciente que su enmudecimiento mental lo abandone y se digne en
responder.
— ¿Dices que tu amigo, el irritante Kim TaeHyung, ahora gusta de leer y
comer ramen? —Estrecha un ojo, señalándolo cautamente, aun indeciso
de creer o no.
—Sí, ya dije que es extraño—. Esconde las manos en los bolsillos, aun
con la paleta en la boca—También le gustaba mucho ir al Arcade, pero
ahora solo quiere estudiar, leer y pasar tiempo componiendo música
conmigo.
—Eso... eso es...—ríe bajo—... es imposible, no pueden haber dos
personas con los mismos gustos y hábitos. No a tal grado.
— ¿Entonces estamos alucinando por enamorarnos de personas que
antes no eran más que un invisible compañero de clase o uno cual grano
en el trasero? —Enarca ambas cejas, preguntándole una buena
respuesta que refute todo—Sé que no te agrada TaeHyung, no es
novedad y él mismo llegó a comentármelo.3
—Es estúpido, nada tiene sentido y...
—Piénsalo, le he estado dando vueltas a todo desde que trate de besar a
mi mejor amigo.
JungKook aprieta los puños al imaginar al rubio besar los carnosos labios
de TaeHyung. Por lo menos hasta que recuerda que él si beso a Jin, que
le rogó una respuesta que quedó varada en vagas palabras que siguen
atormentándolo. Así que no es mejor ni peor que NamJoon al querer
encontrar una respuesta, quizá extrema, entre la madeja enredada de
eventos extraños que los envuelven.
—Entonces, ¿cuál es tu teoría y solución? —Cruza los brazos, resignado
a no encontrar algo mejor en tan poco tiempo.
—Estamos enamorándonos de nuestros mejores amigos—, hace una
breve pausa—o ellos no han sido quienes deberían de ser—. Suspira
cansado—Y la solución—, se encoje de hombros—ser directos y
confrontarlos.64
❁Capítulo 16❁
JungKook no pegó el ojo en toda la noche, dándole vueltas a la
verisimilitud del razonamiento de NamJoon. Sí ha notado extraño a su
amigo, lo suficiente como para no sacarlo de su cabeza y al mismo
tiempo no dejar de pensar en la pequeña figura llamada Kim TaeHyung.
A él también lo ha notado distinto, más atento a clases, más propio y
preocupado por su persona. Sin duda algo es muy extraño desde hace
meses, queriendo ayudar en la medida de lo posible a descubrir aquel
secreto que, en palabras teóricas del rubio, ese par esconde.
Y es que también le resulta extraño que se conozcan, que hablen en
secreto o se miren de forma comprensiva. Jin nunca lo conoció y al
tropezar con él lo pasaba por alto. Incluso TaeHyung, nunca le dio la
suficientemente importancia como para notarlo.
O por lo menos eso es lo que JungKook piensa.
NamJoon quiere terminar con todo, proponiendo encararlos directamente
y poder calmar sus confusiones. Sin embargo, JungKook, tan pronto
amaneció, se propuso acorralar a su atractivo amigo para aclarar sus
sentimientos. Pues, de ser cierta la teoría, estaría admitiendo sentir algo
por el extraño chico de cabellos castaños y sonrisa geométrica.6
Por eso, ahora, con las manos sudándole y el corazón latiéndole
ferozmente, el azabache busca con la mirada a su amigo antes de
ingresar al instituto. Incluso trata de esconderse de MinAh, queriendo
mantenerla al margen de todo. La única duda que flotara en el aire, en
caso de que todo resulte bien, es ¿hará caso a sus sentimientos?2
Al final de la calle vislumbra a Kim SeokJin, sonriéndole a todos y
saludando como si los conociera, al igual que a las ardillas aún bajo el
eufemismo de "tramposas roba dulces".11
— ¡Jin hyung! —Corre hacia él, acorralándolo entre algunos gruesos
troncos y aun así siendo observados con rareza— ¿Te gustaría saltarnos
las clases hoy? Tengo clase de deportes y no quiero hacer hoy los
ejercicios que imponga el profesor.
El alto de mirada casi clara y sonrisa adorable, le revuelve el cabello y
asiente feliz. ¿Qué malo podría ocurrir? Salvo que el verdadero Jin lo
regañe por manchar su impecable record de asistencia—También tengo
pereza, ¿a dónde vamos, Kookie?
¡Bingo! JungKook sonríe al recordar como al inicio del año, le ofreció
exactamente lo mismo y se negó rotundamente: "Debes empezar y
terminar bien este año, JungKook. No debes saltarte clases, no es bueno
para tu historial académico".3
—De acuerdo, sé a dónde ir primero—. Lo coge de la muñeca,
acarreándolo en dirección a la zona comercial.
[:::::::::::::::]
Al mismo tiempo, NamJoon decide ir por su pequeño amigo e ir juntos al
instituto. Nunca en su tiempo de conocerse han ido juntos, vuelto sí, pero
ir era otra historia. El rubio detestaba esperarlo, sabiéndolo perezoso y
buen corredor solo al tratarse de llegar a clases.
Aunque, esta ocasión no será de ese modo.
Al ser recibido por la madre de TaeHyung, observa el reloj con una
amplia sonrisa pues sabe que tardara en bajar con miles de excusas.
Pero hoy no.
— ¿Por qué pasaste primero por... mí casa? — "TaeHyung" va bajando
las escaleras mientras termina de acomodarse la corbata escolar,
luciendo tierno y aseado.
—Sí, espero que no te moleste—. Parpadea extrañado de presenciarlo
con sus propios ojos, además de oírlo de la misma boca de la señora
Kim.
—También me cuesta creerlo, desde hace meses pareciera ser otro—.
Coge sus pertenencias, saliendo casi corriendo—Bien, cuídate cariño y
no le causes problemas a Nam. Hasta luego, querido.
—Hasta luego, señora Kim.
—Esto es extraño, la verdad quería seguir evitándote todo lo que
pudiese—. Come un poco de fruta mientras termina de ordenar sus
pertenencias— ¿Ya no vas a insistir con lo mismo, verdad?
NamJoon suspira en sumisión, sabiendo que debe ceder un poco de
querer comprobar todo sin alejarlo de su lado—No, ya no, lo lamento
mucho. Solo quería... nada, olvidemos todo y vámonos ya.
—Bien, vámonos —Coge su mochila, pasando de él con una brillante
sonrisa.
—Sí, vamos.
A medio camino le propone algo similar que JungKook a su respectivo
amigo. Una pequeña tentación que el verdadero Kim TaeHyung no se
negaría a aceptar, aun con la escuela de por medio.
—TaeHyung, ¿te gustaría ir al Arcade del que te comentó tu amigo
HoSeok?
— ¿Hum? —Lo ve soslayo, emitiendo una breve risa burlona—Es hora
de clases, será mejor ir después ¿no crees?
Y esa es la gota que derrama el vaso, asegurándole definitivamente que
quien se encuentra dentro del pequeño cuerpo no alberga el mismo
corazón de su mejor amigo. Sonríe orgulloso de comprobar su primera
hipótesis, esfumándola en segundos al especular más incertidumbres
que antes: Si Kim TaeHyung no es quien se supone que debe ser,
entonces ¿por quién está desarrollando sentimientos románticos? Por...
¿Kim SeokJin?
— ¿Nam? —Voltea a verlo parado en medio de la calle, con la vista
perdida en el vacío de sus confusiones— ¿Todo bien?
Al sentir su suave toque siente una carga eléctrica recorrer su cuerpo,
diferenciándola abismalmente con el fraternal sentimiento de cariño que
siente por quien aprecia cual hermano menor.
—Nada, iremos después de clases.
Deberían de ser pacientes, esperar a que el equilibrio universal se
encargue de su garrafal error y poder continuar sin tendencia al error.
Ni JungKook ni NamJoon saben lo que afrontaran, mucho menos
TaeHyung y SeokJin. El tiempo apremia a quienes saben esperar, puede
castigar a quienes lo merecen o recompensa a quienes no esperan nada
a cambio.
Aunque, algunas veces, pudiese que el mismo universo se apiade de
quienes merecen un pequeño escarmiento que los guie a su destino.
Karma.2
Verdad.
Sendero amarillo.3
Como gusten nombrarlo.
Así pues, mientras Kim NamJoon está en el instituto, junto a "Kim
TaeHyung"; Jeon JungKook adentra a "Kim SeokJin" a una de las
librerías más grandes que la zona comercial alberga en sus entrañas.
El alto azabache observa todo con extrañeza, por no decir desilusión,
creyendo que irían a un sitio más divertido.
— ¿Y... qué... hacemos aquí?
—A buscar libros, eso se hace en las librerías—. Cruza los brazos,
esperando ver su completa respuesta.
Se supone que su amigo debería saltar de felicidad, gritar de emoción o
besarle las mejillas como agradecimiento, pues está en medio de su
adicción favorita: cientos de libros que devorar bajo una luz nocturna en
la comodidad de su cama.2
Pero no resulta así. Lo ve caminar entre los pasillos, cogiendo libros al
azar y suspirando de aburrimiento al verse envuelto en un sitio tan
tranquilo como ese.
—Lo siento, Kookie, pero no quiero buscar ni comprar algún libro—. Deja
uno algo grueso y de pasta dura—Pensé que iríamos a un karaoke o a
comer por ahí.
— ¿Ramen? Hace mucho que no lo comes cada viernes o después de
un examen.
— ¡Hum! No me apetece, prefiero la pizza y lo sabes—. Frota sus manos
con emoción, haciéndosele agua la boca de imaginar la masa crujiente
bajo todos los deliciosos ingredientes cubriéndola.8
— ¡Ya sé! —Lo toma por los hombros, maldiciendo internamente la
pequeña diferencia de alturas. Extraña su cuerpo, del tamaño perfecto
para estar entre los brazos y bajo la protección de quien ama en
silencio—Vayamos a un parque, compremos dulces y...
—Jin, quiero pasar un rato aquí y ver si encuentro algún libro que me
guste—. Lo ve bajo una máscara de satisfacción, comprobando las
palabras de NamJoon.
Definitivamente no son ellos.
No evita sentirse ganador, aturdiéndose un poco al comprender
completamente las palabras del lindo rubio. De ser personas, o más bien
almas, distintas, ¿de quién se supone que se está enamorando? De...
¿Kim TaeHyung?45
Ese ligero detalle no lo resolvió NamJoon, dejándolo en el desastre
emocional de tratar de comprender con quienes están relacionándose.
Pero antes de responder a los berrinches del mayor, por querer salir de
ahí, su celular suena.
—NamJoon hyung, ¿dime que no es lo que estoy pensando? —Apresa el
teléfono en su oreja, dejando a su amigo más aburrido entre libros.
—No tengo tiempo, solo fui al baño para decirte que tenemos que
resolver esto y pronto.
—Ellos... Jin y TaeHyung... ambos... si no son ellos... ¿Qué demonios
pasa?
—Debemos hablarlo en persona, creo que acabas de darte cuenta de lo
mismo que yo.
—Tiene que ser una horrible broma, yo no puedo estar... Jin no puede
ser... es que... ¡Simplemente no es posible!
—Debo irme, hablaremos más tarde. Y créeme, estoy igual de
confundido que tú. En lugar de aclarar cosas, abrimos más preguntas.
Sin más, el mayor corta la llamada.
JungKook nunca se sintió tan abrumado, girándose lentamente para
admirar la fina y elegante figura de su mejor amigo moverse entre los
estantes, preguntándose que tan correcto es querer saber. Solo que esta
vez no ve esa conocida figura, sino la pequeña figura de quien más
detesta: Kim TaeHyung.16
—Kookie, busca algo y vayámonos ya—. Ladea la cabeza y emite un
tierno puchero, escondiendo las manos en los bolsillos de la chaqueta
escolar, y pestañeando adorablemente.
—De... acuerdo—. Guarda el celular, sonrojándose de vergüenza y
enfado, consigo mismo, al saber a su corazón nada ciego.3
Por la noche…
Justo después de enviarle un mensaje a JungKook, con un chiste
obsceno, TaeHyung observa el techo desnudo de la habitación ajena.
Extraña sus estrellas fluorescentes, mismas que lo animaban un poco
cada vez que recordaba algún mal gesto del azabache hacia él. Y no es
que no pueda pegar algunas, ya que Jin le dio permiso, sino que no
siente lo mismo.3
Con otras palabras, no son las estrellas artificiales en sí, sino la
sensación de confort al estar en su propia habitación, sabiendo a su
madre abajo preparando la cena o un poco de chocolate caliente. La
extraña, mucho más que la primera vez que fue al kínder y se le aferró a
la pierna entre llantos.5
Tentado por querer contar su frustración y el extraño comportamiento de
JungKook, decide llamar, en vez de mensajear, a Jin.
— ¿Ocurre algo?
—Hyung, lamento llamarte a esta hora—. Relame su boca—Pero, no he
dejado de pensar en el inusual comportamiento de Kookie hoy.
— ¿Inusual? Tae, estas tratando con un egocéntrico de los estudios y la
disciplina deportiva, ¿qué es usual en ese chiquillo competitivo? —Ríe,
conociendo lo exigente que JungKook puede llegar ser consigo mismo si
lo retan. Y él, para su suerte, lo está haciendo dentro del cuerpo
incomodo que tanto le molesta ver al menor.
—No me refiero a eso, comienzo a acostumbrarme—. Se sienta cruzado
de piernas sobre la cama—Es que...
Su conversación duro menos de quince minutos, poniendo al tanto a Jin
del completo aburrimiento que sobrellevo toda la tarde al ser llevado a
una librería; al ser arrastrado a un cine de películas independientes y
únicamente subtituladas; de verse entre un público fascinado al
presenciar una obra callejera de lo más desastrosa para él. Y eso, solo
por mencionar algunas cosas.
Jin suspira profundo, rodando los ojos a decir verdad, sabiendo lo que
JungKook pretendía con todo eso. O por lo menos una vaga teoría, pues
no tarda en comentarle el comportamiento tan extraño que Namjoon tuvo
con él: empezando por recogerlo a su casa. En el almuerzo hacia las
mismas bromas pesadas del inicio; no dejaba de golpearlo en el brazo o
de lanzarle gomitas para que las atrapara con la boca; incluso se vio
arrastrado a jugar un poco de basquetbol, fallando rotundamente y
torciéndose un poco el tobillo por un mal lanzamiento.
— ¿Por qué están haciendo eso de nuevo, hyung?
—Pequeño, ¿no has considerado de que se hayan dado cuenta?
— ¿De qué? —Inocente, reposa el peso ajeno sobre las mullidas
almohadas.
—De que no somos nosotros, sino... alguien más.
TaeHyung se incorpora enseguida, paseando su vista de rincón en rincón,
mordiéndose las uñas de una mano— ¡Ya nos descubrieron!19
—Cálmate, solo es una suposición, no lo tomes en serio—. Lo cierto es
que no quiere alterar las cosas. Después de todo, si sus respectivos
padres no lo han notado, ¿por qué deberían de hacerlo ese par?3
—Pero, ¿y si no te equivocas? JungKook estuvo insistiendo mucho con
insignificantes asuntos, como por qué ya no me maquillo elegante como
antes, por qué cambie de colonia o por qué ya no plazco de leer como
antes.
Jin suspira pesado, considerando lo mismo bajo cuestiones que
pretendían acorralarlo también. NamJoon podrá ser muy deductivo, muy
listo inclusive para su gusto, pero carece de tacto para ocultar lo que
busca entre líneas.
—Sigamos tal cual hasta ahora, de lo contrario esta vez deberemos
separarnos de ellos.
—No quiero, hyung, sabes que no quiero alejarme de Kookie—.
Estrangula el celular, aguantando las ganas de llorar.3
—Entonces pide un deseo, pequeño, para que todo sea como antes y
evitar mal entendidos.2
—Es fácil decirlo.
Aunque, ambos ignoran que dentro de poco habrá una hermosa lluvia de
estrellas fugaces y que será visible para la zona en la que viven.
Quien sabe, quizá sus deseos sean oídos de nuevo.
Y si no, deberán afrontar lo que se les acerca.56
❁Capítulo 17❁
JungKook no pudo hablar con NamJoon el resto de la semana, viéndose
atrapado en trabajos atrasados por culpa de preferir ir a los bolos con
"Jin" en lugar de estudiar.13
Pero, por fin ese viernes, y con la hermosa lluvia de estrellas a la vuelta
de la esquina, los nuevos amigos y cómplices se reunieron y tuvieron una
grandiosa idea. Una en la que podrán confrontar de una vez por todas a
sus respectivos amigos y darle fin a esa loca aventura escolar.6
—Bien, creo que no será difícil convencer a TaeHyung—. NamJoon
reposa su cabeza en el respaldo de la silla, viendo a unos niños jugar en
el arenero del parque.
—Jin hyung será un poco difícil de convencer, pero al final cede si le digo
que descanse un poco—. JungKook observa la punta de sus pies, aun
confundido de pensarlos cambiados.
¿Cómo carajos podría ocurrir? Le da vueltas al asunto, una y otra vez,
cayendo aún más en el misticismo del milagro universal dándoles un
escarmiento. A ellos y a sus amigos, abriéndoles los ojos ante sus
enterrados sentimientos. Y es que por mucho que deteste admitirlo, aun
en sueños, JungKook no niega que extraña al risueño castaño. El único
"pero" de su confesión, es que la presencia de su mejor amigo lo aturde.
Como si una mala conexión coaxial hiciera corto circuito,
desequilibrándolo y no saber por quién siente más que amistad.
Incluso NamJoon se pierde en aquella lógica fantasiosa, riéndose de sí
mismo al creer haber leído suficiente ciencia ficción o narrativa
existencialista que lo enraízan a la realidad. Pero el goza de las
paradojas, compartiendo la mística idea de que un pleno universo es
capaz de castigar o premiar.4
Quizá él y JungKook están obligados a ver más allá de lo que su simple
vista mortal abarca.1
—Bien, esta misma tarde debemos convencerlos para llegar en la noche
a las afueras de la ciudad.
— ¿No sería mejor ir a una de las playas?
—No, TaeHyung se distraería muy fácil con cangrejos y caracolas, y lo
que quiero es que se asuste lo suficiente para que corra a los brazos de
quien quiere.12
—Correrá hacia a ti, eres como su hermano mayor—. JungKook bufa,
como si el mayor no supiera lo que pasara aun siendo muy
obvio―Además, podrá ver ardillas y discutir con ellas, ¿no? ―Arruga la
nariz, diciendo las acciones que su mejor amigo ha tenido con dichos
animalillos últimamente.
Sí, JungKook no es tan torpe después de todo.8
Sin embargo, NamJoon ríe bajo al verlo de soslayo antes de explicarse
mejor—Hay algo que no te he dicho y creo que es momento, así
comprenderás la razón por la cual quiero que TaeHyung se asuste.3
El menor asiente y escucha atento.
El rubio cenizo explica que TaeHyung confesó, hace tiempo, su gusto por
las chicas y por los chicos, inclinándose precisamente en uno de sus
compañeros de clase. Expresa que nunca le dijo de quien se trataba,
pero le fue evidente al momento de salir de clases y verlo perderse por
una atrayente sonrisa de conejo.
—Nunca me lo dijo, tampoco le pregunte, pero es muy obvio que te
miraba a ti—. Suspira profundo— ¿Y sabes que he notado también estos
meses?
—No.
—Ya no lo hace—. Sonríe victorioso—Ya no te mira a escondidas, ya no
se sonroja o se entorpece por estar cerca de ti. Es increíble que hasta
ahora le tome importancia, de haberlo hecho antes le hubiera aconsejado
acercarse a ti—. Esboza una sutil sonrisa al menor.1
—Jin hyung hacia lo mismo con...—lo ve fijamente, dejando el
escepticismo atrás y comenzando a creer—... Él hacía algo parecido al
verte salir, aunque nunca tuve la molestia de preguntarle—. Avergonzado,
cubre sus ojos.
— ¿SeokJin me miraba? —Su sonrisa se amplía, recordando como todo
ese tiempo el pequeño castaño lo mira con timidez.17
—Sí y para ser honesto yo no sabía que TaeHyung me miraba de ese
modo.
—Créeme, lo sigue haciendo y esta misma noche los haremos
explicarnos todo.11
Asintiendo levemente, JungKook se levanta y camina en busca de "Jin"
para convencerlo de irse de campamento.
NamJoon hace lo mismo, llamando al castaño para coordinarse y salir
todos juntos.
[::::::::::::::::::::]
Exactamente a las seis de la tarde, esperando en el parque cercano al
instituto y con una mochila con ropa para dos días, TaeHyung espera
aburrido mientras conversa con las ardillas― ¿Para qué habrá querido
JungKook que viniera aquí, en lugar de esperarlo en la terminal de
autobuses? ―Ladea la cabeza, reposando su mejilla en su
palma―También dijo que solo llevara poca ropa―, alza la mochila―y
que iríamos solos. ¿Debo preocuparme?5
Una de las ardillitas lo mira atento, moviendo su naricita antes de salir
corriendo a un tronco.1
― ¿TaeHyung? ―Jin lo ve confundido, llevando consigo una mochila en
la espalda― ¿Qué haces aquí?
―Pues...
―Fuiste puntual, me sorprendes cada vez más pequeña "Margarita"―.
NamJoon se acerca a ellos, con esa linda sonrisa que desarma al mayor
de los tres―Veo que JungKook logro convencerte―. Mira a "Jin", quien
reacciona a tiempo y asiente algo extrañado.
― ¿Jin hyung? ―La vocecilla de JungKook se abre paso, dejando ver
que, al igual que el rubio, lleva dos maletas un poco grandes― ¿Estás
listo para irnos? NamJoon hyung, el autobús sale en quince minutos.
―Esperen, ¿iremos los cuatro juntos? ―SeokJin se interpone,
necesitando aclarar las cosas. De acuerdo a su conversación con
NamJoon, este solo le dijo que irían a pescar un par de días.
―Pensé que iríamos solos de campamento, Kookie―. TaeHyung se le
acerca, olvidando, de nuevo, la leve diferencia de altura al tenerlo de
frente―Espera, ¿desde cuando hablas informalmente con NamJoon?
― ¿Qué hay de malo, Jin? ―Se encoge de hombros, restándole
importancia a algo que a Jin y a Tae les importa mucho.8
―Relájate, TaeTae―, abraza por los hombros el pequeño cuerpo de su
amigo, pero el alma de SeokJin―, será divertido.3
Jin y TaeHyung se miran asustados, siguiéndolos de cerca al verlos
caminar al taxi en el que llego JungKook. Mientras NamJoon y el menor
guardan las maletas, ellos montan el auto y tratan de hablar; pero el
azabache monta enseguida y le indica al conductor que los lleve a la
terminal. En seguida, NamJoon monta del lado del copiloto, sonriéndoles
ampliamente a los aun desconcertados chicos.
[:::::::::::::::]
Las casi tres horas, en el autobús, les dio tiempo a Jin y a TaeHyung de
pensar mil formas de morir en ese bosque. No por ataques de animales
salvajes, ni por yerbas venenosas, mucho menos alergias desconocidas
o agua sucia, sino porque conocen a sus amigos y saben hasta donde
son capaces de llegar con tal obtener lo que quieren.
TaeHyung no paraba de morderse las uñas, recibiendo innumerables
textos del dueño del cuerpo para que dejara de hacerlo.1
¿Pero que podía hacer? A su lado JungKook, además de llevarlo a su
muerte segura, estaba durmiendo sobre su hombro y causándole
cosquillitas con su cálido respirar en el cuello.
En fin, ya en el área reservada para los turistas, y siendo ellos los únicos
por la zona, NamJoon enciende la fogata; pues al tratar de armar las
tiendas de campaña terminaban cayéndose sin remedio alguno.
JungKook y el verdadero Jin las colocaron, dejando a TaeHyung juntar
leña para la fogata.2
―Aquí tienes―. Deja caer una penosa cantidad de ramitas.1
―Jin, esto no es suficiente, debes adentrarte más para coger ramas que
de verdad sirvan―. NamJoon lo observa serio, riendo por dentro al ver
que su plan funciona. Sabe que el verdadero TaeHyung no resiste la
obscuridad y mucho menos estar solo en sus entrañas.
―Pero no quiero, me da...―se abraza a sí mismo, sintiendo ganas de
llorar.1
Por un segundo el rubio cree que se le pasó la mano, sin embargo debe
presionarlos para que hablen de una vez.
―Vamos, no te pasara nada. Además, llevas una linterna.
―Yo voy, no lo obligues―. "TaeHyung" se acerca al tembloroso
pelinegro, sonriéndole con ternura mientras le pide la linterna.1
NamJoon y JungKook intercambian miradas, viendo frustrado su plan.1
―No, yo puedo ir con él. Así juntaremos más leña―. El menor de todos
se planta a su lado, quitándole la linterna y cogiendo de la mano a
"SeokJin" para adentrarse en el bosque.3
TaeHyung no deja de temblar, notando que la linterna apenas es de
ayuda por la frondosidad de los árboles. Aunque acepta sentirse seguro
al lado de JungKook, quien no deja de sujetarle la mano mientras apunta
la luz en busca de ramas.1
― ¿Por qué quisiste obligarlo? ―Jin cruza los brazos, viéndose tierno
por dentro y fuera.
―No pensé que sentiría miedo, aquí el miedoso eres tú―. Lo apunta con
una rama― ¿O ya no le temes a la obscuridad? Recuerdo que siempre
me llamabas cuando se iba la luz en tu casa, gritando y diciendo que el
monstruo de tu armario te comería.
Jin se golpea mentalmente. ¿Cómo sigue siendo tan difícil recordar que
no está en su cuerpo?
―Ese no es el punto―. Deshace el cruce, dirigiéndose a la casa de
campaña.
―Entonces―Se encoge de hombros―, ¿cuál es?
―Yo...
― ¿No te molesto ver a JungKook irse con SeokJin? ―Se le acerca,
golpeándole la nuca con su cálido aliento.
El pequeño cuerpo se tensa, pero los sentimientos del alma huésped
revolotean alegres.
― ¿Por qué debería de molestarme?
―Pensé que él te gustaba. Nunca me lo dijiste, pero notaba como lo
veías al final de clases y ya no lo haces―. Posa sus manos sobre los
hombros ajenos, robándole un leve respingo.
TaeHyung, JungKook, vuelvan pronto, piensa Jin al sentir un suave beso
en la coronilla.40
❁Capítulo 18 ❁
Desde que se alejaron del pequeño campamento, JungKook no ha
soltado la mano de "Jin". Se aferra a ella como si de eso dependiera su
vida, pensando en lo más profundo de su corazón que se trata del
pequeño castaño.20
Después de todo, ¿es él, no?2
Aunque, ¿qué hará cuando consigan hacerlos hablar?
Todo ese tiempo ha estado luchando consigo mismo, negándose a
reconocer que apreciaba al pequeño TaeHyung y que ahora, con su
súbita "ausencia" desearía poder verlo a través de sus propios ojos.
Quiere verse reflejados en ellos, poder esclarecer sus sentimientos y
poder decirle a MinAh la verdadera razón por la cual pretende terminar la
relación.5
Aun la quiere, la aprecia mucho, pero esos desbocados acontecimientos
lo orillan a tener una determinante decisión. No puede hacerla sufrir,
mucho menos a sí mismo, por lo que terminar sanamente será lo mejor.
Probablemente se gane una bofetada, tal vez un llanto casi interminable,
pero nada lo que alguno de los dos pueda lamentarse después. MinAh es
una chica linda, en toda la extensión de la palabra, por lo que decirle
"adiós" no será tan complicado si lo hace bien.5
―Kookie... ¿po...podrías soltarme? ―El agarre comienza a dolerle,
sonrojándose violentamente al pedirle lo suelte.
―Lo siento―. Lo observa avergonzado, buscando nuevos maderos para
la fogata―. ¿Ya no tienes miedo? ―Le da vistazos breves.
TaeHyung comienza a recoger algunas ramas más gruesas que las
anteriores, negando suavemente al dedicarle una encantadora
sonrisa―Estoy mejor, aunque aún tengo un poco de miedo.
―Nunca le temiste a la obscuridad, ¿por qué ahora sí? ―Carga ramas
suficientes para volver, observando cómo se tensa y piensa largamente
antes de responder.
―Pues... ―oportunamente un pequeño búho comienza a ulular muy
cerca― ¡Ah, me van a comer! ―Suelta las ramas, yendo al pecho del
menor para ocultar el rostro en su cuello.2
La pequeña diferencia de altura es notoria, donde Jin es un poco más
alto y TaeHyung ligeramente más bajo que JungKook. Y eso lo nota el
azabache, sonriendo ante lo curioso de la situación. Tener de ese modo
el cuerpo de su mejor amigo es digno de recordar en broma, pero el
querer imaginar que se trata del alma traviesa atrapada dentro le causa
la necesidad de corresponder.
Quiere soltar los maderos, pero el abrazo incomodo de "Jin" lo mantienen
estático.
―Jin hyung, será mejor que nos vayamos antes de que el búho te
coma―. Ríe un poco, robándole un serio semblante al mencionado.
―No te burles, de verdad temo que me coman en el bosque―. Se planta
detrás, aferrándose a su espalda mientras vuelven al pequeño
campamento.
―Deberías intentar lanzarles libros, tal vez lo que quieren los búhos es
jugar como lo haces con los gansos―. Sigue riendo a viva voz, sintiendo
como el ofendido le pega en broma en la espalda.
TaeHyung estaba por argumentar que los búhos no gustan de libros de
instituto, que prefieren los de nivel universitario por ser más intelectuales;
sin embargo un profundo grito los obliga a correr los pocos metros que
les faltaba por llegar.10
JungKook suelta la madera al ver a "TaeHyung" tratando de alejar a un
pequeño zorrillo y a NamJoon queriendo atraparlo con su chamarra.10
Minutos antes…
―Pensé que él te gustaba. Nunca me lo dijiste, pero notaba como lo
veías al final de clases y ya no lo haces
Jin cerró con fuerza los ojos, tensando el cuerpo incomodo, esperando
sentir los rosados labios de NamJoon besándolo. Pero no fue así.
―TaeHyung...―se aparta cauteloso, jalándolo a la vez―...mira eso.
Hace caso, viendo un pequeño zorrillo deambular cerca de la mochila
con las provisiones―Es... un zorrillo―. Dan cortos pasos alejándose,
viéndolo moverse libremente entre las mochilas.
―Vamos, has lo que siempre haces―. Le da un empujoncito,
queriéndolo acercar al curioso animalito.
― ¿De qué hablas? No quiero acercarme, puede que me orine y oleré
muy mal hasta volver a la ciudad―. Se niega con todas su fuerzas,
enraizándose en la firme tierra y al cuerpo del rubio al cogerlo de los
brazos.
―Vamos, TaeHyung. Eres como Blanca nieves, te gusta hablar con los
animales e incluso juegas con ellos―. Sigue empujándolo, esperando
verlo actuar como siempre.28
― ¡No lo haré, me niego! ―Al girar encara al rubio, aferrándose a su
ropa al trastrabillar y caer a escasos centímetros del pequeño zorrillo que
los mira atento.
Su colita se agita y alza orgullosa, mostrando ese singular detonador de
autodefensa natural. Esta listo para rociarlos y largarse de ahí, pero corre
en circulitos al perseguir a los jóvenes que gritan desesperados por
ayuda.6
Jin consigue coger un madero grueso para alejar al animalillo, mientras
NamJoon sujeta con fuerza su chamarra para atraparlo por detrás. Se
acercan cautos, al verlo detenerse cerca de una de las casas de
campaña, midiendo el momento preciso para atraparlo y echarlo de ahí.
Ni cuenta se dan de que el otro par volvió corriendo.
―A la cuenta de tres―, Jin susurra, mirando al rubio.
―Uno...
―Dos...
― ¡Un zorrillito! ―La voz de Jin resuena, pero es la felicidad de
TaeHyung que aleja al pequeño zorillo; no sin antes rociar la chamarra
que NamJoon sostiene oportunamente.22
El animalillo corre de vuelta a la espesura del bosque, dejando a un
agradecido Jin y a aun triste NamJoon.
― ¡Ah, espera! ―Trota en su dirección, deteniéndose al ver la negrura
ante él―Mejor... no... ¡No dejes que los búhos te coman! ―TaeHyung
grita feliz, deseando que en verdad no se lo coman.13
―Jin, ¿por qué gritaste de ese modo? pudo orinarnos y...―olfatea su
chamarra― ¡Iug! qué asco. Genial, moriré de frío―. Se abraza a sí
mismo.
―Lo siento, es que nunca había visto uno―. Avergonzado, baja la
cabeza por arruinar la chamarra de NamJoon.
―Descuida, por lo menos no orino a nadie―. JungKook le frota el brazo,
sonriéndole tiernamente.
Resignado, NamJoon coloca su chamarra en la bolsa para basura. Ni
loco piensa intentar quitarle la orina, prefiere morir de frío y comprarse
otra en cuanto lleguen a la ciudad.
"TaeHyung" se acongoja, ofreciéndole una de las mantas que llevó por si
acaso. Tan solo empacó un cambio de playera y ropa interior, pudiendo
utilizar el mismo pantalón y tenis sin problemas, por lo que en su mochila
guardó dos mantas y una chamarra que lleva puesta.
Entre tanto "Jin" se ofrece a hacer la comida con JungKook, tardando en
encender la fogata y colocar el pequeño sartén para azar un poco de
carne.
Al terminar de comer, y aprovechando que TaeHyung y Jin conversaban
cobijados en un tronco, NamJoon hizo un gesto a JungKook para hablar
a solas.
―No me equivocaba, definitivamente algo ocurrió y ellos no son ellos―.
NamJoon se asegura de que alguno de ellos no los siga―Cuestione a
TaeHyung de cómo logró no temerle a la obscuridad, y de no ser por ese
pequeño zorrillo lo hubiese conseguido.
―Ya no lo dudo, Jin no es él―. JungKook descansa contra un
tronco―Nunca le temió a la obscuridad, no es tan juguetón y aferrado a
mí. De verdad se asustó, incluso dejo caer madera para aferrarse a mi
espalda hasta volver.1
―Bien, solo falta probar que no estamos locos―. Mira al cielo, feliz de
que las estrellas comienzan a brillar con elegancia.
― ¿La lluvia de estrellas? ―Enarca una ceja y los brazos, esperando no
volverse loco― ¿Era en serio?
―Sí, no perdemos nada con intentar y de ser cierto―se encoge de
hombros, aun con la sonrisa mediando su rostro―tan pronto amanezca
lo sabremos y ellos deberán de confesar.
―Supongamos que cambian de nuevo―, se acerca dudoso― ¿qué
razón tendrían de decírnoslo? Ellos creen que no sabemos nada, por lo
que al cambiar estarían felices y actuarían como si nada.
―Eso ya lo resolveremos en la mañana―. Su sonrisa no es
maquiavélica, sino de esperanza pura.
Quiere terminar con todo de una vez y eso lo emociona. Incluso a
JungKook, quien comienza a ceder y esbozar una sonrisa de solo
imaginar al desesperante Kim TaeHyung de vuelta en su vida
académica.14
Al volver comienza un pequeño dilema. En realidad dos. El primero,
NamJoon está decidido a contar historias de terror; y el segundo, solo
hay dos casas de campaña.12
Antes de decidir quien compartirá cual casa de campaña, el rubio acerca
una linterna bajo su rostro mientras relata su historia. Los otros tres están
expectantes, acurrucados frente a la fogata y envueltos en tibias mantas.
NamJoon se desenvuelve con tonos de voz y gestos corporales,
enfatizando o avivando sus palabras.
La historia es increíblemente perturbadora, donde muñecas de aspecto
grotesco están esparcidas en una vieja mansión a las orillas de un
bosque. Sus ojos siguen a los inquilinos perdidos que buscan asilo
dentro de las arcaicas paredes, vigilándolos, acechándolos,
escogiéndolos. Prefiriendo a alguno de los curiosos. La soledad le carga
un aspecto lúgubre al enorme lugar, intimidando a los huéspedes a mitad
de la noche donde solo frágiles velas los alumbran.7
― ¡Oye, la historia es de la película "Dolls"! ― "Jin" apunta a NamJoon,
arrugando la nariz y creando un carnoso puchero― ¡No me engañes, la
estas adaptando a tu modo!
― ¡Hey! Guarda silencio, quiero saber que les pasara a los huéspedes―.
JungKook le golpea el brazo, riendo bajo al recibir una dura mirada.
―Lo siento, ya no puedo más―. "TaeHyung" se talla los ojos,
bostezando largo antes de sonreír fallidamente―, quiero dormir y aun no
decidimos como acomodarnos.
NamJoon apaga la fogata, decepcionado de no poder darle su toque
macabro a la historia. Se levanta junto al menor de todos, haciéndola una
seña para que le siga el juego.
― ¿No quieren ver la lluvia de estrellas? ―Enciende otra linterna,
dándosela al azabache menor.
TaeHyung y Jin intercambian miradas.
La lluvia de estrellas, ¿cómo pudieron pasarlo por alto? especialmente el
mayor de los dos. Si tan solo pudieran compartir la tienda de campaña,
formular un deseo y esperar a que esa locura acabe con el alba, sería
ideal. Ambos se levantan, acercándose sigilosamente a una de las casas.
―Pues, será casi al amanecer, podríamos dormir un poco y levantarnos
para verla―. Jin coge su manta y adentra un pie en la casa, jalando de la
chamarra a TaeHyung.
―Sí, apoyo la idea―. TaeHyung sonríe nervioso, acercando fallidamente
su pie al interior de la casa.
JungKook lo sujeta del brazo, atrayéndolo a la otra casa de
campaña―Jin hyung, sabes que soy muy perezoso y si no estás para
obligarme a despertar no veré la lluvia de estrellas―. Sonríe al ver de
soslayo al rubio, quien se acerca donde Jin observa todo con
preocupación.
―Buena idea, yo te despertare a ti pequeña "Margarita" ―. Le alborota el
cabello, quitándose los zapatos al adentrase a la casa de campaña―
¿Te parece bien que durmamos juntos?
―Pero...―el verdadero TaeHyung quiere protestar, pero el falso bostezo
de JungKook lo interrumpen.
―Bien, nos vamos a dormir.
Jin también quería protestar, pero NamJoon cerró el mosquitero para
dejar entrar el frescor del bosque.
Tanto JungKook como NamJoon preparan las camas improvisadas,
recostándose al lado de sus respectivos amigos, conversando un poco
para intentar calmarlos y ayudarlos a dormir. Por ningún motivo los
dejaran a solas, formulando desde ese momento el deseo por saber la
verdad que ocultan.
La ansiedad no solo los domina a ellos, también a las almas
intercambiadas. No pueden usar el torpe celular por la nula señal, mucho
menos pueden susurrarse sin que los otros los oigan. Ahora solo deben
esperar y pedir porque el universo de apiade de ellos.
Horas más tarde...
TaeHyung no puede dormir por dos simples razones. La primera, la lluvia
de estrellas lo tiene nervioso; y segunda, JungKook se movió de modo
que lo mantiene abrazado de la cintura. Siente su cálida respiración
haciéndole cosquillitas en su cuello, y su fornido brazo rodearlo casi
posesivamente. ¿Cómo no querer besarlo o abrazarlo?
Se muerde el labio y golpea su dorso, manteniendo sus impulsos quietos.
Se recuesta de lado, procurando no mover el brazo del menor de la
cintura, para verlo mejor bajo la tenue luz de la luna filtrándose por la
diminuta ventanita y la linterna. Quiere tocarle suavemente la mejilla,
reconsiderando que tal vez no sea tan mala idea que su problema se
solucione esa misma madrugada aun con ellos presentes.2
¿Seok Jin pensara lo mismo? Claro que sí.
NamJoon tiene el sueño pesado, si trae audífonos puestos, pero al
querer presenciar el extraordinario suceso de esclarecimiento de sus
dudas, lo mantienen alerta pese a dormir tranquilamente.
Jin no deja de verlo dormir, compartiendo el silencioso pensamiento del
pequeño TaeHyung. Ambos ya están cansados de tener que fingir ser el
otro y sobre todo tener que lidiar con el cuerpecito ajeno.6
Mientras SeokJin sufre por mantener la grasita y el brillo, del suave rostro,
alejados con jabones, TaeHyung lidia con la crema de afeitar y las filosas
navajas que ocasionalmente cortan la delicada piel. Incluso han tenido
que acostumbrarse a ingerir algunos alimentos que el cuerpo ajeno no
tolera, pues los que usualmente consumían causan reacciones poco
gratas o inesperadas que no desean experimentar nuevamente.
Sus familias no podían quedar fuera de todo. Al principio les disgustaba o
incomodaba, pero al cabo de las semanas y los meses ambos pudieron
adaptarse a ellas sin problemas.
SeokJin admira a TaeHyung, al verlo sonreír a la vida, al saber que su
padre falleció. Supo por medio de discretas preguntas y largas
conversaciones con su mamá, averiguando que no falta mucho para su
aniversario luctuoso. De hecho, juró sentir que su corazón latió adolorido
por el recuerdo enclaustrado en sus venas.19
En cuanto a TaeHyung, agradece poder experimentar un poco el tener
un padre. Si bien el de Jin es un poco exigente, al castaño le agradó
mucho el saber que aun así adora a su hijo. Son una familia unida sin
importar que sus padres viajen constantemente por trabajo. Los cálidos
abrazos de ese protector hombre, ofrecieron a TaeHyung la posibilidad
de imaginar cómo hubiesen sido los brazos de su padre.36
TaeHyung observa la hora, notando que falta nada para admirar la lluvia
de estrellas. Sigilosamente se aparta del agarre, deslizándose fuera de la
tienda al igual que Jin. Ambos sonríen ansiosos y angustiados,
necesitando ver las primeras estrellas caer y cerrar fuertemente los ojos.
― ¿Esto funcionara? ―TaeHyung mira el cielo nocturno―Es decir,
aquella noche en que desee ser tú para poder estar cerca de Kookie, no
sabía si hubo una lluvia de estrellas.
No lo sé―. Se sientan en el tronco ―Y tampoco sabía, sencillamente me
escondí bajo las sábanas y desee con todas mis fuerzas ser tú―. Tuerce
la leve sonrisa y se abraza bajo la manta―Quería estar cerca de
NamJoon para que volteara a verme. Nunca lo hizo, no como quería,
hasta ahora.
― ¿Y si no cambiamos? ―Juega con sus manos.
―Tendré que aprender a vivir con tu incomodo cuerpecito y tú con el
mío―. Le sonríe triste.2
Cuando ven una rauda luz caer en el firmamento nocturno, ambos
suspiran largamente y cierran los ojos.
Sus pensamientos deberían de estar llenos de volver a ser de nuevo
ellos, de poder seguir cerca de quien gustan y que ellos correspondan
románticamente. Sin embargo, estos desembocan en algo diferente.
El manto azulado obscuro se tapiza de un maravilloso fulgor,
esparciéndose en toda su extensión. Estrellas fugaces, destellantes y
hermosas, cayendo con armonía sobre las copas de los árboles y
cumpliendo anhelos es lo que admiran fascinados.
TaeHyung y SeokJin sonríen brevemente, con el firme pensamiento de
que a quienes quieren sean felices.
Tan pronto la lluvia cesó ambos sucumben al cansancio, mirándose
brevemente y aun reconociéndose en sus propios ojos. Por esa noche se
resigan, necesitando juntar fuerzas para encontrar una solución.8
Deberán tolerar por un tiempo más los cuerpos ajenos.
Apenas prestan atención a su alrededor, ignorando que han estado fuera
de las casas de campaña por más de media hora y dejando entrar el
gélido viento en ellas; despertando a JungKook y a NamJoon.
― ¿Por qué están viendo la lluvia solos? ―JungKook se desliza
torpemente fuera de la casa de campaña, tocando suavemente la mano
de su amigo que cabecea tiernamente.
― ¿TaeHyung? ―NamJoon se acerca a ellos, notándolos acurrucados
bajo una manta, posando su mano en el hombro del castaño.
Kim SeokJin respinga por el gélido tacto en su mano derecha, mientras
que TaeHyung parpadea raudamente por el firme toque en su hombro
izquierdo.112
❁Capítulo 19❁
Ninguno se mueve, por al menos cinco minutos el silencio y el frío
ambiente los envuelve sin piedad. TaeHyung y SeokJin se observan
atónitos, reflejándose en los ojos del otro.16
― ¿Vieron la lluvia sin nosotros? ―NamJoon sacude un poco el cuerpo
del castaño, atrayendo su atención.
―Jin hyung, eres malvado, pensé que me despertarías―. JungKook jala
la manta, necesitando obtener respuesta. Mira raudo a NamJoon,
buscando alguna respuesta ante el forjado silencio de sus amigos.
Pero TaeHyung y SeokJin se niegan a hablar, necesitan un momento a
solas consigo mismos y asimilar el momento en que dejaron volar sus
deseos junto a la lluvia de estrellas.
Algo anda mal y NamJoon y JungKook lo presienten. Dejan a sus amigos
ingresar de nuevo a las casas de campaña, quedándose a solas para
poder aclarar su confusión.
― ¿Qué pasó? ―El menor observa a Jin encender la linterna.
―Vi la lluvia de estrellas, tan solo salí al verte acercarte a SeokJin―.
Restriega sus palmas sobre su rostro, evidenciando cansancio y más que
dudas en su mirada.
― ¿No ocurrió nada? ―Observa a TaeHyung yaciendo sobre las mantas,
con la linterna apagada.
―Ya lo sabremos en unas horas―. Se levanta perezoso―Creo que lo
mejor será volver mañana en cuanto amanezca, de lo contrario ellos se
hartaran y se negaran a hablar.
―Esto fue una pérdida de tiempo―. JungKook bufa desesperado y un
poco desesperanzado. Ya comenzaba a contemplar miles de formas de
acercarse al castaño, de limar las duras asperezas que interpuso en
cuanto lo vio por primera vez, y terminar su relación con MinAh.10
Sin embargo, sus vagas esperanzas se fueron junto a la última
luciérnaga bailando por el lugar.
Lo que ambos ignoran y no toman en cuenta, en ese instante, son los
pensamientos y sentimientos de sus amigos.
TaeHyung finge dormir, al igual que Jin, tratando de no gritar y de
continuar hasta el final. Ninguno está listo para las consecuencias, por
mucho que lo desearan, nunca se tomaron la molestia de enfrentarlas en
caso de que todo saliera bien o mal.
Ambos escucharon que se irían por la mañana, por lo que un cierto alivio
invade sus cuerpos. Por supuesto, deben encontrar un momento para
poder hablar y poner las cartas sobre la mesa.
A partir de ese instante las cosas cambiaran.
[:::::::::::::::]
Los cuatro estuvieron muy callados desde la mañana, desayunando en
un incómodo silencio y vagas miradas combinadas con sutiles sonrisas.
Los ánimos estaban hasta el suelo, incluso al llegar a la ciudad y tomar
sus caminos a sus respectivas casas.
NamJoon y JungKook no dejaron ni un segundo a sus amigos,
negándoles la oportunidad de hablar.15
TaeHyung y SeokJin se ofuscaron, cerrándose aún más a la posibilidad
de entablar una charla civilizada con el otro par. De verdad quieren un
momento para aclarar la situación, poder responderse la razón de ese
mili segundo de electrizante sensación recorrer sus cuerpos.
Pero ni siquiera al llegar a las respectivas casas se libran de la compañía.
Sus padres los reciben con los brazos abiertos, pensándolos un día más
de diversión en el bosque. Los arrastran al comedor, ofreciéndoles una
grata comida y charlas cargadas de variedades familiares.
Los padres de Jin anunciaron un nuevo viaje de trabajo, dejándolo solo
una vez más por un par de días. Mientras la madre de Tae le advirtió que
comenzaría a llegar un poco más tarde de lo usual. Ninguno de los
jóvenes se inmutó, sencillamente asintieron y aceptaron aquella parte de
sus vidas.
¿Qué más podían hacer?
Las horas transcurrieron y ambos ignoraban las llamadas o mensajes de
JungKook o NamJoon. Definitivamente no desean hablar con ellos,
primero deben aclararse ellos para poder encararlos. Pero es muy difícil,
sobre todo si no tienen a la mano las palabras correctas para afrontar
toda esa loca situación.
TaeHyung es quien decide romper la angustia, cogiendo el celular y
enviándole un mensaje a Jin. Mientras espera la respuesta se observa en
el espejo, tocando con la yema de los dedos su reflejo.
TaeHyung:
¿De verdad ocurrió?
[19:46]
SeokJin:
Sí, aunque aún no comprendo que ocurrió exactamente.
[19:53]
TaeHyung:
¿Será permanente?
[19:59]
SeokJin:
Creo que sí, de lo contrario no seguiríamos igual.
[20:04]
TaeHyung:
Al parecer nunca podremos volver, ¿no es así?
[20:17]
SeokJin:
¿Podrías hacerme un gran favor?
[20:20]
TaeHyung:
Claro, ¿cuál?
[20:23]
SeokJin:
Cuida de mis padres, y no te preocupes por tu mamá. La cuidaré como si
fuese la mía.
[20:30]
TaeHyung:
No tienes que pedírmelo, lo haré con mucho gusto. Por favor, siempre
abraza a mi mamá por las mañanas.
[20:35]
SeokJin:
Por supuesto.
[20:38]
SeokJin lanza el celular a un lado. Está repleto de confusión, de
desilusión, de dolor y tristeza recorriendo violentamente sus venas.
¿Cómo demonios terminó todo mal? Tanto él como TaeHyung volvieron
a sus cuerpos, lo jurarían ante un tribunal de ser necesario,
intercambiaron miradas y sonrieron al ver al otro tal cual como debería de
ser.
¡Ya estaban en sus cuerpos!2
Sin embargo, al sentir el cálido toque de sus amigos todo cambio. En una
fracción de segundo parpadearon y volvieron a verse a sí mismos en el
cuerpo del otro. La rabia y la impotencia los embargó por completo,
decepcionándolos al punto de querer cumplir con sus charlas pasadas:
alejarse definitivamente de sus amigos.24
Todo estaba estipulado, dándose por hecho y en ejecución tan pronto el
lunes por la mañana llegue junto al ambiente invernal.
―Como desearía volver a ser yo―. Jin esconde el rostro bajo las mantas,
importándole poco que aun sea temprano.
―Quiero ser yo de nuevo―. TaeHyung solloza al abrazar un peluche,
haciéndose ovillo entre las almohadas.25
[:::::::::::::::]
Entre tanto, JungKook y NamJoon volvieron a encontrarse horas más
tarde de volver a la ciudad. Ambos se citaron en una cafetería alejada del
instituto y de sus casas, procurando no ser vistos por los otros dos en
caso de que salieran.
La confusión se refleja en sus ojos y la angustia en sus voces. El rubio es
quien rompe el silencio, pretendiendo encontrar una respuesta
satisfactoria.
―Juraría que funcionaria. De hecho, sentí al tocarle el hombro esa
fraternal sensación de quererlo cual hermano menor. No sentí la misma
chispa cuando suponía que era Jin―. Toca la yema de sus dedos, como
si la calidez siguiera allí.
―Pensé que era el único loco―. JungKook juega con la taza de
capuchino―No sentí la necesidad de cuidarlo como lo hacía al pensarlo
TaeHyung―. Tuercen su tenue sonrisa―Eran ellos, podría jurarlo, lo
sentí en la punta de mis dedos al igual que tú―. Alza un poco la voz,
como si así pudiera hacer verdad sus palabras.
―Eran ellos, también lo note―. Suspira cansado― Me gustaría saber
que cambió, la razón por la que las estrellas no funcionaron.
―Esos son cuentos de hadas, NamJoonie hyung―. Le sonríe nostálgico,
casi derrotado―Lo mejor será seguir adelante.1
― ¿Te rendirás así como así? ―Se levanta con él, siguiéndole el paso
tras dejar el dinero en la mesa.
JungKook restriega sus ojos, apaciguando el fastidio de no poder
encontrar la solución que al parecer el universo se niega a dar. En serio
admite extrañar al castaño, pero de seguir las cosas como hasta ahora
no cree factible buscarlo románticamente.2
―Hay que hacer como que nada de esto ocurrió―. Esconde las manos
en los bolsillos de su sudadera―Terminaremos lastimados, también ellos
y no es justo.
NamJoon niega lentamente―Sonara loco, tal vez estúpido, pero quiero
conocer al verdadero SeokJin y sé que tú quieres lo mismo con
TaeHyung.
― ¿Besarías los labios de Tae aunque Jin este dentro del cascaron?
―Ladea la cabeza, mostrando dolor en sus ojos y voz. Al no ver
respuesta sonríe levemente―Lo imagine.
Sin más, JungKook regresa a casa.
NamJoon sucumbe a la resignación, concibiendo perdida su amistad con
TaeHyung y su posible romance con SeokJin.
Ese fin de semana no resultó en nada como lo imaginaron, empeorando
las cosas a un nivel sin retorno. El daño estaba hecho y las
consecuencias los esperan a la vuelta de la esquina.
Sí, definitivamente las cosas cambiaran y ninguno de los cuatro sabe
cuánto.5
[::::::::::::::::::::]
Lunes por la mañana….
El molesto despertador fastidia más de lo usual, incluso juraría
escucharlo más ruidoso que antes. Molesto saca la mano para golpearlo
y callarlo, pero solo lanza manotazos sin darle. Asoma un ojo, viendo
todo borroso debido al sueño, apenas viendo el infernal aparato para
lanzarlo contra el piso.
El silencio es delicioso, en especial al sumarle la suavidad y el rico aroma
de su mullida cama.
― ¿Qué? ―Abre de par en par los ojos―No es posible―. Se arrodilla
sobre la cama para ver a detalle cada rincón de la habitación― ¡No es
posible!74
De su habitación.
Su cuarto esta pulcramente limpio y ordenado; las sábanas están
perfumadas con suavizante de telas; su escritorio ya no es un depósito
de ropa sucia o basura; su uniforme cuelga pulcramente limpio y listo
para usarse; y ni hablar de sus tenis bien cuidados.
― ¡Por todos los avernos! ―Se para en su cama, admirando su cuerpo y
tocándolo hasta depositar sus manos en el trasero.
En su trasero.4
Corre al baño, viéndose detenidamente en el espejo con una enorme
sonrisa. Su rostro ya no pica; no debe afeitarlo; su cabello se siente más
suave de lo normal; su piel es suave y casi sin rastro de grasa; sus
dientes están más blancos y sus leves ojeras casi desvanecidas.
¡Por todos los cielos, es su cuerpo!
¡Su cuerpo incomodo!
Ya extrañaba su cuerpo, su altura, sus pies, sus finas y grandes manos,
su linda sonrisa geométrica y su singular risa― ¡Soy yo, soy yo!18
― ¡TaeHyung! ―La suave voz de su madre resuena del otro lado― ¿Por
qué gritas?
El castaño ríe a viva voz, corriendo para abrirle y abrazarla
fuertemente― ¡Mamá! ―Esconde su rostro en el dulce cuello de su
mamá, aguantando las ganas de llorar. La contonea tiernamente,
aprovechando que es ligeramente más pequeña que él.13
―Tae, ¿todo bien? ―Lo abraza dulcemente.
―Mejor no puedo estar hoy, mamá―. Le besa la frente antes de coger
sus cosas y encerrarse en el baño― ¡Me apresurare para ir al instituto!9
[:::::::::::::::]
El irritante despertador lo silencia de un manotazo, esta perezoso de
levantarse y siente un agudo dolor en su cuerpo al salir de la cama. Su
nariz se ve fastidiada por el leve picor en su cuerpo, también por la
inusual necesidad de correr al baño antes de que su vejiga explote.
― ¿Hum? ―Toca su rostro tras estirarse, sintiendo leves vellos
picándole las palmas― ¿Pero qué? ―Parpadea asustado, pensando en
que el cuerpo incomodo ya este embarneciendo― ¡Lo que me faltaba!
Al prestar atención y observar su alrededor, cae en la cuenta de algo
muy importante: está en su añorada alcoba.
Se queda estático, procesando todo cuadro por cuadro, pellizcándose y
chillando bajo al asegurarse de que todo es verdad. No es un sueño ni
una mala jugada, está en su habitación y en su bendito cuerpo.
¡Su amado cuerpo!
Corre hasta el baño, con el corazón en la garganta, reposando su peso
en el lavamanos mientras admira la sombra matutina en su rostro― ¿De
verdad soy yo? ―Toca suavemente el espejo, temeroso de romper la
imagen y verse encerrado en el cuerpo del castaño.
¡Demonios! Ya extrañaba su altura; su cuerpo; su apetito feroz y la
capacidad de comer lo que deseara; y sus pies, sí sus pies. Aunque claro,
mucho más su hermoso rostro. Ya no soportaba la idea de ver su tersa
piel cortada, rojiza o marcada por alguna imprudencia del menor.3
― ¡Esto debe saberlo TaeHyung! ―Grita emocionado, corriendo de un
lado a otro, buscando sus prendas para asearse―Pero que digo, ya
debe saberlo―. Abre la regadera, dando brincos de ansiedad por llegar
al instituto― ¡Es mi maravilloso cuerpo!
[:::::::::::::::]
JungKook reposa desganado su mejilla sobre su palma, e ignora los
mensajes de su novia. No está de ánimos y ni siquiera quería ir al
instituto, pero la curiosidad lo dominó y prefirió correr para llegar antes
que el castaño.1
Aun así el profesor de historia ganó esta vez, cerrando la puerta tras de
sí para iniciar la clase.
―Buenos días―. Recibe el saludo de sus alumnos, dejándolos sentar
antes de proseguir―Bien, la espera terminó y por fin les diré quien será
su pareja para el trabajo final.
Los suspiros y los remilgos inundan el aula, haciendo reír al profesor.
Cada año es lo mismo, sea cual sea el grupo, siempre se quejan y él
termina satisfecho de verlos progresar después de todo.
Alza la vista para ver a quien enuncia, informándole con quien trabajara.
JungKook observa la puerta nervioso, TaeHyung aún no llega y de no
hacerlo es probable que el profesor lo de por reprobado en ese instante.
Los nombres se agotan y JungKook está más cerca de ser mencionado.1
Un par de nombres más y el suyo resuena en el agitado espacio.
―Bien, trabajaras con Kim TaeHyung―. Eleva la vista, encontrando un
asiento vacío―Que extraño, este semestre ya no llegaba tarde―.
Suspira pesado, deslizando la punta del bolígrafo sobre la lista―Ni
hablar, creo que...
― ¡Lo siento! ―La profunda e infantil voz del castaño acalla el barullo―
¡Lo siento, profesor, se me hizo muy tarde! ―Ingresa con una
pronunciada venia, esperando no ser reprendido.
―Kim TaeHyung, eres todo un caso―. Se acomoda las gafas,
dedicándole una satisfactoria sonrisa―Bien, en meses este es tu primera
falta así que lo pasare por alto―. Le indica que se siente con un breve
gesto.2
―Gracias, profesor. No volverá a ocurrir―. Se desliza silencioso al lado
de JungKook, con el corazón acelerado y no precisamente por correr.
―De acuerdo, estaba diciéndole a Jeon que trabajaras con él―. Lo ve
sobre sus gafas― ¿Algún inconveniente con ello, joven Kim?5
―Ninguno, profesor―. Dice seguro, con la espalda erguida al igual que
sus ánimos.
TaeHyung trata de no mirar a JungKook, necesitando seguir escondiendo
que es él nuevamente. Pretende que el menor lo descubra, que se fije
nuevamente en él sin necesidad de decirle toda la verdad.
Al contrario, JungKook no deja de observarlo detenidamente. Le gusta
verlo fingir ignorarlo, relamiendo su dulce boca una y otra vez como lo ha
visto en boca de su mejor amigo. Es el mismo tic, ese tan travieso y
adorable que le provoca ganas de besarlo y morderle suavemente.
Le gusta verlo repiquetear el pupitre con los dedos, agitar raudo el talón y
seguir fingiendo no verlo. Pero no importa, el día apenas comienza y no
desaprovechara para esclarecer sus dudas.4
[:::::::::::::::]
NamJoon ingresa al aula con pereza, con el suspiro en la punta de la
lengua al pensar que SeokJin se ausente ese día. La idea de no verlo de
nuevo le pueden, tanto como el no ver a su pequeño amigo. Ambos son
importantes para él, pero con la diferencia de querer pretender algo
romántico con el mayor.
¡Santo cielo! Le gusta y mucho.8
El único pero es ese extraño acontecimiento. Ese en el que aún no
puede reunir pruebas de que SeokJin no está donde debería de estar,
así como TaeHyung. Los dos están metidos en algo muy grande, tanto
que han arrastrado sus sentimientos con ellos y lastimándolos sin
intención.
Lo que más lo atormenta es la lluvia de estrellas, creyéndolas poderosas
armas para aclarar todo de una buena vez y aun así fallándole
descomunalmente.
― ¡Oh! Llegue a tiempo―. La dulce y tierna voz de Jin se abre paso
entre el barullo del aula.
NamJoon lo ve entrar como si fuese lo más hermoso del mundo, con esa
singular sonrisa que podía notar en el infantil rostro de su pequeño amigo.
Y ni hablar de esa peculiar mirada, enternecedora al punto de hacer
explotar cualquier corazón.
Al verlo sentarse a su lado siente el mundo moverse y su aliento cortarse.
El aire ya no le hace falta, le basta con ver la tersa piel deslumbrando a
su lado y poder saciarse de su delicioso aroma: el mismo que olfateaba
al estar al lado de TaeHyung. Solo que esta vez huele mil veces mejor.2
Pero lo que en verdad termina en poderle, es verlo lucir esos converse
rojos altos.18
―Ho...
―Buenos días, chicos―. La profesora entra, interrumpiendo al rubio que
tan sólo ríe bajo al no poder saludar apropiadamente al precioso
pelinegro a su lado.
❁Capítulo 20 ❁
―Hola, Jin―. Por fin, después de cuatro horas extenuantes de clases,
NamJoon le sonríe encantadoramente al pelinegro― ¿Descansaste el
resto del fin de semana?
Esa sonrisa desarma a SeokJin, embobándolo al punto de perderse en
los ojos ajenos enmarcando esos hoyuelos tan coquetos que lo
encandilan.
¿¡Cómo puede ser tan atractivo ese alto rubio!?18
―Pues...―baja la mirada tímido―un poco, sí―. Esboza una ligera
sonrisa, devolviéndole una breve mirada.
NamJoon suspira y lamenta internamente que las cosas en el
campamento no funcionaran. Juraría que su teoría fantasiosa daría frutos,
que la lluvia de estrellas no sería un mero cuento de hadas como
mencionó JungKook.
¿Cómo es que todo salió muy mal? y ¿cuántas veces se ha equivocado
en sus teorías? Unas cuantas veces nada más, pero ese fracaso
hipotético en verdad lo tiene un poco decaído y desanimado.
Por el momento, pretende dejar en paz el tema como lo sugirió JungKook
y seguir tratando al pelinegro como lo ha hecho hasta ahora. Lo que
menos quiere es apartar a cualquiera de los dos, los aprecia mucho
como para soportarlos lejos de él.
Sin embargo...
―Veo que... traes calzado nuevo―. Baja la mirada, notando sus
converse rojos altos.18
Su punto débil.
Aunque nunca pensó que modelados por un chico se derretiría incluso
más que por una chica.
Definitivamente le gusta ver a SeokJin con ese calzado. Realza su altura
y su figura, aun bajo el uniforme escolar.
Jin se sonroja, y está feliz de que TaeHyung no los usara― ¡Oh! sí, me
gustan mucho.
―Te quedan bien―. Esconde las manos en los bolsillos.
¡Cielos! Jin no sabe cómo comportarse. En el cuerpo de TaeHyung se
desenvolvía muy bien con NamJoon, bastante natural, pues no sentía
miedo de ser rechazado. El miedo lo domina, pero la profunda y rasposa
voz del rubio lo despabila.
― ¿Qué libro leerás para el reporte final de la clase de Literatura? ―Por
supuesto espera una respuesta digna de su pequeño amigo TaeHyung;
un libro de ciencia ficción o de fantasía.
―Yo...
―No me digas, ¿Twilight o Ghost girl? ―Sonríe de nuevo.1
― ¿Qué? ―Pestañea varias veces, ladeando lindamente la cabeza―No.
Últimamente me ha estado gustando un autor nipón...―se muerde el
labio―... he estado leyendo "Sputnik, mi amor" y lo siento ideal para el
trabajo.14
― ¡Oh! ―Asiente levemente. En serio no esperaba esa respuesta,
sobretodo viniendo de ¿TaeHyung?― ¿Qué te gusta del libro? Es decir,
es muy fluido y hermoso en narrativa, ¿pero qué más?
― ¡Sí! Comparto ese punto de partida―. Sus ojos brillan, sintiéndose
más libre poco a poco ante él―Los personajes son únicos, es como si
pudieses sentir lo mismo que ellos. Incluso puedes sentir la misma brisa
acariciándoles la piel, el calor, la sed, el deseo, la ansiedad, todo―. Calla
un segundo al sentirse más sonrojado―Me fascina como es que el
esqueleto narrativo se ve envuelto por certeras representaciones
románticas, nostálgicas, embriagadoras, muy sensuales y en cierto punto
eróticas. Nada vulgar, al contrario, completamente natural.
― ¿Te gustaría hablar de eso en la cafetería? ―Apunta la puerta con el
pulgar, con una sutil sonrisa en el rostro.
―Seguro, tengo apetito y aún tengo más que decir sobre el libro.3
NamJoon no quiere especular más, no por el momento, quiere dejar en
paz el tema sobre aquel fracaso nocturno. Tan solo quiere seguir
perdiéndose en esa hermosa mirada, reír junto a esa peculiar risa y
sonreír al compás de la ajena enmarcada por sus esponjosas mejillas.
[:::::::::::::::]
TaeHyung desea hablar con JungKook, usar de excusa el trabajo para
acercársele. Pero no puede, los nervios lo dominan y tan solo se queda
sentado en su pupitre con la mirada gacha. Siente las mejillas arder y su
corazón atravesarle el tórax. Incluso sus manos sudan sin parar aun al
repiquetear contra la madera.8
― ¿Quieres almorzar juntos para hablar sobre el trabajo? ―JungKook se
para ante él, escondiendo las manos en los bolsillos.
― ¿Eh? ―Conecta su mirada con la del menor, notando como este
estrecha los ojos. Es como si JungKook quisiera leer dentro de su mirada
lo que esconde― ¿Almorzar... juntos?
―No, correr―. Bufa y rueda los ojos―Claro, quiero tener todo listo para
ir a la biblioteca o alguna de nuestras casas y comenzar rápido.14
TaeHyung asiente lentamente, levantándose de su sitio y caminando al
lado de JungKook.
― ¡TaeHyung! ―Esa voz no la reconoce, pero al ver al chico cae en la
cuenta de quién se trata― ¡Espera, por favor!
Al contrario, JungKook endurece el semblante al ver que se trata de
HoSeok.16
―Discúlpame, por favor―. Le sujeta de los hombros, cogiéndole
después las manos y juntarlas en su pecho―De nuevo olvide el libro de
literatura, ¿podrías prestármelo?
Menos mal que Jin lo puso al tanto de su nueva amistad, pudiendo
reconocer al alegre castaño con solo verlo sonreír aun al borde de la
preocupación de ser regañado en clase.
―Claro―. Devuelve sus pasos al aula―Toma.
― ¡Cielos! ―HoSeok coge el libro abierto cual abanico― ¿Qué le hiciste?
―Lo curiosea, sorprendido de verlo con mordidas de ganso en la pasta,
plumas enterradas entre las páginas endurecidas por el agua y cubierto
de tierra seca.
JungKook descruza los brazos, igual de sorprendido, recordando que los
últimos meses había estado llevando los libros más que cuidados y
prácticamente nuevos. ¿Cómo es que ahora, el mismo Kim TaeHyung,
los lleva igual de destrozados que SeokJin en los últimos meses?
Tiene que ser una broma, piensa al ver al castaño risueño tratar de cerrar
el libro y limpiarlo un poco,
―Lo siento―. TaeHyung frota su brazo, un poco avergonzado.
―Descuida, pequeño―. HoSeok le revuelve el cabello, sosteniendo el
libro ya medio cerrado―Al menos aún se puede leer. Bien, te lo
devolveré al final de las clases. Te veré después.
El castaño asiente ruborizado, despidiéndose con un ademan de la
diestra.
― ¿Usaste el libro como pañuelo acaso? ―Quiere respuestas, necesita
saber por qué sus libros están maltratados como los de Jin.
―Me gusta jugar con ellos, eso es todo―. Se encamina a la cafetería
con el menor siguiéndole el paso.
¿Acaso JungKook lo olvidó? ¿O será que sólo lo adjudica a Jin?
― ¿Cómo demonios juegas con los libros? ―Sacude la cabeza―Espera,
no puedes jugar con un libro.
―Claro que se puede―, se muerde el labio inferior y se relame la boca,
embobando al menor―si sabes con quien jugar, por supuesto.
―Explícate, estas sacándome de mis casillas.9
― ¿Hum? Ardillas, gansos y tal vez perros. Pero a las ardillas solo le
gustan los cuentos infantiles y a los gansos los de geografía. Detestan
los de matemáticas e historia.44
― ¿Qué? ―Antes de que pudiera hacer otra pregunta, la vocecilla de
MinAh se escucha al final del pasillo.
― ¡JungKookie oppa! ―Corre hasta él, colgándosele del brazo― ¿Cómo
estás?
TaeHyung asiente al verlo al lado de su pequeña novia. Se adelanta al
comedor, con un profundo sentimiento de tristeza comiéndole el corazón.
Sabía de antemano que eso ocurriría: Su felicidad matutina se va
esfumando poco a poco al toparse con la realidad rutinaria de su
verdadero yo, al lado de su compañero de clases: Jeon JungKook.
Al verlo perderse en el pasillo y entre los demás alumnos, JungKook
coge tiernamente las manos de MinAh para salir al jardín y sentarse en
una de las bancas bajo un árbol.
La chica de cabello negro y mirada avellanada le sonríe lindamente.
― ¿Pasa algo, oppa? ―Pestañea extrañada al ver un poco decaído a
pelinegro.
JungKook le acaricia con el pulgar el dorso de su mano, mantiene fija su
vista en la tersa piel de la chica, pues no puede sacarse las palabras
correctas de su corazón para no herirla. Ninguno de los se merece ese
trato, por mucho que ella lo siga queriendo como pareja cuando él
simplemente ya no puede.
El castaño acaba de evidenciar una fracción de la naturaleza que
SeokJin dejaba ver los últimos meses. Lo cual le resulta exasperante e
irreal pues presenció el fracaso total de la teoría de NamJoon.
Aun así necesita terminar con su noviazgo. Ya no la quiere, por lo menos
no como pareja. La estima y aprecia como una linda amiga.
MinAh parece comprender el silencio de JungKook, y esa aturdida
mirada la obliga a hablar casi en susurros.
― ¿Pasa algo malo, cierto? ―Aparta su mano de la ajena―Quieres
decirme algo y no puedes―. Afirma. Lo ve asentir lentamente.
―MinAh―, vuelve a cogerle las manos, fijando su angustiada mirada en
la de ella. No quiere lastimarla, no lo merece, pero tampoco es justo
engañarla.
―JungKookie oppa quiere terminar, ¿no es así?―. Al pelinegro siempre
le ha podido que le hable de ese modo, salvo no esta ocasión por mucho
que le estruje el corazón.
La coge suavemente del mentón, dedicándole una dulce mirada.
―Lo siento mucho, MinAh―. Le acaricia la mejilla y el suave mechón
cayéndole por el cuello.
― ¿Ya no me quieres? ―Intenta no llorar, pero le resulta imposible.2
JungKook le enjuga la lágrima con ternura, sonriéndole levemente. La
atrae a sí mismo en un cálido abrazo, cariñosamente le acaricia el
cabello y susurra un nuevo "Lo siento" al oído. Deposita un beso en su
mejilla, junta sus frentes y la mira fijamente.
―Te quiero, eres muy linda―. Acuna su rostro entre sus manos―Y
mereces encontrar a alguien que no cambie sus sentimientos por ti.
―Aun te quiero―. Hace un lindo pucherito, robándole una risita al
pelinegro―Pero entiendo―. Suavemente le aparta sus manos―
¿Podemos tener una última cita?22
―Claro―. Le da un breve beso en la frente― ¿Cuándo te gustaría?
― ¿Mañana por la tarde? ―Limpia sus mejillas ruborizadas.
―Muy bien―. Suspira más tranquilo, viéndola retirarse con más
tranquilidad de lo que pensó.13
Un peso menos, ahora solo le falta tratar de olvidar a su mejor amigo en
un plano romántico y comenzar de cero.2
❁Capítulo 21❁
Almorzar con NamJoon fue lo mejor que pudo pasarle después de haber
recuperado su cuerpo. Admirar sus hoyuelos y sus rasgados ojos tan de
cerca, con la seguridad de poder reaccionar tímidamente, le pudieron en
verdad.3
Jin se sentía en el cielo, podía tocar las esponjosas nubes,
completamente especial.
Sin olvidar a NamJoon, quien en esos veinte minutos pudo encontrar una
faceta enormemente familiar. En el coqueto Kim SeokJin, que comía feliz
y rebosaba sus mejillas, que no paraba de hablar de metáforas y
alegorías Kafkanias, de sonreír en cada bocado y emocionarse con sus
palabras, pudo encontrar una chispa de esperanza.
¿Y si todo resultó bien? Pensó al admirar su dulce sonrojo, le dio vueltas
y vueltas a una respuesta que poco a poco fue esclareciéndose.
Aunque quiere estar completamente seguro y eso con el tiempo lo
averiguara. ¿Qué más puede perder? De ser él, por quien suspira, podrá
abrir su corazón a ese espíritu encantador que lo enamoró desde hace
semanas.5
Posteriormente las clases terminaron bien para ambos, dibujándoles
sonrisas de oreja a oreja y enmarcadas por suaves rubores. Una
deliciosa cereza, una que el pequeño castaño Kim TaeHyung aún no
puede comer a plenitud.
― ¿Te gustaría ir conmigo a la biblioteca y terminar de leer? ―NamJoon
ofrece, esperanzado de seguir indagando en la personalidad de Jin. En si
las estrellas concedieron un milagro.
― Seguro, o podríamos ir a comer ramen por ahí―. Sus ojitos brillan, le
emociona poder pasar tiempo con el rubio en su propio cuerpo y
sonreírle con su linda sonrisa. Cero máscaras, completamente él y tan
solo él como debe ser.2
― ¿Puedo hablar contigo, Jinnie hyung? ―La vocecilla de TaeHyung se
oye detrás de ellos, haciéndolos virar y sorprenderse de verlo ruborizado
por el llanto.17
Kim TaeHyung, después de ver a JungKook hablando con MinAh, se
reportó enfermo y rogó piedad a la enfermera para quedarse las últimas
dos clases recostado. Si bien la cabeza si le dolía, y el estómago lo tenía
hecho un nudo, también era verdad que su pecho le dolía
profundamente.5
Su lindo corazón se partió completamente, o lo que quedaba de él.
―Prometo no tardar―. Mira a NamJoon, quien le revolvió el cabello
tiernamente.
―Creo que dejamos la cita de estudio para otro día, Jin, lo siento―.
NamJoon suspira, queriendo cuidar de su pequeño amigo antes que otra
cosa.
― ¡No! ―Pero Tae se interpone en su cancelación―Es decir―, baja la
mirada. Frota su brazo, tímido y temeroso―sólo quiero preguntarle algo
y podrán ir a divertirse juntos, puedo volver a casa solo, hyung, de
verdad.3
―No, nosotros podemos...
―En serio, Jin, sólo quiero un momento.
El pelinegro asiente y NamJoon sale para esperarlos en la puerta del
instituto.
SeokJin sigue a TaeHyung hasta una jardinera, casi llegando a la
biblioteca. Lo ve decaído, más que otras veces en las que alegaba
JungKook lo trataba mal o lo veía junto a su novia. Pero esta esta vez se
ve más abatido, muy desconsolado.2
Se sientan en silencio unos segundos, siendo el menor quien abre su
temblorosa boca al evocar una sencilla pregunta: ― ¿Kookie nunca se
fijara en mí? ―Ve soslayadamente al mayor.23
Jin frunce el ceño confundido y un poco molesto, le desagrada que
TaeHyung se menosprecie de ese modo. En todo el caos, cuando no
sabían que hacer, él siempre trataba de ver el lado bueno y seguir
adelante. Nunca perdió las esperanzas, por muy doloroso que se fueran
las cosas.
Tiernamente le acaricia el cabello, sonriéndole con amabilidad, posando
su mano en su hombro tenso― ¿Lo dices por MinAh? ―Ríe bajo―Claro,
¿de quién más sino?
―No es sólo ella, también... también es...―arruga la nariz, conteniendo
las ganas de llorar de nuevo―... él no se dio cuenta, sigue viéndome
como un grano en el trasero y eso me duele, hyung.3
Al ver sus mejillas empapadas, Jin no resiste limpiarle la cara y abrázalo,
por supuesto también maldiciendo por lo bajo a su torpe amigo. A quien
por cierto, aún no ha visto.
― ¿Y si te dijera que NamJoon es igual de torpe? ―Suspira, sabiendo
que NamJoon aun debate en si creerle a sus ojos o a su corazón.
―El demoledor es listo, Kookie es ciego―. Carcajea un poco,
ahogándolo a suspirar profundo.9
―Te lo advertí, ¿recuerdas? ―Lo aparta y le revuelve el cabello―Creo
que debemos empezar de cero, y el tiempo dirá si ellos realmente
merecen nuestro corazón.1
―Hyung...―. Se limpia con el sobrante de la manga.
― ¿Sí?
―Eres muy cursi, ¿lo sabias?3
Ambos ríen, lo cual ayuda a TaeHyung. Su cuerpecito comienza a ceder,
se siente más tranquilo y paciente al futuro que le espera. De ser
JungKook su amor, o no, lo aceptara de buena manera. No quiere forzar
las cosas, por muchas que hayan vivido en esos meses, lo único que
pide es que lo mire tal cual es.
El castaño le agradece que lo haya escuchado, le pide que vaya con
NamJoon a su cita de estudios, ya no quiere retenerlo más. Pero al ver al
mayor levantarse y despedirse, divisa una peculiaridad en sus pies.
―Esos son los converse que me dijiste no usara―Afirma y apunta con el
dedito, conociendo bien los gustos de su mejor amigo.4
― ¿Hum? sí, son estos―. Presume su calzado― ¿Por?
―Hace semanas―, comienza―NamJoon me dijo que le fascina ver a
las chicas con ese mismo calzado―. Sigue apuntando los converse rojos
altos.
― ¿De... De verdad? ―El rubor trepa hasta sus orejas. La idea de
pensar que se lo confesó a él, creyendo que se trataba del verdadero
SeokJin, lo coloca a un nuevo nivel de felicidad e ilusión.
Chicas, chicos, no importa. El que NamJoon guste de ese calzado le da
un punto a favor, y es que al estar dentro del cuerpo incomodo sintió la
misma conexión cuando este lo miraba tiernamente.
Desde luego ya no tiene dudas de sus sentimientos, confía en que puede
gustarle, tan solo debe abrirle los ojos del corazón. Pensamiento que
TaeHyung tilda de cursi, pero poco le importa. Nada más quiere que
NamJoon lo vea, tanto como el castaño desea recibir el cariño de
JungKook.1
― ¡Ahí estas! ―JungKook corre hacia ellos.
Ninguno sabe a quién se dirige, por lo que esperan pacientes. Bueno,
TaeHyung esconde el rostro al darle media espalda mientras Jin sonríe
disimuladamente.1
El azabache recobra el aliento, ha estado corriendo por todos lados al
tratar de encontrar a TaeHyung. De hecho, al ver a SeokJin simplemente
lo saluda como si no recordara que todos los días comparten caminos
hasta su bifurcación.
― ¿Están ocupados? ―Limpia su sudor con la manga y descansa su
agitación en los muslos.
―No, ya me iba―. Le palmea el hombro al castaño, despidiéndose con
un discreto guiño―Te veo después, JungKook.
¿JungKook? ¿SeokJin hyung, acaba de decirme de nuevo por mi nombre
completo?... ¿Dónde quedo el "Kookie"?, apenas procesa cuando el
mayor desaparece por el pasillo que da a la salida.
TaeHyung tensa su cuerpo, no quiere que JungKook lo vea sollozando e
hinchadito. Limpia lo más que puede su carita, aun dándole media
espalda.18
Aun en su confusión, JungKook le toca suavemente el hombro para
llamar su atención. Pero no tiene respuesta, por lo menos no física.
TaeHyung sigue negándose a verle a los ojos, preguntando
cortantemente para que lo buscaba.
―Ya no pudimos coordinarnos en el almuerzo, por eso te busco ahora.
― ¿Sólo para eso me buscabas? ―Lo mira sobre el hombro, mostrando
un poco de su previo llanto―Podías enviarme un mensaje o llamarme,
no tenías por qué dejar a tu novia para decirme eso.
Esas palabras enfadan a JungKook. ¿Cómo se atreve a hablarle de ese
modo? Ya ni porque se tomó el tiempo de recorrer aula por aula, pasillo
por pasillo, realmente impaciente por dejar en claro los deberes del
trabajo.9
Bueno, está bien, ¿en realidad sólo eso?
JungKook admite muy en sus adentros que también le afligió verlo irse
cabizbajo cuando MinAh los interrumpió. Su pecho le dolió al verlo
alejarse, como si algo muy dentro de él le gritase que no lo deje ir. Y no
físicamente o por el motivo académico, sino una romántica metáfora de
no apartarse de quien sabe hacerlo sentir bien.13
Y es que sí, la presencia de TaeHyung le hace bien. Lo comprobó al
verlo llegar justo a tiempo a la clase de historia. Sin mencionar lo grato
de su calorcito a su lado, pese a no verlo a los ojos o no rozar sus manos
por accidente.
¿Cómo lidiar con esos extraños sentimientos? JungKook conserva el mal
sabor de la fallida noche de estrellas, dejándolo inseguro de no saber
reconocer a quien lo hace feliz. No quiere estropear más las cosas,
necesita saber a quién de los dos puede ver con otros ojos. Y para eso
requiere más tiempo con ambos, conocerlos de nuevo y poder ver en sus
ojos ese fulgor travieso del cual se prendo sin siquiera percatarse.
Aunque...
―Mañana podemos quedarnos en la biblioteca y avanzar todo lo que
quieras―. TaeHyung gira lentamente, seguro de haber apartado todo
rastro de tristeza de su cara.
JungKook mantiene un gesto que cualquiera reconocería de torpe, pues
no parpadea y tiene la boca ligeramente abierta al ver ese precioso
destello en esa mirada almendrada. Lo ve mover la boca, una tan dulce y
rojiza por ese insistente tic que lo enloquece más, pero sin poder oír lo
que enuncia.
Inconscientemente alza la mano y roza los rojizos labios, pero al segundo
la aleja avergonzado de tal osadía impropia.
―Lo siento―. JungKook evade la mirada, carraspea un poco.
TaeHyung apacigua su tristeza, aquel tibio y breve contacto lo
estremecieron hasta la médula. Por un segundo pudo ver en la mirada de
JungKook que lo reconoció, que supo que está de vuelta. Aunque su
rechazo inmediato lo regresan a la dura realidad, una en la que
lamentablemente aún no sabe de la ruptura de su amor platónico con su
novia.
―Y... lo siento―. Susurra.
― ¿Dos veces? ―Su tono es muy bajo.
―Mañana no podré reunirme contigo, tendré una cita con MinAh.28
Si TaeHyung creía que su corazoncito estaba pulverizado, JungKook
consiguió destruirlo a nuevos niveles sin nombre.12
―Que te vaya bien―. Coge su mochila, cuyo peso no lo notó hasta ese
momento.
Encorva su cuerpo, dejándose vencer por la desilusión y soltando entre
cada suspiro su amor por Jeon JungKook. Sus cortos pasos lo adentran
al pasillo de salida, pero el firme agarre en su muñeca lo retienen a
media libertad escolar.
La tibieza de la mano ajena recorre su piel, culminando
parsimoniosamente por su pecho y sus mejillas ardientes en timidez.
JungKook no dice nada, de hecho ninguno lo hace. El silencio los
envuelve agradablemente, no hay ojos curiosos y ni ninguna novia
interrumpiéndolos, momento perfecto para una epifanía.8
Lo retiene no por el trabajo sino por la necesidad de tragar el mal sabor
de boca y degustar un dulce sabor en su paladar. A JungKook le
incomoda no tener las cosas claras, le fastidia verse envuelto en
situaciones en las que no tiene el control, sobre todo si eso involucra
directamente sus sentimientos.5
Hace meses juraba adorar a MinAh, quererla al punto de amarla, pero en
los últimos meses todo se puso patas arriba y con ello sus emociones.
Un chico, al cual menospreciaba y tildaba de exasperante, le sujetó de
las solapas y lo obligó a ver más allá de sus narices.
Ese lindo chico, de nombre hermoso igual que su existencia, esta ante él
con la mirada clavada al piso por la inercia del desánimo; tristeza que
sabe él provoca desde hace mucho tiempo y que pretende,
inconscientemente, erradicar de raíz.3
¿Lo que más le disgusta ahora a JungKook? Ver ese lindo rostro
contraído de tristeza.
― ¿Olvidaste decirme algo?2
El menor abre la boca pero no habla, ni siquiera sabe porque lo retiene.
Su cuerpo reaccionó por cuenta propia, siguiendo ese grito interno que le
dice no comenta la misma torpeza de antes.
¿Pero cuál equivocación?, comienza a desesperarse y el mayor a insistir
en que lo deje ir a casa.
―Mañana―, logra decirle―prometo llegar a las cinco y media a la
cafetería "Sweety".
―Si tú lo dices―. TaeHyung le lanza su mejor sonrisa fingida, no
haciéndose esperanzas de verlo llegar. Por lo menos no sin su novia.1
JungKook lo deja ir, recibiendo un impetuoso frío carcomerle el pecho.
En verdad comienza a desagradarle ver esa actitud en TaeHyung, quien
al inicio se mostraba imperactivo, después estudioso y responsable,
ahora se postra ante él completamente entristecido.
―Una promesa es una promesa, Kim TaeHyung―. Susurra.
[::::::::::::::::::::]
― ¿Sabes? me gustaría ir a Praga para ver la estatua memorial de Franz
Kafka―. Reposa su rebosante mejilla de ramen en su puño.4
― ¿A sí? ―Lo admira curioso, deseoso de creer que aquella noche
estrellada no fue en vano― ¿Por qué?
Ante él esta Kim SeokJin, su compañero de clase y ahora su nuevo
amigo... Por ahora.2
―Tengo curiosidad de conocer las calles donde vivió, una zona situada a
las cercanías del barrio judío de la Sinagoga Española y además
convergente con las religiones judía, católica y protestante en la Ciudad
Vieja Stare Mesto―. Pareciera que sus palabras remontan al rubio
geográficamente, quien imagina el lugar rodeado por turistas
deambulando despreocupadamente.
NamJoon vuelve a sentir ese familiar confort, esa tranquilidad de poder
conversar de lo que sea con la persona ante él.
Si se trata de SeokJin, ¿por qué siento lo mismo cuando estaba con
TaeHyung?, estrecha más los ojos al querer descifrar cada mueca, cada
gesto, cada tono de voz que emplea, buscando esa brecha de esperanza.
Lo ve tan lindo, le resulta muy agradable, endemoniadamente perfecto
para él.
―Vaya que te gusta Kafka―. Come una fritura, apreciando el tierno
sonrojo en las mejillas ajenas.
―Sí, lo siento―. Tensa las manos alrededor del plato de ramen, aun
sosteniéndole la mirada al rubio.
Jin juega con sus pies, recordando las palabras del castaño. Una vez
más la timidez lo envuelve, haciéndolo reír para sí solo. Es apreciado
bajo el escrutinio de NamJoon, lo cual solo lo ruboriza aún más. Si es
que es posible.
―Me gusta―. Suelta el rubio.
―No comprendo―. Parpadea curioso.
―Me gusta cómo te apasionas, reaccionas igual...―ladea la cabeza,
encontrando respuesta antes de enunciar la pregunta―...igual
a...―esboza alegría en su semblante. No quiere decir nada en voz alta,
no quiere arruinar las cosas de nuevo, se dejara sorprender poco a poco.
― ¿A quién? ―Sorbe un poco del picante caldo, luciendo sus ojos
radiantes sobre el plato.
―A nadie―. Suspira suavemente― ¿Sabes? Te ves muy bonito con
esos converse rojos.
― ¿Lo dices en serio? ―Mira sus pies, tambaleándolos
dulcemente―Son mis favoritos―. Y no es broma, no por nada le pidió al
castaño no los usara.
―Sí, muy bonito―. Le gusta verlo avergonzarse, lo hace lucir más
tierno― ¿Te gusta componer canciones? ―Cruza los brazos sobre la
mesa, acortando lo posible el espacio entre ellos.
Jin parpadea algunas veces, ¿cómo olvidar aquellas tardes en las que
cantaba y oía música a su lado? El mero recuerdo lo entibian, asiente
levemente con las mejillas llenas de comida. No puede decir "ya lo
hemos compuesto algunas por las tardes, claro que me gusta", NamJoon
podría verlo raro o lo cuestionaría con cosas que ni él mismo entiende.
―Bien, vayamos a mi casa y te mostrare algunas canciones que tengo a
medias.
―Seguro―. Traga el ramen, esbozando una adorable sonrisa.
7❀
❀Capítulo 22 ❀
Las manecillas parecen ir más lento de lo común.
¿Por qué cuando se tiene prisa, o hay que hacer algo muy importante, el
tiempo pasa de lo relativo a ser el peor enemigo?
Claro, dependiendo de la circunstancia en la que uno se encuentre y/o
deba atender.
Así es como JungKook se siente en ese momento, atrapado entre las
manecillas del reloj y la compañía de MinAh.
Tan pronto salieron del instituto, ambos fueron al centro comercial y
comenzaron a caminar por ahí. La castaña pidió un helado, que fueran a
sentarse junto a la fuente, ir a comer una pizza y por último ir al cine.
Y ahora helos en medio de la obscura sala, con la dulce risa de la chica
aun lado de la impaciencia de JungKook.
―Oppa, ¿te aburre la película? ―Lo ve agitando raudo su talón, sin
parar de ver su reloj de pulsera.
― ¿Eh? ―Acaba de verlo de nuevo, marcando las 5:05pm―No... es...
divertida―. Sonríe falsamente, atrayendo un triste semblante en la chica.
MinAh se levanta, cogiéndolo de la mano para salir de la sala. Ambos
salen sigilosamente, yendo directo a una de las bancas más lejanas al
área del cine.
―MinAh, la película aun no acaba―. Se muerde el labio, sabiendo que
miente pues al ver más cerca la hora de ver a TaeHyung se disculparía y
saldría de ahí.
―Oppa, gracias por esta última cita―. Sus mejillas se ruborizan, sus
ojitos apenas se cristalizan, tuvo lo que quiso sin chistar.11
― ¿Eh?
― ¿Puedo preguntar algo?
―Lo acabas de hacer―. Ambos ríen bajo, deshaciendo el tenso nudo de
incomodidad― ¿Qué quieres saber?
― ¿Te gusta alguien más? ―Levanta su mirada denotando cierta timidez
y tristeza. No es tonta, ya había notado la extraña actitud de JungKook
las últimas semanas y su ruptura no le resulta casualidad.
―MinAh, no preguntes eso―. Le coge las manos, acariciándole los
dorsos con los pulgares.
―Sólo dime sí o no, no preguntare de quien se trata―. Sonríe
tenuemente. La tristeza sigue reflejándose en sus ojos.
5:18pm
JungKook le besa la frente, acariciándole dulcemente el cabello, mientras
asiente levemente. La ve suspirar cortamente, como si un peso se le
quitara de encima. No la ve enfadada, mucho menos resentida, la ve
tranquila y satisfecha.29
Muy linda, no se equivocó en fijar sus ojos en ella. Lamentablemente su
corazón se lo arrebató alguien más.
―Espero que seas feliz, oppa, lo digo en serio―. Le acuna el rostro,
dedicándole una serena mirada.
―Gracias, sabes que también quiero que seas feliz.
La castaña lo abraza con fuerza, susurrándole un "hasta luego". No
quiere pérderlo como amigo, aunque para eso tomara un poco de tiempo.
Ambos se sienten bien de haber terminado en buenos términos.
Al verla irse, JungKook dirige sus raudos pasos hacia la cafetería
"Sweety". Observa su reloj, maldiciendo por ver que se le hace tarde.
Ruega en sus adentros que TaeHyung lo espere; más que nada sí se
encuentre esperándolo.
5:30pm
[:::::::::::::::]
Los vio salir juntos, tomados de la mano, con sonrisas hermosas y sin
atisbo de que hubiesen terminado. TaeHyung los vio desde lejos,
yéndose de nuevo junto a NamJoon de vuelta a casa.3
Retomar esa rutina le parece extraño, ya se había acostumbrado a
caminar junto al azabache, pero no protesta. A decir verdad, extraña un
poco esa costumbre, los golpes en su cuerpo que extrañamente no ha
recibido, las llaves de lucha como abrazos que tampoco se presentan,
incluso las bromas pesadas que ya no escucha o ya no es víctima.
Sí, SeokJin si supo cuidar de su cuerpo incómodo. No por nada ya no
está adolorido como antes, definitivamente debe agradecérselo.
Mientras esta en sus cavilaciones existenciales románticas, NamJoon
conversa alegremente y expresa abiertamente su extrañeza por el radical
cambio de actitud en él y su compañero de clase: Kim SeokJin. Pero
TaeHyung omite aquello, enuncia vagos "¡Oh!, ¡Ah!" sin realmente saber
la razón.
―TaeHyung, ¿has leído el libro que te recomendé hace unos días?
―Tantea el terreno, recordando muy bien que en ese lapso le dijo que
leyese "El Muro" de Sartre.
― ¿Eh?... Sí, muy bueno el libro―. Va mordiéndose la uña del pulgar,
apenas mirándolo a los ojos.1
― ¿De verdad? ―Enarca una ceja, pensándolo hablar hasta por los
codos como lo había estado haciendo los últimos meses. Hecho que
ahora su compañero de clase, SeokJin, hace― ¿qué pensaste cuando el
narrador de la primera historia escapó de la granja y bailo en medio del
campo de flores?
― ¿Ah? Pues...―sigue mordiéndose la uña, mirando por mirar sus
pasos―...fue entretenido, no pensé que le gustara bailar―. Errado, muy
errado.25
Y... ¡Bingo!
NamJoon acaba de aliviar sus más vagas ilusiones al oírlo tan indiferente,
de hecho muy equivocado, completamente tal cual reaccionaria su
pequeño amigo Kim TaeHyung. De haber sido su yode hace días estaría
disculpándose por no haber hojeado ni un poquito el libro.
Aun así no quiere decirlo en voz alta, no quiere concientizarlo de que sus
vagas esperanzas están siendo confirmadas y hechas realidad poco a
poco.
A veces es mejor callar los milagros, disfrutarlos y seguir adelante.
― ¿Qué te atormenta ahora? ―Se detiene en seco, cogiéndolo del
hombro para que se voltee a verlo.
―Nada, hyung.
¿Hyung? De nuevo una ilusión materializada. Tenía mucho tiempo que
no lo oía decirle de ese modo, ¿por qué comenzar ahora? A menos que
su nueva teoría sea verosímil esta vez. ¡Lo sabía!, piensa.
― "Margarita".
― ¿Marga... qué? ―Frunce el ceño confundido.
El mayor ríe de nuevo, le revuelve el cabello, arrancándole un tierno
puchero.
― ¡Hey! Si quieres hablar sabes que te escuchare sin problemas.
TaeHyung prensa las asas de su mochila. Quiere hablar con alguien y
ese mismo día Jin estuvo indispuesto por querer ponerse al corriente con
algunas materias en las que lo dejó mal parado. No lo culpa, se disculpó
cientos de veces antes de recibir su tierna sonrisa.
Al parecer nada molesta a SeokJin desde que comenzó a tener la
atención de NamJoon, una vez más; pero en su maravilloso cuerpo.
―Bueno...―relame su boquita, hábito que NamJoon no le notaba desde
hace meses―...es que alguien que me gusta tiene novia.
Para el mayor no es novedad, pero no lo evidenciara pues se supone
que no sabe nada al respeto. Sigue oyéndolo atento, haciéndolo caminar
lentamente. "Se entera" que se trata de JungKook, que en los últimos
meses creyó tener una linda conexión con él, y que él es el único
afectado. Remató con la aclaración de que tiene novia, que al parecer
están mejor que nunca, y que él solo sigue siendo una molestia a su
alrededor.
Por supuesto, también le menciona el que lo citó en la cafetería del
centro comercial a las cinco y media de la tarde.
En ese momento son las 5:00pm1
El rubio asiente ocasionalmente, suspira un poco, y evita reír de lo tontito
que puede llegar a ser su pequeño amigo. Le compra un cono de helado
y le aconseja con naturalidad que vaya a la cafetería, ¿no tiene nada que
perder, o sí? NamJoon muy bien sabe los sentimientos que el azabache
desarrolló por la traviesa personalidad de "SeokJin", y de ser cierta su
esperanzadora vista del castaño ante él sabe que todo saldrá mejor de lo
que piensa.4
―Estamos un poco lejos del centro comercial―, tuerce la boca al ver su
reloj―deberías de ir en taxi para que llegues puntual.
―No iré, no creo que vaya―. Mira su cono a medio comer. Teme
esperar como tonto por alguien que ama a alguien más.2
―Arriésgate, no sabes cómo resultaran las cosas―. Le quita el cono,
dispuesto a comérselo.
―Hyung, ¿y si no va? ―Sus ojos se cristalizan, comienza a sorber por la
nariz. Tal vez no debió comer el helado. Si, debe ser el frío postre que lo
tiene moqueando.
NamJoon hace caso omiso, deteniendo un taxi y casi obligando a menor
a montarlo―Vamos, es mejor arriesgarse que sufrir el "¿y si hubiera?" ―.
Le dedica su peculiar sonrisa, misma que alienta un poco al castaño.
― ¿Lo crees así?
5:27pm
―Lo creo, en serio.
TaeHyung asiente, pasando por alto que develó muy claramente que se
trata de nuevo de él en su propio cuerpo. Se supone que Jin y él habían
conversado la noche anterior, por teléfono, que no dirían nada.
Pero el destino es tan juguetón como cruel, y esta ocasión se inclinó por
ser amable con los cuatro chicos.2
Monta el taxi, con los nervios a flor de piel y el corazón saliéndosele por
la boca. Tiene mucho miedo, pero hace caso al consejo de NamJoon. No
quiere arrepentirse, y en caso de que JungKook lo deje plantado sabe
que al menos lo intentó. El "hubiera" no lo atormentaría, podría superarlo
y fijarse en alguien más.
[:::::::::::::::]
5:30pm
JungKook corre tan rápido como puede al otro lado del enorme centro
comercial.
TaeHyung decide bajar del taxi, el transito está muy lento y el lugar
queda a pocas calles de donde está.
Ambos vislumbran la cafetería, desde distintos ángulos, buscándose
entre toda la gente que la rodea.
No se ven.17
Comienzan a desesperarse.6
El reloj marca las 5:36pm.25
❀Capítulo 23 ❀
Pensando que JungKook le jugó una pesada broma, TaeHyung devuelve
sus cansados pasos a la salida del centro comercial. Limpia su cara con
la manga de la chaqueta escolar, detesta mostrarse vulnerable en
lugares públicos, no evita sollozar y sentir sus mejillas arder de tristeza.
Cada centímetro de su cuerpo tiembla, probablemente por los nervios de
verse burlado de esa manera.
Justo antes de ver la puerta abrir de par en par, puede escuchar una voz
familiar pronunciar su nombre. La ignora, cree que es producto de su
esperanza de que JungKook llegó tarde y que lo buscó como loco entre
la gente. Su boca es un pronunciado puchero, no piensa mirar atrás y
darse cuenta de que su desesperación también se burla de él.
Al salir a la calle el frío viento lo recibe, como si lo consolara en un breve
abrazo por su desilusión.
Dispuesto a irse, escucha de nuevo aquella voz familiar enunciando su
nombre. Exigiendo su atención. Queda estático, notando que la gente a
su alrededor murmura y mira detrás de él con curiosidad.
―Kim TaeHyung, ¿acaso me ibas a dejar plantado? ―La voz de
JungKook es entrecortada, claramente le falta el aliento por correr y
buscarlo hasta ver su figura salir del centro comercial.21
Sí, Jeon JungKook no desistió y comenzó a caminar alrededor del lugar
hasta dar con la fina figura alejándose del punto de reunión. No podía
creer que fuera, mucho menos que lo esperara. O eso es lo que cree,
pues no le interesa desmentirse, únicamente le importa verlo frente a él y
con los ojos fulgurantes de una felicidad escondida bajo ese sombrío
sollozo.
El castaño giró sobre sus talones, y apenas se percata de que son el
centro de atención de algunas personas que lentamente van disipándose.
Sus pestañas revolotean al compás de su corazón latiendo, no puede
con esa atractiva imagen.
¿JungKook en verdad lo buscaba? ¿Sí deseaba verlo?
Un poderoso sonrojo se aglomera en las mejillas del avergonzado
castaño, no emite palabra alguna y sus pies se enraízan en el concreto.
Los nervios lo calan hasta el tuétano, sigue sin creer que el azabache
está cerrando el espacio entre ellos a largas zancadas.
JungKook regula su respiración, admira el dulce rostro de TaeHyung.
Esboza una tenue sonrisa al preguntarle de nuevo si iba a atreverse a
dejarlo plantado. Su sonrisa se amplía al verlo negar suavemente, y
tratando de ocultar torpemente su previo sollozo. Le coge delicadamente
del mentón y lo hace verlo a los ojos, está dispuesto a creer en los
cuentos de hadas.5
―Yo... pasaba por aquí... no te hagas ilusiones―. Tartamudea, se
muerde el labio inferior, juguetea con sus manos. Tiene la cara alzada,
pero baja la mirada.
―Yo vine a verte como lo prometí―. Esboza una amplia sonrisa,
dulcemente le acaricia el mentón con el pulgar, le agrada verlo tan cerca.
Y ese brillo, ese peculiar y travieso destello se arremolina en los
almendrados ojos cuando sus miradas se conectan. Igual que los últimos
meses veía en la mirada de SeokJin.
El azabache se aparta para escudriñarlo de pies a cabeza, es como si lo
viese por primera vez después en mucho tiempo. Y le enternece, la gusta
lo que ve.2
El castaño se muerde el labio inferior tras lamerlo dulcemente. Carnosos,
jugosos, rojizos, es como los deja a la vista su suave boca ante su amor
platónico.
― ¿Y MinAh? ―Baja la mirada, teme dejar ver sus celos― ¿Qué excusa
le diste para venir?
―Termine con ella―. Esconde sus manos en los bolsillos, pero su rostro
deslumbra su sensual sonrisa―Hoy fue nuestra última cita.
― ¿Qué? ―Alza la vista, denota curiosidad.13
JungKook sigue riendo bajito, no pretende enfadar al mayor, quiere
atraer su atención y evidenciar sus torpes sentimientos a través de una
mirada. El espacio sigue siendo corto entre ellos, lo suficiente como para
que perciba las fuertes palpitaciones ajenas. Posa sus manos en los
hombros de TaeHyung y baja ligeramente la cabeza para verlo de nuevo
a los ojos.
¿Desde cuándo le parece tan bonito el castaño?26
Está más que enternecido, está fascinado por la dulce reacción del
mayor al no querer verlo a los ojos. Ese violento rubor es más
pronunciado y cala hasta las adorables orejas de TaeHyung
Sencillamente precioso. Al verlo relamer su boca no resiste tocarle el
labio inferior con el pulgar, como si le limpiase un poco de helado o
merengue.
― ¿No quieres saber porque termine con ella? ―Sigue retando a su
suerte, a su casi fiel creencia en la lluvia de estrellas y posiblemente a las
fuentes de los deseos.
―Eso es asunto de ustedes, no tengo porque saberlo―.15
¡Muere por saberlo!
El azabache asiente despreocupado, sabe que va por buen
camino―Como digas―. Desliza sus manos por los tiesos brazos del
mayor―Obscurecerá pronto, ¿qué te gustaría hacer mientras tanto?
― ¿Y el proyecto de historia? ―Alza la mirada, encontrando demasiado
cerca el rostro del menor al suyo― ¿No me citaste para eso?
JungKook niega con la cabeza, divertido. ¿Cómo puede ser tan inocente
el mayor?―Podremos comenzarlo mañana―. Le da espacio sin dejar de
sonreírle― Ahora, ¿te gustaría ir a la librería que está a dos calles de
aquí? Dicen que venden libros viejos o raros de encontrar.
Cuando ve a TaeHyung arrugar la nariz y negar lentamente, pudo
haberle jurado a cualquier niño del lugar que cree en Tinkerbell. Hace
tiempo el contrario se hubiese emocionado, pues aún recuerda como lo
veía ocasionalmente en la biblioteca devorando libro tras libro. Ya fuera
suyo o del instituto, sencillamente lo veía siempre con libro en mano.
De hecho ya le fastidiaba la nueva actitud que había adquirido, siempre
serio y con la nariz pegada a la pizarra o a sus apuntes. Comenzó a
extrañar su extrovertida y escandalosa personalidad, sus pucheros ante
imposiciones de los profesores o por quedarse a limpiar el aula cada mes.
Hasta MinAh estaba acostumbrándose a oírlo hablar de él, de su
nuevo yo y de cuanto se parecía a su amigo SeokJin.
Todo cobró sentido el día que conversó con NamJoon, casi
confirmándolo en aquel fallido campamento. Pero es en ese instante en
el que TaeHyung propone ir a un Karaoke, donde tengan las mejores
alitas picantes, que corrobora la teoría del rubio.
― ¿Alitas picantes? ―Enarca una ceja, habiendo visto a "SeokJin"
comerlas con desesperación hace algunas semanas.
―Bueno... si quieres―. Frota suavemente su brazo, la timidez lo
envuelve de nuevo. TaeHyung se siente indefenso bajo su firme mirada.
―Pues... vayamos a comer alitas picantes mientras cantamos.
Ahora es TaeHyung el que sonríe ampliamente, muestra su singular y
encantadora sonrisa geométrica.
¡Cielos! JungKook como extrañó esa fracción de la belleza del castaño.
Tan lindo, inocente, divertido.
[:::::::::::::::]
TaeHyung canta a todo pulmón, sostiene firmemente el micrófono contra
su boca mientras con la otra sujeta una alita picante. Contonea su cuerpo
por todo el lugar, incluso acerca la alita a JungKook para que lo use de
micrófono en los coros.
Cualquier atisbo de celos, de tristeza, de dolor, se va esfumando con
cada segundo que el azabache ríe a su lado y le sigue el juego.
Lentamente el ambiente se torna tranquilo. TaeHyung ha cantado y
bailado lo suficiente para desparramarse en los asientos y disponer de su
lata de refresco. Debe retomar fuerzas para seguir cantando y bailando.
JungKook lo ve regular su respiración y vaya que le gusta ver esas
diminutas gotas de sudor perderse bajo su camisa escolar. Lo ve
maravilloso, como una obra de arte, tiernamente sensual.
― ¿Quieres cantar la última ronda? ―Le extiende una lata cerrada de
refresco.
Al cogerla, el menor siente la misma sensación cálida y cosquilleante
sobre su piel.
―TaeHyung―, deja la lata en la mesa― ¿por qué al venir comenzaste a
conversar con ese gato? ―Si no cambia de tema perderá la cabeza y se
le lanzara al castaño.17
― ¿Eh? ―Ladea la cabeza.
De camino al karaoke se cruzaron con un gatito blanco, con una mancha
café claro en su ojo derecho, mismo que fue siguiéndolos un tramo en el
que el mayor aprovecho para "intercambiar" una amena conversación. El
minino maullaba suavemente y se le restregaba en las piernas
ocasionalmente, pero al cruce en una avenida este se asustó y corrió de
vuelta.
A consideración de TaeHyung, el pequeño felino gozaba de amplia
atención a su plática, siendo sus maullidos apropiadas respuestas.4
― ¿Qué tuvo de malo? El minino sabe de lo que hablaba―. Bebe un
poco de refresco, no se da cuenta del gesto anonadado del menor.
― ¿De verdad? ―Ríe― ¿Qué puede saber un gatito callejero?
―Mucho, como que a los gansos les gusta más la filosofía y que a las
ardillas les fascina la biología―. Cruza los brazos y su puchero es
tentador―Eso explica porque los gansos y las ardillas se enfadaban
conmigo más de lo normal.
JungKook sigue oyéndolo, y TaeHyung ni siquiera se pone a procesar
por qué él esboza una sonrisa dental más que satisfactoria. De victoria, si
le preguntan a él. Ahora necesita una pequeña prueba más, una que
cerrara sus dudas y sin necesidad de evidenciar su conocimiento del
milagro estrellado al castaño parlanchín.
Mientras TaeHyung sigue hablando, el menor se acerca de un
movimiento y lo sujeta de las caderas. Todo ocurre en fracción de
segundos, de un momento a otro el castaño se ve envuelto en las firmes
manos del azabache, su nuca sujetada con cierta necesidad y sus labios
son besados con suma dulzura.134
[:::::::::::::::]
SeokJin sigue disfrutando de su regreso a su maravillosa anatomía.
Limpió pulcramente su rostro, se aseó debidamente y se dispuso a
alimentar su cerebro con una buena lectura.
Sin embargo, en ese momento el destino pareciera seguir jugando un
poco y reunir las piezas separadas en su tablero de juego. Su celular
suena sobre su escritorio, obligándolo a levantarse y responder a quien
se atreve a interrumpirlo. Estaba dispuesto a gritarle a ese alguien, a
exigir que lo dejara leer a gusto, pero al ver en la pantalla el número de
NamJoon simplemente enmudeció.
Recuerda que TaeHyung le mencionó que el rubio le pidió su número,
alegando que debían comenzar a ser buenos amigos. No lo vio mal y ni
siquiera pensó en que el rubio ya sospechaba de su pequeño secreto: su
cambio de cuerpos.
Suspirando un poco, Jin desliza el dedo sobre la pantalla y acerca el
aparato al oído.
― ¿Ho...Hola? ―Aclara la garganta, se maldice internamente por ser tan
evidente en su emoción.
―SeokJin, ¿estas ocupado?
― ¿Eh? Pues, estaba leyendo un poco―. Maldice de nuevo, ¿qué
pensara NamJoon de él?, ¿qué solo vive de libros?
―Bien, entonces creo que iré solo al cine o a jugar bolos.1
― ¿Cine, bolos? ―Sus ojos brillan. Nunca ha jugado bolos y la idea de ir
a aprender junto a su amor platónico le cae como anillo al dedo. Eso le
ayudaría en conquistarlo.
¡Bien! Tal vez use la típica excusa donde solloza lo torpe que es y deje
que lo abrace por detrás para mostrarle como lanzar la bola.18
― ¿Te gusta la idea?
―Mucho, ¿dónde te veo? ―Comienza a moverse por su habitación,
debe encontrar algo digno de iniciar su conquista.
― ¿Te parece bien en la fuente del centro comercial?
―Claro, te veo ahí.
―Ve guapo, Jin.26
No tuvo tiempo de responder, el rubio colgó antes de poder reaccionar
ante la puntual petición. Grita emocionado, agradeciendo que sus padres
aun estén de viaje, rueda sobre su cama y se lanza al baño para vestirse
apropiadamente.
¡NamJoon lo considera guapo, lo ha notado! ¡A él, no a TaeHyung, a él!
Del otro lado de la línea NamJoon se arregla para salir a encontrarse con
Jin. Se animó a invitar al pelinegro y tentar a su suerte tras ver al castaño
correr en busca de una oportunidad. Decidió que debía imitarlo e invitar a
Jin al cine o a jugar bolos. Cualquier excusa, con tal de verlo un
momento ¿Qué puede salir mal? Si su teoría no vuelve a fallarle, podrá
jurar que se trata nuevamente de él.
Aunque ya casi no lo duda, únicamente quiere una contundente prueba
que, sin importar sea o no acertada, se la llevara a la tumba con él. Su
voz nunca materializara que supo todo, al igual que JungKook, pues le
basta con amar al chico correcto.1
❀Capítulo 24 ❀
Un sueño materializado, flotando entre nubes, como si tocara el cielo con
la punta de los dedos, eso es lo que muchos dirían al tratar de explicar la
dulce sensación de recibir afecto de quien gusta.2
Sin embargo, Kim TaeHyung siente sus calcetines enrollarse bajo sus
dedos, su estómago atina en gruñir, sus manos sudan demasiado y sus
labios se mueven torpes por la sorpresa. Incluso siente ganas de
estornudar.1
Y es que no es para menos... ¡Cielos! Es que está ocurriendo lo que
quiso desde hace un año, desde que su amor platónico lo quiso besar
estando en el cuerpo de SeokJin. JungKook lo está besando bajo un
suave abrazo, con sus labios tratando de acompasarse a su inexperto
ritmo.2
Y se siente muy avergonzado de no corresponder como lo soñó por
mucho tiempo.
Pero el azabache ríe al darle un piquito y acariciarle las mejillas
tiernamente.2
JungKook mentiría si dijera que no sintió una cadena de trinitrotolueno
desencadenarse de sus labios hasta sus entrañas. El poder probar los
esponjosos y tímidos labios de TaeHyung le creó una agradable
sensación que lo hace querer un poco más.9
Los almendrados ojos de TaeHyung siguen expectantes a los obscuros y
penetrantes de JungKook, quien continúa abrazándolo delicadamente de
la cintura y lo acerca un poco más antes de besarle una vez más.
El castaño se ruboriza violentamente y acompasa su boca con la del
azabache, resultándole más delicioso. Tímido posa sus finas manos en
los hombros del menor, dejándose acercar otro poco a la vez que es
sujetado cariñosamente de la nuca.13
Lento, suave, paciente, cálido, es el beso que JungKook degusta en los
jugosos labios de TaeHyung.
De Kim TaeHyung.
Y le fascina, le encanta.19
―Eres muy lindo―. Admira el rubor en la cara del mayor, le gusta verlo
débil bajo sus brazos.
―Creí... creí que me detestabas...―Aprieta sus puños sobre la chaqueta
escolar del menor, baja la mirada, no resiste humedecer su boca y
morder su labio inferior.
JungKook le coge de la mano y lo lleva lejos de las curiosas miradas, esa
conversación sólo les pertenece a ellos y pretende culmine en otro beso.7
A grandes zancadas, tras algunos minutos, consigue llevarlo al parque
cercano al centro comercial para esconderse incluso de las ardillas. No
quiere que TaeHyung se distraiga, necesita tener su completa atención,
necesita poder responderse a sus dudas sin tener que preguntarle. Pues
ya está seguro de que se trata de su travieso Kim TaeHyung y eso le
basta.12
Las mejillas de TaeHyung arden en timidez al verse a solas con
JungKook, sobre todo al tener su mirada encima. ¿Cuántas veces soñó
con una escena semejante? Las suficientes para saber que es más que
perfecta su realidad.1
―Bueno, me equivoque abismalmente contigo.4
El aludido levanta la mirada, sigue sin creer que su amor platónico abra
de ese modo sus sentimientos a él. No a SeokJin, a él.
JungKook vuelve a abrazarlo, le acaricia el cabello, su sonrisa dental
denota su credibilidad a los cuentos de hadas. Disfruta del tibio tacto del
mayor contra su cuerpo, risueño al sentir sus fieros latidos atravesarle el
tórax. Le gusta la leve diferencia de altura, su rico aroma, su fina
complexión, sus cabellos rebeldes, sus afilados ojos, su tersa piel y esos
tres coquetos lunares que apenas presta atención en su cara.
TaeHyung memoriza cada una de las facciones de JungKook: sus
rasgados y grandes ojos, su sensual línea de la quijada perfectamente
delineada, el lunar bajo su labio inferior, su cabello alborotado, la tenue
cicatriz en su mejilla izquierda, y su labio superior ligeramente más fino
que el inferior.15
―Kookie...19
¡Click!2
― ¿Sí? ―Lo ve fijamente, cualquier atisbo de duda quedó disipada.
No sabe que decir, el pequeño castaño dijo su apodo por inercia. Aunque
le gusta recibir la dulce mirada del azabache en su persona, siendo él y
nadie más que él― ¿Qué... qué somos ahora? Es decir...―atrapa su
labio entre sus dientes, el rubor regresa violento hasta sus orejas.
Amigos es inaceptable para TaeHyung, sobre todo después de los dos
besos que le robó y él permitió gustoso. La torpeza trepa por su cuerpo,
le cuesta ver a los ojos a JungKook, se mueve y habla mecánicamente.
―Kim TaeHyung...― ¡Dios! El castaño adora oír su nombre de esos
labios―...ten una cita conmigo.20
― ¿Eh? ―Esta estático, apacible, pero su interior corre en circulitos
agitando los brazos a la vez que grita de emoción.19
―Ten una cita conmigo este fin de semana―. Retiene su mirada al
sostenerlo delicadamente del mentón.
― ¿U...Una... cita?
JungKook asiente―Sí, ¿no quieres averiguar que hay entre nosotros?
Le agrada el roce del menor en su cara, lo desarma completamente―Sí,
sí quiero tener una cita contigo, Kookie.
―Me gusta que me llames Kookie.16
― ¿Eh?
El azabache simplemente sonríe, mantendrá la boca cerrada y la ilusión
en la punta de sus dedos. Él es más que suficiente saber que mira a la
persona correcta, que su travieso corazón está donde debe estar.
No hay marcha atrás, Jeon JungKook esta perdidamente enamorado de
Kim TaeHyung.60
[:::::::::::::::]
SeokJin se mostró maravillosamente nervioso. NamJoon lo abrazaba
delicadamente por la espalda, sujetándole la mano con la bola en mano y
mostrándole como flexionar las rodillas y el cuerpo para lanzar en línea
recta. El alto rubio fue paciente, estaba divertido a decir verdad. Le gustó
ver el puchero de Jin al enfadarse y frustrarse, así como sus maldiciones
entre dientes.
Sencillamente encantador y tierno.2
Pero ahora, en medio de la sala obscura del cine, Jin siente su corazón
dejar de latir lentamente. Apenas ha probado bocado de las golosinas
que compraron, extraño en él pues gusta de comer, ya que tener a su
lado a su amor platónico bajo ese contexto golpea salvajemente su
cordura.4
―Hace frío―. Se muerde el labio, en verdad le disgusta que las salas de
cine sean tan gélidas.1
― ¿Hum? ―Lo ve abrazarse a sí mismo― ¿Tienes frío, cierto? ―La
brillante pantalla ilumina perfectamente la amplia sonrisa del rubio,
enamorando un poco más al tímido pelinegro.2
SeokJin asiente levemente, mira de nuevo la pantalla, y en segundos
siente la tibia chaqueta de NamJoon sobre su cuerpo a modo de manta.
―Así estarás mejor―. Le revuelve el cabello antes de ver de nuevo la
película.
―Gracias―. Susurra, esperando otro gesto.
Un beso.
Por lo menos en la mejilla.
Suspira cortamente al acomodarse en el asiento e inconscientemente
reposa su cabeza en el hombro de NamJoon. Avergonzado se aparta y
aclara la garganta, sin embargo...
― ¿Por qué te quitaste?18
Jin parpadea al verlo bajo el matiz del cambio de iluminación, mostrando
al más alto una clara y tierna imagen de su consternado semblante. Esta
enmudecido y eso NamJoon lo aprovecha para acortar el espacio y
provocarle un sonrojo pronunciado.
Nam ríe bajito, sabe que la timidez del mayor de ambos no le dejara
hablar. Al menos no claramente. Decidido, coge la fría mano de Jin y la
estrecha entre las suyas. Su piel es suave, delicada. Y sus ojos son
grandes, curiosos, profundos y hermosos; cualquiera se pierde
irremediablemente en ellos.
―Yo...―Agranda los ojos tanto como puede. Oye la estruendosa banda
sonora y demás efectos de sonido, pero como mero fondo acompañando
el salvaje latir de su corazón por tal sorpresa.
Kim NamJoon le robó un beso suave y lento. Uno tan sublime que le
sabe a gloria pura.7
Al rubio le resulta tan suave la boca de Jin, tanto que cierra los ojos y
suelta un ligero suspiro de alivio. ¡Está besando a Kim SeokJin, no a su
pequeño amigo, a Jin!
¿Cómo lo sabe? De haber sido el travieso de Kim TaeHyung lo más
seguro es que se hubiese ganado un puñetazo en la entrepierna.
Además, la inexperiencia que mostraba en los bolos le abrió las puertas
del beneficio de la duda. Su castaño amigo hubiera hecho lo posible por
ganarle y burlarse de él. En cambio Jin no paraba de lloriquear un poco
al no ver resultados al inicio.
A NamJoon ya no le importa si fue gracias a la lluvia de estrellas, a su
infantil deseo al arrugar la nariz y cruzar los dedos cada noche, o
simplemente el destino claramente juguetón. Evidentemente esta
agradecido con la fuerza que está detrás del milagro, pues está
conociendo a la perfección al chico de converse rojos que le ha robado el
corazón aun estando dentro de otro caparazón.
En tanto Jin, apenas consigue reaccionar, mueve tímidamente sus
carnosos labios al ritmo de los ajenos hasta el punto de dejarse llevar y
disfrutarlos como nunca pensó. Poco a poco cierra los ojos, su cuerpo
tiembla de alegría y su piel se entibia bajo el tacto de los brazos ajenos.
― Me besaste―. Afirma en voz baja, casi en un susurro tímido.1
―Tenía muchas ganas de hacerlo, pero hasta ahora supe que podía
hacerlo sin temor―. Le acaricia las mejillas y aparta tiernamente su
flequillo alborotado de los ojitos.
― ¿A qué te refieres? ―Muestra un poco de miedo, le preocupa que se
haya enterado y se enfade por no haberle contado todo desde el inicio.
NamJoon muestra sus coquetos hoyuelos con una amplia sonrisa, no
piensa decirle ni una palabra a Jin de que supo todo desde hace tiempo y
que se lo comentó a JungKook. Está satisfecho con saber que tiene ante
él a ese hermoso corazón del que se enamoró, tal y como debe ser.
―SeokJin, ¿te gustaría tener otra cita conmigo? ―Entrelaza de nuevo
sus manos, esta vez besándole el dorso.3
― ¿Lo dices en serio? ―Un precioso brillo se asoma en su mirada.
―Claro, me gusta mucho pasar tiempo contigo y hablar de libros
mientras comes ramen.1
―Tonto―. Aparta la vista, le gusta que este conociéndolo― ¿Y a dónde
iríamos?
― ¿Al lago para jugar con gansos? ―Le gusta seguir retando su suerte.
Ríe al ver la expresión consternada del mayor.
―No, ya pensaremos a donde ir.
―Bien―. Asiente al ofrecerle su hombro― ¿Quieres recargarte?
―Nam...
― ¿Sí?
― ¿Soy tu novio? ―Otro beso, con su mejilla delicadamente acunada
por la tibia mano de NamJoon.33
Sus labios truenan suavemente al separase.
― ¿Puedo ser tu novio, Kim SeokJin?18
Ladea la cabeza, le gustó el tono tan lindo en que lo dijo―Sí quiero.
❀Capítulo 25 ❀
TaeHyung:
Hyung! Estoy muy nervioso. Mañana tendré una cita con JungKookie. No
puedo dormir.
[00:00]
SeokJin:
¿JungKook te pidió salir con él? ¡Vaya! No es tan lento como pensé.
Cálmate Tae, todo saldrá bien.
[00:03]
TaeHyung:
¿Lo crees? ¿crees que debería decirle qué quiero que sea mi novio?
[00:05]
SeokJin:
Pequeño mocoso, si el lento de JungKook te pidió una cita es porque
quiere algo contigo. Lo sé bien, ese conejo no se hubiera atrevido
a pedírtelo de no estar seguro.
[00:07]
TaeHyung:
Te creeré, hyung. Por cierto... ¿por qué no me dijiste que eres novio de
mi demoledor hyung? Tuve que enterarme al verlos de las manos en la
cafetería del instituto.
[00:09]
SeokJin:
Que lindo, sigues celoso porque te robe a su hyung favorito. Ya lo
aclaramos, ¿recuerdas? JungKook también estaba ahí.
[00:11]1
TaeHyung:
Estás pero si re-mal en que estoy celoso. Ya me iré a dormir. Gracias por
los ánimos, Jin hyung.
[00:12]
SeokJin:
Lo que digas. Buenas noches, pequeño Tae.
[00:12]
TaeHyung bufa al releer, por quinta vez en la mañana, la conversación.
¿Celoso? tal vez un poco, pero no por las razones erróneas. Siempre ha
pasado tiempo con NamJoon, desde que eran niños, ¿cómo cambiar esa
rutina de la noche a la mañana?
Claro, a Jin no le molestaría pasar algunas tardes de juegos con ellos,
pero al ser pareja de Nam habría un punto en el que querrá disfrutar un
momento a solas con él.
¿Y cómo culparlo? Él quisiera poder decir lo mismo respecto a
JungKook., con quien durante toda la semana intercambió coquetas
miradas y sonrisas que le ruborizaba las mejillas violentamente.9
El azabache sabe que es débil ante su linda sonrisa, sobre todo cuando
se la dedicó al sostenerlo de la cintura cuando estaba por caer en medio
de la cafetería. Algunas risas, una que otra mirada de envidia, y unos
cuantos chiflidos, fueron suficientes para sonrojar a JungKook también.15
Algo que agradece, en esos pocos días, es que MinAh no ha intentado
acercársele a JungKook. Al menos no de forma arisca, posesiva o loca
como algunas ex. La chica siempre ha sido dulce, un poco caprichosa,
pero ajena a asuntos que no le conciernen. Y es que no es ciega, ha
notado que su ex ha estado muy apegado a él.1
¿Miradas asesinas o advertencias agresivas? Para nada, sólo una que
otra curiosa mirada por saber quién, y porqué, se ganó el corazón de su
antigua pareja.10
TaeHyung reposa su cuerpo contra el respaldo, y por segunda vez uno
de los empleados le pregunta si quiere ordenar ya su pizza―Aun no,
gracias―. Sonríe con dificultad, le molesta que JungKook se jacte de ser
impecable cuando a él lo hostiga por ser irresponsable.
Mira su reloj de pulsera, ese que pertenecía a su padre y su madre se lo
regaló por haber sacado buenas notas. De cualquier forma se lo daría en
su cumpleaños número diecisiete. Ya son casi veinte minutos de espera
y TaeHyung decide irse.1
Comienza a balbucear reclamos y al final una serie de excusas del
porque "no pudo llegar" a la pizzería y lo mucho que lamentaba dejarlo
plantado; posiblemente de ese modo JungKook se avergonzaría o
aliviaría de no haber ido.
Al poner un pie afuera del establecimiento, TaeHyung suelta un largo
suspiro al cerrar sus ojos. Quisiera hablarle a Jin y contarle lo ocurrido,
pero al ser sábado seguramente estaría con NamJoon en una cita.
Cortos pasos en dirección contraria por donde llego, TaeHyung es
llamado por una aguda y elegante voz a sus espaldas: ― ¿Ya te vas?
¿Tiene el descaro de preguntar? piensa al detenerse sin dignarse en
darle la cara―Sí, ya me aburrí y tengo apetito.
Dispuesto a seguir adelante, JungKook alcanza a abrazarlo por la
espalda y atiborrar su nuca con risas y besos que lo debilitan al instante.
¿Cómo seguir molesto? Su corazón de pollo no se lo permite, pero su
actuación sí da para un poco más:
―Eres horrible, mira que dejarme esperando veinte minutos es muy
feo―. Controla su geométrica sonrisa, los brazos de JungKook se
amoldan perfectamente a su cintura. Por lo menos una de sus manos
encaja muy bien, la otra sostiene torpemente una serie de hilos.6
Al levantar la cabeza, TaeHyung vislumbra varios globos con forma de
pokebola y pikachus.17
El azabache sonríe ampliamente al ver los brillantes ojos del castaño. Le
gusta verlo sonreír y sujetarlos entre brincos.
―Lo siento, tarde en llegar porque unos niños no dejaban de seguirme y
pedirme que les regalara uno―. Encaja suavemente sus manos ahora
libres en la cintura del mayor―Gracias por venir y esperarme, Tae.
―Pensé que te habías arrepentido―. Pucherea tiernamente, y el rosado
de sus mejillas crea un matiz inocentemente adorable.13
― ¿Por qué no habría de venir? Me gustas, quería ver tu cara al darte
los globos y abrazarte como lo estoy haciendo.
TaeHyung deja escapar los globos, la expresión que dibuja es de
sorpresa pura. Oírlo en sus sueños es una cosa, pero oírlos y vivirlos
fuera de ellos es otra. Siempre imaginó como seria recibir esas dulces
palabras y ese cálido abrazo, y ahora está delante del chico de sus
sueños que le sonríe pese a soltar una fortuna en wons así como así.21
Bueno, para un estudiante de instituto si representa una fortuna. Pero a
JungKook no le importa, salvo a los pequeños a su alrededor que gritan o
lloriquean por los globos fugándose del endeble agarre, él simplemente
desea poder atrapar esos húmedos y tiernos labios contra los suyos.
Delicadamente estrecha el cuerpo de TaeHyung, dejándose envolver del
cuello, para robarle un tierno beso.
Quizá no es lo que muchas chicas, o chicos, esperarían para una primera
cita, pero para Kim TaeHyung es lo más bonito que alguien puede hacer
para pedirle que sea su novio.3
―Tae, quiero ser tu novio―. Junta sus frentes.5
Aún hay niños a su alrededor viendo con tristeza los globos alejarse.30
― ¿De verdad quieres? Antes me odiabas y estos días sólo hemos
hecho el reporte de historia―. Atrapa su enrojecido labio, debe simular
que nunca han estado juntos y se le dificulta un poco.
Y vaya que JungKook lo ha notado, comenzando por el "Kookie"
despreocupado de su linda boca. El menor ríe ante la dulzura de
TaeHyung. Sí, él podrá ser lento en cuanto al romance, pero el castaño
es bastante despistado y distraído.1
―Bien, digamos que con eso me basta―. Le besa la punta de la nariz,
afianzando más el abrazo― ¿Dirás que sí?
¡Es lo que más ha querido desde que lo vio entra por la puerta al aula!
TaeHyung muestra su geométrica sonrisa y planta besos en las mejillas
de JungKook mientras da ligeros brincos.
― ¡Sí quiero!
― ¿Por qué dejaron escapar a los globos? ―Un pequeño, de cinco años
más o menos, les jala de la playera.31
JungKook y TaeHyung sólo intercambian miradas divertidas.
[:::::::::::::::]
Al mismo tiempo, SeokJin y NamJoon hacen muecas a la lente de la
cabina fotográfica. Se molestan mutuamente para hacer más graciosas
las fotos, y uno que otro beso es captado infraganti.
La estruendosa risa de Jin es lo más agradable que puede oír NamJoon.
La forma en que sus ojitos se curvan, al resguardar sus regordetas
mejillas sonrosadas, son un efecto tierno e infantil que lo enamoran aún
más.25
NamJoon agradece a esa fuerza superior que le permitiera poder tenerlo
en sus brazos, de poder besarlo con ternura y hacerlo feliz.5
También recuerda como TaeHyung casi deja caer su bandeja de comida
al verlos de las manos, el pequeño castaño no cerraba la boca ni los ojos,
hasta que JungKook rompió con su estupefacción al sostenerlo de la
cintura al verlo a punto de caer.
Resuena claramente el gritito de su pequeño amigo, resaltando el "¡Soy
tu hermanito, debiste decírmelo en lugar de dejar que me enterara como
todos los demás!", en su mente una y otra vez. Definitivamente curioso y
gracioso, ganándose las risas y el consuelo de Jin al abrazarlo y
disculparse por no informarle antes.2
¿Qué les digo? TaeHyung quiere mucho a NamJoon, y verlo feliz al lado
de su segundo hyung favorito le causa felicidad. Lo único que le disgustó
es que no le dijeran antes que al mundo.1
―Te ves muy lindo―. NamJoon abraza por la espalda a Jin, reposando
su mentón en su hombro.
Jin señala la foto de en medio de la tira―Aquí me veo horrible,
saquémonos más.4
―Eres muy guapo, te ves bien―. Le quita la tira y señala una donde
ambos hacen muecas extrañas con la boca abierta―Incluso aquí te ves
lindo, yo sí me veo horrible.
― ¡Ash! No eres horrible, eres muy bonito―. Ríe, sabe que a NamJoon
le causa extrañeza que use ese término en su persona.1
― ¿Bonito? ―Lo aparta y gira un poco― ¿Yo te digo guapo y tú me
dices bonito?9
Jin ahueca su boca con las manos y se aparta un poco del rubio― ¡Kim
NamJoon es un chico muy bonito! ―Corre entre la gente.4
Algunas chicas miran risueñas al alto rubio, algunos chicos se burlan de
él y unas cuantas señoras le sonríen coquetamente.
Está rojo hasta las orejas.2
― ¡Jin, ven acá! ―Corre tras de él, casi tropezando con algunas
personas y tirando sin querer un contenedor de basura.16
SeokJin termina hasta el otro lado del centro comercial, casi saliendo a
las pequeñas jardineras colindantes con la enorme fuente. Está cansado,
pero valió la pena haber visto la sorpresa en los ojos de su novio y un
poderoso rubor que nunca pensó ver.1
Cuidadosamente sale y rodea la fuente en su búsqueda, trata de ver
entre la gente y los espesos chorros de agua.
Nada, no lo ve por ningún lado.
― ¡Te tengo, travieso! ―Lo rodea de la cintura, besándole con un tronido
la mejilla.2
― ¡Ash! ―Le da un débil golpe en el hombro― ¿Cómo me encontraste?
Eres un tramposo, Nam.
Parpadea estupefacto―. ¿Tramposo? Te encontré justamente, además
demore en hacerlo por tener que ayudar al señor a limpiar lo que tiré.
Jin se deshace en risas―TaeHyung tiene razón, sí que eres un
demoledor.
― ¿Qué Tae me dice cómo?
― ¡Ups! ―Esconde su rostro entre las manos, ahuecándolas de nuevo
lado a lado de su boca― ¡Kim NamJoon es un demoledor! ―Corre otra
vez.13
NamJoon ríe, en verdad le fascina la relación que tiene con Jin, siempre
se divierten y pasan momentos graciosos.3
¿Lo que más adora de Jin? Bueno, en resumidas cuentas es muy lindo,
adorable, comelón, gruñón, inteligente y sobre todo muy amoroso.
¿Quién no lo amaría? Simplemente es perfecto, le gusta que le discuta,
que le apoye cuando lo necesita, que charlen banalmente o seriamente,
que se aconsejen y se mimen.1
En pocas palabras, es su perfecta mitad.18
[:::::::::::::::]
TaeHyung camina con una enorme sonrisa adornado su sonrosado
rostro. Da brincos a cada paso, le gusta que JungKook sostenga su
mano mientras sube y camina por las orillas de algunas jardineras a su
paso.1
Ríen de cosas sin sentido, JungKook siente su pecho hinchado de
felicidad. Esta con Kim TaeHyung, su pequeño y atolondrado castaño
que desde el inicio de curso le provocó dolores de cabeza y ahora le
arranca múltiples sonrisas. Al sostenerle la mano siente esa tibia
sensación de alegría y paz cuando estaba con "SeokJin", a todas luces
sabe que el universo se puso de su lado y le devolvió su dulce migraña
hecha carne y hueso.
Cada que ve reír al castaño, JungKook se emboba en la fina curvatura de
sus ojos y los suaves pliegues colindantes a sus comisuras labiales.
Trata de seguir el fino movimiento de su cabello alborotarse por el viento
y trata de descifrar lo que su traviesa cabeza oculta. Aunque no es muy
difícil, TaeHyung es un ser transparente y sin tapujos de mostrarse tal
cual es al universo.
Sobre todo con su novio.
Otra cosa que encandila la vista de JungKook, es la forma tan
despreocupada en que TaeHyung se desplaza por el mundo.
Le agrada verlo reír con niños pequeños, jugar con ellos como si
también tuviese cinco o diez años, disfrutar de su compañía sin tener que
ver la hora.4
Pero una de las cosas que comienza a gustarle es poder abrazarlo por la
espalda y olfatear su cuello.Hunde su nariz en la nuca del mayor,
causándole cosquillas que lo remueven tiernamente entre sus brazos.
―Basta, me haces cosquillas―. Gira para verlo a los ojos, pero se
ruboriza al tenerlo tan cerca.
―Eres muy bonito, ¿lo sabias?―. Lo apega más a su cuerpo. Su boba
sonrisa no desaparece.
―Bonito... soy muy lindo―. Declara satisfecho.
―Claro que sí, demasiado lindo―. Le besa la frente―Tae, ¿por qué te
gusto? Es decir, siempre te trate mal y no veo motivos por los cuales
pudiera gustarte―. Desliza su índice por su perfil, mezcla su aliento con
el del mayor, robándole un sonrojo pronunciado hasta anidarse en sus
húmedos labios.
El castaño lo abraza y hunde su mejilla en su pecho, una linda sonrisa
adorna su rubor―Tan sólo me gustaste. Eras todo lo que yo no podía o
no era, como ser responsable, atento en clase, de buenas notas, puntual
y muchas otras cosas más.
―Sabes, tú me desagradabas precisamente por una razón semejante.
― ¿Qué? ―Tae alza la cara confundido―No entiendo, ¿dices que te
desagradaba porque era irresponsable y malo en clases?
JungKook ríe bajito, le fascina todas y cada una de las expresiones que
TaeHyung hace.
―Sí―. Le besa la frente y peina sus castaños cabellos con
ternura―SeokJin hyung siempre cuidó de mí, me enseñó a ser como me
veías dentro y fuera de clases. Responsable como tú dices. Pero hubo
un punto en que al verte quería echar todo por la borda y comportarme
como tú.
TaeHyung esconde su cara en su cuello, le gusta oír la resonancia de la
voz de JungKook desplazarse desde su pecho hasta sus labios.
―Eres divertido, nada te impide ser feliz, eso es lo que me desagradaba
y hasta ahora puedo admitir que en verdad me gustaba. Me gusta tu
forma de ser, me gustas tú y cada hecho o palabra que viene de ti.5
― ¿También si te digo Kookie? ―No deja de sonreír, lo mira fijamente al
restregar la punta de sus narices.
―Sí, me gusta que me digas así.
― ¿Y conejito?
― ¿Co...Conejito? ―Ladea la cabeza, le cae extraño el apodo― ¿Por
qué me dirías conejito?9
―Es obvio, por tus dientes.
―TaeHyung―. Lo mira muy serio, quiere aguantar la risa, pero no evita
comenzar a hacerle cosquillas al castaño.
―Tú preguntaste―. Ríe descontrolado, evita a toda costa ser blanco de
sus cosquillas―Kookie... espera... no aguanto―Retuerce su cuerpo
como gusano en sal.
Por fortuna están en el parque, TaeHyung se deja caer en el pasto y
agita sus extremidades eufóricamente para apartar a JungKook.
Consigue que el menor se coloque a horcajadas sobre él y lo haga sufrir
con más cosquillas.7
― ¡Lo siento, lo siento!
―Muy bien―. Se queda encima de TaeHyung, admira su pecho
expandirse pesadamente.
―Aun así te diré conejito―. ¡Cielos! No debería de lamer su boca y
ladear su cabeza. Luce dulcemente hermoso agitado con los brazos lado
a lado de su rostro sonrojado.
JungKook salva el espacio y le besa con necesidad, posa sus manos en
la cintura de TaeHyung y siente sus hormonas revolucionar a mil por
hora. La vacía sensación al tratar de estar con MinAh es sólo un mal
trago. Ahora las explosivas sensaciones en la boca de su estómago al
acercarse de ese modo al castaño son un nuevo nivel que le maravilla.9
―Kookie...―lo aparta un poco, claramente está nervioso y confundido.
―Lo siento, es que... en verdad me gustas―. Le acaricia su mejilla con
los nudillos.
El azabache se incorpora y ayuda al mayor a levantarse del pasto.
Ambos lucen excitados, en todo sentido, pero la idea de tener su primera
vez tan pronto y en medio de un parque no suena tan tentador.1
TaeHyung atrapa su labio inferior, le gusta la idea de ser deseado por
JungKook. Es más de lo que pudo imaginar en tan sólo su primer día de
novios.
―Tae, te quiero mucho.1
― ¿Mucho?
―Mucho―. Lo abraza fuertemente y deposita un beso en su coronilla.
―También te quiero mucho, Kookie―. Suspira de felicidad al estar con
su sueño materializado.1
La pareja comparte en ese instante un tímido pensamiento, uno que
guardaran y realizaran a su debido tiempo; y que el menor de ambos
quiere que sea lo más bonito para su distraído novio.
❀Capítulo Final❀
Cada una de las intimidantes miradas de sus compañeros de clase
pareciera atravesarlos. TaeHyung y JungKook observan pacientes al
profesor que termina de anotar algunas observaciones en su cuadernillo,
aumentando la tensión de los chicos.3
El maduro hombre se desplaza a su escritorio, todo el tiempo se mantuvo
a un lado de los pupitres para verlos mejor en su exposición, sentándose
y dirigiéndoles una seria mirada.
Ambos tienen el corazón en la garganta, el sudor recorre sus patillas
desvergonzadamente hasta el cuello, y TaeHyung comienza a sentirse
desnudo ante la clase.
―Estoy sorprendido, es la primera vez que lo veo trabajar tan duro
jovencito Kim―. El profesor de historia acomoda sus gafas, anota en la
lista la calificación final de ambos estudiantes―Hicieron un buen equipo,
alumno Jeon, los felicito.2
―Gracias, profesor―. Dicen al unísono.
La parejita intercambia miradas satisfechas, su sonrisa delata no sólo el
alivio de aprobar la materia sino de palabras de amor que aún no
materializan en tres vocales muy importantes.
El profesor enuncia el término del curso, felicitando a os alumnos que
aprobaron su materia y animando a los que aun deberán presentar un
examen final para poder ingresar al siguiente curso.
TaeHyung muestra orgulloso su geométrica sonrisa, la felicidad apenas
cabe en su cuerpecito. No sólo el trabajo final de historia fue satisfactorio,
sino que las demás materias, en gran parte gracias a Jin, las aprobó
medianamente bien. Todos los profesores se sorprendieron,
enorgulleciéndose de que poco a poco vaya acarreándose en la vida
académica.12
La suerte está de su lado, más que nada al poder salir del aula, en
dirección a la cafetería, de la mano de JungKook.
El coqueto azabache sonríe de oreja a oreja, un bajo las miradas
curiosas sobre ellos, pues el poder entrelazar sus manos con ese tierno
castaño le regocijan el corazón. Nunca pensó que caería ante sus
encantos, ante su divertida personalidad, y jamás imaginó en la
posibilidad de que las estrellas le regalarían esa maravillosa experiencia.8
Sí, a Jeon JungKook definitivamente le gusta ir de la mano de ese
travieso castaño.5
Ambos se sonrojan al ser blanco de miradas curiosas, un así TaeHyung
ocasionalmente se atreve a besarle la mejilla a su novio cuando cree que
nadie los ve. Algunas chicas chillan de envidia, otras de ternura; incluso
algunos chicos envidian al guapo azabache cada que lo besa.13
― ¡Por fin! ―Grita, sus ojitos brillan preciosamente― ¡Kookie, somos
libres!10
Los saltitos causan una imagen adorable en el castaño, parte de su
pancita se ve al levantar más los brazos y estirarse de lado a lado. Su
ombliguito es lo más lindo en el campo visual de JungKook y algunas
chicas entusiasmadas de poder presenciarlo.52
El azabache ríe, ya no le molesta aquellos traviesos arrebatos del
castaño, le parece de lo más inocente que ha visto en la vida. Corre a su
lado, abrazándolo por la espalda, para cubrirle el abdomen y besarle
sonoramente la mejilla mientras intenta caminar a la salida del instituto.6
―Lo hiciste bien.
―Tú también―. Se gira sobre su eje y esconde su carita en el cuello
ajeno. Aspira profundo y adorna sus emociones con una amplia sonrisa.
― ¿Vamos a los bolos?
TaeHyung alza la cabeza, sólo ha ido con él al estar en el cuerpo de Jin y
eso le causa múltiples emociones. La hipótesis de que aun sospeche
algo, o se asegure de amar al cuerpo correcto, lo embargan hasta las
fibras más pequeñas de su ser. Lame su boquita, humedeciéndola
coquetamente y provocando que JungKook lo bese tiernamente.
Para JungKook sus labios son suaves, moviéndose con lentitud y dulzura,
necesitando memorizar cada milímetro de su rosada piel. Muerde un
poco el labio inferior e ingresa sigilosamente su lengua y acaricia la ajena.
La boquita de TaeHyung le pare un dulce muy rico, sublime, que
enamora su paladar al instante.9
―Moría por ver ese coqueto gesto de tus labios, y ahora que puedo
presenciarlo no me canso de besar tus lindos labios―. Roza ligeramente
el labio inferior con su pulgar.
― ¿De qué... hablas? ―Parpadea, abre su boquita, la sorpresa lo invade.
JungKook ríe aún más al estrecharlo con fuerza, enrolla sus manos en la
curvatura de la espalda baja de TaeHyung para acercarlo más. Vuelve a
besarlo, lento, sublime. Le fascina la ligera diferencia de altura,
enloqueciéndolo al poder verlo aún más adorable de lo que es.10
―O vayamos al lago, quizá hayan niños jugando ya a esta hora.
― ¡Y gansos! ―Aplaude― ¡Vamos al lago, Kookie! ―Entrelaza sus
manos y corre en dirección al parque al que lo llevó por primera vez
estando en el cuerpo de SeokJin.2
El menor de ambos le sigue el paso, sujetándolo con firmeza de la mano,
dejándose envolver por la alegría que su novio emana con cada paso y
risa colándose por sus tímpanos. ¿Qué más puede pedir? Desde hace
semanas cree en los deseos concedidos por estrellas, respetándolas lo
suficiente para evitar otro incidente del universo o el destino sobre ellos.
Jeon JungKook disfruta de la dulce compañía de TaeHyung, adorándolo
como nunca pensó hacerlo y considerando poder vivir con él en algún
punto de sus vidas.1
Kim TaeHyung disfruta de recibir las cariñosas palabras de JungKook,
embelesando sus oídos cada que le susurra infinidad de poemas de
amor mientras lo besa con ternura.
Ambos quieren estar juntos hasta que la vida de los permita, creándose
infinitas escenas en las que al cumplir la mayoría de edad podrán vivir
bajo el mismo techo y quizá con una promesa ante los ojos divinos.36
[:::::::::::::::]
Kim SeokJin es completamente feliz desde que volvió a su cuerpo y
conquistó el corazón de Kim NamJoon. Ambos han sabido disfrutar de
sus tardes libres, de poder encontrarse a solas en la biblioteca para
poder conversar un poco y de comer lado a lado en la cafetería.
Incluso algunos chicos se muestran tristes o desilusionados, pues ese
adorable y hermoso pelinegro era su perdición desde primer curso. Y
ahora, verlo de la mano de ese atractivo rubio, tienen que conformarse
con sólo verlo de lejos.
Nadie los culpa, sobre todo al saber que Kim SeokJin es de los chicos
más guapos y adorables del curso. Incluso algunas chicas lo miran
sonrojadas, sonriéndole aun sabiéndolo feliz al lado del alto rubio.4
Desde luego que a NamJoon le gusta la idea de haber sido el chico con
más suerte en el instituto al ganarse el corazón de SeokJin. Desde el
incidente en el campamento fallido, no deja de admirar la dulce belleza
que el precioso corazón de Jin emana al saberlo de nuevo en su lindo
cascaron. Se siente orgulloso de poder acariciarlo, de poder abrazarlo
cuanto quiera, de besarlo apaciblemente y de oírlo hablar mientras come
ramen. Definitivamente una belleza, una obra de arte andante, y es sólo
para él.
― ¿Te gustaría jugar algún videojuego? ―NamJoon entrelaza sus dedos,
robándole un poderoso sonrojo.
―No soy bueno con los videojuegos―. Declara tímidamente.
―Inténtalo, será divertido―. A medio pasillo lo coge tiernamente de las
caderas, aparta un mechón de su frente y acaricia sutilmente su
mejilla―Conozco un Arcade divertido no muy lejos de aquí.
Jin mira para los lados, le avergüenza que alguien pueda verlos, pues si
el demoledor piensa robarle otro beso le gustaría que nadie lo presencie.
Nam ladea la sonrisa, el ver ese rubor en la carita de consternación de
Jin le hacen querer cargarlo y sacarlo del instituto para estar a solas.
―Ya lo he dicho, pero, me gustas mucho más así.
―No comprendo―. Estrecha los ojos, los nervios lo dominan y ya no
sabe si es por la cercanía de sus labios o por la vaga sospecha de su
torpe deseo.
―Vamos, ya pensare que juego te gustara―. Le besa la punta de la
nariz, arrancándole un suspiro audible―Eres muy lindo, y así me gustas
más.1
Sin más, NamJoon entrelaza de nuevo sus manos y lo guía fuera de los
pasillos escolares.
Kim NamJoon ama al ser de cabellos negros, ansia poder entrar a la
universidad y compartir un pequeño departamento con él. Desea verlo en
pijama, con el cabellito revuelto y sin pizca de maquillaje en su hermoso
rostro. Quiere beber café por las noches de desvelos al hacer sus
deberes, quiere ver películas acurrucados en un viejo sofá, y comer las
delicias que Jin le ha dicho sabe preparar.21
Kim SeokJin comparte ese pensamiento, poder despertar a su lado e ir
juntos a la universidad, volver a casa y preparar algo delicioso antes de
correr a su trabajo de medio tiempo. Le agrada la idea de poder ver a
NamJoon entre libros y una guitarra para pasar las tardes de lluvia, de
estar en su regazo mientras observan apaciblemente la calle o se besan
sin medida de tiempo.
Ambas parejas comienzan sus historias y el destino está preparado para
sorprenderlos, para hacerlos reír, llorar, enamorarse y vivir plenamente.
______❀
❀Epílogo❀
[Diez años después]
Una linda sonrisa adorna su semblante sereno y somnoliento, va por la
pequeña estancia hasta la diminuta cocina, con la suave luz osada en
atravesar las delgadas cortinas sobre su tersa piel. Luce una holgada
playera, propiedad de quien aún duerme en la habitación, un bóxer
bicolor y unos calcetines que va arrastrando sin temor a ensuciarlos.
El rítmico tintineo de la cucharita dentro del café se pierde en un
pronunciado bostezo, aun así la dulce infusión se cuela dulcemente por
sus fosas nasales.
Se acurruca en el sillón y enciende la televisión, la mañana es fría y
agradece que sea fin de semana.
Mira sin mirar la pantalla, desliza su atención a la hermosa fotografía que
descansa en un sencillo marco de madera sobre la mesa de luz. En ella
esta una linda pareja, junto a sus amigos, vestidos de frac blanco y negro,
relucientes y mirando a la lente con un precioso brillo en sus ojos.10
De pronto el noticiero matutino anuncia una lluvia de estrellas esa noche,
atrayéndolo de nuevo al filo de la fantasía y la realidad al pensar un poco
en si deshacer su promesa de no más deseos a cualquier fuente de
misticismo. Atrapa su labio ansioso, juega con la taza semivacía,
estrecha más sus piernas contra su pecho, una traviesa sonrisa se dibuja
en su linda cara, ¿cómo pasar por alto la tentación?
Sus ahora cabellos rubios adornan sus ojos divertidos.
―Amor...―esa dulce voz, la misma que ha oído por los últimos ocho
años en el mismo espacio, lo despabilan.22
Mira en dirección a ese coqueto azabache que le sonríe aun con el
sueño dominándolo. Lo ve vestirse con una vieja sudadera roja, luciendo
debajo sus trabajadas abdominales y sus gruesas piernas luciendo unas
bermudas negras. Ese hombre consigue robarle la cordura. Muerde con
más fuerza su labio ante la dulce tentación que va acercándosele.9
Apenas esa madrugada el azabache le hizo el amor tres veces y justo en
ese momento su cuerpo quiere reaccionar en pro de un bien servido
desayuno.25
Se hace a un lado, dejándole espació para sentarse y acurrucarse a su
costado. Inhala profundo y sonríe al cerciorarse de que el universo le
dejase seguir a su lado, tal cual lo hizo con sus mejores amigos Kim
SeokJin y Kim NamJoon.
― ¿Sigues viendo la foto de la boda de Nam y Jin hyung? ―Le besa la
coronilla y le quita la taza de café para terminar la infusión.28
―Me gusta verlos sonreír, además...―crea un lindo puchero al quitarle
de nuevo la taza―...también nos vemos muy guapos, ¿no lo crees?
La hermosa y divertida sonrisa geométrica que dibuja enamora cada vez
más a JungKook, quien aprovecha y besa los carnosos labios con
necesidad y ternura entremezcladas.
La cintura de TaeHyung es el molde perfecto para las manos de
JungKook; sus labios idóneos para los propios; su cuerpo pulcramente
creado para apreciarlo y hacerlo suyo cuantas veces su cuerpo lo desee.
― ¿Cuánto llevamos de novios? ―JungKook ríe bajo, le gusta ver
enrojecer de disgusto a TaeHyung al hacerle pensar que no lleva la
cuenta.
―Diez años, conejo malvado―. Le muestra la lengua, escondiéndola tan
pronto ve las intenciones de su pareja.15
―Bebé, ¿te gustó ir a la boda de Jin y Nam? ―Lo estrecha con fuerza,
dejando antes la taza sobre la mesita.9
TaeHyung se ruboriza, asiente tímido, no sólo le fascinó la boda en la
playa de sus mejores amigos sino que la maravillosa fantasía de poder
desposarse con JungKook lo dominaron tan pronto vio a Nam y a Jin
subir al avión rumbo a su luna de miel.1
Cuando sus lindos labios estaban por enunciar sus ganas de casarse, el
azabache le revuelve el cabello antes de caminar descalzo hasta la
habitación. TaeHyung escucha ruidos y objetos caer, algunas risas y
quejidos por seguros golpes.
Un par de minutos después, JungKook sale sobando su dedo chiquito
izquierdo. Da saltos de vuelta al lado de TaeHyung, crea un matiz de
curiosidad al demostrar que sostiene algo celosamente dentro del bolsillo
de la sudadera.
―Sí que duele―. Alza el pie para mostrarle lo rojo que quedo su dedo.
― ¿Qué buscabas? ―Cariñosamente le toca el pie.
JungKook ríe y hace gestos exagerados de dolor.
Lentamente TaeHyung pierde la paciencia y se ruboriza de enfado, lanza
lejos la pierna del azabache y cruza los brazos.
―Bebé, no te enfades―. Trata de abrazarlo, pero el pequeño rubio se
niega a verlo siquiera a los ojos.
El pronunciado puchero ya no es de berrinche, es de verdaderas ganas
de llorar por creer que algún día JungKook le propondría matrimonio. Y
es que desde hace cuatro años, el mismo lapso de la boda de sus
amigos, ha estado esperando que llegue con la divina idea de enlazar su
compromiso más allá de compartir un piso.
Al no ver respuesta, JungKook se serena y se desliza a los pies de
TaeHyung. Acaricia sus pies, los cuales siguen sobre el sillón,
desplazando sus dedos sobre la suave piel y acomodarse entre sus
piernas.
―Amor...―le besa la punta de la nariz, feliz de verlo aguantar las ganas
de sonreír.
― ¿No te gustaría casarte conmigo? ―Suelta al fin, con un largo suspiro
que devela su pronto llanto entre risas.
JungKook le acaricia la mejilla, aparta algunos cabellos sobre sus ojos,
extrae un pequeño libro del instituto claramente maltratado por gansos.
Lo coloca entre ellos, aun manteniendo la incómoda postura, incitando
con la mirada a que lo abra.
TaeHyung no comprende, creyó que todas sus pertenencias del instituto
fueron desechadas en cuanto ingresó a la universidad y se mudó con
JungKook. Sonríe nostálgico y travieso al ver que efectivamente es uno
de los libros que les lanzaba a los gansos en el pequeño lago. Curioso lo
observa, con el azabache reposando su mentón contra su pecho,
acercándose al lomo para sostenerlo y abrirlo.1
El viejo y maltratado libro resguarda en sus viejos escritos una cajita
cuidadosamente acomodada en un hueco que JungKook hizo entre las
desteñidas páginas.
―Kim TaeHyung, ¿me darías el honor de ser tu esposo? ―Mal
arrodillado, saca la cajita y devela un sencillo anillo de oro blanco.62
El pequeño rubio agranda los ojos al ver que JungKook ya tenía uno
igual en su anular izquierdo mientras le coloca el propio en el dedo. No
habla, simplemente asiente y siente las cálidas lágrimas recorrer sus
ardientes mejillas.2
La suave caricia de JungKook lo calma poco a poco, regalándole
confianza y regresándole sueños perdidos entre deseos no formulados al
ver el estrellado cielo nocturno. Sonríe seguro, extiende los brazos y
rodea del cuello a su ya prometido.
― ¡Casémonos mañana! ―. Ambos caen en la alfombra cuando se le
abalanza y esconde su cara húmeda contra su pecho.1
Lo sabía, JungKook sabía que a TaeHyung no le importaría el método a
proponerle matrimonio, sabía que con sólo prometerle estar siempre a su
lado le bastaría y sobraría. Su pequeño rubio, de ojos traviesos y sonrisa
divertida, es un ser puro y falto de avaricia.3
―Cuando tú quieras, bebé―. JungKook ríe, intenta regularizar su
respiración pues Tae sigue sobre él.9
La enorme sonrisa geométrica de TaeHyung no desaparece, comienza a
balbucear sin sentido, ahora más que nunca le pedirá un deseo a la lluvia
de estrellas para que su matrimonio sea duradero.
Sin embargo, pareciera que JungKook leyó su pensamiento y le susurra
tiernamente que deje los deseos para los cuentos de hadas.
El rubio levanta la cabeza, sigue reposado sus manitas en el pecho del
azabache, mirando con el desconcierto pintado su semblante. Ladea la
cabeza mientras JungKook ríe un poco y lo abraza de la cadera aun
tumbado en la alfombra.2
―Con ese deseo bastó, pude conocerte y amarte―. Tumba su cabeza
en la alfombra, tragando duro en medio de una tenue sonrisa―Gracias
por arriesgarte, TaeHyung.
― ¿Eh? ― ¿Oyó bien? TaeHyung entreabre la boca de sorpresa, ¿será
que NamJoon y JungKook supieron todo el tiempo que trataron con
personas distintas por casi un año?2
Antes de siquiera procesar las preguntas, JungKook los levanta
dificultosamente para sentarse con las piernas cruzadas aun en el piso.
―TaeHyung, te amo a ti sin importar lo que ocurra―. Le acuna el rostro,
le besa la frente y la punta de la nariz―Sólo te amare a ti, únicamente a
ti aunque estés en otra parte.11
Lo sepa o no, a TaeHyung ya no le interesa. Es feliz, tiene el único deseo
que nunca enunció por pedir uno que lo llevó a una extraña historia que
afortunadamente termino bien.
―También te amo, JungKook―. Se muerde el labio antes de besar con
dulzura a su prometido y correr por el teléfono.9
✦✦✦✦✦✦
¿Felicidad? Si Kim SeokJin tuviese la necesidad de describirla a detalle,
incluso filosóficamente o matemáticamente, explayaría una grata
sensación de sopor y tranquilidad con mencionar un conjunto de letras:
Kim NamJoon.1
NamJoon, ese rubio cenizo, siempre estuvo a su lado sin importar que y
siempre impulsándolo a seguir sus sueños. Nunca fue tratado como una
delicada flor, más bien como lo que era: un hombre hecho y derecho que
sabía amar a un ser igual de noble que él sin importarle que fuese de su
mismo sexo.
El ahora de cabellos castaños se despereza al salir a la pequeña terraza
y reposar sus manos contra el barandal. Su hermosa sonrisa deslumbra
por la felicidad y el suave sol acariciando sus finas facciones. En su
anular izquierdo brilla orgulloso ese anillo de oro añejado por cuatro años.
Ríe al recapitular los momentos que vivió junto a su aun amigo JungKook,
la odisea que atravesó por culpa de su deseo junto a TaeHyung, y su
cortejo sutil y precioso con NamJoon. Cada recuerdo, cada escena, cada
mirada, cada risa, sonando en su cabeza lo hacen abstenerse una vez
más de pedir un deseo.
Al ver en el noticiero matutino que ese espectacular fenómeno adornaría
el cielo coreano, Jin apagó el televisor y prefirió admirar la agradable
vista que su departamento le proporciona.
Sin dejar de ver las agitadas calles, piensa en el gracioso y tierno gesto
de TaeHyung al decirle que se casaría con Kim NamJoon. "¿¡Con el
demoledor!?", esa exagerada pregunta lo retuercen de risa, simplemente
ese apodo vale oro pues sigue usándolo cada que NamJoon rompe algo
dentro del pequeño perímetro.10
―Princesito, buenos días―. NamJoon lo sorprende con un abrazo por la
espalda y un tibio beso en su nuca.21
―Buenos días―. Entrelaza sus manos con las de su esposo― ¿Te
parece que vayamos de campamento este fin de semana? ―Lo ve reojo,
con la diversión pintando su cara.
NamJoon se rasca la nuca, honestamente lo medita pues la última
experiencia no fue muy grata. Aún tiene el mal sabor de la desesperanza
cuando JungKook y él creyeron perdidos a sus amores por una mala
movida del universo. Sin embargo, al estar rodeado del cuello por los
brazos de Jin, una electrizante sensación recorre sus entrañas.
El precioso brillo en los ojos de Jin, su carnoso puchero, su ronroneo al
murmurar que vayan a distraerse un poco, le puede tanto que no se
niega. Asiente sonriente, marcando esos hoyuelos que su amado
castaño besa juguetón.
―Será muy bonito, habrá una lluvia de estrellas esta noche y si vamos...
― ¿Una lluvia de estrellas? ―Enarca las cejas, al apartarse un poco
denota su preocupación.1
― ¿Ocurre algo? ―Se balancea tiernamente, poniendo sus descalzos
pies sobre los revestidos en pantuflas de su esposo.
NamJoon ladea la cabeza, meditando en si decirle o no la verdad que
sabe desde hace años. Acerca sus suaves labios contra la oreja de Jin,
haciéndolo reír por las cosquillas. Siempre le ha gustado su dulce aroma,
uno tan sutil y deseable que perder de nuevo esa pequeña fuente de
remembranza lo enloquecerían.
No piensa arriesgarse, no necesita enfrentarse a las jugadas del universo
o del destino para reconocer que ya está al lado de su mitad más valiosa.
―Princesito, tu mejor deseo ya se cumplió hace diez años en un viejo
instituto.
SeokJin agranda los ojos, aferra sus dedos en los duros hombros de su
pareja.
―Nam...
―Vayamos a acampar―. Su amplia sonrisa ilumina el corazón de Jin.
El de cabellos rubios le besa la mejilla sonoramente, dirigiéndose a la
habitación para preparar todo e ir de campamento por dos días y una
noche.
Jin sencillamente lo observa moverse, con esa hermosa sonrisa radiante
y su singular forma de hablar sin aburrirlo. Completamente enamorado,
encandilado de la belleza natural que NamJoon le demuestra día a día y
sin tapujos de ocultar que lo ama con suma sinceridad. Por primera vez,
en diez años, vio en la mirada de su pareja que esté sabia
completamente todo y lo guardó para sí mismo.2
Por supuesto la curiosidad lo dominan, pero antes de que Jin abriera la
boca para indagar más al respecto, el teléfono fijo suena insistente:
― ¿Hola?
― ¡Jinnie hyung, me casaré con Kookie!1
― ¿Qué? ―Con señas pide a NamJoon que se acerque― ¿De verdad?
― ¡Sí, me lo propuso hace unos minutos!1
NamJoon pega la oreja al otro lado del teléfono, riendo bajo al oír la
euforia en su pequeño amigo. Si no fuese porque desea pasar tiempo a
solas con su esposo, les propondría a sus amigos ir juntos y así disfrutar
de verdad de la naturaleza.
¿Cómo terminar? Bien, la historia sigue su curso.
Sin embargo, seguir constituiría una nueva jugada del destino, quizá del
universo, de los cuentos de hadas o de una elegante lluvia de estrellas.
Sería un juego que claramente ninguno de ellos se arriesgaría a volver a
jugar pues la apuesta la ha cerrado y están satisfechos de su fortuna.
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