¿Qué es un proyecto?
El término proyecto hace referencia a la planificación o concreción de un
conjunto de acciones que se van a llevar a cabo y un conjunto de
recursos que se van a usar para conseguir un fin determinado, unos objetivos
concretos.
Tipos de proyectos
Existen diferentes tipos o clasificaciones de proyectos, entre los que podemos
destacar los de tipo productivo o empresarial, que buscan beneficios
económicos, y los de tipo público o social, que lo que pretenden es mejorar la
calidad de vida de las personas.
Independientemente del tipo de proyecto, todos tienen una característica
común, y es que buscan dar respuesta a una necesidad (económica, social,
personal,...). Por eso, es necesario analizar y reflexionar sobre las necesidades
planteadas y las posibles soluciones que se pueden dar.
Al final, todo proyecto debe buscar un cambio, proponer una respuesta
creativa e inteligente a las necesidades planteadas. Antes de profundizar más
en este tema, conviene conocer las tipologías más habituales.
Según su financiación
Públicos.
Privados.
Mixtos.
Según su contenido
De construcción.
Empresariales.
De producción de bienes o servicios.
Informáticos.
Según su complejidad
Simples.
Complejos.
Según su finalidad
Sociales.
Educativos.
Comunitarios.
Académicos.
De investigación.
De producción.
Elementos que conforman un proyecto
Tiempo: lapso de tiempo que va a durar.
Alcance: repercusión del proyecto.
Coste: total de recursos necesarios para llevar el proyecto a término.
Organización y planificación: diferentes actividades a desarrollar y
plazo para ello.
Gestión de stakeholders: gestión de los diferentes intereses de
inversores, clientes, etc.
Comunicación.
Asignación de tareas.
Resultados: medición de los objetivos.
Fases de un proyecto
Sea cual sea el proyecto, siempre tienen lugar cuatro fases durante su puesta
en marcha. En muchos casos reciben nombres diferentes, pero todos ellos
aglutinan el mismo concepto:
Evaluación inicial
Antes de elaborar y poner en marcha cualquier tipo de proyecto, lo primero
que se debe hacer es realizar un análisis exhaustivo de las necesidades
detectadas y una reflexión sobre el origen, las causas y cómo se va a actuar.
Planificación
Una vez detectadas las necesidades y analizado el origen, es el momento de
la planificación, es decir, de diseñar el proyecto. Para ello, habrá que definir
los objetivos que se persiguen, las fases por las que se van a pasar, la
duración del proyecto, los recursos necesarios, los métodos que se van a
utilizar, el seguimiento que se llevará a cabo, la organización de los equipos
de trabajo, los costes y la financiación, las estrategias de comunicación que
se utilizarán o los indicadores que se tendrán presentes para la evaluación.
Puesta en marcha del proyecto
Una vez realizada la planificación, se podrá ejecutar el proyecto. Es el
momento de llevar a cabo cada uno de los pasos establecidos y de realizar
todas las estrategias y actividades que se han programado. En esta fase, el
seguimiento y la evaluación continua son fundamentales para asegurar el
éxito del proyecto, ya que permiten introducir las mejoras necesarias en cada
momento.
Evaluación final
La última fase, una vez finalizado el proyecto, será la evaluación de los
resultados obtenidos, es decir, si los objetivos que se plantearon inicialmente
se han alcanzado y en qué grado. Además, en esta fase, lo ideal es realizar
un análisis de los resultados, en el que se reflejen tanto las dificultades
encontradas por el camino como la forma en que se han superado.
Una vez que queda claro qué es un proyecto, podemos señalar que, en el
mundo empresarial, la gestión de proyectos es indispensable para alcanzar los
objetivos con la mayor eficacia posible. Esta gestión integra todas las fases,
desde la planificación del proyecto, la organización de recursos
tanto materiales, económicos como personales, su puesta en marcha y
evaluación. Además, tiene como fin garantizar la consecución de los
objetivos propuestos dentro del plazo establecido, con el presupuesto
acordado y favoreciendo un clima laboral positivo.