Estudio de caso No.
1:
Con frecuencia planificamos y realizamos procesos áulicos con actividades interesantes,
novedosas, motivadoras y desafiantes, con las cuales provocamos el interés en nuestros
estudiantes, sin embargo, a la hora de evaluar aplicamos estrategias, técnicas e instrumentos poco
relacionados y en otro caso que no guardan ninguna relación con las actividades y las competencias
e indicadores contemplados en la planificación desarrolladas en al aula. A continuación, te
invitamos a leer de manera reflexiva el siguiente estudio de caso:
El profesor X plantea sus clases desde un punto de vista participativo desde la perspectiva de
desarrollar entre sus estudiantes competencias de comunicación, capacidad de intercambio de
ideas y planteamientos, capacidad de argumentación, debate y discusión. Para ello se utilizan
textos a discutir y se dedica gran parte de las horas de práctica y seminarios al debate organizado
en pequeños grupos. Sin embargo, la evaluación se centra exclusivamente en una prueba o examen
final centrado en el dominio de conocimientos a partir de los apuntes y lecturas utilizados. Desde
este marco de trabajo, muchos de los estudiantes pueden entender que, en realidad, al final “lo que
cuenta” es estudiarse los apuntes y textos y que, por tanto, las horas de debate, discusión o
participación pueden que sean más o menos amenas o interesantes, pero carecen de significación
a la hora de enfrentarse a la evaluación, por tanto, no resulta tan imprescindible preparar o asistir
a esas horas de clase, como estudiar los textos en el momento más oportuno (probablemente poco
antes del examen).
Reflexión personal
Luego del estudio del este caso resalta una discrepancia significativa entre las estrategias de
enseñanza utilizadas por el profesor X y los métodos de evaluación empleados. Aquí hay algunos
puntos clave para reflexionar sobre esta situación:
El profesor X enseña de manera que los estudiantes practiquen hablar, argumentar, debatir y
discutir entre ellos. Utiliza actividades como debates y discusiones sobre textos para lograr esto.
Estas prácticas son importantes porque ayudan a los estudiantes a desarrollar habilidades
esenciales más allá de solo aprender teorías y hechos.
Aunque el profesor usa métodos participativos como debates y discusiones, la prueba final solo
evalúa el contenido teórico de los apuntes y textos. Esto puede hacer que los estudiantes sientan
que las habilidades prácticas que practican en clase no son reconocidas ni evaluadas correctamente.
Esta situación puede desmotivar a los estudiantes. Si creen que solo se valora el conocimiento
teórico en las pruebas, podrían dejar de valorar las actividades participativas y solo enfocarse en
memorizar para los exámenes. Esto podría disminuir su interés en participar activamente en
debates y discusiones, lo que afectaría el desarrollo de sus habilidades para comunicarse y
argumentar.
Es muy importante cambiar y mejorar cómo se evalúa para asegurarse de que realmente mida lo
que los estudiantes están aprendiendo. Usar pruebas que evalúen cómo aplican lo que aprenden en
situaciones reales puede hacer que los estudiantes se involucren más y aprendan de manera más
efectiva.
Para optimizar el impacto educativo de las estrategias de enseñanza del profesor X, es esencial
revisar y alinear los métodos de evaluación con las actividades diseñadas para desarrollar
competencias específicas. Esto no solo mejorará la relevancia y la coherencia del proceso
educativo, sino que también fomentará un ambiente de aprendizaje más dinámico y motivador para
todos los estudiantes involucrados.
Estudio de caso No. 2:
En un sistema de docencia, de la posibilidad de que la evaluación forme, esto es, una evaluación
que además de juzgar sea capaz de educar, pasa necesariamente por la posibilidad de que el
estudiante pueda tener la oportunidad de mejorar sus evidencias de aprendizaje a partir del juicio
de su profesor o profesora. A continuación, al analizar este estudio de caso he llegado a las
soluciones del problema a partir de la perspectiva de cada docente.
La profesora X ha solicitado a sus estudiantes, como parte de su sistema de evaluación un trabajo
de carácter individual en referencia al comentario de un determinado texto. Los estudiantes han
entregado sus trabajos. Contemplemos tres posibles situaciones a partir de la corrección de esos
trabajos:
a) La profesora corrige los trabajos en el sentido de leerlos y otorgarles una puntuación. Ahí se
acaba la historia. Por supuesto los estudiantes que así lo deseen pueden ir, en horario de atención
al estudiante, a solicitar explicaciones sobre su puntuación.
b) La profesora corrige los trabajos en el sentido de leerlos y escribir comentarios sobre el mismo
que en última instancia, justifican la calificación. Incluso incluye orientaciones para la mejora de
otros trabajos en otras ocasiones.
c) La profesora corrige los trabajos y escribe comentarios que justifican la calificación, incluye
orientaciones para su mejora y ofrece la posibilidad de reescribir el trabajo si el estudiante cree
que puede mejorarlo.
➨ En la situación “a” nos encontramos con un ejemplo típico de evaluación sumativa: el profesor
califica a partir de una evidencia. Y punto.
➨ En la situación “b” la evaluación puede tener un carácter formativo en la medida en que el
estudiante sea capaz de atender a las orientaciones del profesor en próximos trabajos.
➨ En la situación “c” la evaluación tiene mayores posibilidades de ser formativa desde el
momento en que se ofrece al estudiante la posibilidad de mejorar su calificación si es capaz de
revisar y mejorar su trabajo.
Reflexión personal:
Luego de leer de manera reflexiva y haber estudiado este caso, presenta tres situaciones distintas
en la evaluación realizada por la profesora (X)y cómo cada una puede influir en el aprendizaje de
los estudiantes:
a) En la situación "a", la evaluación es principalmente sumativa. La profesora califica los trabajos
y los estudiantes pueden pedir explicaciones, pero no se ofrece la oportunidad explícita de mejorar
o revisar el trabajo basándose en la retroalimentación recibida.
b) En la situación "b", la evaluación tiene un carácter más formativo. La profesora no solo califica
los trabajos, sino que también proporciona comentarios detallados que justifican la calificación y
ofrece orientaciones para mejorar en futuros trabajos. Esto permite que los estudiantes aprendan
de los errores y fortalezcan sus habilidades en base la retroalimentación de recibida.
c) En la situación "c", la evaluación es altamente formativa. Además de calificar y comentar el
trabajo, la profesora brinda la oportunidad explícita a los estudiantes de reescribir su trabajo para
mejorar su calificación. Esta práctica fomenta un aprendizaje activo y continuo, donde los
estudiantes tienen la responsabilidad y la oportunidad de reflexionar sobre sus errores y mejorar
su desempeño académico.
Luego de leer de manera reflexiva y he llegado a las siguientes soluciones del problema desde la
perspectiva de cada docente:
- Profesor en situación "a": Su enfoque es más tradicional y centrado en la evaluación sumativa.
Podría beneficiarse de incluir elementos formativos adicionales, como comentarios detallados para
ayudar a los estudiantes a comprender mejor sus puntos fuertes y áreas de mejora.
- Profesor en situación "b": Está adoptando un enfoque mixto entre evaluación sumativa y
formativa. Puede seguir fortaleciendo la práctica proporcionando orientaciones aún más
específicas y oportunidades de retroalimentación activa para mejorar la comprensión y aplicación
de los conceptos por parte de los estudiantes.
- Profesor en situación "c" Está implementando una evaluación altamente formativa que fomenta
un ciclo de aprendizaje continuo. Este enfoque no solo valida el esfuerzo inicial del estudiante,
sino que también motiva un compromiso más profundo con el proceso de aprendizaje al permitir
mejoras basadas en el feedback recibido.
En conclusión, la elección entre estas formas de evaluación impacta significativamente en cómo
los estudiantes perciben y se comprometen con su aprendizaje. Incorporar elementos formativos
en la evaluación no solo mejora la comprensión y aplicación de los contenidos, sino que también
fortalece las habilidades de autoevaluación y autorregulación de los estudiantes.