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Investigación Económica 166, octubre-diciembre de 1983, pp.

71-79

LAS ECUACIONES MARXISTAS DE REPRODUCCIÓN


Y LA ECONOMÍA MODERNA (1968)

MICHAL KALECKI

Antes de entrar al tema concreto de este trabajo, modificaremos par-


cialmente la división marxista de la economía en departamentos, con
la finalidad de simplificar la argumentación y concentrarnos en el pro-
blema básico de los esquemas de reproducción.
En primer término, en vez de incluir en el departamento I los "bie-
nes de producción", supondremos que éste cubre el valor total de la
inversión bruta, comprendidas las materias primas respectivas. Así, este
departamento representa la producción integrada de todos los produc-
tos finales no utilizados para consumo. (Al igual que Marx cuando
trata esquemas de reproducción, en nuestra argumentación haremos
abstracción tanto del comercio exterior como de los ingresos y gastos
gubernamentales.)
En segundo lugar, trataremos del mismo modo los bienes de consu-
mo, es decir incluimos en el departamento que cubre la producción de
éstos las materias primas respectivas en todas las etapas del proceso
productivo. Por otra parte, manteniéndonos plenamente en el espíritu
marxista, distinguiremos los siguientes departamentos: departamento
II, que produce bienes de consumo para los capitalistas, y departamen-
to 111, que produce bienes de consumo para los asalariados. 1
Así obtenemos el siguiente cuadro económico del ingreso nacional:
1 Bienes-salario de aquí en adelante.
71
72 INVESTIGACIÓN ECONÓMICA

I II III TOTAL

P1 P2 Pa p
W1 W2 Wa w
I ck e,. y

Donde Pi, Ps y Ps son los beneficios brutos (sin deducción de la de-


preciación) de los departamentos correspondientes; W1, W2 y Wa los
salarios globales; e I la inversión bruta, Ct el consumo de los capita-
listas, C .. el consumo de los trabajadores e Y el ingreso nacional bruto
(sin deducción de la depreciación) .

II

Supondremos, como lvlarx, que los asalariados no ahorran. Además,


dejaremos de lado el problema de la posible acumulación de inven-
tarios de bienes no vendidos, considerándolo como un fenómeno espo-
rádico. Resulta entonces fácil llegar a la "ecuación de intercambio"
marxista fundamental entre los departamentos I y II por un lado, y
el departamento III por el otro.
Los beneficios originados en el último de estos departamentos, Pa,
se materializan en los "bienes-salario" que quedan a disposición de los
capitalistas de ese departamento una vez pagados los salarios Wa -que
absorben una cantidad equivalente de bienes-salario-. Así, los bienes-
salarios correspondientes al valor Pa se venden a los trabajadores de
los departamentos I y II, es decir:

[1]

Marx considera esta ecuación en el contexto de la reproducción


ampliada, que tiene lugar a una tasa constante dada r. Sin embargo,
es fácil observar que la ecuación es válida en toda circunstancia; con la
condición de que no se acumulen inventarios de bienes no vendidos, tal
como se indicó más arriba.
Considerada en este contexto general, la ecuación ( 1) permite afir-
mar que -dada la distribución del ingreso entre beneficios y salarios
en los tres departamentos-- la inversión I y el consumo de los capita-
listas O,., determinan los beneficios y el ingreso nacional. En efecto.
LAS ECUACIONES MARXISTAli DE REPRODUCCIÓN 73

sumemos Pi + P2 a ambos miembros de la ecuación ( 1 ) ; obtenemos:

de donde resulta

[2]
W1 W2 Wa
Además, s1 designamos 1 ; Ck; Cw como, respectivamente, w1, w2 y
wa obtenemos de la ecuación ( 1 ) :
(1--ws) c . . = w, I + W2 ck
En consecuencia, tenemos para el consumo de bienes-salario

w1 1 + w2 ck
[3] Cw = -------
(1 - ws)

y para el ingreso nacional


w, 1 + w2 ck
[4] Y = I + Ck + Cw = I + Ck + ( 1 -- W3)

Así, el ingreso nacional (o producto nacional) Y, que puede ven-


derse, y los beneficios P que pueden realizarse, quedan determinados
en toda circunstancia (y no solamente en el caso de la reproducción
ampliada uniforme) por el nivel de la inversión I y el consumo de los
capitalistas Ck ( dada la distribución del ingreso entre salarios y bene-
ficios). Podría plantearse la pregunta de por qué las ecuaciones ( 2)
y ( 4) tienen que interpretarse en esta forma y no a la inversa, es decir,
en el sentido de que serían la inversión y el consumo de los capitalistas
los que estarían determinados por los beneficios y el ingreso nacional.
La respuesta a este punto fundamental es la siguiente:
La inversión y el consumo de los capitalistas, en el breve periodo
considerado, resultan de decisiones tomadas en el pasado, debiendo
por tanto ser considerados como dados. En cuanto a las inversiones,
esto es la consecuencia directa del rezago correspondiente al periodo
de construcción de éstas. Pero las modificaciones en el consumo de los
74 INVESTIGACIÓN ECONÓMICA

capitalistas derivadas de los cambios en los beneficios también tardan


algún tiempo en manifestarse. Ahora bien, las ventas y los beneficios
de un periodo no pueden ser el resultado directo de decisiones pasa-
das: los capitalistas pueden decidir cuánto invertirán y consumirán el
próximo año, pero no decidir cuánto serán sus beneficios y sus ventas.
Las variables independientes en un periodo dado son la inversión y el
consumo de los capitalistas. Son estas magnitudes las que, a través de
las ecuaciones ( 2) y ( 4), determinan los niveles del ingreso nacional
y de los beneficios que pueden realizarse, si ello no envuelve la acu-
mulación de inventarios de bienes no vendidos.

111

Las decisiones de los capitalistas en lo referente a su inversión y con-


sumo son hechas no en términos monetarios, sino "real,es''; así pues,
I y Ct deben calcularse en precios constantes, si w1, w2 y wa son
constantes y las tasas de salarios reales en los tres departamentos cam-
bian en la misma proporción, lo anterior es válido también para el
caso del precio de los productos de esos tres departamentos. Además,
como es fácil apreciar, las ecuaciones (2) y (3) serán también válidas
en términos "reales". Todo incremento en el consumo de los capita-
listas o en la inversión real resulta, bajo estas circunstancias, en una
expansión del producto del departamento III: Cw, a fin de que éste
provea un excedente Ps suficiente para hacer frente a la demanda ge-
nerada por el incremento de los salarios totales en los departamentos
I y 11, esto es W1 yW2.
Sin embargo, estas repercusiones de un incremento de / o de Ck
son posibles sólo en el caso de que exista capacidad ociosa en el de-
partamento III. Imaginemos que esto no sucede: Cw será entonces
constante en términos reales, o sea, igual a una constante /3. En estas
circunstancias, el incremento en el valor monetario de W1 + W2 cau-
sará un incremento en el precio y no en la producción de los bienes-
salario. Por consiguiente, el valor "real" de W1, W2 y Wa se reducirá
en comparación con el nivel que alcanzaría si existiese capacidad ociosa
en el departamento 111. En consecuencia:
Uh = W1/l, W2 = W2/Ct y wa = Wa/C,v = Wa/P, en que todas las
magnitudes expresadas, se intepretan en términos reales, declinarán en
proporción recíproca al incremento de los precios de los bienes-salario.
La ecuación (3) puede ahora escribirse en la siguiente forma:
LAS ECUACIONES MARXISTAS DE REPRODUCCIÓN 75
W1 l + W2 Ct
-------=/3
1 - W3

Cuando I y/ o G't crece (n) , w1, w2 y ws declinan en una proporción


tal que se iguala el primer miembro de la ecuación con /3. 2
Las secciones I y II representan en realidad el meollo de la teoría
moderna de la demanda efectiva. Como se verá, dicha teoría puede
derivarse plenamente de la ecuación marxista ( 1 ) que representa el
intercambio entre los departamentos I y II por una parte, y el depar-
tamento 111 por la otra, si ésta se considera dentro del contexto gene-
ral, más que en el de la reproducción ampliada uniforme.

IV

Veamos ahora el significado de las ecuaciones ( 2 ) y ( 4) justamente


en este último sentido, esto es, en el proceso de acumulación uniforme
de capital. Llamemos al acervo "real" de capital K, la tasa de acumu-
lación neta r y la tasa de depreciación /3.
En este caso podemos escribir la "ecuación de acumulación", re-
cordando que I representa inversión bruta (incluida la depreciación),
de modo que:

[5] I = (r + /3) K

Dado que estamos considerando el proceso de crec1m1ento a largo


plazo, postulemos que el consumo de los capitales Ck es proporcional
a los beneficios P. Puesto que, de acuerdo con la fórmula (2), estos
últimos se igualan a/ + Ck se desprende que Ck guarda una relación
constante respecto de l. Tenemos así:

ck = mi
En consecuencia podemos escribir la ecuación (4) en la siguiente
forma:
2 En una economía socialista el precio de los bienes de consumo está siempre fijado en
relación a los salarios de tal modo que se asegure la plena utilización de la capacidad pro-
ductiva B, o sea la ecuaci6n w 1 1 / 1-w3 =B se cumple siempre. ( Ck obviamente se iguala
a cero en este caso.)
76 INVESTIGACIÓN ECONÓMICA

I (w1 + mw2) (w1 + mur)


[6] Y=(l+m)J+----=/(l+m+--- )
1-WJ 1-WJ

Sustituyendo I por el valor de la ecuación ( 5) obtenemos

w, + mw2
[7] Y =K ( r + /3) ( 1 + m + -- ----- )
1-W3

El ingreso nacional entonces, guarda una relación constante con el


<1cervo de capital K (siempre que w1, w2 y ws no cambien) .3 Con una
técnica de producción dada, vg. con una relación entre la capacidad
productiva y el acervo de capital dado, el grado de utilización del
equipo es constante. Así, si el equipo de capital se utiliza satisfactoria-
mente en la situación inicial, esta situación se mantiene en el curso de
la reproducción ampliada y el problema de la demanda efectiva no
se presenta.
Este es el enfoque inherente a muchas teorías contemporáneas del
crecimiento económico. En particular, si diferenciamos la ecuación ( 7) ,
obtenemos:

dY y y
------- r ---
dK K rK
Ahora bien, con una utilización del equipo constante satisfactoria,
dK/dY es la llamada relación capital-producto, que denominaremos
R. Por otra parte, rK es la inversión neta, de modo que rK/Y es la
proporción de la acumulación en el ingreso nacional, que denomina-
remos a. Tenemos así:

1/R=r/a o bien: r = a/R

que es la fórmula básica de la teoría Harrod-Domar, en la cual, sin


embargo, a representa la "propensión al ahorro de la población" -y
no el cociente de acumulación neta procedente de beneficios respecto
del ingreso nacional, que depende de la distribución de éste entre los
capitalistas y asalariados.
8 Si la capacidad productiva de lo stres departamentos se expande a la misma tasa y la
escasez de bienes-salario [Link] en la sección precedente no entra en consideración.
LAS ECUACIONES MAR..Xl:STAS DE REPRODUCCIÓN 7¡
En realidad, muchas de las teorías contemporáneas del crecimiento
son simplemente variaciones sobre el tema de los esquemas marxistas
de reproducción ampliada, que están representados en este trabajo
por las ecuaciones :

W1 +Ti\= Pa
l= (r+/3) K

Las repercusiones de los cambios del consumo de los capitalistas y la


inversión descritas en la sección II no plantean, según creo, mayores
inconvenientes. En contraste con esto, el equilibrio dinámico descrito
en la sección IV depende del supuesto, bastante fuerte, de que los
capitalistas están dispuestos a efectuar inversiones que incrementen su
capital a una tasa constante anual r. ¿ Qué sucede, sin embargo, si éstos
por haberse hecho más cautelosos (eventualmente influidos por los
cambios en la estructura social de su clase), deciden reducir sus in-
versiones de ( r + /3) K a ( r' + /3) K, en donde r' es menor que r?
Se desprende directamente de la fórmula ( 7) que Y/ K y por tanto
el grado de utilización del equipo, declina en una proporción r' + /3/r
+ /3, como resultado de la caída en la demanda efectiva. Es claro que
en este caso los "cautelosos capitalistas" ya no estarán satisfechos con
la menor tasa de acumulación r', sino que la reducirán más aún, hasta
r" menor que r'. Y esto a su vez afectará en forma correspondiente el
grado de utilización del equipo.
Algunos economistas tienden a considerar este fenómeno corno la fase
descendente del ciclo económico, la que tiene lugar en torno a la
trayectoria inicial de crecimiento. Sin embargo, esta proposición no está
bien justificada. No existe razón alguna para que al haber abando-
nado la inestable senda inicial, las inversiones deban fluctuar en torno
a ésta más bien que en tomo al nivel de depreciación /3 K = O. Para
ponerlo en términos marxistas, ¿ por qué el sistema capitalista, una vez
que se ha desviado hacia abajo desde la trayectoria de la reproduc-
ción ampliada, no puede hallarse en una posición de reproducción
simple a largo plazo?
En realidad, estamos absolutamente en la obscuridad con respecto
a lo que sucederá en esta situación en tanto no hayamos resuelto el
problema ele los determinantes de las decisiones de inversión. Marx no
78 INVESTIGACIÓN ECONÓMICA

desarrolló dicha teoría, pero esto tampoco ha sido hecho en la eco-


nomía moderna. Algunos intentos se han efectuado en el desarrollo
de la teoría de las fluctuaciones cíclicas. Sin embargo, el problema de
la determinación de las decisiones de inversión, que involucre aquellos
elementos asociados con la tendencia de largo plazo, es mucho más
difícil que en el caso del "ciclo económico puro" ( vg. un sistema que,
en el largo plazo, está sujeto a reproducción simple). Yo mismo traté
de hacer algo en esta línea de análisis pero considero que mi trabajo
en este campo es definitivamente de naturaleza precursora. 4 Hay algo,
sin embargo, que es bastante claro para mí: el crecimiento a largo
plazo del ingreso nacional en condiciones de utilización satisfactoria
del equipo está lejos de ser obvio.

VI
El que Marx estaba consciente del impacto de la demanda efectiva
sobre la dinámica del sistema capitalista, se desprende claramente de
este párrafo del tercer volumen de El Capital:

Las condiciones de explotación directa y aquella de la realiza-


ción de la plusvalía no son idénticas. Ellas están separadas no
solamente por el tiempo y el espacio sino también lógicamente.
Las primeras están limitadas meramente por la capacidad pro-
ductiva de la sociedad, las segundas por la proporción de las va-
rias ramas de la producción y por el poder de consumo de la
sociedad.

Ha sido uno de sus seguidores más eminentes, Rosa Luxemburgo,


quien se pronunció en forma bastante clara y aun extrema al respecto.
Rechaza enteramente las posibilidades de reproducción ampliada a lar-
go plaw en el caso en que no existen "mercados externos". Por merca-
dos externos ella entedía aquellos que se encontraban fuera del sistema
mundial del capitalismo, consistiendo no solamente en los países sub-
desarrollados, sino también en los sectores no capitalistas de las eco-
nomías capitalistas desarrolladas. Por ejemplo, tanto la agricultura
campesina como las compras gubernamentales.
Su argumentación se ve viciada debido a que ella tiende a consi-
4 Cf., mi último artículo sobre el tema ( pp. 39-55).
LAS ECUACIONES MARXISTAS DE REPRODUCCIÓN 79
derar que las decisiones de inversión son efectuadas por la clase capi-
talista como un todo, y que esta clase está frustrada por el conocimiento
de que finalmente no existe mercado para el excedente económico. Sin
embargo, su escepticismo respecto de las posibilidades de reproducción
ampliada a largo plazo es valioso debido a que el crecimiento autosos-
tenido de la economía capitalista no puede darse por supuesto. Si esta
economía se expande en alguna medida sin la asistencia de "mercados
externos", esto se debe, creo, a ciertos aspectos del progreso técnico,
los cuales, sin embargo, no aseguran necesariamente una utilización sa-
tisfactoria del equipo a largo plazo.
El significado de los mercados externos en el desarrollo del capita-
lismo tampoco puede dejarse de considerar. En particular, en el capi-
talismo actual, los mercados externos bajo la forma de gastos guber-
namentales desempeñan un papel importante en el funcionamiento
de las economías capitalistas. Estos gastos, en la medida en que están
financiados por empréstitos, o aun por impuestos a los capitalistas, con-
tribuyen a la solución del problema de la demanda efectiva, debido
a que su efecto no está neutralizado por una declinación en la inver-
sión o en el consumo. (Éste podría ser el caso si esos gastos fuesen fi-
nanciados mediante impuestos directos o indirectos a los trabajadores.)
De este modo, en la actualidad los mercados externos, en esta forma
particular, tienen aún un significado mayor para la reproducción am-
pliada que en la época en que Rosa Luxemburgo preconizó su teoría.
El alto grado de utilización de los recursos resultante de estos mer-
cados externos creados por el gobierno, tiene un impacto paradójico
sobre la teoría económica occidental. Ha creado una atmósfera favo-
rable para la construcción de modelos de crecimiento de la economía
capitalista de tipo laisser-faire, que no están sujetos a perturbaciones
en el largo plazo por el problema de la demanda efectiva.

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