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Influencia de Medios en la Cultura Global

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Institución: IES de Puerto Tirol

Carrera: Tecnicatura Superior en Administración Pública

Espacio curricular: Problemáticas Socioculturales y Rol del Estado

Período: Anual

Docente a cargo: Prof. Sosa, Matías Javier

Ciclo lectivo: 2024


Tema: Cultura y medios en la globalidad
Clase 11: Medios masivos de comunicación, discursos y representaciones sociales

En esta clase se trabajará sobre la importancia e influencia de los medios de


comunicación en los tiempos recientes.

Bibliografía

 González Pazos, J. (2019). Medios de comunicación ¿Al servicio de quién? Buenos


Aires. CLACSO. Pp. 9-16; 33-46.

 Martin Barbero, J. (1990). De los medios a las prácticas. En: Orozco Gomez, G.
(coord.). La comunicación desde las prácticas sociales: reflexiones en torno a su
investigación. Ciudad de México. Universidad Iberoamericana. Pp. 9-17.
UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA CUADERNOS DE COMUNICACION
Y PRACTICAS SOCIALES
Dr. Carlos Escanden
RECTOR

Dr. Armando Rugarcía Torres


1
DIRECTOR GENERAL ACADEMICO

Dr. Galo Gómez O.


DIRECTOR DE POSGRADO E INVESTIGACION!
L A COMUNICACIÓN DESDE
Mtro. Jesús Luis García
DIRECTOR DE INVESTIGACION LAS PRACTICAS SOCIALES
Reflexiones en torno a su investigación

Dr. Guillermo Orozco Gómez


DIRECTOR DE LA SERIE
• JESUS M A R T I N BARBERO
Lic. Sergio Inestrosa • M A B E L PICCINI
COORDINACION EDITORIAL
• NÉSTOR GARCÍA C A N C L I N I
Lic. José Gerardo Menéndez • JESÚS LUIS GARCÍA G A R Z A
DISEÑO Y PRODUCCION
• GUILLERMO OROZCO G Ó M E Z / Coordinador

Programa Institucional de Investigación


en Comunicación y Prácticas Sociales.
Dirección de Investigación.
Universidad Iberoamericana.
Prolongación Paseo de la Reforma 880, COI., 51
Lomas de Santa Fe, CóSa
01210, México, D. F., México. E.:¡ 1

Teléfonos: 570.7070 y 570.7622


exts. 1138 y 1139.
FAX: (5) 259.0654
CANA
. Diciembre de 1990.
Programa Institucional de Investigación en
Comunicación y Prácticas Sociales.
Dirección de Investigación.

UNIVERSIDAD J A V E R I A I
•WMJOTECA GENERAL,
Barrera 7 No. *[Link] i
INTRODUCCION

E l punto de partida en las reflexiones vertidas en estas


páginas se ubica en una doble interrogante que inquiere tanto
por el objeto de estudio: la comunicación, como por los sujetos que
buscan entenderla: los investigadores.
Los autores aquí reunidos abordan críticamente, aunque desde
diversas posiciones políticas y socio-científicas, la problemática de
la comunicación como un objeto de estudio a construirse cada vez
más entretejido con la vida cotidiana, en el intercambio simbólico y
ritual, en la producción de la identidad individual y colectiva, en
las prácticas sociales y en la circulación de una subjetividad
múltiple.
Desde disciplinas tan distintas como la Filosofía, la Cultura, la
Antropología y la Sociología, los autores se preguntan, primero,
por el papel de la investigación, como una práctica científica y,
luego, por el de los investigadores en tanto intelectuales que se
aproximan al estudio de la comunicación con intencionalidades
específicas.
Subyace a lo largo de los ensayos la preocupación, a veces
implícita, por romper el privilegio de una racionalidad científica
excluyente y rígida, constituida como tal a partir de la condena a
lodo eso que por no ser científico, se ha tachado de "irracional", en
vez de sólo como algo "no" científicamente racional.
Como los autores lo sugieren, las palabras escritas aquí no son
finales, más bien son provocativas, pero sí muy contundentes.
Al convocar al Primer Coloquio Sobre Comunicación y
Prácticas Sociales, donde originalmente se presentaron los ensayos
i¡ tic aquí se publican, el Programa ha querido abrir un foro público
pura poner en común distintas perspectivas con respecto a la
lunática de la Comunicación y las Prácticas Sociales y avanzar
usírn una objetivación de su estudio.

7
Con nuestro agrade-cimiento a los autores y a todos los
asistentes al Coloquio, cuyas aportaciones enriquecieron la
D E LOS MEDIOS A LAS PRACTICAS
discusión y nuestras percepciones sobre la Comunicación,
invitamos a leer las páginas siguientes. Jesús Martín-Barbero*
Guillermo Orozco Gómez
Agosto 23 de 1990.

P or provenir de una práctica "externa" al campo de la


comunicación mi trabajo en ese campo ha implicado una
permanente tensión con la tendencia a recortar su espacio,
cercarlo y separarlo. De ahí que mi reflexión haya estado
dedicada en buena parte a "minar" las seguridades que
procura el "objeto propio", abriendo agujeros por donde oxi-
genar el campo y conectarlo con las preocupaciones y
búsquedas de las ciencias sociales, al mismo tiempo que asu-
me como tarea específica la tematización de las mediaciones
que articulan las prácticas de comunicación con las dinámicas
culturales y los movimientos sociales.
Es por ello que la propuesta de investigación de la
Universidad Iberoamericana, "Comunicación y prácticas so-
ciales", constituye un espacio precioso de encuentro para los
que la construcción de la especificidad de la comunicación
como objeto de estudio pasa por una permanente atención y
redefinición de las relaciones comunicación/sociedad.

I. L A C O M U N I C A C I Ó N DES-CENTRADA

El primer movimierto que implica la reubicación de la mirada


-desde las prácticas sociales- es de ruptura y descentramiento.
De ruptura, en primer lugar con el comunicacionismo que es la
tendencia aún bien fuerte a ontologizar la comunicación como
el lugar donde la humanidad revelaría su más secreta esencia.

* Profesor e investigador de la Universidad del Valle, de Colombia.

8 9
O en términos sociológicos, la idea de que la comunicación vo y su creencia en una "auténtica" comunicación que se
constituye el motor y el contenido último de la interacción produciría fuera de la contaminación tecnológico /mercantil
social. Atención, porque, en un lenguaje o em el otro, la idea de de los grandes medios. La metafísica de la autenticidad (o la
la centralidad de la comunicación en la sociedad - y la consi- pureza) se da la mano con la sospecha que, desde los de
guiente evacuación de la cuestión del poder y la desigualdad Francfourt, ha visto en la industria un instrumento espeso de
de las relaciones sociales- está recibiendo ahora su legitima- deshumanización y en la tecnología un oscuro aliado del
ción teórica y política del discurso de la racionalidad tecnoló- capitalismo; y también con un populismo nostálgico de la
gica que inspira la llamada "sociedad de la información". fórmula esencial y originaria, horizontal y participativa de
Agotado el motor de la lucha de clases la historia encontraría comunicación que se conservaría escondida en el mundo
el recambio en los avatares de la comunicación. Con lo que popular.
cambiar la sociedad equivaldría en adelante a cambiar los Tramposa negación del mediacentrismo, siendo como es
modos de producción y circulación de la información. su mejor complemento, el marginalismo de lo alternativo
Una cosa es reconocer el peso decisivo de los procesos y resulta la mejor coartada que haya podido encontrar la visión
las tecnologías de comunicación en la transformación de la hegemónica: qué mejor para ella que la confinación de la
sociedad y otra bien distinta afirmar aquella engañosa centra- búsqueda y la construcción de alternativas a los márgenes de
lidad y sus pretensiones de totalización de lo social. la sociedad y a las experiencias microgrupales dejándole Ubre
La segunda ruptura es con el mediacentrismo. Que resulta el "centro" del campo?
de la identificación de la comunicación con los medios, ya sea En la elaboración de una nueva propuesta va a ser indis-
desde el culturalismo mcluhiano, según el cual los medios pensable desmontar a fondo los diferentes modos de supervi-
hacen la historia, o desde su contrario, el ideologismo althu- vencia de esos tres viejos y pertinaces malentendidos.
seriano que hace de los medios un aparato de Estado. Desde
uno u otro comprender la comunicación es estudiar cómo
funcionan las tecnologías o los "aparatos" pues ellos hacen la 2. LOS PLIEGUES DE L A PRÁCTICA

comunicación, la determinan y le dan su forma. Curioso que,


mientras en los países centrales ese mediacentrismo está I V "la práctica" se habló mucho hace un tiempo. Cuando la
siendo superado por el movimiento mismo de la reconversión Itvtura althuseriana y el legado maoista inspiraban la crítica.
industrial -que hace perder a los medios, y en especial a la I Vspués sólo el trabajo de Bourdieu siguió empeñado en
televisión, su especificidad comunicativa al subordinar esa rematar y elucidar esa categoría hasta llegar a elaborar una
función a su nuevo carácter de elemento integrante de la looría general de las prácticas sociales, que constituye hoy la
producción en general- sea en nuestros países donde los [Link] abierta y comprensiva de las que conocemos. Sin ese
medios fagocitan aún el sentido de la comunicación relegando «Icance globalizador pero proporcionando materiales y
a los márgenes del campo de estudio la cuestión de las prácti- herramientas conceptuales nuevas van a converger sobre ese
cas, las situaciones y los contextos, de los usos sociales y los .111,1 lisis las propuestas de la etnometodología, de la fenome-
modos de apropiación. nología y la sociología de la vida cotidiana. Atravesando esas
Ruptura, en tercer lugar, con el marginalümo de lo alternati- t lili Mentes propuestas teóricas, y proyectándolas sobre las

10 11
prácticas de comunicación, voy a esbozar el dibujo de una producción nos descubre hoy la profunda imbricación entre
"entrada" a las prácticas sociales en tres dimensiones, las de la operación y expresión, entre las rutinas del trabajo y las ener-
socialidad, la ritualidad y la tecnicidad. gías de la transformación.
Socialidad es el nombre con que hoy se denomina lo que en Durante mucho tiempo la reducción de la técnica a instru- /
la sociedad excede el orden de la razón institucional. Sociali- mentó ha estado opacando lo que ella tiene de sedimentación
dad es la trama que forman los sujetos y los actores en sus de saber e impidiéndonos asumir como dimensión constituti-
luchas por horadar el orden y rediseñarlo, pero también sus va de las prácticas lo que antropólogos como M. Mauss han
negociaciones cotidianas con el poder y las instituciones. denominado tecnicidad. El pensamiento occidental no ha
Desde ella emergen los movimientos que desplazan y recom- podido saldar aún la escisión que opone el interior al exterior,
ponen el mapa de los conflictos sociales, de los modos de la esencialidad de la verdad o la acción a lo accesorio de su
interpelación y constitución de los actores y las identidades. manifestación. En su análisis de la "atrofia del aura" en la
Después de largos años en los que el pensamiento crítico obra de arte por causa de la reproductibidad W. Benjamín'
se aferró a colocar la inteligibilidad de lo social únicamente será pionero en cuestionar la instrumentalidad de la técnica
del lado de las determinaciones y las estructuras, la relevancia conectando las innovaciones de la tecnicidad con las transfor-
que cobra hoy la socialidad a la hora de pensar las prácticas no maciones del sensorium* de los modos de percepción y expe-
significa el desconocimiento de la razón codificante o la fuer- riencia social. Y en cuanto "organizador perceptivo" la tecni- -
za del hábitus sino la apertura a otros medios de inteligibili- cidad será en las prácticas sociales aquella dimensión que
dad "contenidos" en la apropiación cotidiana de la existencia articula la innovación a la discursividad. Pues más que obje-
y su capacidad de hacer estallar la unificación hegemónica del tos adquiribles o actividades especializadas la tecnicidad es
sentido. Abandonando la remisión circular entre individuo y parte fundamental del diseño de nuevas prácticas, más que
estado, lo que en la socialidad se afirma es la multiplicidad de artefacto es "competencia en el lenguaje". Lo que tiene una
modos y sentidos en que la colectividad se hace y se recrea, la especialísima importancia en nuestro campo. Ya que seguir
diversidad y polisemia de la interacción social. pensando que la dimensión técnica es exterior y accesoria a la
Pero cualquier interacción o intercambio es sólo duradero (verdad de la) comunicación es desconocer la materialidad
si toma forma. Y todo movimiento que no sea mero estallido o histórica de las mediaciones que ella instituye, esto es lo que
agitación engendra regularidades y rutinas. La ritualidad es, a ella contiene de innovación social y las transformaciones
la vez, lo que en las prácticas sociales habla de la repetición y i iscursivas que desde ella articulan los cambios en la comuni-
de la operabilidad. A l religar la acción a los ritmos del tiempo cación a las nuevas formas de la socialidad.
y los ejes del espacio, la ritualidad pone regias al juego de la
significación introduciendo gramaticalidad y haciendo así
posible la expresión del sentido. Y al activar d ciclo -que no es I L A C O M U N I C A C I Ó N E N LAS PRÁCTICAS

nunca mera repetición o inercia sino entrelazamiento y coor-


dinación de acciones- la ritualidad hace posble que la acción Hl análisis de la inserción de la comunicación en las prácticas '
no se agote en el significar y se convierta en ooeración. Frente a Nocíales se halla aún fuertemente condicionado por la dife-
viejas concepciones dicotomizantes, la etnografía de la renciación y especialización que la modernidad introdujo en

12 13
la organización de lo social: diferenciación de las esferas y En la esfera económica la comunicación reviste dos figuras. '
discursos de la ciencia, la moral y el arte, especialización de Una tradicional: la del vehículo de información para el
los espacios y las instituciones de lo político, lo económico, lo mercado, esto es el proceso de circulación del capital necesi-
cultural. Siguiendo ese modelo Habermas ha rastreado la tando información permanente acerca de todos aquellos fenó-
inserción de la comunicación en la constitución histórica de la menos de la vida social que puedan incidir sobre los flujos y
esfera pública, esto es la desprivatización de lo político y su ritmos del mercado. Y otra postindustrial: la información
conformación en esfera "de los asuntos generales del pueblo". como materia prima de la producción no sólo de las mercan-
R. Sennet ha retomado esa perspectiva analizando el papel de cías sino de la vida social. O dicho de otro modo, la economía
la comunicación en la progresiva despolitización y disolución pasando a ser in-formada, constituida, por el movimiento de
de lo público. Ahora bien un acercamiento a los espacios la nueva riqueza que la acumulación y ordenamiento de la
especializados de las prácticas choca hoy con una multiplici- información pone a circular. Lo que implica al menos tres
dad de desplazamientos del terreno y de las marcas que lo nuevos modos de inserción y operación: la información y la
acotaban. No obstante, y reconociendo la precariedad actual comunicación pasan a ser campos prioritarios de acumula-
de esas demarcaciones, puede ser oportuno un mapa que i'ión; en segundo lugar, la industria de las telecomunicaciones
partiendo de ellas indique el movimiento que desde la comu- U impulsar la recuperación de la productividad se convierte
nicación las atraviesa y desterritorializa. en centro de interés preferencial; y tercero, la internacionali-
En la esfera de la política, la comunicación ha estado hasta - /.iición de las redes de información desafía la configuración
hace poco confundida con la propaganda y la publicidad, y en política de los saberes y las tomas de decisión.
cuanto tal reducida a su función coyuntural para los "tiempos En la esfera cultural podemos distinguir de entrada tres 1
fuertes" de las campañas electorales. Hoy sin embargo la liiliciones ejercidas por o relacionadas con la comunicación: la
comunicación aparece constituyendo una escena nueva de rducación, la difusión y la diversión. En el ámbito de las
mediación y reconocimiento social, en la que las imágenes y prácticas educativas es más bien reciente la atención puesta en
representaciones de los medios al mismo tiempo que especta- l.i mediación comunicativa, y ello más como reacción a dos
cularizan y disuelven lo político lo reconstituyen. Así en la t'lectos colaterales: el desfase/descrédito de la información
mediación televisiva, el medio no se limita a traducir a su que la escuela proporciona frente a la que ofrecen los medios
lenguaje un discurso preexistente, sino que densificando las masivos, y la erosión de las prácticas pedagógicas por los
dimensiones rituales y teatrales de la política, entra a confor- Micvos modos de interacción y aprendizaje que las tecno-
mar un espacio propio de construcción de .o político. N o es logías de la información instauran. Son bien escasas las
que no siga siendo instrumento de propaganda o que las Iniciativas que abordan el análisis de los procesos comu-
críticas a la espectacularización no sean valederas, lo que nica li vos que conforman la educación misma de manera que
apuntamos es que esos modos de operadón no deberían l.i introducción de tecnologías nuevas no se reduzcan a
impedirnos comprender que la comunicadón emerge hoy "modernizar" unas prácticas que seguirán viejas y aún
como un tejido denso de mediaciones que eítán reordenando fiforzadas en su unidireccionalidad y descontextualización. <
y recomponiendo el sentido mismo de la representación Y tuin son menos hs que se plantean el reto de asumir las
política. n u e v a s sensibilidades y culturas audiovisuales como parte de

14 15
la agenda escolar y no como algo a conjurar denigrándolas o sentido de las temporalidades. La inscripción de la comunica- '
instrumentalizándolas. (ion en la cultura ha dejado de ser mero asunto cultural pues
Lo que en el campo cultural aparece explícitamente refe- son tanto la economía como la política las concernidas direc-
rido a la comunicación son las prácticas de difusión: la comu- l<i mente en lo que ahí se produce. Es lo que ambigua pero
nicación como vehículo de contenidos culturales o como certeramente dicen expresiones como "sociedad de la infor-
movimiento de propagación y acercamiento de los públicos a mación" o "cultura política", y de u n modo aún más oscuro
las obras. Y coherente con esa reducción del proceso a l pero también cierto es lo que cuenta la experiencia cotidiana
vehículo será la de los receptores a consumidores y admira- de las desarraigadas poblaciones de nuestras ciudades. Lo
dores de la actividad y creatividad desplegada en la obra. que podría traducirse para nosotros en dos desterritorializa-
Apenas se comienza a despegar de esa concepción y a asumir doras y desconcertantes preguntas: cómo hemos p o d i d o
la comunicación como espacio de apropiación cultural, de acti- pasar tanto tiempo intentando comprender el sentido de los
vación de la competencia y la experiencia creativa de la gente, cambios en la comunicación, incluidos los que pasan por los
y de reconocimiento de las diferencias, es decir de lo que cultu- medios, sin referirlo a las transformaciones del tejido colecti-
ralmente son y hacen los otros, las otras clases, las otras etnias, vo, .1 la reorganización de las formas del habitar, del trabajar y
los otros pueblos, las otras generaciones. del jugar?. Y cómo podríamos transformar el "sistema de
A u n q u e los " c l á s i c o s " i n t e g r a r o n explícitamente la Comunicación" sin asumir su espesor cultural y sin que las
dimensión lúdica en la cultura, somos más bien herederos de políticas busquen activar la competencia comunicativa y la
una concepción ascética que ha condenado el ocio como tiem- experiencia creativa de las gentes, esto es su reconocimiento
po de vicio y de una crítica ideológica que confunde la diver- Como sujetos sociales?
sión con la evación alienante, especialmente a partir de su
masificación y mercantilización por la industria cultural. N o
ItlIH K )GRAFIA
es fácil distinguir hoy lo que en la sospecha que cubre el
espectáculo y la diversión pertenece a aquella negación ascé- I ' lli mrdieu, Esquisse d' une theorie de la practique, Minuit, París, 1978
tica del goce, de lo que ha introducido la idealista oposición I ' iildercín (Comp.), Imágenes desconocidas: la modernidad en la encru-
entre formas culturales y formatos industriales. Pero lo que sí i Ijada postmoderna, CLACSO, Buenos Aires, 1989.
es claro, es que la posibilidad de reinsertar las prácticas lúdi- I < .istells, La ciudad y las masas, Alianza, Madrid, 1986.
M luhern, El simio informatizado, Fundesco, Madrid, 1987.
cas en la cultura pasa tanto por la crítica de sus perversiones
1

I I Ifihennas, Historia y crítica de la opinión pública, G. Gili, Barcelona,


como por entender la "doble articulación" que liga en nuestra l'»H|
sociedad las demandas y las dinámicas culturales a la lógica N I eehner, Cultura poática y democratización, Flacso/ICI, Santiago,
del mercado y al mismo tiempo imbrica el apego a unos for- \W/
matos en la fidelidad a una memoria y la pervivencia de unos \ Miil lesoli, La connaisenceordinaire, Librairie des Meriediens, Paris,
géneros desde los que "funcionan" nuevos modos de percibir I ' " i I I conquista do presente, Racco, Rio de Janeiro, 1985.
M [Link].s, Sociología y antropología, Tecnos, Madrid, 1971.
y de narrar, de hacer música o de jugar con las imágenes.
| M,iiiin Barbero, Euforia tecnológica y malestar en la teoría, DIA-
Tocamos así el suelo de la escena postmoderna y del I i X ¡t IS ilc ( omunicación, No. 20, Lima, 1988. Innovación tecnológica
movimiento que desterritorializa las identidades y r e f u n d a el i/ fnoi*/i 'i/nación cultural, TELOS No. 9, Madrid, 1987.

17
16
C. Monsivais, Entrada Libre. Crónicas de ka sociedad que se organiza, Era,
México, 1988. TIEMPOS MODERNOS:
G. Murdock y P. Goiding, Teorías de comunicación y teorías de la POLITICAS CULTURALES Y NUEVAS
sociedad, Cuadernos del TICOM, México, 1985.
A. Piscitelli, Construyendo mundos de accción, Univ. de Buenos Aires,
TECNOLOGIAS.
1989.
D. Portales, La dificultad de innovar. Las (empresas de televisión en Amé- Mabel Piccini*
rica Latina, Ilet, Santiago, 1989.
G. Richeri, Crisis de la sociedad y crisis de la televisión, Contratexto No.
4, Lima, 1989.
R. Sennet, El declive del hombre público, Península, Barcelona, 1978. 1 \E LA POLÍTICA A LA MAGIA
G. Sunkel y otros, La política en Pantalla, Ilet/CEsoc, Santiago, 1989. 1 / Ya es u n lugar común señalar que las tecnologías elec-
M. Sodré, O terreiro e A cidade, Vozes, Petrópolis, 1988. t K >nicas modifican de manera radical los paisajes culturales y
A. Touraine, Palavra e sangue: Política e saciedada na América Latina, Ed un tropológlcos de nuestros tiempos. Para muchos, incluso,
da Uni-cam, Sao Paulo, 1989.
« t u s tecnologías se instituyen en cifra de los procesos de
R. Zallo, Economía de la comunicación y la cultura, Akal, Madrid, 1989
modernización política y cultural. M e refiero, en particular, a
E. Veron y otros, El discurso político, Hachette, Buenos Aires, 1987.
R. Willians, Hacia el año 2000, Crítica-Grijalbo, Barcelona, 1984. LAH tecnocracias estatales, me refiero también a las agencias de
M. Wolf, Sociología de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1979. publicidad y a los nuevos administradores de los sueños
Puerto Rico, marzo, 1990. colectivos y por último no dejo de considerar a los propios
especialistas del campo que, en ocasiones, no p u e d e n
mmlmerse al cautiverio de los poderes tecnológicos. Tal vez,
ile nlgiin modo, yo me cuente entre los últimos.
Quiero retomar esta evidencia porque me parece u n
[Minio Je partida. Partir de las evidencias en este caso es
Intentar explicar -lo evidente- de otro modo aunque sin olvi-
iliii i|iie el lugar común señala siempre, aunque no lo expli-
que l.i existencia de u n problema. Implica también subrayar
ilelibeicklnmente las condiciones de enunciación desde las
t|tie intentaré plantear ciertas ideas acerca de las nuevas
leí iitdolías culturales, el orden político que las administra y
«un i D I (secuencias sobre las sociedades contemporáneas y, en
(iiiilli [Link], sobre nuestras sociedades.
Me interesa agregar que preferiría no ampararme en otro
lililí i niiiiin ile las disciplinas sociales en la actualidad: el de
1l'iiili'">i.i t- investigadora de la Universidad Autónoma
Mt'l i o| ii >l 11 ,i ñu -Xochimilco, México.

18 19
INTRODUCCIÓN

Medios de comunicación: el cuarto poder


La historia del liberalismo político establece como característica
esencial de los sistemas democráticos contemporáneos su cons-
titución sobre la base de los llamados tres poderes: ejecutivo,
legislativo y judicial. Una segunda característica, centro también
del funcionamiento democrático, radica en la independencia
que mantienen los distintos poderes, pero combinada con una
importante supervisión también de los unos sobre los otros. No
se pretende ahora profundizar sobre la idoneidad de este sistema
o respecto a su buen funcionamiento, aunque, sin duda, hay
opiniones para todos los gustos.
Nos interesaba recordar esas ideas para entender mejor la
ubicación en el sistema dominante actual del que denominaremos
como «cuarto poder». Este da sus primeros pasos, al igual que los
anteriores, en los lejanos tiempos de las revoluciones francesa y
norteamericana y no, como pudiera pensarse, en épocas mucho
más recientes. Así, ya en los finales del siglo xviii, se acuñó dicho
término para hablar de los incipientes medios de comunicación
como aquellos que conformarían ese cuarto poder. Cierto es
que, entonces, se entendía como un poder de la ciudadanía, que
encontraba su función esencial en la vigilancia de las actuaciones

medios de [Link] 9 27/03/2019 [Link]


de los otros tres. Se instauraban el ejecutivo, legislativo y judicial
como los poderes del Estado para un buen gobierno en favor de
la mayoría social y frente a la monarquía absoluta donde todo
el poder residía en el soberano. Pero se intuía, ya entonces, que
estos tres poderes debían estar, de alguna forma, supervisados
para que sus actuaciones fueran transparentes, limpias y con el
necesario equilibrio. Por supuesto, como ya se ha dicho, todo
ello en teoría para mayor beneficio del pueblo, que era a partir
de estos momentos y en este sistema, quien tomaba en gran me-
dida las riendas de la vida política y social de los estados. Pero,
como decíamos, a pesar de ello, y dado que el paso de la teoría
a la práctica siempre provoca disfunciones importantes y nuevas
responsabilidades, derechos y deberes que se pueden quedar por
el camino, parecía imprescindible habilitar alguna forma extra
de control que aumentara las garantías del buen funcionamiento
de los tres poderes fundamentales instituidos.
Este cuarto poder y sus derroteros en el tiempo más cercano
es sobre lo que, en alguna medida, centraremos este trabajo.
Pero no haremos un repaso histórico de su evolución desde
los tiempos de la revolución francesa hasta nuestros días, sino
que, una vez ubicados los orígenes y pretensiones del poder
mediático, daremos un salto temporal —prácticamente hasta
los años más recientes— para plantear algunos elementos, nue-
vamente fundamentales, que nos permitan empezar a entender
el papel que hoy juegan los medios de comunicación. Con el
objetivo de certificar hasta qué punto siguen cumpliendo esa
función de vigilancia ciudadana de los tres poderes o si, por el
contrario, han acabado imbricados, confundidos y en absoluta
complicidad con alguno de estos, con todos ellos, o supeditados
a otros distintos.
Así pues, sumemos ahora a este escenario un nuevo poder
que se descubre históricamente como semioculto con respecto

10

medios de [Link] 10 27/03/2019 [Link]


a la política y la institucionalidad, pero que siempre las ha do-
minado y que en las últimas décadas ha ganado una presencia
y poder en grado superlativo. Nos referimos evidentemente al
poder económico que, en el actual sistema neoliberal, con su
ambición y control casi absoluto sobre los ámbitos políticos
y sociales, se ha convertido en una amenaza innegable para
los tres poderes esenciales del liberalismo y para sus funciones
y prerrogativas en un marco pretendidamente democrático.
Podemos así, afirmar que el poder económico es hoy un actor
fundamental. No solo para el discurrir de la propia economía,
sino también para el mismo sistema político y social. Afortu-
nadamente, y a pesar de lo anterior, aún podemos reconocer el
hecho de que nuestras sociedades todavía mantienen, aunque
debilitadas, ciertas formas de control público y mecanismos
democráticos sobre el funcionamiento y ordenación de los tres
poderes esenciales.
Por el contrario, respecto a ese cuarto poder del que ha-
blaremos, tenemos que afirmar que, en estos días, está en su
casi totalidad, por lo menos cuando nos referimos a los medios
de comunicación masivos; permeado y bajo el control de las
élites económicas que, además, hay que recordarlo, son en su
inmensa mayoría élites masculinas. Esta situación de domina-
ción supondrá una evidente retroalimentación de conceptos y
visiones desde el mundo económico al comunicacional donde,
entre otras, será también dominante la visión patriarcal. Pero
podemos ir más allá aún y, al hilo de ese sometimiento al poder
económico, recuperar la cita inicial que abre esta introducción
para entender que el cuarto poder, el mediático, además de estar
hoy supeditado a las élites económicas, ante la ausencia de un
contrapoder que lo reequilibre y controle en sus actuaciones, no
es un poder necesariamente democrático. Sobre todo esto, entre
otros aspectos, iremos profundizando en las páginas siguientes y,

11

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de alguna forma, en la totalidad de este ensayo. En los últimos
capítulos, hablaremos también de ese posible contrapoder que
constituiría la comunicación alternativa, comunitaria, basado
en la sociedad civil.

12

medios de [Link] 12 27/03/2019 [Link]


I. CONSIDERACIONES PREVIAS

Si no estáis prevenidos ante los medios de comuni-


cación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido.
Malcolm X

Concentrando los medios: los antecedentes


Sin lugar a dudas, si tuviéramos que definir hoy con una sola
característica la realidad de los medios de comunicación masivos
en la práctica totalidad del planeta, aunque siempre con matices,
sería la concentración de los medios en cada vez menos manos,
que siempre pertenecen a las élites masculinas económicas y
financieras.
Abordaremos más adelante este hecho, que podemos deno-
minar como oligopolio mediático, con una revisión de los pocos
grandes grupos mediáticos en el mundo, con atención especial
a los casos del Estado español y de América Latina. Pero ahora
nos concentraremos, valga la reiteración, en explicar ese proceso
de concentración de los medios, así como a quién sirven, qué
legitiman o a qué pensamiento y acción hegemónica (ideología)
responden. Veámoslo entonces.
Es innegable que el mundo en estas últimas décadas, al
igual que en otras anteriores, tiene algunos momentos histó-
ricos como referenciales. Así, es ampliamente aceptado que
la caída del muro de Berlín y la precipitada desaparición del
bloque soviético suponen un antes y un después en la historia
reciente. Aunque la crisis profunda de este sistema ya venía

13

medios de [Link] 13 27/03/2019 [Link]


asentándose desde años atrás, son estos últimos (1989-1991)
los que se han querido entender como los del momento de la
victoria absoluta del capitalismo en su fase actual del neolibe-
ralismo. Un modelo que no solo es económico sino también
político, social e ideológico. Y que se presentaba ahora, tiempos
exultantes, convencido y dispuesto a ejercer su dominio hasta
el fin de la historia. Importantes teóricos neoliberales de esos
años, como Francis Fukuyama, así lo expresan, centrándose en
la consideración de que la historia, entendida como lucha de
ideologías, había terminado; con un tiempo final que eviden-
ciaba la victoria de la democracia liberal, impuesta tras el fin
de la Guerra Fría. Esta democracia, además de ser meramente
representativa, estaría dominada por el hecho de que se asen-
tará en el marco acotado de una economía de libre mercado,
donde estos se autorregularán, sin apenas intervención de los
estados, manteniendo un constante crecimiento de la riqueza
y del desarrollo. A partir de aquí, la privatización de la práctica
totalidad de todo lo privatizable —algunos han subrayado que
se privatiza hasta la vida misma— será un hecho. Los estados
se ven ahora disminuidos a una función básica de simple
administración de los intereses de los mercados, de las élites
económicas, además de mantener otra función histórica, como
el uso y abuso de la fuerza, de la violencia, para la contención
de las posibles protestas sociales que puedan derivarse de los
recortes en derechos sociales, políticos y civiles que conlleva el
nuevo sistema neoliberal ahora dominante.
Es un hecho también que estas predicciones y convencimien-
tos absolutos del neoliberalismo calaron profundamente y que
incluso las fuerzas sociales y de izquierda quedaron descolocadas
ante la falta de alternativas posibles y la aparente avasalladora vic-
toria. La mayor parte de la izquierda más tradicional, aquella que
había llenado la escena política de reivindicaciones y conquistado

14

medios de [Link] 14 27/03/2019 [Link]


destacados avances sociales durante el último siglo, especialmente
en Europa, quedó o bien cooptada por el sistema integrándose
con plenitud en el mismo, o bien en una práctica desaparición
de esa escena política y social.
Sin embargo, y no entraremos en este trabajo a analizar esto
con profundidad, ni la victoria fue tan absoluta ni la inexistencia
de alternativas al sistema dominante tan real. Precisamente, será
en uno de los que podríamos denominar como «espacios seguros
del nuevo poder dominante», América Latina, donde van a surgir
casi de forma inmediata las alternativas más consistentes hasta el
punto de caminar en muy poco tiempo hacia momentos y prác-
ticas posneoliberales. Sin embargo, actualmente una gran parte
de este mismo espacio sufre de nuevo lo que se puede denominar
como restauración neoliberal y auge de la ultraderecha. Posible-
mente el surgimiento de ese ciclo rebelde latinoamericano, tenía
mucho que ver con la necesaria reacción ante lo que este continen-
te había experimentado durante las dos últimas décadas del siglo
xx (las conocidas como «décadas perdidas»), que se caracterizaron
básicamente por la imposición más ortodoxa del neoliberalismo.
Medidas que habían provocado un brutal empobrecimiento de
las grandes mayorías, incluyendo la casi desaparición de la siem-
pre pequeña clase media y la privatización de todos los sectores
productivos estratégicos, que en algún momento estuvieron en
manos de los estados. Igualmente, la reducción absoluta de dichos
estados a su condición de administradores para los intereses de
las oligarquías locales y las empresas transnacionales que ahora
se apropiaban libertinamente de todos los recursos naturales
(bienes comunes), aumentando sus cuotas de beneficios (y de
corrupción), a niveles estratosféricos, mientras la brecha de la
desigualdad crecía casi también a esos mismos niveles.
Este, en pocas palabras, era el panorama en las décadas finales
del pasado siglo xx y en las casi dos primeras del nuevo. Pero,

15

medios de [Link] 15 27/03/2019 [Link]


nos interesa ahora centrarnos en el análisis, teniendo muy en
cuenta evidentemente ese escenario descrito, y ver cómo opera
en la concentración de los medios y el papel que se les asignará
en los nuevos marcos de poder.

Neoliberalismo y concentración
Ahí radica el verdadero poder de los medios masivos:
son capaces de redefinir la normalidad.
Michael Medved

Manteniendo las mismas pautas que en otras esferas, como la


económica, el discurso neoliberal va a intervenir de forma similar
en los medios de comunicación, en ese cuarto poder que un día
pretendió ser el de la ciudadanía para vigilar a los tres poderes
centrales de la democracia, recordamos, ejecutivo, legislativo y
judicial. Así, se irá desarrollando una argumentación sencilla, que
parte de supuestos tales como la libertad absoluta de los mercados
como base del crecimiento económico y de la democracia. En
palabras de Osvaldo León:

Bajo la premisa de que en materia de comunicación la mejor


ley es la que no existe, los medios hegemónicos sostienen que
la autorregulación es el mecanismo idóneo para preservar la
libertad de expresión y que el verdadero control está en manos
del lector, del oyente, del televidente, quienes en cualquier
momento pueden decidir no seguir con tal o cual medio o
programa.1

1. León, Osvaldo (coord.). Democratizar la palabra. Movimientos convergentes


en comunicación. ALAI-Agencia Latino Americana de Comunicación. Quito -
Ecuador. 2013.

16

medios de [Link] 16 27/03/2019 [Link]


II. LOS GRUPOS DE COMUNICACIÓN
DOMINANTES

Cuando se descubrió que la información era un


negocio, la verdad dejó de ser importante.
Ryszard KapuŚciŃski

Algunas consideraciones necesarias


La información siempre ha sido poder y esta siempre estuvo bajo
el control directo o indirecto de las clases dominantes. Será a partir
del siglo xix, cuando se produzca el primer gran desarrollo de los
medios de comunicación y puedan empezar a originarse las ver-
daderas condiciones para que esa circunstancia sea alterada. Para
que el control de la información se diversifique y se multiplique,
alcanzando y partiendo de un abanico cada vez más amplio de
fuerzas sociales, culturales y políticas. Eran los tiempos en los que
las revoluciones liberales, especialmente en la vieja Europa y en
América Latina por los procesos de descolonización, abrían nuevas
posibilidades de participación de clases sociales históricamente
arrinconadas por el poder absoluto: las burguesías e incluso, de
alguna forma la clase media y baja podrán participar. La revolu-
ción industrial permite igualmente un desarrollo acelerado de lo
que se va a ir conformando como el despliegue de los medios de
comunicación a lo largo de los dos últimos siglos.
En suma, la democratización de espacios políticos y sociales
permitía albergar la esperanza de que ese poder comunicacional
también se democratizara y convirtiera en un elemento de vigi-
lancia y control de los poderes políticos e institucionales en los
diferentes países.

33

medios de [Link] 33 27/03/2019 [Link]


Claro que mientras dibujamos este escenario, en demasiadas
ocasiones damos a entender que la democracia y, en este caso, los
medios de comunicación, se extendían como una balsa de aceite por
todo el planeta. Nada más lejos de la realidad y esto hay siempre que
recordarlo para visibilizar las otras realidades también existentes.
De lo contrario, pensaremos que nuestra burbuja occidental es la
de todos sin comprender que el hecho de ser burbuja implica la
exclusión de muchas personas y territorios que están fuera de la
misma. En el propio mundo occidental (Europa, Estados Unidos
y algunos otros territorios), las mujeres y las clases más bajas de la
sociedad, además de otros sectores sociales (campesinado…), no se
veían alcanzados por el espíritu democratizador ni por los derechos
fundamentales que permitirían un disfrute y participación en los
medios de comunicación. Amplias capas de la población tenían
prácticamente vetado el acceso a la educación, permaneciendo en
el analfabetismo, y difícilmente podían acceder a la prensa escrita.
Esto explica, por ejemplo, el alto desarrollo y popularización de la
radio entre la población más pobre. Pero es que, además, los intere-
ses de campesinado, obreros, mujeres… nunca se veían reflejados en
los medios de comunicación, salvo como meros actores de sucesos
y casi nunca como sujetos políticos de los mismos.
Lo mismo ocurre con las grandes extensiones territoriales
del planeta que hasta bien entrada la segunda mitad del siglo xx
estuvieron mayormente bajo el dominio colonial; sus poblaciones
y sus derechos no tenían cabida en los medios de comunicación
sino fuera en función de los intereses coloniales de las metrópolis.
Por lo tanto, siempre que hablemos del desarrollo de los medios de
comunicación y su posible democratización, deberemos recordar
que esta realidad estará acotada en función de las condiciones e
intereses de las clases económicas y políticas dominantes.
Ahora bien, además de esa limitación señalada, pronto el
espejismo de la democracia de y desde los medios, de las posibi-

34

medios de [Link] 34 27/03/2019 [Link]


lidades de que ese cuarto poder fuera realmente una opción de
vigilancia sobre los poderes definidores del Estado, empezaron
a verse recortados. Esos primeros pasos de desarrollo acelerado
estuvieron desde el principio en manos de familias burguesas que
desarrollaban sus negocios en torno al control de medios más o
menos hegemónicos en los diferentes países. Evidentemente, la
mayoría de estas familias definirán las líneas editoriales de sus
medios en base a sus intereses de clase y de negocio y no por el
bien colectivo. Será esta una constante que, como ya se ha seña-
lado anteriormente, se irá acelerando en las últimas décadas con
la entrada de nuevos actores económicos que redoblan la apuesta
por la concentración de medios en pocas manos y la conformación
consiguiente de grandes emporios comunicacionales.
A pesar de esto, un aspecto positivo de este proceso es aquel
que se va a desarrollar de forma más evidente en Europa. Aquí,
al contrario que en Estados Unidos y América Latina, pronto
va a nacer una vía pública de medios de comunicación y di-
ferentes gobiernos considerarán que este sector de actuación
debe ser parte de sus estructuras como servicio a la ciudadanía
y deben ser controlados por las instituciones a fin de garantizar
una cierta diversidad, ecuanimidad y pluralidad en las formas
y modos de llegar a la sociedad. De esta forma, al contrario de
lo que veremos en el continente americano, se evita, al menos
en teoría, el control absoluto de la comunicación por parte del
sector privado; lo que supone en última instancia que primen
los intereses públicos y políticos de la sociedad por encima de
los comerciales y económicos.
Sin embargo, un fenómeno que irá creciendo a lo largo del
siglo xx, de forma paralela al anteriormente señalado de la con-
centración, es aquel que tiene que ver con el uso de los medios
para la propaganda y manipulación de la llamada opinión pública.
Recordemos nuevamente la afirmación de Pierre Bourdieu sobre

35

medios de [Link] 35 27/03/2019 [Link]


la inexistencia de la opinión pública al considerar que esta es solo
el reflejo de los medios. Así, los diferentes poderes económicos
(pero también los políticos), perciben rápidamente el gran poder
que pueden tener los medios de comunicación para moldear la
opinión, las ideas, los debates, para ocultar intereses concretos
o sobredimensionar algunos hechos en detrimento de otros, y
todo en beneficio propio.

No hace demasiado tiempo que se empezó a utilizar la pro-


paganda y el control de la información proporcionada a la
sociedad, con el fin de controlar la opinión pública, e intentar
generar un entorno de pensamiento único.1

Hay, en este sentido, algunos paradigmas a lo largo del siglo


xx que ilustran perfectamente el uso (y abuso) que ahora se dará
de esta herramienta de propaganda y manipulación en la que
se convierten los medios tanto desde el ámbito privado como
desde el público.
En abril de 1917, Estados Unidos declara su entrada en la
Primera Guerra Mundial, rompiendo con la política de neu-
tralidad que había mantenido durante los dos años y medio
de conflicto anteriores. Esta actitud tenía que ver con casi un
siglo de política estadounidense de no intromisión en lo que
consideraban asuntos europeos. La «Doctrina Monroe» del año
1823 había establecido, dicho en pocas palabras, la famosa frase
de «América para los americanos», que venía a señalar que cual-
quier intervención de los europeos en el continente americano
sería considerada un acto de agresión contra los propios Estados

1. Fernández, Julio. «¿Quién controla y financia los medios de comunicación


que nos informan?». El Salmón Contracorriente. 26 de octubre de 2016. http://
[Link]/?Quien-controla-y-financia-los.

36

medios de [Link] 36 27/03/2019 [Link]


Unidos. Evidentemente, esto establecía que solo ellos tenían
potestad para intervenir en América Latina según sus intereses
y así lo han hecho desde entonces en innumerables ocasiones.
Pero, por otra parte, fijaba también la no intromisión de los
Estados Unidos en los asuntos estrictamente europeos y esto se
mantuvo hasta abril de 1917. Así, en los meses previos a esta
fecha, la opinión pública norteamericana se mantenía mayori-
tariamente en una posición contraria a la opción de entrar en
la guerra y abogaba por la neutralidad. El presidente Woodrow
Wilson constituyó la conocida como «Comisión Creel», que
está considerada como la primera utilización organizada de la
propaganda para cambiar radicalmente las consideraciones de
la opinión pública. Mediante una campaña bien estructurada,
que pivotaba sobre los medios masivos de comunicación, se
consiguió en el tiempo récord de unos seis meses que la sociedad
norteamericana aceptara casi con entusiasmo la entrada de su
país en la guerra en Europa.
Otro caso paradigmático y bien conocido de propaganda po-
lítica mediante el uso organizado de los medios de comunicación
será el que representa Joseph Goebbels, ministro de propaganda
nazi que tomó, entre otras, las enseñanzas y modos usados por
la Comisión Creel y los desarrolló con nuevos principios. Es-
tos quedaron plasmados, de alguna forma, en conocidas frases
como «una mentira repetida mil veces, se convierte en una ver-
dad» o «miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más
grande sea una mentira más gente la creerá». Sin duda alguna,
esos eslóganes no desaparecieron con la derrota del nazismo,
por el contrario, hicieron escuela; pues fácilmente podríamos
identificar nuevos y recientes usos de estas frases. Este sería el
caso, por ejemplo, de la sostenida acusación sobre la presencia
de Osama bin Laden en Afganistán bajo la protección del go-
bierno talibán para justificar la intervención norteamericana

37

medios de [Link] 37 27/03/2019 [Link]


en este país en el año 2001 o, más evidente aún, las reiteradas
y continuas afirmaciones y «pruebas» sobre la existencia de
armas de destrucción masiva en Irak para excusar, por parte de
la coalición internacional encabezada por Estados Unidos, la
llamada Segunda Guerra del Golfo contra este país de Oriente
Medio a partir del año 2003.
Por todo ello, es lícito preguntarse quién controla hoy la
industria de la comunicación en los diferentes ámbitos. Aquí,
de forma somera, nos interesará describir un nivel mundial,
para luego poder entrar un poco más en detalle en los casos del
Estado español y de América Latina, con una revisión de las líneas
editoriales de unos y otros con respecto a los procesos de cambio
y transformación posneoliberal vividos en este continente en las
dos últimas décadas.

Los grandes en el mundo


La televisión será la base de la opinión pública. Ha
creado un mundo esquizofrénico en el que entre el
individuo y lo global no hay nada.
Alain Touraine

Es posible, casi seguro, que haya una engañosa imagen respecto


al escenario comunicacional en el mundo, que nos arrastra a una
confusión evidente. Un repaso rápido de canales de televisión,
emisoras de radio y prensa escrita que conocemos solo en nuestro
entorno nos llevaría a pensar que hay una gran cantidad de me-
dios en el mundo, que la diversidad y la pluralidad son enormes
y están aseguradas. Nada más lejos de la realidad.
Como hemos apuntado páginas atrás, los medios de comu-
nicación son muy pocos, aunque están disfrazados de muchos.
De una u otra forma, cuatro grandes holdings de la comuni-
cación son los que controlan, o han controlado hasta épocas

38

medios de [Link] 38 27/03/2019 [Link]


muy recientes, más del 70% de este negocio a nivel mundial.
Incluso se han realizado trabajos de investigación que aseguran
que, sumando dos grupos más, en realidad estos conglomerados
controlan hasta el 96% del mercado. Sea un porcentaje, otro
o ninguno de los dos y lo acertado sea un tercero situado en
medio de los anteriores (más teniendo en cuenta que las com-
pras y absorciones se suceden continuamente) el dato muestra
que esa hipotética diversidad y pluralidad no es real. A lo que
habría que añadir que los mensajes transmitidos por aquellos
que no son parte de esos cuatro grandes grupos mediáticos, en
muchos casos, no son sino un reflejo, una copia o estela de lo
que dicen; «ellos definen lo que hay que ver, cómo entretenerse
y cuál es la agenda noticiosa importante en todo el mundo».2
Hay que recordar ahora también que un holding se puede
definir como una empresa de empresas, pero que no necesaria-
mente pretende integrar las diferentes actividades que realiza cada
una.3 La matriz posee todas las acciones, o una parte importante,
de las del resto de empresas del grupo, que están controladas
por esa empresa nodriza. De esta forma, los grandes holdings
dominantes en estos últimos años, que tienen bajo su dirección
la mayor parte de la comunicación mundial, poseen el poder de
definir no solo los contenidos audiovisuales, radiales, escritos
o del entretenimiento sino que también controlan las redes de
distribución (televisión, internet, cine, cable…).

2. Villamil, Jenaro. «América latina y las corporaciones globales: entre


telenovelas y Mickey Mouse, la concentración mediática». [Link]
[Link]/2010/04/21/america-latina-y-las-corporaciones-globales-entre-
telenovelas-y-mickey-mouse-la-concentracion-mediatica/.
3. Entre sus muchas ventajas, el holding suele ser utilizado para conseguir
pagar menos impuestos. En vez de ser solo una agrupación de empresas en la que
cada uno tendría poder y cada una debería pagar y tributar independientemente,
el holding tiene una sede, que es la principal y sobre la que depende el resto de
empresas. Por ello, el pago de impuestos es global de la actividad y se ahorra.

39

medios de [Link] 39 27/03/2019 [Link]


Para hacerse una idea más exacta de qué hablamos cuando ci-
tamos términos como holdings, grupos mediáticos, oligopolios
o concentración de medios es clarificador poner algunos ejem-
plos. Una información publicada en febrero de 2016, aportaba
datos que permiten dimensionar estas realidades. Se indicaba
que las que presentaba como las cinco grandes empresas de la
comunicación en el mundo (The Walt Disney, Time Warner,
News Corp, Viacom-cbs y Vivendi-nbs Universal) llegaban a
controlar hasta 1.500 periódicos, 1.100 revistas, 2.400 edito-
riales, 9.000 radios y 1.500 cadenas de televisión.4 Más allá de
la exactitud de estos datos, podemos decir que este es el poder
mediático en el mundo hoy, lo que se traduce en un colosal
poder económico, pero también político y, especialmente, ideo-
lógico. En similares términos, el informe del mismo año 2016,
«Medios de comunicación. Los oligarcas se van de compras»,5
de la organización Reporteros Sin Fronteras, establecía que si
bien en 1983 eran cincuenta las compañías que controlaban el
90% de los medios estadounidenses, en 2011 esa cantidad se
había reducido a tan solo seis grandes empresas de telecomu-
nicaciones: Comcast, Walt Disney, News Corporation, Time
Warner, Viacom y cbs.
Podemos apreciar que si bien la mayoría de las compañías que
se citan en los diferentes estudios y los porcentajes del negocio
que dominan tienen una constante, hay también cierta variación
respecto a quienes realmente componen esos distintos grandes
grupos mediáticos. Esto se debe principalmente a factores como
incluir en determinados estudios empresas más centradas en

4. [Link]
B1%C3%ADas-controlan-el-96-de-los-medios-de-comunicaci%C3%B3n-del-
[Link].
5. [Link]
INFORME_OLIGARCAS_ESP.pdf

40

medios de [Link] 40 27/03/2019 [Link]


telecomunicación que en comunicación en sentido estricto, a
aquellas que controlan también los canales de distribución o
no, y luego al juego de los mercados con opa hostiles, compras
y ventas de acciones, absorciones y divisiones de empresas; todas
estas circunstancias explican esos cambios. Pero, repetimos, lo
importante más allá de estas variaciones reside en el hecho del casi
absoluto control que hoy ejercen un puñado de grandes grupos
mediáticos, el cual, reiteramos una vez más, tiene su evidente
correlato además de en el ámbito económico, en otras esferas
como la política y social de los diferentes países.
Los siguientes pretenden ser unos datos básicos que permitan
hacerse una idea más o menos exacta de algunos de estos gigan-
tescos emporios mediáticos:
The Walt Disney. Podríamos considerarlo, haciendo un
juego de palabras como, el abc de los holdings de comunicación
hoy en el mundo. Bajo su dirección se encuentran empresas
como, precisamente una de las principales cadenas televisivas del
mundo (la abc), hasta la imagen casi inocente del ratón Mickey
Mouse, pasando por estudios de cine de la talla de los mismos
Walt Disney o Pixar, Touchstone Pictures o Miramax Films. Hay
que tener en cuenta que The Walt Disney Company es hoy la
primera (o segunda, según el año y pequeñas fluctuaciones en el
mercado) mayor corporación de medios a nivel mundial, agru-
pando cientos de canales de televisión, estudios de cine y otros
medios de comunicación.
Time Warner. Seguimos con las imágenes inocentes de los
dibujos animados y al pensar en este segundo imperio comunica-
cional iremos desde el célebre conejo Bugs Bunny hasta el control
que puede suponer tener en su grupo a la cnn, sin duda, una
de las mayores empresas generadoras de noticias en el mundo.
Pero este holding cuenta también con otras grandes empresas,
como la que se ha convertido en los últimos años en una de las

41

medios de [Link] 41 27/03/2019 [Link]


principales productoras y distribuidoras de televisión, hbo, así
como la empresa de internet aol.
Este grupo desarrolla también un amplio negocio en el mundo
de la prensa escrita y posiblemente el título más conocido es la
revista Time. Sin embargo, hay que saber que, a su vez, Time es
un emporio que cuenta en su seno con multitud de otras revistas,
algunas de ellas con amplias tiradas e incidencia en determinados
grupos sociales como People, Fortune, Expansión o Popular Science.
Por supuesto, una de las líneas que más ingresos aporta a este grupo
es, claramente, la que representa la producción cinematográfica con
estudios como los propios Warner o New Line Cinema.
Fox-News Corp. Este imperio mediático recorre desde la
prensa más amarilla de, por ejemplo, el Reino Unido, como
The Sun, con su dominical News of the World, pasando por el
famoso The Times, también en ese mismo país, o The World Street
Journal en Estados Unidos. En el ámbito televisivo, tiene bajo su
control uno de los mayores (tercero en Estados Unidos) y más
ultraderechistas canales como es la Fox, o uno de los principales
en el área de la televisión satelital como es BskyB. En el sector
cinematográfico es evidente el dominio que le otorga la posesión
en este grupo de la productora posiblemente más poderosa del
mundo, la 20th Century Fox.
Este holding es uno de los ejemplos de lo cambiante que
puede ser este mundo en el marco del mercado neoliberal. Ini-
cialmente, News Corporation perteneció al famoso magnate
australiano Rupert Murdoch, quien ha llegado a poseer más de
cien periódicos en su país, Estados Unidos y el Reino Unido. Su
grupo escaló en la primera década de este siglo hasta los primeros
tres puestos a nivel mundial en la industria del entretenimiento
y la comunicación.
Pero también es ejemplo de a qué nivel puede llegar a caer
la ética de estos medios de comunicación. En julio de 2011,

42

medios de [Link] 42 27/03/2019 [Link]


se anunciaba el cierre del dominical News of the World (Reino
Unido) después del enorme escándalo de escuchas telefónicas y
espionajes que había alcanzado a más de 4.000 personas: desde
la familia real británica, pasando por políticos, actores y actrices
o familiares de víctimas de los atentados del 11-S o de otros en
Londres, hasta familiares también de soldados muertos en Irak o
Afganistán.6 Todo valía para conseguir una exclusiva y multiplicar
los beneficios.
Posiblemente, toda la crítica que esto supuso, que en este
mundo se traduce en pérdidas económicas, llevó a Rupert Mur-
doch a anunciar al año siguiente la división de su corporación en
dos grandes empresas. De una parte, quedaba aquella centrada
en los medios audiovisuales, renombrada ahora como 21st Cen-
tury Fox y una segunda (News Corp.) con su actividad principal
dedicada a las publicaciones gráficas y webs. La primera ha sido
vendida a The Walt Disney Company en el año 2018, con lo
que esta última se coloca claramente como el primer emporio
comunicacional del mundo.
Viacom Inc y cbs. Como las anteriores, esta corporación
controla decenas de canales de televisión y cientos de emisoras
de radios, entre otros productos comunicacionales. Quizá pu-
diera ser uno de los grupos menos conocidos, pero subrayaremos
que, entre otros muchos, le pertenece la cadena cbs, en muchos
momentos la primera en audiencia de los Estados Unidos, o los
estudios Paramount y DreamWorks. Igualmente, es mundialmen-
te conocida por la entrega de los premios mtv, que han superado
en sus últimas ediciones los 500 millones de telespectadores.
Precisamente en 2018, estos premios se entregaron en Bizkaia
(Euskal Herria) y las autoridades vascas destacaron especialmente

6. [Link]
[Link]

43

medios de [Link] 43 27/03/2019 [Link]


que reportarían un beneficio calculado de 44 millones de euros,
aunque poco hablaron de qué tipo de espectáculo, cultura o
imagen del país promociona este tipo de eventos.
Oficialmente Viacom y cbs se separaron en dos grandes
compañías en 2005, pero ambas pertenecen mayoritariamente
a National Amusement, del mismo dueño.
Estos serían algunos de los grandes holdings comunicacio-
nales hoy en el mundo que, complementados con otros como
Comcast, Vivendi-nbc Universal (perteneciente a General
Electric) y Bertelsmann tendrían, como ya se ha dicho, bajo su
casi absoluto control la totalidad de lo que hoy nos entretiene,
de lo que hoy nos cuentan y cómo nos lo cuentan, de gran parte
de lo que hoy leemos, escuchamos y vemos. En suma, algo que
podríamos calificar como similar al «Gran Hermano» de la célebre
novela de George Orwell 1984.
Dos últimos apuntes como rasgos esclarecedores de la diná-
mica que domina este marco de los grandes grupos de comuni-
cación mundiales. Por una parte, la gran presencia de entidades
bancarias entre el accionariado y consejos de administración de
estos megagrupos, que se corresponde con el hecho ya citado de
la entrada en los últimos años del capital financiero en el campo
mediático, uniendo intereses económicos, comunicacionales
y político-ideológicos. Por otra parte, de una u otra forma, la
gran presencia del llamado «lobby judío» de los Estados Unidos
en casi todos estos oligopolios y de manera especial en algunos
de los más grandes anteriormente citados como Walt Disney,
Miramax Films, Time-Warner Inc, Warner Music y un largo
etcétera de las empresas subsidiarias. Esta presencia es tan fuerte
que quedó muy gráficamente reflejada en el comentario que
hizo una portavoz israelí, Tzipora Menache, en el año 2009,
sobre el poder de estos lobbies en la comunicación y la política
de los Estados Unidos:

44

medios de [Link] 44 27/03/2019 [Link]


Ustedes ven, yo sé esto y ustedes lo saben que ningún presi-
dente americano puede estar en una posición de desafiarnos
aun cuando nosotros hacemos lo inconcebible. ¿Qué pueden
ellos hacernos a nosotros? Nosotros controlamos el congreso,
nosotros controlamos los medios de comunicación, nosotros
controlamos el espectáculo, y nosotros controlamos todo en
América. En América usted puede criticar a Dios, pero usted
no puede criticar a Israel.7

Estas declaraciones, realizadas sobre la hipotética preocu-


pación de las autoridades israelíes por las posibles críticas a los
bombardeos en Gaza (Palestina), evidentemente, no tuvieron
un amplio reflejo en los medios masivos de comunicación ni de
Estados Unidos ni del resto del llamado mundo occidental, pero
son una muestra de ese poder que apuntamos. Y su silenciamiento
es igualmente un reflejo de cómo se actúa desde esos medios en
defensa de unos intereses concretos y en la manipulación de la
opinión pública. En esa misma línea, un ejemplo más reciente es
el del caso de Marc Lamont Hill, profesor universitario y comen-
tarista político en la cnn que, a finales de noviembre de 2018,
se encontró con el despido de esta cadena, no por declaraciones
suyas en dicho medio, sino por la petición que realizó en un foro
de Naciones Unidas por una Palestina libre.8
Respecto al relevante rol de estos holdings de la comunicación
en la ideología dominante, este es de sobra conocido y pocas
palabras requieren. Gráficamente, se suele decir que Hollywood
y sus películas han construido y extendido más ideología capita-
lista en el mundo que la Casa Blanca, el Pentágono o Wall Street

7. [Link]
8. «La cnn despide a comentarista por pedir una Palestina libre desde el río
hasta la mar». [Link]
Palestina_0_2072192777.html.

45

medios de [Link] 45 27/03/2019 [Link]


juntos. La sociedad del individualismo, del mercado, del «hazte
a ti mismo» (sin importar a costa de qué o de quiénes), de la de-
fensa a ultranza de libertades tales como la de propiedad privada
o de empresa, se impulsa permanentemente desde estos medios
de comunicación masiva, pero con el olvido de otros derechos
fundamentales como a una vida digna, a la educación y salud
universal, o la de la autodeterminación y respeto a la soberanía
de los pueblos.
Mismo caso si fijáramos la atención en la visión que la práctica
totalidad de estos grupos mediáticos observan sobre los procesos
de cambio y transformaciones posneoliberales que se han operado
en los últimos años en América Latina de la mano de gobiernos
y movimientos sociales. Aquí hay coincidencia plena editorial
e ideológica y los ataques y descalificaciones son sistemáticos,
acompañados de difamaciones, tergiversaciones de la realidad y
mentiras. Recordar el planteamiento citado de Joseph Goebbels
sobre la reiteración de mentiras hasta hacer que la opinión pú-
blica las acepte como verdades absolutas. Incluso desde aquellos
medios y lobbies de presión más ultras se lanzan continuamente
llamamientos a la intervención armada directa contra gobiernos
legítimos. Todo vale para recuperar «el patio trasero» y los inte-
reses geoestratégicos y económicos que se consideran propios,
y por eso hoy se asiste a una restauración neoliberal en la que
Estados Unidos es uno de los actores principales y los medios de
comunicación masivos de esta potencia mundial juegan un rol
determinante para generar opinión en función de esos intereses.

¿Y en el Estado español qué?


Pudiera pensarse que la realidad de los medios de comunicación
en el Estado español poco o nada tiene que ver con la de Estados
Unidos, que la existencia de los grandes oligopolios mediáticos

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medios de [Link] 46 27/03/2019 [Link]

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