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¿Deben los cristianos guardar el sábado?

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¿Deberían los cristianos guardar el sábado?

Cuando los no judíos comenzaron a creer en Jesús en la iglesia primitiva, los discípulos se
reunieron para discutir este tema en el llamado concilio de Jerusalén (Hechos 15). Una
consideración clave era si a los no judíos convertidos al cristianismo se les debía ordenar
guardar la Ley de Moisés.
Al final de este concilio, Santiago declaró: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los
gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escri”a que se aparten de las
contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15:19-20).
Además de estos aspectos esenciales, la Iglesia primitiva no exigía que los cristianos no
judíos observaran las leyes judías, incluido el día de reposo.
El apóstol Pab’o también escribiría sobre temas relacionados con días especiales como el
día de reposo. Enseñó: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a
días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir;
pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:16-17). Aquí Pablo dejó claro que el día de
reposo no es un requisito para que los cristianos lo observen; es algo opcional.
El escrito de Pablo en Romanos 14:5 hace eco de este principio: “Uno hace diferencia entre
día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su
propia mente”. El día de reposo no es algo esencial para los cristianos; es una cuestión de
libertad religiosa. De hecho, Jesús habló del día de reposo como algo que fue hecho para el
hombre (Marcos 2:27); es un don.
También hay que mencionar algunas cuestiones adicionales sobre la relación del cristiano
con el día de reposo. En primer lugar, el día de reposo judío era el sábado, no el domingo.
Si un cristiano desea celebrar verdaderamente el día de reposo, debe hacerlo el sábado.
Algunas tradiciones han sugerido que la iglesia ha reemplazado a Israel y como tal que el
domingo ha reemplazado al sábado como día de reposo. Esto es tanto histórica como
bíblicamente falso. Los cristianos judíos con frecuencia guardaban el día de reposo (los
sábados) y se reunían para adorar con otros cristianos los domingos.
En segundo lugar, el día de reposo era un día de descanso, no necesariamente un día de
culto. Guardar el día de reposo no significa que debamos asistir a la iglesia y no trabajar en
un día determinado. Guardar el día de reposo bíblico era un día de descanso, siguiendo el
modelo del descanso de Dios en el séptimo día después de completar la creación del
universo. El descanso es también una demostración de fe. A los judíos se les dijo que
guardaran el sábado, en parte, como recordatorio de que Dios los sacó de Egipto
(Deuteronomio 5:15). El día de reposo, la persona deja de trabajar para recordar y
demostrar su confianza en la provisión de Dios.
En cuanto a la práctica de la adoración que solemos imaginar el día de reposo, en la Iglesia
primitiva los cristianos se reunían a distintas horas y en distintos lugares. La Iglesia de
Jerusalén, por ejemplo, se reunía todos los días: “Y perseverando unánimes cada día en el
templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia
los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46-47).
La enseñanza del Nuevo Testamento no se centra en un día o tiempo en particular para
adorar a Cristo o para descansar. Más bien, debemos adorar a Cristo todos los días y en
todo momento. Debemos aceptar el descanso que Él nos ofrece y vivir con una actitud de
confianza en Él. Podemos seguir el ejemplo de Jesús de comunión con el Padre, comunión
con los demás y el descanso. Es posible que algunos encuentren útil elegir un día específico
cada semana para enfocarse principalmente en la adoración o el descanso, pero los
cristianos no están obligados a seguir las leyes del día de reposo del Antiguo Testamento.

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