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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE TIJUANA

Carrera: Operaciones Comerciales Internacionales


Área Clasificación Arancelaria Y Despacho Aduanero

Asignatura: Medios de defensa

Alumna: Martinez Gaytan Candy Rosario

Grupo: 5-E bis

Maestro(a): Cesar Edgar Fernández Casillas

Nombre de la Tarea/Actividad: Derechos humanos y garantías


individuales

Tijuana, B.C. a 15 de julio de 2024


INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................. 3

Principios de los derechos humanos ................................................................................... 6

Declaración universal de los derechos humanos ............................................................. 7

Artículo 1 .................................................................................................................................. 7

Artículo 13 ................................................................................................................................ 7

Artículo 28 ................................................................................................................................ 7

Características de las garantías individuales ................................................................. 9

Tipos de garantías.................................................................................................................. 9

OPINIÓN PERSONAL................................................................................................................... 10

BIBLIOGRAFIAS ........................................................................................................................... 11
INTRODUCCIÓN
Los derechos humanos, como figura jurídica, tienen una historia que se remonta al
siglo XVIII en América y Europa, aunque algunos rastros de su conceptualización
pueden encontrarse incluso en la Edad Media. A pesar de que hoy en día los
derechos humanos son un componente esencial en los sistemas jurídicos, el
ámbito internacional y el discurso político y social, no siempre ha sido así.
El reconocimiento formal de los derechos humanos se puede rastrear en
documentos históricos como los fueros medievales, la Carta Magna en Inglaterra
(siglos XII y XIII), la Carta de Derechos del siglo XVII, la Constitución
norteamericana de 1776, y la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano en Francia en 1789. Estos documentos sentaron las bases para la
incorporación de los derechos humanos en los ordenamientos constitucionales
nacionales, especialmente en el contexto del liberalismo individualista que dominó
en el siglo XIX.
A medida que la sociedad y el Estado evolucionaron, los derechos humanos se
adaptaron a las nuevas realidades, dando lugar a diferentes "generaciones" de
derechos. Estas incluyen los derechos civiles y políticos, los derechos
económicos, sociales y culturales, y los derechos de bienestar, como el derecho a
un ambiente saludable, promovidos principalmente por la sociedad civil y
organizaciones no gubernamentales.
En México, la protección de los derechos humanos ha sido una constante desde la
Constitución Federal de 1824 hasta la Constitución vigente de 1917. Esta última,
aunque menciona explícitamente "derechos humanos" solo en el artículo 102,
apartado B, reconoce y protege estos derechos dentro del orden jurídico nacional.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948,
establece cinco principios básicos: universalidad e inalienabilidad,
interdependencia e indivisibilidad, y no discriminación. Estos principios son
fundamentales para entender la naturaleza de los derechos humanos y su
aplicación en la legislación y la práctica jurídica.
Las garantías individuales se caracterizan por ser universales, irrenunciables,
imprescriptibles, inalienables, y limitativas del poder del Estado. Están protegidas
por el amparo constitucional, que permite recurrir a la justicia para salvaguardar
estos derechos. Las principales categorías de garantías incluyen las de igualdad,
libertad, propiedad y seguridad jurídica, cada una con mecanismos específicos
para asegurar su cumplimiento.
Los derechos humanos, como figura jurídica, datan del siglo XVIII americano
y europeo, si no es que antes, de plena Edad Media.

1. Los Derechos Humanos.


Aun cuando la presencia de los derechos humanos se considera obvia en los
ordenamientos jurídicos y en el ámbito internacional, en el discurso social y en el
debate político, al grado de justificar incluso golpes de Estado –lo que es un uso
extremo del término, no necesariamente de la esencia-, no siempre ha sido así.
Los derechos humanos, como figura jurídica, datan del siglo XVIII americano y
europeo, si no es que antes, de plena Edad Media. El recurso a los mismos como
fundamento, proceso y objetivo del Estado moderno contemporáneo, como ya se
apuntó, de la segunda mitad del siglo XX y su generalización, de la última década
del mismo siglo, recién concluido.
Existe entonces una diferencia cronológica entre “teoría” y “práctica” en el discurso
de los derechos humanos, pero no es gratuita. Esa diferencia significa que al
menos el Estado occidental requirió de la experiencia industrial, liberal y bipolar
para asumir el elemento humanitario más allá de su fundamento jurídico y llevarlo
a una materialización cotidiana desde la acción de gobierno. Es decir, a concretar
el aspecto “garantía” de los derechos humanos. En todo caso, y debido a la
hegemonía innegable de Occidente, esta experiencia y los valores que crea se
extienden a nivel mundial.
Un origen identificable de reconocimiento de derechos humanos –“garantías” una
vez exigibles a la autoridad con base en un mecanismo apropiado- son los
diversos fueros que protegían algunos derechos de un estamento social, incluso
en una población específica, como es el caso de los Fueros hispánicos o en
Inglaterra, la Carta Magna, hacia los siglos XII y XIII y, con un alcance más
general, la Carta de Derechos del siglo XVII, también en Inglaterra. En el siglo
XVIII, la Constitución norteamericana de 1776 y, en Francia, la Declaración de los
derechos del Hombre y del Ciudadano y posteriormente la Constitución de 1791.
A partir del siglo XIX se inicia el proceso de incorporación a los ordenamientos
constitucionales nacionales conforme se extiende el individualismo liberal como
formación político-jurídica dominante en el mundo occidental –e incluso más allá-
donde el capitalismo metropolitano y periférico necesitan de una estructura política
y jurídica uniforme para su afianzamiento como base económica, también
dominante.
Así, el marco jurídico mínimo que se requiere es aquél que “garantice” la libertad
individual frente al poder público, como una reacción de la burguesía triunfante
contra el corporativismo medieval y el control monárquico del Estado. Este marco
jurídico, desglosado en un catálogo de derechos individuales identificados también
como “derechos naturales del hombre” -es decir, con los que se nace-, da el
reconocimiento y soporte necesarios para la libertad de empresa y, junto con ésta,
otras libertades que complementan la personalidad jurídica del individuo en el
Estado moderno.
Desde luego, junto con la sociedad, el Estado, que es su organización político-
jurídica, y el sistema jurídico respectivo, también evolucionan, o dicho con mayor
precisión, se adaptan a los cambios y deben responder a las exigencias sociales a
riesgo de quedar obsoletos, rebasados e inaplicables. La propia sociedad, en este
caso, crea “su” Derecho. Primero como costumbre o práctica y después, mediante
la presión de los hechos, como normas positivas ya legisladas a través de los
mecanismos y procesos constitucionalmente establecidos para ese fin.
Esto es significativamente apreciable en el campo de los derechos humanos,
donde inclusive se identifican “generaciones” de éstos: los civiles y políticos; los
económicos, sociales y culturales y los más recientes que podrían llamarse de
“bienestar” –como el derecho a un ambiente no contaminado- y los gestados por
“la sociedad civil” –impulsados sobre todo por organizaciones no
gubernamentales, y que se refieren a una mejor calidad de vida y a una mejor
convivencia social. Inclusive, a una mejor gestión gubernamental-.
El camino seguido por los derechos humanos como figura jurídica presente en
nuestros ordenamientos constitucionales inicia desde la Constitución Federal de
1824, que hace referencia a la protección, por las leyes, de los derechos de los
ciudadanos. Además, señala que esas leyes deben ser “justas y sabias”. Continúa
con Las Siete Leyes de 1835 -1836, de las cuales la Primera Ley Constitucional
está dedicada a “Los derechos y obligaciones de los mexicanos y habitantes de la
República”.
Las Bases Orgánicas de 1843, por su parte, contienen disposiciones sobre las
garantías de igualdad, libertad y seguridad jurídica. Después, en el Acta
Constitutiva y de Reformas de 1847 se establece el amparo como el recurso del
gobernado para hacer valer sus garantías individuales. Por último, en ese mismo
siglo, está la Constitución Política de 1857 donde se contemplan en su Título I “los
derechos del Hombre”, que ocupan los primeros veintinueve artículos de ese texto
constitucional.
La Constitución Política vigente, de 1917, si bien menciona de manera expresa
“derechos humanos” únicamente en el artículo 102, apartado B, al facultar al
Congreso de la Unión y a las legislaturas locales para establecer organismos de
protección de aquéllos, también dispone que esos mismos derechos los “ampara
el orden jurídico mexicano”, por lo tanto, aun cuando la figura como tal no se utiliza
en la denominación de uno de los Títulos o Capítulos de la Constitución, sí se le
reconoce presencia (y protección) en el orden jurídico nacional.
En cuanto a una definición legal de “derechos humanos”, tampoco existe como tal,
pero se maneja el término y queda quizá al sentido común la comprensión del
mismo. Inclusive la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948,
dispone en su artículo 2.1 que “Toda persona tiene todos los derechos y libertades
proclamados en esta Declaración”, sin intentar su definición.
De acuerdo con lo anterior, en la legislación no se ha hecho indispensable la
definición precisa de lo que son los derechos humanos, pues las propia evolución
social y el progreso en general, así como sus consecuencias –por ejemplo, cada
vez sectores más amplios desean participar en la toma de decisiones públicas, o
los efectos nocivos de la industria en el ambiente- crean determinados espacios
para reivindicar uno u otro derecho que, por ser otras las circunstancias, antes no
se consideraba como tal.
Así es como se puede apreciar la aparición de las sucesivas “generaciones” de
derechos humanos. En el momento en que era urgente abrir la participación
política, no se priorizó el aspecto cultural, o bien, al considerarse situaciones
sociales no se discutió la conservación del planeta para las futuras generaciones,
por ejemplo.
Cada uno de estos derechos tiene, desde luego, una proyección social y colectiva
a todo el género humano, pero no es posible comprenderlos aislados del elemento
estatal, es más, del elemento “Comunidad Internacional” ahora que en el contexto
de mundialización de fórmulas y modelos económicos y comerciales también se
globalizan las diversas reacciones a los mismos, en cualquier sentido que puedan
ser éstas. Así es como se aprecian ciertas tendencias en materia humanitaria, una
de las cuales es la del derecho a la información.
Principios de los derechos humanos
La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece cinco principios
básicos:
Los derechos humanos son universales e inalienables
Este es el principio esencial de los derechos humanos, ya que establece el deber
de los Estados de promover dichos derechos, por encima de sus sistemas
políticos, económicos y culturales.
Los derechos humanos son, también, inalienables. En este sentido, no pueden
eliminarse, a menos que la situación sea excepcional y exista garantía de un
debido proceso legal. Por ejemplo, si una persona es culpable de haber cometido
un delito, un tribunal debe restringir su derecho a la libertad, según lo establecido
en las leyes de ese país.
Los derechos humanos son interdependientes e indivisibles
Todos los derechos humanos se relacionan entre sí, de manera que los progresos
que se obtengan en uno de ellos benefician al resto, mientras que los retrocesos o
privaciones también afectan por igual el ejercicio de los derechos restantes.
Los derechos humanos son no discriminatorios
Bajo este principio se prohíbe cualquier tipo de discriminación contra las personas
basada en raza, etnia, nacionalidad, género, preferencias sexuales o políticas, etc.
Además, el principio de no discriminación se complementa con el de igualdad, que
establece que todos los seres humanos nacen libres y en igualdad de derechos.
Declaración universal de los derechos humanos
Se llama así al documento que concentra los 30 artículos con los derechos
humanos fundamentales que deben ser protegidos de manera universal.
Fue proclamada el 10 de diciembre de 1948 en la Asamblea General de las
Naciones Unidas, en París, y para su redacción se requirió de representantes de
diversos países, culturas y tradiciones ayudaron a mostrar una perspectiva amplia
sobre lo que implicaban los derechos humanos en diversas partes del mundo.
Entre los artículos más destacados de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, están:
Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y,
dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los
unos con los otros.
Artículo 13
Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el
territorio de un Estado.
Artículo 28
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional
en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan
plenamente efectivos.

2. Garantías Individuales.
Como se apuntó, los derechos humanos son inherentes al individuo, se nace con
ellos y son inalienables, imprescriptibles e irrenunciables. Se poseen más allá de
la voluntad consciente de su existencia, y con mayor razón, de que haya un
régimen jurídico que los reconozca –por ser naturales, no los puede otorgar- y
proteja.
Sin embargo, también se hizo notar que los derechos humanos se materializan en
la convivencia social y en el contexto de la organización político-jurídica que es el
Estado, donde el individuo encuentra el espacio social, cultural, político,
económico, etc. para actuar y, dentro del ámbito de su libertad, ejercer uno u otro
de sus derechos.
Es en la esfera del Estado donde los derechos humanos, entendidos como
derechos naturales se positivizan y adquieren la naturaleza de un derecho
subjetivo al que le corresponde una obligación, cuyo sujeto puede ser el propio
Estado. Es decir, en el sistema jurídico nacional encontramos que un individuo
posee ciertos derechos subjetivos que en determinada circunstancia están bajo
algún mecanismo específico de protección o tutela. Cuando esos derechos
subjetivos, por ejemplo, el derecho de propiedad se ve vulnerado por actos
previstos en la legislación civil, el medio de defensa o reivindicación será una
acción civil. Cuando ese mismo derecho se ve menoscabado por un acto ilícito,
será el Derecho Penal quien provea los recursos para su protección. Cuando el
derecho de propiedad se vea afectado por actos del propio Estado, por decir una
expropiación irregular, se hace valer como garantía individual, en este caso
podrían ser los requisitos que legalmente debe cubrir el acto de expropiación.
Es en este último sentido como deben entenderse las garantías individuales.
Derechos humanos y garantías individuales son lo mismo, pero una vez que existe
una estructura jurídica de protección frente al Estado, los derechos humanos se
llaman garantías, puesto que el sistema jurídico los respalda a través de requisitos
legalmente señalados frente a la autoridad. Esos requisitos son al mismo tiempo
los límites que la ley le impone al Estado en sus actos y el mínimo que el
ciudadano puede exigir en la ejecución de esos actos.
Tampoco hay una definición legal de garantías individuales. La Constitución de
1917, en el artículo 1° establece que “En los Estados Unidos Mexicanos todo
individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución...” Esto significa
dos situaciones. Primero, que se parte de un principio de no discriminación, y
segundo, que en el texto constitucional “garantías” se entiende como los
mecanismos, recursos, competencias, derechos y libertades contenidos en la
propia Constitución y no necesariamente como “derechos humanos”. Pero podría
también entenderse que la finalidad de todas esas “garantías” es tutelar los
derechos humanos, como ocurre de manera más clara con el artículo 103, fracción
I, de la propia Constitución, sobre la competencia de los tribunales de la
Federación respecto de “Leyes o actos de la autoridad que violen las garantías
individuales”.
Como puede apreciarse, la definición de garantías individuales no es tan
importante en el contexto constitucional, como la precisión de los mecanismos
para su salvaguarda y el término se utiliza igual que el de derechos humanos, sin
subordinar esos mecanismos a las posibles limitantes que un concepto
inevitablemente podría tener.
En la medida que los derechos y libertades fundamentales del ser humano se
incorporan a la Constitución y se integran al Capítulo de Garantías Individuales se
ubican bajo la protección del sistema jurídico con características y elementos
específicos, pero con el común denominador de ser derechos humanos tutelados
como garantías individuales. Las clasificaciones doctrinales únicamente señalan
una sistematización según diversos criterios de comprensión, pero no reflejan
ninguna distinción legal. No existen jerarquías o niveles entre las garantías. Su
tratamiento es siempre uniforme, inclusive en el supuesto de restricción o
suspensión, como lo señala el artículo 1° ya citado “en los casos y con las
condiciones que ella misma establece”.
Características de las garantías individuales
Las garantías individuales tienen cinco características fundamentales:
• Son universales: aplican a todas las personas, desde que nacen.
• Son irrenunciables: no se puede renunciar a ellas.
• Son imprescriptibles: no se extinguen.
• Son inalienables: no se pueden suprimir a la persona.
• Son limitativas del poder del Estado: el Estado carece de poder sobre ellas.
Están protegidas por el amparo constitucional: en el caso de que un derecho
humano no esté protegido por una garantía individual, se puede recurrir a un
amparo para cumplir esta función.
Tipos de garantías
Las garantías constitucionales se dividen en cuatro grandes categorías:
Garantías de igualdad
Son todos los mecanismos que garantizan la eliminación de distinciones entre
individuos, entendiendo que todos son iguales y por tanto, están en una misma
situación frente a la ley.
En el primer artículo de la constitución mexicana, se establece:
En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que
otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en
los casos y con las condiciones que ella misma establece.
Garantías de libertad
Son las garantías que aseguran que el individuo pueda actuar de manera libre en
la sociedad.
El artículo seis de la constitución mexicana, señala:
La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o
administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero,
provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será
ejercido en los términos dispuestos por la ley.

Garantías de propiedad
Hacen referencia a la protección del derecho de los individuos de acceder a la
tierra con fines productivos, bien sea como propietario o arrendador, entendiendo
que la propiedad de la tierra y las aguas es del Estado, pero este tiene que crear
los mecanismos para transferirla a los individuos.
El artículo 27 de la constitución mexicana, lo resume así:
La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del
territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y
tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo
la propiedad privada.
Garantías de seguridad jurídica
Son todos los mecanismos que protegen la privacidad y el debido proceso de los
individuos.
La constitución mexicana lo describe así en su artículo 16:
Nadie puede ser molestado en su persona, familia, posesiones o domicilio, si no
existe mandamiento escrito.

OPINIÓN PERSONAL
La incorporación de los derechos humanos en los ordenamientos jurídicos ha sido
una respuesta a las necesidades de protección y garantías individuales frente a
los abusos del poder. A lo largo de los siglos, han surgido generaciones de
derechos humanos: los civiles y políticos, los económicos, sociales y culturales, y
los más recientes que abarcan derechos de bienestar y ambientales. Esta
evolución demuestra que los derechos humanos no son estáticos; se adaptan y se
expanden conforme la sociedad enfrenta nuevos desafíos y necesidades. La
protección de los derechos humanos a través de garantías individuales en los
sistemas jurídicos, como se observa en la Constitución mexicana de 1917,
ejemplifica cómo los derechos naturales se positivizan y se convierten en
derechos subjetivos protegidos por el Estado. Estas garantías no solo establecen
límites al poder estatal, sino que también aseguran un marco de protección legal
para los ciudadanos, permitiéndoles exigir el respeto y la defensa de sus
derechos. En conclusión, los derechos humanos, aunque han avanzado
significativamente desde sus primeras formulaciones, siguen siendo un campo
dinámico y en constante desarrollo. La globalización y los cambios sociales
continúan moldeando su aplicación y expansión, reafirmando su relevancia en la
construcción de sociedades justas y equitativas. La promoción y defensa de estos
derechos es una responsabilidad compartida a nivel nacional e internacional, y su
respeto es esencial para el progreso y la dignidad humana.
BIBLIOGRAFIAS

[Link]

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