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Casa de Muñecas: Personajes y Escenas

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Casa de Muñecas

Henrik Ibsen

PERSONAJES: (RIFADOS)

1. Helmer- Raúl
2. Nora-Michelle
3. Iván- David
4. Bob- Wendy
5. Emmy- Ena
6. El Doctor Rank- Jeovani
7. Cristina- Fernanda
8. Mariana- Sara
9. Elena- María Celeste
10.Krogstad- Alan

Escenarios:
Nathaly Rocío
Katherine Yamileth
Marcela (yo)
Fátima Andrea
Angie Guadalupe
Jeivi
ESCENA 1 (La acción transcurre en Noruega, en casa de los señores Helmer)
En la primera escena, de desarrolla en la sala decentemente amueblada, un despacho que
es de Helmer, la chimenea, la puerta, una mesa y un sillón y otra mesa pequeña, cerca de
la mesa está el árbol de Navidad, y un mueble con una vajilla, una silla mecedora, un
armario lleno de libros, y debe de estar una alfombra ya que es una noche de invierno y en
la chimenea arde un buen fuego y la decoración con temática de navidad ya que en esa
época, y se acerca noche buena y por último un despacho donde recibe a sus clientes
Helmer.
(Entra Nora y Helmer)
Helmer: Nora, Nora, eres una verdadera mujer y ejemplar madre para mis hijos, en serio, mujer,
tienes que saber mis ideas respecto al punto de nada; de deudas y nada de préstamos…

Nora: (Acercándose a la chimenea) Bien como tú quieras Torvaldo

Helmer: Mira (entregándole unos billetes) hay muchos gastos en una casa cuando llega navidad

Nora: (contando los billetes) Diez, veinte, treinta, cuarenta; gracias Torvaldo con esto ya tengo
para ir comprando todo lo que necesitamos

Helmer: ¡Bueno, no hay más remedio!

Nora: Se hará así, descuida

Helmer: (Helmer se acerca sonriendo) Sí, supieras emplear el dinero Nora seria más que perfecto y
comprar efectivamente alguna cosa, pero el dinero se evapora en mil pequeñeces y luego tengo
que volver a aflojar de mi bolsa

Nora: ¡Que cosas, dices Torvaldo!

Helmer: Es la pura verdad Norita (Le rodea la cintura con un brazo)

Nora: ¡Anda! Como te atreves a decir esas barbaridades ahorro cuanto puedo

Helmer: ¡Oh! Eso es indudable; Yo te quiero, como eres querida alondra, pero oye, te encuentro
hoy no sé… Tienes una cara, un poco sospechosa…

Nora: ¿YO?

Helmer: Sí, tú mírame bien a los ojos (Nora mira a Helmer)

Nora: ¡¡No!! ¿por qué dices eso?

(Hay un plato llenó de dulces en la mesa) (se acercan los dos a la mesa)

Helmer: ¿No, has probado dos o tres almendras?

Nora: ¡Que no! ¡Torvaldo te digo que no!

Helmer: ¡Bien, mujer te lo digo en broma!


Nora: Ni, en sueños se me ocurre hacer eso, que muy bien sé que te desagrada, puedes estar bien
seguro

Helmer: No, si lo sé, ¡¡vamos guárdate tus misterios ya!! Dime, cuál son los misterios de está
navidad ya no puedo, esperar más

Nora: ¿Has pensado, en invitar a cenar al doctor Rank?

Helmer: No, ni hace falta, puesto que ya lo sabe, sin embargo, lo invitaré cuando venga
(Disponiéndose a entrar al despacho) si es una visita, acuérdate de que no estoy para nadie

(Entra Elena)

Elena: (Desde la puerta de la entrada) Señora, una dama desea verla

Nora: ¡Que pase!

Elena: (A Helmer) Ha venido el doctor

Helmer: ¿Ha pasado a mí despacho?

Elena: Si, señor

(Entra Cristina) (se Nora se sienta en el sillón y Cristina se sienta en la silla mecedora)

Cristina: ¡Buenos días Nora!

Nora: (indecisa) ¿Buenos días?

Cristina: ¿No me conoces?

Nora: Efectivamente, no sé ¡Cristina!

Cristina: Pasaba a saludarte, ¿Cómo te ha ido?

Nora: Que crees, han nombrado a mi marido director de un banco

Cristina: ¿A tu marido? ¡Qué suerte!

Nora: ¿Verdad? Empezará a desempeñar el cargo en Año Nuevo, y entonces, tendrá un mejor
sueldo con multitud de utilidades

Cristina: Indudablemente, por lo menos tendrán lo necesario…

Nora: No, nada más lo necesario nada más no, sino mucho, muchísimo dinero

Cristina: (sonriendo) Nora, Nora, todavía no has aprendido a ser juiciosa a estas fechas

Nora: Torvaldo, supone que todavía lo soy, ¡¡pero ni te creas he!! Hemos tenido que trabajar los
dos

Cristina: ¿Tú también?


Nora: Sí, labores de mano, bordados, costurar etc. Y mi esposo tenía que trabajar desde la
mañana, hasta la noche, como abuso cayó gravemente enfermo, y los médicos prescribieron que
se marchara al Sur.

Cristina: Cierto, pasaron un año en Italia

Nora: Si, comprendes no era muy fácil ponerse en camino… Acababa de nacer Iván, pero no hubo
más remedio

Cristina: Ya, lo creo

Nora: Mil doscientos escudos…, cuatro mil ochocientas coronas.

Cristina: Sí, y no es poca suerte tenerlo cuando hace falta

Nora: Nos lo dio papá

Cristina: ¿Y tú esposo volvió completamente repuesto de su enfermedad?

Nora: Sí, fue un milagro

Cristina: ¿Y…? ¿Ese médico?

Nora: ¿¿¿qué quieres, decir???

Cristina: Recuerdo, que la criada dejo pasar a un caballero al mismo tiempo que a mí

Nora: En efecto, aquél era el doctor Rank, no viene como médico, si no como amigo y nos visita
muy seguido, no lo tomes a mal dime: ¿De veras no amabas a tu marido? Entonces, por qué te
casaste con él

Cristina: Mi madre, estaba enferma me encontraba sin apoyo, y además tenía que cuidar de mis
hermanos, sabes, no me creí con derecho de rehusar el matrimonio

Nora: Sí, si actuaste perfectamente

Cristina: Por lo menos, vivía muy desahogado; pero su fortuna era poco sólida y a su muerte, se
terminó todo y me dejo en la calle

Nora: ¿Y entonces?

Cristina: Me obligada, a buscar una ocupación

Nora: Y te enorgullece también pensar en todo lo que has hecho por tus hermanos

Cristina: ¿Tengo derecho no?

Nora: Así lo creo, pero voy a decirte una cosa, Cristina yo también tengo un motivo de alegría y
orgullo

Cristina: No lo pongo, en duda explícate

Nora: Habla más bajo, no sea que Torvaldo nos oiga, no debe de saberlo nadie más que tú

Cristina: Nadie lo sabrá por mí


Nora: Escucha…, yo también puedo estar orgullosa y satisfecha, pues yo fui que salvé vida

Cristina: ¿Salvar? ¿Salvar cómo?

Nora: ¿Te he hablado del viaje a Italia, no es verdad? Torvaldo no viviría s estas fechas sino,
hubiera ido al Sur

Cristina: Bien, pero tú padre les dio el dinero necesario

Nora: (sonriendo) Sí, eso es lo que cree Torvaldo y todo el mundo, pero… Yo fui la que conseguí

Cristina: ¿Tú? ¿Una cantidad tan importante?

Nora: Mil doscientos escudos, cuatro mil ochocientas coronas

Cristina: ¿Cómo te las arreglas?... ¿Te ganaste, la lotería?

Nora: ¿Qué mérito tendría eso?

Cristina: Entonces, prestado no era fácil que lo tuvieras nunca

Nora: ¿Por qué no?

Cristina: Por que una mujer casada no puede, obtener dinero prestado sin el consentimiento de su
marido

Nora: De una mujer que sabe, manejarse con destreza

Cristina: Nora, no se me ocurre ¿cómo?

Nora: Nadie, me presto el dinero pude obtener de otra forma, he podido recibido de un
admirador… ¿Qué? Cuando se es probablemente bonita…

Cristina: ¡Qué loca eres!

Nora: ¿loca?

Cristina: Dime, querida Nora ¿No habrás obrado a la ligera?

Nora: (hiriéndose) ¿Es una ligereza salvar la vida al marido?

Cristina: ¿Y a tu esposo no le dijo tu padre que el dinero no procedía de él?

Nora: Jamás, papá murió a los pocos días, yo había pensado en confesarlo todo y rogarle que no
me traicionara

Cristina: ¿Y después no has revelado nada a tu marido?

Nora: Ese día no llegará nunca… ¿Conque, Cristina, que te parece mi secreto? No era fácil cumplir
a plazo fijo, he tenido que ahorrar en todo

Cristina: ¡De manera que todo, pobre Nora, lo has tenido que sacar de tus gastos personales!

Nora: Siempre que Torvaldo me daba dinero para gastos, sólo invertía la mitad y de la otra mitad
compraba lo necesario lo más barato que podía
Cristina: ¡Ya lo creo!

Escena 2
En esta segunda escena, se desarrolla en la acogedora casa de los señores Helmer,

(Estando en la silla mecedora Entra Elena y se dirige a Nora)

Nora: (Levantándose de la silla mecedora) ¿Llaman a la puerta?

Elena: (Entrando) Perdone usted, señora, hay un caballero que desea hablar con él abogado

Nora: Querrás decir al director del Banco

Elena: Sí, señora, pero como este ay está dentro él doctor… no sabía…

(Entra Krogstad)

Krogstad: (Presentándose) Soy yo señora

Nora: ¿Usted, que tiene que ver con él? ¿Qué tiene que decirle?

Krogstad: Deseo conversar, de asuntos relativos del banco e oído hablar que su esposo va a ser
nuestro jefe

Nora: Claro, eso es

Krogstad: Asuntos de negocios, señora nada más eso

Nora: Entonces, pase al despacho… (Krogstad, entra al despacho) (Sale Doctor) (Entra Cristina)

Cristina: Ahora eres viudo, ¿verdad?

Nora: sí, él es viudo con muchos hijos…

Cristina: Dicen que se ocupa en toda clase de negocios…

(Entra Rank)

Rank: (Saliendo del despacho de Helmer) No, no, quiero estorbarte; voy a ver a tu esposa un
momento (por accidente se para en Cristina) ¡Ah, perdón!

Nora: Nada de eso… (los presenta) Doctor Rank; ella es mi amiga Cristina señora viuda de Linde

Rank: Mucho gusto; señora Viuda de Linde

Cristina: Mucho gusto; Doctor Rank

(Entran los niños) (Entra Mariana con los niños)

Nora: ¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí! ¡entren!¡entren! ¡Cristina mira! ¿No es verdad que son muy
preciosos?

Cristina: Que, no te quede la menor duda


Nora: ¡Que caritas tan animadas y frescas tienen!¡muy bien! ¿se divirtieron hoy mis pequeños
hijos?

Mariana: Vamos andando, niños… (Salen todos menos Nora) (sale Cristina)

(Entra Krogstad)

Krogstad: Perdone usted señora…

Nora: ¿Qué se le ofrece? Mi esposo, no está en casa señor Krogstad…

Krogstad: (se sienta en un sofá) Ya lo sé

Nora: ¿entonces, que desea usted? Deseo hablar, con usted… ¿A mí? ¿hoy? No estamos todavía a
primero de mes

Krogstad: No, estamos en vísperas de Navidad y de usted depende que estas en estas Navidades
traiga alegría o penas

Nora: Por favor, sea un poco más directo

Krogstad: Usted comprenderá, supongo que, con la llegada de la señora Viuda de Linde, espera
obtener mi puesto en el banco

Nora: (paseando) ¡Eh! De cualquier modo, ella tiene alguna, influencia

Krogstad: Señora, tendría usted la bondad de usar su influencia en mi favor,

Nora: ¿Cómo que, quiere decir?

Krogstad: Me puede hacer el favor, de influir, para que conserve mi puesto en el banco

Nora: Quiere decir usted que… ¿Mi esposo le quitara su empleo?

Krogstad: En fin, todavía tengo tiempo y le aconsejo que use su influencia para impedirlo

Nora: Yo no tengo, ninguna influencia, señor Krogstad, bueno después de Año Nuevo me veré libre
de usted intentare convencer a mi esposo, pero, señor Krogstad no le prometo nada

Krogstad: Señora, lucharé para conservar mi humilde empleo como si se tratase de algo de vida o
muerte

Nora: Y lo es, evidentemente

Krogstad: No es solo por el sueldo, sino también por otra cosa…

Nora: Creo que he oído hablar del asunto

Krogstad: La cuestión no pasó a los tribunales; pero me cerro todos los caminos y otra clase de
negocios que usted ya sabe, ahora quiero dejar esos negocios porque mis hijos están creciendo y
necesito recobrar la mayor consideración que pueda, el empleo del banco es mi primer paso para
cambiar de vida, y ahora su esposo pretende darle el empleo a otra persona

Nora: Pero, Dios señor Krogstad no puedo ayudarlo


Krogstad: Lo que le falta a usted señora es voluntad para ayudarme

Nora: ¿Va a decirle usted a mi esposo que debo dinero?

Krogstad. ¡No caramba! ¿Y si lo hiciera?

Nora: Sería una infamia, ese secreto es mi orgullo y mi alegría y mi orgullo… Y si mi esposo lo
llegase a saber pagaría en seguida y me vería libre de usted

Krogstad: Señora, cuando su esposo recayó muy enfermo usted me pidió un préstamo de mil
doscientos escudos mientras yo prometí proporcionarle el dinero

Nora: Y así fue

Krogstad: Pues bien, todavía está el recibo que usted firmo

Nora: ¡Bueno, pero si he ido pagando puntual!

Krogstad: Creo que su padre estaba muy enfermo

Nora: si, ¡¡¡así es!!! ¿murió poco después?

Krogstad: Dígame, por casualidad recuerda la fecha en que murió su padre

Nora: Sí, murió un 29 de septiembre

Krogstad: Señora, es que su padre firmó este documento después de cumplir 3 días de muerto
¿no? ¿Puede usted explicarme esto?

Nora: (misteriosa y con mucha pena lo mira) No, no fue él… Fui yo la que escribió el nombre de
papá

Krogstad: ¿Usted comprende la gravedad de la confesión que está haciendo? ¿Por qué nunca envió
el documento para que lo firmara?

Nora: Era imposible, él estaba muy enfermo ¡Estaba tan enfermo para pedirle la hubiera muerto
mucho antes!

Krogstad: Hubiera cancelado el viaje

Nora: Era imposible, era la salvación de mi esposo y no podía renunciar a él

Krogstad: Comprende su fraude…

Nora: No podía, detenerme a reflexionar

Krogstad: Señora, evidentemente usted no tiene la menor idea, de la gravedad de su fraude ni una
mínima responsabilidad

Nora: ¿Usted quiere hacerme creer que hice mal al salvar la vida de mi esposo? ¡Son bien malas las
leyes!

Krogstad: Malas o no son leyes y deben de respetarse (Sale)

(Entran los 3 niños)


Los niños: Mamá, mamá se ha ido ese señor…

Nora: Sí, sí, pero, no le hablen a nadie de ese señor ¿escucharon ni a su papá?

Los niños: No, mamá ¿quieres jugar ahora?

Nora: No, no, mis niños ahora estoy muy ocupada…

Los niños: Mamá, Lo habías prometido, mamá…

Nora: No puedo, Váyanse…

(Salen los niños) (Entra Helmer)

Helmer: ¿Ha venido alguien?

Nora: ¿aquí? no

Helmer: Que raro, e visto salir a el señor Krogstad

Nora: Sí, ha estado aquí un momento

Helmer: Adivino ha venido a pedirte que hables en su favor conmigo

Nora: Si

Helmer: Que lo hicieras como, una propuesta tuya ocultándome eso ¿Te ha pedido eso?

Nora: Sí, Torvaldo, pero…

Helmer: Nora, has podido actuar así ¿entablar conversación con semejante persona y hacerle una
promesa? ¡Y para colmo mentirme!

Nora: ¡Torvaldo!

Helmer: ¿Sí?

Nora: Me alegro muchísimo de ir pasado mañana a la fiesta de trajes de lo Stenborg. No


encuentro un traje que valga pena

Helmer: ¿Ahora sales con eso Nora?

Nora: ¿Tienes mucho que hacer Torvaldo?

Helmer: Sí (lleva con él, unas páginas)

Nora: ¿Qué papeles son esos?

Helmer: Cosas del Banco

Nora: ¿No podrías elegir el traje que llevare al evento?

Helmer: Bien, pensaré, e idearé algo

Nora: Peor di, ¿es realmente grave lo que ha hecho Krogstad?

Helmer: Ha cometido fraudes, ¿sabes lo que quiere decir eso?


Nora: No, Torvaldo…

Helmer: Más uno puede regenerarse, a condición de confesar su crimen y de sufrir la pena

Nora: ¿crees qué?

Helmer: Una persona, así tiene que disimular a todas horas y enmascararse hasta en su propia
familia delante de su esposa e hijos

Nora: ¿Por qué?

Helmer: Por qué la atmósfera de mentira contagia toda su familia, e tenido varias ocasiones como
abogado de comprobarlo

Nora: ¡Que frío hace aquí!

Helmer: Después pensaré en tu traje

(Sale Helmer) (Entra Mariana con los niños)

Mariana: Señora… los niños desean verla

Nora: ¡No, no tal cosa es imposible!

Mariana: Los niños se empeñan en entrar

Nora: No, no los deje venir aquí, vaya con ellos…

Mariana: Si, está bien señora (Sale con los niños)


ESCENA 3
La misma decoración, el árbol de navidad, sofá, los guantes y el abrigo en el pechero, de Nora.

(Entra Mariana lleva una caja y adentro contiene un traje) (Entra Nora)

Mariana: Por fin encontré la caja del traje

Nora: Esta bien, póngala sobre la mesa

Mariana: (Lo hace) Quizá el traje no sirva como está

Nora: ¡Ah! Esto está hecho un desastre

Mariana: ¡Ay eso no! Puede arreglarse fácilmente solo se necesita un poco de paciencia

Nora: ¿Qué hacen los niños?

Mariana: Están jugando con los regalos de Navidad

Nora: Hablan mucho de mí…

Mariana: Están tan acostumbrados a no separarse de su mamá

Nora: Sí, Mariana ya vea usted a futuro no podré estar tanto tiempo con ellos

Mariana: Los niños, se acostumbran a todo

Nora: Usted lo cree… ¿Cree que si su mamá se marcha para siempre la olvidarán?

Mariana: ¡Para siempre es mucho tiempo!

Nora: Dígame Mariana ¿Cómo tuvo usted valor para confiar a su hijo a manos extrañas?

Mariana: No, me quedaba más remedio que dejarlo en otras manos…

Nora: Sí, entiendo

Mariana: Tuve que agarrar valor ya que era un trabajo tan bueno ¡Era mucha suerte para una
muchacha con tan mala suerte como yo!

Nora: Seguramente su hija ya la olvido

Mariana: Ni pensarlo, me escribió cuando hizo su primera comunión

Nora: Mariana, mara mí usted fue una buena madre, cuando yo era pequeña

Mariana: La pobre Norita, no tenía más madre que yo


Nora: Sabe, lo que dice es muy cierto

(Sale Mariana) (Entra Helmer)

Nora: ¿Y tú vas a trabajar?

Helmer: Sí, he ido al banco

Nora: Torvaldo… Deseo que Krogstad conserve su puesto en el banco, bueno lo puedes dejar de
cesante a Krogstad

Helmer: Es una Terquedad

Nora: No es por eso Torvaldo

Helmer: Ya comprendo te acuerdas, de otras épocas

Nora: Sí, acuérdate todo lo que escribieron de mi papá y todas de las calumnias que dijeron

Helmer: En lo que respecta a su mancha moral

Nora: Sí, sí es verdad

(Entra Elena)

Helmer: Tomé, usted Elena salga en seguida a colocar está carta en un buzón

Elena: Esta bien, señor (sale)

Helmer: Bien, Nora

Nora: Que mandas en esa carta

Helmer: La cesantía de Krogstad

Nora: ¡Que quieres decir!

Helmer: He dicho todas las responsabilidades

(Sale Helmer)

(Entra Krogstad)

Krogstad: ¡Señora, Nora! Deseo conversar con usted respecto al contrato que me firmo hace años
contándole la verdad a su esposo Helmer, Este secreto puede terminar este asunto amistosamente

Nora: Mi marido no debe saber nunca…

Krogstad: ¿Cómo va a usted impedirlo?

Nora: Inmediatamente nada…

Krogstad: Además, no le serviría de todos modos ni por todo el dinero del mundo le devolveré el
pagare

Nora: Explíqueme como quiere utilizarlo he llegado a pensar en abandonarlo todo y huir…
Krogstad: Se lo diré quiero prosperar señora, quiero tener una fortuna y de su esposo depende de
que yo pueda lograr mi fortuna

Nora: Eso no lo hará nunca

Krogstad: Lo hará lo conozco, no se atreverá y lo hará en seguida…

Nora: Jamás se le ocurrirá semejante cosa y sabe usted no me asusta señora

Krogstad: Ni usted a mí señora, pero lo que a hecho usted no tiene perdón y conque usted ya está
advertida (Sale) (Entra Cristina)

Nora: En el buzón esta una carta de Krogstad confesándole toda la verdad a mi esposo

Cristina: ¿Fue Krogstad quien te presto el dinero?

Nora: Sí, lo sabrá todo Torvaldo…

Cristina: Créeme, Nora es lo mejor que les puede pasar a ustedes dos

Nora: Es que no lo sabes todo he puesto en ese documento una firma falsa

Cristina: ¿Qué dices?

Nora: Necesito que me sirvas de testigo

Cristina: ¿Dime?

Nora: En ese caso debes declarar que es falso

Cristina: Bien, lo recordaré y hablaré con Krogstad ahora mismo

Nora: No vayas a verlo

Cristina: Hubo un tiempo que él hubiera hecho el mayor sacrificio por mí

(Salen todos) (Entran Cristina y Krogstad)

Krogstad: He recibido una carta de usted ¿Qué desea?

Cristina: Una necesidad absoluta que dejes de amenazara mi amiga con su antiguo secreto y que
envíes una carta a Helmer confesándole toda la verdad y después le envías el pagaré a Nora

Krogstad: Así, lo hare… (Salen)


Escena 4 (Escena Final)
En esta escena es necesario hacer un buzón… donde llegarán las cartas de Krogstad, llevar sobre
que simulen las cartas y además llevar una maleta para Nora y llevar 2 anillos uno es de Nora y el
otro de Helmer.

Nora: ¿Qué vas a hacer Torvaldo?

Helmer: Desocupar el buzón, está atestado de tanta carta

Nora: ¿Vas a trabajar esta noche?

Helmer: De ningún modo… Han forzado la cerradura Nora

Nora: ¿La cerradura?

Helmer: ¿Qué significa esto?

Nora: Quizá travesura de los niños ¿Por qué no revisas las cartas mañana?

Helmer: No, deseo que darme está noche (Se sienta en el comedor a revisar las cartas)

Nora: Entonces…

Helmer: (Lee la carta que le ha enviado Krogstad) ¡Nora! ¿Sabes lo que dice está carta? Anda
puedes leerla (Le da la carta)

Nora: Sí, lo sé

Helmer: Entonces… ¿Esta carta dice la verdad Nora? Anda responde…

Nora: Es la verdad. Torvaldo te e amando sobre todas la cosas del mundo

Helmer: Hubiese preferido morir Nora ¿Qué has tenido valor de hacer?

Nora: Déjame que me valla tú no has de llevar el peso de mis culpas…

Helmer: Terrible despertar ¡Durante ocho años! Tú has sido mi alegría y mi orgullo, una hipócrita
embustera y para colmo toda una ¡CRIMINAL! ¡Que abismo de deformidad! ¡Qué horror!

Nora: Sí, así es

Helmer: Así, quedare reducido a la impotencia tirando a la basura el orgullo de años por la
impotencia de una mujer sin valores

Nora: Cuando yo ya no este, a tu lado estarás libre

Helmer: Esto es tan increíble, y tan difícil de creer que, aunque me lo hubiesen contado no lo
hubiese creído
(Entra Elena)

Elena: Acabo de recibir una carta para la señora

Helmer: Démela a mí, quiero leerla yo

Nora: Léela

Helmer: ¡No es increíble nos acabamos de librar del problema! Krogstad te acaba de enviar el
pagaré con tu firma falsa diciendo que nos dejara en paz

Nora: ¿Y yo?

Helmer: Ambos nos salvamos del problema… Ahora todo está arreglado y libre de preocupaciones
te perdonó

Nora: ¡Gracias por el perdón! Pero, ya no puedo seguir en este lugar ni seguir siendo tu esposa
ahora, que sabes toda la verdad quiero irme lejos sin mirar a tras… No pienso dormir una noche
más en esta casa Siéntate Helmer tenemos que hablar…

Helmer: ¿Qué significa esto? No te comprendo…

Nora: Dices, que no me comprendes… pues, mira yo tampoco te e comprendido hasta está noche.

Helmer: ¿En qué sentido?

Nora: Como te explico… Ocho años han pasado desde que tú y yo nos casamos y formamos una
familia llena de mentiras y jamás se había cruzado una conversación seria quizá… Pero, de lo cual
nunca me arrepentiré por qué por ello tenemos 3 maravillosos hijos…

Helmer: Iba a hacerte participe de mis preocupaciones…

Nora: No hablo de preocupaciones… Es precisamente tú nunca comprendes nada han sido muy
injustos conmigo primero papá y tú después

Helmer: ¿Qué? Hay alguien más que te halla amado más que nosotros dos…

Nora: Jamás pudieron que es verdaderamente amar…

Helmer: Empleas una frase singular para hablar de nuestro matrimonio…

Nora: Si me regresó, a mí pasado he vivido de las piruetas que hacía para ti y papá han sido muy
culpables de mis desgracias

Helmer: Que acaso no has sido feliz

Nora: No, he sido una muñeca grande en tu casa, como fui muñeca en casa de mis papas. Y en
cuanto a mí, ¿Qué preparación tengo para educar a mis hijos?

Helmer: ¡Nora!

Nora: ¡Voy a dejarte!

Helmer: No tienes derecho, te lo prohíbo, antes de ser esposa eres madre…


Nora: (Sale y trae una maleta de viaje) Está noche, dormiré en casa de Cristina, mañana me voy de
país y en cuanto a mis hijos yo sé que quedan en buenas manos…

Helmer: Nora, espera hasta mañana…

Nora: No puedo pasar la noche bajo el techo de un extraño me voy y a quiere mucho a mis hijos y
dile cuanto los amas…

Helmer: Como sea eres mi esposa…

Nora: Toma tú anillo, Devuélveme el mío ahora que no hay más que decir me voy Torvaldo ¡ADIÓS!
(Se va)

Helmer: ¡Se ha ido! ¡No volveré a verla jamás! (SE VA)

FIN

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