Haiku
Los haikus son piezas breves que apelan a la espontaneidad. El arte de saber
vivir el presente y conectar la naturaleza y aquello que nos rodea para
comprendernos a nosotros mismos. Vivimos en el ego, con sus planes y
agendas, pero la realidad es cambiante y el campo circundante se mueve en
direcciones distintas a nuestro deseo. Escribir haikus nos enseña a percibir
el presente y plasmarlo de una forma directa e inmediata.
Son muchas las definiciones de haiku, desde poema breve intenso,
profundo, fresco, sugerente, evocador e íntimo a impresión inmediata de lo
que uno percibe sin el filtro de la razón. Técnicamente es un poema de tres
versos sin rima, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente que se
escribe desde la espontaneidad de lo que uno siente en comunión con el
entorno. No manda la razón, ni la belleza de la prosa sino la captación del
instante.
Escribir poemas zen, nos enseña a encriptar la realidad, desde una mente
liberada que atiende a todo cuanto acontece sin mediar tiempo para la razón.
El gran poeta Matsuo Basho autor de Las sendas de Oku, decía que para
componer un buen poema zen se trataba de ver, oír, tocar, oler, gustar y
sentir sin preconcepción ni prejuicio del ningún tipo. Hallar lo universal en
lo interior de cada uno, y ser capaces de abrir el horizonte personal a la
inmensidad que nos rodea.
Escribir poemas improvisados despierta nuestra parte espiritual, el lenguaje
simbólico y la magia de la intuición. No se trata de ser prisioneros de un
patrón ni de la imposición de escribir bien, sino testimoniar la experiencia
de contemplar la naturaleza y comunicar lo que esta nos transmite.
Cinco reglas para escribir un haiku
1. La métrica. Un haiku es un poema breve, generalmente de 17 sílabas
dispuestas en tres versos de 5 / 7 / 5 sílabas. Normalmente, hay que ceñirse
a esta métrica, pero se pueden hacer excepciones, sin sentir la imposición
de que encaje estrictamente. Los tres versos sirven para contener la
extensión y comprender que se trata de la exposición de una percepción
inmediata y breve.
2. La naturaleza. Este es el tema principal que debe contener todo haiku. La
naturaleza, la percepción, atmósfera o evocación de ella. El ser humano en
su relación más profunda o fusión con la naturaleza es lo que da sentido a
la poesía haiku. Quien escribe un haiku ama y comulga con la naturaleza.
3. Tiempo presente. Se escribe en presente, condensando un instante de
eternidad. El haiku es el arte de la captación del instante. La realidad
natural tal y como acontece. Sin interpretaciones rebuscadas que se
salgan de la inmediatez. En ocasiones, esto puede llevar hasta la
sorpresa.
4. El valor del detalle. Capacidad para describir la atmósfera de una forma
precisa, simple y detallada. Pueden aparecer aromas, brillos, texturas y
neblinas. El paisaje exterior proyecta el horizonte interior.
5. Intimidad. Un haiku es una reflexión personal e íntima que evoca soledad y
cierta nostalgia o por qué no, entusiasmo o éxtasis. El espacio vacío es de
suma importancia. El silencio habla y comunica.
Florece Matsuo Bashō
Flores de cerezo
en el cielo oscuro entre ellas
la melancolía
¿Cómo leer haikus?
Como cualquier composición poética, pero tal vez aún más debido a
su extrema brevedad, los haikus necesitan ser leídos con
detenimiento, degustando las palabras, casi cerrando los ojos para
captar mejor su sabor.
Los haikus suelen ser composiciones muy visuales y los apreciarás
mucho mejor si dedicas algo de tiempo a imaginar las escenas que
sugieren.
Basho:
La suave brisa,
la risa de las flores:
Es primavera.
Mis ojos brillan
de tanto contemplarte,
flor de cerezo.
Las aves tristes,
se va la primavera.
Los peces lloran.
Bajo un sombrero
disfruto de la sombra,
aún estoy vivo.
Luna de agosto,
redonda como un tronco
recién cortado.
El mar ya en sombra,
los gritos de los patos
son casi blancos.
Lirio púrpura,
te miro y crece en mí
este poema.
¡Oh, luciérnaga!
Pronto desapareces…
La luz del día.
Primeras flores,
mi vida se prolonga
sólo por verlas.
Todo está en calma.
Chirridos de chicharras
perforan rocas.
Los monjes beben
el té del amanecer.
Flor de silencio.
Mira ese pino
parece estar creciendo
sobre la niebla.
El cuco canta
siempre lejos del mundo
de los poetas.
Vayamos juntos
a contemplar la nieve
hasta agotarnos.
Año tras año
se alimenta el cerezo
de hojas caídas.
Un relámpago.
El grito de la garza
iluminada.
Qué admirable,
un relámpago y nadie
comprende nada.
Cuando el cerezo
florece, nada sé
como el poeta.
Cae una hoja
y comienza a volar
la luciérnaga.
Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.
También mi nombre
se lo llevará el río
como a las hojas.
El viento helado
entró en mi corazón.
Salgo de viaje.
Actividad 1
Cada haiku pertenece a una estación del año. Construyan tarjetas en cartulina con la
imagen y un haiku.
Dividan en grupos los Haikus por estación.
También deben confeccionar una caja para guardar las tarjetas.
El viento helado
Entró en mi corazón
Salgo de viaje.
Actividad 2
Pensemos que escribir un haiku, es escribir el instante. Escribir el AHORA (podemos
musicalizar bajito con un sonido de agua, por ejemplo)
Para entrar en clima hacemos un corto ejercicio de respiración: cerrando los ojos,
cada uno se va a acordar del lugar al aire libre que mejor se sienta ¿Cuál es la
estación del año preferida para estar ahí? ¿qué sonidos pueden recordar de ese
lugar?
En un papel ponen algunas palabras sobre la imagen preferida de ese lugar que
evocaron, la estación del año que prefieren para estar ahí.
Tratando de atrapar ese instante, esa escena vamos a escribir nuestro haiku.
Preparan sus haikus para copiarlo en su libro de poesía
Recuerden siempre poner una imagen de la estación