LAS REBELIONES INDIGENAS
El siglo de las rebeliones
El siglo XVIII es conocido como el siglo de las rebeliones, pues –según la historiadora Scarlett
O’Phelan– se produjeron casi cien levantamientos en contra de las autoridades coloniales. Los
motivos principales fueron dos: los abusos de los corregidores en el sistema de repartimientos y
la introducción de las reformas borbónicas. Las dos rebeliones indígenas más importantes fueron
la de Juan Santos Atahualpa y la de Túpac Amaru II. Es importante señalar que estos movimientos
surgieron dentro de lo que el historiador Franklin Pease llama la formación de un movimiento
mesiánico inca, que señalaba la vuelta de una autoridad indígena que reordenaría el mundo,
desplazaría a los españoles y reinstalaría el Tahuantinsuyo.
La rebelión de Juan Santos Atahualpa
Juan Santos Atahualpa lideró en 1742 un movimiento rebelde que involucró a diversas etnias
de la sierra y la selva (asháninkas, amueshas, machiguengas, conibos, piros). El levantamiento
se originó en la región del Gran Pajonal, y se extendió a las actuales regiones de Huánuco,
Pasco, Junín y Ayacucho.
La rebelión buscaba la expulsión de los españoles y los africanos de los Andes, la desaparición del reparto de mercancías y la mita,
además de la instauración de un nuevo orden basado en las tradiciones prehispánicas. El rebelde se autodenominó inca, pero a la
vez usó símbolos cristianos como los crucifijos. Así, buscaba la adhesión tanto de aquellos más tradicionales, que veían positivamente
el uso de ideas o conceptos andinos, como de aquellos otros ya evangelizados.
Las consecuencias de la rebelión
Después de una década de intentos por reducir la rebelión, las milicias del virrey abandonaron la zona y se atrincheraron en
Chanchamayo y Oxapampa para evitar la expansión del movimiento. Aunque Juan Santos Atahualpa nunca fue capturado, luego de
1756 la fuerza de la rebelión disminuyó. Este levantamiento impidió el dominio efectivo de los españoles sobre la región del Gran
Pajonal y detuvo la labor evangelizadora católica, porque las misiones franciscanas fueron abandonadas.
La gran rebelión de Túpac Amaru II
A finales del siglo XVIII, una rebelión más fuerte y violenta sacudió los Andes. El 4 de
noviembre de 1780, José Gabriel Condorcanqui, curaca de Tinta, Tungasuca y Surimana,
apresó al corregidor Antonio de Arriaga y seis días después ordenó su ejecución.
Condorcanqui se hizo llamar Túpac Amaru II, pues se proclamaba descendiente de Túpac
Amaru I, el último de los incas de Vilcabamba, ejecutado por el virrey Toledo dos siglos
antes.
Túpac Amaru II era un curaca prestigioso y acomodado. Se dedicaba al arrieraje de un gran
número de mulas a través de toda la sierra sur, pero que se vio afectado –al igual que el
resto de la población– por el aumento de la explotación y de la presión fiscal que
promovieron las reformas borbónicas.
El contexto de la rebelión
Las reformas borbónicas empezaron a ser aplicadas en el Perú desde 1776. El visitador José Antonio de Areche las aplicó con excesivo
rigor y desdén hacia los criollos. Las medidas afectaron a diferentes sectores sociales, los cuales decidieron apoyar la rebelión:
Los curacas, a quienes la mayor presión fiscal los puso en dificultades, pues eran los intermediarios entre el Estado colonial
y los indígenas.
Los comerciantes del sur andino y el Alto Perú, quienes se vieron afectados por el alza de la alcabala y la aduana de La Paz.
Las comunidades indígenas, que pagaban tributo, destinaban fuerza de trabajo a las mitas y debían pagar los exorbitantes
precios de reparto de los corregidores.
Los mestizos, a quienes preocupó la intención de Areche de imponerles un tributo similar al indígena.
Los enfrentamientos y el desenlace
Túpac Amaru II convocó inicialmente a indígenas, criollos, mestizos y negros a luchar contra el “mal gobierno”, y demandó al Estado colonial la
abolición del reparto, la alcabala, la aduana y la mita de Potosí. Pero como la rebelión se hizo progresivamente más radical, ahuyentó el apoyo de los
sectores no indígenas. Tras la ejecución de Arriaga y las noticias de la rebelión, el corregidor del Cusco organizó la defensa y alertó a las autoridades
de Lima. El 18 de noviembre de 1780, los rebeldes obtuvieron una victoria en Sangarará. Sin embargo, el virrey Jáuregui envió un nuevo contingente,
que los derrotó y capturó a Túpac Amaru II en abril de 1781. Después de un juicio sumario, el líder rebelde fue ejecutado junto con su esposa Micaela
Bastidas el 18 de mayo de 1781.Pero la rebelión continuó. En el Cusco, Diego Cristóbal Túpac Amaru, primo de José Gabriel Condorcanqui, mantuvo
el control de algunos sectores del sur andino. Sin embargo, fue capturado y ejecutado en 1783.Estimulado por el levantamiento de Túpac Amaru II,
el líder aimara Julián Apaza dirigió una rebelión bajo el nombre de Túpac Catari. Con la ayuda de su esposa, Bartolina Sisa, y de su hermana, Jerónima
Apaza, formó un ejército de casi 40 000 hombres que cercó la ciudad de La Paz en dos ocasiones en 1781. Después del fallido sitio, Apaza fue capturado
y condenado a muerte el 13 de noviembre de 1781.
Las consecuencias de la rebelión
La rebelión de Túpac Amaru II causó la muerte de, aproximadamente, 100 000 personas, lo que ocasionó un nuevo colapso demográfico que afectó
al sur andino. Además, el levantamiento hizo ver a los españoles el peligro que corrían ante la inmensa mayoría indígena y mestiza, por lo que las
autoridades coloniales tomaron una serie de medidas radicales. Por ejemplo, se prohibió cualquier tipo de manifestación artística o literaria que
hiciera alusión al pasado incaico, como la lectura de los Comentarios reales, del Inca Garcilaso de la Vega. También se suprimieron todos los títulos
nobiliarios indígenas, incluido el de curaca, y se prohibió hablar quechua o usar símbolos incaicos.De esa manera, la nobleza andina se debilitó y la
masa indígena perdió a su clase dirigente. Como contraparte se creó la Audiencia del Cusco para que se encargara de la ejecución de justicia en el
sur andino. Se suprimieron los corregimientos, que fueron reemplazados por las intendencias, y se abolió el sistema de reparto. Finalmente, se
reforzó el ejército virreinal, que llegó a tener una tropa de 50 000 hombres. Así, el Perú se convirtió en el bastión militar hispano en América.
1. Responder las siguientes preguntas
- ¿Cuáles fueron los principales factores que causaron el descontento de la población indígena durante el siglo de las
rebeliones?
- De acuerdo con Franklin Pease, ¿cómo se relaciona el mesianismo con los levantamientos indígenas del siglo XVIII?
2. Lee la información y completa el cuadro.
El mesianismo en la rebelión de Juan Santos Atahualpa
La sublevación de Juan Santos, tal vez una de las más importantes de las poblaciones indígenas de la selva sudamericana, refleja el
estado de saturación alcanzado por las culturas nativas maltratadas y ofendidas en sus más hondas tradiciones. La clara conciencia
indígena de que el creciente avance y la intromisión siempre mayor de los blancos y mestizos en sus territorios es la causa principal de
su decaimiento cultural y de su lenta agonía física, encuentra su expresión en una esperanza mesiánica encarnada en la figura de Juan
Santos. [...] Una unidad política de casi todos los indios de la selva central peruana, fenómeno único de panindigenismo nunca antes
constatado, supone la adhesión consciente a un ideal mesiánico de liberación. [...] (Varese, 1973, pp. 173, 176)
La rebelión de Juan Santos Atahualpa (1742)
Causas Consecuencias Cambios que produjo
3. Lee la información, investiga y responde las preguntas
¿De qué manera la derrota tupacamarista debilitó a las élites indígenas?
¿Qué consecuencias trajo a largo plazo la liquidación de la élite indígena?
4. Completa el cuadro
Consecuencias de la rebelión de Túpac Amaru II
Políticas Culturales Demográficas
Juntemos nuestros trabajos que hemos realizado en estas clases y
elaboremos un lapbook sobre el mundo colonial americano