0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas5 páginas

EL HOMBRE El Seendero y Dios

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas5 páginas

EL HOMBRE El Seendero y Dios

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EL HOMBRE, EL SENDERO Y DIOS

Por M.·. M.·. José David Santana Alaniz


Introducción:
“Dios La Causa Primera” siendo supuestamente, absoluto, perfecto
y eterno, es para el relativo, imperfecto y finito hombre:
incognoscible, inescrutable, e inefable, por lo tanto se ha tenido
que imaginar a éste Dios que intuye en forma deísta sin verlo,
creando en su mente un “Dios-Ideal”.
“El Dios Primero”, aparentemente es inalcanzable por su propia
naturaleza y condición, de tal modo que al Dios que el hombre aspira,
es el “Dios-Ideal”, como un posible medio para acercarse al “Dios
Primero”.
Al margen de cualquier antagonismo, menciono en forma impersonal
a la religión, sin referirme a alguna en particular.
Cuando menciono la palabra “hombre”, me refiero al género humano.
“EL HOMBRE, EL SENDERO Y DIOS”
Dios es mente, el universo es su cuerpo, y las leyes del cosmos,
forman parte de su propia naturaleza, sin embargo, le asignamos
poderes plenipotenciarios más allá de él mismo, al pensar que puede
modificar, infligir, suspender, o eliminar sus propias leyes, su propia
naturaleza; Jesús el Cristo dijo: «No penséis que he venido a abolir la
Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar
cumplimiento” Mt. 5:17.
El Dios del hombre, es dinámico como el hombre mismo, porque
ambos son uno. “Dios la Causa Primera” es el omnímodo, y como tal,
siempre será algo más que el total de la suma de todas las partes. El
hombre ve la profundidad del cielo, sus estrellas, soles y lunas, la
inmensidad del mar y las imponentes montañas y cree ver a Dios,
cuando en realidad solo son parte o partes manifiestas de un todo
inconmensurable; Nuestra percepción está restringida y
condicionada por las facultades de los sentidos físicos, consciencia,
mente y razón.
Los Dioses son fuerzas, consciencia y mente, que emergen de lo
profundo del cosmos, extendiéndose desde los enormes conjuntos de
cuerpos celestes como las galaxias, sistemas y planetas hasta las
partículas subatómica más pequeñas que existen. El universo y
hombre son “dos grandes libros” donde es posible estudiar y ver
“algo” de lo que Dios es.
El salmista clama a Dios diciendo: “¿A dónde me iré de tu Espíritu?,
¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás
tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare
las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará
tu mano, Y me asirá tu diestra” Sal.139; De acuerdo a la anterior,
Dios es lo particular y lo general, omnipresente y omnisciente, en
pocas palabras, el todo. Bajo esta premisa, el hombre es hijo de Dios,
es Cristo en potencia y desarrollo. El salmo 8:1-6 dice: “¿Qué es el
hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para
que lo visites?, Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo
coronaste de gloria y de honra”.
La evolución de la ciencia y los logros tecnológicos alcanzados
hasta hoy, han ayudado a ampliar la percepción, enriquecido el saber,
y ampliado la consciencia del hombre, pero no son el hombre.
La verdadera evolución humana se desarrolla en su interior a través
del desarrollo de la autoconciencia sobre sí mismo y el dominio o
control de sus facultades y propia naturaleza; Hoy somos “dioses
encadenados” por las restricciones y exigencias de nuestro propio
cuerpo físico, la sociedad, sistemas educativos, económicos,
religiosos y políticos entre otros más.
Nacemos con mente blanca, pero somos formados por la herencia del
saber, creencias, usos y costumbres de nuestra familia, sociedad,
religión, planes educativos y políticos, todos participando en un afán
de lograr el hombre que ellos desean obtener de acuerdo a sus
intereses y necesidades.
Las verdaderas órdenes, fraternidades y escuelas de filosofía
místicas, proceden de una tradición arcaica y única, que tiene
como propósito desarrollar la consciencia del hombre espiritual o
divino.
Los idealistas sostienen que la idea y mente son anteriores a la forma
o cuerpo, mientras que los materialistas afirman que la idea o mente,
es resultado de la materia altamente organizada como cuerpos vivos.
Todos tienen “algo” de razón y quizás la suma de todas nos revele
algo de lo que es el ser. Sin embargo lo que distingue al hombre del
resto del reino animal, es ser autoconscientes de su propia
existencia y de su futuro potencial a ser.
El hombre natural es el hombre físico, el hombre completo es el
hombre físico con mente y consciencia, el hombre divino es el ser
espiritual.
Existe una gran diferencia entre: “Un ser humano, y ser humano”.
La divinidad es el “ideal” supremo del hombre, y alcanzarlo
representa la realización humana y la sucesiva trascendencia de lo
físico hacia el espíritu o alma, es entonces cuando inicia realmente el
proceso de conversión en Cristo: “Teilhard de Chardin lo
llama cristogénesis: Jesús el hombre, engendrando a Jesús el
Cristo; Mediante la cristogénesis, el hombre se transforma en lo que
realmente es; pierde aquello que no es y se convierte en lo que es: el
hombre se vuelve «Cristo»” (1); Pero no en el Cristo o Dios que las
instituciones religiosas oficiales nos han hecho creer, ni mucho
menos el “Dios Causa Primera” porque éste es inescrutable e
indefinible al permaneces oculto tras los tres velos de “Ain Soph Aur”
en la inmensidad del cosmos.
La evolución del hombre es una espiral ascendente de aparente sin
fin. El presente ciclo de encarnación, inicia en Malkuth, la sephirah
que representa la tierra, el mundo fenomenal de las formas de la
Cábala, y cuando cree haber llegado a la cúspide, Kether la corona, la
sephirah más alta del presente árbol cabalístico, esta sephirah se
convierte en Malkuth de un nuevo y superior árbol cabalístico.
Hombre y universo, son expresiones en este plano físico, del “Dios
Primero”, es la “consciencia universal” tratando de conocerse
experimentándose a sí mismo a través del hombre y el cosmos.
Dios se expresa y manifiesta en actos e ideas a través de todo ser
humano según sea su grado evolutivo y consciencia, teniendo su
mayor expresión a través de mentes y manos más evolucionadas y
capacitadas o aptas para llevar a cabo sus propósitos.
DIOS NO TIENE RELIGIÓN, en cambio, las religiones no pueden
existir sin Dios. Todo es dual en el universo, todo tiene su positivo y
negativo. Las religiones son positivas cuando se convierten en apoyo,
psicológico y emocional, aportando estabilidad, armonía, en algunas
personas, sobre todo ante la incertidumbre de la muerte; y se vuelven
negativas cuando defendiendo intereses personales o de grupo, han
alejado al hombre de Dios, lo han castrado de su propia voluntad y
libre albedrío, manteniéndolo cautivo por encadenas de
superstición, miedos, y sofismas dictados por personas ajenas, todo
aceptado por ignorancia, indolencia o confort del hombre que
ha preferido creer a pensar.
La fe debe ser razonada, no ciega.
Cada hombre posee su propio Dios y su propio sendero que lo llevara
hacia su realización humana y trascendencia hacia su propia
divinidad. Dios no está en las palabras, sino en la experiencia
personal. El Dios de otros no es tu Dios, ni el sendero de otros es tu
sendero.
El sendero es tu propia vida, Tú eres el sendero. Cada paso que
avanzas, tú y tu Dios se realizan mutuamente en una relación
simbiótica, porque ambos son uno, y en ese proceso evolutivo,
el “Dios Primero” se revela paulatina y gradualmente ante tu
consciencia.
Repito: El sendero es tu propia vida, y nadie puede recorrerlo por ti.
Solo tú y por tus propios pies podrás recorrerlo y avanzar en algún
grado y forma; Pero muchos se niegan a andar por sí mismos, y
prefieren el confort de la indolencia, la ignorancia, no quieren pensar
y comen como bebes, de manos de otros, y persiguen Dioses ajenos,
que al final de la presente vida terrestre, terminan esfumándose
como fantasmas en el aire porque nunca fueron vuestros.
Conclusión.
El hombre solo podrá conocer en algún grado y forma a Dios a través
de la experiencia “en” sí mismo, y “por” él mismo.
Tú eres el buscador, tú eres el sendero, tú eres dios, el verbo divino
encarnado y hecho hombre, (Jn 1:14) que busca conocerse a sí
mismo a través de la experiencia en los diferentes ciclos de
encarnación.
El limonero da limones, y el naranjo solo da naranjas. El hombre
como hijo de Dios, solo le queda “crecer” y “convertirse” en dios…
No tiene otra alternativa, No puede ser diferente al padre. (2)
A la cena del Olimpo, solo son invitados los Dioses.
¿Qué es la inmortalidad?
“El pensamiento elevándose a su idealidad y tomando posesión de su
propia divinidad” (3)
“Hincado ante Dios. Ante los hombres jamás”
Fraternalmente.
José David Belmontes Beltrán. M,’, M,’,
Nota:
El presente son reflexiones y meditaciones personales, no
necesariamente representan el criterio de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, “Él que tenga oídos para oír,
Oiga”
Culiacán, Sinaloa. México. Martes 01 de junio del 2021.
Bibliografía:
Y Seréis como dioses.- Erich Fromm.
El Dogma de Cristo.- Erich Fromm.
La presencia ignorada de Dios.- Vicktor L. Frankl.
El Misterio de las catedrales.- Fulcanelli.
Conocer a Dios.- Deepak
Chopra.
Dios.- Obra colegiado (AMORC).
Biblia de estudio mundo hispano.- Reina-Valera
(1).- El Significado Oculto de los Evangelios.- Osho.
(2).-El hombre adulto es formado por los ideales que porta consciente
o inconscientemente, de tal modo que el dios que está en gestación,
es el “Dios-Ideal”, o el “Hombre Perfecto o Realizado”, que al final de
cuentas, es la puerta más próxima que puede conducirnos a de
Dioses Superiores.
(3).- Liturgia del Grado de Maestro Masón del R:.E:.A:.A:.
Las palabras son símbolos que solo generan imágenes en nuestra
mente, que continúan siendo símbolos, no son verdades por sí
mismas, solo señalan hacia ellas.

También podría gustarte