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Enseñar a Mirar: Poder y Polisemia de Imágenes

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Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

¿Es posible enseñar y aprender a mirar? 1

Ana Abramowski

Doctora en Educación (Universidad de Buenos Aires), magíster en Ciencias


Sociales con Mención en Educación (FLACSO), profesora y licenciada en
Ciencias de la Educación (Universidad Nacional de Rosario).
Su área de especialización es la pedagogía y sus temas actuales de interés
e investigación son los afectos docentes y las pedagogías de la imagen.

“Las imágenes son enviadas como postales, transmitidas por satélite,


fotocopiadas, digitalizadas, descargadas y arrastradas.
Encuentran a sus espectadores. Es posible observar a personas en todo el
mundo observando las mismas imágenes (una foto de un diario, una película,
la documentación de una catástrofe). Las consecuencias políticas de ello son
muy relevantes- aun cuando no automáticamente progresistas”.
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

Susan Buck- Morss


Pensadora interdisciplinar estadounidense, formada como filósofa e
historiadora intelectual

Ante la actual tendencia a plasmar los acontecimientos en imágenes y a


visualizar la existencia, algunos se han animado a afirmar que habitamos en un
mundo- imagen. “La vida moderna se desarrolla en la pantalla”, dice Nicholas
Mirzoeff, un estudioso de la cultura visual, para luego agregar que hay cámaras
ubicadas en cajeros automáticos, centros comerciales, autopistas,
supermercados. “Ahora la experiencia humana es más visual y está más
visualizada que antes”, afirma, para luego señalar que es cada vez más
notable la distancia entre la variedad de nuestra experiencia audiovisual y
nuestra capacidad de hacer algo con todo eso que vemos.
Mientras que las imágenes, erráticas, se multiplican y, a medida que las
prácticas de mirar varían y se complejizan, la voluntad de ver cada vez más
convive con cierta descalificación y desconfianza con la cultura visual. ¿Por
qué y cómo lo visual ha adquirido tanta potencia? ¿Estamos saturados,
acostumbrados, anestesiados de tanto ver? ¿Todo debe y puede ser mirable,
visible, observable? ¿Para qué mirar? ¿Por qué las imágenes son, por
momento, sobrevaloradas e idolatradas, como si pudieran explicar todo y en
otras ocasiones, infravaloradas y demonizadas, como las culpables de todos
nuestros males?
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

Pensar las imágenes: ¿Desde qué saberes? ¿P ara qué? 3


Creemos que algunas de estas preguntas pueden responderse mejor si nos
acercamos a algunos campos de conocimiento que están reflexionando sobre
estas transformaciones. Uno de los más interesantes es el de los estudios
visuales, que surgió alrededor de 1990, para pensar los profundos cambios
perceptivos y comunicativos introducidos por las nuevas tecnologías de lo
visible.
Combina los aportes de la historia del arte, la teoría del cine, el periodismo, el
análisis de los medios, la sociología, la filosofía, la antropología, la teoría
literaria y la semiología. Este campo se presenta a sí mismo como
interdisciplinar y multi-metodológico, un lugar de convergencia de enfoques.
Desafiando la distinción entre las “bellas artes”, como forma cultural elevada y
el resto de las manifestaciones visuales masivas y populares, los estudios
visuales incorporan a sus análisis todas las formas de arte, de diseño, de cine,
la fotografía, la publicidad, el video, la televisión o internet.
Además de estudiar qué son las imágenes, cómo se producen y circulan, y
las implicancias sociales, culturales, políticas, subjetivas e identitarias de
nuestro vínculo con ellas, el campo de los estudios visuales se centra en la
cuestión de la mirada, en las prácticas de ver, en cómo se producen
visibilidades e invisibilidades. Por eso nos dicen que prestemos atención al
poder y los efectos de las imágenes en los espectadores- también llamados
“sujetos visuales”- teniendo presente, por qué las personas buscan
información, pero también placer, qué los incita a mirar, por qué a veces los
individuos no se pueden rehusar a ver, cómo se reacciona ante las imágenes,
cuáles son los procesos que les permiten a las personas encontrar sentido en
lo que ven. En estos procesos se involucra lo racional, lo visual, lo auditivo, lo
sensitivo, lo estético, lo emocional.
Una particularidad del enfoque de los estudios visuales es que abandona la
“metáfora maestra” de la lectura como modo privilegiado de abordar los
acontecimientos visuales. Por eso, afirman que las imágenes no son “textos”
que se leen.

No existe un significado único ni privilegiado frente a una imagen, sino que esta
renueva sus poderes y sentidos completándose en la mirada de cada nuevo
espectador.
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

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Dice Mirzoeff que si nos centramos únicamente en el significado lingüístico
delas imágenes visuales, estamos negando un elemento que hace que estas
sean distintas a los textos. Este elemento es la inmediatez sensual. Por
ejemplo, dice este autor, ver la caída del Muro de Berlín televisada en directo
provocó sentimientos que excedían absolutamente a las palabras. Hay algo
que resulta un “exceso” al momento de ver, sensaciones como la intensidad, la
sorpresa, la conmoción el enmudecimiento, están en el corazón de la
experiencia visual y esto no puede ser agotado recurriendo al modelo textual
de análisis.
Si después de realizar los aportes de los estudios visuales nos dirigimos al
ámbito de la educación, podemos abrir múltiples líneas de interrogación:
¿Cómo se ubica la escuela ante este mundo- imagen? ¿Es posible enseñar y
aprender a mirar? ¿Cómo encarar esta idea? ¿Cuál es la especificidad de una
transmisión que toma como vehículo central a las imágenes? ¿Qué agrega,
quita, modifica el uso de imágenes a la hora de transmitir?
No deberíamos perder de vista que la escuela, hija de la imprenta y aliada
del texto escrito, tendió a asumir una actitud de sospecha ante la cultura visual
de masas, a la que consideró una competidora desleal, una mera distracción o
entretenimiento. Debemos tener presente que Occidente ha privilegiado de
manera sistemática la cultura letrada, considerándola la más alta forma de
práctica intelectual, y calificando como de segundo orden, empobrecidas, a las
representaciones visuales. Por ejemplo, en los libros de texto, es usual ver a
las imágenes cumpliendo una función ilustrativa, subordinada a las palabras.
Una educación que se haga cargo de la centralidad de la experiencia
audiovisual en el mundo contemporáneo, se enfrenta al desafío de lograr que
lo visual y lo sensual dejen de tener un estatuto inferior, denigrado, juzgado
poco estimulante para el intelecto. Para ello, esta educación no tendría que
concentrarse solamente en la dimensión textual de los mensajes audiovisuales,
analizando discursivamente lo que dicen.
Preguntas tales como ¿Por qué hay tanta avidez por ver? o ¿Por qué la
existencia tiende a asumir cada vez más el formato de lo visible? no pueden
responderse analizando solamente el contenido intrínseco de las imágenes.
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

El lenguaje de las imágenes en la educación:


Para avanzar en el terreno de la educación de la mirada proponemos prestar
atención a cuatro tópicos: la polisemia de las imágenes, su poder, la relación
ver- saber y el vínculo de las imágenes con las palabras.

El poder de las imágenes:


Hay imágenes que nos hacen llorar; otras tienen la capacidad de hacernos
estremecer de emoción y ternura, algunas pueden lograr que exclamemos y
otras, directamente, consiguen que apartemos la vista. Las imágenes nos
provocan, despiertan reacciones, nos golpean, en síntesis, tienen poder. Son
como unos “potentes prismáticos” que intensifican la experiencia e iluminan
realidades que de otro modo pasarían inadvertidas. Por eso los estudiosos de
la cultura visual insisten en que las imágenes son poderosos vehículos de
transmisión de ideas, valores, emociones. Y cumplen muchas funciones,
aportan información y conocimientos, generan adhesión o rechazo, movilizan
afectos, proporcionan sensaciones, generan placer o disfrute. Según la
historiadora del arte Laura Malosetti Costa, lo que le otorga primacía a las
imágenes visuales en materia de aprendizaje es su poder de activación- de la
atención, de las emociones, en el observador.

La polisemia:
Otro rasgo central de las imágenes es su ambigüedad, su polisemia, su
apertura a múltiples significados nunca dados de antemano. Las imágenes no
son transparentes ni unívocas. “No existe un significado único ni privilegiado
frente a una imagen, sino que esta renueva sus poderes y sentidos
completándose en la mirada de cada nuevo espectador”. Las imágenes tienden
a escaparse de las generalizaciones que proponen los conceptos y suele
resultar complicado, además de poco provechoso, pretender constreñir su
interpretación. La polisemia de las imágenes puede llegar a explicar cierta
sensación de falta de control o desorden en el trabajo pedagógico con ellas,
sensación que es deseable animarse a transitar pues los resultados, pueden
ser insospechados.
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

La relación entre palabras e imágenes:


Muchas veces decimos que hay imágenes que nos dejan mudos o que nos
sobrepasan, o que las palabras no alcanzar a dar cuenta de lo que una
imagen sí puede. Pero también hay situaciones donde las palabras nos
auxilian para entender, explicar y hacer hablar a aquellas imágenes que
parecen ofrecer resistencia al entendimiento y la comprensión. Las palabras y
las imágenes son irreductibles unas a otras, pero, al mismo tiempo, están
absolutamente intrincadas. Se cruzan, se vinculan, se responden, se desafían,
pero nunca se confunden. Ambas se exceden y desbordan, y ahí radica la
riqueza de su vínculo. Uno de nuestros desafíos es atravesar esta tensión sin
reducirla. En este sentido, es recomendable dejar un poco solas a las
imágenes y no encerrarlas de inmediato en la prisión de algunas palabras; así
podrán “transpirar”, lo que tienen para transmitir. Pero tampoco se trata de
abandonarlas a su suerte, y simplemente, guardar silencio. Entre el extremo
del “puro silencio” y el de “las palabras que pretenden decirlo todo” hay en el
medio muchos matices por explorar, sobre todo a la hora de pensar en la
transmisión.

La relación entre ver y saber:


¿Qué vemos cuando miramos? ¿Sólo vemos lo que sabemos? ¿Es posible ver
más allá de nuestro saber? ¿Lo que vemos interroga nuestros saberes? Es
cierto que nuestros saberes configuran nuestras miradas –el ejemplo más claro
es que, frente a una misma imagen no todos vemos lo mismo-. Pero también
es posible que, ante una experiencia visual, nos encontremos “viendo” más allá
de lo que sabemos o de lo que esperábamos ver: una imagen puede
cuestionar nuestros saberes y desestabilizarlos. Es por esto que la simple
pregunta “¿Qué ves?” puede inaugurar recorridos inesperados. Para ello hay
que darse un tiempo en el trabajo con imágenes. Además de proponer otro
registro, otra textura, luminosidades y opacidades, las imágenes requieren de
otros tiempos: ¿Cuál es el tiempo propio del mirar? ¿Cuánto dura? ¿Qué lugar
Juan All- Pedagogía- 2021- Profesorado de Psicología-

ocupa allí el silencio, la espera? ¿Cómo se da un espacio para que sobrevenga 7


la palabra?
En síntesis, si queremos trabajar pedagógicamente con imágenes debemos
tener en cuenta sus poderes, que son polisémicas, que no todos vemos lo
mismo cuando miramos. Que no hay otra alternativa que situarse en el cruce
de palabras que faltan, sentimientos desbordantes, ideas desordenadas,
sonidos ensordecedores, y silencios. Se trata, junto con los alumnos, de
enseñar y aprender a mirar, escrutando las imágenes desde distintos ángulos,
desarmándolas y rearmándolas, imaginando con ellas y a partir de ellas, sin
perder de vista que, del mismo modo que las palabras, las imágenes son
colectivas y se comparten.
Si tenemos presente que lo visible es algo que se produce, y que al lado de
toda visibilidad habrá siempre una invisibilidad, constataremos que al lado de
toda pedagogía de la imagen habrá también una política, construyendo una
mirada- y no cualquiera- del mundo.

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