“Deseando el alimento Sólido”
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada para que por ellas
crezcáis para salvación [1 Pedro 2:2]
Dios nos anima a crecer y a desarrollarnos en todas las áreas de nuestra vida.
Así como el camino de los justos es cada vez más iluminado,
Dios desea que avancemos en nuestro crecimiento y que también brillemos porque
/Vosotros sois la luz del mundo; una cuidad asentada sobre un monte no se puede esconder/ Ni se
enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están
en casa.
El deseo de alimentarse de una manera sólida nos hace reflejar cada día el carácter de
Cristo, nos hace vivir como él, pensar más como él /Porque ¿quien conoció la mente del Señor?
¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo/
No cabe duda que el alimentarse cada día con la palabra de Dios es crucial para nuestro
crecimiento Espiritual, porque, así como nuestro cuerpo material necesita el alimento sólido
para fortalecerse, nuestra alma anhela también alimentarse de todo lo que viene de Dios,
pues la escritura dice: /No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios/
por ello es importante crecer en lo espiritual, crecer en la gracia y conocimiento, pues al
crecer en ello somos fortalecidos para perseverar hasta el final, con toda paciencia y fe
siendo agradecidos con Dios el Padre que nos da la fuerza necesaria por medio de su Santo
espíritu /no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos/
Hermano y hermana Dios nos invita a seguir creciendo en el conocimiento de su palabra y
en la práctica de ella,
recuerda que vendrán tiempos peligrosos donde la palabra escaseará y será difícil
encontrar alimento sólido. /He aquí vienen días ,dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a
la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová e irán de mar a mar; desde
el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová y no la hallarán/
por ello continua anhelando conocer más del Señor atraves de su palabra, meditando en ella
y buscando su sabiduría recordando la bienaventuranza que nos ha dejado el Señor
/Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ellas
escritas; porque el tiempo está cerca. [Apocalipsis 1:3]