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Adopción Plena y Código Civil Argentino

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Relaciones al Código Civil y Comercial:

Artículo 594 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 Artículo 594 - NACI
- Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 CCC Adopción. Otorgamiento. Inscripción
en el Registro Único de Aspirantes. Interés superior del niño Artículo 595 - NACI - Cód. Civil y Comercial
(P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 Artículo 595 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994
(P.L.N.) - 9999-12-31 CCC Adopción. Otorgamiento. Inscripción en el Registro Único de Aspirantes. Interés
superior del niño Artículo 600 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31
Artículo 600 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 CCC Adopción.
Otorgamiento. Inscripción en el Registro Único de Aspirantes. Interés superior del niño Artículo 614 - NACI -
Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 Artículo 614 - NACI - Cód. Civil y
Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 CCC Adopción. Otorgamiento. Inscripción en el Registro
Único de Aspirantes. Interés superior del niño Artículo 615 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley
26.994 (P.L.N.) - 9999-12-31 Artículo 615 - NACI - Cód. Civil y Comercial (P.L.N.) / Ley 26.994 (P.L.N.) -
9999-12-31 CCC Adopción. Otorgamiento. Inscripción en el Registro Único de Aspirantes. Interés superior del
niño Voces: ADOPCION ~ ADOPCION PLENA ~ CODIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION ~
INTERES SUPERIOR DEL NIÑO ~ REGISTRO UNICO DE ASPIRANTES A GUARDA CON FINES
ADOPTIVOS

Tribunal: Tribunal Colegiado de Familia Nro. 7 de Rosario(TColegFamiliaRosario)(Nro7)


Fecha: 01/09/2017
Partes: T., H. R. y otros s/ adopción
Publicado en: RCCyC 2018 (marzo), 05/03/2018, 132
Cita Online: AR/JUR/73634/2017

Hechos:
El tribunal otorgó a los pretensores la adopción plena de un niño que tenían en guarda desde hacía cinco
años.

Sumarios:
1 . El requisito de la inscripción en el Registro Único de Aspirantes no puede constituirse en un requerimiento a
tener en cuenta con rigor estrictamente ritual y por lo tanto debe otorgarse a los pretensores la adopción plena
del menor, pues, al tratarse de la construcción de un sistema de protección civil y protección social en beneficio
de la sociedad y de la niñez, debe ser interpretado y aplicado con arreglo al principio rector, a la piedra
fundamental en la que reposa la protección integral de los derechos del niño, cual es el interés superior de éste,
que orienta y condiciona toda decisión de los tribunales de todas las instancias; máxime cuando de las
constancias de la causa se comprobó la idoneidad de los pretensos adoptantes y el afecto imperante en la familia
durante los cinco años que lleva su guarda.

Texto Completo:
Rosario, setiembre 1 de 2017.
Considerando:
En primer término, este Tribunal resulta competente para entender en el presente proceso, a tenor de lo
normado por el artículo 615 del código civil y comercial de la Nación. Por su parte, se ha cumplimentado con el
plazo legal de guarda para la procedencia de la presente acción de adopción, según lo dispuesto por el art. 614
CCC.

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En tal sentido, estos obrados han sido iniciados en razón de la guarda con fines de adopción otorgada por
auto N° ... de fecha 30 de noviembre de 2016, en autos “T. H. R. y otros s/ guarda” Expte. N° .../2016 que obran
por cuerda, donde asimismo se ordenó computar el plazo de la guarda con fines adoptivos. A su turno,
originados como consecuencia de la declaración de situación de adoptabilidad mediante resolución N° 452 de
fecha 27 de febrero de 2015, en autos: “C. S. y otro s/ medida excepcional ley 12.967”, Exp. N° .../2012.
Sin embargo, la historia de B. junto a esta familia, que da sustento a la decisión que aquí se tomará,
comienza años atrás concretamente, el 18 de mayo de 2012 a sus diez meses de vida, momento en el que es
acogido por los pretensos adoptantes a través del sistema de protección integral ley 12.967, ante la grave
situación de vulnerabilidad en la que el niño se encontraba (fs. 81, autos: “C. S. y otro s/ medida excepcional ley
12.967”, Exp. N° .../2012).
Efectivamente, traídos los presentes a resolver la pretensión de adopción formulada, cabe asentar
primeramente que se realizará el razonamiento del caso a los fines del decisorio, desde los hechos fácticos que
constituyen ni más ni menos que la historia personal de B., su identidad “dinámica” [Fernández Sessarego,
Carlos, "Derecho a la identidad personal", Bs. As., Ed. Astrea, 1992, p. 113], para luego encuadrar el caso en la
norma legal respectiva que de este modo, en función de su finalidad, a la luz de los principios que la inspiran
(art. 595 CCC) y de las fuentes constitucionales y convencionales de derecho, se interpretará (arts. 1 y, 2 CCC).
Sentado ello, previo al análisis de los recaudos legales que autorizan la procedencia de la pretensión, cabe
definir ante todo de qué hablamos cuando hablamos de adopción?; su significado y razón de ser, para luego
referir a cómo la norma legal la regula, en especial, el Cód. Civ. y Com. de la Nación en el Título VI, del Libro
Segundo. Reitero, todo ello de conformidad al paradigma protectorio del derecho internacional de los derechos
humanos de niñas, niños y adolescentes, en función de la interpretación de las referidas normas regulatorias,
formales y sustanciales, según lo dispuesto en los artículos 1 y 2 del Título Preliminar.
Entonces, ¿qué entendemos por adopción?
Señala Krasnow, que con la adopción “se construye un vínculo filial basado en el juego de las necesidades y
los afectos de las partes intervinientes, constituyéndose en un camino institucionalizado de creación de lazos
filiales. A través de la misma, se permite la planificación familiar, que se concreta con la participación estatal
[...] Con la vigencia de esta figura, se pasa del estado de naturaleza u orden espontáneo basado en el vínculo de
sangre, a un orden proyectado hacia una finalidad específica: garantizar el derecho de todo niño - adolescente a
vivir en familia” [Krasnow, Adriana N., "Tratado de Derecho de Familia", 1a. Ed., CABA, LA LEY, 2015, t. III,
p. 4]. Por su parte, enseña Herrera que, la adopción es una institución destinada principalmente a las personas
menores de edad; en particular, a la satisfacción de todo niño de vivir, en definitiva, en una familia. Razona que
“si la familia es el núcleo de socialización primaria de todo niño dentro del que debe vivir, crecer y desarrollarse
hasta que alcance su plena autonomía de manera paulatina o progresiva, la adopción es la institución que
aparece en escena cuando por diferentes circunstancias el niño no puede permanecer dentro de este hábitat,
necesitando de otro ámbito familiar que pueda cumplir aquella función que no puede ser llevada adelante por la
familia de origen o la ampliada”, concluyendo que, desde un determinado contexto, “la adopción se muestra
como una institución destinada a restablecer derechos vulnerados a través de la inserción del niño en otro grupo
familiar que lo contenga y, en definitiva, satisfaga su interés superior” [Herrera, Marisa, en "Tratado de Derecho
de Familia según el Código Civil y Comercial de 2014", dirs. Aída Kemelmajer de Carlucci, Marisa Herrera,
Nora Lloveras, 1ª. ed., Sta. Fe, 2014, t. III, ps. 17 y ss.].
Y así la define el propio código civil y comercial en su artículo 594, como “una institución jurídica que tiene
por objeto proteger el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le
procure los cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades afectivas y materiales, cuando éstos no le pueden
ser proporcionados por su familia de origen”.
De lo expuesto se colige que, el objeto de la adopción, su razón de ser, radica en asegurar el derecho humano

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de toda niña, niño o adolescente a vivir en una familia, que se desarrolle y sea cuidado en un ámbito familiar que
satisfaga sus necesidades afectivas y materiales, en clara adaptación al orden convencional (art. 11 CADH;
Preámbulo, art. 9.1; y 21 inc. a) CDN).
Adviértase que el acento se coloca principalmente en el aspecto afectivo, precisamente coherente ello con la
noción de “socioafectividad”, término al que debemos acostumbrarnos a utilizar, toda vez que constituye la base
fundamental de las relaciones familiares. Como bien enseña Kemelmajer de Carlucci, “las relaciones familiares
deberían moverse más en el ámbito de la afectividad que en el de los lazos biológicos o genéticos, o en el de la
regulación legal única; de allí que un concepto que parecía pertenecer sólo al derecho brasileño (la afetividade),
se ha trasladado a otros ordenamientos en los que ya se comienza a hablar del “parentesco social afectivo”, para
reflejar la relación que surge entre personas que, sin ser parientes, se comportan entre ellos a modo y
semejanza...” [Kemelmajer de Carlucci, Aída, "Las nuevas realidades familiares en el Cód. Civil y Comercial
argentino de 2014", LA LEY 08/10/2014]. Y en la adopción, ese vínculo afectivo constituye la razón central
para su otorgamiento. Al decir de Basset, “un vínculo que se forja y crece con un sujeto vulnerable que está en
su centro [...] primero está el bienestar del niño, después las ideas preconcebidas que se ordenan a él” [Basset,
Úrsula C., "La adopción como reconocimiento de una filiación preexistente", DFyP 2017 (marzo), 07/03/2017].
Precisamente, Basset nos habla de la adopción como reconocimiento de una “filiación preexistente” que el
juez ve a través del “test de la convivencia”, y así declara. En tal sentido advierte sobre el carácter constitutivo y
declarativo de la adopción. Refiere que, para el emplazamiento adoptivo es necesario que concurran varios
elementos, primeramente que se “testee la idoneidad de los pretensos adoptantes”, en forma preventiva por lo
general mediante el Registro de adoptantes, que tiene un proceso de inscripción que depura las listas y luego, al
remitir legajos al juez, quien en definitiva selecciona. Pero advierte que la idoneidad opera además por otros
mecanismos, considerando el más importante de todos, “el test de la convivencia”. Afirma que “la convivencia
demuestra mejor que ninguna otra prueba si esos padres pueden o no ejercer ese rol en concreto, respecto de ese
o esos niños”. Concluye que, lo determinante en la voluntad del juez es que, se geste “una relación paterno-filial
en los hechos, que el hijo sea hijo de esos padres adoptivos. Que en los hechos exista la filiación, es el resultado
de la convivencia que padres e hijos tienen entre sí durante la guarda de hecho o de derecho, y por ello existe la
guarda pre adoptiva”, por ello la sentencia de adopción retrotrae sus efectos al comienzo de la guarda. Así lo
expresa, “el juez dice la filiación porque la ve fraguada, inscrita en la identidad dinámica de niños y pretensos
padres. La reconoce y la dice [...] En la filiación biológica los efectos de la sentencia se remontan a la
concepción (de ahí los alimentos a la embarazada). En la filiación adoptiva en el origen mismo en que comenzó
a gestarse ese niño en esa familia: en el vientre social de la guarda previa a la adopción”.
En forma coincidente, la construcción jurisprudencial, anterior al código civil y comercial como la posterior,
recoge estas nociones, haciendo hincapié en la finalidad de la adopción y los vínculos afectivos consolidados en
el tiempo, todo en función del interés superior del niño (art. 3.1 CDN; art. 3 ley 26.061; art. 4 ley 12.967; art.
595 inc. a); art. 706 inc. c) CCC).
Así ha sostenido nuestro Tribunal Supremo: “cuando no exista un ambiente familiar de estabilidad y
bienestar, los intentos de la comunidad por ayudar a los padres en este aspecto hayan fracasado y la familia
extensa no pueda ya cumplir esta función, se deberá recurrir a otras posibles modalidades de colocación
familiar, entre ellas los hogares de guarda y la adopción, que en la medida de lo posible deberán reproducir un
ambiente familiar de estabilidad y bienestar y, al mismo tiempo, crear en los niños un sentimiento de
permanencia, para evitar los problemas relacionados con el ‘desplazamiento’ de un lugar a otro” (Condición
Jurídica y Derechos Humanos del Niño, Opinión Consultiva OC-17/02, 28/08/2002. Serie A No. 17, párr. 73)
[CSJN; 16/09/2008, “G., M. G. s/ protección de persona”; LA LEY 2008-F, 59, argumentos mantenidos en “M.,
M. S. s/ guarda”, 27/05/2015, La Ley Online; Idem CCiv. De Neuquén Sala I; 31/03/2009, “G., C. Z.”; CAp.
Concordia, 11/12/2013, “P., J. J. s/ guarda con fines de adopción (Expte. N° 1668)”, DFyP 2014 (abril),
01/04/2014, 77; CSJ Tucumán, sala civil y penal, 05/06/2015, “N., D. N. s/ especiales”; LA LEY 2015-F, 31].

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En igual sentido se sostuvo que, “la adopción se concibe, además, como un proceso de compromiso psicológico
y emocional por parte de los adultos, con el fin de establecer un vínculo afectivo con el niño, lo que se erige a
través de la convivencia cotidiana impregnada de afecto y cariño [Juzg. Civ. Com. Familia N° 6, Río Cuarto,
18/11/2011, “M., C. R. c. B., S. B., La Ley Online]. Así también en oportunidad de expedirse la justicia ante los
casos de adopción por parte de convivientes, fundándose en la noción de socioafectividad [TCFlia. N° 5,
Rosario, 15/11/2006, “O., A y ot.”; Juzg. Flia. S. C. Bariloche, 05/11/2008, “G., P. E. A.” Juzg. Flia. N°1 Esquel,
09/02/2010, “G., P. A. y ot.”; TFlia. La Plata, N°2, 13/04/2010; “G., C. B.”; La Ley Online]. Por su parte, la
Suprema Corte de Buenos Aires ha dicho que “...la vinculación afectiva que O. y S. forjaron en el transcurso de
la convivencia común constituye para aquella una importante referencia biográfica que merece ser destacada
pues forma parte de la construcción de su identidad ampliada en el derecho a conocer su origen que no se limita
a la realidad biológica (arts. 3, 4, 5, 7 y 8, Convención sobre los Derechos del Niño; 75 inc. 22, Const. nac.; v.
mi voto Ac. 104.589, sent. del 16/12/2009; arts. 595 y 596, inc. e, Cód. Civ. y Com. de la Nación). [...] La
Convención sobre los Derechos del Niño protege el derecho del niño a conocer su realidad biológica, pero
también el de preservar su intimidad de injerencias arbitrarias, los lazos afectivos que pudiere haber
consolidado, su personalidad y convicciones, su nacionalidad, su cultura, etc. [...] En este reconocimiento de la
socioafectividad en las relaciones del niño y adolescente es donde se destaca la importancia en el desarrollo del
niño de aquellas personas que, sin tener con él un vínculo legal de parentesco, tienen una vinculación afectiva”
[SCJBA, 11/11/2015, “A., O. E. s/ incidente”; LA LEY, 23/02/2016, 10; ídem, 21/10/2015, “P., R. A. s/
inscripción de nacimiento fuera de término”, LA LEY BA2016 (marzo), 196; 11/02/2016, “P., A. s/ guarda con
fines de adopción”, LLOnline; 19/10/2016, “M., T. L. s/ abrigo”; RC.C.yCN 2017 (julio), 10/07/2017, 112]. En
idéntico sentido el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Misiones, se pronunció: “la sola
circunstancia de que el menor haya convivido con los guardadores toda su corta vida, no así con su progenitora,
creando vínculos afectivos y de pertenencia a su núcleo familiar, resulta el fundamento medular a los fines de
salvaguardar y proteger al menor de cambios que puedan desestabilizarlo y que produzcan en él situaciones que
puedan marcar o dañar su desarrollo emocional y psíquico” [STJ Misiones, 03/11/2015, “Da Silveira, Alejandra
Sirley Yaela s/ disposición de menor”; LA LEY Litoral 2016 (abril), 19/04/2016, 261]. Asimismo, la Sala M de
la Cámara Nacional de Apelaciones, fundó su decisión de igual modo en la existencia de lazos afectivos
insoslayables: “se desprende de las expresiones allí volcadas, una clara referencia positiva de los lazos entre la
guardadora y la niña, quien en sus pocos años de vida, es el único entorno familiar que ha conocido. Se describe
un ambiente de estabilidad, cuidado, cariño, dedicación e interés en el desarrollo físico-emocional de la menor,
lo cual surge claramente de las expresiones del informe social llevado a cabo. En este sentido, el interés superior
del niño debe ser la única meta del juzgador al tiempo de decidir cuestiones como la presente y quedan
excluidos por lo tanto, los preceptos legales abstractos cuando la aplicación a la realidad concreta demuestra que
su observancia afecta el interés superior antes mencionado” [CNACiv., Sala M, 17/11/2016; “M., M. s/ guarda”;
LA LEY 2017-A, 230, Idem, TFlia. Jujuy, Sala I, 06/06/2016, “Adopción Plena: E., M. A. y N., M. V.”, La Ley
Online; SCJBA; 19/04/2017;”G. C. M. y Otro. Adopción. Acciones vinculadas” (voto en disidencia Dr.
Pettigiani), ElDial.com]. Igualmente con fundamento en la noción de socioafectividad pero declarando la
inconstitucionalidad de las normas del código civil y comercial [Tribunal Colegiado de Familia Nro. 5 de
Rosario, 07/09/2016, “L., A. s/ guarda preadoptiva y su conexo L., A. E. sobre adopción”, La Ley Online; Juzg.
Flia. N°1 Corrientes, “N. A. M. M. I. s/ adopción”, 10/05/2017, ElDial.com; Juzg. Flia. N° 2 Río Gallegos,
“Autoridad de Infancia Provincial s/ peticiona medida excepcional”; 11/07/2017, El Dial.com].
En cuanto a la regulación legal de la adopción, el código civil y comercial además de comenzar el capítulo
definiéndola, también describe los principios generales que la rigen (art. 595) en el entendimiento de establecer
las nociones bases a los fines de interpretar y aplicar las normas que dispone a continuación, en clara
congruencia con el paradigma actual de tutela judicial efectiva de los derechos humanos de niñas, niños y
adolescentes, descrito precedentemente. Al respecto pregunta Herrera: “¿Por qué se adopta esta línea legislativa
si todos estos principios, con mayor o menor énfasis, ya se encuentran volcados en sendos instrumentos de
Derechos Humanos?". Respondiendo que se debe a la necesidad de reforzar esta obligada perspectiva, y en

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razón de que estos principios tienen un gran valor interpretativo, permitiendo comprender con mayor
profundidad la razón de varios cambios normativos [Herrera, Marisa, "El decálogo de la adopción a la luz de la
reforma del código civil", www.colectivoderechofamilia.com].
Así en su inciso a) establece en primer lugar al “interés superior del niño”. Adviértase que ya desde la
ratificación efectuada por nuestro país a la Convención sobre los Derechos del Niño por ley 23.849, el principio
rector rige en todas las cuestiones donde se tomen decisiones respecto a las niñas, niños y adolescentes (artículo
3.1 de la Convención), habiendo adquirido rango constitucional a partir de la reforma de la Constitución
Nacional de 1994, que incorpora los tratados internacionales de derechos humanos con tal jerarquía (artículo 75,
inciso 22). Idéntica norma consagraba el inciso i) del artículo 321 del derogado Cód. Civil, introducido por la
Ley de Adopción 24.779. En razón de lo cual, al otorgar la adopción el juez deberá valorar este principio rector,
de interpretación y garantista del interés superior del niño, que entiendo como derecho preexistente [Brunetti,
Andrea M., “El interés superior del niño como garantía del debido proceso”, MyF, 04, 2014, Conferencia del I
Congresso Internacional de Direito Processual Civil de Presidente Prudente - San Pablo - Brasil, set. 2014].
Constituye doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación “que la consideración primordial del interés
del niño [...] orienta y condiciona toda decisión de los tribunales de todas las instancias llamados al juzgamiento
de los casos incluyendo a esta Corte Suprema (Fallos: 318:1269, especialmente considerando 10)”. Así ha
sostenido que la atención principal al interés superior del niño “apunta a dos finalidades básicas, cuales son la de
constituirse en pauta de decisión ante un conflicto de intereses, y la de ser un criterio para la intervención
institucional destinada a proteger al niño. El principio pues, proporciona un parámetro objetivo que permite
resolver los problemas de los niños en el sentido de que la decisión se define por lo que resulta de mayor
beneficio para ellos. De esta manera, frente a un presunto interés del adulto, se prioriza el del niño”, destacando
“el derecho que tiene todo niño de vivir, de ser posible, con su familia biológica constituida por sus
progenitores” considerando “axiológicamente deseable que la identidad filiatoria de una persona se sustente
desde su presupuesto biológico en vínculos consolidados en relaciones parentales constituidas a partir de la
procreación”, pero sin perjuicio de lo asentado, la Corte afirmó que “el concepto de identidad filiatoria no es
necesariamente correlato del elemento puramente biológico determinado por aquélla”, que la “verdad biológica”
no es un valor absoluto cuando se la relaciona con el interés superior del niño, pues la identidad filiatoria que se
gesta a través de los vínculos creados por la adopción es también un dato con contenido axiológico que debe ser
alentado por el derecho como tutela del interés superior del niño. Ello, claro está, respetando el derecho del niño
a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares, tal como los estados
partes firmantes de la citada convención se comprometen a asegurar (conf. art. 8°, 1), y correlativamente a velar
para que el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos, salvo que tal separación fuese
indispensable para preservar el interés superior del menor (art. 9°, 1)” [Fallos Corte: 328:2870].
En igual sentido Krasnow, citando a Cecilia Grosman concluye que, el interés superior de una niña, un niño
o un adolescente adoptado, logra concretarse cuando su inserción en una familia adoptiva les brinda un ámbito
que les permite hacer realidad sus derechos humanos personalísimos [Krasnow, A., op. cit. p.480]. Por lo que
claramente, el interés superior del niño en la adopción se revela a través de la posibilidad de brindarle la familia
adoptiva, la máxima satisfacción, integral y simultánea de sus derechos y garantías.
Desde esta noción de la adopción, los principios que la inspiran (art. 595 CCC) y las normas
constitucionales y convencionales aplicables al caso (art. 1 y 2 CCC), pasaré a analizar los requisitos formales y
sustanciales de procedencia en razón de las particularidades del caso concreto.
En efecto, el presente caso presenta circunstancias especiales que deben ser tenidas debidamente en cuenta,
las que serán el motivo fundante de la decisión.
Al respecto se han comprobado en autos, y en los conexos por cuerda N° 568/2016 sobre guarda pre
adoptiva y N° .../2012 sobre control de legalidad de medida excepcional, las condiciones personales, edades, y
aptitudes de los pretensos adoptantes; su idoneidad para cumplir con las funciones de cuidado, educación; sus

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motivaciones y expectativas frente a la adopción, el respeto asumido frente al derecho a la identidad y origen del
niño (art. 595 inc. b y e, conforme dispone la norma del artículo 613 CCC), todo lo cual motivó el otorgamiento
de la guarda respectiva. Así, en los presentes consta a fs. 12/13, informe socio ambiental realizado en el hogar
familiar, que da cuenta que, el grupo familiar conviviente se encuentra conformado por B., los actores, y otro
hijo de la pareja, F. de 22 años. Otro hijo N. de 25, reside en una vivienda lindante junto a su pareja. B. concurre
al Colegio del Sur, habiendo asistido anteriormente al jardín de infantes .... Los actores cuentan con vivienda
propia e ingresos suficientes, siendo su hogar cómodo, satisfaciendo ampliamente las necesidades del grupo
familiar conviviente. Resalta la existencia de fotografías de B. en distintos festejos de sus cumpleaños. La
familia asiste a un club, donde el hijo mayor practica fútbol y B. natación. Mantienen vínculos familiares y de
amistad, realizando frecuentemente viajes por el país y a Mar del Plata donde reside parte de la familia
ampliada. Se deja constancia del afecto que impera en la familia, y del amor que recibe B. en su hogar desde
muy pequeño. Se relata la dificultad que tuvo el niño en sus primeros tiempos de vida, debido al estado de salud
deteriorado que presentaba al ser acogido por esta familia en mayo de 2012. Así debió recibir toda clase de
cuidados y atención médica y psicológica. Se resalta la superación del niño desde aquellos dolorosos años con el
amor, contención y dedicación de esta familia. Asimismo informa sobre la relación del niño con su hermano
biológico S., a quien visitan periódicamente, manteniendo amistad con la familia guardadora de S. Culmina el
informe destacando la integración total de B. a su familia, quien llama mamá y papá a los actores, observándolo
contento y desenvuelto.
A fs. 16, consta acta de la audiencia celebrada con los pretensos adoptantes y el niño, de donde se advierten
las mismas circunstancias descritas por la trabajadora social en su informe, fundamentalmente surge que B.
conoce su realidad biológica respetándose su derecho a su identidad de origen. Asimismo en dicho acto
solicitaron que el niño sea inscrito como B. J. T., igual apellido que los otros hijos de los actores. Da cuenta el
acta de la conversación mantenida por el niño con la suscrita, ratificándose así todo lo dicho e informado,
mostrándose feliz y saludable, llamándose él mismo B. J. (art. 595 inc. b); d); e); f), y art. 596 CCC).
Se han acreditado en autos las condiciones de idoneidad de los pretensos adoptantes, obrando a fs. 14 y 15
certificado negativo del Registro de deudores alimentarios morosos y a fs. 19, 20 certificado negativo de
antecedentes penales. En concreto, surge de las constancias referidas, y de la propia opinión del niño, que en los
hechos se ha generado el vínculo paterno filial, integrado totalmente el grupo familiar, cumpliendo cada uno los
roles de hijo, madre y padre, en definitiva, en palabras de Basset, se ha superado el test de convivencia,
evidenciado en la filiación que así se ve y en consecuencia corresponde declarar (art. 594; 595 inc. a) CCC).
A su turno, se encuentra verificada en autos tanto la edad mínima para ser adoptantes como la diferencia de
edad exigida por la ley sustantiva entre los mismos y el adoptando, conforme artículo 599 del código civil y
comercial (fs. 6/7) y situación de los adoptados (art. 597 CCC). Se ha dado cumplimiento a la exigencia de la
norma del artículo 600 de dicho cuerpo legal, en tanto se ha acreditado la residencia permanente en el país de los
actores (fs. 13/14 y constancias de los conexos Exp. N° .../2016 s/ guarda y Exp. N° .../2012 s/ Medida
Excepcional ley 12.967).
Ahora bien, respecto de la exigencia de la norma del art. 600 inc. b) en cuanto a encontrarse inscritos los
solicitantes en el Registro de adoptantes, merece un detenido análisis, a la luz de las normas constitucionales y
convencionales vigentes, que ordena interpretar y aplicar precisamente, el mismo código civil y comercial (art. 1
y 2 del Título Preliminar), dada la imposibilidad de concreción de dicha inscripción por parte de los actores, en
el registro respectivo. En efecto, la particular circunstancia por la cual los actores asumieron el cuidado de B.
hace cinco años atrás, por decisión del propio Estado a través de su poder ejecutivo, motivó la negativa del
Registro respectivo— órgano también perteneciente al Poder Ejecutivo - a cumplimentar con la manda judicial
de inscripción al mismo por parte de los referidos. Consta a fs. 32 del expediente conexo sobre guarda pre
adoptiva N° 568/2016, dictamen de la exdirectora del Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con
fines Adoptivos, de fecha 26 de abril de 2016, que informa que tal Registro “no acompaña los procesos de

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vinculación preexistentes y que se den dentro del marco de regularización de vínculos y/o regularización de
situaciones de hecho, como así tampoco realiza evaluaciones psicosocioambientales a los aspirantes que actúen
dentro de el, ya que estas vinculaciones fueron autorizadas y/o realizadas por fuera de la órbita de la
competencia y actuación de este organismo...” Cabe hacer la salvedad que, hasta el momento el Registro no solo
inscribía sino que también evaluaba los aspirantes que por orden judicial se determinaba (“D., G. F. y otros s/
Adopción, N° ...). Razón por la cual, la suscrita, ordenó la evaluación psico socio ambiental de los actores -
guardadores de B. desde el 18 de mayo de 2012 por decisión estatal - a través del Equipo Interdisciplinario de
este Tribunal (fs. 34/42; 48/49 de los conexos Exp. N° .../2016 s/ guarda). En el entendimiento de que, lo
trascendental a los fines de considerar la pretensión adoptiva y conforme la normativa vigente, es evaluar la
idoneidad de los aspirantes a guarda a fin de dar efectividad al derecho del niño a vivir en familia, esto más allá
de la formalidad de encontrarse inscritos los actores en un Registro. Luego, las evaluaciones respecto a su
idoneidad para ser adoptantes, resultaron positivas (fs. 48/49 autos conexos N° .../2016 s/ guarda), en
consecuencia, favorablemente a la guarda con estos fines, dictaminó oportunamente la Defensora General
actuante y así se otorgó la misma mediante resolución n° ... de fecha 30 de noviembre de 2016. Resolución en la
que la suscrita analizó la situación de autos, a la luz de la normativa vigente, constitucional y convencional (art.
1 y 2), y en razón del extenso tiempo transcurrido desde el 18 de mayo de 2012 hasta dicho momento, lo
dispuesto por los arts. 614 y 616 del Código Civil y Comercial, interpretando lo dispuesto por la norma del art.
611 in fine del referido cuerpo legal, la que se entendió inaplicable priorizando el interés superior del niño,
estimando procedente el otorgamiento de la guarda con fines adoptivos (fs. 61/66 de los conexos citados).
Motivo más que suficiente para tener por cumplimentados en la actualidad los requisitos formales de
procedencia para la presente adopción.
Al respecto refiere Herrera que “la inscripción es un requisito esencial ya que toda persona que pretende
adoptar un niño debe estar preparada para adoptar y este análisis deben llevarlo adelante organismos
especializados como los registros locales que cuentan con la versación en la difícil y compleja tarea de evaluar
la aptitud para adoptar. Máxime cuando son los jueces quienes tienen la gran responsabilidad de elegir los
mejores padres adoptivos para un niño de una nómina que suele ser extensa, y ellos carecen de la formación
necesaria para llevar adelante esta tarea, por lo cual necesitan de la asistencia de los registros de adoptantes. Se
pregunta: "¿Acaso una buena elección de los futuros padres adoptivos de un niño no permitirá evitar conflictos
de extrema gravedad como son los casos de 'devoluciones'?" [Herrera, Marisa, "El decálogo...", op. cit.].
Coincido con las apreciaciones de la destacada jurista, razón por la cual, ante la negativa del Registro de
inscribir y evaluar a quienes detentan la guarda de B. por decisión estatal, desde hace más de cinco años, se ha
suplido la exigencia legal a través de la evaluación ordenada en autos, y realizada por las profesionales de la
psicología y del trabajo social de este tribunal. Por lo que considero cumplido el objetivo de la ley al establecer
la formalidad de la inscripción en el registro de adoptantes.
Cabe advertir que, con anterioridad a la sanción del código civil y comercial, y bajo la normativa otrora
vigente, el órgano supremo ya se había expedido respecto al valor que entiende otorgar a tal recaudo legal, y así
dijo que, “la exigencia de la inscripción en el Registro Único no puede constituirse en un obstáculo a la
continuidad de una relación afectiva entre un niño y sus padres guardadores, si éstos han demostrado que reúnen
las condiciones necesarias para continuar con la guarda que les fue confiada” [CSJN, 19/02/2008, “G., H. J. y D.
de G. M. E.”, LA LEY 2008-F, 59; Ídem, SCJBA, 11/02/2016, “P., A. s/ guarda con fines de adopción”, La Ley
Online; SCJBA, 21/10/2015, “P., R. A. s/ inscripción de nacimiento fuera de término”, LA LEY BA2016
(marzo), 196; CAp. Concordia, Sala Civ. y Com. II, 11/12/2013, “P., J. J. s/ guarda con fines de adopción”,
DFyP 2014 (abril), 01/04/2014, 77; Juz. Flia. Corrientes, “N. A. M. M. I. s/ adopción”, 10/05/2017; ElDial.com;
Juzg. Flia. Río Gallegos, Sta. Cruz, 11/07/2017, “Autoridad de Infancia Provincial s/ Peticiona medida
excepcional”, ElDial.com; CNACiv., sala M, 17/11/2016, “M., M. S. s/ guarda”, LA LEY 2017-A, 516].
Otorgando mayor valor a la idoneidad y aptitud evidenciada a través de los lazos afectivos ya desarrollados
entre el niño y sus guardadores, por sobre la exigencia del requisito formal, ello en razón de priorizar el mejor

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interés del niño, tal como se impone constitucional y convencionalmente (art. 3 CDN; art. 75 inc. 22 CN; a nivel
interno, art. 595 inc. a); art. 706 inc. c) CCC; art. 3 ley 26.061; art. 4 ley 12.967).
En definitiva de lo que se trata es de realizar un obligado y necesario control de legalidad de la adopción
como ciertamente enseña Basset. Advierte la distinguida jurista, en argumentos que comparto y hago propios,
que es en el control y la respuesta jurisdiccional en dónde se encuentra la clave, otorgando la solución favorable
al interés del niño en concreto y expresa, “Jamás declarar la inconstitucionalidad de una buena norma, pero
hacer una interpretación integrativa y ceñida al caso concreto, cuando la aplicación de la norma aislada de su
contexto, produce un resultado injusto”. Señala que se trata de una cuestión formal, sin embargo, “estos
recaudos tienen la funcionalidad de preservar bienes jurídicos. Tanto el derecho humano del niño a la familia,
como el derecho a la dignidad del niño, dependen del control de la legalidad adoptiva”. De ello sigue que, el
control de legalidad de la adopción es una forma de controlar la idoneidad. La prohibición de la entrega directa
se impone en tanto es “un flagelo que esconde fácilmente la contractualización de la infancia y deriva también
en un cambio de eje que privilegia el derecho adulto a un proyecto de vida familiar que es capaz de aniquilar la
dignidad humana de un niño con tal de llevarlo ese proyecto a cabo” [cfm. CIDH, “Fornerón c. Argentina”,
27/04/2012]. No obstante, ello no implica desconocer una filiación consumada, pues de este modo se conspiraría
contra el mismo principio que viene a asegurar: el derecho del niño a crecer en un contexto familiar”. Concluye
que el código adoptó un control de legalidad sancionatorio y no preventivo a través del artículo 611 in fine y art.
634 inc. h), sin embargo el derecho positivo vigente obliga al buen juez a integrar las fuentes (art. 1 y 2 CCC), a
realizar una interpretación integrativa con los Tratados Internacionales de los que la Argentina es parte,
incluyendo armónicamente todas las fuentes jurídicas que informan el derecho positivo y no sólo un artículo
aislado, “para dar como resultado un producto armónico, que tutele la dignidad del hijo pero que no le quite
derechos, en el caso, ya adquiridos” [Basset, U.; op. cit.].
En efecto, de ningún modo podría anteponerse a la efectiva realización del derecho humano del niño a vivir
en una familia, el cumplimiento de un requisito formal, como es la inscripción al Registro de adoptantes, toda
vez que la razón de ser de las normas regulatorias del instituto de la adopción, radican precisamente en dotar de
efectividad a este derecho humano fundamental. Siendo indudablemente la finalidad de la norma formal,
proveer al procedimiento adoptivo de mecanismos óptimos de control estatal, con el firme propósito de evitar
que una institución jurídica de tal envergadura, quede a merced de la voluntad de particulares, cuando su
principal objetivo es combatir el tráfico de niños y dotar de transparencia el procedimiento adoptivo, conforme
los compromisos asumidos por el Estado argentino internacionalmente.
Ergo la pregunta es: ¿acaso en virtud de la imperiosa necesidad de combatir el tráfico de niños y dotar de
transparencia al procedimiento adoptivo —razón de ser de la inscripción al Registro, y la existencia de un
listado depurado y evaluado— deben rechazarse las pretensiones de adopción fundadas en los firmes lazos
afectivos consolidados en el tiempo, originados por el propio accionar estatal? Aun peor, anular dichas
adopciones? Esto es lo que proponen las normas de tutela de los derechos humanos de niñas, niños y
adolescentes a la hora de regular la adopción, es decir, a la hora de dar efectividad al derecho humano
fundamental de vivir los niños en familia? Definitivamente no.
Precisamente como bien lo explica Silvia Fernández en minucioso comentario al artículo 611 del código
civil y comercial, el principal objetivo de la creación y funcionamiento del Registro —que surge de las
consideraciones expuestas con motivo de la presentación del proyecto de ley de su creación (ley 25.854) y
expuesto en el fallo citado— reside en “evitar el tráfico de niños, el amiguismo en la entrega de menores en
condiciones de adoptabilidad, el peregrinaje de los padres adoptantes por diversas circunscripciones territoriales
a los fines de adoptar un niño y las deficiencias de las entidades no gubernamentales”. Resalta lo referido en
tales consideraciones en cuanto a que el “proyecto tiene como causa determinante las disposiciones de la
Convención Internacional de los Derechos del Niño (ONU, Nueva York), incluida en el artículo 75 inciso 22 de
la Constitución Nacional y ratificada por la ley 23.849”. Se destaca allí que “contiene como premisa

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fundamental y debe tenerse presente también en su aplicación, la declaración sobre los principios sociales y
jurídicos relativos a la protección y el bienestar de los niños, con particular referencia a la adopción y la
colocación en hogares de guarda, en los planos nacional e internacional, adoptada por la Asamblea General de
las Naciones Unidas en su resolución 41/1985, del 3 de diciembre de 1986”. Se expone la idea sobe la función
real y social del Registro en el sentido de que, la creación del Registro Nacional de Adoptantes “será una central
de datos para facilitar el trabajo del juez de la causa, cuyas propuestas deberán analizarse caso por caso por el
magistrado actuante con la participación del equipo técnico disciplinario, aunque dicha evaluación implique no
respetar estrictamente el orden del listado”. Concluye en su aspecto fundamental que consiste mantener el
derecho a la identidad salvaguardado con el compromiso que asumen los adoptantes de informar a su hijo sobre
su verdadero origen [Fernández, Silvia, en "Tratado de Derecho de Familia según el Código Civil y Comercial
de 2014", Dir. Por Aída Kemelmajer de Carlucci, Marisa Herrera, Nora LLoveras, 1a. Edición, Sta. Fe,
Rubinzal-Culzoni, 2014, t. III, p. 295].
La precedente interpretación formulada resulta de fundamental importancia, en razón de la severa sanción
dispuesta por la norma del artículo 634 inc. h) del CCC, norma a la que luego me referiré en concreto.
No obstante, adunando el argumento antes expuesto, tanto doctrina y jurisprudencia han atribuido idéntico
valor a tal requerimiento, priorizándose el interés superior del niño, frente a situaciones de hecho consolidadas
en el tiempo, entendiéndose que el Registro de adoptantes constituye una herramienta al servicio de los derechos
de los niños y no a la inversa, como un “medio instrumental ordenado a la consecución de un fin”. Lo
trascendental a la hora de evaluar una pretensión adoptiva reside concretamente en la aptitud e idoneidad de los
aspirantes en relación a la situación del niño, niña o adolescente en cada caso, priorizando su interés superior
[Medina, Graciela, “La guarda directa en el Cód. Civil y Comercial Unificado y en la jurisprudencia de la
CSJN”, DFyP 2015 (agosto), 20/08/2015, 77].
En rigor de verdad, se da por sentado que, las personas inscritas en el Registro, evaluadas por el mismo y
cuyos legajos son remitidos a los juzgados ante los casos de otorgamiento de las guardas pre adoptivas,
acreditan la idoneidad requerida. Sin embargo, esto último no constituye una circunstancia eximida del análisis
del juez competente. Así se ha sostenido que, los tribunales deben ser sumamente cautos en modificar
situaciones de hecho, y mantener en consecuencia, aquellas condiciones de equilibrio que aparecen como más
estables, evitando así nuevos conflictos cuyas consecuencias resultan impredecibles [CSJN; Fallos: 328:2870].
A esta altura del razonamiento del caso, merece referir a la historia personal de B.. Conforme surge de las
actuaciones obrantes en el conexo Exp. N° .../2012 s/ Medida Excepcional ley 12.967, el niño nació el 15 de
julio de 2011, en circunstancias de extrema vulnerabilidad, padeciendo su progenitora HIV, en riesgo de
transmisión de la enfermedad vía lactancia, tal como lo acontecido con su hermano biológico S. C., quien pudo
superar la enfermedad con los cuidados y amor dispensado por sus guardadores. Cierto es que B. no corrió igual
suerte que S. dada la intervención estatal desde los efectores de salud desde muy temprana edad. Aun así su
progenitora entregó el niño a terceras personas con tan solo meses de vida, pudiendo dar con su paradero la
Dirección Provincial de Niñez, y así colocarlo en resguardo del sistema de protección integral. Ya desde aquél
momento bajo el acogimiento de la familia conformada por los actores y sus hijos. El niño se encontraba en
deteriorado estado de salud, y desnutrido. A partir de allí largo fue el camino hasta adoptar la resolución
definitiva que dio lugar a la declaración en situación de adoptabilidad, puesto que como plan de acción trazado
desde el inicio, se procuró mediante el accionar de la Dirección Provincial y los guardadores hoy actores, la
revinculación con su progenitora, no existiendo miembros de la familia ampliada dispuestos a asumir sus
cuidados. Muy por el contrario, aquél contexto resultaba sumamente riesgoso tanto como para B. como para S.
en razón del abuso sexual padecido por este último en dicho medio familiar, resultado de lo cual debió ser
hospitalizado con severas lesiones además del abandono del tratamiento de su enfermedad de base. Resta decir
para definir el amargo panorama de vulneración de derechos de estos niños, que no se tuvieron más datos del
paradero de la progenitora desde agosto de 2011, hasta su regreso con los niños ya resguardados bajo el sistema

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de protección integral, manteniendo encuentros con los mismos a fin de la referida revinculación que resultó
luego de mucho tiempo, infructuosa.
Si bien B. S. y S. C. son hermanos biológicos, no han convivido en familia desde el nacimiento de B. por las
razones expuestas. No obstante, por iniciativa de las familias de acogimiento de ambos, los niños pudieron
mantener durante estos años el vínculo fraternal, aun mediante visitas esporádicas. De hecho, en determinado
momento se intentó unificar las guardas con la familia de acogimiento de S., pero B. no toleró el alejamiento de
las personas que ya constituían su familia, esto es, los actores. Consta en el expediente referido los informes que
dan cuenta de la tristeza y malestar que manifestó el niño ante tal circunstancia, razón por la cual debió ser
puesto nuevamente en forma urgente bajo el cuidado de “su” familia. Circunstancia tal, que ameritó la
consideración indudable de esta familia para el proyecto adoptivo (autos conexos N° .../2012 s/ medida
excepcional ley 12.967).
Lo expuesto en breves palabras, pero que significan la historia de B. y cómo el niño construyó su identidad
subjetiva junto a esta familia, resultan argumentos por más de suficientes a los fines de adoptar la decisión del
caso, que no puede ser otra que otorgar la adopción solicitada . A pesar de lo dispuesto por el art. 611 último
párrafo, norma ya interpretada oportunamente, al igual que lo dispuesto por el art. 600 inc. b) del código civil y
comercial, cuyo texto literal, resulta inaplicable al presente caso, en razón de los argumentos expuestos
precedentemente. Hago propios los argumentos ya citados del Tribunal Supremo al pronunciarse en tal sentido,
“el requisito de la inscripción en el Registro Único de Aspirantes no puede constituirse en un requerimiento a
tener en cuenta con rigor estrictamente ritual, pues, al tratarse de la construcción de un sistema de protección
civil y protección social en beneficio de la sociedad y de la niñez, debe ser interpretado y aplicado con arreglo al
principio rector, a la piedra fundamental en la que reposa la protección integral de los derechos del niño, cual es
el interés superior de éste, que orienta y condiciona toda decisión de los tribunales de todas las instancias,
incluyendo a la Corte Suprema” [CSJN, op. cit.].
Más aun cuando tanto doctrina como jurisprudencia son contestes en que a los fines de evaluar la
procedencia de la adopción, lo trascendente es evaluar la idoneidad de los adoptantes reflejada en el devenir
diario de la vida familiar del niño junto a los pretensos adoptantes durante todo el período de guarda. En el
presente caso, durante cinco años y tres meses. De todo lo cual dan cuenta todas y cada una de las constancias
de autos, de los conexos sobre guarda pre adoptiva y sobre control de legalidad de la medida excepcional.
Por los mismos motivos, y debido a la decisión judicial que aquí se adopta (art. 3 CCC), fundada en las
normas vigentes del código civil y comercial de la Nación, conforme lo dispuesto por los artículos 1 y 2 del
mismo cuerpo legal, es decir razonadas bajo el prisma constitucional y convencional del corpus juris de los
derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes, cuya tutela judicial efectiva impone asegurar el derecho de
B. a vivir, crecer y desarrollarse en “su” familia (art. 11 CADH; art. 9.1 CDN; art. 75 inc. 22 CN), y así
priorizando su mejor interés (art. 3 CDN; art. 3 ley 26.061; art. 4 ley 12.967; art. 595 inc. a) y art. 706 inc. c)
CCC) por sobre cualquier norma formal, de modo alguno podrá resultar aplicable, lo dispuesto por el art. 634
inc. h) del mismo código civil y comercial, que a lo largo de su articulado da sustento a la adopción que aquí se
declara.
Los lazos socioafectivos preexistentes, construidos por B. con su entorno durante estos largos cinco años y
tres meses, desde sus primeros escasos meses de vida, frustran cualquier intento de aplicar sanciones por demás
de excedidas cuando en definitiva de lo que estamos hablando en el caso es de adopción, en otras palabras, de
brindar la posibilidad al niño de vivir y crecer en familia, satisfaciendo sus necesidades afectivas y materiales, y
priorizar su interés superior.
Entiendo excesivo e innecesario declarar la inconstitucionalidad de las normas que en su literalidad se
estiman inaplicables en el presente caso (art. 600 inc. b); art. 611 in fine; art. 634 inc. h), en razón de
corresponder interpretarlas a la luz de la pluralidad de fuentes materializadas en el Título Preliminar del código
civil y comercial. En tal sentido, es doctrina de la Corte Suprema de la Nación que, “...la declaración de
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inconstitucionalidad de un precepto de jerarquía legal constituye la más delicada de las funciones a encomendar
a un tribunal de justicia, y configura un acto de suma gravedad que debe ser considerado la última ratio del
orden jurídico, por lo que no cabe formularla sino cuando un acabado examen del precepto conduzca a la
convicción cierta de que su aplicación conculca el derecho o la garantía constitucional invocados [CSJN, Fallos:
319:3148; 328:4542; 329:5567; 330:855; 331:2799, entre muchos otros].
En efecto, a modo de “guía en aspectos de técnica jurídica” para agilizar la lectura del código, explica el
Presidente de la Comisión de Reformas, el nuevo modelo de decisión judicial que trae el código aclamado en
consenso por doctrina y jurisprudencia (art. 3). Con ello, “establece la necesidad de una decisión judicial
razonablemente fundada mencionando una pluralidad de fuentes que exceden su propio texto, lo cual lleva a un
necesario diálogo entre ellas”. Fuentes que el propio código dispone en su art. 1° cuando reza: “Los casos que
este código rige deben ser resueltos según las leyes que resultan aplicables, conforme con la Constitución
Nacional y los tratados de derechos humanos en los que la República sea parte. A tal efecto se tendrá en cuenta
la finalidad de la norma”; y en su art. 2, regla de interpretación de las normas, “la ley debe ser interpretada
teniendo en cuenta sus palabras, sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones que surgen de los tratados
de derechos humanos, los principios y los valores jurídicos, de modo coherente con todo el ordenamiento”. Así
es doctrina de nuestro Tribunal Supremo, “que es propio de la exégesis buscar el verdadero sentido de la ley
mediante un estudio atento de sus términos que consulte la racionalidad del precepto y la voluntad del
legislador. De ahí, que lo importante es no ceñirse a rígidas pautas gramaticales sino computar el significado
profundo de las normas, pues el cometido judicial no concluye con la remisión a la letra de estas, toda vez que
los jueces, en cuanto servidores del derecho y para la realización de la justicia, no pueden prescindir de la ratio
legis y del espíritu de aquellas [CSJN, Fallos: 307:398, voto del juez Fayt, y 330:1927].
En razón de ello, se han interpretado las normas aplicables a la adopción plasmadas en el Capítulo I del
Título VI del Libro Segundo. Debiendo prevalecer por sobre cualquier otra regla, en razón del principio rector,
de interpretación y garantista del interés superior del niño, la norma constitucional y convencional que tutela el
derecho del niño a vivir y crecer en una familia, reconocido ello en la Convención sobre los Derechos del niño,
“... el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un
ambiente de felicidad, amor y comprensión” (Preámbulo; art. 3; 9, 21 CDN; art. 75 inc. 22) materializado en el
código civil y comercial, art. 1, 2, 594 y 595. Tal como ordena la ley interna, los casos deben resolverse
mediante decisión judicial razonablemente fundada según la ley aplicable pero conforme la Constitución
Nacional y los Tratados de Derechos Humanos en los que la República sea parte. Así se han interpretado las
normas del Capítulo I, Título VI, teniendo en cuenta su finalidad. Concluyendo sin hesitaciones que, la finalidad
de las normas que regulan la adopción en general, apuntan a dotar de efectividad al derecho del niño a vivir y
crecer en familiar, y satisfacer sus necesidades afectivas y materiales que su familia de origen no ha podido
brindar. Asimismo, la finalidad de las reglas dispuestas en el código civil y comercial, a los fines de la
intervención del Registro de adoptantes en el procedimiento adoptivo, decididamente es conferir transparencia,
solidaridad y ética al instituto jurídico y el procedimiento. De manera tal que ello no se encuentra reñido con la
interpretación realizada en el presente, encontrándose las reglas formales a disposición de la efectividad de las
normas sustanciales. Ergo, estas últimas han desplazado a aquellas reglas que impiden la concretización del
derecho humano de B. a vivir y crecer en la familia que ya ha conformado, familia que lo protege, cuida y le
asegura la plena vigencia de sus derechos.
Finalmente, no podría el mismo cuerpo legal ser constitucional e inconstitucional a la vez, cuando
ciertamente la constitución misma, y los tratados de derechos humanos respectivos, se encuentran
materializados en el código civil y comercial, conforme se dispone en su Título Preliminar. No obstante lo
dicho, cabe advertir la incongruencia del sistema normativo a modo de ser tomado en cuenta por nuestros
legisladores. Reitero lo plasmado en la resolución anterior de otorgamiento de guarda pre adoptiva, no puede el
Estado colocar en esta situación a las niñas y niños, para luego el mismo Estado desconocer la situación y
sancionar con extrema severidad los vínculos afectivos consolidados luego de varios años, y por la propia

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inacción estatal. Se exige una revisión de las normas referidas a modo de contemplar situaciones que, como la
presente, escapan a los casos que decididamente la ley debe combatir a fin de desterrar intolerables
arbitrariedades y erradicar el tráfico de niños, robusteciendo la adopción desde un orden ético que garantice los
derechos humanos de todas las niñas, niños y adolescentes.
Sentado ello, resta analizar las pautas legales a considerar para el otorgamiento de la adopción plena
solicitada (art. 625 CCC). En este orden de ideas, preferentemente corresponde otorgarla cuando se trate de
niños, niñas o adolescentes huérfanos de padre y madre que no tengan filiación determinada, además cuando se
haya declarado al niño, niña o adolescente en situación de adoptabilidad (inc. a); cuando sean hijos privados de
responsabilidad parental (inc. b); o cuando los progenitores hayan manifestado ante el Juez, su decisión libre e
informada de dar a su hijo en adopción (inc. c).
En atención a lo expuesto, y en consideración a las especificidades del presente caso encuadrado en la
hipótesis de la norma mencionada inciso a), corresponde su otorgamiento, teniéndose especialmente en cuenta
que “la adopción plena está dirigida a establecer vínculos más profundos que los que derivan de la adopción
simple” [D’Antonio, D., "Régimen legal de la Adopción - ley 24.779"]. Cuya característica y distinción
compone su carácter de irrevocable (hoy artículo 624 CCC), extinguiendo los vínculos jurídicos con la familia
de origen, e insertando al hijo adoptivo en la familia del adoptante como un hijo más. Sin embargo, en virtud del
principio de preservación de los vínculos entre hermanos, fundados en el derecho humano a la identidad en su
sentido más amplio (arts. 7 y 8 CDN), y en función de priorizar el interés superior del niño (art. 595 inc. a)
CCC), corresponde hacer lugar a la adopción plena solicitada, manteniendo el vínculo jurídico de B. con su
hermano biológico S. C., conforme autoriza la norma legal (art. 621; art. 1; 2; y 595 inc. a), b), d), y e) CCC).
Efectivamente, surge de las constancias de los presentes y de los obrados referidos sobre guarda pre adoptiva y
control de legalidad ley 12.967 que, los hermanos mantienen contacto frecuente, vínculo sostenido a iniciativa
de los actores y de los guardadores del niño S..
Por tanto, encontrándose cumplidos los extremos legales que hacen procedente el pedido de adopción plena,
esto es: la condición del adoptado (art. 597 CCC), las edades y diferencia de edad entre adoptantes y adoptados
(artículo 599 CCC), la petición conjunta de los cónyuges (artículo 599 CCC), argentinos (art. 600 inc. a) CCC),
cumplimiento del plazo de guarda (artículo 616 CCC), y en atención al superior interés del niño (artículo 595
inc. a) CCC, artículo 3.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, artículo 3 ley 26.061 artículo 4 ley
12.967 y 706 inc. c) CCC), surge de tal modo indudable la conveniencia de receptar la acción incoada, debiendo
darse a la adopción el alcance de plena, como se peticiona, con efecto retroactivo a la fecha de la resolución de
otorgamiento de la guarda con fines de adopción esto es, 30 de noviembre de 2016 (conf. art. 618 CCC).
Por consiguiente, en virtud de los fundamentos fácticos y jurídicos expuestos, dictamen favorable de la
Defensora General actuante N° 5 Dra. Ma. Del Rosario Damonte (fs. 58), y art. 67 LOPJ, resuelvo: 1.- Otorgar a
G. T. (D.N.I. N° ...) y H. R. T. (D.N.I. N° ...), la adopción plena del niño B. J. S. D.N.I. N° ..., nacido en Rosario,
provincia de Santa Fe, el 15 de julio de 2011 a las 13:35 h., siendo hijo de P. S. D.N.I. N° ..., anotado bajo acta
N° ... tomo ..., año ..., Sección Hospitales H.R.S. Peña, Registro Civil Rosario, quien mantendrá el vínculo
jurídico con su hermano biológico S. C. D.N.I. N° ... de conformidad a lo dispuesto por el art. 621 2do. párrafo
del código civil y comercial de la Nación. 2.- Disponer que el niño lleve el nombre de B. J. T., oficiándose a
tales fines. 3.- Hacer saber a los adoptantes que deberán mantener el conocimiento de la realidad biológica del
niño, de conformidad con lo prescrito por el artículo 596 del Cód. Civ. y Com. de la Nación, debiendo
comparecer a estos estrados a fin de prestar formalmente tal compromiso, oportunamente asumido en audiencia
celebrada ante este tribunal. 4.- A los fines de la toma de razón, ofíciese a la Dirección General del Registro
Civil, teniéndose presente que la adopción acordada tiene efecto retroactivo a la fecha del otorgamiento de la
guarda, esto es el 30 de noviembre de 2016, acompañando fotocopia íntegra de la presente sentencia y del
documento nacional de identidad del niño. 5.- Regular los honorarios de la Dra. J. T., en la suma de pesos ...
($...) equivalentes a ... JUS (art. 12.2 inc. a) ley 6767 y modif. ley 12.851. 6.- Cumpliméntese con lo dispuesto

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por el art. 14 ley 13.093 librándose los despachos correspondientes. Insértese y hágase saber. — Andrea M.
Brunetti.

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