LICENCIATURA EN DERECHO
TEORIA DEL ESTADO
PROFESORA:
ALUMNA: Alexandra Stefania Chico Hernández
MLD205
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El Estado mexicano, a lo largo de su historia, ha transitado por una serie de
etapas fundamentales que han definido su carácter, estructura y orientación
política, social y económica. Este viaje histórico ha estado marcado por intensas
luchas internas, reformas profundas y un constante debate sobre la identidad
nacional y la mejor forma de gobernar y organizar a la sociedad.
En sus orígenes, tras la guerra de independencia iniciada en 1810, México
emergió como una nación que buscaba desligarse no solo del yugo español, sino
también de las prácticas coloniales que habían prevalecido durante siglos. Sin
embargo, el México independiente se enfrentó a enormes desafíos: divisiones
internas, conflictos por el territorio, y el desafío de establecer un sistema político
que reflejara las aspiraciones de sus habitantes. El siglo XIX fue testigo de la
alternancia entre repúblicas federales y centralistas, la invasión estadounidense y
la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, así como la intervención
francesa y el efímero imperio de Maximiliano.
La Revolución Mexicana, iniciada en 1910, marcó otro punto de inflexión crucial.
Surgida de la insatisfacción con la dictadura porfirista, que había favorecido el
desarrollo económico y la modernización a costa de profundas desigualdades
sociales, la revolución buscó transformar radicalmente la estructura
socioeconómica y política del país. Aunque el conflicto armado trajo consigo un
considerable costo humano y desestabilización, también culminó en la
promulgación de la Constitución de 1917, un documento avanzado para su época
que sentó las bases para la reforma agraria, los derechos laborales y el
nacionalismo económico.
El periodo posterior a la revolución, especialmente bajo el amparo del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó ininterrumpidamente durante 71
años, se caracterizó por un modelo de desarrollo estatista, donde el gobierno
desempeñó un papel central en la economía. Este modelo, conocido como el
"milagro mexicano", permitió importantes avances en términos de industrialización
y crecimiento económico, pero también perpetuó estructuras de poder autoritario y
no logró erradicar la desigualdad y la pobreza.
La transición hacia una democracia más plena, iniciada en las últimas décadas del
siglo XX y consolidada con la alternancia política del año 2000, presentó nuevos
desafíos para el Estado mexicano, entre ellos, el combate a la corrupción, el
fortalecimiento del Estado de derecho y la inclusión efectiva de una sociedad
diversa y cada vez más exigente. En este contexto, la violencia relacionada con el
narcotráfico ha emergido como uno de los principales desafíos, poniendo a prueba
la capacidad del Estado para garantizar la seguridad y el bienestar de sus
ciudadanos.
A lo largo de su historia, el Estado mexicano ha demostrado una notable
capacidad de adaptación y transformación frente a los desafíos internos y
externos. Sin embargo, las herencias del pasado siguen presentes, y los dilemas
sobre cómo construir una sociedad más justa, igualitaria y democrática
permanecen en el centro del debate público. La historia de México es, en este
sentido, un recordatorio de la complejidad de construir un Estado-nación en
condiciones adversas, y de la constante búsqueda de un proyecto de nación que
responda a las aspiraciones de su pueblo.
Bibliografía
Ramírez Saiz J. (2007) El Estado Mexicano. Núm. 24 Centro de investigaciones y
Estudios superiores en antropología social.
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