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Evolución del Artículo 41 Constitucional

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Guía de estudio.

Principios Político
Electorales de la Constitución Política
Profesor Mauricio Isidro Arellano Cortés

Bloque V. Principios Político Electorales de la Constitución Política 2


Introducción 2
Desarrollo 4
Conclusión 5
Bibliografía 6

1
Bloque V. Principios Político Electorales de la
Constitución Política

Introducción

El texto original de la Constitución de 1917 del artículo 41, estaba redactado en los
siguientes términos. Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los
poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los
estados, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente
establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los estados,
las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal.
(Rabasa, 1995)

La disposición que analizo, permaneció inalterada -cosa insólita- por 60 años. Su


primera modificación fue por iniciativa del presidente López Portillo, publicada en
el Diario Oficial de la Federación de 6 de diciembre de 1977 y, entre otras
consideraciones, fue trascendente por un doble motivo: se alineó en el artículo de los
dos niveles de la soberanía popular y, por primera vez, aparecieron los partidos
políticos institucionalizados. (Rabasa, 1995)

Es cierto, a no dudarlo, que fue la reforma presentada por el presidente Adolfo López
Mateos en 1963 la que, desde la Constitución de Querétaro, ya menciona los partidos
políticos expresamente, al establecer los "diputados de partido" pero, como bien dice
el investigador Francisco José de Andrea, se trataba más de una
cuestión semántica que de una estructural. Por supuesto, como también lo señala el
autor mencionado, la posibilidad de formar partidos políticos ya estaba previsto en la
Constitución original de Querétaro en el artículo 9º que a la letra decía:

Artículo 9º. No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con


cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo
para tomar parte en los asuntos políticos del país. (Rabasa, 1995)

2
De la disposición transcrita se infiere que los constituyentes consideraron la existencia
de los partidos políticos, sin mencionarlos expresamente. ¡Y vaya que la Revolución
fue forjadora de partidos políticos!

La citada reforma de López Portillo -1977- afirmaba que "los partidos políticos son
entidades de interés público; la ley determinará las formas específicas de su
intervención en el proceso electoral".

Asimismo, en los subsecuentes cuatro párrafos adicionales de la mencionada


reforma, se indicaban los fines de los partidos (promover la participación del pueblo
en la vida democrática), contribuirían a integrar la representación nacional (entonces
y hasta las últimas reformas del presidente Salinas de Gortari, sólo en la Cámara de
Diputados) y hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder.
También, cuestión fundamental, los partidos políticos tendrían derecho al uso en
forma permanente de los medios de comunicación social, cuestión ésta, que hoy día
es de lo más debatida por la oposición. Finalmente, se les abría al uso de un mínimo
de elementos para sus actividades. (Rabasa, 1995)

Como se sabe, la reforma de 1977 no se detuvo en la institucionalización del partido


político como apareció en el artículo 41, sino que al tocar otras disposiciones del
proceso electoral (como, por ejemplo, la representación proporcional) era tendente a
fijar todo un nuevo sistema electoral.

El artículo 41 se mantuvo, en los términos descritos, hasta la administración del


presidente Salinas de Gortari, quien modificó el precepto en tres ocasiones. (Rabasa,
1995)

En 1990 se declaró que la organización de las elecciones federales, sería una función
estatal ejercida por los poderes Legislativo y Ejecutivo de la Unión, pero, además, con
la participación de los partidos políticos nacionales y de los ciudadanos. La función se
realizaría a través de un organismo público (Instituto Federal Electoral) dotado de
personalidad jurídica y patrimonio propios. También, se profesionalizó al organismo
público y se le dotó de autonomía en sus decisiones. Por primera vez se creaban los
consejeros y consejeros magistrados y los representantes de los partidos políticos.
(Rabasa, 1995)

3
Fue aportación importante de esa reforma de 1990, el establecimiento de un sistema
de medios de impugnación de los que conocería el organismo público y, asimismo,
un tribunal autónomo que sería órgano jurisdiccional en materia electoral.

También en la administración salinista, se introdujo una segunda reforma al artículo


41 que ahora analizo, publicada en el Diario Oficial de la Federación de 3 de
septiembre de 1993. En esta ocasión, lo novedoso fue darle definitividad a las
distintas etapas de los procesos electorales, excluyendo ya a los colegios electorales
de las respectivas cámaras. La única calificación definitiva e inatacable, sería la
emitida por la Cámara de Diputados en relación con la declaración de presidente de
los Estados Unidos Mexicanos, en los términos de la fracción I del artículo 74
constitucional. (Rabasa, 1995)

Se añadió una segunda instancia, que competería resolver por una Sala integrada
por cuatro miembros de la judicatura federal y el presidente del Tribunal Federal
Electoral. (Rabasa, 1995)

Desarrollo
El derecho electoral se desarrolla en el marco de una democracia representativa1,
entendida como la forma de gobierno en la que la ciudadanía participa en el proceso
de toma de decisiones políticas mediante la designación e integración de un número
de representantes que deciden a nombre de sus electores. (Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación, 2011)

El ejercicio del poder político otorgado a los representantes en la toma de decisiones


no es absoluto ni permanente. A diferencia de los regímenes autoritarios, las
democracias representativas se caracterizan por la división del poder y la renovación
periódica de los cargos mediante elecciones competitivas, libres y auténticas.

El derecho electoral es un instrumento de garantía para la democracia porque


asegura certeza en el otorgamiento de la representación popular. Además,
desempeña una función legitimadora, ya que la democracia se afianza gracias al
correcto funcionamiento de los procesos electorales (Aragón 2007, 33).

4
En el caso de México y de varios países de América Latina, el desarrollo y
consolidación del derecho electoral ha sido clave en su transición a la democracia por
dos factores: (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, 2011)

1. La introducción paulatina de reglas claras y el diseño de instituciones que


generan seguridad, certidumbre y transparencia en los procesos y resultados
electorales.

2. La instauración de un sistema de medios de impugnación que garantiza la


legalidad y constitucionalidad de todo acto o resolución electoral, así como la
protección de los derechos políticos.

3. En México, el derecho electoral se regula desde la Constitución Política de los


Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), principalmente en los artículos 35, 39,
40, 41, 99, 116 y 122:

4. El artículo 35 reconoce los derechos fundamentales de los ciudadanos


mexicanos, tales como el derecho a votar, ser votado y de asociación.

5. Los artículos 39 y 40 definen al régimen político mexicano como una


democracia representativa.

6. El artículo 41 confirma el papel de las elecciones competidas en la democracia


representativa mexicana y establece las bases para la formación de partidos
políticos, la competencia por el poder y la organización de las elecciones.

7. El artículo 99 establece las bases para la calificación de las elecciones y la


protección de los derechos político-electorales de los ciudadanos.

8. Los artículos 116 y 122 confirman que los principios establecidos en la


organización y calificación de las elecciones a nivel federal deben prevalecer
en las elecciones locales de los 31 estados y el Distrito Federal.

Conclusión
En todas formas y resumiendo, las varias reformas, ya citadas y comentadas, al cuatro
veces modificado artículo 41, son indicadores que denotan, cada vez más, el alejar

5
de los comicios, hasta donde sea posible, al Estado y darles a los ciudadanos una
creciente e importante participación. A la postre, es el voto de los ciudadanos el que
forma y conforma la estructura política del Estado mexicano. (Rabasa, 1995)

Bibliografía
Arteaga Nava, E. (2014). Derecho Constitucional. México: Oxford.

Díaz Revorio, F. J. (2018). Fundamentos Actuales para una Teoría de la Constitución.


Querétaro: Instituto de Estudios Constitucionales del Estado de Querétaro.

Espinosa, G. (2006). Principios de Derecho Constitucional. México: TEPJF.

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