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Estimación de Los Coeficientes de Escurrimiento

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3.

ESTIMACIÓN DE LOS COEFICIENTES DE ESCURRIMIENTO


El agua que constituye el caudal de un río puede recorrer diferentes caminos, desde el momento en que se precipita y
alcanza la superficie terrestre, hasta el momento que llega al cauce del río. Cualquiera que sea su trayecto hasta la
salida de la cuenca, ésta agua constituye el escurrimiento.
Es importante conocer cuáles son los componentes del escurrimiento para elaborar cualquier estudio hidrológico
que involucre el caudal de un río. Asimismo se requiere identificar los elementos que forman un hidrograma,
antes de analizar la relación existente entre la precipitación y el escurrimiento ocurridos en la cuenca objeto de
estudio.
La importancia de la relación entre estos fenómenos radica en que es normal que se carezca de suficientes datos de
escurrimiento del sitio de interés, es decir, suelen abundar más los registros de precipitación. Dado que el flujo de un
río es afectado principalmente por las variaciones de la precipitación, las relaciones lluvia-escurrimiento son
una herramienta valiosa para suplir esta carencia de información, pues permiten determinar el escurrimiento
utilizando las características de la cuenca y los datos de precipitación. Es por ello que existen numerosos métodos
para relacionar la precipitación en una cuenca
con el escurrimiento de la misma.

3.1. Conceptos básicos sobre el escurrimiento


3.1.1. Escurrimiento
El escurrimiento se define como el agua de precipitación que circula sobre o bajo la superficie terrestre y
que llega a una corriente para finalmente ser drenada hasta la salida de la cuenca. Según el curso que sigue el agua
después de llegar a la superficie terrestre, el escurrimiento puede ser: subterráneo, subsuperficial o superficial.
El escurrimiento subterráneo se constituye por la parte del agua de lluvia que se infiltra en el suelo hasta
niveles inferiores al freático. El agua que se infiltra pero no llega al nivel freático, escurre cerca de la superficie del
suelo y prácticamente paralela a ella, formando el escurrimiento subsuperficial (Aparicio, 2007).
Después, cuando las capas superiores del suelo se saturan, el agua llena las
depresiones del terreno hasta adquirir la profundidad suficiente para sobrepasar la fuerza
de retención superficial, momento en el cual empieza a fluir; a este tipo de escurrimiento se le conoce como
escurrimiento superficial Chow, 2004).
El escurrimiento superficial se clasifica en dos tipos: el flujo en la superficie del terreno y el escurrimiento
en corrientes. El primero es el agua que fluye en una capa delgada a lo largo de una superficie ancha; sólo
puede persistir en distancias cortas, antes de que las irregularidades en la superficie de la cuenca concentren
el flujo en canales1. Cuando el agua llega a un cauce bien definido forma el escurrimiento en corrientes,
en el que fluye a través de una trayectoria confinada, mucho más angosta que la del flujo en la superficie (Chow,
2004).
La figura 1.3 esquematiza la clasificación del escurrimiento a partir del curso del
agua sobre la superficie terrestre.

Figura 3.1. Clasificación del escurrimiento


1
En este caso, el término canal designa a cualquier depresión que pueda transportar una pequeña corriente
de agua, durante la lluvia y durante un breve periodo después de ella (Linsley, 1988).
Si el flujo en la superficie ocurre en cantidad suficiente, es un elemento importante en la formación de las avenidas.
Aunque, por lo general, el caudal de flujo en la superficie suele ser pequeño, dado que en un suelo permeable sólo se
presenta cuando la lluvia es mayor que la capacidad de infiltración.
Las cuencas con suelos superficiales permeables presentan pocas variaciones en su caudal a lo largo del año, en
otras palabras, la relación entre los gastos máximos y los medios suele ser baja. Por el contrario, en las cuencas
con suelos poco permeables, dicha relación suele ser más alta, pues los gastos que se presentan entre dos avenidas
son pequeños o incluso nulos (Linsley, 1988).

3.1.2. Análisis de hidrogramas


El escurrimiento subterráneo es tan lento que incluso puede tardar años en llegar a la salida de la cuenca,
por lo que es difícil relacionarlo con una tormenta particular. Conforma la única fuente de alimentación de las
corrientes cuando no hay lluvias, por lo que se le denomina escurrimiento base. Mientras que el escurrimiento
superficial es el primero en alcanzar la salida de la cuenca, de forma que se asocia a la precipitación en exceso2
de una tormenta particular y determina el escurrimiento directo. El escurrimiento subsuperficial puede ser tan lento
como el subterráneo o tan rápido como el superficial, lo que ocasiona que sea difícil distinguirlo de los otros dos; de
acuerdo con su velocidad, puede ser tratado junto con uno o con otro (Aparicio, 2007). Se denomina
análisis de hidrograma a la división de un hidrograma en escurrimiento directo y escurrimiento base.
Un hidrograma es una gráfica que representa el gasto contra el tiempo. Chow (1959, en Chow, 1994) lo definió
como «una expresión integral de las características fisiográficas y climáticas que rigen las relaciones entre la lluvia y
el escurrimiento de una cuenca». Por ejemplo, un hidrograma anual muestra el balance a largo plazo de la
precipitación, la
evaporación y el caudal en una cuenca. La figura 3.2 muestra un hidrograma anual.

2
El agua que al llegar a la superficie terrestre, ni es retenida por ella, ni se infiltra en el suelo, se denomina
precipitación en exceso o efectiva (Chow, 1994).

FUENTE: Aparicio, 2007


Figura 3.2. Hidrograma anual
Al estudiar un hidrograma anual, se puede observar que los picos son producto sólo de la lluvia, o bien de la lluvia y
el deshielo. La figura 3.3 ilustra el hidrograma aislado de una tormenta; aun cuando los hidrogramas producidos por
tormentas varían no sólo de una cuenca a otra, sino también de una tormenta a otra, la figura ilustra la forma general
de tales hidrogramas, así como sus componentes.
C
A B D
FUENTE: Aparicio, 2007

Figura 3.3. Componentes de un hidrograma de una tormenta


Como se observa en la figura, en un inicio el flujo base disminuye gradualmente (segmento AB) hasta llegar
al punto de levantamiento (B), donde inicia el escurrimiento directo, debido a que el agua de la tormenta empieza
a llegar a la salida de la cuenca. El agua puede alcanzar la salida de la cuenca inmediatamente después de
iniciada la tormenta, durante ella o después de que ha terminado de llover. El escurrimiento alcanza el pico en el
punto C, momento en el que se presenta el gasto máximo de la tormenta. La curva entre B y C se denomina
rama ascendente. Después de alcanzar el pico, el escurrimiento disminuye, el punto de inflexión se presenta
cuando termina el flujo sobre el terreno y toda el agua fluye por canales o subterráneamente. El punto E representa el
fin del escurrimiento directo, a partir de él, el escurrimiento es sólo subterráneo. La curva de recesión es la
curva entre el pico y el final del escurrimiento directo. La curva de recesión, después del punto de inflexión,
es la curva de vaciado de la cuenca (Aparicio, 2007; Chow, 1994).
En el hidrograma se pueden observar dos tiempos importantes: el pico y el base. El tiempo pico es el que transcurre
desde el punto en el que inicia el escurrimiento directo hasta que se presenta el gasto máximo. El tiempo base
es el tiempo que dura el escurrimiento directo (Aparicio, 2007).
El tiempo de concentración es el tiempo que tarda una gota de agua en salir de la cuenca, desde el punto más
alejado hasta el punto de salida. Si en una cuenca impermeable cayera uniformemente una lluvia de intensidad
constante durante un largo periodo, el gasto que saldría de la cuenca sería creciente hasta alcanzar el punto
de equilibrio, en el cual el volumen de agua entrante (a causa de la lluvia) por unidad de tiempo es igual al
gasto de salida de la cuenca (Aparicio, 2007).
El tiempo que tardaría en establecerse el gasto de equilibrio, a partir del inicio de la tormenta, se denomina tiempo
de concentración. Por lo tanto, el tiempo de concentración depende de la longitud máxima que debe recorrer el
agua y de la velocidad que adquiere en el trayecto, la cual está en función tanto de la pendiente del terreno y del
cauce, como de la rugosidad de la superficie del cauce. Una forma de calcularlo es la fórmula de
Kirpich (1940, en Chow, 1994):

(ec. 3.1)
Donde:
tc, tiempo de concentración, en h
L, longitud del cauce principal de la cuenca, en m
S, pendiente del cauce principal

El tiempo de retraso es el tiempo que transcurre del centro de masa de la


precipitación al pico del hidrograma. Se puede calcular:

(ec. 3.2)
Donde:
tr, tiempo de retraso, en h
tc, tiempo de concentración, en h

3.1.3. Relaciones lluvia-escurrimiento


Los métodos para calcular las relaciones lluvia-escurrimiento son tan numerosos y diversos que se pueden
clasificar de acuerdo con la información que utilizan para el cálculo del escurrimiento (Domínguez, et. al.),
de tal forma que se agrupan en tres
grandes grupos:

 Modelos empíricos. Sólo utilizan las principales características físicas promedio y proporcionan el gasto
pico. Este grupo incluye las fórmulas empíricas que se han obtenido relacionando mediciones simultáneas de
lluvia y de escurrimiento con las características de las cuencas. Entre este tipo de métodos están los
de envolventes y el método racional.
 Modelos de caja negra. Requieren de registros simultáneos de precipitación y escurrimiento, pues se
calibran con los datos de ingreso y salida de la cuenca, sin considerar explícitamente las características físicas de
la cuenca. Se basan en el concepto de hidrograma unitario, y permiten predecir la forma del hidrograma de la
avenida, no sólo el gasto máximo.

 Modelos conceptuales. también denominados matemáticos o de parámetros distribuidos.


Para su aplicación se debe de disponer, además de los registros simultáneos de precipitación y
escurrimiento, de las características detalladas de
la cuenca.

Por supuesto, los métodos son más complejos conforme más parámetros requieren para su uso, lo que implica que la
precisión es mayor; sin embargo, requieren más datos y
de mejor calidad.

MÉTODO RACIONAL
El método racional empezó a utilizarse alrededor de la mitad del siglo XIX y continúa siendo uno de los
métodos más utilizados para el cálculo del escurrimiento, debido a su simplicidad, y a pesar de que han surgido
críticas válidas acerca de lo adecuado de este método.
El método racional se fundamenta en la siguiente idea: si una lluvia con intensidad i empieza en forma instantánea y
continúa en forma indefinida, el escurrimiento continuará hasta que llegar al tiempo de concentración, en el cual toda
la cuenca está contribuyendo al flujo en la salida. El producto de la intensidad de lluvia por el área de la cuenca es el
caudal de entrada al sistema, y la relación entre este y el caudal pico se conoce como coeficiente de escurrimiento,
cuyo valor siempre se encuentra entre 0 y 1 (Chow, 1994).
Lo anterior se expresa en la fórmula del método racional:

Q = 0.278 CiA (ec. 3.3)


Donde:
Qp, gasto pico, en m3/s
0.278, coeficiente para conversión de unidades C, coeficiente de escurrimiento
i, intensidad de lluvia para una duración igual al tiempo de concentración, en mm/h
A, área de la cuenca, en km2

En cuencas urbanas el área de drenaje usualmente está compuesta de subáreas de diferentes características
superficiales. Las subáreas se denominan Aj y los coeficientes de escurrimiento para cada una de ellas se
denominan como Cj. El gasto pico para m
subcuencas se calcula de la siguiente forma:

(ec. 3.4)
El método racional se basa en la suposición de que la intensidad de lluvia es
constante durante toda la tormenta.

HIDROGRAMA UNITARIO
A diferencia del método racional, el método del hidrograma unitario considera de forma implícita las
características físicas de la cuenca, como topografía, vegetación, forma, etc., y no sólo el área de la cuenca y la
intensidad de precipitación. Dado que, aun cuando se presentara la misma tormenta en dos cuencas con la
misma área, las características particulares de cada una provocan que sus hidrogramas sean diferentes.
El hidrograma unitario, propuesto por primera vez por Sherman en 1932, es el hidrograma de escurrimiento
directo que resulta de 1 mm (o de 1 cm, 1 pulgada, etc.) de precipitación en exceso, ocurrida de manera uniforme
sobre una cuenca, con una intensidad constante en una duración igual a la efectiva (Chow, 1994).
El hidrograma unitario puede utilizarse para deducir el hidrograma resultante de cualquier precipitación en
exceso, basándose en las siguientes suposiciones (Chow, 1994; Aparicio, 2007):
 Tiempo base constante. En una cuenca, el tiempo base es el mismo para todas las tormentas con la misma
duración en exceso, independientemente del volumen escurrido. El hidrograma unitario se asocia a una
determinada duración en exceso.
 Proporcionalidad. Las ordenadas de todos los hidrogramas con tiempo base
común, son directamente proporcionales al volumen total de escurrimiento directo. Por lo tanto, las ordenadas de
dichos hidrogramas son proporcionales entre sí.

 Superposición de causas y efectos. Para una determinada cuenca, el hidrograma


que resulta de cierto periodo de lluvia, puede superponerse a hidrogramas resultantes de periodos de lluvia
precedentes.

Tales suposiciones no se cumplen perfectamente bajo condiciones naturales; sin embargo, cuando la
información hidrológica cumple aproximadamente tales suposiciones, los resultados obtenidos son aceptables para
propósitos prácticos (Heerdegen, 1974, en Chow, 1994).
El método del hidrograma unitario se ha usado ampliamente en casi todo el mundo desde su publicación. Entre sus
principales aplicaciones están: el hidrograma unitario tradicional, la curva S, el hidrograma unitario
instantáneo y los hidrogramas unitarios
sintéticos.

HIDROGRAMA UNITARIO TRIANGULAR


Los métodos que se basan en hidrogramas unitarios sintéticos permiten obtener hidrogramas
unitarios a partir de las características generales de la cuenca. Uno de estos métodos es el hidrograma unitario
triangular, desarrollado por Mockus (1957, en Aparicio, 2007). La figura 3.4 esquematiza este tipo de hidrograma.
En un hidrograma triangular, el gasto pico se calcula:

(ec. 3.5)
Donde:
qp, gasto pico unitario, en m3/s / mm
A, área de la cuenca, en km2
tb, tiempo base, en h

FUENTE: Aparicio, 2007


Figura 3.4. Hidrograma unitario triangular
Del análisis de varios hidrogramas, Mockus determinó que el tiempo base puede
calcularse en función del tiempo pico:

(ec. 3.6)
El tiempo pico es:
(ec. 3.7)
Donde:
de, duración en exceso, en h
tr,, tiempo de retraso, en h

El tiempo pico se calcula con la ec. 3.5 y la duración en exceso se asigna de


acuerdo con la información disponible.

3.1.4. Coeficiente de escurrimiento


Chow (1994) definió el coeficiente de escurrimiento como la relación entre el escurrimiento directo
y la intensidad promedio de la precipitación en una tormenta. Sin embargo, a causa de la variabilidad de la
intensidad de precipitación, este valor es difícil de determinar utilizando la información observada, por lo que
también puede definirse como la relación entre el volumen de escurrimiento directo y el volumen de precipitación
en la cuenca, en un periodo de tiempo dado:

(ec. 3.8)
El coeficiente de escurrimiento es la variable menos precisa del método racional. Su uso en la fórmula implica una
relación fija entre el escurrimiento y la precipitación de la cuenca, lo cual no se cumple en realidad. La
proporción de lluvia total que fluirá como escurrimiento superficial depende de la permeabilidad del suelo y de la
pendiente. Como se ha mencionado con anterioridad, depende también de las características y condiciones del suelo.
La capacidad de infiltración varía por las condiciones de humedad precedentes a la tormenta, además disminuye a
medida que la lluvia continúa. Otros factores que influyen en el coeficiente de escurrimiento son la proximidad
del nivel freático, el grado de compactación del suelo, la porosidad del subsuelo, la vegetación, la pendiente del suelo
y el almacenamiento por depresión.
Para representar lo mejor posible a los factores que afectan al coeficiente de escurrimiento, es necesario
elegir un coeficiente razonable que considere dichos factores. La figura 3.5 indica los coeficientes de
escurrimiento que recomienda el Manual de Hidráulica Urbana para suelos no urbanizados, obtenidos de un
análisis regional hecho en
varias cuencas experimentales en distintas partes del Valle de México.
FUENTE: Domínguez, et. al. 1982
Figura 3.5. Coeficientes de escurrimiento para el Valle de México
Por otro lado, Aparicio (2007) propone los coeficientes que aparecen en la tabla 3.1, que dependen de, si es una zona
urbana, del tipo de urbanización que tenga; si es una
zona no urbana, del tipo de suelo y pendiente de la cuenca.

Tabla 3.1. Valores del coeficiente de escurrimiento


TIPO DE ÁREA COEF. DE
ESCURRIMIENTO
DRENADA MÍNIMO MÁXIMO

ZONAS COMERCIALES Zona Comercial 0.70 0.95


Vecindarios 0.50 0.70
Unifamiliares 0.30 0.50
Multifamiliares, espaciados 0.40 0.60

ZONAS RESIDENCIALES Multifamiliares, compactos 0.60 0.75


Semiurbanas 0.25 0.40
Casas habitación 0.50 0.70
ZONAS INDUSTRIALES Espaciada 0.50 0.80
Compacta 0.60 0.90
CEMENTERIOS, PARQUES 0.10 0.25

CAMPOS DE JUEGO 0.20 0.35


PATIOS DE 0.20 0.40
FERROCARRIL
ZONAS SUBURBANAS 0.10 0.30
CALLES Asfaltadas 0.70 0.95
De concreto hidráulico 0.70 0.95

ESTACIONAMIENTOS Adoquinadas 0.70 0.85


0.75 0.85
TECHADOS 0.75 0.95
Suelos arenosos planos (S ≤ 0.02) 0.05 0.10

Suelos arenosos con pendientes


medias (0.02 < S < 0.07) 0.10 0.15

Suelos arenosos escarpados (S ≥ 0.07) 0.15 0.20


PRADERAS
Suelos arcillosos planos (S ≤ 0.02) 0.13 0.17

Suelos arcillosos con pendientes


medias (0.02 < S < 0.07) 0.18 0.22

Suelos arcillosos escarpados (S ≥ 0.07) 0.25 0.35

Referencia: Aparicio (2007)


3.1.5. Factores que afectan al escurrimiento
Es evidente que el proceso lluvia-escurrimiento es complejo, pues la evidencia estadística, la experiencia
y el sentido común sugieren que el escurrimiento rara vez se genera de manera uniforme sobre una cuenca. Las
variaciones en la cantidad e intensidad de la precipitación, las características del suelo, la cobertura vegetal,
la humedad antecedente y la topografía, son factores que influyen simultáneamente en el comportamiento de
la cuenca, aunados a que el escurrimiento de la mayoría de las tormentas se deriva de un área relativamente
pequeña de la cuenca (Linsley, 1988).
Por otro lado, los efectos de la urbanización en los hidrogramas de avenidas incluyen incrementos en los
volúmenes totales de escurrimiento, debido al incremento de las zonas impermeables, producto de los
estacionamientos, las calles y los techos, los cuales reducen la capacidad de infiltración de la cuenca.
Además, los cambios en la eficiencia hidráulica, asociados con canales artificiales, cunetas y sistemas de
recolección de drenaje de tormentas, aumentan la velocidad del flujo y la magnitud de los gastos pico (Chow, 1994).
Lo anterior ocasiona que en las superficies urbanizadas el volumen de
escurrimiento sea mucho mayor que en las no urbanizadas.

3.2. Cálculo de los coeficientes de escurrimiento


3.2.1. Recomendaciones del Manual de Hidráulica Urbana
En la figura 3.4 se indican los coeficientes de escurrimiento recomendados en el Manual de Hidráulica Urbana
(Domínguez, et. al., 1982) para suelos no urbanizados, los cuales fueron determinados a partir de un análisis
regional de distintas cuencas del Valle de México. El área de estudio se encuentra al sur de la región A2 y al
norte de la B, para las cuales el coeficiente de escurrimiento recomendado es de 0.06 y 0.02, respectivamente.
La figura 3.6 es una fotografía satelital que muestra la urbanización del área de estudio. En la figura se puede
observar que las subcuencas Chihuahua, Texcahuey, Las Jícaras, Zoquiapan y Xaltocan prácticamente carecen de
zonas urbanas. Mientras que las cuencas de Santo Domingo y el Olivar presentan una mayor
urbanización, aproximadamente del 10 y el 15 %, respectivamente. Lo anterior implica que el coeficiente
de escurrimiento es un poco mayor en estas dos últimas cuencas.
Figura 3.6. Urbanización de las cuencas en estudio
3.2.2. Coeficientes propuestos por Aparicio
Otra forma de determinar el coeficiente de escurrimiento es considerar los valores propuestos por Aparicio
(2007). Dado que se trata de cuencas no urbanas, el valor del coeficiente de escurrimiento se haya entre los
propuestos para praderas, dependiendo del tipo de suelo y de la pendiente.
De acuerdo a figura 1.5, los tipos de suelo predominantes en las subcuencas de interés son cambisol y
feozem, los cuales tienen una textura media, por lo que se consideró como coeficiente de escurrimiento el
valor promedio entre los valores medios de suelos arcillosos y suelos arenosos, según la pendiente de la subcuenca.
La tabla 3.3 concentra la pendiente de cada subcuenca, el coeficiente de escurrimiento correspondiente,
tanto para suelos arcillosos, como para suelos arenosos, y
el valor promedio entre estos.
Tabla 3.3. Coeficientes de escurrimiento, considerando los propuestos por Aparicio (2007)
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7)
SUELOS SUELOS VALOR
CUENCA SUBCUENCA PENDIENTE ARENOSOS ARCILLOSOS MEDIO

Santo Domingo Sto. Domingo 0.06079 0.13 0.20 0.16


Xaltocan 0.05012 0.13 0.20 0.16
La Cruz 0.07875 0.18 0.30 0.24
Texcahuey 0.06799 0.13 0.20 0.16
San Francisco Las Jícaras 0.07043 0.18 0.30 0.24
El Olivar 0.08047 0.18 0.30 0.24
Zoquiapan 0.07930 0.18 0.30 0.24
Los valores obtenidos considerando los propuestos por Aparicio, son mucho mayores que los
recomendados en el Manual de Hidráulica Urbana. Sin embargo, es
importante mencionar que estos valores suelen ser muy conservadores.

3.2.3. Coeficiente determinado a partir del volumen de escurrimiento y del volumen de


precipitación

Debido a la diferencia entre los valores obtenidos bajo las recomendaciones del Manual de Hidráulica Urbana y los
obtenidos a partir de los coeficientes propuestos por Aparicio, se consideró necesario tener otro punto de
comparación. Para ello se empleó la ecuación 3.3, dividiendo el volumen de escurrimiento originado por un gasto
medio diario máximo de la estación San Marcos para un periodo de retorno de 10 años, entre el volumen de
precipitación máximo para el mismo periodo de retorno.
Se utilizó el gasto de la estación San Marcos para las siete subcuencas, dada la similitud entre la cuenca del
río San Francisco y la del río Santo Domingo. El método para calcular dicho gasto fue descrito en la sección 2.4.4,
donde se determinó que es de 3.92
m3/s. Por lo tanto, el volumen de escurrimiento directo es:

Para calcular el volumen de precipitación se consideró la altura de precipitación máxima de todas las
estaciones analizadas en la sección 2.4.3. Para el periodo de retorno de 10 años el valor máximo es de 72.26 mm,
y corresponde a la estación San Rafael,
Tlalmanalco. El volumen de precipitación se calcula:

(ec. 3.10)
Donde:
VLL, volumen de precipitación, en m3
A, área de la cuenca, en m
hp, altura de precipitación, en m
El área que se sustituyó en la ecuación 3.10 fue la de la cuenca del río San Francisco, dado que la estación
San Marcos se encuentra a la salida de ésta. Entonces,
el volumen de precipitación es:

Al sustituir el volumen de escurrimiento directo y el de precipitación en la ecuación


3.8, el coeficiente de escurrimiento es:

3.2.4. Coeficientes empleados en el cálculo del escurrimiento


Considerando las tres formas en las que se calculó el coeficiente de escurrimiento, la
pendiente y la urbanización de cada una de las subcuencas, para los cálculos posteriores se utilizarán los valores de C
que se muestran en la tabla 3.4.
e los

ulica Urbana y los


unto de
ado por un gasto
olumen de

ntre la cuenca del


la sección 2.4.4,

e todas las
es de 72.26 mm,

(ec. 3.10)
ado que la estación

rán los valores de C


Tabla 3.4. Coeficientes de escurrimiento determinados para cada subcuenca
CUENCA SUBCUENCA C

Sto. Domingo 0.12


Sto. Domingo
Xaltocan 0.10
Chihuahua 2 0.15
Texcahuey 0.10
San Francisco Las Jícaras 0.15
El Olivar 0.18
Zoquiapan 0.15
currimiento determinados para cada subcuenca

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