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Cap 06

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Temas abordados

  • logística militar,
  • contribución militar,
  • movimientos migratorios,
  • distribución de ayuda,
  • adaptación estratégica,
  • proliferación de armas,
  • apoyo logístico,
  • despliegue de fuerzas,
  • operaciones anfibias,
  • evaluación de riesgos
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  • logística militar,
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  • movimientos migratorios,
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  • apoyo logístico,
  • despliegue de fuerzas,
  • operaciones anfibias,
  • evaluación de riesgos

TEMAS

PROFESIONALES

EL VALOR
DE LO ANFIBIO (II)
Fernando del OLMO OCHOA

s una realidad ya suficientemente contrastada


que tanto la aproximación teórica como la
posterior acción de la comunidad internacional
para la resolución de crisis y conflictos tiene una
visión amplia e integral. El enfoque integral (1)
contempla la herramienta militar como una más,
y junto a otras, como la acción económica,
diplomática o humanitaria, contribuye a la reso-
lución del problema cualquiera que sea su
forma, de crisis o conflicto.
No es menos cierto sin embargo que la
contribución militar, aun aceptando su carácter
secundario en determinadas fases, podría resultar esencial dependiendo de la

(1) Comprehensive approach.

2015] 447
TEMAS PROFESIONALES

fase de la crisis en que nos


encontremos. En este trabajo
nos aproximaremos a un
aspecto determinado de la
contribución militar: la opción
anfibia.
En nuestro artículo anterior
sobre «El valor de lo anfibio»,
publicado en esta REVIsTA el
pasado mes de julio, presentá-
bamos a la Brigada de Infante-
ría de Marina «Tercio de
Armada» como el elemento
esencial en cuanto a la acción
de desembarco se refiere. se
trataba entonces de conocer en
detalle a su actor principal
antes de adentrarnos en lo que
significa lo anfibio en los
escenarios actual y previsible.
se trata ahora de aportar
ideas para facilitar el pleno
conocimiento teórico y prácti-
Descenso de los infantes de Marina en fast-rope desde co sobre cómo se podrá
un HELO SH-60B.
(Foto: [Link]/photos/armadamde). desempeñar la fuerza anfibia,
capacidad naval esencial,
reafirmando su vocación
expedicionaria y su capacidad de adaptación al entorno estratégico, coordena-
das que definen la esencia de su carácter.

Escenario actual. La Fuerza Naval

La realidad en la que nos movemos, voluble, compleja, económicamente


incierta, constituye la esfera geopolítica que tiene su reflejo en el panorama
estratégico actual. Los esfuerzos por detectar, definir, establecer e identificar
amenazas y riesgos, potenciales o reales, en este escenario son cada vez mayo-
res. En el ámbito nacional esto se ha traducido en documentos abiertos hasta
hace poco inusuales en nuestra aún incipiente cultura de defensa y seguridad.
En este escenario aparecen también los correspondientes documentos
operativos, centrados en particular sobre tres áreas genéricas: las misiones
permanentes, las misiones nacionales de reacción y de carácter expedicionario
y las combinadas con aliados o socios.

448 [Abril
TEMAS PROFESIONALES

En este panorama la Fuerza Naval continúa desarrollando su labor. No


puede ser de otra forma. La mar forma parte de cualquiera de los escenarios
presentados, a los que hay que controlar para garantizar su empleo como espa-
cio propio o de libre circulación, más aún cuando gran parte de él permanece
sin «dueño» (2).
Asistimos a la vez a la aparición, o resurgimiento en según qué casos y aun
en zonas muy alejadas de nuestro entorno, de escenas que nos retrotraen a la
lucha por el control del mar o de las líneas de comunicación marítimas, inten-
tos por negar accesos a determinadas zonas o al simple hecho de desplegar
buques de guerra en aguas o puertos extranjeros con fines disuasorios o como
muestra de apoyo político. Todo ello es consecuencia del desarrollo o consoli-
dación de nuevas potencias y de la lucha por las fuentes de energía naturales,
la gran mayoría precisamente en el subsuelo marino. Estas circunstancias han
configurado un panorama que ha venido a reafirmar nuevos retos a la Fuerza
Naval en un perfil de misión genérico denominado seguridad Marítima. El
foco del esfuerzo de la actividad naval de la mayoría de las marinas modernas,
y no solo las de los países occidentales, se ejerce sobre su contribución a la
seguridad en las zonas conflictivas del globo, para garantizar la seguridad
Marítima.
Amenazas, riesgos, y la mera necesidad de preservar la integridad territo-
rial hacen que la Fuerza Naval haya abrazado este perfil de misión como
punto de aplicación de su esfuerzo principal, con todo lo que ello supone en
cuanto a la orientación en el planeamiento y empleo de sus medios.
En este panorama la mar es, y seguirá siendo, el elemento físico idóneo en
muchos casos para realizar el tránsito de fuerzas y recursos a prácticamente
todos los rincones del globo. No debiéramos obviar este hecho, más aún ante
la evidencia de determinados datos: tres cuartas partes del globo terrestre
están cubiertas por agua y consecuentemente los más de siete mil millones de
habitantes del planeta se agrupan en la cuarta parte restante de la Tierra.
Asimismo, alrededor del 80 por 100 de la población y principales capitales del
mundo se encuentran sobre unas 200 millas del segmento terrestre de la zona
litoral (3).

(2) Ese espacio de la mar, más allá de las aguas territoriales y bajo ninguna jurisdicción, ha
venido a incluirse entre los global commons.
(3) Zona multidimensional conformada por un amplio espacio de tierra y mar y correspon-
diente espacio aéreo, subsuelo, submarino y ciberespacio. La zona litoral se caracteriza por
abarcar dos grandes porciones: la porción de mar (seaward) o parte de la mar hasta la costa que
debe ser controlada para apoyar las acciones en tierra, y el segmento terrestre (landward),
que es la parte de la zona litoral a partir de la línea de costa tierra adentro que puede ser apoya-
da y defendida directamente desde la mar.

2015] 449
TEMAS PROFESIONALES

Estas evidencias nos permiten afirmar que es en esta parte del globo donde
por tanto se encontrará la gran mayoría de objetivos (4) de cualquier conflicto,
y por ende donde también las crisis, desastres y calamidades afectarán de
forma más directa al hombre.
La aproximación a un área afectada por una crisis o conflicto por vía marí-
tima, así como la posibilidad de permanecer frente a ella para posteriormente
actuar en tierra desde la mar, será en ocasiones, si no la única, sí la forma más
adecuada de proceder. A la ventaja que significa que la aproximación a un
área del segmento terrestre se realice por una vía segura y libre de restriccio-
nes jurídicas como es la mar, podemos añadir las que aporta el empleo de una
fuerza que posea las características adecuadas para intervenir en esas condi-
ciones.
Proporcionan ventajas singulares la posibilidad de transportar un volumen
considerable de unidades, medios y aprovisionamientos, la escasa o nula
dependencia de esa fuerza de instalaciones en tierra para desplegar y perma-
necer sobre la zona afectada, así como la propia autonomía logística de la
fuerza. Añadir a todo ello el valor estratégico que supone contar con una fuer-
za de estas características, disponiendo el mando conjunto de la capacidad de
respuesta inmediata. Y son las fuerzas con carácter anfibio-expedicionario las
que reúnen estas características.
Pero, ¿qué supone, significa e implica disponer de una fuerza de carácter
expedicionario, siendo este un concepto empleado cada vez con mayor profu-
sión, aun incluso en documentos oficiales, pero sin duda ni bien entendido, ni
desarrollado? Una fuerza anfibia basa su carácter expedicionario en tres pilares.
ser expedicionario requiere, por un lado, desarrollar las cualidades de
disponibilidad y alistamiento (5), cualidades que se traducen en su rápida
capacidad de reacción y de respuesta ante una crisis o conflicto, que puede ser
de diversa naturaleza y desencadenado en una zona litoral alejada del territo-
rio nacional. Y por otro lado, austeridad, que supone equilibrio en la carga,
embarcando exclusivamente lo necesario para el cumplimiento de la misión
sin perder potencia de combate ni capacidad de actuación.
Desarrollar y fomentar el carácter expedicionario, característica inequívo-
camente naval, requiere entender qué es y qué implica. Ello exigirá trabajar
sobre los conceptos anteriores, obtener y desarrollar los medios y sistemas
adecuados, contar con planes de adiestramiento que respondan a las necesida-
des de respuesta operativa con la adecuada preparación de las fuerzas e

(4) Elemento físico, económico, político, humano o cualquier otra forma que puede adop-
tar un foco que tenga carácter decisivo.
(5) Los conceptos de alistamiento y disponibilidad son, junto al de capacidad operativa,
también empleados para establecer los niveles en los que deben encontrarse las unidades de la
Fuerza Naval.

450 [Abril
TEMAS PROFESIONALES

implantar una forma de planear y actuar que permita, en armonía con lo ante-
rior, el desarrollo de la necesaria mentalidad expedicionaria.

Opciones operativas

Pero, ¿a qué tipo de operaciones nos estamos refiriendo al hablar de accio-


nes en el segmento terrestre de la zona litoral? La doctrina anfibia en vigor
hasta octubre de 2012 (6), referencia obligada al hablar de las operaciones
anfibias, ha propiciado el desarrollo de una mentalidad que circunscribe la
operación anfibia al marco de la acción sobre una costa hostil o potencialmen-
te hostil, o bien a la acción exclusivamente en la costa.
Este encuadramiento, interesado de alguna forma, supone constreñir las
posibilidades de empleo de una fuerza anfibio-expedicionaria. Ya el primer
elemento divergente surge de la propia concepción geográfica, asimilando,
desafortunadamente sin duda, el término costa —línea donde la mar encuentra
la tierra— con la zona litoral, concepto suficientemente diferente y presentado
a lo largo de estas páginas.
La doctrina anfibia aliada, tanto la apuntada como la vigente (7), desarrolla
la doctrina necesaria frente a la situación más exigente cuando de actuar en
tierra desde la mar se trata, aun siendo pocos los ejemplos (8) que encontra-
mos en el panorama, ya no tan reciente, sobre acciones anfibias en un escena-
rio de alta intensidad.
Los cambios en el escenario estratégico han supuesto que el combate genera-
lizado, la campaña, sea mucho menos frecuente —no así la duración de los
conflictos—, y con ello la necesidad de realizar acciones sobre una costa poten-
cialmente hostil. La letalidad de las armas actuales, la capacidad de la mayoría
de las Fuerzas Armadas modernas y, más aún, el inaceptable número de bajas
presumiblemente resultante, suponen factores más que suficientes para desechar
la acción anfibia sobre una costa defendida como opción de respuesta inicial.
Es cada vez más frecuente la aplicación de tácticas, técnicas y procedi-
mientos anfibios para la resolución de otro tipo de situaciones operativas,
además de las planteadas por las marinas que poseen capacidad anfibia. Ello,
que no es más que una consecuencia lógica de la evolución y adaptación de la
doctrina a las necesidades operativas que el entorno estratégico plantea en

(6) ATP-08 (B).


(7) ATP-08 (C).
(8) Los combates en las islas Malvinas en 1982, acciones iniciadas de hecho con asaltos e
incursiones anfibias por una fuerza de marcado carácter anfibio-expedicionario por lo que al
bando británico se refiere, y una fuerza de Infantería de Marina argentina, o la demostración
anfibia ejecutada por la Us Navy y el UsMC frente a las costas de Irak durante la primera
guerra en los años 90.

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TEMAS PROFESIONALES

Desembarco anfibio de la Infantería de Marina. (Foto: [Link]/photos/armadamde).

cada momento, ha concluido con la consideración de un nuevo tipo de opera-


ción anfibia (9): el apoyo anfibio a otras operaciones, que vincula las ope-
raciones diferentes a la guerra (10), tales como las Operaciones de Evacuación
de Personal no Combatiente (NEO) o las operaciones humanitarias, a la
acción anfibia. Las características de estas responden en general a las Opera-
ciones de Respuesta de Crisis (11), con la connotación de que van a ejecutarse
en el segmento terrestre de la zona litoral.

(9) El ATP-08 (C) v.1 recoge un quinto tipo de operación anfibia que denomina Amphi-
bious Support to Other Operations. The capabilities of amphibious forces may be especially
suited to conduct MOOTW such as Non-combatant Evacuation Operations (NEO) and Foreign
Humanitarian assistance (FHA). NEO may use amphibious raid techniques and require rela-
tively minor adjustments to planning. FHA and disaster relief may require more flexibility
during planning and execution based on the assistance and/or relief required.
El JP-3-02 Joint Doctrine for Amphibious Operations recoge este aspecto y las denomina
asimismo Amphibious Support to Other Operations, a type of Amphibious Operation which
contributes to conflict prevention or crisis mitigation. It may include activities, such as security
cooperation, foreign humanitarian assistance, civil support, non-combatant evacuations opera-
tions, peace operations, recovery operations or disaster relief.
(10) MOOTW: Military Operations Other Than War.
(11) CRO: Crisis Response Operations u Operaciones No Artículo 5 (NA5CRO),

452 [Abril
TEMAS PROFESIONALES

Las Operaciones de Respuesta de Crisis pueden incluir, entre otras, Opera-


ciones de Asistencia Humanitaria (12) y NEO, así como facilitar las Operacio-
nes de Apoyo a la Paz. Resulta pertinente por tanto presentar de forma sucinta
estas operaciones para descubrir determinados aspectos cuando se trata de
ejecutarlas en el ámbito anfibio.

Operaciones de Asistencia Humanitaria

Las Operaciones de Asistencia Humanitaria o Humanitarias son operacio-


nes ejecutadas para paliar o reducir las consecuencias de una calamidad de
origen natural o provocada por el hombre. El objetivo esencial de la asistencia
en situaciones de desastre es la salvaguarda de vidas. Esto normalmente
requerirá una rápida reacción y una gran capacidad de ejecución, especial-
mente cuando las condiciones climáticas se mantienen adversas.
La distribución de ayuda ha sido tradicionalmente competencia de diferen-
tes organizaciones (13) por su carácter, experiencia y conocimiento. sin
embargo, cuando la comunidad que proporciona asistencia se ve sobrepasada
por la situación, puede ser requerido el apoyo de una fuerza de carácter militar
para ayudar en la distribución de la ayuda u otras tareas.
Para ello se requiere disponer de determinadas capacidades que por áreas
funcionales permitan desarrollar las acciones necesarias para establecer un
ambiente de seguridad y a la vez la ejecución dinámica de tareas de asistencia
humanitaria, cometidos de protección y control de refugiados o desplazados y
de asistencia a cuerpos de seguridad del país afectado.
será necesario también desarrollar acciones de apoyo logístico para
proporcionar aprovisionamientos esenciales (14) para paliar la carencia de
necesidades de primer orden, así como actividades para el traslado de heridos
y de apoyo de transporte para movimiento de refugiados o desplazados y
disposición de medios para su alojamiento temporal.
De igual forma, podrá ser necesario desarrollar tareas de apoyo para el
restablecimiento de líneas y tendidos de luz, obtención y suministro de agua
potable, labores de desescombro y poner en estado de uso las vías de comuni-
cación que hayan podido quedar destruidas.

(12) Como parte de las Operaciones de Apoyo a Autoridades Civiles.


(13) Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales o internacionales.
(14) Aprovisionamientos Clase I (agua y víveres) y Clase II (asistencia sanitaria).

2015] 453
TEMAS PROFESIONALES

Operaciones de Evacuación de no Combatientes

La finalidad de las operaciones NEO es reubicar al personal nacional o


asimilado residente en un país extranjero en un lugar seguro, y que puede
estar ubicado en el propio país, en territorio nacional (TN) o en un tercer país.
sin ánimo de descifrar las características de las NEO, es importante recor-
dar que los factores que afectarán al entorno de la operación serán el nivel de
colaboración y control de la situación por parte de las autoridades locales y el
grado de resistencia por parte de la población local o de elementos hostiles.
La conjugación de estos dos factores permite establecer tres posibles
ambientes:

— Permisivo: ausencia de resistencia o de actos hostiles que puedan


interferir en la evacuación. El gobierno local controla la situación y
colabora con la fuerza ejecutante.
— Incierto: no hay pleno control de la situación por parte de las autorida-
des locales. su colaboración con la fuerza actuante no está asegurada.
— Hostil: no hay control de la situación por parte de las autoridades loca-
les y existe resistencia a la operación.

La actuación en tierra requiere que la Fuerza de Desembarco se organice


sobre la base de unidades con un alto grado de movilidad y con una capacidad
logística específica en la que pudiera tener que considerarse también el apoyo
al personal a evacuar.
Las principales acciones que podrá realizar la Fuerza de Desembarco en
este tipo de operaciones incluye asegurar las zonas, puntos o vías de evacua-
ción a emplear; trasladar al personal desde los puntos de evacuación hasta el
centro de control de evacuación (CCE), núcleo esencial de las NEO; propor-
cionar seguridad al CCE y contribuir a su gestión, y proporcionar apoyo logís-
tico básico, especialmente sanitario, hasta que el personal es embarcado en los
buques de transporte.
La instalación del CCE se hará en tierra o a bordo de uno de los buques
según la disponibilidad de instalaciones en tierra y el escenario en el que se
realice la evacuación. En ambientes inciertos u hostiles, y con el área en crisis
circunscrita a la zona litoral, las condiciones para la preparación, desarrollo y
ejecución de este tipo de operaciones hacen que sea apropiado el empleo de
una fuerza de carácter anfibio-expedicionario. La ejecución de esta operación
se adapta entonces a las características de la incursión anfibia.

454 [Abril
TEMAS PROFESIONALES

Operaciones de Apoyo a la Paz

Las Operaciones de Apoyo a la Paz (15) son multifuncionales, conducidas


normalmente en apoyo a una organización internacional. su naturaleza las
relaciona directamente con establecer un entorno seguro y estable para la
población y les confiere un marcado carácter integral.
Para intervenir en este tipo de operaciones la Fuerza de Desembarco debe-
rá disponer de las capacidades necesarias para realizar, principalmente, alguna
de las siguientes actividades:

— Operaciones de Entrada Inicial (Initial Entry Force) destinadas a faci-


litar la entrada del grueso de la fuerza (follow-on-forces), proporcio-
nando capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia y desa-
rrollar operaciones de protección.
— Actividades (16) de Control de Zona, con la finalidad de evitar las
acciones de fuerzas hostiles, reducir la violencia y permitir el funcio-
namiento de la administración.

A lo largo de este recorrido por las opciones operativas de la Fuerza Anfi-


bia nos hemos detenido sobre los cometidos esenciales que podrá realizar la
Fuerza de Desembarco en este «nuevo tipo de operación anfibia». Pero no
debemos perder de vista un hecho básico de la acción de la Fuerza Anfibia y
es que, sean cuales sean las tareas a desarrollar en tierra, no se entiende la
acción de la Fuerza de Desembarco sin el componente naval. Para la Fuerza
Anfibia, conjunto sinérgico e indivisible, la mar no supone ni un obstáculo
físico ni una barrera operativa.
Los cometidos a ejecutar en tierra, ya sean de combate, de apoyo, o de
sostenimiento, se desarrollan sin solución de continuidad, de tal modo que
determinadas funciones operativas, tales como mando y control, obtención de
inteligencia, apoyo de fuegos o apoyo logístico, seguirán basadas en la mar
parcial o totalmente durante toda la operación.
Finalmente decir que no es objeto de la aproximación cognitiva realizada
sobre lo anfibio entrar en consideraciones sobre la designación que ha recibido
el nuevo tipo de operación anfibia —Apoyo Anfibio a otras Operaciones—,
pero no queremos obviar que pudiera no adaptarse a lo que en realidad consis-
te y que hemos ido presentando.

(15) Peace Support Operations, PsO.


(16) Ejecución de patrullas, establecimiento de observatorios y puntos de control, opera-
ciones de búsqueda y registro, de seguridad de personal e instalaciones, apoyo a la prestación y
distribución de ayuda humanitaria y al mantenimiento del orden público.

2015] 455
TEMAS PROFESIONALES

señalar que el UsMC (17) propuso que estas operaciones se denominasen


Amphibious Engagement and Crisis Response, que quizás recoja con mayor
precisión lo que la acción anfibia supone en y para el desarrollo de estas
acciones en tierra, iniciadas y apoyadas en la mar.

El camino por recorrer. Consideraciones en la organización

La Fuerza de Desembarco, la Fuerza Anfibia en general, pone en valor la


opción anfibia y las posibilidades operativas que ofrece, recogidas brevemente
en el apartado anterior. sin embargo, es necesario seguir avanzando en
muchos aspectos para que esta herramienta de la Fuerza Naval alcance el
pleno valor que posee y sea empleada acorde a ello. En el plano meramente
conceptual todas las esferas con responsabilidad en el planeamiento debieran
interiorizar, para automatizar, el valor de la respuesta desde la mar, herramien-
ta de valor estratégico que supone, por el mero hecho de disponer de ella,
capacidad de respuesta inmediata. Valor de teatro por la posibilidad de desple-
garla y llegar a él y desplazarse en su interior por sí misma según las circuns-
tancias operativas. Valor táctico finalmente, capacidad para actuar en tierra
pudiendo desarrollar una amplia variedad de cometidos en ambientes desde
permisivo hasta hostil.
En el terreno teórico, todo esto debiera tener su cabida en los conceptos de
empleo específicos y conjuntos. Ello nos permitirá asimismo descubrir cómo
debieran incardinarse las diferentes opciones de la Fuerza de Desembarco con
los perfiles de misión o misiones genéricas (18) de la Fuerza Naval en los
cuales resulte necesario su empleo, expresando todo ello con claridad en el
Concepto de Operaciones Navales vigente en cada momento.
Para la ejecución de las operaciones anfibias, ya sean las «tradicionales»,
ya sean las «nuevas operaciones anfibias», pensamos que cada vez tendrá
mayor importancia definir con precisión determinadas situaciones parciales
estableciendo para ello parámetros medibles hasta llegar a alcanzar la situa-
ción final deseada, con prioridad incluso, y según qué casos, de determina-
das decisiones básicas, esenciales para la acción anfibia y tomadas en el más
alto nivel de la fuerza anfibia para iniciar el planeamiento detallado.
Deberemos revisar también las relaciones entre el mando que apoya y el
mando apoyado (19) para superar reticencias que impidan alcanzar la fluidez
necesaria y llegar a entender que no suponen relaciones de mando ni subordi-
naciones no deseadas, sino determinadas formas de ejecutar cometidos muy

(17) United States Marine Corps.


(18) Disuasión y Defensa, Gestión de Crisis, seguridad Marítima y Proyección Exterior.
(19) Supported/Supporting Relationship. ATP-8 (C), cap. 2, apartado 0217.

456 [Abril
TEMAS PROFESIONALES

concretos para el bien de la misión, fin de toda operación. Identificar clara-


mente las posibilidades de la opción anfibia como elemento contributivo para
la resolución de conflictos nos permitirá asimismo aproximarnos a las capaci-
dades y medios que serán necesarios desarrollar para alcanzar tal objetivo.
Por último, y para garantizar que todo lo anterior está plenamente armoni-
zado, pudiera resultar necesario reconstituir la entidad orgánica adecuada en el
nivel específico más alto. solo así podremos asegurar la fluidez y continuidad
necesarias del ciclo que conforma la correcta definición de medios y capaci-
dades según las necesidades previstas en los planes correspondientes, su
obtención en los plazos deseados y posterior sostenimiento a lo largo de
su ciclo de vida, para finalmente encuadrarlos en la estructura que garan-
tice su adiestramiento y empleo correcto y oportuno.

Consideraciones finales

Vivimos en una etapa estratégica protagonizada por las amenazas asimétri-


cas, el enemigo híbrido o sencillamente por las nuevas amenazas. La naturaleza
de la mayoría de ellas —terrorismo transnacional, ataques cibernéticos, movi-
mientos migratorios forzados, calentamiento global, proliferación de armas de
destrucción masiva o lucha por los recursos naturales y el agua— no tiene una
única respuesta militar. Una solución viable y duradera a la mayoría de estos
conflictos requiere la acción concertada de la comunidad internacional.
A lo largo de esta segunda parte de «El valor de lo anfibio» nos hemos
acercado a esa opción de la respuesta o aportación militar, en según qué casos,
a los conflictos, ya que puede permanecer en la mar esperando el momento
adecuado para intervenir, que viniendo desde la mar va a actuar en el segmen-
to terrestre de la zona litoral, que una vez en tierra puede ser sostenida desde
la mar y que, finalmente y una vez cumplidos sus cometidos, puede reconsti-
tuir su capacidad operativa en la mar.
Las características inherentes de la Fuerza de Desembarco presentadas a lo
largo de estas páginas —capacidad de actuar en tierra desde los buques anfi-
bios, carácter expedicionario y flexibilidad— no hacen más que añadir un
extraordinario valor al que ya de por sí posee el equilibrado conjunto de capa-
cidades que reúne la Fuerza Naval. El carácter expedicionario, junto a todas
las características y factores señalados, constituye el pilar que fundamenta y
justifica el empleo de una fuerza de carácter anfibio-expedicionario cuando se
trata de operar en el segmento terrestre de la zona litoral.
Quizás sigamos sin conocer plenamente la enorme capacidad que supone
contar con una brigada anfibia. si nos ceñimos a los números vemos que la
Fuerza Naval dispone de «solo» una brigada, la BRIMAR. De hecho así se
presenta este componente de la Fuerza Naval al hablar de la Fuerza de Infan-
tería de Marina.

2015] 457
TEMAS PROFESIONALES

Esta cuantificación la asimila a la unidad, ya sea una fragata de tal clase,


un cazaminas, un buque anfibio... pero es que el hecho de disponer de esta
unidad debemos verlo, y lo que es más importante planteárnoslo, desde la
perspectiva de las capacidades que aporta, aspecto clave al hablar de temas
operativos: qué podemos hacer al tratar de la proyección del Poder Naval
sobre tierra, del valor de lo anfibio.
No es ni mucho menos casualidad que el componente terrestre de nues-
tras FF. AA. haya lanzado el concepto de brigada orgánica polivalente (20),
documento en el cual, obviamente sin hacer ninguna referencia explícita,
apunta a la esencia del modelo de la BRIMAR. Esto no es nuevo.
sin embargo, la diferencia entre ambos actores es inabordable, inalcanza-
ble. Uno será empleado en cualquier caso, mientras otro deberá esperar su
oportunidad, máxima y honrada ambición, más allá de que el panorama estra-
tégico presente, y siga presentando, las diferentes opciones de actuación en
cualquier forma de las descritas u otras aún menos imaginables.
En definitiva podemos afirmar, si no asegurar, como demuestra la historia
reciente, que será necesario hacer frente a las nuevas amenazas o dar respues-
ta a las crisis en el segmento terrestre de la zona litoral, y que la posibilidad y
la capacidad de actuar desde la mar seguirán siendo un valor seguro, seguirán
constituyendo «el verdadero valor de lo anfibio».
Para asegurar el adecuado aprovechamiento de las capacidades de la
BRIMAR, y por ende del valor de lo anfibio, deberemos seguir perseverando
en diversos aspectos. Por un lado tendremos que interpretar de forma amplia y
ambiciosa la proyección del Poder Naval sobre tierra, pues las opciones de
materialización de la acción anfibia son muchas y diferentes: desde el asalto
anfibio hasta la ejecución de acciones en tierra para contribuir a la resolución
de crisis, pasando por la presencia naval en zonas en conflicto latente o desen-
cadenado, operaciones de entrada inicial o de evacuación de no combatientes
en diferentes ambientes y proporcionar ayuda humanitaria o actuar en situa-
ciones de desastre natural.
Y por otro lado, requerirá que perseveremos en las dos facetas esenciales
de nuestro carácter, tal y como señalábamos al principio: la capacidad de
adaptación al entorno operativo y la naturaleza expedicionaria.

(20) Directiva 08/12 de 09 de noviembre de 2012.

458 [Abril

Common questions

Con tecnología de IA

En el ámbito anfibio, las operaciones humanitarias son esenciales para reducir las consecuencias de calamidades naturales o provocadas por el hombre, con el objetivo de salvaguardar vidas mediante una respuesta rápida y efectiva. Estas operaciones requieren capacidades especiales para proporcionar un ambiente seguro y ejecutar tareas de asistencia humanitaria en coordinación estrecha con organizaciones internacionales como la ONU, y organismos no gubernamentales. Las fuerzas anfibias, debido a su autonomía logística y capacidad de rápido despliegue, pueden ser requeridas para apoyar en la distribución de ayuda cuando otras entidades están sobrepasadas, aliviando carencias de necesidades esenciales y proporcionando apoyo logístico y sanitario .

En situaciones de crisis, las técnicas y capacidades específicas de operación anfibia para tareas de apoyo logístico incluyen el transporte de unidades y suministros críticos, autonomía logística en zonas con infraestructura limitada o dañada, y flexibilidad en despliegue gracias a su capacidad de operar desde buques. Esto incluye proporcionar bienes esenciales como agua, víveres y asistencia sanitaria, restablecer servicios básicos como electricidad y agua potable, y garantizar movilidad mediante transporte de heridos y refugiados. El uso de centros de control a bordo o en tierra permite coordinar estas tareas, asegurando un flujo eficaz de recursos y apoyo logístico en situaciones de desastre .

Las operaciones de evacuación de no combatientes (NEO) desempeñan un papel crucial en la protección de ciudadanos nacionales o asimilados en situaciones de crisis o conflicto en países extranjeros. Para su ejecución efectiva, estas operaciones deben adaptarse a su entorno, que puede ser permisivo, incierto u hostil, dependiendo del nivel de control y colaboración de las autoridades locales. Una fuerza anfibia-expedicionaria, con su alta movilidad y capacidad logística, es ventajosa, sobre todo en ambientes inciertos u hostiles circunscritos a la zona litoral. La operación requiere asegurar las zonas de evacuación, trasladar a los evacuados, proporcionar seguridad y logística, y puede realizarse desde tierra o a bordo de buques dependiendo de las condiciones y disponibilidad de instalaciones .

Las operaciones anfibias de apoyo a otras operaciones contribuyen a la mitigación de crisis mediante actividades como la cooperación en seguridad, asistencia humanitaria, operaciones de paz o evacuaciones no combatientes. Estas operaciones necesitan capacidades específicas, como el mando y control, apoyo logístico, inteligencia y seguridad, para establecer un entorno seguro. Exigen además flexibilidad en planificación y ejecución debido a la naturaleza variable de las crisis a abordar. Las fuerzas anfibias ofrecen la posibilidad de iniciar acciones desde el mar y sostenimiento continuo durante la operación, sin interrupciones en las funciones esenciales, haciendo un uso sinérgico del componente naval y terrestre .

El carácter expedicionario de las fuerzas anfibias ofrece implicaciones estratégicas significativas en la resolución de conflictos asimétricos y amenazas híbridas, como el terrorismo transnacional o los ciberataques. La capacidad de operar desde el mar proporciona una ventaja estratégica y táctica mediante la flexibilidad de acción y reacción ante diferentes escenarios de amenaza. Las fuerzas pueden mantenerse imperceptibles en la mar hasta que sea necesario actuar y, debido a su movilidad y autonomía logística, pueden sostener operaciones continuas desde el mar hasta tierra, asegurando una respuesta adaptativa y rápida en coordinación con la comunidad internacional para soluciones viables y duraderas ante amenazas multidimensionales .

La Fuerza Naval puede contribuir significativamente a una respuesta integral ante amenazas globales como el cambio climático o la proliferación de armas de destrucción masiva mediante su capacidad de actuación flexible y extendida en espacios comunes globales. Su carácter expedicionario y la capacidad de proyección de poder desde el mar permiten respuestas rápidas y adaptativas ante eventos de crisis inducidos por el cambio climático, como desastres naturales. Asimismo, la disuasión política y militar del despliegue naval puede ser un elemento crítico para prevenir y controlar la proliferación de armas de destrucción masiva, colaborando en esfuerzos internacionales para la seguridad y estabilidad global .

Mantener una brigada anfibia presenta un valor estratégico primordial en términos de capacidades y preparación para despliegues rápidos ante diversos escenarios de seguridad global. En el contexto actual, donde predominan amenazas como terrorismo transnacional y conflictos litorales, estas brigadas proporcionan una capacidad de respuesta ágil, flexible y móvil. Su preparación constante y capacidad expedicionaria permiten una rápida movilización y sostenibilidad logística desde el mar, brindando una plataforma única para incursiones en áreas de conflicto, misiones de ayuda humanitaria o evacuación en contextos hostiles. Estas capacidades son esenciales para asegurar intervenciones efectivas y coordinadas en colaboración con la comunidad internacional .

El control del mar es crucial en las operaciones anfibias actuales debido a que tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas por agua, lo que determina que alrededor del 80% de la población mundial resida cerca de zonas litorales. Este dominio permite a la fuerza naval proyectar poder de forma segura, sostenida y efectiva a prácticamente cualquier rincón del globo. Las fuerzas anfibias pueden actuar como disuasoras políticas y militares, garantizando la seguridad de las líneas de comunicación marítimas y preservando la integridad territorial mediante su capacidad de despliegue en todos los ámbitos comunes globales, desde el ciberespacio hasta el subsuelo marino .

Una fuerza anfibia-expedicionaria se define principalmente por tres características: disponibilidad, alistamiento y austeridad. La disponibilidad y alistamiento se traducen en una rápida capacidad de reacción y respuesta ante crisis o conflictos en zonas litorales alejadas. La austeridad implica un equilibrio en la carga, donde solo se embarca lo necesario sin perder capacidad de combate. Estas características impactan en su capacidad de respuesta al permitir una intervención rápida y efectiva con autonomía logística y mínima dependencia de instalaciones terrestres. El carácter expedicionario añade flexibilidad y capacidad inmediata de intervención en diversas condiciones, como la seguridad de aproximación marítima libre de restricciones jurídicas, y la capacidad de transporte de unidades y suministros necesarios para actuar en crisis .

La planificación y ejecución de operaciones anfibias en entornos inciertos y hostiles presentan desafíos como la falta de control por parte de las autoridades locales y resistencia de elementos hostiles. Para mitigar estos desafíos, las fuerzas anfibias aprovechan capacidades inherentes tales como su alta movilidad, autonomía logística, y la flexibilidad de sus operaciones. Pueden asegurar y operar desde posiciones marítimas, utilizar técnicas de incursión anfibia adaptativas y establecer un centro de control eficaz para coordinar evacuaciones y asistencias humanitarias en tierra sin perder de vista el potencial apoyo desde el componente naval, que les brinda un soporte continuo y constante .

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