MECANISMOS DE DEFENSA
Los mecanismos de defensa constituyen parte de los conceptos más importantes de
la teoría del psicoanálisis surgida a partir de las obras de Sigmund Freud.
Se trata de una serie de procesos psicológicos que, hipotéticamente, regularían el
modo en el que los contenidos de lo inconsciente se manifiestan en nuestra
consciencia y en nuestros comportamientos.
En este artículo veremos qué son exactamente los mecanismos de defensa, y una
clasificación de sus principales tipos.
Características de los mecanismos de defensa en el psicoanálisis
En el artículo "Sigmund Freud: vida y obra del célebre psicoanalista" comentábamos
que la función del yo es satisfacer los impulsos del ello y no ofender el carácter moral
del superyó, mientras se valora la realidad. Esto no es tarea fácil, y Freud describe
que el yo utiliza mecanismos para manejar los conflictos entre estas instancias
psíquicas.
Los mecanismos de defensa, por tanto, son procedimientos que mantienen el
equilibrio psicológico de manera inconsciente para enfrentar la angustia o ansiedad
asociada a la expresión consciente de una representación pulsional (sexual o
agresiva), a la transgresión del código moral, o a un peligro real externo.
Es decir, que partiendo de la idea de que hay contenidos pertenecientes al ámbito de
lo inconsciente que no pueden pasar a la consciencia sin más porque nos perturbarían
demasiado, los mecanismos de defensa harían posible que parte de ellos pasasen
una especie de filtro siendo expresados e un modo en el que quedan negados o
demasiado distorsionados como para afectarnos demasiado.
No hay que olvidar que a partir de las teorías psicoanalíticas originales, la mente
humana puede ser entendida como un sistema interconectado de influencias
contrapuestas que luchan entre sí para imponer sus lógicas de regulación del
comportamiento; en este sentido, los mecanismos de defensa son recursos que
utilizan las instancias que intentan mantener un control sobre los impulsos primarios y
contrarrestar la influencia del lado más cortoplacista y egoísta de la persona, al menos
superficialmente. De este modo, según el psicoanálisis, los mecanismos de defensa
protegen la autoestima y la estabilidad mental de la persona, ocultando las realidades
más incómodas acerca de uno mismo y acerca de la propia vida y lo que nos rodea.
Los mecanismos de defensa son modos incorrectos de resolver el conflicto
psicológico y pueden dar lugar a trastornos en la mente, la conducta y, en los casos
más extremos, a la somatización del conflicto psicológico que lo causa.
Tipos de mecanismos de defensa
A continuación encontrarás un resumen de los principales tipos de mecanismos de
defensa descritos en las teorías del psicoanálisis.
1. Desplazamiento
Se refiere a la redirección de un impulso (habitualmente una agresión) hacia una
persona o un objeto. Por ejemplo, alguien que se siente frustrado con su jefe y le
suelta una patada a su perro, o a un mueble. Nos encontramos en este caso ante un
mecanismo de defensa: como no nos es posible golpear al jefe porque nos despediría
del trabajo, desplazamos el objeto de nuestra ira hacia cualquier otro ser u objeto.
2. Sublimación
Es similar al desplazamiento, pero el impulso se canaliza hacia una forma más
aceptable. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual, apuntando a
objetos valorados positivamente por la sociedad, como la actividad artística, la
actividad física o la investigación intelectual. Las explicaciones el comportamiento
humano basadas en este mecanismo de defensa fueron muy utilizadas por Sigmund
Freud, para quien la libido era una de las formas de energía psíquica más
importantes.
3. Represión
Es el mecanismo que Sigmund Freud descubrió primero. Hace referencia al proceso
por el cual el yo borra eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran
en el nivel consciente, ya que la satisfacción de la pulsión reprimida resulta
inconciliable con otras exigencias del superyó o de la realidad.
4. Proyección
Hace referencia a la tendencia de los individuos a atribuir (proyectar) sus propios
pensamientos, motivos o sentimientos hacia otra persona. Las proyecciones más
comunes pueden ser comportamientos agresivos que provocan un sentimiento de
culpa, y fantasías o pensamientos sexuales socialmente no aceptados. Por ejemplo,
una chica odia a su compañera de piso, pero el superyó le dice que eso es
inaceptable. Puede resolver el problema pensando que es la otra persona la que le
odia a ella.
5. Negación
Es el mecanismo por el cual el sujeto bloquea eventos externos para que no formen
parte de la consciencia y, por tanto, trata aspectos evidentes de la realidad como si no
existieran. Por ejemplo, un fumador que niega que fumar puede provocar serios
problemas para su salud. Negando estos efectos nocivos del tabaco, puede tolerar
mejor su hábito, naturalizándolo.
6. Regresión
Hace referencia a cualquier retroceso a situaciones o hábitos anteriores, un retorno a
los patrones de comportamiento inmaduro. Por ejemplo, un adolescente al que no se
le permite irse un fin de semana a casa de un amigo y reacciona con un berrinche y
grita delante de sus padres, como si fuera un niño de menor edad.
7. Formación reactiva
Los impulsos no solo se reprimen sino que, además, se controlan exagerando el
comportamiento opuesto. Es decir, que se detiene la aparición de un pensamiento
doloroso sustituyéndolo por otro más agradable. Por ejemplo, una persona que está
muy enfadada con un amigo, pero le dice que está todo correcto para evitar la
discusión.
8. Aislamiento
Es un mecanismo por el cual se divorcian los recuerdos de los sentimientos, como
una forma de soportar y tolerar mejor los hechos y la realidad. Se separa una idea
intolerable para el yo de las emociones que produce, así permanece en la consciencia
de forma debilitada. Por ejemplo, relatar un episodio traumático con total normalidad,
igual que si se hablara del tiempo o de cualquier otro asunto trivial.
9. Condensación
Es un mecanismo por el cual ciertos elementos del inconsciente (contenido latente) se
reúnen en una sola imagen u objeto durante el sueño. Consiste en la concentración de
varios significados en un único símbolo. El proceso de condensación hace que el
relato del contenido manifiesto sea mucho más breve que la descripción del contenido
latente. Es un término que surge de las explicaciones psicoanalíticas que dan cuenta
de la creación de los sueños.
10. Racionalización
En la racionalización se sustituye una razón real que no es aceptable, por otra que
resulte aceptable. Es decir, se cambia la perspectiva de la realidad a través de ofrecer
una explicación diferente. Por ejemplo, una mujer se enamora perdidamente de un
hombre, e inician una relación. Al cabo de un mes de empezar el noviazgo, el hombre
rompe la relación porque considera que la mujer tiene una autoconfianza muy baja y
no le deja respirar. Pese a que la mujer lleva tres fracasos amorosos consecutivos por
la misma razón, concluye: “ya sabía que este hombre era un perdedor”, o bien "desde
el primer momento supe que este hombre no me convenía".
Referencias bibliográficas
Almendro, M.T. (2012). Psicoterapias. Manual CEDE de Preparación PIR, 06. CEDE:
Madrid.
Arlow, B. (1964), Psychoanalytic Concepts and the Structural Theory. Nueva York:
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Cramer, P. (1991). The Development of Defense Mechanisms: Theory, Research, and
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Grünbaum, A. (1984). The Foundations of Psychoanalysis: A Philosophical Critique.
University of California Press.