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Historia de la Hacienda Azucarera Colonial

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Gisela von Wobeser

La hacienda azucarera en la época colonial


Mariana Yampolsky (fotografías)

Segunda edición
México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas
2004
354 p.
Cuadros y mapas
ISBN 970-32-1294-8

Formato: PDF
Publicado en línea: 31 de marzo de 2017
Disponible en:
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/libros/hacienda/azucarera.html

DR © 2017, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
INTRODUCCIÓN

La producción de azúcar, a partir de la caña del mismo nombre, se


originó en el Lejano Oriente, probablemente en la India, y se re­
monta a la época anterior al nacimiento de Cristo. En la antigüe­
dad se consumía en forma de miel o de azúcar morena, debido al
desconocimiento del proceso de refinación, y fue en el siglo VII
cuando los persas produjeron por primera vez azúcar blanca,
granulada. El nuevo producto fue llevado a Europa por los vene­
cianos, quienes lo obtenían por su comercio con Oriente. Las
limitadas cantidades que se importaban y su elevado precio con­
servaron el azúcar por mucho tiempo como un artículo de lujo, sólo
al alcance de un reducido grupo de personas.
La producción y el consumo de azúcar aumentaron cuando se
introdujo la caña en Europa central. Los árabes la llevaron a Espa­
ña alrededor del año 741, surgiendo los primeros cañaverales en
Valencia y en Granada. Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XVI
cuando, a raíz de la expansión colonialista, se industrializó. Espa­
ña, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda establecieron emporios
azucareros en sus colonias, convirtiéndose el azúcar en uno de los
productos más importantes del mercado internacional. Así, la his­
toria del azúcar está en íntima relación con el colonialismo.
España desarrolló la producción azucarera en las Islas Canarias,
conquistadas durante el último tercio del siglo XV.
Las primeras cañas que llegaron al Nuevo Mundo las trajo Co­
lón a Santo Domingo, junto con otras plantas europeas. Pronto se
expandió el cultivo debido a las favorables condiciones climáticas
de las islas antillanas; surgieron ingenios y trapiches en Santo Do­
mingo, Puerto Rico y Cuba. La Corona apoyó este desarrollo con­
cediendo trabajadores, tierras y otras facilidades para su estableci­
miento. Así, en escasos veinte años, se desarrolló en las Antillas una
próspera industria orientada a la exportación, que competía en el
mercado internacional.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/hacienda/azucarera.html
INTRODUCCIÓN

La producción de azúcar, a partir de la caña del mismo nombre, se


originó en el Lejano Oriente, probablemente en la India, y se re­
monta a la época anterior al nacimiento de Cristo. En la antigüe­
dad se consumía en forma de miel o de azúcar morena, debido al
desconocimiento del proceso de refinación, y fue en el siglo VII
cuando los persas produjeron por primera vez azúcar blanca,
granulada. El nuevo producto fue llevado a Europa por los vene­
cianos, quienes lo obtenían por su comercio con Oriente. Las
limitadas cantidades que se importaban y su elevado precio con­
servaron el azúcar por mucho tiempo como un artículo de lujo, sólo
al alcance de un reducido grupo de personas.
La producción y el consumo de azúcar aumentaron cuando se
introdujo la caña en Europa central. Los árabes la llevaron a Espa­
ña alrededor del año 741, surgiendo los primeros cañaverales en
Valencia y en Granada. Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XVI
cuando, a raíz de la expansión colonialista, se industrializó. Espa­
ña, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda establecieron emporios
azucareros en sus colonias, convirtiéndose el azúcar en uno de los
productos más importantes del mercado internacional. Así, la his­
toria del azúcar está en íntima relación con el colonialismo.
España desarrolló la producción azucarera en las Islas Canarias,
conquistadas durante el último tercio del siglo XV.
Las primeras cañas que llegaron al Nuevo Mundo las trajo Co­
lón a Santo Domingo, junto con otras plantas europeas. Pronto se
expandió el cultivo debido a las favorables condiciones climáticas
de las islas antillanas; surgieron ingenios y trapiches en Santo Do­
mingo, Puerto Rico y Cuba. La Corona apoyó este desarrollo con­
cediendo trabajadores, tierras y otras facilidades para su estableci­
miento. Así, en escasos veinte años, se desarrolló en las Antillas una
próspera industria orientada a la exportación, que competía en el
mercado internacional.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/hacienda/azucarera.html
10 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

De las Antillas el azúcar pasó a la Nueva España, proveyéndola


de los elementos materiales (plantas, herramientas y maquinaria), así
como de tecnología y de trabajadores especializados.1
Habiendo desempeñado un papel muy importante en la eco­
nomía mundial, el azúcar ha sido objeto de múltiples estudios,
tanto generales como regionales y monográficos, que se refieren
a los países azucareros más importantes: Brasil, Cuba, Haití, Hawaii,
India, Puerto Rico, Jamaica, Paraguay y Perú, entre otros. Estos tra­
bajos han sido realizados por miembros pertenecientes a los países
colonizadores -principalmente ingleses y franceses- así como por
estudiosos de los países colonizados, preocupados por conocer su
pasado. En años recientes han aparecido además numerosos
estudios sobre el azúcar de remolacha, que se cultiva en climas
templados y fríos, y sobre la situación actual dPl mercado azucare­
ro internacional.2
La vasta historiografía mundial sobre �l azúcar contrasta con la
de la Nueva España, que es muy pobre, ya que sólo cuenta con po­
cas obras. En 1951 apareció el primer trabajo sobre el tema, La
industria del azúcar en la Nueva España, escrito por Fernando San­
doval. Este estudio tiene el mérito de haber abierto una brecha, pero
es muy general y poco analítico.3
En 1966 el historiador francés Jean-Pierre Berthe publicó un
documento, del siglo XVII, relacionado con la industria del azúcar,

1 Edmund O. von Lippman, Geschichte des Zuckers, Leipzig, 1890; Noel Deer, The Hístory

of Sugar, 2 v., Londres, 1949-1950.


2 Una pequeña muestra de la amplia bibliografía internacional sobre azúcar son los

siguientes títulos: John Baker, An Essay on the Art of making Moscovado Sugar, Jamaica, 1775;
José Benítez, Las Antillas, colonización, azúcar e imperialismo, La Habana, Casa de las Améri­
cas, 1977; Manuel Moreno Fraginals, El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar,
3 v., La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1978 (Nuestra Historia); Pablo Mancera, Las
plantaciones azucareras en el Perú, 1821-1875, Lima, 1974; Ronald Takaki, Plantation Lije and
Labour in Hawaii, 1835-1920, Hawaii, University of Hawaii Press, 1983; Francisco A. Serrano,
Sugar and Slavery in Puerto Rico: The Plantatíon Economy of Ponce, 1800-1850, Madison, T he
University of Wisconsin Press, 1984; Bill Albert yAdrian Graves (ed.), Crisis and Change in
the Internatíonal Sugar Economy, 1860-1914, Norwich and Edinburgh ISC Press, 1984; Sidney
W. Mintz, Sweetness and Power. The Place of Sugar in Modern History, Nueva York, Elisabeth
Sifton Books, Viking, 1985; Richard Dunn, Sugar and Slaves. The Rise of the Planter Class in the
English West Indies, 1624-1713, Chapell Hill (Carolina del Norte), The University of North
Carolina Press, 1972; Ramiro Guerra y Sánchez, Azúcar y población en las Antillas, 3a. ed.,
La Habana, Cultural, 1944; Alejandro Garland, La industria azucarera del Perú, Lima, Imprenta
del Estado, 1895; Eugenio Friedmann, Historia del azúcar en el Paraguay, Asunción, El Arte,
1966. Para mayor información sobre bibliografía consúltese World Sugar History Newsletter,
University of East Anglia, Norwich.
3 Fernando B. Sandoval, La industria del azúcar en Nueva España, México, UNAM, Insti­

tuto de Investigaciones Históricas, 1951.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/hacienda/azucarera.html
INTRODUCCIÓN 11

que despertó gran interés entre los historiadores. Se trata del "Di­
rectorio", un instructivo para los administradores de la hacienda
azucarera de Xochimancas, que perteneció a la Compañía de Jesús.4
Fue en 1977 cuando se publicó el primer estudio económico so­
bre el tema. Se debe al investigador norteamericano Ward Barrett y
se titula La hacienda azucarera de los marqueses del Valle, 1535-1910. Si
bien se trata de un estudio monográfico, contempla aspectos rela­
cionados con la tecnología, la producción y la utilización de mano
de obra que se pueden aplicar a la industria azucarera en general.
Un pequeño artículo del mismo autor, sobre el conjunto de las ha­
ciendas azucareras de Morelos, "Morelos and its Sugar Industry in
the Late Eighteenth-Century", contribuyó a ampliar el conocimiento
en torno al desarrollo azucarero novohispano. 5
En 1980 apareció mi estudio San Carlos Borromeo. Endeudamien­
to de una hacienda colonial, 1608-1729, que incluye el proceso de en­
deudamiento de una hacienda.6
Recientemente Cheryl Martin concluyó un excelente trabajo,
"Rural Society in Colonial Morelos", que se refiere a aspectos so­
ciales del medio rural y que trata algunos temas relacionados con
la industria azucarera.7
Hasta la fecha no se ha escrito ninguna obra general que anali­
ce el desarrollo de la industria desde el punto de vista económico y
social ni se han emprendido análisis regionales, y las dos monogra­
fías que existen se refieren a la región de Cuernavaca-Cuautla.
Faltan por completo estudios sobre las demás regiones azucareras,
tales como Veracruz, Michoacán, Guadalajara y Zacatecas, que asi­
mismo fueron importantes.
El escaso interés que los historiadores han mostrado por la
historia del azúcar en la Nueva España posiblemente se deba a que

4 Jean-Pierre Berthe, "Xochimancas. Les travaux et les jours dans une hacienda sucriere

de Nouvelle Espagne au XVIIe siecle", fahrbuch für Geschichte von Staat, Wirtschaft und
Gesellschaft Lateinamerikas, v. 3, 1966, p. 88-117.
5 Ward Barrett, La hacienda azucarera de los marqueses del Valle, 1535-1910, traducción

Stella Mastrangelo, México, Siglo XXI Editores, 1977, y "Morelos and its Sugar Industry in
the Late Eighteenth Century", Provinces of Early Mexico, James Lockhart e Ida Altman (eds.),
Los Ángeles, 1976, p. 155-175.
6 Domenico Síndico, Santa Ana Tenango. A Morelos Sugar Hacienda, tesis presentada en

la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey,


1980¡ Gisela von Wobeser, San Carlos Borromeo. Endeudamiento de una hacienda colonial, 1608-
1729, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1980 (Serie de Historia
Novohispana, 29).
7 Cheryl English Martin, Rural Society in Colonial Morelos, trabajo mecanoescrito. Esta

obra ya fue publicada en Albuquerque, University of New Mexico, c. 1985.

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Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/hacienda/azucarera.html
12 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

este cultivo no ocupó un lugar predominante dentro de la econo­


mía, tal y como sucedió en la mayoría de los países coloniales tro­
picales. Sin embargo, el azúcar fue el tercer cultivo en importancia
-sólo superado por el maíz y el trigo- y el primer producto
agroindustrial. A pesar de que estuvo orientado casi exclusivamente
al mercado interno, se produjo en gran escala, difundiéndose su
consumo a extensas capas de la población. Por esta razón su estu­
dio es muy importante.
El trabajo que aquí se presenta se inscribe dentro de la historia
rural de la Nueva España y abarca principalmente aspectos eco­
nómicos y sociales. Estudia el desarrollo y las características de la
industria azucarera en la región de Cuernavaca-Cuautla (que co­
rresponde al actual estado de Morelos) durante la época colonial,
así como su relación con los centros urbanos circunvecinos.
La elección de Cuernavaca-Cuautla como escenario de la inves­
tigación obedece a dos circunstancias: fue la zona azucarera más
importante del país y el azúcar constituyó el producto dominante
de su economía.
Los principales objetivos que se pretenden lograr mediante
este trabajo son: a) analizar el desarrollo de la industria azucare­
ra novohispana dentro de un contexto regional determinado;
b) describir el aspecto físico y el funcionamiento de las haciendas
azucareras; e) plantear los principales problemas relacionados
con la industria, y d) resaltar algunos aspectos que no han sido
tratados o sólo han sido poco estudiados en la historiografía
agraria colonial.
Dada la amplitud del tema, el carácter de este trabajo es gene­
ral y su finalidad es introductoria. Plantea más preguntas y proble­
mas que los que resuelve y la mayoría de las conclusiones deberán
ser comprobadas plenamente en investigaciones posteriores.
Consciente de las limitaciones del estudio, hago mías las pala­
bras que Marc Bloch escribió en la introducción a su célebre obra
Historia rural de Francia:

Nuestras ignorancias son grandes[. . ]. So pena, sin embargo, de hacer


.

ilegible la exposición yo no podía multiplicar los signos de interroga­


ción tanto como en derecho habría sido necesario. Después de todo.,
¿no debe siempre entenderse que en materia de ciencia toda afirma­
ción no es más que hipótesis? El día que estudios más profundos
hayan hecho que mi ensayo quede totalmente caduco, si puedo creer
que oponiendo a la verdad histórica conjeturas falsas la he ayudado a

DR© 2017.DR© 2017. Universidad


Universidad Nacional
Nacional Autónoma de
Autónoma de México,
México, Instituto de Investigaciones
Instituto HistóricasHistóricas
de Investigaciones
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Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/
INTRODUCCIÓN 13

tomar conciencia de sí misma, me consideraré plenamente recompen­


sado por mis esfuerzos. 8

El trabajo planteó diversos problemas metodológicos, ya que


abarca un espacio temporal muy grande -casi tres siglos- y un ám­
bito geográfico extenso, que comprendía más de 60 haciendas azu­
careras. Para exponer el tema en una forma clara y ordenada se re­
quirió un gran esfuerzo de síntesis. Se dio prioridad a los aspectos
más importantes y a los fenómenos significativos; se registraron ten­
dencias generales, no hechos particulares. Esta forma de proceder,
sin embargo, implica el riesgo de que el análisis de un caso en par­
ticular disienta de la regla.
Otro problema lo constituyó el manejo de los datos dentro del
texto y la forma de citarlos. Resultó imposible incluir toda la infor­
mación disponible, ya que esto hubiera aumentado la extensión de
la obra dos o tres veces, sin añadir claridad a la exposición. Me vi,
por lo tanto, en la necesidad de seleccionar algunos datos a modo
de ejemplo, en el entendido de que se podrían citar muchos más,
procedentes de alguna otra hacienda o de otra fecha. En la misma
forma procedí con las notas bibliográficas. Las que se incluyen sólo
pretenden dar mayor validez a la exposición, pero no son exhaus­
tivas. Además, para no sobrecargar el texto con datos y cifras ni
romper el hilo narrativo, vertí la mayor parte de la información en
cuadros y gráficas.
El trabajo está dividido en dos grandes partes. La primera -que
incluye los capítulos uno a tres- describe el desarrollo de la indus­
tria azucarera desde su fundación hasta finales de la época colonial.
Esta parte pertenece al campo de la macrohistoria. Los fenómenos se
analizan desde fuera, estudiando los factores económicos internos y
externos que influyeron en el desenvolvimiento de la industria.
Los capítulos que integran esta parte se refieren a los siglos XVI,
XVII y XVIII. La división por siglos obedece a diversos acontecimien­
tos que se dieron alrededor de los cambios de siglo y que influye­
ron en forma decisiva en el desarrollo de la industria. A fines del
siglo XVI, las medidas restrictivas; a principios del XVII, el inicio de
la expansión azucarera; a fines del siglo XVIII, el comienzo de un
periodo agudo de crisis; y, a principios del siglo XIX, el movimiento
de independencia y la consecuente contracción económica.

8Marc Bloch, Historia rural de Francia, México, Grupo Editorial Grijalbo, 1982, p. 28.
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14 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

La segunda parte está integrada por los capítulos cuatro a


siete y está dedicada al análisis de diversos aspectos económi­
cos y sociales internos de la hacienda, tales como la infraestruc­
tura física, el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar, el
trabajo, la producción y la comercialización del azúcar. Esta par­
te pertenece, principalmente, al ámbito de la microhistoria y se
refiere a los siglos XVII y XVIII, época en que la industria ya esta­
ba desarrollada en forma plena.
La mayoría de los documentos consultados para este trabajo
se localizan en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) y pertenecen a los ramos Tierras, Hospital de Jesús,
Mercedes, General de Parte, Bienes Nacionales, Indios, Civil y Aguar­
diente de Caña. También se analizó el archivo particular de la ha­
cienda de San Carlos Borromeo (ASC).
Entre los documentos más consultados figuran inventarios,
testamentos, títulos de propiedad, papeles judiciales, papeles
administrativos, contabilidades, correspondencia y registros
notariales. Los datos contenidos en estos documentos, por lo
general, son dispersos y aislados_, No encontré cuerpos comple­
tos de datos de información ordenada y seriada. Esto descartó la
posibilidad de emplear métodos cuantitativos y estadísticos.
De gran utilidad, principalmente para el capítulo sobre el tra­
bajo, fueron dos fuentes publicadas: Las instrucciones para los
hermanos jesuitas administradores de haciendas y el "Directorio"
ya mencionado. 9
Para llevar a cabo este trabajo conté con la ayuda de muchas
personas; a todas ellas quiero expresar mi más profundo agra­
decimiento. Roberto Moreno de los Arcos, director del Instituto
de Investigaciones Históricas de la UNAM, me brindó su cons­
tante apoyo. Mis amigos y colegas del Instituto mostraron
interés en mi trabajo y ejercieron una crítica constructiva.
A Sergio Ortega y a Enrique Florescano les agradezco su aseso­
ría y sabios consejos, y a Virginia Guedea, Jean-Pierre Berthe,
John Kicza, Felipe Castro y Horado Crespo la lectura y valiosos
comentarios. La elaboración de los mapas estuvo a cargo de
Jorge Calónico, del Instituto de Geografía de la UNAM. Horado
Crespo y Enrique Vega Villanueva me facilitaron su gráfica so-

9 Frarn;ois Chevalier (prólogo y notas), Instrucciones a los hermanos jesuitas administrado­


res de haciendas. Manuscrito mexicano del siglo XVIII, México, UNAM, Instituto de Investigacio­
nes Históricas, 1950, y Jean-Pierre Berthe, op. cit., p. 88-117.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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INTRODUCCIÓN 15

bre los precios del azúcar, recién elaborada . Las fotografías son
producto de la sensibilidad creadora de Mariana Yampolsky.
Asimismo quiero dar las gracias a Silvia Alonso, María del Pilar
Ordaz Pérez y María Rosa Martínez por haber desempeñado el tra­
bajo de mecanografía.

Ciudad Universitaria, mayo de 1986.

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10 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

De las Antillas el azúcar pasó a la Nueva España, proveyéndola


de los elementos materiales (plantas, herramientas y maquinaria), así
como de tecnología y de trabajadores especializados.1
Habiendo desempeñado un papel muy importante en la eco­
nomía mundial, el azúcar ha sido objeto de múltiples estudios,
tanto generales como regionales y monográficos, que se refieren
a los países azucareros más importantes: Brasil, Cuba, Haití, Hawaii,
India, Puerto Rico, Jamaica, Paraguay y Perú, entre otros. Estos tra­
bajos han sido realizados por miembros pertenecientes a los países
colonizadores -principalmente ingleses y franceses- así como por
estudiosos de los países colonizados, preocupados por conocer su
pasado. En años recientes han aparecido además numerosos
estudios sobre el azúcar de remolacha, que se cultiva en climas
templados y fríos, y sobre la situación actual dPl mercado azucare­
ro internacional.2
La vasta historiografía mundial sobre �l azúcar contrasta con la
de la Nueva España, que es muy pobre, ya que sólo cuenta con po­
cas obras. En 1951 apareció el primer trabajo sobre el tema, La
industria del azúcar en la Nueva España, escrito por Fernando San­
doval. Este estudio tiene el mérito de haber abierto una brecha, pero
es muy general y poco analítico.3
En 1966 el historiador francés Jean-Pierre Berthe publicó un
documento, del siglo XVII, relacionado con la industria del azúcar,

1 Edmund O. von Lippman, Geschichte des Zuckers, Leipzig, 1890; Noel Deer, The Hístory

of Sugar, 2 v., Londres, 1949-1950.


2 Una pequeña muestra de la amplia bibliografía internacional sobre azúcar son los

siguientes títulos: John Baker, An Essay on the Art of making Moscovado Sugar, Jamaica, 1775;
José Benítez, Las Antillas, colonización, azúcar e imperialismo, La Habana, Casa de las Améri­
cas, 1977; Manuel Moreno Fraginals, El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar,
3 v., La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1978 (Nuestra Historia); Pablo Mancera, Las
plantaciones azucareras en el Perú, 1821-1875, Lima, 1974; Ronald Takaki, Plantation Lije and
Labour in Hawaii, 1835-1920, Hawaii, University of Hawaii Press, 1983; Francisco A. Serrano,
Sugar and Slavery in Puerto Rico: The Plantatíon Economy of Ponce, 1800-1850, Madison, T he
University of Wisconsin Press, 1984; Bill Albert yAdrian Graves (ed.), Crisis and Change in
the Internatíonal Sugar Economy, 1860-1914, Norwich and Edinburgh ISC Press, 1984; Sidney
W. Mintz, Sweetness and Power. The Place of Sugar in Modern History, Nueva York, Elisabeth
Sifton Books, Viking, 1985; Richard Dunn, Sugar and Slaves. The Rise of the Planter Class in the
English West Indies, 1624-1713, Chapell Hill (Carolina del Norte), The University of North
Carolina Press, 1972; Ramiro Guerra y Sánchez, Azúcar y población en las Antillas, 3a. ed.,
La Habana, Cultural, 1944; Alejandro Garland, La industria azucarera del Perú, Lima, Imprenta
del Estado, 1895; Eugenio Friedmann, Historia del azúcar en el Paraguay, Asunción, El Arte,
1966. Para mayor información sobre bibliografía consúltese World Sugar History Newsletter,
University of East Anglia, Norwich.
3 Fernando B. Sandoval, La industria del azúcar en Nueva España, México, UNAM, Insti­

tuto de Investigaciones Históricas, 1951.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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INTRODUCCIÓN 11

que despertó gran interés entre los historiadores. Se trata del "Di­
rectorio", un instructivo para los administradores de la hacienda
azucarera de Xochimancas, que perteneció a la Compañía de Jesús.4
Fue en 1977 cuando se publicó el primer estudio económico so­
bre el tema. Se debe al investigador norteamericano Ward Barrett y
se titula La hacienda azucarera de los marqueses del Valle, 1535-1910. Si
bien se trata de un estudio monográfico, contempla aspectos rela­
cionados con la tecnología, la producción y la utilización de mano
de obra que se pueden aplicar a la industria azucarera en general.
Un pequeño artículo del mismo autor, sobre el conjunto de las ha­
ciendas azucareras de Morelos, "Morelos and its Sugar Industry in
the Late Eighteenth-Century", contribuyó a ampliar el conocimiento
en torno al desarrollo azucarero novohispano. 5
En 1980 apareció mi estudio San Carlos Borromeo. Endeudamien­
to de una hacienda colonial, 1608-1729, que incluye el proceso de en­
deudamiento de una hacienda.6
Recientemente Cheryl Martin concluyó un excelente trabajo,
"Rural Society in Colonial Morelos", que se refiere a aspectos so­
ciales del medio rural y que trata algunos temas relacionados con
la industria azucarera.7
Hasta la fecha no se ha escrito ninguna obra general que anali­
ce el desarrollo de la industria desde el punto de vista económico y
social ni se han emprendido análisis regionales, y las dos monogra­
fías que existen se refieren a la región de Cuernavaca-Cuautla.
Faltan por completo estudios sobre las demás regiones azucareras,
tales como Veracruz, Michoacán, Guadalajara y Zacatecas, que asi­
mismo fueron importantes.
El escaso interés que los historiadores han mostrado por la
historia del azúcar en la Nueva España posiblemente se deba a que

4 Jean-Pierre Berthe, "Xochimancas. Les travaux et les jours dans une hacienda sucriere

de Nouvelle Espagne au XVIIe siecle", fahrbuch für Geschichte von Staat, Wirtschaft und
Gesellschaft Lateinamerikas, v. 3, 1966, p. 88-117.
5 Ward Barrett, La hacienda azucarera de los marqueses del Valle, 1535-1910, traducción

Stella Mastrangelo, México, Siglo XXI Editores, 1977, y "Morelos and its Sugar Industry in
the Late Eighteenth Century", Provinces of Early Mexico, James Lockhart e Ida Altman (eds.),
Los Ángeles, 1976, p. 155-175.
6 Domenico Síndico, Santa Ana Tenango. A Morelos Sugar Hacienda, tesis presentada en

la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey,


1980¡ Gisela von Wobeser, San Carlos Borromeo. Endeudamiento de una hacienda colonial, 1608-
1729, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1980 (Serie de Historia
Novohispana, 29).
7 Cheryl English Martin, Rural Society in Colonial Morelos, trabajo mecanoescrito. Esta

obra ya fue publicada en Albuquerque, University of New Mexico, c. 1985.

DR© 2017. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas


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12 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

este cultivo no ocupó un lugar predominante dentro de la econo­


mía, tal y como sucedió en la mayoría de los países coloniales tro­
picales. Sin embargo, el azúcar fue el tercer cultivo en importancia
-sólo superado por el maíz y el trigo- y el primer producto
agroindustrial. A pesar de que estuvo orientado casi exclusivamente
al mercado interno, se produjo en gran escala, difundiéndose su
consumo a extensas capas de la población. Por esta razón su estu­
dio es muy importante.
El trabajo que aquí se presenta se inscribe dentro de la historia
rural de la Nueva España y abarca principalmente aspectos eco­
nómicos y sociales. Estudia el desarrollo y las características de la
industria azucarera en la región de Cuernavaca-Cuautla (que co­
rresponde al actual estado de Morelos) durante la época colonial,
así como su relación con los centros urbanos circunvecinos.
La elección de Cuernavaca-Cuautla como escenario de la inves­
tigación obedece a dos circunstancias: fue la zona azucarera más
importante del país y el azúcar constituyó el producto dominante
de su economía.
Los principales objetivos que se pretenden lograr mediante
este trabajo son: a) analizar el desarrollo de la industria azucare­
ra novohispana dentro de un contexto regional determinado;
b) describir el aspecto físico y el funcionamiento de las haciendas
azucareras; e) plantear los principales problemas relacionados
con la industria, y d) resaltar algunos aspectos que no han sido
tratados o sólo han sido poco estudiados en la historiografía
agraria colonial.
Dada la amplitud del tema, el carácter de este trabajo es gene­
ral y su finalidad es introductoria. Plantea más preguntas y proble­
mas que los que resuelve y la mayoría de las conclusiones deberán
ser comprobadas plenamente en investigaciones posteriores.
Consciente de las limitaciones del estudio, hago mías las pala­
bras que Marc Bloch escribió en la introducción a su célebre obra
Historia rural de Francia:

Nuestras ignorancias son grandes[. . ]. So pena, sin embargo, de hacer


.

ilegible la exposición yo no podía multiplicar los signos de interroga­


ción tanto como en derecho habría sido necesario. Después de todo.,
¿no debe siempre entenderse que en materia de ciencia toda afirma­
ción no es más que hipótesis? El día que estudios más profundos
hayan hecho que mi ensayo quede totalmente caduco, si puedo creer
que oponiendo a la verdad histórica conjeturas falsas la he ayudado a

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Universidad Nacional
Nacional Autónoma de
Autónoma de México,
México, Instituto de Investigaciones
Instituto HistóricasHistóricas
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INTRODUCCIÓN 13

tomar conciencia de sí misma, me consideraré plenamente recompen­


sado por mis esfuerzos. 8

El trabajo planteó diversos problemas metodológicos, ya que


abarca un espacio temporal muy grande -casi tres siglos- y un ám­
bito geográfico extenso, que comprendía más de 60 haciendas azu­
careras. Para exponer el tema en una forma clara y ordenada se re­
quirió un gran esfuerzo de síntesis. Se dio prioridad a los aspectos
más importantes y a los fenómenos significativos; se registraron ten­
dencias generales, no hechos particulares. Esta forma de proceder,
sin embargo, implica el riesgo de que el análisis de un caso en par­
ticular disienta de la regla.
Otro problema lo constituyó el manejo de los datos dentro del
texto y la forma de citarlos. Resultó imposible incluir toda la infor­
mación disponible, ya que esto hubiera aumentado la extensión de
la obra dos o tres veces, sin añadir claridad a la exposición. Me vi,
por lo tanto, en la necesidad de seleccionar algunos datos a modo
de ejemplo, en el entendido de que se podrían citar muchos más,
procedentes de alguna otra hacienda o de otra fecha. En la misma
forma procedí con las notas bibliográficas. Las que se incluyen sólo
pretenden dar mayor validez a la exposición, pero no son exhaus­
tivas. Además, para no sobrecargar el texto con datos y cifras ni
romper el hilo narrativo, vertí la mayor parte de la información en
cuadros y gráficas.
El trabajo está dividido en dos grandes partes. La primera -que
incluye los capítulos uno a tres- describe el desarrollo de la indus­
tria azucarera desde su fundación hasta finales de la época colonial.
Esta parte pertenece al campo de la macrohistoria. Los fenómenos se
analizan desde fuera, estudiando los factores económicos internos y
externos que influyeron en el desenvolvimiento de la industria.
Los capítulos que integran esta parte se refieren a los siglos XVI,
XVII y XVIII. La división por siglos obedece a diversos acontecimien­
tos que se dieron alrededor de los cambios de siglo y que influye­
ron en forma decisiva en el desarrollo de la industria. A fines del
siglo XVI, las medidas restrictivas; a principios del XVII, el inicio de
la expansión azucarera; a fines del siglo XVIII, el comienzo de un
periodo agudo de crisis; y, a principios del siglo XIX, el movimiento
de independencia y la consecuente contracción económica.

8Marc Bloch, Historia rural de Francia, México, Grupo Editorial Grijalbo, 1982, p. 28.
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14 LA HACIENDA AZUCARERA EN LA ÉPOCA COLONIAL

La segunda parte está integrada por los capítulos cuatro a


siete y está dedicada al análisis de diversos aspectos económi­
cos y sociales internos de la hacienda, tales como la infraestruc­
tura física, el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar, el
trabajo, la producción y la comercialización del azúcar. Esta par­
te pertenece, principalmente, al ámbito de la microhistoria y se
refiere a los siglos XVII y XVIII, época en que la industria ya esta­
ba desarrollada en forma plena.
La mayoría de los documentos consultados para este trabajo
se localizan en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) y pertenecen a los ramos Tierras, Hospital de Jesús,
Mercedes, General de Parte, Bienes Nacionales, Indios, Civil y Aguar­
diente de Caña. También se analizó el archivo particular de la ha­
cienda de San Carlos Borromeo (ASC).
Entre los documentos más consultados figuran inventarios,
testamentos, títulos de propiedad, papeles judiciales, papeles
administrativos, contabilidades, correspondencia y registros
notariales. Los datos contenidos en estos documentos, por lo
general, son dispersos y aislados_, No encontré cuerpos comple­
tos de datos de información ordenada y seriada. Esto descartó la
posibilidad de emplear métodos cuantitativos y estadísticos.
De gran utilidad, principalmente para el capítulo sobre el tra­
bajo, fueron dos fuentes publicadas: Las instrucciones para los
hermanos jesuitas administradores de haciendas y el "Directorio"
ya mencionado. 9
Para llevar a cabo este trabajo conté con la ayuda de muchas
personas; a todas ellas quiero expresar mi más profundo agra­
decimiento. Roberto Moreno de los Arcos, director del Instituto
de Investigaciones Históricas de la UNAM, me brindó su cons­
tante apoyo. Mis amigos y colegas del Instituto mostraron
interés en mi trabajo y ejercieron una crítica constructiva.
A Sergio Ortega y a Enrique Florescano les agradezco su aseso­
ría y sabios consejos, y a Virginia Guedea, Jean-Pierre Berthe,
John Kicza, Felipe Castro y Horado Crespo la lectura y valiosos
comentarios. La elaboración de los mapas estuvo a cargo de
Jorge Calónico, del Instituto de Geografía de la UNAM. Horado
Crespo y Enrique Vega Villanueva me facilitaron su gráfica so-

9 Frarn;ois Chevalier (prólogo y notas), Instrucciones a los hermanos jesuitas administrado­


res de haciendas. Manuscrito mexicano del siglo XVIII, México, UNAM, Instituto de Investigacio­
nes Históricas, 1950, y Jean-Pierre Berthe, op. cit., p. 88-117.

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INTRODUCCIÓN 15

bre los precios del azúcar, recién elaborada . Las fotografías son
producto de la sensibilidad creadora de Mariana Yampolsky.
Asimismo quiero dar las gracias a Silvia Alonso, María del Pilar
Ordaz Pérez y María Rosa Martínez por haber desempeñado el tra­
bajo de mecanografía.

Ciudad Universitaria, mayo de 1986.

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