Treviño García, Ricardo, Contratos civiles y sus generalidades, (7ma.
ed.), Editorial Font, Guadalajara, 1982, Expresa que el jurista Planiol
señala que cuando el deudor realiza enajenaciones no fraudulentas o
contrae nuevas deudas, el legislador no garantiza al acreedor instaurando
normas eficaces contra la posible insolvencia del deudor; por eso son de
gran utilidad los contratos de garantía como la fianza, la prenda y la
hipoteca. En la lección anterior se estudió el contrato de fianza, que es una
garantía personal; en ésta y en la subsecuente se analizarán los contratos de
prenda e hipoteca, respectivamente, los cuales se clasifican como garantías
reales.
Cabe hablar de garantías reales cuando una cosa o cosas determinadas
quedan afectas a las consecuencias del incumplimiento de una obligación,
para, con el producto de su venta, realizar el pago del crédito o resarcir los
daños y perjuicios; y es garantía personal siempre que una persona se
obliga a pagar, en caso de que el obligado no lo haga, o cuando la garantía
consista en el establecimiento de una pena convencional para el caso de
incumplimiento. Rafael de Pina señala lo siguiente:
Garantías reales se dice que son la prenda, la hipoteca, el embargo, el
derecho de retención y las arras; garantías personales, la cláusula penal y la
fianza. Con esta finalidad garantizadora de la efectividad de las
obligaciones, se establece también la reglamentación de la facultad
conferida a los acreedores de ejercer determinadas acciones, tales como la
obligación oblicua, la pauliana y la de simulación.
La prenda se define, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2748, y su
concordante el 2856 del CCDF, como un derecho real constituido sobre un
bien mueble enajenable, para garantizar el cumplimiento de una obligación
y su preferencia en el pago. Clemente de Diego, citado por José Gomís y
Luis Muñoz, la define de esta
manera:
Contrato por el que el deudor, o un tercero por él, entrega al acreedor o a un
tercero, de común acuerdo, una cosa mueble en seguridad de un crédito, de
tal modo que vencido éste y no satisfecho, puede hacerse efectivo con el
precio en venta de aquélla, siendo restituida en natura en los demás casos
de extinción del contrato.
Rojina Villegas la define en los términos siguientes:
La prenda es un derecho real que se constituye sobre bienes muebles
enajenables, determinados, que se entregan real o jurídicamente al acreedor
para garantizar el cumplimiento de una obligación principal y su
preferencia en el pago, concediéndole además los derechos de persecución
y de venta sobre los citados bienes en caso de incumplimiento. El objeto de
la prenda lo pueden constituir también los frutos pendientes, según lo
dispone el artículo 2749 del CCNL, y su concordante el 2857 del CCDF.
Resulta fácil advertir la utilidad que presenta la celebración del contrato de
prenda. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la prenda es un
contrato que trae beneficios tanto para el deudor como para el acreedor. Al
posible deudor le facilita, en muchos casos, contraer obligaciones, si está
dispuesto a garantizar el cumplimiento de ellas con una prenda. A menudo
se otorga un préstamo a una persona si se compromete a dar él o un tercero
una cosa en prenda, para garantizar el pago de la cantidad prestada, así
como el de los intereses.
En cuanto al acreedor, el beneficio que se le presta al darle en garantía una
cosa en prenda es obtener, si el deudor no cumple con su obligación, la
venta de la cosa pignorada para satisfacer su crédito; es decir, tiene
mayores posibilidades de que se le pague si el deudor no lo hiciere por
presentarse cualquier eventualidad.
Rodríguez y Rodríguez comenta que "el contrato de prenda ocupa un lugar
preeminente en la práctica jurídica y comercial, perdiendo el carácter de
deshonorabilidad que lo caracterizaba en épocas pasadas".
CONCEPTO DE CONTRATO DE PRENDA
Atendiendo a lo dispuesto en el artículo 2856 del Código Civil, la prenda se
define como un derecho real constituido sobre un bien mueble enajenable
para garantizar el cumplimiento de una obligación y su preferencia en el
pago.
Rafael Rojina Villegas, con objeto de abarcar todos los aspectos del
contrato de prenda, lo define así:
Contrato real accesorio por virtud del cual el deudor o un tercero entregan
al acreedor una cosa mueble, enajenable, determinada, para garantizar el
cumplimiento de una obligación principal, concediéndole un derecho real
de persecución, venta y preferencia en el pago para el caso de
incumplimiento, con la obligación de devolver la cosa recibida una vez
que se cumpla dicha obligación.
El autor antes citado desprende de su propia definición los elementos
siguientes:
1. La prenda es un contrato accesorio.
2. La prenda es un contrato real.
3. Da nacimiento a un derecho real de garantía.
4. Recae sobre bienes muebles, enajenables y determinados.
El concepto legal del contrato de prenda se encuentra establecido en el
artículo 2846 del CCDF.
CARACTERÍSTICAS
De garantías
En virtud de que, como dicen Gomís y Muñoz, "tiene como función
esencial asegurar al acreedor el cumplimiento y satisfacción de su crédito,
mediante un poder especial que se le confiere sobre la cosa dada en
garantía" sólo queremos agregar que se trata de una garantía real, a
diferencia de la fianza, que es personal.
Accesorio
Tiene dicho carácter porque no existe por sí mismo, sino que depende de
una obligación principal. El expresado carácter tiene algunas excepciones:
1. Se pueden garantizar obligaciones futuras, como sucede en la tutela
(art. 519 del CCDF); además, el numeral 2870 del ordenamiento
civil establece:
"Puede darse prenda para garantizar obligaciones futuras, pero en este caso
no puede venderse ni adjudicarse la cosa empeñada, sin que se pruebe que
la obligación principal fue legalmente exigida.
2. Rafael Rojina Villegas señala que puede desvincularse la obligación
principal de la accesoria, en cuanto a los sujetos pasivos. Esto ocurre
en los casos previstos en los artículos 2867 y 2879 del ordenamiento
legal mencionado.
3. No obstante que la prenda se extingue con la obligación principal
(art. 2891), en algunas ocasiones puede sobrevivirle, como sucede en
la novación, situación prevista en los artículos 2220 y 2221 del
CCDF.
Bilateral
En virtud de que da origen a derechos y obligaciones para ambas partes.
El carácter unilateral que algunos autores atribuyen al contrato de prenda es
inaceptable, porque de acuerdo con la legislación civil, el acreedor
prendario reporta ciertas obligaciones que estudiaremos más adelante.
Formal
De conformidad con el artículo 2860 del Código Civil, que preceptúa: "El
contrato de prenda debe constar por escrito. Si se otorga en documento
privado, se formarán dos ejemplares, uno para cada contratante.
No surtirá efecto la prenda contra tercero si no consta la certeza de la fecha
por el registro, escritura pública, o de alguna otra manera fehaciente."
Es el único contrato real en la legislación civil, porque para el
perfeccionamiento del mismo se requiere de la entrega de la cosa al
acreedor, real o jurídica-mente, según lo dispone el artículo 2858 del
CCDF.
El artículo 2859 señala lo que se entiende como jurídicamente entregada la
cosa dada en prenda al acreedor.
No surtirá efecto la prenda contra tercero si no consta la certeza de la fecha
por el registro, escritura pública, o de alguna otra manera fehaciente."
Real
Es el único contrato real en la legislación civil, porque para el
perfeccionamiento del mismo se requiere de la entrega de la cosa al
acreedor, real o jurídica-mente, según lo dispone el artículo 2858 del
CCDF. El artículo 2859 señala lo que se entiende como jurídicamente
entregada la cosa dada en prenda al acreedor.
Oneroso
El contrato es oneroso cuando hay provechos y gravámenes recíprocos.
Gratuito
Cuando los provechos son para una parte (acreedor prendario) y los
gravámenes para la otra (deudor prendario).
ELEMENTOS ESENCIALES
Consentimiento
El consentimiento sigue las reglas generales relativas a su formación.
Es importante insistir en que no basta el consentimiento para el
perfeccionamiento del contrato, sino que es necesaria la entrega de la
cosa, debido a que se trata de un contrato real en oposición a
consensual, como lo dejamos establecido al referimos a las
características.
Una de las particularidades que señala la legislación civil es que se
puede constituir prenda para garantizar una deuda, aun sin el
consentimiento del deudor (art. 2867 del CCDF).
También se hace alusión a la promesa de prenda en los siguientes
artículos del Código Civil:
Artículo 2871. Si alguno hubiere prometido dar cierta cosa en
prenda y no la hubiere entregado, sea con culpa suya o sin ella, el
acreedor puede pedir que se le entregue la cosa, que se dé por
vencido el plazo de la obligación o que ésta se rescinda.
Artículo 2872. En el caso del artículo anterior, el acreedor no podrá
pedir que se le entregue la cosa si ha pasado a poder de un tercero en
virtud de cualquier título legal.
Objeto
Como ya lo vimos al exponer la definición, la prenda recae sobre bienes
muebles enajenables (los que se pueden vender), según se desprende de la
definición que da el artículo 2856 del Código Civil, ya transcrito. El
concepto de los bienes muebles se encuentra en los artículos 752 a 759.
También la prenda, según el artículo 2857, puede recaer sobre los frutos
pendientes de los bienes raíces que deban ser recogidos en tiempo
determinado.
Para que esta prenda surta sus efectos contra terceros necesitará inscribirse
en el Registro Público a que corresponda la finca respectiva.
El que dé frutos en prenda se considerará como depositario de ellos, salvo
convenio en contrario. Asimismo, puede ser dado en prenda un título de
crédito (arts. 2861, 2862, 2863, 2864, 2865 y 2866 del CCDF).
Aunque la ley no lo establece de manera expresa, los civilistas están de
acuerdo en que los bienes futuros no pueden ser objeto del contrato de
prenda.
La razón en que se fundan es que la cosa dada en prenda debe ser entregada
al acreedor pero, ¿cómo puede entregarse lo que no existe? De allí
concluyen que las cosas futuras no pueden ser objeto del contrato de
prenda, aun cuando no exista un artículo en la legislación civil que lo
prohíba de modo expreso.
Los derechos personales y los reales pueden ser objeto del contrato de
prensa, a excepción de los que son intransferibles durante la vida de su
titular. Por tanto, puede constituirse prenda sobre derechos reales, respecto
a muebles, si es que son enajenables.
En este sentido, se podrá constituir prenda sobre:
El derecho de propiedad sobre muebles.
El derecho de prendad da (prenda sobre prendas).
El derecho de crédito hipotecario.
El derecho nuda propiedad sobres mínele
El derecho de crédito hipotecarios
Los derecho del autor.
ELEMENTOS DE VALIDEZ
Son los mismos de todo contrato: capacidad, forma, ausencia de vicios de
la voluntad y licitud en el objeto, motivo, fin o condición. Sólo vamos a
estudiar los dos primeros, por ser los que revisten mayor interés; los demás
siguen las reglas generales.
Capacidad
En principio se necesita la capacidad para enajenar (no hay que olvidar que
la prenda comprende, con el tiempo, la venta del objeto dado en garantía).
De ahí se deduce que los propietarios o los que estén autorizados podrán
dar en prenda, claro está, siempre que tengan capacidad de ejercicio, es
decir, ser mayores de edad" y estar en pleno uso de sus facultades mentales.
Nadie puede dar en prenda cosas ajenas, declara el artículo 2868 del
Código
Civil, sin estar autorizado por su dueño.
El artículo 2869 preceptúa que si se prueba que el dueño prestó su cosa a
otro con objeto de que éste la empeñase, la prenda valdrá como si se
hubiese constituido por el mismo dueño (mandato tácito).
Los cónyuges no requieren autorización judicial para celebrar entre sí el
contrato de prenda, pero consideramos que sí requieren estar casados bajo
el régimen de separación de bienes, aplicado por analogía lo preceptuado
en el artículo 176 del mismo ordenamiento legal, relativo a la compraventa.
Los que ejercen la patria potestad no pueden dar en prenda los bienes
muebles preciosos que corresponden al hijo, sino por causa de absoluta
necesidad o de evidente beneficio para el menor, y previa la autorización
del juez competente (art. 436 del CCDF).
El tutor no puede dar en prenda los muebles preciosos que pertenezcan a su
pupilo, sino por causa de absoluta necesidad o evidente utilidad del
incapaz, debidamente justificada, y previas la conformidad del curador y la
autorización judicial (art. 561 del CCDF).
El emancipado puede dar en prenda, no se encuentra dentro de las
restricciones que señala el artículo 643 del Código Civil, pero cuando las
cosas que dé en prenda sean frutos pendientes, en virtud de que la
legislación civil declara que tienen el carácter de inmuebles, consideramos
que requiere de la autorización judicial conforme a lo dispuesto en la
fracción I del artículo 643 del mismo código.
El representante del ausente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo
660 del Código Civil, es el legítimo administrador de los bienes de éste, y
tiene respecto de ellos las mismas obligaciones, facultades y restricciones
que los tutores; consideramos que dentro de esas facultades no está la de
dar los bienes del ausente en prenda, debido a que entraña un acto de
dominio y no de administración. La misma consideración puede hacerse
respecto a los herederos que entren en posesión provisional de los bienes
del ausente, una vez hecha la declaración de ausencia (arts. 681 y 686 del
CCDF).
Opinamos que los herederos, con posesión definitiva después de declarada
la presunción de muerte, podrán dar en prenda dichos bienes; pero si el
ausente se presentare o se probare su existencia después de otorgada la
posesión definitiva, recobrará sus bienes en el estado en que se hallen;
según reza el artículo 708 del CCDF.
Cuando se trata de un legado de cosa específica y determinada, propia del
testador, el legatario adquiere la propiedad desde que aquél muere, y por la
misma razón puede darla en prenda. Claro está, como lo dice el artículo
1429 del Código Civil, in fine, a no ser que el testador haya dispuesto otra
cosa.
El albacea no puede dar en prenda los bienes de la herencia, sino con el
consentimiento de los herederos (art. 1720 del CCDF). “Recuérdese que la
mayoría de edad se alcanza a los 18 años.
Respecto a la capacidad del acreedor prendario o pignoraticio, éste deberá
tener la capacidad general, es decir, ser mayor de edad y estar en pleno uso
de sus facultades mentales. Juzgamos que los emancipados tienen
capacidad también para celebrar el contrato de prenda con el carácter de
acreedores prendarios, debido a que no se encuentran dentro de las
restricciones que señala el artículo 643 del CCDF.
Forma
El contrato de prenda debe constar por escrito. Si se otorga en documento
privado se formarán dos ejemplares, uno para cada parte.
El contrato de prenda no surtirá efecto contra tercero, si no consta la
certeza de la fecha, por el registro, escritura pública, o de alguna otra
manera fehaciente (art. 2860 del CCDF). Para que se tenga por constituida
la prenda deberá ser entregada al acreedor, real o jurídicamente (art. 2858
del CCDF).
Se tiene por entregada jurídicamente la prenda al acreedor, dice el artículo
2859 del Código Civil, cuando éste y el deudor convienen en que esté en
poder de un tercero, o bien cuando quede en poder del mismo deudor
porque así se haya estipulado con el acreedor o expresamente lo autorice la
ley.
En estos dos últimos casos, dispone el artículo antes invocado, para que el
contrato de prenda produzca efectos contra terceros debe inscribirse en el
Registro Público.
Además, agrega, el deudor puede usar de la prenda que esté en su poder, en
los términos convenidos por las partes. Cuando recae sobre los frutos
pendientes de los bienes raíces, para que surta efectos contra tercero
necesitará inscribirse en el Registro Público a que corresponda la finca
respectiva (art. 2857 del CCDF).
Asimismo, declara el artículo 2861 del Código Civil, cuando la cosa dada
en prenda sea un título de crédito que legalmente debe constar en el
Registro Público, no surtirá efecto contra tercero el derecho de prenda sino
desde que se inscriba en dicho Registro. Por último, si el objeto de la
prenda fuese un crédito o acciones que no sean al portador o negociables
por endoso, para que la prenda quede legalmente constituida debe ser
notificado al deudor del crédito dado en prenda (art. 2865 del CCDF).
DIFERENTES ESPECIES DE PRENDA
Prenda con desplazamiento
Se constituye cuando la cosa objeto del contrato se le entrega al acreedor
prendario, quien tendrá que restituirla una vez que la obligación principal
quede extinguida.
Prenda sin desplazamiento
Como su nombre lo indica, el objeto dado en prenda queda en este caso en
poder del deudor.
Prenda regular
Tiene ese carácter cuando una vez satisfecha la obligación principal se
restituya la misma cosa dada en prenda.
Prenda irregular
Su objeto lo constituyen el dinero o bienes fungibles que pasan a la
propiedad del acreedor, quien al cumplirse la obligación principal restituye
otra cantidad de dinero igual o una cosa equivalente.
Prenda crediticia
Es aquella cuya garantía es un título de crédito. A esta prenda se refieren
los siguientes artículos del Código Civil; dada la claridad de los mismos,
sólo los transcribiremos sin hacer comentario alguno.
Artículo 2861. Cuando la cosa dada en prenda sea un título de crédito que
legalmente deba constar en el Registro Público, no surtirá efecto contra
tercero el derecho de prenda sino después de que se inscriba en el Registro.
Artículo 2862. A voluntad de los interesados podrá suplirse la entrega del
título al acreedor con su depósito en una institución de crédito.
Artículo 2863. Si llega el caso de que los títulos dados en prenda sean
amortizados por quien los haya emitido, podrá el deudor, salvo pacto en
contrario, sustituirlos con otros de igual valor.
Artículo 2864. El acreedor a quien se haya dado en prenda un título de
crédito no tiene derecho, aun cuando se venza el plazo del crédito
empeñado, para cobrarlo ni para recibir su importe, aun cuando
voluntariamente se le ofrezca por el que lo debe, pero podrá, en ambos
casos, exigir que el importe del crédito de depósito.
Artículo 2865. Si el objeto dado en prenda fuese un crédito o acciones que
no sean al portador o negociables por endoso, para que la prenda quede
legalmente constituida debe ser notificado el deudor del propio crédito
dado en prenda.
Artículo 2866. Siempre que la prenda fuere un crédito, el acreedor que
tuviere en su poder el título estará obligado a hacer todo lo que sea
necesario para que no se altere o menoscabe el derecho que aquél
representante.
Prenda civil
Tiene este carácter por exclusión. Siempre que la prenda no sea mercantil,
se regirá por las disposiciones del Código Civil.
Prenda mercantil
Los licenciados Arturo Puente F. y Octavio Calvo Marroquín, dicen:
la prenda puede garantizar una obligación civil o mercantil, y como
contrato accesorio que es, la prenda será civil en el primer caso y mercantil
en el segundo.
También es mercantil la prenda la prenda que se constituye sobre títulos de
crédito, Independientemente de que la obligación principal que se garantice
sea civil o mercantil.
La prenda mercantil está regulada en los artículos 334 y siguientes de la
Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (LGTOC).
El doctor Rodríguez y Rodríguez, expresa:
La prenda de títulos valores debe considerarse siempre como mercantil
porque los títulos valores son cosas mercantiles (art. 10., LGTOC) y todas
las operaciones que deban constar en ellos serán actos de comercio, aunque
la prenda no se consigne en el texto de los títulos valores (véase art. 334,
LGTOC), porque el título valor siempre es mercantil y acto mercantil la
prenda de títulos (art. 10., párrafo dos, LGTOC).
Los artículos 605 al 634 del Código de Comercio, que regulaban (algunos
de ellos) la prenda mercantil, fueron abrogados por el artículo 30.
transitorio de la LGTOC, publicada en el Diario Oficial de la Federación el
día 27 de agosto de 1932 y que entró en vigor el 15 de septiembre de1932.
DERECHOS Y OBLIGACIONES
DERIVADOS DE LA PRENDA
Derechos y obligaciones del acreedor prendario
Derechos
Derecho de preferencia. El acreedor prendario tiene derecho a ser pagado
con el precio de la cosa empeñada y con la preferencia debida, conforme a
la ley. Los artículos que reglamentan esta consecuencia son: 2856, 2873,
fracción I, 2981, 2984 al 2987 del Código Civil para el Distrito Federal.
Derecho de persecución. Otro derecho que tiene el acreedor prendario es el
de recobrar la prenda de cualquier detentador, sin exceptuar al mismo
deudor (fracc. II del art. 2873 del CCDF).
Derecho de ser indemnizado de los gastos. El acreedor pignoraticio debe
ser indemnizado por los gastos necesarios y útiles que hiciere para
conservar la cosa empeñada, a no ser que use de ella, por convenio (frac. III
del art. 2873 y frac. Il del art. 2985 del CCDF).
El concepto de gastos necesarios y útiles se encuentra en los artículos 817 y
818 del Código Civil, respectivamente.
Derecho de exigir otra prenda o dar por vencido el plazo. El acreedor
también tiene derecho de exigir del deudor otra prenda o el pago de la
deuda, aun antes del plazo convenido, si la cosa empeñada se pierde o se
deteriora sin su culpa (frac. IV del art. 2873 del CCDF).
Por otra parte, el artículo 2875 preceptúa: "Si perdida la prenda el deudor
ofreciere otra o alguna caución, queda al arbitrio del acreedor aceptarla o
rescindir el contrato."
Derecho de venta o adjudicación. Si el deudor no paga en el plazo estipula-
do, o cuando tenga obligación de hacerlo conforme al artículo 2080 del
Código Civil, el acreedor podrá pedir o la venta de la cosa empeñada y que
el juez la decrete en pública almoneda previa citación del deudor o del que
hubiere constituido la prenda, o que se le adjudique en las dos terceras
partes de la postura legal, si no puede venderse en los términos que
establece el Código de Procedimientos Civiles (arts. 2881 y 2882 del
CCDF).
Derecho de retención. El acreedor pignoraticio no está obligado a devolver
la cosa mientras no se le pague íntegramente la deuda, sus intereses y los
gastos de conservación de la cosa, si se han estipulado los primeros y hecho
los segundos (art. 2873, frac. Il del CCDF, interpretado a contrario sensu y
frac. III del art. 2873 del mismo ordenamiento legal, e indirectamente el
art. 2984).
Derecho de que el deudor defienda la prenda. Si el acreedor es perturbado
en la posesión de la prenda debe dar aviso al dueño para que la defienda y
exigirle al deudor el pago de todos los daños y perjuicios si no cumpliere
con esta obligación (art. 2874 del CCDF).
Derecho de que la prenda se extienda a los accesorios y aumentos. El
derecho que da la prenda al acreedor se extiende a todos los accesorios de
la cosa, y a todos los aumentos de ella (art. 2888 del CCDF).
Derecho a usar de la cosa. A este derecho se refieren los artículos 2873,
fracción III, in fine y 2878 del Código Civil. Es necesario agregar que para
que el acreedor pueda usar la cosa dada en prenda, debe estar autorizado
por convenio; pero, en este caso, no tiene derecho a que se le indemnice de
los gastos necesarios y útiles que hiciere para conservar la cosa empeñada.
Derecho a percibir los frutos, si así se convino. El acreedor tiene derecho a
percibir los frutos de la cosa empeñada, si así se convino. Cuando tal cosa
sucede, su importe se imputará en primer lugar a los gastos realizados, a los
intereses y, si hay algún sobrante, al capital. Tal consecuencia se desprende
del artículo 2880 del Código Civil.
Derecho a demandar al deudor. Si una vez que se hubiere vendido la cosa
dada en prenda, su precio no cubre todo el crédito, el acreedor tiene
derecho de demandar al deudor por lo que falte, según lo indica el artículo
2886 del
CCDF.
Obligaciones
Conservar la cosa empeñada. El acreedor está obligado a conservar la cosa
como si fuera propia y a responder de los deterioros y perjuicios que sufra
por su culpa o negligencia (frac. I del art. 2876 del CCDF). Si el acreedor
abusa de la cosa empeñada, el deudor puede exigir que ésta se deposite o
que aquél dé fianza de restituirla en el estado en que la recibió (art. 2877
del CCDF). El acreedor abusa de la cosa empeñada, dice el artículo 2878
del ordenamiento legal citado, cuando usa de ella sin estar autorizado por
convenio o, cuando estándolo, la deteriora o aplica a objeto diverso de
aquel a que está destinada.
Si la prenda fuere un crédito, el acreedor que tuviere en su poder el título
estará obligado a hacer todo lo que sea necesario para que no se altere o
menoscabe el derecho que aquél representa (art. 2866 del CCDF).
Restituir la cosa. El acreedor está obligado a restituir la prenda luego que
estén pagados íntegramente la deuda, sus intereses y gastos de
conservación de la cosa, si se han estipulado los primeros y hecho los
segundos (frac. Il del art. 2876 del CCDF).
Responder de la evicción si hubiere dolo de su parte o hubiese aceptado
dicha responsabilidad. El acreedor no responde de la evicción de la prenda
vendida, a no ser que intervenga dolo de su parte o que se hubiere sujetado
a aquella responsabilidad expresamente (art. 2880 del CCDF).
Octavio Calvo Marroquín y Arturo Puente y Flores, Derecho mercantil,
40a. ed, Banca y Comercio, México, 1993, cap. XIX, p. 333.
Rodríguez y Rodríguez, Curso de derecho mercantil, 4a. ed., Porría,
México, 1960, t. II, p. 262.
DERECHOS Y OBLIGACIONES DEL DEUDOR PRENDARIO
Derechos
Exigir el depósito de la cosa dada en prenda o que otorgue fianza para
garantizar el buen estado de la cosa dada en prenda. El deudor tiene
derecho, si el acreedor abusa de la cosa empeñada, de exigir que se
deposite o que éste dé fianza de que la restituirá en el mismo estado en que
la recibió (art. 2877 del CCDF).
Recuperar la cosa total o parcialmente. Este derecho se desprende de lo
preceptuado en la fracción II del numeral 2876 y en los artículos 2890 y
2891 del CCDF.
Percibir los frutos, salvo convenio en contrario. Otro de los derechos del
deudor es el de percibir los frutos de la cosa empeñada, salvo que por
convenio se establezca que los perciba el acreedor, en cuyo caso su importe
se imputará primero a los gastos, después a los intereses y el sobrante al
capital (art. 2880 del CCDF).
Suspender la enajenación de la cosa empeñada. El deudor tiene también
derecho a suspender la enajenación de la cosa dada en prenda, pagando
dentro de las veinticuatro horas, contadas desde la expresada suspensión
(art. 2885, en relación con los arts. 2882, 2883 y 2884 del CCDF).
Percibir el exceso. Si el producto de la venta de la cosa dada en prenda
excede la deuda, se entregará el exceso al deudor, de conformidad con lo
preceptuado en el artículo 2886 del CCDF.
Usar la cosa dada en prenda. El deudor tiene el derecho de usar de la cosa
empeñada que quede en su poder, en los términos que convengan las partes
(art. 2859 del CCDF in fine).
Disponer de la cosa dada en prenda. El artículo 2879 del Código Civil
dice:
"Si el deudor enajenare la cosa empeñada o concediere su uso o posesión,
el adquirente no podrá exigir su entrega sino pagando el importe de la
obligación garantizada, con los intereses y gastos en sus respectivos casos."
Este derecho que tiene el deudor es innegable, en virtud de que él es el
propietario de la cosa empeñada.
Obligaciones
Pagar los gastos necesarios y útiles. El deudor está obligado a pagar los
gastos necesarios y útiles realizados por el acreedor en la conservación de
la cosa, a no ser, como lo dijimos antes, que éste use de ella por convenio
(frac. III del art.2873, en relación con los arts. 817 y 818 del CCDF).
Sustituir la prenda o pagar la deuda si la cosa empeñada se perdiere o
deteriorare. Otra de las obligaciones que la legislación civil le impone al
deudor es la de dar otra prenda o pagar la deuda antes del plazo convenido,
si la cosa empeñada se perdiere o deteriorare sin culpa del acreedor.
Solamente queremos aclarar que si el deudor ofreciere otra prenda o diere
alguna caución, queda al arbitrio del acreedor aceptarlas o rescindir el
contrato (frac. IV del art. 2873 y 2875 del CCDF).
Defender la cosa o pagar daños y perjuicios en caso de que no lo haga. Si
el acreedor es turbado en la posesión de la cosa empeñada, debe avisarle al
dueño para que la defienda; de la misma manera, si el deudor no cumple
con esa obligación, será responsable de todos los daños y perjuicios que su
omisión cause (art. 2874 del CCDF).
EFECTOS DEL INCUMPLIMIENTO
Venta judicial
Si el deudor no paga en el plazo estipulado, ni cuando tenga obligación de
hacerlo conforme al artículo 2080, el acreedor podrá pedir y el juez
decretará la venta en pública almoneda de la cosa empeñada, previa
citación del deudor o del que hubiere constituido la prenda. Lo anterior, de
conformidad con el artículo 2881 del CCDF.
Adjudicación
Si la cosa empeñada no puede venderse en los términos que establece el
Código de Procedimientos Civiles, se adjudicará al acreedor en las dos
terceras partes de la postura legal (art. 2882 del CCDF).
Convención para el acreedor se quede con la cosa pequeña
El deudor puede convenir con el acreedor en que esté se quede con la
prenda en el precio que se fije al vencimiento de la deuda, pero no al
tiempo de celebrarse el co trato. Este convenio no puede perjudicar los
derechos del tercero (art. 2884 del CCDF).
Venta extrajudicial
También puede, por convenio expreso, venderse la prenda de modo
extrajudicial (art. 2884 del CCDF).
Suspensión de la enajenación
En cualesquiera de los tres casos mencionados (arts. 2882, 2883 y 2884), el
deudor podrá suspender la enajenación de la prenda si paga dentro de las
veinticuatro horas, contadas desde la suspensión (art. 2885 del CCDF).
Exceso o falta del producto de la venta
Si el producto de la venta excede la deuda, se entregará el exceso al deudor;
pero si el precio no cubre todo el crédito, el acreedor tiene derecho de
demandar al deudor por lo que falte (art. 2886 del CCDF).
La no responsabilidad para el acreedor por la evicción: excepciones
El acreedor no responde por la evicción de la prenda vendida, a no ser que
intervenga dolo de su parte o que se hubiere sujetado a aquella
responsabilidad expresamente (art. 2889 del CCDF).
Esto viene a constituir una excepción a la regla general contenida en el
artículo 2120 del Código Civil, que dice: “Todo el que enajena está
obligado a responder de la evicción, aunque nada se haya expresado en el
contrato”.
Nulidad de la cláusula que autoriza al acreedor a apropiarse de la
prenda
Es nula toda cláusula que autorice al acreedor a apropiarse de la prenda,
aunque ésta sea de menor valor que la deuda, o a disponer de ella fuera de
la manera establecida en los artículos que preceden (art. 2887 del CCDF).
La razón de esta disposición es evitar posibles abusos de parte del acreedor
prendario, debido a que en caso de urgente necesidad, el deudor, obligado
por las circunstancias, podría pactar una cláusula que autorice al acreedor a
apropiarse de la cosa, perjudicándose en su patrimonio.
Nulidad del pacto de no enajenación
Es también nula la cláusula que prohíba al acreedor solicitar la venta de la
cosa dada en prenda (art. 2887 del CCDF, in fine).
La razón es obvia pues la finalidad de la prenda entraña, con el tiempo, la
venta del objeto empeñado, en caso de que el deudor no cumpla con su
obligación, y resultaría ilógico un pacto de no enajenación.
INDIVISIBILIDAD DEL DERECHO
REAL DE PRENDA
El derecho y la obligación que resultan de la prenda son indivisibles,
declara el Código Civil en su artículo 2890, salvo el caso en que haya
estipulación en contrario; sin embargo, agrega el mismo artículo, cuando el
deudor esté facultado para hacer pagos parciales y se hayan dado en prenda
varios objetos, o uno que sea cómodamente divisible, la prenda se reducirá
de manera proporcional a los pagos hechos, con tal que los derechos del
acreedor queden garantizados.
TRANSMISIÓN DE LA PRENDA
Al verificarse la cesión del crédito se realiza también la de sus accesorios,
según lo indica la primera parte del artículo 2032, que literalmente dice:
"La cesión de un crédito comprende la de todos los derechos accesorios,
como la fianza, hipoteca, prenda o privilegio, salvo aquellos que son
inseparables de las cedentes personas” Otro tanto sucede cuando se verifica
una subrogación, porque en ambas —la subrogación y la cesión de
derechos— formas de transmisión de las obligaciones en las que se opera
un cambio en el sujeto activo, la situación es la misma; pero al presentarse
una cesión de deudas, las garantías constituidas por un tercero (prenda,
fianza o hipoteca) cesan con la sustitución del deudor, a menos que el
tercero consienta en que continúen (art. 2055 del CCDF).
La razón de que en la cesión de derechos y en la subrogación la situación
sea diferente a la que se presenta en la cesión de deudas, se debe a que en
las primeras lo que cambia es el acreedor, pero el deudor sigue siendo el
mismo; en cambio, en la segunda (cesión de deudas) lo que varía es el
deudor, y si tomamos en cuenta que, cuando un tercero otorga una garantía
(prenda, fianza o hipoteca) lo hace en función de determinadas
circunstancias de dicho deudor —solvencia, honorabilidad, amistad— y si
éste cambia, varían tales circunstancias, por lo que es lógico que el tercero
que otorgó garantías necesite estar conforme para responder por el deudor
sustituto.
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