23 Justicia
«La soberana y reina de todas las virtudes», escribió el
escritor y político romano Cicerón sobre la justicia, «la
gloria suprema» de la excelencia moral. Por muy superior
que sea, la justicia es una idea compleja. Claramente es algo
diferente que una persona sea justa o que lo sea una
sociedad, y buena parte del debate filosófico se ha centrado
en cómo se relacionan estas diferentes formas de justicia.
En el centro de la mayoría de concepciones de la justicia se encuentra
la idea de la distribución de las cosas buenas y malas, definidas en
términos generales. Lo bueno en cuestión incluye todas las cosas (be
neficios y recursos, necesariamente limitados) que la gente considera
valiosas o que vale la pena tener, como la propiedad, la riqueza, la re
putación y la posición en la sociedad; lo malo incluye aquellas cargas
y obligaciones que a la gente normalmente le parecen indeseables e
intentan evitar, como la pobreza y los impuestos.
Una persona justa se caracteriza por respetar los bienes de los demás,
por no quitarles lo que les pertenece e insistir en devolverles lo que se
les debe. Una sociedad justa, por otro lado, es aquella cuyos miembros
reconocen que la distribución de bienes no debe ser arbitraria sino
justa o legítima.
La pregunta crucial, por tanto, es en qué reside tal justicia: ¿debería la
distribución de bienes en una sociedad ser igual entre sus miembros, o
debería, tal vez, depender de lo que merece cada uno?
La justicia en la antigua Grecia El filósofo griego Platón da
una explicación de la justicia muy distintiva, que representó com
pletamente en la República. Establece un paralelismo entre formas
sociales de justicia y formas individuales, es decir, la justicia en su
estado ideal y la excelencia moral (virtud) en los individuos. Propo
ne que la justicia del Estado reside en que las tres clases de ciudada
nos (gobernantes, guardianes y productores) consigan un equilibrio
adecuado, o la armonía social, y realicen adecuadamente sus debe-
Cronología _______
c. 375 a.C. £.350 a.C. 44 a.C.
Platón plantea la doctrina Aristóteles argumenta que el aspecto Cicerón expone su
de la justicia com o armonía. clave de la justicia es tratar los casos concepto de la
iguales de igual manera. justicia.
ir*; del mismo modo, el bienestar moral de un individuo depende de
un equilibrio correcto, o la armonía interior, entre las tres partes del
ulmii (razón, emociones, deseos).
Así, el hombre virtuoso de Platón, por analogía con el Estado, se
guía también por la razón, y eso atempera las ambiciones mundanas
y las pasiones del cuerpo. La justicia así concebida es una disposi
ción com pletam ente interna, y no está rela
cionada con ningún factor externo, como la
( ( L a ju sticia es la
disposición de una persona a obedecer a las
instituciones sociales y las leyes justas. Tam
voluntad con stan te y
bién es muy abierta. Las acciones justas son
perpetua de d ar a los
simplemente aquellas motivadas o sancionadas
dem ás lo que les
por un alma que está equilibrada en armonía corresponde.) )
del modo que Platón describe.
Em perador Justfetíano,
I.a influencia más importante en las posteriores siglo vi d.C.
concepciones de la justicia fue la del contempo-
táneo más joven que Platón, Aristóteles, que identifica la esencia de la
justicia con «que la gente haga lo que deba».
lili contraste con la concepción de Platón, para Aristóteles la justi
cia es externa, es decir, para cumplir con el deber propio se requiere
algún tipo de criterio externo, y es distributiva, puesto que implica
que todo el mundo debería compartir las cosas buenas y malas que
merecen o tienen derecho a esperar. La idea de equilibrio o propor
ción sigue presente en Aristóteles, pero ahora el sentido se lim ita a
un equilibrio entre lo que la gente consigue y lo que merece. Preci
samente esta idea de equilibrio aparece simbolizada, en un co n tex
to legal, por una balanza sostenida por la figura de la justicia perso
nificada.
Sin miedo o favor Además de llevar una balanza, la personifica
ción de la justicia lleva los ojos vendados: se le exige que sea impar-
cial e igualitaria en sus juicios. Sin embargo, la justicia no puede ser
ciega a todas las diferencias: la imparcialidad requiere solo que se ig
noren las diferencias irrelevantes. La gente debería recibir el mismo
trato igualitario a menos que haya buenas razones para no hacerlo. El
problema es decidir qué diferencias son relevantes.
1971 2009
John Rawls elabora su teoría de la Am artya Sen se muestra a favor de una
justicia com o ecuanimidad. com prensión pluralista de la justicia.
La. fábula, de. Ia. flauta.
Tres niños pelean por quedarse con El economista hindú Amartya Sen
una flauta. Anne reclama el cuenta esta historia en La id e a d e
Instrumento porque ella es la única la ju s tic ia (2009). Una decisión
de los tres que sabe cómo tocarla. justa y aceptable para todos,
El segundo niño, Bob, dice que es argumenta Sen, no puede
él quien debería quedársela, alcanzarse solo siguiendo un
porque es tan pobre que no tiene principio, sin debates públicos o
más juguetes. Finalmente, Carla razonamientos. La justicia en
dice que la flauta debería ser suya, sentido abstracto puede ser difícil
porque ella fue quien la hizo. Así de definir, pero las injusticias en el
pues, ¿quién debería quedarse mundo real son palpables,
la flauta? urgentes y a menudo curables,
siempre y cuando nos
Parece que todos los niños tienen comprometamos en un
argumentos plausibles, así que debate público y hagamos
ejercer de árbitro justamente entre «comparaciones de vidas reales».
ellos requerirá negociación y el «Lo que nos mueve no es la
escrutinio de todas las comprensión de que el mundo no
circunstancias relevantes. Al final, es completamente justo, cosa que
la decisión dependerá del peso pocos de nosotros esperamos,
relativo que se otorgue a las sino que hay injusticias
necesidades de los niños y a claramente remediables a nuestro
asuntos como la expresión alrededor que queremos
artística y el alivio de la pobreza. eliminar.»
Para determinar una distribución justa de los bienes y males de la so
ciedad, parece razonable descartar cualquier diferencia que la gente
no pueda controlar. No puedo cambiar el color de mi piel, ni mi lugar
de nacimiento, así que estos factores deberían ser irrelevantes; pero
hay muchas cosas en mi vida que están fuera de mi control. ¿Es justo
que mi talento mayor, o mi inteligencia superior, o mi capacidad de
trabajar duro me aporte una mayor cantidad de recompensas en la
vida? ¿O bien es deber de una sociedad justa nivelar las desigualdades
que surgirían de otro modo? Podríamos estar tam bién de acuerdo
en que la igualdad es una parte esencial de la justicia, pero la igualdad
de oportunidades y de resultados pueden significar cosas muy diferen
tes (véanse las páginas 103-104).
E l concepto de justicia según Rawls La contribución más
significativa al debate sobre la justicia en la segunda mitad del
siglo xx la debemos al filósofo político estadounidense Joh n
Rawls. A l construir su teoría de justicia social, Rawls trata la
cuestión de lo que considera una razón m oralm ente suficiente
para dejar de lado un trato igualitario. Argum enta que las perso-
lias situadas tras un «velo de ignorancia», que oculta todos los
intereses y lealtades personales, respaldarían lo que él llama el
«principio de diferencia» para salvaguardar sus propios intereses
futuros (desconocidos).
Según este principio, las desigualdades en la distribución de los bie
nes sociales están justificadas solo si dan como resultado de que los
miembros más desfavorecidos estén mejor de lo que lo estarían en
circunstancias diferentes. Los recortes de impuestos para las perso
nas más adineradas estarían justificados, por ejemplo, siempre y
cuando acabaran produciendo una mejora en las fortunas de los me
nos acomodados.
Aunque el propio Rawls era esencialmente igualitario en su enfoque,
su principio de la diferencia puede usarse claramente para justificar
enormes disparidades entre los miembros más y menos aventajados
de la sociedad. Su concepción de justicia social sigue siendo objeto de
debate y crítica, tanto positivos como negativos.
La idea en síntesis:
la gloria suprema
de las virtudes