Estructura Atómica y Sistema Periódico
Estructura Atómica y Sistema Periódico
L a denominación Sistema Periódico (en lugar de tabla periódica) la propuso Mendeleiev para poner de
manifiesto que la ordenación de los elementos responde a la ley periódica, es decir, a la existencia de una
relación regular entre las propiedades de los elementos y la ordenación. Casi al mismo tiempo, Meyer calculó (en
1970) una propiedad periódica, el volumen atómico, y la usó para justificar su tabla.
Ahora bien, a la hora de cuantificar el tamaño atómico se ha de tener en cuenta que el átomo no es nada parecido
a una esfera rígida y que su tamaño depende enormemente de las interacciones a las que se encuentra sometido.
En realidad, de acuerdo con el modelo mecano-cuántico del átomo los átomos tendrían en teoría tamaño infinito
(no hay unos límites infranqueables a la localización de los electrones), aunque también es cierto que es posible
establecer contornos de los orbitales (zonas donde la probabilidad de encontrarlos es mayor) y,
consecuentemente, de los átomos.
Introducción
1
1.1 La teoría atómica
En el siglo V a.C., el filósofo griego Demócrito expresó la idea de que toda la
materia estaba formada por partículas muy pequeñas e indivisibles que llamó átomos
(que significa indestructible o indivisible). A pesar de que la idea de Demócrito no fue
aceptada por muchos de sus contemporáneos (entre ellos, Platón y Aristóteles), ésta se
mantuvo. Las pruebas experimentales de investigaciones científicas apoyaron el concep-
to del «atomismo» lo que condujo, de manera gradual, a las definiciones modernas de
elementos y compuestos. En 1808, un cientifico inglés, el profesor John Dalton, formuló
John Dalton (1766-1844)
una definición precisa sobre las unidades indivisibles con las que está formada la mate-
ria y que llamamos átomos. Hipótesis de la teoría atómica
El trabajo de Dalton marcó el principio de la química moderna. La justificación de Dalton (1808 - 1810)
mediante la teoría de Dalton de las leyes fundamentales de la Química, hizo que en la 1. La materia está forma- da
Química se aceptase inmediatamente la teoría corpuscular de la materia de Dalton por los por átomos indivisibles e in-
alterables.
más insignes químicos de la época. Ello contribuyó a que la Química experimentase un
gran avance durante el resto del siglo XI X. 2. Las sustancias com-
puesto están formadas por áto-
A lo largo del siglo XI X se determinaron las masas atomicas de los distintos ele- mos compuestos.
mentos químicos y la teoría de Dalton fue completada con la introducción del concepto 3. Todos los átomos de
de molécula por el italiano Amadeo Avogadro (1776-1856) para caracterizar la unión de una sustancia son idénticos y
los átomos en los compuestos químicos. por tanto tienen la misma masa
e idénticas sus demás propie-
Posteriormente una serie de descubrimientos fueron cuestionando la idea de la dades.
indivisibilidad de los átomos de Dalton. Así, las experiencias relacionadas con fenóme- 4. Los átomos de distintas
nos eléctricos, el descubrimiento de los rayos catódicos, los experimentos con partículas sustancias tienen diferentes la
radiactivas y la existencia de líneas características en los espectros atómicos de los ele- masa y las demás propiedades
mentos químicos evidencian que debe existir una estructura interna en los átomos. (por ejemplo el tamaño...).
5. Cuando se produce una
El estudio del fenómeno de descarga en tubos de gases a baja presión que produ- reacción química, los átomos,
cen los llamados rayos catódicos y su caracterización mediante experimentos de desvia- puesto que son inalterables, ni
ción por el ingles J. J. Thomson (1856-1940) en 1894, junto con los resultados anteriores se crean ni se destruyen, tan
de las experiencias de electrólisis de Michel Faraday (1791-1867) conducen a aceptar la sólo se distribuyen y organizan
de otra forma.
existencia del electrón y a admitir la naturaleza eléctrica de la materia.
S
pantalla
N
alta
tensión
Sombra producida por rayos
catódicos y un obstáculo con for-
ma de cruz en un tubo de descar-
Tubo de rayos catódicos
ga.
Thomson caracterizó los rayos catódicos como constituidos por partículas con carga eléctrica negativa. La posterior
determinación de la masa de estas partículas a las que se llamó electrones, demostró que era alrededor de 1800 veces
menor que la del átomo de hidrógeno, el cual, a su vez, era el átomo con menos masa del sistema periódico. Este hecho llevó
a pensar que el electrón debía ser una parte del átomo: una partícula elemental.
masas atómicas de los elementos tienen un valor mucho mayor que el calculado
mediante los protones del núcleo conduce a Rutherford a sugerir más tarde que en
los núcleos de los átomos existen otras partículas de masa casi igual a la del protón, Átomos de oro
pero sin carga eléctrica, denominados neutrones, pero hay que esperar hasta 1932,
año en el que Chadwick los identifica experimentalmente. Modelo atómico de Rutherford y disper-
sión de partículas .
Por tanto, el núcleo de los átomosestá formadopor los neutrones y los protones,
atómico. El número másico, A, se define como la suma de protones y neutrones del núcleo. Los isótopos de un
elemento tienen el mismo número atómico, pero distinto número másico, es decir, difieren en el número de
neutrones.
El modelo atómico de Rutherford explicaba satisfactoriamente las experiencias de dispersión de partículas ,
así como, los fenómenos explicados con el de Thomson. Esto y su parecido al modelo planetario hizo que fuera
bien recibido por la comunidad científica. No obstante, pronto sería criticado al no poder explicar otros fenómenos
como los espectros atómicos. Además, según la teoría electromagnética, el electrón girando alrededor del núcleo
debía emitir energía y el átomo sería inestable. Debido a todo esto aparecería el siguiente modelo atómico debido a
Niels Bohr.
2.1 Espectroscopía
A mediados del siglo XIX, los químicos alemanes Kirchoff y Bunsen desarrollaron
técnicas de análisis que dieron lugar al nacimiento de la espectroscopía. Esta consistía
en vaporizar sustancias mediante una llama a alta temperatura, por lo que éstas emitían
luces de distintos colores. Estas luces eran pasadas por un prisma, lo que permitía su
descomposición formando lo que llamamos un espectro.
La luz dispersada puede apreciarse visualmente o mediante una fotografía en la
que se obtienen una serie de líneas (cada una de las luces dispersadas) que constituyen
el espectro de emisión. El hecho más sobresaliente consiste en que cada elemento pro-
duce un espectro característico y siempre el mismo, lo que permite reconocerlo. Dispersión de la luz mediante un
prisma.
El gráfico siguiente se corresponde con el espectro de emisión del sodio.
Si tiramos una piedra a un estanque donde está flotando un objeto, observamos la De acuerdo con la relación
superficie del agua subiendo y bajando, cómo esta perturbación se va propagando de entre la dirección de la perturba-
ción producida y la de propaga-
forma periódica, es decir, a intervalos regulares. El objeto, sin embargo, no se desplaza. ción de la onda llamamos:
Podemos definir una onda como: * Onda transversal: aque-
lla en la que la dirección de pro-
pagación es perpendicular a la
Todo movimiento ondulatorio consiste en la propagación por el es- dirección de la vibración. Una
pacio de la energía y de la cantidad de movimiento de las perturbaciones onda en una cuerda o una onda
producidas en un punto sin que haya transporte neto de materia. electromagnética son ejemplos
de ondas transversales.
* Onda longitudinal: aque-
En todos los casos, la perturbación se produce en un punto, que se llama foco de lla en la que la dirección de pro-
la misma, y esa perturbación se propaga por el espacio. pagación tiene la misma direc-
Una primera clasificación de los movimientos ondulatorios puede hacerse aten- ción que la de la vibración pro-
ducida. Ejemplos pueden ser el
diendo al tipo de medio en el que pueden propagarse: sonido o un muelle que se com-
* Ondas electromagnéticas: se transmiten en ciertos materiales y también en el prime longitudinalmente.
vacío (por ejemplo, la luz que se propaga en el aire, agua, vidrio, etc., pero también lo
hace en el vacío, como ocurre con la luz de las estrellas).
Dirección de vibración
* Ondas mecánicas: sólo se transmiten en los medios materiales. Los terremotos y
los sonidos son ejemplos de fenómenos ondulatorios mecánicos. Dirección de propagación
Nos referiremos a este último tipo de ondas para definir las magnitudes que las
caracterizan. Si hacemos oscilar el extremo de una cuerda, se propagará a lo largo de la
misma una perturbación de forma que al cabo de un cierto tiempo oscila toda la cuerda.
Para describir este tipo de movimiento utilizaremos las siguientes magnitudes:
Elongación (y) distancia de cualquier punto de la cuerda respecto a su posición de
Dirección de propagación
equilibrio.
Amplitud (A) es la máxima distancia de cualquier punto de la cuerda respecto a su Dirección
posición de equilibrio. de
vibración
Periodo (T) de la onda es el tiempo que tarda el foco en realizar una oscilación
completa. También podemos decir que es el tiempo que tarda un punto cualquiera de la
cuerda en realizar una oscilación completa.
Frecuencia ( f ) es el número de oscilaciones realizadas por el foco en cada unidad y
A
de tiempo. También podemos decir que es el número de oscilaciones que realiza cada y
punto de la cuerda en cada unidad de tiempo. x
La unidad de frecuencia en el SI es el hertz*, cuyo símbolo es Hz. Un hertz
representa la frecuencia en la que el cuerpo cumple una vibración completa en cada
segundo.
1
f =
T
Longitud de onda () es la distancia que existe entre dos puntos sucesivos de la
cuerda que se están moviendo de la misma manera (misma elongación, velocidad, senti-
do, etc.). La longitud de onda es también la distancia recorrida por la onda mientras que
el foco realiza una oscilación completa, es decir, en un periodo.
Velocidad (v) con la que se propaga la perturbación a lo largo de la cuerda. Se
refiere a la distancia recorrida por la perturbación en cada unidad de tiempo. Si el medio
es homogéneo, la velocidad de propagación de la onda es constante.
T
Podemos calcular la velocidad en un medio homogéneo utilizando las magnitu- y
v
des anteriores. Puesto que en el tiempo de un periodo la distancia recorrida por la
perturbación es una longitud de onda, la velocidad de propagación es:
x
v = =
t
f
T T
Las ondas electromagnéticas
De forma experimental sabemos que los cuerpos emiten más energía por radiación
cuanto mayor es la temperatura a la que se encuentran: una estufa eléctrica no es más que
un trozo de metal a una temperatura elevada. Además, la energía radiada depende también
de la naturaleza de la superficie emisora: una superficie clara y brillante emite menos
energía que una superficie oscura y mate. El poder absorbente de una superficie, que se
define como la fracción de energía incidente que es absorbida, es proporcional al poder
emisor, es decir aquellas superficies que son buenas emisoras de radiación son también
buenas receptoras.
La importancia del color de la superficie es algo que todos tenemos en cuenta
cuando utilizamos ropas oscuras en invierno, que captan bien la energía que nos llega, y
ropas claras en verano, que absorben una fracción pequeña de la energía radiante que
recibimos.
Por cuerpo negro se entiende aquel cuerpo ideal que tiene el
máximo poder emisor y el máximo poder absorbente. La radiación
emitida por un cuerpo negro (en general por cualquier cuerpo), está I
formada por radiaciones de diferentes longitudes de onda. Si se ana- 6.000 K
liza la energía emitida por un cuerpo negro a diferentes temperaturas
se obtienen gráficas como la de la figura. En ordenadas se representa
la energía emitida cada segundo por cada metro cuadrado de cuerpo
3.000 K
negro (I), que corresponde a la longitud de onda representada en la
abscisa, llamaremos a esa magnitud intensidad espectral.
De las gráficas experimentales se puede deducir que la in-
tensidad espectral es mayor cuando aumenta la temperatura a la 6.000 Å 10.000 Å
que está emitiendo el cuerpo negro y que presenta un máximo a
cada temperatura. La longitud de onda a la que corresponde la
Gráfica de la radiación emitida por un cuerpo
máxima intensidad espectral es menor cuanto mayor es la tempera- negro a dos temperaturas diferentes.
tura a la que está emitiendo el cuerpo negro.
La catástrofe ultravioleta
Aplicando la teoría de la radiación electromagnética de Maxwel no fue posible obtener una ecuación que
representase adecuadamente las curvas de la radiación del cuerpo negro, obtenidas de forma experimental.
Hipótesis de Planck
Estudiando el mismo problema, Max Planck obtuvo, en 1900, una ecuación que sí
representaba adecuadamente los datos obtenidos de forma experimental. En ella aparece
una constante h que no existía en la teoría electromagnética clásica. Para llegar a esa
ecuación Planck tuvo que introducir la siguiente hipótesis que no tenía justificación a
partirde la teoríaelectomagnética clásica:
El efecto fotoeléctrico
n2
= 3,65 ·10 - 7 metros (n = 3,4,5,6)
n2 - 4 * Una expresión más general
que incluye todas las líneas
Balmer predijo nuevas series que relacionarían las longitudes de onda de las lí-
espectrales del hidrógeno, ob-
neas del espectro de hidrógeno correspondientes a otras zonas del espectro, desde el tenidas por los diferentes cientí-
infrarrojo al ultravioleta. En los años siguientes, otros científicos, como Lymann, Paschen, ficos es:
Brackett o Pfund encontraron estas series espectrales.*
Las observaciones de los espectros se hicieron en la segunda mitad del siglo XIX,
cuando todavía no se tenía ninguna idea de la estructura interna de los átomos. En esa
1
= 1,097·107
1
m(2
-
1
n2 )m –1
época, no se podía dar ninguna explicación a la estructura discontinua de los espectros donde m y n son números ente-
atómicos de las sustancias en estado gaseoso. Es más, con la teoría electromagnética de ros: m puede valer 1, 2, 3, 4 o 5
mientras que n > m. El número
Maxwell no se podía dar explicación a esos espectros.
que aparece en la expresión an-
terior se conoce como constan-
te de Rydberg.
Niels Bohr
Si calculamos la energía que debe tener el electrón en una órbita como la suma de
su energía cinética más su energía potencial electrostática, encontraremos que la energía
que tiene el electrón en cada órbita se puede calcular por una expresión del tipo*: * La energía del electrón es ne-
gativa ya que se ha supuesto
1 que la energía potencial elec-
E=-k
n2 (1) trostática del electrón libre, des-
ligado del núcleo es 0. Puesto
La energía del electrón está cuantizada. Los valores de energía dependen del que la fuerza electrón-núcleo es
número cuántico principal y sólo son posibles los que da la anterior ecuación. Cada uno de atracción, la energía poten-
cial electrostática de un electrón
de estos valores serán los que corresponden al electrón en las distintas órbitas permiti-
ligado a un núcleo es negativa.
das. El valor de la constante k es 2,18 · 10–18 J.
Una aportación fundamental de Bohr es la introducción de los niveles de energía. El electrón puede adoptar en el
átomo uno cualquiera de los niveles de energía permitidos que corresponden a las órbitas o estados estacionarios, pero no
valores intermedios.
La situación es análoga a la que podríamos observar para una bola que cae por una escalera (¡donde los peldaños no
están igualmente separados!): la bola sólo puede mantenerse estacionaria en determinadas alturas, justo las que
corresponden a la que tienen los peldaños.
Por otro lado, al ir dándole valores al número cuántico n en la expresión (1), se obtienen los distintos niveles de
energía del átomo de hidrógeno. Se puede observar cómo, a medida que las órbitas están más alejadas del núcleo, la
separación energética entre ellas es cada vez menor.
Para el valor n = 1, se obtiene el valor más negativo de En que corresponde a la mínima energía del electrón. De
esta forma, el átomo alcanza su estado de máxima estabilidad, que se denomina estado fundamental o nivel
fundamental. El resto de los estados energéticos posibles del átomo, que corresponden a los distintos valores que
puede tomar el número cuántico principal, n = 2, 3, ..., se denominan estados o niveles excitados. Cuando el valor de n
→ , E → 0 como corresponde al convenio elegido.
Si a un electrón se le comunica energía de forma que E > 0, abandona el átomo venciendo la atracción del núcleo
y queda libre. El hidrógeno queda ionizado, por lo que la diferencia de energía desde el estado fundamental la llamamos
energía de ionización, energía que necesita un electrón para salir del átomo, propiedad muy importante que se estudiará
más adelante.
1
=
(
k 1
hc n22
1
– 2
n
1
)
El valor de la constante k/hc coincide con el valor de la constante de Rydberg
de la fórmula de Balmer para el espectro del hidrógeno.
A partir de los niveles de energía, Bohr pudo calcular, teóricamente el espectro
del átomo de hidrógeno y justificar por qué era discontinuo, ya que cada línea que apa-
rece en el espectro corresponde, a un tránsito electrónico y éstos están limitados a los
valores que puede tomar el número cuántico n. Cada vez que un electón excitado «cae»
desde una órbita más alejada del núcleo, n 2 , a otra más cercana, n1, emite un fotón de
una energía determinada. El conjunto de fotones de la misma energía (que correspon-
den al mismo salto entre dos órbitas) constituye una luz que producirá una línea
espectral.
En la figura puedes observar los tránsitos electrónicos hasta las órbitas 1, 2, 3 y
4, que dan lugar a los corres- pondientes espectros de emisión del hidrógeno.
Efecto Zeeman
Para complicar las cosas algo más, se pudo observar que cuando el espectro se Valores de los números cuánticos
producía en presencia de imanes, algunas líneas se desdoblan formando tres o más
líneas (efecto Zeeman). De nuevo hubo que inventar nuevas órbitas permitidas. En este n = 1, 2, 3...
caso, serían órbitas con la misma energía (se llaman estados degenerados) pero con dis-
tinta orientación espacial, que tomarían distintos valores de energía en presencia de un l = 0 a n–1
campo magnético, ya que el electrón girando alrededor del núcleo se comporta como un
pequeño imán que interacciona con el campo magnético exterior. Hubo que crear el tercer m = – l a +l
número cuántico que diera cuenta de este fenómeno: el número cuántico magnético m
s = +1/2, –1/2
que toma valores desde –l hasta + l .
Posteriores mejoras de resolución óptica permitieron observar que cada línea es-
pectral observada era en realidad un diplete. Este hecho se atribuyó a un giro del elec-
trón sobre sí mismo (como el moviento de rotación de la Tierra alrededor de su eje).
Como el giro puede ser a favor o en contra de las agujas del reloj, se obtenían dos
interacciones diferentes con el campo magnético exterior, que darían lugar a dos valores
distintos de energía. Un cuarto número cuántico se creo al efecto: el número cuántico de
spin s con dos valores posibles +1/2 y –1/2.
Con los cuatro números cuánticos n, l, m y s se pudieron justificar todas las
líneas del espectro de emisión del hidrógeno y los hidrogenoides, pero no se pudo evitar
una cierta sensación de «insuficiencia teórica» en el origen de estos números, cuestión
que sería resuelta con el modelo mecano-cuántico que sustituyó al de Bohr- Sommerfeld.
La mecánica cuántica moderna también llamada mecánica ondulatoria surge hacia 1925 como resultado del
conjunto de trabajos realizados por Werner Heisenberg (1901- 1976), Erwin Schrödinger (1887-1961), Max Born (1882-
1970), Paul Dirac (1902-1984) y otros. Es capaz de explicar de forma satisfactoria la constitución atómica y la formación
de los enlaces químicos, además de predecir una serie de fenómenos fisico-químicos que unos años después se
comprobarán experimentalmente.
La mecánica cuántica se basa en la teoría de Planck, vista anteriormente, y toma como punto de partida la
hipótesis de la dualidad onda-corpúsculo de Louis De Broglie (1892-1987) y el principio de incertidumbre de
Heisenberg.
El efecto fotoeléctrico o la radiación del cuerpo negro han dado una base firme a la
teoría corpuscular de la luz. Pero, ¿qué pasa con la teoría electromagnética de la luz? No
podemos olvidar que la teoría de Maxwell explicaba bien los fenómenos de interferencia,
la difracción, etc., fenómenos que claramente nos sugieren que la luz tiene un carácter
ondulatorio ya que esos procesos no se pueden explicar suponiendo un carácter
corpuscular.
Parece que nos encontramos ante un dilema. Unos experimentos indican que la
luz se comporta como una onda; otros experimentos indican que se comporta como un
chorro de corpúsculos. Estas dos teorías parecen ser incompatibles pero ambas han
demostrado tener validez. Los físicos han llegado a la conclusión de que esta dualidad
de la luz debe aceptarse como un hecho real. A esto se le da el nombre de dualidad
onda-corpúsculo.
Para aclarar la situación, el gran físico danés Niels Bohr propuso su famoso prin-
cipio de complementariedad. Dice que para comprender un experimento cualquiera
debemos utilizar o la teoría ondulatoria o la teoría del fotón, pero no ambas. Con todo,
debemos conocer tanto el aspecto ondulatorio como el corpuscular de la luz si queremos
Louis de Broglie
comprenderla del todo. Por tanto, estos dos aspectos de la luz son complementarios.
No es posible visualizar esta dualidad. No podemos imaginar una combinación de
onda y corpúsculo. En realidad, debemos darnos cuenta de que se trata de dos aspectos
diferentes que presenta la luz a los experimentadores.
Parte de la dificultad estriba en la forma de pensar que tenemos. Las imágenes
visuales (o modelos) en nuestra mente se basan en lo que vemos en nuestro mundo
cotidiano. Utilizamos los conceptos de ondas y corpúsculos porque en el mundo
macroscópico vemos que la energía pasa de un lugar a otro por medio de estos dos
procedimientos. No podemos ver directamente si la luz es una onda o un corpúsculo,
por eso hacemos experimentos indirectos. Y para explicar los experimentos aplicamos
los conceptos de onda y corpúsculo a la naturaleza de la luz. Nuestro conocimiento está
limitado a los experimentos indirectos y estos conducen a que la luz revela propiedades
ondulatorias y corpusculares.
Es interesante señalar que la propia ecuación de Planck E = h·f, enlaza las propie-
dades corpusculares y ondulatorias de un haz luminoso. En esta ecuación, E es la ener-
gía de un corpúsculo; y el segundo miembro de la ecuación contiene la frecuencia f de la
onda correspondiente.
E=hf c h h
h f = mc 2 = =
E = mc 2
f mc mc
La idea de De Broglie fue generalizar esa idea a los entes que se le llaman corpús-
culos. En ese caso, la velocidad de la partícula sustituye a la velocidad de la luz, siendo
la longitud de onda de esa partícula igual a:
h
=
mv
En 1926, Davisson y Germer confirmaron la hipótesis de De Broglie al lograr la
difracción de electrones, fenómeno que manifiesta las propiedades ondulatorias del elec-
trón. Posteriormente se lograron evidencias experimentales del comportamiento ondula-
torio de protones, neutrones e incluso núcleos más pesados.
Difracción de electrones
Como se puede observar en los cálculos anteriores, la longitud de onda de un objeto ordinario es demasiado
pequeña para ser medida y detectada. La dificultad está en que las propiedades de las ondas, tales como la interferencia y la
difracción, sólo son apreciables cuando el tamaño de los objetos o rendijas no es mucho mayor que la longitud de onda. Y no
se conocen objetos o rendijas que puedan difractar longitudes de onda tan pequeñas como la de los objetos ordinarios; por
lo tanto, las propiedades ondulatorias de los objetos ordinarios no se detectan.
Sin embargo, para los electrones y otras partículas del mundo atómico, la longitud de onda de De Broglie, aunque muy
pequeña, es del orden de distancias que sí conocemos en la naturaleza. Las longitudes de onda de los electrones son del
orden de la distancia que existe entre los átomos de un cristal. Así pues, utilizando un cristal como red de difracción se
pueden observar las propiedades ondulatorias de los electrones.
La forma de entender el mundo por parte de los físicos actuales es muy diferente a la forma que tenían de entender
el mundo los físicos de principios de siglo. La mecánica cuántica así como la teoría de la relatividad han cambiado la
concepción del mundo físico.
El principio de incertidumbre es un aspecto esencial de la mecánica cuántica. En 1927, Heisenberg formuló la
primera versión refiriéndose a las magnitudes momento lineal y posición*. Podemos escribirlo así:
Tal y como acabamos de estudiar, podemos concebir al electrón como una partícu-
la con propiedades ondulatorias, según la hipótesis de De Broglie, por lo que para des-
cribir su movimiento en el átomo utilizaremos las ecuaciones matemáticas de las ondas.
Si consideramos la vibración de una cuerda tensa sujeta por sus dos extremos
(como en una guitarra), podemos observar que, al hacerla vibrar en un extremo, se pro-
duce una onda que se desplaza a lo largo de ella hasta alcanzar el otro extremo y poste-
riormente es reflejada hacia atrás interfiriendo con las ondas de ida. Se forman entonces
ondas estacionarias, que aparecen fijas y separadas por puntos (nodos) que no Werner Heisenberg
vibran, como vemos en la figura.
La distancia entre dos nodos contiguos es una semilongitud de onda, /2.
Así pues, sólo son posibles determinados modos de vibración estables, cuya condi-
ción es que la longitud de la cuerda, L, contenga un número entero, n, de
semilongitudes de onda: L = n · /2.
De Broglie justificaba los niveles energéticos cuantizados y estables (no emi-
ten energía) del modelo de Bohr, suponiendo que el electrón se comportaba como
una onda estacionaria.
Las ondas estacionarias se pueden describir por medio de una ecuación ma-
temática, llamada ecuación de ondas.
Un electrón que se mueve alrededor del núcleo puede considerarse ligado a
él y, por lo tanto, es posible describir su movimiento ondulatorio por una ecuación
matemática similar a la de la onda estacionaria.
Partiendo de esta base y de la teoría cuántica de Planck, Schrödinger, en
Estos parámetros reciben el nombre de números cuánticos, y por su analogía con los nodo
obtenidos en el modelo de Bohr y sus modificaciones, se simbolizan de la misma manera,
pero, a diferencia de la forma arbitraria en cómo se introducían en el modelo de Bohr,
creándolos para justificar cada mejora que se obtenía en los espectros de emisión, ahora,
en la mecánica cuántica son necesarios para llegar a soluciones de la ecuación de ondas.
El éxito más significativo de la física cuántica fue la resolución de la ecuación de
Schrödinger para los átomos hidrogenoides. Para átomos polielectrónicos la ecuación de
Schrödinger no se puede resolver analíticamente debido a las interacciones entre los
electrones y hay que usar métodos aproximados de resolución.
La aplicación de la ecuación de ondas de Schrödinger al átomo de hidrógeno
proporciona un conjunto de soluciones denominadas funciones de onda, , y también
llamados orbitales.
Orbital atómico es cada una de las soluciones de la ecuación de Schrödinger y se
caracterizapor:
1. Tener una energía determinada.
2. Estar descrito por tres números cuánticos: n, l, m; que se obtienen también de la
ecuación de ondas.
3. Aunque la función de onda, , no tiene significado físico real, su cuadrado,
2, representa la probabilidad de encontrar el electrón en una zona determinada del Erwin Schrödinger
espacio.
El orbital atómico se puede considerar como la función de onda del electrón de
un átomo. Cuando se dice que un electrón está en cierto orbital, significa que la distribu-
ción de la densidad electrónica o la probabilidad de localizar al electrón en el espacio se
puede describir por el cuadrado de la función de onda asociada a ese orbital. Por consi-
guiente, un orbital atómico tiene una energía característica y una distribución caracterís-
tica de la densidad electrónica.
Cuando Dirac aplicó la teoría de la relatividad de Einstein a la ecuación de ondas,
surgió la necesidad del cuarto número cuántico para poder definir al electrón en el
átomo. Se denomina número cuántico magnético de espín, s, y va asociado a un mo-
mento angular propio del electrón.
El valor que tome el número cuántico l nos da el tipo de orbital. Así, podemos
distinguir:
· Orbitales de tipo s serán aquéllos con l = 0.
· Orbitales de tipo p serán aquéllos con l = 1, por lo que existirán tres de ellos,
pues m podrá valer + 1 , 0, –1, y se nombrarán según los ejes sobre los que se orientan:
px, py , pz.
· Orbitales de tipo d serán aquéllos con l = 2, por lo que existirán cinco de ellos,
pues m podrá valer + 2 , + 1, 0, –1, –2, nombrándose según los ejes en los que se orien-
tan: d xy , d yz , dxz, dx2 – y2 , dz2 .
· Orbitales de tipo f serán aquéllos con l = 3, por lo que existirán siete de ellos.
También es posible postular orbitales de tipo g, h, ..., pero no los consideraremos
aquí, pues los elementos conocidos, en su estado fundamental, no llegan en ningún caso
a tener electrones que cumplan dichas condiciones cuánticas.
dx2 – y2 dz2
Energía
2s 2p
Obitales p
En otras palabras, un orbital 1s tiene la misma forma que un 2s, pero este último
es mayor que el 1s y es menor que un orbital 3s.
Energía
gético) tienen idéntico valor de la energía. 3s
2p
La energía de los orbitales viene dada por la fórmula de Bohr: 2s
1
E = –k
n2
1s
que, como se puede apreciar, solo depende del valor del número cuántico prin-
cipal, n. Niveles de energía de los orbitales para áto-
mos polielectrónicos
Sin embargo, para los átomos polielectrónicos, el diagrama de energía
es más complicado. Entre otros factores, las repulsiones entre los electrones
Niveles de energía
2p
que corresponden a los distintos orbitales atómicos originan una inestabili-
dad adicional. Esto se traduce en un incremento en el contenido energético
de los orbitales según aumenta el número cuántico l.
Por tanto, en los átomos polielectrónicos hay que introducir un factor 1s
adicional, de ahí que la energía dependa de los valores de n y de l.
Sin embargo, pueden existir orbitales con el mismo valor de n y de l, Espectro
Presencia
con lo que su contenido energético será el mismo. Es el caso, por ejemplo, de Ausencia
de campo de campo
los tres orbitales p o los cinco orbitales d de un mismo subnivel energético (o magnético magnético
subcapa electrónica). A estos orbitales con igual energía se les denomina orbitales
Efecto Zeeman para un espectro
degenerados. atómico de absorción.
Esta degeneración, es decir, esta igualdad energética, se rompe en presencia de un campo magnético externo, ya
que la distinta orientación espacial de los orbitales p (o los d) hace que sus interacciones con el campo magnético y, por
tanto, sus contenidos energéticos, se hagan diferentes. Éste es el llamado efecto Zeeman, que origina la presencia de
nuevos niveles de energía y, por tanto, la aparición de líneas adicionales en el espectro atómico, pues aumenta el
número de tránsitos electrónicos posibles.
Y ahora, conocidos los orbitales que puede tener un átomo y cómo se ordenan según su energía, podemos ya
iniciar el proceso de colocar en dichos orbitales los electrones. Así, se obtiene lo que se denomina una configuración
electrónica, responsable de las propiedades de un elemento químico dado.
A partir de observaciones experimentales, el físico austriaco W. Pauli estable- 4s2 4p6 4d10 4f 14
ció una ley fundamental de la mecánica cuántica: el principio de exclusión de Pauli. 5s2 5p6 5d10 5f 14
En un mismo átomo no pueden existir dos electrones con los valores 6s2 6p6 6d10
de los cuatro números cuánticos iguales. 7s2 7p6
La configuración electrónica del carbono (Z = 6) es 1s2 2s2p 2. Podemos escribir esta configuración o parte de
ella, utilizando celdas que nos informan sobre la estructura orbital. Las siguientes figuras son diferentes formas de
cómo distribuir los últimos dos electrones en los tres orbitales p:
Los orbitales los hemos representado con celdas y los electrones por flechas con el mismo sentido cuando los
espines tienen el mismo valor (se dice que son paralelos) y con sentido contrario, si los espines tienen diferente valor
(son antiparalelos).
Las tres configuraciones cumplen el principio de exclusión de Pauli; sin embargo, los hechos experimentales
muestran que una de ellas es más estable. La duda queda resuelta por el principio de máxima multiplicidad de Hund,
que establece que:
Cuando en un subnivel energético existen varios orbitales posibles, los electrones tienden a ocupar el
máximo número de ellos, y, además, con espines paralelos.
C:
1s2 2s2 2px 2p y 2p z
Cr (Z = 24): [ Ar]
3d 4 4s2
Sin embargo, experimentalmente se observa que, cuando un átomo tiene un subnivel
energético (o subcapa) semilleno, se estabiliza, por lo que tenderá a alcanzar dicha con-
figuración. Y, ahora, puesto que los subniveles 4s y 3d están muy próximos, es posible el
tránsito de un electrón 4s a un orbital 3d que está vacío. Por tanto, su verdadera configu-
ración es:
Cr (Z = 24): [ Ar]
3d 5 4s1
También se obtiene. una estabilidad adicional cuando un elemento llena un subnivel
energético, por ejemplo, el d (véase ejemplo).
La estabilidad adicional que confiere un subnivel semilleno está relacionada con
el principio de Hund, que favorece la presencia del mayor número posible de electrones
con espines desapareados, lo que facilitará que se puedan formar más enlaces.
6 LATABLAPERIÓDICA
Cuando en el siglo XI X el número de elementos conocidos fue haciéndose cada vez mayor, y sus propiedades
mejor conocidas, surgió la necesidad de relacionarlos y agruparlossistemáticamente.
A primera vista, la tarea parecía ingente, debido a la enorme variedad de datos.
Sin embargo, existían algunos indicios de regularidades.
A mediados del siglo XIX, el número de elementos conocidos era tal que los químicos de la época se plantearon
la necesidad de clasificarlos de alguna forma para, así, facilitar su estudio y comprender mejor sus propiedades.
En 1829, Döbereiner hizo la primera clasificación de los elementos químicos conocidos; los agrupó por triadas, es
decir, conjuntos de tres elementos con propiedades muy semejantes. El hecho principal observado es que el elemento
central tiene de peso atómico, aproximadamente, la media aritmética de los pesos atómicos de los otros dos elementos,
lo que sugiere cierta relación entre los elementos de un mismo grupo.
Las propiedades de las sustancias simples son una función periódica del valor
Tabla periódica propuesta por Mendeleiev
de la masa atómica.
La Tabla Periódica de Mendeleiev, publicada en 1871, incluye los elementos cono-
cidos hasta entonces.
Tuvo el mérito de dejar espacios libres para las sustancias simples que, aunque
en aquel momento no se conocían, serían descubiertas posteriormente; e incluso, predi-
jo sus propiedades y las de algunos de sus compuestos. Así, por ejemplo, se observa
cómo en la fila 4 del grupo III hay un espacio en blanco, justo debajo del aluminio.
A este sustancia simple, aún por descubrir, la denominó eka-aluminio. Así,
eka-aluminio, significaría «la primera debajo del aluminio». Unos años más tarde, en
1875, se descubrió: el galio.
Las ventajas de la tabla periódica eran muy grandes pues, además del gran avance
que suponía disponer de una clasificación lógica de todos los elementos conocidos,
establecía la ley periódica, sin duda una gran aportación para la ciencia, ya que:
a) Proporcionaba un criterio para ordenar los elementos, que para Mendeleiev Galio
era de tal fiabilidad que incluso alteró el orden que correspondía a algunos según sus
masas atómicas con tal de conseguir que en un mismo grupo estuviesen elementos con
propiedades químicas parecidas (caso del yodo y el teluro). Con esto se rompía también
con la antigua idea de que la masa era decisiva para diferenciar unos átomos de otros.
b) Permitió predecir la existencia de sustancias simples hasta entonces descono-
cidas y hacer una estimación de cuáles podrían ser sus propiedades. Se predijo la exis-
tencia del galio (Ga), al que se le llamó eka-aluminio que significa el primero por debajo
del aluminio. El galio fue descubierto en 1875, y sus propiedades coincidieron con las
previstas. En ciencia, el hecho de que con una teoría se hagan predicciones que luego
resultan ciertas constituye un éxito indudable, por lo que esos descubrimientos, junto Germanio
con el del germanio y el escandio (a los que se había llamado eka-silicio y eka-
boro) supusieron un gran respaldo para los trabajos de Mendeleiev y Meyer. Ekasilicio Germanio
c) La ley periódica, con esa variación progresiva de las propiedades a lo Masa atómica 72 72,3
largo de un período y el cambio brusco de las mismas al pasar al período si- Densidad 5,5 5,47
guiente, con la semejanza en las propiedades de elementos situados en el mis- Volumen atómico 13 13,2
mo grupo, etc., nos hace pensar en la complejidad de los átomos y en que hay Calor específico 0,073 0,076
«algo en su interior» que añadido a un átomo de un elemento puede suponer Fórmula del óxido EsO2 GeO2
Las primeras versiones de la tabla periódica presentaban ciertas insuficiencias, de las que incluso algunas
persisten en las versiones más actuales.
* Aunque inicialmente el criterio para ordenar los elementos fue el orden creciente de sus masas atómicas, había casos,
como el del yodo y el teluro, en que se alteraba el orden para que se mantuviesen en el grupo de los elementos con
propiedades más parecidas a ellos.
* Había ciertos saltos en las propiedades que decidieron a Mendeleiev a dejar huecos que se suponía que
correspondían a algún elemento no conocido entonces.
* La colocación del hidrógeno no estaba clara pues podía ponerse tanto en el grupo del sodio como en el del flúor, si
bien sus propiedades no son parecidas a los otros elementos de esos grupos.
* La colocación de algunos elementos conocidos como «tierras raras» queda fuera del esquema general de la tabla
periódica.
* Los gases nobles, caracterizados por su escasa capacidad para reaccionar con otros elementos, se colocan entre
dos grupos, los halógenos y los alcalinos, que incluyen a los elementos más reactivos de la tabla periódica.
Los gases nobles no estaban en la primera versión de la tabla periódica ya que se identificaron entre 1892 y 1900.
Como no se podían colocar en ninguno de los grupos establecidos hasta entonces, se llegó a la conclusión de que eran
los constituyentes de un nuevo grupo completo.
6.2 Ley de Moseley
Hoy sabemos que algunos de los defectos inherentes a la Tabla de Mendeleiev derivan del hecho de que la
periodicidad de las propiedades químicas de los elementos son función del número atómico, y no de la masa atómica (o
peso atómico) como en aquella época se creía.
En 1913, un joven físico inglés, H. G. Moseley, dio un paso fundamental en el desarrollo del Sistema Periódico,
indicó que el número atómico, Z, era una propiedad esencial de cada elemento, que identificó, correctamente, con la carga
positiva del núcleo.
En la actualidad sabemos que el número atómico coincide con el número de protones contenidos en el núcleo.
Este hallazgo permitió a los químicos de aquella época asignar lugares definitivos en la Tabla Periódica a los
elementos entonces conocidos y, además, dejar huecos, que corresponderían a los elementos que aún no habían sido
descubiertos.
El actual Sistema Periódico está basado en la Tabla que propuso Mendeleiev con
las correcciones inherentes a la ley de Moseley que acabamos de ver, es decir, utiliza
como criterio de ordenación, el número atómico. Ésta es la idea clave, ya que nos
permite disponer de una ley periódica:
2 (IIA) Alcalinotérreos
Pasamos ahora a describir el actual Sistema Periódico, denominado por
Werner sistema periódico largo. Consta de dieciocho filas verticales, llamadas 13 (IIIA) Térreos
grupos o familias, y siete filas horizontales, denominadas períodos.
14 (IVA) Carbonoideos o familia
del carbono
Grupos 15 (VA) Nitrogenoideos o
familia del nitrógeno
El Sistema Periódico consta de 18 filas verticales, o grupos, que se desig-
16 (VIA) Anfígenos
nan con números correlativos del 1 al 18. Esta notación no es universal, em-
pleándose en algunos países de Europa y América un criterio diferente, que 17(VIIA) Halógenos
consiste en considerar que existen 16 familias de elementos divididas en dos
grandes series, tituladas con las letras A y B. 18 (VIIIA) Gases nobles
Para unificar criterios, la IUPAC (siglas inglesas que significan Unión In-
ternacional de Química Pura y Aplicada) recomienda enumerar los grupos del 1
al 18. Una característica muy importante es que:
Todos los elementos de un mismo grupo tienen idéntica configuración de la capa electrónica más externa (capa de
valencia). Estos electrones se denominan electrones de valencia, y son los responsables de sus propiedades químicas y
del tipo de enlace que van a presentar.
Los elementos situados en una misma fila horizontal forman un período. Las
propiedades de los elementos situados en un período varían gradualmente.
GRUPO VIA ó 16
Los períodos son siete filas horizontales, en ellos podemos distinguir:
O [He] 2s2p 4
1. Períodos cortos. Son los períodos 1°, 2° y 3°, ya que constan, respectivamente,
S [Ne] 3s2p 4
de 2, 8 y 8 elementos cada uno.
Se [Ar] 4s2p 4
2. Períodos medios, como el 4° y 5º, con 18 elementos cada uno. Te [Kr] 5s2p 4
3. Períodos largos. Así se denominan los períodos 6° y 7°, cada uno de los cuales Po [Xe] 6s2p 4
contiene 32 elementos. Para evitar una excesiva longitud del Sistema Periódico, los cator-
Estructura electrónica de los
ce elementos que siguen al lantano (Z = 57) y al actinio (Z = 89) se colocan en dos filas elementos del grupo 16
separadas debajo de la tabla, constituyendo los grupos denominados, respectiva-
mente, lantánidos y actínidos.
Los átomos de elementos situados en un mismo período tienen ocupados el
mismo número de niveles energéticos.
G
R
U
7.1 Justificación del Sistema Periódico PERÍODO P
O
Elementos s
Elementos p
1. Metales y no metales. Los primeros se sitúan en la parte izquierda de la
Elementos d
tabla, mientras que los segundos lo hacen en la parte derecha. Entre medias de
ambos tipos se sitúan los semimetales, con propiedades intermedias. Una excep-
ción es el hidrógeno, que, pese a su colocación, no es un elemento metálico. Elementos f
Metales
Metales
ns2np1
ns2np5
ns2np2
ns2np3
ns2np4
ns2np6
representativo
Elementos
Elementos
representativos
Elementos de transición
(n-2) f 1-14(n-1) d 10 ns 2
s
8 PROPIEDADES PERIÓDICAS
Las propiedades físicas y químicas de los elementos se van repitiendo a lo largo del Sistema Periódico. Esto
no es más que la consecuencia de que muchas de estas propiedades dependen de la configuración de la capa de
valencia, y ésta es análoga para los elementos de un mismo grupo.
A continuación, describimos cuatro de estas propiedades y cómo varían, de forma general, en el Sistema
Periódico. Para sistematizar su estudio y, por tanto, hacerlo más sencillo, podemos considerar que, en una primera
aproximación, los electrones externos están atraídos por el núcleo por fuerzas electrostáticas regidas por la ley de
Coulomb.
q1 · q2
F=K
d2
Es decir, la intensidad de estas fuerzas depende de la carga nuclear (Z) y de la
distancia a la que se encuentren del núcleo dichos electrones.
En el caso de los radios iónicos, es decir, del radio del ion que puede formar un
Carga nuclear efectiva
elemento dado, conviene señalar que:
En el estudio de las pro-
1. El radio de un ion positivo, catión, es menor que el de su elemento. Al ser piedades periódicas, es impor-
menor el número de electrones, la carga nuclear efectiva es mayor, con la consiguiente tante tener en cuenta que mu-
contracción del ion. chas de las anomalías son de-
bidas a lo que se denomina efec-
2. El radio de un ion negativo, anión, es mayor que el de su elemento. Ahora, al to de apantallamiento y carga
aumentar el número de electrones, se produce una mayor repulsión entre estos, con la nuclear efectiva.
consiguiente expansión de la nube electrónica. Este apantallamiento origi-
3. Se puede observar que existen tendencias paralelas entre el radio atómico y el na que al electrón más externo
le «llegue» menos atracción del
radio iónico. En un mismo grupo, tanto los radios atómicos como los iónicos (catiónicos núcleo debido al efecto de pan-
y aniónicos) aumentan hacia abajo, ya que, en ese sentido, se va añadiendo una capa talla que ejercen los electrones
electrónica más. Para los iones derivados de elementos de diferentes grupos, la compara- más internos. Consecuente-
ción sólo tiene significado si los iones son isoelectrónicos, es decir, si tienen el mismo mente con este efecto, se habla
de carga nuclear efectiva, que
número de electrones. Dentro de un mismo período, los radios catiónicos y aniónicos de
sería la carga nuclear real me-
iones isoelectrónicos disminuyen hacia la derecha, ya que así aumenta Z y el número de nos el apantallamiento.
electrones es el mismo, por lo que la nube electrónica será atraida con más fuerza.
Energía mínima necesaria para arrancar un electrón a un átomo neutro aislado, en su estado fundamental.
Al referirnos a un átomo aislado, macroscópicamente indicamos que la sustancia simple correspondiente debe
estar en estado gaseoso y formada por moléculas monoatómicas. Normalmente, el valor de la energía de ionización se
expresa referida a un mol de átomos y se representa por Ei.
Para un elemento cualquiera (A), el proceso da origen a la formación de un ion positivo o catión es:
Ei
A (g) → A + (g) + e–
También existen las energías de ionización sucesivas (Ei2 ª, Ei3ª, ...) que son las necesarias para ir quitando el 2º,
3º y electrones sucesivos del átomo ionizado.
Estas energías son cada vez mayores y en absoluto iguales a la primera, puesto que a medida que desaparecen los
electrones hay un exceso de carga positiva del núcleo que atrae con más fuerza a los electrones restantes y, por ello, se
precisará más gasto energético para arrancarlos. En caso de que el electrón retirado pertenezca a un nivel inferior, ese
gasto energético será mucho más elevado, pues la fuerza de atracción entre el núcleo y el electrón aumenta al disminuir la
distancia, según la ley de Coulomb.
En cuanto a cómo varía esta propiedad en el Sistema Periódico, en general, se observa que:
1. Dentro de un mismo grupo, la energía de ionización aumenta hacia arriba. Esto es debido a que, al pasar de un
elemento al siguiente por encima en ese grupo, consideramos una capa electrónica menos. Ahora, los electrones
periféricos estarán más fuertemente atraídos y, por tanto, habrá que comunicar más energía para arrancarlos.
2. En un mismo período, en general, la energía de ionización aumenta hacia la derecha. Ahora, en ese mismo
sentido, también va aumentando la carga nuclear
(Z) y disminuye el radio, lo que se traduce en una mayor atracción del núcleo sobre el electrón. Por tanto, será necesaria
más energía para arrancarle del átomo.
Aumenta la energía de ionización
No obstante, surgen algunas pequeñas irregularidades
correspondientes a los átomos con subniveles llenos o semillenos,
que gozan de mayor estabilidad (por ejemplo, Be: 1s2 2s2 y N: ls2
2s2p3).
Los elementos cuya configuración se presenta, son todos ellos elementos representativos del segundo período,
excepto el C que pertenece al cuarto. Dados los electrones de su capa de valencia podemos decir que el A es el carbono,
el B es el flúor, el D es el oxígeno y el C es un metal alcalino, en concreto, el potasio.
a) Conociendo cómo varía la energía de ionización dentro de un mismo período, nos encontramos que será B (el
flúor) el elemento más situado a la derecha y también más arriba en la Tabla periódica. Por tanto, será el elemento que
presente mayor valor de la energía de ionización. El potasio (el C) es el que está más a la izquierda y más abajo en la Tabla.
Por ello, le corresponderá el valor más bajo. En el caso del flúor, comparado con los otros elementos de su período
(carbono y oxígeno), su mayor carga nuclear y menor radio atómico hacen que los electrones de su última capa sufran una
atracción mayor desde el núcleo, por lo que se necesita más trabajo para arrancar uno de ellos. En el potasio, con dos
capas más que los otros elementos, los electrones están bastante más alejados del núcleo y la fuerza de atracción será
menor.
b) La afinidad electrónica y la energía de ionización son propiedades muy relacionadas entre sí. Por ello, la respuesta es
la misma del apartado anterior.
c) El potasio, con dos capas electrónicas más que los otros tres elementos, presentará el mayor radio atómico. El flúor
tendrá el valor más pequeño de esta magnitud, al tener mayor número atómico, es decir, mayor carga nuclear, y por tanto,
mayor atracción sobre la nube electrónica más externa, que causará que ésta se encuentre más cerca del núcleo.
8 .4 Electronegatividad
Esta propiedad periódica nos da una medida de la tendencia que tiene un elemento a tomar electrones, y
podemos definirla como:
La capacidad que tiene un átomo de un elemento dado a atraer hacia sí el par (o pares) de electrones
compartidos de un enlace covalente.
En la unidad anterior hemos estudiado la estructura interna de los átomos: el núcleo y la corteza electrónica, y
sus propiedades cuando están aislados. Pero en la naturaleza los átomos casi nunca se encuentra aislados, sino
fuertemente unidos entre sí por medio de enlaces químicos.
Aunque en la naturaleza existen sustancias como los gases nobles y algún metal en estado gaseoso como el
mercurio, que están constituidos por moléculas monoatómicas (es decir, por átomos aislados), en general las sustancias se
encuentran formadas por agrupaciones de átomos 2, 3, 4, etc., e incluso millones de átomos, por ejemplo, el oxígeno
(O2), el agua (H2O) o el diamante, formado por una red de millones de átomos de carbono unidos entre sí.
Se llama enlace químico a cualquiera de los mecanismos de unión química entre átomos.
Cuando se produce un enlace químico, el sistema formado por los átomos enlaza- dos tiene menor energía
potencial que los átomos separados; es decir, que la entidad formada (molécula, cristal...) es más estable que los átomos
por separado.
A la capacidad de combinación que tiene un átomo se le llama valencia. Así diremos que un átomo es
monovalente si sólo forma un enlace, divalente si forma dos, etc.
Enlace
covalente
No metales
Metales
Enlace
Enlace Metales iónico
metálico
Lewis, Laugmur y Kossel propusieron una naturaleza electrónica para el enlace químico, relacionando la actividad
química con la estructura electrónica.
Lewis dividió a los electrones del átomo en dos grupos:
– Electrones internos.
– Electrones de valencia: electrones de la capa más externa del átomo
Sólo los electrones de valencia eran responsables del enlace. Por ello con objeto de destacar los electrones de valencia,
se utilizan los llamados diagramas de puntos de Lewis, en los que figura el símbolo del elemento rodeado por tantos
puntos como electrones de valencia posea.
El número de electrones de la capa más externa es igual al número de grupo de la Tabla Periódica al que pertenece el
elemento, esta regla se cumple para los elementos representativos. Así, por ejemplo, los diagramas de puntos de los
elementos del segundo período son:
Los gases nobles presentan una distribución electrónica de máxima estabilidad, con los orbitales s y p de valencia
ocupados por completo (s2p6); es decir, con 8 electrones (excepto, naturalmente, el He). Los demás elementos poseen
incompletos sus nive- les de valencia, y de ahí su mayor o menor reactividad.
En general, cuando se unen dos elementos representativos, tienden ambos a alcanzar estructura de gas noble, bien
por captación o cesión de electrones (enlace iónico), bien compartiendo uno o varios pares de ellos (enlace covalente).
Esta observación, establecida por Kossel y Lewis (1916), se conoce como regla del octeto:
Los átomos tienden a ganar, a perder o a compartir electrones hasta quedar rodeados de ocho electrones de
valencia.
Como los átomos del gas noble helio sólo tiene dos electrones con los que completa su capa de valencia, átomos
como los de hidrógeno o los de litio tienden a rodearse de dos en lugar de ocho electrones.
La regla del octeto, aunque muy útil, tiene muchas excepciones, como vamos a ver. Se cumple, y no siempre,
en los átomos incluidos en los tres primeros períodos.
Las limitaciones de esta regla son evidentes:
· Octeto expandido: algunos elementos a partir del tercer período, al tener orbitales d, pueden rodearse de más de
ocho electrones; por ejemplo, en el PCl 5 el fósforo está unido con cinco átomos de cloro por lo que tendrá diez
electrones a su alrededor.
· Octeto incompleto: algunos elementos se estabilizan con menos de ocho electro- nes a su alrededor, por ejemplo
el BF 3 en donde el boro está rodeado sólo por seis electrones.
Sean unas u otras configuraciones, la formación espontánea de un enlace es una
10 ENLACE IÓNICO
Cuando se encuentra un elemento muy electronegativo (p. ej., Cl) con otro de
carácter muy poco electronegativo (electropositivo), (p. ej., Na), es decir, dos elementos
de electronegatividad muy diferente, se forma entre ellos un enlace iónico.
Ocurre entre ellos una transferencia de uno o varios electrones del átomo del
elemento de baja electronegatividad al de alta, con lo que se forman los iones de los
respectivos elementos: el positivo o catión y el negativo o anión, que quedan unidos por
atracción electrostática. Se forma así una red cristalina en la que un ion se rodea de
otros de signo contrario constituyendo una red ordenada que se extiende indefinida- Representación de la unión iónica
mente por el espacio. En esto consiste el enlace iónico. entre el litio y el flúor para formar
el fluoruro de litio. El litio tiene una
Por ejemplo, veamos cómo se formaría el enlace en el cloruro de sodio (NaCl): energía de ionización baja y cede
fácilmente su único electrón de
Átomos neutros: valencia a un átomo de flúor, que
Na (Z = 11): 1s2 2s2p6 3s1 tiene una afinidad positiva con los
electrones y acepta el electrón
Cl (Z = 17): 1s2 2s2p6 3s2p5 donado por el átomo de litio. El
resultado final es que el litio es
Se produce la transferencia de un electrón del átomo de sodio al átomo de cloro, isoelectrónico con el helio y el flúor
formándose los iones: es isoelectrónico con el neón. La
interacción electrostática se
produce entre los dos iones
resultantes, pero la agregación no
se limita a dos de ellos. El resultado
es la agregación en una red entera
Iones estables formados: mantenida unida por la unión
N a + (Z = 11): 1s2 2s2p6 ; que tiene configuración electrónica de gas noble [Ne] iónica.
Cl– (Z = 17): 1s2 2s2p6 3s2p6 ; que tiene configuración electrónica de gas noble [Ar]
Llamamos electrovalencia al número de electrones que un átomo gana o pierde
para convertirse en un ion.
Un enorme número de cationes y aniones se atraen electrostáticamente, dando
lugar a una estructura tridimensional ordenada de iones llamada cristal iónico.
F F
+ –
Na Cl
+ – +
Na C Na
l
– + –
C Na C
l l
+ – +
Na C Na
l
Como en el enlace iónico los iones se atraen por fuerzas electrostáticas que se F
pueden calcular mediante la ley de Coulomb: r1 r2
q1 · q 2 q1 q2
F =K 2
d
Podemos deducir que estas fuerzas serán tanto mayores cuanto mayor sea la carga
de los iones y menor la distancia que los separa. Por tanto, la energía reticular será tanto d = r1 +r 2
mayor cuanto más lo sean las cargas de los iones y menor sea su tamaño.
Una vez que tenemos los iones N a + (g) y Cl – (g), su unión dará lugar al compuesto
iónico y se liberará la correspondiente energía reticular:
N a + (g) + Cl – (g) → NaCl (s); E r ; Ereticular = –790 kJ/mol
Como partimos de la misma situación: sodio en estado sólido y cloro en estado
gaseoso y llegamos al mismo final: el cloruro de sodio sólido, la energía puesta en juego
por ambos caminos debe ser la misma según el principio de conservación. Podemos
escribir, por tanto, la siguiente ecuación:
E F = E S + E i + 1/2Ed + E af + E r
E F = 109 + 496 +1/2 · 244 + (–348) +(–790) = – 411 kJ
Por lo que la energía de formación del NaCl es: E F = – 411 kJ/mol
El proceso de formación del NaCl sólido a partir de sus elementos, se puede
esquematizar como se muestra en la figura:
Energía de Energía de
sublimación ionización
Energía
reticular
Na (s) Na (g) Na + (g)
Energía de Afinidad
disociación electrónica
EF
Na (s) + 1/2 Cl 2 (g) NaC l (s)
ES 1/2 E d Er
E af
Na (g) C l (g)
– +
Cl (g) + Na (g)
Ei
E F = E S + E i + 1/2Ed + E af + E r
11.2 Propiedades de los compuestos iónicos
El enlace iónico es un enlace fuerte y se necesita mucha energía para romperlo y separar los iones de la red
cristalina. La ruptura de la red se puede producir por:
1. Por calentamiento, el compuesto pasará primero, de sóli-
do a líquido y, si se sigue calentando, de líquido a gas.
2. Por disolución, se produce el fenómeno conocido como
solvatación, que consiste en que las moléculas de disolvente ro-
dean a los iones y los separan de la estructura cristalina.
El primer método requiere altas temperaturas por lo que los
compuestos iónicos tendrán puntos de fusión y ebullición eleva-
dos; el segundo exige disolventes muy polares, como el agua.
En ambos casos, se destruye el cristal iónico y habrá que
aportar una gran energía: la energía de red. Por ello, los puntos de
fusión y ebullición aumentan y la solubilidad en agua disminuye
al aumentar la carga de los iones y al disminuir el radio iónico.
Propiedades mecánicas
+ + + + + +
Sólido iónico
En este caso, el átomo de O tiene dos pares de electrones libres, mientras que el
átomo de hidrógeno no tiene pares libres porque usó su único electrón para formar un
enlace covalente.
En las moléculas de F 2 y H 2 O los átomos de F y O adquieren la configuración de
Gilbert N. Lewis (1875-1946)
gas noble debido a que comparten electrones:
F F H O H
8 e– 8 e– 2 e– 8 e– 2 e–
La formación de estas moléculas ilustra la regla del octeto, formulada por Lewis: un átomo diferente del
hidrógeno tiende a formar enlaces hasta que se rodea de ocho electrones de valencia, es decir, un enlace covalente se
forma cuando no hay suficientes electrones para que cada átomo individual tenga el octeto completo. Al compartir elec-
trones en un enlace covalente, los átomos individuales pueden completar sus octetos. Para el hidrógeno el requisito es
que obtenga la configuración electrónica del helio, o un total de dos electrones.
La regla del octeto funciona principalmente para los elementos del segundo perio- do de la tabla periódica. Estos
elementos sólo tienen subniveles 2s y 2p, los cuales pueden contener un total de ocho electrones. Cuando un átomo de
uno de estos elemen- tos forma un compuesto covalente, puede obtener la configuración electrónica de gas noble [Ne]
al compartir electrones con otros átomos del mismo compuesto. Posteriormente se analizarán varias excepciones
importantes de la regla del octeto que darán más información acerca de la naturaleza del enlace químico.
Enlaces múltiples
Los átomos pueden formar distintos tipos de enlaces covalentes. En un enlace sencillo, dos átomos se unen por
medio de un par de electrones. En muchos compues- tos se forman enlaces múltiples, es decir, enlaces formados cuando
dos átomos compar- ten dos o más pares de electrones. Si dos átomos comparten dos pares de electrones, el enlace
covalente se denomina enlace doble. Estos enlaces se encuentran en moléculas como el oxígeno (O2) y el dióxido de
carbono (CO2):
Un triple enlace surge cuando dos átomos comparten tres pares de electrones, como en la molécula de nitrógeno
(N2) y en la de acetileno (C2H2):
Puede suceder que el par de electrones sea suministrado por un solo átomo, y el enlace se llama entonces
covalente coordinado o dativo (suele representarse por una flechita que sale del átomo donador). Es el caso, por
ejemplo, de los iones oxonio y amonio:
Ion oxonio (H3O+):
+
Ion amonio (NH4 ):
Conviene decir que, una vez establecido, el enlace covalente coordinado es idén- tico a los demás. La distinción se
lleva a cabo para contabilizar mejor los electrones de valencia y asignar cargas.
Como se mencionó antes, la regla del octeto se aplica, sobre todo, a los elementos
del segundo período, pues ya hemos visto que en el primero (H y He) el número máximo
de electrones a alcanzar es de dos. Pero incluso en el segundo período, grupos 2A y 3A,
se registran excepciones, apareciendo lo que se denomina octeto incompleto. Así, la
molécula BF 3 es:
F B F
F
F
F F
S
F F
F
H
C
H C H H
H
H
109,5º
H
En la tabla 1 se muestran cinco posibles distribuciones de pares electrónicos alrededor del átomo central. Como
resultado de la repulsión mutua los pares electrónicos se alejan lo máximo posible entre sí.
Moléculas cuyo átomo central tiene uno o más pares de electrones no enlazantes
Veamos ahora moléculas en las que el átomo central tiene algún par, no enlazante, como, por ejemplo las moléculas
NH 3 y H 2 O.
En el NH 3 , de los cuatro pares de electrones que rodean tetraédricamente el N, uno queda sin formar enlace, y
los tres restantes forman los tres enlaces de la molécula, que será, pues, piramidal trigonal (es como si a la molécula
CH 4 le faltara un H). Es decir:
En el H 2 O, el O deja dos de los cuatro pares sin formar enlace, y dedica los otros a sus dos enlaces, resultando la
molécula angular (es como si a la molécula CH 4 le faltaran dos H). Es decir:
O
H
O
H 104,5º
H
H
En ambos casos, la desviación del ángulo teórico de los enlaces (109,5º) se explica considerando que los pares de
electrones no enlazantes están más extendidos, y, por tanto, repelen más a los pares vecinos.
Así, la molécula H 2 O, que tiene dos, cerrará por repulsión su ángulo más que la de NH 3 , que sólo tiene uno
(resultando 104,5º y 107,3º respectivamente).
En la tabla 2 se muestra la geometría de moléculas sencillas en las que el átomo central tiene uno o más pares de
electrones libres o no enlazantes.
Pasemos, por último, a considerar las moléculas con dobles y triples enlaces. Para ellas, este modelo supone que los
2 ó 3 pares de electrones del enlace múltiple apuntan a la misma dirección; es decir, trata el enlace múltiple como si
fuera sencillo. Lo que explica que una molécula como la de eteno (o etileno) sea plana ( = 120º teórico), y la de etino (o
acetileno), lineal. H H
C C H C C H
H H
S
O C O
O O
el C del CO 2 distribuye linealmente, 2 a 2, los cuatro pares de electrones, lo que explica que la molécula sea lineal en
cambio, el S del SO 2 distribuye el par no enlazante y los dos pares de cada enlace en los vértices de un triángulo, dando
una molécula angular.
H
1s 1s
H
Solapamiento Molécula de
hidrógeno (H2)
El tipo de enlace que se forma por solapamiento de los orbitales atómicos depende de qué orbitales solapen y en
qué forma.
- Enlace de tipo sigma (), se produce por solapamiento de dos orbitales atómicos siguiendo la línea que une los
núcleos. Los orbitales atómicos solapan frontalmente.
Eje x
s s s px px px
- Enlace de tipo pi (), se produce cuando los orbitales atómicos tipo p solapan
lateralmente.
Se representa:
pz pz pz pz
Enlace (p – p) Enlace (p – p)
46 Tema 7. Estructura atómica, sistema periódico y enlaces químicos
a) Molécula Cl 2
El cloro (1s2 2s2 2p6 3s2 3p5) tiene 1e– desapareado en un orbital p, de forma que un
acercamiento frontal de dos átomos producirá un solapamiento de dichos orbitales lo
que da lugar a un enlace simple de tipo .
Z Z Z Z
Y Y Y Y
Enlace
X X X
b) Molécula O 2
El oxígeno (1s2 2s2 2p4) tiene 2e– desapareados en dos orbitales Z Z
Enlace
p, de manera que un acercamiento de dos átomos conducirá a un Y
solapamiento frontal, formándose un enlace , y a uno lateral formán-
dose un enlace . El conjunto de estos dos enlaces es un enlace doble Enlace
(su longitud es menor que la del enlace simple y, aunque su energía es
mayor, no llega a ser el doble de la de uno simple). X
c) Molécula N 2
Y
El nitrógeno (1s2 2s2 2p3) tiene 3e– desapareados en los tres
orbitales p, por lo que un acercamiento de dos átomos provoca un
solapamiento frontal formándose un enlace , y dos laterales formán- Formación según la TEV de la molécula de O2
Enlace
Valencia química y promoción X
Algunos elementos presentan varias covalencias, por ejemplo: C, N, O, S, etc. La teoría del enlace de valencia
resuelve esta situación con el concepto de promoción.
Un átomo podrá promocionar electrones a un nivel de energía superior si la energía necesaria que debe
adquirir no es muy elevada y la «devuelve» cuando se forman los enlaces.
La promoción sólo es posible a orbitales energéticamente próximos (de la misma capa o nivel de energía). Así
el azufre, y otros elementos del tercer período y siguientes, poseen átomos que disponen de orbitales d para
promocionar electrones, por lo que puede mostrar varias covalencias: S (Z = 16): 1s2 2s2 2p6 3s2 3p4.
3d Cov.2
3p
3s
Promoción Cov. 4
3d 3d
3p 3p
3s 3s
Promoción Cov. 6
3d 3d
3p 3p
3s 3s
90º
11.4 Hibridación de orbitales 90º
Hibridación sp3
Promoción
de 1 e–
2s 2p 2s 2p
sp 3
La explicación dada por Pauling consiste en admitir la formación de cuatro orbitales
atómicos hibridos equivalentes a partir de la combinación lineal del orbital atómico 2s y H
de los tres orbitales atómicos 2p del carbono, que serían por tanto del tipo llamado sp3, 109,5º
conteniendo cada uno 1 electrón desapareado, según la regla de Hund. En este tipo de
hibridación los orbitales forman ángulos de 109,5º y están dirigidos hacia los vértices de
un tetraedro regular. Al solaparse frontalmente con los correspondientes orbitales 1s de C
H
los hidrógenos, se obtienen cuatro enlaces equivalentes orientados según se observa
enla figura.
Esta teoría explica no sólo cómo se forman los enlaces, sino que prevé además la H
estructura espacial que presentarán las moléculas. Por ello es extremadamente útil, aun-
que inicialmente fue objeto de controversia. Básicamente consiste en un desarrollo mate- H
mático que indica que los orbitales que se solaparán serán una mezcla (o híbrido) de las Disposición espacial de los
funciones orbitales atómicas. orbitales híbridos en el metano
Los orbitales híbridos obtenidos serán tantos como orbitales atómicos interven-
gan en el proceso. Su contenido energético, forma y orientación depende de la cantidad
y tipo de orbitales atómicos puros que formen cada híbrido.
N H
H
H
H O H
La geometría de la molécula de agua viene determinada por la configuración del átomo de oxígeno:
O (Z = 8): 1s2 2s2 2p4
2s 2p
O
sp3
Por tanto, puede suponerse que el átomo de oxígeno adquiere una hibridación
sp3,utilizando dos de los orbitales híbridos para formar enlaces con los átomos de H
hidrógeno y dos orbitales híbridos para albergar dos pares de electrones no enlazantes.
Puesto que los cuatro orbitales híbridos sp3 se disponen tetraédricamente, la molé- H
cula presenta geometría angular, con ángulos teóricos de 109,5º.
Hibridación sp2
Promoción
de 1 e–
2s 2p 2s 2p
Estos tres orbitales sp2 están en el mismo plano, y el ángulo entre cualquier par de
ellos es de 120º. Cada uno de los enlaces BH se forma por el solapamiento de un orbital
híbrido sp2 del boro con el orbital 1s del hidrógeno. La molécula de BH3 es plana,con
todos los ángulos HBH iguales a 120°. Este resultado concuerda con los datos experimen-
tales y también con las predicciones del modelo de RPECV.
H
H
120º
H
Hibridación sp
El modelo RPECV predice que el hidruro de berilio (BeH2) es una molécula lineal.
El átomo de berilio en su estado fundamental tiene una estructura electrónica:
Be (Z = 4): 1s2 2s2
Si se produce la promoción de 1 electrón de un orbital 2s a un orbital 2p:
Promoción
de 1 e–
2s 2p 2s 2p
sp 2p
Estos dos orbitales híbridos se encuentran en la misma línea, el eje x, por lo que el
ángulo entre ellos es de 180°. Entonces, cada uno de los enlaces BeH está formado por el
solapamiento de un orbital híbrido sp del Be con un orbital 1s del H y la molécula de
BeH2 resultante tiene una geometríalineal.
H H
180º
Tema 7. Estructura atómica, sistema periódico y enlaces químicos 51
Hibridación de orbitales s, p y d
Como se ha visto, la hibridación explica con claridad los enlaces que involucran
orbitales s y p. Sin embargo, para los elementos del tercer periodo en adelante, no siem-
pre se puede explicar la geometría molecular suponiendo sólo la hibridación de los
orbitales s y p. Para comprender la formación de moléculas con geometría de bipiramide
triangular y octaédrica, por ejemplo, se deben incluir los orbitales d en el concepto de
hibridación.
Considérese la molécula de PCl5 como ejemplo. El modelo RPECV predice que
esta molécula tiene una geometría de bipiramide triangular, que es también la distribu-
ción de los cinco pares electrónicos.
El átomo de fósforo en su estado fundamental tiene una estructura electrónica:
P (Z = 15): 1s2 2s2 2p6 3s2 3p3
Si se produce la promoción de 1 electrón de un orbital 3s a un orbital 3d:
Promoción
de 1 e–
3s 3p 3d 3s 3p 3d
Así queda el átomo de fósforo excitado, P *:
3s 3p 3d
Al mezclar el orbital 3s, los tres orbitales 3p y un orbital 3d, se generan cinco
orbitales híbridos sp3d, quedando cuatro orbitales 3d «vacíos»:
sp3d 3d
Estos orbitales híbridos se solapan con los orbitales 3p del Cl para formar cinco enlaces covalentes P-Cl.
Debido a que no hay pares libres sobre el átomo de P, la geometria del PCl5 es de bipiramide triangular.
Cl
90º
Cl
Cl
P
120º
Cl
Cl
sp 2p
52 Tema 7. Estructura atómica, sistema periódico y enlaces químicos
Enlaces múltiples
El concepto de hibridación también es útil para moléculas con dobles y triples enlaces.
Consideremos ahora la molécula de eteno (o etileno), H 2 C=CH 2 . Como su geome- tría es plana, ello sugiere
la formación de orbitales híbridos sp2, tal y como muestra siempre el carbono en los dobles enlaces.
Tendremos:
C (Z = 6): 1s2 2s2 2p2
Promoción de 1 e–
2s 2p 2s 2p
sp2 2p
z
Los dos C de la molécula H 2 C=CH 2 adoptan esta hibridación sp2. Se unen entonces
entre sí por un enlace (sp2 + sp2) y un enlace (p + p). Con los H el enlace es (sp2 + s).
pz pz
Enlace
H H
Enlace
120º
H H
sp 2p
Tema 7. Estructura atómica, sistema periódico y enlaces químicos 53
Los dos C de la molécula HC CH adoptan la hibridación sp. El triple enlace queda
constituido por un enlace (sp + sp) y dos enlaces (pz + pz y py + py). Los enlaces con
los H son (sp + s).
pz Enlaces pz
py
H
py
(–)
(+ ) N (+ )
H H
3µ0
Piramidal trigonal
H
( +)
12 FUERZAS INTERMOLECULARES
Hemos visto que los átomos pueden unirse entre sí formando enlaces covalentes,
constituyendo moléculas. ¿ Y las moléculas están unidas entre sí por alguna fuerza de
enlace? Es evidente que sí, pues en caso contrario cada molécula sería independiente, es
decir, las sustancias serían gaseosas a cualquier temperatura. Las moléculas se unen
unas con otras mediante lo que se denomina fuerzas o enlaces intermoleculares. Las
fuerzas intermoleculares son mucho más débiles que los enlaces entre los átomos
(covalente, iónico o metálico) denominadas fuerzas intramoleculares.
En general entre las moléculas existen las llamadas fuerzas de Van der Waals, más
o menos intensas según los casos. Su origen es electrostático y se pueden entender en
función de la ley de Coulomb. A mayor momento dipolar mayor es la fuerza de atracción.
Hay tres tipos de fuerzas de Van der Waals: de orientación, de inducción y de
dispersión.
1.- Fuerzas de orientación.
Son fuerzas de atracción que actúan entre moléculas polares, es decir, entre dipolos
permanentes.
(+) (−) F F (+) (−)
H Cl H Cl
F F
Las fuerzas de London son significativas cuando los átomos o las moléculas están muy próximas unas de
otras, ya que disminuyen muy rápidamente con la distancia.
La intensidad de las fuerzas de Van der Waals está relacionada con la facilidad para desplazar los electrones
en una molécula (polarizabilidad) y aumenta con el tamaño de los átomos y de las moléculas.
Podemos destacar dos propiedades de las fuerzas de Van der Waals: 1.- En la mayoría de los
casos son fuerzas muy débiles.
Si comparamos las energías de enlace de las fuerzas de Van der Waals con el enlace de hidrógeno y con
el enlace covalente:
Fuerzas de Van der Waals ............................. 0,1 - 35 kJ/mol
Enlace de hidrógeno ..................................... 10 - 40 kJ/mol
Enlace covalente ............................................ 125 - 800 kJ/mol
Romper el enlace covalente supone que la sustancia participe en una reacción química, la molécula se
rompe y la sustancia se transforma en otra diferente. Vencer o romper el enlace de Van der Waals es un proceso
físico, no hay cambio en la naturaleza de las sustancias, sólo separamos unas moléculas de otras. Esto ocurre, por
ejemplo en los cambios de estado: paso de sólido a líquido o de líquido a gas, en los que se rompen los enlaces
entre las moléculas, pero las sustancia sigue siendo la misma y la energía que se necesita es menor.
2.- Estas fuerzas aumentan con el volumen molecular, en realidad dependen del tamaño de las envolturas
electrónicas, que aumentan con la masa molecular; ya que en tales condiciones las capas electrónicas externas se
deforman más fácilmente y la molé- cula es más polarizable. Cuanto más polarizable sea, mayor es la fuerza de
Van der Waals.
P. F. (ºC) P. E. (ºC) Estado (c.n.)
F2 –223 –188 Gaseoso
Cl2 –102,4 –34 Gaseoso
Br2 –7,3 58,8 Líquido
I2 113,5 184,5 Sólido
Cuando se comparan los puntos de ebullición de los hidruros del grupo del
oxígeno se observa un valor excesivamente alto para el del agua, este comporta-
T (ºC)
miento, que tambien se observa en el caso del NH 3 (grupo 15) y en el HF (grupo 100
17), no puede justificarse con las interacciones debido a fuerzas de Van der Waals 50
y es debido a la existencia de enlaces de hidrógeno. 0
El enlace de hidrógeno se produce cuando un átomo de hidrógeno unido por –50
enlace covalente a un átomo muy electronegativo interacciona con un par de electro-
nes no compartido de otro átomo también pequeño y electronegativo. Este tipo de H2 O H2S H 2 Se H2 Te
enlace está generalizado en sustancias que contienen enlaces N–H, O–H y F–H.
El enlace de hidrógeno esun enlace de naturalezaelectrostáticadecarácterdireccional,
ya que se produce entre la parte positiva de una molécula y la parte negativa de otra. H H
La energía asociada a estas interacciones oscila entre 10 y 40 kJ/mol; es decir, son O H O
mucho másintensasquelasfuerzasde VanderWaals,aunquemenos queun enlace covalente. H
La fortaleza del enlace viene determinada por dos factores: la electronegatividad
de los átomos que participan en el enlace, y el tamaño de los mismos.
• Cuanto mayor sea la diferencia de electronegatividad, mayores serán las cargas
parciales sobre los átomos implicados en el enlace, y la interacción será más intensa.
• Por otra parte, cuanto menor sea el tamaño de los átomos, mayor será la concen-
tración de la carga y más fuerte la interacción.
Por ello, solamente elementos como el flúor, el oxígeno y el nitrógeno (muy (+)
electronegativos y con radios atómicos pequeños) forman enlaces de hidrógeno. Átomos (−) (−) H
como el cloro o el azufre, con electronegatividades similares a la del nitrógeno, no for- O O
(+)
man enlaces de hidrógeno en compuestos como HCl y H 2 S. H
H H H
(+)
(+) (+) O
H (−) H (−)
(+) (+)
(−) O O
13 PROPIEDADES DE LAS SUSTANCIAS COVALENTES H H H
(+) (+) (+)
2
Las sustancias covalentes no conducen la electricidad en ningún estado de agregación, ya que los electrones
compartidos están localizados en el enlace y no tienen posibilidad de desplazarse. Tampoco poseen iones, como las
sustancias iónicas. Por ello, se les llama sustancias no electrólitos.
Entre las sustancias con enlaces covalentes podemos distinguir dos tipos, con estructura y propiedades muy
diferentes.
a) Sustancias moleculares
Pertenecen a este grupo las sustancias constituidas por moléculas cuyos átomos están unidos por enlace covalente.
Entre las moléculas existen fuerzas intermoleculares: fuerzas de Van der Waals, en sustancias apolares (He, H 2, CH 4 , etc.) y
polares (HBr, SO 2 , ClCH 2 CH 3 , etcétera), y en algunas de estas últimas, también, enlaces de hidrógeno (H2O, HF,
CH 3 CH 2 OH, etc.), tanto unas como otras son fuerzas débiles.
- Propiedades mecánicas
Las propiedades mecánicas varían en el mismo sentido con las fuerzas
intermoleculares. En estado sólido son blandas casi todas.
Representación de una sustancia
covalente molecular en estado ga-
- Solubilidad seoso
Son sustancias constituidas por átomos unidos entre sí por enlaces covalentes,
formando una red cristalina. No hay moléculas individuales, sino que todos los átomos
Red covalente del diamante
que la constituyen están unidos entre sí por enlaces covalentes. Ejemplos de estas sus-
tancias son: diamante, grafito, dióxido de silicio, etc.
- Propiedades mecánicas
Referente a las propiedades mecánicas, los sólidos con red covalente son duros,
ya que para separar los átomos de la red, es necesario romper enlaces covalentes, lo que
Red covalente del grafito
requiere una gran cantidad de energía.
14 ENLACE METÁLICO
Los metales constituyen aproximadamente las tres cuartas partes de las sustancias
simples conocidas y tienen propiedades físicas y químicas características que les dife-
rencian del resto. Con excepción del mercurio, los metales son sólidos cristalinos a
temperatura ambiente; presentan un brillo característico; son opacos, dúctiles, maleables,
y buenos conductores del calor y de la electricidad. Estas propiedades de los metales
están relacionadas con la estructura de los sólidos metálicos y con la naturaleza de los
enlaces entre los átomos.
Los metales presentan estructuras muy compactas que resultan del
empaquetamiento regular de los átomos metálicos. En estas estructuras se consigue una
Sodio
ocupación del 74 % del volumen disponible y se alcanzan números de coordinación
muy altos: 8 e incluso 12.
Los metales ocupan la parte izquierda y central de la tabla periódica y se caracte-
rizan por tener pocos electrones en su último nivel de energía. En general, los metales
tienen bajas energías de ionización y forman iones positivos con facilidad; sin embargo,
su tendencia a formar iones negativos es muy limitada y no es lógico esperar una estruc-
tura iónica. Por otra parte, como los metales tienen pocos electrones de valencia tampoco
cabe esperar que formen enlaces covalentes localizados con sus átomos vecinos. Dadas
las características electrónicas que concurren en los metales, ni el modelo de enlace
iónico ni el covalente son adecuados para justificar sus propiedades.
Si consideramos, por ejemplo, el caso del sodio (Na), en su red cristalina cada átomo se encuentra
rodeado de otros ocho, y como su configuración externa es 3s1, sólo podría formar enlace covalente con uno de
ellos. Entonces, si cada átomo ha de compartir su electrón de valencia con todos sus vecinos, y viceversa,
estos electrones 3s se
Este tipo de enlace se da exclusivamente en los elementos metálicos y sus aleaciones, es decir, en elementos que
reúnen dos condiciones:
1. Baja energía de ionización, con lo cual ceden fácilmente electrones (que constituyen la nube electrónica),
formando al mismo tiempo iones positivos.
2. Orbitales devalencia vacíos, que permiten a los electrones moverse con facilidad.
Modelo de bandas
La aplicación de la mecánica cuántica al modelo de nube electrónica proporcionó un nuevo modelo, el modelo de
bandas, que interpreta la conductividad eléctrica de los metales de manera interesante.
Supongamos, por ejemplo, un cristal de magnesio que contiene un mol de átomos, es decir N A átomos,
o lo que es lo mismo 6,022 · 1023 átomos de magnesio.
Si interaccionan N A orbitales 3s, se producirán N A orbitales moleculares.
Éstos tienen valores de energía muy próximos y constituyen una banda de
energía, denominada banda de valencia. En el caso del magnesio, esta banda
está llena, ya que el mol de átomos proporcionó 2·N A electrones de valencia,
todos los que puede admitir dicha banda.
Banda de
Pero los 3 orbitales atómicos 3p, «vacíos», también interaccionan y for- conducción
man una banda de 3·N A orbitales moleculares. Como los orbitales atómicos 3s
y 3p tienen energías próximas, las bandas formadas, que contienen 4·NA orbitales 3p
y sólo 2·N A electrones, se superponen (ver figura).
Al aplicar un campo eléctrico, los electrones de la banda llena 3s saltan Energía
a orbitales vacantes de la banda «vacía» 3p, que se constituye en banda con-
Superposición
ductora. de bandas
Así, según el grado de llenado de las bandas de valencia y su diferencia
energética, podemos encontrar tres situaciones: metales conductores, metales
3s Banda de
semiconductoresy aislantes.
valencia
- Metales conductores. Poseen bandas de valencia parcialmente llenas o
llenas superpuestas a bandas «vacías». En ambos casos se necesita muy poca
energía para que los electrones de orbitales llenos se exciten a orbitales «va-
cíos» más energéticos. Estos electrones pueden moverse por todo el metal
constuyendo la corriente eléctrica. Es el caso, por ejemplo, del magnesio Modelo de bandas
b)Ductilidad y maleabilidad.
La ductilidad es la propiedad de los metales que mide su capacidad para
formar hilos, mientras que la maleabilidad mide su capacidad para formar láminas.
Son dúctiles y maleables, pues su deformación no implica ni rotura de enla-
ces ni mayor aproximación de iones de igual carga.
Estas dos propiedades no implican rotura de enlaces, únicamente distinta
disposición de los cationes metálicos en la red cristalina.
Su variación en la tabla periódica es el opuesto al de la dureza.