POESÍA ÉPICA
Por poesía épica se entiende un tipo de poesía narrativa que canta las hazañas de unos héroes
pertenecientes a un pasado más o menos legendario y cuyo comportamiento glorioso acaba convirtiéndose
en un modelo de virtudes (valor, fidelidad, nobleza, entrega). Es poesía cantada por juglares o cantores
profesionales, con acompañamiento musical, ante un público eminentemente popular. Es poesía objetiva,
pues el poeta actúa como simple narrador de unos hechos ajenos a él y en los que para nada interviene.
En casi todas las culturas la poesía épica tuvo una primera etapa oral, en la que el juglar se limita a
repetir, con pequeñas variaciones, una serie de cantos de héroes y personajes míticos que él a su vez ha
aprendido de otros juglares, sin que intervenga la escritura. A esta etapa sucede otra en la que el juglar,
utilizando la escritura, crea sus propios poemas a partir de una serie de temas y motivos legados por la
tradición. Ésta es la etapa de poesía culta y es a ésta a la que pertenece Homero.
HOMERO
Homero, con la Ilíada y la Odisea, supone para nosotros el comienzo de la literatura griega. Aunque
algunos autores han llegado a negar incluso su existencia, hoy no cabe duda de que este poeta, de origen
jonio (de la ciudad de Esmirna o quizá de la isla de Quíos), desarrolló su labor sobre el siglo VIII a.C., en un
momento en que los griegos habían tomado de los fenicios su escritura alfabética y habían realizado las
pertinentes adaptaciones.
Utilizando la escritura, Homero condensó en sus poemas todo un bagaje de leyendas, mitos y héroes
que los aedos ( "cantor", término derivado del verbo "cantar") o juglares griegos habían
cantado durante siglos. Es decir, este poeta, que era un rapsodo (esto es, artistas que recitan versos con
la ayuda no de un instrumento, sino de un bastón - -, con el que golpean el suelo al tiempo que
marcan el ritmo de los versos), se sitúa en realidad al final de una larga tradición de poesía oral que termina
cuando le da forma escrita a parte de esa misma tradición. Con él, por tanto, la épica o epopeya griega se
convierte en un género de poesía culta, pasando a ser a su vez maestro indiscutible del género, tanto para
griegos como romanos.
Que Homero tiene detrás toda una tradición de poesía oral se puede confirmar por varios hechos:
a) El tema mismo de sus poemas, los sucesos relacionados con la legendaria guerra de
Troya, pertenecen a un pasado ya lejano para él, pues hoy se tiende a situar tal conflicto en torno al 1250
a.C., cuando los micénicos o aqueos (1600-1200 a.C., aprox.) se enfrentaron con una ciudad del norte de
Asia Menor por motivos comerciales posiblemente. El conocimiento de esa guerra, de las hazañas de los
supuestos héroes que en ella participaron, de aspectos de la cultura material de entonces (palacios, armas,
vestidos, etc.), sólo pudieron llegarle por tradición oral. Además, el conocimiento que tenemos del mundo
micénico, gracias a la arqueología y al desciframiento del lineal b -el sistema de escritura micénico-, nos
permite confirmar las coincidencias entre la organización política y social que reflejan los poemas y la del
mundo micénico; coincidencias también se dan en el nombre de ciertos dioses (Zeus, Posidón, Atenea,
etc.) y héroes (Héctor, Áyax, etc.); incluso hay palabras homéricas que ya se encuentran en las tablillas
micénicas.
b) Esos mismos hechos debían de ser conocidos por su público, pues los personajes de sus
poemas son introducidos sin que se cuente nada de su pasado.
c) En ocasiones el propio Homero nos presenta a los aedos cantando acompañados de un
instrumento musical de tres o cuatro cuerdas, la forminge ().
d) Las propias peculiaridades de la lengua poética usada por Homero: se trata de una lengua
artificial y llena de arcaísmos, constituida básicamente a partir del jonio pero con elementos de otros
dialectos, corno el eolio o el arcadio-chipriota, con formas que en su época ya se habían perdido. Todo esto
parece revelar la existencia de una larga tradición que no sólo ha mantenido temas, sino incluso rasgos de
una lengua de otro tiempo y de procedencia diversa.
e) El uso de un lenguaje formulario: consiste éste en un conjunto de frases hechas y
expresiones fijas que se repiten continuamente y en lugares fijos; se trata de epítetos usados
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sistemáticamente para referirse a personajes u objetos (Atenea, la de los ojos de lechuza, Aquiles, el de los
pies ligeros; veloces naves). Este tipo de lenguaje es propio de toda poesía oral y fruto de una larga
tradición en la que los poetas orales, combinando estos elementos fijos, eran capaces de componer largos
poemas de miles de versos a veces y recordarlos fácilmente.
f) Uso de ciertos recursos estilísticos, como comparaciones, catálogos (largas
enumeraciones de guerreros, pueblos que participan en el combate, etc.), invocaciones a las Musas,
digresiones (narraciones o relatos que se alejan de la acción principal), escenas típicas que se repiten
siempre en los mismos contextos y sin apenas variación (sobre todo en las escenas de combate).
A los elementos aportados por la tradición oral, Homero añadió ciertos rasgos propios que dieron
personalidad a su obra:
a) Así creó unos poemas mucho más largos que los cantos de los aedos, organizados
alrededor de las peripecias de un héroe principal con las que se entrecruzan las de muchos otros
personajes menores.
b) Introdujo más intensidad y dramatismo en la acción.
c) Realizó una selección consciente del material que le había llegado por tradición oral,
eliminando lo que le parecía escandaloso (la relación homosexual entre Aquiles y Patroclo, por ejemplo) y
conservando lo que respetaba las buenas costumbres.
d) Por último, Homero "humanizó" deliberadamente a sus héroes, dotándoles de virtudes tales
como el amor a la patria, al amigo, etc.
LA ILÍADA
La Ilíada consta de 24 cantos y algo más de quince mil versos, todos ellos hexámetros dactílicos. La
división en esos 24 grandes capítulos no fue obra de Homero, sino de los filólogos alejandrinos del s. III a.C.
La Ilíada no narra la guerra de Troya en su totalidad. Los acontecimientos que se cuentan,
concentrados en nueve días, tienen lugar en el último de los diez años que duró la guerra.
El tema central de esta obra es la cólera de Aquiles, sus causas, sus consecuencias y el desenlace
que de ella se deriva.
Así el canto I comienza con el enfrentamiento entre Agamenón (la Ilíada hace de él el rey de Argos, a veces el
de Micenas, dando entonces el trono de Argos a Diomedes. Está al mando del ejército griego ) y Aquiles (es el héroe griego, por
excelencia. Hijo de Peleo, rey de Ptía, en Tesalia y de Tetis, hija del Océano ) a causa de la hermosa cautiva troyana
Briseida. Agamenón se la arrebata a Aquiles y éste, enojado y furioso, decide abandonar el campo de
batalla y no combatir. A partir de aquí (II-X), se suceden diversas alternativas; se presenta en acción a
diferentes caudillos griegos: Menelao (rey de Esparta. Es el hermano de Agamenón. Su esposa Helena, es raptada por el
troyano Paris. Mitológicamente, ésta es la causa de la guerra de Troya) , Diomedes (fue considerado junto a Aquiles y Áyax uno de
los héroes más valientes de la Antigüedad. A veces, es designado como rey de Argos ), Áyax (es el rey de Salamina). Se presenta
también al troyano Héctor (hijo de Príamo, rey de Troya, y de Hécuba. Es hermano de Paris. Su esposa es Andrómaca).
El canto XI muestra el nerviosismo que cunde en el bando griego ante el avance de los troyanos. El
anciano Néstor (rey de Pilos. Es el prototipo del anciano prudente, sabio y justo) ruega con insistencia a Patroclo (nació
en Lócride, donde reinaba su padre Menecio. Un día, siendo todavía muy joven, mató en un acceso de cólera a uno de sus compañeros
de juego. Fue acogido por Peleo y se convirtió en el amigo inseparable de Aquiles ) que persuada a Aquiles para volver a la
lucha. Vano intento. Los cantos XII al XVI marcan el avance sostenido de los troyanos. Patroclo pide a
Aquiles que le preste su armadura para salir con ella al campo de batalla y atemorizar a los troyanos. A
regañadientes, Aquiles accede. Patroclo se enfrenta a Héctor y muere.
A partir de aquí (XVII-XXIV), asistimos a la transformación de Aquiles en un torrente desbordado,
cargado de ira, deseoso de venganza, que no descansará hasta dar muerte a Héctor. Ello sucede en el
combate decisivo librado en el inolvidable canto XXII. Los funerales -juegos fúnebres- en honor de Patroclo
y el encuentro entre Aquiles y Príamo, padre de Héctor, que acude a la tienda de quien ha dado muerte a
su hijo para recoger su cadáver, ponen punto y final al poema.
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LA ODISEA
La Odisea se compone de 24 cantos y algo más de doce mil versos, también hexámetros dactílicos.
Relacionada con la guerra de Troya, su forma y su contenido son muy distintos al de la Ilíada. Frente a
una cierta monotonía y una cierta rigidez de ésta, la Odisea fascina, entre otras cosas, por su ritmo
trepidante y por su acción dinámica. Toda ella gira en torno al personaje que le da título: Odiseo. Él es el
protagonista total y absoluto del poema.
El poema recoge tres núcleos temáticos principales: el regreso del héroe Odiseo de la guerra de
Troya a su patria de Ítaca a través de un largo periplo que duró diez años, los intentos de su hijo Telémaco
por encontrarlo y la matanza de los pretendientes que aspiraban al trono de Ítaca y a la mano de Penélope,
la esposa de Odiseo. Además se alude de pasada a episodios de la guerra de Troya no recogidos en la
Ilíada, como el del caballo de Troya, el regreso de los griegos o el asesinato de Agamenón.
Su estructura es muy clara:
1. Prólogo-Introducción, con invocación a la Musa y asamblea de los dioses, donde se
organiza la acción.
2. Telemaquia (cantos I-IV), protagonizada por Telémaco y su visita a los palacios de Pilos y
Esparta en busca de noticias de su padre.
3. Aventuras de Odiseo (cantos V-XIl).
4. Venganza en Ítaca, con la muerte de los pretendientes a manos de Odiseo, su hijo y
amigos (XIII-XXIV).
Odiseo debe vencer, según la narración de los cantos V-XII, los obstáculos que le impiden el regreso,
que son de dos clases: los peligros del mar, representados por Caribdis (monstruo femenino que vivía sobre una
roca del estrecho de Mesina, que separa Italia de Sicilia. Tres veces al día, absorbía enormes cantidades de agua y cuantos objetos -
naves o animales- flotasen sobre ella, vomitándolo todo poco después ), Escila (monstruo marino femenino. Vivía al otro lado del
estrecho de Mesina, y devoraba a los navegantes que habían conseguido escapar de Caribdis. Tenía la parte superior de su cuerpo de
mujer, pero de sus ingles surgían seis feroces perros que engullían cuanto pasaba a su alcance ), Sirenas (monstruos femeninos,
mitad mujer, mitad ave, que con su música atraían hacia las rocas a las naves, cuyas tripulaciones devoraban después del naufragio ),
Cíclopes (gigantes que poseían un único ojo situado en medio de la frente ), etc., y el acoso de las mujeres, que quieren
hacerlo su esposo: la ninfa Calipso (habitaba la isla de Ogigia, cerca de Gibraltar. Acogió a Odiseo náufrago y lo retuvo durante
siete años, prometiéndole la inmortalidad si se casaba con ella, pero él no olvidaba su Ítaca ni a su mujer, Penélope) , la maga Circe
(convirtió en cerdos a los compañeros de Odiseo, cuando desembarcaron en su isla -Ea- para explorarla. Sólo Odiseo se libró del hechizo
y consiguió que devolviese a sus compañeros su forma original. Circe, sin embargo, sedujo al héroe y lo retuvo a su lado durante un año )
y la joven princesa de los feacios, Nausícaa (de ella se sirve Atenea para lograr que los feacios -pueblo que habitaba la isla
de Corcira -(Corfú)- suministren a Odiseo los medios para regresar a Ítaca).
Una vez conseguido el regreso, y ya en su palacio, debe vencer a los pretendientes, que han
consumido su heredad durante su ausencia.
Vencidos los obstáculos, el héroe reencuentra a la esposa, al hijo y el hogar.
HESÍODO
Frente a la figura semilegendaria de Homero, la existencia de Hesíodo no ha planteado dudas a los
investigadores. Parece que vivió sobre el último tercio del siglo VIII o comienzos del VII a.C., siendo por lo
tanto posterior a Homero. Creció y vivió en Ascra, en Beocia, y casi todos los detalles que conocemos de su
vida provienen de él mismo. En cuanto a su obra, es autor entre otras de la Teogonía y de los Trabajos y
Días.
La Teogonía trata de ordenar mediante catálogos y genealogías el mundo de los dioses griegos,
desde el Caos hasta Zeus, patrocinador del orden y la justicia. Este dios logra hacerse amo del mundo
después de vencer a los Titanes y a su padre Cronos, que a su vez ha desbancado al suyo, Urano. El
mito de la sucesión Urano-Cronos-Zeus representa el núcleo de la Teogonía, pero está entremezclado
con elementos diversos: comienza con una auténtica cosmogonía u origen del mundo, que se va
desarrollando a lo largo de sucesivas uniones y descendencias entre las primitivas fuerzas de la naturaleza:
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el Caos, las Tinieblas, la Noche, el Éter (Aire), el Día, la Tierra, el Cielo, etc. Todo ello hace que presente
una enorme variedad de contenido, de modo que la línea directriz es a veces difícil de seguir.
Los Trabajos y Días parten de una supuesta situación real: la petición de ayuda que Perses,
hermano de Hesíodo, le dirige a éste. Esto le permite recordar el pleito que mantuvo con su hermano por la
herencia paterna y criticar la injusticia de los reyes gobernantes de las ciudades, a la vez que le da a su
hermano una serie de consejos sobre los trabajos agrícolas necesarios para sacar mayor provecho a la
tierra. Por ello se considera que son dos los ternas del libro: el trabajo y la justicia. El trabajo es
considerado como el único medio seguro y lícito para el progreso humano; al mismo tiempo, la crítica contra
la injusticia de los reyes, aunque es una prueba del pesimismo del autor, se basa también en la esperanza
de que la Justicia triunfe.
Aunque Hesíodo compuso su obra en hexámetro dactílico y utilizó la lengua y las técnicas de la
poesía homérica son muy notables las diferencias entre ambos:
a) El mundo de Hesíodo ya no es el de la aristocracia guerrera de Homero, sino el de los
pequeños campesinos beocios, acuciados por problemas económicos.
b) Homero y Hesíodo contribuyeron a poner orden en el complejo mundo de los dioses
griegos, pero mientras el primero selecciona los dioses más relacionados con los círculos aristocráticos,
Hesíodo los presenta de modo sistemático, mediante árboles genealógicos.
c) Los personajes de Homero son guerreros, los de Hesíodo son básicamente campesinos
que cuando luchan lo hacen por necesidad.
d) En la obra de Hesíodo se encuentra un contenido espiritual y moral mayor que en
Homero, pues la finalidad de su poesía no es ya entretener, sino instruir. Por eso la fantasía pasa a un
segundo plano en él. No olvidemos además que Hesíodo fue el padre de la poesía didáctica, cuya
finalidad es precisamente la de instruir.
e) Homero, como todo poeta épico, no aparece para nada en su obra, mientras que Hesíodo es
un poeta personal y destaca especialmente en la suya.
En suma, Hesíodo está situado entre dos épocas: la que representa el fin del mundo de la
aristocracia guerrera y de la literatura épica y el comienzo de una nueva etapa, socialmente cambiante, más
abierta, y en la que la literatura se va a preocupar por tomar al individuo como centro de su interés.