TRAGEDIAS PASADAS
En las penumbras del oscuro presente, caminaba, mientras en mi mente
pasaban las imágenes de las tragedias que me acompañaban hasta este lugar,
pues quería revelar este misterio que me acompañaba, y sin darme cuenta
había llegado al lugar predestinado.
Un camino recto con pasto (con unos ligeros líquidos anaranjados) en los
bordes, y como si fuera una obra fuera de este mundo, apareció una mujer (con
el aspecto de una granjera), que caminaba rápidamente hacia mí, y cuando
pensaba que me iba a hacer algo, paso de largo, aunque al darme la vuelta ya
no estaba.
Sin previo aviso, me percaté que del pasto provenía un ruido salido del mismo
infierno, velozmente fui a revisar que era lo que causaba tal horrendo sonido,
aunque al llegar, no había nada, pero, percibí que había una presencia cerca
de mí y aunque después de eso hallase avanzado unos pasos más, esa
sensación no se iba, y aunque con un poco de miedo, seguí mi recorrido.
Después de un rato caminando, me fijé que una casa se observaba a lo lejos, y
al estar más cerca me di cuenta que era una casa de granja (muy parecida en
la que había habitado los primeros años de mi vida). Aunque dudando algunos
segundos, la presencia que me seguía me estaba incitando a abrir la puerta y
yo sin poder hacer otra cosa que aceptar sus órdenes, la abrí.
Desprendía un olor a calabaza realmente fuerte, observe que lo más resaltante
(lo único que pude percibir) era una mesa con tres sillas, noté que la mesa
poseía una extraña mancha de sangre, que casualmente me traían recuerdos
muy tormentosos de como mi padre nos golpeaba tanto hasta sacar una nueva
marca en nuestros rostros.
Recuerdos horribles, pero, esos mismos recuerdos eran los que me habían
traído hasta aquí. Dejé de ver la mancha de sangre y levanté la mirada para
darme cuenta que había otra puerta que parecía ser la salida, por la cual,
atravesé sin dudarlo, aunque ya afuera de la casa, noté que la presencia había
crecido mucho más, y aunque tuviera mucho pavor de ella, retomé mi camino.
Luego de un tiempo, me fijé que estaba en un bosque, donde a los lejos podía
ver la silueta de un niño y al acercarme, me di cuenta que, en efecto, era un
niño que parecía asustado como si hubiera hecho algo malo, me acerque un
poco más pero como si fuera un alma yéndose de un cuerpo, la piel del niño se
comenzó a poner pálida sus ojos parecían mirar al vacío y su cuerpo caía
lentamente hacia el suelo.
El niño yacía muerto en el suelo, y mientras en mi cabeza iban pasando todos
los recuerdos de una situación parecida, la presencia se manifestaba más y
más.
Cuando en un momento recordé todo, me di la vuelta para ver a la presencia
que me había seguido, y horrorizado contemplé que era un espantapájaros con
una calabaza como cabeza, una misma calabaza que yo había plantado alguna
vez en mi vida.
Después de un par de segundos corrí desesperadamente de vuelta por el lugar
que había venido. Vi como los árboles del bosque desaparecían como un
objeto en la niebla, como la casa se sumergía en lo profundo de la oscuridad y
por último como el pasto era tragado por el barro de un pantano.
Alce la mirada y vi una puerta que no había visto antes, miré a los alrededores
y como no visualice ninguna salida me dispuse a abrir la puerta, pero, estaba
cerrada, intente forzarla un poco pero no sirvió de nada, y sin nada más que
hacer me di media vuelta, y contemplé que estaba en una pequeña habitación
con una mesa y dos sillas, donde en una de ellas estaba sentada el
espantapájaros.
Y aceptando que nunca podría escapar de la tragedia pasada me senté en el
asiento vacío.