El Poder de la Oración
por Elena G. de White
Traducción: James R. Hoffer
*Todas las escrituras son de La Santa Biblia, trad. Reina y Valera, ed.
1960, Sociedades Bíblicas Unidas.
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ISBN-13: 978-1-4796-0780-8 (Paperback)
ISBN-13: 978-1-4796-0781-5 (ePub)
ISBN-13: 978-1-4796-0782-2 (Mobi)
Library of Congress Control Number: 2017900353
Tabla de contenido
INTRODUCCION
Capítulo 1 El Privilegio de la Oración
Capítulo 2 Oración Genuina y Sincera
Capítulo 3 Oración Diaria una Necesidad
Capítulo 4 La Oración Matutina
Capítulo 5 La Oración Ferviente
Capítulo 6 La Oración de Fe
Capítulo 7 La Ciencia de la Oración
Capítulo 8 Cuando se Necesita Mucha Oración
Capítulo 9 Orando para un Reavivamiento Espiritual
Capítulo 10 El Poder en la Oración
Capítulo 11 Las Lluvias Temprana y Tardía
Capítulo 12 Buscando a Dios en Oración
Capítulo 13 Oración y Confianza
Capítulo 14 La Oración y la Reverencia
Capítulo 15 Oración y Diligencia
Capítulo 16 La Oración y El Regocijo
Capítulo 17 El Poder de la Oración
Capituló 18 Orar y Trabajar
Capítulo 19 La Oración Ascendente
Capítulo 20 La Oración Sincera
Capítulo 21 Objetivos de la Oración
Capítulo 22 Inclinándonos en Oración – 1
Capítulo 23 Inclinándonos en Oración – 2
Capítulo 24 Cuando No Es Necesario Estar de Rodillas
Capítulo 25 Las Promesas de la Oración
Capítulo 26 Oraciones Privadas
Capítulo 27 Salvaguardias para El Futuro
Capítulo 28 Estar Mucho en la Oración Secreta
Capítulo 29 Orando Eficazmente
Capítulo 30 La Oración Silenciosa en Todo Lugar
Capítulo 31 La Oración y la Meditación
Capítulo 32 Los Ángeles y la Oración
Capítulo 33 ¿Por Qué Orar si Dios ya Sabe?
Capítulo 34 Dios Escucha tus Oraciones
Capítulo 35 No Depender de los Sentimientos
Capítulo 36 ¿Cuándo y Cómo Contestará Dios la Oración?
Capítulo 37 ¿Vendrán las Respuestas?
Capítulo 38 La Obediencia y la Fe Una Condición de la Oración
Capítulo 39 Confesando y Perdonando
Capítulo 40 La Oración y la Curación
Capítulo 41 La Oración en la Hora de Problemas
Capítulo 42 Cuando la Mente Vaga
Capítulo 43 Cuando la Oración se Necesita Grandemente
Capítulo 44 Cuando la Oración es Presuntuosa
Capítulo 45 La Oración y la Adoración Pública
Capítulo 46 El Culto Familiar
Capítulo 47 La Oración de Mañana y de Tarde
Capítulo 48 El Culto de Mitad de la Semana
Capítulo 49 Orar de Todo Corazón
Capítulo 50 Velad en Oración
Capítulo 51 Vigilar y Orar
Capítulo 52 Entonces Velad
Capítulo 53 Luchando con Dios
Capítulo 54 Orando en Grupos
Capítulo 55 Buscando Dirección de Dios
Capítulo 56 Para Qué Orar
Capítulo 57 Entrando la Actitud de la Oración
Capítulo 58 Orar por los Otros
Capítulo 59 La Voz de Dios al Hombre
Capítulo 60 Orando en el Nombre de Cristo
Capítulo 61 Nuestras Oraciones Van a Nuestro Sumo Sacerdote en el
Santuario – 1
Capítulo 62 Nuestras Oraciones Van a Nuestro Sumo Sacerdote en el
Santu ario – 2
Capítulo 63 La Oración Derrota a Satanás
Capítulo 64 Es la Hora de Orar
Capítulo 65 Orando por Nuestros Hijos
Capítulo 66 La Oración de la Madre
Capítulo 67 Cuidado con lo Falsificado
Capítulo 68 Fe la Llave a la Oración Respondida
Capítulo 69 Dios te Invita a Venir
Capítulo 70 Como Enoc Oraba
Capítulo 71 Como Moisés Oraba
Capítulo 72 Como Elías Oraba
Capítulo 73 Como Ezequías Oraba
Capítulo 74 Como Nehemías Oraba
Capítulo 75 Como Juan el Bautista Oraba
Capítulo 76 Como Martín Lutero Oraba
Capítulo 77 Como Jesús Oraba – 1
Capítulo 78 Como Jesús Oraba – 2
Capítulo 79 Josué y el Ángel
Capítulo 80 La Dificultad de Jacob
INTRODUCCION
¿Qué en esta vida es más importante que la oración? La oración es
nuestra conexión con Dios—¡nuestra fuerza, nuestra puente al cielo!
Es cuando “los hombres [comienzan] a invocar el nombre de Jehová”
que lo encuentran. Génesis 4:26. Se nos dice que él “[oye] la oración”.
Salmo 65:2. ¡Qué promesa es ésta! Mientras oramos, el mismo Espíritu
Santo se une a nuestras peticiones e “intercede por nosotros”. Romanos
8:26, 27. No estamos solos en la lucha de la vida, y ¡todo el cielo está a
nuestro lado!
Y ¡cuántas son las promesas a favor de nuestra perseverancia! “Buscad a
Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente”. 1 Crónicas 16:11.
“Velad y orad, para que no entréis en tentación”. Mateo 26:41. “Hasta
ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que
vuestro gozo sea cumplido”. Juan 16:24. “Pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7.
“Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi
presencia”. 1 Reyes 9:3. “Tu oración ha sido oída”. Lucas 1:13. “Así ha
dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste . . . , he oído”. 2 Reyes
19:20.
Y hay aún más promesas: “Me invocará, y yo le responderé; con él
estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”. Salmo 91:15.
“Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí”.
Isaías 58:9. “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo
habré oído”. Isaías 65:24. “El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré:
Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios”. Zacarías 13:9.
Ora a solas, y a medida que tengas la oportunidad, ora junto con otros.
“Alzaron unánimes la voz a Dios”. Hechos 4:24. “Todos éstos
perseveraban unánimes en oración y ruego”. Hechos 1:14. “Muchos
estaban reunidos orando”. Hechos 12:12. “Puestos de rodillas en la playa,
oramos”. Hechos 21:5. Si alguna vez había necesidad de oración
fervorosa, es ahora. Que tus oraciones sean como las de Elías, Jacob, y
Cristo. El “oró fervientemente”. Santiago 5:17. “No te dejaré, si no me
bendices”. Génesis 32:26. “Y estando en agonía, oraba más intensamente”.
Lucas 22:44.
El Padre maravilloso oirá y ayudará. Que este pequeño libro te anime
diariamente hacia el blanco de la oración sin cesar y llena de confianza.
(Lucas 18:1; Efesios 6:18; 1 Tesalonicenses 5:17.) Sí, de cierto, “Pedid, y
recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Juan 16:24. A medida que
lo hagas, recuerda las importantes calificaciones encontradas en 2 Crónicas
7:14; Jeremías 29:13; Marcos 11:24; Santiago 5:16; y 1 Juan 3:22.
Capítulo 1
El Privilegio de la Oración
Contemplando la gloria—“La gloria de Dios desvelada ningún hombre
podía mirar y vivir; pero Moisés es asegurado que puede contemplar la
medida de la gloria divina que podía soportar en su presente estado mortal.
Aquella Mano que creó el mundo, que mantiene las montañas en sus
lugares, toma a este hombre de polvo—este hombre de fe poderosa—y lo
cubre misericordiosamente en una hendidura de la roca, mientras la gloria
de Dios y toda su bondad pasa en frente. ¿Podemos maravillarnos que la
‘gloria excelente’ reflejada del Omnipotente iluminaba el rostro de Moisés
con tal brillo que la gente no soportaba mirarlo? La impresión de Dios le
sobrevino, haciéndolo aparecer como uno de los ángeles brillando del
trono.
“Esta experiencia, sobretodo la garantía que Dios oiría su oración y que
la presencia divina le atendería, era más valiosa a Moisés como líder que
las enseñanzas del Egipto o todas sus logros de la ciencia militar. Ningún
poder terrenal o destreza o educación puede tomar el lugar de la inmediata
presencia de Dios. En la historia de Moisés podemos ver qué íntima
comunión con Dios es el privilegio del hombre a gozar. Al transgresor es
una cosa medrosa caer en las manos del Dios vivo. Pero Moisés no temía
estar a solas con el Autor de aquella ley que fuera dicha con tal grandeza
del Monte Sinaí, porque su alma estaba en harmonía con la voluntad de su
Creador.
“La oración significa abrir el corazón a Dios como a un amigo. El ojo de
la fe va a discernir a Dios muy de cerca, y el suplicante puede obtener
evidencia preciosa del amor divino y cuidado de si mismo”.—4
Testimonios, p. 525.
El privilegio maravilloso —“Todavía los discípulos no conocían los
recursos ilimitados y el poder del Salvador. El les dijo, ‘Hasta ahora nada
habéis pedido en mi nombre’. Juan 16:24. El explicó que el secreto de su
éxito sería en pedir fuerza y gracia en su nombre. El estaría presente
delante del Padre para rogar por ellos. La oración del suplicante humilde,
él presenta como su propio deseo a favor de aquella alma. Toda oración
sincera se escucha en el cielo. Tal vez no sea fluentemente expresada, pero
si el corazón está en ella, ella ascenderá al santuario donde Jesús ministra,
y él la presentará al Padre sin cualquier palabra torpe o tartamudez,
hermosa y fragante con el incienso de su propia perfección.
“La senda de seguridad e integridad no es una senda libre de
obstrucción, mas en cada dificultad tenemos que ver un llamado a la
oración. No hay nadie vivo que tenga cualquier poder que no haya recibido
de Dios, y la fuente de que proviene está abierta al ser humano más débil.
‘Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre’, dijo Jesús, ‘lo haré, para
que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo
lo haré’.
“‘En mi nombre’, Cristo pidió que sus discípulos oraran. En el nombre
de Cristo sus seguidores deben parar delante de Dios. A través del valor
del sacrificio hecho para ellos, son de valor en los ojos del Señor. Debido a
la imputada justificación de Cristo son representados preciosos. Por el
amor de Cristo el Señor perdona a los que lo temen. El no ve en aquellos la
vileza del pecador. El reconoce en ellos la similitud de su Hijo, en quien
confían”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 621.
Sin desconfianza en el futuro—“Los discípulos ya no tenían
desconfianza en el futuro. Ellos sabían que Jesús estaba en el cielo, y que
sus simpatías todavía estaban con ellos. Sabían que tenían un Amigo al
lado del trono de Dios, y estaban ansiosos a presentar sus pedidos al Padre
en el nombre de Jesús. En reverencia solemne se inclinaron en oración,
repitiendo su declaración segura, ‘Todo cuanto pidiereis al Padre en mi
nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid,
y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido’. Juan 16:23. Extendieron
la mano de fe más y más alto, con el poderoso argumento, ‘Cristo es él que
murió; más aun, él que también resucitó, él que además está a la diestra de
Dios, él que también intercede por nosotros’. Romanos 8:34”.—El
Deseado de Todas las Gentes, p. 772.
No se dan cuenta—“No se dan cuenta qué gran privilegio y necesidad
son la oración, el arrepentimiento, y el cumplimiento de las palabras de
Cristo”.—1 Mensajes Selectos, p. 156.
Ir a Jesús—“Hay pocos que debidamente aprecian o mejoran el
privilegio precioso de la oración. Debemos ir a Jesús y contarle todas
nuestras necesidades. Podemos llevarle nuestras preocupaciones y
perplejidades, bien como nuestros mayores problemas. Cualquier cosa que
se levanta para perturbarnos o angustiarnos, debemos llevarla al Señor en
oración. Cuando sentimos que necesitamos la presencia de Cristo a cada
paso, Satanás tendrá poca oportunidad de introducir sus tentaciones. Es su
esfuerzo estudiado mantenernos fuera de nuestro mejor y más simpatizante
Amigo. No debemos hacer de nadie nuestro confidente a no ser de Jesús.
Podemos con confianza comunicar con él todo que está en nuestros
corazones”.—5 Testimonios, p. 187.
Cuando al Mar Rojo—“Cuando él lleva a su pueblo por lugares
estrechos, entonces es su privilegio reunirse juntos para la oración,
recordando que todas las cosas provienen de Dios. Aquellos que todavía
no han participado en las experiencias probadoras que atienden la obra en
estos últimos días pronto habrán de pasar por escenas que severamente
probarán su confianza en Dios. Es cuando su pueblo no ve cómo avanzar,
cuando el Mar Rojo está por delante y el ejército por detrás, que Dios les
ordena, ‘Adelante’. Así es que él trabaja para probar su fe. Cuando tales
experiencias te vienen, marcha adelante, confiando en Cristo. Anda paso
por paso en la senda que él te indique. Pruebas vendrán, pero sigue
adelante. Esto te dará una experiencia que va a fortalecer tu fe en Dios y
prepararte para el servicio más real”.—9 Testimonios, p. 218.
Una cosa maravillosa—“Es una cosa maravillosa que podemos orar
efectivamente; que mortales indignos, errantes, tienen el poder de ofrecer
sus pedidos a Dios. ¿Cuál poder más elevado puede el hombre desear que
éste—vincularse con el Dios infinito? El hombre débil, pecaminoso, tiene
el privilegio de hablar con su Creador. Podemos proferir palabras que
alcanzan al trono del Monarca del universo. Podemos hablar con Jesús
mientras andamos en el camino, y él dice, ‘Estoy a tu mano derecha’”.
—Obreros Evangélicos¸ p. 271.
Lo necesitamos seriamente—“Cada día necesitamos la disciplina de la
auto-humillación, para que seamos preparados para el don celestial, no
para guardarlo, no para robar de los hijos de Dios su bendición, pero para
darlo en toda su plenitud a los otros. ¿Cuándo más que ahora vamos a
necesitar un corazón abierto para recibirlo, anhelando por así decir, con el
deseo de impartirlo?
“Somos obligados a sacar abundantemente de la tesorería del
conocimiento divino. Dios quiere que recibamos mucho, para que
impartamos mucho. El desea que seamos canales a través de los cuales él
puede impartir ricamente su gracia al mundo.
“Que sinceridad y fe caractericen sus oraciones. El Señor quiere hacer
para nosotros ‘más abundantemente de lo que pedimos o entendemos’.
Efesios 3:20. Háblalo; óralo. No mencionemos la incredulidad”.—7
Testimonios, p. 259.
En la hora de prueba y tentación—“Cuando en dificultades, cuando
perturbados por tentaciones feroces, ellos tienen el privilegio de la oración.
¡Qué privilegio exaltado! Seres finitos, de polvo y ceniza, aceptados a
través de la mediación de Cristo, en la sala de audiencias del Altísimo. En
tales ejercicios el alma se trae en sagrada proximidad con Dios y es
renovada en conocimiento y verdadera santidad, y fortificada contra los
asaltos del enemigo”.—La Conducción del Niño, p. 440.
Entrando en el privilegio—“Descansa totalmente en las manos de
Jesús. Contempla su gran amor, y mientras medita en su abnegación, su
sacrificio infinito hecho por nosotros para que creamos en él, tu corazón
llenará con gozo santo, paz calmante, y amor sin par. Mientras hablamos
de Jesús, mientras lo llamamos en oración, nuestra confianza que él es
nuestro Salvador personal y amante va a fortalecer, y su carácter va a
aparecer cada vez más hermoso. . . . Podemos gozar de ricas fiestas de
amor, y al creer completamente que somos suyos mediante la adopción,
podemos tener un anticipo del cielo. Espera en el Señor en fe. El Señor
atrae el alma en la oración, y nos causa a sentir su precioso amor. Tenemos
una proximidad a él, y podemos tener comunión dulce con él. Obtenemos
vistas distintas de su ternura y compasión, y nuestros corazones son
quebrantados y derretidos al contemplar el amor que nos es dado. De veras
sentimos que Cristo habita el alma. . . . Nuestra paz es como un rio, ola
tras ola de gloria entran en el corazón, y realmente cenamos con Jesús y él
con nosotros. Tenemos una verdadera sensación del amor de Dios y
descansamos en su amor. No hay lengua que lo describa, es más allá del
conocimiento. Somos unos con Cristo, nuestra vida es escondida con
Cristo en Dios. Tenemos la seguridad de que cuando él quien es nuestra
vida aparezca, entonces nosotros también apareceremos con él en gloria.
Con fuerte confianza, podemos llamar a Dios nuestro Padre. Sea que
vivamos o moramos, pertenecemos al Señor. Su Espíritu nos hace como
Jesús en temperamento y disposición, y representamos a Cristo a los otros.
Cuando Cristo habita en el alma, el hecho no se puede esconder; porque él
es como un pozo de agua, surgiendo para la vida eterna. Solamente
podemos representar la similitud de Cristo en nuestro carácter, y nuestras
palabras y nuestro comportamiento producen en los otros un profundo,
constante, creciendo amor para Jesús, y manifestamos . . . que somos
conformados a la imagen de Jesucristo”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 313.
Capítulo 2
Oración Genuina y Sincera
Una conversación con Dios—“Si mantenemos al Señor siempre por
delante, dejando nuestros corazones a expresarse en acciones de gracia y
loor a él, tendremos una frescura en nuestra vida religiosa. Nuestras
oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios como se habla
con un amigo. El nos hablará personalmente de sus misterios.
Frecuentemente nos vendrá una sensación dulce y gozosa de la presencia
de Jesús. A menudo nuestros corazones van a arder por dentro cuando él se
acerca para comunicar con nosotros, bien como hizo con Enoc. Cuando
ésta es verdaderamente la experiencia del cristiano, se ve en su vida una
sencillez, una humildad, una mansedumbre y abnegación de corazón, que
muestra a todos con quién él asocia que ha estado con Jesús y aprendido de
él”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 100.
Abriendo el corazón a Dios—“La oración es abrir el corazón a Dios
como a un amigo. No que es necesario para hacerle a Dios saber lo que
somos, pero para hacer posible que lo recibamos. La oración no nos trae a
Dios abajo, sino que nos lleva arriba a él”.—El Camino a Cristo, p. 93.
La mano de fe mantiene la llave—“La obscuridad del malvado encierra
a aquellos que descuidan de orar. Los susurros de tentación del enemigo
los tientan a pecar; y es todo porque no hacen uso de los privilegios que
Dios les ha dado en el encuentro de la oración. ¿Por qué es que los hijos e
hijas de Dios serían maldispuestos a orar, cuando la oración es la llave en
las manos de la fe para abrir el almacén celestial, donde están guardados
los recursos abundantes del Omnipotente? Sin oración incesante y vigilia
diligente estamos en peligro de llegar a ser descuidados y de desviarnos
del sendero correcto”.—El Camino a Cristo, p. 94.
La verdadera alma de la religión—“No dejes de orar, porque es el alma
de la religión. Con oración sincera y ferviente, implora por la pureza del
alma. Implora tan sinceramente, tan ansiosamente, como por la misma
vida mortal, si ésta fuera en juego. Queda delante de Dios hasta que deseos
inexpresables nazcan por dentro por la salvación, y la dulce evidencia se
obtenga del pecado perdonado”.—1 Testimonios, p. 152.
El secreto del poder espiritual—“La oración es la respiración del alma.
Es el secreto de poder espiritual. Ningún otro medio de gracia puede ser
substituido, y la salud del alma ser preservada. La oración lleva el corazón
hacia contacto inmediato con la Fuente de la vida, y fortalece tendón y
músculo de la experiencia religiosa. Dejar el ejercicio de la oración, o
practicarlo esporádicamente, de vez en cuando, como parece conveniente,
y uno pierde su contacto con Dios”.—Obreros Evangélicos, p. 268.
Capítulo 3
Oración Diaria una Necesidad
Tan esencial que la alimentación—“La oración diaria es tan esencial al
crecimiento en la gracia, y aun a la misma vida espiritual, como es la
alimentación temporal al bienestar físico. Debemos acostumbrarnos a
frecuentemente levantar los pensamientos a Dios en oración. Si la mente
vaga, tenemos que llevarla de vuelta; con esfuerzo perseverante, el hábito
finalmente va a hacerlo fácil. No podemos ni por un momento separarnos
de Cristo con seguridad. Podemos tener su presencia para atendernos a
cada paso, pero solamente por observar las condiciones que él mismo ha
establecido”.—Mensajes para los Jóvenes, p. 79.
La preparación necesaria—“Varias veces por día, momentos preciosos
y dorados deben ser dedicados a la oración y al estudio de las Escrituras,
aun si fuera solamente para memorizar un texto, para que la vida espiritual
exista en el alma. Los intereses variados de la causa nos fornecen
alimentación para la reflexión e inspiración de nuestras oraciones. La
comunión con Dios es altamente esencial para la salud espiritual, y sólo
aquí se puede obtener la sabiduría y juicio cierto tan necesarios en el
cumplimiento de toda tarea.
“La fuerza adquirida de la oración a Dios, unida con el esfuerzo
individual en equipar la mente hacia la consideración y seriedad, prepara la
persona por sus deberes diarios y mantiene el espíritu en paz bajo todas las
circunstancias, no importa cuán difíciles. Las tentaciones a las cuales
somos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. Para que
seamos cuidados por el poder de Dios a través de la fe, los deseos de la
mente deben continuamente ascender en oración silenciosa por ayuda, por
luz, por fuerza, por conocimiento. Pero pensamiento y oración no pueden
tomar el lugar del sincero, fiel mejoramiento del tiempo. Trabajo y oración
son ambos necesarios en perfeccionar el carácter cristiano.
“Tenemos que vivir una vida doble—una vida de pensamiento y acción,
de oración silenciosa y labor sincero. Todos que hayan recibido la luz de la
verdad deben sentir su deber de compartir rayos de luz sobre la senda del
impenitente. Debemos ser testigos para Cristo en nuestras oficinas bien
como en la iglesia. Dios requiere de nosotros que seamos epístolas vivas,
conocidas y leídas por todos los hombres. El alma que se torna a Dios para
su fuerza, su apoyo, su poder, mediante la oración diaria y sincera, tendrá
nobles aspiraciones, percepciones claras de la verdad y el deber,
enaltecidos propósitos de acción, y una hambre y sed continuas hacia la
justicia. Por mantener una conexión con Dios seremos habilitados a
difundir a los otros, mediante nuestra asociación con ellos, la luz, la paz, la
serenidad que reina en nuestros corazones, y poner ante ellos un ejemplo
de fidelidad constante a los intereses de la obra en la cual estamos
ocupados”.—4 Testimonios, p. 450.
Combinando la oración con el labor—“El espíritu de labor altruista
para los otros da al carácter profundidad, estabilidad, y hermosura
semejante a Cristo y trae paz y gozo al que lo tiene. Las aspiraciones son
elevadas. No hay lugar para pereza o egoísmo. Los que ejercen las gracias
cristianas crecerán. Tendrán tendones y músculos espirituales, y serán
fuertes para trabajar para Dios. Tendrán percepciones espirituales claras,
una fe constante y en aumento, y poder que prevalece en oración”.—5
Testimonios, p. 571.
Conectando con el cielo—“Los que se vistan con toda la armadura de
Dios y devoten algún tiempo cada día a la meditación, la oración, y el
estudio de las Escrituras, serán conectados con el cielo y tendrán una
influencia salvadora y transformante sobre aquellos a su redor. Grandes
pensamientos, nobles aspiraciones, claras percepciones de la verdad y el
deber para con Dios, les van a corresponder. Van a anhelar por pureza, por
luz, por amor, por todas las gracias del nacimiento celestial. Sus oraciones
sinceras entrarán dentro del velo. Esta clase tendrá un coraje santificado
para entrar en la presencia del Infinito. Van a sentir que la luz y las glorias
del cielo les pertenecen, y llegarán a ser refinados, elevados, y
ennoblecidos por este conocimiento íntimo con Dios. Así es el privilegio
de los cristianos verdaderos.
“Meditación abstracta no es suficiente; acción activa no es suficiente;
ambas son esenciales a la formación del carácter cristiano. La fuerza
adquirida en oración sincera y secreta nos prepara para soportar las
seducciones de la sociedad. Sin embargo no debemos excluirnos del
mundo, porque nuestra experiencia cristiana tiene que ser la luz del
mundo. La sociedad de los incrédulos no nos va a perjudicar si nos
mezclamos con ellos con el propósito de conectarlos con Dios, y somos
suficientemente fuertes para resistir su influencia.
“Cristo vino al mundo para salvarlo, para conectar al hombre caído con
el Dios infinito. Los seguidores de Cristo tienen que ser canales de luz.
Manteniendo comunión con Dios, deben transmitirles a los en la
obscuridad y error las bendiciones selectas que reciben del cielo. Enoc no
llegó a ser corrompido con las iniquidades existentes en su día; ¿por qué
no nosotros en nuestro día?”—5 Testimonios, p. 106.
Necesitada por nuestra juventud—“Las pruebas y privaciones por las
cuales muchos jóvenes se quejan, Cristo soportó sin murmurar. Y esta
disciplina es la misma experiencia que los jóvenes necesitan, la cual les
dará firmeza a sus caracteres, y hacerlos como Cristo, fuertes en espíritu
para resistir la tentación. Si se separan de las influencias de aquellos que
podrían desviarles y corromper sus morales, ellos no serán superados por
los artificios de Satanás. A través de sus oraciones diarias a Dios tendrán
sabiduría y gracia de él para soportar el conflicto y las realidades duras de
la vida, y salir victoriosos. Fidelidad y serenidad de mente solamente
pueden ser retenidas por vigilancia y oración”.—Mensajes para los
Jóvenes, p. 55.
El núcleo de la religión—“La religión debe comenzar con vaciamiento
y purificación del corazón, y tiene que ser nutrida con oración diaria”.—5
Testimonios, p. 526.
Dondequiera que os envíen—“Dondequiera que os envíen, apreciéis en
vuestros corazones y mentes el temor y amor de Dios. Id diariamente al
Señor para su instrucción y dirección; dependáis de Dios por luz y
conocimiento. Orad por esta instrucción y esta luz, hasta que las tengáis.
No os será provechoso pedir, y luego olvidaros del objetivo por lo cual
orasteis. Mantengáis la mente en vuestra oración. Podéis hacerlo mientras
trabajáis con las manos. Podéis decir, ‘Señor, lo creo; con todo mi corazón
creo. Permite que el poder del Espíritu Santo caiga sobre mí’.
“Si hubiera más gente orando entre nosotros, más ejercicio de una fe
viva, y menos dependencia de otros para tener una experiencia en nuestro
lugar, estaríamos bastante más avanzados de donde estamos hoy en
inteligencia espiritual. Lo que precisamos es una experiencia profunda de
corazón y alma individuales. Entonces podremos contar lo que Dios está
haciendo y cómo él está obrando. Necesitamos tener una experiencia viva
en las cosas de Dios, y no estamos seguros a menos que la tengamos. Hay
algunos que tienen una buena experiencia, y os cuentan acerca de ella;
pero cuando la avaluáis, podéis ver que no es una experiencia cierta,
porque no está de acuerdo con un sencillo ‘Así dice el Señor’. Si alguna
vez hubiera en nuestra historia una hora cuando necesitamos humillar
nuestras almas individuales delante de Dios, es hoy. Necesitamos ir a Dios
con fe en todo lo que es prometido en la Palabra, y entonces andar en toda
la luz y poder que Dios provee”.—Fundamentals of Christian Education,
p. 531. [Este título no existe en español. – Ed.]
Cualquier cosa que hagáis—“Debemos contar cada deber, por más
humilde que sea, como sagrado porque hace parte del servicio de Dios.
Nuestra oración diaria debía ser, ‘Señor, ayúdame a hacer lo mejor.
Enséñame cómo hacer mejor trabajo. Dame energía y alegría. Ayúdame a
traer a mi servicio el servicio amante del Salvador’”.—El Ministerio de la
Curación, p. 376.
Capítulo 4
La Oración Matutina
Empezad el día con la oración—“Permitid que vuestro día empiece con
la oración; trabajad como a la vista de Dios”.—4 Testimonios, p. 581.
Empezad el día al lado de la cama—“Es nuestro privilegio de abrir los
corazones y dejar entrar el sol de la presencia de Cristo. Mi hermano, mi
hermana, girad hacia la luz. Entrad en verdadero contacto personal con
Cristo, para que podéis ejercer una influencia que sustente y reaviva.
Permitid que vuestra fe sea fuerte y pura y constante. Dejad que la gratitud
para con Dios llene vuestros corazones. Cuando levantáis de mañana,
arrodillaos al lado de la cama, y pidáis a Dios para daros fuerza para
cumplir las tareas del día y enfrentar sus tentaciones. Pedidle a ayudaros a
traer a vuestro labor el dulce carácter de Cristo. Pedidle a ayudaros a
hablar palabras que inspiren a aquellos en vuestro rededor con esperanza y
coraje, y atraerlos más cerca del Salvador”.—Hijos e Hijas de Dios, p.
201.
Las primeras palabras al levantaros—“La primera exhalación del alma
en la mañana debe ser para la presencia de Jesús. ‘Sin mí’, dice él, ‘nada
podéis hacer’. Es Jesús que necesitamos; su luz, su vida, su Espíritu, deben
ser nuestros continuamente. Lo necesitamos a cada hora. Y debemos orar
en la mañana mientras el sol ilumina el paisaje y llena el mundo con luz,
para que el Sol de la Justicia pueda brillar en las cámaras de mente y
corazón, y hacernos a todos luz en el Señor. No podemos existir sin su
presencia ni un momento. El enemigo sabe cuando tratamos de hacer sin
nuestro Señor, y él está allí, listo para llenar nuestras mentes con sus
sugerencias diabólicas para que caigamos de nuestra firmeza; pero es el
deseo del Señor que momento por momento debamos permanecer en él, y
así ser completos en él”.—My Life Today, p. 15.
Su primer deber—“Consagraos a Dios de mañana; haced de esto su
primerísimo deber. Permitid que vuestra oración sea, ‘Tómame, O Señor,
como todo tuyo. Dejo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu
servicio. Mora en mí, y permite que todo mi labor sea hecho en ti’. Este es
un asunto diario. Cada mañana consagraos a Dios por ese día. Rendidle
todos vuestros planes, a ser llevados a cabo o dejados de lado según
indique su providencia. Así día tras día pudiereis dar vuestra vida en las
manos de Dios, y así su vida estará más y más formada de acuerdo con la
vida de Cristo. Una vida en Cristo es una vida de tranquilidad. Puede ser
que no haya sentimiento de extasía, sin embargo debe haber una confianza
permanente y pacífica”.—El Camino a Cristo, p. 70.
Nuestra oración diaria—“En la vida futura los misterios que aquí nos
molestan y decepcionan se harán claros. Veremos que nuestras oraciones
que parecían no contestadas y nuestras esperanzas fracasadas han sido
entre nuestras mejores bendiciones. Debemos considerar cada deber, tan
humilde que sea, como sagrado porque hace parte del servicio a Dios.
Nuestra oración debe ser, ‘Señor, ayúdame a hacer mi mejor. Enséñame
cómo hacer trabajo mejor. Dame energía y alegría. Ayúdame a traer para
mi servicio el servicio amante del Salvador”.—El Ministerio de la
Curación, p. 376.
La primera lección—“La primera lección a enseñar a los obreros en
nuestras instituciones es la lección de dependencia de Dios. Antes de que
puedan alcanzar éxito en cualquier línea, deben, cada uno por sí mismo,
aceptar la verdad contenida en las palabras de Cristo, ‘Sin mí nada podéis
hacer’.
“La justicia tiene sus raíces en la piedad. Ningún ser humano es justo
más tiempo que tenga fe en Dios y mantenga una conexión vital con él.
Como la flor del campo tiene sus raíces en el suelo; como tiene que recibir
aire, rocío, lluvias, y sol, así tenemos que recibir de Dios lo que ministra a
la vida del alma. Es solamente a través de ser partícipes de su naturaleza
que recibimos poder para obedecer sus mandamientos. Ningún hombre,
alto o bajo, con experiencia o sin experiencia, puede sostenidamente
mantener delante de sus semejantes una vida pura y efectiva, a menos que
su vida esté escondida con Cristo en Dios. Cuanto más la actividad con el
hombre, más cerca debe ser la comunión del corazón con Dios.
“Cada mañana toma tiempo para hacer su labor con oración. No
consideres esto tiempo perdido; es tiempo que va a vivir por las edades
eternas. Por este medio éxito y victoria espiritual entrarán. La maquinaria
responderá al toque de la mano del Maestro. De cierto es que vale la pena
pedir la bendición de Dios, y la obra no puede ser hecha correctamente a
menos que el comienzo sea cierto”.—7 Testimonios, p. 185.
Cuando te levantas—“Cuando te levantas en la mañana, ¿sientes tu
impotencia y tu necesidad de fuerza de parte de Dios? ¿y humildemente y
de corazón dejas saber al Padre celestial tus necesidades? Si así es, ángeles
marcan tus oraciones, y si estas oraciones no han salido de labios
insinceros, cuando estás en peligro de hacer el mal inconscientemente y
ejercer una influencia que lleve a otros a hacer lo incorrecto, tu ángel de la
guarda estará a tu lado, moviéndote hacia un curso mejor, escogiendo tus
palabras en tu lugar, e influenciando tus acciones.
“Si no te sientes en peligro, y si ofreces ninguna oración para ayuda y
fuerza de resistir tentaciones, con certidumbre vas a desviar; tu negligencia
del deber será marcada en el libro de Dios en el cielo, y serás hallado
deficiente en el día del juicio”.—3 Testimonios, p. 401.
Capítulo 5
La Oración Ferviente
Sigue pidiendo—“Dios no dice, Pide una sola vez, y recibirás. Nos
invita a pedir. Persiste en oración sin cesar. Pedir persistentemente trae al
que pide una actitud más sincera, y le da un deseo en aumento para recibir
las cosas por las cuales pide.
Pero muchos no tienen una fe viva. Es por eso que no ven más del poder
de Dios. . . . Hacen planes y calculan, pero oran poco, y tienen poca
confianza verdadera en Dios. Piensan que tienen fe, pero es solamente el
impulso del momento. Dejando de entender su necesidad, o la buena
voluntad de Dios para dar, no perseveran en dejar sus peticiones delante
del Señor.
“Nuestras oraciones deben ser tan fervorosas y persistentes como fue la
petición del amigo necesitado que pidió los panes a la medianoche. Lo más
fervorosa y constantemente que pedimos, la más íntima será nuestra
comunión espiritual con Cristo”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p.
111.
Oración ferviente y constante—“Si el Salvador de la humanidad, el
Hijo de Dios, sentía la necesidad de oración, cuánto más los mortales,
débiles, pecaminosos, sienten la necesidad de ferviente y constante
oración.
“Nuestro Padre celestial espera para darnos la plenitud de sus
bendiciones. Es nuestro privilegio beber abundantemente de la fuente de
amor sin fin. ¡Qué maravilla que oramos tan poco! Dios está listo y
dispuesto a escuchar la oración sincera del más humilde de sus hijos. . . .
“¿Por qué deben los hijos e hijas de Dios ser renuentes a orar, mientras
la oración es la llave en la mano de fe para abrir el almacén del cielo,
donde están guardados los recursos abundantes del Omnipotente?”—El
Camino a Cristo, p. 94.
La oración de la fe—“La fe no es un sentimiento. . . . Fe verdadera no
es en ningún sentido unido a la presunción. Solamente aquel que tenga fe
verdadera es seguro contra la tentación, porque la presunción es la
falsificación de fe de Satanás. . . .
“Hablar de la religión en una manera casual, orar sin una sed en el alma
y una fe viva, no gana nada. . . .
“Muchos tienen la fe como una opinión. Pero la fe que salva es una
transacción, por la cual aquellos que reciben a Cristo se juntan a si mismos
en una relación de pacto con Dios. La fe genuina es vida. Una fe viva
significa un aumento de vigor, una confianza segura, mediante la cual el
alma llega a ser un poder conquistador”.—Obreros Evangélicos, p. 275.
Capítulo 6
La Oración de Fe
Llevando la oración de fe al cielo—“[Los ángeles] oyen la ofrenda de
loor y la oración de fe, y llevan las peticiones a Aquel que ministra en el
santuario por su pueblo y ofrece sus méritos a su favor”.—Consejos para
los Maestros, p. 106.
Orando en fe—“Hay muchos que, aunque luchando para obedecer los
mandamientos de Dios, tienen poca paz o gozo. Esta falta en su
experiencia es el resultado de un fracaso de ejercer la fe. Ellos andan como
si fuera en una tierra de sal, un desierto árido. Reclaman poco, cuando
podrían reclamar mucho; porque no hay límite con las promesas de Dios.
Aquellos no representan correctamente la santificación que proviene a
través de obediencia a la verdad. El Señor quiere que todos sus hijos e
hijas sean felices, pacíficos, y obedientes. Por el ejercicio de la fe el
creyente entra en posesión de estas bendiciones. A través de la fe, cada
deficiencia de carácter puede ser suplida, cada suciedad limpiada, cada
falta corregida, cada excelencia desarrollada.
“La oración es el medio celestial ordenado para éxito en el conflicto con
el pecado y el desarrollo de carácter cristiano. Las influencias divinas que
vienen en respuesta a la oración de fe van a lograr en el alma del
suplicante todo por lo cual él ruega. Por el perdón de pecado, por el
Espíritu Santo, por un temperamento cristiano, por sabiduría y fuerza para
hacer su obra, por cualquier don que él haya prometido, podemos pedir; y
la promesa es, ‘Recibirás’”.—Hechos de los Apóstoles, p. 450.
Moviendo el brazo—“Mediante tus oraciones de fe fervientes puedes
mover el brazo que mueve al mundo”.—El Hogar Cristiano, p. 23.
Parte del plan de Dios—“Sabiduría mundana enseña que la oración no
es esencial. Hombres de ciencia reclaman que realmente no puede haber
respuesta a la oración, que eso sería una violación de la ley, un milagro, y
que milagros no existen. El universo, dicen ellos, es gobernado por leyes
fijas, y Dios mismo no hace nada contra esas leyes. Así representan a Dios
como restringido por sus propias leyes—como si la operación de leyes
divinas iba a excluir la libertad divina. Tal enseñanza se opone al
testimonio de las Escrituras. ¿No fueron milagros hechos por Cristo y sus
apóstoles? El mismo Salvador compasivo vive hoy, y él es tan dispuesto a
oír la oración de la fe como cuando andaba visiblemente entre los
hombres. Lo natural coopera con lo sobrenatural. Es parte del plan de Dios
de concedernos, en respuesta a la oración de la fe, lo que no concedería si
así no pidiéramos”.—El Conflicto de los Siglos, p. 515.
¿Qué es la oración de fe—“La oración no es una expiación por el
pecado; no tiene virtud o mérito en si misma. Todas las palabras florecidas
a nuestra disposición no son equivalentes a un solo deseo santo. Las
oraciones más elocuentes son nada más que palabras ociosas si no
expresan los sentimientos verdaderos del corazón. Mas la oración que
proviene de un corazón sincero, cuando las necesidades sencillas del alma
son expresadas—bien como pediríamos a un amigo terrenal por un favor,
esperando que fuera dado—esta es la oración de la fe. Dios no desea
nuestros aprecios ceremoniales, pero el llanto no hablado del corazón
quebrantado y templado con la sensación de sus pecados y completa
debilidad encuentra su camino hacia el Padre de toda misericordia”.—El
Discurso Maestro de Jesucristo, p. 75.
Cuando Satanás se estremece—“Si Satanás percibe que está en peligro
de perder a una sola alma, él se va a ejercer al máximo para no perderla. Y
cuando el individuo siente su peligro, y con angustia y fervor mira a Jesús
por fortaleza, Satanás teme que va a perder a un cautivo, y él llama por un
reforzamiento de sus ángeles para cercar al pobre alma y formar una pared
de obscuridad a su alrededor, para que la luz celestial no le alcance. Pero si
la persona en peligro persevera, y en su sinceridad se lanza sobre los
méritos de la sangre de Cristo, nuestro Salvador oye la sincera oración de
la fe, y envía un reforzamiento de aquellos ángeles que exceden en
fortaleza para librarla. Satanás no puede soportar que su poderoso rival es
llamado, porque él teme y tiembla delante de su fuerza y majestad. Al
sonido de la oración sincera, todas las huestes de Satanás tiemblan. El
sigue llamando legiones de ángeles para cumplir su objeto. Y cuando
ángeles, todopoderosos, vestidos de la armadura del cielo, vienen para
ayudar al alma desmayada y perseguida, Satanás y sus huestes caen para
tras, sabiendo bien que su campaña es perdida. Los sujetos dispuestos de
Satanás son fieles, activos, y unidos en un objeto. Y aunque odian y pelean
uno con otro, sin embargo mejoran cada oportunidad para avanzar su
interés común. Pero el gran Comandante en el cielo y la tierra ha limitado
el poder de Satanás”.—1 Testimonios¸ p. 309.
Confundiendo a Satanás—“El ser humano es cautivo a Satanás y por
naturaleza inclinado a seguir sus sugerencias y hacer su voluntad. El no
tiene en si mismo poder para oponer la resistencia efectiva al mal. Es
solamente cuando Cristo habita en él a través de una fe viva, influyendo
sus deseos y fortaleciéndolo con fuerza de cima, que el hombre puede
tentar de enfrentar un tan terrible enemigo. Cada otro medio de defensa es
completamente vano. Es solamente mediante Cristo que el poder de
Satanás es limitado. Esta es una verdad de gran importancia que todos
deben entender. Satanás está ocupado a cada momento, yendo para frente
y para tras, andando por cima y por abajo en la tierra, buscando a quién
devorar. Pero la sincera oración de la fe confundirá sus esfuerzos más
poderosos. Entonces tomad ‘el escudo de la fe’, hermanos, ‘con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno’”.—5 Testimonios, p. 274.
La gran fuerza del cristiano—“La oración de la fe es la gran fuerza del
cristiano y seguramente va a prevalecer contra Satanás. Es por eso que él
insinúa que no tenemos necesidad de oración. El nombre de Jesús, nuestro
Abogado, él odia; y cuando le venimos en sinceridad por ayuda, las
huestes de Satanás son alarmadas. Sirve bien sus propósitos si dejamos de
lado el ejercicio de la oración, porque entonces sus maravillas mentirosas
son más fácilmente recibidas”.—1 Testimonios, p. 267.
No se pierde nunca—“La oración de fe no se pierde nunca, pero
reclamar que será siempre respondida en la misma manera y para la cosa
particular que esperábamos, es la presunción”.—1 Testimonios, p. 211.
Fija tus ojos siempre en él—“Mis queridos compañeros obreros, sed
verdaderos, llenos de esperanza, heroicos. Que cada golpe sea hecho en fe.
Al hacer vuestro mejor, el Señor va a recompensaros por vuestra fidelidad.
Del fuente que da vida tira energía física, mental, y espiritual. Valentía, sea
de hombre o mujer—santificada, purificada, refinada, ennoblecida—
tenemos la promesa que la vamos a recibir. Necesitamos aquella fe que
nos habilite para poder verle al Invisible. Al fijar vuestros ojos en él,
estaréis llenados con un amor profundo por las almas por las cuales él
murió, y recibiréis ánimo para esfuerzos renovados.
“Cristo es nuestra única esperanza. Venid a Dios en el nombre de Aquel
que dio su vida por el mundo. Dependéis de la eficacia de su sacrificio.
Mostrad que su amor, su gozo, reside en vuestra alma, y que es por eso que
vuestro gozo es completo. Cesad de hablar de incredulidad. En Dios es
nuestra fortaleza. Orad mucho. La oración es la vida del alma. La oración
de fe es la arma con la cual podemos con éxito resistir cada asalto del
enemigo”.—1 Mensajes Selectos, p. 103.
El Espíritu es enviado en respuesta—“En todos los tiempos y en todos
los lugares, en todas las angustias y en todas las aflicciones, cuando el
panorama parece obscuro y el futuro confuso, y nos sentimos impotentes y
a solas, el Consolador será enviado en respuesta a la oración de fe.
Circunstancias pueden separarnos de cada amigo terrenal, pero ninguna
circunstancia o distancia puede separarnos del Consolador celestial.
Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, él siempre está a
nuestra mano derecha para apoyar, sostener, levantar, y animar”.—El
Deseado de Todas las Gentes, p. 623.
Poder vendrá—“Poder vendrá de Dios al hombre en respuesta a la
oración de fe”.—4 Testimonios, p. 395.
Capítulo 7
La Ciencia de la Oración
Esta es la Ciencia de la Oración—“‘Encomienda a Jehová tu camino, y
confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como
el mediodía’. Salmo 37:5-6
“‘Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti
confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no
desamparaste a los que te buscaron’. Salmo 9:9, 10.
“La compasión que Dios manifiesta hacia nosotros, él pide que la
manifestemos hacia los otros. Que los impulsivos, los autosuficientes, los
delictuosos, vean al Único manso y humilde, llevado como cordero a la
matanza, no vengativo como una oveja muda ante sus esquiladores. Que lo
vean como a Aquel a quien nuestros pecados han agujereados y nuestros
dolores han pesados, y aprendan a perseverar, a contenerse, y a perdonar.
“A través de la fe en Cristo, tal deficiencia de carácter puede ser
suprimida, cada suciedad limpiada, cada falta corregida, cada excelencia
desenvuelta.
“‘Vosotros estáis completos en él’ Colosenses 2:10.
“La oración y la fe son íntimamente aliadas, y necesitan ser estudiadas
juntas. En la oración de fe hay una ciencia divina; es una ciencia que cada
uno que quiere hacer de su carrera un éxito debe entender. Cristo dice,
‘Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá’.
Marcos 11:24. El lo hace claro que nuestra petición tiene que ser de
acuerdo con la voluntad de Dios; tenemos que pedir por las cosas que él ha
prometido, y cualquier cosa que recibamos tiene que ser usada en hacer su
voluntad. Cuando las condiciones son cumplidas, la promesa no se
equivoca.
“Por el perdón del pecado, por el Espíritu Santo, por un temperamento
semejante al de Cristo, por sabiduría y fuerza para concluir su tarea, por
cualquier don que él ha prometido, podemos pedir; entonces tenemos que
creer que lo recibimos y dar gracias a Dios que lo hemos recibido.
“No es necesario mirar por una evidencia ajena de la bendición. El don
está en la promesa, y podemos seguir nuestro trabajo asegurados de que lo
que Dios ha prometido él es hábil a cumplir, y que el don, que ya tenemos,
será realizado cuando más lo necesitamos.
“Vivir así por la palabra de Dios significa rendirle a él la vida toda.
Habrá un sentido continuo de necesidad y dependencia, una atracción del
corazón hacia Dios. La oración es una necesidad, porque es la vida del
alma. La oración familiar, la oración pública, tienen sus lugares; pero es en
la comunión secreta con Dios que se sostiene la vida del alma.
“Fue en el monte con Dios que Moisés contempló el diseño de aquel
maravilloso edificio que tendría que ser el lugar donde su gloria habitara.
Está en el monte con Dios—en el lugar secreto de la comunión—que
tenemos que contemplar su glorioso ideal para la humanidad. Así somos
aptos para montar el ‘edificio’ de nuestro carácter, y entonces puede ser
concluida la promesa para nosotros, ‘Habitaré y andaré entre ellos, y seré
su Dios, y ellos serán mi pueblo’. 2 Corintios 6:16.
“Fue en las horas de oración solitaria que Jesús en su vida terrenal
recibió sabiduría y poder. Ojalá que la juventud siga su ejemplo en
encontrar en el amanecer y en el crepúsculo un momento tranquilo para
comunión con su Padre en el cielo. Y durante el día que levanten sus
corazones a Dios. A cada paso de nuestro camino él dice, ‘Porque yo
Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No
temas, yo te ayudo’. Isaías 41:13. Si nuestros hijos pudieran aprender estas
lecciones en la mañana de sus años, ¡que frescura y poder, que gozo y
dulzura entrarían en sus vidas!”—Educación, p. 257-259.
Más acerca de esta ciencia divina—“Las lecciones de Cristo sobre la
oración deben ser cuidadosamente consideradas. Hay una ciencia divina en
la oración, y su ilustración trae a la vista principios que todos necesitan
entender. El muestra lo que es el espíritu verdadero de la oración, enseña
la necesidad de perseverancia en presentar nuestros pedidos a Dios, y nos
asegura de su voluntad para escuchar y responder a la oración”.—Palabras
de Vida del Gran Maestro, p. 108. [Léase el capítulo entero, “Como
aumentar la fe y la confianza”, Ibíd., pp. 105-115, para más principios
sobre la ciencia de la oración.]
Capítulo 8
Cuando se Necesita Mucha Oración
Para progreso en la vida divina—“El cielo no está cerrado contra las
oraciones generosas de los justos. Elías fue un hombre sujeto a pasiones
semejantes a las nuestras, mas el Señor escuchó y en una manera más
destacada respondió a sus pedidos. La única razón por la falta de poder con
Dios se encuentra en nosotros mismos. Si la vida interior de muchos que
profesan la verdad fuera presentada delante de ellos, ellos no se llamarían
cristianos. No están creciendo en la gracia. Ofrecen una oración apurada
de una u otra vez, pero no hay verdadera comunión con Dios.
“Tenemos que estar mucho en oración si quisiéramos hacer progreso en
la vida divina. Cuando el mensaje de la verdad fue proclamado por
primera vez, ¡cuánto oramos! Cuán frecuente la voz de intercesión fue
escuchada en la sala de estar, en el granero, en el huerto, o en la arboleda.
Frecuentemente pasamos horas en oración sincera, dos o tres juntos
reclamando la promesa; a menudo se oía el sonido de llanto y entonces la
voz de acción de gracias y el cántico de loor. Ahora el día del Señor está
más cerca que cuando primero creíamos, y debemos ser más sinceros, más
celosos, más fervorosos que en los días primeros. Nuestros peligros son
mayores ahora que entonces. Almas están más endurecidas. Necesitamos
ahora ser imbuidos con el espíritu de Cristo, y no debemos descansar hasta
que lo recibamos”.—5 Testimonios, p. 151, 152.
A favor de logros cristianos más elevados—“Pablo sabía que los logros
cristianos elevados sólo pueden ser alcanzados a través de mucha oración
y vigilancia constante, y esto él trataba de instilar en sus mentes. Pero
también sabía que en Cristo crucificado les fue ofrecido poder suficiente
para convertir el alma y divinamente adaptados para equiparlos a resistir
todas las tentaciones al mal. Con fe en Dios como su armadura, y con su
palabra como su arma de la batalla, serían suplidos con un poder interior
que les habilitara a repulsar los ataques del enemigo”.—Hechos de los
Apóstoles, p. 248.
En el estudio de la Biblia—“Lee su Biblia con mucha oración. No trates
de humillar a los otros, pero humíllate a ti mismo delante de Dios, y trata
gentilmente uno con otro”.—2 Mensajes Selectos, p. 379.
La preparación para la obra que tiene que ser hecha—“Moisés nunca
habría sido preparado para su posición de confianza, si esperara que Dios
hiciera la obra por él. La luz del cielo vendrá a aquellos que sienten la
necesidad de ella, y que la buscan como por tesoros escondidos. Pero si
descendemos a un estado de inactividad, dispuestos a ser controlados por
el poder de Satanás, Dios no nos enviará su inspiración. A menos que no
ejercemos al máximo los poderes que él nos ha dado, quedaremos siempre
débiles e ineficientes. Mucha oración y el más vigoroso ejercicio de la
mente son necesarios si estaremos preparados para hacer la obra que Dios
quisiera confiarnos. Muchos nunca alcanzan la posición que podrían
ocupar, porque esperan que Dios haga por ellos lo que él les ha dado el
poder de hacer. Todos que están habilitados para ser útiles en esta vida
tienen que ser entrenados por disciplina mental y moral severas, y entonces
Dios les ayudará mediante combinar poder divino con esfuerzo humano”.
—4 Testimonios, p. 604.
Siguiendo con la obra de Dios—“A medida que la actividad aumente y
los hombres lleguen a tener éxito en hacer cualquier obra para Dios, existe
el peligro de confiar en planes y métodos humanos. Hay una tendencia de
orar menos, y tener menos fe. Como los discípulos, estamos en peligro de
perder de vista nuestra dependencia de Dios, y tratar de hacer un salvador
de nuestra actividad. Tenemos que mirar constantemente a Jesús, teniendo
en cuenta que es su poder que hace el trabajo. Mientras que debemos
cooperar sinceramente para la salvación de los perdidos, también debemos
tomar tiempo para la meditación, la oración, y el estudio de la palabra de
Dios. Solamente el trabajo concluido con mucha oración, y santificado por
los méritos de Cristo, al final probará de haber sido eficiente para el bien”.
—El Deseado de Todas las Gentes, p. 329.
Haciendo obra pionera en nuevas áreas—“En nuevos campos se
necesitan mucha oración y labor sabio. Hay necesidad, no solamente de
hombres que puedan hacer sermones, pero aquellos que tengan una
sabiduría experimental del misterio de la divinidad, y que puedan enfrentar
las necesidades urgentes de la gente—aquellos que se den cuenta de la
importancia de su posición como siervos de Jesús, y que alegremente
levanten la cruz que él les ha enseñado a llevar”.—Obreros Evangélicos,
p. 199.
Alcanzando corazones—“A través de mucha oración tienen que trabajar
para las almas, porque esto es el único método por el cual pueden alcanzar
corazones. No es su trabajo, pero el trabajo de Cristo quien está a su lado,
que impresiona corazones”.—Evangelismo, p. 251.
Hacia un hogar mejor—“Las afecciones no pueden durar, aún en el
círculo hogareño, a no ser que haya una conformidad de la voluntad, y la
disposición a la voluntad, de Dios. Todas las facultades y pasiones tienen
que ser llevadas en armonía con los atributos de Jesucristo. Si el padre y la
madre en el amor y temor de Dios unen sus intereses para tener autoridad
en el hogar, verán la necesidad de mucha oración, mucha reflexión seria. Y
en cuanto buscan a Dios, sus ojos estarán abiertos para ver presentes a los
mensajeros celestiales, protegiéndolos en respuesta a la oración de la fe.
Van a superar las debilidades de sus caracteres y seguir hasta la
perfección”.—El Hogar Cristiano, p. 284.
Separando la verdad del error—“Los ángeles de Satanás son sabios
para hacer el mal, y van a crear lo que algunos van a reclamar ser luz
avanzada, y van a proclamarla como nueva y maravillosa; mientras en
algunos aspectos su mensaje parezca verdadero, será mezclado con
invenciones humanas, enseñando por doctrina los mandamientos del
hombre. Si una vez hubo un tiempo cuando debemos vigilar y llorar en
toda sinceridad, es ahora. Muchas cosas aparentemente buenas tendrán que
ser cuidadosamente consideradas con mucha oración, porque son
maniobras del enemigo para llevar a las almas por una senda que queda tan
cerca de la senda de la verdad que será apenas distinguible de ella. Pero el
ojo de la fe puede discernir que ella desvía, aunque casi imperceptible, de
la senda recta. Inicialmente puede aparecer positivamente derecha, pero
después de un tiempo se ve bastante divergente de la senda que lleva a la
santidad y el cielo”.—Evangelismo, p. 428.
Buscando al Espíritu Santo—“Debemos diariamente recibir la unción
santa, para que la impartamos a otros. Todos pueden ser portadores de la
luz para el mundo si quieren. En Jesús tenemos que quitar el yo fuera de la
vista. Tenemos que recibir la palabra del Señor en consejo e instrucción, y
comunicarla con alegría. Ahora hay necesidad de mucha oración. Cristo
manda, ‘Orad sin cesar’; eso es, mantener la mente elevada a Dios, la
fuente de todo poder y eficiencia”.—Testimonios para los Ministros, p.
510.
Estando de pie en el lado impopular—“Decidir por el lado impopular
lleva coraje moral, firmeza, decisión, perseverancia, y mucha oración.
Estamos agradecidos que podemos ir a Cristo como los pobres sufridores
vinieron a Cristo en el templo”.—Evangelismo, p. 178.
Para victoria sobre el pecado—“Sólo Dios puede darnos la victoria. El
desea que tengamos el dominio sobre nosotros mismos, nuestra voluntad y
nuestras maneras. Pero él no puede hacer la obra en nosotros sin nuestro
permiso y cooperación. El Espíritu divino opera a través de las facultades
y poderes dados al hombre. Nuestras energías son requeridas para cooperar
con Dios.
“La victoria no se gana sin mucha oración sincera, sin la humillación del
yo a cada paso. Nuestra voluntad no puede ser forzada en cooperación con
las agencias divinas, pero tiene que ser voluntariamente sometida”.—El
Discurso Maestro de Jesucristo, p. 120.
Para despertarnos—“Agencias satánicas en forma humana tendrán
parte en este último gran conflicto para oponer la edificación del reino de
Dios. Y ángeles celestiales en forma humana estarán en el campo de
acción. Hombres y mujeres han hecho confederaciones para oponer al
Señor Dios del cielo, y la iglesia está solamente medio despertada a la
situación. Tiene que haber mucho más de la oración, mucho más del
esfuerzo sincero entre creyentes profesados”.—4 Comentario Bíblico, p.
1142.
Capítulo 9
Orando para un Reavivamiento Espiritual
Un reavivamiento de la santidad verdadera—“Un reavivamiento de la
santidad verdadera entre nosotros es la más grande y más urgente de
nuestras necesidades. Buscar esto debe ser nuestro primer trabajo. Tiene
que haber un esfuerzo sincero para obtener la bendición del Señor, no
porque Dios no está dispuesto a dar su bendición sobre nosotros, más
porque estamos mal preparados para recibirla. Nuestro Padre celestial está
más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden, que los padres
terrenales están para dar buenas dádivas a sus hijos. Pero es nuestro
trabajo, por confesión, humillación, arrepentimiento, y oración sincera, de
cumplir las condiciones por las cuales Dios ha prometido darnos su
bendición. Un reavivamiento se puede esperar solamente en respuesta a la
oración”.—1 Mensajes Selectos, p. 141.
Remover los obstáculos—“No hay nada que Satanás más teme de que la
gente de Dios abra el camino para remover todo obstáculo, para que el
Señor pueda derramar su Espíritu sobre una iglesia moribunda y una
congregación impenitente. Si Satanás tuviera razón, no habría nunca otro
despertamiento, grande o pequeño, hasta el fin del tiempo. Pero no somos
ignorantes de sus maniobras. Es posible resistir su poder. Cuando el
camino está preparado para el Espíritu de Dios, las bendiciones vendrán.
Satanás no más puede bloquear una lluvia de bendición a descender sobre
el pueblo de Dios que él puede cerrar las ventanas del cielo que la lluvia
no caiga sobre la tierra. Hombres malignos y diablos no pueden interferir
con la obra de Dios, ni quitar su presencia de las asambleas de su pueblo,
si ellos, con corazones sometidos y contritos pueden confesar y dejar de
lado sus pecados, y en fe reclamar sus promesas”.—1 Mensajes Selectos,
p. 144.
En respuesta a la oración—“Solamente a aquellos que esperan
humildemente en Dios, que vigilan por su dirección y gracia, es dado el
Espíritu. El poder de Dios espera su reclamo y recepción. Esta bendición
prometida, reclamada por la fe, trae todas las otras bendiciones en
sucesión”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 626.
El derramamiento—“El Espíritu vino sobre los discípulos mientras
ellos esperaban y lloraban, con una plenitud que alcanzaba a todo corazón.
El Infinito se reveló a si mismo en poder a su iglesia. Fue como si fuera
por las edades esta influencia fuera guardada en sujeción, y ahora el cielo
regocijó en poder derramar sobre la iglesia las riquezas de la gracia del
Espíritu. Y bajo la influencia del Espíritu, palabras de penitencia y
confesión se mezclaban con cánticos de loor por pecados perdonados.
Expresiones de gracia y de profecía fueron oídas. Todo el cielo se inclinó
para observar y adorar la sabiduría de amor sin par e incomprensible. . . .
¿Y qué siguió? La espada del Espíritu, nuevamente afilada con poder y
bañada en los relámpagos del cielo, cortó la incredulidad. Miles fueron
convertidos en un solo día”.—Hechos de los Apóstoles, p. 31.
Capítulo 10
El Poder en la Oración
No avaluada como debe ser—“Nosotros también debemos tener horas
dedicadas para meditación y oración y para recibir refresco espiritual. No
avaluamos el poder y la eficacia de la oración como debemos. La oración y
la fe harán lo que ningún poder en la tierra puede lograr. Estamos pocas
veces, en todo respecto, ubicados en la misma posición dos veces.
Continuamente tenemos nuevas escenas y nuevos desafíos para atravesar,
donde la experiencia en el pasado no puede ser una guía suficiente.
Necesitamos la luz continua que procede de Dios”.—El Ministerio de la
Curación, p. 407.
Ayudados por el agradecimiento y el loor—“¿Deben todos nuestros
ejercicios devocionales consistir en pedir y recibir? ¿Debemos nosotros ser
recipientes de sus misericordias y nunca expresar nuestra gratitud a Dios,
nunca alabarlo por lo que él nos ha hecho? No oramos demasiado, pero
agradecemos muy poco. Si la bondad amante de Dios incitara más acción
de gracias y alabanza, tendríamos mucho más poder en la oración. Iríamos
abundar más y más en el amor de Dios y tener más a recibir por lo cual
alabarlo. Vosotros que quejáis que Dios no escucha vuestras oraciones,
cambiéis vuestro orden presente y combinéis alabanza con vuestras
peticiones. Cuando consideráis su bondad y misericordias, encontraréis
que él va a considerar vuestras necesidades.
“Orad, orad sinceramente y sin cesar, pero no os olvidéis a alabar. Es
apropiado para todo hijo de Dios vindicar su carácter. Podéis magnificar al
Señor; podéis mostrar el poder de la gracia sustentadora”.—5 Testimonios,
p. 297.
Un poder para el bien—“La oración [pública], si ofrecida
apropiadamente, es un poder para el bien. Es uno de los medios usados por
el Señor para comunicar al pueblo los tesoros preciosos de la verdad. Pero
oración no es lo que debe ser, a causa de las voces defectivas de aquellos
que la pronuncian”.—6 Testimonios, p. 382.
Sigue yendo al propiciatorio—“Sin la oración incesante y la vigilancia
diligente estamos en peligro de llegar a ser descuidados y de desviarnos
del camino recto. El adversario procura continuamente a bloquear el
camino hacia el propiciatorio, para que no podamos por la suplicación
sincera y la fe obtener gracia y poder para resistir la tentación”.—El
Camino a Cristo, p. 94.
Gana el poder para nuestra ayuda—“‘Oré’, dijo él, ‘al Dios del cielo’.
En aquella breve oración Nehemías entró en la presencia del Rey de reyes
y ganó a su lado un poder que puede tornar corazones como se torna los
ríos de agua.
“Orar como Nehemías oró en su hora de necesidad es un recurso
disponible al cristiano bajo circunstancias cuando otras formas de oración
pueden ser imposibles”.—Profetas y Reyes, p. 466.
Necesitados por los colportores—“Aquellos en la obscuridad de error
fueron comprados por la sangre de Cristo. Son el fruto de su sufrimiento, y
deben ser objeto de nuestros favores. Que nuestros colportores sepan que
es para el progreso del reino de Cristo que trabajan. El les enseñará a
lanzarse a su trabajo apuntado por Dios, para advertir al mundo de un
juicio porvenir. Acompañados por el poder de la persuasión, el poder de la
oración, el poder del amor de Dios, el labor del evÁngelista no será, no
puede ser, sin fruto”.—El Colportor Evangélico, p. 111.
Este poder es poder real—“La gloria que descansó sobre Cristo es una
prenda del amor de Dios para nosotros. Nos habla del poder de la oración
—como la voz humana puede alcanzar el oído de Dios, y nuestras
peticiones encuentran aceptación en las cortes del cielo. A causa del
pecado, la tierra fue cortada del cielo, y alejada de su comunión; pero
Jesús la ha conectado de nuevo con el esfera de la gloria. Su amor ha
circundado al hombre, y ha alcanzado el cielo más alto. La luz que cayó
desde los portales abiertos sobre la cabeza de nuestro Salvador caerá sobre
nosotros mientras oramos por ayuda para resistir la tentación. La voz que
habló a Jesús dice a cada alma creyente, ‘Este es mi hijo amado en quien
me complazco’”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 113.
El corazón de la Reforma del siglo XVI—“Desde el lugar secreto de
oración vino el poder que sacudió el mundo en la Gran Reforma. Allá, con
calma santa, los siervos del Señor colocaban los pies sobre la roca de sus
promesas. Durante la lucha en Augsburg, Luther ‘no pasó ni un día sin
devotar tres horas por lo menos a la oración, y fueron horas escogidas
entre aquellas más favorables al estudio.’ En el aislamiento de su cámara
le escuchaban a derramar su alma delante de Dios en palabras ‘llenas de
adoración, temor, y esperanza, como cuando uno habla con un amigo’. ‘
Yo sé que tú eres nuestro Padre y nuestro Dios’, dijo él, ‘esparcirá a los
perseguidores de tus hijos; porque tú mismo estás en peligro junto con los
otros. Todo este asunto es tuyo, y es solamente por tu constreñimiento que
hemos puesto en nuestras manos a ello. ¡Defiéndenos entonces, o
Padre!’”—El Conflicto de los Siglos, p. 192.
Capítulo 11
Las Lluvias Temprana y Tardía
La lluvia temprana primero—“Podemos ser seguros de que cuando el
Espíritu Santo sea derramado, aquellos que no recibieron ni apreciaron la
lluvia temprana no verán ni apreciarán el valor de la lluvia tardía”.
—Testimonios para los Ministros, p. 399.
“Como el rocío y la lluvia son dados primero para que la simiente
germine, y entonces para madurar la cosecha, así el Espíritu Santo es dado
para llevar adelante, de una etapa a otra, el proceso de crecimiento
espiritual. . . . A menos que las lluvias tempranas han hecho su trabajo, la
lluvia tardía no puede traer ninguna simiente a la perfección”.
—Testimonios para los Ministros, p. 506.
“Muchos en gran medida fracasaron en recibir la lluvia temprana. No
han obtenido todos los beneficios que Dios así les ha proporcionado. Ellos
esperan que la falta será suplida por la lluvia tardía. Cuando la abundancia
de gracia más rígida será dada, ellos se proponen a abrir sus corazones
para recibirla. Están bien equivocados. . . . A menos que estamos
avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas
activas, no vamos a reconocer las manifestaciones del espíritu Santo en la
lluvia tardía. Puede ser que caiga en corazones en todo nuestro rededor,
pero no vamos a discernirlo ni recibirlo”.—Testimonios para los
Ministros, p. 508.
“Si no hacemos progreso, si no nos colocamos en una actitud para
recibir tanto la lluvia temprana bien como la tardía, perderemos nuestras
almas, y la responsabilidad descansará a nuestra propia puerta”.
—Testimonios para los Ministros, p. 508.
Poder y vida—“La energía creadora que llamó los mundos a la
existencia está en la palabra de Dios. Esta palabra imparte poder; ella
genera vida. . . . transforma la naturaleza y crea de nuevo el alma a la
imagen de Dios”.—Educación, p. 126.
El bautismo necesitado—“Lo que necesitamos es el bautismo del
Espíritu Santo. Sin esto, no estamos más equipados para salir al mundo
que fueron los discípulos después de la crucifixión de su Señor. Jesús
conocía su destitución, y les mandó para quedar en Jerusalén hasta que
fueran imbuidos con poder del alto”.—Review and Herald, 18 febrero
1890.
Orar por ella—“Debemos orar tan fervientemente por la venida del
Espíritu Santo como los discípulos oraron en el día de Pentecostés. Si ellos
lo necesitaban en aquel tiempo, lo necesitamos aún más hoy”.—5
Testimonios, p. 147.
Ser listos siempre—“No tengo tiempo específico sobre el cual hablar
acerca de cuándo el derramamiento del espíritu Santo ocurrirá—cuándo
aquel ángel fuerte vendrá del cielo, y se unirá con el tercer ángel para
cerrar la obra de este mundo; mi mensaje es que nuestra única seguridad es
en estar siempre listos para el refresco celestial, teniendo nuestras
lámparas ajustadas y encendidas”.—7 Comentario Bíblico, p. 984 (RH
29.03.1892). [Nótense: Léase todo de “Orar por la Lluvia Tardía,”
Testimonios para los Ministros, pp. 506-512. Es muy importante.]
Capítulo 12
Buscando a Dios en Oración
Un privilegio maravilloso—“El Señor nos da el privilegio de buscarlo
individualmente en oración sincera, de dejar con él nuestros pesares,
escondiendo nada de él, quien nos ha invitado, ‘Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar’. O cuán gratos
debemos ser que Jesús es dispuesto y hábil para llevar nuestras
enfermedades y fortalecer y sanar nuestras dolencias cuando conveniente
para nuestro bien y su gloria”.—El Ministerio Médico, p. 16.
Satanás captará a los que no buscan a Dios—“Los que no escudriñan
sinceramente las escrituras y no rinden cada deseo y propósito de la vida a
la prueba infalible, todos que no buscan a Dios en oración por un
conocimiento de su voluntad, seguramente van a desviarse del camino
recto y caer bajo la decepción de Satanás”.—5 Testimonios, p. 179.
Trae toda ayuda necesaria—“Debemos tener menos confianza en lo
que nosotros mismos podemos hacer, y más confianza en lo que el Señor
puede hacer por nosotros y a través de nosotros. No estás envuelto en tu
propia obra; estás haciendo la obra de Dios. Rinde tu voluntad y tu camino
a él. No tengas ni una sola reserva, ni un solo compromiso contigo mismo.
Sabe lo que significa ser libre en Cristo. . . .
“Al pedir al Señor para ayudarte, honra a tu Señor por creer que sí, que
recibes su bendición. Todo poder, toda sabiduría, están a nuestra
disposición. Solamente tenemos que pedir.
“Anda continuamente en la luz de Dios. Medita día y noche en su
carácter. Entonces verás su hermosura y regocijarás en su bondad. Tu
corazón brillará con una sensación de su amor. Serás elevado como si por
los brazos eternos. Con el poder y la luz que Dios provee, puedes
comprender más y cumplir más que jamás creíste posible”.—El Ministerio
de la Curación, p. 411.
Capítulo 13
Oración y Confianza
Mil maneras—“Nuestro Padre celestial tiene mil maneras para proveer
por nosotros, de las cuales sabemos nada. Aquellos que aceptan el único
principio de hacer supremo el servicio de Dios, van a encontrar que las
perplejidades desaparecen y un camino abre delante de sus pies”.—El
Ministerio de la Curación, p. 382.
Una vida de confianza—“Una vida en Cristo es una vida de
tranquilidad. Puede ser que no haya una sensación de éxtasis, pero debe
haber una confianza constante y pacífica. Tu esperanza no está en ti
mismo; está en Cristo. Tu debilidad está unida a su fuerza, tu ignorancia a
su sabiduría, tu flaqueza a su poder perdurable. De manera que no tienes
que mirar a ti mismo, ni dejar que la mente te enfoque en ti, sino en Cristo.
Permite que la mente enfoque en su amor, su hermosura, su perfección, su
carácter. Cristo en su abnegación, Cristo en su humillación. . . . Cristo en
su amor sin par—esto es el asunto de la contemplación del alma. Es en
amarle a él, imitarle, depender completamente de él, que seamos
transformados a su similitud”.—El Camino a Cristo, p. 70.
Si nos rendimos—“Si rendimos nuestras vidas para su servicio, no
podemos nunca llegar a ser colocados en una posición por la cual Dios no
ha hecho provisión. Cualquier que sea nuestra situación, tenemos un Guía
para dirigir nuestro camino; cualquier que sean nuestras perplejidades,
tenemos un Consejero seguro; cualquier que sea nuestro llanto, privación,
o solicitud, tenemos un Amigo simpatizante. Si en nuestra ignorancia
tomamos pasos falsos, Cristo no nos deja. Su voz, clara y distinta, se oye
diciendo, ‘Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida’”.—Palabras de Vida
del Gran Maestro, p. 136.
Confíate a él—“La preocupación es ciega, y no puede discernir el
futuro; pero Jesús ve del fin al principio. . . .
“En el corazón de Cristo donde reinaba perfecta armonía con Dios,
había paz perfecta. El nunca fue movido por aplauso, ni entristecido por
censura o deserción. Entre la oposición más grande y el tratamiento más
cruel, siempre era de buen coraje. Pero varios que profesan ser sus
seguidores tienen un corazón ansioso y perturbado, porque no se confían a
ellos mismos a Dios”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 297.
Ayudará a los que confían en él—“Dios hará grandes cosas para
aquellos que confían en él. La razón porque su pueblo profesado no tiene
más poder es que ellos confían mucho en su propia sabiduría, y no dan al
Señor una oportunidad de revelar su poder en su favor. El ayudará a sus
hijos creyentes en cada emergencia si ponen su entera confianza en él y
fielmente le obedecen”.—Patriarcas y Profetas, p. 526.
Capítulo 14
La Oración y la Reverencia
Una sensación de la grandeza y la presencia de Dios—“La verdadera
reverencia es inspirada por una sensación de su grandeza infinita y una
realización de su presencia. Con este sentido del Invisible el corazón de
cada hijo debe llevar una impresión profunda”.—Educación. p. 242.
“No hay otra manera de manifestar reverencia tan grata que la
obediencia a lo que él ha dicho”.—Educación, p. 244.
La obediencia procede del corazón—“Cada verdadera obediencia
procede del corazón. Era la obra del corazón con Cristo. Y si permitimos,
él se identificará a si mismo tanto con nuestros pensamientos y metas,
tanto unir nuestros corazones y mentes en conformidad a su voluntad, que
cuando le obedecemos, será como estamos llevando a cabo nuestros
propios impulsos. . . . Cuando conocemos a Dios, como es nuestro
privilegio a hacer, nuestra vida será una vida de obediencia continua. A
través de una apreciación del carácter de Cristo, a través de comunión con
Dios, el pecado llegará a ser odioso para nosotros”.—El Deseado de Todas
las Gentes, p. 621.
Con humildad y reverencia—“La humildad y la reverencia deben
caracterizar el comportamiento de todos que entran en la presencia de
Dios. En el nombre de Jesús podemos llegar delante de él con confianza,
pero no debemos aproximarle con la intrepidez de la presunción, como él
estuviera a nuestro nivel. Hay algunos que se dirigen al gran y
todopoderoso y santo Dios, que habita en la luz inalcanzable, como fueran
a dirigirse a un igual, o aún a un inferior. . . . Estos deben acordarse de que
están en la vista de Aquel que los serafines adoran, delante de quien los
ángeles cubren sus rostros”.— Patriarcas y Profetas, p. 256.
Dios está en el lugar de la oración—“La hora y el lugar de la oración
son sagrados, porque Dios está allí; y a medida que la reverencia se
manifiesta en actitud y conducta, la sensación que la inspira será más
profunda. ‘Santo y reverendo es su nombre’, declara el salmista. Ángeles,
cuando hablan ese nombre, cubren sus rostros. ¡Con qué reverencia
entonces, debemos nosotros, quienes somos caídos y pecaminosos, llevarlo
sobre nuestros labios!”—Obreros Evangélicos, p. 187.
“Mi santuario tendréis en reverencia”—“Al alma humilde y creyente,
la casa de Dios en la tierra es el portal del cielo. El himno de alabanza, la
oración, las palabras habladas por los representantes de Cristo, son las
agencias apuntadas por Dios para preparar a un pueblo para la iglesia de
cima, para aquella adoración más elevada, en la cual nada que profane
puede entrar”.—5 Testimonios, p. 463.
Reverencia por su nombre y Palabra—“La reverencia debe ser
mostrada también por el nombre de Dios. Nunca se debe mencionar ese
nombre casualmente o descuidadamente”.—Educación, p. 243
“Debemos mostrar reverencia para la Palabra de Dios. Debemos mostrar
respeto para el volumen impreso, nunca poniéndolo a usos comunes o
manoseándolo en forma descuidada”.—Educación, p. 244.
Capítulo 15
Oración y Diligencia
El testimonio de una vida santa—“Carácter es poder. El testimonio
silencioso de una vida verdadera, desinteresada, y santa lleva una
influencia casi irresistible. Revelando en nuestra propia vida el carácter de
Cristo, cooperamos con él en la obra de salvar a las almas. Es solamente
por revelar en nuestra vida su carácter que podemos cooperar con él. Y lo
más ancho el esfera de nuestra influencia, más bien podemos hacer.
Cuando aquellos que profesan servir a Dios siguen el ejemplo de Cristo,
practicando los principios de la ley en su vida diaria; cuando cada hecho
da testimonio que ellos aman a Dios supremamente y a su prójimo como a
sí mismos, entonces la iglesia tendrá poder para mover el mundo”.
—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 275.
Irradia desde dentro—“El carácter verdadero no está formada desde
afuera y después puesta; él irradia desde dentro. Si deseamos dirigir a otros
en el camino de la justicia, los principios de justicia tienen que ser
guardados en nuestros propios corazones”.—El Deseado de Todas las
Gentes, p. 273.
Un argumento que nadie puede negar—“Nuestra influencia sobre otros
depende no tanto en lo que decimos sino en lo que somos. Los hombres
pueden combatir y desafiar nuestra lógica, pueden resistir nuestros
asociados; pero una vida de amor desinteresado es un argumento que no se
puede negar. Una vida constante, caracterizada por la mansedumbre de
Cristo, es un poder en el mundo. . . . La Palabra de Dios, dicha por uno
quien es por sí mismo santificado por ella, tiene un poder que da vida que
la hace atractiva a los oyentes, y les convence que es una realidad viva.
Cuando uno ha recibido la verdad por amor de ella, lo hará manifiesto en
la persuasión de su manera y los tonos de su voz”.—El Deseado de Todas
las Gentes, p. 116.
La influencia de la atmósfera que nos rodea—“Cada alma es rodeada
por una atmósfera propia—una atmósfera, puede ser, cargada con el poder
vivificador de la fe. . . . O puede ser pesada y fría con la obscuridad de
descontentamiento y egoísmo . . . . Por medio de la atmósfera que nos
rodea, cada persona con la cual entramos en contacto es conscientemente o
inconscientemente afectada”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p.
274.
Capítulo 16
La Oración y El Regocijo
Alabanza, la atmósfera del cielo—“La melodía de la alabanza es la
atmósfera del cielo; y cuando el cielo llega en contacto con la tierra, hay
música y canto—‘alegría y gozo, alabanza y voces de canto’”.
—Educación, p. 161.
Jesús enfrentó la tentación con un canto—“Con un canto, Jesús en su
vida terrenal enfrentó la tentación. A menudo cuando palabras agudas y
picantes fueron expresadas, a menudo cuando la atmósfera en su rededor
estaba pesada con tinieblas, con mal contentamiento, desconfianza, o
temor opresivo, se oía su canto de fe y alegría santa”.—Educación, p. 166.
Estudio, meditación, y canto—“El estudió la Palabra de Dios, y sus
horas de felicidad más grande se encontraban cuando podía tornarse de las
escenas de sus labores . . . para tener comunión con Dios. . . . De mañana
bien temprano muchas veces se encontraba en algún lugar apartado,
meditando, buscando las escrituras, o en oración. Con la voz de canto daba
la bienvenida a la luz matutina. Con cánticos de gracias él alegraba sus
horas de labor, y traía la alegría del cielo a los cansados y desanimados”.
—El Ministerio de la Curación, p. 34.
Usando el canto contra el desánimo—“El canto es un arma que siempre
podemos usar contra el desánimo. Cuando así abrimos el corazón a la luz
de la presencia del Salvador, tendremos su salud y su bendición”.— El
Ministerio de la Curación, p. 196.
La gratitud promueve la salud—“Nada tiende más a promover la salud
de cuerpo y alma que un espíritu de gratitud y alabanza. Es un deber
positivo resistir pensamientos y sentimientos melancólicos y malcontentos
—un deber tan importante como lo es de orar”.—El Ministerio de la
Curación, p. 194.
Alegrando el camino—“Bien como los hijos de Israel, viajando por el
desierto, alegraban su camino por la música de canto sagrado, así Dios
pide a sus hijos hoy de alegrar su vida peregrina. Hay pocos medios más
efectivos para fijar sus palabras en la memoria que en repetirlas en canto.
Y tal canto tiene poder maravilloso”.—Educación, p. 167.
Ecos del coro celestial—“Mientras nuestro Redentor nos guía a la
entrada del Infinito, lleno de la gloria de Dios, podemos recoger los temas
de alabanza y gracias del coro celestial alrededor del trono; y mientras el
eco del cántico de los ángeles es despertado en nuestros hogares terrenales,
corazones quedarán más prójimos a los cantantes celestiales. Aquí
aprendemos la nota tónica de su alabanza”.—Educación, p. 168.
El cántico de esperanza y confianza—“En medio de las sombras
profundas de la última y más grande crisis de la tierra, la luz de Dios
brillará al máximo, y el cántico de esperanza y confianza se escuchará en
tonos más claros y elevados”.—Educación, p. 166.
Capítulo 17
El Poder de la Oración
Fuerza adquirida—“Los que buscan a Dios en secreto, diciendo al
Señor sus necesidades y suplicando por ayuda, no van a suplicar en vano.
‘Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público’. Al hacer de
Cristo nuestro Compañero diario, sentiremos que los poderes de un mundo
invisible nos rodean; y mirando a Jesús llegaremos a ser asimilados a su
imagen. En contemplar estamos cambiados. El carácter se ablanda, se
refina, se ennoblece para el reino celestial. El resultado seguro de nuestra
comunicación y compañerismo con nuestro Señor será de aumentar la
piedad, la pureza, y el fervor. Habrá un aumento de inteligencia en la
oración. Estamos recibiendo una educación divina, y eso se ilustra en una
vida de inteligencia y celo.
“El alma que se torna hacia Dios por su ayuda, su poder, mediante
oración diaria y sincera, tendrá aspiraciones nobles, percepciones claras de
verdad y deber, propósitos altos de acción, y una continua hambre y sed
por la justicia. En mantener una conexión con Dios, seremos habilitados
para difundir a otros, a través de nuestra asociación con ellos, la luz, la
paz, la serenidad, que regla en nuestros corazones. El poder adquirido en
oración con Dios, unido con esfuerzo perseverante en trenar la mente en
consideración y cuidado, prepara uno por los deberes diarios y mantiene el
espíritu en paz bajo todas las circunstancias”.—El Discurso Maestro de
Jesús, p. 74.
La fuente del poder de Cristo—“El poder de Cristo estaba en la oración.
. . Cristo se retiró a las arboledas o las montañas con el mundo y todo lo
demás dejados fuera. Estaba a solas con su Padre. Con sinceridad intensa,
derramó sus súplicas, y avanzó todo el poder de su alma en tomar la mano
del Infinito. Cuando pruebas nuevas y grandes le enfrentaban, se escondía
a la soledad de las montañas, y pasaba la noche entera en oración con su
Padre celestial.
“Como Cristo es nuestro ejemplo en todas las cosas, si copiamos su
ejemplo en oración a Dios sincera e importuna para que tengamos poder en
su nombre, quien nunca se entregó a las tentaciones de Satanás para
resistir las maniobras del enemigo astuto, no seremos vencidos por él”.
—Hijos e Hijas de Dios, p. 138.
Poder y gracia—“Poder y gracia se pueden encontrar en la oración.
Amor sincero tiene que ser el principio dominante del corazón”.—2
Testimonios, p. 423.
Preparación para los deberes diarios—“La fuerza adquirida en oración
a Dios nos va a preparar para los deberes diarios. Las tentaciones a las
cuales somos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad.
Para que seamos guardados por el poder de Dios a través de la fe, los
deseos de la mente deben continuamente ascender en oración silenciosa.
Cuando estamos rodeados por influencias calculadas a llevarnos fuera de
Dios, nuestras peticiones por ayuda y fuerza tienen que ser incansables. A
no ser así, nunca tendremos éxito en conquistar el orgullo y superar el
poder de la tentación a las indulgencias pecaminosas que nos impiden del
Salvador. La luz de la verdad, santificando la vida, descubrirá al receptor
las pasiones pecaminosas de su corazón que luchan por el dominio, y que
le hace necesario estirar cada nervio y ejercer todos sus poderes para
resistir Satanás para que conquiste a través de los méritos de Cristo”.
—Mensajes para los Jóvenes, p. 174.
Nos guarda en paz—“La fuerza adquirida en oración a Dios, unida con
el esfuerzo individual en entrenar la mente hacia consideración y cuidado,
prepara uno para los deberes diarios y mantiene el espíritu en paz bajo
todas las circunstancias, no importa cuán difíciles. Las tentaciones a las
cuales somos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad.
Para que seamos guardados por el poder de Dios a través de la fe, los
deseos de la mente deben ser continuamente ascendentes en oración
silenciosa por ayuda, por luz, por fuerza, por sabiduría. Pero pensamiento
y oración no pueden tomar el lugar de mejoramiento sincero y fiel del
tiempo. Trabajo y oración son ambos requeridos en perfeccionar el
carácter cristiano”.—4 Testimonios, p. 450.
Más oración y menos hablar—“Come menos. Ocúpate en labor físico,
y dedica tu mente a cosas espirituales. Guarda la mente de pensar en ti
mismo. Cultiva un espíritu contento y gozoso. Hablas demasiado sobre
cosas no importantes. No ganas fuerza espiritual de eso. Si la energía
gastada en hablar fuera dedicada a la oración, irías a recibir fuerza
espiritual y harías melodía en tu corazón a Dios”.—2 Testimonios, p. 387.
Puede ser desplazado—“Tienes que cuidar, para que las actividades de
la vida no te lleven a descuidar la oración en la hora cuando tú más
necesitas la fuerza que la oración iba a darte. La santidad está en peligro de
ser dejada de lado del alma por demasiada devoción a negocios. Es un gran
mal defraudar el alma de la fuerza y sabiduría celestial que esperan tu
demanda”.—5 Testimonios, p. 529.
El poder del cristiano—“La razón por la cual algunos son inquietos es
que no van a la única fuente de la felicidad. Siempre están tratando de
encontrar fuera de Cristo la felicidad que sólo se encuentra en él. En él no
hay esperanzas decepcionadas. O ¡cómo se descuida el precioso privilegio
de la oración! . . . La oración es el poder del cristiano. Cuando a solas, no
está a solas; él siente la presencia de Uno que dijo, ‘He aquí yo estoy con
vosotros todos los días’”.—My Life Today, p. 158.
Preparación para la crisis—“Los siervos de Cristo no debían preparar
un discurso fijo para presentar cuando llevados al juicio. Su preparación
debía ser hecha día por día en atesorar las verdades preciosas de la Palabra
de Dios, y mediante la oración fortalecer su fe. Cuando llevados al juicio,
el Espíritu Santo iba a traer a su memoria las mismas verdades que
necesitaban.
“Un esfuerzo diario y sincero para conocer a Dios, y a Jesucristo a quien
envió, traería poder y eficiencia al alma. El conocimiento obtenido por la
búsqueda diligente de las Escrituras brillaría en la memoria en la hora
cierta. Pero si uno hubiera dejado de familiarizarse con las palabras de
Cristo, si no hubiera probado el poder de su gracia en las pruebas, no
podría esperar que el Espíritu Santo traería sus palabras a su memoria.
Tenían que servir a Dios diariamente con afecciones no divididas, y
entonces confiarse en él”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 321.
El ejemplo de Cristo es para nosotros—“Jesús mismo, mientras
habitaba entre los hombres, estaba a menudo en oración. Nuestro Salvador
se identificó con nuestras necesidades y debilidades, en lo que llegó a ser
un suplicante, un peticionario, pidiendo de su Padre nuevas provisiones de
poder, para que saliera capacitado por deber y prueba. El es nuestro
ejemplo en todo”.—El Camino a Cristo, p. 93.
Capituló 18
Orar y Trabajar
Oración y labor—“Tendrás que luchar con dificultades, llevar cargas,
dar consejo, planear y ejecutar, mirando constantemente a Dios por ayuda.
Orar y trabajar, trabajar y orar; como estudiantes en la escuela de Cristo,
aprende de Jesús”.—Testimonios para los Ministros, p. 498.
Orar y trabajar—“No debemos sentarnos en expectación calma para
opresión y tribulación, y doblar las manos, haciendo nada para desviar el
mal. Que nuestras súplicas unidas sean enviadas al cielo. Orar y trabajar,
trabajar y orar. Que nadie se comporte temerariamente. Aprende como
nunca antes que debes ser manso y humilde de corazón”.—2 Mensajes
Selectos, p. 425.
Orar, trabajar, y creer—“Debemos orar y trabajar y creer. El Señor es
nuestra eficiencia”.—Evangelismo, p. 321.
Capítulo 19
La Oración Ascendente
El escucha la oración sincera—“Nuestro Padre celestial espera para
conferirnos la plenitud de su bendición. Es nuestro privilegio beber
bastante de la fuente de amor sobreabundante. ¡Qué maravilla que oramos
tan poco! Dios está listo y dispuesto a oír la oración sincera del más
humilde de sus hijos”.—El Camino a Cristo, p. 94.
Asciende como incienso—“La oración de un corazón sincero asciende
como incienso delante del Señor”.—6 Comentario Bíblico, p. 1059 (RH
09.05.1893).
Registradas por los ángeles—“Debemos ahora familiarizarnos con Dios
por probar sus promesas. Ángeles registran cada oración fervorosa y
sincera. Sería mejor dejar las gratificaciones egoístas que dejar la
comunión con Dios. La pobreza más profunda, la abnegación más grande,
con su aprobación, es mejor que las riquezas, los honores, la tranquilidad,
y la amistad sin ésta. Debemos tomar tiempo para orar. Si dejamos
nuestras mentes a ser absortas por intereses mundanos, el Señor
posiblemente nos dará tiempo por sacar de nosotros nuestros ídolos de oro,
de hogares, o de tierras fértiles”.—El Conflicto de los Siglos, p. 606.
Dios mismo contesta—“La Biblia nos muestra a Dios en su lugar alto y
santo, no en un estado de inactividad, no en silencio y soledad, mas
rodeado por diez mil veces diez mil y miles y miles de inteligencias santas,
todos esperando para hacer su voluntad. A través de canales que no
podemos discernir, él está en comunicación activa con toda parte de su
dominio. Pero está en esta mota de un mundo, en las almas por las cuales
él dio a su Hijo unigénito para salvar, que su interés y el interés de todo el
cielo está centrado. Dios se inclina de su trono para oír el llanto del
oprimido. A cada oración sincera él responde, ‘Aquí yo estoy’. El levanta
al angustiado y oprimido. En toda aflicción él está afligido. En cada
tentación y cada prueba el ángel de su presencia está cerca a librar”.—El
Deseado de Todas las Gentes, p. 323.
Profundiza nuestras convicciones—“Diariamente nuestras condiciones
necesiten ser reforzadas por oración humilde y sincera y la lectura de la
Palabra. Mientras todos tenemos una individualidad, mientras todos
debemos tener firmemente nuestras convicciones, debemos tenerlas como
la verdad de Dios y en el poder que Dios imparte. Si no, serán sacadas de
nuestro agarro”.—6 Testimonios, p. 401.
Cuando el alma se humilla—“Procuremos andar en la luz como Cristo
está en la luz. El Señor tornó la cautividad de Job cuando éste oró, no sólo
por sí mismo, pero también por aquellos que le oponían. Cuando él
sinceramente se sintió deseoso que las almas que traspasaron contra él
podrían ser ayudadas, él mismo recibió ayuda. Vamos a orar, no solamente
por nosotros mismos, pero también porque ellos que nos han herido, y
siguen hiriéndonos. Ora, ora, especialmente en tu mente. No da descanso
al Señor; porque sus oídos están abiertos para oír oraciones sinceras e
importunas, cuando el alma se humilla delante de él”.—3 Comentario
Bíblico, p. 1141 (Carta 88, 1906).
Llevado en conexión con su mente—“Pero si venimos a Dios,
sintiéndonos impotentes y dependientes, como realmente somos, y en fe
humilde y confiada le hacemos conocidas nuestras necesidades, cuyo
conocimiento es infinito, quien ve todo en la creación, y quien gobierna
todo por su voluntad y palabra, él atenderá nuestro pleito y dejar la luz
brillar en nuestros corazones. A través de oración sincera nosotros somos
traídos en conexión con la mente del Infinito. Puede ser que no tengamos
evidencia notable en ese momento que el rostro de nuestro Redentor está
inclinado sobre nosotros en compasión y amor, pero eso es cierto. Puede
ser que no nos sintamos su toque visible, pero su mano está sobre nosotros
en amor y ternura simpatizante”.—El Camino a Cristo, p. 97.
Nunca perdida—“Que todos que están afligidos o usados injustamente,
lloren a Dios. Tórnate de aquellos cuyos corazones son como el acero, y
haz sus pedidos a tu Creador. Nunca se rechaza a aquel que le aproxima
con un corazón contrito. Jamás es perdida la oración sincera. Entre los
himnos del coro celestial, Dios escucha los llantos del ser humano más
débil. Derramamos los deseos de nuestros corazones en nuestros lugares
escondidos, respiramos una oración mientras andamos en el camino, y
nuestras palabras alcanzan al trono del Monarca del universo. Pueden ser
inaudibles al oído humano, pero no pueden morir en el silencio, y pueden
ser perdidas a través de las actividades de negocios que toman plazo. Nada
puede ahogar los deseos del alma. Suben por encima del ruido de la calle,
por encima de la confusión de la multitud, a las cortes celestiales. Es Dios
a quien estamos hablando, y nuestra oración se oye”.—Palabras de Vida
del Gran Maestro, p. 137.
Solicitada por el Espíritu—“La religión que proviene de Dios es la
única religión que llevará a Dios. Para servirle correctamente, tenemos que
nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente,
dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos dará una
obediencia dispuesta para todos sus requerimientos. Esta es la verdadera
adoración. Es el fruto de la obra del Espíritu Santo. Por el Espíritu cada
oración sincera es redactada, y tal oración es aceptable a Dios.
Dondequiera que un alma se extiende hacia Dios, allí la obra del Espíritu
se manifiesta, y Dios se va a revelar a aquella alma. Por tales adoradores él
busca. El espera para recibirlos, y hacerlos sus hijos e hijas”.—El Deseado
de Todas las Gentes, p. 159.
Será contestada—“Pide, entonces; pide, y recibirás. Pide por la
humildad, la sabiduría, el coraje, el aumento de fe. A cada oración sincera
vendrá una respuesta. Puede ser que no venga exactamente como deseas, o
en la hora que la esperas; pero vendrá en la manera y en la hora que mejor
sirve tu necesidad. A las oraciones que ofreces en la soledad, en el
cansancio, en la prueba, Dios responde, no siempre según tus
expectaciones, pero siempre para tu bien”.— Obreros Evangélicos, p. 271.
Capítulo 20
La Oración Sincera
Orando en sinceridad—“Por lo tanto, a medida que nos damos a
nosotros a Dios, y ganar otras almas para él, apuramos la venida de su
reino. Solamente aquellos que se dedican a su servicio, diciendo, ‘Heme
aquí, envíame a mí’ (Isaías 6:8), para abrir los ojos ciegos, para retornar a
los hombres ‘de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios;
para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia
entre los santificados’ (Hechos 26:18)— sólo éstos oran en sinceridad,
‘Venga tu reino’”.—El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 93.
Una característica especial—“Somos obligados por deber a
aprovecharnos en gran parte de la tesorería del conocimiento divino. Dios
quiere que recibamos mucho, para que impartamos mucho. El desea que
seamos canales por los cuales él puede impartir ricamente de su gracia al
mundo.
“Que sinceridad y fe caractericen tus oraciones. El Señor está dispuesto
a hacer para nosotros ‘mucho más abundantemente de lo que pedimos o
entendemos’ (Efesios 3:20). Háblala, órala. No hables incredulidad. No
nos es conveniente permitir que Satanás vea que él tiene el poder de
ensombrecer nuestros rostros y entristecer nuestras vidas”.—7
Testimonios, p. 259.
Probados por el deber—“Los que tienen un amor natural por el mundo
y han faltado en su deber pueden ver sus propias faltas especificadas en los
casos de otros que han sido reprobados. Dios planea probar la fe de todos
que reclaman ser los seguidores de Cristo. El probará la sinceridad de las
oraciones de todos que reclaman de desear sinceramente conocer su deber.
El hará obvio el deber. El dará a todos una oportunidad amplia a
desarrollar lo que está en sus corazones. El conflicto será fino entre el yo y
la gracia de Dios. El yo luchará por el dominio y se opondrá a la obra de
conformar la vida y los pensamientos, la voluntad y las afecciones, en
sucesión a la voluntad de Cristo. La abnegación y la Cruz se encuentran en
todo el camino hacia la vida eterna”.—2 Testimonios, p. 606.
Comprobados por nuestra obediencia—“La sinceridad de tus oraciones
serán comprobada por el vigor del esfuerzo que haces para obedecer todos
los mandamientos de Dios. Tu puedes moverte inteligentemente, y a cada
paso renunciar hábitos y asociaciones malos, creyendo que el Señor
renovará tu corazón por el poder de su Espíritu.
“No des excusas por sus defectos de carácter, pero en la gracia de Cristo
conquístalos”.—My Life Today, p. 104.
Capítulo 21
Objetivos de la Oración
Imitando la vida de Cristo—“Como Dios es puro en su esfera, el
hombre tiene que ser en el suyo. Y él será puro si Cristo está formado en
su interior, la esperanza de la gloria; porque él imitará la vida de Cristo y
reflejará su carácter’.—Obreros Evangélicos, p. 379.
El Espíritu Santo en nuestros corazones y hogares—“Para ser
purificados y para quedar puros, los adventistas del séptimo día tienen que
tener el Espíritu Santo en sus corazones y en sus hogares”.—9
Testimonios, p. 131.
“Si alguna vez hubo un tiempo cuando necesitamos la obra del Espíritu
de Dios en nuestros corazones y vidas, es ahora. Vamos a apropiarnos de
este poder divino para poder para vivir una vida de santidad y auto-
rendimiento”.—9 Testimonios, p. 133.
Todo bajo su control—“Mientras trabajamos en conexión con el Gran
Maestro, las facultades mentales se desarrollan. La conciencia está bajo
dirección divina. Cristo toma el ser entero bajo su control. . . . Nuevos y
ricos pensamientos le vienen [al individuo]. Luz es dada al intelecto,
determinación a la voluntad, sensibilidad a la conciencia, pureza a la
imaginación”.—6 Testimonios, p. 474.
Los puros de corazón aquí—“En la Ciudad de Dios nada entrará que
ensucia. Todos que pretenden ser habitantes allá llegarán a ser puros de
corazón aquí. En uno que está aprendiendo de Jesús, se manifestará un
disgusto creciente por maneras descuidadas, lenguaje inconveniente, y
pensamiento grueso. Cuando Cristo habita en el corazón, habrá pureza y
refinamiento de pensamiento y manera”.—El Discurso Maestro de
Jesucristo, p. 25.
Contemplándolo aquí—“Si estamos deseosos de entrar en la Ciudad de
Dios, y mirar a Jesús en su gloria, tenemos que acostumbrarnos a
contemplarlo con el ojo de la fe aquí. Las palabras y el carácter de Cristo
deben ser con frecuencia el asunto de nuestros pensamientos y nuestra
conversación; y cada día algún tiempo debe ser especialmente dedicado a
la meditación devota sobre estos temas sagrados”.—Mensajes para los
Jóvenes, p. 79.
Crecer en su similitud—“Mirando hacia Jesús obtenemos vistas de Dios
más brillantes y más distintas, y en mirar llegamos a ser cambiados. La
bondad, el amor por nuestro prójimo, llega a ser nuestro instinto natural. . .
. Creciendo en su similitud, hacemos más grande nuestra capacidad para
conocer a Dios”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 289.
Vivir ahora como en su presencia—“Los puros de corazón viven como
en la presencia visible de Dios durante el tiempo que él les proporciona en
este mundo. Y también lo verán cara a cara en el estado futuro inmortal”.
—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 27.
Entonces cara a cara—“Contemplamos la imagen de Dios reflejada,
como en un espejo, en las obras de la naturaleza y en su trato con el
hombre; pero entonces lo veremos cara a cara”.— La Historia de la
Redención, p. 452.
A través del estudio de las Escrituras—“Las Santas Escrituras son la
norma perfecta de la verdad, y como tal deben recibir el lugar más elevado
en la educación. Para obtener una educación digna del nombre, debemos
recibir un conocimiento de Dios, el Creador, y de Cristo, el Redentor,
porque ellos son revelados en la Sagrada Palabra.
“Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, es dotado con un poder
semejante al de su Creador— individualidad, poder para pensar y hacer”.
—Educación, p. 17.
“Al meditar sobre la perfección de su carácter, la mente se renueva, y el
alma es recreada a la imagen de Dios. . . .
“Más elevado que el pensamiento humano más alto puede alcanzar es el
ideal de Dios para sus hijos. Santidad—siendo como Dios—es el blanco a
ser alcanzado”.—Educación, p. 18.
Conocimiento experimental—“O, ¿conocemos a Dios como debemos?
¡Qué comodidad, que gozo, deberíamos tener, si fuéramos a aprender
diariamente las lecciones que él desea que aprendamos! Tenemos que
conocerle por un conocimiento experimental. Será provechoso para
nosotros pasar más tiempo en oración secreta, en llegar a conocer
personalmente a nuestro Padre celestial”.—El Ministerio Médico, p. 132.
El alma recreada a la imagen de Dios—“El conocimiento de Dios
como revelado en Cristo es el único conocimiento que todos los salvos
deben tener. Es el conocimiento que produce transformación de carácter.
Este conocimiento, recibido, va a recrear el alma a la imagen de Dios.
Impartirá a todo el ser un poder espiritual que es divino.
“Como Jesús fue en su naturaleza humana, así Dios desea que sean sus
seguidores. En su poder tenemos que vivir la vida de pobreza y nobleza
que el Salvador vivía”.—El Ministerio de la Curación, p. 322.
Estudiar las profecías—“Las profecías deben ser estudiadas, y la vida
de Cristo comparada con los escritos de los profetas. El se identifica con
las profecías, declarando vez tras vez, Ellos escribieron de mi; Ellos
testifican de mi. La Biblia es el único libro que da una descripción positiva
de Cristo Jesús, y si cada ser humano la estudiara como su libro de texto, y
la obedeciera, ni un alma sería perdida”.—La Educación Cristiana, p. 253.
La Palabra produce vida—“La energía creadora que llamó los mundos
para la existencia está en la Palabra de Dios. Esta Palabra imparte poder;
produce vida. Cada mandamiento es una promesa; aceptado por la
voluntad, recibido en el alma, trae la vida del Infinito. Transforma la
naturaleza y recrea el alma a la imagen de Dios”.—La Educación, p. 126.
Conversando con Dios—“Si mantenemos al Señor siempre delante de
nosotros, . . . tendremos una frescura continua en nuestra vida religiosa.
Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios como
si habláramos con un amigo”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p.
100.
Capítulo 22
Inclinándonos en Oración – 1
Jesús nuestro ejemplo—“Que Dios enseñe a su pueblo como orar. Que
los maestros en nuestras escuelas y los ministros en nuestras iglesias,
aprendan diariamente en la escuela de Cristo. Entonces orarán con
sinceridad, y sus pedidos serán escuchados y contestados. Entonces la
Palabra será proclamada con poder.
“Tanto en la oración pública como en la privada, es nuestro privilegio
inclinarnos sobre las rodillas delante del Señor cuando le ofrecemos
nuestras peticiones. Jesús, nuestro ejemplo, ‘puesto de rodillas oró’ (Lucas
22:41). De sus discípulos es registrado que ellos también ‘se [pusieron] de
rodillas y oró’ (Hechos 9:40; 20:36; 21:5). Pablo declaró, ‘Por esta causa
doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo’ (Efesios
3:14). Al confesar delante de Dios los pecados de Israel, Esdras se
arrodilló. Véase Esdras 9:5. Daniel ‘se arrodillaba tres veces al día, y oraba
y daba gracias delante de su Dios’ (Daniel 6:10).
“La verdadera reverencia por Dios es inspirada por una sensación de su
grandeza infinita y una realización de su presencia. Con esta sensación del
Invisible, cada corazón debe ser profundamente impresionado. La hora y
lugar de oración son sagrados, porque Dios está allí; y cómo la reverencia
se manifiesta en actitud y comportamiento, la sensación que la inspira
llegará a ser más profunda. ‘Santo y temible es su nombre’ (Salmo 111:9),
declara el salmista. Ángeles, cuando hablan ese nombre, cubren sus
rostros. ¡Con tal reverencia entonces, debemos nosotros, que son caídos y
pecaminosos, tomarlo sobre nuestros labios!
“Sería muy bueno que ancianos y jóvenes pensaran bien sobre las
palabras de las Escrituras que muestran cómo el lugar marcado por la
presencia especial de Dios debe ser considerado. ‘Quita tu calzado de tus
pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es’ (Éxodo 3:5). Jacob,
después de contemplar la visión de ángeles, declaró, ’Ciertamente Jehová
está en este lugar, y yo no lo sabía. . . . No es otra cosa que casa de Dios, y
puerta del cielo’ (Génesis 28:16, 17).
“‘Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra’
(Habacuc 2:20).”—Obreros Evangélicos, p. 188.
La humildad de Salomón—“La humildad de Salomón a la vez que el
empezó a tomar cargo del estado, cuando dio a conocer delante de Dios,
‘Yo soy joven’ (1 Reyes 3:7), su amor marcado para Dios, su reverencia
profunda por las cosas divinas, su desconfianza en si mismo, y su
exaltación del Creador infinito de todo—todos estos rasgos de carácter, tan
dignos de emulación, fueron revelados durante los servicios en conexión
con la terminación del templo, cuando durante su oración dedicatoria se
arrodilló en la posición humilde de un pedidor. Los seguidores de Cristo
hoy deben llegar a su Creador—con humildad y temor, a través de la fe en
su divino Mediador. El salmista ha declarado, ‘Porque Jehová es Dios
grande, y Rey grande sobre todos los dioses. . . . Venid, adoremos y
postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor’ (Salmo
95:3-6) ”.—Profetas y Reyes, p. 33.
La oración de Salomón en la asamblea—“‘En medio del atrio’ del
templo se había hecho ‘un estrado de bronce’, o plataforma, ‘de cinco
codos de largo, de cinco codos de ancho, y la altura de tres codos’.
Salomón se puso de pie y con manos elevadas bendijo a la vasta multitud
por delante. ‘Y toda la congregación de Israel estaba en pie’ (2 Crónicas
6:13, 3).”
“‘Bendito sea Jehová Dios de Israel’, declaró Salomón, ‘quien con su
mano ha cumplido lo que prometió con su boca a David mi padre, diciendo
. . . A Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre’ (versículos 4-
6).
“Salomón entonces se arrodilló sobre la plataforma, y en los oídos de
toda la gente ofreció la oración dedicatoria. Levantando sus manos hacia el
cielo, mientras la congregación estaba inclinada con sus rostros hacia la
tierra, el rey imploró: ‘Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en
el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus
siervos que caminan delante de ti de todo su corazón’ (versículo 14)”.
—Profetas y Reyes, p. 28.
Todos se inclinaron durante la oración pública—“El rey Salomón se
puso de pie sobre una plataforma de bronce delante del altar y bendijo al
pueblo. Entonces se arrodilló y, con sus manos elevadas, derramó oración
sincera y solemne a Dios mientras la congregación se inclinaba con sus
rostros hacia la tierra. Después de que Salomón había concluido su
oración, un fuego milagroso cayó del cielo y consumió el sacrificio”.—La
Historia de la Redención, p. 199.
Un ejemplo para los ministros—“Según la luz que me ha sido dada,
agradaría a Dios que los ministros se inclinaran el momento que entran en
el púlpito, y solemnemente pidieran ayuda de parte de Dios. ¿Qué
impresión haría eso? Habría solemnidad y temor sobre la gente.
Solemnidad descansa sobre el pueblo, y los ángeles de Dios se traen muy
de cerca. Ministros deben mirar hacia Dios como la primera cosa cuando
entran en el púlpito, así diciendo para todos: Dios es la fuente de mi
poder”.—2 Testimonios, p. 542.
Cada rodilla debe inclinar—“Cuando el ministro entra, debe ser con un
porte digno y solemne. El debe inclinarse en oración silenciosa el
momento que entra en el púlpito, y sinceramente pedir ayuda de Dios.
¡Qué impresión esto haría! Habría solemnidad y temor entre el pueblo. Su
ministro está comunicando con Dios; él está entregándose a Dios antes de
que se a atreve a ponerse delante de la gente. Solemnidad descansa sobre
todos, y los ángeles de Dios se traen muy de cerca. Cada uno de la
congregación, también, que teme a Dios debe con cabeza inclinada unirse
en oración silenciosa con él, que Dios bendiga a la asamblea con su
presencia y dé poder a su verdad proclamada por labios humanos. Cuando
la reunión se abre con oración, cada rodilla debe inclinarse en la presencia
del Santo, y cada corazón debe ascender a Dios en devoción silenciosa.
Las oraciones de los adoradores fieles serán oídas, y el ministerio de la
Palabra se verá eficaz. La actitud sin vida de los adoradores en la casa de
Dios es una gran razón por la cual el ministerio no produzca mejor. La
melodía de canto, derramada de muchos corazones en palabras claras y
distintas, es uno de los instrumentos de Dios en la obra de salvar a las
almas. Todo el servicio debe ser conducido con solemnidad y temor, como
si estuviera en la presencia visible del Maestro de asambleas”.—5
Testimonios, p. 465.
Una posición natural—“Muchos opinen que el orar hiere sus órganos
vocales más que el hablar. Eso es consecuencia de la posición antinatural
del cuerpo, y la manera de mantener la cabeza. Pueden ponerse de pie y
hablar, y no sentir herido. La posición en oración debe ser perfectamente
natural”.—2 Testimonios, p. 545.
Como Esdras oraba—“A la hora del sacrificio vespertino Esdras se
levantó, y, una vez más rascando su ropa y su manto, se cayó sobre sus
rodillas y derramó su alma en súplica al cielo. Abriendo sus manos hacia
Dios, exclamó, ‘Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh
Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado
sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo’ (Esdras
9:6)”.—Profetas y Reyes, p. 457.
La oración de Jacob—“A solas y desprotegido, Jacob se inclinó en gran
angustia sobre la tierra. Era la medianoche. Todos que le habían hecho la
vida cara estaban a buena distancia, expuestos al peligro y a la muerte.
Más amargo de todo era que fue su propio pecado que había traído este
peligro sobre los inocentes. Con llantos sinceros y lágrimas hacía su
oración delante de Dios”.—Patriarcas y Profetas, p. 196.
Prostrado en oración—“Donde él [Cristo] está inclinado en la ciudad
sobre la tierra pedregosa, de repente los cielos se abren, y los portales de
oro de la ciudad de Dios están abiertos bien ancho, y resplandor santo
desciende sobre el monte, rodeando la forma del Salvador. La divinidad de
dentro irradia por la humanidad, y se encuentra la gloria viniendo de cima.
Levantándose de su posición prostrada, Cristo está de pie en majestad
divina. La agonía del alma se fue. Su rostro ahora brilla ‘como el sol’, y
sus ropas son’ blancas como la luz’”.—El Deseado de Todas las Gentes, p.
389.
Sobre la tierra—“Considérale contemplando el precio a ser pago por el
alma humana. En su agonía él se aferra a la tierra fría, como si
previniéndose de ser estirado más lejos de Dios. El rocío escalofriante de
la noche cae sobre su forma frustrada, pero no se da cuenta. De sus labios
pálidos viene el llanto amargo, ‘Padre mío, si es posible, pase de mi esta
copa.’ Pero aún ahora añade, ‘Pero no sea como yo quiero, sino como tú’”.
—El Deseado de Todas las Gentes, p. 637.
Cayendo prostrado—“Apartándose, Jesús una vez más buscó su retiro,
y cayó prostrado, superado por el horror de una gran obscuridad. La
humanidad del hijo de Dios temblaba en aquella hora de prueba. Oró ahora
por sus discípulos que su fe no fracase, pero también por su propia alma
tentada y agonizante. El momento terrible había llegado—ese momento
que iba a decidir el destino del mundo”.—El Deseado de Todas las
Gentes, p. 641.
El ejemplo de Daniel—“Cuando Daniel supo que el edicto había sido
firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban
hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias
delante de su Dios, como lo solía hacer antes”.—Daniel 6:10.
Tus rodillas deben inclinar—“La mente te fue dada para que
comprendas cómo trabajar. Los ojos te fueron dados para que seas
perspicaz a discernir las oportunidades que Dios te da. Los oídos deben
escuchar los mandamientos de Dios. Las rodillas deben inclinar tres veces
por día en oración sincera. Los pies deben correr en el camino de los
mandamientos de Dios. Pensamiento, esfuerzo, talento, se deben ejercer,
para que seas preparado a graduar para la escuela de cima, y escuchar de
los labios de Uno que ha vencido todas las tentaciones en nuestro lugar, las
palabras: ‘Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así
como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono’”.—6
Testimonios, p. 300.
El ejemplo de Pablo—“Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de
rodillas, y oró con todos ellos. Entonces hubo gran llanto de todos; y
echándose al cuello de Pablo, le besaban, doliéndose en gran manera por la
palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al
barco”.—Hechos 20:36-38.
El ejemplo de Pedro—“El corazón del apóstol fue tocado de simpatía al
contemplar su llanto. Entonces, dirigiendo que los amigos que lloraban
fueran enviados del cuarto, él se inclinó y oró fervorosamente a Dios para
que restaure a Dorcas la vida y la salud. Tornándose al cuerpo, dijo,
‘Tabita, levántate’. Y ella abrió sus ojos y cuando vio a Pedro, se sentó’.
Dorcas había sido de gran servicio a la Iglesia, y Dios tuvo a bien de traer
de vuelta de la tierra del enemigo, para que su destreza y energía aún
pudieran ser una bendición para otros, y también para que por esta
manifestación de su poder la causa de Cristo pudiera ser fortalecida”.
—Hechos de los Apóstoles, p. 107.
Capítulo 23
Inclinándonos en Oración – 2
Preparación para servir—“Queda esperando, mirando para toda
oportunidad para presentar la verdad, familiar con las profecías, familiar
con las lecciones de Cristo. Pero no confíes en argumentos gran
preparados. Argumento en sí no es suficiente. Dios tiene que ser buscado
sobre las rodillas; tienes que salir para encontrarte con la gente a través del
poder y de la influencia de su Espíritu”.—2 Comentario Bíblico, p. 1004
(RH 01.07.1884).
Una verdad profunda para el pueblo de Dios en estos últimos días
—“Yo he recibido cartas preguntándome tocante a la actitud apropiada de
la persona ofreciendo oración al Soberano del universo. ¿Dónde habrá
nuestros hermanos obtenido la idea de que deben ponerse de pie cuando
oran a Dios? A uno que ha sido educado por aproximadamente cinco años
en Battle Creek le fue pedido al dirigir en oración antes de que la Hermana
White debiera hablar a la gente. Pero cuando yo le observaba poniéndose
de pie mientras los labios estaban por abrirse en oración a Dios, mi alma
estaba movida por dentro para darle un reproche abierto. Llamándole por
nombre, le dije, ‘ De rodillas’. Esta es la posición apropiada siempre.
“‘Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto
de rodillas oró’ (Lucas 22:41).
“‘Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y
volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver
a Pedro, se incorporó’ (Hechos 9:40).
“‘Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús,
recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les
tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió’ (Hechos
7:59, 60).
“‘Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos
ellos’ (Hechos 20:36).
“‘Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus
mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa,
oramos’ (Hechos 21:5).
“‘Y a la hora del sacrificio por la tarde me levanté de mi aflicción, y
habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí
mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado
estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras
iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos
han crecido hasta el cielo’ (Esdras 9:5, 6).
“‘Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová
nuestro Hacedor’ (Salmo 95:6).
“‘Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor
Jesucristo’ (Efesios 3:14). Y este capítulo, si el corazón es receptivo, será
la más preciosa lección que podamos aprender.
“Inclinarse cuando en oración a Dios es la actitud apropiada a ocupar.
Este acto de adoración fue requerido de los tres cautivos hebreos en
Babilonia. . . . Pero tal acto fue un homenaje a darle a Dios sólo—el
Soberano del mundo, el Gobernador del universo; y estos tres hebreos
rehusaron dar tal honor a cualquier ídolo aunque compuesto de oro puro.
Hacer así, iban a todo intento y propósito inclinarse delante del rey de
Babilonia. Rehusando hacer como el rey había mandado, sufrieron la pena,
y fueron lanzados en el horno de fuego. Pero Cristo vino en persona y
anduvo con ellos en el fuego, y ellos recibieron ningún daño.
“Tanto en la oración pública y privada es nuestro deber doblarnos sobre
las rodillas delante de Dios cuando le ofrecemos nuestras peticiones. Este
hecho muestra nuestra dependencia de él.
“En la dedicación del templo, Salomón se puso de frente al altar. En la
corte del templo había un estrado o una plataforma de bronce, y después de
ascenderla, se puso de pie y levantó sus manos al cielo, y bendijo la
inmensa congregación de Israel, y toda la congregación de Israel se puso
en pie. . . .
“‘Porque Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de
largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo había puesto
en medio del atrio; y se puso en cima, se arrodilló delante de toda la
congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo’ (2 Crónicas 6:13).
“La oración larga que él entonces ofreció fue apropiada para la ocasión.
Fue inspirada por Dios, respirando los sentimientos de la piedad altísima
mezclados con la humildad más profunda.
“Presento estos textos de prueba con la pregunta, ‘¿Dónde obtuvo el
Hermano H su educación?—En Battle Creek. ¿Será posible que con toda
la luz que Dios ha dado a su pueblo sobre el asunto de la reverencia, que
pastores, directores, y maestros en nuestras escuelas, por precepto y
ejemplo, enseñan a los jóvenes a ponerse rectos en devoción como los
fariseos? ¿Debemos nosotros observar esto como significante de su
autosuficiencia y auto-importancia? ¿Deben estas características llegar a
ser obvias?
“‘A algunos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban
a los otros, dijo [Jesús] también esta parábola: Dos hombres subieron al
templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en
pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no
soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como
este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que
gano’. Nótese, fue el fariseo, justo en sus propios ojos, que no estaba en
una posición de humildad y reverencia delante de Dios; pero poniéndose
de pie en su autosuficiencia jactanciosa, dijo a Dios todos sus hechos
buenos. ‘El fariseo . . . oraba consigo mismo’ (Lucas 18:11); y su oración
alcanzó sólo a su propia altura.
“‘Mas el publicano, estando lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;
porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y él que se humilla será
enaltecido’ (Lucas 18:13, 14).
“Esperamos que nuestros hermanos no manifiesten menos reverencia y
temor al aproximarse a la única verdadera y viviente Dios que los paganos
manifiestan por sus dioses idólatras, o aquellos pueblos serán nuestros
jueces en el día de la decisión final. Hablaría a todos que ocupan el lugar
de maestros en nuestras escuelas: Hombres y mujeres, no deshonréis a
Dios por vuestra irreverencia y pomposidad. No os pongáis en pie en
vuestro fariseísmo para ofrecer vuestras oraciones a Dios. Desconfiéis en
vuestra propia fuerza. No dependáis de ella; sino frecuentemente inclinéis
sobre las rodillas delante de Dios y le adoréis.
“Y cuando os reunáis para adorar a Dios, tengáis cuidado de inclinar las
rodillas delante de él. Que este acto testifique que toda alma, cuerpo, y
espíritu estén sujetos al Espíritu de la verdad. ¿Quién ha buscado la
Palabra muy de cerca por ejemplos y dirección al respecto? ¿En quién
podemos confiar como maestros en nuestras escuelas en América y países
lejanos? Después de años de estudio, ¿deben los alumnos volver a sus
propios países con ideas perversas del respecto y honor y reverencia que
deben ser dados a Dios, y sentir ninguna obligación a honrar a los hombres
de pelo gris, hombres de experiencia, siervos escogidos por Dios que han
sido conectados con la obra de Dios a través de casi todos los años de sus
vidas? Aconsejo a todos que asisten a las escuelas en América o en
cualquier otro lugar, no recibáis el espíritu de irreverencia. Tengáis la
seguridad de que comprendáis por vosotros mismos qué tipo de educación
necesitáis, para que podáis educar a otros para obtener una actitud de
carácter que va a superar la prueba que luego vendrá sobre todos que viven
en la tierra. Asócienos con los cristianos más sólidos. No escojáis a
instructores o estudiantes pretenciosos, sino a aquellos que demuestren la
piedad lo más profunda, a aquellos que tengan un espíritu de inteligencia
en las cosas de Dios.
“Estamos viviendo en tiempos peligrosos. Los adventistas del séptimo
día son declaradamente el pueblo de Dios que guardan los mandamientos;
pero están perdiendo su espíritu devocional. Este espíritu de reverencia por
Dios enseña a los hombres como aproximar a su Hacedor—con santidad y
temor a través de la fe, no en sí mismos, pero en un Mediador. Así el
hombre se mantiene seguro, bajo cualquier circunstancia que se encuentra.
El hombre tiene que venir de rodilla doblada, como sujeto de la gracia, un
suplicante al escabel de la misericordia. Al recibir las misericordias diarias
de la mano de Dios, él debe siempre atesorar gratitud en su corazón, evitar
expresión en palabras de gracias y alabanza por estos favores no
merecidos. Ángeles han guardado su camino a través de toda su vida, y
muchas de las trampas de las cuales ha sido liberto, él no ha visto. Y por
esta guardia y cuidado por ojos que no cierran ni duermen, él debe
reconocer en cada oración el servicio de Dios a su favor.
“Todos deben apoyarse en Dios en su flaqueza y necesidad diarias.
Deben mantenerse humildes, vigilantes, y devotos. Alabanza y gracias
deben fluir en gratitud y amor sincero por Dios.
“En la asamblea de los justos y en la congregación se debe alabar al
Dios altísimo. Todos que tengan un sentido de su conexión vital con Dios
deben ponerse delante de Dios como testigos por él, dando expresión del
amor, de las misericordias, y de la bondad de Dios. Que las palabras sean
sinceras, sencillas, honestas, inteligentes, el corazón ardiente con el amor
de Dios, los labios santificados para su gloria no solamente para hacer
conocer las misericordias de Dios en la asamblea de los santos, sino
también para ser sus testigos en todo lugar. Los habitantes de la tierra
tienen que saber que él es Dios, el único Dios verdadero y vivo.
”Debe haber un conocimiento inteligente de cómo llegar a Dios en
reverencia y temor divino con amor devoto. Hay una falta creciente de
reverencia por nuestro Hacedor, un descuidado en aumento de su grandeza
y su majestad. Pero Dios nos habla en estos últimos días. Escuchamos su
voz en la tormenta, en el trueno rodante. Escuchamos de las calamidades
que él permite en los terremotos, las inundaciones, y los elementos
destructivos, llevando a todos en su camino. Sabemos de navíos que se
funden en el mar tempestuoso. Dios habla a familias que han recusado a
reconocerlo, a veces en el tornado con la tormenta, a veces cara a cara
como habló con Moisés. Otra vez él susurra su amor al niño pequeño y
fiel, y al viejo de pelo gris en su menoscabo. Y la sabiduría del mundo
tiene una sabiduría al contemplar al Invisible.
“Cuando el silbo apacible y delicado que viene después de la tormenta, y
la tempestad que mueve las rocas fuera de sus posiciones, se oyen, que
todos cubran sus rostros, porque Dios está muy cerca. Que se escondan en
Jesucristo; porque él es su escondido. La hendidura de la roca está
escondida por su mano traspasada mientras el buscador humilde espera en
actitud inclinada para cubrir lo que el Señor dice a su siervo”—2 Mensajes
Selectos, pp. 359-364.
Capítulo 24
Cuando No Es Necesario Estar de Rodillas
El camino siempre abierto—“No podemos siempre estar sobre las
rodillas en oración, pero el camino al propiciatorio está siempre abierto.
Mientras envueltos en labor activo, podemos pedir ayuda; y nos es
prometido por Uno que nunca nos decepciona, ‘Recibiréis’. El cristiano
puede hallar, y hallará, tiempo para orar. Daniel era un oficial;
responsabilidades pesadas estaban sobre él; pero tres veces por día buscaba
a Dios, y el Señor le daba el Espíritu Santo. Así hoy los hombres pueden
llegar al pabellón del Altísimo y sentir la seguridad de su promesa, ‘Mi
pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de
reposo’ (Isaías 32:18). Todos que realmente lo desean pueden encontrar un
lugar de comunión con Dios, donde ningún oído puede oír sino el único
abierto a los llantos de los impotentes, angustiados, y necesitados—el
Único que toma nota aun de la queda del gorrión. El dice, ‘Valéis vosotros
que muchos pajarillos’ (Mateo 10:31)”.—Consejos Sobre la Salud, p. 420.
En los negocios y en tránsito—“No hay tiempo ni lugar en que es
inapropiado ofrecer una petición a Dios. . . . En los gentíos de la calle, en
medio de una cita de negocios, podemos enviar una petición a Dios, y
pedir dirección divina, como Nehemías hizo cuando presentó su pedido
delante del rey Artajerjes”—2 Mensajes Selectos, p. 364.
En labor o en la calle—“Es una cosa maravillosa que podemos orar con
eficaz; que mortales indignos y errantes poseen el poder de ofrecer sus
pedidos a Dios. ¿Qué poder más elevado que el hombre puede desear que
esto—de ser vinculado con el Dios infinito? El hombre débil y pecaminoso
tiene el privilegio de hablar con su Hacedor. Podemos proferir palabras
que alcanzan al trono del Monarca del universo. Podemos hablar con Jesús
mientras andamos por el camino, y él dice, Estoy a tu mano derecha.
“Podemos comunicar con Dios en nuestros corazones; podemos andar
en compañerismo con Cristo. Mientras involucrado en nuestro labor diario
podemos respirar los deseos del corazón, inaudibles a cualquier oído
humano; pero aquella palabra no puede desaparecer al silencio, ni puede
ser perdida. Nada puede ahogar el deseo del alma. El sube por encima del
ruido de la calle, por encima del ruido de maquinaria. Es con Dios que
estamos hablando, y nuestra oración se oye.
“Pide, entonces; pide, y recibirás. Pide por la humildad, la sabiduría, el
coraje, el aumento de fe. A cada oración sincera vendrá una respuesta. Tal
vez no venga como tú deseas, o en la hora que la buscas; pero vendrá en la
manera y en la hora que mejor sirve tu necesidad. Las oraciones que
ofreces en la soledad, en el cansancio, en la prueba, Dios responde, ni
siempre según tus expectaciones, pero siempre para tu bien”.—Obreros
Evangélicos, p. 271.
A través del día—“La razón por la cual muchos se encuentran en
lugares de tentación es que no ponen al Señor siempre por delante. Cuando
permitimos que nuestra comunión con Dios quede desvinculada, nuestra
defensa sale de nosotros. Vuestros propósitos buenos e intenciones buenas
no os habilitarán a resistir el mal. Tenéis que ser hombres y mujeres de
oración. Vuestras peticiones no pueden ser débiles, ocasionales, e
irregulares, pero sinceras, perseverantes, y constantes. No es siempre
necesario inclinar sobre las rodillas para orar. Cultivéis el hábito de hablar
con el Salvador cuando estáis a solas, cuando andáis, y cuando estáis
ocupados con el labor diario. Que el corazón siempre esté elevado en
pedido silencioso, por luz, por fuerza, por conocimiento. Que cada
respiración sea una oración”.—El Ministerio de la Curación, p. 408.
Los pensamientos siempre para arriba—“En la obra de manutención
del corazón tenemos que estar instantes en oración, no cansados en pedir al
trono de la gracia por ayuda. Los que toman el nombre de cristiano deben
venir a Dios en sinceridad y humildad, pidiendo ayuda. El Salvador nos ha
dicho a orar sin cesar. El cristiano no puede estar siempre en la posición de
orar, pero sus pensamientos y deseos pueden estar siempre para arriba.
Nuestra autoconfianza desaparecería, si habláramos menos y oráramos
más”.—3 Comentario Bíblico, p. 1157 (YI 5.3.1903).
Cuando tentado—“La senda al trono de Dios está siempre abierta. No
puedes siempre estar de rodillas en oración, pero tus peticiones silenciosas
pueden ascender constantemente a Dios por poder y dirección. Cuando
tentado, como serás, puedes huir al lugar secreto del Altísimo. Sus brazos
eternos te estarán por debajo. Que estas palabras te den ánimo, ‘Pero tienes
unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y
andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas’”.—Consejos
Sobre la Salud, p. 359.
Durante los negocios—“Dondequiera que estemos, cualquier que sea
nuestra ocupación, nuestros corazones deben ser elevados a Dios en
oración. Esto significa ser instantes en oración. No es necesario esperar
hasta que podamos inclinar las rodillas, antes de orar. En cierta ocasión,
cuando Nehemías se presentó delante del rey, preguntó por qué él se
parecía triste, y cuál era su pedido. Pero Nehemías no se atrevía responder
en seguida. Intereses importantes estaban en juego. El destino de una
nación dependía de la impresión que entonces debía ser hecha en la mente
del monarca; y Nehemías lanzó una oración al Dios del cielo antes de que
se atrevía responder al rey. El resultado fue que obtuvo todo que pedía o
deseaba”.—3 Comentario Bíblico, p. 1136 (HS 144).
Trabajando al aire libre—“Si todos nuestros obreros fueran situados de
tal manera que pudieran pasar algunas horas cada día trabajando al aire
libre, y si sintieran libres para hacer esto, les sería una bendición; porque
así podrían llevar a cabo con más éxito los deberes de su posición. Si no
tienen tiempo para descanso por completo, podrían planear y orar mientras
trabajan con las manos, y podrían volver a trabajar refrescados en cuerpo y
espíritu”.—Consejos Sobre la Salud, p. 566.
A menudo levantado—“Ora en el lugar secreto, y mientras que te
ocupas en tu labor diario deja que tu corazón a menudo sea levantado. Fue
así que Enoc andaba con Dios. Estas oraciones silenciosas suben como
incienso precioso delante del trono de la gracia. Satanás no puede vencer a
aquel cuyo corazón está así centrado en Dios”—El Camino a Cristo, p. 98.
Momentáneamente a recibir suministros—“Cristo siempre envía
mensajes a los que escuchan su voz. . . .
“Satanás siempre trata de impresionar y controlar la mente, y nadie está
seguro a no ser que tengamos una conexión constante con Dios.
Momentáneamente tenemos que recibir suministros del cielo, y si
quisiéramos ser mantenidos por el poder de Dios tenemos que ser
obedientes a todos sus requerimientos.
“La condición de producir fruto es que permanezcas en la vid viviente. .
..
“Todos vuestros buenos propósitos e intenciones no os habilitarán a
resistir la prueba de la tentación. Tenéis que ser hombres de oración.
Vuestras peticiones no pueden ser débiles, ocasionales, o esporádicas, sino
sinceras, perseverantes, y contantes. No es necesario estar a solas, o doblar
las rodillas, para orar; pero en medio de vuestro labor se puede elevar el
alma a Dios, apoderándose de su fuerza; entonces seréis hombres de
propósito elevado y santo, de integridad noble, que ni por cualquier
consideración seréis movidos de la verdad, la rectitud, y la justicia”.—4
Testimonios, p. 534.
Dondequiera que estemos—“Debemos orar constantemente, con una
mente humilde y con espíritu manso y abnegado. No tenemos que esperar
por una oportunidad de arrodillarnos delante de Dios. Podemos orar y
hablar con el Señor dondequiera que estemos”.—3 Mensajes Selectos, p.
304.
Durante la oración de apelación final en las reuniones—(Léase 3
Mensajes Selectos, pp. 305-308. La oración final es la única oración
pública—en un servicio divino—que se ofrece mientras que de pie.)
Oración mientras que de pie—(Las únicas veces en la Biblia: Mateo 6:5
— la oración de los hipócritas; Lucas 18:11, 12— la oración del fariseo
jactancioso; Lucas 18:13, 14— la oración de un mundano ignorante
inicialmente viniendo a Dios. Compárese El Deseado de Todas las Gentes,
p. 458; 1 Testimonios, p. 368; El Camino a Cristo, p. 31; Palabras de Vida
del Gran Maestro, p. 116, 118-119, 122-123.)
¿Se puso de pie Salomón para orar?—(¿Se puso de pie Salomón para
orar durante su oración a la dedicación del templo? Si fuera así, sería el
único ejemplo en la Biblia de oración mientras que de pie en la adoración
pública. 1 Reyes 8:22 no cuenta la historia toda. Léase Patriarcas y
Profetas, p. 19 y La Historia de la Redención, p. 198. Primero, Salomón se
puso de pie—y toda la congregación con él—y bendijo al pueblo [1 Reyes
8:14]. Entonces se puso de rodillas para orar—mientras la gente se
postraron sobre sus rostros—y él pronunció aquella oración de adoración
pública. La oración se encuentra en 2 Crónicas 6 y 1 Reyes 8. Cuando se
terminó, él y la gente se levantaron a sus pies [léase 1 Reyes 8:54, 55], y
entonces mientras estaban de pie él bendijo al pueblo otra vez y les
incentivó a obedecer a Dios [1 Reyes 8:55-61]).
Capítulo 25
Las Promesas de la Oración
El propósito de las promesas de Dios—“Dios ha colocado las promesas
en su Palabra para guiarnos a tener fe en él. En estas promesas él abre el
velo de la eternidad, dándonos un vistazo del peso de la más excelente y
eterna gloria que espera al vencedor”.—My Life Today, p. 338.
Respuestas vendrán—“Las oraciones sencillas compuestas por el
Espíritu Santo ascenderán por los portales abiertos, la puerta abierta que
Cristo ha declarado: Yo he abierto, y nadie puede cerrar. Estas oraciones,
mezcladas con el incienso de la perfección de Cristo, van a ascender como
fragancia al Padre, y respuestas vendrán”.—6 Testimonios, p. 465.
Hay ayuda en abundancia—“El hecho de que tú has sido bautizado en
el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo es un seguro que, si
reclama su ayuda, estos poderes te ayudarán en cada emergencia”.—6
Testimonios, p. 104.
Ángeles serán enviados—“La guardería del hueste celestial es otorgada
a todos que obrarán según las maneras de Dios y seguirán sus planes.
Podemos en oración sincera y contrita llamar a nuestro lado a los
ayudantes celestiales. Ejércitos invisibles de luz y poder trabajarán con el
humilde, manso, y abnegado”.—1 Mensajes Selectos, p. 113.
Ayuda por toda emergencia—“Trabajadores en los caminos ocupados
de la vida, lleno de gente y casi abrumados con perplejidad, pueden enviar
una petición a Dios por dirección divina. Viajantes por mar y tierra,
cuando amenazados por algún gran peligro, pueden así cometerse a la
protección del cielo. En tiempos de dificultad repentina o peligro del
corazón puede enviar para arriba su llanto por ayuda a Uno que se ha
comprometido a venir a la ayuda de sus fieles y creyentes cuando éstos le
invocan”.—Profetas y Reyes, p. 466.
Un amor que no cambia—“Si uno que diariamente comunica con Dios
se desvía de la senda, si él vuelve por un momento de mirar tenazmente
para Jesús, no es porque él peca voluntariamente; porque cuando él
reconoce su error, vuelve de nuevo, y fija sus ojos en Jesús, y el hecho de
que él se equivocó, no lo hace menos caro al corazón de Dios”.—Review
and Herald, 05.12.1896.
Reclamar por la fe cada promesa—“¿Es Jesús la verdad? ¿Quiere decir
lo que dice? Responde firmemente, Sí, cada palabra. Entonces si tú lo has
decidido, reclama por la fe cada promesa que él ha hecho, y recibe la
bendición; porque esta aceptación por la fe da vida al alma. Puedes creer
que Jesús es verdadero para ti, aunque te sientes ser el más débil y más
indigno de sus hijos”.—Testimonios para los Ministros, p. 517.
Capítulo 26
Oraciones Privadas
La oración privada es diferente—“[En reuniones públicas] en ocasiones
comunes no debía haber oración que dure más que diez minutos. Después
de haber un cambio de posición, y el servicio de cantos o la exhortación ha
aliviado la rutina, entonces, si unos sienten la carga de oración, que oren.
“Todos deben sentir como un deber cristiano a orar corto. Dile al Señor
lo que quieres, sin andar por todo el mundo. En la oración privada todos
tienen el privilegio de orar cuanto quieren y de ser tan explícito como
desean. Pueden orar por toda su familia y amigos. El lugar secreto es
donde se puede contar todas las dificultades privadas, pruebas, y
tentaciones. Una reunión común en la cual se adora a Dios no es el lugar
de abrir los secretos del corazón.
“¿Cuál es el objetivo de reunirse juntos? ¿Será para informar a Dios,
para instruirlo por contarle todo que sabemos en oración?”—2
Testimonios, p. 512.
Todas son esenciales—“La oración privada, la oración familiar, la
oración en asambleas públicas para la alabanza de Dios—todas son
esenciales. Y tenemos que vivir nuestras oraciones. Tenemos que cooperar
con Cristo en su obra”.—7 Testimonios, p. 227
Matadores del culto de oración—“Temo que hay algunos que no llevan
sus problemas a Dios en oración privada, pero los reserva para el culto de
oración, y allá hacen sus oraciones por todos los días. Podemos decir que
tales son matadores de conferencias y cultos de oración. Emanan ninguna
luz; edifican a nadie. Sus oraciones frías y congeladas, y testimonios
largos y apóstatas lanzan una sombra. Todos regocijan cuando terminan, y
es casi imposible despojar del frío y oscuridad que sus oraciones y
exhortaciones traen a la reunión. De la luz que yo he recibido, nuestras
relaciones deben ser espirituales y sociales, y no muy largas. La reserva, el
orgullo, la vanidad, y el temor del hombre deben quedar en casa. Pequeñas
diferencias y prejuicios no deben ser llevados con nosotros a estas
reuniones. Como en una familia unida, la simplicidad, la mansedumbre, la
confianza, y el amor deben existir en los corazones de hermanos y
hermanas que se reúnen para ser rescatados y animados mediante uniendo
sus luces”.—2 Testimonios, p. 512.
La oración privada no publica—“Los fariseos tenían horas ciertas para
la oración; y cuando, como ciertas veces ocurría, estaban afuera a la hora
marcada, iban a parar dondequiera que estaban—quizás en la calle o en el
mercado, dentro del gentío de los hombres—y allá en voz alta declarar sus
oraciones formales. Tal culto, ofrecido generalmente por la auto
glorificación, provocaba reprensión liberal de Jesús. Sin embargo, él no
desaprobaba la oración pública, porque él mismo oraba con sus discípulos
y en la presencia de la multitud. Pero él enseña que la oración privada no
se debe exponer públicamente. En devoción secreta nuestras oraciones
deben alcanzar los oídos de ninguno a no ser los de Dios que oye. Ningún
oído curioso que recibir el peso de tales peticiones.
“‘Cuando ores, entra en tu aposento’. Ten un lugar para la oración
secreta. Jesús tenía lugares selectos para comunión con Dios, y así
debemos nosotros. Debemos a menudo retirarnos a algún lugar, no importa
cuán humilde, donde podemos estar a solas con Dios.
“‘Ora a tu Padre que está en secreto’. En el nombre de Jesús podemos ir
a la presencia de Dios, con la confianza de un niño. No se necesita a
ningún hombre para tomar la parte de un mediador. A través de Jesús
podemos abrir nuestros corazones a Dios como a Uno que nos conoce y
nos ama.
“En el lugar secreto de la oración, donde ningún ojo sino de Dios puede
ver, ningún oído a no ser el suyo puede oír, podemos derramar los deseos y
anhelos más ocultos al Padre de piedad infinita, y en la quietud y silencio
del alma aquella voz que nunca falta a responder al llanto de la necesidad
humana hablará a nuestros corazones”.—El Discurso Maestro de
Jesucristo, p. 72.
Capítulo 27
Salvaguardias para El Futuro
Un “Así dice el Señor”—“Cuando Satanás urge sus sugerencias en
nuestras mentes, si apreciamos un ‘Así dice el Señor’ podemos ser atraídos
al pabellón secreto del Altísimo”.—6 Testimonios, p. 393.
Conocimiento de la verdad una defensa—“Aquellos que buscan en
sinceridad un conocimiento de la verdad y luchan para purificar sus almas
a través de la obediencia, así haciendo lo que pueden para prepararse por el
conflicto, encontrarán, en el Dios de la verdad, una defensa segura. ‘Por
cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré”
(Apocalipsis 3:10), es la promesa del Salvador. El preferiría enviar cada
ángel del cielo para proteger su pueblo que dejar a un alma que confía en
él a ser vencido por Satanás”.—El Conflicto de los Siglos, p. 547.
Las Escrituras una salvaguardia—“El pueblo de Dios es dirigido a las
Escrituras como salvaguardia contra la influencia de maestros falsos y el
poder decepcionado de los espíritus de la oscuridad. Satanás usa cada
mecanismo posible para prevenir que los hombres obtengan un
conocimiento de la Biblia, porque sus dichos claros revelan sus
decepciones. . . . El último gran engaño luego se va a abrir delante de
nosotros. . . . El falsificado parecerá tan semejante al verdadero que será
imposible distinguir entre ellos a no ser por las Escrituras sagradas. Por su
testimonio se debe probar cada declaración y cada milagro. . . .
“Solamente los que han fortificado la mente con las verdades de la
Biblia quedarán de pie durante el último gran conflicto”.— El Conflicto de
los Siglos, p. 579.
Acordando de que hay—“Jesús prometió a sus discípulos: ‘Mas el
Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho’. Pero
las enseñanzas de Cristo debían haber sido previamente guardadas en la
mente para que el Espíritu de Dios pudiera traerlas a nuestra memoria en la
hora del peligro”.— El Conflicto de los Siglos, p. 585.
Brillará en la memoria—“Un esfuerzo diario y sincero para conocer a
Dios, y a Jesucristo a quien envió, traería poder y eficiencia al alma. El
conocimiento obtenido por la búsqueda diligente de las Escrituras brillaría
en la memoria en la hora cierta. Pero si uno había dejado de llegar a
conocer las palabras de Cristo . . . no pudieran esperar que el Espíritu
Santo traería sus palabras a la memoria. Deben servir a Dios diariamente
con afección indivisa, y entonces confiarse en él”.—El Deseado de Todas
las Gentes, p. 321.
“Está escrito”—“El pueblo de Dios afligido y probado tiene que
declararse sobre la Palabra viva. ‘Está escrito’.”—9 Testimonios, p. 15.
Capítulo 28
Estar Mucho en la Oración Secreta
Estar mucho en—“Debemos estar mucho en la oración secreta. Cristo
es la vid, y vosotros sois las ramas. Y si quisiéramos crecer y abundar,
debemos continuamente recibir savia y nutrición de la Vid Viviente;
porque separados de la vid, no tenemos fuerza.
“Pregunté al ángel por qué no había más fe y poder en Israel. Dijo él,
‘Vosotros soltéis el brazo del Señor muy repentinamente. Presionéis
vuestras peticiones al trono, y os aferréis con fe fuerte. Las promesas son
seguras. Creáis que recebéis las cosas que pidáis, y las tendréis”.
—Primeros Escritos, p. 73.
¡Cuán preciosas!—“Cuando el corazón está dividido, concentrando
principalmente en las cosas del mundo, y muy poco en las cosas de Dios,
no puede haber un aumento especial de la fuerza espiritual.
Emprendimientos mundanos reclaman la mayor parte de la mente,
requiriendo el ejercicio de sus poderes; de manera que en esta dirección a
esfuerzo y poder para reclamar más y más del interés y de las afecciones,
mientras menos y menos es reservado para demostrar a Dios. Es imposible
que el alma florezca mientras la oración no es un ejercicio especial de la
mente. La oración familiar o pública solas no son suficientes. La oración
secreta es muy importante; en soledad el alma queda abierta al ojo
observante de Dios, y cada motivo es examinado. ¡La oración secreta!
¡Cuán preciosa! ¡El alma comunicándose con Dios! La oración secreta
solo se oye por el Dios de la oración. Ningún oído curioso tiene que recibir
la carga de tales peticiones. En la oración secreta el alma está libre de las
influencias que rodean, libre de excitación. Calmamente, pero
fervorosamente, alcanzará a Dios. La oración secreta es frecuentemente
pervertida, y sus propósitos dulces perdidos, por oración en voz alta. En
lugar de la confianza y fe calmas y quietas, el alma atraída en tonos bajos y
humildes, la voz se eleva a un volumen alto, y la emoción se promueve, y
la oración secreta pierde su influencia mansa y sagrada. Hay una tormenta
de emoción, una tormenta de palabras, haciendo imposible discernir el
silbo apacible y delicado que habla al alma mientras envuelto en su
devoción secreta, verdadera, y de corazón. La oración secreta,
apropiadamente empleada, produce lo buenísimo. Pero la oración
públicamente declarada a la familia entera y el vecindario no es oración
pública, aunque así pensada, y la fuerza divina no recibida de ella. Dulce y
permanente será la influencia que emana de él que ve en secreto, cuyo oído
está abierto para responder a la oración que sube del corazón. Por la fe
calma y sencilla el alma mantiene comunión con Dios y toma para sí rayos
de luz divinos para fortalecerla y sostenerla para soportar los conflictos de
Satanás. Dios es nuestro torre de poder”.—2 Testimonios, p. 171.
Trae su galardón—“En medio de los peligros de estos últimos días, la
única seguridad para la juventud queda en la vigilancia y la oración en
aumento. El joven que encuentra su gozo en leer la Palabra de Dios, y en
la hora de la oración, estará constantemente refrescado por tragos de la
fuente de la vida. El obtendrá una altura de excelencia moral y una anchura
de pensamiento que otros no pueden comprender. La comunión con Dios
promueve pensamientos buenos, aspiraciones nobles, percepciones claras
de la verdad, y propósitos enaltecidos de acción. Los que así se vinculan
con Dios son aceptados por él como hijos e hijas. Están constantemente
llegando alto y más alto, logrando vistas más claras de Dios y de la
eternidad, hasta que el Señor los hace canales de luz y sabiduría para el
mundo.
“Pero la oración no es entendida como debe ser. Nuestras oraciones no
sirven para informar a Dios de algo que ya no sabe. El Señor conoce los
secretos de cada alma. Nuestras oraciones no tienen que ser muy largas y
ruidosas. Dios lee los pensamientos ocultos. Podemos orar en secreto, y él
que ve en secreto escuchará, y nos recompensará en seguida.
“Las oraciones que son ofrecidas a Dios para contarle toda nuestra
miseria, cuando no nos sentimos miserables de ninguna manera, son
oraciones de hipocresía. Es la oración contrita que Dios reconoce. ‘Porque
así dijo el Alto y Sublime, él que habita la eternidad, y cuyo nombre es el
Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde
de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el
corazón de los quebrantados’ [Isaías 57:15].
“La oración no es para hacer cualquier cambio en Dios; ella nos trae a
nosotros en harmonía con Dios. No toma el lugar del deber. La oración
ofrecida a menudo y con sinceridad nunca será aceptada por Dios en lugar
de nuestro diezmo. La oración no va a pagar nuestras deudas a Dios. . .
.”—Mensajes para los Jóvenes, p. 174.
El comienzo del mal—“El mismo comienzo del mal fue un descuido de
vigilancia y oración secreta, entonces vino un descuido de otros deberes
religiosos, entonces se abrió el camino para todos los pecados que
siguieron. Todo cristiano será asaltado por las atracciones del mundo, los
clamores de la naturaleza carnal, y las tentaciones directas de Satanás.
Nadie está seguro. No importa lo que haya sido nuestra experiencia, no
importa cuán elevado nuestro estatus, necesitamos vigilar y orar
constantemente. Tenemos que ser controlados diariamente por el Espíritu
de Dios o seremos controlados por Satanás”.—5 Testimonios, p. 96.
Las diversiones descalifican—“La idea es de tener una diversión
grande. Sus diversiones empiezan en locura y terminan en vanidad.
Nuestras reuniones deben ser conducidas de tal manera, y debemos
conducirnos a nosotros mismos de tal manera, que cuando volvemos a
nuestros hogares podemos tener una conciencia vacía de ofensa hacia Dios
y hacia el hombre; un conocimiento que no hemos herido ni lesionado de
ninguna manera a aquellos con quienes hemos asociado, o no hemos
tenido una influencia perjudicial sobre ellos. . . .
“Cualquier diversión en la cual te envuelves y sobre la misma pides la
bendición de Dios en fe no será peligrosa. Pero cualquier diversión que te
descalifica por la oración secreta, por la devoción al altar de oración, o de
tomar parte en el culto de oración, no es segura, sino peligrosa”.
—Consejos para los Maestros, p. 320.
Afinado la dedicación y la obediencia—“Nuestro Creador requiere
nuestra devoción suprema, nuestra primera lealtad. Cualquier cosa que
tiende a abatir nuestro amor por Dios, como interferir con su merecido
servicio, llega a ser entonces un ídolo. Con algunos sus tierras, sus casas,
su mercadería, son los ídolos. Emprendimientos de negocio son llevados a
cabo con celo y energía, mientras el servicio de Dios llega a ser una
consideración secundaria. El culto familiar es dejado de lado, la oración
secreta olvidada. Muchos pretenden de tratar justamente con sus
semejantes, y se parecen sentir que en hacer así descargan su deber
completo. Pero no es suficiente guardar los últimos seis mandamientos del
Decálogo. Tenemos que amar al Señor nuestro Dios con todo el corazón.
Nada menos que la obediencia a todo precepto . . . puede satisfacer las
demandas de la ley divina”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 57.
Para evitar las atracciones—“Los que se visten con toda la armadura de
Dios y dedican algún tiempo cada día en meditación y oración y el estudio
de las Escrituras serán conectados con el cielo y tendrán una influencia
salvadora y transformante sobre aquellos en su alrededor. Grandes
pensamientos, aspiraciones nobles, percepciones claras de la verdad y el
deber hacia Dios, serán suyos. Van a anhelar la pureza, la luz, el amor,
todas las gracias del nacimiento celestial. Sus oraciones sinceras entrarán
en aquello por detrás del velo. Esta clase tendrá una osadía santificada para
entrar en la presencia del Infinito. Sentirán que la luz y las glorias del cielo
existen para ellos, y llegarán a ser refinados, elevados, ennoblecidos por
este conocimiento íntimo con Dios. Tal es el privilegio de los cristianos
verdaderos.
“La meditación abstracta no es suficiente; mucha acción no es
suficiente; ambas son esenciales a la formación del carácter cristiano. La
fuerza adquirida en oración sincera y secreta nos prepara para evitar las
atracciones de la sociedad”.—5 Testimonios, p. 105.
La oración secreta primero—“Tenemos que recibir luz y bendición,
para que tengamos algo a impartir. Es el privilegio de cada obrero primero
de hablar con Dios en el lugar secreto de la oración y entonces hablar con
la gente como portavoz de Dios. Hombres y mujeres que comunican con
Dios, que tienen Cristo por dentro, hacen la misma atmósfera santa, porque
están cooperando con los santos ángeles. Tal testimonio es necesario para
este tiempo. Necesitamos el poder de Dios de ablandar, de atraer con
Cristo”.—6 Testimonios, p. 59.
No implorarán en vano—“Los que buscan a Dios en secreto, contando
al Señor sus necesidades y pidiendo ayuda, no implorarán en vano. ‘Tu
Padre que ve en lo secreto te recompensará en público’. Al hacer de Cristo
nuestro Compañero diario sentiremos que los poderes de un mundo
invisible nos rodean; y mirando hacia Jesús llegaremos a ser asimilados a
su imagen. Por contemplar estamos cambiados. El carácter se ablanda, se
refina, y se ennoblece para el reino celestial. El resultado seguro de nuestra
asociación y compañerismo con nuestro Señor será de aumentar la piedad,
la pureza, y el fervor. Habrá un aumento de inteligencia en la oración.
Estamos recibiendo una educación divina, y esto se ilustra en una vida de
diligencia y celo.
“El alma que se vuelve a Dios por ayuda, por apoyo, por poder,
mediante oración diaria y sincera, tendrá aspiraciones nobles, percepciones
claras de verdad y deber, propósitos elevados de acción, y hambre y sed
continuas por la justicia. Mediante manteniendo una conexión con Dios,
estaremos habilitados para difundir a otros, mediante nuestra asociación
con ellos, la luz, la paz, la serenidad que domina en nuestros corazones. El
poder adquirido en oración a Dios, unido con el esfuerzo perseverante en
habilitar la mente en reflexión y cuidado, prepara uno por los deberes
diarios y mantiene el espíritu en paz bajo todas las circunstancias.
“Si nos aproximamos a Dios, él pondrá una palabra en la boca para
hablar por él, aún alabanza a su nombre. El nos enseñará una melodía del
canto de los ángeles, aún acción de gracias nuestro Padre celestial. En cada
acto de la vida, la luz y el amor de un Salvador que mora por dentro serán
revelados. Problemas ajenos no pueden tocar la vida que se vive por la fe
en el Hijo de Dios”.—Discurso Maestro de Jesús, p. 74.
Preparación para la obra misionera—“Hay una gran necesidad de
introspección y oración secreta. Dios ha prometido sabiduría a los que se
la piden. Labor misionero es frecuentemente emprendido por los que están
mal preparados para la obra. El celo por fuera es cultivado, mientras la
oración secreta es dejada. Cuando esto es el caso, mucho daño se hace”.
—3 Testimonios, p. 130.
Para una vista clara—“El Señor habla; entréis en vuestro aposento, y
en silencio comuniquéis con vuestro propio corazón; escuchad la voz de la
verdad y de la conciencia. Nada dará tan claras vistas del yo como la
oración secreta. El que ve en secreto y sabe todas las cosas iluminará
vuestro entendimiento y responder a vuestras peticiones. Deberes simples
y sencillos que no deben ser dejados se abrirán a vuestra vista. Haced un
concuerdo con Dios a rendiros y todos vuestros poderes para su servicio”.
—5 Testimonios, p. 152.
Antes de hablar con los hombres—“Esfuerzo personal por los otros
debe ser precedido por mucha oración secreta, porque requiere gran
sabiduría para entender la ciencia de salvar almas. Antes de comunicar con
los hombres, comunica con Dios. Al trono de la gracia celestial obtiene
una preparación para servir a la gente.
“Que tu corazón quiebre por el anhelo que tiene por Dios, por el Dios
viviente. La vida de Cristo ha mostrado lo que la humanidad puede hacer
por ser partícipe de la naturaleza divina. Todo qué Cristo recibió de Dios
nosotros también podemos tener. Entonces pide y recibe. Con la fe
perseverante de Jacob, con la persistencia aferrada de Elías, reclama por ti
mismo todo que Dios ha prometido.
“Deja que los conceptos gloriosos de Dios posean tu mente. Deja que tu
vida sea tejida por los vínculos escondidos a la vida de Jesús. El que
mandó que la luz brillara desde la obscuridad está dispuesto a brillar en tu
corazón, a dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de
Jesucristo. El Espíritu Santo tomará las cosas de Dios y te las mostrará,
llevándolas como un poder vivo en el corazón obediente. Cristo te guiará
al umbral del Infinito. Puedes contemplar la gloria más allá del velo, y
revelar a los hombres la suficiencia de él que siempre vive para hacer
intercesión por nosotros”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 115.
Confidencial con Dios—“‘Cuando ores, entra en tu aposento’. Ten un
lugar para la oración secreta. Jesús tenía lugares selectos para comunión
con Dios, y así debemos tener nosotros. Precisamos a menudo retirar para
algún lugar, cuan humilde que sea, donde podemos estar a solas con Dios.
“‘Ora a tu Padre que está en secreto’. En el nombre de Jesús podemos
llegar a la presencia de Dios con la confianza de un niño. No se necesita a
nadie de tomar la parte de un mediador. A través de Jesús podemos abrir
los corazones a Dios como a Uno que nos conoce y nos ama.
“En el lugar secreto de la oración, donde ningún ojo sino de Dios puede
ver, ningún oído sino el suyo puede oír, podemos derramar nuestros deseos
y anhelos más ocultos al Padre de la piedad infinita, y en la quietud y
silencio del alma aquella voz que nunca falta a responder al llanto de la
necesidad humana hablará a nuestros corazones.
“‘El Señor es muy misericordioso y compasivo’. Santiago 5:11. El
espera con amor incansable para escuchar las confesiones del desviado y
aceptar su penitencia. El mira por algún retorno de gratitud de nuestra
parte, como la madre mira por la sonrisa de reconocimiento de su niño
muy querido. El quiere que comprendamos cuán sinceramente y
tiernamente su corazón anhela sobre nosotros. Nos invita a llevar nuestras
pruebas a su simpatía, nuestras tristezas a su amor, nuestras heridas a su
saneamiento, nuestra debilidad a su fuerza, nuestro vacío a su plenitud.
Jamás ha sido decepcionado alguno que le llegara. ‘Los que miraron a él
fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados’. Salmo 34:5”.
—Discurso Maestro de Jesús, p. 73.
Cristo nos ve—“Mientras confían en la dirección de la autoridad
humana, nadie vendrá a un conocimiento salvador de la verdad. Como
Natanael, necesitamos estudiar la Palabra de Dios por nosotros mismos, y
orar por la iluminación del Espíritu Santo. Aquel que vio Natanael por
debajo de la higuera nos verá en el lugar secreto de la oración. Ángeles del
mundo de luz están cerca de aquellos que en humildad buscan dirección
divina”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 114.
La oración secreta—en todo lugar—“Es una cosa maravillosa que
podemos orar eficazmente, que mortales indignos y errantes poseen el
poder de ofrecer sus pedidos a Dios. ¿Qué poder más elevado podría el
hombre desear que esto—ser vinculado con el Dios infinito? El hombre
débil y pecaminoso tiene el privilegio de hablar con su Hacedor. Podemos
expresar palabras que alcanzan al trono del Monarca del universo.
Podemos hablar con Jesús mientras andamos por el camino, y él dice,
Estoy a tu mano derecha.
“Podemos comunicar con Dios en nuestros corazones; podemos andar
en compañerismo con Cristo. Mientras ocupados en nuestro labor diario,
podemos respirar los deseos de nuestro corazón, inaudibles a cualquier
oído humano; pero aquella palabra no puede morir en silencio, ni puede
quedar perdida. Nada puede ahogar el deseo del alma. Sube por cima del
ruido de la calle, por cima del ruido de la maquinaria. Es a Dios a quien
hablamos, y nuestra oración es escuchada. Pide, entonces; pide, y
recibirás. Pide por humildad, por sabiduría, por coraje, por aumento de fe.
A cada oración sincera la respuesta vendrá. Tal vez no venga como deseas,
o en la hora que esperabas; pero vendrá en la manera y en la hora que
mejor suplirá tu necesidad. Las oraciones que ofreces en soledad, en
cansancio, en prueba, Dios contesta, y siempre según tus esperanzas, pero
siempre para tu bien”.—Obreros Evangélicos, p. 271.
Capítulo 29
Orando Eficazmente
Oremos siempre—“Sin oración sin cesar y vigilancia diligente estamos
en peligro de llegar a ser descuidados y de desviar de la senda recta. El
adversario procura continuamente a bloquear el camino al propiciatorio”.
—El Camino a Cristo, p. 95.
Que nada te impida—“No dejes que nada, no importa cuán querido,
cuán amado, absorba tu mente y afecciones, desviándote del estudio de la
Palabra de Dios o de oración sincera”.—8 Testimonios, p. 60.
“La santidad no es rapto; es una entrega entera a la voluntad de Dios; es
vivir por cada palabra que procede de la boca de Dios; es hacer la voluntad
de nuestro Padre celestial”.—Hechos de los Apósteles, p. 42.
Confianza más fuerte—“Más y más fuerte debe ser nuestra confianza
que el Espíritu de Dios esté con nosotros, haciéndonos puros y santos, tan
recto y fragante como el cedro de Líbano”.—Obreros Evangélicos, p. 287.
“Aquella oración que proviene de un corazón sincero y creyente es la
oración eficaz y ferviente que gana mucho. Dios no siempre contesta
nuestras oraciones como esperamos, porque posiblemente no pedimos lo
que sería para nuestro bien; pero en su amor y sabiduría infinitos él nos
dará las cosas que más necesitamos”.—4 Testimonios, p. 523.
Dejar los resultados con Dios—“Lo que Dios promete, él es capaz de
cumplir a cualquier hora, y la obra que Dios da a su pueblo para hacer, él
es capaz de concluir por medio de ellos”.—Consejos Sobre la Salud, p.
375.
”Es mejor para nosotros que Dios no siempre conteste nuestras
oraciones exactamente cuándo lo queremos, y en la manera exacta que
deseamos”.—Consejos Sobre la Salud, p. 375.
”Nuestras peticiones no deben tomar la forma de un mandato, pero de
intercesión para que él haga las cosas que deseamos de él”.—Consejos
Sobre la Salud, p. 376.
Llena de amor divino—“En el día de Pentecostés el Infinito se reveló en
poder a la Iglesia. . . .
“Los corazones de los discípulos fueron sobrecargados con una
benevolencia tan llena, tan profunda, tan lejana, que les impulsaba a ir a
los fines de la tierra testificando: No quiera Dios que nos gloriemos, sólo
en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.—7 Testimonios, p. 33.
“Mediante la oración sincera y perseverante obtuvieron el don del
Espíritu Santo, y salieron, encomendados con la necesidad de salvar a las
almas, llenos de celo para extender los triunfos de la Cruz”.—7
Testimonios, p. 33.
“¿No será que el Espíritu de Dios viene hoy en respuesta a la oración
sincera y perseverante, y llenar a los hombres con poder?”—7
Testimonios, p. 34.
“Lo que el Señor hizo por su pueblo en aquel tiempo, es justamente tan
esencial, y aún más, que lo haga por su pueblo hoy”.—7 Testimonios, p.
34.
Capítulo 30
La Oración Silenciosa en Todo Lugar
Aun la petición silenciosa—“El Señor aceptará aún la petición
silenciosa del corazón cargado”.—2 Comentario Bíblico, p. 1014 (YI
17.11.1898).
Apropiada en todo lugar—“No hay hora ni lugar en el cual no es
apropiado ofrecer una petición a Dios. No hay nada que puede prevenirnos
de elevar nuestros corazones en el espíritu de oración sincera. Entre el
gentío de la calle, en el medio de una cita de negocios, podemos enviar una
petición a Dios e implorar por dirección divina, como hizo Nehemías
cuando hizo su pedido delante del rey Artajerjes. Un aposento de
comunión se puede encontrar dondequiera que estemos. Debemos tener la
puerta del corazón continuamente abierta y la invitación subiendo que
Jesús pueda venir y habitar como hueste celestial en el alma”.— El
Camino a Cristo, p. 99.
Andando por el camino—“Que todos que están afligidos o usados
injustamente clamen a Dios. Que rechacen a los cuyos corazones son como
el acero, y hagan que sus pedidos sean conocidos por su Hacedor. Nunca
se rechaza uno que le viene con un corazón contrito. Ni una oración
sincera se pierde. Entre las canciones del coro celestial, Dios oye los
llantos del ser humano más débil. Derramamos los deseos de nuestros
corazones en nuestros aposentos, respiramos una oración mientras
andamos por el camino, y nuestras palabras alcanzan al Monarca del
universo. Pueden ser inaudibles a cualquier oído humano, pero no pueden
desaparecer en silencio, tampoco quedar perdidas a través de las
actividades de negocio que ocurren. Nada puede ahogar el deseo del alma.
Suben por cima del ruido de la calle, por cima de la confusión de la
multitud, a las cortes celestiales. Es a Dios a quien estamos hablando, y
nuestra oración es oída”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 137.
Cada respiración—“Cultiva el hábito de hablar con el Salvador cuando
estás a solas, cuando estás andando, y cuando estás ocupado con su labor
diario. Deja que el corazón sea continuamente elevada en petición
silenciosa por ayuda, por luz, por fuerza, por conocimiento. Que cada
respiración sea una oración”.—El Ministerio de la Curación, p. 408.
La via al trono—“La via al trono de Dios está siempre abierta. No
siempre puedes estar sobre las rodillas en oración, pero sus peticiones
silenciosas pueden constantemente ascender a Dios por su poder y
dirección. Cuando tentado, como será, puedes huir al lugar secreto del
Altísimo. Sus brazos eternos estarán por debajo de ti”—Consejos Sobre la
Salud, p. 359.
Combinar como un trabajo sincero—“Tenemos que vivir una vida
doble—una vida de pensamiento y acción, de oración silenciosa y trabajo
sincero. La fuerza recibida a través de la comunión con Dios, unida con
esfuerzo sincero en preparar la mente para consideración y cuidado,
prepara uno por los deberes diarios y mantiene el espíritu en paz bajo todas
las circunstancias, mismo difíciles”.—El Ministerio de la Curación, p.
410.
Mientras las manos están ocupadas—“Si se permite que el apuro del
trabajo nos desvíe de nuestro propósito de buscar al Señor diariamente,
cometeremos el error más terrible; vamos a sufrir pérdidas, porque el
Señor no está con nosotros; hemos cerrado la puerta para que él no tenga
acceso al alma. Pero sí oramos aun cuando nuestras manos están ocupadas,
el oído del Salvador está abierto para escuchar nuestras peticiones. Si
estamos resueltos de no quedar separados de la fuente de nuestra fuerza,
Jesús también se resuelve a estar a nuestra mano derecha para ayudarnos,
para que no nos avergoncemos delante de nuestros enemigos. La gracia de
Cristo puede lograr por nosotros aquello que todos nuestros esfuerzos
fracasarán en hacer. Los que aman y temen a Dios pueden ser rodeados
con una multitud de pesares, y aún no errar o hacer sendas tuertas por los
pies. Dios cuida de ti donde es tu deber estar”.— Consejos Sobre la Salud,
p. 421.
Capítulo 31
La Oración y la Meditación
Meditar sobre su amor—“Dios nos invita a llenar la mente con grandes
pensamientos, pensamientos puros. El desea que meditemos sobre su amor
y misericordia, a estudiar su obra maravillosa en el gran plan de la
redención. Entonces clara y más clara será nuestra percepción de la
verdad, más elevada, más santa, nuestro deseo de pureza de corazón y
claridad de pensamiento. El alma que habita en la atmósfera pura de
pensamiento santo será transformada por comunión con Dios a través del
estudio de las Escrituras”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 39.
Con el estudio bíblico—“No se debe nunca estudiar la Biblia sin
oración. Sólo el Espíritu Santo puede causarnos a sentir la importancia de
las cosas fáciles de entender, o prevenirnos de luchar con verdades
difíciles de comprender. Es el oficio de los ángeles celestiales a . . .
preparar el corazón para comprender la Palabra de Dios que seamos
encantados con su belleza, amonestados por sus amonestaciones, o
animados y fortalecidos por sus promesas”.— El Conflicto de los Siglos, p.
584.
Reclamar y obedecer—“Un conocimiento verdadero de la Biblia sólo se
puede tener con la ayuda de aquel Espíritu por quien la Palabra fue dada.
Y para obtener este conocimiento tenemos que vivir por él. Todo lo que
manda la palabra de Dios, tenemos que obedecer. Todo lo que promete,
podemos reclamar”.—Educación, p. 189.
Sencillez de propósito—“Una comprensión de la verdad bíblica depende
no tanto en el poder del intelecto llevado a la búsqueda, como en la
sencillez de propósito, el anhelo sincero para la justicia”.—El Conflicto de
los Siglos, p. 584.
Andar en la luz—“Anda continuamente en la luz de Dios. Medita día y
noche sobre su carácter. Entonces verás su hermosura y regocijarás en su
bondad. Tu corazón brillará con una sensación de su amor. Serás elevado
como si fueras llevado por los brazos eternos. Con el poder y la luz que
Dios imparte, puedes comprender más y cumplir más que antes habías
pensado posible”.—El Ministerio de la Curación, p. 412.
Meditar en la perfección del Salvador—“Cuando meditamos en la
perfección del Salvador, desearemos ser completamente transformados, y
renovados a la imagen de su pureza. Habrá una hambre y sed del alma a
ser como él a quien adoramos. Cuanto más nuestros pensamientos están
sobre Cristo, cuanto más hablaremos de él a otros y representarle al
mundo”.—El Camino a Cristo, p. 89.
Viviendo en el fin—“Estamos viviendo en el período más solemne de la
historia del mundo. . . . Necesitamos humillarnos delante del Señor, con
ayuno y oración, y a meditar mucho sobre su Palabra, especialmente sobre
las escenas del juicio. Deberíamos ahora buscar una experiencia profunda
y viva en las cosas de Dios. No tenemos ni un momento a perder. Eventos
de importancia vital están tomando lugar alrededor de nosotros; estamos
en la tierra encantada de Satanás”.— El Conflicto de los Siglos, p. 586.
Capítulo 32
Los Ángeles y la Oración
Revoloteando cerca—“Mientras los que oraban seguían sus llantos
sinceros, a veces un rayo de luz de Jesús les acercaba, para animar sus
corazones e iluminar sus rostros. Algunos, yo vi, no participaban en esta
obra de agonizar y alegar. Parecían indiferentes y descuidados. No estaban
resistiendo la oscuridad en su rededor, y les envolvían en una nube gruesa.
Los ángeles de Dios dejaba estos e iban a la ayuda de los oradores
sinceros. Y vi ángeles de Dios que se apuraban para acudir a todos que
luchaban con todo su poder para resistir los ángeles malignos y trataban de
ayudarse a sí mismos o llamar a Dios con perseverancia. Pero sus ángeles
dejaron a aquellos que no hacían ningún esfuerzo para ayudarse, y les
perdí de vista”.—Primeros Escritos, p. 270.
Enseñando como orar—“Miembros de iglesia, jóvenes y ancianos,
deben ser preparados para salir a proclamar este último mensaje al mundo.
Si salen en humildad, los ángeles de Dios les acompañarán, enseñándoles
cómo levantar la voz en oración, como elevar la voz en canto, y como
proclamar el mensaje evangélico para este tiempo”.—My Life Today, p.
238.
Ministrando a los enfermos—“A menudo en el cuidado de los que
sufren, mucha atención se da a asuntos menores, mientras la necesidad del
paciente para las grandes verdades de salvación del evÁngelio, que irían a
ministrar tanto al alma como al cuerpo, es olvidada. Cuando descuidan a
ofrecer oración para los enfermos, les privan de grandes decisiones;
porque ángeles de Dios esperan para administrar a estas almas en respuesta
a tus peticiones”.—Ministerio Médico, p. 255.
Escuchando tus oraciones—“Pudieran los hombres ver con visión
celestial, contemplarían compañías de ángeles que exceden en poder
estacionados alrededor de los que han guardado la palabra de la paciencia
de Cristo. Con ternura simpatizante, ángeles han observado su angustia y
han oído sus oraciones”.— El Conflicto de los Siglos, p. 614.
Escribiendo y registrando—“Los ángeles registran y escriben la historia
de las luchas y conflictos santos del pueblo de Dios; . . . [y] registran sus
oraciones y lágrimas”.—Hechos de los Apósteles, p. 448.
Presentando las oraciones a Dios—“Los que miran hacia Jesús día por
día y hora por hora, que vigilan con oración, se aproximan muy cerca de
Jesús. Ángeles con alas extendidas esperan para llevar sus oraciones
contritas a Dios, y de registrarlas en los libros del cielo”.—4 Comentario
Bíblico, p. 1184 (Carta 90, 1895).
Nombrados para responder—“Seres celestiales son nombrados para
responder a las oraciones de aquellos que están trabajando abnegadamente
por los intereses de la causa de Dios. Los ángeles más elevados en las
cortes celestiales son designados para elaborar las oraciones que ascienden
a Dios para el desarrollo de la casa de Dios. Cada ángel tiene su puesto de
deber particular, el cual no es permitido dejar por cualquier otro lugar”.—4
Comentario Bíblico, p. 1173 (Carta 201, 1899).
Enviado para responder—“Ángeles ministradores están esperando
alrededor del trono para obedecer instantáneamente el mandado de
Jesucristo para contestar cada oración ofrecida en fe sincera y viviente”.
—2 Mensajes Selectos, p. 432.
Vienen a nuestro socorro—“Mediante el ejercicio de la fe y la oración,
podemos llamar a nuestro lado una compañía de ángeles celestiales,
quienes nos guardarán de cualquier influencia corrupta”.—Nuestra
Elevada Vocación, p. 25.
Traen muchas bendiciones—“Ángeles constantemente traen bendición
y esperanza, coraje y ayuda, a los hijos del hombre”.—Hechos de los
Apósteles, p. 123.
“Poder y gracia han sido previstas por Cristo para ser traídos por los
ángeles ministradores a cada alma que cree”.—El Camino a Cristo, p. 53.
Influyendo tus acciones—“Cuando te levantas de mañana, ¿sientes tu
debilidad y tu necesidad del poder de Dios? . . . Si es así, ángeles marcan
tus oraciones, y si estas oraciones no salieron desde labios insinceros,
cuando estás en peligro de inconscientemente hacer el mal y ejercer una
influencia que va a provocar a otros a hacer el mal, tus ángeles de la
guardia estarán a tu lado, incentivándote para un curso mejor, escogiendo
tus palabras para ti e influyendo tus acciones”.—3 Testimonios, p. 401.
¿Por qué oramos tan poco?—“¿Qué pueden los ángeles pensar de seres
humanos pobres e impotentes, que son sujetos a la tentación, cuando el
corazón de amor infinito de Dios anhela hacia ellos, pronto a darles más
que lo que pueden pedir o pensar, y todavía ellos obran tan poco y tienen
tan poca fe? A los ángeles les encanta inclinarse delante de Dios, les gusta
estar cerca de él. Consideran la comunión con Dios como su gozo más
elevado; en cambio los hijos de la tierra, que tanto necesitan la ayuda que
sólo Dios puede suplir, se parecen satisfechos para andar sin la luz de su
Espíritu, el compañerismo de su presencia”.—El Camino a Cristo, p. 94.
Capítulo 33
¿Por Qué Orar si Dios ya Sabe?
Pedimos porque Dios dice, “Pedid, y recibiréis”—“Nuestras oraciones
no son para informar a Dios de algo que no sabe. El Señor conoce los
secretos de cada alma”.—Mensajes para los Jóvenes, p. 174.
“Aún antes que la oración está dicha, . . . la gracia de Cristo sale al
encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana”.—Palabras
de Vida del Gran Maestro, p. 162.
“Es parte del plan de Dios para concedernos, en respuesta a la oración
de fe, aquello que no iba a dar si no así pidiéramos”.—El Conflicto de los
Siglos, p. 515.
Bendiciones reservadas para los que piden—“Dios tiene un cielo lleno
de bendiciones que quiere darles a los que buscan sinceramente por
aquella ayuda que sólo el Señor puede dar”.—Hijos e Hijas de Dios, p.
123.
“Cuando has pedido por cosas que son necesarias para el bien de tu
alma, cree que las recibirás, y las tendrás”.—My Life Today, p. 16.
Sigue pidiendo—“Dios no dice, Pide una vez y recibirás. El invita que
pidamos. Persiste sin cansar en oración. Pedir persistentemente lleva al que
pide hacia una actitud más sincera, y le da un deseo aumentado para recibir
las cosas que pide”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 111.
Vigila, para que no defraudes el alma—“Tienes que vigilar, a no ser
que las actividades urgentes de la vida te lleven para descuidar la oración
cuando tú más necesitas la fuerza que la oración te daría. . . . Es un gran
mal defraudar el alma de la fuerza y sabiduría celestial que esperan tu
demanda”.—5 Testimonios, p. 529.
“Haz exactamente lo que él [Dios] te dice que tienes que hacer, y ten la
seguridad de que Dios hará todo lo que ha dicho que iba a hacer”.
—Nuestra Elevada Vocación, p. 99.
La oración no cambia la mente de Dios; no influye sus acciones—“El
sentido de nuestra necesidad nos lleva a orar sinceramente, y nuestro Padre
celestial está movido por nuestras súplicas”.—Palabras de Vida del Gran
Maestro, p. 136.
“Es solamente cuando pedimos en oración sincera, que Dios nos
concederá los deseos del corazón”.—Obreros Evangélicos, p. 268.
La búsqueda de poder a través de la oración—“Las victorias más
grandes ganadas por la causa de Dios no son resultado de argumento
forzado; . . . son logradas en la sala de audiencias con Dios”.—Obreros
Evangélicos, p. 273.
Capítulo 34
Dios Escucha tus Oraciones
El escucha y responde—“Y Dios escucha la oración. Cristo ha dicho,
‘Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré’. Otra vez dice,’ Si alguno me
sirviere, mi Padre le honrará’. Juan 14:14; 12:26. Si vivimos según su
Palabra, cada promesa preciosa que él ha dado será cumplida en nosotros.
No merecemos su misericordia, pero al darnos a nosotros a él, él nos
recibe. El trabajará para y por los que lo siguen”.—El Ministerio de la
Curación, p. 172.
El escucha, prueba, cuida—“El Dios infinito, dijo Jesús, hace que es su
privilegio aproximarlo en el nombre del Padre. Entiende todo lo que esto
implica. Ningún padre terrenal jamás imploraba tan sinceramente con un
hijo errante como él, quien te hizo, implora con el transgresor. Ningún
interés humano o amante jamás seguía al impenitente con tales
invitaciones tiernas. Dios vive en cada habitación; él escucha cada palabra
dicha, escucha cada oración ofrecida, prueba los dolores y decepciones de
cada alma, toma nota del tratamiento dado al padre, madre, hermana,
amigo, y vecino. El cuida por nuestras necesidades, y su amor y
misericordia y gracia continuamente fluyen para satisfacer nuestra
necesidad.
“Pero si llamáis a Dios vuestro Padre, dais conocimiento que eráis sus
hijos, a ser dirigidos por su sabiduría y a ser obedientes en todas las cosas,
sabiendo que su amor no cambia. Aceptarais su plan por vuestra vida”.
—Discurso Maestro de Jesús, p. 91.
Escuchar y responder—“Ciertamente el Señor escuchará y contestará
las oraciones de sus obreros si lo buscan por consejo e instrucción”.
—Evangelismo, p. 292.
Cuidando de los necesitados—“Es el propósito del Señor que su
método de sanar sin drogas se elevada a prominencia en cada ciudad
grande por medio de nuestras instituciones médicas. Dios invierte con
santa dignidad a los que salen lejos y más lejos, en cada lugar a la cual es
posible obtener entrada. Satanás hará el trabajo cuán difícil posible, pero el
poder divino atenderá a todos los obreros de corazón sincero. Guiados por
la mano de nuestro Padre celestial, vamos a avanzar, aprovechando cada
oportunidad para extender la obra de Dios.
“El Señor habla a todos los misioneros médicos, diciendo: Andad,
trabajad hoy en mi viñedo para salvar almas. Dios escucha las oraciones de
todos los que le buscan en verdad. El tiene el poder que todos necesitamos.
Enciende el corazón con el labor, y el gozo, y la paz, y la santidad. El
carácter constantemente es desarrollado. No podemos permitirnos a pasar
el tiempo trabajando en conflicto con Dios”.—9 Testimonios, p. 135.
Cuando orando por conversiones—“Cuando los que saben la verdad
practican la abnegación requerida en la Palabra de Dios, el mensaje saldrá
con poder. El Señor escuchará nuestras oraciones por la conversión de
almas. El pueblo de Dios van a dejar su luz brillar, y los no creyentes,
viendo sus buenas obras, van a glorificar a nuestro Padre celestial”.
—Mensajes para los Jóvenes, p. 223.
Nuestra parte y la suya—“Tu sentido de dependencia te impulsa a la
oración, y tu sentido del deber te llama al esfuerzo. La oración y el
esfuerzo, el esfuerzo y la oración, serán la ocupación de tu vida. Tienes
que orar como toda la eficiencia y alabanza correspondieran a Dios, y
trabajar como todo el deber fuera tuyo. Si deseas poder, puedes tenerlo;
está a la espera de tu pedido. Solamente cree en Dios, tómale a la palabra,
actuar por la fe, y las bendiciones vendrán.
“En este asunto, el genio, la lógica, y la elocuencia no harán uso. Los
que tienen un corazón humilde, confidente, y contrito, Dios acepta, y
escucha su oración; y cuando Dios ayuda, todos los obstáculos serán
vencidos”.—4 Testimonios, p. 531.
Capítulo 35
No Depender de los Sentimientos
Los sentidos no una prueba cierta—“Muchos hacen un error serio en su
vida religiosa por mantener la atención fijada en sus sentimientos y así
buscando su progreso o disminución. Los sentimientos no son un criterio
seguro. No debemos mirarnos por dentro por evidencia de nuestra
aceptación con Dios. Allí no vamos a encontrar nada a no ser lo que va a
desanimarnos. Nuestra única esperanza está en poner los ojos en Jesús, el
Autor y Consumador de la fe’”.—5 Testimonios, p. 186.
Podemos ser engañados por nuestros sentimientos—“Los sentimientos
muchas veces engañan, las emociones no son una guardia segura; porque
son variables y sujetos a las circunstancias externas. Muchos son ilusos por
depender de las impresiones sensacionales. La prueba es: ¿Qué estás
haciendo por Cristo? ¿Qué sacrificios estás haciendo? ¿Qué victorias estás
ganando? Un espíritu egoísta vencido, una tentación para descuidar del
deber resistida, la pasión subyugada, y la obediencia dispuesta y alegre
sometida a la voluntad de Cristo son mucho más grandes evidencias de que
eres un hijo de Dios que piedad espasmódica y religión emocional”.—4
Testimonios, p. 187.
El principio más importante que el sentimiento—“Vi que el cristiano
no debe marcar un valor demasiado elevado, o depender demasiado, de
una feliz manifestación de sentimiento. Estos sentimientos no son siempre
un guía verdadero. Debiera ser el estudio de cada cristiano servir a Dios de
acuerdo con el principio, y no ser dominado por el sentimiento. Por así
hacer, la fe será introducida en el ejercicio, y va a aumentar. Me fue
mostrado que si el cristiano vive una vida humilde y de abnegación, paz y
gozo en el Señor serán el resultado. Pero el gozo más grande
experimentado será en hacer bien a los otros, en hacer a otros gozosos. Tal
gozo va a permanecer”.—1 Testimonios, p. 151.
Los sentimientos pueden engañar—“Satanás dirige a la gente a pensar
que porque sintieron un rapto de sentimiento están convertidos. Pero su
experiencia no cambia. Sus acciones son las mismas que antes. Sus vidas
no demuestran buenos frutos. Oran muy a menudo y largo, y
constantemente se refieren a los sentimientos que tenían en tal y tal hora.
Pero no viven una vida nueva. Están engañados. Su experiencia no va más
allá del sentimiento. Edifican sobre la arena, y cuando vientos contrarios
vienen su casa es barrida. . . .
“Ellos pasan por alto el hecho de que el creyente en Cristo tiene que
ocuparse en su salvación con temor y temblor. El pecador convencido
tiene algo que hacer. Tiene que arrepentir y mostrar fe verdadera. . .
“¿Cuál es la señal de un nuevo corazón?— Una vida cambiada. Hay una
muerte del egoísmo y orgullo cada día y cada hora”.—Mensajes para los
Jóvenes, p. 50.
Capítulo 36
¿Cuándo y Cómo Contestará Dios la
Oración?
Respuestas vendrán—“Dios nos ha enviado a trabajar en su viñedo. Nos
toca a hacer todo lo que podemos. ‘Por la mañana siembra tu semilla, y a
la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto
o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno’. Tenemos muy poca
fe. Limitamos al Santo de Israel. Debemos sentir gratitud que Dios
condescienda para usar a cualquier uno de nosotros como sus
instrumentos. Para cada oración sincera dada en fe por cualquier cosa,
respuestas vendrán. Tal vez no vengan así como esperábamos, pero
vendrán, quizás no según hemos ideado, pero en la hora justa cuando más
las necesitábamos. Pero, ¡O, cuán pecaminoso es nuestra falta de fe! ‘Si
permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo
que queréis, y os será hecho’”.—3 Testimonios, p. 232.
Tal vez no vengan rápido—“La demora de Cristo de dos días después
de enterarse que Lázaro estaba enfermo no fue negligencia ni negación por
su parte. . . . Esto debe animarnos a nosotros. . . . Debemos descansar en el
Señor, y esperarle con paciencia. La respuesta a nuestras oraciones tal vez
no venga tan rápido como deseamos, y tal vez no sea exactamente lo que
pedimos; pero él que sabe lo que es el máximo bien para sus hijos darán un
bien mejor que hemos pedido, si no llegáramos a ser desleales y
desanimados”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 94.
Cuándo y cómo—“Yo vi que los siervos de Dios y la Iglesia fueron muy
fácilmente desanimados. Cuando pidieron de su Padre en el cielo por cosas
que pensaban que necesitaban, y éstas no vinieron inmediatamente, su fe
vaciló, su coraje huyó, y un sentimiento de murmurar tomó posesión de
ellos. Esto, yo vi, a Dios no le agradó.
“Cada santo que viene a Dios con un corazón verdadero, y le envía sus
peticiones honestas, tendrá que sus oraciones son respondidas. Tu fe no
debe soltar de las promesas de Dios, si no ves o sientes la respuesta
inmediata a tus oraciones. No temas de confiar en Dios. Depende de tu
promesa segura: ‘Pedís, y recibirás’. Dios es demasiado sabio para errar, y
demasiado bueno para retener toda cosa buena de sus santos que andan en
rectitud. El hombre yerra, y aunque sus peticiones son enviadas de un
corazón honesto, no siempre pide las cosas que son apropiadas para él, lo
que iban a glorificar a Dios. Cuando esto es así, nuestro Padre, sabio y
bueno, escucha nuestras oraciones, y responderá, a veces de inmediato,
pero él nos dará las cosas que son para nuestro bien y para su propia gloria.
Dios nos da bendiciones; si pudiéramos mirar su plan, veríamos
claramente que él sabe lo que es mejor para nosotros y que nuestras
oraciones son contestadas. Nada hiriente es dada, sino la bendición que
necesitamos, en lugar de aquello que habíamos pedido que no hubiera sido
bien para nosotros, más para dañar.
“Yo vi que si no sentimos respuestas inmediatas a nuestras oraciones,
debemos mantener nuestra fe segura, no dejando que la desconfianza entre,
porque eso va a separarnos de Dios. Si nuestra fe vacila, no vamos a
recibir nada de él. Nuestra confianza en Dios debe ser fuerte; y cuando la
más necesitamos, la bendición caerá sobre nosotros como de lluvia.
“Cuando los siervos de Dios oran por su Espíritu y bendición, a veces
viene inmediatamente; pero no es siempre así dada. En tales momentos, no
te desmayes. Permite que tu fe tome seguro la promesa que ella va a venir.
Deja que tu confianza sea completamente en Dios, y a menudo esta
bendición vendrá cuando la más necesitas, e inesperadamente vas a recibir
ayuda de Dios cuando estás presentando la verdad a los no creyentes, y
serás habilitado para impartir la palabra con claridad y poder.
“Me fue representado como niños pidiendo una bendición de sus padres
terrenales que les aman. Pide por algo que los padres saben va a herirles;
los padres les dan las cosas que serán buenas y saludables para ellos, en
lugar de lo que habían deseado. Yo vi que cada oración que es enviada
para arriba en fe desde un corazón honesto será escuchada por Dios y
contestada, y él que envió la petición tendrá la bendición cuando la más
necesita, y muchas veces va a sobrepasar sus expectaciones. Ni una
oración de un santo verdadero se pierde cuando es enviada en fe de un
corazón honesto”.—1 Testimonios, p. 115-117.
Venir cuándo y cómo necesitado—“Pide, entonces; pide, y recibirás.
Pide por la humildad, la sabiduría, el coraje, el aumento de fe. Para cada
oración sincera vendrá una respuesta. Tal vez no venga justamente como
deseas, o en la hora que la esperabas; pero vendrá en la manera y en la
hora que mejor cumple tu necesidad. Las oraciones que ofreces en soledad,
en cansancio, en prueba, Dios contesta, ni siempre según tus
expectaciones, pero siempre para tu bien”.—Obreros Evangélicos, p. 271.
En fe, sigue trabajando y orando—“Las lecciones que Dios envía, si
bien aprendidas, siempre traen ayuda en tiempo oportuno. Pon tu
confianza en Dios. Ora mucho, y cree. Confiando, esperando, creyendo,
tomando la mano del Poder Infinito, seréis más que conquistadores.
“Obreros verdaderos andan y trabajan por la fe. A veces se cansan
mientras observando el avance lento de la obra cuando la batalla llega a ser
fuerte entre los poderes del bien y del mal. Pero si recusan a fracasar o
estar desconfiados van a ver que las nubes se abren y las promesas de
salvación se cumplen. A través de la neblina con la cual Satanás les ha
rodeado, verán el brillo de los rayos brillantes del Sol de la Justicia.
“Trabaja en fe, y deja los resultados con Dios. Ora en fe y el misterio de
su providencia traerá su respuesta. A veces parece que no puedes tener
éxito. Mas trabaja y cree, añadiendo a tus esfuerzos fe, esperanza, y coraje.
Después de hacer lo que puedes, espera por el Señor, declarando su
fidelidad, y él cumplirá su palabra. Espera, no en ansiedad molestia, pero
en fe vencedora y confianza inquebrantable”.—7 Testimonios, p. 232.
[Léase todo el capítulo.]
De la manera mejor a la hora mejor—“Otro elemento de la oración
prevaleciente es la fe. ‘ Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es
necesario que él que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan’. Hebreos 11:6. Jesús dijo a sus
discípulos, ‘Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que
lo recibiréis, y os vendrá’. Marcos 11:24. ¿Contamos su palabra segura?
“La garantía es ancha y sin límites, y él es fiel, quien prometió. Cuando
no recibimos las mismas cosas que le pedimos, en la hora que pedimos,
todavía debemos creer que el Señor escucha y que contesta nuestras
oraciones. Somos tan errantes y miopes que a veces pedimos por cosas que
no nos serían una bendición, y nuestro Padre celestial en amor contesta
nuestras oraciones por darnos lo que será para nuestro mejor—lo que
nosotros mismos desearíamos si con visión divinamente iluminada
pudiéramos ver todas las cosas como realmente son. Cuando parece que
nuestras oraciones no son contestadas, debemos aferrarnos a la promesa;
porque la hora de respuesta seguramente vendrá, y vamos a recibir la
bendición que más necesitamos. Pero reclamar que la oración siempre
estará contestada en la manera exacta y por la cosa particular que
deseamos, es la presunción. Dios es demasiado sabio para errar, y
demasiado bueno para retener cualquier cosa buena de los que andan
rectamente. Entonces no temas de confiar en él, aunque no ves la respuesta
inmediata a tus oraciones. Confía en la promesa segura, ‘Pedís, y os será
dada’”.—El Camino a Cristo, p. 96.
No siempre según las expectaciones—“Mientras oraste en tu aflicción
por la paz en Cristo, una nube negra parecía obscurecer tu mente. El
reposo y la paz no vinieron como esperabas. A veces tu fe parecía probada
a lo último. Al revisar tu vida en el pasado, viste llanto y decepción; al
mirar al futuro, todo fue incertidumbre. La Mano divina te guió
maravillosamente para llevarte a la Cruz y enseñarte que Dios de veras era
un remunerador para los que le buscan diligentemente. Los que piden
apropiadamente van a recibir. El que busca en fe encontrará. La
experiencia que uno gana en el horno de prueba y aflicción vale el costo
más que toda la conveniencia y experiencia dura”.—3 Testimonios, p. 456.
Perdón por el pecado—inmediatamente—“En algunas veces de
saneamiento, Jesús no dio de repente la bendición buscada. Pero en el caso
de la lepra, ni un momento después que la apelación fue dado, la respuesta
fue concedida. Cuando oramos por bendiciones terrenales, la respuesta a
nuestra oración puede demorar, o Dios puede darnos algo diferente que
habíamos pedido; pero no es así cuando pedimos por libertad del pecado.
Es su voluntad limpiarnos del pecado, hacernos sus hijos, y habilitarnos a
vivir una vida santa”.—El Ministerio de la Curación, p. 46.
Las demoras prueban la fe y la sinceridad—“Hay preciosas promesas
en las Escrituras para los que esperan en El Señor. Todos deseamos una
respuesta inmediata a nuestras oraciones y somos tentados a desanimarnos
si nuestra oración no es contestada en seguida. . . . La demora es para
nuestro beneficio especial. Tenemos una oportunidad para ver si nuestra fe
es verdadera y sincera o cambiable como las ondas del mar. Debemos
atarnos sobre el altar con las cuerdas fuertes de fe y amor, y dejar que la
paciencia tenga su obra perfecta”.—Consejos Sobre la Salud, p. 377.
Las demoras dan oportunidad para examinar el corazón—“Dios no
siempre contesta nuestras oraciones la primera vez que le llamamos;
porque si fuera a hacerlo, daríamos por hecho que tendríamos un derecho a
todos las bendiciones y favores que él nos fornece. En vez de escudriñar
nuestros corazones para ver si estamos entreteniendo cualquier mal, o
consintiendo a cualquier pecado, debemos llegar a ser descuidados, y faltar
a reconocer nuestra dependencia de él, y nuestra necesidad de su ayuda”.
—2 Comentario Bíblico, p. 1035 (RH 27.03.1913).
Dios no se olvida—“Durante su vida de casado, Zacarías había orado
por un hijo. El y su esposa ahora tenían muchos años, y todavía su oración
quedaba sin respuesta; pero él no murmuró. Dios no se había olvidado. El
tenía su hora designada para responder a la oración, y cuando el caso
parecía desesperado, Zacarías recibió su respuesta. . . . Dios no había
olvidado la oración de tus siervos. La había escrito en su registro, para ser
contestada en su buen tiempo”.—5 Comentario Bíblico, p. 1114 (MS 27,
1898).
Capítulo 37
¿Vendrán las Respuestas?
El puede y lo hará—“Hay poder para ser obtenido de Dios. El puede
ayudar. El puede dar gracias y sabiduría celestial. Si pides en fe, vas a
recibir; pero tienes que velar en oración. Vigilar, orar, trabajar, debe ser su
lema”.—2 Testimonios, p. 379.
Respuestas a petición y acción de gracias—“No vamos a perder tiempo
en deplorar la escasez de nuestros recursos visibles, pero hagamos buen
uso de las cosas que tenemos. Aunque la apariencia por fuera sea poco
prometedora, energía y confianza en Dios van a desarrollar recursos.
Vamos a enviar nuestros ofrendas con acción de gracias y con la oración
que Dios bendiga las dádivas y las multiplique como hizo con la comida
dada a los cinco mil. Si usamos las mejores facilidades que tenemos, el
poder de Dios va a habilitar para alcanzar las multitudes que tienen hambre
por el pan de la vida.
“La fe es la mano espiritual que toca a la infinitud.
“Obreros por Cristo no deben nunca pensar, mucho menos hablar, de
fracaso en su trabajo. El Señor Jesús es nuestra eficiencia en todas las
cosas. Su Espíritu tiene que ser nuestra inspiración, y al colocarnos en sus
manos, para ser canales de luz, nuestros medios de hacer bien nunca
estarán exhaustos. Podemos aprovechar de su plenitud y recibir la gracia
que no tiene límites”.—6 Testimonios, p. 465.
Si las respuestas no son inmediatas—“Después de hacer oración, si no
se realiza la respuesta inmediatamente, no seas cansado de esperar ni
llegues a ser inestable. No vaciles. Adhiérete a la promesa, ‘Fiel es él que
os llama, él cual también lo hará’. Como la viuda importuna, urge tu caso,
estando firme en tu propósito. ¿Es el objeto importante y de gran
consecuencia para ti? De cierto, sí. Entonces no vaciles, porque tú fe puede
ser probada. Si la cosa que deseas tiene valor, es digna de un esfuerzo
fuerte y sincero. Tienes la promesa: vigila y ora. Sé constante y la oración
será contestada; porque ¿no es Dios que ha prometido? Si te cuesta algo
obtenerlo, vas a apreciarlo cuanto más cuando obtenido. Se te cuenta
plenamente que si vaciles no tienes que pensar que recibirás nada del
Señor. Una precaución es aquí dada que no llegues a ser cansado, sino que
descanses realmente sobre la promesa. Si pides, él te dará libremente y no
reprenderá”.—2 Testimonios, p. 119.
Demasiado sabio—“Todos deseamos respuestas inmediatas y directas a
nuestras oraciones, y somos tentados a quedar desanimados cuando la
respuesta se demora o viene en una forma no esperada. Pero Dios es
demasiado sabio y bueno para responder a nuestras oraciones, siempre
justo en la hora y manera que deseamos. El hará más y mejor para nosotros
que concluir todos nuestros deseos. Y porque podemos confiar en su
sabiduría y amor, no debemos pedirle a conceder a nuestra voluntad, pero
debemos procurar a entrar y cumplir su propósito. Nuestros deseos e
intereses deben perderse en su voluntad. Estas experiencias que prueban la
fe son para nuestro beneficio. Por ellas se manifiesta si nuestra fe es
verdadera y sincera, apoyándose sólo en la palabra de Dios, o si
dependiendo de las circunstancias, es incierto y cambiable. La fe se
fortalece por el ejercicio. Debemos dejar que la paciencia tenga su obra
perfecta, recordando que hay preciosas promesas en las Escrituras para
aquellos que esperan en el Señor”.—El Ministerio de la Curación, p. 176.
Ayudándole a ayudarnos a nosotros—“En la Palabra de Dios son
representados dos partidos opuestos que influyen y controlan las agencias
humanas en nuestro mundo. Constantemente estos partidos trabajan con
cada ser humano. Los que están bajo el control de Dios y que son
influenciados por los ángeles celestiales, podrán discernir las obras astutas
de los poderes invisibles de la oscuridad. Los que desean estar en armonía
con las agencias celestiales deben ser intensamente sinceras para hacer la
voluntad de Dios. No deben dar ningún lugar a Satanás y sus ángeles.
“Pero a menos que estamos constantemente alertas, seremos
conquistados por el enemigo. Aunque una revelación solemne de la
voluntad de Dios con respecto a nosotros ha sido descubierta a todos, sin
embargo un conocimiento de su voluntad no deja de lado la necesidad de
ofrecerle súplicas sinceras por ayuda, y de buscar diligentemente a
cooperar con él en responder a las oraciones ofrecidas. El cumple sus
propósitos a través de instrumentos humanos”.—6 Comentario Bíblico, p.
1119.
Abrir todo—“Cada petición sincera por gracia y fuerza será contestada. .
. . Pedid a Dios que haga por vosotros las cosas que no podéis hacer por
vosotros mismos. Contad todo a Jesús. Abrid delante de él los secretos de
vuestro corazón; porque su ojo busca los lugares más íntimos del alma, y
lee nuestros pensamientos como un libro abierto. Cuando habéis pedido las
cosas que son necesarias para el bien de vuestra alma, creed que las
recebéis, y las tendréis. Aceptad sus dones con todo corazón; porque Jesús
murió para que podéis tener las cosas preciosas del cielo como posesión
propia, y al final hallar un hogar con los ángeles celestiales en el reino de
Dios”.—My Life Today, p. 16.
Las condiciones para el éxito en la oración—[Léase El Camino a
Cristo, capítulo 11.]
El sabe lo que es mejor—y lo dará—“El que bendijo al noble de
Capernaum es tan deseoso de bendecirnos a nosotros. Pero como el padre
afligido, a menudo estamos guiados a buscar a Jesús por el deseo de algún
bien terrenal; y cuando el pedido está concluido reposamos nuestra
confianza en su amor. El Salvador anhela darnos una bendición más
grande que pedimos; y él demora la respuesta a nuestro pedido para que
pueda mostrarnos el mal de nuestros corazones, y nuestra necesidad
profunda de su gracia. El desea que renunciemos el egoísmo que nos dirige
a buscarlo. Confesando nuestra debilidad y necesidad amarga, debiéramos
confiarnos totalmente en su amor.
“El noble quería ver el cumplimiento de su oración antes de que iba a
creer; pero tenía que aceptar la palabra de Jesús que su pedido fue
escuchado y la bendición dada. Esta lección tenemos que aprender
nosotros. No debemos creer porque vemos o sentimos que Dios nos
escucha. Debemos confiar en sus promesas. Cuando le llegamos en fe,
cada petición entra el corazón de Dios. Cuando hemos pedido su
bendición, debemos creer que la recibimos, y darle gracias que recibimos.
Entonces debemos ir para hacer nuestros deberes, asegurados de que la
bendición será realizada cuando la más necesitamos. Cuando hemos
aprendido a hacer esto, sabremos que nuestras oraciones son contestadas.
Dios hará por nosotros ‘mucho más abundantemente,’ ‘conforme a las
riquezas de su gloria,’ y ‘según la operación del poder de su fuerza’”.
Efesios 3:20, 16; 1:19.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 170.
La victoria a través de Cristo—“Cuando buscamos ganar el cielo a
través de los méritos de Cristo, el alma hace progreso. Cuando miramos
hacia Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe, podemos ir de fuerza en
fuerza, de victoria en victoria; porque a través de Cristo la gracia de Dios
ha obrado nuestra completa salvación—1 Mensajes Selectos, p. 426.
En dirección para acción—“Jesús no nos llama a seguir y entonces nos
abandona. Si rendimos nuestras vidas a su servicio, nunca podemos ser
colocados en una posición por la cual Dios no ha hecho provisión.
Cualquiera nuestra situación, tenemos un Guía para dirigir nuestro camino.
...
“‘Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis’”—Obreros
Evangélicos, p. 277.
Aquietando la ansiedad—“Convoca todos tus poderes para mirar hacia
arriba, no hacia abajo a tus dificultades; entonces nunca vas a desmayar en
el camino. Luego verás a Jesús detrás de la nube, extendiendo su mano
para ayudarte; y lo único que tienes que hacer es darle la mano en sencilla
fe y permitirle guiarte”.—5 Testimonios, p. 545.
Garantía de pecado perdonado—“Es la gloria de Dios de rodear seres
humanos pecaminosos y arrepentidos en los brazos de su amor, para
vendar a sus heridos, limpiarles del pecado, y vestirles en ropas de la
salvación”.—Profetas y Reyes, p. 493.
Un sentido de compañerismo divino—“Jesús, la Majestad del cielo,
propone elevar a compañerismo consigo mismo a los que vienen a él con
sus pesares, sus debilidades, y sus cuidados. . . .
“Es nuestro privilegio diario hacer un paseo calmo, cercano, y feliz con
Jesús”.—Nuestra Elevada Vocación, p. 99.
A través de providencias divinas—“Ora en fe, y el misterio de su
providencia traerá la respuesta”.—7 Testimonios, p. 232.
Cristo presenta nuestras oraciones como sus propios pedidos
—“Cuando el hijo de Dios se aproxima al propiciatorio, inmediatamente él
llega a ser cliente del gran Abogado. Con su primera declaración de
penitencia y apelación por perdón, Cristo toma su caso y lo hace de si
mismo, presentando la súplica delante del Padre como si fuera su propio
pedido”.—6 Testimonios, p. 364.
Capítulo 38
La Obediencia y la Fe Una Condición de la
Oración
Tenemos que sentir nuestra necesidad—“Hay ciertas condiciones bajo
las cuales podemos esperar que Dios va a escuchar y contestar nuestras
oraciones. Una de las primeras es que sentimos nuestra necesidad de ayuda
de su parte”.—El Camino a Cristo. 95.
Consagración con todo el corazón requerida—“Todos los que
consagran alma, cuerpo y espíritu a Dios recibirán constantemente una
nueva provisión de poder físico y mental. Los suministros inexhaustos del
cielo están a su mandato. . . . A través de cooperación con Cristo están
completos en él, y en su debilidad humana son habilitados para hacer las
obras de Omnipotencia”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 767.
La obediencia necesaria—“La oración no puede tomar el lugar del
deber. . . . Los que traen sus pedidos a Dios, reclamando su promesa
mientras que no cumplen las condiciones, insultan a Jehová. Ellos
presentan el nombre de Cristo como su autoridad por el cumplimiento de
la promesa, pero no hacen las cosas que mostrarían fe en Cristo y amor por
él”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 109.
“Como el Dador de toda bendición, Dios reclama cierta porción de todo
lo que poseemos. . . . Pero si retenemos de él lo que le pertenece, ¿cómo
podemos reclamar su bendición? Si somos mayordomos infieles de las
cosas terrenales, ¿cómo podemos esperar que él confíe en nosotros con las
cosas del cielo? Puede ser que aquí está el secreto de oración no
escuchada”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 110.
“Si le rendimos solamente una obediencia parcial e indiferente, sus
promesas no serán cumplidas para nosotros”.—El Ministerio de la
Curación, p. 173.
La fe otra condición—“Otro elemento de la oración que prevalece es la
fe. . . . ¿Tomamos Cristo en su palabra?”—El Camino a Cristo, p. 96.
“Nos falta fe demasiado. Oh ¡cómo deseo que yo pudiera guiar a nuestro
pueblo para tener fe en Dios! No necesitan sentir que para ejercer fe tienen
que estar envueltos en un estado elevado de excitación. Solamente tienen
que creer en la Palabra de Dios, como creen en las palabras de otro. El lo
ha dicho, y cumplirá su palabra. Confía calmamente en su promesa, porque
él quiere decir lo que ha dicho. Di así: Me ha hablado en su Palabra, y
cumplirá cada promesa que ha hecho. . . . Actúa como si en tu Padre
celestial puedes confiar”.—1 Mensajes Selectos, p. 96.
Capítulo 39
Confesando y Perdonando
Recibir la misericordia de Dios depende de nosotros—“Cuando
venimos para pedir misericordia y bendición de Dios debemos tener un
espíritu de amor y perdón en nuestros propios corazones. ¿Cómo podemos
orar, ‘Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores,’ y complacer un espíritu de no perdonar? Mateo 6:12.
Si esperamos que nuestras oraciones sean escuchadas, tenemos que
perdonar a los otros en la misma manera y en la misma medida que
esperamos a ser perdidos”.—El Camino a Cristo, p. 97.
Cómo hacer si has ofendido a alguien—“Si has dado ofensa a tu amigo
o vecino, tienes que admitir tu error, y es su deber de perdonarte
libremente. Entonces puedes buscar perdón de la parte de Dios, porque el
hermano que has herido es propiedad de Dios, y al herirle pecaste contra
su Creador y Redentor”.—El Camino a Cristo, p. 37.
“Si sin darnos cuenta hemos dado falso testimonio, si hemos torcido sus
palabras, si hemos herido su influencia de cualquier manera, debemos ir a
los con quien hemos conversado a su respecto, y tomar de vuelta todas las
inexactitudes perjudiciales”.—El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 53.
“Honestidad de intención no puede servir como excusa por no confesar
errores”.—Primeros Escritos, p. 102.
La verdadera confesión es específica—“La verdadera confesión es
siempre de un carácter específico, y reconoce pecados particulares. Puede
ser que son de tal naturaleza como a ser traídos sólo delante de Dios;
puede ser males que deben ser confesados a individuos que sufrieron por
su causa; o puede ser de un carácter público, y entonces públicamente
confesados. Pero toda confesión debe ser definitiva y al punto,
reconociendo los mismos pecados de los cuales eres culpable”.—El
Camino a Cristo, p. 38.
Confesar antes de que los pecados son descubiertos—“Hay una
diferencia vasta entre reconocer los hechos después que son probados, y
confesar pecados conocidos solamente por nosotros y por Dios”.
—Patriarcas y Profetas, p. 532.
“Hay entre nosotros algunos que hacen confesiones, como Acán,
demasiado tarde para salvarse a si mismos”.—3 Testimonios, p. 302.
Capítulo 40
La Oración y la Curación
Cristo es todavía el Gran Médico—“Nuestro Señor Jesucristo vino a
este mundo como el siervo incansable de la necesidad humana. El ‘tomó
nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias’, para que pudiera
ministrar a cada necesidad humana”.—El Ministerio de la Curación, p. 11.
“El es nuestro refugio en enfermedad bien como en salud. ‘Como el
padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le
temen. . . . Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina’.
“Dios está tan dispuesto a restaurar a los enfermos ahora como cuando
el Espíritu Santo habló estas palabras a través del salmista. Y Cristo es el
mismo Médico compasivo ahora que era durante su ministerio terrenal. En
él hay bálsamo sanador para cada dolencia, poder restaurativo para cada
enfermedad”.—El Ministerio de la Curación, p. 171.
La fuente de la curación—“El deseo de Dios para cada ser humano se
expresa en las palabras, ‘Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas
las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma’. 3 Juan 2. Es él
quien ‘perdona todas tus iniquidades, él que sana todas tus dolencias; él
que rescata del hoyo tu vida, él que te corona de favores y misericordias’.
Salmo 103:3, 4”.—El Ministerio de la Curación, p. 76.
Cooperación con Dios necesaria—“El médico debe enseñar a sus
pacientes que tienen que cooperar con Dios en la obra de restauración. . . .
El sabe que las leyes de la naturaleza, tan verdaderamente que los
preceptos del Decálogo, son divinas, y que solamente en obediencia de
ellas que la salud sea recuperada o preservada. El ve que muchos sufren
como resultado de prácticas dañinas, quienes podrían ser restaurados si
hicieran lo que pudieran por su propia restauración. Tienen que ser
enseñados que cada práctica que destruye las energías físicas, mentales, o
espirituales es pecado, y que la salud tiene que ser asegurada por
obediencia a las leyes que Dios ha establecido para el bien de toda la
humanidad”.—El Ministerio de la Curación, p. 76.
El uso de agencias remediadoras—“Los que buscan la curación por
medio de la oración no deben dejar de usar las agencias remediadoras que
están a su alcance. No es una negación de fe usar tales remedios como
Dios ha previsto para aliviar el dolor y ayudar la naturaleza en su obra de
restauración. No es una negación de fe cooperar con Dios, y colocarse en
la condición más favorable para recuperar. Dios ha colocado en nuestro
poder obtener un conocimiento de las leyes de la vida. Este conocimiento
ha sido colocado a nuestro alcance para usar. Debemos usar cada facultad
para la restauración de la salud, tomando cada ventaja posible, trabajando
en harmonía con las leyes naturales”.—El Ministerio de la Curación, p.
177.
El propósito de Dios en las aflicciones—“Muchas de tus aflicciones te
han sido visitadas, en la sabiduría de Dios, para llevarte más cerca del
trono de Dios”.—4 Testimonios, p. 144.
Cuando se ora por los enfermos—“Dios sabe del comienzo al fin. El
conoce los corazones de todos los hombres. El lee el secreto del alma. El
sabe si los para quienes se ofrece oración podrían o no podrían soportar las
pruebas que les vinieran si vivieran. El sabe si sus vidas serían una
bendición o maldición a si mismos y al mundo. Esta es una razón por la
cual, al presentar nuestras peticiones con sinceridad, debemos decir, ‘Pero
no se haga mi voluntad, sino la tuya’. Lucas 22:42. Jesús añadió estas
palabras de entrega a la sabiduría y voluntad de Dios cuando en el jardín
de Getsemaní imploró, ‘Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa’.
Mateo 26:39. Y si fueron apropiadas para él, el Hijo de Dios, ¡cuánto más
son propias sobre los labios de los mortales, finitos y errantes!
“El curso consistente es de cometer nuestros deseos a nuestro Padre
celestial todo sabio, y entonces, en confianza perfecta, confiarle todo a él.
Sabemos que Dios nos escucha si pedimos según su voluntad. Pero insistir
nuestras peticiones sin un espíritu sometido no está correcto; nuestras
oraciones deben tomar la forma, no de mandato, sino de intercesión.
“Hay casos en que Dios obra decisivamente mediante su poder divino en
la restauración de la salud. Pero no todos los afligidos son sanados.
Muchos son sepultados para dormir en Jesús. A Juan en la Isla de Patmos
le fue pedido escribir: ‘Bienaventurados de aquí en adelante los muertos
que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos,
porque sus obras con ellos siguen’. Apocalipsis 14:13. De esto vemos que
si personas no son levantadas a la salud, no deben por esta causa ser
juzgadas como faltando en fe”.—El Ministerio de la Curación, p. 176.
Una lección importante—“No todos entienden estos principios. Muchos
que buscan la misericordia sanadora del Señor piensan que tienen que
tener una respuesta directa e inmediata a sus oraciones o su fe es
deficiente. Por esta razón, los que están debilitados por enfermedad tienen
que ser sabiamente aconsejados, para que actúen con discreción. No deben
dejar de lado su deber a los amigos que pueden sobrevivir, o dejar de usar
las agencias de la naturaleza para la restauración de la salud.
“A menudo hay peligro de error aquí. Creyendo que van a ser sanados
en respuesta a la oración, algunos temen de hacer cualquier cosa que
podría indicar una falta de fe. Pero no deben descuidar de poner sus
asuntos en orden como desearían hacer si esperara ser removidos por la
muerte. Ni deben tener de pronunciar palabras de ánimo o consejo que en
la hora de partir quisiera hablar a sus seres amados”.—El Ministerio de la
Curación, p. 176.
La oración y los remedios sencillos—“Los que buscan curación
mediante la oración no deben descuidar de hacer uso de las agencias de
remedio dentro de su alcance. No es una negación de fe usar tales
remedios que Dios ha proferido para aliviar pena y ayudar la naturaleza en
su obra de restauración. No es una negación de fe cooperar con Dios, y
colocarse en la condición más favorable para recuperar. Dios ha colocado
en nuestro poder obtener un conocimiento de las leyes de la vida. Este
conocimiento ha sido colocado dentro de nuestro alcance. Debemos usar
cada facilidad para la restauración de la salud, aprovechando de toda
ventaja posible, obrando en armonía de las leyes naturales. Cuando hemos
orado por la recuperación de los enfermos, podemos trabajar con aún más
energía, agradeciendo a Dios que tenemos el privilegio de cooperar con él,
y pidiendo su bendición sobre los medios que el mismo ha provisto”.—El
Ministerio de la Curación, p. 177.
La oración por la curación un acto solemne—“En la Palabra de Dios
tenemos instrucción relativa a la oración especial por la recuperación de
los enfermos. Pero ofrecer tal oración es un acto muy solemne, y no debe
ser hecho sin consideración cuidadosa. En muchos casos de la oración por
la curación del enfermo, lo que se llama fe es nada más que la presunción”.
—El Ministerio de la Curación, p. 173.
Tener cuidado del fanatismo y obreros falsos de milagros—“‘¿Por
qué’, pregunta uno y otro, ‘no se ofrece oración por la curación milagrosa
del enfermo, en vez de establecer tantos sanatorios?’ Si esto fuera hecho,
gran fanatismo levantaría en nuestras filas”.—Evangelismo, p. 432.
“‘No todo él que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino él que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos
me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en
tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí,
hacedores de maldad’. Mateo 7:21-23. Estos pueden profesar de ser
seguidores de Cristo, pero han perdido de vista a su Líder. Ellos dicen,
’Señor, Señor’; indican a los enfermos que son curados por ellos, y a otras
obras maravillosas, y reclaman que tienen más del Espíritu y poder de
Dios que se manifiesta por los que guardan su ley. Pero sus obras son
hechas bajo la supervisión del enemigo de la justicia, cuyo blanco es
engañar a las almas, y son apuntados a desviarles de la obediencia, la
verdad, y el deber. En un futuro próximo habrá aún más manifestaciones
marcadas de este poder milagroso”.—7 Comentario Bíblico, p. 975, 976
(ST 26.02.1885).
No exigir la curación, sino ser sometidos a la voluntad de Dios—“Nos
hemos unido en oración sincera alrededor del lecho de enfermo de
hombres, mujeres, y niños, y hemos sentido que se les dio de nuevo a
nosotros de entre los muertos en respuesta a las oraciones sinceras. En
estas oraciones pensábamos que teníamos que ser positivos, y si
ejerciéramos fe, que deberíamos pedir nada menos que la vida. No nos
atreveríamos a decir, ‘si glorificaría a Dios’, temiendo que sería una
apariencia de duda. Hemos ansiosamente vigilado a los que nos fueron
devueltos como si fuera, de los muertos. Hemos visto a algunos de ellos,
especialmente jóvenes, levantados a la salud, y ellos han olvidado a Dios,
han llegado a ser disolutos en la vida, provocando tristeza y angustia a
padres y amigos, y han llegado a ser una vergüenza a los que temían de
orar. No vivían para honrar y glorificar a Dios, sino para maldecirle con
sus vidas de vicio.
“Ya no marcamos un camino, ni buscamos a traer al Señor a nuestros
deseos. Si la vida del enfermo puede glorificar a Dios, oramos que viva;
sin embargo, no según nuestra voluntad pero como él desea”.—Consejos
Sobre la Salud, p. 376.
Capítulo 41
La Oración en la Hora de Problemas
“Como sus días, así será tu fuerza”—“Debemos seguir a Cristo día por
día. Dios no concede su ayuda para mañana. El no da a sus hijos todas las
direcciones de una vez por la jornada de su vida, para no confundirles. Les
cuenta solamente lo que pueden recordar y cumplir. La fuerza y la
sabiduría impartidas son para la emergencia actual”.—El Deseado de
Todas las Gentes, p. 280.
Consuelo divino—“Por cima de las distracciones de la tierra él se sienta
entronizado; todas las cosas están abiertos a su inspección divina; y desde
su eternidad grande y calma él regula todo según su providencia mejor
ve”.—El Ministerio de la Curación, p. 325
“El mide toda prueba”—“Dios en su gran amor busca desarrollar en
nosotros las gracias preciosas de su Espíritu. El nos permite encontrar
obstáculos, persecución, y dificultades, no como una maldición, sino como
la más grande bendición de nuestras vidas”.—El Discurso Maestro de
Jesucristo, p. 99.
“El mide cada prueba, él observa el fuego del horno que tiene que
probar cada alma”.—El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 102.
“Todas las cosas les ayudan a bien”—“La presencia del Padre rodeaba
a Cristo, y nada le acontecía que lo que el amor infinito permitía para la
bendición del mundo. Aquí había su fuente de consuelo, y es para
nosotros. El que está imbuido con el Espíritu de Cristo acata en Cristo.
Cualquier cosa que le viene, viene del Salvador, que le rodea con su
presencia. Nada puede tocarle sino con el permiso del Señor. . . . Todas las
experiencias y circunstancias son obreras de Dios mediante las cuales se
nos trae el bien”.—El Ministerio de la Curación, p. 389.
El ministerio de dolores—“En la plena luz del día, y en oír la música de
otras voces, el pájaro enjaulado no cantará la canción que su maestro
quiere enseñarle. El aprende un poquito de esto, un trino de aquello, pero
nunca una melodía separada y entera. Pero el maestro cubre la jaula, y la
ubica donde el pájaro escuchará la única canción que tiene que cantar. En
el escuro, él trata y trata otra vez a cantar aquella canción hace que la
aprende, y sale con perfecta melodía. Entonces se trae fuera el pájaro, y de
ahí en adelante puede cantar esta canción en la luz. Así Dios trata con sus
hijos. El tiene una canción a enseñarnos, y cuando la hemos aprendido en
medio de las sombras de la aflicción podemos de ahí en adelante cantarla”.
—El Ministerio de la Curación, p. 374.
Descansar en el amor de Cristo—“Muchas veces su mente puede ser
confusa por casa del dolor. Entonces no trates de pensar. Sabes que Jesús
te ama. El entiende tu debilidad. Puedes hacer su voluntad por
simplemente descansar en sus brazos”.— El Ministerio de la Curación, p.
194.
“Cuando tentaciones te atacan, cuando cuidado, perplejidad, y oscuridad
parece rodear tu alma, mira hacia el lugar donde recién viste la luz.
Descansa en el amor de Cristo y bajo su cuidado protector”.— El
Ministerio de la Curación, p. 193.
Capítulo 42
Cuando la Mente Vaga
Traerla de Vuelta—“La oración diaria es tan esencial para el
crecimiento en la gracia, y aún a la misma vida espiritual, como es el
alimento temporal al bienestar físico. Debemos acostumbrarnos a
frecuentemente levantar los pensamientos a Dios en oración. Si la mente
vaga, tenemos que traerla de vuelta; por esfuerzo perseverante, finalmente
el hábito lo hará fácil”.—Mensajes para los Jóvenes, p. 79.
Se requiere esfuerzo—“‘Ceñid los lomos de vuestro entendimiento’,
dice el apóstol; entonces controla tus pensamientos, no permitiéndolos a
tomar cuenta plena. Los pensamientos se pueden guardar y controlar por
tus esfuerzos determinados”.—El Hogar Cristiano p. 44.
La oración por ayuda—“No importa la luz espiritual de uno, no importa
cuánto él goza del favor y bendición divinos, debe siempre andar en
humildad delante del Señor, suplicando en fe que Dios dirija cada
pensamiento y controle cada impulso”.—Patriarcas y Profetas, p. 445.
“Solamente Cristo puede dirigir correctamente los pensamientos”.
—Consejos para los Maestros, p. 306.
Vigilar constantemente—“Dios quiere que confíes en su amor, y
constantemente vigiles tu alma por cerrar los portales de tus pensamientos,
que no lleguen a ser inmanejables”.—Hijos e Hijas de Dios, p. I00.
Escucha por la voz de Dios—“Debemos individualmente escucharle
hablar al corazón. Cuando cada otra voz está callada, y en quietud
esperamos delante de él, el silencio del alma hace más distinta la voz de
Dios. El nos pide, ‘Estad quietos, y conoced que yo soy Dios’. Salmo
46:10”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 331.
Arrodillarse delante de Dios—“Tanto en la adoración pública como en
la privada es nuestro privilegio arrodillarnos delante de Dios cuando le
ofrecemos nuestras peticiones”.—Profetas y Reyes, p. 33.
“Que este acto testifique que todo el alma, cuerpo, y espíritu están
sujetos al Espíritu de la verdad”.—2 Mensajes Selectos, p. 362.
“El hombre debe venir de rodilla doblada, como sujeto de la gracia, un
suplicante al escabel de la misericordia”.—2 Mensajes Selectos, p. 363.
Orando en voz alta—“El [Jesús] pasó noches enteras en oración en las
montañas solitarias. . . . Fue por nuestra cuenta que él derramó sus
oraciones a su Padre con gritos fuertes y lágrimas”.—3 Testimonios, p.
418.
“Al sonido de la oración ferviente, los huestes de Satanás tiemblan”.—1
Testimonios, p. 309.
Capítulo 43
Cuando la Oración se Necesita
Grandemente
Los agobiados y cargados—“Invita a todos que no están satisfechos que
están preparados para la venida de Cristo, y que se sienten agobiados y
cargados, que vengan aparte por si mismos. Que los que son espirituales
aconsejen con estas almas. Que oren con y por ellos. Que pasen mucho
tiempo en oración y en la búsqueda muy de cerca de la Palabra. Que todos
obtengan los hechos reales de la fe en sus propias almas a través de creer
que el Espíritu Santo les será dado por que tienen una hambre y sed
verdaderas por la justicia. Enséñales cómo rendirse a Dios, cómo creer,
cómo reclamar las promesas. Que el profundo amor de Dios se exprese en
palabras de ánimo, en palabras de intercesión.
“Que haya mucho más lucha con Dios por la salvación de las almas.
Trabaja abnegadamente, definitivamente, con un espíritu de nunca soltar.
Obliga a las almas que entren a la cena de bodas del Cordero. Que haya
más de orar, de creer, y de recibir, y más de obrar junto con Dios”.—6
Testimonios, p. 72.
Los impotentes—“Pueden orar con y por los impotentes que no tienen la
fuerza de voluntad para controlar los apetitos que la pasión ha degradado.
Pueden llevar un rayo de esperanza en las vidas de los vencidos y
desalentados. Su amor altruista, manifestado en actos de bondad
desinteresada, hará más fácil para estos sufridores creer en el amor de
Cristo”.—El Ministerio de la Curación, p. 103.
Miembros de Iglesia mundanos—“La levadura de divinidad no ha
perdido enteramente su poder. A la vez cuando el peligro y la depresión de
la iglesia están al máximo, la pequeña compañía que está de pie en la luz
va a suspirar y llorar por las abominaciones que se hacen en la tierra. Pero
aún más sus oraciones suben a favor de la iglesia porque sus miembros
están haciendo a la manera del mundo.
“Las oraciones sinceras de estos pocos fieles no serán en vano. Cuando
el Señor sale como vencedor, él también vendrá como protector de todos
aquellos que han preservado la fe en su pureza y se han mantenido a si
mismos sin mancha del mundo. Es en aquella hora que Dios ha prometido
vengar a sus propios elegidos que claman día y noche a él, aunque él
padezca largamente con ellos”.—5 Testimonios, p. 195. [Léase el capítulo
entero.]
Cuando los hombres se reúnen en concilios—“Cuando se reúnen en
concilios, unas pocas palabras de oración formal son ofrecidas; pero en los
corazones de los presentes no se traen en armonía con Dios por oración
sincera e importuna, ofrecida en fe viva, en un espíritu humilde y contrito.
Si los fideicomisarios se divorcian del Dios de sabiduría y poder, no
pueden preservar la integridad elevada en tratar con sus semejantes como
Dios demanda. Sin la sabiduría divina, su propio espíritu estará tejido en
las decisiones que hacen. Si esos hombres no están en comunicación con
Dios, seguramente Satanás estará presente en sus concilios y tomará la
ventaja de su estado no consagrado. Actos de injusticia acontecerán,
porque Dios no preside. El Espíritu de Cristo tiene que ser un poder que
habita y controla el corazón y la mente.
“Debéis llevar al Señor junto en cada uno de vuestros concilios. Si se
realiza su presencia en las asambleas, cada transacción será considerada
conscientemente y con oración. Cada motivo sin principios será reprimido,
y rectitud va a caracterizar todas vuestras transacciones, en asuntos
pequeños bien como grandes. Primero buscad el consejo de Dios, porque
esto es necesario para que podáis aconsejaros juntos apropiadamente”.—5
Testimonios, p. 528.
“Dios trabajaría poderosamente por su pueblo hoy si se colocaran
plenamente bajo su dirección. Ellos necesitan la presencia constante del
Espíritu Santo. Si hubiera más oración en los concilios de los que llevan
responsabilidades, más humillación del corazón delante de Dios, veríamos
evidencia abundante de liderazgo divino, y nuestra obra haría rápido
progreso”.—8 Testimonios, p. 249.
Más tiempo para trabajar—“Una vasta responsabilidad se devuelve
sobre hombres y mujeres de oración a través de la tierra a pedir que Dios
barra la nube de maldad y dé unos años más de gracia en la cual trabajar
por el Maestro. Vamos rogar a Dios que los ángeles contengan los cuatro
vientos hasta que misioneros sean enviados a todas las partes del mundo y
proclamen la amonestación contra la desobediencia de la ley de Jehová”.
—5 Testimonios, p. 671.
Para despertar al pueblo de Dios—“Satanás lleva a muchos para creer
que la oración a Dios es inútil y solamente una forma. El bien sabe cuán
necesarias son la meditación y la oración para mantener a los seguidores
de Cristo despertados para resistir su astucia y decepción”.—1
Testimonios, p. 266.
Para superar la tentación—“Todos son responsables por sus acciones
mientras están bajo la aprobación en este mundo. Todos tiene poder para
controlar sus acciones si quieren. Si son débiles en virtud y pureza de
pensamientos y hechos, pueden obtener ayuda del Amigo de los
impotentes. Jesús conoce bien todas las debilidades de la naturaleza
humana, y, si se pide, dará fuerza para vencer las tentaciones más
poderosas. Todos pueden obtener esta fuerza si la piden en humildad”.
—La Conducción del Niño, p. 440.
Para dominar la lengua—“Arrepentimiento sincero delante de Dios
será acepto. Cuando estás por hablar apasionadamente, cierra la boca. No
digas ni una palabra. Ora antes de hablar, y ángeles celestiales vendrán a
su ayuda y repulsarán a los ángeles malignos, quienes irían a guiarte a
deshonrar a Dios, recriminar su causa, y debilitar tu propia alma”.—2
Testimonios, p. 75.
Capítulo 44
Cuando la Oración es Presuntuosa
La presunción definida—“La presunción es la falsificación de fe de
Satanás. La fe reclama las promesas de Dios, y produce fruto en
obediencia. La presunción también reclama las promesas, pero las usa
como lo hizo Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría llevado a
nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios, y obedecer sus
mandamientos. La presunción le guió a transgredir su ley, creyendo que su
gran amor iba a salvarles de la consecuencia de su pecado”.—El Deseado
de Todas las Gentes, p. 101.
“La así llamada fe en Cristo que pretende liberar a los hombres de la
obligación de obedecer a Dios, no es fe, sino presunción”.—El Camino a
Cristo, p. 61.
“Es presunción gratificarse en suposiciones y teorías acerca de asuntos
que Dios no nos ha revelado en su Palabra. No tenemos que entrar en
especulaciones sobre nuestro futuro estado”.—1 Mensajes Selectos, p. 203.
Una tentación común—“La presunción es una tentación común, y
cuando Satanás asalta a los hombres con esto, él obtiene la victoria nueve
veces de diez. Los que profesan ser seguidores de Cristo, y pretenden por
su fe ser alistados en la guerra contra toda la maldad en su naturaleza,
frecuentemente se metan sin pensar en tentaciones de las cuales sería un
milagro sacarles no manchados. . . . Las promesas de Dios no nos son para
reclamar temerariamente mientras nos apuramos descuidadamente al
peligro. . . . Esta es la más flagrante presunción”.—4 Testimonios, p. 48.
Satanás tentó a Cristo sobre la presunción—“Entonces él instó a Cristo
a darle una prueba más de su dependencia entera a Dios, una evidencia
más de su fe que él realmente era el Hijo de Dios, por lanzarse del templo.
...
“El Redentor del mundo no iría, a la sugerencia de Satanás, tentar a Dios
por experimentar presuntamente en su providencia”.—1 Mensajes
Selectos, p. 331.
“El rehusó a presumir sobre la misericordia de su Padre por colocarse en
peligro que haría necesario que el Padre celestial manifieste su poder para
salvarle del peligro”.—1 Mensajes Selectos, p. 332.
La presunción es la oración—“Reclamar que la oración será siempre
respondida de la misma manera y por la cosa particular que deseamos, es
la presunción”.—El Camino a Cristo, p. 96.
La presunción de Balaam—“El no buscaba hacer la voluntad de Dios,
sino escogió su propio curso, y entonces procuraba ganar la aprobación del
Señor.
“Hay miles en el día de hoy que procuran seguir un curso semejante. No
tendrían ninguna dificultad en comprender su deber si fuera en armonía
con sus inclinaciones. . . . Pero porque estas evidencias son contrarias a sus
deseos e inclinaciones, frecuentemente las dejan de lado y presumen ir a
Dios para aprender su deber”.—Patriarcas y Profetas, p. 470.
Capítulo 45
La Oración y la Adoración Pública
Un sentido que Dios está presente—“Debe haber un conocimiento
inteligente de cómo aproximarse a Dios en reverencia y temor divino con
amor devocional”.—2 Mensajes Selectos, p. 364.
“La verdadera reverencia por Dios es inspirada por un sentido de su
grandeza infinita y una realización de su presencia. Con este sentido del
Invisible, todo corazón debe ser profundamente impresionado. La hora y el
lugar de la oración son sagrados, porque Dios está allí”.—Profetas y
Reyes, p. 34.
Arrodillarse cuando posible—“Tanto en la adoración pública como en
la privada es nuestro deber arrodillarnos delante de Dios cuando le
ofrecemos nuestras peticiones. Este acto demuestra nuestra dependencia en
Dios”.—2 Mensajes Selectos, p. 360.
Decir el nombre de Dios con reverencia—“Algunos opinen que es una
marca de humildad orar a Dios de una manera común, como si hablando
con un ser humano. Ellos profanan su nombre por mezclar
desnecesariamente y irreverentemente con sus oraciones las palabras ‘Dios
Todopoderoso’, palabras impresionantes y sagradas, y nunca deben pasar
por los labios a no ser en tonos bajos y con una sensación de
grandiosidad”.—Obreros Evangélicos, p. 185.
Usar lenguaje sencillo.—“Lenguaje altisonante no es apropiado en la
oración, sea la petición que se ofrece en el púlpito, en el círculo familiar, o
en secreto. Especialmente debe él que ofrece la oración pública usar
lenguaje sencillo, para que los otros puedan comprender lo que se dice y
unirse con la petición.
“Es la oración cordial de fe que es escuchada en el cielo y respondida en
la tierra. . . .
“Con sencillez debemos declarar nuestras necesidades al Señor, y
reclamar su promesa con tanta fe que los en la congregación sabrán que
hemos aprendido a prevalecer con Dios en la oración”.—Obreros
Evangélicos, p. 186.
La substancia de nuestras oraciones—“En las reuniones devocionales,
nuestras voces deben expresar mediante la oración y el loor nuestra
adoración del Padre celestial, para que todos sepan que adoramos a Dios
en sencillez y verdad, y en la hermosura de la santidad”.—Consejos para
los Maestros, p. 232.
“No debemos venir a la casa de Dios para orar por nuestras familias al
menos que sentimiento profundo nos guíe mientras el Espíritu de Dios les
convenza. Generalmente el lugar apropiado para orar por nuestras familias
es en el altar familiar. . . . Cuando en la casa de Dios, debemos orar por
una bendición presente, y esperar que Dios oiga y responda a nuestras
oraciones”.—1 Testimonios, p. 137.
Duración—“Unos pocos minutos son suficientes para la oración pública
común”.—Obreros Evangélicos, p. 184.
Capítulo 46
El Culto Familiar
“De mañana y de tarde el universo celestial observa cada hogar que ora,
y el ángel que tiene el incienso, representando la sangre de la expiación,
encuentra acceso a Dios”.—7 Comentario Bíblico, p. 971 (MS 15, 1897).
Protección prometida—“En cada hogar cristiano se debe honrar a Dios
por los sacrificios de mañana y tarde de oración y loor. . . . Es el deber de
padres cristianos, de mañana y de tarde, mediante la oración sincera y la fe
perseverante, hacer un cerco alrededor de sus hijos”.—Consejos para los
Maestros, p. 105.
“¿Pasará de alto el Señor del cielo tales hogares, y dejar allí ninguna
bendición? Claro que no. Ángeles ministradores guardarán a los niños que
así son dedicados a Dios”.—Consejos para los Maestros, p. 105.
La tragedia de un hogar sin oración—“No sé de nada que más me
causa tan grande tristeza como un hogar sin oración. No me siente segura
en tal hogar por una sola noche; y si no fuera por la esperanza de ayudar a
los padres a reconocer su necesidad, y de su triste negligencia, no me
quedaría. Los hijos muestran el resultado de la negligencia, porque el
temor de Dios no está presente”.—La Conducción del Niño, p. 490.
El culto familiar debe ser un asunto diario—“El culto familiar no se
debe manejar por las circunstancias. No se debe orar ocasionalmente, y
cuando tienes mucho trabajo, descuidarla. En hacer así, diriges a tus niños
a considerar la oración de ninguna consecuencia especial. . . .
“Debe ser un placer adorar al Señor”.—My Life Today, p. 29.
Como conducir el culto familiar donde hay niños—“Que el padre
escoja una porción de Escritura que es interesante y fácil de entender. . . .
Se pueden hacer preguntas, y hacer algunos comentarios sinceros e
interesantes; o incidentes, cortos y al punto, se pueden introducir por
medio de ilustración. Se puede cantar algunas estrofas de alguna canción
animada, y la oración ofrecida debe ser corta y al punto. . . . Que todos se
unan en leer la Biblia y en aprender y a menudo repetir la ley de Dios. Va
a añadir al interés de los niños si algunas veces son permitidos a escoger la
lectura. Pregúntales sobre esto, y deja que ellos hagan preguntas”.—La
Conducción del Niño, p. 494.
Capítulo 47
La Oración de Mañana y de Tarde
Tan necesitada—“Cristo era la base de toda la economía judía. En el
servicio del sacerdocio judío estamos continuamente puesto en mente del
sacrificio e intercesión de Cristo. Todos que vienen a Cristo hoy tienen que
acordarse de que su mérito es el incienso que mezcla con las oraciones de
los que se arrepienten de sus pecados y reciben perdón y misericordia y
gracia. Nuestra necesidad de la intercesión de Cristo es constante. Día por
día, de mañana y de tarde, el corazón humilde precisa ofrecer oraciones
por las cuales respuestas de gracia y paz y gozo vendrán vuelta. ‘Así que,
ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es
decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la
ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios’
[Hebreos 13:15, 16]”.—6 Comentario Bíblico, p. 1078 (MS 14, 1901).
Una ofrenda de gracias a Dios—“En cada familia debe haber tiempos
fijos para el culto de mañana y de tarde. ¡Cuán apropiado es que padres
congreguen a sus hijos en su presencia antes del desayuno, para agradecer
al Padre celestial por su protección durante la noche, y pedirle por su
ayuda y dirección y cuidado durante el día! ¡Cuán apropiado, también,
cuando viene la tarde, que padres e hijos otra vez se junten delante de él y
le agradezcan por las bendiciones del día que acaba de pasar!”—La
Conducción del Niño, p. 492.
Fielmente hecho por miles de años—“Cuando los sacerdotes de
mañana y de tarde entraban el lugar santo en la hora del incienso, el
sacrificio diario estaba pronto para ser ofrecido sobre el altar en el atrio
afuera. Esta fue una hora de interés intenso para los adoradores que se
reunían en el tabernáculo. Antes de entrar en la presencia de Dios por el
ministerio del sacerdote, deberían envolverse en la búsqueda del corazón y
la confesión del pecado. Se unían en oración silenciosa, con sus rostros
hacia el lugar santo. Así sus peticiones ascendían con la nube de incienso,
mientras fe se aferraba de los méritos del Salvador prometido prefigurado
por el sacrificio expiatorio. Las horas designadas para los sacrificios de la
mañana y por la tarde eran consideradas como sagradas, y llegaron a ser
observadas como la hora fija para culto a través de la nación judía. Y
cuando en otros tiempos los judíos fueron dispersos a tierras distantes,
todavía en la hora apuntada dirigían sus rostros hacia Jerusalén y ofrecían
sus peticiones al Dios de Israel. En esta costumbre cristianos tienen un
ejemplo de la oración de mañana y de tarde. Mientras Dios condena una
mera rutina de ceremonias, sin el espíritu de la adoración, él considera con
gran placer a aquellos que le aman, inclinándose de mañana y de tarde
buscando perdón por pecados cometidos y presentando sus pedidos por
bendiciones necesitadas”.—Patriarcas y Profetas, p. 366.
La dedicación de mañana y de tarde—“Vuestro hogar es un pequeño
mundo en sí mismo. . . . Vosotros sois los que tenéis que decidir si
vuestros niños van a escoger el servicio de Dios o el servicio del mundo, la
vida eterna o la muerte eterna. . . .
“Como los patriarcas de antaño, los que profesan amar a Dios deben
levantarle un altar dondequiera que lancen su tienda. . . . Que el padre,
como sacerdote en la casa, ponga sobre el altar de Dios el sacrificio de
mañana y de tarde, mientras la madre y los hijos se unan en oración y loor.
En tal casa a Jesús le agradará a morar.
“Desde cada hogar cristiano una luz divina debe brillar. El amor debe
ser revelado en cada hecho. Debe fluir en toda interacción hogareña,
mostrándose en bondad cariñosa, en cortesía gentil y abnegada. Hay
hogares donde este principio es llevado a cabo—hogares donde se adora a
Dios y el amor verdadero reina. Desde estos hogares la oración de la
mañana y por la noche asciende a Dios como incienso dulce, y sus
mercedes y bendiciones descienden sobre los suplicantes como el rocío de
la mañana”.—My Life Today, p. 33.
La oración sincera de la mañana y por la tarde—“En seguir a Cristo,
mirando para él que es el Autor y Consumador de tu fe, sentirás que estás
trabajando debajo de su ojo, que estás influido por su presencia, y que él
conoce los motivos. A cada paso vas a preguntar humildemente, ¿Será que
esto agrada a Jesús? ¿Será que esto traerá gloria a Dios? De mañana y por
la tarde sus oraciones sinceras deben ascender a Dios por su bendición y
dirección. La oración verdadera se hace dueño del Omnipotente y nos da la
victoria. Sobre tus rodillas el cristiano obtiene fuerza para resistir la
tentación”.—4 Testimonios, p. 609.
Tener esto en mente—“Me fue mostrada la necesidad de abrir las
puertas de nuestras casas y corazones al Señor. Cuando empezamos en
serio por nosotros y nuestras familias, entonces tendremos ayuda de Dios.
Me fue mostrado que meramente observando el sábado y orando de
mañana y de tarde no son evidencias positivas que somos cristianos. Estas
formas exteriores pueden ser observadas estrictamente, y todavía devoción
verdadera está en falta. ‘Quien se dio a sí mismo por nosotros para
redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso
de buenas obras’. Tito 2:14. Todos que profesan ser seguidores de Cristo
deben tener dominio de su propio espíritu, no dejándose a sí mismos a
hablar quejosamente o impacientemente. El esposo y padre debe frenar
aquella palabra impaciente que está por pronunciar. Debe estudiar el efecto
de sus palabras a no ser que dejen tristeza y una herida”.—1 Testimonios,
p. 275.
Capítulo 48
El Culto de Mitad de la Semana
Fieles a su deber—“Busca cada oportunidad de ir donde la oración se
acostumbra hacer. Los que realmente buscan la comunión con Dios serán
vistos en el culto de oración, fieles para hacer su deber y sinceros y
ansiosos para cosechar todos los beneficios que puedan ganar. Van a
mejorar cada oportunidad de colocarse donde pueden recibir los rayos de
luz del cielo”.—El Camino a Cristo, p. 98.
Cristianos llenos del Espíritu vistos en el culto de oración—“Cuando el
Espíritu de Dios consigue trabajar en el corazón, limpiando el alma-templo
de la suciedad de la mundanería y del amor de placer, todos serán vistos en
el culto de la oración, fieles para hacer su deber y sinceros y ansiosos para
cosechar todos los beneficios que pueden ganar”.—4 Testimonios, p. 451.
Educar la mente para amar el culto de oración—“Prepárate para la
eternidad con tanto celo que todavía no hayas manifestado. Educa la mente
para amar la Biblia, amar el culto de oración, amar la hora de la
meditación, y sobre todo, la hora cuando el alma se comunica con Dios.
Llega a tener una mentalidad celestial si quisiera unir con el coro celestial
en las mansiones encima”.—2 Testimonios, p. 241.
El objetivo del culto de oración—“¿Cuál es el objetivo de congregar?
¿Será para informar a Dios, para enseñarle por decirle todo que sabemos
en oración? Nos reunimos para edificar los unos a los otros por un
intercambio de pensamientos y sentimientos, para recibir poder, y luz, y
coraje por medio de llegar a ser conscientes de las esperanzas y
aspiraciones de los otros; y mediante nuestras oraciones sinceras y
cordiales, ofrecidas en fe, recibimos refresco y vigor de la Fuente de
nuestro poder. Estas reuniones deben ser encuentros lo más preciosos y
deben ser hechos interesantes para todos que tengan cualquier deseo para
las cosas religiosas”.—2 Testimonios, p. 512.
Haciendo interesante el culto de oración—“Nuestras asambleas
sociales y de oración deben ser horas de ayuda especial y de aliento. Cada
uno tiene una obra para hacer estas reuniones tan interesantes y
provechosas posibles. Esto puede hacerse mejor por tener una experiencia
diaria fresca en las cosas de Dios, y no por vacilar en hablar de su amor en
las asambleas de su pueblo”.—Servicio Cristiano, p. 261.
“Charlas y oraciones largas y prosaicas no tienen lugar nunca, y
especialmente en la reunión social. . . . Se cansan a los ángeles y a la gente
que las escucha. Nuestras oraciones deben ser cortas y al punto”.—4
Testimonios, p. 74.
Ofrecer oraciones cortas—“Todos deben sentir un deber cristiano de
orar corto. Cuéntale al Señor lo que necesitas”.—2 Testimonios, p. 512.
“Uno o dos minutos es suficiente para cualquier oración ordinaria”.—2
Testimonios, p. 514.
Capítulo 49
Orar de Todo Corazón
El espíritu de la oración en lucha—“Hay necesidad de oración—
oración más sincera, ferviente, y agonizante—tal como David ofreció
cuando exclamó: ‘Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
así clama por ti, oh Dios, el alma mía’. ‘He aquí yo he anhelado tus
mandamientos’. ‘He deseado tu salvación’. ‘Anhela mi alma y aun
ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al
Dios vivo’. ‘Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo
tiempo’. [Salmo 42:1; 119:40, 174; 84:2; 119:20.] Este es el espíritu de la
oración en lucha”.—4 Testimonios, p. 525.
Tenemos que aprender a orar con gran sinceridad—“Cuando con
sinceridad e intensidad expresamos una oración en el nombre de Cristo,
hay en esta misma intensidad una promesa de Dios que él está por
responder a nuestra oración ‘mucho más abundantemente de lo que
pedimos o entendemos’ [Efesios 3:20]”.—Palabras de Vida del Gran
Maestro, p. 113.
Sinceridad intensa—“Dios será para nosotros todo que permitimos que
sea. Nuestras oraciones lánguidas y poco entusiastas no nos traerán
beneficios del cielo. Oh, ¡precisamos presionar nuestras peticiones! Pedir
en fe, esperar en fe, recibir en fe, y regocijar en esperanza, porque todos
que buscan encuentran. Sé fervoroso en el asunto. Busca a Dios con todo
el corazón. . . . Con sinceridad intensa aprende la lección de buscar las
ricas bendiciones que Dios ha prometido, y con esfuerzo perseverante y
determinado puedes tener su luz y su verdad y su rica gracia”.—Nuestra
Elevada Vocación, p. 133.
Como enfrentar tentación y prueba—“Cuando tentaciones y pruebas se
precipitan sobre nosotros, vamos a ir a Dios y agonizar con él en oración.
No nos mandará fuera vacíos, sino nos dará gracia y poder para vencer, y
para quebrar el poder del enemigo”.—Primeros Escritos, p. 46.
Ganando las victorias más grandes—“Las victorias más grandes para la
iglesia de Cristo o para el cristiano individual no son los que son ganados
por talento o educación, por riqueza o por el favor de los hombres. Son las
victorias ganadas en la cámara de audiencias con Dios, cuando fe sincera y
agonizante echa mano del poderoso brazo del poder”.—Patriarcas y
Profetas, p. 201.
En la crisis futura—“La hora de dolor y angustia delante de nosotros
necesitará una fe que puede soportar cansancio, demora, y hambre—una fe
que no desmaye a pesar de ser severamente probada. . . . Los que no son
dispuestos a negar el yo, a agonizar delante de Dios, a orar larga y
sinceramente para su bendición, no van a obtenerla”.—El Conflicto de los
Siglos, p. 606.
Capítulo 50
Velad en Oración
Velad en oración—“Velad en oración. Sólo así podéis poner todo el ser
en la obra del Señor. Tened que poner el yo en el fondo. Los que hacen el
yo prominente ganan una educación que luego les llega a ser la segunda
naturaleza; y luego van a faltar en darse cuenta de que en vez de elevar a
Jesús, se elevan a si mismos”.—Consejos Sobre la Salud, p. 562.
Velad por trabajar—“No podemos depender de forma o maquinaria
externa. Lo que necesitamos es la influencia vivificadora del Espíritu
Santo de Dios. ‘No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha
dicho Jehová de los ejércitos’ [Zacarías 4:6]. Orad sin cesar, y velad por
trabajar de acuerdo con sus oraciones. Cuando oráis, creed, confiad en
Dios. Es la hora de la lluvia tardía, cuando el Señor dará abundantemente
de su Espíritu. Sed fervientes en oración, y velad en el Espíritu”.
—Testimonios para los Ministros, p. 512.
La lección de David—“Dios destinaba la historia de la caída de David
para servir como amonestación que aún aquellos a quienes él ha
grandemente bendito y favorecido no deben sentirse seguros y dejar la
vigilancia y la oración. Y así sea aprobado a los que en humildad han
buscado aprender la lección que Dios proponía enseñar. De generación en
generación miles han sido así dirigidos a darse cuenta de su propio peligro
del poder del tentador. La caída de David, uno tan grandemente honrado
por el Señor, ha despertado en ellos desconfianza en el yo. Han sentido
que sólo Dios podía mantenerles por su poder a través de la fe. Sabiendo
que en él estaba su fuerza y seguridad, ellos han temido tomar la primera
pisada en la tierra de Satanás”.—Patriarcas y Profetas, p. 783.
La lección de Salomón—“¡Qué lección para todos que desean salvar
sus almas de velar en oración continuamente! ¡Qué amonestación para
mantener la gracia de Cristo siempre en su corazón, para luchar contra las
corrupciones interiores y las tentaciones exteriores!”—2 Comentario
Bíblico, p. 1032.
Velar que no sea desplazado—“Tienes que velar, que las actividades
bien ocupadas de la vida no te lleven a desplazar la oración justo cuando
necesitas el poder que la oración iba a dar. La divinidad está en peligro de
estar empujada del alma mediante demasiada devoción a negocios. Es un
gran mal defraudar al alma del poder y sabiduría celestial que están
esperando tu demanda. Necesitas aquella iluminación que sólo Dios puede
dar. Ninguno es capaz de conducir sus negocios a menos que tenga esta
sabiduría”.—5 Testimonios, p. 529.
Vigilante y lleno de oración—“Los jóvenes ignoran los muchos peligros
a los cuales son diariamente expuestos. No puedes nunca conocerlos
completamente; pero si vigilan y oran, Dios mantendrá sus conciencias
sensibles y sus percepciones claras, para que disciernan las obras del
enemigo y sean fortificados contra sus ataques”.—3 Testimonios, p. 412.
Las salvaguardias de la pureza—“Hasta que el conflicto sea terminado,
habrán aquellos que se apartan de Dios. Satanás va a formar las
circunstancias de tal manera que a menos que estamos protegidos por el
poder divino, van debilitar imperceptiblemente las fortalezas del alma.
Tenemos que preguntar a cada paso, ‘¿Es esto el camino del Señor?’ Por
cuanto dure la vida, habrá la necesidad de guardar las afecciones y
pasiones con un propósito firme. Ni un momento podemos estar seguros a
menos que dependemos de Dios, la vida escondida con Cristo. Vigilancia
y oración son las únicas salvaguardias de la pureza”.—Profetas y Reyes, p.
61.
Sin la vigilancia y la oración—“Ellos no ven la importancia de
autoconocimiento y autocontrol. No vigilan ni oran, para no entrar en la
tentación. Si vigilaran, llegarían a conocer sus puntos débiles, en que son
más dispuestos a ser atacados por la tentación. Con vigilancia y oración
sus puntos más débiles pueden ser tan guardados que pueden llegar a ser
sus puntos más fuertes, y pueden encontrarse con la tentación sin ser
vencidos”.—2 Testimonios, p. 453.
El consuelo divino—“Hay muchos que llegan a ser inquietos cuando no
pueden saber el resultado definitivo de los asuntos. No puede soportar la
incertidumbre, y en su impaciencia rehúsan a esperar para ver la salvación
de Dios. Males aprehendidos les empujan a ser casi distraídos. Se entregan
a sus sentimientos rebeldes, y corren de aquí para allá en dolor apasionado,
buscando inteligencia para lo que no ha sido revelado. Si fueran a confiar
en Dios, y a vigilar, encontrarían el consuelo divino. Su espíritu quedaría
calmado por comunión con Dios. Los cansados y cargados encontrarían
descanso para sus almas si sólo fueran a Jesús; pero cuando desatienden
los medios que Dios ha ordenado por su consuelo, y se aprovechan de
otras fuentes, esperando a saber lo que Dios ha retenido, cometen el error
de Saúl, y así ganan solamente un conocimiento del mal”.—Patriarcas y
Profetas, p. 742.
Capítulo 51
Vigilar y Orar
El tiempo es corto—“El gran conflicto que Satanás creó en las cortes
celestiales es pronto, muy pronto, para ser decidido por siempre. . . Ahora,
como nunca antes, Satanás ejerce su poder de decepción para engañar y
destruir a cada alma descuidada”.—7 Testimonios, p. 138.
Los métodos de Satanás—“Cuando se encuentra frustrado en un punto,
él toma nueva tierra y tácticas frescas, y trata otra vez, haciendo maravillas
para engañar y destruir a los hijos del hombre. A los jóvenes se debe
amonestar cuidadosamente contra su poder. . . . Deben aferrarse a la
Palabra de Dios y dar atención al consejo y asesoramiento”.—4
Testimonios, p. 210.
Probado individualmente—“Satanás hará uso de los esfuerzos más
poderosos . . . en el último gran conflicto. . . . La fe de los miembros
individuales de la Iglesia será probada como si hubiera ninguna otra
persona en el mundo”.—7 Comentario Bíblico, p. 983.
Los ángeles malignos ayudan—“Él [Satanás] tiene legiones de ángeles
malignos que envía a cada punto donde la luz del cielo está iluminando a
la gente. Allá coloca sus agentes para captar a cada hombre, mujer, o niño
descuidado y ponerlo a su servicio”.—4 Testimonios, p. 208.
Constantemente alertas—“Que cada alma esté alerta. . . . Sed
vigilantes, mirando diligentemente a no ser que alguna trampa
cuidadosamente escondida y brillante os tome imperceptiblemente. . . . A
menos que estamos constantemente en guardia, caeremos como presa fácil
a sus decepciones innúmeras”.—8 Testimonios, p. 107.
Un aseguramiento confortante—“Satanás dirige a muchos para creer
que la oración a Dios es inútil y solamente una forma. El bien sabe cuán
importantes son la meditación y la oración para mantener alerta a los
seguidores de Cristo para resistir su astucia y decepción”.—1 Testimonios,
p. 266.
“La oración de fe es la gran fuerza del cristiano y seguramente
prevalecerá contra Satanás”.—1 Testimonios, p. 267.
Andar en la oración—“El enemigo no puede vencer al aprendiz
humilde de Cristo, al que anda en la oración delante del Señor. . . .
“Si Satanás hubiera sido permitido a salirse con la suya, no habría
esperanza para Pedro. El habría hecho un naufragio completo de la fe. Pero
el enemigo no se atreve ir ni un pelo más allá de su esfera designada. No
hay poder en todas las fuerzas satánicas que puede deshabilitar al alma que
confía, en confianza sencilla, en la sabiduría que procede de Dios”.—My
Life Today, p. 316.
Capítulo 52
Entonces Velad
Mirando hacia arriba—“Una compañía fue representada delante de mí.
. . . Esperaban y vigilaban. Sus ojos estaban dirigidos hacia el cielo, y las
palabras de su Maestro estaban en sus labios: ‘Y lo que a vosotros digo, a
todos lo digo: Velad’ [Marcos 13:37]”.—2 Testimonios, p. 174.
“Vi que era imposible tener las afecciones e intereses absortos en los
cuidados del mundo, en aumentar las posesiones terrenales, y todavía estar
en una posición de esperar y vigilar, como nuestro Salvador nos ha
mandado”.—2 Testimonios, p. 175.
Observar el síntoma—“Observad, hermanos, el primero oscurecimiento
de vuestra luz, la primera negligencia de la oración, el primer síntoma de
sueño espiritual”.—4 Testimonios, p. 125.
Otras cosas para observar—“Vela, a no ser que hables precipitado,
irritado, e impacientemente. Vela, a no ser que el orgullo encuentre lugar
en tu corazón. Vela, a no ser que las pasiones malas te venzan, en lugar de
que tú las domines. Vela, a no ser que . . . tú . . . llegues a ser liviano y
frívolo, y tu influencia un sabor de la muerte en vez de un sabor de la
vida”.—La Fe por la Cual Vivo, p. 226.
A velad en la oración—“Debemos orar y velar en oración, para que no
haya inconsecuencia en nuestras vidas. No debemos faltar en mostrar a
otros que comprendemos que velar en oración significa vivir nuestras
oraciones delante de Dios, para que él pueda contestarlas”.—1 Mensajes
Selectos, p. 136.
Estar listos para la venida de Cristo—“Debemos velar y trabajar y orar
como si fuera éste el último día que nos sería concedido. Cuán
intensamente sincera, entonces, sería nuestra vida. Cuán de cerca
seguiríamos a Jesús en nuestras palabras y actos”.—5 Testimonios, p. 186.
“‘Orad siempre’; eso es, siempre estar en el espíritu de la oración, y
entonces estarás listo para la venida del Señor”.—5 Testimonios, p. 217.
La ciencia de tu labor—“A cada obrero yo diré: Sal en fe humilde, y el
Señor irá contigo. Pero vela la en oración. Esta es la ciencia de tu labor. El
poder es de Dios. Obra en dependencia de él, recordando que eres obrero
juntamente con él. El es tu Ayudante. Tu poder viene de él. El será tu
sabiduría, tu justicia, tu santificación, tu redención. Vístete con el yugo de
Cristo, aprendiendo diariamente de él su mansedumbre y abnegación. El
será tu consuelo y tu descanso”.—7 Testimonios, p. 258.
Velad—velad—velad—“‘Velad y orad, para que no entréis en
tentación’. Marcos 14:38. Velad contra la llegada astuta del enemigo,
velad contra viejos hábitos e inclinaciones naturales, para que no se
afirmen; empujadlas para tras, y velad. Cuidad los pensamientos, cuidad
los planes, para que no lleguen a ser egoístas. Velad sobre las almas que
Cristo ha comprado con su propia sangre. Velad por oportunidades para
hacerles bien”.—6 Testimonios, p. 410.
Capítulo 53
Luchando con Dios
Tenemos que hacerlo—“Los mensajeros fieles de Dios tienen que llevar
adelante la obra del Señor de su manera designada. Deben colocarse en
íntima conexión con el Gran Maestro, para que sean diariamente enseñado
por Dios. Deben luchar con Dios en oración sincera por un bautismo del
Espíritu Santo para que puedan enfrentar las necesidades de un mundo que
perece en el pecado. Todo poder es prometido para los que salen en fe para
proclamar el evangelio eterno. Como siervos de Dios llevan al mundo un
mensaje vivo fresco del trono de la gloria, la luz de la verdad brillará como
lámpara encendida, alcanzando a todas las partes del mundo. Así la
oscuridad de error e infidelidad se despojará de las mentes de los honestos
de corazón en todas las tierras, quienes ahora buscan a Dios, ‘si en alguna
manera, palpando, puedan hallarle’ [Hechos 17:27]”.—Testimonios para
los Ministros, p. 459.
¿Lo haremos?—“¿Llevaremos adelante la obra en la manera de Dios?
¿Estamos dispuestos a ser enseñados por Dios? ¿Lucharemos con Dios en
oración? ¿Recibiremos el bautismo del Espíritu Santo? Esto es lo que
precisamos y podemos tener en este tiempo. Entonces saldremos adelante
con un mensaje del Señor, y una luz de la verdad brillará adelante como
lámpara encendida, alcanzando a todas las partes del mundo. Si andamos
humildemente con Dios, Dios andará con nosotros. Vamos a humillar
nuestras almas delante de él, y veremos de su salvación”.—Fundamentals
of Christian Education, p. 532 (Léase también 8 Testimonios, p. 53).
Luchando—la gran medida para resolver los problemas de la Iglesia
—“Vi lo que estas reuniones anuales podrían ser, y lo que deben ser—
reuniones de labor sincera. Pastores deben buscar una preparación de
corazón antes de entrar en la obra de ayudar a los otros, porque el pueblo
está bien avanzado de muchos de los ministros. Deben incansablemente
luchar en oración hasta que el Señor les bendiga. Cuando el amor de Dios
arde en el altar en sus corazones, no van a predicar como mostrar su propia
inteligencia, pero para presentar a Cristo que quita los pecados del mundo.
“En la Iglesia primitiva el cristianismo fue enseñado en su pureza; sus
preceptos fueron dados con la voz de inspiración; sus ordenanzas no
fueron corruptas con las maniobras del hombre. La Iglesia mostraba el
espíritu de Cristo y aparecía hermosa en su sencillez. Su adorno fue los
principios santos y las vidas nobles de sus miembros. Multitudes fueron
ganadas a Cristo, no por exhibición o aprendizaje, sino por el poder de
Dios que acompañaba la sencilla predicación de su Palabra. Pero la Iglesia
ha llegado a ser corrompida”.—5 Testimonios, p. 155.
Capítulo 54
Orando en Grupos
Que pequeñas compañías se reúnan—“Que pequeñas compañías se
reúnan por la tarde, al mediodía, o de mañana temprano para estudiar la
Biblia. Que tengan un tiempo de oración, para que puedan ser fortalecidos,
iluminados, y santificados por el Espíritu Santo. Esta obra Cristo quiere
que se haga en el corazón de cada obrero. Si vosotros mismos podéis abrir
la puerta para recibirla, una gran bendición os vendrá. Ángeles de Dios
estarán en vuestra asamblea. Vosotros os alimentaréis de las hojas del
árbol de la vida. ¡Qué testimonios podéis dar del conocimiento amante
hecho con sus compañeros trabajadores en estas preciosas estaciones
cuando procuran la bendición de Dios! Que cada uno cuente su
experiencia en palabras sencillas”.—7 Testimonios, p. 186.
Orando por el bautismo del Espíritu Santo—“¿Por qué no tenemos
hambre y sed para el don del Espíritu, ya que este es el medio por el cual
debemos recibir poder? ¿Por qué no hablamos sobre esto, orar por esto,
predicar acerca de esto? El Señor está más dispuesto a darnos el Espíritu
Santo que los padres son para dar buenas dádivas a sus hijos. Por el
bautismo del Espíritu cada obrero debe pleitear con Dios. Compañías
deben ser reunidas para pedir por ayuda especial, por sabiduría celestial,
para que sepan cómo planear y ejecutar sabiamente”.—8 Testimonios, 29.
Los que oraban durante la gran sacudidura—“Mientras los que oraban
seguían sus ruegos sinceros, a veces un rayo de luz de Jesús les vino, para
animar sus corazones e iluminar sus rostros. Algunos, yo vi, no
participaban en esta obra de agonizar y lograr. Parecían indiferentes y
descuidados. No estaban resistiendo la oscuridad en su rededor, y ésta les
cerraba como una nube gruesa. Los ángeles de Dios los dejaba y iban a la
ayuda de los que oraban en sinceridad. Yo vi que los ángeles de Dios se
apuraban a la ayuda de los que luchaban con todo su poder para resistir los
ángeles malignos y trataban de ayudarse a si mismos llamando a Dios con
perseverancia. Pero sus ángeles dejaron a los que no hacían ningún
esfuerzo para ayudarse y los perdí de vista.
“Pregunté por el significado de la sacudidura que había visto y me fue
mostrado que esto sería causada por el testimonio directo llamado fuera
por el consejo del Testigo Verdadero a los laodiceos”.—Primeros
Escritos, p. 270.
Pasando tiempo juntos en oración—“Tenemos que estar mucho en
oración si haríamos progreso en la vida divina. Cuando el mensaje de la
verdad fue proclamado por primera vez, ¡cuánto más oramos! . . .
Frecuentemente pasamos horas en oración sincera. . . . Nuestros peligros
son más peores ahora que entonces”.—5 Testimonios, p. 151.
Capítulo 55
Buscando Dirección de Dios
Orando por dirección—“Un conocimiento de la verdad no depende
tanto del poder de la inteligencia que de la pureza de propósito, la
sencillez, y una fe sincera y dependiente. A los que en humildad de
corazón buscan la dirección divina, ángeles de Dios se acercan. El Espíritu
Santo es dado para abrirles a ellos los ricos tesoros de la verdad”.
—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 39.
Consejos útiles—“Estás luchando por la corona de la vida. . . . Vive
para complacerlo a quien te estimaba de tanto valor que dio a Jesús, su
Hijo unigénito, para salvarte de tus pecados. . . . Siempre mantén en vista
el pensamiento que lo que vale la pena hacer, vale la pena hacer bien.
Depende de Dios por su sabiduría, para que no desanimes a ninguna alma
en hacer el bien. Trabaja con Cristo en atraerle almas. . . . Haz tu mejor en
todo lo que emprende. Jesús es tu Salvador, y depende de él para ayudarte
día por día, para que no siembres cizaña, pero la buena semilla del reino. . .
.
“Tienes que aprender a ver con el cerebro bien como con los ojos.
Tienes que preparar tu juicio para que éste no sea débil e ineficiente.
Tienes que orar por dirección, y cometer tu camino al Señor. Tienes que
cerrar el corazón contra toda la vanidad y pecado, y abrirlo a cada
influencia celestial. Tienes que aprovechar bien tu tiempo y oportunidades,
para desarrollar un carácter simétrico”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 285.
Dirección por métodos de riesgo—(Léase con cuidado 2 Mensajes
Selectos, pp. 375-376, 31.)
Evitar pruebas inciertas—“El Señor no trabaja de modo cualquier.
Búscalo sinceramente en oración. El va a impresionar la mente, y dará
lengua y articulación. El pueblo de Dios tiene que ser educado no para
confiar en las invenciones humanas y pruebas inciertas como medios de
conocer la voluntad de Dios a su respecto”.—6 Comentario Bíblico, p.
1054.
“Está escrito”—“Jesús enfrentó a Satanás con las palabras de Escritura.
‘Está escrito’, dijo él. . . . Satanás exigía de Cristo un milagro como señal
de su divinidad. Pero aquello que es más grande que todos los milagros,
una dependencia firme de un ‘Así dice el Señor’, fue la señal que no se
podía contradecir”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 95.
La Palabra de Dios nuestro guía—“La Palabra de nuestro Dios eterno
es nuestro guía. A través de esta Palabra estamos hechos sabios para la
salvación. Esta Palabra debe estar siempre en nuestros corazones y en
nuestros labios. ‘Está escrito’ tiene que ser nuestra áncora. Los que hacen
de la Palabra de Dios su consolador conocen la debilidad del corazón
humano. . . . Sus corazones están siempre llenos de oración, y tienen la
protección de los santos ángeles”.—6 Testimonios, p. 165.
Guías inseguros—“Impresiones y sentimientos no son evidencias
seguras que una persona es dirigida por el Señor. Satanás, si no se
sospecha, dará sentimientos e impresiones. Estos no son guías seguros.
Todos deben conocer a fondo las evidencias de nuestra fe, y el gran
estudio debe ser cómo pueden adornar su profesión y llevar fruto para la
gloria de Dios”.—1 Testimonios, p. 365.
Ningún recurso o plan humano—“No hay obra casual con Dios en la
dirección de su pueblo. Vamos nunca a olvidarnos de que sus providencias
nos guían en toda circunstancia de la vida, y que en la determinación de
cuestiones importantes sobre su obra y pueblo no hay incertidumbre. . . .
“Nuestra fe en Cristo no se puede cambiar por ningún recurso o plan
humano. Los que tienen fe en él . . . nunca van a tomar recurso en un juego
de azar por un conocimiento de su deber. Dios no está glorificado por tales
experimentos”.—Testimonios Especiales, Serie B, no. 17, pp. 38, 39.
Cristo dirigido por la voluntad de Dios—“Antes de venir a la tierra, el
plan estuvo delante de él, perfecto en todos sus detalles. Pero al andar
entre los hombres, estaba dirigido, paso por paso, por la voluntad de Dios.
El no vacilaba en actuar en el tiempo apuntado. Con la misma sumisión
esperaba hasta que la hora había llegado”.—El Deseado de Todas las
Gentes, p. 121.
Amonestaciones—“Con algunos el mal se ha revelado en una forma de
pruebas hechas por el hombre para comprobar un conocimiento de la
voluntad de Dios; y me fue mostrado que esta era un engaño que llegaba a
ser la infatuación, y que es contraria a la voluntad de Dios”.—2 Mensajes
Selectos, p. 32.
Orar por la dirección divina—“En las multitudes de la calle, en medio
de un compromiso de negocios, podemos enviarle una petición a Dios y
rogar por dirección divina”.—El Camino a Cristo, p. 99.
La voluntad de Dios expresada en su Ley—“Dios se acercará a cada
alma que busca”.—1 Mensajes Selectos, p. 136.
“La voluntad de Dios está expresada en los preceptos de su santa Ley, y
los principios de esta Ley son los principios del cielo. Los ángeles del cielo
no alcanzan ningún otro conocimiento a no ser de conocer la voluntad de
Dios, y hacer su voluntad es el servicio más elevado que pueden ocupar
sus poderes”.—Discurso Maestro de Jesús, p. 93.
Tres maneras por las cuales la voluntad de Dios está revelada—“Hay
tres maneras por las cuales el Señor nos revela su voluntad, para guiarnos,
y habilitarnos a guiar a los otros. ¿Cómo podemos distinguir su voz de la
de un desconocido? ¿Cómo debemos distinguirla de la voz de un pastor
falso? Dios nos revela su voluntad en su Palabra, las Sagradas Escrituras.
Su voz también es revelada en sus obras de providencia; y será reconocida
si no separamos nuestras almas de él por andar en nuestros propios
caminos, haciendo de acuerdo a nuestras propias voluntades, y siguiendo
las sugerencias de un corazón no santificado, hasta que los sentidos han
llegado a ser tan confusos que las cosas externas no se disciernan, y la voz
de Satanás está tan enmascarada que sea acepta como la voz de Dios.
“Otra manera en que la voz de Dios se oye es a través de las apelaciones
de su Espíritu Santo, haciendo impresiones en el corazón, que se verán en
el carácter. Si estás en duda en relación de cualquier asunto, primero tienes
que consultar las Escrituras. Si verdaderamente has empezado la vida de
fe, has dado a ti mismo al Señor para pertenecerle a él totalmente, y él te
ha aceptado para formarte y adaptarte según su propósito, para que seas un
recipiente de honor”.—5 Testimonios, p. 483.
La dedicación y la obediencia requeridas—”Pero muchos son atraídos
por la hermosura de Cristo y la gloria del cielo, que todavía se encogen de
las condiciones por las cuales sólo éstas [bendiciones] pueden llegar a ser
suyas propias. . . . Ellos miran para el camino angosto y el portal estrecho;
pero el placer egoísta, el amor del mundo, el orgullo, la ambición no
santificada, ponen una barrera entre ellos y el Salvador. . . . Desean el bien,
hacen algún esfuerzo para obtenerlo; pero no lo escogen; no tienen un
propósito fijo para ganarla al costo de todas las cosas”.—El Discurso
Maestro de Jesús, p. 120.
La fe unida con la oración —“Fe verdadera y oración verdadera . . . son
los dos brazos por los cuales el suplicante humano toma el poder del Amor
Infinito. Fe significa confiar en Dios—creer que él nos ama, y sabe lo que
es para nuestro bien. Entonces, en lugar de nuestro propio camino, nos
lleva a escoger su camino”.—Obreros Evangélicos, p. 273.
Capítulo 56
Para Qué Orar
Pedir cualquier cosa que él ha prometido—“Cada promesa en la
palabra de Dios nos proporciona con asuntos para la oración, presentando
la palabra fiada de Jehová como nuestra seguridad. Cualquier bendición
espiritual que precisamos, es nuestro privilegio de reclamar a través de
Jesús. Podemos contar al Señor, con la sencillez de un niño, exactamente
lo que necesitamos. Podemos declararle nuestros asuntos temporales,
pidiéndole por pan y ropa bien como por el pan de la vida y el vestido de
la justicia de Cristo. Tu padre celestial sabe que necesitas todas estas
cosas, y estás invitado a pedirle de acuerdo. Es a través del nombre de
Jesús que cada favor es recibido. Dios honrará ese nombre, y suplirá sus
necesidades de las riquezas de su liberalidad”.—El Discurso Maestro de
Jesús, p. 112.
Pedir alimento—“Cuando oramos, ‘El pan nuestro de cada día, dánoslo
hoy’, pedimos para otros bien como para nosotros. Y damos conocimiento
de que lo que Dios nos da no es sólo para nosotros. Dios nos da en
confianza, para que podamos alimentar a los hambrientos. . . .
“La oración por el pan cotidiano incluye no solamente el alimento para
sostener el cuerpo, pero también ese pan espiritual que va a nutrir el alma
hasta la vida eterna”.— El Discurso Maestro de Jesús, p. 95.
Por sus propias necesidades—“Cada alma tiene el privilegio de declarar
al Señor sus necesidades especiales y también de ofrecer sus gracias
individuales por las bendiciones que recibe diariamente”.—9 Testimonios,
p. 222.
Por la causa de Dios—“Los intereses variados de la causa nos proveen
alimento para la reflexión y la inspiración para nuestras oraciones”.—4
Testimonios, p. 450.
Por el Espíritu Santo—“Hay ahora necesidad de mucha oración. . . . La
dispensación en la cual ahora vivimos tiene que ser, para los que
preguntan, la dispensación del Espíritu Santo. Pide por su bendición. Es
hora que fuéramos más intensos en nuestra devoción. . . . El Señor espera
que pidamos”.—Testimonios para los Ministros, p. 511.
Por poder y sabiduría—“Al pedir al Señor que te ayude, honra al
Salvador por creer que recibes su bendición. Todo poder, toda sabiduría,
están a nuestro mandado. Sólo tenemos que pedir”.—El Ministerio de la
Curación, p. 412.
“Debemos buscar sabiduría de lo alto para que podamos quedar firmes
en este día de error y decepción”.—Primeros Escritos, p. 87.
Por un entendimiento de la palabra de Dios—“Ningún hombre está
seguro por un día o una hora sin la oración. Especialmente debemos rogar
al Señor por la sabiduría para entender su Palabra. Aquí se revela la astucia
del tentador y los medios por los cuales el puede ser resistido con éxito.
Satanás es inteligente en citar las Escrituras, poniendo su propia
interpretación en los pasajes, por la cual espera provocarnos a tropezar”.
—El Conflicto de los Siglos, p. 520.
Por una comprensión de estos tiempos—“Ora con mucho fervor por
una comprensión de los tiempos en que vivimos, por un concepto más
pleno de su propósito, y por eficiencia en aumento en salvar a las almas”.
—2 Mensajes Selectos, p. 462.
Por nuevas provisiones de gracia—“Los que en el Pentecostés fueron
dotados con poder del alto, no fueron por eso liberados de mas tentación y
pruebas. Al dar su testimonio por la verdad y la justicia fueron
repetidamente atacados por el enemigo de toda la verdad, quien trataba de
robarles de su experiencia cristiana. Fueron obligados a luchar con todos
los poderes dados por Dios para alcanzar la medida de la estatura de
hombres y mujeres en Cristo Jesús. Diariamente oraban por nuevas
provisiones de gracia, para que pudieran alcanzar hacia arriba y aún más
hacia arriba por la perfección. Bajo la obra del Espíritu Santo aun los más
débiles, por ejercer fe en Dios, aprendían a mejorar sus poderes confiados
y llegar a ser santificados, refinados, y ennoblecidos. Como en humildad
se sometían a la influencia formativa del Espíritu Santo, recibían de la
plenitud de la divinidad y fueron formados en la similitud del divino”.
—Hechos de los Apóstoles, p. 40.
Por las necesidades actuales—“La verdad recibida en el corazón puede
hacerte sabio para la salvación. En creerla y obedecerla recibirás gracia
suficiente por los deberes y pruebas de hoy. Gracia por mañana no
precisas. Debes sentir que sólo tienes que ver con la actualidad. Vence por
hoy; niega el yo por hoy; vela y ora por hoy; obtén victorias en Dios por
hoy. Nuestras circunstancias y alrededores, los cambios diariamente
aconteciendo en nuestro redor, y la Palabra escrita de Dios que discierne y
prueba todas las cosas—estos son suficientes para enseñarnos nuestro
deber y lo que debemos hacer, día por día”.—3 Testimonios, p. 365.
Capítulo 57
Entrando la Actitud de la Oración
(Nótense: Puede ser que no tengas ganas para orar, aunque sabes que
necesitas hacerlo. Esto te va a ayudar: Ora por arrepentimiento. La
Escritura revela que un espíritu de arrepentimiento con corazón
quebrantado viene de la parte de Dios tan seguramente como el perdón.
“El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis
colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por
Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de
pecados”. Hechos 5:30, 31.)
Colocado en la presencia de Dios—“La oración, sea ofrecida en la
asamblea pública, en el altar familiar, o en secreto, coloca al hombre
directamente en la presencia de Dios”.—My Life Today, p. 18.
Tener horas fijas especiales para oración—“Nosotros también
debemos tener horas apartadas por la meditación y la oración y para recibir
refresco espiritual. No damos como debemos valor al poder y a la eficacia
de la oración. Oración y fe harán lo que ningún poder en la tierra puede
cumplir”.—El Ministerio de la Curación, p. 407.
Tratar de estar a solas con él—“Ten un lugar por oración secreta. Jesús
tenían lugares escogidos para comunión con Dios, y así debemos nosotros.
Necesitamos a menudo retirarnos para algún lugar, sea cuán humilde,
donde podemos estar a solas con Dios.
“En el lugar secreto de oración, donde ningún ojo sino el de Dios puede
ver, ningún oído sino el suyo puede oír, podemos derramar nuestros deseos
y anhelos más ocultos”.—El Discurso Maestro de Jesús, p. 73.
Leer la Biblia—y orar sobre lo que se lee—“La oración, oh, ¡cuánto se
descuida de este privilegio precioso! La lectura de la Palabra de Dios
prepara la mente para la oración. . . . La oración es el poder del cristiano.
Cuando solo, él no está solo; él siente la presencia de Uno que ha dicho:
‘He aquí yo estoy con vosotros todos los días’”.—1 Testimonios, p. 442.
“Debemos venir con reverencia al estudio de la Biblia, sintiendo que
estamos en la presencia de Dios. . . . Cada estudiante, al abrir las
Escrituras, debe pedir por la iluminación del Espíritu Santo; y la promesa
es segura, que será dada”.—Testimonios para los Ministros, p. 107.
El poder de la canción—“Que alabanza y acción de gracias sean
expresadas en canción. Cuando tentados, en vez de dar expresión a
nuestros sentimientos, vamos por la fe levantar una canción de gracias a
Dios.
“El cántico es un arma que siempre podemos emplear contra el
desánimo”.—El Ministerio de la Curación, p. 196.
Pensar en y alabar a Dios—“Si apenas fuéramos a pensar en Dios
siempre que tenemos evidencia de su cuidado para con nosotros, debemos
mantenerlo siempre en nuestros pensamientos y tener deleite en hablar
acerca de él y alabarle”.—El Camino a Cristo, p. 102.
Qué hacer cuando no quieres orar—“Cuando sentimos lo menos
inclinado a entrar en comunión con Jesús, vamos a orar aún más. Por hacer
así vamos a quebrar la trampa de Satanás; las nubes de la oscuridad van a
desaparecer, y vamos a realizar la dulce presencia de Jesús”.—Exaltad a
Jesús, p. 366.
Capítulo 58
Orar por los Otros
Empezar en casa—“Que los que deseen trabajar para Dios empiecen en
casa, en su propia familia, en su propio vecindario, entre sus propios
amigos. Allí van a encontrar un campo misionero favorable”.—6
Testimonios, p. 427.
“En la oración privada todos tienen el privilegio de orar tan largo que
quieren y de ser tan explícitos que desean. Pueden orar por todos sus
familiares y amigos”.—2 Testimonios, p. 512.
“Dios ha prometido dar sabiduría a todos que piden en fe, y él hará
justamente como dije que iba a hacer. El queda agradecido con la fe que le
acepta a su palabra. La madre de Agostino oraba por la conversión de su
hijo. No veía evidencia que el Espíritu de Dios estaba impresionado su
corazón, pero no estaba desanimada. Ella puso su dedo sobre los textos,
presentando delante de Dios sus propias palabras, y rogaba como
solamente una madre puede hacer. Su profunda humildad, su importunidad
sincera, su fe no vacilante, prevalecieron, y el Señor le dio el deseo de su
corazón. Hoy él es tan listo a escuchar las peticiones de su pueblo”.—5
Testimonios, p. 302.
Orar por jóvenes en peligro—“Cuando ellos [tus hijos] entraron en el
ejército, tus oraciones les seguían. Fueron maravillosamente preservados
de daño. . . . ¡Cuántas oraciones fueron presentadas en el cielo para que
estos hijos fueran preservados para obedecer a Dios, y devotar sus vidas
para su gloria!”—2 Testimonios, p. 248. (De un testimonio personal a una
madre después de la Guerra Civil.)
Orar y hablar—“Hay muchos de los cuales la esperanza ya se fue.
Tráeles de vuelta la luz del sol. Muchos han perdido su coraje. Háblales
palabras de ánimo. Ora por ellos”.—Palabras de Vida del Gran Maestro,
p. 144.
Orar, orar—“El Señor tornó la cautividad de Job cuando éste oró, no
solamente por si mismo, pero también por aquellos que le oponían.
Cuando él se sentía sinceramente deseosos que las almas que le habían
traspasado pudieran ser ayudados, él también recibió ayuda. Vamos a orar,
no solamente por nosotros mismos, pero también por los que nos han
herido, y siguen hiriéndonos. Ora, ora, especialmente en la mente. No des
al Señor descanso; porque sus oídos están abiertos para escuchar oraciones
sinceras e importunadas, cuando el alma se humille delante de él”.—3
Comentario Bíblico, p. 1141.
Orar por personas que visites—“Esta obra requiere que vigile por almas
como uno que tiene que dar cuenta. La ternura de Cristo tiene que invadir
el corazón del obrero. Si tienes un amor por las almas, vas a demostrar una
solicitud tierna por ellos. Vas a ofrecer oraciones humildes, sinceras, y de
corazón por los que visites. El aroma del amor de Cristo será revelado en
su trabajo. El que dio su propia vida por la vida del mundo va a cooperar
con el obrero abnegado para hacer una impresión en los corazones
humanos”.—6 Testimonios, p. 82.
Orar por personas que sufren—“El divino Curador está presente en el
cuarto del enfermo; él escucha cada palabra de las oraciones que le están
ofrecidas en la sencillez de la verdadera fe. Sus discípulos hoy tienen que
orar por los enfermos tan cuanto hacía los discípulos de antaño. Y habrá
recuperaciones; porque ‘la oración de fe salvará al enfermo’”.—Obreros
Evangélicos, p. 227.
Resultados maravillosos vistos más tarde—“Con amor inexpresable,
Jesús da la bienvenida a sus fieles al gozo de su Señor. El gozo del
Salvador está en ver, en el reino de gloria, a las almas que han sido
salvadas por su agonía y humillación. Y los redimidos van a compartir su
gozo, al contemplar, entre los benditos, los que han sido ganados para
Cristo a través de sus oraciones, sus labores, y su sacrificio de amor. Al
reunirse alrededor del gran trono blanco, gozo inexpresable llenará sus
corazones, cuando contemplan a los que han ganado por Cristo, y ven que
uno ganó a otros, y éste aún otros, todos traídos para el refugio de
descanso, allá para dejar sus coronas a los pies de Jesús y alabarle a través
de los ciclos sin fin de la eternidad”.—El Conflicto de los Siglos, p. 629.
Capítulo 59
La Voz de Dios al Hombre
Tiempo para escuchar—“Cristo siempre envía mensajes a los que
escuchan por su voz”.—El Ministerio de la Curación, p. 407.
Cuando otras voces están silenciosas—“Cuando cada otra voz está
silenciada, y en quietud esperamos delante de él, el silencio del alma hace
más distinta la voz de Dios”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 331.
La voz de Dios en las Escrituras—“La Biblia es la voz de Dios
hablando a nosotros, tan seguramente como si pudiéramos escucharla con
nuestros oídos”.—6 Testimonios, p. 393.
“Las escrituras tienen que ser recibidas como la palabra de Dios para
nosotros, no meramente escritas, pero habladas. . . .
“Así con todas las promesas de la Palabra de Dios. En ellas él nos habla
individualmente, hablando tan directo como si pudiéramos escuchar su
voz”.— El Ministerio de la Curación, p. 84.
“Nunca intentes a buscar las Escrituras si no estás listo para escuchar . . .
a la Palabra de Dios como si su voz hablara directamente a ti de los
Oráculos vivos”.—7 Comentario Bíblico, p. 919.
La voz de Dios en el deber—“Nada dará tan claras vistas del yo como la
oración secreta. . . . Deberes normales y sencillos que no pueden ser
dejados abrirán delante de ti”.—5 Testimonios, p. 152.
“No hay ayuda para hombre, mujer, o niño que no quiere escuchar y
obedecer la voz del deber, porque la voz del deber es la voz de Dios”.
—Testimonios para los Ministros, p. 402.
La voz de Dios en la conciencia—“La conciencia es la voz de Dios”.
—5 Testimonios, p. 112.
“Tenemos que resistir y conquistar la inclinación, y obedecer la voz de
la conciencia sin discutir o comprometer, no sea que sus direcciones cesen,
y la voluntad y el impulso controlen”.—1 Mensajes Selectos, p. S1.
La voz de Dios en su Espíritu—“Otra manera en que se oye la voz de
Dios es a través de las súplicas del Espíritu Santo, haciendo impresiones
en el corazón”.—5 Testimonios, p. 483.
Capítulo 60
Orando en el Nombre de Cristo
Más que una mención—“Orar en el nombre de Jesús es mucho más que
una mera mención de ese nombre en el comienzo y el fin de la oración.
Significa orar en la mente y en el espíritu de Jesús, mientras creemos en
sus promesas, dependemos de su gracia, y hacemos sus obras”.— El
Camino a Cristo, p. 100.
Todo en su nombre—“Los discípulos tenían que llevar su obra adelante
en el nombre de Cristo. Cada palabra y hecho suyos tenían que fijar la
atención en su nombre, como poseyendo aquel poder vital por el cual
pecadores podrían ser salvos. . . . En su nombre tenían que presentar sus
peticiones al Padre, e iban a recibir respuesta. . . . Nada debía ser
reconocido en su reino que no llevaba su nombre y sobrescrito”. —Hechos
de los Apóstoles, p. 23.
Pedir en su nombre—“‘Pidáis en mi nombre’, dice Cristo. . . . ‘Esto
dará eficiencia a vuestras oraciones, y el Padre os dará las riquezas de su
gracia. De manera que, pidáis, y recibiréis, que vuestro gozo abunde’”.—8
Testimonios, p. 190.
Dios honra ese nombre—“‘Si pedimos alguna cosa conforme a su
voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho’. 1
Juan 5:14, 15. Entonces insiste tu petición al Padre en el nombre de Jesús.
Dios honrará ese nombre”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 113.
El secreto del éxito—“Todavía los discípulos no conocían los recursos y
poder ilimitados del Salvador. Les dijo: ‘Hasta ahora nada habéis pedido
en mi nombre’. Juan 16:24. El explicó que el secreto de su éxito sería en
pedir poder y gracia en su nombre. El estaría presente delante del Padre
para pedir en su lugar. . . .
“No hay persona viva que tenga cualquier poder que no haya recibido de
Dios, y la fuente del cual viene está abierta al ser humano más débil. ‘Todo
lo que pidiereis al Padre en mi nombre’, dijo Jesús, ‘lo haré, para que el
Padre sea glorificado en el Hijo’. ‘Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo
haré’. [Juan 14:13, 14]”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 620.
Dios se deleita en responder—“Debemos orar no solamente en el
nombre de Cristo, pero también por la inspiración del Espíritu Santo. Esto
explica lo que significa que cuando se dice que el Espíritu ‘intercede por
nosotros con gemidos indecibles’. Romanos 8:26. En tal oración Dios se
deleita en responder. Cuando con sinceridad e intensidad susurramos una
oración en el nombre de Cristo, hay en esta misma intensidad una promesa
de Dios que él está por responder a nuestra oración ‘mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos’. Efesios 3:20”.
—Palabras de Vida del Gran Maestro, p. M13.
El significado de orar en su nombre—“Orar en el nombre de Cristo
significa mucho. Significa que tenemos que aceptar su carácter, manifestar
su espíritu, y hacer sus obras. La promesa del Salvador está dada con
condiciones. ‘Si me amáis’, dice él, ‘guardad mis mandamientos’. El salva
a los hombres, no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman van a
mostrar su amor por la obediencia”.—El Deseado de Todas las Gentes, p.
621.
Capítulo 61
Nuestras Oraciones Van a Nuestro Sumo
Sacerdote en el Santuario – 1
El tercer ángel apunta para la obra de Cristo como nuestro Mediador
—“Yo vi el incienso en el incensario ahumar mientras que Jesús ofrecía
sus confesiones y oraciones al Padre. Al ascender, una luz brillante posaba
sobre Jesús y sobre el propiciatorio; y los oradores sinceros, inquietos
porque se habían descubierto a ser transgresores de la ley de Dios, fueron
benditos, y sus rostros se iluminaban con esperanza y gozo. Se unían en la
obra del tercer ángel y levantaban sus voces para proclamar la
amonestación solemne. Pero al principio pocos la recibían; pero los fieles
seguían con energía a proclamar el mensaje. Entonces vi que muchos
abrazaban el mensaje del tercer ángel y unían sus voces con los otros que
primero habían dado la amonestación, y honraban a Dios en observar su
santo día de descanso.
“Muchos que habían aceptado el tercer mensaje no habían tenido una
experiencia en los dos mensajes anteriores. Satanás entendía esto, y su ojo
maligno se fijaba en ellos para vencerlos; pero el tercer ángel estaba
indicándoles el Lugar Santísimo, y los que habían tenido una experiencia
en los mensajes anteriores les apuntaban el camino para el Santuario
celestial. Muchos veían la perfecta cadena de la verdad en los mensajes de
los ángeles, y gozosamente los recibían en su orden y seguían a Jesús por
fe en el Santuario celestial. Estos mensajes me fueron representados como
una áncora para el pueblo de Dios. Los que los entienden y reciben serán
guardados de ser engañados por los muchos engaños de Satanás”.
—Primeros Escritos, p. 256.
Orar hacia el Santuario—“No te inclines con el rostro cubierto como si
hubiera algo que quería ocultar; sino eleva tus ojos hacia el Santuario
celestial, donde Cristo su Mediador se pone delante del Padre para
presentar tus oraciones, mezcladas con su propio mérito y justicia sin
manchas, como incienso fragante”.—Consejos para Maestros, p. 228.
Cada oración sincera asciende al santuario—“Todavía los discípulos
desconocían los recursos y poder ilimitados del Salvador. El les dijo,
‘Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre’. Juan 16:24. El explicó
que el secreto de su éxito sería en pedir en su nombre por poder y gracia.
El estaría presente delante del Padre para hacer pedido en su lugar. En la
oración del humilde suplicante él presenta como su propio deseo en lugar
de aquella alma. Cada oración sincera se escucha en el cielo. Puede ser que
no sea expresada fluentemente; pero si el corazón está en ella, ésta
ascenderá al santuario donde Jesús ministra, y él la presentará al Padre sin
cualquier palabra torpe o tartamudez con el incienso de su propia
perfección”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 620.
Observado, fortalecido, y cuidado—“Dios no los deja para luchar
desamparados contra el tentador. Ellos tienen un Ayudante todopoderoso.
“Mucho más fuerte que su enemigo es Aquel que en este mundo y en
naturaleza humana encontró y conquistó a Satanás, resistiendo cada
tentación que viene a los jóvenes de hoy. El es su Hermano Mayor. El
siente por ellos un interés profundo y tierno. El mantiene sobre ellos una
vigilancia constante, y regocija cuando ellos tratan de agradarle. Cuando
orando, el mezcla con sus oraciones el incienso de su justicia, y les ofrece
a Dios como sacrificio aromático. En su poder los jóvenes pueden durar
dificultades como buenos soldados de la Cruz. Fortalecidos con su poder,
son habilitados para alcanzar los ideales altos por delante. El sacrificio
hecho en el Calvario es el compromiso de su victoria”.—Mensajes Para
los Jóvenes, p. 93.
Al Ángel del pacto—“Ora, sí, ora con fe y confianza firmes. El Ángel
del pacto, aún nuestro Señor Jesucristo, es el Mediador que hace segura la
aceptación de las oraciones de sus creyentes”.—8 Testimonios, p. 191.
A nuestro Abogado—“El Señor no consideraba el plan de la salvación
completa mientras investida con su propio amor solamente. Por su
designación ha colocado a su altar a un Abogado vestido con nuestra
naturaleza. Como nuestro Intercesor, la obra del oficio de Cristo es de
presentarnos a Dios como sus hijos e hijas.
“Cristo se ha comprometido a si mismo como nuestro substituto y
seguridad, y él no abandona a nadie. Hay un fondo inexhausto de perfecta
obediencia como resultado de su obediencia. En el cielo sus méritos, su
abnegación y el sacrificio de sí mismo, son atesorados como incienso a ser
ofrecido con las oraciones de su pueblo. Mientras las oraciones sinceras y
humildes del pecador ascienden al trono de Dios, Cristo los mezcla con los
méritos de su propia vida de obediencia perfecta. Nuestras oraciones son
hechas aromáticas por este incienso. Cristo se ha comprometido a sí
mismo para interceder en nuestro lugar, y el Padre siempre atiende al
Hijo”.— Hijos e Hijas de Dios, p. 24.
El vínculo que conecta—“En el nombre de Cristo nuestras peticiones
ascienden al Padre. El intercede por nosotros, y el Padre abre todos los
tesoros de su gracia por nuestra apropiación, para que los disfrutemos e
impartamos a los otros. ‘Pidáis en mi nombre’, dice Cristo. ‘No os digo
que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama. Hagáis
uso de mi nombre. Esto dará eficiencia a vuestras oraciones, y el Padre os
dará las riquezas de su gracia. Entonces pidáis, y recibiréis, que vuestro
gozo sea completo’.
“Cristo es el vínculo que conecta entre Dios y el hombre. El ha
prometido su intercesión personal. El coloca toda la virtud de su justicia en
el lado del suplicante. El ruega por el hombre, y el hombre, que necesita de
ayuda divina, ruega por si mismo en la presencia de Dios, usando la
influencia de Uno que dio su vida por la vida del mundo. Cuando damos
conocimiento delante de Dios de nuestro aprecio de los méritos de Cristo,
Cristo nos coloca bien cerca de su lado, rodeándonos con su brazo
humano, mientras que con su brazo divino agarra el trono del Infinito. El
pone sus méritos, como incienso dulce, en el incensario en nuestras manos,
para alentar nuestras peticiones. El promete escuchar y responder a
nuestras súplicas.
“Sí, Cristo ha llegado a ser el medio de oración entre el hombre y Dios.
El también ha llegado a ser el medio de bendición entre Dios y el hombre.
El ha unido la divinidad con la humanidad. Los hombres tienen que
cooperar con él por la salvación de sus propias almas, y entonces hacer
esfuerzos sinceros y perseverantes para salvar a los que están listos a
morir”.—8 Testimonios, p. 190.
Por los portales—“Las oraciones sencillas procesadas por el Espíritu
Santo ascenderán por los portales abiertos, la puerta abierta que Cristo ha
declarado: Lo he abierto, y ningún hombre puede cerrar. Estas oraciones
mezcladas con el incienso de la perfección de Cristo, ascenderán como
fragancia al Padre, y respuestas vendrán”.—6 Testimonios, p. 465.
En el Santísimo—“En el santísimo vi un arca; de cima y de lado era de
oro del más puro. En cada extremo del arca había un hermoso querubín,
con sus alas extendidas sobre la misma. Sus rostros fueron dirigidos uno
hacia el otro, y miraban hacia abajo. Entre los ángeles había un incensario
dorado. Por encima del arca, donde los ángeles estaban, había una gloria
brillante en exceso, que aparecía como un trono donde Dios moraba. Jesús
estaba de pie al lado del arca, y cuando las oraciones de los santos subían
en su presencia, el incienso en el incensario iba a humear, y él ofrecería
sus oraciones con el humo del incienso a su Padre”.—Primeros Escritos,
p. 32.
Incienso aromático—“Ellos han voluntariamente soportado dificultad y
privación, y han visto y orado por el éxito de la obra. Sus dones y
sacrificios expresan la gratitud ferviente de sus corazones para él que los
ha llamado para salir de la oscuridad a su luz maravillosa. Sus oraciones y
sus limosnas se han hecho como memorial delante de Dios. Ningún
incienso más aromático puede ascender al cielo”.—7 Testimonios, p. 206.
Incienso purificado—“Los servicios religiosos, las oraciones, la
alabanza, la confesión penitente del pecado ascienden de los verdaderos
creyentes como incienso al santuario celestial; pero pasando por los
canales corruptos de la humanidad, son tan contaminados que a menos
purificados por sangre, nunca pueden ser de valor con Dios. Ellos no
ascienden in pureza inmaculada, y a menos que el Intercesor que está a la
diestra de Dios presente y purifique todo por su justicia, no es aceptable a
Dios. Todo incienso de los tabernáculos terrenales tiene que quedar
mojado con las gotas limpiadoras de la sangre de Cristo. El lleva delante
del Padre el incensario de sus propios méritos, en los cuales no hay
mancha de corrupción terrenal. El recoge en este incensario las oraciones,
la alabanza, y las confesiones de su pueblo, y con estas el pone su justicia
inmaculada. Entonces, perfumado con los méritos de la propiciación de
Cristo, el incienso trasciende delante de Dios completamente y
enteramente aceptable. Entonces las respuestas de gracia vienen de
vuelta”.—6 Comentario Bíblico, p. 1078 (MS 50, 1900).
La intercesión de Cristo y el Espíritu Santo—“Cristo, nuestro
Mediador, y el Espíritu Santo interceden constantemente por el hombre,
pero el Espíritu no ruega por nosotros de la misma manera de Cristo, que
presenta su sangre, dada desde la fundación del mundo; el Espíritu trabaja
en nuestros corazones, extrayendo oraciones y penitencia, alabanza y
acciones de gracia. La gratitud que fluye desde nuestros labios es el
resultado del Espíritu tocando los acordes del alma en recuerdos santos,
despertando la música del corazón.
“Oh, ¡qué todos pueden ver que todo en obediencia, en penitencia, en
alabanza y acciones de gracia, tiene que ser colocado sobre el fuego
brillante de la justicia de Cristo! La fragancia de esta justicia asciende
como nube alrededor del propiciatorio”.—1 Mensajes Selectos, p. S04.
Incienso de los hogares cristianos—“Como los patriarcas de antaño, los
que profesan amar a Dios deben levantar un altar al Señor dondequiera que
lancen su tienda. Si hubiera un tiempo cuando cada casa debía ser una casa
de oración, es ahora. Padres y madres deben frecuentemente levantar sus
corazones a Dios en súplica humilde por si mismos y por sus hijos. Que el
padre, como sacerdocio del hogar, coloque sobre el altar de Dios el
sacrificio de mañana y por la tarde, mientras la esposa y los hijos se unan
en oración y loor. En tal hogar a Jesús le agradará a quedar.
“Desde cada hogar cristiano una luz santa debe brillar. El amor debe
revelarse en acción. Debe fluir en todas las relaciones del hogar,
mostrándose en bondad bien pensada, en cortesía gentil y abnegada. Hay
hogares donde se lleva a cabo este principio—hogares donde se adora a
Dios y el amor más verídico reina. Desde estos hogares la oración asciende
a Dios como incienso dulce de mañana y por la tarde, y sus mercedes y
bendiciones descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana”.
—Patriarcas y Profetas, p. 140.
Capítulo 62
Nuestras Oraciones Van a Nuestro Sumo
Sacerdote en el Santuario – 2
El altar de la oración—“Una familia bien disciplinada, que ama y
obedece a Dios, estará alegre y contenta. El padre, cuando vuelve de su
labor diario, no traerá sus perplejidades al hogar. Sentirá que el hogar, y el
círculo familiar, son demasiado sagrados para ser manchados con
perplejidades infelices. Cuando salió de su casa, no dejó atrás a su
Salvador y su religión. Ambos fueron sus compañeros. La dulce influencia
de su hogar, la bendición de su esposa, y el amor de sus hijos, alivian sus
pesares, y, él vuelve con paz en su corazón y palabras alegres y
alentadoras para su esposa e hijos, quienes esperan gozosamente para darle
la bienvenida. Cuando él se inclina con su familia al altar de la oración,
para ofrecer su agradecimiento a Dios, por su cuidado de preservarle y sus
seres amados durante el día, los ángeles de Dios se hace presente en la
sala, y llevan las oraciones fervientes de los padres que temen a Dios al
cielo, como incienso dulce, las cuales vienen de vuelta en bendiciones”.—
2 Mensajes Selectos, p. 504.
Mezcladas con sus méritos—“Como el sumo sacerdote derramaba la
sangre cálida sobre el propiciatorio mientras la nube aromática de incienso
ascendía delante de Dios, así, mientras confesamos nuestros pecados y
rogamos la eficacia de la sangre expiatoria de Cristo, nuestras oraciones
ascienden al cielo, fragantes con los méritos del carácter de nuestro
Salvador. A pesar de nuestra indignidad, debemos acordarnos de que hay
Uno que puede quitar el pecado, y que está dispuesto y ansioso para salvar
al pecador. Con su propia sangre pagó la pena para todos que hacen el mal.
Cada pecado reconocido delante de Dios con un corazón contrito, él
sacará”.—7 Comentario Bíblico, p. 970.
Parte del mensaje de 1888—“La eficacia de la sangre de Cristo tenía
que ser presentada al pueblo con frescura y poder, para que su fe pudiera
apropiar sus méritos. Como el sumo sacerdote derramaba la sangre cálida
sobre el propiciatorio, mientras la nube aromática de incienso ascendía
delante de Dios, así mientras confesamos nuestros pecados y rogamos la
eficacia de la sangre expiatoria de Cristo, nuestras oraciones ascienden al
cielo, fragantes con los méritos del carácter de nuestro Salvador. A pesar
de nuestra indignidad, debemos acordarnos de que hay Uno que puede
quitar el pecado, y que está dispuesto y ansioso para salvar al pecador”.
—Testimonios para los Ministros, p. 92 (Léase el capítulo entero,
Testimonios para los Ministros, p. 91-94.)
En oración, llevarlos al santuario—“Tú eres el agente a través del cual
Dios hablará al alma. Cosas preciosas van a surgir en tu memoria, y con un
corazón abundando con el amor de Jesús, hablarás palabras de interés
urgente e importante. Tu simplicidad y sinceridad serán la elocuencia más
elevada, y tus palabras serán registradas en los libros del cielo como
palabras apropiadas, que son como manzanas de oro en cuadros de plata.
Dios las hará un diluvio curador de influencia celestial, despertando
convicción y deseo, y Jesús va a añadir su intercesión a tus oraciones, y
reclamar para el pecador el don del Espíritu Santo, y va a derramarlo sobre
su alma. Y habrá gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un
pecador que se arrepiente”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 276.
Incienso hermoso y de colores—“Dos querubines hermosos, uno en
cada lado del arca, estaban de pie con sus alas extendidas sobre ésta, y
tocándose uno al otro sobre la cabeza de Jesús mientras él estaba de pie
delante del propiciatorio. Sus rostros estaban vueltos uno al otro, y
miraban hacia abajo en dirección del arca, representando todas las huestes
angélicas observando con interés la Ley de Dios. En medio de los
querubines había un incensario de oro, y mientras las oraciones de los
santos, ofrecidas en fe, subían a Jesús, y él las presentaba a su Padre, una
nube de fragancia emanaba del incienso, pareciendo como humo de
colores más hermosos. Por encima del lugar donde Jesús estaba delante del
arca, había una gloria demasiadamente brillante que yo no podía mirar;
aparecía como el trono de Dios. Como incienso ascendía al Padre, la gloria
excelente venía del trono a Jesús, y de él derramada sobre aquellos cuyos
oraciones habían subido como incienso dulce. La luz derramaba sobre
Jesús en rica abundancia y ensombrecía el propiciatorio, y el séquito de
gloria llenaba el templo. Yo no podía mirar mucho el brillo sobresaliente.
Ningún lenguaje puede describirlo. Estaba abrumada y giré de la majestad
y gloria de la escena”.—Primeros Escritos, p. 252.
La nube del incienso en el santuario terrenal mientras oraban—
(Léase Patriarcas y Profetas, pp. 365, 366; El Deseado de Todas las
Gentes, pp. 57, 528; El Conflicto de los Siglos, p. 19.)
“Estudiar su obra medianera”—“Al apóstol Juan en la Isla de Patmos
fueron reveladas las cosas que Dios deseaba que él diera al pueblo. Estudia
estas revelaciones. . . . Contempla la vida y carácter de Cristo, y estudia su
obra medianera. Aquí hay sabiduría infinita, amor infinito, justicia infinita,
misericordia infinita”.—6 Testimonios, p. 66.
Cristo es el vínculo conector—“Cristo es el vinculo conector entre Dios
y el hombre. El ha prometido su intercesión personal. El pone la entera
virtud de su justicia en el lado del suplicante. . . . Cuando llegamos a Dios
a través de la virtud de los méritos del Redentor, Cristo nos coloca cerca
de su lado, rodeándonos con su brazo humano, mientras que con su gracia
divina agarra el trono del Infinito. . . . El promete escuchar y contestar
nuestras súplicas.
“Sí, Cristo ha llegado a ser el medio de oración entre el hombre y Dios.
También ha llegado a ser el medio de bendición entre Dios y el hombre”.
—8 Testimonios, p. 190.
Jesús nuestro representante—“‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia’, abraza a la humanidad. Dios habló a Jesús como nuestro
representante. . . . La gloria que reposó sobre Cristo es una promesa del
amor de Dios para nosotros. Nos cuenta del poder de la oración—como la
voz humana puede alcanzar el oído de Dios, y nuestras peticiones
encuentran aceptación en las cortes del cielo. . . . La voz que habló a Jesús
dice a cada alma que cree, ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia’”.— El Deseado de Todas las Gentes, p. 87.
La divinidad unida con la humanidad—“El Salvador estaba
profundamente ansioso por sus discípulos para comprender por qué
propósito su divinidad estaba unida con la humanidad. . . . Dios se
manifestaba en él para que él se manifieste en ellos. Jesús revelaba
ninguna calidad, y ejercía ningún poder, que el hombre no puede tener a
través de la fe en él. Su humanidad perfecta es aquella que todos sus
seguidores pueden tener, si están sujetos a Dios como él era”.—El
Deseado de Todas las Gentes, p. 619.
Esencial al plan de la salvación—“La intercesión de Cristo por el
hombre en el santuario encima es tan esencial al plan de la salvación como
fue su muerte en la Cruz. Por su muerte él empezó la obra que después de
su resurrección ascendió a completar en el cielo. . . . Jesús ha abierto el
camino al trono del Padre, y a través de su mediación el deseo sincero de
todos que le vienen en fe puede ser presentado delante de Dios”.—El
Conflicto de los Siglos, p. 479.
Capítulo 63
La Oración Derrota a Satanás
El precio de la seguridad—“En el conflicto con las agencias satánicas
hay momentos decisivos que determinan la victoria, o del lado de Dios o
del lado del príncipe de este mundo. Si los ocupados en la guerra no están
bien despiertos, sinceros, vigilantes, orando por sabiduría, velando en
oración, . . . Satanás llega a ser victorioso, cuando podría haber sido
vencido por los ejércitos del Señor. . . .
“La vigilancia espiritual por nuestra parte individualmente es el precio
de la seguridad. No te desvíes al lado de Satanás ni una pulgada, no sea
que el gane la ventaja sobre ti”.—6 Comentario Bíblico, p. 1094 (Carta 47,
1893).
“La oración trae a Jesús para nuestro lado, y da al alma desmayada y
perpleja nuevo poder para vencer el mundo, la carne, y el diablo. La
oración desvía los ataques de Satanás”.—Palabras de Vida del Gran
Maestro, p. 195.
La guerra contra Satanás a lo largo de la vida—“Tenemos delante de
nosotros una guerra—un conflicto a lo largo de la vida con Satanás y sus
tentaciones seductoras. El enemigo usará todo argumento, todo engaño,
para enredar el alma; y para ganar la corona de la vida, tenemos que
emplear esfuerzo sincero y perseverante”.—Mensajes para los Jóvenes, p.
102.
“Tenemos que vestirnos con toda la armadura de Dios y estar listos en
cualquier momento por un conflicto con los poderes de la oscuridad.
Cuando tentaciones y pruebas se precipitan sobre nosotros, vamos a ir a
Dios y agonizar con él en la oración. No nos hará salir vacíos, pero nos
dará gracia y poder para vencer, y para quebrar el poder del enemigo”.
—Primeros Escritos, p. 46.
¿Cómo si dejamos de orar, o oramos sólo ocasionalmente?
—“Descuidar el ejercicio de de la oración, o usar la oración
espasmódicamente, ahora sí o ahora no, como parece conveniente, y tú
pierdes la mano de Dios. Las facultades espirituales pierden su vitalidad, la
experiencia religiosa falta de tener salud y vigor”.—Obreros Evangélicos,
p. 268.
¡Cuidado!—“¡Cuidado cómo descuidan la oración secreta y el estudio
de la Palabra de Dios! Estas son tus armas contra él que lucha para
interrumpir su progreso hacia el cielo. El primer descuido de la oración y
el estudio bíblico hace más fácil el segundo descuido”.— Mensajes para
los Jóvenes, p. 67.
La insinuación de Satanás—“La oración de fe es el gran poder del
cristiano y seguramente va a prevalecer contra Satanás. Esto es porque él
insinúa que no tengamos necesidad de oración. El nombre de Jesús,
nuestro Abogado, el odia; y cuando sinceramente le venimos a él por
ayuda, las huestes de Satanás quedan alarmadas. Bien sirve su propósito si
dejamos el ejercicio de la oración, porque entonces sus maravillas
mentirosas son recibidas más fácilmente”.—1 Testimonios, p. 267.
“Una apelación al cielo por el santo más humilde es más para ser temido
por Satanás que los decretos de gabinetes o los mandatos de reyes.—2
Comentario Bíblico, p. 1008 (ST 27.10.1881).
Capítulo 64
Es la Hora de Orar
¡Qué maravilla!—“Si el Salvador del hombre, el Hijo de Dios, sentía la
necesidad de oración, cuanto más debemos mortales débiles y
pecaminosos sentir la necesidad de oración ferviente y constante.
“Nuestro Padre celestial espera para otorgarnos la plenitud de su
bendición. Es nuestro privilegio beber libremente de la fuente de amor sin
fin. ¡Qué maravilla que oramos tan poco! Dios está listo y dispuesto a
escuchar la oración sincera del más humilde de sus hijos, pero todavía hay
mucha reluctancia manifiesta de nuestra parte para hacer conocidas a Dios
nuestras necesidades— El Camino a Cristo, p. 94.
No oramos ni siquiera la mitad—“Mira para Jesús en sencillez y fe.
Mira con fijeza a Jesús hasta que el espíritu desmaya bajo el exceso de luz.
No oramos ni siquiera la mitad. No creemos ni siquiera la mitad. ‘Pedid, y
se os dará’. Lucas 11:9. Ora, cree, fortalezcamos uno a otro. Ora como
nunca antes oraba que el Señor coloque su mano sobre ti, para que puedas
comprender la longitud y la anchura y la profundidad y la altura, y conocer
el amor de Cristo, que pasa conocimiento como para que seas llenado con
toda la plenitud de Dios”.—7 Testimonios, p. 204.
Orar como lo hacían los apóstoles—“Si tenemos que aprender de
Cristo, tenemos que orar como oraban los apóstoles cuando el Espíritu
Santo fue derramado sobre ellos. Necesitamos un bautismo del Espíritu de
Dios. No estamos seguros por ni una hora mientras estamos faltando de
rendir obediencia a la Palabra de Dios”.—Fundamentals of Christian
Education, p. 537.
Ángeles asombrados—“¿Qué pueden los ángeles del cielo pensar de
seres humanos pobres e impotentes, que son sujetos a la tentación, cuando
el corazón de Dios de amor infinito anhela hacia ellos, listo para darles
más que pueden pedir o pensar, y todavía oran tan poco y tienen tan poca
fe? A los ángeles les agradan inclinarse delante de Dios; aman de estar
cerca de él. Estiman la comunión con Dios como su gozo más elevado; y
todavía los hijos de la tierra, que tanto precisan la ayuda que sólo Dios
puede dar, parecen satisfechos a andar sin la luz de su Espíritu, el
compañerismo de su presencia”.—El Camino a Cristo, p. 94.
La obscuridad encierra—“La obscuridad del maligno encierra a
aquellos que dejan de orar. Las tentaciones susurradas por el enemigo los
incita a pecar; y es porque no hacen uso de los privilegios que Dios les ha
dado en el encuentro divino de la oración. ¿Por qué estarían los hijos e
hijas de Dios renuentes a orar, cuando la oración es la llave en la mano de
fe para abrir los almacenes del cielo, donde están guardados los recursos
sin fin de la omnipotencia? Sin la oración incesante y la vigilia diligente
estamos en peligro de llegar a ser descuidados y de desviarnos de la senda
correcta. El adversario procura continuamente a obstruir la vía para el
propiciatorio, para que no obtengamos, mediante súplicas sinceras y fe,
gracia y poder para resistir la tentación”.—El Camino a Cristo, p. 94.
Orar y trabajar—“Tienes un sentido profundo y duradero de las cosas
externas y de aquel amor por la humanidad que Cristo ha mostrado en su
vida. Una conexión muy de cerca con el cielo te dará el tono correcto a tu
fidelidad y será la base de tu éxito. Tu sentido de dependencia va a
dirigirte a la oración y tu sentido del deber va a convocarte al esfuerzo. La
oración y el esfuerzo, el esfuerzo y la oración, serán la ocupación de tu
vida. Tienes que orar como que la eficiencia y la alabanza fueran todas
debidas a Dios, y trabajar como que el deber fuera todo tuyo. Si quieres
poder, lo puedes tener, porque él espera que tú lo cobres. Solamente creer
en Dios, tomarle la palabra, actuar por la fe, y las bendiciones vendrán”.
—Consejos Sobre la Salud, p. 364.
Como si este día fuera tu último—“Hoy tenemos que alabar y honrar a
Dios. Mediante el ejercicio de la fe viva, hoy tenemos que conquistar al
enemigo. Hoy tenemos que buscar a Dios y determinar que no vamos a
quedar satisfechos sin su presencia. Tenemos que vigilar y trabajar y orar
como si este día fuera el último que nos sería dado. ¡Entonces, cuán
intensa sería nuestra vida! ¡Cuán de cerca seguiríamos a Jesús en todas
nuestras palabras y hechos!”—5 Testimonios, p. T86.
Como no has nunca orado antes—“Existe gran necesidad de auto-
examen muy de cerca en la luz de la Palabra de Dios; que cada uno levante
la investigación: ‘¿Soy yo de buena salud espiritual, o podrido de corazón?
¿Soy yo renovado en Cristo, o todavía encarnado de corazón, con nuevo
vestido por fuera?’ Toma cuenta de ti mismo delante del gran tribunal, y
en la luz de Dios examínate, para ver si haya algún pecado secreto que
estás guardando, cualquier ídolo que no has sacrificado. Ora, sí, ora como
nunca has orado antes, para que no seas engañado por los artificios de
Satanás, que no te entregues a un espíritu desatento, descuidado, vano,
atendiendo a los deberes religiosos para aquietar tu propia conciencia”.—2
Testimonios, p. 131.
Antes de hablar—“Cuando estás por hablar apasionadamente, cierra la
boca. No digas ni una palabra. Ora antes de hablar, y los ángeles
celestiales vendrán a tu socorro y ahuyentarán a los ángeles malignos,
quienes te llevarían a deshonrar a Dios, reprochar su causa, y debilitar tu
propia alma”.—2 Testimonios, p. 75.
Implorar el sacrificio expiatorio—“Los que miran para dentro por
consuelo llegarán a ser cansados y decepcionados. Un sentido de nuestra
debilidad e indignidad debe llevarnos con humildad de corazón a implorar
el sacrificio expiatorio de Cristo. Al depender de tus méritos
encontraremos descanso y paz y gozo. El salva a lo último a todos que
llegan a Dios por él.
“Tenemos que confiar en Jesús diariamente, a cada hora. El ha
prometido que como nuestro día, nuestra fuerza será. Por su gracia
podemos soportar todos los problemas actuales y cumplir sus deberes.
Pero muchos están agobiados por la anticipación de problemas futuros.
Constantemente quieren tratar de anticipar hoy los pesares de mañana. Por
eso gran parte de sus pesares son imaginarios. Por estos, Jesús no ha hecho
provisión. El promete gracia solamente por el día de hoy. El nos pide que
no agobiemos a nosotros mismos con los cuidados y problemas de
mañana; porque ‘Basta a cada día su propio mal’”.—5 Testimonios, 186.
Orar en fe—que trabaja—“Orad en fe. Y tengáis la seguridad que
llevéis vuestras vidas en armonía con vuestras peticiones, para que recibáis
las bendiciones por las cuales oráis. No permitáis que vuestra fe se
debilite, porque las bendiciones recibidas son proporcionales a la fe
ejercida. ‘Conforme a vuestra fe os sea hecho’. ‘Y todo lo que pidiereis en
oración, creyendo, lo recibiréis’. Mateo 9:29; 21:22. Orad, creed,
regocijad. Cantad loores a Dios porque él ha contestado vuestras
oraciones. Tomadle a su palabra. ‘Fiel es el que prometió’. Hebreos 10:23.
Ni siquiera una súplica sincera es perdida. El canal está abierto; la
corriente fluye. Lleva consigo sus propiedades salvadoras, derramando una
corriente saludable de vida y salud y salvación”.—7 Testimonios, p. 260.
Orar por lealtad a su ley—“Que ninguno se entregue a la tentación y
llegar a ser menos ferviente en su relación a la ley de Dios por causa del
desprecio colocado sobre el mismo; porque esto es la misma cosa que debe
causarnos a orar con todo nuestro corazón y alma y voz. ‘Tiempo es de
actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley’ [Salmo 119:126].
Entonces, debido al desprecio universal, no me tornaré traidor cuando Dios
será más glorificado y más honrado por mi lealtad.
“Cuando la ley de Dios es más ridiculizada y llevada para el máximo
desprecio, entonces es hora que cada seguidor de Cristo verídico, cuyos
corazones están dados a Dios, y quienes son fijados en obedecer a Dios, se
pongan de pie sin vacilar por la fe una vez entregada a los santos.
‘Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo,
entre él que sirve a Dios y él que no le sirve’ [Malaquías 3:18]. Es la hora
de batallar cuando campeones más se necesitan”.—7 Comentario Bíblico,
p. 981.
Orar cuando pusilánime—“En tu negocio, en compañerismo durante
horas libres, y en las alianzas de la vida, que todas las asociaciones que
formas comiencen con oración sincera y humilde. Así mostrarás entonces
que honras a Dios, y Dios te honrará a ti. Ora cuando estás pusilánime.
Cuando estás triste, cierra firmemente los labios a los hombres; no
sombrees la senda de los otros; sino cuenta todo a Jesús. Levanta las
manos por ayuda. En tu debilidad aprovecha del poder infinito. Pide por la
humildad, la sabiduría, el coraje, el aumento de fe, para que veas luz en la
luz de Dios y regocijas en su amor”.—El Ministerio de la Curación, p.
410.
Es más fácil hablar—“Es más fácil para mucha gente hablar que orar; a
tales le faltan la espiritualidad y la santidad, y su influencia perjudica la
causa de Dios”.—1 Testimonios, p. 461.
Pero hacer más que orar—“Dios no quiere decir que cualquiera de
nosotros debe llegar a ser ermitaños o monjes y retirarnos del mundo para
dedicarnos a actos de adoración. La vida tiene que ser como la de Cristo—
entre la montaña y la multitud. El que no hace nada sino orar luego cesará
de orar, o sus oraciones llegarán a ser una rutina formal. Cuando personas
se retiran de la vida social, fuera del esfera del deber cristiano y llevando
la Cruz; cuando desisten de trabajar sinceramente por el Maestro, quien
trabajaba sinceramente por ellos, pierden la materia de la oración y no
tienen incentivo a la devoción. Sus oraciones llegarán a ser personales y
egoístas. No pueden orar por las necesidades de la humanidad ni por el
crecimiento del reino de Cristo, suplicando por poder por el cual trabajar”.
—El Camino a Cristo, p. 101.
Capítulo 65
Orando por Nuestros Hijos
Una obra solemne—“Dios ve todas las posibilidades en esta mota de
humanidad. El nota que con la formación apropiada el niño llegará a ser un
poder para el bien en el mundo. El observa con interés ansioso para ver si
los padres van a llevar a cabo su plan o si por bondad errada van a destruir
su propósito, complaciendo al niño a su ruina presente y eterna. Para
transformar este ser indefenso y aparentemente insignificante en una
bendición al mundo y un honor a Dios es una obra muy grande. Los padres
no deben permitir que nada se interponga entre ellos y la obligación que
deben a sus hijos”.—El Hogar Cristiano, p. 239.
Orar y enseñar—“En cada hogar cristiano Dios debiera ser honrado por
los sacrificios de la mañana y por la tarde de oración y alabanza. Los hijos
deben ser enseñados a respetar y reverenciar la hora de la oración. Es el
deber de los padres cristianos, de mañana y por la tarde, mediante oración
sincera y fe perseverante, hacer una cerca alrededor de sus hijos.
“En la iglesia hogareña los hijos deben aprender a orar y a confiar en
Dios. Enseñadles a repetir la ley de Dios. Sobre los mandamientos los
Israelitas fueron instruidos: ‘y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas
estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes’. Deuteronomio 6:7. Venid en humildad, con un corazón lleno de
ternura, y con un sentido de las tentaciones y peligros delante de vosotros
y de vuestros hijos; por la fe enlazadles al altar, suplicando por ellos el
cuidado del Señor. Formad a los niños a ofrecer sus palabras sencillas de
oración. Contadles que Dios se deleita cuando ellos le llaman.
“¿Será que el Señor del cielo va a pasar por alto tales hogares y dejar allí
ninguna bendición? No, en absoluto. Ángeles siervos guardarán a los niños
que así están dedicados a Dios. Ellos escuchan la ofrenda de alabanza y la
oración de fe, y llevan los pedidos de él que ministra en el santuario por su
pueblo y ofrece sus méritos en su nombre”.—Consejos para Maestros, p.
106.
El escucha y ayudará—“No podéis crear a sus niños como debe sin la
ayuda divina; porque la naturaleza caída de Adán siempre lucha por la
maestría. El corazón tiene que estar preparado por los principios de la
verdad, para que echen raíces en el alma y encuentren nutrición en la vida.
“Los padres pueden comprender que al seguir las direcciones de Dios en
la formación de sus hijos, van a recibir ayuda de lo alto. Reciben mucho
beneficio; porque mientras enseñan, también aprenden. Sus niños van a
lograr victorias a través del conocimiento que hayan adquirido en
mantener el camino del Señor. Están habilitados a vencer sobre las
tendencias naturales y hereditarias al mal.
“Padres, ¿estáis trabajando con energía incansable a favor de vuestros
hijos? El Dios del cielo marca vuestra solicitud, vuestra obra sincera,
vuestra vigilia constante. El escucha vuestras oraciones. Con paciencia y
ternura, formad vuestros hijos para el Señor. Todo el cielo se interesa en
vuestro trabajo. . . . Dios se unirá con vosotros, coronando vuestros
esfuerzos con éxito.
“Al tratar de hacer claras las verdades de la salvación, e indicar a los
hijos a Cristo como Salvador personal, los ángeles estarán a vuestro lado.
El Señor dará a padres y madres gracia para interesar a sus pequeños en la
preciosa historia del Niño de Belén, quien es de hecho la esperanza del
mundo”.—El Hogar Cristiano, p. 184.
Consecuencias eternas son involucradas—“Vosotros habéis traído
hijos al mundo quienes no tenían voz en lo que respecta a su existencia. Os
habéis hecho responsables en gran medida para su felicidad futura, su
bienestar eterno. La carga está sobre vosotros, si lo percibáis o no, a
formar a estos hijos para Dios para vigilar con cuidado celoso el primer
acercamiento del astuto enemigo y estar preparados para levantar un
estandarte contra él. Construid una fortificación de oración y fe alrededor
de vuestros hijos, y ejerced vigilancia diligente hacia esto. No estáis
seguros un momento contra los ataques de Satanás. No tenéis tiempo para
descansar de labor vigilante y sincero. No debéis dormir ni un momento en
su puesto. Esta es una guerra sumamente importante. Consecuencias
eternas son involucradas. Es vida o muerte con vosotros y vuestra familia.
Vuestra única seguridad es de quebrantar vuestros corazones delante de
Dios y buscar el reino del cielo como niños pequeños”.—2 Testimonios, p.
355.
Cooperando con Dios—“Sin esfuerzo humano, el esfuerzo divino es en
vano. Dios trabajará con poder cuando en dependencia confiable en él
padres despertarán a la responsabilidad sagrada descansando sobre ellos y
procurarán a enseñar a sus hijos debidamente. El va a cooperar con los
padres que con cuidado y oración educan a sus hijos, ocupándose en su
propia salvación y la de sus hijos. El producirá en ellos el querer como el
hacer, por su buena voluntad”.—El Hogar Cristiano, p. 185.
Orar constantemente—“Con paciencia y amor, como fieles
mayordomos de la gracia manifiesta de Cristo, los padres tienen que
cumplir su trabajo designado. Se espera de ellos que se encuentren fieles.
Todo tiene que ser hecho en fe. Tienen que orar constantemente que Dios
imparta su gracia a sus hijos. Nunca deben ellos llegar a ser cansados,
impacientes, o mal ajustados en su trabajo. Deben aferrarse a sus hijos a
Dios. Si los padres trabajan en paciencia y amor, sinceramente tratando de
ayudar a sus hijos a alcanzar la norma más elevada de pureza y modestia,
va a tener éxito”.—El Hogar Cristiano, p. 186.
“Con gozo inexpresable, los padres ven la corona, la vestidura, el arpa,
dados a sus hijos. . . . Puede ser que la semilla sembrada con lágrimas y
oraciones fuera sembrada en vano, pero en fin la cosecha es segada con
gozo. Sus hijos fueron redimidos”.—La Conducción del Niño, p. 539.
Un llamado a la oración—“Si hubiera algún momento cuando cada
hogar debe ser un hogar de oración, es ahora”—7 Testimonios, p. 44.
“Mediante oración sincera y seria, los padres deben hacer un cerco
alrededor de sus hijos. Deben orar con plena fe que Dios more con ellos, y
que los santos ángeles los cuiden a ellos y a sus hijos del cruel poder de
Satanás”.—7 Testimonios, p. 44.
“Que los padres buscan a Dios por dirección en su trabajo. Sobre sus
rodillas delante de él, van a ganar un conocimiento verdadero de sus
grandes responsabilidades y allá pueden entregar a sus hijos a Uno que
nunca yerra en consejo e instrucción”.—El Hogar Cristiano, p. 290.
Capítulo 66
La Oración de la Madre
Moviendo el brazo—“Los que guardan la ley de Dios observan a sus
hijos con sentimientos indefinibles de esperanza y temor, preguntándose
qué papel van a jugar en el gran conflicto que les está por delante. La
madre ansiosa pregunta, ‘¿Qué posición tomarán? ¿Qué puedo hacer yo
para prepararles a jugar bien su papel, para que sean recipientes de la
gloria eterna?’ Grandes responsabilidades reposan sobre vosotros, madres.
Aunque no tengáis parte en concilios nacionales, . . . podéis hacer una gran
obra para Dios y la patria. Pueden formar a sus hijos. Podéis ayudarles a
desenvolver caracteres que no sean inducidos o influenciados para hacer el
mal, pero que inducían o influencien a otros para hacer el bien. Por
vuestras fervientes oraciones de fe puedes mover el brazo que mueve el
mundo”.— El Hogar Cristiano, p. 239.
Estar mucho en oración secreta—“Si madres se dieran cuenta de la
importancia de su misión, estarían mucho en oración secreta, presentando
a sus hijos a Jesús, implorando su bendición sobre ellos, y suplicando por
sabiduría para llevar a cabo correctamente sus deberes sagrados. Que la
madre mejore cada oportunidad para moldear y formar la disposición y
hábitos de sus hijos. Que ella vigile cuidadosamente el desarrollo de
carácter, reprimiendo los rasgos que son demasiado prominentes,
promoviendo los que son deficientes. Que ella haga de su propia vida un
ejemplo puro y noble a su preciosa carga.
“La madre debe entrar en su trabajo con coraje y energía, dependiendo
constantemente en la ayuda divina en todos sus esfuerzos. Nunca debe ella
descansar satisfecha hasta que vea en sus hijos una elevación gradual de
carácter, hasta que éstos tengan un objeto más elevado en la vida que
meramente la procura de su propio placer”.—El Hogar Cristiano, p. 240.
Cuando tentada a estar irritable—“Pero frecuentemente la paciencia de
la madre está probada con estos numerosos problemas pequeños que
parecen que casi no valgan la atención. Manos dañosas y pies inquietos
crean una gran cantidad de labor y perplejidad para la madre. Ella tiene
que tomar bien las riendas del autocontrol, o palabras impacientes van a
deslizarse de la lengua. Casi se olvida de si misma vez tras vez, pero una
oración silenciosa a su simpático Redentor calma sus nervios, y ella está
capacitada a tomar las riendas del autocontrol con dignidad quieta. Ella
habla con voz calma, pero le ha costado un esfuerzo para refrenar palabras
ásperas y sojuzgar sentimientos enojados que, si expresados, iban a
destruir su influencia, que había llevado tiempo para retomar”.—El Hogar
Cristiano, p. 217.
El cielo está abierto para las oraciones de cada madre—“Cuando
Cristo se inclinó sobre las márgenes del Jordán después de su bautismo y
ofreció oración a favor de la humanidad, los cielos se abrieron, y el
Espíritu de Dios, como paloma de oro bruñido, circundó la forma del
Salvador; y una voz vino del cielo que dijo, ‘Este es mi Hijo amado, en
quien tengo complacencia’. ¿Qué significado tiene esto para ti? Dice que
el cielo se abre a tus oraciones. Dice que estás aceptada en el Amado. Los
portales están abiertos para cada madre que dejaría su pesar a los pies del
Salvador. Dice que Cristo ha circundado la raza con su brazo humano, y
con su brazo divino ha tomado el trono del Infinito y ha unido el hombre
con Dios, y la tierra con el cielo”.—La Conducción del Niño, p. 497.
Un privilegio precioso—“Esta es una lección que da coraje a las madres
de todo tiempo. Después de hacer lo mejor que pueden para el bien de sus
hijos, pueden llevarlos a Jesús. Aún los niñitos en los brazos de la madre
son preciosos delante de él. Y como el corazón de la madre anhela por la
ayuda que sabe que no puede dar, la gracia que tampoco puede dar, y se
lanza a sí misma y a los niños a los brazos misericordiosos de Cristo, él
nos recibirá y bendecirá; él dará paz, esperanza, y felicidad a madre e
hijos. Este es un privilegio precioso que Jesús ha concedido a todas las
madres”.—El Hogar Cristiano, p. 249.
Las oraciones de madres cristianas darán fruto—“Las oraciones de las
madres cristianas no son ignoradas por el Padre de todos. . . . El no
rechazará tus peticiones y dejarte y los tuyos a las aflicciones de Satanás
en el gran día del conflicto final. Te toca a ti trabajar con sencillez y
fidelidad, y Dios va a establecer la obra de tus manos”.— La Conducción
del Niño, p. 497.
“La obra de la vida cumplida en la tierra es reconocida en las cortes
celestiales como una obra bien hecha”.— La Conducción del Niño, p. 539.
La influencia dura por siempre—“La influencia de una madre que ora
y teme a Dios durará por la eternidad. Ella puede morir, pero su trabajo va
a durar”.—4 Testimonios, p. 491.
Capítulo 67
Cuidado con lo Falsificado
Por cada bendición Satanás tiene una falsificación—“Siempre que y
dondequiera que el Señor trabaja en dar una bendición genuina, también es
revelada una falsificación, con el fin de hacer de ningún efecto el
verdadero trabajo de Dios”.—1 Mensajes Selectos, p. 164.
La experiencia de aquellos que rechazaron la luz dada en 1844—“Yo
vi que ellos miraban arriba hacia el trono, y oraban, ‘Padre, danos tu
Espíritu’. Entonces Satanás soplaría sobre ellos una influencia inmunda; en
ella había luz y mucho poder, pero nada de dulce amor, gozo, y paz. El
objeto de Satanás era de mantenerlos engañados y de ir para atrás y
engañar a los hijos de Dios”.—Primeros Escritos, p. 56.
En la hora de gran reavivamiento Satanás va a introducir una
falsificación—“Antes de la llegada final de los juicios de Dios sobre la
tierra habrá entre el pueblo del Señor tal reavivamiento de santidad
primitiva como no ha sido testificado desde los tiempos apostólicos. El
Espíritu y poder de Dios será derramados sobre sus hijos. . . . El enemigo
de almas desea bloquear este trabajo; y antes de la hora que venga tal
movimiento, él tentará de prevenirlo por introducir una falsificación. En
aquellas iglesias que él puede poner bajo su poder de decepción, va a
causar a aparecer que la bendición especial de Dios está siendo derramada;
sería manifiesto lo que se piensa ser gran interés religioso. Multitudes van
a exultar que Dios está trabajando maravillosamente para ellos, cuando en
realidad el trabajo es de otro espíritu. Bajo un aspecto religioso, Satanás
tratará de extender su influencia sobre el mundo cristiano”.—El Conflicto
de los Siglos, p. 458.
Satanás provee una experiencia a los que lloran mientras no están
dispuestos a obedecer a Dios—“En vista de los más positivos
mandamientos de Dios, hombres y mujeres seguirán sus propias
inclinaciones y entonces atreverse a orar sobre el asunto, a prevalecer con
Dios para consentirse a permitirlos ir contrario a su voluntad expresada.
No se complace el Señor con tales oraciones. Satanás viene al lado de esas
personas, como hizo a Eva en el Edén, y los impresiona, y ellos tienen un
ejercicio de la mente, y esto cuentan como una experiencia más
maravillosa que el Señor les ha dado. Una experiencia verdadera estará en
perfecta armonía con la ley natural y divina”.—3 Testimonios, p. 83.
Nuestra necesidad—“Cada fase de fanatismo y teorías erróneas
reclamando de ser la verdad, entrará entre el pueblo remanente de Dios”.
—2 Mensajes Selectos, p. 14.
“Debemos tener nuestro discernimiento afilado por iluminación divina,
para que sepamos el espíritu que es de Dios. . . . A menos que estamos
constantemente alerta, estaremos vencidos por el enemigo”.—2 Mensajes
Selectos, p. 14.
“Si nos fortalecemos en la fe, estaremos seguros bajo la vigilancia del
Poderoso”.—5 Testimonios, p. 277.
Capítulo 68
Fe la Llave a la Oración Respondida
Fe y oración—“He visto frecuentemente que los hijos del Señor se
descuidan de la oración, especialmente la oración secreta,
demasiadamente; que muchos no ejercen aquella fe la cual es su privilegio
y deber de ejercer, a menudo esperando por aquella sensación que sólo la
fe puede traer. Sensación no es fe; las dos son distintas. Fe es nuestra para
ejercer, pero sensación gozosa y la bendición corresponden a Dios. La
gracia de Dios viene al alma a través del canal de la fe viva, y esta fe está
en nuestro poder para ejercer”.—Primeros Escritos, p. 72.
Nuestra parte: orar y creer—“Nuestra parte es de orar y creer. Velad en
oración. Velad, y cooperad con el Dios que escucha la oración. Llevad en
mente que ‘nosotros somos colaboradores de Dios’. 1 Corintios 3:9.
Hablad y actuad en armonía con vuestras oraciones. Esto hará una
diferencia infinita con vosotros sea que las tentaciones comprueben que
vuestra fe es genuina, o muestren que vuestras oraciones son meramente
una forma.
“Cuando surgen perplejidades, y dificultades os confrontan, no miréis
por ayuda a la humanidad. Confiad todo con Dios. La práctica de contar a
otros nuestras dificultades sólo nos hace débiles, y tampoco les fortalece a
ellos. Está sobre ellos el peso de nuestras debilidades espirituales, que
ellos no pueden aliviar. Buscamos el poder del hombre errante y finito,
cuando podríamos tener el poder del Dios infinito y sin error.
“No es necesario ir a los fines de la tierra por sabiduría, porque Dios está
cerca. No son las capacidades que ahora tenéis o alguna vez tendréis que
os dará éxito. Es lo que el Señor os puede hacer. Debemos tener mucho
menos confianza en lo que el hombre puede hacer y mucho más confianza
en lo que Dios puede hacer por cada alma creyente. El anhela tener que lo
busquéis por la fe. El anhela que esperéis grandes cosas de él. El anhela
darnos comprensión en asuntos temporales bien como en los espirituales.
El puede afilar el intelecto. El puede dar tacto y habilidad. Poned vuestros
talentos en la obra, pedid a Dios por sabiduría, y os será dada”.— Palabras
de Vida del Gran Maestro, p. 112.
Lo que ningún poder de la tierra puede hacer—“Nosotros también
debemos tener horas marcadas para meditación y oración y por recibir
refresco espiritual. No damos valor al poder y eficacia de la oración como
debemos. La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra puede
lograr. Estamos pocas veces, en todos aspectos, ubicados en la misma
posición dos veces. Continuamente tenemos nuevas escenas y nuevas
pruebas a soportar, donde experiencias en el pasado no pueden ser un guía
suficiente. Precisamos la luz continua que procede de Dios”.—El
Ministerio de la Curación, p. 407.
Hacer cosas maravillosas—“Temo que no existe aquella fe que es
esencial. ¿No debemos prepararnos contra decepciones y tentaciones que
nos desaniman? Dios es misericordioso, y con la verdad regocijando,
purificando, ennobleciendo la vida, podemos hacer una obra segura y
sólida para Dios. La oración y la fe harán cosas maravillosas. La Palabra
tiene que ser nuestra arma en la guerra. Milagros pueden ser hechos a
través de la Palabra, porque ella es provechosa para todas las cosas”.
—Evangelismo, p. 357.
La mano espiritual—“Fe es la mano espiritual que toca la infinidad”.
—6 Testimonios, p. 465.
Dos brazos—“La verdadera fe y la oración verdadera, ¡cuán fuertes que
son! Son como dos brazos por los cuales del suplicante humano recibe el
poder del Amor Infinito”.—Obreros Evangélicos, p. 273.
No nuestro Salvador—“A través de la fe recibimos la gracia de Dios;
pero fe no es nuestro Salvador. Ella gana nada. Es la mano por la cual
afirmamos a Cristo, y apropiamos sus méritos, el remedio por el pecado”.
—El Deseado de Todas las Gentes, p. 147.
Dios se extiende por nuestra mano—“Dios se extiende por la mano de
fe en nosotros para dirigirnos a tomar seguramente la divinidad de Cristo,
para que logremos la perfección de carácter”.—El Deseado de Todas las
Gentes, p. 98.
La fe ve a Jesús como nuestro Mediador—“La fe ve a Jesús de pie
como nuestro Mediador a la diestra de Dios”.—Obreros Evangélicos, p.
273.
“Hoy él está de pie al altar de la misericordia, presentando delante de
Dios las oraciones de los que desean su ayuda”.—El Ministerio de la
Curación, p. 59.
“Mientras que las sinceras , humildes oraciones del pecador ascienden al
trono de Dios, Cristo los combina con los méritos de su propia vida de
obediencia perfecta. Nuestras oraciones son hechas fragantes por este
incienso. Cristo se ha fiado a si mismo para interceder en nuestro labor, y
el Padre siempre escucha al Hijo”.—Hijos e Hijas de Dios, p. 24.
La oración de fe definida—“La oración que proviene de un corazón
sincero, cuando las necesidades sencillas del alma son expresadas así
como pediríamos a un amigo terrenal por un favor, esperando que sería
dada—esto es la oración de fe”.—My Life Today, p. 19.
La base de la fe genuina—“La fe genuina tiene su base en las promesas
y provisiones de las Escrituras”.—Obreros Evangélicos, p. 274.
“No debemos confiar en nuestra fe, sino en las promesas de Dios”.
—Mensajes para los Jóvenes, p. 77.
Trae las bendiciones más ricas—“No gozamos la plenitud de la
bendición que el Señor ha preparado para nosotros, porque no pedimos en
fe. Si fuéramos a ejercer fe en la palabra del Dios viviente, tendríamos las
bendiciones más ricas. Deshonramos a Dios por nuestra falta de fe; por lo
tanto no podemos impartir vida a otros mediante un testimonio vivo y
animador. No podemos dar lo que no tenemos”.—6 Testimonios, p. 69.
Para los desanimados—“Para los que están desanimados existe un solo
remedio—fe, oración, y trabajo”.—6 Testimonios, p. 437.
No debe soltar—“Tu fe no debe soltar las promesas de Dios, si no ves o
sientes la respuesta inmediata a tus oraciones. No tengas miedo de confiar
en Dios. Confía en tu promesa segura: ‘Pedid y recibiréis’. Dios es
demasiado sabio para errar, y demasiado bueno para restringir cualquier
cosa buena de sus santos que andan en rectitud”.—1 Testimonios, p. 116.
Ser fortalecida por la oración—“En vez de fortalecer su fe por la
oración y meditación sobre las palabras de Cristo, ellos habían
concentrado en su desánimo y quejas personales. En este estado de
obscuridad tentaban manejar el conflicto con Satanás.
“Para tener éxito en tal conflicto tienen que llegar a la obra con un
espíritu diferente. Su fe tiene que ser fortalecida por oración ferviente y
ayuno, y la humillación del corazón. Tienen que quitarse del yo, y llenarse
con el Espíritu y poder de Dios. La súplica sincera y perseverante a Dios
en fe— una fe que lleve a la dependencia entera de Dios, y consideración
sin reserva a su obra—sólo puede tener éxito para llevar a los hombres la
ayuda del Espíritu Santo en la batalla contra principados y poderes,
gobernantes de la obscuridad de este mundo, y espíritus malignos en
lugares altos”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 397.
La victoria cada día—“El pueblo de Dios tiene que moverse
inteligentemente. No deben quedar satisfechos hasta que cada pecado
conocido esté confesado; entonces es su privilegio y deber creer que Jesús
los acepta. No deben esperar que otros pasen por la oscuridad y obtengan
la victoria para su gozo. Tal gozo durará solamente hasta que la reunión se
encierre. Pero Dios tiene que ser servido de principio en vez de
sentimiento. De mañana y de noche obtened la victoria para vosotros
mismos en vuestra familia. No permitáis que vuestro labor diario os
impida de esto. Tomad tiempo para orar, y al orar, creed que Dios os
escucha. Tened fe mezclada con vuestras oraciones. Puede ser que no
siempre sentís la respuesta inmediata; pero es entonces que la fe es
probada. Estáis probados para ver si vais a confiar en Dios, si tenéis una fe
viva y permanente. ‘Fiel es él que os llama, el cual también lo hará’ [1
Tesalonicenses 5:24]. Andad por la estrecha vía de la fe. Confiad en todas
las promesas del Señor. Confiad en Dios en la oscuridad. Esta es la hora
para tener fe. Pero vosotros a menudo permitís que el sentimiento os dirija.
Buscáis por valor en de vosotros mismos cuando no sentís consolados por
el Espíritu de Dios, y os desesperáis porque no lo encontráis. No confiáis
suficientemente en Jesús, el precioso Jesús. No hacéis que su dignidad sea
todo, todo. Lo mejor que podéis hacer no va a merecer el favor de Dios. Es
la dignidad de Jesús que os salvará, su sangre que os limpiará. Pero tenéis
esfuerzos para hacer. Tenéis que hacer lo que podéis hacer por vuestra
parte. Sed celosos y arrepentid, entonces creed.
“No confundáis fe y sentimiento juntos. Son distintos. Fe es nuestra para
ejercer. Esta fe tenemos que mantener en ejercicio. Creed, creed. Que
vuestra fe tome posesión de la bendición, y entonces es vuestra. Vuestros
sentimientos no tienen nada que ver con esta fe. Cuando la fe trae la
bendición a vuestro corazón, y regocijáis en la bendición, no es más fe,
sino sentimiento”.—1 Testimonios, p. 156.
¡Mira, O mira!—“Uno que sabe ha dicho, ‘El Padre mismo os ama’.
[Juan 16:27]. Uno que ha tenido un conocimiento por experiencia de la
largura, y la amplitud, y la altura, y la profundidad de este amor, nos ha
declarado este hecho asombroso. Este amor es nuestro a través de la fe en
el Hijo de Dios; por lo tanto una conexión con Cristo nos significa todo.
Tenemos que ser uno con él, bien como él es uno con el Padre, y entonces
somos amados por el Dios infinito como miembros del cuerpo de Cristo,
como ramos de la Vid viviente. Tenemos que quedar conectados con el
tronco pariente, y recibir nutrición de la Vid. Cristo es nuestra cabeza
glorificada, y del amor divino que fluye del corazón de Dios, reposa en
Cristo, y es comunicado a los que están unidos con él. Este amor divino
entrando en el alma la inspira con gratitud, la libra de su debilidad
espiritual, del orgullo, de la vanidad, del egoísmo, y de todo que
deformaría el carácter cristiano. . . .
“Cuando buscamos por lenguaje apropiado con que describir el amor de
Dios, encontramos palabras demasiado mansas, demasiado débiles, muy
por debajo del tema, y dejamos nuestras plumas y decimos, ‘No, no se
puede describir’. Solamente podemos hacer como hizo el discípulo amado,
y decir, ‘Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados
hijos de Dios’ [1 Juan 3:1]. En tentando cualquier descripción de este
amor, nos sentimos como infantes, balbuceando sus primeras palabras. En
silencio podemos adorar; porque silencio en este asunto es mera
elocuencia. Este amor ultrapasa todo lenguaje para describir. Es el misterio
de Dios encarnecido, Dios en Cristo, y la divinidad en la humanidad.
Cristo se bajó en humildad sin par, para que en su exaltación al trono de
Dios, podría también exaltar a los que creen en él, a un asiento con él en su
trono. Todos que miran hacia Jesús en fe para que las heridas y moretones
que el pecado ha hecho fueran sanados en él, serán hechos enteros.
“Los temas de la redención son temas trascendentales, y solamente los
que tienen mentes espirituales pueden discernir su profundidad y
significado. Es nuestra seguridad, nuestra vida, nuestro gozo, meditar
sobre las verdades del plan de la salvación. Fe y oración son necesarias
para que podamos contemplar las cosas profundas de Dios”.
—Fundamentals of Christian Education, p. 178-180.
Capítulo 69
Dios te Invita a Venir
Una invitación especial—“Venimos a Dios por invitación especial, y él
espera para darnos la bienvenida a su sala de audiencias. . . . Que los que
desean la bendición de Dios toquen y esperen a la puerta de la misericordia
con seguridad firme, diciendo, Porque tú, O Señor, has dicho, ‘Porque todo
aquel que pide, recibe; y él que busca, halla; y al que llama, se le abrirá’
[Mateo 7:8].—El Discurso Maestro de Jesús, p. 111.
Pedir ayuda por cada necesidad—“Podemos decir al Señor, con la
sencillez de un niño, exactamente lo que necesitamos. Podemos declararle
nuestros asuntos temporales, pidiéndole por pan y ropa bien como para el
pan de la vida y el vestido de la justicia de Cristo. Tu Padre celestial sabe
que necesitas todas estas cosas, y estás invitado a pedirle al respecto. Es a
través del nombre de Jesús que cada favor se recibe. Dios honrará ese
nombre, y suplirá tus necesidades de las riquezas de su liberalidad”.—El
Discurso Maestro de Jesús, p. 112.
Dádivas tan preciosas—“Las dádivas de él que tiene todo poder en el
cielo y la tierra están guardadas para los hijos de Dios. Dádivas tan
preciosas que nos vienen a través del sacrificio costoso de la sangre del
Redentor; dádivas que van a satisfacer los anhelos más profundos del
corazón, dádivas tan permanentes como la eternidad serán recibidas y
apreciadas por todos que vendrán a Dios como niños pequeños”.— El
Discurso Maestro de Jesús, p. 113.
Bendiciones temporales y espirituales—“El anhela darte conocimiento
en asuntos temporales bien como espirituales. El puede afilar el intelecto.
Puede dar tacto y destreza. Pon tus talentos en la obra, pide a Dios por
sabiduría, y te las será dada”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, p.
112.
Cualquier que sean tus problemas—“‘Venid a mi’ es su invitación.
Cualquier que sean tus ansiedades y pruebas, extiende tu caso delante del
Señor”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 295.
Ven ahora—en confianza—“El cielo está abierto a nuestros pedidos, y
estamos invitados a venir ‘confiadamente al trono de la gracia, para
alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro’ [Hebreos
4:16]. Tenemos que venir en fe, creyendo que obtendremos las mismas
cosas que le pedimos”.—5 Comentario Bíblico, p. 1078 (ST 18.04.1892).
Capítulo 70
Como Enoc Oraba
Peticiones silenciosas durante el trabajo diario—“Mientras ocupados
en nuestro trabajo diario, debemos elevar el alma al cielo en oración. Estas
peticiones silenciosas suben como incienso delante del trono de la gracia;
y el enemigo queda confundido. . . . Fue así que Enoc andaba con Dios. Y
Dios estaba con él, una ayuda presente en toda hora de necesidad. . . .
“La oración es el aliento del alma. Es el secreto del poder espiritual.
Ningún otro medio de gracia puede ser substituido, y la salud del alma ser
preservada. La oración trae el corazón en contacto inmediato con la Fuente
de la vida, y fortalece tendón y músculo de la experiencia religiosa”.
—Obreros Evangélicos, p. 268.
La oración incesante—“Yo desearía que podría impresionar a cada
obrero en la casa de Dios la gran necesidad de oración continua y sincera.
No pueden estar constantemente sobre las rodillas, pero pueden elevar sus
corazones a Dios. Fue así que Enoc andaba con Dios”.—5 Testimonios, p.
561.
“La caminada de Enoc con Dios no era en un trance o una visión, pero
en todos los deberes de su vida diaria. . . . En la familia y en su
intercambio con los hombres, como esposo y padre, amigo o ciudadano, él
era el siervo constante y no vacilante del Señor”.—Patriarcas y Profetas,
p. 72.
Tipo del remanente—“El carácter divino de este profeta representa el
estado de santidad que tiene que ser logrado por los que serán ‘redimidos
de entre los de la tierra’ (Apocalipsis 14:3) en el tiempo del segundo
advenimiento de Cristo. . . . Como Enoc, el pueblo de Dios buscará la
pureza de corazón, y la conformidad a su voluntad, hasta que reflejen la
similitud de Cristo. Como Enoc . . . mediante su santa conversación y
ejemplo van a condenar los pecados de los injustos. Como Enoc fue
trasladado al cielo antes de la destrucción del mundo por agua, así los
justos vivos serán trasladados de la tierra antes de su destrucción por
fuego”.—Patriarcas y Profetas, p. 77.
Vivía en lugares celestiales—“El corazón de Enoc se inclinaba hacia los
tesoros eternos. El había visto la ciudad celestial. El había visto al Rey en
su gloria en el medio del Sión. Cuanto más la iniquidad existente, lo más
sincero era su anhelo hacia el hogar de Dios. . . .
“‘Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios’
[Mateo 5:8]. Por trescientos años Enoc buscaba limpieza de corazón, para
que pudiera estar en armonía con el cielo. Por tres siglos había caminado
con Dios. Día por día había anhelado por una unión más cercana; íntima y
más íntima había crecido la comunión, hasta que Dios lo llevó a si mismo.
Había parado al umbral del mundo externo, solamente un paso entre él y la
tierra de los benditos; y ahora los portales se abrieron, la caminada con
Dios, por tanto tiempo llevada a cabo en la tierra, siguió, y él pasó por los
portales de la Ciudad Santa. . . .
“A tal comunión Dios nos llama”.—8 Testimonios, p. 345.
Capítulo 71
Como Moisés Oraba
Cuéntale tus problemas—“El Señor nos ha dado la promesa, ‘Y si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada’ [Santiago 1:5]. Está en la
orden de Dios que los que llevan responsabilidades deben reunirse a
menudo para aconsejarse uno con el otro, y para orar sinceramente por
aquella sabiduría que sólo él puede impartir. Habla menos; mucho tiempo
precioso se pierde en el hablar que no trae luz. Que los hermanos se unan
en ayuno y oración por la sabiduría que Dios ha prometido a suplir
deliberadamente. Cuenta a Dios tus problemas. Dile, como hizo Moisés,
‘No puedo dirigir a este pueblo a menos que tu presencia vaya conmigo’.
Entonces pide aún más; ora con Moisés, ‘Muéstrame tu gloria’. ¿Qué es
esta gloria?—Es el carácter de Dios. Esto es lo que él proclamó a Moisés.
“Que el alma en fe viviente aférrese en Dios. Que la lengua hable su
loor. Cuando se encuentren juntos, que la mente reverentemente se torne a
la contemplación de las realidades eternas. Entonces estarán ayudando el
uno al otro hacia una mentalidad espiritual. Cuando tu voluntad está en
armonía con la voluntad divina, estarán en armonía uno con el otro; y
tendréis Cristo a su lado como Consolador”.—Obreros Evangélicos, p.
431.
Implorando por su pueblo—“‘Déjame que . . . los consuma’, fueron las
palabras de Dios. Si Dios propusiera de destruir Israel, ¿quién podría
implorar por ellos? ¡Cuán pocos no irían a dejar a los pecadores a su
destino! . . .
“Pero Moisés percibía causa por esperanza donde solamente aparecía
desánimo e ira. La palabra de Dios, ‘Déjame’, él entendió no de prohibir si
no de alentar la intercesión, sugiriendo que nada sino las oraciones de
Moisés podrían salvar a Israel. . . .
“Al interceder Moisés por Israel, su timidez fue perdida en su profundo
interés y amor por aquellos con quienes él, en las manos de Dios, había
sido el medio de hacer tanto. El Señor escuchó sus pleitos, y concedió su
abnegada oración. Dios había probado a su siervo; había probado su
fidelidad y su amor por aquel pueblo errante y desagradecido, y
noblemente había Moisés soportado la prueba. Su interés en Israel no
brotaba de algún motivo egoísta. La prosperidad del pueblo escogido de
Dios le estaba más caro que honra personal, más caro que el privilegio de
llegar a ser el padre de una nación poderosa”.—Patriarcas y Profetas, p.
328 (Véase también 3 Testimonios, p. 328).
Tenía que tener ayuda de parte de Dios—“Moisés bien conocía la
perversidad y ceguera de aquellos que estaban bajo su cuidado; sabía bien
las dificultades con las cuales debía luchar. Pero había aprendido que para
prevalecer con el pueblo, tenía que tener ayuda de parte de Dios. Suplicaba
por una revelación más clara de la voluntad de Dios por una garantía de su
presencia: ‘Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has
declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he
conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora,
pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu
camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta
gente es pueblo tuyo’.
“La respuesta fue, ‘Mi presencia irá contigo, y te daré descanso’. Pero
Moisés todavía no estaba satisfecho. Apresuraba en su alma un sentido de
los resultados terribles si Dios abandonara a Israel a la dureza e
impenitencia. No podría soportar que sus intereses se separaran de los de
sus hermanos, y oró que el favor de Dios fuera restaurado a su pueblo, y
que el signo de su presencia siguiera para dirigir sus jornadas: ‘Si tu
presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se
conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en
que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos
los pueblos que están sobre la faz de la tierra?’
“‘Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto
has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre’. Todavía el
profeta no cesaba implorando. Cada oración había sido respondida, pero él
tenía sed por indicaciones mejores del favor de Dios. Ahora él hizo un
pedido que ningún otro ser humano jamás había hecho: ‘Te ruego que me
muestres tu gloria’.
“Dios no reprendió su pedido como presunción; pero las palabras
graciosas fueron habladas, ‘Yo haré pasar todo mi bien delante de tu
rostro’ [Éxodo 33:12-19]. La gloria descubierta de Dios, ningún hombre en
este estado mortal puede ver y vivir; pero Moisés fue asegurado que podría
contemplar cuanto más de la gloria divina como él podía soportar. Otra
vez estaba llamado a la cumbre de la montaña; entonces la mano que hizo
el mundo, la mano que ‘arranca los montes con su furor, y no saben quién
los trastornó’ (Job 9:5), tomó esta criatura del polvo, este hombre de fe
poderosa, y lo colocó en una hendidura de la roca, mientras la gloria de
Dios y toda su bondad pasó delante de él.
“Esta experiencia—sobre todo la promesa que la presencia divina le
atendería—fue para Moisés la seguridad de éxito en la obra que le quedaba
adelante; y él lo contaba de valor infinitamente más grande que todo el
aprendizaje de Egipto o todo lo que logró como estadista o líder militar.
Ningún poder terrenal o destreza o aprendizaje puede suplir el lugar de la
presencia constante de Dios”.—Patriarcas y Profetas, p. 338 (Véase
también 4 Testimonios, p. 523).
Implorando más por la iglesia—“El corazón de Moisés se hundió. El
había implorado que Israel no fuera destruido, aunque su propia posteridad
podría entonces llegar a ser una gran nación. En su amor por ellos el había
orado que su nombre fuera apagado del libro de la vida en lugar de que
ellos fueran dejados a perecer. El había arriesgado todo por ellos, y ésta
fue su respuesta. Todas sus dificultades, aún sus sufrimientos imaginarios,
ellos echaban la culpa sobre él; y sus quejas malignas hacían doblemente
pesado el cargo del cuidado y responsabilidad bajo los cuales él se
tambaleaba”.—Patriarcas y Profetas, p. 398.
Aún más súplicas por los desobedientes—“Moisés ahora se levantó y
entró en el tabernáculo. El Señor le declaró, ‘Yo los heriré de mortandad y
los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que
ellos’. Pero otra vez Moisés suplicó por su pueblo. No podía concordar en
que fueran destruidos, y él mismo hecho una nación más grande. Apelando
a la misericordia de Dios, dijo: ‘Ahora, pues, yo te ruego que sea
magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo: Jehová, tardo
para la ira y grande en misericordia. . . . Perdona ahora la iniquidad de este
pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este
pueblo desde Egipto hasta aquí’ [Números 14:12-19]”.—Patriarcas y
Profetas, p. 411.
Postrados sobre la tierra—“Moisés y Aarón todavía quedaba postrados
delante de Dios en la presencia de toda la asamblea, en silencio
implorando la misericordia divina por un Israel rebelde. Su aflicción era
demasiado profunda por palabras. Otra vez Caleb y Josué vinieron al
frente, y la voz de Caleb una vez más se eleva en triste sinceridad por
encima de las quejas de la congregación: ‘La tierra por donde pasamos
para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de
nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye
leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo
de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha
apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis’” [Números
14:7-9].—4 Testimonios, p. 151.
En el medio de más rebelión —“Moisés no había sospechado este
profundo complot, y cuando de repente entendió su significado terrible, él
cayó sobre su rostro en apelación silenciosa a Dios. Se levantó
seguramente triste, pero calmo y fuerte. Dirección divina le había sido
dada”.—Patriarcas y Profetas, 421.
Postrados delante del Señor—“Aquí encontramos una exhibición
notable de la ceguera que va a tomar posesión de las mentes humanas que
se vuelven de la luz y la evidencia. Aquí vemos el poder de la rebelión
endurecida, y cuán difícil es para sojuzgar. Seguramente los hebreos
habían tenido la evidencia más convincente en la destrucción de los
hombres que les habían engañado; pero todavía quedaron audaces y
desafiantes, y acusaron a Moisés y Aarón de matar hombres buenos y
santos. ‘Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos
e idolatría la obstinación’ [1 Samuel 15:23].
“Moisés no sintió la culpa del pecado y no salió con esta palabra del
Señor, dejando la congregación a perecer, como los hebreos huyeron de las
tiendas de Coré, Datán, y Abiram un día antes. Moisés quedaba, porque no
podía consentir con abandonar toda esta vasta multitud a la destrucción,
aunque él sabía que ellos merecían la venganza de Dios por su rebelión
persistente. El se postró delante de Dios porque el pueblo no sentía la
necesidad de la humillación; él intercedió por ellos porque no sentían
ninguna necesidad de interceder por si mismos”.—3 Testimonios, p. 394.
Listos para matarlo—“Ellos estaban listos a proceder a la violencia
contra sus líderes fieles y abnegados.
“Una manifestación de la gloria divina fue vista en la nube sobre el
tabernáculo, y una voz desde la nube, habló a Moisés y Aarón, ‘Apartaos
de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento’
[Números 16:45].
“La culpa del pecado no descansaba sobre Moisés, y por lo tanto él no
temía y no salió de repente para dejar la congregación a perecer. Moisés se
dilataba, en esta crisis terrible manifestando el interés del verdadero pastor
por el rebaño que le tocaba cuidar. Imploró que la ira de Dios no
destruyera por completo el pueblo de su elección. Por su intercesión el
paró el brazo de venganza, para que no hubiera un fin completo para un
Israel desobediente y rebelde”.—Patriarcas y Profetas, p. 426.
La hora de partir—“Mientras el pueblo contemplaba al hombre viejo,
casi por ser llevado fuera, se acordaron, con nuevo y más profundo
aprecio, su ternura patriarcal, sus consejos sabios, y sus labores incesantes.
¡Cuán frecuente, cuando sus pecados habían invitado los juicios justos de
Dios, las oraciones de Moisés habían prevalecido con él a perdonarlos! Su
dolor fue amplificado por remordimiento. Se acordaban con amargura que
su propia perversidad había provocado a Moisés por el pecado por el cual
él tenía que morir”.—Patriarcas y Profetas, p. 503.
Finalmente contestada—“Nunca, hasta que ejemplificado en el
sacrificio de Cristo, fueron la justicia y el amor de Dios demostrados más
notablemente que en sus tratamientos con Moisés. Dios cerró a Moisés
fuera de Canaán, para enseñar una lección que nunca debe ser olvidada—
que él exige obediencia exacta, y que los hombres deben cuidarse de no
tomar para sí mismos la gloria que corresponde a su Hacedor. El no podía
conceder la oración de Moisés que compartiera la herencia de Israel, pero
no se olvidó ni abandonó a su siervo. El Dios del cielo comprendió el
sufrimiento que Moisés había sufrido; había notado cada acto de servicio
fiel a través de los años largos de conflicto y prueba. En la cumbre de
Pisga, Dios llamó a Moisés para una herencia infinitamente más gloriosa
que el Canaán terrenal.
“Sobre el monte de la transfiguración Moisés estaba presente con Elías,
quien había sido trasladado. Fueron enviados como portadores de luz y
gloria del Padre a su Hijo. Y así la oración de Moisés, pronunciada tantos
siglos antes, fue finalmente contestada. El estaba sobre la ‘buena
montaña’, dentro de la herencia de su pueblo, llevando testimonio a él en
el cual todas las promesas a Israel estaban centradas. Así es la última
escena revelada a la vista mortal en la historia de ese hombre tan honrado
por el cielo”.—Patriarcas y Profetas, p. 512.
Compartieron sus anhelos—“Ahora el cielo había enviado a sus
mensajeros a Jesús; ángeles, no, sino hombres que habían soportado
sufrimiento y tristeza, y quienes podrían simpatizar con el Salvador en la
prueba de su vida terrenal. Moisés y Elías habían sido colaboradores con
Cristo. Habían compartido en sus anhelos por la salvación de los hombres.
Moisés había intercedido por Israel; ‘Que perdones ahora su pecado, y si
no, ráeme ahora de tu libro que has escrito’ Éxodo 32:32. Elías había
conocido soledad de espíritu, cuando por tres años y medio de hambre
había llevado el pesar del odio y de la tristeza de la nación. Solo quedó
firme por Dios sobre el Monte Carmelo. Solo huyó al desierto en angustia
y desespero. Estos hombres, escogidos por cima de cada ángel alrededor
del trono, vinieron para tener comunión con Jesús sobre las escenas de su
sufrimiento, y para consolarlo con la certeza de la simpatía del cielo. La
esperanza del mundo, la salvación de cada ser humano, fue el peso de su
entrevista”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 391.
Capítulo 72
Como Elías Oraba
Como hizo entonces—“Los mensajeros de Dios deberían demorar
mucho con él, si tuvieran éxito en su trabajo. Se cuenta la historia de una
mujer de edad de Lancashire que estaba escuchando las razones que sus
vecinos daban para el éxito de su pastor. Hablaron de dones, de su estilo de
hablar, de sus maneras. ‘No’, dijo la mujer. ‘Lo diré lo que es. Vuestro
hombre es muy íntimo con el Todopoderoso’.
“Cuando los hombres están tan dedicados como fue Elías y poseen la fe
que él tenía, Dios se revelará a si mismo como hizo entonces. Cuando los
hombres imploran con el Señor como hacía Jacob, los resultados vistos
entonces se verán otra vez. El poder vendrá de Dios en respuesta a la
oración de fe”.—Obreros Evangélicos, p. 269.
Oraba porque estaba preocupado—“Entre las montañas de Galaad, al
este del Jordán, en los días de Acab moraba un hombre de fe y oración
cuyo ministerio audaz fue destinado a parar la propagación rápida de la
apostasía en Israel. Muy lejos de cualquier ciudad de renombre, y
ocupando ningún puesto elevado en la vida, Elías el tisbita sin embargo
entró en su misión confidente en el propósito de Dios para preparar el
camino delante de él y darle éxito abundante. La palabra de fe y poder
estaba en sus labios, y su vida entera fue devota a la obra de reforma. Su
voz era una de alguien clamando en el desierto censurando el pecado y
suprimiendo la marea del mal. Y mientras venía al pueblo como censor del
pecado, su mensaje ofrecía el bálsamo de Galaad a las almas afligidas con
el pecado de todos que deseaban ser sanados.
“Mientras que Elías observaba a Israel bajándose más y más profundo
en la idolatría, su alma fue perturbada y su indignación despertada. Dios
había hecho grandes cosas por su pueblo. Los había libertado de la
esclavitud y les dado ‘las tierras de las naciones, para que guardasen sus
estatutos, y cumpliesen sus leyes’. Salmo 105:44, 45. Pero los diseños
benéficos de Jehová estaban ahora casi olvidados. Incredulidad
rápidamente separaba la nación escogida de la Fuente de su poder.
Observando esta apostasía de su retiro en la montaña, Elías quedó
abrumado con tristeza. En angustia de alma pidió a Dios para arrestar el
pueblo una vez favorecido en su curso maligno, para visitarles con juicios,
si fuera necesario, para que fueran llevados para ver a su verdadera luz su
salida del cielo. El anhelaba verlos llevados al arrepentimiento antes de
que fueran a tal extremo en el mal como para provocar al Señor a
destruirlos por completo.
“La oración de Elías fue contestada. Exhortaciones frecuentemente
repetidas, protestas, y amonestaciones habían fracasado a llevar a Israel al
arrepentimiento. La hora había llegado cuando Dios tenía que hablarles
por medio de juicios”.—Profetas y Reyes, p. 87.
Había uno que se atrevía—“El temor de Dios estaba en decrecimiento
diariamente en Israel. Las indicaciones de blasfemia de su idolatría ciega
eran vistas entre el Israel de Dios. No había nadie que se atrevía a
descubrir sus vidas mediante abiertamente mostrándose en oposición a la
idolatría profana que prevalecía. Los altares de Baal, y los sacerdotes de
Baal que sacrificaban al sol, a la luna, y a las estrellas, estaban en
evidencia en toda parte. Habían dedicado templos y grutas en las cuales la
obra de la mano del hombre estaba colocada para ser adorada. Los
beneficios que Dios había dado a su pueblo no incitaban ninguna gratitud
para el Dador. Todas las bondades del cielo—los riachos con sus
corrientes, los arroyos de aguas vivas, el rocío gentil, las lluvias que
refrescaban la tierra y causaban sus campos a producir en abundancia—
esto atribuían al favor de sus dioses.
“El alma fiel de Elías estaba afligida. Su indignación se despertó, y él
era celoso por la gloria de Dios. El vio que Israel estaba metido en una
apostasía temerosa. Y cuando se acordaba de las grandes cosas que Dios
les había hecho, estaba abrumado con lamento y asombro. Pero todo esto
estaba en el olvido por la mayoría de la gente. El entró la presencia del
Señor, y con su alma apenada en angustia, imploró que Dios salvara a su
pueblo aún si fuera por medio de juicios. Pleiteaba con Dios para restringir
de su pueblo ingrato el rocío y la lluvia, los tesoros del cielo, para que
Israel apóstata podría mirar en vano a sus dioses, sus dioses de oro, de
madera, de piedra, el sol, la luna, las estrellas, para regar y enriquecer la
tierra, y causarle a producir en abundancia. El Señor dijo a Elías que
escuchó su oración y que iba a restringir el rocío y la lluvia de su pueblo
hasta que se tornara para él en arrepentimiento”.—3 Testimonios, p. 291.
El continuaba estas oraciones—“A través de los largos años de sequía
y hambre, Elías oraba sinceramente que los corazones de Israel se tornaran
desde la idolatría para la lealtad a Dios. Pacientemente el profeta esperaba,
mientras que la mano de Dios pesaba sobre la tierra afligida. Al ver las
evidencias de sufrimiento y necesidad multiplicando por todo lado, su
corazón estaba torcido con tristeza, y anhelaba por poder para efectuar una
rápida reforma. Pero Dios mismo estaba manejando su plan, y solamente
lo que su siervo podía hacer era de seguir orando en fe y esperar la hora de
la acción determinada”.—Profetas y Reyes, p. 97.
El ora como si sabe—“Haciendo acordar a la gente de la larga apostasía
que ha despertado la ira de Jehová, Elías los llama a humillar sus
corazones y tornarse al Dios de sus padres, para que la maldición sobre la
tierra de Israel pueda ser sacada. Entonces, inclinándose reverentemente
delante del Dios invisible, él levanta las manos hacia el cielo y ofrece una
oración sencilla. Los sacerdotes de Baal han gritado y espumado y saltado,
desde mañana temprano hasta muy tarde en la tardecita; pero cuando Elías
ora, ningunos gritos insensatos resuenan sobre las alturas del Carmelo. El
ora como si sabe qué Jehová está allí, un testigo de la escena, uno que
escucha sus apelaciones. Los profetas de Baal han orado locamente,
incoherentemente. Elías ora sencillamente y fervientemente, pidiendo a
Dios que muestre su superioridad sobre Baal, para que Israel sea llevado a
tornarse a él.
“‘Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que
tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he
hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que
conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el
corazón de ellos’.
“Un silencio, sofocante en su solemnidad, cae sobre todos. Los
sacerdotes de Baal tiemblan con terror. Conscientes de su culpa, miran
para la retribución rápida.
“Apenas es la oración de Elías terminada que lenguas de fuego, como
destellos brillantes de relámpago, descienden del cielo sobre el altar
erigido, devorando el sacrificio, lamiendo el agua en la zanja, y
consumiendo hasta las piedras del altar. El brillo del fuego ilumina la
montaña y deslumbra los ojos de la multitud. En los valles abajo, donde
muchos están observando en suspenso ansioso los movimientos de los
encima, la bajada del fuego se ve claramente, y todos quedan asombrados
por la vista. Se parece el pilar de fuego que en el Mar Rojo separaba los
hijos de Israel de la hueste egipcia”.—Profetas y Reyes, p. 112.
Su rostro entre las rodillas—“Con la matanza de los profetas de Baal,
se abría camino para llevar a cabo una reforma espiritual poderosa entre
las diez tribus del reino del norte. Elías había colocado delante del pueblo
su apostasía; los había llamado a humillar sus corazones y volver al Señor.
Los juicios del cielo habían sido ejecutados; y ahora la maldición del cielo
iba a hacer retraída, y las bendiciones temporales de la vida renovadas. La
tierra sería refrescada con lluvia. ‘Sube, come y bebe’, dijo Elías a Acab,
‘porque una lluvia grande se oye’. Entonces el profeta subió el monte para
orar.
“No fue por causa de alguna evidencia ajena de que las lluvias estaban
por caer, que Elías podría con tanta confianza invitar a Acab a preparar por
lluvia. El profeta no veía ninguna nube en los cielos; escuchaba ningún
trueno. El sencillamente dijo la palabra que el Espíritu del Señor le había
movido a hablar en respuesta a su propia fuerte fe. Al largo del día él había
cumplido sin vacilar la voluntad de Dios y había revelado su confianza
implícita en las profecías de la Palabra de Dios; y ahora, habiendo hecho
todo que estaba en su poder para hacer, sabía que el cielo iba libremente
conceder las bendiciones predichas. El mismo Dios que había enviado la
sequía había prometido una abundancia de lluvia como el galardón de
hacer el bien; y ahora el día se esperaba por el prometido derramamiento.
En una actitud de humildad, ‘puso su rostro entre las rodillas’, intercedió
con Dios a favor del Israel penitente.
“Vez tras vez Elías envió a su siervo a un punto con vista del
Mediterráneo, para llegar a saber si había cualquier indicación visible que
Dios había escuchado su oración. Cada vez el siervo volvió con la palabra,
‘No hay nada’. El profeta no llegó a ser impaciente o perder su fe, mas
siguió su súplica sincera. Seis veces el siervo volvió con la palabra que no
había indicación de lluvia en los cielos de bronce. Sin desanimarse, Elías
le envió una vez más; y esta vez el siervo volvió con la palabra, ‘Yo veo
una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del
mar’.
“Esto fue suficiente. Elías no esperaba para los cielos a juntar oscuridad.
En aquella pequeña nube contemplaba por la fe una abundancia de lluvia;
y reaccionaba en armonía con su fe, enviando a su siervo ligeramente a
Acab con el mensaje, ‘Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te
ataje’ [1 Reyes 18:36-44].
“Fue porque Elías era un hombre de mucha fe que Dios podría usarlo en
esta grave crisis en la historia de Israel. Al orar, su fe se extendió y tomó
las promesas del cielo, y perseveró en oración hasta que sus peticiones
fueran contestadas. No esperaba por la plena evidencia que Dios le había
escuchado, pero estaba dispuesto a arriesgar todo en la mínima indicación
del favor divino. Y aun lo que él fue habilitado para hacer bajo Dios, todos
pueden hacer en su esfera de actividad en el servicio de Dios; porque del
profeta de las montañas de Galaad está escrito: ‘Elías era hombre sujeto a
pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no
lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses’. Santiago
5:17.
“Una fe como esta se necesita en el mundo hoy—una fe que tome las
promesas de la Palabra de Dios y recuse a soltar hasta que el cielo escuche.
Tal fe nos une con el cielo muy de cerca, y nos da fuerza para manejar los
poderes de la oscuridad. A través de fe los hijos de Dios ‘conquistaron
reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,
apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de
debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos
extranjeros’. Hebreos 11:33, 34. Y través de fe hoy podemos alcanzar las
alturas del propósito de Dios para nosotros. ‘Si puedes creer, al que cree
todo le es posible’. Marcos 9:23.
“Fe es un elemento esencial de la oración que prevalece. ‘Es necesario
que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los
que le buscan’. ‘Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos
oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos,
sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho’. Hebreos 11:6;
1 Juan 5:14, 15. Con la fe perseverante de Jacob, con la persistencia
inquebrantable de Elías, podemos presentar nuestras peticiones al Padre,
reclamando todo que él ha prometido. El honor de su trono está en juego
por el cumplimiento de su palabra”.— Profetas y Reyes, p. 115.
Lecciones importantes—“Lecciones importantes se nos presentan en la
experiencia de Elías. Cuando sobre el monte Carmelo ofreció la oración
por lluvia, su fe estaba probada, más él perseveró en hacer conocido su
pedido a Dios. Seis veces oró sinceramente, sin embargo no había una
señal que su petición fue concedida, pero con una fe fuerte él urgía su
pleito al trono de la gracia. Si él se había entregado al desánimo la sexta
vez, su oración no hubiera sido contestada, pero perseveró hasta que la
respuesta vino. Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras
peticiones; y si comprobamos su palabra, él honrará nuestra fe. El quiere
que tengamos todos nuestros intereses enlazados con sus intereses, y
entonces él puede con seguridad bendecirnos; porque entonces no vamos a
tomar la gloria a nosotros mismos cuando la bendición nos viene, sino
daremos todo el loor a Dios. Dios no siempre responde a nuestras
oraciones la primera vez que le llamamos; porque si así fuera, podríamos
tomarlo por dado que tenemos derecho a todas las bendiciones y favores
que él nos concede. En vez de escudriñar nuestros corazones para ver si
retuviéramos algún mal, o consintiéramos a cualquier pecado, llegaríamos
a ser descuidados, y faltaríamos en darnos cuenta de nuestra dependencia
de él, y nuestra necesidad de su ayuda.
“Elías se humilló hasta que estuviera en una condición en la cual no
tomaría la gloria para si mismo. Esta es la condición en que el Señor
escucha la oración, porque entonces le daremos la alabanza a él. La
costumbre de ofrecer alabanza a los hombres es una que resulta en gran
mal. Uno elogia al otro, y así los hombres están llevadas a sentir que la
gloria y honra les corresponde. Cuando exaltas al hombre, pones una
trampa por su alma, y haces exactamente cómo Satanás planeaba. Debes
alabar a Dios con todo el corazón, alma, fuerza, mente, y poder; porque
sólo Dios es digno de ser glorificado”.—2 Comentario Bíblico, p. 1034,
1035 (RH 27.03.1913).
Menos y menos—“El siervo observaba mientras Elías oraba. . . . Al
examinar su corazón, él parecía ser menos y menos, tanto en su propia
estimación y a la vista de Dios. Le parecía que era nada, y que Dios era
todo; y cuando llegó al punto de renunciar el yo, mientras se pegó al
Salvador como su única fuerza y justicia, vino la respuesta”.—Hijos e
Hijas de Dios, p. 208.
Sueltes muy pronto—“Debiéramos estar mucho en oración secreta.
Cristo es la vid, vosotros sois los ramos. Si queremos crecer y prosperar,
tenemos que continuamente recibir la savia y nutrición de la Vid Viviente;
porque separados de la vid no tenemos fuerza.
“Pregunté al ángel por qué no había más fe y poder en Israel. El dijo,
’Tú sueltes el brazo del Señor muy pronto. Presione tus peticiones al trono,
y aguanta por fuerte fe. Las promesas son seguras. Cree que recibes las
cosas que pides, y las tendrás’. Entonces me dirigió a Elías. El estaba
sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oraba sinceramente. Su fe
soportó la prueba. Siete veces él oró delante del Señor, y por final se veía
la nube. Vi que habíamos dudado las promesas seguras, y herido al
Salvador por nuestra falta de fe. Dijo el ángel, ‘Vístete de la armadura, y
sobre todo toma el escudo de la fe; porque esto guardará el corazón, la
propia vida, de los dardos ardientes del maligno’. Si el enemigo consigue
que los desanimados quiten la vista de Jesús, y miren a si mismos, y
concentren en su propia indignidad, en lugar de meditar sobre la dignidad
de Jesús, su amor, sus méritos, y su gran misericordia, el sacará el escudo
de la fe y ganar su objeto; estarán expuestos a sus tentaciones ardientes.
Entonces los débiles deben mirar a Jesús, y creer en él; entonces están
ejerciendo la fe”.—Primeros Escritos, p. 73.
Capítulo 73
Como Ezequías Oraba
Lo colocaba delante del Señor—“‘Ni os haga Ezequías confiar en
Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta
ciudad en manos del rey de Asiria. No escuchéis a Ezequías, porque así
dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno
de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su
pozo, hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de
grano y de vino, tierra de pan y de viñas. Mirad que no os engañe Ezequías
diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones
cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde está el dios de
Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria
de mi mano? ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya
librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a
Jerusalén?’. Isaías 36:15-20. . . .
“Senaquerib escribió ‘cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de
Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de
los países no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios
de Ezequías librará al suyo de mis manos’. 2 Crónicas 32:17.
“La amenaza jactanciosa estaba acompañada por el mensaje: ‘No te
engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalén no será entregada
en mano del rey de Asiria.He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes
de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas; ¿y escaparás tú?¿Acaso
libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es,
Gozán, Harán, Resef, y los hijos de Edén que estaban en Telasar? ¿Dónde
está el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim,
de Hena y de Iva?’ 2 Reyes 19:10-13.
“Cuando el rey de Judá recibió esta carta insultante, la llevó al templo y
la ‘extendió . . . delante del Señor’ y oró con firme fe por ayuda del cielo,
que las naciones de la tierra supieran que el Dios de los hebreos todavía
vivía y reinaba. Versículo 14. El honor de Jehová estaba en juego; sólo él
podría libertar.
“‘Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines’, imploraba
Ezequías, ‘sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el
cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus
ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar
al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han
destruido las naciones y sus tierras; y que echaron al fuego a sus dioses,
por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o
piedra, y por eso los destruyeron. Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro,
sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra
que sólo tú, Jehová, eres Dios’. 2 Reyes 19:15-19. . . .
“Las súplicas de Ezequías a favor de Judá y del honor de su Soberano
estaba en armonía con la mente de Dios. Salomón, en su bendición en la
dedicación del templo, había orado al Señor que éste mantenga ‘la causa
de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; a fin de que
todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro’.
1 Reyes 8:59, 60. Especialmente fue que el Señor mostrara favor cuando,
en tiempos de guerra o de oposición por un ejército, los jefes de Israel
debieran entrar en la casa de oración y suplicar por liberación. Versículos
33, 34.
“Ezequías no quedaba sin esperanza. Isaías le envió, diciendo, ‘Así ha
dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey
de Asiria, he oído’. . . [2 Reyes 19:20].
“‘La soberbia de Asiria será derribada, y se perderá el cetro de Egipto’.
Zacarías 10:11. Esto es cierto no solamente de las naciones que se ponían
en orden contra Dios en los tiempos antiguos, pero también de las naciones
hoy que no cumplen el propósito divino. En el día de los galardones
finales, cuando el Juez justo de toda la tierra va a ‘zarandear a las
naciones’ (Isaías 30:28), y los que han guardado la verdad será permitidos
a entrar la ciudad de Dios, los arcos del cielo sonarán con los cánticos
triunfantes de los redimidos. ‘Vosotros tendréis cántico’ declara el profeta,
‘como de noche en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el
que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel. Y
Jehová hará oír su potente voz. . . . Porque Asiria que hirió con vara, con la
voz de Jehová será quebrantada’ [Isaías 30:29-31].—Profetas y Reyes, pp.
262-270.
Capítulo 74
Como Nehemías Oraba
Leer acerca de Nehemías—“Sus ideas sobre la libertad religiosa están
siendo entretejidas con sugerencias que no provienen del Espíritu Santo, y
la causa de la libertad religiosa está enferma, y su enfermedad solamente
puede ser sanada por la gracia y gentileza de Cristo.
“Los corazones de los que promueven esta causa tienen que llenarse con
el espíritu de Jesús. Solamente el Gran Médico puede aplicar el bálsamo
de Galaad. Que esos hombres lean el libro de Nehemías con corazones
humildes tocados por el Espíritu Santo, y sus ideas falsas serán
modificadas, y principios correctos se verán, y el orden de las cosas
cambiará. Nehemías oró a Dios por ayuda, y Dios escuchó su oración. El
Señor influyó a los reyes paganos a venir a su ayuda. Cuando sus
enemigos trabajaban celosamente en contra de él, el Señor obró a través de
reyes para llevar a cabo su propósito, y para contestar las muchas
oraciones que le estaban ascendiendo por la ayuda que tanto necesitaban”.
—Testimonios para los Ministros, p. 200,
El tipo de hombres que Dios puede usar—“Dios demostró al pueblo
para los cuales se había hecho tanto que no serviría con sus pecados. El
obró, no a través de los que se recusaron a servirlo con unidad de
propósito, quienes habían corrompido sus maneras delante de él, sino a
través de Nehemías; porque él estaba registrado en los libros del cielo
como hombre. Dios ha dicho, ‘Honraré a los que me honran’ [1 Samuel
2:30]. Nehemías se mostraba como hombre que Dios podría usar para
derribar principios falsos y restaurar principios nacientes en el cielo; y
Dios lo honró. El Señor va a usar en su obra a hombres que son fieles
como acero al principio, a quienes que no serán desviados por las
sofisterías de los que han perdido su vista espiritual.
“Nehemías fue escogido por Dios porque estaba dispuesto a cooperar
con el Señor como restaurador. La mentira y la intriga fueron usadas para
pervertir su integridad, pero él no estaría sobornado. El rehusó a ser
corrompido por los artificios de hombres sin principio, que habían sido
contratados para hacer una obra maligna. El no les permitía que le
intimidara en seguir un curso de cobarde. Cuando él notaba que actuaban
con principios errados, él no se quedaba como espectador y por su silencio
dar consentimiento. No dejaba que el pueblo concluyera que estaba en el
lado errado. El tomó una posición firme e inflexible por la rectitud. No
prestaba ni una jota de influencia para la perversión de los principios
establecidos por Dios. No importa el curso que otros siguieran, él podría
decir, ‘Yo no hice así, a causa del temor de Dios’ [Nehemías 5:15].
“En su trabajo, Nehemías mantendría la honra y gloria de Dios siempre
en vista. Los gobernadores que estaban antes de él habían tratado
injustamente con el pueblo, ‘y tomaron de ellos por el pan y por el vino
más de cuarenta siclos de plata, y aun sus criados se enseñoreaban del
pueblo; pero yo no hice así’, declaró Nehemías, ‘a causa del temor de
Dios’”.—3 Comentario Bíblico, p. 1135 (RH 02.05.1899).
La oración trajo coraje—“Mediante mensajeros de Judea el patriota
hebraico supo que los días de prueba habían llegado a Jerusalén, la ciudad
escogida. Los exiliados que habían vuelto sufrían aflicción y reproche. El
templo y porciones de la ciudad habían sido reconstruidos; pero la obra de
restauración estaba detenida, los servicios del templo interrumpido, y el
pueblo en constante alarma por el hecho de que los muros de la ciudad
estaban mayormente en ruinas.
“Abrumado con tristeza, Nehemías no podía comer ni beber; él ‘lloré, e
hice duelo por algunos días, y ayuné’. En su dolor se volvió al divino
Ayudador. ‘Oré’ dijo, ‘delante del Dios de los cielos’. Fielmente hizo
confesión de sus pecados y los pecados de su pueblo. Imploró que Dios
mantuviera la causa de Israel, restaurara su coraje y fuerza, y los ayudara a
reconstruir los lugares destruidos de Judá.
“Mientras Nehemías oró, su fe y coraje se fortaleció. Su boca se llenó
con argumentos santos. Indicó la deshonra que caería sobre Dios, si su
pueblo, ahora que habían vuelto a él, se dejaran en flaqueza y opresión; y
urgió al Señor a cumplir su promesa: ‘si os volviereis a mí, y guardareis
mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión
fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar
que escogí para hacer habitar allí mi nombre’ [Nehemías 1:9]. Véase
Deuteronomio 4:29-31. Esta promesa fue dada a Israel a través de Moisés
antes de entrar Canaán, y durante los siglos quedaba sin ser cambiada. El
pueblo de Dios ahora había vuelto a él en penitencia y fe y su promesa no
faltaría.
“Muy a menudo Nehemías había derramado su alma en favor de su
pueblo. Pero ahora mientras oraba un propósito santo tomó forma en su
mente. Resolvió que si pudiera obtener consentimiento del rey, y la ayuda
necesaria en conseguir implementos y materiales, él mismo se encargaría
con la tarea de reconstruir los muros de Jerusalén y restaurar el poder
nacional de Israel. Y pidió al Señor a concederle favor en los ojos del rey,
que este plan pudiera llevar a cabo. ‘Concede ahora buen éxito a tu siervo’,
él rogó, ‘y dale gracia delante de aquel varón’ [Nehemías 1:11].
“Por cuatro meses Nehemías esperaba por una oportunidad favorable
para presentar su pedido al rey”.—Profetas y Reyes, p. 464-466.
Estudiar la oración—[Nehemías 1:5, 6 citado]. “No solamente dijo
Nehemías que Israel había pecado. También dio a conocer con penitencia
que él y la casa de su padre habían pecado. ‘En extremo nos hemos
corrompido contra ti’, dice él, colocándose a si mismo entre aquellos que
habiendo deshonrado a Dios por no quedar firme a favor de la verdad. . . .
“Nehemías se humilló delante de Dios, dándole la gloria debida a su
nombre. Así también hizo Daniel en Babilonia. Vamos a estudiar las
oraciones de estos hombres. Nos enseñan que tenemos que humillarnos,
pero nunca debiéramos borrar la línea de demarcación entre el pueblo de
Dios que guardan sus mandamientos y los que no tienen respecto por su
ley.
“Todos tenemos que acercarnos a Dios. El se acercará a los que le
lleguen en humildad, llenos de santo temor por su sagrada majestad, y
poniéndonos delante de él separados del mundo”.—3 Comentario Bíblico,
p. 1136 (MS 58, 1903).
Sujetando la promesa—“Por la fe sujetando la promesa divina,
Nehemías colocaba al escabel de la misericordia celestial su petición que
Dios mantuviera la causa de su pueblo penitente, restaurara su fuerza, y
edificara sus lugares devastados. Dios había sido fiel a sus amonestaciones
cuando su pueblo se separó de él; los había esparcido entre las naciones
según su Palabra. Y Nehemías encontró en este mismo hecho la seguridad
que él sería igualmente fiel en cumplir sus promesas”.—3 Comentario
Bíblico, p. 1136 (SW 01.03.1904).
Lanzó una oración—“Finalmente la tristeza que había pesado el
corazón del patriota no podría más ser escondida. Noches sin dormir y días
llenos de cuidado dejaron sus rastros en su semblante. El rey, celoso por su
propia seguridad, estaba acostumbrado a leer semblantes y penetrar
máscaras, y notaba que algún problema secreto estaba afligiendo a su
copero. ‘¿Por qué está triste tu rostro?’ preguntó. ‘Pues no estás enfermo.
No es esto sino quebranto de corazón’.
“La pregunta llenó a Nehemías con aprensión. ¿No enojaría al rey de
escuchar que mientras por fuera envuelto en su servicio, los pensamientos
del cortesano estaban muy lejos con su pueblo afligido? ¿No estaría la vida
del delincuente en peligro? Su plan querido para restablecer la fuerza de
Jerusalén—¿estaba por ser derribado? ‘Entonces’, él escribió, ‘temí en
gran manera’. Con labios temblantes y ojos llorosos reveló la causa de su
tristeza. ‘Para siempre viva el rey’, respondió. ‘¿Cómo no estará triste mi
rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta,
y sus puertas consumidas por el fuego?’
“La narración de la condición de Jerusalén despertó la simpatía del
monarca sin excitar sus prejuicios. Otra pregunta dio la oportunidad por la
cual Nehemías largamente había esperado: ‘¿Qué cosa pides?’ Pero el
hombre de Dios no se atrevía a responder hasta que buscara dirección de
Uno más elevado que Artajerjes. El tenía una confianza sagrada a cumplir,
en la cual necesitaba ayuda del rey; y se dio cuenta que mucho dependía de
presentar el asunto de tal manera como para ganar su aprobación y
conseguir su ayuda. ‘Oré’ dijo, ‘al Dios de los cielos’. En esta oración
corta Nehemías se empujó en la presencia del Rey de Reyes y ganó a su
lado un poder que puede convertir corazones como son convertidos los
ríos de agua”.—Profetas y Reyes, p. 466.
Dondequiera que estemos—“Dios en su providencia no nos permite
saber el fin del comienzo; pero nos dará la luz de su Palabra para guiarnos
mientras andamos, y nos pide mantener nuestras mentes concentradas en
Jesús. Dondequiera que estemos, cualquiera nuestra ocupación, nuestros
corazones tienen que ser elevados a Dios en oración. Esto es ser instantes
en oración. No tenemos que esperar hasta que podamos arrodillarnos antes
de orar. En cierta ocasión, cuando Nehemías entró delante del rey, el rey
preguntó por qué se parecía triste, y cuál fue su pedido. Pero Nehemías no
se atrevía a responder en seguida. Importantes intereses estaban en juego.
El destino de una nación dependía de la impresión que entonces tenía que
ser hecha en la mente del monarca; y Nehemías lanzó una oración al Dios
del cielo, antes de que se atreviera a responder al rey. El resultado fue que
obtuvo todo que había pedido o aún deseado”.—3 Comentario Bíblico, p.
1136 (HS 144).
Necesitados hoy—“Hay necesidad de varios Nehemías en la iglesia hoy
—no solamente de hombres que pueden orar y predicar, pero de hombres
cuyas oraciones y sermones son reforzados con un propósito firme y
ardiente”.—3 Comentario Bíblico, p. 1137 (SW 09.02.1901).
Un recurso listo—“Orar como Nehemías oró en su hora de necesidad es
un recurso disponible del cristiano bajo circunstancias cuando otras formas
de oración pueden ser imposibles. Trabajadores en los caminos ocupados
de la vida, apretados y casi abrumados con perplejidad, pueden enviar una
petición a Dios por dirección divina. Viajeros por mar y tierra, cuando
amenazados con algún gran peligro, pueden así entregarse a la protección
del cielo. En horas de dificultad repentina o peligro el corazón puede
enviar sus súplicas por ayuda a Uno que se ha afirmado a venir a la ayuda
de sus fieles y creyentes siempre que lo llamen. En cada circunstancia,
bajo toda condición, el alma pesada con dolor y cuidado, o ferozmente
atacada, puede encontrar seguridad, soporte, y ayuda en el amor incesante
y poder de un Dios fiel a su pacto.
“Nehemías, en aquel breve momento de oración al Rey de Reyes, tomó
coraje para contar a Artajerjes su deseo de estar libre por un tiempo de sus
deberes en la corte, y pidió la autoridad para reconstruir los lugares
devastados de Jerusalén y de hacerla una vez más una ciudad fuerte y
protegida. Resultados monumentales a la nación judaica estaban en juego
sobre este pedido. ‘Y’, declaró Nehemías, ‘me lo concedió el rey, según la
benéfica mano de mi Dios sobre mí’”.—Profetas y Reyes, p. 466, 467.
Oraciones subiendo continuamente—“No hay hora ni lugar en la cual
es inapropiado ofrecer una petición a Dios. No hay nada que puede
prevenirnos de levantar nuestros corazones en el espíritu de oración
sincera. En los gentíos de la calle, en medio de una cita de negocios,
podemos enviar una petición a Dios y pedir por dirección divina, como
hizo Nehemías cuando presentó su pedido delante del rey Artajerjes. Un
retiro de comunión se puede encontrar dondequiera que estemos. Debemos
tener abierta la puerta del corazón continuamente y nuestra invitación
subiendo que Jesús pueda venir y morar como huésped celestial en el
alma”.—El Camino a Cristo, p. 99.
Al llegar a Jerusalén—“En secreto y silencio Nehemías terminó su
circuito de los muros. ‘No sabían los oficiales a dónde yo había ido’, él
declaró, ‘ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los
judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la
obra’. El restante de la noche pasó en oración, porque sabía que la mañana
iba a requerir esfuerzo sincero para despertar y unir a sus desanimados y
divididos paisanos”.—Profetas y Reyes, p. 467.
Solamente con oración seguía la obra—“Cuanta angustia de alma esta
severidad necesitada costó al fiel obrero de Dios, solamente el juicio va a
revelar. Había una lucha constante con elementos opuestos, y sólo por
medio de ayuno, humillación, y oración se hacía progreso. . . .
“En la obra de reforma a ser llevado a cabo hoy, hay necesidad de
hombres quien, como Esdras y Nehemías, no van a paliar o disculpar el
pecado, ni encogerse de vindicar la honra de Dios. Aquellos sobre que
descansa el peso de esta obra no se callarán cuando se hace el mal, ni van a
tapar el mal con un manto de caridad falsa. Se van a acordar de que Dios
no respeta a las personas, y que severidad a algunos pocos puede
comprobar la misericordia a muchos. También van a acordarse de que en
aquel que reprende el mal se debe siempre revelar el espíritu de Cristo.
“En su trabajo, Esdras y Nehemías se humillaron delante de Dios,
confesando sus pecados y los pecados de su pueblo, y pidiendo perdón
como si fueran ellos mismos los culpables. Con paciencia trabajaron y
oraron y sufrieron. Lo que hacía su trabajo más difícil no fue la hostilidad
de los paganos, pero la oposición secreta de sus supuestos amigos, quienes,
por prestar su influencia al servicio del mal, multiplicaron por diez la carga
de los siervos de Dios. Estos traidores proveían a los enemigos del Señor
materiales para usar en su tierra contra su pueblo. Sus pasiones malignas y
voluntad rebelde siempre estaban en lucha con los obvios requerimientos
de Dios.
“El éxito atendiendo los esfuerzos de Nehemías muestra lo que oración,
fe, y acción sabia y energética pueden lograr. Nehemías no era sacerdote;
no era profeta; no hacía ninguna pretensión a título elevado. Era un
reformador planteado por una hora importante. Era su blanco enderezar a
su gente con Dios. Inspirado con un gran propósito, dirigía cada energía de
su ser a su realización. La integridad alta e inflexible marcaba sus
esfuerzos. Al entrar en contacto con el mal y la oposición al verdadero, se
ponía tan determinado que el pueblo estaba despertado a laborar con celo
fresco y coraje. No podían menos que reconocer su lealtad, su patriotismo,
y su profundo amor por Dios; y observando esto, estaban dispuestos a
seguir dondequiera que guiaba”.—Profetas y Reyes, p. 498.
Capítulo 75
Como Juan el Bautista Oraba
Debe ser nuestra experiencia—“La experiencia de Enoc y Juan el
Bautista representa lo que la nuestra debe ser. Mucho más que hacemos,
debemos estudiar las vidas de estos hombres—de él que estaba trasladado
al cielo sin conocer la muerte, y él, que antes del primer advenimiento de
Cristo, fue llamado a preparar el camino del Señor, para enderezar sus
sendas”.—8 Testimonios, p. 344.
Preparación para servicio—“La vida de Juan no se pasaba en la
ociosidad, en melancolía ascética, o en el aislamiento egoísta. De vez en
cuando salía para mezclarse con la gente; y era siempre un observador
interesado en lo que pasaba en el mundo. Desde su retiro quieto observaba
el desarrollo de los eventos. La carga de su misión le estaba por encima.
En soledad, mediante meditación y oración, procuraba fortalecer su alma
por su obra de la vida que le tocaba por delante”.—Obreros Evangélicos,
p. 58.
Cristo era su estudio—“Juan el Bautista en su vida en el desierto estaba
enseñado por Dios. Estudiaba las revelaciones de Dios en la naturaleza.
Bajo la dirección del Espíritu Divino, estudiaba los rollos de los profetas.
Día y noche, Cristo era su estudio, su meditación, hasta que la mente y el
corazón y el alma estuvieran llenos de la visión gloriosa”.—8 Testimonios,
p. 346.
Resultados de la visión espiritual—“El contemplaba al Rey en su
hermosura, y el yo se perdió de vista. Contemplaba la majestad de la
santidad y se conocía a ser ineficiente e indigno. Era el mensaje de Dios
que tenía que declarar. Estaba en el poder de Dios y su justicia que tenía
que quedar. Estaba listo para salir como mensajero del cielo, no
impresionado por lo humano, porque había contemplado lo divino. Podría
aparecer sin miedo en la presencia de monarcas terrenales porque
temblante se había inclinado delante del Rey de Reyes. Sin argumentos
elaborados ni con teorías delicadas, Juan declaraba su mensaje”.—8
Testimonios, p. 347.
La visión produjo la humildad—“Mirando en fe al Redentor, Juan
había subido a la altura de la abnegación. No procuraba a traer a los
hombres a si mismo, sino elevar sus pensamientos alto y más alto, hasta
que pudiera concentrarse en el Cordero de Dios. El mismo había sido
solamente una voz, un clamor en el desierto”.—8 Testimonios, p. 348.
“El alma del profeta, vaciado del yo, estaba llenada con la luz del
Divino”.—8 Testimonios, p. 349.
Nuestro mensaje similar—“En esta era, justo antes de la segunda
venida de Cristo en las nubes del cielo, una obra similar a la de Juan tiene
que ser hecha”.—8 Testimonios, p. 347.
“Para dar un mensaje tal como Juan daba, tenemos que tener una
experiencia espiritual como la suya. La misma obra tiene que hacerse en
nosotros. Tenemos que contemplar a Dios, y en la contemplación perder la
vista del yo.
“Por la naturaleza Juan tenía las faltas y flaquezas comunes a la
humanidad; pero el toque de amor divino lo había transformado”.—8
Testimonios, p. 348.
Capítulo 76
Como Martín Lutero Oraba
Las súplicas de Martín Lutero—“Al día siguiente tenía que aparecer
para dar su respuesta final. Por un tiempo su corazón se cayó por dentro
cuando contemplaba las fuerzas que estaban combinadas contra la verdad.
Su fe no vacilaba; temor y estremecimiento le venía por cima, y horror le
abrumaba. Peligros se multiplicaban por delante; sus enemigos parecían a
triunfar, y los poderes de la oscuridad a prevalecer. Nubes se juntaban en
su rededor y parecían separarlo de Dios. Anhelaba por la seguridad que el
Señor de las huestes estaban con él. En angustia de espíritu se echó con su
rostro sobre la tierra y derramó aquellos lloros de corazón quebrantado,
que apenas Dios puede entender plenamente.
“‘O Dios todopoderoso y eterno’, suplicó. ‘¡Cuán terrible es este
mundo! He aquí, éste abre su boca para tragarme, y tengo tan poca
confianza en ti. . . . Si es sólo en el poder de este mundo que tiene que
colocar mi confianza, todo se acaba. . . . Mi última hora ha venido, mi
condenación ha sido pronunciada. . . . O Dios, ayúdame contra toda la
sabiduría del mundo. Haz esto, . . . tú sólo; . . . porque esto no es mi
trabajo, sino el tuyo. No tengo nada que hacer aquí, nada por el cual
contender con estos grandes del mundo. . . . Pero la causa es tuya, . . . y es
una causa justa y eterna. Oh Señor, ¡ayúdame! Fiel e invariable Dios, en
ningún hombre coloco mi confianza. . . . todo lo que es del hombre es
incierto; todo que procede del hombre fracasa. . . . Tú me has escogido por
este trabajo. . . . Ponte a mi lado, por el bien de tu amado Jesucristo, quien
es mi defensa, mi escudo, y mi torre fuerte’.
“Una providencia todo sabia había permitido a Lutero a conocer su
peligro, para que no confíe en su propia fuerza y se apure presuntamente
hacia el peligro. Sin embargo no fue el temor de sufrimiento personal, un
pavor de tortura o muerte, que parecía ser inminente, que le abrumaba con
su terror. Había venido a la crisis, y sentía su propia insuficiencia para
enfrentarla. Por su debilidad la causa de la verdad podría sufrir pérdida. No
por su propia seguridad, sino por el triunfo del evangelio que él luchaba
con Dios. Como en el caso de Israel, en aquella lucha nocturna al lado del
arroyo solitario, fue la angustia y conflicto de su alma. Como Israel, él
prevaleció con Dios. En su impotencia extrema su fe pegó en Cristo, el
poderoso Libertador. Estaba fortalecido con la seguridad que no aparecería
solo delante del concilio. La paz volvió a su alma, y regocijó que estaba
permitido a levantar la Palabra de Dios delante de los soberanos de las
naciones.
“Con la mente aferrada en Dios, Lutero se preparó para la lucha
adelante. Pensaba sobre el plan de su respuesta, examinaba pasajes en sus
propios escritos, y sacaba de las Santas Escrituras pruebas apropiadas para
sostener sus posiciones. Entonces, colocando la mano izquierda sobre el
Volumen Sagrado, que estaba abierto delante de él, levantó la mano
derecha al cielo y juraba ‘a quedar fiel al Evangelio, y libremente confesar
su fe, aunque sellara su testimonio con la propia sangre’”.—El Conflicto
de los Siglos, p. 145, 146.
El poder que sacudió el mundo—“Cuando enemigos poderosos se
unían para derribar la fe reformada, y miles de espadas parecían por ser
desenvainadas en contra, Lutero escribió: ‘Satanás está avanzando su furia;
pontífices malignos conspiran; y estamos amenazados con guerra.
Exhortéis al pueblo a contender valientemente delante del trono del Señor,
mediante fe y oración, para que nuestros enemigos, conquistados por el
Espíritu de Dios, puedan quedar restringidos a la paz. Nuestra necesidad
principal, nuestro labor principal, es la oración; que el pueblo sepa que
ahora están expuestos a las filas de la espada y a la ira de Satanás, y que
oren. . . .
“Desde el lugar secreto de la oración vino el poder que sacudió el
mundo en la gran Reforma . Allá, con calma santa, los siervos del Señor
colocaron sus pies sobre la roca de sus promesas. Durante la lucha en
Augsburg, Lutero ‘no paso ni un día sin dedicar un mínimo de tres horas a
la oración, y fueron obras escogidas de aquellas más favorables al estudio’.
En la privacidad de su cámara se escuchaba derramando su alma delante
de Dios en palabras ‘llenas de adoración, temor, y esperanza, como cuando
uno habla a un amigo’. ‘Yo se que tú eres nuestro Padre y nuestro Dios’,
dijo él, ‘y que vas a esparcir a los perseguidores de tus hijos; porque tú
mismo estás en peligro con nosotros. Todo este asunto es tuyo, y es
solamente con tu permiso que hemos puesto en nuestras manos para
hacerlo. ¡Defiéndenos, entonces, O Padre!’
“A Melanchton, quien estaba aplastado bajo el peso de ansiedad y
temor, escribió: ‘Gracia y paz en Cristo—en Cristo, digo, y no en el
mundo. Amén. Yo odio con odio extremo los cuidados extremos que te
consumen. Si la causa es injusta, abandónala; si la causa es justa, ¿por qué
desmentir las promesas de él que nos manda dormir sin temor? . . . Cristo
no estará en necesidad para la obra de justicia y verdad. El vive, él reina;
¿qué temor, entonces, podremos tener?’”—El Conflicto de los Siglos, p.
192, 193.
Capítulo 77
Como Jesús Oraba – 1
Desde horas pasadas con Dios—“No por si mismo, sino por otros, él
vivía y pensaba y oraba. Desde horas pasadas con Dios salía mañana tras
mañana, para llevar la luz del cielo a los hombres. Diariamente recibía un
bautismo fresco del Espíritu Santo. En las horas tempranas del nuevo día
el Señor lo despertaba de sus sueños, y su alma y sus labios fueron ungidos
con gracia, para que pudieran impartir a otros. Sus palabras le fueron dadas
frescas de las cortes celestiales, palabras que podría hablar en temporada a
los cansados y oprimidos. ‘Jehová el Señor me dio’, dijo él, ‘lengua de
sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras
mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios’. Isaías 50:4.
“Los discípulos de Cristo estaban muy impresionados por sus oraciones
y por su hábito de comunión con Dios. Un día después de una ausencia
corta de su Señor, lo encontraban absorto en súplica. Pareciendo
inconsciente de su presencia, continuaba orando en voz alta. Los corazones
de los discípulos quedaban profundamente conmovidos. Cuando cesó de
orar, exclamaron, ‘Señor, enséñanos a orar’”.—Palabras de Vida del Gran
Maestro, p. 105.
Fortalecida para deberes y pruebas—“Como ser humano, [Jesús] sentía
su necesidad del poder de su Padre. El tenía lugares selectos de oración.
Amaba mantener comunión con su Padre en la soledad de la montaña. En
este ejercicio su santa alma humana estaba fortalecida para los deberes y
pruebas del día. Nuestro Salvador se identifica con nuestras necesidades y
flaquezas, en el sentido que él llegó a ser un suplicante, un pedidor
nocturno, buscando de su Padre suministros frescos de fortaleza, para salir
vigorizado y refrescado, preparado por deber y prueba. El es nuestro
ejemplo en todas las cosas”.—2 Testimonios, p. 182.
Oración continua—“No fue solamente en la Cruz que Cristo se
sacrificó a si mismo por la humanidad. Mientras él ‘anduvo haciendo
bienes’ (Hechos 10:38), la experiencia de cada día fue una efusión de su
vida. De una manera sola se podría sostener una vida tal. Jesús vivía en
dependencia de Dios y en comunión con él. Al lugar secreto del Altísimo,
bajo la sombra del Todopoderoso, los hombres una y otra vez reparan;
quedan por un tiempo, y el resultado es manifiesto en obras nobles;
entonces su fe fracasa, la comunión es interrumpida, y la obra de la vida
manchada. Pero la vida de Jesús era una vida de confianza constante,
sostenida por comunión continua; y su servicio para el cielo y la tierra
estaba sin fallar o faltar.
“Como hombre él suplicaba el trono de Dios, hasta que su humanidad
estaba cargada con una corriente celestial que conectaba la humanidad con
la divinidad. Recibiendo vida de Dios, compartía vida al hombre”.
—Educación, p. 80.
Sus horas de felicidad—“El estudiaba la Palabra de Dios, y sus horas de
mayor felicidad se encontraban cuando el podía tornarse de la escena de
sus labores para entrar en los campos, para meditar en los valles
sosegados, para tener comunión con Dios en la montaña o entre los árboles
del bosque. De mañana temprano a menudo se encontraba en algún lugar
aislado, meditando, buscando las Escrituras, o en oración. Con la voz de
canto daba la bienvenida a la luz de la mañana. Con cánticos de gracia
alegraba sus horas de labor y traía la felicidad celestial a los cansados y
desanimados”.—El Ministerio de la Curación, p. 34.
A solas con Dios—“En una vida totalmente devota al bien de los otros,
el Salvador hallaba necesario tornarse de la actividad sin cesar y contacto
con las necesidades humanas, para buscar retiro y comunión continua con
su Padre. Cuando la multitud que le habían seguido salió, él entra las
montañas, y allá, a solas con Dios, vacía su alma en oración por los
necesitados y pecaminosos sufridores”.—El Ministerio de la Curación, p.
36.
Pocos siguen su ejemplo—“Pocos están dispuestos a imitar sus
privaciones asombrosas, soportar sus sufrimientos y persecuciones, y
compartir su labor exhausto para llevar a otros la luz. Pero pocos seguirán
su ejemplo en oración sincera y frecuente a Dios por fortaleza para
soportar las pruebas de esta vida y cumplir sus deberes diarios. Cristo es el
Capitán de nuestra salvación, y mediante sus propios sufrimientos y
sacrificio él ha dado un ejemplo a todos sus seguidores que vigilia y
oración, y esfuerzo perseverante, eran necesarios por su parte sí ellos
quisieran correctamente representar el amor que moraba en su seno [de
Cristo] por la raza decaída”.—2 Testimonios, p. 585.
Capítulo 78
Como Jesús Oraba – 2
Una necesidad—“Jesús mismo, mientras vivía entre los hombres, estaba
a menudo en oración. Nuestro Salvador se identificaba con nuestras
necesidades y flaquezas, en que él llegó a ser un suplicante, un pedidor,
buscando de su Padre suministros frescos de poder, para que saliera
preparado para el deber y la prueba. El es nuestro ejemplo en todas las
cosas. El es un hermano en nuestras enfermedades, ‘tentado en todo según
nuestra semejanza”; pero como Uno sin el pecado su naturaleza retrocedió
del mal; soportó dificultades y tortura de alma en un mundo del pecado. Su
humanidad hacía de la oración una necesidad y un privilegio. Encontraba
consuelo y gozo en comunión con su Padre. Y si el Salvador de los
hombres, el Hijo de Dios, sentía la necesidad de oración, cuanto más
deben mortales débiles y pecaminosos sentir la necesidad de oración
ferviente y constante”.—El Camino a Cristo, p. 93.
Inclinado en oración—“Cristo no daba ningún servicio restringido. No
medía su trabajo por horas. Su tiempo, su corazón, su alma y fuerza,
fueron dados para trabajar para el beneficio de la humanidad. A través de
días fatigados trabajaba y durante noches largas se inclinaba en oración
por gracia y resistencia para que pudiera hacer un trabajo más amplio. Con
llantos fuertes y lágrimas enviaba sus peticiones al cielo, para que su
naturaleza humana fuera fortalecida, para que fuera endurecido para
encontrarse con el enemigo astuto en todas sus obras de decepción, y
fortificada para cumplir su misión de levantar la humanidad. A sus obreros
él dice, ‘Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho,
vosotros también hagáis’. Juan 13:15”.—El Ministerio de la Curación, p.
400.
Se arrodilló en la oración—“Tanto en la adoración pública como en la
privada, es nuestro privilegio arrodillarnos delante del Señor cuando le
ofrecemos nuestras peticiones. Jesús, nuestro ejemplo, ‘puesto de rodillas
oró’” [Lucas 22:41]”.—Obreros Evangélicos, p. 187.
El secreto de poder—“La vida del Salvador en la tierra fue una vida de
comunión con la naturaleza y con Dios. En esta comunión él nos reveló el
secreto de una vida de poder”.—El Ministerio de la Curación, p. 33.
Su experiencia tiene que ser la nuestra—“En una vida enteramente
dedicada al bien de los otros, el Salvador hallaba necesario retirarse de las
vías públicas y de las multitudes que les seguían día tras día. Tenía que
tornarse de una vida de actividad incesante y contacto con las necesidades
humanas, para buscar retiro y comunión no interrumpida con su Padre.
Como Uno unido con nosotros, compartiendo nuestras necesidades y
debilidades, él estaba totalmente dependiente de Dios, y en el lugar secreto
de la oración buscaba el poder divino, para que saliera fortalecido por el
deber y la prueba. En un mundo de pecado Jesús soportaba luchas y tortura
de alma. En comunión con Dios él podría quitarse de las tristezas que le
estaban aplastando. Aquí encontraba consuelo y gozo.
“En Cristo el grito de la humanidad llegó hasta el Padre de piedad
infinita. Como hombre suplicaba el trono de Dios hasta que su humanidad
estaba cargada con una corriente celestial que podría conectar la
humanidad con la divinidad. A través de comunión continua recibía vida
de Dios, para que impartiera vida al mundo. Su experiencia tiene que ser la
nuestra”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 330.
Con llantos fuertes y lágrimas—“El hombre de dolores derrama sus
súplicas con llantos fuertes y lágrimas. El ora por fuerza para soportar la
prueba a favor de la humanidad. El mismo tiene que ganar un asimiento
fresco en la Omnipotencia, porque sólo así puede contemplar el futuro. Y
él derrama los anhelos de su corazón por sus discípulos, que en la hora del
poder de la oscuridad su fe no falte. El rocío está pesado sobre su forma
inclinada, pero no le da caso. Las sombras de la noche se juntan
gruesamente en su rededor, pero él ignora su penumbra. Así lentamente
pasan las horas”.— El Deseado de Todas las Gentes, p. 388.
La fe fortalecida por la oración—“Para el obrero consagrado hay un
consuelo maravilloso en el conocimiento que aún Cristo durante su vida en
la tierra buscaba a su Padre diariamente por suministros frescos de la
gracia necesitada; y desde este comunión con Dios salía para fortalecer y
bendecir a los otros. ¡Observa al Hijo de Dios inclinado en oración a su
Padre! Aunque sea el Hijo de Dios, él fortalece su fe por la oración, y por
la comunión con el cielo junta a si mismo poder para resistir el mal y
servir las necesidades del hombre. Como Hermano Mayor de nuestra raza
él sabe las necesidades de los que, afligidos con la enfermedad y viviendo
en un mundo del pecado de tentación, todavía desean servirlo. El sabe que
los mensajeros a quien considera aptos para enviar son hombres débiles y
errantes; pero a todos que se dan plenamente a su servicio, él promete la
ayuda divina. Su propio ejemplo asegura que la súplica sincera y
perseverante a Dios en fe—una que lleva a la dependencia entera de Dios,
y una consagración sin reservas a su obra—valdrá para llevar a los
hombres la ayuda del Espíritu Santo en la batalla contra el pecado”.
—Hechos de los Apóstoles, p. 45.
Cristo revela a los ángeles su agonía venidera—“El entonces hizo saber
a la hueste angélica que una vía de escape fuera hecha para el hombre
perdido. . . . [El les contó] que tendría que sufrir horas terribles de agonía,
las cuales ni los ángeles podrían contemplar, pero iban a velar sus rostros
de la escena. El sufriría no meramente agonía corporal, sino agonía mental,
que no podría ser comparada de ninguna manera con la corporal. El peso
de los pecados del mundo entero estaría sobre él”.—Primeros Escritos, p.
149.
El sufrimiento terrenal de Cristo en el desierto—“Cuando Jesús entró
el desierto, estaba encerrado por la gloria del Padre. . . . Pero la gloria se
fue, y él estaba dejado solo para luchar con la tentación. Estaba cursando
sobre él a cada momento. Su naturaleza humana encogió del conflicto que
esperaba. Por cuarenta días ayunó y oró. Débil y extenuado por la hambre,
desgastado y demacrado por la agonía mental, él ‘fue desfigurado de los
hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los
hombres’. Isaías 52:14”.—El Deseado de Todas las Gentes, p. 92.
Su sufrimiento en Getsemaní—“Helo contemplando el precio a pagar
por el alma humana. En su agonía él se aferra a la tierra fría, como para
prevenirse de ser atraído más lejos de Dios”.—El Deseado de Todas las
Gentes, p. 638.
El cristiano tiene que orar con gran seriedad y sinceridad—“Sé serio,
sé sincero. Oración ferviente logra mucho. Como Jacob, lucha en oración.
Agoniza. Jesús, en el jardín, sudaba gran gotas de sangre; tú tienes que
hacer un esfuerzo.—1 Testimonios, p. 148.
Agonizar sin rendir el yo es inútil—“Hay muchas almas que luchan por
victorias especiales y bendiciones especiales para que puedan hacer alguna
cosa grande. Con este fin están siempre sintiendo que deben hacer una
lucha agonizante con oración y lágrimas. . . . Toda la agonía, todas las
lágrimas y luchas, no traerán la bendición por la cual anhelan. El yo tiene
que ser completamente rendido”.—9 Testimonios, p. 132.
[Para más sobre las oraciones reales de Cristo, léase: El Deseado de
Todas las Gentes, pp. 85-88, 342, 389, 634, 638-642, 693-694, 708;
Hechos de los Apóstoles, pp. 17-18; El Discurso Maestro de Jesús, p. 89; 1
Mensajes Selectos, p. 196; 2 Testimonios, pp. 188-189; 4 Testimonios, pp.
521-522; My Life Today, p. 252.]
Capítulo 79
Josué y el Ángel
Las súplicas de Josué—(La visión que Zacarías tuvo de Josué delante
de Dios mientras suplicaba por si mismo y su pueblo, es una profecía que
tiene aplicación a los fieles de Dios en estos últimos días. Léase con
cuidado el comentario inspirado sobre este pasaje de Zacarías 3. Se
encuentra en 5 Testimonios, pp. 442-450. Un pasaje paralelo se encuentra
en 5 Testimonios, pp. 198-200.)
Capítulo 80
La Dificultad de Jacob
La lucha de Jacob y su dificultad—(La experiencia que Jacob padeció
cuando su hermano salió para matarlo a él y a sus seres queridos, la
experiencia de oración de aquella noche, la lucha con el ángel que fue el
punto culminante, y la liberación a seguir—todo es un tipo de la
experiencia que el pueblo de Dios endurecerá entre el cierre de la
probación humana y su liberación por la voz de Dios resonando del cielo.
Se trata aquí con muchos principios importantes que deben ser
cuidadosamente estudiados. Querrás leer los siguientes pasajes: Patriarcas
y Profetas, pp. 194-202; El Conflicto de los Siglos, pp. 599-616; La
Historia de la Redención, pp. 96-101; 3 Spiritual Gifts, pp. 128-137.)
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