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Cómo Superar la Procrastinación

PROCRASTINACIÓN

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PROCRASTINACIÓN

¿EN QUÉ CONSISTE LA PROCRASTINACIÓN?

Procrastinar consiste en posponer deliberadamente tareas importantes pendientes, a pesar de


tener la oportunidad de llevarlas a cabo (se tiene el tiempo y la ocasión). Puede afectar a acciones
(p. ej terminar un trabajo pendiente), conductas (p. ej posponer el dejar de fumar o el hacer
ejercicio) y/o a la toma de decisiones.

Los procrastinadores crónicos son conscientes de las consecuencias que comporta su tendencia
a posponer: proyectos personales y profesionales estancados, recargos económicos, problemas
de salud, oportunidades perdidas, excusas por inventar, disculpas por pedir… También tiene un
elevado coste interno, que suele consistir en sentimientos de inadecuación, frustración, reacciones
de ansiedad y baja autoestima. A pesar de conocer el precio a pagar, no logran ponerse “en
marcha”.

Habrá muchos que no han escuchado el término procrastinación, pero seguramente la gran
mayoría se reconoce en su definición. Procrastinar es dejar para mañana lo que podemos hacer
hoy, postergar, y es un fenómeno que observamos con alta frecuencia como psicólogos
Fuengirola. En un principio no parece de gran relevancia, a menudo nos reímos de nosotros
mismos por nuestra dejadez y “flojera”. Sin embargo, la procrastinación tiene implicaciones más
allá de lo que parece a simple vista, pero vamos a empezar por una pregunta que se hacen
muchos.

¿Qué da lugar a la procrastinación?


¿Por qué procrastino?
A pesar de no producir gran preocupación en todas las personas, muchos se preguntan qué es lo
que les hace procrastinar ya que a veces parece que es algo que poderoso que coge el control
sobre ellos, y se podría decir que en cierto modo es así.

Nuestro cerebro está diseñado de forma que hay diferentes áreas dedicadas a diferentes tareas y
necesidades. Asimismo, el sistema límbico se centra en el placer que experimentamos, y por otro
lado el sistema prefrontal se encarga de las tareas ejecutivas, lo que debemos hacer. Ante una
tarea necesitamos que el segundo coja el mando, pero el primero entra en competición, liberando
dopamina activando el circuito de placer los cual nos lleva a dirigimos a la nevera, al sofá para
“sólo ver un episodio más en Netflix” o darnos una vuelta rápida por las redes sociales.

A corto plazo dicha dopamina efectivamente produce placer, pero a largo plazo nos sentimos
ansiosos y bajos por no haber rendido. Se puede asemejar a cuando nos comemos p. ej. chocolate:
el azúcar sube para posteriormente bajar a niveles inferiores a donde estaban. Es decir, nos da un
subidón para luego dejarnos peor. Ahí está el autosabotaje de la procrastinación.

Si vamos más allá, acumulando momentos de procrastinación, puede traer consecuencias más
profundas. Lo que hacemos nos define, y si tiendo a procrastinar frecuentemente, empieza a
formar parte de quién soy, dejando mellas en el autoestima: “No soy capaz”, “No soy eficiente”, “Soy
una persona vaga”.

¿Cómo combatir la procrastinación?


Puede parecer que cuando nuestro cerebro nos pone trampas, que es imposible controlar el
impulso de la procrastinación y dejar para después. No obstante, igual que podemos entrenar
nuestro cuerpo, podemos entrenar nuestro cerebro. A continuación, nuestros psicólogos ofrecen
unas recomendaciones:

• Cambia tu lenguaje interno. No es una opción hacer otra cosa aparte de la que está en el
orden del día, ni decirnos que no somos capaces (no seremos más capaces dejando lo
pendiente para dentro de una semana). Mientras veamos la tarea como opcional,
barajaremos nuestras posibilidades. De la misma manera que no pensamos si vestirnos y
cepillar la boca por la mañana en vez de ver Netflix, una tarea que nos hemos propuesto
tiene la misma inflexibilidad.
• Visualiza como te sentirás una vez termines. Cierra los ojos e intenta imaginar cómo estarías
si llegas a hacer el trabajo hoy antes de tal hora, dejándote luego libre de la carga pendiente,
ligero/a para emprender cualquier ocio por la tarde. Esto puede fomentar la motivación que
da un impulso importante.
• Deja el placer para después. Todas las opciones golosas que se te ocurren, deja que sean
tu recompensa una vez que llegues a la meta establecida. Quizá hayas logrado esto alguna
vez en el pasado, ¿qué tal fue? Se tiende a disfrutar bastante más cuando no tenemos la
sombra de “debería haber” encima nuestra.
• Organízate de forma realista. Planifica lo que harás y cuándo. Si puedes dividir el trabajo y
las tareas pendientes en diferentes pasos, puedes planificar días y horarios dedicados a ello.
De la misma manera, organiza tu espacio para poder trabajar de manera fluida, y aleja
cualquier tipo de distracción de dicho espacio (el móvil puede estar en otra estancia
durante el tiempo que estás trabajando).
• Discute con tus pensamientos automáticos. A menudo nos vienen pensamientos por el
estilo “sólo unos minutos más”. Para contrarrestarlos y dar fuerza al lóbulo frontal, di en voz
alta: “No, empieza ahora”.
• Meditación y deporte. El favorito de todos los psicólogos, pero por muchas razones, siendo
una que ambos favorecen la concentración.
• Es cuestión de empezar. A menudo lo difícil es iniciar la tarea. Una vez puestos
frecuentemente empieza a fluir el trabajo, ¡puede que hasta te de pereza dejarlo!
De la misma manera que puede producir pereza empezar a ir al gimnasio, ocurre lo mismo con el
entrenamiento mental. Asimismo, una vez iniciado una rutina de ejercicio, resulta gratificante
mantenerla. Por ello, aplicando las pautas anteriores a la hora de combatir la procrastinación, el
tomar las riendas de uno mismo puede ser muy satisfactorio por todas las ramificaciones que
tiene: menos estrés, sentirse eficaz y en control, mejor autoestima y bienestar general.
¿TE HAS SENTIDO
ALGUNA VEZ ASÍ?

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